Cal y arena

En un reciente artículo sobre Kent Bazemore de Ethan Sherwood-Strauss en la ESPN, el jugador de los Warriors reconocía que su mayor debilidad era el tiro exterior y que es su enorme envergadura, la distancia entre las puntas de los dedos de mano a mano cuando extiende sus brazos, el mayor problema para tener una mecánica fluida.

Los jugadores con una gran longitud en sus brazos son codiciados en la NBA. A los hombres altos les sirven para intimidar y llegar a taponar balones que de otra forma serían imposibles, a los más bajos para tapar más espacio en las líneas de pase y poder llegar a desviar y robar balones. A muchos jugadores, con tamaño más pequeño de lo deseado para su posición, les ha permitido hacerse un hueco en la Liga.

Pero es muy posible, que este regalo anatómico, sea también una maldición en otra de las habilidades que la NBA reclama como imprescindible: la del tiro. No soy un experto en mecánicas, y no puedo juzgar desde el punto de vista de la física y la fisiología esta afirmación, pero existen indicios empíricos, comprobando el resultado en lugar de la causa, que la gente con brazos cortos, tira mejor.

DraftExpress.com tiene una base de datos de las medidas que se toman antes de cada Draft de los jugadores NBA. Hay 2022 entradas en las que podemos encontrar estos datos (casi todas a partir del año 2000), 658 de las cuales pertenecen a jugadores han sido drafteados. Como la altura y la envergadura están relacionadas, podemos hacer una regresión lineal para calcular, a partir del tamaño, la longitud de brazos esperada.

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Calculando el porcentaje de incremento sobre lo esperado, entre los jugadores NBA de los que tenemos datos que les sitúan por encima de la envergadura esperada encontramos a Jason Maxiell (56.6% de tiros libres anotados en su carrera), Bismack Biyombo (50.2% desde la línea en sus dos primeros años), Roddy Beaubois (que pese a que en su año rookie metió el 40% de los triples que lanzó, los tres siguientes no pasó del 30.1%, y el porcentaje en su carrera está en 32.5%), Marvin Williams (pobre tirador de 3, 32.8% en su carrera), Andre Drummond (un notable desastre desde el tiro libre), o Dwight Howard (enough said).

Las excepciones con astericos que confirman la regla son Elton Brand, solvente tirador de media distancia para ser un hombre alto y con buena efectividad desde la línea (73.8%), pero que en realidad es un jugador bajito (2.04), sin rastro alguno de tiro de 3 y Kawhi Leonard, que está acertando el 37.5% de los triples, pero sólo los mete desde las esquinas, y su tiro exterior estaba cuestionado cuando llega a la NBA: ahora trabaja con Chip Engelland, entrenador de tiro de San Antonio y hombre milagro.

Si nos fijamos, por otra parte, en aquellos tiradores impolutos, vemos como casi todos tienen una envergadura más pequeña de lo esperado por la norma NBA. Steph Curry, que por su altura, debería tener una envergadura de 2 metros, no llega a 1.92. De Kyle Korver deberíamos esperar más de 2.10 y se queda en 2.07. Steve Novak tiene una longitud de brazo a brazo 9 centímetros por debajo de lo esperado, y JJ Redick es el segundo peor jugador de la lista de 658. En el percentil 95, están también Parsons, Budinger, un clásico como Kapono y otros que no se hicieron sitio en la NBA pero que traían su tiro como carta de presentación (Travis Diener o Jon Diebler).

La excepción aquí sería Kevin Durant, que con un 4% más de lo que en teoría le corresponde, tira como los ángeles, y Monta Ellis, que pese a tener los brazos más bien cortos entra en la categoría de desastre.

De cara a las medidas de este Draft… ¿quién tiene mayor envergadura? Lucas Nogueira, Jamaal Franklin (adivinad cuál es su punto débil) o Tony Mitchell son los que la tienen más grande (guiño, guiño). De brazos cortos tenemos a Kelly Olynyk, Shane Larkin y Mason Plumlee, con buena reputación para su posición. Los teóricos tiradores de este grupo (Caldwell-Pope, McLemore, McCollum) tienen todos una longitud de brazos algo menor de lo esperado.

Es evidente, que aquí hay parte de sesgo de selección (podemos permitirnos un jugador que tire mal si lo suple con otras cosas, como, por ejemplo, brazos largos y viceversa), pero al mismo tiempo parece que hay bastante evidencia para confirmar algo que parece lógico, y que mucha gente olvida a menudo: hay una serie de limitaciones físicas a la mecánica de tiro.

Muchos hombres altos son apaleados por fallar uno de cada dos tiros libres, y a otros jugadores exteriores (Rondo, Wade, Rubio) se les recuerda que no pueden tirar de 3. Pero, salvo honrosas excepciones, no se puede tener todo. Lo que da ventaja en muchos aspectos del juego, supone una debilidad en otras áreas que podría ser incorregible. No es necesariamente problema de que trabajen poco, o no quieran hacerlo siquiera, en su tiro, como sentencia y brama la desinformada masa enfurecida cada vez que alguien muestra un agujero incapaz de resolver.

Tener los brazos más largos o cortos de lo normal no te convierte, evidentemente, en un mal/buen tirador inmediatamente. Dependiendo de quién te supervise, y como construyas y coordines tu mecánica, se pueden conseguir muchas cosas. Pero la balanza de probabilidades, está claramente inclinada a un lado. Recuérdenlo cuando quieran mandar a alguien a la hoguera.

Una respuesta a “Cal y arena”

  1. […] Sabe mover los pies, utilizar sus largos brazos en ganchos (especialmente en movimiento) y rodear al defensor buscando el tablero, además de tener instinto para utilizar el carril de finalización tras bloqueo directo. En lo malo, rehuye el contacto porque aún no puede finalizar si le zarandean, lo que afecta e influye en su bajo número de viajes a la línea de faltas personales, y el tiro de media distancia que tenía en proyecto no funcionó (quizá sea la maldición de la envergadura). […]

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