PO Desde El Sofá (III): Susto en Jurassic Park

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá (hasta que dure) cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

En Toronto ya saben lo que es perder el primer partido de la serie para luego llegar con urgencias, nervios y demás dolores de barriga al segundo. Ayer todo esto se volvió a ver, pero vamos a empezar por el final, simplemente porque nos da la gana.

Nuestro amigo Giannis Antetoksdkjfasdhflsñkdfjsjdgfsjgfkhjdsjkfhasdfpo metió un triple para igualarlo todo a 100 a falta ya de muy poco para acabar el partido. La tensión se podía romper con un palillo de esos que os metéis en la boca después de un buen bocata, el banquillo del Cubatero Jason Kidd estaba on fire, veían cerca hacer un Bulls y meterse 0-2. Además los tempos de partido apuntaban a ello.

DeRozan metía una canasta de las cuales causarían urticaria a Morey, vamos, uno de los tiros que viene metiendo toda la temporada para meter al equipo del SuperFan con 2 puntos por encima de la centena. Y aquí se apagó la luz a Bucks.

El equipo de nuestra deidad Jimmy no pudo meter dos triples seguidos en sendos ataques que les hubieran puesto por delante del partido y probablemente se lo hubieran llegado a casa. Además, dos triples fáciles, sin oposición y de esos que normalmente se suelen meter, pero no, se salieron, sobre todo el segundo y luego Toronto en los segundos finales llevo las series hasta mínimo el 5o partido.

El inicio de partido dejaba muy claro una cosa para Raptors: Evitar que Antetokounmpo (ojo que es la primera vez que lo escribo sin mirar y lo hago bien!) les destrozara en la zona a base de esos mates que nos hemos cansado de ver por Twitter y demás redes sociales, y lo consiguieron a base de bien cerrando la zona siempre que podían para evitar esos pasos de gigante que hacen al 34 entrar al aro. Minipunto para Casey.

Otro gran minipunto fue el hecho de que Lowry volviera a ser ese jugador que es un claro All-Star y que sólo sumó 4 puntos en el primero. Esta aportación es clave para Toronto si quieren hacer algo.

Me dejo un par de cosas para el final, además creo que medianamente importantes.

Tengo que confesar que no había visto jugar a Ibaka desde hace bastante tiempo y el rol que tiene ahora en Raptors no me gusta nada. Ayer no lo hizo nada mal, sumo buenos números y nos dejó un mega tapón de esos que todos tendríamos en el Vine (RIP), cierto es que ha mejorado mucho el tiro exterior, anotando ayer, por ejemplo 4 triples de 7 intentos para un total de 16 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias y un par de tapones, sí, muy buenos números. Pero..

La sensación que me da Ibaka es que se está peligrosamente alejando del tablero. En sus días como jugador de Thunder, si unas cosas nos gustaba de este jugador, era verlo cerca del aro, dominando (bueno…), pero aportando cosas tanto en un lado como otro, ahora mismo, parece una víctima de la nueva onda de baloncesto donde todo el mundo tiene que tirar de 3, ayer hubo hasta una contra que parecía más Steph Curry que el Ibaka que conocemos, algo inaudito y que realmente tengo esa gran duda, si es saber si es algo puntual o es que ha renunciado a la zona… no se, no me gusta.

Y finalmente me apetece comentar alguna cosilla de estos Bucks. El equipo de Kidd, es un equipo que sabe lo que hace, que tiene muy claro sus pros y sus contras y donde cada uno de sus jugadores tiene muy asumido el rol que le ha tocado y lo que debe de hacer en pista. Esto, que puede sonar como una obviedad es probablemente una de las cosas más difíciles en esto llamado baloncesto (y casi que lo extrapolaría a la gran mayoría de deportes), es decir, hacer que la finalidad de todo sea (o parezca) fácil. Con esto tenemos un equipo que no es ninguna delicia de ver, que no es que esté inventando nada nuevo, pero que lo que hace, sabe hacerlo y bien. Encima a esto le sumas un talento superior y te da un equipo peligroso en el este, al cual además le falta una pieza clave llamada Jabari Parker, el cual había llegado antes de la lesión a un nivel donde en los mentideros de la NBA se hablaba del debate Wiggins o Parker, y alcanzar eso ya era un gran logro.

Sofi Del Día: Drake, que de dos partidos disputados más allá del muro, ha acudido exactamente a los mismos que tú y yo: 0.

PO Desde El Sofá (XXXI): Broche perfecto

Bonito partido para cerrar una magnífica de serie de Playoffs, a la que sólo le ha faltado alguna de esas bacanales de prórrogas y canastas sobre la bocina. Los 10 partidos jugados este año por ambos equipos entre temporada regular y eliminatorias por el título nos han dado una gran cantidad de momentos inolvidables que formarán parte de la Historia de la Liga, y al final se ha impuesto el equipo que en el cómputo global ha sido un poco mejor, el que ha aguantado un pelo más. Que no se castiguen mucho en Oklahoma City, ante estos Warriors les acaba pasando a todos.

Pero que nadie se engañe: no estuvo claro hasta el final. A dos minutos para que terminara la serie, el último coletazo de Durant dejaba a OKC sólo 4 puntos por debajo, después de haber tenido ventajas de hasta 13 puntos en la primera parte. Pero entonces una falta de 3 tiros sobre Curry cuando la posesión de los Warriors agonizaba, puso el punto final a esta bonita lucha. Sobrevive el Gigante de las 73 victorias ante los Quijotes que habrían tumbado los dos molinos más grandes que jamás han caído, vuelta y vuelta.

OKC se negaba a cumplir el guión de los séptimos partidos, y en vez de salir a la pista como casi todos los que han estado allí antes que ellos, no se presentaron ante un pelotón de fusilamiento. Cargando el rebote de ataque, implicando a todo el equipo, partiendo del dos contra dos de Westbrook y Adams que ha vertebrado su juego buena parte de la temporada regular, OKC empezó mandando, ante un quinteto con Iguodala de inicio más complicado aún de superar que el habitual, y con el ajuste de poner a Thompson defendiendo a Westbrook. En medio de un inicio coral, la primera estrella en sentirse cómoda anotando fue Durant, que aprovechaba su altura para tirar por encima de un Iguodala que le defiende tan bien, que es de lo poco que le deja hacer. Y encontraron revulsivo en Waiters desde el banquillo: un necesario tercer creador para OKC, que además se atrevía a ir a por el aro incluso más que sus ascendentes. Así, el equipo estaba jugando de manera fluida y dinámica, sin notar los cambios, llegando a los ya comentados 13 puntos de ventaja.

Se oía cada vez más fuerte el “Cucurrucucú Paloma” y Kerr, que sabía que no se lo podía tomar a broma, y que además, cambió su rotación por la entrada de Iguodala, no utilizó el quinteto banquillero y dejó a alguno de sus tres puntales en pista en todo momento. Pero en el fondo, cuando les recordaba en el tiempo muerto que una ventaja como esa la habían fulminado hace dos días y a domicilio, sabía que conectar a sus chicos está por encima de cualquier combinación. Y tras esa parada vino el primer arreón: encadenando uno de esos fallos esperpénticos de Westbrook con un triple de Thompson y un tapón de Green en la ayuda, obligaron a Donovan a pedir un tiempo muerto y metieron al público en el partido. Otro par de triples de Klay a renglón seguido, uno de ellos tras un error de cálculo defensivo de Westbrook, ponían a prueba por primera vez los nervios de los Thunder, que encajaron con mandíbula prieta los golpes y los devolvieron bien. Su respuesta llegó en forma de siete puntos consecutivos, y un truco mental jedi para que Draymond Green hiciera de repente una llave de judo a Steven Adams que acabaría aplastando su propia cabeza. Y la defensa seguía sin aflojar, quedaban dos minutos para el descanso, y estaban dejando a los Warriors en tan sólo 33 puntos. Cambios precisos, nada de oxígeno a los tiradores. Se colaba de vez en cuando alguno por la puerta de atrás, aparecía un triple imposible o pagaban alguna columpiada ocasional de Russ. Pero por el resto, un trabajo tan perfecto en esos 22 primeros minutos como hayan podido hacer en cualquier otro momento en estos Playoffs.

Y entonces llegó la segunda embestida: parcial 7-0 favorable para Golden State, y cuando Curry tenía la bandeja para seguir extendiéndolo, el brazo de Ibaka planchaba el balón contra el tablero, y Waiters y Westbrook dirigían una fantástica contra terminada en 2+1. Cambio de 5 puntos, para evitar que la ventaja fuera demasiado corta al descanso, y aunque dejaron que Curry se recorriera la pista en cinco segundos para terminar la primera parte con una bombita sobre un bosque de brazos secuoya, se iban al descanso con la confianza de haber restado bien las acometidas.

En el inicio de la segunda parte, el muro empezó a caer. Los Warriors empezaron a cortar y continuar los bloqueos con más intención y explosividad, y aparecían demasiado cerca del aro, con oportunidades muy cómodas. Sólo les faltaba rentabilizarlas, porque con la envergadura de OKC se les hacia de noche. Pero estos ya empezaban a llegar en el último momento. En ese momento Kerr quita a Bogut, que no estaba mirando al aro, y con Ezeli como amenaza aún más real de continuación, los Warriors consiguen por fin los cambios deseados en el perímetro: los que dejan a los Splash Brothers con los hombres altos. Cinco triples en seis jugadas, con el cameo de Iguodala, que se suma a la hermandad siempre que la cosa se pone fea, y Golden State empata el partido. Pero OKC todavía no se derrumba: Durant da buenas respuestas en las siguientes posesiones, Green tiene que salir de la pista por cometer la 4ª falta a 5:40 para el final del tercer cuarto, y Donovan aprovecha para meter a Waiters y jugar pequeños, y este le vuelve a responder con buenas acciones en ataque y defensa (ni Ezeli ni Speights pueden anotar en el poste bajo frente a él).

En este momento de igualdad en el marcador en que ambos andaban mirándose a los ojos, aterriza en las series Shaun Livingston, que tras ser el jugador menos brillante del equipo en anteriores encuentros, lanza un parcial de 12 puntos de los Warriors… ¡anotando en el aro! Su agresividad tiene premio y Golden State se marcha por primera vez en el marcador con un quinteto de banquillo profundo en pista, en el que Curry está acompañado por Varejao o Barbosa… mientras enfrente tienen a Kanter. OKC, que había jugado con paciencia y tino hasta ahora, vuelve a poner sus peores hábitos en práctica y demuestran que la templanza que tuvieron aguantado a los Warriors que venían desde atrás, no la mantienen cuando se les van por delante. Lo que ocurrió al final del G6 el otro día, vamos, pero esta vez un cuarto antes, y quizá con las mismas consecuencias.

El descanso previo al último cuarto les sienta bien, y los Thunder vuelven a aprovechar lo que la defensa les da: Westbrook empieza a repartir caramelos para que sus compañeros anotan de media y larga distancia, y con un poco de fortuna en el otro lado (Speights y Green fallan dos bandejas aparentemente sencillas, Westbrook también había hecho algo parecido un rato antes a la contra, pero en una acción más complicada que sólo pareció sencilla por ser suya) logran ponerse a tan sólo cuatro puntos. Curry apaga el fuego con 7 seguidos que encuentran réplica majestuosa a la altura desde la línea de tres de Westbrook y Durant y el partido llega al ecuador del último cuarto con 5 puntos de ventaja para Warriors, y los Quintetos de la Muerte en pista. No más pívots.  El momento de la verdad.

Son los Warriors entonces los que continúan donde lo dejaron el otro día, con Klay Thompson y Draymond Green conectando desde el triple, y a falta de 4 minutos y con 11 puntos de ventaja, Thompson tiene el puñal en su mano: un triple abierto en el ala izquierda tras un dos contra uno a Curry. El escolta no acierta con el descabello, y con 7 puntos sin réplica de Durant, que saca la 5ª de Green por el camino, se aferran a la vida.

Había dos minutos de alta tensión por delante, un partido en dos posesiones, y flotaba la posibilidad de estar ante un final legendario. Las constantes idas y venidas de ambos equipos podrían haber desembocado en eso. Pero el genio de Curry, que atrapó en su trampa a un Ibaka que va a tener pesadillas que culminarán con esa falta en el triple, puso punto y final al partido. El impacto de esa jugada fue tal que OKC prácticamente renunció a los 80 segundos que les quedaban: Steph anotaría incluso un último triple sin oposición, tras flotar por la pista gastando reloj sin que nadie le hiciera falta, y llevando aún más allá el récord de triples en una serie a 7 partidos: de 28 a 32 (Klay se ha quedado con 30). 43 segundos en la NBA pueden dar para mucho, pero los Thunder ya se sabían derrotados. Bandera blanca y otro año será.

Ahora, nos queda una única serie, la revancha del año pasado, con Cleveland al completo y las espadas más en alto aún. Disfrutadla.

Sofi del día: Muy cruel recordar en la infografía con Chris Webber ahí delante que una de las dos victorias a domicilio en un G7 de las WFC tras 1-3 se produjo frente a sus Kings, pero al menos sus compañeros de retransmisión tuvieron el buen gusto de no hacer ni el más mínimo comentario y reservárselos para bombas como la de “Chuckie D and I are very close“. Marv Albert, enemigo público.

La gran esperanza blanca

Tras despedazar a los dos mayores aspirantes al título en las últimas semanas, Golden State se ha ganado el derecho a ser considerado el máximo favorito a ganarlo todo en junio. Por todo lo que llevan haciendo desde que comenzó la temporada pasada, son indiscutiblemente el equipo a batir, y, sobrerreaccionando a los últimos acontecimientos, parecen no tener rival. Pero, ¿y si lo fuera Oklahoma City?

Durant, Westbrook y compañía son el candidato con el que nadie cuenta, viviendo en las sombras, principalmente porque el año pasado las malditas lesiones les dejaron muy lejos de la fiesta, y este año no están siendo tan impresionantes, o dando tantas noticias, como otros. Pero si se mira de cerca, cuando entran los emparejamientos en juego, quizá nadie tenga una mejor opción de derrocar a los Warriors que ellos.

La triquiñuela que pone en marcha el ataque devastador de Golden State es el pick’n’roll entre Stephen Curry y Draymond Green. La gasolina del imparable motor Warrior es un dos contra dos entre el mejor tirador de la Historia, que a su vez es uno de los manejadores de balón más exquisitos que el juego ha dado, y un quitanieves que puede ponerla en el suelo, pasar a cualquier punto de la pista, o finalizar sobre cualquier obstáculo.

Las defensas, que además tienen que preocuparse de ellos a 10 metros (y subiendo) del aro, no tienen respuesta buena. Pierdes a Steph en el bloqueo, triple. Doblas con tu hombre alto, y dejas a Green en un 4 contra 3 en el que ejecutar lo que Barkley llama “contraataque a media pista”, y Day-Day encontrará al que quede libre. Muestras al hombre alto y haces que se recoja para volver a Green, y son capaces de encontrar la ventana de oportunidad, por muy poco que esté abierta. Cambias, y te quedas con un tronco tratando de cazar el vuelo de la mariposa más brillante de todas, o a tu pieza más diminuta a merced de un pilar de granito. Puedes utilizar otros defensores, para que las desigualdades no sean tan exageradas, pero en ese caso estás escondiendo tus problemas en el All-Star Klay Thompson o el MVP de las finales Andre Iguodala. Pruebas a mezclarlo todo, para que no sepan que esperar, pero siguen acertando. Hay pocas alternativas.

Para que no te vuelvan loco ni les concedas un momento de soledad, tan buena en el baloncesto como mala en la vida, el atajo más deseable es el cambio, aunque quedes a la merced de los malditos emparejamientos ya mencionados. Y si hay un equipo que, en teoría, tiene el personal para intercambiar posiciones dentro y fuera sin tocar nada más para no sufrir el efecto dominó, ese es OKC. No hay base que pueda defender 203 centímetros de altura, 213 de envergadura, y 104 kilos de peso, pero si alguien puede siquiera aspirar a ello es Russell Westbrook. San Antonio y Cleveland no pueden ni planteárselo con Parker o Irving, pero los Thunder pueden tirar a Green el ejemplar más físicamente dominante del puesto de base, y ver qué sucede. Y en cuanto a hombres altos, pocos equipos pueden presentar para enfrentarse a Curry la mezcla de agilidad, envergadura y conciencia defensiva en el puesto de 4 que posee Ibaka (y Durant en la versión mini del equipo). Hay equipos que quizá tienen opciones más livianas, sobre todo si mueven aleros a esa posición, pero no es sólo preocuparse del cambio en Curry: el resto del partido hay que parar a Draymond por toda la pista, incluido en el poste bajo y en el tablero.

Los Warriors disfrutan en el caos y medran en la desigualdad, ya sea de tamaño, velocidad, o cantidad de hombres, y es muy importante poder defender al resto de jugadores sin tener que cambiar más posiciones, de cara también a no perderles de vista en los contraataques, o no tener que sacrificar ningún jugador en ataque para hacerles frente. La forma más directa y recíproca que encuentres de defenderles, mejor. Por tanto, un equipo con el poder de ralentizar su dos contra dos con sus pares, y nadie más, ya está por defecto en la mejor posición de partida para hacer frente a Golden State.

No todo es tan fácil, por supuesto. Venimos de una semana en la que momentos como la primera mitad frente a Washington nos recuerdan que Steph puede ser imparable uno contra uno, sin importar qué tiene delante. Y aunque cambiar el p’n’r bien pueda abortar la primera intentona, 24 segundos contra los Warriors son molto longos, y no se puede perder la marca de nadie ni un segundo: el resto de jugadores del quinteto tiene que estar alerta, y si se sigue cambiando la asignación de Steph, no se pueden permitir el más mínimo error. OKC es uno de los equipos más acostumbrados a defender en espacio, porque eran muy agresivos conteniendo el dos contra uno y enviando ayudas en temporadas pasadas, pero este año han cambiado a un enfoque más conservador, y si en otros años funcionaba era más por la exuberante capacidad atlética, que por la habilidad de estar alerta. De hecho, una de las cosas que separa, por ejemplo, al Westbrook defensor en la vida real, mucho más mediocre que el Westbrook defensor imaginado, es la incapacidad de defender una posesión completa sin despistes o riesgos innecesarios. Contra los Warriors no hay atajos posibles, no puedes estar defendiendo un pase por detrás a un equipo que mueve con convencimiento el balón y en el que cualquiera puede anotar. Y los Warriors siempre pueden desempolvar las jugadas que tan populares fueron con Mark Jackson, en las que Curry atacaba sin balón, aunque si logran quitar el Spalding de las manos de Steph, significará que al menos han ganado una batalla. Si hablamos de movimiento de balón, también hay que acordarse de Klay Thompson, un jugador al que hay que prestarle toda la atención del mundo, especialmente si el juego colectivo fluye, y que ocupa la posición que resulta más convulsa en la plantilla de OKC.

Y hay piezas importante de la rotación que tal vez no tengan sitio contra los Warriors. Pese a que pueda anotar por sí mismo, y transformar los fallos de sus compañeros en canasta, Kanter a priori no debería estar en pista ni un sólo segundo si no están Ezeli o Bogut, y seguramente tampoco cuando Curry sí lo esté. Van a pagar a un tío este año más de lo que cobra James Harden (perdón, fans de OKC, tenía que hacerlo), y en la serie de Playoffs más peliaguda del año podríamos verle diez minutillos saliendo desde al banquillo. Y con Iguodala, Barnes, Livingston y Thompson enfrente, no hay ningún sitio en el que esconder a otro de los peores defensores de la Liga, Anthony Morrow. Tanto el gigante turco como el tirador impávido podrían proporcionar un buen empujón al ataque de los Thunder, y seguramente los necesiten como la opción más arriesgada y explosiva si tienen que remar desde atrás. Y Oklahoma City siempre puede plantear una serie o un partido a intercambio de golpes. Por falta de dinamita no va a ser, pero ante un equipo tan peligroso desde el triple como los Warriors, las matemáticas no están de tu parte.

Y hablando de intercambio de golpes, a los Warriors también hay que atacarlos, no es cuestión sólo de defenderse. Han estado frenando equipos con su disposición aposicional, sus manos largas y sus apuestas tácticas por ignorar a todo aquel que no sea una amenaza en ataque. Cambian todo lo que pueden en defensa, manteniendo a varios jugadores intercambiables por tamaño en pista, y provocan pérdidas porque siempre parecen tener uno o dos jugadores más en pista de lo permitido. Difuminan hasta a los equipos mejor organizados, como vimos en el enfrentamiento con San Antonio, haciendo muy difícil circular el balón frente a ellos.

OKC, por su parte, sigue siendo un equipo con dos de los mejores anotadores de la Liga, que monopolizan una enorme cantidad de posesiones, pero que mueve poco el balón, y que habitualmente emplea a jugadores que no contribuyen demasiado en ataque. Siempre parecen rendir por debajo de lo esperado en esta faceta (aunque este año son el segundo mejor ataque de la Liga a estas alturas), y su “egoísmo” es la principal munición para los incrédulos. Precisamente, ante Golden State, esto podría ser una bendición. Los Warriors defienden genialmente en equipo, pero, ¿qué sucederá cuando tengan que enfrentarse a dos bestias del uno contra uno? ¿cuándo no puedan utilizar sus siempre tan útiles cambios, porque no hay acción sobre la que cambiar? Si el pick’n’roll CurryGreen da miedo, hay una alternativa que puede ser aún más destructiva e incambiable: el WestbrookDurant, y encima los Thunder tienen ahora más opciones que nunca para rodearlos, entre tiradores y jugadores capaces de moverse por encima del aro. Perdido entre el ruido está pasando el hecho de que está siendo estadísticamente la mejor temporada de la franquicia en ataque desde que dejaron la ciudad fetiche de los tele-films de sobremesa del domingo.

Y ya vimos en las Finales lo que sucedió cuando Cleveland cargó su ataque sobre LeBron, haciendo más daño del esperado. James acabó exhausto, pero OKC tiene dos alternativas, que no van a desplegarse sólo desde el poste bajo, sino desde cualquier lugar del campo, con su tiro por amenaza, y a los que pueden rodear de jugadores que tienen que ser defendidos. Además, podrían obligar a mojarse (y cansarse) en defensa a Curry y Green, al primero, si quieren seguir dándole la responsabilidad de defender siempre al base rival, y al segundo, porque Iguodala o Barnes podrían no ser suficiente ante KD, un anotador mucho más polifacético que James. Los Thunder pueden convertir la serie en un duelo de individualidades, y aunque ni eso quizá sea suficiente ante los Warriors, significaría negarles su gran ventaja, la del equipo.

Otra de las ventajas que tiene cargar su ataque en Westbrook y Durant, es que menos pases en ataque, suelen implicar menos pérdidas. En general, los efectos positivos sobre el organismo de una sana circulación de balón, compensan a la larga sobre unas pérdidas de más, pero ante un equipo con un contraataque y una defensa de línea de pase como los de los Warriors, puede que está solución intermedia no esté tan clara. OKC pierde bastante el balón (en parte, porque este año está circulando más), pero cargando su ataque sobre todo en dos jugadores, esas cifras se deberían reducir. Si Westbrook y Durant protegen la posesión en sus penetraciones, y encontrando al hombre abierto cuando se acerque el dos contra uno, pueden poner en muchos problemas a los Warriors.

Bien es verdad también, que puede que nunca lleguemos a este enfrentamiento en Playoffs. De acabar las cosas como están y no tener sorpresas tempraneras en la post-temporada, el camino a una Final de Conferencia entre estos dos equipos, pasa porque OKC tome El Álamo, un enfrentamiento completamente diferente, que les planteará otra clase de problemas. Y los Thunder también tienen sus problemas, principalmente, tratando de encontrar el jugador que les falta en el ala (o dos incluso, para poder hacerse pequeños), para completar el quinteto en el que todo el mundo produzca en defensa y en ataque. Son más profundos que nunca, pero la mayoría de secundarios aún son demasiado unidimensionales para luchar en lo más alto. La adaptación de Billy Donovan a la NBA tampoco está siendo inmediata, y tras múltiples problemas de salud el año pasado, hay que esperar que ninguno recurra en este.

El caso es que aunque quizá no lo comprobemos nunca, al menos vamos a tener un bonito aperitivo, con tres enfrentamientos durante este mes, empezando hoy mismo con The Belt! en juego, en vísperas de una SuperBowl que se disputa a sólo unos kilómetros, y una temporada de 73 victorias o más en el horizonte. Qué ganitas, joder.

#AllForTheGame, hablando con Kevin Durant

#ALLFORTHEGAME

Kevin Durant visitó el pasado fin de semana Madrid dentro de su tour #ALLFORTHEGAME de Nike, junto con Leo Chang, el diseñador de sus zapatillas. Tuvimos la suerte de poder preguntarle algunas cosillas en la flamante nueva tienda de FootLocker en la calle Preciados de la capital.

Aquí en La Crónica Desde El Sofá vamos a centrarnos en la parte baloncestística del evento, es decir en Kevin Durant, si quieres saber qué pasó con Leo Chang, pasate por El Calzador.

La tercera planta del flamante nuevo FootLocker de la calle Preciados de Madrid es donde se encuentra en House Of Hoops, la parte más jugona de la cadena de tiendas, donde las zapatillas de basket (y ropa) más tremendas están presentes, allí y delante de un muro con los 8 modelos de sus zapatillas, Kevin Durant y Leo Chang se sentaron para atendernos un rato a la gente que estaba por allí presente, con Joe Arlauckas como maestro de ceremonías.

Para romper el hielo se le preguntó por sus zapatillas, sobre qué pedía él cuando se enfrentaba a la creación de un nuevo modelo de KDs, sobre todo dice Durant, ‘intercambiar ideas, ver si va a ser alta/baja, si va a llevar velctro, ver que ideas me ofrece Leo y a partir de ahí ir empezando el proceso‘. Durant está muy contento del impacto que está teniendo su zapatilla tanto en el ámbito de la cancha, como para el día a día.

Todo el mundo piensa que el día más importante para Kevin Durant en su carrera en la NBA fue el día del MVP, pero no, aquí nos lo dejó claro que para él, el día del Draft, cuando lo eligieron por los Seattle Supersonics, fue el más feliz ya que era como recoger el fruto de un trabajo de muchos años para llegar a ese momento.

#ALLFORTHEGAME

Sobre en que otros sitios, quitando de OKC, le gusta jugar, Durant supo manejar bien la pregunta y no dar ninguna señal de qué  puede pasar en la agencia libre del próximo verano, simplemente se limitó a decir que hay muchos pabellones cuyos ambientes le gustan.

El muro con las 8 KDs era más que impresionante, así que una pregunta estaba clara, cual era la favorita para ellos. Durant eligió las KD1 por ser las primeras y Chang no pudo reprimir un ‘this is crazy‘ al elegir las WTKD7 como sus preferidas.

Evidentemente había que preguntarle por la lesión, de la cual dice que ya se encuentra perfectamente y que echa de menos todo, el día a día, estar con sus compañeros, visitar los pabellones, ir a su pabellón, todo, tiene muchas ganas de volver y espera que empiece ya en cuanto antes la temporada.

Como no podía ser de otro modo se le preguntó acerca de cosas relacionadas con nuestro país, sobre su recuerdo de la final de 2012 en Londres, Durant dice que fue una victoria dura, pero la medalla de oro está ahora en su habitación y eso era lo que realmente importante. Tampoco podía faltar preguntas sobre Ibaka, sobre el techo del congoleño con todos estos años ya en la NBA, KD dijo que Ibaka es un trabajador nato, que llegó a la NBA sin apenas hablar inglés y poco a poco se ha hecho uno de nuestros líderes en nuestro vestuario y no sólo metiendo tapones, sino tirando de 3, ayudando…su techo no tiene límite… (‘Sky is the limit!‘).

El final de la rueda de prensa fue la pregunta donde él contestaba fácilmente que sí, que seguía siendo el mejor jugador del mundo y que con el equipo que hay ahora Thunder vuelve a aspirar a todo.

PO Desde El Sofá (XXIII): Epicureísmo

Pantallazo-91

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

No es que San Antonio ‘mereciera’ volver a las Finales a por la revancha ante los Heat. Querer darle pátina de justicia a lo que no es más que una amalgama subjetiva de gustos, simpatías, correcciones imaginarias del destino y narrativas que queremos volver a ver, es de todo menos justo.

Pero el deporte en sí, lo es. Dos equipos frente a frente en la misma pista, con el mismo balón, y reglas idénticas. Pase lo que pase, siempre lo merece el que anota al menos un punto más que el rival.

Y así es como San Antonio se ganó volver a estar en las Finales, aunque cerca estuvo de no merecerlo por el resultado. Un partido fabuloso para el espectador, lleno de alternativas e igualdad, con prórroga incluida. Dos estilos de juego diferentes, dos plantillas armadas a su manera.

Sin Tony Parker desde el descanso (primer gran factor de cara a las Finales), San Antonio no le perdió nunca la cara al partido, y de hecho, llevó la voz cantante en todo un último cuarto, que de haber acabado con otro resultado, habría podido ser el equivalente algo menos doloroso al 6º de las Finales en la pasada temporada.

Cerrando el tercer periodo, los Spurs se marcaron un parcial 9-0, que les ponía 10 arriba, en el que vimos la que seguramente sea la jugada colectiva más brillante de estos Playoffs, que se ejecutó además en el tiempo justo gracias a la perspicacia de Manu, dejando unos segundos para una última jugada en ese cuarto, que acabaría en un 3+1 para Danny Green. Ventaja que por primera vez alcanzaba la decena, sin notar que Parker no estaba, con OKC reducido a su mínima expresión: los fogonazos de sus estrellas, Ibaka mermado aparte. Todo a favor.

Pero de repente, Durant, y sobre todo Westbrook (serie monstruosa, para bien, la suya), que no perdieron la fe, comenzaron a escalar, y San Antonio se iba dejando unos puntitos aquí y allá que tendrían toda la pinta de lamentar. Un par de tiros cerca del aro mal resueltos por Kawhi Leonard, un mal pase que impide aprovechar el emparejamiento DuncanFisher, el tapón ilegal que se tragan los árbitros a Manu (luego algo recompensado al no señalar falta en un bloqueo ilegal de San Antonio), un tiro libre fallado por el argentino tras ver en pantalla la siempre fatídica infografía informándonos de que había anotado 41 de los últimos 43, el tiro final del propio Ginobili, y el palmeo fuera de tiempo de Duncan. Las nueve derrotas seguidas en el estado de Oklahoma, tanta oportunidad perdida el día que mejor color tenía para enterrar el gafe, y otra prórroga más en un Game 6 decisivo, hubieran puesto de los nervios a cualquiera.

Pero cualquiera no tiene a Tim Duncan de tótem, que con 7 puntos sobre Ibaka en la prórroga, dejó los fantasmas bien enterrados. A estos, que ahora vienen los de Florida.

La única recomendación que os puedo hacer: si no lo habéis visto, ponedlo ahora mismo. Si ya lo habéis hecho, guardadlo, porque algún día querréis repetir. Hay partidos que se analizan, se comentan o se explican. Este es de los que se disfrutan.

Sofi del día: El fallo de Ginobili en lo que podría haber sido la canasta ganadora en el tiempo reglamentario, acabó con el árbitro James Capers despedido a trompicones… llevándose por delante a Jimmy Goldstein. Leave Jimmy alone!

PO Desde El Sofá (XX): Medidas desesperadas

russell-westbrook-dunk-game-4-carousel-20140528_755DA34AB8634CB1817244B6E84EE0F3

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Tenía muchas ganas de ver este cuarto partido. Quería ver como Spurs se readaptaba a jugar con Ibaka y la verdad es que todo se pareció más al tercer partido que a los dos primeros en San Antonio. Thunder barrió por completo a Spurs. La cosa se pone interesante.

Y eso que el partido empezó con unos Spurs queriendo llevar el ritmo del partido en un primer cuarto donde Leonard hizo todo lo que tenía que hacer, literal además, luego no hizo nada más. La lesión de Jackson, también acentuó más esta idea de que la cosa se ponía muy de cara para los de Popovich, pero… empezó el desaguisado. Perdidas, fallos tontos y más y más perdidas…

A partir de este momento OKC tomó el mando del partido con Lamb sustituyendo más que bien a Jackson y la pareja indomable empezando a carburar de forma más que espectacular. Durant se ponía a modo MVP. Mientras tanto Popovich más que cabreado con unos Spurs que no paraban de perder el balón y de no poder con la defensa que había metido Brooks. Westbrook defendiendo al nivel que ya le hemos visto e Ibaka intimidando, no estuvo como el otro día, pero su sola presencia en pista hace que a Splitter se le haga de noche, muy de noche.

San Antonio no sabía que hacer, hasta intentó una zona, que le duró lo mismo que a Diaw un bocata de tortilla de patatas, es decir, más bien poco.

Popovich ya no sabía que hacer y a mediados del 3Q, cuando ya la ventaja de OKC empezaba a ser insultante, tiro de último recurso y sacó de la pista a todos los titulares para meter a Bonner & cia. Movimiento desesperado, tal vez, pero movimiento para probar algo cuando nada sale. Los suplentes lo hicieron bien, pero finalmente no pudieron acabar una remontada que se presumía casi imposible.

Thunder tiene buena pinta. Westbrook está a un nivel que probablemente nunca habíamos visto antes, tanto en ataque, como sobre todo en defensa y esto es primordial de cara a esta eliminatoria y a unas posibles finales. Y Durant… Durant sigue a lo MVP.

Conseguirá OKC repetir lo de hace unos años y ganar 4 seguidos…

Sofi del día: El mate de Cory Joseph a Ibaka es de WOW!

PO Desde El Sofá (XIX): Like a…

Like a Bosh!

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Después de un fin de semana sin partidos de PO y de que ayer entre unas cosas y otras no pudieramos escribir la crónica del día, volvemos hoy a repasar como están desarrollándose las finales de conferencia, yendo de nuevo a South Beach, para ver como los Heat casi finiquitan a unos Pacers que… eso, los Pacers.

Bosh. Chris Bosh. Ese jugador extraño, ese jugador que muchas veces se ha infravalorado y el cual siempre ha sido el 3er espada de Heat. Ese jugador que llevaba haciendo unas finales de conferencia más bien discretitas, por ser algo amable y buscar un término no censurable, ayer tuvo su partido y ya desde el inicio lo dejó bien claro. Él fu el encargado de meter enseguida al equipo de Miami con una renta, no muy larga, pero medianamente cómoda para que los playeros hagan lo mejor que saben hacer, y es defender y dejarse llevar.

Siendo la diferencia del marcador casi siempre de 1 dígito, la sensación en la pista era que el equipo de cuLebron & cia llevaba una ventaja de 20 o 30 puntos, una suficiencia bastante alarmante la verdad, sobre todo si eras aficionado de Pacers, pero no se acababan de ir, gracias también sobre todo a West, que era el único en Indiana capaz de hacer algo.

Todo seguía igual y era como los típicos temas chuntachunteros que se llevan ahora, todos estábamos esperando a ver cuando el DJ de turno va a soltarla para todo el mundo dar más botes. Este momento llegó ya en el 3Q donde la defensa de Pacers ya era ni fu ni fa, mientras Bosh seguía a lo suyo ayudado de James que empezaba a ir ya también a la suya.

Sin Stephenson y sin, sobretodo, George dando el nivel esperado, estos Pacers no dejan de ser un equipo normalito, sí, acabo de soltar una buena burrada del equipo que mejor record ha tenido en el este, pero es la sensación que daba. No se si es por ese cambio de los Pacers de principio de año a estos o si influye, que algo hará, la defensa de Heat, pero ufffff, ver un partido de esta serie se está haciendo algo duro la verdad. Una cosa sí que voy a decir, estamos a finales de conferencia, es decir, sólo hay 1 partido al día, si no fuera así, creo que a estas alturas ya no seguiría la serie, es decir, Pacers empiezan a dar pereza…y eso no mola.

3-1. Así se marcha la serie de nuevo a Indiana, los cuales tenían el factor cancha a favor, pero como casi todo este año, lo han ido dinamitando conforme han pasado los minutos y los partidos…una lástima la verdad.

PD: ¿Dónde está Hibbert?

Sofi del Día: Ya que ayer no tuvimos crónica y el partido de anoche fue un poco puffff, vamos a darselo a Tripode Ibaka, que tuvo su Ibaka Game…pero que a ver como le responde la lesión en lo que queda de serie…

PO Desde El Sofá (XVII): Esmolboleando

Tim Duncan

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Todos sabíamos que la baja de Serge Ibaka iba a ser clave en esta eliminatoria, lo que no nos imaginábamos es que iba a ser tan tan tan tan tan significativa para el devenir de unos y otros. Anoche en Lupitalandia se vio una vez más que a Thunder le faltan cositas dentro…muchas cositas.

El partido empezó como todo el mundo sabía, con unos Spurs queriendo meter su ritmo y atacando la pintura de unos Thunder que veían ahí un agujero negro de dimensiones apocalípticas. Nuestro amigo Oh La La Parker lo vio rápido y como si fuera en chanclas por una piscina mostrándose a las mozas tumbadas en las toallas, entraba a canasta y campaba a sus anchas mandando. Popovich sonreía maliciosamente cual Mad de El Inspector Gadget en la banda…

Las fuerzas se fueron igualando conforme íbamos avanzando hacia la media parte, con un Duncan que seguía la senda de Parker y hacía lo que le daba la gana ante la nula intimidación por parte de los de Brooks. Ni Collinson, ni Adams, ni Perkins, ni incluso Durant que llegó a jugar de 5 podían con el juego interior y las entradas a canasta de los de Popovich.

Brooks lo intentó con un super mega smallball, con Fisher, Butler, Jackson y Westbrook y esto hizo que en SA se vieran un poco, no voy a decir superados, pero si al menos sorprendidos con la jugada de los Thunder. Aquí empezó el show.

Oklahoma empezó la segunda parte a su ritmo, cogiendo y cambiando por completo el guión del partido con Westbrook más agresivo y sobre todo con una defensa que empezó a dar una vuelta de tuerca más. San Antonio parecía que había empezado a dejarse llevar ante el cabreo de Popovich que ya no reía tanto ni nada. OKC se puso arriba con esa mezcla de defensa y mega smallball, algo raro, pero que resulto más que efectivo.

En la entrevista previa al último cuarto, Popovich le comentaba a Aldridge (queremos a Doris!!!) que quería recuperar el ritmo del partido para llevarselo y ostras, vaya que lo hizo. La primera defensa de Spurs del último cuarto…fue una ZONA!! sí, tal cual, zona para empezar. Creo, si no me falla la memoria que no lo volvieron a hacer, pero surgió efecto y el tempo del partido se fue de nuevo a buscar a Lupita para pegar el arreón final y llevar el partido a donde querían.

Al final, todo volvió como al principio y mucho va a tener que cambiar Thunder para cubrir ese hueco de Ibaka, o bien llevarlo a algún druida o algo similar y que haga una vuelta a la pista a lo Paul Pierce…

Sofi del día: Se lo damos a Leonard y su ultra jugada que veis aquí bajo… qué jugador! conforme pasan los partidos mejora en algo más y se está convirtiendo en una pieza clave de estos Spurs.

Leonard