Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.
Los Grizzlies derramaron hasta sangre anoche en la pista, pero sin Randolph, suspendido por la Liga en una decisión tan comprensible como amarga, terminan el año con dos partidos en los que OKC se fue arriba y finalizó cómodamente.
Joerger, al final, no se animó a salir con Ed Davis de inicio, y optó por Mike Miller para sustituir a Randolph, aprovechando la cobertura y el espacio que hace aparecer el tiro de Mike para insertar en el equipo titular a Tony Allen en lugar de Tayshaun Prince. Pero a diferencia de partidos anteriores, en los que la mera visión del rudo escolta bastaba para desestabilizar a Durant, esta noche KD no admitía distracciones. Anotó en él desde el principio, y fue fiable todo el partido. Por meter, metió todos los triples que tiró, 5 de 5, en un pleno que no es habitual de ver, ni en superclases como él.
Lo sorprendente es que los Grizzlies aún acabaron el primer cuarto por delante, con los mejores 12 minutos en cuanto a anotación de todo el año, aprovechando que las dos faltas de Perkins sacaban a pista a Steven Adams para vengar la memoria, demasiado poco y demasiado tarde, de Z-Bo. Brooks se hizo pequeño, metiendo a Jackson por Ibaka en medio de una racha de 7 puntos consecutivos de Marc, y los Grizzlies siguieron anotando y anotando, yéndose 9 arriba al final del primer cuarto.
Scott volvió a probar el small-ball, sabiendo que no tenía que poner a KD a pelear con ninguna tortuga ninja mutante, y al segundo intento sí funcionó: un segundo cuarto de 34 puntos de OKC, finalizado por un triple frontal de Durant en la cara de Prince, que todo el mundo vio venir menos Tayshaun. Pese al empate virtual al descanso, si tuviéramos a mano el cuaderno de Gregg Easterbrook, era para poner el Game Over. Los Grizzlies habían jugado una primera mitad casi perfecta en ataque pese a los imprevistos, habían cogido una ventaja de dos cifras, pero los Thunder estaban haciendo lo mismo: su monstruo de tres cabezas, en el que Ibaka se ha ganado un sitio al lado de Westbrook y Durant, se había puesto cómodo.
Un par de triples tras la reanudación de KD y Butler, y la resistencia de Memphis estaba completamente vencida. Westbrook navegó cómodamente con destino a la estación del triple-doble, mientras en Memphis Marc se gustó a sí mismo disfrutando de lo que supongo que ya intuía serían los últimos minutos de la temporada, mientras Courtney Lee pasana el último casting para convencer a la directiva que debe ser uno de los dos fijos en las alas el año que viene. Y poco más dio de sí.
OKC avanza y se ahorra tener que cuestionarse demasiadas cosas, y los Grizzlies al menos se pueden ir con el consuelo de que este no era el año, y nunca lo fue. El Oeste sigue dejando víctimas gallardas en la cunetas sin remordimientos.
Sofi del día: El crossover de Tony Allen a Westbrook. Allen sigue siendo un buen-mal jugador o viceversa, y esta jugada entra directa al conjunto de highlights que, vistos fuera de contexto, le hacen parecer una estrella de esto. Aunque eso fue la venganza de esto otro, que va al vídeo de YouTube contrario.
Estamos a primeros de abril, en plena Primavera ya y esto en NBA quiere decir Play-Offs, pero hasta que lleguemos a esas fechas ya casi a finales de mes, vamos a ver que nos queda hasta el final.
En el podcast el otro día, comentábamos que Zach Lowe nos había chafado un poco el post que teníamos preparado sobre los partidos molones que quedan hasta final de liga, pero bueno, después de pensarlo un poco, creo que aún podemos rascar, yendo un poco más allá y analizando (a nuestro modo), qué cosas se van a cocer de aquí al final de temporada.
Vamos por parte, primero por el Este, donde 3 equipos se van a jugar caer eliminados en primera ronda de PO por la vía medianamente rápida, estos equipos son (y por orden actual ahora mismo) Hawks, Knicks y Cavs. Curioso que vista la temporada de los Knicks este año, aún tengan bastantes posibilidades de entrar en PO, pero la verdad es que están ahora mismo empatados con ATL y 2 partidos por delante de Cavs, así que aunque metemos a los de Irving, casi va a ser una lucha entre los de Atlanta y los de La Gran Manzana. Sinceramente creo que Knicks está deseando entrar y Hawks está deseando caer en la lotería del Draft, así que… id pensando que habrán PO en el MSG… a no ser que los Knicks vuelvan a ser los Knicks.
Otra lucha más que divertida va a ser ver quién se lleva el no.1 en el Este. Si bien hace unas semanas parecía claro que el factor cancha lo iban a tener los Pacers hasta el final, una racha más que preocupante (o no) de derrotas, junto con un semi resurgimiento (o no) de los Heat, hacen que ahora mismo los de South Beach vuelvan a reinar el Este, lo cual puede ser muy divertido llegados a la final de conferencia, donde, sí, van a jugar los 2. Habrá que ver como llegan al final los dos equipos a los PO, pero ese factor cancha puede ser crucial en las Finales de Conferencia.
Saltamos a la otra conferencia, el Oeste, donde los Spurs siguen a lo suyo, que es ser el mejor equipo que juega a baloncesto en el mundo, y se va a llevar el premio de tener el factor cancha durante todos los PO, pero lo molón está en la última plaza o mejor dicho en las últimas. Como ya dijo Lowe y nosotros en el podcast, Grizzlies, Suns, Mavs (y en menor medida Warriors), se van a jugar entrar o no en PO, donde uno de ellos, no jugará más allá del 17 de abril.
Mejor que nosotros lo explica Lowe, pero ojo a esa última semana con partidos directos entre ellos, va a ser tremendo y desde aquí os recomendamos a la de ya, cualquier partido en los que estos equipos estén envueltos, y si juegan entre ellos, mejor.
Por otra parte, tenemos un duelo más o menos establecido como será el Portland v Rockets, una grandiosa primera ronda de PO, pero en general, os podremos decir que los PO en el Oeste este año va a ser dignos de ver desde el primer partido hasta casi el último.
Con lo cual amiguitos, nos quedan un par de semanas donde sinceramente vamos a pasarlo bien…
Tal y como hicimos el año pasado y el anterior, toca hacer el repaso de lo que hemos ido viviendo en La Crónica Desde El Sofá en este 2013 que está a punto de acabar.
Cuenta la leyenda que Rudy Gay tenía todas las papeletas para ser un jugador desequilibrante, uno de esos que se llaman franquicia, pero que con el tiempo simplemente se ha convertido en un jugador que los equipos traspasan pensando en huecos salariales o en futuros movimientos, pero vamos a irnos un poco más atrás.
Cuando Gay llegó a la liga como 8a selección del Draft del 2006, el mismo que vio como Andrea Bargnani se llevaba el número 1 y un mito como Adam Morrison era drafteado por Jordan y sus Bobcats en la 3a posición (el 2 fue LaMarcus Aldridge), de la mano de Houston y que poco después se fue traspasado a los Grizzlies a cambio de Battier y con Swift en el pack, poca gente creo que se esperaba el potencial que iba a dar este jugador. Ya en su año rookie quedó 3o en las votaciones, demostrando que ahí había un pequeño diamante por pulir y que poco a poco se iba a ir ganando la confianza de todos en la franquicia de la tierra de Elvis.
En su segunda temporada, ya empezó a despuntar de forma más sobresaliente, con una media de 20.1 puntos por partido y una notoriedad en los Grizzlies que se vio acentuada cuando los de Memphis hicieron ese famoso trade con Lakers que llevaba al mayor de los Gasol a LA. Era el momento de Gay.
Pero esa segunda temporada fue una especie de espejismo, ya que nunca más llego a las dos docenas de puntos por partido de media quedándose siempre a las puertas, pero sin nunca romper esa barrera de los 20. Además, las voces internas del vestuario de los Grizzlies empezaban a hablar de un Rudy que empezaba a tirar demasiado, a tener mucho el balón, en definitiva, a jugarse muchas mandarinas sin venir a cuento. Aquí empezó a surgir su fama de tirador poco efectivo, es decir, aquel que tira mucho de 2 en largas distancias.
A partir de aquí una historia que a todos más o menos nos es ya conocida, es decir, Grizzlies prescinden del jugador que más balón acaparaba en un movimiento, en un movimiento que se criticó mucho a la inexperiencia de la gente de Grizzlies, en especial al ex-ESPN John Hollinger, pero que poco tiempo pasó para que esas voces se callaran solas. No hay que olvidar, que en el momento en que Gay abandonó la franquicia de Tennesse para irse más allá de la frontera norte de los Estados Unidos, los Grizzlies empezaron a convertirse en uno de los equipos más potentes de las conferencia Oeste (bueno, a ser más todavía, tampoco vamos a echarle todas las culpas a él…), con un Zach Randolph y Marc Gasol que emergieron cual Leviatán del océano para demostrar que su juego interior y su defensa podía subir por si sola a la franquicia de los ositos.
En Toronto por el contrario se encontraban con un jugador ‘franquicia’, un jugador al cual pasarle el balón en los momentos finales, unos momentos en los cuales Rudy Gay es de lo mejorcito de la liga, un jugador el cual iba a disfrutar en el equipo de los Raptors de ese protagonismo que empezaba a carecer en Grizzlies. Y no lo hizo nada mal, en los 33 partidos que disputó en Toronto en la pasada temporada, promedió sus 19.4 puntos por partido, es decir, la media de su carrera de quedarse siempre a las puertas de los 20ppp y cogiendo más rebotes que nunca, otra señal más de todo lo que abarcaba.
Este verano en Raptors entró un hombre fuerte, un GM de esos que no le tiembla la mano y con la misión de limpiarlo todo para o bien darle el equipo a los jovenes o bien buscar a ese canadiense que todo el mundo dice que será no.1 y que por lo cual toca sacar los tanques a la calle (you know what I mean…). Masai Ujiri empezó a llamar a todo GM viviente, recordemos el ultra mega contrato (que firmó en su día con Grizzlies a razón de 82 millones en 5 años…) al cual todavía queda este año, contrato y otro opcional…opción del jugador, con lo cual el devolver a Gay a territorio americano era casi una misión imposible. Pero ahí están los Kings, con un front office nuevo y con un discípulo de Ujiri como GM al cual pues seguramente debía algún favor, con lo cual, entre las ganas de agradar de los nuevos propietarios a base de nombres y los factores ocultos y que desconocemos, Rudy Gay ha ido a parar a los Kings, en un movimiento claramente hecho para dejar hueco y también para llamar a los tanques para que controlen la frontera. Apuntar que no es que este año en los 18 partidos que ha llegado a jugar en Toronto lo haya hecho mal, para nada, ya que ha promediado sus números habituales de 19.algo puntos por partido, vamos, que estaba siendo el mismo RG de siempre, pero…
Así que ese jugador con un número alto del Draft y que en sus dos primeras temporadas deslumbró a todos con un porvenir más que prometedor se ha convertido en un buen jugador, un anotador puro y duro, pero también (debido a su contrato) en una moneda de cambio para reconstrucciones, huecos salariales y demás, con una clara devaluación de un jugador que no es para nada un mal jugador, pero que nunca ha llegado a ese estatus de super estrella, de All-Star, de esos 20 ppp durante varias temporadas y esa fiabilidad para echarse un equipo, una franquicia a sus espaldas y decir: «Este equipo es el mio«, no, ese no es Rudy Gay y veremos a ver cuantos equipos más recorre durante su carrera haciendo sus 19 puntos por partido…
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Llevar a los Grizzlies a su mejor registro de victorias en su (no tan) corta historia, y llegar por primera vez a las Finales del Oeste no le consiguió a Lionel Hollins una renovación del contrato, y pese a la cantidad de puestos que quedaron libres, en el año en el que más entrenadores han cambiado de aires jamás, verá la NBA desde su casa. Lo cierto es que pese a el éxito, asentado en una asfixiante defensa, estos Grizzlies tuvieron muchos problemas en ataque, y las diferencias de Hollins con el nuevo régimen fueron insalvables.
Veremos si su antiguo asistente, Dave Joerger, lleva más lejos una plantilla con aspiraciones reales en el Oeste, y retoca los problemas de tiro y espaciado del campo, que ya son recurrentes en este equipo, y siempre les detienen antes de tiempo en los Playoffs. Si lo consiguen, seguirán llegando cada vez un poco más lejos, quién sabe hasta dónde, y con el mismo núcleo: repiten los siete jugadores más importantes del equipo que cerró la pasada temporada.
Radiografía de los Grizzlies
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En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
Desequilibrio agudo
Memphis tuvo la segunda mejor defensa de la Liga (cerca del empate técnico con Indiana), pero fueron el 18º ataque en Temporada Regular. En Playoffs, contra equipos tan complicados como Clippers, OKC y Spurs no pudieron subir el nivel anotando (se mantuvieron por debajo de los 102 puntos por 100 posesiones) y finalmente, no pudieron parar a San Antonio.
Los Grizzlies fueron el equipo de la Liga que menos triples metió, con una gran diferencia con el resto, y basar su ataque en el poste bajo provocó muchas pérdidas y convirtió su ataque en ineficiente. Fueron el segundo equipo con el ritmo más bajo y en posesiones acabadas en los últimos 4 segundos del reloj, y salvo por una excepción muy concreta (Miami), el resto de equipos son mucho peores cuando esperan al final, que cuando consiguen encontrar un tiro antes.
Por eso una de las cosas que ha prometido el nuevo jefe del corral, Dave Joerger, es que este equipo jugará más rápido. No se trata de «vomitar tiros«, en sus propias palabras, sino de subir la pelota rápido, quizá para encontrar una buena opción temprana, y si no, para tener tiempo para operar y resetear más veces si lo planeado sale mal. Porque los Grizzlies tienen que ser uno de los ataques que más jugadas y formaciones distintas (y relativamente inútiles, porque muchas no eran más que un señuelo) por posesión utilizan: era fácil ver a Marc Gasol tratando de recibir en 3 o 4 puntos diferentes cada vez, hasta que hay un hueco para darle el pase de entrada.
De hecho, las jugadas en Memphis no empezaban realmente hasta que se encontraban en una de estas tres situaciones: Conley doblando la esquina tras bloqueo directo, Marc recibiendo a cualquier altura del poste, y el balón llegando en un aclarado a Randolph, bien de frente o de espaldas. Toda acción y movimiento anterior, y su correspondiente consumo del tiempo, estaban diseñados con vistas a meramente poner al equipo en esta posición, y a partir de ahí es cuando empieza lo bueno. O lo regular. Porque mientras tengan ese problema con el tiro, los rivales van a llenar la zona de gente y el ataque se congestionará, quedando a merced de la brillantez individual de los que ejecutan.
Pero los Grizzlies este año, con un poco de imaginación, deberían tener más opciones, abrir el libreto, y buscar muchas más vías de conseguir puntos. Por ejemplo, fueron el segundo equipo que más pérdidas forzó, y el que más lo consiguió sobre el balón, y por tanto crearon muchas opciones de salir a la contra, pero a pesar de tener más oportunidades que nadie, sólo fueron quintos en puntos tras pérdidas. Con un base tan rápido como Conley, es una pena que no lo aprovechen, pero el resto del quinteto habitual, la verdad, no parece muy preparado para correr la pista. Cuando juegue con Pondexter y Davis, sin embargo, tienen que ser capaces de sacar provecho de este tipo de cosas, y buscar puntos los puntos fáciles que tienen a su disposición, con poco esfuerzo, y sin arriesgar más.
Randolph peligra
Aunque todo han sido buenas palabras y carantoñas desde que se ganó el cargo, Randolph peligra con Joerger como líder. El nuevo entrenador ya propuso de puertas adentro la temporada pasada hacerle salir desde el banquillo (no sería nuevo, ya que fue suplente en 20 partidos en 2012 según cogía ritmo al salir de la lesión), y si su intención es jugar algo más rápido, dinámico y con un mejor espaciado del campo, su nombre es el primero que viene a la cabeza como posible cambio.
Z-Bo tiene ya 32 años y 12 temporadas a sus espaldas, y la campaña pasada no fue todo lo eficiente que se espera del jugador más utilizado por un aspirante al título. Su porcentaje de tiro verdadero (50.6% el año pasado) fue el 6º peor de los 54 jugadores que anotaron más de 15 puntos por partido, y cuatro de los cinco los hombres tras él en la clasificación, (Monta Ellis, Rudy Gay, Jrue Holiday y Josh Smith), han cambiado de equipo en los últimos meses (Glen Davis es el único que sigue… porque no lo querrá nadie). Los números quizá engañan un poco porque Randolph es capaz de fallar varias veces en una misma jugada que acaba entrando tras coger repetidamente su propio rebote, pero al mismo tiempo, esto quita algo de valor al impacto en el tablero ofensivo: de los 310 fallos que recogió, volvió a tirar a canasta tras 211.
Y es en el rebote donde Randolph tiene otro valor aparente, que quizá aporte menos de lo que parezca a este equipo. Su porcentaje de capturas en defensa es del 25.6%, por el 19% de Marc, por lo que parece que Zach es imprescindible para que los Grizzlies estén en el Top 10, y la pareja recupere el 74.4% de los fallos rivales. Pero cuando Gasol juega sin Z-Bo, el porcentaje sube al 76.1%. Los Grizzlies no parecen perder mucho control de los tableros sin Randolph, aunque habría que ver si esto no tiene un daño colateral.
Para mejorar su eficiencia en ataque, quizá baste con hacerle llegar menos balones, y repartir la carga del ataque en otra dirección. O con una mezcla de mejor tiro de tres desde las alas que le dé más espacio, y la posibilidad de tener más tiempo para buscar posiciones ventajosas con esos segundos extra que Joerger quiere comprar jugando rápido.
El caso es que Z-Bo es un jugador muy divertido de ver, que hace cosas que vemos a muy pocos en la Liga, y al que bancamos a muerte como espectadores. Pero los Grizzlies tienen otras opciones interesantes, y los números de la pareja Conley–Gasol en pista sin Randolph son excelentes y apuntan a que merece hacer la prueba.
Randolph cobra mucho, los encargados de las decisiones en Memphis no tienen miedo en tomar decisiones que puedan ser controvertidas y Joerger no es su mayor fan. En Memphis manejan números y estadísticas y saben que en la NBA ahora mismo los ataques que basan gran parte de su juego en el poste bajo no están funcionando bien. Va a tener que mirar mucho a su espalda esta temporada, y no sólo posteando.
Ed Davis, posible sustituto
Y otro factor que podría hacer fácil la decisión, es que los Grizzlies ya podrían tener al sustituto en casa. Davis llegó a Memphis en el traspaso de Rudy Gay, y Hollins no le dio cuerda, repartiendo y compartiendo sus minutos con los de Darrell Arthur, pero el talento de Ed merece mucho más protagonismo, e incluso, el puesto de titular.
La pareja Marc–Davis funcionó muy bien (+18.8 puntos por 100, con un 88.9 defensa en 237 minutos, y 76.6% de los rebotes defensivos capturados, más que el Randolph–Gasol) y si lo restringimos sólo al quinteto titular (con Conley, Allen y Prince) el resultado es aún más extremo, +27.3 con 80.4 de índice defensivo, en sólo 76 minutos. Son muestras muy pequeñas, y, por supuesto, insostenibles en lo defensivo, pero es más que lógico probar con esta opción.
Las ventajas de Davis también residen en el hecho de que su presencia en pista potenciaría el juego de Conley. Juega por encima del aro y ofrece un muy buen nivel de finalización en los bloqueos y continuación. Conley es uno de los mayores pasadores desde el pick’n’roll de la Liga, especialmente a los hombres altos, aunque Randolph no lo aprovecha, porque, le gusta más recibir de espaldas, o encarando uno contra uno. De hecho, a veces, cuando se implica, se detiene al recibir el pase, para convertir la continuación del bloqueo en un aclarado, algo terrible para la eficiencia de Memphis. Sí es verdad que echarían de menos el pick’n’pop, en el que Randolph tira de media distancia tras el bloqueo, pero Davis, aunque mal lanzador y sin rango en general, tiene una zona desde donde se atreve con el tiro, en el ala izquierda, que le permite ofrecer el recurso para hacer pick’n’pop laterales desde ese lado, y siempre podría colocarse en las líneas de fondo, amenazando con el corte o el alley-oop, para dar algo de espacio al 2 contra 2 entre Conley y Marc.
También, como dijimos antes, Ed Davis es un hombre alto para salir a la carrera, si no tras fallo de tiro rival, por aquello de implicarle en el rebote defensivo, al menos tras pérdida forzada sobre el balón, y es un jugador de 24 años que está yendo hacia arriba en su carrera, mientras que el juego de Randolph se va a ir erosionando poco a poco.
Quizá no merezca ser titular defenestrando a Randolph, pero si sería una buena opción recortar los minutos de Zach, y sacarle antes cuando el rival lo permita o el equipo se atasque. El RAPM apostaría como jugador en general por Randolph (+1.4 puntos por 100 posesiones, por -0.3 de Davis), pero también nos dice que en las muestras con los mismos compañeros, los Grizzlies fueron 7 puntos por 100 posesiones mejor con Ed en el lugar de Zach.
Es una difícil decisión, en la que intervienen más cosas, y hay que tener en cuenta lo que supondría de cara a la lucha de egos, la motivación, el clima del vestuario, y cómo tendrían que plantearlo para poder explicar la situación a compañeros y aficionados, pero en Memphis se está pensando en ello.
El tiro y el puesto de tres
Como ya dijimos, los Grizzlies tienen un problema gordo tirando y acertando desde el perímetro, lo cual es aún más incomprensible en un equipo que utiliza tanto el poste bajo. Los balones que llegan ahí, rara vez salen al perímetro, y Conley, aunque pasa mucho y bien, suele ser a los hombres altos: no saca mucho el balón fuera del arco cuando penetra. Los mayores triplistas del equipo son el propio base y su suplente, Jerryd Bayless, y en general, salvo cuando comparten minutos, tras bote.
Una de las posiciones desde donde tiene que venir la mejora, y que tendrá una competencia feroz para esta temporada es la de 3, la de alero. Tayshaun Prince es el incumbente y la opción con más nombre, pero Mike Miller, la vieja gloria y leyenda desde la línea de triple y Pondexter, el joven revelación, darán guerra.
El ya dos veces campeón de la NBA, y héroe ocasional en las finales Mike Miller tiene tamaño y tiro (más de un 40% en su carrera, entre los mejores en la lista histórica) pero a ratos parece que se arrastra por la pista, y eso suponiendo que tenga la salud suficiente para mantenerse jugando. No nos sorprendería que lo trataran como en Miami, manteniendo sus minutos bajo mínimos para después soltarle la rienda en Playoffs.
Q-Pon tuvo un genial año desde el perímetro cuando le dejaron, llegando casi a esa marca que indica gran nivel que es el 40% (60 de 152, 39.5%) en Temporada Regular, y superándolo hasta llegar a un magnífico 45.3% en Playoffs. No le hemos visto hacer mucho más en la NBA, salvo algún buen corte ocasional aprovechando el juego de espaldas del equipo (tiene buena química con Randolph) y corre muy bien la pista por si los Grizzlies quieren salir a la contra. Jamás pone el balón en el suelo, por lo que no sabemos qué tal se le da penetrar o botar aunque para ser cuarta o quinta opción de ataque del equipo no es algo imprescindible. Tendrá que ser en tiro y defensa donde deba ganarse el puesto, mejorando lo que hace Prince.
Porque a pesar de que Pondexter es un jugador atento y activo, es un poco pequeño para la posición, y no tiene el impacto que Prince ante el ataque rival. El tiro de Tayshaun es irregular, viene y va, pero su defensa es una constante. Los Grizzlies mejoraron el diferencial con él en la segunda parte de la temporada (aunque cuidado con estos números, ya que hay muchos equipos que se dejan llevar al final del curso baloncestístico), sujetándose sobre todo, en la capacidad de evitar puntos rivales. De todos modos, cumplirá 34 años durante la temporada, y en algún momento su nivel no será suficiente comparado con el de algún compañero jovenzuelo. Tal vez este sea el momento.
La defensa, muy bien
Marc Gasol ganó el premio de mejor jugador defensivo del año merecidamente, pero eso significa que muchos jugadores se marcarán como objetivo tener un buen papel frente a él esta temporada. La defensa de Memphis confiaba en su versatilidad mucho más que otros equipos en el resto de candidatos, ya que no le obligaban a esperar atrás, sino que tenía que salir a menudo a disputar tiros y acorralar a jugadores rivales en los bloqueos.
De hecho, la defensa de Memphis es tremendamente elástica, y rara vez Gasol defiende de la misma forma a dos equipos diferentes. La altura a la cual se coloca ante los bloqueos directos o para su ayuda posterior, depende siempre de su hombre y el base rival. Por ejemplo, contra los Clippers en Playoffs abandonaba a Jordan todo lo posible y más, manteniendo siempre los ojos en Paul, y posteriormente, contra Spurs, y con un base igual de habilidoso como Tony Parker no hacía lo mismo por no poder dejar solo a Duncan. Todos los equipos realizan estos ajustes más o menos, pero otras franquicias como Chicago o Indiana apuestan por un sistema más rígido, con una serie de reglas, en el que los jugadores mantienen casi siempre la misma misión, y Memphis apuesta mucho más por el uno contra uno, y la individualidad, porque tiene grandes y muy inteligentes defensores en el equipo.
No sólo Marc, también Conley y Allen hacen posible esta libertad. Ya hablamos de cómo los Grizzlies son de los mejores equipos de la Liga forzando pérdidas, y ambos están en los primeros puestos en lista de robos por minuto. Allen es el mejor escolta en defensa en la Liga por RAPM (+/- ajustado y normalizado) y Conley el mejor base, superando por los pelos a Ricky Rubio. El equipo es ligeramente susceptible a la penetración del base tras bloqueo directo, principalmente cuando Randolph está implicado en la jugada, pero este grupo apenas tiene otras debilidades. Cierran bien y rápido el tiro rival, y cuesta mucho anotar de 3 contra Memphis. Y si Tony Allen fuera mínimamente competente en ataque, y por tanto, pudiese jugar más minutos aún en defensa, lo del año pasado podría haber sido histórico para esta era.
El banquillo sigue creciendo
Además del tiro exterior, el otro problema recurrente de las últimas temporadas en Memphis era el banquillo. Este año, la segunda unidad parece tener más recursos que en el pasado reciente, con las llegadas de Miller y Koufos, la renovación de Bayless (por parte del propio jugador, que podría haber sido agente libre este verano), y Davis y Pondexter, de los que ya hemos hablado, y puede incluso que se ganen la titularidad.
Bayless, tras un muy buen año en pocos minutos en Toronto, regresó a la tierra en Memphis, pero sustituyó razonablemente bien a Mayo en el papel del sexto hombre multiusos, que dirige y crea en la segunda unidad, y se gana algún minuto de escolta junto a Conley. Por culpa de los problemas que Allen crea en ataque, los Grizzlies necesitan alguien que ofrezca ambas posibilidades, y con el presupuesto tan limitado, si puede ser alguien que haga las dos cosas mejor, y en Jerryd lo han encontrado a buen precio. Lo más sorprendente quizá sea lo bien que cambia la mentalidad entre las dos funciones: durante toda su carrera ha sido más bien anotador, pero ahora varía su juego en función del rol: cuando él es el base, su porcentaje de asistencias crece hasta el 28.4%, un número que le pone en el rango de frecuencia pasadora de jugadores que se inclinan a compartir el balón como Dragic o Teague. Y como escolta, también está cumpliendo: en los 644 minutos compartiendo pista con Conley, los Grizzlies fueron un equipo muy potente, 10.4 puntos por 100 posesiones superior al rival, y él mete el 37.6% de los triples. Nunca van a sacar un base puro de Bayless, y es más, la segunda unidad de Memphis el año pasado no tenía mucho finalizador con el que trabajar, pero Hollins consiguió sacarle la solidaridad que tenía por ahí escondida.
El puesto de pívot suplente llevaba años vacante, con soluciones no apropiadas para un equipo aspirante como las que no funcionaron (Thabeet y Haddadi), las de perfil muy bajo (Hunter o el final de la carrera de Skinner), y los ala-pivots reconvertidos (Arthur o Speights). Con Koufos, que fue titular en Nuggets el año pasado, Memphis tiene a un 5 de verdad, en forma y con ritmo (y aunque parezca mentira, sólo 24 años) y pese a que cualquier lesión de Marc sería catastrófica para este equipo, por lo menos con Kosta ya tienen hecho el seguro a terceros (y no les ha hecho falta llamar a Caser).
Lo que en principio les falta es un escolta suplente de garantías. En Playoffs no se necesita una rotación de 11 hombres, y parece que con lo que tienen, sano, puede bastar, pero en Temporada Regular, si Mike Miller está para jugar poco, Pondexter es el único jugador con experiencia para los puestos exteriores del equipo. Hay ganas de ver a su elección de segunda ronda del Draft, Jamaal Franklin, y esta puede ser una forma de darle minutos, pero como no funcione, ahora mismo es el quinto ala del equipo, y es un equipo que tiene un gran riesgo: si se junta una lesión de Prince, Allen o Pondexter con molestias de Miller, pasa a ser el tercero. Los Grizzlies están muy apretados contra la línea que marca el pago del impuesto de lujo y les cuesta hacer hasta el más mínimo movimiento, pero desde luego no les vendría mal reforzarse con otro escolta si se pone a tiro.
La crónica XXX nos ha coincidido con el partido en general, y tercer cuarto en particular que hizo anoche Tony Parker¿Casulidad? ¿Serendipia?
Aprovechando estos partidos extra para reafirmarse como el base NBA del año, entre Tony P y Timmy D han llevado a los Spurs a su quinta final en 14 años, ese arco mágico en el que les hemos echado muchas veces, pero nunca se han ido. Y lo hacen, además, barriendo a un equipo tan bien plantado como Memphis. El resultado de 4-0 que pone a Memphis al nivel resultadista de Lakers es exagerado para la diferencia que había entre ambos equipos, pero San Antonio fue superior.
A Parker le vimos hacer de todo. El francés convierte esos tiros de dos de larga distancia que tan ineficientes son en general en la Liga en un arma particular. Cuando no se podía quitar de encima a Tony Allen, utilizaba bloqueos indirectos o pases a la mano para burlarle y cortar hacia sencillas bandejas. Y si le dejaban rondar la línea de tres, el resultado también era satisfactorio. Hasta algún tiro que iba algo más perdido, y botaba una o dos veces en el aro, acababa como el resto, besando la red. Uno de esos días.
Ya hemos comentado alguna vez en Twitter que la defensa de los Grizzlies, pese a su ferocidad en el uno-contra-uno, lo pasa algo peor con equipos que mueven la pelota. OKC y Clippers eran emparejamientos mucho más favorables que San Antonio, que ayer volvieron a recuperar la circulación del primer partido, y que parecía que estaban perdiendo poco a poco, de más a menos.
Metieron sólo tres triples, no dominaron los tableros y perdieron el balón más que Memphis. Y aún así, desde el empate a 6 del principio, siempre estuvieron por delante en el marcador. Estas cosas seguramente les impidieron abrir un gran hueco, y así la emoción se mantuvo hasta el final, pero no fueron necesarias.
Memphis, simplemente, no encontró la manera de anotar durante 48 minutos ante la defensa de los Spurs. En la zona restringida, los Grizzlies han metido el 43.5% de los tiros, casi 10 puntos porcentuales menos que el peor equipo de la Liga, Charlotte Bobcats. Los Spurs no tenían miedo de poner 3, 4… 5 jugadores en la pintura en defensa. Si al baloncesto se jugara 11 contra 11, allí hubieran estado todos reunidos. Y ya desde el principio, se vio que no había alternativa, con Allen y Prince combinándose para tirar 9 veces en el primer cuarto, muchas de ellas, de manera abierta, y meter sólo 3.
El único jugador competente en ataque (de hecho, su actuación podría ser calificada de brillante) fue Quincy Pondexter, que ha estado metiendo 15 puntitos por partido con un 48% de acierto en triples y ha sido el máximo anotador de la serie para los Grizzlies (junto a Conley, con 61 puntos). Todos los miembros del quinteto titular han estado entre los 0.7 y los 0.9 puntos por tiro, enfrentándose a un equipo que ha metido 1.14. No es ventajismo, porque seguimos pensando que prescindir de un Rudy Gay que cobra lo que no vale, era la mejor opción si había que deshacerse de uno. Es más, a lo mejor, con él, no hubieran pasado de Clippers o Thunder, pero ¡anda que no les hubiera venido bien en esta serie!
Una pena que nos hayamos perdido algún partido gratis de más, con los poquitos que ya quedan…
El detalle:Jimmy Goldstein acoplado en la mesa de anotadores merece ser reseñado, así como las chaquetas de calentamiento de los Grizzlies con una MG grande que podría pasar por Marc Gasol (sí, me doy cuenta hoy que equipo y jugador comparten iniciales…), pero el premio hoy se lo lleva el mini-reportaje durante el partido a la función toallera de Patty Mills.
El gesto: Algún sitio habría que hacerle a Marc, que pudiendo aprovechar un 5 contra 4, prefirió ayudar y esperar a Parker, que se había escamochado en la banda. La línea entre la deportividad y el pardillismo es difusa, pero para los que entienden el deporte como algo más romántico que el ganar o perder, el de Gasol fue un guiño sensacional.
Cuatro de los cinco partidos de estas Finales de Conferencia han estado empatados en el último minuto. Tres, de hecho, han acabado con la igualada el tiempo reglamentario. Los análisis se hacen siempre en clave de vencedores y vencidos: son el bote de Nocilla negra y blanca cuando la compras. Pero la realidad es más bien lo que queda cuando te lo estás acabando, un pastiche marrón clarito con alguna miga por ahí perdida de andarla a reuntar.
Memphis podría ir 2-1 con la misma facilidad que va 0-3, pero cuesta mucho hablar de lo bueno, y poner en perspectiva lo malo, cuando están a un partido de ser barridos, y tras el repaso que dio San Antonio en la prórroga.
El juego interior titular, especialmente el ya desquiciado Randolph, se volvió a quedar corto en ataque (30 puntos en 37 posesiones), enésimo recordatorio de que lo que funciona contra el mismo equipo dos temporadas antes, o frente a otro en la serie anterior, no se traduce a la siguiente. La NBA se mueve a la velocidad de la luz.
Y ese grupo de jugadores de banquillo que a veces tiene que sustituir las carencias de los alas, Allen y el quinto titular (Prince/Young), ha pasado de Mayo, Battier y Vasquez, cuando ganaron hace dos años a los Spurs, a Bayless, Pondexter y Dooling. Por números, la cosa no pinta mal, sobre todo si nos fijamos en los triples, que es lo que se les suele pedir a los secundarios. Los de este año están tirando mucho más de tres que aquellos (38 a 32 intentos, pero en la mitad de partidos), y el acierto no es muy inferior (42.1% el trío del pasado, 37.5% este, aunque mezcle el 47.4% de Q-Pon y el 16.7% de Bayless). Pero cuando se presta más atención, se nota el engaño. Los Spurs nunca hubieran atacado contanto éxito a la espalda de Battier al final de un partido, por ejemplo, como sucedió anoche con Ginobili.
Y lo peor es, que seguramente no pueden hacer mucho. Memphis tiene una identidad, y una plantilla corta y poco flexible que no les permite cambiar el paradigma al vuelo. Hay una falta de talento creativo alarmante en el perímetro para proponer jugar a otra cosa. Pero algún ajuste no vendría mal, porque sólo en su mejor de los tres partidos de estas Finales de Conferencia han superado, y por una mísera décima, el índice ofensivo del peor equipo de la Liga, los Wizards. Y eso que ayer, una parte del ataque fue subvencionada por su buena defensa, ya que sacaron 25 puntos tras pérdidas, una morterada, sobre todo al principio del partido, que fue cuando crearon la ventaja que San Antonio, poco a poco, borró en dos cuartos.
Los Spurs, tras un par de años reguleros en defensa, vuelven a ser un equipo correoso, que está entre los mejores de la Liga, y para los que el ataque de Memphis es el emparejamiento deseado. No hicieron su mejor partido (muchas pérdidas, acierto normalito en el tiro, un pelo por debajo en el rebote), y estuvieron un par de veces a merced de Memphis (el error en la bandeja de Pondexter, el último tiro para los Grizzlies), pero salieron vencedores con otro clásico más de Duncan. Justificando la elección en el primer equipo All-NBA, en el duelo directo frente al pívot del segundo, tiró de su repertorio completo de combo big, para poner más cerca a San Antonio de su quinta final en esta era. Y ya ganaron las otras cuatro.
Ahora ya, haya sido lógico o aleatorio, da igual. Los Grizzlies están 3 abajo. Sólo les queda hacer historia.
El detalle: Si le quitamos el primer cuarto al partido (que acabó con los Grizzlies 16 puntos por delante, a dos de su máxima ventaja) el parcial fue de 91-64.
La mejor noticia para Memphis es que no hay basket-average, ni bonus, ni ganar de 20 vale por 2 victorias… por mucho que la apisonadora te haya aplastado, sólo han ganado un partido nada más.
Aunque haya mucho boxscorista emperrado con mandar balones al poste bajo a Gasol y Z-Bo, y si tienen el día esplendido, ciertamente se puede ganar basándote en ellos, tratar de batir a San Antonio así es ponerte el 2K13 en nivel Hall of Fame. Los Spurs son el equipo que menos puntos por posesión concede en cortes a la canasta, y el segundo mejor cuando son posteados, por lo que dejarlo todo a la estrategia del big-ball es irte a echar un paintball vestido de domingo.
Lo que más hace sufrir a San Antonio, es tener enfrente a quien juega como ellos. Un base que saliendo del bloqueo directo, pueda tirar o pasar (sobre todo tirar y finalizar, porque evitan ayudar en la medida de lo posible) en cualquier punto entre la salida de la pantalla y el aro. Hace más falta Conley que Randolph.
Pero el problema de ayer, fue, sobre todo, que no pudieron parar a los Spurs. Los Grizzlies metieron los dos primeros puntos, y ya no volvieron a estar por delante. Sólo cuando la segunda unidad, con triples de Pondexter, acercó al equipo a 6 puntitos al final del tercer cuarto, parecía que podía haber partido. Pero tiempo muerto de Popovich, al poco triple de Manu, los Grizzlies un rato sin anotar, y adiós otra vez.
Un 30% (28) de las jugadas de los Spurs acabaron con tiro tras pase, una cifra extraordinaria. Memphis venía de jugar contra Clippers y Thunder, dos equipos prolíficos con los aclarados y menos generosos en el reparto, y ahora tienen que cambiar la mentalidad al perpetuum mobile de San Antonio. Son partidos como este, en los que pierden gran parte de la baza de Tony Allen en defensa, que es un bozal para las estrellas, no un perseguidor de pases y no pueden ser físicos con un equipo que no conduce el balón.
Los Spurs también tuvieron un día de esos de los que los pases circulan sin problemas, la sincronización es absoluta y los tiros entran. No siempre es así, y como cualquier otro equipo, cuando fallen, dejarán de confiar en la idea que les llevó hasta allí. Los Grizzlies tienen que volver a darse a cuenta que ahora están en un cinco contra cinco, y que tienen que ser agresivos hasta con los que no llevan el balón. Dar esos empujones a destiempo, unos encontronazos de los pívots con los jugadores que cambian de lado a lado… toca estar pendiente de todo.
Este partido no tuvo mucha historia, ni espero que lo que veamos de aquí en adelante guarde mucha relación. Pero los Spurs ya han dejado un cuarto del trabajo hecho.
El detalle: Los sentimientos encontrados que provoca ver a T-Mac convertido en el puro humano de la victoria… en San Antonio