Avance de temporada 2013-2014: Milwaukee Bucks

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Pese a que el sentir general por lo que hemos consultado en Twitter es que los Bucks no llegarán este año a Playoffs, este equipo tiene posibilidades de arañar una de las últimas plazas, en mi opinión. No son un favorito de entrada, pero si alguno de los equipos jóvenes no alcanza su potencial o no pueden superar alguna de las alarmantes debilidades que tienen, Milwaukee, con muchos jugadores con experiencia probada, bastante profundidad, mucho tiro, y defensa, no andará muy lejos.

Hay un cierto temor por saber quién liderará el equipo, y más después de años de ver a Larry Drew y sus mil aclarados a Johnson en Atlanta, pero la temporada pasada, liberado por fin del yugo de Iso Joe, subió las revoluciones al equipo, implementó la motion offense, y Atlanta fue un equipo más coral, algo que tiene pinta de continuar en Milwaukee, y que además quita presión a sus jugadores, porque no hay un solo encargado de hacer que algo suceda en todas las jugadas.

  • Radiografía de los Bucks

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Falta playmaker

El principal problema que la gente ve a estos Bucks es la falta de una referencia ofensiva. Se le supone a OJ Mayo un papel de jugador franquicia en ataque, y esto incomoda a quien no ve en él el glamour de otras estrellas. Lo cierto es que los 27 partidos que le dieron la oportunidad de ser dueño de un equipo (junto a Chris Kaman, lo que a estas alturas, no sé si ayuda o no), hasta que Nowitzki volvió el 22 de diciembre, los Mavs no lo hicieron mal. El resto de jugadores cambia en Milwaukee, y no estará Carlisle, pero en ese periodo, los Mavs fueron el 18º ataque de la Liga. Si Milwaukee pudiera replicar algo semejante, y Drew lograra volver a meter una defensa de las suyas en el Top 10, los Bucks estarán muy cerquita de las eliminatorias por el título.

También es cierto que en ese comienzo de la temporada Mayo metió el 49.3% de los triples, algo insostenible a largo plazo, pero sus números con o sin Nowitzki el pasado año no distan mucho de los de Jennings o Ellis. Cuando no jugó con el alemán, a lo largo de la temporada, OJ metía 17.1 puntos por 36 minutos, con 57.1% de tiro verdadero y un porcentaje de utilización del 21.9%. Eso es suficiente para montar un ataque lo justamente mediocre alrededor, aunque Larry Drew prefiere no cargarle el protagonismo a un jugador.

Los Hawks fueron 12º en ritmo, número de posesiones por partido, pero corrieron más de lo que ese número indica. Sus posesiones se alargaban por encima de la media cuando tenían que jugar a media cancha, con muchos pases y el balón yendo al poste bajo y de vuelta en bucle, pero fueron el 9º equipo que más posesiones terminó en menos de 10 segundos y el 3º que mayor porcentaje de jugadas utilizó a la contra, por detrás de Denver y Houston. La opción de salir en transición es interesante para Larry Sanders y Ersan Ilyasova, hombres grandes que se podrían beneficiar de un equipo que corra la pista. Los Bucks fueron el año pasado 3º en ritmo, pero fue más por culpa de tiros rápidos con mucho tiempo todavía en el reloj de posesión, que por salir verdaderamente a la contra, donde apenas superaron la media de la Liga.

Por otro lado, volver a la motion offense, el ataque de movimiento, que ya utilizaban en Milwaukee en la segunda mitad de los 80 en aquellos históricos equipos de Don Nelson eclipsados por Celtics y Lakers, sí que puede ser algo más difícil de implementar en estos Bucks. En Atlanta, Drew se aprovechaba de tener dos grandísimos pasadores en su juego interior y aquí sólo Ilyasova, correcto en la distribución, tiene el perfil. Eso sí, a falta de tanta versatilidad y creatividad, hay mejor tiro exterior con el turco, Mayo, Butler y quien quiera que sea el base (aunque Ridnour lleva un par de años contagiado del lupus acierto regulero en Minnesota).

  • La mayor incógnita

Como de Mayo e Ilyasova sabemos lo que esperar, y lo normal sería que cumplieran sin estridencias, para encontrar al comodín de estos Bucks tendremos que mirar en otra dirección. El rendimiento de Brandon Knight seguramente sea el termómetro de este equipo, y de su actuación dependerán las posibilidades de la franquicia.

Tras decepcionar en Detroit, yendo a menos en su segundo año en la Liga, recibe otra oportunidad y todavía es muy joven para aprovecharla. Un cambio de aires le podía venir bien a un jugador que cada vez nos hace más difícil de justificar a los que le vemos (él incluido) como base.

Pierde la pelota con la misma frecuencia que los bases completos que anotan, asisten, y cargan con todo el juego del equipo sin ser uno de ellos, tira bien el triple frontal, pero todavía no sabe elegir las mejores opciones, y no aprovecha su rapidez para crear ventajas para él o sus compañeros, amén de finalizar cerca del aro de manera regular. Y es posible que sea el último jugador de la Liga al que le encomendarías una contra. No, en serio. Es el mismo jugador que el año pasado, que es lo peor que le puedes decir a alguien que entra en su segunda temporada.

Hay que tener esperanza en Larry Drew, que ya se encontró en una situación muy parecida en Atlanta con Jeff Teague, un base veloz que necesito tiempo para entender como dirigir un equipo NBA, y al que ayudó muchísimo en su desarrollo y con su sistema.

Además del entrenador, las cualidades de alguno de sus nuevos compañeros también pueden facilitar la vida a Knight. Tengo confianza en que luzca bien en los bloqueos directos junto a un jugador como Ilyasova, capaz de quedarse en el poste alto para tirar, algo que ningún interior en Detroit hacía tan bien. Esto le simplificará las opciones de pase, y le puede dar espacio para utilizar la velocidad. También ha coincidido más de la mitad de minutos en su carrera con un escolta no tirador como Stuckey, que atraía ayudas en su dirección. Con el personal de Milwaukee, grandes tiradores, tendrá algo más de libertad y espacio, pero la obligación de producir pronto.

El puesto de base no lo tiene asegurado ni mucho menos, y más teniendo en cuenta que el nuevo jugador franquicia por salario, Larry Sanders, necesita un base que le dé de comer, y si Drew quiere que el equipo salga a la contra, a estas alturas es mucho más sencillo fiarse de Ridnour. Pero la primera oportunidad, por juventud y potencial, debería ser para él.

  • The Larry Sanders Show

Aunque el año pasado parecía que tendría que disputarse los minutos de suplente de Dalembert con Udoh, otro pívot de mentalidad defensiva elegido 9 puestos en el Draft por encima de él, y que brillaba en las estadísticas avanzadas y no estaba muy lejos de él en las tradicionales, Sanders pasó de banquillero a cobrar 44 millones, artículos clásicos de Matt Moore sobre él mediante, siendo el segundo jugador de la clase de 2010 al que antes le renuevan el contrato.

Lo más llamativo es su 2º puesto en la clasificación de tapones por partido (por minuto/posesión pone más que Ibaka, pero si lo miramos así, también le superan, en este caso, McGee), pero el show de Larry Sanders no acaba ahí. Su impacto en defensa es real, y va mucho más allá de unos cuantos pinchos de merluza.

Fue el 12º mejor reboteador entre aquellos jugadores con más de 1000 minutos, estando en la élite tanto en el de ataque como en el defensa. El RAPM se cree su impacto (estima que mejora a la defensa en 6.1 puntos por 100 posesiones, 3ª mejor marca de la Liga), y es que con él en pista, los Bucks sólo permitieron 98.8 puntos por 100 posesiones, lo que sería Top 3 en la Liga, pese a que sus tres compañeros más habituales fueron Monta Ellis, Brandon Jennings y Ersan Ilyasova. Pese a que sus sustitutos cuando iba al banquillo también tenían perfil defensivo (Udoh y Dalembert) y la segunda unidad, con gente como Udrih (mientras estuvo), Daniels o Dunleavy era mejor defensivamente, sin Sanders en pista, los Bucks recibían 105.6 puntos por 100 (máxima diferencia del equipo). La diferencia entre la 3ª mejor defensa y la 23ª.

Viendo estos números, y como los Bucks acabaron 12º en el ránking del año pasado, pensar en el impacto que puede tener en este equipo Larry de titular desde el principio (pese a la pérdida de Mbah a Moute), es un motivo para el optimismo en Milwaukee. Entre los fuegos artificiales de Monta y Brandon, y anotaciones abultadas por el ritmo de juego, el público tal vez no se haya dado cuenta de que los Bucks están disimuladamente en camino de montar un equipo muy fuerte defensivamente, que no necesita demasiado en ataque para seguir yendo a la post-temporada. Hay potencial aquí para un equipo similar a los Bobcats de 2010, o aún mejor, los propios Bucks de 2010, con Sanders haciendo de Bogut, que ganaron 46 partidos con el 23º ataque en puntos por 100 posesiones. El Este es un animal diferente este año al de hace 3, pero estamos a un par de equipos de que se pongan a tanquear de acabar así.

En ataque, Sanders está en otro punto más lejano en la curva de desarrollo. Aunque mejoró los números del año anterior, y los 13 puntos por 36 minutos con un 52.3% de porcentaje de tiro verdadero (casi en la media) están bien para un pívot defensivo, tiene herramientas para hacer algo más.

Lo único que hace casi perfecto y con olfato, es volver a buscar el tiro otra vez, tras coger el rebote en ataque. En bloqueos y continuación duda cuando no encuentra el espacio en línea recta (típico de Andre Drummond y otros hombres altos jóvenes), no ha demostrado un instinto pasador, ni parado, ni bajo la duda ya mencionada cuando le salen a defender las ayudas en el pick’n’roll, y no tiene un movimiento recurrente y efectivo la rara vez que juega de espaldas. Prácticamente no tiene rango de anotación (desde el lado izquierdo, a media distancia, ha metido unas cuantas canastas, pero son pocas para saber si es un punto, al menos, templado) y el 61.8% desde la línea de tiros libres es mejorable, pero también un avance sobre el 52.3% de las dos primeras temporadas, que era un porcentaje que le ponía al borde del Hack-a-Sanders.

Todo lo que pueda añadir o mejorar sobre ese juego de “chico atlético y grande al que le falta habilidad ofensiva”, será maravilloso, pero son extras. A Sanders no le hace falta más para justificar ser titular y tener un impacto positivo en el equipo.

  • Ilyasova, la otra clave

Se avecina un año que podría ser muy importane para Ersan Ilyasova. Milwaukee le necesita, y parte de cero con Larry Drew, con el cartel de titular colgando.

En Atlanta ya había un hombre alto como pieza clave en ataque, y aunque sean muy diferentes, no es una locura pensar que Ersan podría hacer de Al Horford en estos Bucks. Ilyasova anotó más de 18 puntos por 36 minutos el año pasado, un poco por encima (ayudado de un mayor ritmo) que el dominicano, aunque parezca mentira, y es extremadamente eficiente porque se ha convertido en un gran tirador.

Horford juega de espaldas mucho más, y distribuye desde el poste, algo que no podrá reproducir el ¿turco? (¿en qué quedó toda esa historia de que Ilyasova a lo mejor era un uzbeko que había nacido en 1984?), ni tampoco parece que podamos ver el mismo nivel del juego de pase entre pívots y postes que había en Atlanta, pero puede utilizar perfectamente toda la serie de jugadas que están basadas en las oportunidades que crea la amenaza del dulce tiro de Al.

Supongo que este año veremos muchos más diseños con bloqueos verticales de Larry Sanders o Caron Butler para que salga cómodo y liberado a tirar, y no sería de extrañar que los Bucks también tiraran de la floppy, jugada de moda en la Liga, en la que el escolta (presumiblemente Mayo), está debajo de la canasta esperando un pase, y puede elegir salir hacia fuera por los dos lados, en uno estaría Ilyasova preparado para hacer el bloqueo indirecto, y en el otro el alero y el pívot escalonados. Después que el escolta elige la dirección y pasa por la pantalla, uno de los dos hombres del otro lado, bloquea a su vez para Ersan, que sale por el lado contrario al que seleccionó el escolta. Si sale bien, esta jugada libera dos tiradores a la vez, y no requiere mucho del base: Milwaukee tiene el personal perfecto para utilizarla.

También puede reproducir perfectamente otra jugada más típica de Atlanta, en la que se colocaría en la línea de tiros libres mientras dos compañeros inician un pick’n’roll lateral, y él ejerce de intermediario, recibiendo el pase del base mientras este dobla la esquina, y remitiéndolo inmediatamente al otro hombre alto, que estaría continuando a canasta. Como no se puede dejar a Ilyasova solo, es otra manera de alejar un hombre alto del aro, a la vez que se le quita algo de presión al base, que tiene un trabajo más sencillo. Además, el turco puede extender el rango de la jugada hasta la línea de triple incluso, si es capaz de meter con precisión el pase picado desde ahí.

Los diseños luego pueden cambiar, pero la idea está ahí: los Bucks pueden utilizar a Ilyasova para abrir la pintura, y si le sumas dos tiradores en el lado débil, Sanders, y especialmente Knight, tendrán más espacio que nunca para trabajar. Pueden liberar prácticamente un lado entero del campo y la pintura para la penetración, algo que el base nunca ha tenido. Ahora queda que él ponga de su parte, y sea capaz de aprovecharlo, y reconocer y hacer pagar las ayudas cuando vengan.

  • Henson, un regalo por descubrir

Los Bucks llevan un tiempo caracterizándose por, a falta de estrellas, tener muchas opciones. Sus plantillas siempre parecen llenas de jugadores muy útiles, y la de este año no parece una excepción. Con alguna posible batalla por resolver, pinta a que saldrán del banquillo Ridnour, Neal, Delfino, Henson, Udoh, Pachulia o el rookie Antetokounmpo, en una rotación que se extiende cómodamente a 12 jugadores.

Gary Neal es el que mejor cumple el prototipo clásico de sexto hombre microondas, y Delfino tiene una clase excepcional y viene de un buen año en Houston, pero la perla aquí es John Henson, que no debería tardar mucho en hacer méritos para ser titular, aquí o en otro lugar. Su envergadura, el rebote (su tasa está por encima de la de Larry Sanders y sobre todo en ataque, es de las mejores de la Liga, 6ª para jugadores con más de 500 minutos) y la defensa son la carta de presentación, pero el año pasado le probaron en ataque, y cumplió. Sin brillo, pero cumplió.

Sabe mover los pies, utilizar sus largos brazos en ganchos (especialmente en movimiento) y rodear al defensor buscando el tablero, además de tener instinto para utilizar el carril de finalización tras bloqueo directo. En lo malo, rehuye el contacto porque aún no puede finalizar si le zarandean, lo que afecta e influye en su bajo número de viajes a la línea de faltas personales, y el tiro de media distancia que tenía en proyecto no funcionó (quizá sea la maldición de la envergadura).

Es un jugador todavía verde, pero se le ven una serie de detalles, que unidos al trabajo sucio le darán un puesto más pronto que tarde. Su envergadura es la típica que molesta muchísimo en los uno contra uno y en el cara a cara, y saca de quicio a los tiradores rivales que ven sus tiros demasiado cerca de ser taponados, y tiene la velocidad para adaptarse a los falsos y pequeños 4’s que están apareciendo: es el perfecto ala-pívot defensivo en una era de small-ball, que parece estar algo más presente en la conferencia Este (aunque eso supongo sufrir con los que son algo más clásicos y rocosos).

En los 108 minutos que compartió pista con Sanders, el equipo recibió demasiados puntos, pero ni el perímetro acompañaba, ni se puede esperar demasiado aún de un novato. Tiempo tiene, y todos lo veremos.

  • ¿Por qué creo en los Bucks?

A falta de que las casas de apuestas ofrezcan sus predicciones en el número de partidos que va a ganar cada equipo (no es lo mismo el número de victorias esperadas, que las opciones de título), parece que no se ve con muy buenos ojos a Milwaukee. Una, les tiene como cuarto peor equipo del Este en la lista de aspirantes al título, y quinto más improbable en toda la NBA, pagándose su anillo a 251 a 1.

No pondría un euro a esa cuota, pero si este año tuviera que hacer una apuesta fuerte, a todo o nada, diría que los Bucks no van a estar entre los 5 peores equipos de la NBA. Es más, creo que todo lo que no sea un pronóstico de, por lo menos 35 victorias (en el análisis veraniego de la ESPN les pusieron 31), se queda corto. No me hago responsable si apostáis, no os sale, y acabáis perdiendo pasta por mi culpa, pero de verdad que me parece el equipo más infravalorado por crítica y público de la Liga.

Y me baso en dos cosas, tiro y defensa. Faltan creadores, sí, pero un buen juego exterior, que abra y estire el campo, creando espacios, puede convertir a un mediocre en playmaker, y ahogar al más diestro de los generales de campo si falta. Con Knight, Mayo, Butler, Ilyasova, Ridnour, Delfino y Neal (básicamente, todo el perímetro de arriba a abajo, menos la incógnita Antetokounmpo), los Bucks tienen un montón de munición. Entre todos ellos, aunque en otras situaciones, jugando en sitios como Dallas, San Antonio o Houston, y con un reparto diferente de minutos, claro está, metieron 798 el año pasado. No llega para coger a New York y Houston, pero estaría por encima de Miami, tercero en la Liga en triples, que metió 717.

Como apuntamos en la previa de Atlanta, 35 de 36 equipos que en los cinco últimos años han estado en el Top 10 de triples encestados (y mi apuesta es que este grupo, lo estará) y no han sido de las 10 peores defensas (leed la sección de Larry Sanders para ver por qué los Bucks no formarán parte de ese grupo de madres) han ganado, por lo menos, 37 partidos, y 34 de esos 36 superaron el 50% en victorias. Y sigo pensando que esas condiciones, son conservadoras, para un equipo con mucho potencial, incluso de Top 5 o Top 3 en ambas facetas.

Una lesión de Sanders (y también de Ilyasova, único hombre alto tirador), estropearía el pronóstico, y Knight dirigiendo da mucho miedo si se pone a perder balones como si no hubiera mañana, por eso lo de las 35 victorias es un pronóstico que yo lo veo hasta conservador, porque creo firmemente en el poder del tiro exterior y el ancla defensiva, en el trabajo de Larry Drew, y en que este equipo haya rehuido tradicionalmente tanquear (aunque como tienen espacio salarial el año que viene, es para planteárselo), y veo muy factible que pasen de 40 victorias, y lleguen a Playoffs.

Por eso, jamás apuesto.

PO Desde El Sofá (XXXVI): Spurs, man

San Antonio barrió a Miami del AT&T Center, demostrando que pueden ser superiores a los Heat, en una eliminatoria en la que todavía no lo habían acreditado. Los dos partidos que llevábamos hasta ahora nos dejaron una victoria clara del equipo de Florida, y un cara o cruz que cayó de su lado, y nunca habían estado más de 10 puntos por delante en el marcador como nos recordó Mike Breen. Necesitaban una actuación así para que la balanza vuelva a inclinarse, aunque ligeramente, del lado de la espuela.

Con 51 puntos entre Gary Neal y Danny Green, 39 de ellos conseguidos mediante triples, y con San Antonio por fin dominando el rebote ofensivo (19 capturas, el 41.3% de sus fallos, que produjeron 20 puntos en segundas oportunidades), se puede conseguir esa desproporcionada ventaja final de 36 puntos.

Los Spurs están metiendo el 44% de los triples en estas finales, y eso incluye el 3/13 de Manu Ginóbili (la peor selección de tiro en estas Finales con diferencia cuando no le entran, pero Manudo es quien es, porque, precisamente, mete esas), y una actuación pobre en general en el primer partido. No sé cuánto hay de cansancio, y cuánto de mérito Spurs, pero la gran defensa del perímetro que ha estado haciendo todo el año Miami, rotando y llegando a sitios que parecían imposibles, se ha esfumado en estas Finales.

Miami se ha permitido durante todo el año agobiar al jugador que lleva el balón con sus dos-contra-uno, a la vez que recuperaban a tiempo si el balón salía de ahí, y llegaban a todos los pases extra, pero eso sí, llegando siempre al límite. El problema es que San Antonio pone el infinito un poco más lejos.

Y si sus tiradores están enchufados, agradecen esa presión, porque alejando ese uno-contra-dos de la acción, pero con previsión, lo convierten en un cuatro-contra-tres. Popovich parece un maestro de artes marciales, dándole la vuelta a la llave del rival, para que ellos mismos se hagan daño cuando le atacan. Otro ejemplo son los momentos en los que Miami intenta defender al hombre en el poste bajo por delante. Los Spurs, en lugar de intentar forzar el pase y la pérdida, lo intentan utilizar para su propio beneficio. Pop lanza a sus hombres (Green, Leonard, Parker) a penetrar por la línea de fondo, y convierte a Duncan en un bloqueador por la espalda, que abre camino al aro.

En el otro lado, el ataque de Miami, tras concederle la Mención Especial del Jurado a Mike Miller y su 5 de 5 en triples, creo que ya podemos encender la alarma naranja con un LeBron James que está dejando su peor baloncesto del año para el final. Dándole el crédito que se merece a las defensas de Indiana y San Antonio, sus esquemas han aturullado al LeBron anotador, al que el tiro, que es el único recurso que se le permite, le ha abandonado en el peor momento. En Temporada Regular, James estaba metiendo el 40.6% de los triples y el 43.2% de los tiros a media distancia, y en estos tres partidos sus porcentajes han caído al 25% en tiros de tres y al 23.5% fuera de la zona, pese a que los Spurs le animan, con todo el espacio que sea necesario, a que juegue desde ahí.

Como lleva todo el año acreditando que puede tirar (aunque rápido lo olviden algunos), y a falta de saber si habrá algún problema físico del que no sepamos nada, lo que está de moda es culparle a su psique del asunto. Como no entiendo del alma, ni tampoco soy John Cusack, y LeBron no es John Malkovich, en su mente no me puedo meter, pero sí lo recuerdo como el vigente campeón, y un respeto me gusta tenerle. Como este año no ha juntado tres partidos malos, es obligatorio buscarle explicación a esta triada de actuaciones regulares y reguleras ante la tercera mejor defensa por números de la Liga. Cuando igual no la tiene. Las respuestas, como en cualquier serie de moda de esas que viven dejando cosas sin resolver al final de cada capítulo, en el siguiente episodio.

Y sin que sirva de insinuación de Sternato, pues también perjudica a San Antonio por igual, ni de excusa barata: la serie no se está pitando de forma que se invite al juego cerca de los aros. Un servidor la prefiere así, ligera de silbato, con dos equipos honestos que no abusan para darse palos, pero es un estilo que no conviene a LeBron. Anoche se fue de San Antonio sin un tiro libre en 39 minutos, algo que no sucedía desde diciembre de 2009, pese a sus 7 tiros en la pintura (promedia 9 por partido). LeBron sabe que no se está pitando, y con eso también juega. Tal vez demasiado.

De todos modos, al igual que en el anterior, esta victoria vale sólo por un partido ganado, un 25% del Larry O’Brien. Y ya hemos visto que las tornas se cambian rápido. Y más, si Tony Parker se empieza a perder partidos.

El detalle: Un pelín antes de la mitad del segundo cuarto, Splitter se olvidó de que Chris Bosh es zurdo, y ante un tiro suyo a media distancia… le fue a taponar el lado que no era.

Oh la la Neal!

Que los Grizzlies tienen muy estudiados a los Spurs, es algo que todos ya sabemos y más después de ver esta serie, lo que nadie podía imaginar es que ayer estuvo a nada de hacer un 4-1 contundente y tal vez histórico, pero no fue así.

Los Spurs saltaron a la pista con ganas de dejar las cosas claras, con ganas de sentenciar y dejarse de historias y ataques cardiacos de última hora y estuvieron a nada de hacerlo, con dos primeros cuartos jugados casi a la perfección y donde Grizzlies no sabían de donde le venían. Los Spurs llegaron a coger una ventaja de 16 puntos, algo que ya se medio vaticinaba como definitivo, pero no…

Grizzlies lo tiene todo muy pensado, demasiado tal vez ya que a veces da una sensación de sobrados que es la que le hace desconectarse un poco del partido y dar vida a Spurs, pero no, está vez no sirvió para eso, si no para poco a poco ir remontando a Spurs y meterles como bien decía Mario el otro día, el miedo en el cuerpo a Spurs.

Con todo esto llegamos al final igualado… y qué final! con un triple chafando linea de Ginobili que tardó casi 5 minutos en decidirse que era de 2, luego unos tiros libres de Randolph que dejaba el partido con 3 ptos arriba para los de Memphis y sólo 1.7 segundos para acabar (aquí yo, de ser Randolph, igual hubiera tirado el segundo a fallar para que se hubiera consumido el tiempo…). Y llegó la gran jugada, el triple sobre la bocina de Gary Neal, el mejor rookie en cuanto a triples del año, que desde bastante lejos daba la prorroga para los de Texas (eso sí, la defensa…uff…).

El OT fue tiempo de Oh La La Parker, el cual parece que despertó e hizo todo lo que le dio la gana con la defensa de Grizzlies: bandejas, asistencias, tiros de lejos… vamos la prorroga fue 100% suya e hizo que los Spurs salvaran el primer match ball de la serie… ahora habrá que ver si estos Grizzlies se recuperan del ‘golpe’ de tener el partido ganado y perderlo, por que aún le quedan dos oportunidades, aunque todo el mundo piensa que el 6o en Memphis será su última oportunidad…

PD: Spurs es sin duda alguna el equipo cuyos jugadores pasan más tiempo casi en el suelo (bien sea por leche bien dada o por piscinazo) que jugando en la pista…

All-Star: Día 1

Primer día del All-Star, que hemos seguido por completo desde nuestro Twitter @cronicasofa y ya hemos disfrutado del partido de famosos, y del partido entre Rookies y Sophomores, en el que han ganado los novatos por segundo año consecutivo. La mayor atracción de la jornada era ver como empezaba Blake Griffin su fin de semana, y como era de esperar, la cosa ha sido discretita. No muchos minutos (el rookie que menos ha jugado), y se ha reservado en casi todos sus vuelos. No obstante nos ha dejado una maravilla a juego con el MVP John Wall que desde esta noche tiene el récord de asistencias en este partido, superando con sus 22 la marca de Chris Paul (17):

De todas formas, para mí, los mejores mates han corrido a cargo de James Harden, que entró a última hora como sustituto de Tyreke Evans, y soltó dos bombas casi seguidas que han asombrado al mismo Carmelo, que ha vivido la jornada en la que múltiples rumores le colocaban a un lado y otro del río Hudson como segundo entrenador del equipo del Oeste:

DeMarcus Cousins, que podría perfectamente haber sido elegido, por lo menos, co-MVP, ha anotado 33 puntos y ha cogido 14 rebotes para los novatos, y le ha devuelto los favores de toda la noche a John Wall poniéndole este alley-oop en bandeja para cerrar el partido:

Gary Neal se ha encargado de cerrar el partido en el último cuarto. Por los jugadores de segundo año, Blair con un 28/15 y Harden con 30 puntos han sido los mejores.

Te animamos de nuevo a que veas nuestros comentarios sobre la jornada en Twitter (@cronicasofa), porque tuvimos mucho más: palos a Justin Bieber, los últimos rumores sobre Carmelo, un jugador de la NBA que ayer se convirtió en papá, y los rumores de que el último hijo de todo un MVP… podría ser de un compañero de equipo.