Avance de temporada 2013-2014: Minnesota Timberwolves

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O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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Los Wolves vuelven a afrontar la temporada con aspiraciones de Playoffs, algo que llevamos oyendo un par de años, para que después, las lesiones, y el bajo rendimiento de alguno de sus fichajes, acaben tirándolo todo por la borda.

Cuando parecía que todos los importantes iban a empezar sanos Chase Budinger se lesionó para una buena temporada, pero si este es el único contratiempo, con otra ronda de incorporaciones interesante (Kevin Martin, Corey Brewer, los novatos Shabazz Muhammad y Gorgui Dieng), el trío sobre el que se asienta el equipo (Ricky, Love y Pekovic), y un gran entrenador como es Rick Adelman, los Wolves vuelven a ser candidato teórico a seguir jugando a finales de abril, y acabar con la peor racha activa de una franquicia (ya van 9 años sin entrar en Playoffs).

Si no lo consiguieran, sería una de las 4 sequías en la historia de esta bendita Liga que ha llegado a 10 temporadas. Glups.

  • Radiografía de los Timberwolves

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Devastados por las lesiones

Si os hacéis una pizza en el horno, con el precalentamiento adecuado que indican en las instrucciones (que nos conocemos), os da tiempo para ver todas las jugadas de Ricky, Love y Pekovic juntos en la última temporada, y aún os sobra algo para poner un videoclip de Miley Cyrus. 13 minutitos disfrutaron los Wolves a su columna vertebral, que se perdió 109 partidos (25, 64 y 20 respectivamente), que unidos a los 18 que también faltó Kirilenko, los 59 sin Chase Budinger y que Brandon Roy no estaba para jugar (esto era más previsible), dejaron a Luke Ridnour como líder en minutos del equipo más castigado por los lesiones el año pasado, pasando incluso a los Lakers. Pero a diferencia del equipo de Los Angeles, todos (salvo Budinger) empiezan sanos esta temporada.

El año anterior, el trío Rubio/Love/Pekovic sí que pudo juntarse, en 23 partidos y 458 minutos y los resultados fueron interesantes: una ventaja de 6.7 puntos por 100 posesiones ante los rivales, y un registro de 13-10 para el equipo, pese a que la colección de alas de aquella época era lo que era (Webster, Beasley, Wes Johnson, Ellington, Tolliver y un novato Derrick Williams). Por tanto es comprensible el optimismo que rodea a las posibilidades de este equipo, al igual que lo era el anterior, por cierto.

Este año, salvo Budinger, empiezan todos sanos y listos, y no me apetece releer las declaraciones del Media Day para saber quién dijo (o lo comentaron de él) que «está en la mejor forma de su vida», que seguro que habrá unos cuantos. La plantilla no está mal en cuanto a profundidad, así que sobre el papel, claro que este equipo podría aspirar a Playoffs. A ver qué pasa.

  • Kevin es Amor

El año pasado no pudimos apenas ver a uno de los mejores ala-pívots y jugadores blancos americanos de la Liga, Kevin Love, así que esperamos disfrutarlo este año al 100%.

La mayor carta de presentación de Love, como ya sabéis, es el rebote: líder en capturas por partido en 2011 y segundo en 2012, es uno de los mejores de este aspecto en la Liga. Aunque a veces se pueda pensar que es un acaparador, y un jugador que maquilla las estadísticas, lo cierto es que con él en pista, los Wolves cogieron el 55.2% de los rebotes, que sería la mejor marca de la Liga con mucho (Indiana cogió el 52.9%), y junto a Pekovic, la tasa subía un poco, al 55.6%. El año anterior, en el que jugó la temporada casi completa, los Wolves con él en pista capturaban el 51.9% de los fallos, que sería la tercera mejor marca de la Liga, aunque entre los 11 partidos que se perdió y lo que pasa cuando se va al banquillo, los Wolves fueron 15º ese año con un 50.2%. Así que por si alguien tenía duda, el impacto de Kevin Love en el rebote de los Wolves es verdadero e importante.

Ahora lo importante es el resto de cosas que puede hacer. En los 18 partidos que jugó el último año su acierto con el tiro fue horrible, pero en sus primeras 4 campañas en la Liga, Love fue mejorando su número de puntos por posesión año a año, y el porcentaje de tiro… prácticamente también (del tercer al cuarto año bajó, pero teniendo en cuenta el increíble aumento en su utilización, del 22.9 al 28.8%, no podemos decir que fuera peor, teniendo en cuenta que además lanzó más de 3, que es mejor para un ataque). Si es el viejo Kevin, puede anotar con suspensiones y rango de 3, de espaldas, continuando… va a la línea un montón, y es buen pasador. A tope es uno de los 10 mejores jugadores de la Liga (como certifica su aparición en el segundo equipo All-NBA en 2012), y su defensa, pese a la regular fama, acaba en positivo, gracias a que la inteligencia, la economía de movimientos, y el rebote camuflan otras debilidades.

Un pedazo de jugador que sólo necesita que su equipo le dé estabilidad.

  • Rubio todavía tiene espacio

Ricky Rubio, entra en su tercera temporada, al final de la cual puede recibir la extensión de su contrato, con una serie de incógnitas que resolver sobre su juego. Bueno, más bien una, porque todo el resto de cosas depende de cómo estornuda su tiro. Tuvo el segundo peor eFG% de jugadores con más de 1.000 minutos, sólo por delante de Draymond Green, con un 38.6%, después del 39.8% de su primer año. Eso quiere decir que Ricky metió 0.77 puntos por tiro de campo, cuando la media de la Liga está en 0.99.

Como fue mucho a la línea (el 19º jugador con más tiros libres por minuto, con un 20% más de tiros libres intentados respecto al año anterior), y acierta un 80%, en realidad, su efectividad anotadora es algo mayor. Si miramos a su porcentaje de tiro verdadero, ha mejorado ligeramente sobre la temporada anterior, y sube bastantes puestos, dejando a 27 jugadores por detrás de él, pero de nuevo, su 48.2 TS%, que equivale a 0.96 puntos por tiro, está a una buena distancia del 1.05 que marca la media.

No son sólo los problemas con el triple, en el que ha estado peor está temporada, pasando de un acierto razonable, 34%, a un paupérrimo 29.3%: fue también el jugador con peor porcentaje en tiros dentro del semicírculo de no-carga, vamos, al lado del aro, con un 44.1%, y tercer peor por encima de 50 intentos, justo por encima de otro jugador que sufrió su misma lesión: Iman Shumpert. Conviene no olvidar esto: Ricky salió de una rotura de ligamentos en la rodilla, y la recuperación es dura y lleva su tiempo. Si cogemos los números de sus últimos 27 partidos, los de marzo y abril, el acierto en el triple mejora: 35.9% de los triples acertados, y nos da una razón para el optimismo.

Por supuesto, que además, no es sólo su tiro. Ya lo comentaremos después pero los Wolves fueron de los peores equipos desde el perímetro de la pasada década, y eso afecta al espacio en ataque, y a todo el resto del juego.

Aún así, aunque Ricky no corrija la anotación en todas sus vertientes, es un jugador magnífico. El RAPM (+/- ajustado y normalizado) le considera el segundo mejor base defensivo (técnicamente empatado con Conley), donde su tamaño, entendimiento del juego y habilidad para robar el balón causa estragos en los rivales. No es habitual ver un RAPM positivo en ese lado de la cancha en un novato, especialmente si es base, ya que desde 2001 sólo lo han conseguido, además de él el pasado año, Chris Paul (de milagro), Rondo, y, lo vais a flipar, Chris Duhon (que no volvió a ser un «plus» en defensa en el resto de su carrera).

Y pese a los pobres números individuales en ataque, el RAPM le asigna una pequeña contribución positiva que le coloca como 39º mejor jugador de la NBA la pasada campaña. Aunque mide precisamente cosas distintas a la producción personal del boxscore, muy poquitos jugadores que no lo hacen bien por sí mismos, y están en la parte baja de la lista en puntos por tiro, logran compensarlo con otras cosas y acaban con un impacto positivo.

Rubio no es de esos. 4º en asistencias por minuto (tras Rondo, Paul y Vásquez), sólo el profesor Andre Miller y CP3 dan más pases para anotar cerca de la canasta, quizá las más interesantes, ya que tiene mucho más valor poner un balón ahí, que simplemente sacarla a la media distancia y esperar que la suspensión entre. Además, en su caso, puede que esos números estén desinflados en su contra debido al pobre talento anotador y tirador que tenía alrededor. De todos modos, aún con todas estas reservas sobre el resto de Wolves, tener a Ricky en pista, tampoco les ha servido para salir de la lista de los 10 peores equipos en ataque, así que su contribución es tan positiva como modesta hasta ahora.

Como ya hemos anotado en alguna otra previa y más artículos en la molona página web que regentamos, aunque se habla mucho de que los hombres altos necesitan «desarrollarse», son los bases los que más tardan en destaparse. Muchos no rompen la crisálida, o desarrollan esa habilidad que les convierte en excelentes hasta el 5º o 6º año de sus carreras, así que Ricky todavía tiene tiempo. No es ni mucho menos una temporada decisiva en su progresión o su carrera, por mucho que estemos ansiosos de verle hacer más. Los Wolves le podrían ofrecer una extensión hasta octubre de 2014, han guardado el contrato de 5 años, el de jugador designado para él,  y es muy razonable pensar que alguien en la Liga pagaría el máximo por su conjunto de habilidades tal y como están ahora mismo. Mientras no vaya para atrás, esta temporada lo que marcará es su avance en el escalafón, no su situación financiera.

Rubio necesita pegar un buen salto todavía, parece que tiene las herramientas para hacerlo, pero lo que no debería tener es prisa.

  • El Padrino tuvo recompensa

Pekovic firmó un contrato este verano de 5 años y 60 millones de dólares, rango de dinero en el que es habitual encuentran a los terceros espadas de equipos aspirantes al título. Lo cierto es que tras un año revelación en 2012 en el que se destapó como uno de los mejores anotadores interiores en la NBA, y nos enseño que ya podía salir a una pista NBA sin cometer una falta inmediatamente, el Nikola de 2013 fue prácticamente el mismo que nos sorprendió: las manos un poco más seguras, recortando las pérdidas tras pase, mejor en la defensa colectiva en los bloqueos directos… y casi ya. Lo que, teniendo en cuenta que el de este año era peor equipo, tenía más protagonismo, jugaba más tiempo, y no perdieron muchos partidos más, no tiene que ser una mala noticia: confirmarse también es un triunfo.

Cumplirá los 28 en enero, así que era evidente que la progresión no iba a ser eterna, pero este año con toda la caballería y (puede que…) por fin tiradores, tendrá menos dos-contra-uno’s en contra, y más espacio para hacer su numerito de entrar avasallando al pobrecito que le tenga que esperar en la pintura. Por eso no sería una locura esperar mejores números personales

Y por último, la defensa, sigue un poco peor de lo que su monstruosa y tenebrosa figura insinúa. La falta de vuelo juega en su contra, ya que apenas aporta intimidación en las ayudas, y los jugadores con toque a unos pasos de la canasta no pierden el tiempo tratando de meterle bajo el aro: en su lugar tratan de explotar la falta de capacidad vertical. A ver si este año jugar con un ala-pívot fijo, después de muchos minutos con Williams y Kirilenko, le puede ayudar en algo, aunque Love tampoco puede corregir el problema.

  • Punto de mira desviado

El mayor problema de este equipo la temporada pasada en pista está clarísimo: el tiro exterior. Los Wolves metieron tan solo el 30.5% de sus lanzamientos de 3, y fueron 22º en intentos (como para tirar más…) y penúltimos en triples anotados. Tuvieron el 2º peor acierto de los últimos 10 años, sólo «superado» por los Bobcats de las 7 victorias. De los 57 jugadores con 100 triples o más, ninguno juega en Minneapolis.

Cortefiel Saunders, el nuevo General Manager de los Wolves, encendió la bat-señal y encontró la respuesta en Kevin Martin, que ha acertado un 38.5% de los triples durante su carrera, un 42.6% el pasado año, y que coincidirá por 3ª vez con Rick Adelman. También renovaron a Chase Budinger (parecía que iba ser buena idea…), que con un 35.8% desde que llegó a la Liga no es exactamente Reggie Miller, pero mejoraba ampliamente lo que hay si es que se recupera en algún momento, y regresa Corey Brewer, con un paupérrimo porcentaje de 29.8% en general, pero con una muy buena marca (si la mantiene) de 41.2% en la esquina izquierda.

Hablábamos antes del lamentable porcentaje de 3 de Corey Brewer (29.6% la pasada temporada) pero no comentamos que muy tímido para tirar tampoco es: 307 intentos el año pasado, 3.75 por partido. Sólo 32 jugadores en la historia de la NBA han lanzado semejante cantidad de bombas por partido sin llegar al 30% (uno de ellos lo hizo en los Wolves 2013, Alexey Shved) así que hay que ponerle bien la correa para que no se emocione, y a media cancha, seguramente, no deba estar en otro sitio diferente a la esquina izquierda. En los Nuggets no lo veían así, ya que viene de batir su récord de tiros por minuto, con 17.6 por 36 (incluyendo tiros libres), lo mismo que Dirk Nowitzki (!) pese a que su porcentaje de tiro verdadero (50.6%) no llega a la media, y por alguna extraña razón, él o George Karl pensaron que su carga debía ir a mas en Playoffs, y su porcentaje de utilización en la post-temporada fue plusmarca personal. Y sí, los Nuggets ofrecen muchas opciones a la contra para inflar número, y fue el 2º jugador que más jugadas finalizado en transición de la Liga (un 29%), pero, ¿sabéis qué? Deberían haber sido aún más.

Dicho esto, siempre y cuando no ponga el balón en el suelo con un rival delante, Brewer puede ser un jugador muy útil para redescubrir precisamente el juego al contragolpe, que pensábamos ver antes en Minnesota atendiendo al personal que han juntado. Love llegó a la Liga como el candidato a recuperar el outlet pass, el pase de contraataque nada más coger el rebote, a ser el Wes Unseld de nuestra generación. Ricky es un jugador electrizante a campo abierto, un mago en ver la pista a toda velocidad. Adelman, por su parte, dirigió a la franquicia que lideraba la Liga en ritmo a principios de la década pasada, aquellos Kings que enamoraban. Todas las piezas para tener un equipo aplastante a la contra están puestas.

Sólo les hacía falta alguien que corriera la pista, que se dejara ir en cuanto el rebote vuela, y pocos o nadie en la Liga lo hacen como Corey Brewer. Los Wolves utilizaron la contra por debajo de la media el pasado año, pero con todos sanos no deberían tener excusa. La pareja LovePekovic puede asegurar el rebote sin mucha ayuda a mayores, lo que seguramente permita salir al menos a un hombre en cada jugada y Kevin Martin siempre puede hacer el papel de tirador rezagado que llega a la contra secundaria. Budinger era otro jugador preparado para correr el campo desde las alas, (Shabazz Muhammad quizá también), y Adelman tenía la opción de haberlos juntado y mandar a toda la caballería a correr. Incluso, puede añadir a Derrick Williams de 4 en una unidad de pequeños junto a Love que podría ser espectacular en transición, y revolucionar partidos. Es una propuesta arriesgada, y que tendría problemas a media pista y en defensa, pero supondría un cambio de ritmo inmediato.

Sin Chase, no nos extrañaría ver a Brewer insertado en el quinteto titular por ofrecer esa posibilidad de echar a correr constantemente, y porque es un buen contrapunto a Kevin Martin en defensa. Tener sus brazos y los de Ricky en un mismo quinteto podría causar caos en las líneas de pase rivales, que iban a estar en tensión constante moviendo el balón. Siempre y cuando, a media cancha, no le saquen de la esquina, por favor.

  • Competencia feroz

Lo cierto es que el puesto de compañero de Kevin Martin (él habló en términos de titularidad cuando firmó por este equipo) y los minutos en las alas están caros. Como la nueva incorporación ofrece la posibilidad de jugar de alero o escolta, se abren muchas alternativas: Brewer, Shved, Williams o el novato Muhammad, están en el ajo, y hay que sumar el hecho de que Barea, aunque no será titular porque es el único suplente de Ricky, si puede acabar con minutos de escolta en una combinación junto a K-Mart y Rubio. No hay un favorito claro, y todos tienen sus pros y unos cuantos contras. El rendimiento, y visto lo visto en este equipo, las lesiones, ayudarán a Adelman a decidir

Y por dentro, Greg Stiemsma ofrecía buena defensa en el puesto de pívot suplente, pero Dieng quizá pueda tener un impacto parecido, añadiendo además un nivel mínimo de competencia en ataque, y ojo porque tiene tiro desde la bombilla y pasa muy bien, si cristaliza en la NBA sería un robo del Draft fácilmente, y hay precedente: Roy Hibbert. Jugadores muy diferentes, pero trayectorias parecidas. Y si no funcionara el experimento del novato, Turiaf puede más o menos ofrecer lo mismo que el rubio teñido (porque… ese pelo horrendo que tenía Greg no es suyo, ¿no?).

Y cerramos con Derrick Williams. Debido a todos los jugadores interesantes que había en los puestos exteriores, y a que ya el año anterior pasó todo el tiempo prácticamente en la posición de 4, Williams parecía candidato a ser ala-pívot, y por tanto, poco más que simplemente suplir a Love y esperar por si causa baja. Pero la lesión de Budinger puede haberle comprado un tiempo más de alero. Habrá que estar atentos de aquí al día 31, para ver si Minnesota extiende la opción de su cuarto año de contrato (el siguiente, este todavía pertenecerá al equipo), por 6.3 millones. De no hacerlo, Williams será agente libre sin restricciones el verano que viene, y estará jugando ya por un contrato.

El número 2 del Draft de 2011 es la viva prueba que pese al cacareado cambio de la Liga al small-ball, siguen existiendo los tweeners, ese adjetivo un tanto despectivo para definir a aquellos jugadores, que ni son un 3, ni un 4. Creo que le mantendrán en plantilla porque aún es joven y mostró mejoría (su porcentaje de triple ya es interesante para un ala-pívot) y una mayor seguridad en el segundo año, pero todavía tira demasiado, para lo que puede hacer en ataque, donde es poco más que un finalizador, y está por debajo de la media como defensor interior. Él sí que tiene algo más de presión este año por demostrar cosas (aunque la decisión sobre su continuidad se tome antes de empezar la temporada, lo que significa que también tiene un Training Camp muy importante por delante), porque si su techo va a ser el de típico sexto hombre alto… no vale lo que cuesta.

Avance de temporada 2013-2014: Milwaukee Bucks

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Pese a que el sentir general por lo que hemos consultado en Twitter es que los Bucks no llegarán este año a Playoffs, este equipo tiene posibilidades de arañar una de las últimas plazas, en mi opinión. No son un favorito de entrada, pero si alguno de los equipos jóvenes no alcanza su potencial o no pueden superar alguna de las alarmantes debilidades que tienen, Milwaukee, con muchos jugadores con experiencia probada, bastante profundidad, mucho tiro, y defensa, no andará muy lejos.

Hay un cierto temor por saber quién liderará el equipo, y más después de años de ver a Larry Drew y sus mil aclarados a Johnson en Atlanta, pero la temporada pasada, liberado por fin del yugo de Iso Joe, subió las revoluciones al equipo, implementó la motion offense, y Atlanta fue un equipo más coral, algo que tiene pinta de continuar en Milwaukee, y que además quita presión a sus jugadores, porque no hay un solo encargado de hacer que algo suceda en todas las jugadas.

  • Radiografía de los Bucks

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Falta playmaker

El principal problema que la gente ve a estos Bucks es la falta de una referencia ofensiva. Se le supone a OJ Mayo un papel de jugador franquicia en ataque, y esto incomoda a quien no ve en él el glamour de otras estrellas. Lo cierto es que los 27 partidos que le dieron la oportunidad de ser dueño de un equipo (junto a Chris Kaman, lo que a estas alturas, no sé si ayuda o no), hasta que Nowitzki volvió el 22 de diciembre, los Mavs no lo hicieron mal. El resto de jugadores cambia en Milwaukee, y no estará Carlisle, pero en ese periodo, los Mavs fueron el 18º ataque de la Liga. Si Milwaukee pudiera replicar algo semejante, y Drew lograra volver a meter una defensa de las suyas en el Top 10, los Bucks estarán muy cerquita de las eliminatorias por el título.

También es cierto que en ese comienzo de la temporada Mayo metió el 49.3% de los triples, algo insostenible a largo plazo, pero sus números con o sin Nowitzki el pasado año no distan mucho de los de Jennings o Ellis. Cuando no jugó con el alemán, a lo largo de la temporada, OJ metía 17.1 puntos por 36 minutos, con 57.1% de tiro verdadero y un porcentaje de utilización del 21.9%. Eso es suficiente para montar un ataque lo justamente mediocre alrededor, aunque Larry Drew prefiere no cargarle el protagonismo a un jugador.

Los Hawks fueron 12º en ritmo, número de posesiones por partido, pero corrieron más de lo que ese número indica. Sus posesiones se alargaban por encima de la media cuando tenían que jugar a media cancha, con muchos pases y el balón yendo al poste bajo y de vuelta en bucle, pero fueron el 9º equipo que más posesiones terminó en menos de 10 segundos y el 3º que mayor porcentaje de jugadas utilizó a la contra, por detrás de Denver y Houston. La opción de salir en transición es interesante para Larry Sanders y Ersan Ilyasova, hombres grandes que se podrían beneficiar de un equipo que corra la pista. Los Bucks fueron el año pasado 3º en ritmo, pero fue más por culpa de tiros rápidos con mucho tiempo todavía en el reloj de posesión, que por salir verdaderamente a la contra, donde apenas superaron la media de la Liga.

Por otro lado, volver a la motion offense, el ataque de movimiento, que ya utilizaban en Milwaukee en la segunda mitad de los 80 en aquellos históricos equipos de Don Nelson eclipsados por Celtics y Lakers, sí que puede ser algo más difícil de implementar en estos Bucks. En Atlanta, Drew se aprovechaba de tener dos grandísimos pasadores en su juego interior y aquí sólo Ilyasova, correcto en la distribución, tiene el perfil. Eso sí, a falta de tanta versatilidad y creatividad, hay mejor tiro exterior con el turco, Mayo, Butler y quien quiera que sea el base (aunque Ridnour lleva un par de años contagiado del lupus acierto regulero en Minnesota).

  • La mayor incógnita

Como de Mayo e Ilyasova sabemos lo que esperar, y lo normal sería que cumplieran sin estridencias, para encontrar al comodín de estos Bucks tendremos que mirar en otra dirección. El rendimiento de Brandon Knight seguramente sea el termómetro de este equipo, y de su actuación dependerán las posibilidades de la franquicia.

Tras decepcionar en Detroit, yendo a menos en su segundo año en la Liga, recibe otra oportunidad y todavía es muy joven para aprovecharla. Un cambio de aires le podía venir bien a un jugador que cada vez nos hace más difícil de justificar a los que le vemos (él incluido) como base.

Pierde la pelota con la misma frecuencia que los bases completos que anotan, asisten, y cargan con todo el juego del equipo sin ser uno de ellos, tira bien el triple frontal, pero todavía no sabe elegir las mejores opciones, y no aprovecha su rapidez para crear ventajas para él o sus compañeros, amén de finalizar cerca del aro de manera regular. Y es posible que sea el último jugador de la Liga al que le encomendarías una contra. No, en serio. Es el mismo jugador que el año pasado, que es lo peor que le puedes decir a alguien que entra en su segunda temporada.

Hay que tener esperanza en Larry Drew, que ya se encontró en una situación muy parecida en Atlanta con Jeff Teague, un base veloz que necesito tiempo para entender como dirigir un equipo NBA, y al que ayudó muchísimo en su desarrollo y con su sistema.

Además del entrenador, las cualidades de alguno de sus nuevos compañeros también pueden facilitar la vida a Knight. Tengo confianza en que luzca bien en los bloqueos directos junto a un jugador como Ilyasova, capaz de quedarse en el poste alto para tirar, algo que ningún interior en Detroit hacía tan bien. Esto le simplificará las opciones de pase, y le puede dar espacio para utilizar la velocidad. También ha coincidido más de la mitad de minutos en su carrera con un escolta no tirador como Stuckey, que atraía ayudas en su dirección. Con el personal de Milwaukee, grandes tiradores, tendrá algo más de libertad y espacio, pero la obligación de producir pronto.

El puesto de base no lo tiene asegurado ni mucho menos, y más teniendo en cuenta que el nuevo jugador franquicia por salario, Larry Sanders, necesita un base que le dé de comer, y si Drew quiere que el equipo salga a la contra, a estas alturas es mucho más sencillo fiarse de Ridnour. Pero la primera oportunidad, por juventud y potencial, debería ser para él.

  • The Larry Sanders Show

Aunque el año pasado parecía que tendría que disputarse los minutos de suplente de Dalembert con Udoh, otro pívot de mentalidad defensiva elegido 9 puestos en el Draft por encima de él, y que brillaba en las estadísticas avanzadas y no estaba muy lejos de él en las tradicionales, Sanders pasó de banquillero a cobrar 44 millones, artículos clásicos de Matt Moore sobre él mediante, siendo el segundo jugador de la clase de 2010 al que antes le renuevan el contrato.

Lo más llamativo es su 2º puesto en la clasificación de tapones por partido (por minuto/posesión pone más que Ibaka, pero si lo miramos así, también le superan, en este caso, McGee), pero el show de Larry Sanders no acaba ahí. Su impacto en defensa es real, y va mucho más allá de unos cuantos pinchos de merluza.

Fue el 12º mejor reboteador entre aquellos jugadores con más de 1000 minutos, estando en la élite tanto en el de ataque como en el defensa. El RAPM se cree su impacto (estima que mejora a la defensa en 6.1 puntos por 100 posesiones, 3ª mejor marca de la Liga), y es que con él en pista, los Bucks sólo permitieron 98.8 puntos por 100 posesiones, lo que sería Top 3 en la Liga, pese a que sus tres compañeros más habituales fueron Monta Ellis, Brandon Jennings y Ersan Ilyasova. Pese a que sus sustitutos cuando iba al banquillo también tenían perfil defensivo (Udoh y Dalembert) y la segunda unidad, con gente como Udrih (mientras estuvo), Daniels o Dunleavy era mejor defensivamente, sin Sanders en pista, los Bucks recibían 105.6 puntos por 100 (máxima diferencia del equipo). La diferencia entre la 3ª mejor defensa y la 23ª.

Viendo estos números, y como los Bucks acabaron 12º en el ránking del año pasado, pensar en el impacto que puede tener en este equipo Larry de titular desde el principio (pese a la pérdida de Mbah a Moute), es un motivo para el optimismo en Milwaukee. Entre los fuegos artificiales de Monta y Brandon, y anotaciones abultadas por el ritmo de juego, el público tal vez no se haya dado cuenta de que los Bucks están disimuladamente en camino de montar un equipo muy fuerte defensivamente, que no necesita demasiado en ataque para seguir yendo a la post-temporada. Hay potencial aquí para un equipo similar a los Bobcats de 2010, o aún mejor, los propios Bucks de 2010, con Sanders haciendo de Bogut, que ganaron 46 partidos con el 23º ataque en puntos por 100 posesiones. El Este es un animal diferente este año al de hace 3, pero estamos a un par de equipos de que se pongan a tanquear de acabar así.

En ataque, Sanders está en otro punto más lejano en la curva de desarrollo. Aunque mejoró los números del año anterior, y los 13 puntos por 36 minutos con un 52.3% de porcentaje de tiro verdadero (casi en la media) están bien para un pívot defensivo, tiene herramientas para hacer algo más.

Lo único que hace casi perfecto y con olfato, es volver a buscar el tiro otra vez, tras coger el rebote en ataque. En bloqueos y continuación duda cuando no encuentra el espacio en línea recta (típico de Andre Drummond y otros hombres altos jóvenes), no ha demostrado un instinto pasador, ni parado, ni bajo la duda ya mencionada cuando le salen a defender las ayudas en el pick’n’roll, y no tiene un movimiento recurrente y efectivo la rara vez que juega de espaldas. Prácticamente no tiene rango de anotación (desde el lado izquierdo, a media distancia, ha metido unas cuantas canastas, pero son pocas para saber si es un punto, al menos, templado) y el 61.8% desde la línea de tiros libres es mejorable, pero también un avance sobre el 52.3% de las dos primeras temporadas, que era un porcentaje que le ponía al borde del Hack-a-Sanders.

Todo lo que pueda añadir o mejorar sobre ese juego de «chico atlético y grande al que le falta habilidad ofensiva», será maravilloso, pero son extras. A Sanders no le hace falta más para justificar ser titular y tener un impacto positivo en el equipo.

  • Ilyasova, la otra clave

Se avecina un año que podría ser muy importane para Ersan Ilyasova. Milwaukee le necesita, y parte de cero con Larry Drew, con el cartel de titular colgando.

En Atlanta ya había un hombre alto como pieza clave en ataque, y aunque sean muy diferentes, no es una locura pensar que Ersan podría hacer de Al Horford en estos Bucks. Ilyasova anotó más de 18 puntos por 36 minutos el año pasado, un poco por encima (ayudado de un mayor ritmo) que el dominicano, aunque parezca mentira, y es extremadamente eficiente porque se ha convertido en un gran tirador.

Horford juega de espaldas mucho más, y distribuye desde el poste, algo que no podrá reproducir el ¿turco? (¿en qué quedó toda esa historia de que Ilyasova a lo mejor era un uzbeko que había nacido en 1984?), ni tampoco parece que podamos ver el mismo nivel del juego de pase entre pívots y postes que había en Atlanta, pero puede utilizar perfectamente toda la serie de jugadas que están basadas en las oportunidades que crea la amenaza del dulce tiro de Al.

Supongo que este año veremos muchos más diseños con bloqueos verticales de Larry Sanders o Caron Butler para que salga cómodo y liberado a tirar, y no sería de extrañar que los Bucks también tiraran de la floppy, jugada de moda en la Liga, en la que el escolta (presumiblemente Mayo), está debajo de la canasta esperando un pase, y puede elegir salir hacia fuera por los dos lados, en uno estaría Ilyasova preparado para hacer el bloqueo indirecto, y en el otro el alero y el pívot escalonados. Después que el escolta elige la dirección y pasa por la pantalla, uno de los dos hombres del otro lado, bloquea a su vez para Ersan, que sale por el lado contrario al que seleccionó el escolta. Si sale bien, esta jugada libera dos tiradores a la vez, y no requiere mucho del base: Milwaukee tiene el personal perfecto para utilizarla.

También puede reproducir perfectamente otra jugada más típica de Atlanta, en la que se colocaría en la línea de tiros libres mientras dos compañeros inician un pick’n’roll lateral, y él ejerce de intermediario, recibiendo el pase del base mientras este dobla la esquina, y remitiéndolo inmediatamente al otro hombre alto, que estaría continuando a canasta. Como no se puede dejar a Ilyasova solo, es otra manera de alejar un hombre alto del aro, a la vez que se le quita algo de presión al base, que tiene un trabajo más sencillo. Además, el turco puede extender el rango de la jugada hasta la línea de triple incluso, si es capaz de meter con precisión el pase picado desde ahí.

Los diseños luego pueden cambiar, pero la idea está ahí: los Bucks pueden utilizar a Ilyasova para abrir la pintura, y si le sumas dos tiradores en el lado débil, Sanders, y especialmente Knight, tendrán más espacio que nunca para trabajar. Pueden liberar prácticamente un lado entero del campo y la pintura para la penetración, algo que el base nunca ha tenido. Ahora queda que él ponga de su parte, y sea capaz de aprovecharlo, y reconocer y hacer pagar las ayudas cuando vengan.

  • Henson, un regalo por descubrir

Los Bucks llevan un tiempo caracterizándose por, a falta de estrellas, tener muchas opciones. Sus plantillas siempre parecen llenas de jugadores muy útiles, y la de este año no parece una excepción. Con alguna posible batalla por resolver, pinta a que saldrán del banquillo Ridnour, Neal, Delfino, Henson, Udoh, Pachulia o el rookie Antetokounmpo, en una rotación que se extiende cómodamente a 12 jugadores.

Gary Neal es el que mejor cumple el prototipo clásico de sexto hombre microondas, y Delfino tiene una clase excepcional y viene de un buen año en Houston, pero la perla aquí es John Henson, que no debería tardar mucho en hacer méritos para ser titular, aquí o en otro lugar. Su envergadura, el rebote (su tasa está por encima de la de Larry Sanders y sobre todo en ataque, es de las mejores de la Liga, 6ª para jugadores con más de 500 minutos) y la defensa son la carta de presentación, pero el año pasado le probaron en ataque, y cumplió. Sin brillo, pero cumplió.

Sabe mover los pies, utilizar sus largos brazos en ganchos (especialmente en movimiento) y rodear al defensor buscando el tablero, además de tener instinto para utilizar el carril de finalización tras bloqueo directo. En lo malo, rehuye el contacto porque aún no puede finalizar si le zarandean, lo que afecta e influye en su bajo número de viajes a la línea de faltas personales, y el tiro de media distancia que tenía en proyecto no funcionó (quizá sea la maldición de la envergadura).

Es un jugador todavía verde, pero se le ven una serie de detalles, que unidos al trabajo sucio le darán un puesto más pronto que tarde. Su envergadura es la típica que molesta muchísimo en los uno contra uno y en el cara a cara, y saca de quicio a los tiradores rivales que ven sus tiros demasiado cerca de ser taponados, y tiene la velocidad para adaptarse a los falsos y pequeños 4’s que están apareciendo: es el perfecto ala-pívot defensivo en una era de small-ball, que parece estar algo más presente en la conferencia Este (aunque eso supongo sufrir con los que son algo más clásicos y rocosos).

En los 108 minutos que compartió pista con Sanders, el equipo recibió demasiados puntos, pero ni el perímetro acompañaba, ni se puede esperar demasiado aún de un novato. Tiempo tiene, y todos lo veremos.

  • ¿Por qué creo en los Bucks?

A falta de que las casas de apuestas ofrezcan sus predicciones en el número de partidos que va a ganar cada equipo (no es lo mismo el número de victorias esperadas, que las opciones de título), parece que no se ve con muy buenos ojos a Milwaukee. Una, les tiene como cuarto peor equipo del Este en la lista de aspirantes al título, y quinto más improbable en toda la NBA, pagándose su anillo a 251 a 1.

No pondría un euro a esa cuota, pero si este año tuviera que hacer una apuesta fuerte, a todo o nada, diría que los Bucks no van a estar entre los 5 peores equipos de la NBA. Es más, creo que todo lo que no sea un pronóstico de, por lo menos 35 victorias (en el análisis veraniego de la ESPN les pusieron 31), se queda corto. No me hago responsable si apostáis, no os sale, y acabáis perdiendo pasta por mi culpa, pero de verdad que me parece el equipo más infravalorado por crítica y público de la Liga.

Y me baso en dos cosas, tiro y defensa. Faltan creadores, sí, pero un buen juego exterior, que abra y estire el campo, creando espacios, puede convertir a un mediocre en playmaker, y ahogar al más diestro de los generales de campo si falta. Con Knight, Mayo, Butler, Ilyasova, Ridnour, Delfino y Neal (básicamente, todo el perímetro de arriba a abajo, menos la incógnita Antetokounmpo), los Bucks tienen un montón de munición. Entre todos ellos, aunque en otras situaciones, jugando en sitios como Dallas, San Antonio o Houston, y con un reparto diferente de minutos, claro está, metieron 798 el año pasado. No llega para coger a New York y Houston, pero estaría por encima de Miami, tercero en la Liga en triples, que metió 717.

Como apuntamos en la previa de Atlanta, 35 de 36 equipos que en los cinco últimos años han estado en el Top 10 de triples encestados (y mi apuesta es que este grupo, lo estará) y no han sido de las 10 peores defensas (leed la sección de Larry Sanders para ver por qué los Bucks no formarán parte de ese grupo de madres) han ganado, por lo menos, 37 partidos, y 34 de esos 36 superaron el 50% en victorias. Y sigo pensando que esas condiciones, son conservadoras, para un equipo con mucho potencial, incluso de Top 5 o Top 3 en ambas facetas.

Una lesión de Sanders (y también de Ilyasova, único hombre alto tirador), estropearía el pronóstico, y Knight dirigiendo da mucho miedo si se pone a perder balones como si no hubiera mañana, por eso lo de las 35 victorias es un pronóstico que yo lo veo hasta conservador, porque creo firmemente en el poder del tiro exterior y el ancla defensiva, en el trabajo de Larry Drew, y en que este equipo haya rehuido tradicionalmente tanquear (aunque como tienen espacio salarial el año que viene, es para planteárselo), y veo muy factible que pasen de 40 victorias, y lleguen a Playoffs.

Por eso, jamás apuesto.

Avance de temporada 2013-2014: Miami Heat

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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Tras dos veces consecutivas campeonando y otra más en las Finales, comienza el año 4 del reino del terror (para los demás) de Miami. Creo que hasta el más insaciable competidor dentro de la organización habría firmado semejante resultado en verano de 2010, porque nada es fácil en la NBA. Pese a lo apabullante de la propuesta, lo que han conseguido en Miami es el éxito más rotundo, personificado en la figura de un LeBron en un momento espectacular.

Pero como dijeron en Fama (o no, qué más da), lo difícil es mantenerse, y hay muchas amenazas al trono del Rey de Reyes. La competición en el Este es quizá la más dura a priori del pasado reciente, y el que llegue del Oeste tampoco se lo va a poner nada fácil. Todo el mundo les conoce ya: prácticamente el mismo equipo, la filosofía continúa y los únicos refuerzos son incógnitas que podrían estar fuera del equipo cuando lleguen los Playoffs. Pero aunque hayan estado muy cerquita de pararles, nadie lo ha conseguido en las dos últimas temporadas.

  • Radiografía de los Heat

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • No tan small-ball

Dice la leyenda que LeBron ha jugado en Miami de ala-pívot, y es el ejemplo, referente y cabeza visible del movimiento small-ball. Es cierto que Miami utiliza cuatro bajitos con una grandísima frecuencia, y que apostar por este enfoque durante los Playoffs de 2011 fue el punto de inflexión en  el éxito de este equipo… pero su uso es menor de lo que parece.

De los 3.837 minutos que jugó LeBron la temporada pasada (2.877 en Temporada Regular, 960 en Playoffs), 1.270, o el 33% vinieron con dos jugadores interiores típicos, de hecho, el quinteto titular es una de estas formaciones, con Haslem y Bosh. Los otros 2.567 minutos restantes son efectivamente de small-ball, cuatro jugadores exteriores y uno interior, pero, ¿es James el ala-pívot cuando juegan así?

1.551 y 261 minutos respectivamente los pasó junto a Battier y Lewis, y cuando estos están en pista, son los que realmente hacen de ala-pívot. Aunque luego en ataque se encarguen del triple, donde Miami utiliza una formación poco convencional y técnicamente aposicional, en la que James sería prácticamente el base, cuando defienden a equipos que respetan las típicas posiciones, son Shane y Rashard los que se encargan de defender al ala-pívot rival: Battier fue posteado en 150 de 714 jugadas el año pasado, y James, que defendió en 888, sólo fue dado la espalda 50 veces.

Por tanto, LeBron sólo ha jugado 755 minutos, un 20% de su tiempo en pista de 4. ¿Importa algo? No. ¿Podemos juzgar a este equipo catalogando a sus jugadores en categorías estándar? Pues tampoco. Eso sí, también hay que relajar algunas hipérboles, y entender que Miami es la excepción que se construye alrededor de un jugador legendario, más que la regla. Es verdad que la Liga está jugueteando con posiciones más pequeñas (en realidad, se trata de poner más minutos a los mejores jugadores, sin discriminar por tamaño), que se tira más de tres que nunca y que hay ciertas blurred lineeeeees, aquí y allá en cuanto a posiciones. Pero hemos exagerado la novedad.

Gran parte del análisis se ve retroalimentado por la narrativa que necesita ver cambios, tener algo de que hablar, contar con grandilocuencia la nueva revolución. Pero esta bendita Liga, como se ha demostrado a lo largo de la Historia, se autorregula sola. Si todos los equipos se hicieran pequeños, unos cuantos irían en la otra dirección, alguno triunfaría, otros le seguirían, y cambiaríamos de nuevo otra vez. Si los partidos se convierten en concursos de triples, la línea la pondrán un par de pies más allá. Nuevas reglas, técnicas, tácticas y especímenes van apareciendo y cambiando todo cada poco, para que nada cambie. La NBA con el tiempo es evolución, pero a medio plazo, no hay cosa más lampedusiana.

Miami es una obra de arte antigua, de las que se hacen una y se rompe el molde, no un prototipo. Cada genio genera a su vez una corriente, y aparecen seguidores, pero más pronto que tarde llega un nuevo movimiento, en torno a la figura del siguiente referente. No sabemos en qué forma se nos presentará el siguiente jugador de época, pero sí que querremos contraponerlo a todo lo anterior, ver el nuevo mundo a través de su óptica.

Y entonces hablaremos de «como en la NBA ahora…», poniéndonos una venda en los ojos, para no ver lo esencial. Y es que no todo el mundo va a ser como Miami, porque, LeBron sólo hay uno.

  • No tan WoW

Discutamos amistosamente este punto de la carrera de Dwyane Wade. Tras una grandísima temporada, eclipsada por el Astro Rey James, en el que apenás se percibió declive, los Playoffs en los que jugó algo maltrecho sí que fueron una bajada al purgatorio.

Dwyane fue terriblemente irregular en la post-temporada, y aunque todavía rindió como un gran jugador, LeBron no tuvo a un verdadero número 2 a su lado cuando más lo necesitaba. Y me temo que nos esperan unas temporadas de altibajos con él, marcadas por su salud, y por muy bueno que sea James, es imprescindible para los Heat, que entre dolores y lesiones, al menos Wade se saque unos cuantos partidos buenos de la manga en cada edición de Playoffs.

Durante la Temporada Regular fue noveno en puntos por partido con un buen porcentaje de tiro verdadero (57.1%), sexto no-base que más porcentaje de asistencias da, y para el RAPM es el cuarto mejor defensor de la Liga en la posición de escolta, tras Allen, Iguodala y Sefolosha. Es curioso comprobar con esta herramienta estadística como según los números fijando el resto del quinteto, existe casi tanta distancia y diferencia entre él y James, como la que tiene Wade con sus compañeros. Miami fue 13 puntos por 100 posesiones mejor con LeBron en la misma situación que Dwyane, pero este a su vez hizo a los Heat (odio eterno a los nombres que suenan en singular) 11 puntos por 100 mejores que Ray Allen, 8 comparado con Shane Battier, o 7 con Mike Miller, en todos los casos con una mejor contribución tanto en ataque, como en defensa.

Eso sí, en Playoffs, se estrelló completamente. Miami fue 14.7 puntos por 100 posesiones mejor en los 332 minutos en los que él estuvo en el banquillo, comparado con aquellos 782 en los que jugó (después de ser 7.9 puntos por 100 mejores con él en pista durante el año), anotando mucho más con Ray Allen, o cualquier otro, en su lugar. Sus puntos por tiro cayeron de 1.14 a 1, las asistencias fueron para abajo, las pérdidas para arriba, y sólo fue a la línea 3.7 veces por cada 36 minutos, que no llega al 60% de su producción durante el año. Además, el equipo fue mejor en defensa sin él en cancha.

Contra San Antonio, en 7 partidos, intentó tan solo 22 tiros libres, 3 menos de los que lanzó en aquel Game 5 contra Dallas en 2006, lo que fue un solo (y seguramente, amañado) partido. Obviamente, ya no tiene 24 años, ni un porcentaje de utilización tan alto como para reclamar semejante número de oportunidades (y los Spurs son buenos evitando hacer faltas), pero Wade ha vivido muchos años de la línea, y su volumen en este recurso lleva cuatro años cayendo, mal síntoma y  más cuando no tiene mucho con qué sustituirlo.

El año pasado fue el que menos triples lanzó por minuto desde 2006, 66 en 69 partidos, y en Playoffs llevó las cifras casi al ridículo: sólo lanzó 4 en 22 partidos. Hasta Shelvin Mack o DeAndre Liggins llegaron a 5 intentos en una o dos rondas. Wade nunca fue tirador (más allá del universo 2K o EA Sports), pero ya ni se esfuerza en disimularlo. La implicación que tiene esto, es que Dwyane llegará hasta donde su capacidad atlética le permita, y que los problemas y las molestias le afectarán más que a ningún otro jugador. Con la rodilla maltrecha en las eliminatorias por el título, se convirtió en muchos partidos en un jugador vulgar, e incluso contraproducente.

¿Está Wade acabao? Pues ni mucho menos, ya que sigue ahí entre los 10-15 mejores jugadores de la Liga (aunque Durant no sé si opina igual). Pero esto es un bajón reseñable para quien durante un (corto) espacio de tiempo, fue seguramente el mejor jugador de la Liga, y estuvo una buena temporada rondando en las primeras posiciones.

Quizá el año pasado le perjudicó aquella racha eterna de victorias de Miami, que obligó al equipo a estirarse un poco más de lo que debería en partidos que finalmente resultaron intrascendentes. Sin esa distracción este año, es muy posible que Miami dé un paso atrás en victorias (casi nadie proyecta 66 triunfos de nuevo), pero lleguen algo más frescos, sanos, listos y dispuestos a Playoffs. Wade lo agradecería, pese a que ha tenido todo el verano para recuperarse, ponerse en forma, y volver a tope. Y lo necesitarán, porque sin él, no apostaríamos al Threepeat.

  • Otro que tal baila

Con Chris Bosh nos encontramos en una situación parecida a la de Wade, su año tiene una mezcla de detalles magníficos con otros momentos más irregulares (sobre todo en Playoffs), pero que su rol como tercer hombre y los deslices en los últimos partidos de la serie contra Indiana o en el decisivo Game 7 contra San Antonio (en ataque, porque en defensa, teniendo en cuenta la situación, bien puede ser la mejor actuación que jamás haya cuajado), no os tapen el bosque, su año fue muy bueno.

Fue el mejor jugador de la Liga desde media distancia junto a Dirk Nowitzki (únicos jugadores en pasar del 50% de acierto con más de 250 tiros de dos, a más de 5 metros), y aunque durante la Temporada Regular no tuvo mucho éxito cuando extendió el rango más allá de la línea de 3 puntos, en Playoffs metió 15 de 37, un gran 40.5% (aunque frente a San Antonio se marcara un gran rosco, 0 de 6).

En defensa se tiene que seguir defendiendo (malamente, eso sí) en una posición que claramente no es la suya, y eso que le ayuda algo que los equipos rivales tengan que parar con rapidez el juego «todos abiertos» de Miami, y muchos técnicos opten por sacrificar un hombre alto frente a ellos (Popovich fue el último, Splitter en las Finales). Pero cuando un equipo mantiene un juego interior de artillería pesada, porque le apetece, o simplemente porque no hay otra opción, como ocurrió en la eliminatoria frente a Indiana, Bosh es un gato panza arriba, que se ve desplazado en la marca de su territorio, y en la posterior lucha por el rebote, pero que se lo curra muchísimo (si algo reclama la defensa de Miami, es esfuerzo), que ha progresado una barbaridad como taponador y que tras comerse 25 puntos en medio partido de Duncan en el Game 6, cerró la temporada con un partido y medio excepcional en defensa.

Los últimos pívots de los equipos que han ganado un anillo han sido Chandler, Bynum, PerkinsDuncanO’Neal y Ben Wallace, una lista a la que él, claramente, no pertenece. Chris era, y eso no ha cambiado, un jugador elegante, y un tanto blando, que disfruta anotando, y al que le encantaría estar con un jugador más grande que él al lado como está haciendo, por ejemplo, LaMarcus Aldridge, o Kevin Love o incluso Nowitzki. Jugaría relajado en ataque, ese extra le permitiría arrimarse a los 20 puntos por partido con buenos porcentajes, y sus tasas reboteadoras y la defensa no desentonarían.

Pero si querían ganar, las mejores opciones pasaban porque se inmolara, y lo ha hecho, en diferentes aspectos. Eso le ha conseguido títulos, por lo que no nos da ninguna pena, pero también ha provocado que baje algo la valoración que tenemos de él como jugador. Ha desaparecido de las listas de mejores ala-pívots, entre otras cosas porque ya ni juega ahí… pero los anillos en Miami seguramente le abran las puertas al Hall of Fame, la eternidad.

Ojalá nos salieran a todos tan bien las apuestas y los sacrificios como a Bosh.

  • La profundidad se diluye

Dejando en incógnitas hasta que nos demuestren lo contrario (ya hablaremos) a las nuevas incorporaciones, Miami perdió a Mike Miller, y lo único parecido a una novedad, tal vez podría ser contar con Chris Andersen todo el año.

Con LeBron en pista 38 minutos de partido, y pudiendo solapar un poco a Bosh y Wade (Miami tuvo a alguno de los tres en pista el 91.4% de los minutos), no es que los Heat se tengan que preocupar mucho del banquillo o de lo larga que sea la rotación. Pero además de dos anillos, Ray Allen ya tiene 38 años, Battier 35, y habrá que ver si mantienen el mismo fuego cuando vuelvan a ser presumiblemente el 5º y 6º hombre en minutos este año. Ray salvó a Miami con el triple más importante de la Historia de las Finales, y metió el 42% de sus intentos el año pasado, y Battier es la mejor solución de compromiso en la plantilla para encontrar a un jugador que tire de 3 y defienda ala-pívots, habiendo superado a Rashard Lewis en la tarea, pero hasta de ganar se cansa uno.

La incorporación de Andersen a tiempo completo (aunque él también calza 35 tacos ya) sí que podría ser muy interesante, aunque no sé si compensa a lo que han perdido, y podría quedar por el camino. El RAPM adora a Birdman desde que volvió a Denver en 2008, y le considera uno de los mejores defensores de la Liga. Superior como jugador a Haslem, seguramente sólo le aparta de la titularidad el hecho de que Udonis es un Heat de toda la vida. Sólo le vimos 107 minutos junto a Bosh entre Temporada Regular y Playoffs, pero este año debería suceder más a menudo. Su actividad y capacidad atlética le vienen muy bien a la defensa de Miami para acorralar al bloqueado en los pick’n’roll y recuperar luego hacia la pintura, y sus ayudas y movilidad le convierten casi en mejor defensor como 4 que como 5.

No tiene el tiro de Haslem desde las líneas de fondo, lo que no le permite participar en bloqueos laterales, pero tampoco influye negativamente más que él en el espaciado del equipo, porque se coloca en una situación parecida, a varios metros del aro, y reclama la misma ayuda: no porque lance bien, sino por la amenaza que suponen su juego por encima del aro, sus cortes desde una esquina (en un equipo con tan buenos pasadores y penetradores, en otra situación no sería lo mismo), y la manera en la que barre el rebote en ataque. De hecho en Miami promedia unos 4 puntos más por cada 36 que Haslem, y en Playoffs fue el tercer máximo anotador del equipo por minuto, con un monstruoso porcentaje de tiro de 80.7%, el mejor con más de 50 intentos en la Historia de los Playoffs. Eso no se repetirá, pero sin duda da a Miami otro hombre alto de garantías, algo que les ha hecho falta en esta era.

Y deberíamos hablar también de Norris Cole y Mario Chalmers, los más jóvenes del equipo, y dueños de la posición de base… pero nos dan bastante pereza. Chalmers lleva cinco años prácticamente siendo el mismo jugador (las mejoras lógicas y mínimas por edad y experiencia, el afianzamiento de su tiro… y casi paramos de contar) y Cole es una cabra loca que falla mucho y estaría luchando por seguir en la Liga quizá en otra situación, pero su carisma y confianza (el opuesto a Chalmers), el equipazo que le rodea y sus ocasionales explosiones desde el perímetro en televisión nacional (las tres primeras rondas de Playoffs este año estuvo on fire) le mantienen la línea de crédito.

  • Dinero de la casa

Con la tranquilidad que da tener el armazón del equipo más o menos definido, Miami ha pasado el verano tratando de convencer a juguetes rotos y apostarán los puestos finales de su plantilla al todo o me quedo como estaba. Beasley y Oden llegan en contratos por el mínimo no garantizado, por lo que el riesgo si da problemas el primero, o no está listo para jugar el segundo, es mínimo.

No soy muy optimista respecto a las opciones de triunfar de Beasley, básicamente porque nunca ha sido un buen jugador de la NBA, en ningún momento de su carrera, y ya van tres equipos que le han dado una oportunidad y muchos minutos, y como diría el otro, siempre que pasa igual, sucede lo mismo. Si SuperCoolBeas es útil en Miami, será una tremenda sorpresa.

Y de Oden, no tenemos ni la más remota idea de qué ocurre con su condición física. Si tiene el estado de salud y de forma que se requiere en un jugador de NBA, él sí será útil en un equipo que anda corto de pivots. Pero nunca jamás le ha respetado su cuerpo durante un gran periodo de tiempo, y hay que imaginar que el deterioro sólo puede haber ido a peor.

Sentimos no ofrecer un punto de vista nuevo en este asunto, pero es lo que es: una apuesta con pocas probabilidades, pero sin nada que perder tampoco. Como si uno se encuentra dos euros por la calle y echa un EuroMillón con la monedita, por si toca algo.

  •  ¿Última ronda en Miami?

LeBron tiene la opción de finalizar su contrato el próximo verano, tras lo que ya serán 4 años en Miami, y firmar uno nuevo por más temporadas. Parece que será así, ya que él lo ha insinuado, y todos los jugadores que han estado en la posición de James, han renovado por la mayor cantidad de años posible cuanto antes mejor (menos Dwight Howard en 2012). Pero no me extrañaría nada si en este caso no sucede.

Pensándolo bien, no hay prácticamente lesión alguna (sin entrar en el territorio de la tragedia) que pueda hacer que LeBron no aspire al máximo la siguiente temporada. Incluso aunque finalizara prematuramente con su carrera, entre recuperación y rehabilitación, tardaríamos más de un año en saber lo que ha pasado. Mientras mantenga dos brazos, dos piernas y movilidad en todas sus extremidades, me temo que cualquiera pondría un cheque en blanco (hasta el máximo permitido) a su nombre. Es por esto que si James no viese clara la situación en Miami o ninguna otra franquicia, puede repetir el proceso al año siguiente.

Y los Heat siembran dudas a medio plazo, porque el próximo verano podrían quedar libres todos menos Norris Cole. Seis jugadores tienen la opción de salir al mercado, el Big 3, Haslem, Anthony y Andersen, y el resto acaba contrato, entre ellos jugadores como Battier o Allen, que ya han coqueteado con la retirada y tal vez no tengan mucha intención de renovar.

Miami es una organización que lleva años construyendo un equipo alrededor de sus fortalezas, que está dispuesta invertir lo que sea necesario, y no en todas las franquicias hay alguien del empaque de Riley dirigiendo el cotarro. Pero ya este año se fue Miller, y los siguientes podrían ser Shane y Ray. Y aún con estas partidas, sin otra gran rebaja de sueldo (que tendría que ser muy sustancial, además, más que la vez anterior), Miami no tendría espacio salarial sin decir adiós a uno de sus 3 All-Stars, porque entre ellos lo utilizarían prácticamente todo.

Así que tal vez LeBron prefiera esperar, cumplir otro año más de contrato en Miami, y ver cómo se sustituyen las bajas que pueda haber el próximo verano, y qué pasa con Wade, que cumplirá 33 años durante la siguiente temporada, antes de volver a comprometerse por mucho tiempo.

En realidad tiene muy poco que perder.

Avance de temporada 2013-2014: Memphis Grizzlies

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

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Llevar a los Grizzlies a su mejor registro de victorias en su (no tan) corta historia, y llegar por primera vez a las Finales del Oeste no le consiguió a Lionel Hollins una renovación del contrato, y pese a la cantidad de puestos que quedaron libres, en el año en el que más entrenadores han cambiado de aires jamás, verá la NBA desde su casa. Lo cierto es que pese a el éxito, asentado en una asfixiante defensa, estos Grizzlies tuvieron muchos problemas en ataque, y las diferencias de Hollins con el nuevo régimen fueron insalvables.

Veremos si su antiguo asistente, Dave Joerger, lleva más lejos una plantilla con aspiraciones reales en el Oeste, y retoca los problemas de tiro y espaciado del campo, que ya son recurrentes en este equipo, y siempre les detienen antes de tiempo en los Playoffs. Si lo consiguen, seguirán llegando cada vez un poco más lejos, quién sabe hasta dónde, y con el mismo núcleo: repiten los siete jugadores más importantes del equipo que cerró la pasada temporada.

  • Radiografía de los Grizzlies

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Desequilibrio agudo

Memphis tuvo la segunda mejor defensa de la Liga (cerca del empate técnico con Indiana), pero fueron el 18º ataque en Temporada Regular. En Playoffs, contra equipos tan complicados como Clippers, OKC y Spurs no pudieron subir el nivel anotando (se mantuvieron por debajo de los 102 puntos por 100 posesiones) y finalmente, no pudieron parar a San Antonio.

Los Grizzlies fueron el equipo de la Liga que menos triples metió, con una gran diferencia con el resto, y basar su ataque en el poste bajo provocó muchas pérdidas y convirtió su ataque en ineficiente. Fueron el segundo equipo con el ritmo más bajo y en posesiones acabadas en los últimos 4 segundos del reloj, y salvo por una excepción muy concreta (Miami), el resto de equipos son mucho peores cuando esperan al final, que cuando consiguen encontrar un tiro antes.

Por eso una de las cosas que ha prometido el nuevo jefe del corral, Dave Joerger, es que este equipo jugará más rápido. No se trata de «vomitar tiros«, en sus propias palabras, sino de subir la pelota rápido, quizá para encontrar una buena opción temprana, y si no, para tener tiempo para operar y resetear más veces si lo planeado sale mal. Porque los Grizzlies tienen que ser uno de los ataques que más jugadas y formaciones distintas (y relativamente inútiles, porque muchas no eran más que un señuelo) por posesión utilizan: era fácil ver a Marc Gasol tratando de recibir en 3 o 4 puntos diferentes cada vez, hasta que hay un hueco para darle el pase de entrada.

De hecho, las jugadas en Memphis no empezaban realmente hasta que se encontraban en una de estas tres situaciones: Conley doblando la esquina tras bloqueo directo, Marc recibiendo a cualquier altura del poste, y el balón llegando en un aclarado a Randolph, bien de frente o de espaldas. Toda acción y movimiento anterior, y su correspondiente consumo del tiempo, estaban diseñados con vistas a meramente poner al equipo en esta posición, y a partir de ahí es cuando empieza lo bueno. O lo regular. Porque mientras tengan ese problema con el tiro, los rivales van a llenar la zona de gente y el ataque se congestionará, quedando a merced de la brillantez individual de los que ejecutan.

Pero los Grizzlies este año, con un poco de imaginación, deberían tener más opciones, abrir el libreto, y buscar muchas más vías de conseguir puntos. Por ejemplo, fueron el segundo equipo que más pérdidas forzó, y el que más lo consiguió sobre el balón, y por tanto crearon muchas opciones de salir a la contra, pero a pesar de tener más oportunidades que nadie, sólo fueron quintos en puntos tras pérdidas. Con un base tan rápido como Conley, es una pena que no lo aprovechen, pero el resto del quinteto habitual, la verdad, no parece muy preparado para correr la pista. Cuando juegue con Pondexter y Davis, sin embargo, tienen que ser capaces de sacar provecho de este tipo de cosas, y buscar puntos los puntos fáciles que tienen a su disposición, con poco esfuerzo, y sin arriesgar más.

  • Randolph peligra

Aunque todo han sido buenas palabras y carantoñas desde que se ganó el cargo, Randolph peligra con Joerger como líder. El nuevo entrenador ya propuso de puertas adentro la temporada pasada hacerle salir desde el banquillo (no sería nuevo, ya que fue suplente en 20 partidos en 2012 según cogía ritmo al salir de la lesión), y si su intención es jugar algo más rápido, dinámico y con un mejor espaciado del campo, su nombre es el primero que viene a la cabeza como posible cambio.

Z-Bo tiene ya 32 años y 12 temporadas a sus espaldas, y la campaña pasada no fue todo lo eficiente que se espera del jugador más utilizado por un aspirante al título. Su porcentaje de tiro verdadero (50.6% el año pasado) fue el 6º peor de los 54 jugadores que anotaron más de 15 puntos por partido, y cuatro de los cinco los hombres tras él en la clasificación, (Monta Ellis, Rudy Gay, Jrue Holiday y Josh Smith), han cambiado de equipo en los últimos meses (Glen Davis es el único que sigue… porque no lo querrá nadie). Los números quizá engañan un poco porque Randolph es capaz de fallar varias veces en una misma jugada que acaba entrando tras coger repetidamente su propio rebote, pero al mismo tiempo, esto quita algo de valor al impacto en el tablero ofensivo: de los 310 fallos que recogió, volvió a tirar a canasta tras 211.

Y es en el rebote donde Randolph tiene otro valor aparente, que quizá aporte menos de lo que parezca a este equipo. Su porcentaje de capturas en defensa es del 25.6%, por el 19% de Marc, por lo que parece que Zach es imprescindible para que los Grizzlies estén en el Top 10, y la pareja recupere el 74.4% de los fallos rivales. Pero cuando Gasol juega sin Z-Bo, el porcentaje sube al 76.1%. Los Grizzlies no parecen perder mucho control de los tableros sin Randolph, aunque habría que ver si esto no tiene un daño colateral.

Para mejorar su eficiencia en ataque, quizá baste con hacerle llegar menos balones, y repartir la carga del ataque en otra dirección. O con una mezcla de mejor tiro de tres desde las alas que le dé más espacio, y la posibilidad de tener más tiempo para buscar posiciones ventajosas con esos segundos extra que Joerger quiere comprar jugando rápido.

El caso es que Z-Bo es un jugador muy divertido de ver, que hace cosas que vemos a muy pocos en la Liga, y al que bancamos a muerte como espectadores. Pero los Grizzlies tienen otras opciones interesantes, y los números de la pareja ConleyGasol en pista sin Randolph son excelentes y apuntan a que merece hacer la prueba.

Randolph cobra mucho, los encargados de las decisiones en Memphis no tienen miedo en tomar decisiones que puedan ser controvertidas y Joerger no es su mayor fan. En Memphis manejan números y estadísticas y saben que en la NBA ahora mismo los ataques que basan gran parte de su juego en el poste bajo no están funcionando bien. Va a tener que mirar mucho a su espalda esta temporada, y no sólo posteando.

  • Ed Davis, posible sustituto

Y otro factor que podría hacer fácil la decisión, es que los Grizzlies ya podrían tener al sustituto en casa. Davis llegó a Memphis en el traspaso de Rudy Gay, y Hollins no le dio cuerda, repartiendo y compartiendo sus minutos con los de Darrell Arthur, pero el talento de Ed merece mucho más protagonismo, e incluso, el puesto de titular.

La pareja MarcDavis funcionó muy bien (+18.8 puntos por 100, con un 88.9 defensa en 237 minutos, y 76.6% de los rebotes defensivos capturados, más que el RandolphGasol) y si lo restringimos sólo al quinteto titular (con Conley, Allen y Prince) el resultado es aún más extremo, +27.3 con 80.4 de índice defensivo,  en sólo 76 minutos. Son muestras muy pequeñas, y, por supuesto, insostenibles en lo defensivo, pero es más que lógico probar con esta opción.

Las ventajas de Davis también residen en el hecho de que su presencia en pista potenciaría el juego de Conley. Juega por encima del aro y ofrece un muy buen nivel de finalización en los bloqueos y continuación. Conley es uno de los mayores pasadores desde el pick’n’roll de la Liga, especialmente a los hombres altos, aunque Randolph no lo aprovecha, porque, le gusta más recibir de espaldas, o encarando uno contra uno. De hecho, a veces, cuando se implica, se detiene al recibir el pase, para convertir la continuación del bloqueo en un aclarado, algo terrible para la eficiencia de Memphis. Sí es verdad que echarían de menos el pick’n’pop, en el que Randolph tira de media distancia tras el bloqueo,  pero Davis, aunque mal lanzador y sin rango en general, tiene una zona desde donde se atreve con el tiro, en el ala izquierda, que le permite ofrecer el recurso para hacer pick’n’pop laterales desde ese lado, y siempre podría colocarse en las líneas de fondo, amenazando con el corte o el alley-oop, para dar algo de espacio al 2 contra 2 entre Conley y Marc.

También, como dijimos antes, Ed Davis es un hombre alto para salir a la carrera, si no tras fallo de tiro rival, por aquello de implicarle en el rebote defensivo, al menos tras pérdida forzada sobre el balón, y es un jugador de 24 años que está yendo hacia arriba en su carrera, mientras que el juego de Randolph se va a ir erosionando poco a poco.

Quizá no merezca ser titular defenestrando a Randolph, pero si sería una buena opción recortar los minutos de Zach, y sacarle antes cuando el rival lo permita o el equipo se atasque. El RAPM apostaría como jugador en general por Randolph (+1.4 puntos por 100 posesiones, por -0.3 de Davis), pero también nos dice que en las muestras con los mismos compañeros, los Grizzlies fueron 7 puntos por 100 posesiones mejor con Ed en el lugar de Zach.

Es una difícil decisión, en la que intervienen más cosas, y hay que tener en cuenta lo que supondría de cara a la lucha de egos, la motivación, el clima del vestuario, y cómo tendrían que plantearlo para poder explicar la situación a compañeros y aficionados, pero en Memphis se está pensando en ello.

  • El tiro y el puesto de tres

Como ya dijimos, los Grizzlies tienen un problema gordo tirando y acertando desde el perímetro, lo cual es aún más incomprensible en un equipo que utiliza tanto el poste bajo. Los balones que llegan ahí, rara vez salen al perímetro, y Conley, aunque pasa mucho y bien, suele ser a los hombres altos: no saca mucho el balón fuera del arco cuando penetra. Los mayores triplistas del equipo son el propio base y su suplente, Jerryd Bayless, y en general, salvo cuando comparten minutos, tras bote.

Una de las posiciones desde donde tiene que venir la mejora, y que tendrá una competencia feroz para esta temporada es la de 3, la de alero. Tayshaun Prince es el incumbente y la opción con más nombre, pero Mike Miller, la vieja gloria y leyenda desde la línea de triple y Pondexter, el joven revelación, darán guerra.

El ya dos veces campeón de la NBA, y héroe ocasional en las finales Mike Miller tiene tamaño y tiro (más de un 40% en su carrera, entre los mejores en la lista histórica) pero a ratos parece que se arrastra por la pista, y eso suponiendo que tenga la salud suficiente para mantenerse jugando. No nos sorprendería que lo trataran como en Miami, manteniendo sus minutos bajo mínimos para después soltarle la rienda en Playoffs.

Q-Pon tuvo un genial año desde el perímetro cuando le dejaron, llegando casi a esa marca que indica gran nivel que es el 40% (60 de 152, 39.5%)  en Temporada Regular, y superándolo hasta llegar a un magnífico 45.3% en Playoffs. No le hemos visto hacer mucho más en la NBA, salvo algún buen corte ocasional aprovechando el juego de espaldas del equipo (tiene buena química con Randolph) y corre muy bien la pista por si los Grizzlies quieren salir a la contra. Jamás pone el balón en el suelo, por lo que no sabemos qué tal se le da penetrar o botar aunque para ser cuarta o quinta opción de ataque del equipo no es algo imprescindible. Tendrá que ser en tiro y defensa donde deba ganarse el puesto, mejorando lo que hace Prince.

Porque a pesar de que Pondexter es un jugador atento y activo, es un poco pequeño para la posición, y no tiene el impacto que Prince ante el ataque rival. El tiro de Tayshaun es irregular, viene y va, pero su defensa es una constante. Los Grizzlies mejoraron el diferencial con él en la segunda parte de la temporada (aunque cuidado con estos números, ya que hay muchos equipos que se dejan llevar al final del curso baloncestístico), sujetándose sobre todo, en la capacidad de evitar puntos rivales. De todos modos, cumplirá 34 años durante la temporada, y en algún momento su nivel no será suficiente comparado con el de algún compañero jovenzuelo. Tal vez este sea el momento.

  • La defensa, muy bien

Marc Gasol ganó el premio de mejor jugador defensivo del año merecidamente, pero eso significa que muchos jugadores se marcarán como objetivo tener un buen papel frente a él esta temporada. La defensa de Memphis confiaba en su versatilidad mucho más que otros equipos en el resto de candidatos, ya que no le obligaban a esperar atrás, sino que tenía que salir a menudo a disputar tiros y acorralar a jugadores rivales en los bloqueos.

De hecho, la defensa de Memphis es tremendamente elástica, y rara vez Gasol defiende de la misma forma a dos equipos diferentes.  La altura a la cual se coloca ante los bloqueos directos o para su ayuda posterior, depende siempre de su hombre y el base rival. Por ejemplo, contra los Clippers en Playoffs abandonaba a Jordan todo lo posible y más, manteniendo siempre los ojos en Paul, y posteriormente, contra Spurs, y con un base igual de  habilidoso como Tony Parker no hacía lo mismo por no poder dejar solo a Duncan. Todos los equipos realizan estos ajustes más o menos, pero otras franquicias como Chicago o Indiana apuestan por un sistema más rígido, con una serie de reglas, en el que los jugadores mantienen casi siempre la misma misión, y Memphis apuesta mucho más por el uno contra uno, y la individualidad, porque tiene grandes y muy inteligentes defensores en el equipo.

No sólo Marc, también Conley y Allen hacen posible esta libertad. Ya hablamos de cómo los Grizzlies son de los mejores equipos de la Liga forzando pérdidas, y ambos están en los primeros puestos en lista de robos por minuto. Allen es el mejor escolta en defensa en la Liga por RAPM (+/- ajustado y normalizado) y Conley el mejor base, superando por los pelos a Ricky Rubio. El equipo es ligeramente susceptible a la penetración del base tras bloqueo directo, principalmente cuando Randolph está implicado en la jugada, pero este grupo apenas tiene otras debilidades. Cierran bien y rápido el tiro rival, y cuesta mucho anotar de 3 contra Memphis. Y si Tony Allen fuera mínimamente competente en ataque, y por tanto, pudiese jugar más minutos aún en defensa, lo del año pasado podría haber sido histórico para esta era.

  • El banquillo sigue creciendo

Además del tiro exterior, el otro problema recurrente de las últimas temporadas en Memphis era el banquillo. Este año, la segunda unidad parece tener más recursos que en el pasado reciente, con las llegadas de Miller y Koufos, la renovación de Bayless (por parte del propio jugador, que podría haber sido agente libre este verano), y DavisPondexter, de los que ya hemos hablado, y puede incluso que se ganen la titularidad.

Bayless, tras un muy buen año en pocos minutos en Toronto, regresó a la tierra en Memphis, pero sustituyó razonablemente bien a Mayo en el papel del sexto hombre multiusos, que dirige y crea en la segunda unidad, y se gana algún minuto de escolta junto a Conley. Por culpa de los problemas que Allen crea en ataque, los Grizzlies necesitan alguien que ofrezca ambas posibilidades, y con el presupuesto tan limitado, si puede ser alguien que haga las dos cosas mejor, y en Jerryd lo han encontrado a buen precio. Lo más sorprendente quizá sea lo bien que cambia la mentalidad entre las dos funciones: durante toda su carrera ha sido más bien anotador, pero ahora varía su juego en función del rol: cuando él es el base, su porcentaje de asistencias crece hasta el 28.4%, un número que le pone en el rango de frecuencia pasadora de jugadores que se inclinan a compartir el balón como Dragic o Teague.  Y como escolta, también está cumpliendo: en los 644 minutos compartiendo pista con Conley, los Grizzlies fueron un equipo muy potente, 10.4 puntos por 100 posesiones superior al rival, y él mete el 37.6% de los triples. Nunca van a sacar un base puro de Bayless, y es más, la segunda unidad de Memphis el año pasado no tenía mucho finalizador con el que trabajar, pero Hollins consiguió sacarle la solidaridad que tenía por ahí escondida.

El puesto de pívot suplente llevaba años vacante, con soluciones no apropiadas para un equipo aspirante como las que no funcionaron (ThabeetHaddadi), las de perfil muy bajo (Hunter o el final de la carrera de Skinner), y los ala-pivots reconvertidos (Arthur o Speights). Con Koufos, que fue titular en Nuggets el año pasado, Memphis tiene a un 5 de verdad, en forma y con ritmo (y aunque parezca mentira, sólo 24 años) y pese a que cualquier lesión de Marc sería catastrófica para este equipo, por lo menos con Kosta ya tienen hecho el seguro a terceros (y no les ha  hecho falta llamar a Caser).

Lo que en principio les falta es un escolta suplente de garantías. En Playoffs no se necesita una rotación de 11 hombres, y parece que con lo que tienen, sano, puede bastar, pero en Temporada Regular, si Mike Miller está para jugar poco, Pondexter es el único jugador con experiencia para los puestos exteriores del equipo. Hay ganas de ver a su elección de segunda ronda del Draft, Jamaal Franklin, y esta puede ser una forma de darle minutos, pero como no funcione, ahora mismo es el quinto ala del equipo, y es un equipo que tiene un gran riesgo: si se junta una lesión de Prince, Allen o Pondexter con molestias de Miller, pasa a ser el tercero. Los Grizzlies están muy apretados contra la línea que marca el pago del impuesto de lujo y les cuesta hacer hasta el más mínimo movimiento, pero desde luego no les vendría mal reforzarse con otro escolta si se pone a tiro.

Avance de temporada 2013-2014: Los Angeles Lakers

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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Lo que parecía un aspirante al título el año pasado por estas fechas, o al menos aquí lo creímos así, se derrumbó entre polémicas, lesiones y bajones de rendimiento, en un annus horribilis para los Lakers en el que perdieron hasta a su figura paterna, el Doctor Jerry Buss.

La terrible lesión de Kobe en la recta final de la Temporada Regular, fue el antepenúltimo golpe, y el más doloroso, ya que los ecos de aquella rotura del talón de Aquiles, reverberan esta temporada. No sabemos cuándo estará listo (si la Liga ha puesto un Miami-Lakers el día de Navidad es que alguien está muy muy seguro de que estará de vuelta por esas fechas), ni cómo le afectará a sus 35 años, tras 17 temporadas en la élite. Así que los Lakers, rodeados de tanta incertidumbre, han decidido que está será una temporada de transición, y ha rellenado la plantilla con jugadores de dudosa calidad que acompañen también a los magníficos, pero renqueantes (uno más que el otro) Steve Nash y Pau Gasol.

  • Radiografía de los Lakers

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Sacrebleu

Los Lakers tienen la que tal vez sea la peor plantilla al Oeste de Philadelphia del tercer al decimoquinto hombre de la rotación, su mejor jugador está recuperándose de una rotura del tendón de Aquiles con 35 años, 17 temporadas a las espaldas, y la mayor cantidad de partidos jugados (incluyendo Playoffs) de todos aquellos que están en activo, y el segundo espada se perdió 33 partidos, tantos como años tiene, y también se operó al acabar la temporada.

Como Kobe Bryant tiene una voluntad indomable, y Pau Gasol un estatus que recuperar en su último año de contrato, es imposible acabar de dar el paso y borrar a los Lakers de la lista de candidatos a Playoffs. No hay que ir más lejos que el año pasado, en el que al final lograron hacerse un hueco, pese a que a mitad de temporada estaban a 7 partidos del 50% de victorias, y a 8 de los Playoffs, y lo que es peor, hechos polvos anímicamente y con las relaciones entre ellos tensas o rotas. Pero aún sabiendo del orgullo de alguno de los miembros de este equipo, cualquier enfoque racional sobre esta plantilla, teniendo en cuenta el contexto en el que se encuentran sus jugadores más importantes, les pondría a ver los toros desde detrás de la barrera.

El pronóstico sobre este equipo depende muchísimo de lo que suceda con Bryant, un jugador todavía de mucho impacto. Hay una gran incertidumbre acerca de cuándo, y sobre todo, cómo va a reaparecer, lo que afecta al análisis de este equipo, que cambiará completamente si Kobe no está, ya que es uno de los jugadores que más huella dejan en cada posesión (en ataque, y últimamente también, en defensa, pero para mal). Pero de momento, entre recuperación, rehabilitación y vuelta al ritmo, podemos creer que pasará una buena temporada, y el juego de Alubio, de extrema dificultad, no sólo estética, no sé si puede permitirse no estar al 100%.

Si a lo de Bryant añadimos que Nash cumplirá las cuatro décadas de vida durante la temporada, y la profundidad del equipo es nula (no estoy seguro de que los Lakers junten más de 10 tíos con el talento suficiente para jugar, aunque sea de último mono, en la NBA), el pesimismo es inevitable. Los Lakers y D’Antoni, cada uno por su lado, son semi-especialistas en encontrar siempre alguien servicial de entre los proscritos (Earl Clark el pasado año), así que con alguien nos acabarán sorprendiendo, pero con la colección de este año, se presenta todo un reto.

Y es que cuando falta talento en general en casi toda la pista, poco se puede inventar.

  • Manolete D’Antoni

D’Antoni es un americano con doble nacionalidad italiana al que han utilizado durante el último año como cabeza de turco.

Es muy fácil hacerle responsable de todos los males de los Lakers, y no fue su mejor año desde luego, pero si de algo le echaría yo la culpa (dando lecciones desde el sofá, con dos cojones) es de no haber muerto con sus principios, no haber obligado a los jugadores a utilizar su libreto, no haber sido verdaderamente valiente, verdaderamente D’Antoni.

Ya que se iba a llevar tortas de todos lados, que sea por algo. Así, se ha comido hostias por «obligarles a jugar al Modo MDA» cuando en realidad, casi nunca no lo han hecho (bueno, en defensa… je, je, je). Los Lakers fueron uno de los equipos que más posesiones de la Liga empleó posteando, y eso ciertamente no es doctrina D’Antoni. También utilizaron muchos aclarados, y muy poco el bloqueo directo y el contraataque (aunque el personal no invitaba a esto último, la verdad), pero entonces, que no digan que se jugó a su manera.

Los Angeles tiraron mucho de 3, es verdad, pero hay que tener en cuenta que muchos de esos lanzamientos vienen tras devolver la pelota del poste bajo o en tiros imposibles de Kobe (que no anotó desde downtown en 24 partidos de la temporada, y se marcó un 1 de 37 en un periodo entre enero y febrero, en la ya conocida como «Serie de tiro que emocionó a Spielberg«), no en el contexto que Mike desea de penetración y pase.

Es cierto que los Lakers, por culpa de lesiones y renqueos estuvieron desprovistos del talento suficiente para hacer algo durante buena parte de la temporada, pero cuando Kobe, Pau y Dwight compraron lo que les quería vender, el resultado fue precioso. Como una estrella fugaz, eso sí, pero lo fue.

Podremos guardar en la videoteca el recuerdo de lo que pudo haber sido, aquel partido de noviembre contra los Rockets (que, curiosa e irónicamente vino con Bernie Bickerstaff en el banquillo), en el que los Lakers metieron 40 puntos en el primer cuarto, con Kobe atacando desde el bloqueo directo, Howard dispuesto a continuar hacia canasta, y en el que sobrevivieron incluso a tener a Darius Morris y Chris Duhon de tiradores.

En enero volvieron a jugar (y ganar) otros tres partidos con ese chip en la cabeza, con Nash de vuelta y Pau saliendo desde el banquillo, pero tal y como vino, y en parte por las tensiones que estaba provocando tener al español de suplente, se fue.

En definitiva, podrá tener toda la culpa, pero no precisamente por haber jugado como él quería. Ojalá lo hubieran hecho así los Lakers, porque fue bonito mientras duró. Y es una pena que no le haya apoyado más alguien como Kobe, que precisamente eligió el número 8 cuando llegó a la Liga para su camiseta, en honor a su ídolo de infancia. El mismísimo Mike. No Jordan, D’Antoni.

  • La defensa, mal, gracias

Era un problema anterior a D’Antoni o Howard, pero LA siguió el año pasado sin ser capaz de forzar pérdidas o detener al base rival, dos clásicos que ya son endemia para los Lakers. A eso se añadió un horrible balance defensivo en la transición y así fueron el peor equipo en defensa de todos aquellos que se clasificaron para Playoffs, pese a que en el Staples no se pitan las faltas (tercer año consecutivo en el que los Lakers lideran la Liga en menor proporción entre tiros libres del rival y tiros de campo, y reciben aún menos en casa).

Además, se han ido Dwight y Metta World Peace, los dos mejores del equipo en estas tareas, y en la lista de jugadores que han llegado, no vemos nada remotamente parecido a un stopper. Los Lakers del próximo año son una colección de caracteres, a cada cual con peor reputación. Según el RAPM, Pau Gasol (repetimos, PAU GASOL), que fue el 26º pívot el pasado año entre aquellos con más de 1.000 minutos, fue el mejor defensor en este equipo en el que todos puntuaron negativo. Si juega Kaman de titular, los equipos rivales deberían a freír a LA a bloqueos directos, poniendo a Nash y Chris en todos ellos, mientras los aficionados en el pabellón, y nosotros en nuestro sofá nos hinchamos a palomitas.

Además, hay otra baja que quizá haya podido pasar desapercibida. Steve Clifford, el ahora entrenador jefe en Charlotte, y uno de los gurús en esta Liga como asistente defensivo, también lo deja tras sólo un año acompañando a Howard, y aunque su paso no fuera precisamente exitoso (no sabemos lo que le dejaron o no hacer) tampoco parece que le hayan encontrado un sustituto de garantías. Llegan Kurt Rambis y Johnny Davis, y al parecer será el antiguo jugador de los Lakers, y asistente del equipo durante una década el que tendrá algo más de responsabilidad en ese aspecto.

Rambis llevaba nueve años apartado de la organización (a nivel ejecutivo, porque comentaba y analizaba los partidos de la franquicia en televisión), y dos años sin entrenar desde que se fue de los Wolves. Quizá sea injusto juzgarle por sus aventuras en un equipo con tan pocos mimbres como aquellos de Minnesota, pero fueron 28º y 27º en índice defensivo y no parece que Kurt tenga una fórmula mágica, que es lo que necesitan en Los Santos, básicamente.  Además, aunque entiendo que es pronto en el proceso, cuando le han preguntado sobre el plan en este último par de meses, no ha contestado nada más que generalidades. Tener buena química, trabajar en equipo, que todos se comprometan a defender… vamos, la pólvora reinventada y América redescubierta.

Veremos que acaba sucediendo en LA, porque es verdad que a veces un colectivo es mayor que la suma de sus partes, y eso sucede cuando menos te lo imaginas, pero a priori, van a sufrir mucho en este lado del campo.

  • Pívot Gasol

Tras el fallido experimento Howard, Pau podría volver a la posición en la que muchos consideran (y consideramos) que pertenece ahora que ha perdido algo de velocidad: la de pívot. Aunque entre tanto clamor popular, hay que tener en cuenta que si Bynum se hubiera quedado y siguiera vivo, o el experimento Howard hubiese funcionado, estaría jugando de 4, y aquí paz y después gloria.

Lo cierto es que Pau casi ni se debe acordar de la última vez que fue titular de 5 una buena temporada (tendríamos que irnos hasta los terribles Grizzlies de 2007, que jugaban con Stromile Swift y Hakim Warrick), salvo por los momentos en los que Bynum no estuvo disponible por lesiones varias, y él jugó, eso sí, junto a otro 2.15 como Odom.

Aunque ahora vaya a ser pívot, a Pau le conviene, y juega mejor, junto a otro hombre alto que también anote cerquita del aro. Por un lado es un problema cuando le recortan parte de su espacio vital (aunque muchos quieran ver culpables en los entrenadores de perfil bajo de Lakers, ese muñeco tan fácil de atizar, lo de desplazar a Pau poco a poco del poste bajo, para hacer sitio, entonces a Bynum, lo empezó haciendo Phil), pero por otra parte puede desempolvar su juego de pase entre torres, a veces de poste a poste, otras a cortes directos al otro lado del aro, y este año tiene otro compañero que cumple con el manual de estilo en Kaman, pero Chris prefiere recibir él de espaldas o para tiro que en movimiento, así que tal vez otra opción con menos habilidad, pero más directa, como Jordan Hill vendría mejor a Gasol.

A diferencia de otros llaneros solitarios (sin ir más lejos el jugador franquicia de su ídem), Pau necesita a sus compañeros, y se mueve en la misma onda que ellos. Es un jugador emocional, que forma parte del colectivo para lo bueno y lo malo, y si estos Lakers mutan en el desastre que pueden acabar siendo si las cosas no van bien (ni me imagino lo que podría pasar si encima salen mal), será difícil que no le afecte.

Como acaba contrato, y si demuestra que sigue siendo uno de los mejores, podría conseguir una suma golosa para los próximos 3-4 años, Pau tiene incentivos claros por hacer una gran temporada, aunque su equipo no esté en sintonía con él. Ha tenido un verano para recuperarse, está en pista desde el primer entrenamiento, y Nash, que puede ser su mejor socio, de momento, también empieza el año.

Pero ya son un par de temporadas irregulares y por debajo de su mejor nivel y cada vez cuesta un poquito más remontar. Con 33 años no va a jugar como cuando tenía 29, pero puede acercarse a ello. Eso sí, no es fácil.

  • El abuelete de la Liga

Ya hemos hablado de como Nash cumple 40 tacos durante este año, y con Kidd y Juwan Howard retirados, Kurt Thomas es el único que puede quitarle el honor de ser el yayo de la Liga. Supera por unos meses a Camby y Fisher, que son de su misma quinta, y es uno de los 6 supervivientes del Draft de 1996 que entran ya en su 18ª temporada (otro, Kobe, juega en su equipo, pero con cuatro años y medio de vida menos) . Salvo una vuelta a las canchas inesperada (de nuevo de Thomas, o de Jerry Stackhouse) sólo les gana en experiencia Garnett.

No es que lo de Nash no se haya hecho antes, y los avances en medicina, preparación y bienestar seguramente ayudarán a que veamos carreras más largas, pero en cuanto a bases, sólo hay un par de precedentes nada más: el de Kidd el año pasado (que lo acusó muchísimo al final y decidió retirarse un año antes de lo que había firmado), y otro, el estandarte de la durabilidad, John Stockton, que de hecho llegó a los 41, un año más que Steve ahora.

Eso sí, mientras que Nash está jugando menos partidos cada año que pasa (81, 75, 62 con la temporada acortada, 50), John se perdió 22 en toda su carrera, jugando los cinco últimos años al completo (temporada del cierre patronal de 1999 incluida). Y mientras que el jugador de Utah jamás bajó del 46% en porcentaje de asistencias, ni del 19% en utilización, produciendo básicamente lo mismo hasta el último día, Nash pegó un buen bajón en ambas categorías el año pasado, después de llevar 3 años de caída más o menos sostenida.

Si analizamos el número de «jugadas finales» en las que interviene Steve por minuto (tiro, viaje a la línea, asistencia o pérdida), la cifra ha ido bajando: 30.7 en 2010, 29.4 en 2011, 27.7 en 2012 y 21.8 finalmente este año. Phoenix jugaba a un ritmo más rápido por lo que la diferencia real es algo menor, pero en Los Angeles, Nash tomó un papel un tanto secundario, y se ofreció más como tirador (43.8% en triples, 6º mejor porcentaje de la Liga), algo para lo que no hay problema, porque está sobrecualificado, desde luego, y le ayuda a guardar energías y curarse todo lo posible en salud.

Pero cuando no esté Kobe, y con este equipo, recuperará una carga similar a las de Phoenix (tener a Gasol como creador secundario le podría liberar algo más), y habrá que ver si es capaz de aguantarlo durante una buena minutada. Con Blake y Farmar, la de base es quizá la única posición de los Lakers con algo de profundidad, y podrían permitirse tenerle menos de 30 minutos en cancha, porque ahora, lejos del excelente equipo médico de Phoenix… es casi condición indispensable para que aguante de pie.

  • Cajón de…

Hay quien dice «cajón desastre», otros usan «cajón de sastre» (está es la buena) y unos pocos, incluso, «resto de plantilla de los Lakers» (aún mejor). Blake, Farmar, Jodie Meeks, Nick Young, Wes JohnsonJordan Hill y Chris Kaman son el resto del núcleo, tras el Veteran 3, y la razón de tanta desconfianza.

De los 300 jugadores con más minutos (en lugar de los 1000 minutos que requerimos habitualmente, para que nos salgan unos 10 por equipo), los tres fichajes de los Lakers, KamanYoung y Johnson son 173º, 255º y 297º en RAPM, con Meeks y Blake 205º y 256º. Si esto fuera a ser la unidad que sale del banquillo,no estaría mal. Pero en este grupo (más Hill y Farmar, que tienen un nivel comparable a lo largo de sus carreras), tiene que estar el alero titular, el hombre alto que acompañará a Gasol, el escolta cuando y si falta Kobe, y el base que respalde al titular cuarentón que sólo jugó 50 partidos el año pasado, cuatro puestos que podrían dar más de 1.80o minutos cada uno.

Meeks y Young tiran bien, lo que siempre es interesante, así que los Lakers podrían tener un buen equipo en ataque, aún sin Kobe. Pero como ya dijimos, las combinaciones en defensa, no van a ser bonitas.

  • Apostando por los defenestrados

Los Lakers, debido a su situación por encima del impuesto de lujo, incluso sin Howard ni World Peace, tenían muy restringidos sus posibles movimientos (básicamente, utilizar el mínimo de veteranos, y la mini excepción de nivel medio de 3 millones), y han conseguido convencer a jugadores que quizá podrían haber obtenido un poco más en otros sitios, de ir a LA y fichar por debajo del precio de mercado. Pero no da la impresión de que se hayan propuesto hacer la plantilla más competitiva posible. Contrataciones como la de Kaman o Young si van más o menos en la buena dirección de aprovechar lo poco que había, pero en el resto de los casos, los Lakers parecen más pendientes de encontrar una carrera joven que reactivar, que de elegir y negociar con jugadores que les hubieran aportado  una mayor seguridad y veteranía.

Y no lo han hecho mal con esta mentalidad los últimos años, en los que han cambiado la vida a Jordan Hill o Earl Clark. Las apuestas de esta temporada serán Wes Johnson, número 4 del Draft de 2010 y Xavier Henry, duodécimo elegido ese mismo año. Y quizá también podamos incluir a Shawne Williams, 17º en 2006, aunque es algo más mayor (27 años, mayor que Meeks y Farmar y casi alcanza a Young en edad), y su contrato no está garantizado.

Henry tiene la juventud a su favor, ya que cumple 23 al final de la temporada mientras que Johnson, pese a llegar en el mismo Draft, ya tiene 26 años, pero la habilidad para tirar de tres será importante para D’Antoni, y Wes lleva 206 en sus tres años en la Liga (aunque los porcentajes sean subsaharianos) y Xavier sólo 13.

Precisamente eso de los triples es lo que puede hacer que Williams tenga más opciones de las que parece, incluso para optar a un puesto de titular. Hill y Kaman deberían ser muy superiores a él, que lleva un par de temporadas prácticamente sin jugar, por malos minutos y lesiones, pero hace dos años, cuando coincidió con D’Antoni en New York, acertó un 40% de los intentos de 3 (en 5.8 lanzamientos por 36 minutos), mientras que a Hill, el año anterior en los Knicks, le enseñaron la puerta a mitad de temporada.

Es el que más cerca está del perfil de 4 abierto de entre todos los miembros de esta plantilla (obviando quizá inmerecidamente a su elección de 2ª ronda este año, Ryan Kelly), así que aunque es un pobre reboteador y defensor… qué más le da a MDA. De perdidos, al río. Quizá sin Bryant aún no se atreva, porque las habilidades (supuestas) de Kaman creándose su tiro serán necesarias, pero Williams tiene la oportunidad, si aprovecha los minutos que vaya teniendo desde el banquillo, de demostrar que puede contar con él por si quiere abrir la pista cuando vuelva Kobe.

Avance de temporada 2013-2014: Los Angeles Clippers

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Tras mejorar en el segundo año con Chris Paul, caer en primera ronda ante un rival al que le parecían tener cogida la medida fue un jarro de agua helada para el equipo pobre, y de momento, el bueno, de Los Angeles.

Este año pueden meterse en Playoffs por tercer año consecutivo, algo que no ven en esta franquicia desde que estaban en Buffalo, y eran los Braves, allá por 1976. Semejante exitazo lo consiguieron con el doctor Jack Ramsay y ahora vuelven a apostar por el entrenador: Doc Rivers es la mejor incorporación que han hecho este año para tratar de llegar a la Tierra Prometida.

Pero los Clippers todavía parecen un equipo que está un escalón por debajo, y sus opciones de anillo se antojan dependientes de un fallo de los demás. Si el joven y quizá algo estancado juego interior evoluciona bajo el manto de Rivers, quizá la cosa cambie, pero ahora mismo a este equipo le sigue faltando algo.

  • Radiografía de los Clippers

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Hey, Doc!

Mientras Paul y Griffin estén en pista rodeados de unos cuantos buenos secundarios, este equipo es candidato a estar en la zona noble del Oeste siempre. Pero tras el cambio del olvidable Del Negro por Rivers, a los Clippers este año se les pedirá mucho más.

Doc no va a cambiar mucho del sentido más general de los Clippers: como entrenador delega y confía en el base de su equipo, y no microdirige los partidos posesión a posesión. El libreto de los Celtics apenas tenía unas jugadas base predeterminadas, de donde partían una serie de opciones abiertas al criterio del jugador con el balón.

En lo que sí va a marcar la diferencia es en los pequeños detalles. Los partidos de baloncesto tienen unas 180 posesiones, y muchas veces la diferencia está en un número de jugadas que se pueden contar con los dedos de una mano. Doc Rivers lleva años sacándose efectivas jugadas de la manga tras tiempos muertos mientras que Del Negro no pasó nunca del «Balones a Will Carlton». LAC tuvo la temporada pasada una gran dependencia de Paul en las posesiones finales o comprometidas, y aunque Chris es magnífico en este aspecto (los Clippers tienen el tercer mejor eFG% en jugadas terminadas en los 4 últimos segundos del reloj de posesión) y se conoce todos los trucos y alguno más (que se lo digan a Tony Allen), los rivales acaban mandando toda la ayuda a tu dirección, y nadie es omnipotente. Con Rivers le darán un respiro, y veremos a Crawford y/o Redick poner en práctica todo el arsenal que llevaba años diseñando para Ray Allen.

En defensa, lo esperado sería que los Clippers utilizaran el sistema Thibodeau que los Celtics llevan tanto tiempo poniendo en práctica. Pondrá presión en Jordan, que tendrá que minimizar sus errores y despistes, y le pedirá una intimidación conseguida con más paciencia que riesgo. Los Clippers no tienen ninguna alternativa para esta posición (ya hablaremos de ello) y por tanto, será una pieza clave. También obligará a Griffin a trabajar más en el balance defensivo hacia el lado fuerte (en el que está el balón) y las rotaciones. Blake ha ido haciendo cada vez más sólida su defensa individual en el poste bajo, pero todavía se descoordina interactuando con sus compañeros.

Quizá lo único que necesitan estos dos jugadores es estabilidad. Después de todo, Griffin ya declaró en marzo que con Del Negro «cambiaban de esquema defensivo partido a partido» cuando este les pidió una mayor urgencia para cerrar los tiros rivales en marzo, y es verdad que los Clippers no parecían tener un plan para toda la temporada. Además, una vez que Rivers decida cuál es la rotación en la que confía, se ceñirá a ella, y no les volverá locos con cambios de pareja.

Los Clippers aparecen muy alto en casi todos los pronósticos, y pese a que ha habido alguna buena incorporación, lo que se resalta siempre es el cambio del entrenador. Eso es toda una muestra del respeto y la confianza que tienen los analistas en las posibilidades de Rivers con esta plantilla. Pero también es cierto que los Celtics no han sido un equipo fácil de ver en el pasado reciente, y parte de la culpa la tiene también Doc, por lo que aquí hemos comprado tickets, pero vamos a esperar un poco para subirnos al barco.

  • Sigue siendo el rey

Si queréis un recopilatorio de todo lo que hace que Chris Paul sea el mejor base del mundo, con algo de distancia sobre el resto además, ya lo hablamos en profundidad el año pasado en el avance de temporada de los Clippers, y también un poquito después el día de Navidad, así que no nos vamos a extender, porque tenemos que hablar del resto de Clippers.

Y también, porque lo cierto es que no ha cambiado casi nada (bueno, ahora ha sido MVP por primera vez en un All-Star), y Paul sigue igual de desequilibrante que siempre, pero no acaba de romper de cara al público general, seguramente porque sigue sin hacer ruido en Playoffs: volvió a perder en primera ronda (de hecho, sólo ha ganado dos series en toda su carrera), y de todas las estrellas ahora mismo en el panorama NBA, nadie ha tenido tan poco éxito.

Una cosa queda clara, Paul se toma los Playoffs como misión personal. El número de veces que tira o saca falta se dispara, y deja su marca en casi todas las acciones del equipo (su 60% de canastas del equipo asistidas en 2009 es récord histórico, con mínimo 200 minutos). Este año la historia se repitió, y su porcentaje de utilización se fue del 22.6 al 25.4% en la serie contra Memphis, pasando de 18.3 a 22 puntos por 36 minutos. Su juego en Playoffs siempre fue alucinante, pero esto es un juego de cinco. Poco se le puede reprochar, pero ha tenido siempre muy poquita recompensa.

Respecto a la Temporada Regular, sus números por partido fueron para abajo, porque los Clippers tenían un potente banquillo, y ganaron muchos partidos por una gran diferencia, aprovechando para hacerle descansar, pero salvo por las pérdidas que han crecido un poco (lo del año anterior era imposible de mantener, y este ha vuelto al registro que ha mantenido a lo largo de su carrera, que es igual de excelente y mejor que el del resto), y un año tonto con los triples justo enfrente de la canasta (19 de 73, un 26%, tras conectar un 38% la temporada anterior), el resto ha sido igual o mejor, cerrando un final de año excelente.

Cumplió 28 años en mayo así que estamos ante un tremendísimo jugador en su mejor época. Nada más puede hacer él por este equipo: le tendrán que empezar a acompañar los compañeros y la suerte.

  • La supuesta regresión de Griffin

Viendo las estadísticas tradicionales sin más contexto, es fácil pensar que Blake Griffin dio un paso atrás en su tercera temporada en la Liga. Sus puntos por partido cayeron de 20.7 a 18, los rebotes de 10.9 a 8.3 y su porcentaje de tiro de campo del 54.9% al 53.8%. Lo cierto es que Blake jugó menos el pasado año (en 2012 él fue 16º en minutos por partido, y Paul 13º, y Del Negro, con uno de los mejores banquillos de la Liga, decidió darles más descanso este año) y esa diferencia entre 36.2 y 32.5 minutos por partido es significativa.

En cuanto a anotación, sus puntos por minuto se mantuvieron prácticamente igual (una diferencia de 0.6 cada 36 minutos), y su porcentaje de tiro verdadero, una medida mucho más fiel a la realidad que el FG% normal, porque incluye tiros libres y triples en sus proporciones adecuadas, subió del 55.7 al 57.2% porque fue mucho mejor desde la línea de tiro libre: el 66% de acierto de este año es magnífico comparado con el 52.1% que le convirtió en lastre la temporada pasada.  De nuevo, al igual que sucede con los minutos, el talento alrededor de Griffin mejoró, y se repartieron más las posesiones.

Y con los rebotes sucede algo parecido: los números no son tan malos como parecen en términos absolutos, y aunque su tasa de capturas efectivamente ha disminuido de un año para otro, los Clippers como equipo no lo han notado, y fueron mejores con él en pista este año que el anterior.

Ahora, que Griffin no haya empeorado el año pasado, tampoco quiere decir que veamos mucha mejora. Lo de los tiros libres es significativo, pero ya tuvo buenos números en su año rookie, y sigue sin mejorar con su tiro de media distancia, y cada año que pase, será más difícil que lo haga. Pasó de tirar el 31% de sus tiros de campo fuera de la pintura al 35% este año, pero mantiene el nivel de acierto en un desagradable 35% que hará que los equipos le sigan retando a que lance desde ahí. Mucho se habla de lo buenos que han sido en la media distancia los jugadores interiores de los equipos de Rivers, pero estos ya venían siéndolo, no necesitaron de Doc para la conversión en buenos pistoleros. De hecho, es más, si planea utilizar a Griffin de igual manera que lo habitual en su ala-pívot en Boston, lo que ya de por sí es un tiro de pobre esperanza anotadora y poco eficiente, se convertirá en desastroso.

Y al mismo tiempo, que no veamos mucha mejora aparente, no quiere decir que Griffin sea un jugador maravilloso, y seguramente infravalorado por aquellos que le han estampado la etiqueta de sólo físico. Ha seguido siendo eficiente pese a redefinir su juego cuando le han hecho más difícil pasar por encima de los demás. Anotó 1.2 puntos por jugada continuando un bloqueo directo, cifra descomunal, entre las mejores de la Liga, aunque se prodigó menos este año que el anterior. Cortando y a la contra también cuesta encontrar mejores jugadores estadísticamente que él. Y posteando, aquella cosa que estos jugadores sin fundamentos no saben hacer, sus 0.88 puntos por jugada en 533 oportunidades están en la zona noble de la Liga, justo debajo de los 0.89 en 655 jugadas del Al Jefferson. Y por último, sigue entre los mejores pasadores de la Liga, y volvió a repetir como jugador interior que más asistencias de triple da por minuto, seguido por Al Horford y David Lee.

Y que no veamos mejora aparente, no quiere decir que Griffin no sea un jugador maravilloso… ni que para que estos Clippers sean uno de los mejores equipos de la Liga necesiten más de él. Tal y como está el Oeste, se necesita prácticamente un par de jugadores Top 10, y aunque Blake llegara al 2º equipo All-NBA, lo que le pone más o menos en ese rango, todavía no está a ese nivel (la posición de ala-pívot una de las más profundas hace muy poco, está de bajón, y pasó por un mal momento en la última temporada, con las lesiones de Love o Nowitzki y la pérdida de relevancia de clásicos como Garnett, Gasol o Stoudemire).

Pero si mejora y ayuda este equipo, quizá no lo veamos en sus números individuales, porque es en defensa donde más puede y debe mejorar. Con su excelente capacidad atlética, tal vez Doc intente que defienda los bloqueos directos como Garnett hasta hace poco, atacando al base cuando dobla la esquina. En todo ese tipo de jugadas hay un momento justo en el que el hombre alto tiene que elegir si su  asalto al base es completo, si hace prácticamente un dos-contra-uno, o si simplemente trata de cortar la línea de pase, recuperando hacia su hombre. KG tenía ese algo para escoger la acción perfecta y acertar siempre, y me temo que por desgracia eso no se puede enseñar. Pero con sus condiciones físicas y, al menos, algún consejo útil por parte de Rivers, Griffin, e incluso Jordan, pueden intentarlo. Hablábamos antes del caos al que se vieron sometidos con Del Negro, y es que es muy difícil jugar pensando. Lo ideal es que con Rivers repitan procedimiento siempre, que les ayude a crear una serie de automatismos, y si se acostumbran a hacer constantemente lo mismo, es como acabarán dominando ciertos artes.

Griffin es un jugador inteligente en ataque, que entiende el juego de una manera fabulosa, así que me cuesta creer que no pueda hacer lo mismo en defensa. Tal vez haya algo de falta de esfuerzo, y esto si que tengo menos dudas de que Rivers lo puede corregir.

En resumen, quinto año y cuarta temporada crucial para Griffin, que ya tiene sueldo de hombre (16.4 millones este año, 7.2 el pasado) y es el mejor preparado para poder darle un empujón a este equipo. En Playoffs el año pasado jugó semi-lesionado y no pudo hacerlo. A ver si este…

  • Los que vienen y los que se van

Los Clippers han perdido a jugadores muy importantes la temporada pasada como Butler, Odom y Bledsoe, pero han hecho contrataciones interesantes (sobre todo en el perímetro), y retienen a los cinco jugadores que más minutos participaron el año pasado.

Paul, Crawford, Barnes, Griffin y Jordan repiten, y quizá Doc Rivers se quiera atrever con un quinteto formado por ellos. De hecho, la pasada temporada fue una unidad fantástica, que superó en la friolera de 22.6 puntos por 100 posesiones a los rivales. La muestra fue pequeña, solamente 149 minutos (57 de ellos, un 38% en el último cuarto/prórroga), y el índice defensivo de 93.1 puntos por 100 posesiones es insostenible a largo plazo, pero es un grupo equilibrado, con un poco de todo y sería perfectamente creíble que fueran una de las mejores unidades a lo largo de una temporada.

En realidad, la competición por los puestos de ala va a ser grande, con JJ Redick y Jared Dudley reclamando minutos de titular, sin olvidarnos del mortífero tirador rookie que llega de North Carolina, Reggie Bullock. Los nuevos podrían ser titulares perfectamente, porque Crawford y Barnes salieron desde el banquillo prácticamente toda la temporada (Matt sólo empezó de titular en los 4 partidos en los que faltó Butler), pero jugaron más de 25 minutos por partido cada uno, y eran habituales en el quinteto que cerraba los partidos.

El caso es que contar con cuatro jugadores tan útiles (más el novato Bullock y el clásico Willie Green), es un buen problema para tener. Todos metieron más de 100 triples el pasado año (con el 34.2% de Barnes como cota inferior del porcentaje de acierto) y se complementan bien, ya que los escoltas son buenos y prefieren tirar desde las alas y los aleros desde las esquinas, y tienen un perfil más defensivo.

El puesto de 2 titular supongo que acabará en manos de Redick, porque Crawford es el mejor creador de tiro, y los Clippers le necesitarán como sexto hombre, pero para el de alero tengo más dudas sobre si el nuevo fichaje se impondrá a Barnes, más duro, mejor en defensa y en el rebote. En todo caso, no me sorprendería cualquier combinación de los cuatro, como titulares o suplentes.

Lo que es mucho más blandengue es la rotación interior. Hollins renovó, y Jamison y Mullens sustituyen a Odom y Turiaf, cambiando defensa y fuerza por anotación desde el perímetro.

Lamar Odom (que en paz descanse) no podía meter un triple si su divorcio con la Kardashian fea dependiera de ello, pero era un lujo en prácticamente todo el resto de aspectos del juego. Mullens tampoco la mete de 3 aunque tire mucho (31.7% el pasado año) y es un desastre en lo que hace brillante a Odom (bueno, reboteando en defensa, si es que no la han metido antes en sus morros, tampoco está mal). Byron seguramente debe este contrato al 25/18 con 4 triples que se marcó ante los Celtics y Rivers en febrero, que cerraba la racha de 7 victorias sin Rondo, pero Doc tuvo asiento de primera fila en la excepción, no en la regla. Jamison sí puede tirar de tres, y tras un año muy duro en Cleveland como titular, y a veces, primera opción, demostró que cuando se le llama desde el banquillo y en un papel secundario cumple, y aunque está muy de moda comparar a los jugadores con conos, no lo vamos a hacer con la defensa de Antawn, porque es una falta de respeto. Para el cono.

Así que eso es lo que hay. Entre Hollins, Mullens y Jamison, los Clippers han comprado anotación y la posibilidad de ampliar el espaciado del campo con los hombres grandes a costa de sacrificar la defensa por completo. A última hora han añadido a Lou Amundson , que puede aportar algo de energía, tapones en ayudas y rebote en ataque, pero viene de rebote, pasando por tres equipos el pasado año, y ese papel de 6º hombre alto de una plantilla es seguramente el nivel al que puede aspirar.

Este grupo de reservas, saliendo desde el banquillo o como recurso puntual, si Griffin y Jordan no se pierden muchos partidos, está bien, un tanto unidimensional, pero completo e interesante. Pero en cuanto alguno de ellos tenga que entrar en el quinteto titular, los Clippers tendrán un buen problema, y ya pueden rezar para ser los que quedan por encima en el intercambio de golpes, porque los partidos irán a muchos puntos.

  • Bye Bledsoe

La baja de Bledsoe, la dinamita de la segunda unidad que tan bien funcionó para los Clippers, será importante, pero LA no podía retenerlo más en el banquillo, lograron un buen botín a cambio, y dentro de sus posibilidades, creo que Darren Collison puede suplirle bien y cumplir en ese papel de base suplente cambiarritmos en el que se dio conocer, precisamente, jugando tras Chris Paul. Lo que más me mosquea es que ya ha perdido dos trabajos de titular seguidos, el primero ante George Hill (comprensible) y el segundo ante Mike James (imperdonable) y ha firmado por poco más del mínimo, lo que demuestra poco interés en él alrededor de la Liga.

Collison es un jugador sólido en ataque, que no destaca ni desentona, pero que acaba siendo irregular porque su mayor virtud, la velocidad, es a su vez el mayor defecto, ya que muchas veces le hace perder en control y le mete en problemas. Hasta aquí, podríamos estar hablando de un primo-hermano de Bledsoe, y si comparamos sus estadísticas del año pasado nos salen dos jugadores casi iguales. Pero la diferencia reside en la defensa. El ahora jugador de Phoenix es un pequeño roble y Collison una mota de polvo que puede ser barrida con un soplido. Eso es lo que convierte a uno en futuro y prometedor titular y al otro en suplente perpetuo (aunque Darren sólo tiene un año de experiencia más, y dos de edad que Eric, por lo que a lo mejor es injusto considerar al segundo todavía un talento a destapar, y al primero un producto ya terminado). De todos modos, los Clippers ya tienen a Chris Paul, y para el puesto de trabajo que ofrecen, Collison les vale y puede cumplirlo con creces.

Carlisle se cansó de las pérdidas a destiempo y que se comiera todos los bloqueos en defensa con patatas panaderas, pero Rivers lo tendrá que aguantar en pequeñas dosis y con Wayns como única alternativa, y así se hace mucho mejor la digestión.

Avance de temporada 2013-2014: Indiana Pacers

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

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El año pasado todavía eran una promesa, y este, ya son una verdadera realidad. Indiana es un equipo que aspira a todo, con un futuro brillante además a medio plazo, ya que muchas de sus piezas son jóvenes y están atadas a contratos de larga duración.

Y este equipo todavía tiene margen de mejora, aunque no parezca posible. La defensa más efectiva de la Liga la pasada campaña, producto del magnífico sistema de Frank Vogel, es casi perfecta, y como mucho puede, y debería, mantenerse. Continúa Roy Hibbert, pilar clave que sostiene la estructura, protegiendo el aro sin necesidad de ayudas, y un grupo de jugadores exteriores magnífico con Paul George de protagonista, que puede emplear su tiempo en proteger el perímetro. Pero estuvieron lastrados por un pobre banquillo, y las incorporaciones a la segunda unidad, además de la vuelta de Danny Granger, harán que esta plantilla sea más profunda. Y un ataque, que empezó mal pero fue mejorando durante el año tiene la oportunidad de empezar a tope en esta nueva temporada.

  • Radiografía de los Pacers

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Quinteto de lujo… 

Junto a los 3 últimos finalistas (Miami, San Antonio y OKC), los Pacers son uno de los seis equipos que pueden comenzar la temporada con el quinteto que más utilizaron el año pasado (Toronto y Washington, son los otros dos). Gracias a que sólo se perdieron 25 partidos entre todos, Hill, Stephenson, George, West y Hibbert fueron el segundo grupo de cinco hombres más utilizado en la Liga la pasada temporada, tras los titulares de los Thunder, y eso que sólo jugaron juntos 64 partidos, porque Vogel tardó 6 encuentros en darle un puesto de inicio a Lance, que no volvería a perder.

Además, son eficaces. Estamos hablando del cuarto mejor quinteto de los 25 con más minutos a lo largo y ancho de la Liga, y el 6º entre los 40 con más de 250 minutos (teniendo en cuenta que dos de los grupos por encima, de Memphis y Toronto, fueron utilizados sólo en la recta final de la Temporada), superando en 12.1 puntos por 100 posesiones a los rivales. Si separamos su actuación en las dos partes del campo, estaríamos hablando de la mejor defensa de la Liga (Indiana como equipo es la #1, y este quinteto mejora ligeramente la marca de todos los minutos del equipo en general) y el sexto mejor ataque.

Si os fijáis en la radiografía de los Pacers, y la clase de tiros que permiten al rival en defensa, no les dejan tirar cerca de la canasta o de 3, fuerzan (si eso es posible) malos porcentajes desde esas zonas, y sólo dejan al rival elegir las peores opciones, suspensiones a media distancia. Además, evitan todo lo posible cometer faltas.

Pese a ser uno de los equipos que más rebotean en ataque y más balones pierden, su balance defensivo es fantástico, y evitan los contraataques rivales. Y a media cancha son un equipo con una magnífica capacidad de mantenerse en su sitio, ya que todos los miembros del quinteto, tienen un gran área de influencia, y tienen que preocuparse de rotar mucho menos que otras defensas de élite.

Por fuera, son un equipo con jugadores sobrados de envergadura, y tremendamente oportunistas, que hacen muy difícil hacer circular el balón mediante el pase. De hecho, los equipos suelen atacar a los Pacers directamente desde el bloqueo directo, porque es la opción menos mala y la única que libra del torrente de pérdidas, y suelen tener que confiar en el tiro del hombre alto, pese a que saben de las pocas expectativas de éxito, ya que es muy difícil atacar a Roy Hibbert. Los equipos con un pívot que tira bien en la zona de la bombilla les pueden dar problemas (perdieron dos veces contra Boston y Garnett en la Temporada Regular y una contra Portland con Aldridge acertando en 7 de 9 lanzamientos más allá del tiro libre) pero David West hace un buen trabajo en general tratando de disputar una clase de tiros que rara vez son eficientes.

En ataque, mejoraron ligeramente el rendimiento del año anterior, con Stephenson en el lugar de Granger, gracias a que jugaron de manera más agresiva: anotaron más puntos tras pérdida rival, a la contra, en la pintura (nótese que una sola canasta puede cumplir estas tres situaciones) y producto de tiros libres. Atacando más el corazón de la defensa rival, también lograron abrir más opciones en el perímetro, y pese a que a lo largo de la temporada George tuvo peor porcentaje de 3 que el año pasado, Hill lo mantuvo y Stephenson está muy lejos del acierto de Granger, los números del quinteto titular desde el triple son iguales a los de la temporada anterior (13.8 intentos por 36 minutos con un 38.6% de acierto en 2012, 13.4 con un 39% en 2013 de los titulares). La adición de Stephenson, en su papel de Mini-Westbrook fue muy importante en esta función, ya que contagiaba al equipo con su intrepidez y determinación, que fue de menos a más según avanzó el año. Está claro que no nació preparado, como su apodo en el circuito neoyorquino, Born Ready, insinuaba, pero ahora ya lo está.

Otra parte muy importante fue el rebote ofensivo. Fueron el cuarto equipo de la Liga que más veces recogió sus propios fallos, y quintos en puntos en segundas oportunidades durante la Temporada Regular, y el mejor equipo en ambas tareas en Playoffs. Teniendo en cuenta que su acierto en tiros de campo fue bastante pobre, la habilidad de volver a tratar de anotar fue muy importante para este equipo.

La otra cara fue el alto número de pérdidas (lideraron la Liga ampliamente en faltas en ataque), pero en conjunto tuvieron una excelente actuación, y son otra muestra de lo que se puede conseguir sin una super-estrella individualista (no, George aún no está en nuestra lista) si los cinco titulares saben qué hacer en ataque.

  • …¿con fecha de caducidad?

Con la vuelta de Granger tras perderse prácticamente el año pasado entero por lesión, Vogel tiene una patata que puede acabar calentita. Con Paul George como fijo, las únicas opciones de aquel que fue hace poco jugador franquicia en Indiana de volver al quinteto pasan por reemplazar a Lance Stephenson (o, moviendo más piezas, en un movimiento improbable, a George Hill).

Después de lo bien que funcionaron los Pacers el año pasado, y la progresión que demostró el joven y rugoso Lance Stephenson, por un lado parece mejor no tocar lo que funciona. Pero si Granger recupera un nivel cercano al que tenía antes de la lesión, es un gran jugador, que además puede ayudar más del lado débil (por decir algo) del quinteto inicial, del ataque, aunque no es ningún mediocre en defensa tampoco.

Granger es mucho mejor tirador que Stephenson, creativo, capaz de poner la pelota en el suelo (los Pacers son otro equipo que puede probar con los bloqueos directos entre hombres exteriores, un GeorgeGranger tiene claro potencial) pero aunque sea un jugador que no retrocede ante una gresca o el juego físico, Stephenson ayudaba a poner un tono de mayor intensidad a las pequeñas cosas. También, Granger ha estado acostumbrado siempre al protagonismo y a detener el balón y ahora mismo, los Pacers son el show de Paul George, y un equipo más afilado, y Danny tendría que volver acatando las nuevas reglas.

Pero ya no es sólo la cuestión de combinarlos en pista de la mejor manera posible esta temporada. Ambos entran en su último año de contrato, y serán agentes libres no restringidos (Stephenson firmó 4 años como elección de 2ª ronda), por lo que necesitan brillar y jugar lo más posible. Lance ha declarado que no le importaría salir desde el banquillo, pero me temo que lo dice con la boca chica (o eso tiene que pensar su agente al menos), y teniendo en cuenta que quizá él tenga más papeletas ahora mismo de ser una parte del futuro de los Pacers que Granger, Indiana querrá tenerle contento. Además, los jugadores de la segunda unidad de los Pacers tienen bastante talento ofensivo, por lo que el que sea relegado a sexto hombre, quizá no pueda tener tanto protagonismo como suele. Así, entre unas cosas y otras, la condición de titular trae una serie de ventajas importantes.

Lo bueno de la NBA, es que muchas veces, este tipo de debates se resuelven solos. Hay muchos minutos a repartir, las lesiones ocurren, y los jugadores tienen bajadas y subidas de rendimiento que convierten decisiones como estas en fáciles vistas a posteriori. Para empezar, como Granger llega justo al principio de temporada, puede empezar como suplente, e ir entrando al quinteto poco a poco si se lo gana. Lo que es seguro es que la competición será dura, y Vogel puede conseguir tenerles en tensión, y dando lo mejor de cada uno durante todo el año. Pero tendrá que manejar la situación con autoridad.

  • Moderad el entusiasmo

Paul George, All-Star en su tercera temporada en la Liga y miembro del tercer equipo All-NBA, le han recompensado con una extensión de 5 años y unos 80 millones, que pueden llegar a una cifra en torno a 95 si este año repite en un equipo All-NBA (o si es MVP, pero me temo que si lo nombran jugador más valioso, en uno de los tres quintetos entra…). Aunque todos estos honores y recompensas son más que merecidos por su trabajo en las dos partes del campo, al joven californiano le falta todavía un nuevo escalón para ponerse al nivel de los mejores líderes de una unidad ofensiva. Acaba de subir otro peldaño en los Playoffs, que tendrá que consolidar durante el año que viene y si sigue su progresión, no tardará en caer el obstáculo final, pero todavía no está ahí.

El año pasado a estas alturas ya sabíamos que era un excelente y sacrificado defensor y veíamos su potencial como segunda opción anotadora. Durante la temporada confirmó esto último y se fue destapando como pasador y creador de juego, demostrando que puede ser el foco de atención en un ataque solidario con jugadores talentosos a su alrededor. Pero todavía no podría tener un impacto masivo en un equipo mediocre sin su presencia, como, por ejemplo, el de Harden en Houston, aunque, por suerte para él, en Indiana no le hace falta.

Es muy versátil en ataque, pudiendo hacer un montón de cosas diferentes bien: tirar tras pase, postear, crear tras bote, sacar faltas, enfrentarse al rival uno contra uno… pero no acaba de tener un go-to move, un recurso infalible al que acudir cuando su equipo lo necesite, o sobre el que pueda añadir más opciones de continuar la jugada. A veces, con jugadores como George a los que se ve tan fluidos en general, cuesta ir a los números, porque es de esperar que pronto te dejarán en ridículo por apuntar al pasado más reciente, pero la realidad es que ahora mismo, sus 17.4 puntos por partido con un TS% medio (53.1%) y un gran número de pérdidas, están en el territorio de los Brandon Jennings o Kemba Walker (de su edad, por cierto), y son de notable más que de sobresaliente.

Pero ese «ahora mismo» con Paul quizá sea «ayer», y para un jugador de 23 años y 3 temporadas, ser un 10 en defensa y un 8 en ataque es fascinante. No estamos restando méritos, sólo advertimos que se está yendo aún más rápido de lo que va él. Con la temporada ya avanzada, los Pacers todavía tenían que tirar de pizarra y bloqueos indirectos para darle ventajas de cara a la conducción y penetración, porque no era nada eficiente empezando los ataques desde arriba, con un simple bloqueo directo.

De los cinco titulares de los Pacers, es el que presenta el peor índice ofensivo en sus minutos en pista (también es el que más minutos ha jugado, y por tanto, más ha coincidido con el circo de los suplentes), y pese a que el RAPM (+/- ajustado y normalizado) le sitúa como 5º jugador exterior en impacto defensivo (hace al equipo 3 puntos por 100 posesiones mejor), al sumarle la contribución al ataque, acaba siendo el 42º jugador con más valor de la pasada temporada. Sus números individuales, además, apenas varían de jugar con el quinteto titular habitual a hacerlo sin ellos, lo cual por un lado es buena señal (su juego no depende de que sus compañeros le hagan mejor), y por otro, significa que no le podemos echar tanta culpa para lo menos bueno al acompañamiento.

George ha tenido la fortuna de caer en una situación perfecta para él en Indiana, un equipo en el que pudo hacerse un hueco utilizando sólo sus virtudes, y desarrollar poco a poco aquellas facetas en las que no era tan especial, con un genial cuerpo técnico alrededor. El equipo que te toca en el Draft puede crear o destrozar tu carrera, y a PG le ha salido «cara». Nos alegramos, y ojalá el año que viene podamos celebrar que ya es una realidad en total plenitud.

  • Otro que también…

Los Playoffs conviertieron a Paul George en estrella mediática, pero seguramente no fue ni siquiera el jugador de los Pacers que más mejoró su reputación. Ese título sería para Roy Hibbert, que con su titánico Game 1 en la segunda ronda contra New York, en la que defendió a uno de los ataques más potentes de la Liga casi por sí solo, y los 22 puntos y 10.4 rebotes que se marcó por partido en las Finales de Conferencia del Este ante Miami pusieron su nombre en toda lista de mejores pivots de la Liga.

A diferencia de otros jugadores que intimidan en las ayudas, esperando agazapados, o tienen su impacto secando el juego del rival de espaldas en el poste bajo, Hibbert protege el espacio aéreo de frente, uno contra uno, situándose atrás y parando cara a cara a todo aquel que se atreva a penetrar en su guarida, con una impresionante movilidad para su 2.18, y además, tras los problemas que tuvo en sus dos primeros años, ya logra hacerlo sin faltas. Eso permite a Indiana poder defender la línea de 3 sin tener que ayudar hacia el centro, y los rivales se tienen que conformar con tirar de media distancia, o acabar las penetraciones en mitad de la pintura con un floater, en lugar de llevarla hacia el aro.

Su RAPM le coloca como 9º defensor con más impacto en la Liga el año pasado, por detrás de todos los sospechosos habituales (Duncan, Dwight, Sanders, GarnettMarc, Asik, Noah y Chandler). Como nada es perfecto, y no se puede capturar todo lo que un jugador significa, el orden quizá sea lo de menos, pero es maravilloso cuando una estadística es capaz de separar en la capa superior al quién es quién del negocio.

Donde Hibbert deja bastante más que desear, porque lo de la serie de Miami es más la excepción que la norma, es en ataque. Contra los Heat, se aprovechó de su extrema debilidad en el interior para abusar y limpiar el tablero, pero, sobre todo a principio de temporada, Roy fue atroz. Hasta el All-Star su porcentaje de tiro de campo fue del 41.4%, una cifra terrible para un hombre alto en especial. En la segunda parte de la temporada, subió al 51% que mantuvo en Playoffs, y el ataque de los Pacers, que fue el 24º hasta el parón, fue 11º de ahí al final.

Lo cierto es que Hibbert tiene algún recurso más de lo habitual en un pívot mastodóntico, ya que pide el balón el los dos lados de la pista por igual, puede tirar desde la bombilla (y mete sus tiros libres), es bastante ligero teniendo en cuenta su tamaño como para continuar tras los bloqueos directos, y pasa bien. El problema es que si no está Bosh delante, no es capaz de ganar ese metro que siempre le falta para llegar al aro, y acaba simplemente dejando volar el balón, una terrible manía. De los 785 tiros a 5 metros o menos del aro, 198 fueron suspensiones, más de uno de cada cuatro, y sólo metió 27, un 13.6%. Y en Playoffs la cosa no mejoró mucho, de hecho, empeoró en acierto (4 de 50, o el 8%), pero tiró menos, cambiándolas por bandejas, mates y ganchos de mejor propósito.

Cuando Dwight Howard es notoriamente mejor tirador que tú desde alguna zona, el sentido común creo que dice que deberías dejarlo. Con Paul George cada vez más desequilibrante y Danny Granger de vuelta o una mayor dosis de Stephenson, los Pacers no tendrán que pasar su ataque por él tanto el año que viene, y le podrán dejar hacer lo que mejor se le da: defender, rebañar en ataque, y abusar sólo del que pueda.

  • El punto débil

Si el quinteto de los Pacers fue magnífico, su banquillo es todo lo contrario. Augustin, Green, Young, Hansbrough y Mahinmi, fueron un arma de destrucción masiva para este equipo y sus aspiraciones a mejores resultados y sólo el pívot francés permanecerá en el equipo.

Como unidad sólo coincidieron 63 minutos, pero su balance es de -10.2 puntos por 100 posesiones y las combinaciones de 4 jugadores de este grupo con cualquier otro, tienen todas diferencia negativa (entre -2.8 y -23.4 puntos por 100). Sin un sólo jugador con un porcentaje de tiro verdadero por encima de la media, la falta de un macho alfa (o beta, incluso) en ataque fue muy dañina para el equipo, y contagiosa cuando se juntaban con otros. Si sumamos los puntos por 36 minutos de los 5, llegan a 58.5, muy lejos de los 70-75 que mete habitualmente un equipo NBA.

EL RAPM (+/- ajustado y normalizado) de todos ellos es negativo (entre los 0.7 puntos por 100 posesiones que estiman que cuesta a su equipo la presencia de Tyler Hansbrough, a los 4.9 de Sam Young), y no hacen falta fórmulas y regresiones para verlo: todos tuvieron un +/- negativo en al menos 10 partidos más de lo que Indiana perdió con ellos. Por ejemplo, Hansbrough, que jugó en todos los 81 (!) partidos de los Pacers, con sus 32 derrotas correspondientes, tuvo un +/- por debajo de 0 en 42 partidos. Sam Young estuvo presente en 20 partidos perdidos, y tiene diferencial negativo en pista en 34. Y así el resto…

Este año, con la llegada de CJ Watson, Chris Copeland y Luis Scola, además de la vuelta de Danny Granger o Lance Stephenson, esta unidad pasará de ser una de las peores de la Liga, a algo que tiene pinta de ser como mínimo, competente. Casi todos estos jugadores son efectivos en ataque, y desesperantes, los tres primeros, en mayor o menor grado en defensa, aunque contra otros jugadores de banquillo, y con Mahinmi (que es el mismo que el año pasado, pero en esta ocasión, rodeado de jugadores que le complementan) protegiendo el aro lo suficientemente bien para que los Pacers mantengan el esquema defensivo, no debería ser un problema.

Y con gente como Scola, tiene potencial de ser brillante. El argentino cumplirá 34 años en Playoffs y su rendimiento ha bajado los dos últimos años, pero es una garantía de consistencia (sólo se ha perdido 8 partidos en 6 años en la NBA) y en Phoenix no se le veía muy motivado. En Indiana podrá jugar menos minutos y dosificarse mejor, y será una opción mejor que Hansbrough si David West se tuviera que perder algún partido. Las únicas áreas en las que pierde Indiana con el cambio son el rebote de ataque (y los viajes a la línea que Psycho-T conseguía a partir de esto) y la intensidad. Para todo lo demás, prefiero a Scola.

Avance de temporada 2013-2014: Houston Rockets

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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Cuando hicimos el Avance de Temporada de los Rockets el año pasado, antes de la Operación Harden, los Rockets eran un clarísimo candidato al puesto de peor equipo de la temporada, y la habilidad de Daryl Morey estaba en duda. Menos de 12 meses después, los Rockets llegaron a los Playoffs, y tienen en sus filas dos auténticas superestrellas, una de las mejores parejas hombre bajo-alto de la Liga.

Con algún detalle de incompatibilidad que solucionar, la llegada de Howard (que con Harden hace a Houston más H-Town que nunca) va a suponer un cambio por completo del enfoque y el modo de jugar del equipo. McHale, en 82 partidos de Temporada Regular, tiene gaseosa de sobra para hacer experimentos. Eso sí, después del All-Star más o menos, ya tendríamos que tener claro en que dirección van los Rockets, y si estamos delante de un equipo que aspira a todo, o es otro proyecto que parecía bonito, pero se estropeó por el camino.

  • Radiografía de los Rockets

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • No os olvidéis de él

Dwight Howard fue la temporada pasada el saco de boxeo de la Liga (en lo que a jugadores respecta, porque su entrenador, Mike D’Antoni, se llevó palos a tutiplen), y el odio, la manía, los tiros libres y que le quitara minutos y protagonismo a un español no dejaron a más de uno ver el bosque.

Lo cierto es que no fue el mejor año de su carrera, especialmente al principio, limitado por los problemas en su hombro, y ha perdido cierta efectividad en el ataque. Durante algunos partidos y posesiones se dejó llevar alarmamente, y que aquí cada uno eche las culpas a las causas que quiera.

Pero lo que es impepinable es la acumulación de estadísticas que resaltan su impacto en defensa, especialmente después del parón del All-Star. Muchos de los datos que damos comparan los números con Dwight en pista y sin él, y por ponerlo en contexto, durante la temporada tuvimos 1229 minutos sin Dwight que se repartieron en el puesto de pívot con 661 de Pau, 268 de Antawn Jamison, 203 de Sacre, 68 de Hill y 28 de Clark, y tras el All-Star, los 306 sin él, fueron, 137 para Jamison, 135 para Pau, 19 para Sacre y 15 para Clark. Así que que no se nos olvide tampoco descontar parte de, lo que podemos llamar, efecto Antawn. Allá vamos:

    • Los Lakers fueron 19º en Índice Defensivo. Con Howard en pista, recibieron 1.9 puntos por 100 posesiones menos, marca que le valdría para subir al Top 10 de la Liga. Dwight empezó la temporada flojo y renqueante, y si cogemos sólo del All-Star para delante, donde estaba mejor de forma, el impacto es similar, y la incidencia mayor. Lakers fueron 16º en Liga en este periodo, 2.8 puntos por 100 mejores si Dwight estaba en pista, y con el balance sólo en estos minutos, hubieran acabado 8º.
    • Las métricas individuales de defensa son falibles, y hay que cogerlas con sal a cucharadas, pero para el que esté dispuesto a creérselas a falta de algo mejor, su RAPM defensivo (+/- ajustado y normalizado) fue el segundo mejor de la Liga, sólo detrás del de Tim Duncan, y entre todos aquellos jugadores que fueron el defensor encarado más de 25 veces (es decir, básicamente, toda la Liga) Dwight Howard es el 20º que menos efectividad permitió a su par. 0.74 puntos por jugada, cuando la media está en 0.88. Sólo Marc Gasol, 30º, se le acerca entre los hombres altos de élite en defensa. Y aquí no hay efecto Antawn maquillando datos, pero que no se contabilicen las jugadas a la contra en los datos individuales, ayuda bastante a Dwight, la verdad
    • Los Lakers fueron, tras Miami, el equipo que menos puntos por jugada permitió en el bloqueo y continuación o tiro a los hombres altos. Aún pasando de todo bastante como hizo al principio de la Temporada, los jugadores emparejados con Howard sólo metían 0.76 puntos de este tipo frente a él, una de las mejores marcas de la Liga. Y defendiendo al poste, Howard tiene la 8ª mejor marca de la Liga entre todos aquellos que defendieron más de 25 posesiones, y la 1º entre aquellos a los que se le contabilizaron más de 100. Sólo permitió 0.58 puntos por jugada.
    • Los Lakers fueron el 23º equipo que más puntos recibió en la pintura, pero si vemos de nuevo a los números con y sin, la diferencia es astronómica: 7.7 puntos por 100 posesiones. La marca de la franquicia con Dwight en pista hubiera sido 17ª (recordemos que buena parte de los puntos a la contra son en la pintura, no sólo es a media cancha), y sin él, estaríamos hablando de la peor de la Liga con una diferencia de casi un punto sobre la siguiente. Si vemos los números tras el All-Star, la diferencia se estira hasta el absurdo: con Howard en pista los Lakers hubieran sido el 6º equipo que menos puntos concedió al rival en la pintura y sin él, los últimos, con aún más claridad, 11.2 puntos por cada 100 posesiones de diferencia en función de si Dwight estaba o no. Para que entendáis lo astronómico y brutal de la disparidad: desde el parón del All-Star, Kobe compartió el 81% de minutos junto a él, y por tanto sus marcas deberían ser muy parecidas, porque se mide el valor para todo el equipo, pero con él en pista, la diferencia es tan sólo de 1.2 puntos. Para eliminar parte del efecto Antawn: Pau estuvo el 77% de sus minutos tras el All-Star junto a Dwight, y los registros del equipo en puntos en la pintura con él dentro/fuera sólo mejoran en 2.1 puntos, no los 11.2 de Howard.
    • Dwight fue 6º en porcentaje reboteador en defensa entre aquellos jugadores con más de 1.000 minutos. Como los rebotes son una estadística fácil de amasar, incluso un poco a costa de los compañeros si es necesario, persiguiendo y reclamando para ti todos los sencillos, y Dwight es de esos, vamos a pasar otra prueba del algodón, ¿cómo le fue al equipo? Los Lakers fueron 10º en la Liga en su propio tablero, y 4º tras el All-Star. Con los resultados en los minutos de Dwight en pista durante toda la temporada hubieran sido 3º, empatados con San Antonio. Cuando Howard se iba al banquillo, capturaban 2.7% menos rebotes, y esa diferencia basta para mandar la marca a la hipotética 24º posición. Su efecto es significativo, y no producto de la acumulación.

Y ahora, pasemos brevemente al ataque. El acierto en el 49.2% de los tiros libres es atroz, y ya es la segunda temporada que lo hace. Teniendo en cuenta que en las 6 anteriores Dwight había sido un reloj, acertando entre el 58.6% y el el 59.6%, marca poco espectacular, pero suficiente para evitar los Hack-a-Dwight, da más pena ver esta situación.

Pero pese a esto, su porcentaje de tiro verdadero, que mide los puntos anotados por posesión, teniendo en cuenta también todos los viajes a la línea es bastante superior a la media: un 57.3%. De hecho, entre los 20 hombres altos que más puntos por partido anotaron la pasada temporada, su efectividad, es la 2ª mejor tras Chris Bosh, como se puede ver en el gráfico del enlace.

Si hubiera tirado más, quizá la efectividad hubiera bajado, y su falta de habilidad para lanzar a media distancia hace que sus puntos no ayuden al espaciado del equipo en ataque como el de otros grandes tiradores de esta lista, pero pensar que el bajón en los tiros libres ha convertido a Dwight en un estorbo o un lastre en ataque es un chiste malo. Con todo y con eso, sigue entre los mejores hombres altos de la lista en producción, y hay que recordar que el Howard de 2011 (22.9 puntos por partido y 61.6 TS%) hubiera hecho pequeño el gráfico: sería un punto más arriba y a la derecha de todos los que aparecen ahí. Si McHale da con la tecla y la salud no se la juega… Dwight es el mejor pívot de la Liga, sin mucho hueco a la discusión.

Su aparición en el tercer equipo All-NBA este año puede ser discutible por méritos de otros y razones extradeportivas, pero nunca inmerecida por su rendimiento.

  • Impecable selección

En la presentación que acompañamos como radiografía de todos los equipos, presentamos una serie de datos estadísticos, que luego no solemos comentar en general, aunque nos centremos en algún aspecto. Pero con los Rockets nos detendremos en uno: el de localización de los tiros en ataque.

El orden de las zonas no está puesto por casualidad, por cierto, sino ordenado por eficiencia. En general, el mejor resultado que se puede esperar de una posesión es ir a la línea de tiros libres, después un tiro cerca del aro, luego el triple desde la esquina, y así sucesivamente… Y algo que no se puede representar bien, pero conviene recordar, es que las dos últimas opciones, los tiros de 2 fuera del área restringida son opciones bastante peores al resto.

El gráfico de los Rockets en este sentido es maravilloso. Es la selección de tiro casi perfecta. Si os fijáis, están entre los equipos de la Liga que más utilizan las localizaciones más eficientes, y los que menos el resto. Así es como pese a que su efectividad es ligeramente superior a la media (como podéis ver por los colores, que representan el porcentaje de acierto, también con respecto a la media de la Liga en esa situación), tienen el 4º mejor balance de puntos por tiro (su índice ofensivo cayó a la 6ª posición porque lideraron la Liga en pérdidas)

La receta es fácil de entender: los tiros de media distancia no existen en ataque. Para hacerlo se necesita un hombre capaz de penetrar ante cualquier defensa, que sea una amenaza tanto tirando de 3 como cerca del aro, y que pueda pasar al tirador abierto (y hay que tener unos cuantos de estos en nómina) cuando venga la ayuda. Hay pocos jugadores en la Liga con ese nivel, pero los Rockets, por suerte, tienen en Harden a uno de ellos.

Este esquema, que requiere abrir al máximo el campo, para que el genio zurdo (o Lin de vez en cuando) tenga espacio para operar, funcionó pese a tener un pívot que lejos del aro no puede hacer nada más que poner bloqueos. Es por esto, que si la cosa fue bien con Asik, puede seguir operando a gran nível con Dwight en pista como pívot, al menos por habilidades (consideraciones de ego aparte, ya que quizá él pida balones de espaldas al aro, mandando todo a la porra).

Pero… ¿y si se juntan los dos? Necesitamos otro punto.

  • Howard y Asik, otra extraña pareja

McHale debe ser de esos que tienen como doctrina que antes de decir que algo no te gusta tienes que probarlo, y según Morey, quiere intentarlo con estos dos en el quinteto titular. Supongo que si hay alguien capaz es él, que hizo pareja con Parish,  y lo cierto es que es una manera de no infrautilizar a un buen jugador como Asik, al que los Rockets no han querido o podido colocar al precio justo en otro equipo, y que cobraría 8 millones por salir desde el banquillo. Además, los Rockets no tienen ningún jugador consolidado en el grupo de ala-pívots de su plantilla: ese puesto se lo estaría quitando a Donatas Motiejunas, Terrence Jones o Greg Smith, que se tienen que ganar el puesto, necesitan demostrar cosas, y en el caso de los dos primeros, no es que hayan destacado tirando de 3 la pasada temporada.

En cuanto a si los Rockets serán capaces mantener su sistema, y la ya comentada selección de tiro con los dos en pista, la pregunta para mí no es si pueden hacerlo, sino si la nueva alternativa es mejor y más efectiva, porque creo que sería imposible que no cambiaran unas cuantas cosas. Es más, la pregunta no debería ser si este equipo va a anotar más puntos de esta nueva y diferente manera, sino si van a mejorar la diferencia con los rivales, que es de lo que de verdad se trata.

Y de nuevo, en mi opinión, dependerá de lo que Dwight pueda (y quiera) hacer. Los Rockets pueden montar el ataque a lo Orlando, con Howard posteando y el resto mirando, lo que fue relativamente exitoso en el pasado, pero reduciría a Harden a un tirador, que se dedica a la creación de manera ocasional. Sé que estamos hablando de Superman al tope de sus poderes aquí, pero en la temporada 2010-2011, la pareja HowardBass (Brandon tira de media distancia, que ayuda, pero no es tan buen reboteador ofensivo como Asik),  promediaba 105.3 puntos por 100 posesiones, lo que hubiera estado en la parte baja del Top 10 ese año y este último. Si se repitiera un éxito similar y construyen una defensa asfixiante por debajo de los 100 puntos por 100 (cuatro equipos lo consiguieron este año), eso da un margen de victoria entre los 5 mejores equipos de la Liga.

Si quieren hacer a Harden algo más partícipe, Howard va a tener que ofrecerse en el poste alto para bloquear y luego continuar. Lo cierto es que Dwight es brutalmente efectivo jugando así, y la pareja con James sería devastadora para la defensa rival en un dos contra dos. Pero este año se le sumaría la ayuda del jugador que esté con Asik. Como algunos equipos trataban de parar los pick’n’roll dejando caer al defensor de Asik atrás y esperando a Harden allí, este está relativamente acostumbrado a tener que sortear un hombre alto en el aro. Lo único de lo que tienen que asegurarse es de que el emparejamiento de Howard no haga trampas, y también espere en el poste bajo, porque contra dos defensores, la efectividad de Harden bajaría muchísimo.  Si logra quitar las pegatinas a uno de los hombres altos, y mirarle por el espejo retrovisor estará bien aunque todavía tenga al otro, porque puede absorber el contacto y sacar falta o finalizar. Obviamente, no va a ser lo mismo (Harden es el segundo mejor en la Liga en puntos por jugada de este tipo, algo que seguramente no mantendría), pero repetimos de nuevo: esto es una balanza, no se trata de que todo sea mejor, porque es algo harto complicado, sino de empeorar menos en unas áreas de lo que se pueden mejorar en otras.

En ataque hay otra cosa que se ha señalado habitualmente, que me preocupa bastante menos: los tiros libres. Una vez que tienes un mal tirador, ya te da igual tener dos: no se puede hacer más de un viaje a la línea por jugada. Las faltas que el otro equipo puede hacer son un recurso limitado, que gastarían igual si están los dos en pista a la vez, o sin solaparse. Además, el umbral a partir del cual no conviene utilizar estrategias tipo Hack-a-Whoever, está en algún lugar entre el 50 y el 55%, porcentaje que Asik superó la pasada campaña y que el Dwight pre-embrollos también superó siempre cómodamente.

Ahora bien, aún dando por sentado que el equipo podría perder algo de chispa en ataque, es en defensa donde pueden hacer que todas estas molestias merezcan la pena.  La pareja HowardAsik bien comunicada sería intimidatoria y aplastante en el tablero. Anotar en el área restringida de Houston sería misión (casi) imposible y esto ayuda en cascada al perímetro, que podría arriesgar algo más en las líneas de pase en busca del robo, a la vez que pueden mantener su sitio enfrente de los tiradores porque no necesitarán ayudar apenas al juego interior.

Sacrifican algo de velocidad, pero ambos mueven bien los pies para contener la penetración cuando defienden los bloqueos. Habría que ver quién hace de 4 en esta defensa, y sale a por los ala-pívots que jueguen más abiertos, porque aunque Dwight tenga mayor rapidez, también es más displicente y necesita reservar algo de gasolina para un mayor papel en ataque. De todos modos, entre los mejores equipos del Oeste hay muchas parejas de interiores, más o menos puros (DuncanSplitter, Z-BoMarc, IbakaPerkins, GriffinJordan, Lee-alta médica de Bogut), así que de cara a los Playoffs, no viene mal errar del lado de altura. Y en San Antonio, tienen un ejemplo de como funciona este modelo, una defensa increíble pese a sacrificar el tiro de los ala-pivots a media distancia.

En definitiva, ya veremos lo que pasa. Esta pareja es extraña y redundante, supone cambiar los cimientos que se pusieron el pasado año, y se construiría sobre un jugador caprichoso que ha pasado por problemas físicos. Pero si todo encaja, el potencial (palabra más utilizada en esta serie, me temo) es tremendo. Tremendo.

  • Los secundarios de lujo

Las otras piezas del quinteto son Chandler Parsons y, de momento, Jeremy Lin.

El alero ha sido sublime en su papel de triplista (49.6% desde las esquinas, siendo igual de efectivo y habitual verle tirar desde ambas), ha seguido mejorando como defensor en su segundo año ayudado por su excelente tamaño (hace un muy buen papel ahora mismo), y entiende el concepto de pase extra. No se equivoca, cumple con su papel. El jugador 3D casi perfecto.

Con Lin, la historia es algo diferente. Infravalorado y odiado por la murga que nos dieron con él en su día y un contrato que muchos no consideran justo (y no conocen bien, por cierto), pero lo ha hecho bastante bien en su primera temporada completa en un sistema que atenúa sus puntos fuertes. Jeremy vive del bloqueo y continuación, y eso en Houston es tarea de Harden, por lo que queda relegado de base creador de juego, a un papel más cercano al de escolta: como le sucede a Asik, la incorporación de una estrella a posteriori reduce su valor y oportunidades. Su falta de tiro es una desventaja en esta situación, y lo que podría hacer que Beverley, jugador inferior pero más adecuado para lo que los Rockets necesitan, le superara.

Además, su mejor dirección del juego (con las pérdidas aún como tarea pendiente) le podría venir bien a un banquillo lleno de finalizadores que podría mantener el mismo sistema en torno al pick’n’roll que los titulares. No nos extrañaría verle de suplente, pero sería por conveniencia, no por falta de méritos.

  • Mucha competencia en el banquillo

Los Rockets no tienen el banquillo lleno de nombres, pero sí de juventud, y además han aprovechado su flexibilidad económica y algo de efecto llamada para firmar a una gran cantidad de jugadores con contratos pequeños o parcialmente garantizados (e incluso sin ningún tipo de dinero asegurado), lo que les permitirá probar con calma quién merece y puede completar su rotación de la mejor manera posible, especialmente en las alas. Francisco Garcia, Reggie Williams, Ronnie Brewer o Omri Casspi lucharán contra otros desconocidos jugadores, primero por un puesto en la plantilla en algunos casos, y luego por minutos.

Con Beverley y Brooks asegurando un buen nivel al puesto de base suplente, y Terrence Jones, Donatas Motiejunas y Greg Smith (quién sabe si alguno de ellos se cambiará por Asik en algún momento) son una rotación joven y dinámica para posiciones interiores. Se echa de menos el típico pívot veterano, ya que Marcus Camby quizá pueda cumplir con el papel en el vestuario, pero en la pista será mucho más complicado. Nadie que se perdiera tantos partidos a su edad jugó más el año siguiente.

Pero serán un equipo profundo, y el banquillo, por lo menos, no restará.