Avance de temporada 2013-2014: Sacramento Kings

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Los Kings llevan 5 años sin alcanzar las 30 victorias, y un par de ellos más, desde que se fue Adelman, sin llegar a Playoffs. Sólo los Wolves llevan más tiempo sin clasificarse para las eliminatorias por el título, y este año lo tienen mucho más fácil a priori que estos Kings que dan la bienvenida a un nuevo entrenador, Mike Malone (asistente en media Liga, el último lugar por el que pasó fue Golden State), después de que MusselmanTheus, Westphal y Smart no funcionaran.

En estos 7 años metidos en la Lotería del Draft, no han aprovechado mucho el talento, ya que sólo conservan a Cousins, Thompson, Fredette y la elección de este año, McLemore. Aunque la explosión de un par de jugadores les podría poner cerca, pinta a otro año de sufrimiento y bastantes más derrotas que victorias. Ahora que su situación institucional ha sido normalizada, cambiando a los dañinos Maloof por Ranadivé, veremos si algo empieza a cambiar también en lo deportivo.

  • Radiografía de los Kings

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Espejismo ofensivo

De un año desastroso, se puede sacar algún motivo para el optimismo: tras el All-Star, los Kings fueron el 7º mejor equipo en ataque de la Liga. Aún así, su diferencial fue negativo, con la 25ª defensa en ese periodo, y un récord de 9-19, bastante peor de lo que podíamos esperar. De hecho, los Kings perdieron un mayor porcentaje de partidos en la segunda parte del año, pese a reducir la diferencia con sus rivales de 7.8 puntos por 100 posesiones a 1.5, un extraño y curioso hecho.

Marcus Thornton (candidato legítimo a Sexto Hombre del Año, porque él ocupó ese lugar verdaderamente en la rotación) e Isaiah Thomas, se convirtieron en máquinas de hacer puntos, anotando 14.6 por partido con un 60.4% de porcentaje de tiro verdadero el primero, y 17.3 puntos en 60.3 TS% el segundo. Durante la primera fase del año, entre los dos sólo aportaron 23.6 (con algo menos de tiempo de juego y peores porcentajes), pero la defensa no mejoró un ápice, y los Kings no tradujeron más anotación en victorias.

En cuanto a personal, Isaiah Thomas produjo más como ya hemos dicho, porque pasó de jugar 24.8 minutos a 30.6 por partido (aunque su subida en tiempo en pista fue algo previa al ecuador que marcamos), Tyreke Evans sólo se perdió un partido tras no estar en 16 antes del All-Star, y el cambio con Houston que hizo que Patrick Patterson, cogiera el sitio de Thomas Robinson y James Johnson, y trajo a Toney Douglas para mejorar en defensa sin desmerecer en ataque a Aaron Brooks (lo que dice poco de él), fue alrededor de esa fecha.

Y fueron estas incorporaciones las que reforzaron el juego del banquillo, porque el quinteto titular fue superado de la misma forma en la primera mitad del año que en la segunda, y fueron los suplentes los que recortaron parte de la diferencia. Douglas, Thornton, Patterson y Hayes parcheaban algunas deficiencias de la unidad de inicio aquí y allá, y explican parte de la insuficiente mejora.

De cara a este año, nos volvemos a encontrar con un equipo con mucho especialista: jugadores que saben hacer algo bien, pero con carencias difíciles de tapar en conjunto, sobre todo en defensa, donde vienen de ser el segundo peor equipo de la Liga, sólo superado en futilidad por Charlotte.

Y aunque haya una acuciante falta de condiciones individuales para rendir en esa parte del campo, Smart no hizo un buen trabajo, en un equipo que era habitual ver perdido y descoordinado, y que ni siquiera parecía tener un plan. Clifford y Charlotte fracasaron porque intentaron poner en marcha una idea un tanto extremista, que los rivales reconocieron y explotaron, pero las reglas parecían claras. Con Portland o New Orleans sucedía algo parecido, tenían la forma de la defensas más o menos clara, pero quizá fue un error aplicarlas con un personal que no estaba preparado, y no logró aprovechar lo que tenían que ser los puntos fuertes de sus propuestas. Sacramento se comportó más bien como el otro equipo del Top 5 inverso: Cleveland, variando la cobertura y el enfoque casi jugada a jugada.

Mike Malone vendrá pensando en no permitir esto, y su fama le precede, habiendo sido asistente defensivo en tres equipos que mejoraron una barbaridad en defensa tras su llegada (y algún cambio de personal): los Warriors del año pasado, los Hornets en 2011 y Cleveland en 2007. No sabemos si tendrá mucho éxito, porque los mimbres son los que son, y están un poco hechos polvo. Pero no esperamos, ni más ni menos, que un equipo ordenado, que parezca que sabe lo que hace.

  • A ver cómo se apañan…

En la NBA es más sencillo encontrar buenos jugadores en ataque que en defensa. El baloncesto es un deporte en el que es más difícil anotar que tratar de impedirlo, y es precisamente para lo que se necesita un talento especial: prácticamente cualquier persona con el tamaño adecuado, que haya sido entrenada en los fundamentos más básicos y sea capaz de correr, puede al menos molestar al rival; lo de meter puntos, penetrar, pasar… es otra cosa.

Pero una balanza tan descompensada como la del perímetro de Sacramento, es bastante difícil de conseguir. Isaiah Thomas es el jugador más bajito de la Liga, Greivis Vasquez, con su 1.98 es el base más alto, pero a la vez, seguramente, el más lento. Marcus Thornton es algo pequeño para la posición de escolta, pero su trabajo defensivo es horrible. Jimmer Fredette es definitivamente muy pequeño para la posición de escolta y su trabajo defensivo es horrible. Y este año da un poco igual cómo son McLemore y McCallum, porque todos los novatos, hasta aquellos que acaban conviertiéndose en ases defensivos, lo hacen fatal en su primer año.

Jimmer (41.7% en triples, no puede defender pero la mete cuando quiere, a ver si cae en algún equipo que pueda taparle para por lo menos hacer carrera en una rotación) y Marcus (que fue traspasado de New Orleans a Sacramento mientras Mike Malone estaba allí) fueron dos de los cinco peores jugadores de la Liga en defensa según RAPM, y tanto Greivis como Isaiah costaron más de 2 puntos por 100 posesiones a su equipo en esa parte del campo según está herramienta. No hay ninguna duda de que el perímetro de los Kings puede anotar, pero en defensa, eso va a ser la Boda Roja.

Aunque personalmente veo más desequilibrante (y joven) a Thomas, creo que Vásquez tiene un papel de titular casi asegurado porque es el único del grupo con una mentalidad de pase en un equipo, que sin Tyreke Evans se ha quedado sin un creador efectivo en ninguna otra posición exterior (John Salmons nunca acabó de serlo y está ya rodando cuesta abajo). El venezolano fue el jugador que más asistencias dio en la NBA la temporada pasada, y Mike Malone, que quiere implementar un sistema con mayor movimiento de balón, y solidaridad entre compañeros (los Kings fueron uno de los equipos que más aclarados utilizaron el pasado año) debería empezar con él.

Aunque no es nada seguro ni mucho menos. Malone ha dicho que su ataque será «defender, rebotear y correr» y las dos primeras, no, pero los Kings el año pasado consiguieron muchos puntos fáciles saliendo al contraataque, y sin pérdidas, ni errores estúpidos: fueron un equipo eficiente en transición… con Thomas. Se hace más difícil imaginar a Sacramento a la carrera con Vásquez, y esa es la debilidad que puede atacar Isaiah. Pero por otro lado, el entrenador también habla de rebotear, y los Kings fueron el peor equipo de la Liga en el tablero defensivo, y en esa tarea, Greivis es mucho más.

Aún así, tendría muchas dudas en este puesto y trataría de fomentar la competencia. Soy algo escéptico con un Vásquez que creo que se aprovechó de un sistema y un personal muy concreto y apropiado para destacar estadísticamente. Compartió cancha con el mejor tirador entre los hombres altos de la Liga para un base pasador, Ryan Anderson (no nos olvidamos de Nowitzki, pero se perdió muchos partidos, y además, Dirk puede crear su propio lanzamiento, y genera más opciones de bote) y me hace sospechar bastante que los 5 partidos en los que fue titular Brian Roberts, novato no drafteado de 27 años, diera 50 asistencias. Además, los por entonces Hornets estuvieron entre los 10 equipos que menos dieron proporcionalmente, y apenas hubo diferencia (3 puntos porcentuales, 5 puestos del ránking) entre que Greivis estuviera o no en pista. Vásquez también mejoró en tareas de anotación y de tiro de 3, pero su candidatura al premio de «Jugador más mejorado» y sus galones de titular se basan en esas 9 temblorosas asistencias por partido.

Pero partiendo de que Malone saldrá con él, y dejando mis dudas sobre reputaciones aparte, el problema es con quién le juntan, ya que todas las posibilidades dejan a los Kings en desventaja.

La opción de utilizar a Isaiah como 2 junto a Greivis no parece mala, pero no es tan bonito como parece a primera vista. Hasta cierto punto, el venezolano puede defender escoltas, y Thomas coger a los bases, pero el equipo rival también haría este cambio seguramente en la otra zona del campo, y Vásquez tiene problemas cuando es defendido por jugadores más grandes, que le tapan más fácilmente las líneas de pase y le hacen más difícil anotar cerca del aro cuando elige penetrar. Y por otro lado, Thomas es un anotador tras bote, utiliza su crossover, su rapidez y su control de la pelota para crear las oportunidades, y no está acostumbrado al papel de correr por los bloqueos y tirar tras pase. No es que lo haga mal (mete 1.17 puntos por jugada cuando recibe el balón, y un 40% desde la línea de 3), pero sería desperdiciar una buena parte de su talento, y si sólo necesitas un tirador acompañante, quizá puedas buscar otra opción con menos talento que Thomas, pero más sacrificado en defensa (y lo tendrías que buscar fuera de esta plantilla, por cierto). Y el Greivis anotador está en una situación similar: fue el quinto jugador, tras Paul, Rondo, Westbrook y Wall que mayor porcentaje de canastas metió sin asistencias.

Soltar ya a McLemore al ruedo, que tiene el perfil de futuro jugador 3D, y que vaya conociendo el ritmo de la NBA y los matices de la defensa colectiva es la opción de futuro, que supongo que este equipo, no muy preocupado por ganar todavía, es la que acabará ejerciendo. Salvo que Malone se enamore de otro jugador o el novato decepcione durante el periodo de entrenamientos, la ventaja la tiene él. Y eso significaría que Isaiah Thomas y Marcus Thornton serían la pareja desde el banquillo, e inmediatamente estaríamos hablando de una de las segundas unidades más divertidas de la Liga, aunque la completen con tres jugadores de cartón-piedra.

Todo apunta a que el perímetro de los Kings cambiará, pero sus problemas defensivos continuarán, al igual que el año anterior. Malone quiere poner énfasis en la retaguardia esta temporada, y tal vez el cuerpo técnico fuera una parte del problema, y ahora de la solución. Pero no esperaría muchas cosas de cualquier pareja que salga de aquí

  • El efecto dominó

Con la situación de perímetro que ya hemos comentado, me temo que el recién fichado Luc Richard Mbah a Moute tiene ventaja para afianzarse como el alero titular esta temporada, aunque Salmons le disputará los minutos. LRMAM viene de una temporada miserable en cuanto a anotación, y no es capaz de abrir el campo (sólo intentó 37 triples el año pasado, y eso es más que en sus 4 primeras temporadas  juntas), ni siquiera, de anotar a media distancia (30.5% de acierto en este tipo de lanzamientos). Sus únicos argumentos para anotar son los cortes en jugadas rotas, las ocasiones tras rebote ofensivo (de los que cada vez ha ido cogiendo menos), el juego de espaldas cuando el alero rival es bajo o le emparejan con alguien que esté en desventaja de altura con él (no es un gran anotador posteando, pero es un poco flopper y saca la falta), y la salida en transición (que pintaría mejor al lado de Thomas, y no de Vásquez). Pero es un jugador que deja huella en defensa, en un quinteto que hace aguas por todos lados en este aspecto.

¿Y será esto suficiente y conveniente? ¿Cuánto impacto puede tener un único magnífico defensor desde el puesto de alero? ¿No serán los Kings un equipo condenado a naufragar, al que le vendría mejor una huida hacia delante y un intercambio de golpes? Aquí es donde entraría en juego Salmons. Sin las condiciones de Mbah a Moute, es correcto defendiendo, seguramente, ni da ni quita en esa zona del campo, y puede ayudar en algún momento defendiendo a un escolta, mientras que Luc tira más hacia arriba, a enfrentarse a ala-pivots si cambia de posición. John tiene un tiro de tres respetable, puede poner un poco la pelota en el suelo, y pasar. Tras un miserable 2012, se recuperó un poco la pasada campaña, y eso le ha servido para entender en qué punto de su carrera se encuentra, y tras ser un jugador más bien egoísta durante sus mejores años, ahora comprende su rol de secundario.

Las dos opciones de este equipo (y la tercera y poco deseable, Travis Outlaw) están muy lejos de ser óptimas, y plantean tantos problemas como parecen resolver, tónica general de esta plantilla. Un trabajo duro para Malone.

  • Same ol’, same ol’

El puesto de ala-pívot, en el que ya se presagiaba una dura competición este año entre Jason Thompson y Patrick Patterson, será un polvorín con la llegada de Carl Landry. Y como no podría ser de otra manera en estos Kings, los tres son jugadores de corte más bien ofensivo.

Operan y se sienten cómodos en diferentes zonas del campo, por ejemplo, Patterson juega mejor cuanto más lejos de la canasta está, y tiene trazas de alero, tanto en defensa como en ataque, y a Thompson le sucede al contrario, pero con el aro y un juego más cercano al del pívot tradicional, aunque este año se atrevió muchísimo más con la media distancia (de tirar el 17% de sus tiros desde allí, al 33%, casi el doble) y es bastante efectivo desde las líneas de fondo, donde tiene buenos porcentajes (especialmente en la derecha, un 55%).

Carl Landry, que regresa al equipo donde pasó un par de medias temporadas, tras compartir destino con Malone el año pasado, y es la opción intermedia y aparentemente superior tras ver lo bien que funcionó en Golden State, pero su carrera, para bien y mal, está construida saliendo desde el banquillo. Landry en cuanto a espacio, es la opción intermedia, con un juego en el que utiliza mucho la media distancia para tirar (es una válvula de aire desde la línea de fondo derecha) y también para enfrentarse cara a cara al defensor y llevarle hasta el aro con su bote, sacando una grandísima cantidad de faltas.

Como al equipo no le falta anotación, y ninguna de las otras opciones tiene problemas para meterla, creo que Landry seguirá en su rol de suplente (no es que al banquillo le falten puntos tampoco, me temo que no fue el fichaje más inteligente que podía haber hecho Sacramento, pero… son los Kings) y entre Patterson y Thompson se jugarán las castañas de la titularidad… y la posibilidad de caer en la rotación si no la consiguen. Patrick es la opción con más potencial por edad (3 años más joven) y posibilidades (si sigue desarrollando el tiro de 3 afianzándose como ala-pívot será un jugador interesante), pero Thompson es la consistencia personificada, y hace al equipo más grande, fuerte y potente en defensa y en el rebote, donde sin ser suficiente su contribución, es el mejor de los tres, algo que Malone perseguirá de primeras.

La decisión podría estar interconectada con la del puesto de alero, con Patterson complementando mejor a Mbah a Moute y viceversa, y SalmonsThompson por otro lado. Si Patrick fuera el elegido, Jason siempre podría hacerse con los minutos de pívot suplente, a disputar con el muy pequeño pero aguerrido defensor, y cada vez más unidimensional Chuck Hayes. En todo caso, como pasa en el resto de posiciones de la plantilla, los Kings tienen muchos jugadores de rotación que se solapan, pero pocos que justifican sin dudas ser titulares a estas alturas, y los que lo hacen tienen claros problemas (DEFENSA por lo general) que necesitan ser complementados. Quitando al indiscutible jugador franquicia, creo que se podrían hacer dos quintetos diferentes con el resto de Kings entre los que sería difícil escoger cuál es mejor. ¿Podéis asegurarme, qué, por ejemplo, GreivisMcLemoreSalmonsLandry Hayes es manifiestamente superior a  ThomasThorntonMbah a MoutePatterson Thompson? Mezclad las piezas como queráis, que seguramente nunca quedaréis contentos.

  • Cabecita loca

Dejamos al mejor y lo mejor para el final: se viene cuarta temporada para DeMarcus Cousins, una de las mayores incógnitas de la Liga a estas alturas.

Cousins lo tiene absolutamente todo. Tamaño, fuerza, envergadura, pies ligeros, manos hábiles para pasar o tirar e incluso es capaz de ponerla en el suelo muy por encima del estándar en su posición. Hace que el deporte parezca fácil. Lo que se le achaca es una terrible falta de interés y esfuerzo, y en parte, de entendimiento de cualquier aspecto del juego colectivo, más allá de sus espectaculares acciones individuales. En defensa no es capaz de sujetar un equipo como la mayoría de pívots titulares, y su porcentaje de tiro verdadero, aunque haya ido creciendo año a año, todavía ve la media a una cierta distancia desde abajo.

Han sido tres años en una franquicia disfuncional, con Westphal y Smart, así que todavía hay fe en que en cualquier momento lo pille, y se convierta en la fuerza imparable que parece que puede ser, pero a la que no ha llegado ni de lejos. Malone le dará directrices en defensa, pondrá unas reglas al equipo, y esto ayudará a su desarrollo. Por primera vez seguramente en su carrera, Cousins jugará con un propósito concreto asignado, lo que hará que se acaben las excusas. Es un año clave en su desarrollo, porque si este año no es capaz de marcas diferencias, muchos le darán por perdido, y no me extrañaría que en los Kings, con un nuevo grupo ejecutivo, empezaran a ver con buenos ojos su traspaso.

Vamos a aprovechar también la figura de DeMarcus, para una digresión de las habituales, esta sobre elegancia y efectividad. Es curioso ver como el juego de Cousins, que de anotador y pasador es técnico e impecable, con movimientos resultones y agradables, y un tiro con muy buena forma, está visto con una mayor estima entre el público (o eso siento yo), en contrapunto a otros jugadores de fuerza bruta. La diferencia es que pese a la apariencia, muchos de esos jugadores consiguen más fácilmente el objetivo final al que está subordinada toda la parafernalia: meter puntos.

Vamos, la discusión sobre el fin y los medios, que es más antigua que la prostitución, y si grandes hombres no lo han resuelto, no lo vamos a hacer nosotros.

Avance de temporada 2013-2014: Portland Trail Blazers

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Los Blazers son otro equipo joven (Aldridge, con 28 años, es el mayor del quinteto titular), que quiere intentar aspirar a las plazas de Playoffs que queden libres en el Oeste. Tendrán competencia (el consenso general apunta a Minnesota, New Orleans y Dallas luchando con ellos por lo que podría ser sólo un plaza, la de los Lakers) pero empieza a haber urgencias por parte de su jugador franquicia de volver a ser relevantes, ya que no ganan una serie de Playoffs desde 2000 (sequía más larga de la Liga).

El núcleo se mantiene intacto, con sus cuatro mejores jugadores todavía en el equipo, han remozado un banquillo que estaba entre los peores de la Liga (siendo generosos con la afirmación), sus cinco novatos tendrán este año una temporada más de experiencia, y además han añadido al pívot que les faltaba el año pasado. Pero es posible que todavía, pese a todo ello, no sea aún suficiente, porque en el Oeste, desde hace muchísimo, no hay nada sencillo.

  • Radiografía de los Blazers

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Tic-tac

El reloj está en la cuenta final para que LaMarcus Aldridge tenga el control de su futuro y decida sobre la continuidad en la franquicia. Su contrato acaba en 2015, dentro de dos veranos, así que este año es vital, para que no empiece a pedir, con más insistencia aún, el traspaso a un equipo aspirante. Los Blazers, tal y como están ahora mismo, no tienen espacio salarial libre en 2014, así que se verán limitados al intercambio de cromos, y a realizar un buen papel esta misma temporada, para poder convencerle.

A los Blazers les falló la pasada temporada, principalmente, la defensa, 4ª peor de la Liga. Jugaron sin pívot todo el año, con JJ Hickson tratando de cumplir en el papel, y fallando en toda tarea defensiva que no tuviera nada que ver con el rebote. De hecho, el cuarteto titular junto a él tuvo un diferencial de -1.8 puntos por 100 posesiones en 1078 minutos, y un magnífico y esperanzador +7.6 en los 348 restantes, 137 de ellos con Aldridge como 5. No es que estas unidades hayan defendido mucho mejor, pero es que en esos ratos sin Hickson, se convierten en una máquina de anotar, especialmente con LaMarcus de pívot.

Es una pena que no esté por la labor de hacerse cargo de la posición, porque los Blazers lucieron un magnífico +96, con un índice ofensivo que rivalizaría con los mejores de la Liga, en los 348 minutos que estuvo de 5 (hay que tener en cuenta, que a veces este tipo de cambios posicionales, se producen sólo cuando las condiciones del emparejamiento son ventajosas, y el éxito no se mantendría incondicionalmente). En los 5 últimos años, salvo en el del lockout, los Blazers siempre han sido excelentes (al menos, +7.4 puntos frente al rival por 48 minutos) con él de pívot.

Al equipo seguramente le iría mejor así, pero le falta la actitud, que se extiende por más aspectos de su juego, en los que se le ve un tanto autocomplaciente. Quizá sea culpa de que en los dos últimos años no ha jugado por nada importante, pero el espaldarazo definitivo que pegó en 2011 ha sido su techo, no otro paso más sobre el que seguir creciendo, y aunque este nivel sea excelente, es otra de sus trazas de Elvin Hayes de imitación. Aquel año revelación sólo intentó un 40% de los tiros de campo desde la media distancia, y ese porcentaje ha ido creciendo al 52% el año del cierre patronal, y el 57% esta temporada, mientras que sus viajes a la línea de tiros libres han ido cayendo recíprocamente campaña a campaña, lo que nunca es buena receta. LaMarcus corre el riesgo de quedarse en buen anotador de volumen, y para de contar. Seguirá siendo el ala-pívot más anotador de la Liga, y el más elegante (eufemismo de otras cosas a veces), pero así difícilmente el mejor.

El caso es que él no quiere ser pívot, ni pegarse, y punto. Como en esta franquicia es el niño mimado, le han traído a Robin Lopez (a cambio de casi nada, además). Pero no sé si será la solución, porque este no deja de ser el hombre que estaba en la última línea de uno de los únicos tres equipos con peor defensa que los Blazers el año pasado, y si Portland fue, junto a Milwaukee, la franquicia que más puntos por partido recibió en el área restringida, unos 37.5 por cada 36 minutos, los Pelicans con Lopez en pista tienen una tasa clavada, de intentos y acierto rival. Lo cierto es que el gemelo malo con nombre de porn-star femenina latina, hizo mejores a los Pelicans cuando estuvo en cancha, y el RAPM (+/- ajustado y normalizado) estima que tiene una contribución positiva en la defensa, de unos 2 puntos por 100 posesiones, pero no es desde luego un impacto suficiente para marcar diferencias, y este equipo lo necesita, porque tiene mucho terreno que recortar.

En el caso de los Blazers, mucha culpa del pobre rendimiento la tiene la manera en la que defienden los bloqueos y continuación, atrapando al base con dos-contra-uno’s. Uno de los ejemplos de que no lo hicieron bien fueron las numerosas oportunidades rivales bajo el aro de Portland, y cómo, pese a que una de las ventajas de este esquema es que genera pérdidas sobre el balón, los Blazers fueron últimos de la Liga provocando este tipo de equivocaciones al rival. Este efecto se ve en los gráficos superiores de la radiografía de los Blazers, que recogen como son uno de los peores equipos ante los cortes de los rivales (que es la situación que se produce cuando el dos-contra-uno falla, el rival tiene ventaja numérica, y acaba encontrando un pase fácil para la anotación cerca del aro).

Otro problema grave que tuvo este equipo en defensa fue contener los contraataques. Portland no cargó mucho el rebote de ataque, pero Hickson sí que estuvo entre los mejores en la lista individual, y la agresividad del reconvertido en pívot les costó el poder recogerse bien ante las transiciones rivales. Lopez tiene una tasa algo menor de rebotes en ataque, pero todavía entre las más grandes de la Liga. El consuelo es que al menos, lo tradujo en canastas mucho mejor, adelantándole y siendo el 7º jugador de la Liga en puntos por partido en segundas oportunidades.

Y hablando de rebotes, Hickson fue un monstruo en el tablero defensivo, quedándose más del 28% de los fallos rivales, mientras que Lopez tiene un mal balance: apenas el 13.4%, menos de la mitad. Robin jugaba al lado de Davis, lo cual le quitaba oportunidades, pero nunca llegó ni al 16% en sus 4 años en Phoenix. Stotts hace hincapié en esto, y obliga a trabajar a sus dos hombres altos, que tuvieron las mejores marcas de sus carreras el año pasado, así que si Lopez este año no lo consigue, sí que lo podemos dar por imposible.

En los motivos para ser optimistas, tenemos la reconversión de Lopez en un intimidador limpio. Uno de los problemas en sus años en los Suns residía en el alto número de faltas que cometía (5 por cada 36 minutos en Arizona), pero el año pasado, actuando como titular, bajó la tasa a 2.8, casi la mitad, mientras que su porcentaje de tapones por jugada marcaba un máximo personal histórico: 5%, o lo que es lo mismo, 1 por cada 20 tiros de 2 rivales, una marca en el Top 20. La intimidación por parte de Hickson es inexistente por lo que ganan algo aquí.

Veremos si el cambio funciona en Portland. La idea de que Lopez pueda ser el ancla en defensa de un equipo enciende un par de luces rojas (la del rebote en defensa, y otra en lo mal que han rendido sus equipos en temporadas pasadas), que pueden ser culpa suya, o de sus anteriores compañeros. Los Blazers cambiarán este año el sistema tras el fracaso del año pasado, retrasando al equipo y siendo menos agresivos, y Robin encaja, ya que en los Hornets (Pelicans, a partir de este año), ya defendía los bloqueos directos esperando atrás.

No sé si esto será suficiente para acercar al equipo a la media de la Liga, pero para entrar en Playoffs, es imprescindible que hagan algo que funcione.

  • No tan joven, aunque preparado

Damian Lillard tuvo un magnífico año de novato, ganando el premio a Rookie del Año con la gorra, liderando la Liga en minutos jugados, y siendo uno de los 56 jugadores que meten al menos 19 puntos por partido en su primera temporada (y sexto miembro desde 2000, juntándose a LeBron, KD, Melo, Griffin y Tyreke Evans), una lista en la que hay 22 superestrellas que están en el Salón de la Fama, y así a ojo, pinta que tiene 10 jugadores más que llegarán.

Su porcentaje de tiro verdadero, 54.6% está en la media, algo impresionante para semejante volumen y estar a estar alturas de su carrera, y su 36.8% en triples pese a la gran cantidad de bombas tras bote que soltó, es también tremendo en contexto. Pero como ya os hemos recordado una vez en Twitter, la proyección de Damian está más limitada que la del novato habitual. Pasó 4 años en la universidad, por lo que es del mismo año que otros jugadores que llevan ya tiempo en la Liga como Paul George, DeMarcus Cousins, Klay Thompson, Greg Monroe o sus coetáneos de la espectacular generación de bases de 1990: Wall, Rubio, Holiday y Walker (a adidas sólo le falta robar a Kemba a Under Armour para hacerse con todos, aunque siempre puede dar el cambiazo con Shumpert, otro hijo de 1990).

Aparte de ver que 1990 fue un buen año para ser jugador de baloncesto (Vucevic, Bradley, Stephenson o Hayward también son de esa generación, y quién sabe si también Shabazz Muhammad…) esto quiere decir que hay que esperar de él un punto de desarrollo parecido al de estos jugadores. Con una menor experiencia NBA que todos ellos, tiene todavía cosas que aprender, y se puede esperar de él un pelín más de mejora que del resto de esa lista. Pero al mismo tiempo, no va a seguir el ritmo de progresión que esperamos ir viendo en Davis, Kidd-Gilchrist, Drummond y compañía.

Pero olvidándonos de lo que puede ser, y volviendo al presente, Lillard es magnífico. Parece un veterano y en momentos finales y partidos igualados, siempre quiere el balón, y muchas cumple. Es un triple a punto de suceder desde cualquier punto, y una solución de ataque instantánea. Tiene pendiente hacer más partícipes de su éxito al resto de compañeros, y mejorar en defensa (algo que quizá no tiene el cuerpo para permitirse), pero, como mínimo, el suelo lo tiene en excelente y moderno anotador.

  • Nic&Wes

Batum y Matthews son una buena pareja, que va a entrar además a la que será su cuarta temporada juntos, pero da la impresión que el francés no ha acabado de arrancar. Nicolas parecía aspirar a ser uno de los aleros más interesantes de la Liga, aquello en lo que Paul George se está convirtiendo: alguien capaz de tirar, crear juego, participar en bloqueos directos y ser un as en defensa. Pero lo cierto es que de momento parece mejor de lo que es, con su elegancia, porte y figura. Es un tipo versátil, que no destaca, ni marca diferencias en nada.

En los Blazers esperaban un líder, y les ha quedado un buen jugador complementario, un tercer espada. Sólo por la posibilidades que tienen sus herramientas, hay que quedarse con él, pero lo cierto es que Matthews, mejor defensor en realidad pese a que Batum tiene el punto de espectacularidad en sus acciones, se amolda mejor el papel de secundario, y es difícil de decidir quién aportó más al equipo la pasada temporada.

Ninguno de los dos es ahora mismo una solución. Pero tampoco un problema.

  • Tremendo maquillaje

El mejor retoque de los Blazers este verano es el banquillo. El quinteto titular de Portland, en más de 1.000 minutos de juego, era 1.8 puntos peor que el oponente por 100 posesiones, pero es que el equipo al completo tenía una marca bastante peor, -4.2 por 100. Esta diferencia es de aproximadamente unas 5 victorias en ese rango, una cantidad importante para una segunda unidad. Además de todos los efectos secundarios que tiene en los que juegan unos suplentes tan horribles: los titulares se tienen que comer unas minutadas importantes (Lillard, novato, lideró la Liga en minutos totales, y tuvieron 3 jugadores entre los 10 con más tiempo por partido en pista), esto puede generar cansacio y lesiones, y Stotts apenas tiene margen o influencia para corregir los errores, porque sabe que por detrás no tiene una alternativa, tiene un castifo.

Como los jugadores del banquillo se mezclan con los de la primera unidad (y hay equipos que no tienen clara la separación entre titulares y suplentes) es muy difícil cuantificar perfectamente el impacto en general de los reservas de un equipo, pero de las maneras en las que podemos hacerlo, es evidente que el de los Blazers se disputa con el de Indiana el título de peor de la Liga.

Fueron el grupo con menos minutos en pista por partido (13.3), menos puntos (18.5), 2º peor eFG% (sólo superados negativamente por los Pacers) y peor porcentaje de acierto desde el triple. No somos fans acérrimos del PER, pero da una idea aproximada de la producción boxscorista, y ningún jugador del grupo supera al 12.1: por ponerlo en perspectiva, de los 344 jugadores con más de 500 minutos por partido, no hay ningún suplente de los Blazers entre los 225 primeros, pero hay 5 entre los 40 últimos, y 3 entre los 10 que cierran la lista.

Los Blazers han reconstruido este grupo, diciendo adiós a 6 de los 10 jugadores que formaban parte de su banquillo (se han quedado con 4 novatos, dos americanos, el prometedor Meyers Leonard y Will Barton, y los dos europeos, Freeland y Claver), y de los que se fueron, sólo Maynor ha vuelto a firmar un contrato NBA a fecha de redacción de este documento.

Eso sí, Neil Olshey no ha tropezado en la piedra dos veces, y este año ha invertido para formar un grupo que parece más fuerte y con más recursos, y en el que todavía hay apuestas jóvenes y con proyección.

Mo Williams, Earl Watson, el número 10 del Draft, CJ McCollum, y el 31, Allen Crabbe, son un gran avance ante los Ronnie Price, Nolan Smith y Sasha Pavlovic del año pasado en el perímetro. Este Mo Williams que pasa la treintena está seguramente en la parte baja del Top 30 de bases de la Liga para esta temporada, pero al mismo tiempo, por temas de edad, proyección y aspiraciones, no se encuentra entre los 30 directores de juego con más motivos para ser titular. Una vez que se quedó sin silla en el juego, los Blazers hicieron un buen trabajo, arrancando por un buen precio a quien ya hizo bien el papel de sexto hombre en Los Angeles en 2012. Además, su habilidad para jugar con y sin balón, permite a los Blazers utilizarle como complemento de McCollum, dándole al rookie el papel en el que más les interese formarle, y dejando para Williams el otro que sobre.

Con Dorell Wright sucede algo parecido que con Williams, en el sentido de que su nivel está en el límite entre merecer la titularidad y ser más que comprensible su suplencia, pero pese a sus 9 años de experiencia, el alero tan solo tiene 27 años, y está a punto de entrar en las que en teoría serán sus mejores temporadas. Por lo pronto, mejorará muchísimo a un Claver, que pese a su «notable alto», decepcionó en su año de novato. La inexperiencia se notó, y la verdad es que fue de menos a más, encadenando algún partido resultón en la recta final del año, así que Víctor todavía tiene crédito en Portland, pero este año será mucho más complicado conseguir minutos y si los quiere, tendrá que ganárselos a base de triples. Mantener el 35.5% en 3.4 intentos por partido en los 9 jugados en abril, tras acertar un 25% el resto del año, sería un buen comienzo.

Lo que puede quedar algo más flojo es el juego interior, que sólo tiene a Leonard, Freeland y Thomas Robinson, jugadores con un año de experiencia nada más (con la posibilidad de añadir a Wright o Claver haciendo de ala-pívot abierto puntualmente). Leonard fue el único jugador que demostró algo en el banquillo Blazer el año pasado, y de hecho, el equipo jugó mejor cuantitativamente con él que con Hickson la pasada campaña (aunque curiosamente perdieran los 9 partidos en los que él fue titular).

Leonard es un jugador enorme, con unas fabulosas condiciones físicas, pero que todavía está intentando entender el juego a este nivel. Ya no son sólo los problemas habituales con comprender cómo y hacia donde se debe mover una defensa, o de qué maneras distintas en función del tipo de rival tiene que asfixiar los bloqueos directos: tiene problemas de colocación en otro tipo de asuntos que jugadores de su edad y experiencia ya manejan perfectamente como el de situación ante un rebote o para sellar a su hombre y pedir un balón en el poste bajo. Compartió pista habitualmente con jugadores incapaces de hacer un pase de entrada, lo que acrecentó el problema, pero no hemos visto a Leonard jugar de espaldas, porque nunca estuvo en una posición para reclamar el balón.

Cuando la colocación no es un problema, en situaciones que puede recibir en carrera o en transición, Leonard consigue anotar con más facilidad que el pívot habitual, por lo que su carrera no parece peligrar ni mucho menos todavía. Además, su 40% en tiros de fuera de la pintura, no es brillante, pero no está nada mal teniendo en cuenta su punto de desarrollo. Son los minutos los que tal vez no se gane si no mejora la defensa, el rebote y la frecuencia de sus faltas (7º en personales realizadas por minuto). Si lo hace, es posible que a final de año el que ocupe el puesto de banquillo sea Robin Lopez.

Y acabamos la ronda a los suplentes de los Blazers con Thomas Robinson, que hace un año por estas fechas era el número 5 del Draft, y ahora comenzará una nueva aventura en el que será su tercer equipo hasta la fecha. Sorprende lo suyo, teniendo en cuenta que en teoría una de sus cualidades era estar preparado más o menos inmediatamente para dar el salto a la NBA, y lo dudoso era su techo, no el suelo.

La realidad es que nos hemos encontrado con un jugador absolutamente incapaz de anotar con ritmo en este nivel, al que no le funciona ningún recurso. Está anotando un 21.4% de las suspensiones, no se involucra en los bloqueos y continuacion, y no puede aprovechar la agilidad para levantarse del suelo en ataque.

Lo positivo es el rebote, donde esperábamos un titán, y el primer año en este apartado ha cumplido (28º en tasa entre jugadores con más de 1.000 minutos), pero destaca más en el tablero de ataque, lo cual no aprovecha mucho, porque gran parte de esas segundas oportunidades quedan ceremoniosamente taponadas por el rival.

De todos modos el talento está ahí y viene de una organización disfuncional donde muchos han fracasado como es Sacramento (por Houston estuvo de paso). Con Aldridge, no va a tener ni la presión ni la carga de ser titular, pero tendrá que hacerse un nombre ante los suplentes de otros equipos.

Avance de temporada 2013-2014: Phoenix Suns

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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El peor equipo del Oeste la temporada pasada, ha transformado casi la mitad de la plantilla sin firmar a un solo agente libre: con los traspasos de Scola y Dudley (y reinvirtiendo lo que consiguieron en ellos) más sus dos elecciones de primera ronda, han conseguido algo que parece casi imposible. Sumado a su cambio de imagen, reemplazando el morado por el negro, los Suns de este año son renovación.

Phoenix está pasando por algo así como una «reconstru-blanda«, en la que las derrotas no fueron causa de ser un equipo especialmente joven, y todavía no han presionado el botón de reinicio: Gortat, Dragic, Tucker, Frye o Brown siguen, y llega Gerald Green. Pero al mismo tiempo, aparecen jóvenes como Bledsoe, Len o Goodwin que podrán ayudar a reciclar el equipo, sin renunciar a ser competitivos con Hornacek. Pero no parece tampoco que los Suns vayan camino de triunfar y ganar muchos partidos este año… ni a ellos parece que les importe demasiado.

  • Radiografía de los Suns

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Doble base

Nadie se extrañaría que pese a ser un suplente la pasada campaña, el jugador franquicia de esta en Phoenix fuera Eric Bledsoe. El problema es que juega en la misma posición que su mejor jugador ahora mismo, Goran Dragic. Así, los Suns tienen pinta de ser el próximo equipo que probará con el doble-base la próxima temporada, y el que más prominentemente lo haga, además.

Con reservas debido a las consideraciones sobre quién es y no es base, 9 equipos probaron más de 500 minutos con dos de ellos en pista, pero sólo mantuvieron fija la apuesta en el quinteto titular Minnesota (RidnourRubio) y Detroit (CalderónKnight). 6 de esas 9 parejas fueron rotas este año, pero como casi siempre sucede, se crearán otras nuevas (JackIrving, JenningsBillups, LillardMo Williams, la historia rara que tienen en Dallas). Los resultados fueron dispares, como los equipos y tipos de jugadores que  las formaron, pero no desaconsejan la prueba en absoluto, de hecho, en parte deberían animar, si se va a juntar a los dos mejores jugadores posibles.

Y Bledsoe y Dragic son con mucha diferencia los mejores exteriores de los Suns, pero tienen un problema, además de la posición que comparten, y es que son bastante iguales. Los dos se sienten más cómodos penetrando y desde el bloqueo directo, por lo que necesitarán un tiempo de adaptación, y veremos como les organiza Hornacek para que no se pisen la manguera.

Para defender, Dragic tiene buena altura y Bledsoe fuerza y capacidad atlética, y cuando coincidieron él y Chris Paul, Eric defendía a los escoltas rivales, pero habrá que ver cuál de los dos se encarga al final y de qué manera. El esloveno también tiene algo de experiencia en este tipo de parejas, habiendo jugado unos 300 minutos junto a Kyle Lowry hace un par de años en Houston. Con el tiro ocurre algo parecido, ambos son razonablemente buenos para que nos podamos permitir plantear que pueden jugar sin balón (si Bledsoe mantiene lo que ha mostrado este año), pero no lo suficiente como para no tener dudas, ni tienen la trayectoria necesaria como para que aseguremos el éxito: habrá que esperar y ver cómo funciona.

Parte de la decisión la hace fácil precisamente el reparto de Phoenix en el puesto de escolta. Shannon Brown y Archie Goodwin (con PJ Tucker, que competirá más bien por el puesto de alero) son las otras opciones de los Suns aquí, y a priori son jugadores algún escalón por debajo de ellos, y que también comparten los problemas de tamaño y tiro, sin la habilidad de la creación: en realidad los dos tienen ese perfil de combo-guard, sin posición definida del todo, más por lo que no pueden hacer que por lo que saben. Si quizá hubiera algún otro perfil en los Suns… pero no es el caso. Los Suns tienen prácticamente, y con sus diferencias en nivel, claro, 4 jugadores repes.

Así que Dragic y Bledsoe empezarán juntos, y lo que sí podría ayudar a la compenetración bastante es el hecho de que Goran sea zurdo. No es que en baloncesto haya mucha diferencia en qué líneas se ocupan al penetrar entre jugadores que utilizan manos distintas, pero puede ayudar a diseñar jugadas a Hornacek en la que los dos partan desde un lado distinto del campo hacia el centro, como las de Ellis y Jennings en Milwaukee el año pasado, un libreto del que debería tomar nota Jeff teniendo en cuenta lo que tiene aquí, aunque al menos sea como base sobre la que ir añadiendo cosas.

Veremos cómo funciona este experimento, y si tiene o no fecha de caducidad. Dragic seguramente esté de manera más o menos disimulada en el mercado, y aunque el puesto de base sea quizá el que goza de mejor salud a lo largo y ancho de la Liga, siempre alguna franquicia tendrá un puesto para él. La cuestión es si alguien querrá pagar el precio que convenga a Phoenix.

  • Resuciten al Martillo Polaco

Gortat, ya está camino de Washington tras haber sido traspasado junto a Kendall Marshall, Shannon Brown y Malcolm Lee por Emeka Okafor, haciendo parte de lo que hemos escrito inútil, y otra parte, aún interesante. Se ve que Washington era uno de esos equipos desesperados.
Marcin Gortat tuvo un fabuloso año 2012, en el que estableció máximos personales en minutos, puntos y rebotes por partido, y en eficiencia general (mejor PER de su carrera). Pero el año pasado cayó en todos los apartados estadísticos tradicionales, y en los que no lo son tanto.

Su porcentaje de utilización cayó del 20.8 al 17.2%, y creo que nadie echo más de menos a Steve Nash que él. El base de los Lakers le dio 217 asistencias, mientras que Goran Dragic este año sólo conectó con él 81 veces, y pasó de finalizar 319 pick’n’rolls, mayor cantidad en la Liga el año pasado, a tan sólo 145 este año. Lo cierto es que su eficacia en el 2×2 sigue intacta y en la élite, ya que hace dos temporadas fue el 2º mejor de la Liga con 1.22 puntos por jugada (mínimo 100 posesiones) y esta no se ha ido muy lejos, ya que es el 8º, con 1.16. Es sorprendente, porque Dragic es uno de los jugadores de la Liga que más veces pasa tras bloqueo directo, pero nada, que con el polaco no hay conexión.

Nash tenía una manera diferente de moverse al doblar la esquina, con pausas, gestos de duda (no suya, sino para provocarla al rival), varias velocidades, y la amenaza constante de recoger su bote para lanzar a media distancia. Dragic cuando pasa el bloqueo sólo tiene una marcha, y un sentido, el que marca el camino del aro. Lo curioso es que cuando crea para sí mismo, en unos contra uno, tiene habilidad para serpentinear y cambiar direcciones, y encuentra una grandísima cantidad de veces al jugador que corta por línea de fondo (igual que Bledsoe por cierto, otro rasgo más del juego que comparten) aprovechando las ayudas que se le vienen encima por su habilidad para penetrar.

Además, el espaciado de Phoenix el último año tampoco ayudó, las defensas más aplicadas sabían que la continuación de Gortat era uno de los pocos recursos de este equipo, y la penetración de Dragic otro, que los dos se paraban de manera parecida (cerrando el aro), y no tenían ningún problema en que el balón fuera doblado a los tiradores o que Marcin lanzara de media distancia. Los Suns fueron de los equipos que menos jugadas acabaron con bloqueos directos, pero yo diría que empezaban bastante, pero simplemente les tocaba resetear cuando el base se daba cuenta que no tenía a dónde ir. Frye, y un par de alas que pudieran tirar le vendrían muy bien, pero de lo segundo no hay, y lo primero veremos cómo vuelve.

El caso es que entre europeos no se han entendido, el sistema del equipo no le ayudaba, y con Bledsoe a lo mejor tampoco será fácil desarrollar esa química (aunque sus números como anotador sean fantásticos e inviten a utilizar bastante el pick’n’roll con él, no es lo mismo como pasador), y eso le quita a Gortat una grandísima parte de su atractivo como jugador. Aunque puede anotar de espaldas o tirar un poquito, es bastante normal y corriente haciéndolo, y apenas barre el tablero en ataque.

Como en defensa tampoco pasa de servicial (que los tapones no os engañen, los Suns fueron uno de los equipos que más tiros cerca del aro concedió), Marcin pierde casi todo su valor si su equipo no utiliza con regularidad el bloqueo y continuación, y los Suns y su personal, pues no son mucho de buscar al hombre alto para esa tarea ni de abrir el campo para que corte con potencia a canasta. Quizá Hornacek, alguien que vivió los años dorados en Utah en primera fila, trate de recrear la magia, salvando las insalvables distancias, en este equipo. Si no, Alex Len viene pidiendo minutos, y Gortat, que acaba contrato el verano que viene (otro factor que afectará a su juego y rendimiento), no parece formar parte del futuro.

El nuevo convenio, que hace más complicado gastar, ha conseguido que los equipos sean mucho más cuidadosos, y valoren mucho mejor los contratos económicos, la calidad por cada dólar de salario. Eso significa que las elecciones de Draft, que vienen acompañadas de un manejable contrato de 4 años, hayan ganado mucha popularidad, y cada vez sea más difícil verlas en traspasos, y más con el nivel que se le presupone al del año 2014. Por eso, el retorno ideal que un equipo aspirante podría ofrecer por Gortat (un pick de primera ronda, aunque fuera bajo y lejos de la lotería), no parece posible de conseguir a estas alturas, salvo que algún equipo esté desesperado. Y las elecciones altas de segunda ronda, que también podrían ser un retorno razonable, no parecen estar en manos de equipos interesados: Philly y Charlotte retienen las suyas, la de Sacramento iría a Milwaukee después de haber pasado por Phoenix y haberla colocado en el traspaso de Bledsoe, la de Orlando va a Cleveland (si Varejao y Bynum se lesionan y quisieran entrar en Playoffs… ), y la de Phoenix, que claro, ya la tienen ellos mismos.

Como se encuentran en la misma situación que Orlando con Redick, pueden preguntar alrededor de la Liga por jóvenes que no hayan explotado como Tobias Harris (aunque ese traspaso precisamente hará que los equipos alrededor de la Liga sean cautos con este modelo de intercambio), pero encontrar valor por Gortat pensando en una reconstrucción es una tarea complicada. Por eso no sería tan extraño verle el año entero aquí, y se tendrá que encomendar a que Hornacek le vuelva a hacer sentir importante.

  • Hablando de Hornacek

No teníamos referencias de él como entrenador, porque sólo ha pasado un par de años como asistente en Utah, pero con la entrevista que hizo Zach Lowe, en la que hacia referencia al porcentaje de tiro efectivo, y la necesidad de tirar menos lanzamientos de 2 lejanos e improductivos de los que abusaron el pasado año (ya sólo con perder a Beasley, MVP de este tipo de chuflas, mejorarán bastante), me enamoró. También es verdad que al último entrenador que me impresionó tanto con unas declaraciones en julio fue Mike Dunlap, y el sistema de los Bobcats fue el desastre más absoluto, pero en tiempos de guerra…

Quiere darle marcha al ataque, y aumentar el ritmo de juego, algo idóneo con la pareja DragicBledsoe, más que preparada para encender los motores y echar a correr. Lo cierto es que los Suns ya jugaron bastante rápido el pasado año por lo que muchos jugadores no notarán demasiado la diferencia, y a jugadores como Tucker, Green o Brown les vendría bien, y les podría convertir en serviciales. Le falta muchísimo tiro exterior a este equipo para ser productivo a media cancha, donde tendrán que tirar de acciones individuales por lo general, pero hay juventud, una gran capacidad atlética, y también, por qué no decirlo, pocas expectativas. Eso permite siempre arriesgar algo más.

Con él vienen en un conjunto completamente nuevo formado el coordinador defensivo de los Celtics los últimos 6 años (Mike Longabardi), Kenny Gattison que ocupó un puesto similar en su último trabajo durante 2 años en los Hawks y Jerry Sichting, un trotamundos de los banquillos que hace dos años entrenó a un instituto.

La contratación de Longabardi quiere decir que los Suns se apuntan a, o por lo menos explorarán, la defensa Thibodeau, una proposición un tanto atrevida con Gortat o un novato como Len en la última línea de defensa, pero por otro lado, será bueno que el que ellos esperan que sea su pívot del futuro, empiece a controlar todos los matices del esquema. Y si realmente juegan con los dos bases sin importarles mucho los emparejamientos (no es fácil para un escolta postear a Dragic), podrían tratar de utilizar a Bledsoe siempre con el hombre que lleva el balón, ya que es magnífico e incansable denegando el bloqueo a los rivales, una de las máximas del sistema.

Habrá que ver qué tal sale la apuesta, pero por lo visto en verano, pese al desconocimiento absoluto sobre lo que nos ofrecerá, gusta la idea. El reto es duro.

  • Vuelve el Chanante

Channing Frye regresará si todo va bien en torno a diciembre tras estar un año entero apartado por problemas del corazón, y su muñequita linda (39% desde el triple a lo largo de su carrera) podría venir bien a uno de los peores equipos de la Liga tirando triples en cantidad y acierto. Pero al mismo tiempo, nunca ha jugado en Phoenix sin Steve Nash al lado, y tal vez acuse la diferencia.

La necesidad de abrir el campo en Phoenix con dos penetradores creando juego es imperiosa, y más si tenemos en cuenta que quizá no logren mucha producción desde el triple de sus puestos de escolta y alero, y ya sea él quien juegue, o uno de los Morris, será importante que se conviertan una amenaza de larga distancia, no sólo para los pick’n’pops con el base, sino como tiradores puros estacionados en las esquinas o en las alas.

Nunca fue un gran defensor (es de esos jugadores David Lee, que no son ni rápidos ni fuertes y parece que cualquier emparejamiento al que se enfrentan, sea contra quien sea, están en desigualdad), pero este año, con el puesto de pívot bien cubierto entre Gortat y Len, podrá jugar casi siempre de ala-pívot, y esa seguramente sea su mejor posición. En 2012, en los minutos en los que él y Gortat formaban el juego interior, recibieron 102.8 puntos por 100 posesiones, una marca que anda por la media, lo cual en Phoenix ahora mismo es un avance, y creo que lo firmaría cualquier aficionado de los Suns.

Pese a que tengamos muchas ganas de verlo y sabiendo que un buen Frye ayudaría muchísimo a este equipo, tenemos que reconocer que tras estar un año parado, y aparecer en un equipo casi nuevo por completo, su rendimiento es una incógnita absoluta. A ver si llega pronto.

  • ¿Quién es el alero?

Cuando Caron Butler llegaba a Phoenix en la operación Eric Bledsoe, parecía cubrir una necesidad, la del alero titular. Al ser reenviado a Milwaukee, los Suns tienen ahora un buen agujero en ese puesto. Las opciones para rellenarlo son utilizar a jugadores que no tienen la talla idónea por arriba (los gemelos Morris) o por abajo (PJ Tucker), teniendo en cuenta que el equipo ya podría tener un problema de tamaño si juega con dos bases, o la otra, sacar a un jugador que cumple con el prototipo perfecto, pero que sólo ha jugado bien un par de meses de su carrera en un equipo de 22 victorias en un año de cierre patronal: Gerald Green.

Y el problema no es sólo eso: la habilidad de tirar triples de estos cuatro jugadores es sospechosa, ya que ninguno supera el 35.2% a lo largo de sus carreras. De momento parece que el mejor situado es PJ Tucker, quizá porque es el que tiene una cualidad más clara y segura: la defensa. Ya jugó un 20% de sus minutos aproximadamente de 3 el año pasado, y aunque sea bajito, y por tanto no pueda ser tan efectivo aquí como lo sería de escolta (aunque, curiosamente, sus números como defensor fueron mejores ante aleros, quizá porque pese al tamaño siempre jugó grande), los Suns puede que tengan bastantes problemas, ya que resuelvan como la resuelvan, la posición de ala-pívot, también estará por debajo de lo esperado defensivamente.

Por otro lado, Tucker es el jugador más veterano de los 4, con 28 años (pese a tener la menor experiencia NBA), acaba contrato, y los Morris (sobre todo Marcus), parecen que podría tener un mayor techo y más futuro dentro de esta plantilla. Si el equipo se pone en modo reconstrucción, el puesto de titular de Tucker podría ser un daño colateral, sobre todo si alguno de los aspirantes a su puesto comienzan tirando bien de 3.

Una pena por cierto, que Archie Goodwin se quede un poco corto para la posición, porque hay unas ganas terribles de ver al Wildcat, casi donde sea. Uno de los jugadores más prometedores de su promoción, sus talentos se inclinan más hacia compartir el puesto de escolta con el de base que con el de alero, sobre todo al principio, en lo que coge algo de fuerza. Encaja «perfectamente» en los Suns porque es otro magnífico penetrador, de dudoso tiro, y por tanto  no puede ofrecer algo nuevo. Si hubiese sido un tirador cañero quizá probarían con él, pero en esta situación, parece difícil.

De todos modos, esperamos que se le habrá un hueco entre Shannon Brown y el decepcionante Kendall Marshall (aunque para un base pasador, la colección de compañeros del pasado año debe ser lo más parecido que hay al infierno, aquí esperamos a ponerle nota) y aprovechamos este espacio para bancarle, como hicimoss hecho el año pasado con el propio Marshall. Esperamos más suerte esta vez.

  • Los gemelos Morris

Los Suns, acostumbrados a llevarse el hermano malo siempre (por su plantilla han pasados los últimos años Taylor Griffin, Jarron CollinsRobin Lopez, o Luke Zeller y este año añaden a la plantilla a Miles Plumlee, quedándose a un Justin Holiday y un Ben Hansbrough de hacer pleno), se ve que no sabían elegir en el caso de los Morris y en torno a la fecha límite para traspasos, juntaron a los dos, en un homenaje a los Van Arsdale, que ya pasaron por Arizona. Lo raro es que con los buenos ratos de EuroBasket que tuvo Zoran Dragic, no le hayan pegado un toque.

Lindsay Hunter les pusó en pista 205 minutos, a veces con un pívot, otras con ellos como pareja interior, pero la táctica de confusión no funcionó muy bien: los Suns fueron 19.2 puntos peores que su rival por cada 48 minutos. En lo que vuelve y no Frye, un puesto de titular como ala-pívot (y prácticamente los 48 minutos en la posición, porque no parece que Len, Plumlee o Kravtsov les adelanten en esta posición en concreto) es para ellos, más lo que puedan rascar como aleros, por lo que es posible que los volvamos a ver juntos, incluso aún más que el año pasado. Cuando Channing vuelva, si tiene ritmo, podría darle un buen bocado a los minutos de la pareja, así que el comienzo de temporada será crucial para ellos.

Si este año prueban con la catapulta infernal, a lo mejor…

Avance de temporada 2013-2014: Philadelphia 76ers

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Lo mejor que pdoríamos hacer en esta previa para representar el año que nos espera de los Sixers, es tanquear nosotros también: empezarla con poco interés, dejar que algunas partes las rellene alguien poco cualificado, y fingir una lesión cuando estemos llegando al final para dejarla a la mitad.

El objetivo de Philly parece claro, y en el contexto de la NBA nos parece respetable (debate para otro día), pero es difícil escribir sobre un equipo en el que sus veteranos estarán en el mercado todo el año, pueden adquirir cualquier peso muerto a cambio de elecciones de Draft o prometedores jugadores en cualquier momento, alargarán la recuperación de las lesiones más de lo necesario, probarán jugadores que quizá no repitan en la NBA y no harán movimientos con la lógica razonable de quien persigue ganar partidos. Ver progresar a sus jóvenes, esperar la redención de Evan Turner y el morbo de si superan o no las derrotas de los propios Sixers del ’73 (peor equipo de la Historia en 82 partidos con un 9-73) serán los alicientes.

  • Radiografía de los 76ers

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • No new friends

Pese a que los 76ers eran uno de los equipos con más espacio salarial tras su operación la noche del Draft, no firmaron ni un solo agente libre hasta mediados de septiembre, cuando abrieron fuego con Darius Morris, y todo lo que han traído son jugadores de perfil muy bajo o peor.

Además de los dos novatos, han llegado tres jugadores que son sobras que Sam Hinkie, anterior mano derecha de Daryl Morey en Houston, se ha traído de allí (los contratos no garantizados de Tim Ohlbrecht y James Anderson, un Royce White que no sabemos aún si jugará, y hay que añadir los derechos futuros sobre Furkan Aldemir), Tony Wroten, el base que los Grizzlies han decidido soltar a los 20 años, el ya mencionado Darius MorrisKhalif Wyatt, producto local que jugó con el equipo en la Summer League y un grupo de jugadores que lucharán por los últimos puestos de la plantilla con veteranos de las ligas de verano y los training camps como Gani Lawal, junto a novatos no drafteados (Vander Blue o Rodney Williams).

En el apartado de bajas, no es que hayan perdido una cantidad de talento descomunal. Toda vez que Bynum no jugó con este equipo jamás, la única pérdida sensible de aquel equipo que estuvo hasta el parón del All-Star cerca de los Playoffs, es la de Holiday, base All-Star de 23 años gracias a como empezó la pasada temporada. Pero lo cierto es que es muy posible que Jrue no se encuentre en el Top 10 de su posición ahora mismo, y el resto de jugadores que hicieron las maletas (Dorell Wright, Nick Young, Damien Wilkins, Royal Ivey), no son exactamente titulares.

De hecho, los 76ers podrían haber seguido siendo competitivos aún, tras el Noel por Holiday, e incluso haber tenido posibilidades de rozar los Playoffs con algo de esfuerzo, porque mantienen el frontcourt titular intacto: Evan Turner, Thaddeus Young y Spencer Hawes se han quedado.

Para ello tendrían que haber hecho algo de esfuerzo con toda la pasta que tenían, que era mucha (unos 16 millones), y haber contratado algún escolta, ya que ahora mismo sólo tienen a James Anderson y a Wyatt en la posición (Jason Richardson se desgarró el cartílago de la derecha izquierda, y hasta febrero/marzo no estaba prevista una recuperación de la que ya se dice que se estirará a todo el año, pero también podría recolocar a Evan Turner, lo que supondría crear un hueco en otro lado del quinteto), y también hubiera sido bueno el no fiar el puesto de base a un novato, otro que casi y el innombrable: Carter-WilliamsWroten y Morris.

Por ejemplo, y por decir algo, podrían haber añadido la pareja CalderónMonta, o algo similar, y haber luchado. Pero prefirieron no hacerlo, y por tanto, tal y como están las cosas, con un perímetro que podría aparecer en una de las presentaciones de Bleacher Report sobre los peores grupos de la Historia de este deporte, sólo un milagro libraría a los 76ers del abono a la derrota continua que se avecina. Las casas de apuestas les ponen entre las 16-18 victorias, lo que está lejos de los récords de futilidad, pero sigo pensando que a este equipo se le pueden poner las cosas feas muy pronto, porque en caso de problema o lesión, la intención está clara.

  • ET sigue perdido

Año 4 de la era Evan Turner, y no sólo no es la estrella que casi todos creíamos que podría llegar a ser: creo que no estuvo ni entre los 30 mejores aleros de la Liga la campaña anterior. Seguimos sin ver nada nuevo del número 2 del Draft de 2010, y como pasó tres años en Ohio State, no es especialmente joven para su experiencia: entrará a la temporada con 25 años, por lo que el reloj y tiempo para progresar están contra él.

La NBA nos ha enseñado que no se puede dar por perdido a un jugador hasta que no haya cambiado de aires un par de veces, y en todas el resultado sea el mismo. En sus tres años en Philadelphia ha tenido un bloque muy parecido, y un mismo y estresante entrenador como es Collins. Doug, que sabe mejor que nadie lo que significa tener un año malo en Philadelphia tras ser elegido en lo más alto del Draft, se ha preocupado de su desarrollo y de corregirle en todo momento, pero sus dos fuertes personalidades (tras pasar por el tamiz la exageración y el cachondeo, el perfil de Turner que pinta su compañero en OSU Mark Titus, en su libro «Don’t put me in, coach» no es muy halagüeño) chocaron a menudo: no fue titular habitual hasta esta temporada y en conjunto su relación fue más bien tumultuosa.

Sin cambiar de ciudad ni de equipo, la llegada de Brett Brown este año es lo más parecido a un empezar de nuevo que va a tener, pero la manera en la que adapta las posibilidades que tiene a su rol, seguirá siendo un problema. Turner es un alero que se imagina a sí mismo como base, y que en cuanto recibe el balón, lo secuestra para crear su propia jugada. Collins le apartaba de la pelota al principio de las posesiones y le ponía a correr entre bloqueos, y cuando Evan recibía, estaba más pendiente de ponerla en el suelo que de aprovechar la ventaja para tirar o dar un pase extra. Así, detiene el juego de Philly, y convierte en inútil todo el movimiento anterior.

La débil situación en los puestos exteriores de los Sixers podría permitirle subir el balón y actuar como pseudo-base a menudo (aunque ojo que Carter-Williams y Wroten son más del perfil de base puro, pasador, que del de anotador, y por tanto sería interesante para su desarrollo que manejaran el balón), pero tampoco es que Turner haya destacado como creador de juego y tiro propio cuando ha tenido oportunidad. Pierde bastantes balones y se obceca en su tiro de media distancia, donde sólo metió el 42.3% de los aciertos, y eso implica además que hace pocos viajes a la línea de tiros libres. El año pasado tiró más de dos desde fuera de la pintura (485 intentos) que dentro de ella y desde el triple junto (466), lo que no es una receta ganadora, y menos con un porcentaje tan mediocre. Así, han pasado tres años, y Turner todavía no ha superado el 48.5% en porcentaje de tiro verdadero en ninguna campaña, cifra muy por debajo de la media.

Brown, que viene de la escuela de San Antonio, seguramente le hará ver lo desastroso del asunto (o no, que recordamos que están tanqueando) y tratará de convencerle para que llegue al aro, o utilice el tiro de tres puntos. Tiene buen manejo y aptitudes para atacar mucho más la canasta de lo que lo hace, pero hasta que no sea consistente haciéndolo, forma parte de la teoría. Por ver algo bueno, la temporada pasada dobló el número de intentos por minuto desde el triple y empezó a tener una puntería aceptable, lo cual es un añadido interesante, de esos que salvan carreras y titularidades a flote, pero su porcentaje, de mantenerlo, estaría en la media de la Liga, y el volumen sigue siendo pequeño para lo que se espera de un escolta o alero. Además, el acierto está repartido uniformemente: no tiene un punto de mayor acierto en el que pueda encontrar un sitio mortífero, como otros jugadores hallan en las esquinas o algún ala, para hacerlo su rincón favorito. Hay que tener en cuenta que casi todos esos triples, además, fueron tras pase (54 de los 58 que metió), a diferencia de sus aportaciones desde la media distancia en la que el 64% de las canastas fueron tras bote.

Otra pequeña e interesante mejora, por buscar los pocos aspectos en los que ha progresado, es un mañoso y efectivo juego de espaldas posteando en la zona derecha del ataque, en el que utiliza una suspensión a la media vuelta una vez que ha clavado a su defensor, que acierta con regularidad. Lo utiliza como recurso cuando juega de escolta, que son los momentos en los que tiene una ventaja de tamaño sobre el rival, y viendo la configuración de la plantilla en Philly, y el tiempo que puede pasar en la posición, es posible que tenga la oportunidad de desempolvarlo bastante este año, en el que, por cierto, se le acaba el contrato y tiene que renovar, algo a lo que hay que estar atento.

En parte, Turner no es nada más que otro de los damnificados de la especialización que ha provocado la evolución intelectual de la NBA. Tiene un talento y una versatilidad obviamente superior a muchos otros jugadores a los que se enfrenta cada noche, y puede aportar en áreas en las que otros no lo harían ni en sueños. Es un muy buen jugador uno-contra-uno, con un saco lleno de trucos, pero también con algún que otro gamusino, como su falta del sentido colectivo. Puede anotar desde cualquier lado, pero no tiene un sitio ni un recurso fijo desde el que pueda anotar en cualquier momento, que es lo que se pide ahora.

Por eso no está en la élite, que es el único nivel que justifica la individualidad. Así, en la era actual de la NBA, si no eres una superestrella que desequilibra todas y cada una de las posesiones, se valora más a un Jared Dudley, que en ataque no estorbe, meta sus triples cuando le llegue tras pase, y ponga ganas en defensa, que alguien que controle el balón la mayoría del tiempo si no es magna cum laude.

Así, aunque este año pueda tener un mayor protagonismo para volverlo a intentar, lo visto en los tres primeros años de Turner nos hace pensar que en lo que debería estar centrado desde ya, es en como convertirse en un buen secundario. Ya que no es Humphrey Bogart, si quiere salir en la peli tendrá que ser Janfri Topera.

  • Forever Young

Thaddeus Young es lo más parecido que tienen los 76ers a un jugador franquicia ahora mismo. Él es el que más tiempo lleva en Philadelphia, 6 temporadas ya, y con un contrato alto pero razonable (2 años más, y una opción para el jugador en el tercero, entre 9 y 10 millones cada año) y joven aún (25 años cumplidos en junio) los Sixers podrían convertirlo perfectamente en parte del núcleo futuro y quedárselo para que sea el veterano que rodee a los jóvenes que están por llegar cuando entren en su plenitud (tampoco sería de extrañar que contaran con Evan Turner de una manera similar)

Salvo que pegue otro estirón en su juego, el papel ideal de Young es el de secundario efectivo en un equipo. Pese a sus inicios en el puesto de alero, no es precisamente un ala-pívot abierto, ya que ha renunciado al tiro de tres (sólo 12 intentados en los últimos dos años), aunque este era bastante funcional (entre su segunda y tercera campaña en la Liga, tiró unos 300 triples, con un 34.4% de acierto, lo que se traduce a un tiro de campo efectivo de 51.7%, que supera un poco la media), y aunque sigue utilizando la media distancia, su porcentaje de acierto (39.6%) es demasiado bajo como para considerar su tiro tras pase una opción, aunque este año la situación seguramente fuerce a ello, y se haya estado preparando.

Pero es un buen finalizador, hábil continuando los bloqueos y cortando por la línea de fondo, con manos seguras para no perderla. Pone la pelota bien en el suelo para conducir, sin florituras, pero con efectividad, desde la bombilla hacia el aro, y pese a que suele ser más bajito que sus defensores, aprovecha su envergadura y la confusión que crea siendo zurdo para tener un eficiente juego de espaldas en el poste bajo. Es muy bueno también corriendo la pista, sobre todo para ser un hombre grande, pero los Sixers no han aprovechado sus condiciones en la era Collins, ya que salían poco al contraataque.

Sus números reboteadores no son muy brillantes en el plano individual, pero hay un atenuante, ya que juega junto a Evan Turner, que es magnífico en los tableros, sobre todo en el defensivo, de los mejores en el puesto de alero. Pese a esto, desde luego que no marca diferencias, y con él en pista, los Sixers pierden la batalla del rebote: sólo cogieron el 47.9% de aquellos disponibles durante sus partidos. Y en defensa, aunque sufre en el poste bajo, algo que los equipos rivales se propusieron atacar, es fantástico atrapando al base en los bloqueos directos. Los Sixers son agresivos en la defensa del pick’n’roll cuando él es el defensor, y lo hicieron bastante bien contra bases rivales estadísticamente, en gran parte, gracias a él.

En general, es un jugador que aporta de manera positiva a ambos lados del campo, pero no uno sobre el que construir un esquema. Con él en pista, los Sixers eran -0.2 puntos por 100 posesiones peores que el rival, que es la mejor marca de los 8 jugadores de rotación con más de 1.000 minutos. Sin él, Philly se desmoronaba a un -10 (mayor diferencia en la plantilla de lejos) y con similar impacto en defensa y ataque. La pasada campaña también tuvo la mejor diferencia a favor del equipo en este tipo de estadísticas, y el RAPM (+/- ajustado y normalizado) lo considera el 39º mejor jugador de la pasada campaña en la Liga.

Pese a que las dudas sobre cual es su posición ya están disipadas por completo después de dos años jugando de ala-pívot de manera exclusiva, el efecto dominó que tal vez provoque la configuración de la plantilla sin escoltas de los Sixers de este año podría obligar a Brown a colocarle en una posición de 3 para la que ahora mismo, después de ir adaptando su juego en la otra dirección, estaría poco preparado. Ningún otro 4 del equipo (Arnett Moultrie, que además comienza el año lesionado, o Lavoy Allen) puede jugar de alero si no contamos con Royce White, así que si no hay una contratación de última hora que aquí seguimos esperando, aunque sea de perfil bajo, el trabajo podría ser suyo.

Al menos, hay un consuelo, juntar al novato de 1.98 Michael Carter-Williams de base, y Turner y Young en las alas, convertiría a los Sixers en el equipo con el perímetro más alto de la Liga, lo cual supondría que la defensa tendría un pequeño potencial por descubrir, de cara a ganar unos cuantos partidos. Pero no demasiados.

  • I got Hawes… in different area codes

Imaginad que os digo que hay un pívot sólo 4 meses más viejo que Claver, que promedia 14.6 puntos, 9.5 rebotes, 3 asistencias y 1.8 tapones por 36 minutos, que mete el 35.6% de sus triples con más de un intento por partido, que se marcó un partido de 18 puntos, 16 rebotes, 8 asistencias y 7 tapones contra Indiana (sin bajas), un 24-10-7-2 contra Brooklyn, un 20-9 con 5 tapones en Memphis… os aseguro que tardaríais en adivinar quién es.

La palabra potencial y los «y si fuera regular» sobre este jugador tendrían que estar recorriendo blogs y análisis sesudos, pero… no lo hacen. Quizá si fuera negro y no pareciera que pasa la treintena, Spencer Hawes, que no cumple 26 años hasta que acabe la temporada, suscitaría más debate. Pero nos hemos rendido con y no ante él. Los que nos sigáis en Twitter sabéis que tenemos un rinconcito muy especial en nuestra patata que late por el pívot republicano, porque es tan capaz de parecer imparable en la primera parte de un partido, tirando de tres, anotando en el poste bajo, dando pases increíbles, reboteando todo, y defendiendo e intimidando en el otro lado de la pista, como de salir en la segunda parte y parecer un espontáneo, un tío alto del público al que le han dado una camiseta y le han sacado a jugar porque le ha tocado en un sorteo de su compañía de seguros. Es imposible saber si vamos a tener en nuestras pantallas al Hawes bueno o al malo en la próxima temporada, el próximo partido, el próximo cuarto, la próxima posesión. Y esa, salvo para los sufridos aficionados de los Sixers, es la gracia.

Ningún equipo con aspiraciones querrá semejante irregularidad para cubrir un puesto titular, pero aquel que sufra una lesión en alguna pieza clave de su juego interior, vendrá preguntando por él. Con Noel representando al futuro de la franquicia, y su contrato finalizando el próximo verano, es fácil apostar a que Hawes no terminará la temporada en Philadelphia. Otros años sería una predicción casi segura, pero con el panorama actual, y ante un Draft como el de 2014, la primera ronda tardía que los Sixers podrían intentar sacar por él, quizá nunca sea ofrecida.

Pero mientras esté, os aseguro que es un aliciente, por razones poco habituales.

  • Falta de experiencia

Experimentos con Evan Turner o quién-sabe-qué aparte, los Sixers tienen una alarmante falta de experiencia en el puesto de base. Michael Carter-Williams y Tony Wroten suman 272 minutos jugados en la NBA, y 2740 en la universidad, lo que significa que el año pasado hubo 5 jugadores en la NBA con más minutos en una sola temporada, de los que llevan en el baloncesto profesional (el que se paga, y el que no) desde que salieron desde el instituto. Y el último fichaje, el inmortal Darius Morris, tiene un ratio canastas/pérdidas de 1.42 en la NBA y de 40/1 en amenazas de muerte/saludos de fans de Lakers en Twitter.

Las pérdidas y la inconsistencia están garantizadas en Philly, pero son tres jugadores jóvenes que precisamente lo que necesitan son minutos, equivocarse y corregirlo. MCW y Wroten son buenos y creativos pasadores, de gran tamaño para la posición y con problemas con el tiro (más acusados en el ex de Memphis), y Morris, es su contrapunto, mentalidad de anotador y con buen tamaño, pero algo más tradicional, al que su intrigante tiro de tres tras bloqueo directo es seguramente la cualidad que le ha conseguido una segunda oportunidad, porque como director de juego deja muchísimo que desear.

Y a Noel, me temo que por desgracia lo veremos más bien poco y con un buen límite de minutos. Porque, aunque seguramente esté listo a principio de 2014… ¿para qué van a arriesgar?

Avance de temporada 2013-2014: Orlando Magic

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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Equipo en plena y completa reconstrucción y con el peor registro de victorias la pasada temporada, los Magic empiezan a formar un gran núcleo joven (8 jugadores por debajo de los 25 años), pero todavía tienen en plantilla unos cuantos veteranos que no casan con el proyecto como Jameer Nelson, Arron Afflalo, Glen Davis o el amenazado con el corte, Hedo Turkoglu.

Veremos como se las apaña Jacque Vaughn para tenerles contentos e integrarlos junto a las promesas en crecimiento de este equipo, que no tiene prisa por ser competitivo aún. La plantilla apenas se ha renovado, con la llegada de Oladipo, número 2 del Draft y un par de jugadores destinados a ser fondo de armario de la rotación (Jason Maxiell y Ronnie Price), por lo que será difícil no ver más de lo mismo, o algo muy parecido.

Pero esto se trata de aprender y de seguir construyendo de cara al futuro de la franquicia, que luce mucho mejor que el presente.

  • Radiografía de los Magic

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • To-do list

La lista de cosas que en Orlando deberían mejorar, si es que tienen ganas de hacerlo ya, es larga. Jacque Vaughn es un entrenador astuto y  que está al día de estos problemas y cómo resolverlos, pero muchos han sido producto del personal con el que tuvo que trabajar y resignarse. Para empezar, este equipo fue horrible yendo a la línea, acertando desde la línea de 3, y forzando pérdidas rivales.

En el contexto de una Liga que tira cada vez más de fuera, y en la que por tanto, el número de intentos de tiro libre está disminuyendo con el tiempo, los Magic de la temporada pasada fueron el equipo que menos tiros libres lanzó por partido en la Historia de la NBA (y los 76ers no estuvieron muy lejos de ellos). Fueron un grupo comodón, que se conformaba con tirar y encomendarse a las suspensiones, sin ser tan buenos como deberían para meterlas. La llegada de Oladipo puede ser una infusión de carácter al equipo, y si lograra contagiar algo de esa mentalidad al equipo, al modo de Westbrook en OKC, sería una muy buena noticia para el equipo.

Lo del tiro de tres, no tiene mucho arreglo a priori. A algunos de los miembros de la plantilla les faltaba el año pasado el rango para ser amenazas desde aquí, y otros como Afflalo, buen pistolero tras pase y como opción secundaria del ataque, no pudo crearse el propio tiro con garantías, quizá producto de la falta de talento anotador alrededor y debido a sus problemas físicos en la recta final del año. Ninguna nueva incorporación resuelve este problema a priori (Oladipo fue fantástico en acierto en Indiana el año pasado, pero con un bajo volumen y tras naufragar en su primera temporada), y este año no tendrán ni a Udrih ni a Redick durante buena parte de la temporada, así que tendrá que ser el desarrollo interno de los jugadores ya en plantilla (Harris, Harkless, que el espléndido tirador Doron Lamb justifique más minutos) lo que evite una marca que podría amenazar los récords en futilidad más recientes. El equipo tiró muchísimo de media distancia, tiros de 2 lejanos, y quizá estén limitados a ello por el personal, pero eso es una fórmula perdedora en la NBA: necesitan a quien pueda dar un paso atrás.

Y en lo de forzar más pérdidas, es igual que con los tiros libres, otro aspecto en el que el nuevo y flamante novato puede ayudar a poner el tono. Los Magic estuvieron entre los peores equipos de la Liga sacando faltas de ataque, forzando fallos en la línea de pase y fueron el peor con diferencia provocando errores sobre el balón. Así es como un equipo joven acaba tercero por la cola en puntos a la contra, sólo detrás de las franquicias de New York. Lo cierto es que en la segunda mitad de la temporada, con más minutos de Harkless, el mejor causando pérdidas y Harris, dispuesto a correr, los números mejoraron algo, pero todavía estaban en el tercio inferior. Este equipo, tal y como está construido, seguramente intente correr algo más este año, especialmente con Oladipo de base, aunque si no pueden forzar pérdidas, las ocasiones serán mucho menos claras: casi les viene mejor trabajar más la jugada de contra secundaria que la directa, con AfflaloHarris como tiradores rezagados.

Los mayores problemas están identificados, pero ¿la conveniencia de resolverlos? Eso tal vez es lo que más falla.

  • Regreso al futuro

Una de las pocas cosas en claro que sacó Orlando el año pasado es que Nikola Vucevic y Tobias Harris son jugadores de quinteto titular NBA.

A estas alturas hace 12 meses, estábamos hablando de dos incógnitas, que ahora ya son realidad. Vucevic fue uno de los mejores reboteadores de la temporada pasada (5º en la Liga por porcentaje) y aunque no es habitual que le hagan partícipe del juego, su tiro desde la bombilla, donde alcanza el 50% y su actividad en el tablero ofensivo, le permiten ser un buen y efectivo secundario en ataque. El siguiente paso en su desarrollo le tiene que llevar a finalizar en carrera y con potencia cerca del aro. Tiene manos seguras para recibir pases y elegantes para finalizar, pero aún carece de la fuerza para aguantar el contacto y sacar faltas. Orlando es el equipo de la Liga que menos va a la línea, y es en parte por culpa de su hombre grande: de los 85 jugadores de 2.08 metros o más con suficente tiempo de juego, Nikola es el octavo que menos va a la línea por minuto. Si se repartieran papeles en la NBA, ahora mismo el montenegrino caería en el grupo de los blanditos, pero no es un caso perdido. Y cuando sea algo más fuerte para anotar mejor, le llegará más el balón, y por tanto, también podrá devolverlo más, porque su habilidad pasando también es destacable.

Tobias Harris por su parte, se desmelenó al llegar a Orlando. Aunque hay mucho riesgo en las estadísticas de la última mitad de la temporada, sus 17.3 puntos por partido desde que llegó a Orlando están en línea con lo que hacía en Milwaukee en las pocas oportunidades que Skiles (y Boylan) le daba. Un anotador elegantísimo, es uno de los claros candidatos a ser jugador revelación el año que viene, y un favorito de los aficionados en cuanto se propague de boca en boca la necesidad de echarle un ojo a este chico, porque está en esa lista glamourosa de jugadores que tienen éxito haciendo difícil lo difícil, que atrae mucha más gente a la tele y los pabellones que los que simplifican lo imposible.

Harris es un jugador singular y contradictorio. Atrapado entre la duda sobre si es alero o ala-pívot. Verde, pero con gestos de veterano. No es un tirador regular, aunque anote desde cualquier lado de la cancha. Deja una serie de ganchos, floaters y tiros a tabla en lugar de finalizar con autoridad en el aro, y aún así va a la línea tantas veces por minuto como muchos hombres altos de los que se pegan. No es atlético, y, sin embargo, su primer paso es explosivo. Es versátil, porque hace muchas cosas bien, no porque no destaque en nada.

Jugar de ala-pívot ayuda mucho a su juego ofensivo porque coge desprevenido con su bote y su juego de cara a casi todos los rivales, y es demasiado rápido para ellos. Tiene tamaño para llevar a los aleros al poste si finalmente cambia de posición, pero no sé muy bien como anda exactamente de juego de espaldas. Por su habilidad y destreza en las proximidades del aro cuando lanza sus brazos arriba, tiene maneras, pero tendríamos que verlo. Como ya hemos comentado en el análisis de algún otro equipo, las noticias sobre el giro al small-ball a lo largo y ancho de la Liga han sido ampliamente exageradas, y siguen imperando los 4’s tradicionales, por lo que si quiere mantener la ventaja actual, tendrá que trabajar en todas esas pequeñas cosas que le permitan defenderse en el puesto. Por lo pronto, en el rebote, cumplió.

Y otra cosa mala que le podría pasar a Harris es enamorarse mucho de sí mismo, y enrocarse en el onanismo de todo lo que puede hacer. Su perfil, el de anotador solitario, de cantautor que escribe y toca el mismo su canción, puede ser dañino para un equipo si no es efectivo.Quizá sea muy injusto que en el reparto de papeles en la NBA no estén los de más talento individual, pero es así. La Liga está llena de gente que fracasaría en uno-contra-uno con jugones repartidos por China o ligas poco reputadas en Europa. Si no eres lo suficientemente bueno para echarte un equipo a la espalda a este nivel, mejor ser cola de león que cabeza de ratón.

Tiene 21 años y apenas pasó un año por la Universidad, en un programa que no está entre los destacados produciendo jugadores NBA (Tennessee) pero del que salieron Allan Houston o Bernard King. Lo que quiero decir con esto no tiene nada que ver con su linaje, sino con el hecho de que es un melón todavía por abrir. Sólo 11 jugadores de la NBA eran el año pasado más jóvenes que él. Necesitaba minutos y ya los tiene, para equivocarse y aprender, que son dos cosas que a menudo van de la mano.

Ahora, si la cuestión es si estos dos (magníficos) jugadores, como pareja, son el futuro de este equipo la respuesta es más nebulosa. No es porque con ellos en pista los Magic tuvieran una mala marca (el diferencial de -7.1 por 100 posesiones está en línea con el -7.8 en conjunto), algo de lo que no les podemos culpar, y no es que no puedan llegar a serlo, pero la NBA sigue siendo un juego de grandes hombres, especialmente fuertes y agresivos en el interior, y con estos dos, los Magic tendrían una de las parejas más dúctiles. Si ambos ponen kilos en el cuerpo (más fácil que lo haga Vucevic) y en el corazón, quizá acaben siendo compatibles, pero ahora mismo, parece fácil que los mejores equipos de la Liga abusen de su falta de dureza y contundencia.

Por eso no sorprende que uno de los dos agentes libres que han contratado los Magic, pese al perfil bajo de la contratación, cubra ese hueco de testiculina. Jason Maxiell quizá no juegue demasiado, pero además de poder enseñar a todos los jóvenes interiores de Orlando el arte del palmeo del rebote a un compañero, es un tipo duro que hará crecer como hombres a los niños con los que le van a juntar (recordemos que también están Nicholson y O’Quinn, que entran en su segundo año en la Liga).

Y otra cosa que hay que esperar: que los minutos a Glen Big Baby Davis no vayan a costa de los Baby Magic. Si en Orlando quieren tanquear, y perder partidos a esgalla, ponerle de titular es la mejor opción que pueden tener. Con los dedos de una mano de los Simpson se cuentan los jugadores que tiran tanto metiendo tan poco y defendiendo tan mal. Por lo pronto, no participará con el equipo en el Training Camp, y eso quiere decir que no estará al 100% para comenzar la temporada.

Pero nos tememos que con Harris y Vucevic, una gran cantidad de derrotas también se antoja inevitable por bisoñez y falta de acompañamiento. Así que ojalá sean los titulares. Porque ellos son su futuro, ya sea dentro de este equipo, o como relucientes piezas para poner en el mercado… y así nos lo pasaremos mejor todos.

  • Heart-Less

Si Harris es el duodécimo jugador más joven de la Liga (sin incluir los novatos que llegan este año), Maurice Harkless es el cuarto, y sin duda el jugador más verde (no por ser fan de Boston) de la plantilla de Orlando. Tuvo mucha suerte en caer en un equipo en el que pudieran darle tiempo en pista, y apostar por él: desde que recuperó la titularidad a finales de enero tras una lesión de Afflalo, no la volvió a soltar, promediando 35.7 minutazos por partido, lo que le convirtió en el 20º jugador con más presencia en toda la Liga durante los últimos tres meses.

Aunque tiene muy buenas condiciones físicas, más aún comparadas por ejemplo con las de Harris, lo que mostró la pasada temporada en su caso  pinta más a jugador secundario que referencia, aunque por supuesto, tenga tiempo para darnos la sorpresa. No crea diferencias en ataque , donde su caja de herramientas sólo tiene aquellas destinadas para finalizar, y la penetración ocasional cuando ve el camino más o menos libre, y no participa del juego colectivo.

En defensa tiene los típicos problemas de un recién llegado a la Liga en la comunicación y ejecución de los sistemas en grupo, pero destaca individualmente gracias a sus condiciones, brillando además en las categorías box-scoristas y de ligas fantásticas: fue 38º en stocks, robos+tapones, por minuto jugado.

La falta de tiro es un problema que ya era conocido cuando se le eligió, especialmente para jugar de alero, pero al menos hay una puntita de esperanza con el 35% de acierto (en tan solo 35 intentos) desde la esquina izquierda. Si puede mantenerlo, teniendo en cuenta su habilidad para hacer el movimiento «finta-y-ataque-recto-al-aro-si-el defensor-me-dejo-solo-y-ahora-vuelve-volando» puede que haya encontrado un sitio en ataque. Y también tiene que mejorar en tiros libres.

Lo más problemático es su aparente pasividad y la falta de participación. Mejoró según creció la confianza en él, pero en muchos partidos pasaban los minutos, y no había noticias de Harkless. No aprovechó demasiado los minutos para mi gusto, siendo un jugador con bastantes cosas que mejorar. Habrá que ver como sigue su progresión.

  • ¿¡Oladipo de base!?

Orlando probará, si no nos han engañado, a Oladipo de base esta temporada. El riesgo es mínimo si a Orlando no le preocupa perder partidos, y aunque el titular actual, Jameer Nelson, no es desastroso, ha caído en picado desde su cumbre personal en 2009 y ahora mismo es discutible que esté entre los 30 mejores en el puesto para este año alrededor de la Liga, y con 32 años a cumplir durante la temporada, seguro que no es Top 30 a medio plazo.

La progresión de Victor Oladipo me recuerda mucho a la de Russell Westbrook. No aparecían en las listas de mejores jugadores de insituto en 2006 y 2010 respectivamente. Los dos pasaron un par de años en universidades de postín, y antes de comenzar su segunda, y a la postre, última, temporada, las previsiones del Draft no les incluían en ningún puesto. Pero un gran año sophomore, en el que se hicieron notar por su intensidad, les catapulta directamente al Top 5 del Draft, con dudas sobre si deberían ocupar en la NBA de bases, la posición en la que no jugaron habitualmente en la universidad.

Pero dos carreras se desarrollan igual, hasta que dejan de hacerlo. Con Westbrook, su altura hacía obligada la transición al puesto de base, mientras que con Oladipo es una apuesta más arriesgada e innecesaria, que puede tener éxito siguiendo el molde que precisamente la figura de Russell ha creado. Victor tiene pinta de que puede atacar el aro con el mismo desenfreno, pero habrá que ver si esto tiene un efecto positivo en sus compañeros.

Aunque no cristalice en la posición, seguramente le venga bien a su desarrollo la experiencia en conducción del balón, conciencia de las líneas de pase y creación tras bote. También es interesante que vaya cogiendo ritmo tirando tras pase, pero hay muchas jugadas y maneras (que Vaughn bien conoce de su paso por San Antonio) para lograr que un jugador que sube el balón e inicia la jugada, pueda tirar posteriormente.

En general, será un año de desarrollo donde seguramente prime más el aprendizaje y el proceso que los resultados.

  • El resto de la tropa

A no ser que Orlando pegue el petardazo al principio de temporada, y empiece a ganar partidos y ver con buenos ojos pensar en los Playoffs, los Magic tendrán que escuchar ofertas por sus veteranos. Afflalo y Davis en realidad son relativamente jóvenes para crecer con este grupo, y el primero especialmente, tiene talento y ocupa ahora mismo una posición con hueco (si Oladipo es base, eso deja a E’Twaun Moore y Doron Lamb como el resto de escoltas de la plantilla), pero están en el mercado por el precio adecuado.

Por tanto, es muy posible que la plantilla que comienza la temporada en Orlando sea diferente de la que veamos al final (como el año pasado en parte, también) pero por lo pronto, Afflalo empezará presumiblemente como titular. Su reconversión de jugador secundario 3D (triples y defensa) a segunda o incluso primera opción en ataque ha sido infructuosa, y por el camino ha perdido ambas cosas. Cuando vuelva a su rol, seguro que será diferente, pero no sabemos si eso podrá ser pronto, o en este equipo.

A la sombra de los tres jóvenes que más prometen y de los que ya hemos hablado, están Andrew Nicholson y Kyle O’Quinn, elecciones del Draft de los Magic el pasado año. Son relativamente veteranos, ya que ambos pasaron 4 años en la universidad, y cumplirán 24 años a lo largo de la temporada, pero todavía encajan en el proyecto de reconstrucción de Orlando.

Nicholson demostró el año pasado que puede anotar. Vaya si puede. De hecho, sus 16.9 puntos por cada 36 minutos son más de los que nunca consiguió hasta esta temporada Glen Davis, y lo hizo con un porcentaje de tiro verdadero que Big Baby no había visto en su vida. Así que si Orlando necesita un anotador chuponcete unidimensional que juegue por dentro, pero con algo de tiro de media distancia, Nicholson>Davis. Peor reboteador de lo esperado (tiene una gran envergadura), y sin rango de 3 (lanzó 1.7 triples por partido con un 43.4% de acierto en su último año en la NCAA, pero no intentó ninguno en Orlando), su tiro desde las líneas de fondo fue automático y metió un 45.3% de los tiros a más de 5 metros de la canasta. Jugó muchos minutos de la basura, así que habría que ver lo que hace frente a una mayor y más dura competición, pero fue un año esperanzador para un jugador que puede hacer carrera de sexto hombre, sobre todo si resuelve los problemas en los tableros.

Por su parte, si Nicholson era una buena receta de anotación casi inmediata, O’Quinn lo mismo con el rebote. 17º de la Liga en capturas por oportunidad (más de 500 minutos jugados), entre Larry Sanders y Kenneth Faried, Kyle limpió los tableros cuando salió a cancha. Juega duro, hace el trabajo sucio, y no se complica ni intenta hacer lo que no puede. También metió más de un 45% de los tiros de media distancia, lo que le puede convertir en un jugador más útil en el futuro que otros reboteadores que no se han hecho un hueco en la Liga, como Haddadi, Dorsey o Shavlik Randolph. Lo que debería intentar de controlar es el número de faltas, no porque le puedan eliminar y le recorte los minutos, ya que eso es algo menos problemático como suplente, pero se van acumulando para el equipo: fue 6º en la Liga en infracciones por minuto.

Avance de temporada 2013-2014: Oklahoma City Thunder

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

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Para esta introducción, podríamos utilizar casi palabra por palabra, lo mismo que plasmamos en la de los Knicks. Fueron los dos equipos que más decepcionaron en Playoffs, las dos torres más altas en caer, y estropearon en pocos partidos la imagen que se curraron durante 82, aunque Oklahoma City tiene la disculpa de la lesión de Westbrook.

Como prácticamente repiten equipo esta temporada (la baja de Martin en Oklahoma City podría ser más sensible), hay que fiarse de lo que vimos el año pasado cuando todo iba bien. Los Thunder siguen siendo un equipo candidato a todo este año, y el que más puede mejorar internamente entre los favoritos. Como podéis ver en la radiografía del equipo, los Thunder al completo son el equipo casi perfecto en ataque: salvo por perder bastante la pelota, en todo el resto de aspectos, localizaciones y tipos de jugada están en la media o por encima. Una efectividad y versatilidad tan bestial, que se podrían permitir algún problema aquí y allá (¿el inicio sin Westbrook?), y todavía estarían entre los mejores.

  • Radiografía de los Thunder

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • ¿Mejor equipo en la Temporada Regular?

Pese a perder a James Harden, la pasada Temporada Regular de OKC, fue, en números, superior a la anterior. Ganaron 60 partidos (un 73.2% de victorias), algo más que en el año anterior (71.2%, 49 victorias, en el año con la temporada acortada), el margen victoria creció de 6.1 a 9.2, y progresaron en ambos lados de la pista: siguieron siendo el segundo mejor ataque (pasando de 107.1 puntos por 100 posesiones a 110.2) y en defensa mejoraron de la 9ª a la 4ª posición (reduciendo los puntos encajados por cada centenar de posesiones de 100 a 99.2).

Es más, se puede argumentar que fueron el mejor equipo de la Temporada Regular pasada. Miami ganó 6 partidos más, pero OKC tuvo mejor margen de victoria (9.2 puntos por 48 minutos frente a 7.9) y diferencial (11 puntos mejores que el rival por 100 posesiones, los Heat sólo 9.9) jugando en una división y conferencia mucho más duras: el resto de equipos en la Noroeste ganaron 164 partidos con los Wolves con 31 victorias como equipo más débil, y los equipos de la Sudeste, sólo 114, con los dos peores equipos de la Liga entre ellos.

Oklahoma City mejoró pese a no renovar la plantilla gracias al desarrollo continuado e interno de sus jóvenes jugadores franquicia, y al hecho de que Kevin Martin logró sustituir a Harden en la parte anotadora (y en la defensa poco inspirada, también puede que tengamos empate técnico). James era además un buen asistente y creador de juego, cosa que K-Mart no aportó apenas, pero teniendo en cuenta que muchos de esos pases iban a gente como Durant y Westbrook, que pueden crearse tiros igual de bien para ellos mismos sin ayuda, y crecieron los minutos de Reggie Jackson en la segunda unidad, a costa, principalmente del también traspasado Daequan Cook, OKC pudo sobrevivir sin esa ayuda adicional.

Eso sí, cuando llegaron los Playoffs y Westbrook cayó por el camino, la falta de creatividad fue una auténtica losa y a Ibaka y Martin, que llevaban todo el año realizando un excelente trabajo, pero de manera un tanto parasitaria, se les vio el cartón. En la NBA, para crear buenos tiros necesitas un jugador (o unos cuantos en orden con un sistema detrás) que obligue a la defensa a modificar el plan inicial, sacarla del uno a uno y obligar a alguien a salir de la posición que debía ocupar. Durant hace eso, Westbrook hace eso, y punto.

Por eso necesitan que Russell esté listo cuanto antes mejor, y esperamos que OKC vuelva a ser un equipo avasallador.

  • KD is not nice, and is better

En abril, Kevin Durant aparecía en una icónica portada de Sports Illustrated, que pinta a convertirse en histórica, en la que ponía en una larga cita todas las razones por las que está cansado de ser segundo una vez tras otra en su carrera profesional.

Tras el sabor amargo de su salida de Playoffs, supongo que ya no ve con tan malos ojos aquello de ser segundo, que es un puesto muy digno, que cuesta mucho alcanzar. Y de hecho, que Durant tenga ese papel secundario, es meramente anecdótico y circunstancial: si no hubiera coincidido con LeBron James en el tiempo, quizá sería él el macho alfa.

Pero nos alegramos que mantenga esa determinación, porque le permite seguir creciendo y mejorando, en aspectos en los que ya no parecía posible. Mantuvo sus puntos por posesión con una gran mejora de la eficiencia (pasar del 61 al 64.7% en tiro verdadero con su porcentaje de utilización es increíble), dando más asistencias que nunca, y reduciendo las pérdidas del último año. Tras años acariciándolo, entró por fin en el club del 50-40-90, acariciando el volumen de puntos de Larry Bird. Otra vez que queda segundo.

En el magnífico artículo de Lee Jenkins, se atribuyen las mejoras de este año de Durant a una mejor selección de tiro (al que comparan con manzanas) que le ayudó a conseguir un nerd con su iPad (todo muy de peli, claro), señalándole lo que las estadísticas avanzadas marcaban como sus puntos fuertes. A mi parecer, lo que ha hecho a KD progresar de verdad esta temporada es su mejora en el bote y la conducción del balón (algo a lo que hace referencia el artículo, un poco de pasada). Controla mucho mejor las penetraciones, lo que le permite perderla menos, y ver mejor el campo, tanto para pasar como para buscar su sitio a la hora de tirar.

Así, Durant este año se ha marcado máximos en eficiencia (su porcentaje de tiro verdadero, 64.7%, ya hemos dicho, es tremendo) y asistencias (pasó de 4.5 a 6 por cada 100 posesiones), reduciendo sus pérdidas (de 4.8 a 4.5). Mantiene una tasa de rebote excepcional para un alero, una dimensión en la que creció de verdad el año pasado (se aprovecha de un tamaño de ala-pívot, ya que es tan alto o más que Ibaka), y los números basados en +/- cada vez le dan un mayor valor a su defensa.

El mejor anotador del mundo sigue dando pasos para ser un jugador total. Y sólo tiene 25 años. De la quinta de Curry, Rose, Westbrook, Love, Brook Lopez

  • Westbrook es amor

Tuvo que ser una triste lesión la que ayudara a mucha gente a valorar en su justa medida al Kamikaze de Long Beach, el Ariete de las gafas de pasta, el Martillo pilón que llegó desde UCLA.

Hasta sus más acérrimos críticos, aquellos que se relamían y congratulaban unos a otros cuando OKC ganó el primer partido de Playoffs sin él a pesar de lo exiguo de la diferencia, se han dado de bruces contra la realidad con la misma contundencia con la que juega Westbrook, como una bola de demolición (con Miley Cyrus encima) contra un edificio.

Russell tiene un punto ridículo en todo lo que hace, desde el cómo juega al cómo viste, lo que ayuda a la contumacia y la conjura necia en su contra. Pero en realidad es un superhéroe, no al modo de los profundos y reflexivos personajes que nos trae ahora la factoría Nolan, sino de los de la Marvel. Un Vengador que comete errores y se ríe de ellos, que se puede permitir la chulería porque se sabe mejor, alguien que está obligado a seguir intentándolo, porque no puede quitarse las mallas y el antifaz e irse para casa. Todo en Westbrook tiene un asterisco y una razón de ser.

Sus números individuales son decepcionantes para quien se supone, queremos presentar, como una superestrella. Alguien que apenas iguala la media de la Liga en porcentaje de tiro verdadero (como siempre, no uséis el porcentaje de tiro de campo de toda la vida, el FG% o TC% en español, con gente que tira triples), otro anotador de volumen y poco acierto, un pasador poco regular. Pero cuando se entiende su contexto, y cómo afecta al equipo, es fácil explicar con estadísticas lo que se ve.

Westbrook es un agujero negro, y no en el clásico sentido de chupón (que también, qué coño), sino en el de que atrae y colapsa una defensa entera sobre él. Cada vez que penetra o que amenaza con hacerlo provoca cambios, e inicia una reacción en cadena que acaba con una oportunidad. Y vaya si penetra. Tiene un porcentaje de acierto cerca del aro por debajo de la media, pero como va tantísimo ahí (3ª mayor frecuencia en número de intentos total y 5ª por partido, 6.7, sacándole una buena diferencia al siguiente jugador de perímetro, Harden) y es la zona que mejor esperanza de puntos tiene, aparte de lo que ya hemos hablado que produce en el resto del equipo, el porcentaje es más que perdonable. Esto unido a que es 8º en número de tiros libres por minuto, ayuda a compensar su tembloroso tiro, que sigue siendo, junto a la selección del mismo, el talón de Aquiles.

Y esto tiene réditos palpables en el equipo. Se le echa en cara que lanza más veces por minuto que Durant pese a que su porcentaje de tiro verdadero está 11 puntos porcentuales por debajo, pero es que, como se vio en Playoffs, KD acierta menos sin él. ¿Podría cortarse un poco? Sí, pero aún así OKC sale ganando.

También, con él en pista, y su juego de atracción hacia el medio, el equipo acierta un 39% de los triples, y cuando se va un 34.8%. Para que se vea que no es sólo efecto de la segunda unidad, sin él pero con Durant (504 minutos en la Regular), la tasa permanece casi igual, 34.9%. Por curiosidad, y quizá no por casualidad, ese número es exacto al porcentaje que tuvieron en Playoffs este año.

Y si vemos estadísticas que no usan los valores individuales del boxscore, como el RAPM, nos encontramos con el 5º mejor atacante (y 8º mejor jugador) de la Liga. OKC son 4.8 puntos mejores por 100 posesiones con él en pista que viendo el partido desde el banquillo. Y si cogemos los 242 minutos que jugó sin Durant para ver cómo sería un equipo con Russell como líder (pequeña e inexacta muestra, pero hemos venido a jugar), tenemos un margen de victoria de 5.6 por 48 minutos, lo que hubiera sido 5º en la Liga la última temporada.

Westbrook no es un producto perfecto, desde luego, y sus defectos serían demasiado grandes para permitirle ser efectivo en algún que otro equipo. Pero en estos Thunder, él es el corazón y la rabia, la primera pieza de dominó que cae y hace caer.

  • Ibaka también crece

Si no estuviéramos en el contexto de analizar a OKC quizá os sorprendiera saber que la carta de tiro de este enlace (rojo, por encima de la media; azul, por debajo, cuanto más intenso, mayor diferencia) pertenece a Serge Ibaka.

Aunque el español llevaba tiempo insinuando una buena muñeca, que presentó en sociedad en el 4º partido de las Finales de Conferencia de 2012 ante San Antonio, este año ha empezado a utilizar el tiro de media distancia profusamente y ha añadido el triple ocasional de la esquina, con muy buen acierto especialmente (consideraciones de pequeña muestra aparte) en el lado derecho del ataque.

Su incremento en el número de posesiones que utiliza en ataque (de 15.5 a 18 por 100 posesiones) ha venido acompañado también de una mejora en el porcentaje de tiro verdadero (de 55.6 a 61%) y así produce 4.5 puntos más por 100, un aumento de más del 25% respecto al año anterior.

Además, que su aumento en la producción lo haya conseguido alejándose del aro es aún más importante con Kendrick Perkins todavía en nómina e  imprescindible para Scott Brooks. El pívot es cada año aún un poco menos en ataque y si sigue esta progresión acabará metiéndose puntos en su propia canasta. Si Serge siguiera acechando cerca del tablero en ataque, los carriles para penetrar de Durant y Westbrook se cerrarían de golpe. Así, todavía tienen que lidiar con la ayuda en la mayoría de posesiones pero de un solo hombre, en lugar de dos.

En defensa, Ibaka ha dado el paso de taponador de élite a defensor completo. Entiende mejor el juego, y cada vez tiende más a «reaccionar» en lugar de «actuar», especialmente fuera de la canasta donde en la defensa del bloqueo y continuación comienza a aprovechar todo su potencial. El año pasado, los equipos apuntaron menos en su dirección (defendió prácticamente la misma cantidad de jugadas que Perkins, mientras que la temporada anterior le buscaron bastante más) porque se coloca mejor para cortocircuitar las opciones de pase (aunque todavía no se haya enterado que James Harden es zurdo, como vimos una y otra vez en la primera ronda de Playoffs en el Oeste).

Algo en lo que podría seguir mejorando de cara al año siguiente, es el rebote en defensa. Su balance individual es pobre, y no estamos en un caso en el que un compañero le robe capturas, ya que el del equipo como conjunto también es mediocre (18º en la Liga, sin cambio en la tasa con/sin Ibaka). No le vendría mal a OKC asegurar unos cuantos balones más en su propio tablero, si no sacrifican cosas como la salida a la contra.

  • La mujer barbuda

Me gustaría que alguien me explicara lo de por qué Perkins sigue de titular, jugando más de la mitad de los minutos, y ocupando 9 millones en el espacio salarial de OKC (pudiendo recibir la cláusula de amnistía), pero me temo que la incredulidad es general, y nadie tiene la respuesta a esta pregunta.

Aunque en defensa todavía es palpable su valor (y los números de los servicios que etiquetan el principal defensor responsable en cada posesión lo siguen colocando en la élite: 0.75 puntos por jugada), me temo que esa aportación no justifica al que es seguramente el peor jugador en ataque de la Liga.

Es el segundo peor anotador en puntos por minuto entre aquellos que jugaron más de 1.000, y encima que lanza muy poco, su porcentaje de tiro verdadero, está muy por debajo de la media, un 47.9%. A eso le une una gran facilidad para perder el balón: 1 por cada 3 puntos que mete (2ª peor marca de la Liga entre los habituales tras Tinsley, que es un base y también participa pasando).

Sus números dentro y fuera en ataque no cambian mucho, porque Brooks ya le pone sola y exclusivamente junto a Westbrook y Durant (de los 1954 minutos que estuvo en pista, 1867 fueron junto a los dos, 83 junto uno a de ellos y sólo 4 sin ni uno ni otro), pero el +/- ajustado y normalizado (RAPM) estima que su presencia en ataque cuesta 4.7 puntos por 100 posesiones a OKC, tercera peor marca en toda la Liga tras los mucho menos utilizados Andris Biedrins y Jason Collins.

Cuando juega Collison en su lugar (muestras pequeñas pero ya repetidas en el tiempo otros años), OKC tiene un índice ofensivo 5.9 puntos superior en ataque con el resto del quinteto titular y +4.3 en la versión con Kevin Martin sustituyendo a Sefolosha. Utilizando todas las combinaciones de 4 jugadores iguales, Perkins mejora a Collison en defensa en 4 puntos por 100 posesiones, pero cuesta 7 en ataque, lo que acaba produciendo un rédito negativo para este equipo.

Quizá si entre Thabeet y Adams, Scott Brooks pudiera encontrar un jugador interior desequilibrante para una segunda unidad que no tendrá a Harden ni Martin este año, se atreva a hacer mejor al equipo con Collison de titular. O incluso con Durant e Ibaka, jugando pequeño (algo más difícil, porque ya no hay un escolta/alero suplente que merezca ser titular, y el puesto ala-pívot es demasiada traca físicamente para KD).Pero de momento, me parece que esto es lo que hay, y gracias por haber venido.

  • El banquillo tiene más tela

10 jugadores de los 15 que forman la plantilla de OKC han nacido en 1988 o después, 9 fueron elegidos en la primera ronda del Draft, una cantidad brutal de personal y talento por debajo de los 25 años. Pese a que la posibilidad de que Durant, Westbrook e Ibaka sigan mejorando es más que real, lo más seguro es que un salto de calidad Thunder llegara mediante la aportación y explosión de ese potencial que tienen guardado, y parece que alguien tiene que salir bueno, aunque sólo sea por acumulación.

Además, están bien distribuidos por posiciones, ya que podríamos formar un quinteto de jóvenes promesas con Reggie Jackson en el puesto de base, Jeremy Lamb y Andre Roberson en las alas y Perry Jones y Steven Adams como pívots.

Jeremy Lamb es el que más ojos encima tiene, en primer lugar porque fue una elección en los puestos de lotería, y en segundo porque es el relevo natural en la plantilla de Kevin Martin, y ese puesto de sexto hombre tan importante en este equipo.

Lamb no es un francotirador infalible como Martin, ni un prodigio en la creación tras bloqueo directo en el molde de Harden, y le van a tirar a la arena del Coliseo con un año menos de práctica que al ahora jugador de Houston. Jeremy se ha caracterizado por ser eficiente, cumpliendo en todo sin destacar en nada, pero todavía es una incógnita a este nivel.

La ventaja es que este año, cuando vuelva Russ, OKC repartirá la carga con el base suplente, Reggie Jackson. Teniendo en cuenta que en las plantillas de años anteriores este puesto lo cubrieron los primeros años de Maynor y él mismo con menos experiencia, la posición no ha estado tan bien cubierta desde que la franquicia vino de Seattle.

En Playoffs, cuando la lesión de Westbrook le mandó al puesto de base titular, promedió un más que satisfactorio 14-5-3.5 en Playoffs (58.1% de porcentaje de tiro verdadero), en línea con lo que estaba haciendo por minuto durante la Temporada Regular, aunque orientando su juego hacia la anotación. Como tirador es deslucido pero su mejora a la hora de atacar el aro ha sido palpable: undécimo mejor jugador (mínimo 100 intentos) en porcentaje de tiro cerca del aro, con un magnífico 71% en Temporada Regular, (que mantuvo en Playoffs, 71.4%) después de estar por debajo del 45% en su primera temporada en la Liga. (Pseudo-nota al pie: OKC es un equipo increíble en este aspecto, Ibaka y Durant están encima de él en la clasificación de FG% en el área de no-carga, Sefolosha y Collison justo debajo. Y aún así, OKC son sólo 4º como equipo. El culpable de esto, empieza por W y acaba por Estbrook. Aunque como ya dijimos, lo hace tanto, que no es cosa mala, si superas el 50-55%, y Westbrook tiene un 58.9%, cuanto más vayas mejor).

Por otro lado, y cambiando de tema, Andre Roberson trae unas alucinantes tasas reboteadoras a la Liga, cogiendo más de 11 rebotes por partido en la NCAA. Para un equipo bastante mediocre en los tableros, podría ser una manera de mejorar… pero hay un problema. En realidad es un alero de 2 metros, que en la NBA es más bien tamaño de escolta. Veremos como se traduce una habilidad tan singular, porque si mantiene ese nivel, tendrá una oportunidad, y de hecho, podría ser la llave a un grupo de small-ball, ya que con defensa y rebote es como se tapan gran parte de los agujeros que se crearían si el equipo se hace baijto.

Veremos si entre estos jóvenes pueden producir puntos en una unidad que no tiene mucho impacto ofensivo a priori. Y si no, y ahora de momento para empezar, sin Westbrook, siempre les quedará Fisher.

Avance de temporada 2013-2014: New York Knicks

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

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Cuando un equipo decepciona en Playoffs y luego no se refuerza con nadie ilusionante, tendemos a descartarlo el año siguiente y ver su candidatura como menor, entre otros que sí cumplieron y lucen pujantes, o aquellos que han añadido savia nueva. Tras leer artículos, predicciones, tuits y demás parafernalia, los Knicks despiertan poco entusiasmo y es frecuente verlos situados en la quinta posición del Este, con 5-10 victorias menos que el año anterior.

Es verdad que el Este parece más fuerte este año, pero esta línea de razonamiento ha fallado en los últimos años con equipos como Dallas, San Antonio o Boston. Para descartar a un equipo que el año pasado ha estado muy bien y al que regresan casi todos los jugadores importantes, es mejor tener una buenísima razón. Y con New York, ¿la habrá? Kidd, Novak y Copeland fuera, Bargnani, World Peace y Udrih dentro, y sobre el papel, los Knicks no pueden lucir mal.

  • Radiografía de los Knicks

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Bipolaridad

Los Knicks fueron un equipo de dos caras y llevadas tan al extremo que a veces parece difícil que estemos hablando de la misma franquicia. Fueron el equipo que más posesiones acabaron con un aclarado y el segundo que menos asistencias dio. Por el otro lado, son el tercer equipo con más tiros tras pase y el que menos balones pierde. Entre unas cosas y otras, lideraron también la Liga en triples intentados en general y frontales. Individualidad a tope y juego en equipo a la vez.

Conociendo las personalidades de los jugadores importantes (Melo, JR o Felton por un lado, Kidd, Prigioni o Chandler por el otro), es más sencillo entender que exista semejante bicefalia. Lo que es fascinante es que hayan podido coexistir y llevar al grupo a ser el tercer mejor ataque de la Liga la temporada pasada, y el segundo equipo en el Este, por encima de, por ejemplo, Indiana.

Este año vuelve el equipo casi intacto, ya que de los ocho jugadores con 1.000 minutos (vamos a incluir a Shumpert que se nos quedaba fuera con 996), regresan 6, perdiendo sólo a Novak, un tirador acongojante que abre la pista pero no tiene ningún peso específico en cómo juega el equipo y a Jason Kidd, que enseñó sus 39 años claramente y fue el peor jugador NBA en Playoffs, pero… ¿y si fuera el bloque clave que mantenía en pie el Jenga?

Ese es el único miedo que me da esta plantilla. Cambiar a Kidd por Beno Udrih es una mejora en lo deportivo, pero con la salida de Jason se desequilibran el Yin y el Yang, sale el liderazgo del vestuario por la puerta, y entra la nueva encarnación de Ron Artest por la ventana. La identidad de este equipo era que tenía dos, y ahora, Venom se estará comiendo a Spiderman.

Buen caso de estudio va a ser este equipo en cómo afecta el liderazgo a un grupo de élite.

  • La plenitud de Melo

Ha costado lo suyo, pero las abalanzas a Carmelo Anthony ya han llegado a un nivel casi unánime, y es reconocido como una estrella legítima en sus mejores años. El mayor anotador el curso pasado, está un peldaño por debajo en eficiencia ante monstruos como LeBron o Durant, pero su 56% en tiro verdadero con un porcentaje de utilización tan descomunal como fue su 35%, sólo lo han mejorado King, Gervin, Jordan, T-Mac y Wade. Cuando tuvieron una carga de trabajo en ese rango, por ejemplo, KobeIverson, o Wilkins, su eficiencia fue inferior a la de Melo.

Por fin jugó de ala-pívot (un 72% del tiempo), e incluso de pívot, en los quintetos ultra-pequeños de New York, y su producción cuando jugó de 4 fue mejor, en lo personal, y en lo colectivo, ya que el equipo también era superior en 2 puntos por 100 posesiones con Anthony de ala-pívot que con él de alero. No es que su juego cambie mucho en función de la posición, ya que sigue utilizando la línea de 3, la media distancia y el juego de espaldas con una frecuencia parecida. Postea más, eso sí, (y frente a oponentes más grandes que en el pasado), aunque ha conseguido un mayor porcentaje de sus puntos desde el triple, y menos desde la pintura y de tiros libres que en el año anterior. Teniendo en cuenta que puede ser puesto en ambas posiciones del pick’n’rollCarmelo Anthony es para mí el mejor jugador en esta jugada en la Liga ahora mismo como anotador (LeBron le ganaría si incluimos pases a los compañeros, Harden si sólo tenemos en cuenta al bloqueado) y este año volvió a recuperar el acierto en las suspensiones que había perdido en su complicado año anterior.

La gracia de colocar a Anthony de 4 no está en que le convierta en mejor jugador o le acerque a la canasta: lo que cambia es el equipo. Permite a New York poner un tirador más en la pista, ensanchar el campo, y freír al rival desde el perímetro: con Melo de alero, jamás habrían superado el récord de triples en una temporada. Pierden un poco en defensa, pero el balance es extremadamente positivo. Este año, con las llegadas de World Peace y Bargnani, dos jugadores que pueden tirar de tres y defender cuatros (el italiano, molestar, más bien), es muy posible que juegue más en su posición original, por decir algo. Porque lo que importa no es tanto quién coge a quién y cómo clasificarle, sino tener cuatro triplistas (por lo menos) en cancha en todo momento.

Aunque esté en el momento más dulce de su carrera, Melo no tiene otra opción que seguir tirando de los Knicks. Porque si a este equipo le superan los Bulls, Pacers y Nets en el Este, volverá el rún-rún. Los odiadores profesionales están calladitos, pero todavía no han entregado las armas.

  • Otra vez muy profundos

Los Knicks vuelven a tener una rotación larguísima, algo que necesitan por la veteranía de alguna de sus piezas, el estado de salud de otras (qué pena, Amar’e), y la falta de defensa aquí y allá. Lo malo es cuando todo el mundo está listo, y tienes 11-12 hombres que merecen minutos. Woodson, un entrenador de esos que dicen de jugadores, supo navegar muy bien en la situación el año pasado, y hemos de confiar en él de nuevo para esta.

Pocos equipos cambiaron tantísimo como los Knicks, y viendo el reparto de minutos se observan muchas cosas curiosas. Por ejemplo, nadie jugó los 82 partidos, y su jugador con más minutos, no fue titular en ningún encuentro, mientras que un total de 15 hombres salieron de inicio alguna vez. New York fue un Mr.Potato (no sé cómo se nos ha podido ocurrir está comparación con un equipo entrenado por Woodson), que cada día tenía alguna pieza diferente al anterior, pero que siempre lució presentable.

De todos modos, esa profundidad, parece algo descompensada a priori. La situación del perímetro va a ser un polvorín, con 6 hombres, para en principio 2 puestos (y algo de propina cuando los Knicks pongan al equipo super pequeño): Felton, Shumpert, Smith, Prigioni, Udrih y su elección de primera ronda del Draft, Tim Hardaway Jr. (fíjate si el destino es juguetón, que el hijo de Mr.Crossover tuvo que acabar en New York). Es un grupo más o menos joven (sólo Prigioni, que está fresco tras años en Europa se sale del rango de edad típico), y Shumpert ya debería estar al 100% tras su terrible lesión, así que cuando se junten todos, alguien no va a estar contento con la situación. Pero las lesiones ocurren, y por lo pronto, JR no estará presumiblemente al inicio de temporada (y por lo pronto se tiene que perder 5 partidos de sanción a mayores), por culpa de esa misteriosa lesión que no conocimos hasta después de firmar su contrato. En los próximos días tendremos alguna noticia más de cuándo estará disponible, pero así es como se solucionan los atascos en una rotación.

El frontcourt sí que es algo más frágil. Woodson ha declarado que no tendrá un quinteto fijo ni mucho menos, pero es posible imaginar a World Peace, Anthony y Chandler de inicio con Stoudemire (limitado a unos 20 minutos por partido, y eso cuando esté), Bargnani y Martin desde el banquillo. Al inicio de la temporada Kenyon cumple 36, Metta 34, y Amar’e unos 31 que parecen 40. Aquí sí que será muy difícil verlos a todos a la vez, e incluso es posible que tengan que tirar de los Cole Aldrich o Jeremy Tyler cuando se agolpen los veteranos en la enfermería. Pero de entrada es un grupo con bastantes opciones, anotación en todo momento, banquillo incluido, y con algo más de tamaño que el grupo del año pasado.

Mike, tu turno, que hay trabajo…

  • Los grandes manzanos

Todo el mundo ama a Raymond, y él a quien quiere es a New York. Felton ya ha decidido que sólo juega bien y se pone en forma allí. También, de todos los modelos que tenía para elegir, y todo lo que podía haber sido, quizá por afinidad entre Tar Heels, se quedó con Kenny Smith. Pero él sin anillos, de momento. A esta edad fue más o menos cuando los ganó The Jet, pero el Jordan de esta época no se ha retirado, ni parece que estos Knicks estén en la posición de capitalizar algo así como aquellos Rockets. A JR le mola el rollo aún más, disfruta de cada restaurante y cada club llegando todo feliz en su Gurkha F5. No tendría tanta gracia pasear por Milwaukee como si fuera Ahmadineyad.

Lo mejor que les podía pasar era acabar en un equipo en el que les dieran luz verde, que no tuviera miedo de aprovechar su inconsciencia. Al fin y al cabo, cuando les firmas un contrato, sabes lo que te van a dar, y el siguiente paso debería ser el pensar cómo les vas a aprovechar, no preparar la lista de cosas que les mandarán de vuelta al banquillo en cuanto las hagan. No puedes cambiar a Felton, menos a JR Smith, disfrútalos, a su juego y su carisma, o abandona.

Lo cierto es que aunque JR Smith sea el más popular, también por todas sus andanzas fuera del Garden, reconozco que casi me hace más gracia Felton. Seguramente tiene peor selección que Melo y JR aún, y eso que entiende mejor que ninguno de ellos el concepto de eficiencia: prácticamente sólo lanza de tres, o cerquita del aro, con la ocasional suspensión a los lados de la línea de tiro libre, cuando recoge el bote tras bloqueo directo. Tiene prácticamente la distribución de tiro alabada en Harden, pero en su caso es un rollo tróspido, con un porcentaje de tiro verdadero 10 puntazos por debajo del de barbita, e inferior a la media.

Los dos tiraron mucho, y metieron por debajo de lo esperado. Cinco como ellos, y el equipo está fuera de Playoffs. Pero la amenaza que suponen para el equipo rival obliga a estirar las defensas como ningún otro equipo hace en la Liga (LeBron en Miami, o Parker en San Antonio, más bien las encogen), y el resto de jugadores se aprovechan de la expansión.

Son un magnífico ejemplo de estos Knicks, en los que la temeridad acaba teniendo, de algún modo, recompensa.

  •  La defensa, hacia abajo

Tras ser el Mejor Jugador Defensivo en el año 2012, Tyson Chandler se perdió 16 partidos y jugó con molestias muchos otros, y la defensa de los Knicks cayó de la 5ª posición a la 16ª, pese a que no perdieron ningún defensor interior (menos minutos de Stoudemire, en lo que no es precisamente su mejor cualidad).

Los Knicks en defensa fueron la imagen en el espejo de su ataque, si este estuviera además dado la vuelta. Les atacaron mucho (y de manera muy efectiva) mediante aclarados, lo que despierta la pregunta sobre si fueron los Knicks los que contagiaban a los rivales o viceversa, y recibieron una gran cantidad de triples frontales. Cambiaban mucho en los bloqueos y lanzaban a menudo dos-contra-uno, pero una cierta falta de comunicación, y esquemas más sofisticados de lo habitual (rotaciones en un orden diferente al estándar) convertían la propuesta de Woodson en un doble o nada que a menudo acababa con un tiro rival solitario.

También es inevitable sacrificar la defensa al sacar un equipo más pequeño, y estos Knicks lo hicieron a varios niveles: utilizando dos bases una gran cantidad del tiempo, y colocando a Melo de ala-pívot, o incluso de 5. Este año, alguno de los refuerzos ayudarán a la tarea (World Peace todavía tiene impacto, Udrih puede defender escoltas si JR se pierde más tiempo del esperado y siguen utilizando dos bases, esperamos a un Shumpert sano), pero la mejora tendrá que venir con un nuevo cambio en las reglas y la vuelta al nivel de Chandler, una pieza clave en este equipo.

Tras Melo, quizá la que más.

  • Shumpert Alert

Shumpert se perfila como más que posible titular y jugador destinado a recibir muchos minutos en el perímetro de los Knicks este año, pero es fácil utilizar las estadísticas grupales sin contexto para reducir su aparente valor.

Con él en pista, los Knicks eran 0.3 puntos mejores que su rival, y sin él, 6.7, una diferencia de 6.4  en su contra, que es la mayor del equipo. El +/- ajustado y normalizado también lo compara muy desfavorablemente con el resto del perímetro neoyorquino. Cuando juegan con los mismos 4 compañeros, el equipo es 11 puntos por 100 posesiones mejor si está JR Smith, 13 si estaba Jason Kidd o 14 con Ronnie Brewer, las comparaciones con más de 1000 jugadas en común.

Sacar números de quintetos tiene mucho menos poder significativo, por el constante jugueteo de Woodson: ningún grupo en New York contabiliza más de 269 minutos en pista por lo que estamos haciendo comparaciones en base a una muestra muy pequeña, pero los tres más repetidos incluyen a Felton, Kidd, Melo y Chandler, junto a un escolta, y es el quinteto de Shumpert, con un -6.5, el peor valorado (el excelente +26.9 con JR Smith es surrealista, y demuestra cómo estas muestras se van de madre a veces).

Los números de equipo cuentan la historia de que los Knicks eran peores en ataque cuando él estaba en pista, y por tanto, en general. En defensa, reconocen su valor, pero algo no cuadra en el otro lado del campo con él.

Y aquí es cuando tiene que intervenir el contexto y la situación: tras salir de una rotura de los ligamentos de la rodilla, Iman Shumpert tuvo el segundo peor porcentaje cerca del aro, un paupérrimo (43.8%), justo debajo de otro hombre con idéntica lesión, Ricky Rubio. El acierto fue de menos a más, alcanzado niveles más parecidos a lo que vimos en su año de novato a finales de abril y en Playoffs, pero en conjunto, la falta de explosividad según se recuperaba de la lesión le convirtió en un lastre en ataque, y en un jugador fallón en las penetraciones, algo que con buena salud, no se volverá a repetir.

Es más, su segundo año en ataque fue muy positivo, ya que el cartel de incapaz como tirador que tenía colgado, se cayó de golpe. Metió el 40.2% de los triples (y un 42.9% en Playoffs), y si mantiene un porcentaje por encima del 38%, se convertirá en un legítimo jugador 3D, de esos que justifican su tiempo en pista con defensa y el tiro justo y necesario. Además, puede atacar el aro en línea recta (de nuevo, queremos creer que lo del año pasado es un problema puntual por la lesión), algo que otros jugadores 3D, más limitados atléticamente no pueden hacer, añadiendo una dimensión más a sus posibilidades como secundario.

Shumpert sigue intentando ser un playmaker incluso, y se presentó a la Summer League a probar de base, pero esto ya es tensar la cuerda. Es magnífico que intente mejorar todo lo posible, y lo que añada a su repertorio a mayores nunca será malo, pero los Knicks actuales necesitan más que consolide las mejoras en tiro la pasada temporada, antes que el desarrollo de un juego tras bote o en la media distancia, de lo que ya van sobrados.

  • Esperanza con Bargnani

Los Knicks estuvieron agresivos, pese a que su situación respecto al tope salarial les daba muy pocas opciones de mejora, y se trajeron de Toronto a Andrea Bargnani, el pívot que no defiende ni rebotea, y que está más a gusto cuanto más lejos se encuentre de la canasta. En primer lugar, no olvidéis esa regla no escrita de no convertir en proscrito a un jugador hasta que no lleve un par de cambios de aires. Y en segundo, en el peor de los casos, Bargnani siempre puede sustituir a Steve Novak. Y aunque cobre el triple, que más os dará a vosotros, que no lo pagáis.

Bargnani cuesta a su equipo 2 puntos por 100 posesiones en defensa según el RAPM, y es el segundo jugador de la Liga de más de 2.08 que menos rebotes coge. Sólo un 7.6% de tiros fallados mientras él está en pista caen en sus manos, lo que da que pensar si todos ellos no llegan ahí de casualidad. Pero el primero en la lista es precisamente Novak, que sólo acorrala el 5.4%, y en defensa costó 3 puntos por 100 jugadas a los Knicks.

Steve es mejor tirador (43.4% a lo largo de su carrera frente al 36.1% de Bargnani, tirando casi el doble por minuto), pero sólo sabe hacer eso, mientras que el italiano puede ponerla en el suelo ante una defensa a la desesperada y dejar al defensor volar mientras pasa por su lado, por lo que los defensores le tiene que respetarle lo mismo, o incluso más. Si no consiguen nada mejor de él, puede cumplir en el papel de ensanchador de campo que le ha dado 20 minutos por partido a Novak en New York.

¿Pero si por cualquier motivo vuelve el jugador de hace un par de años, el de antes de las lesiones, y ayuda a Stoudemire para que entre los dos le proporcionen a los Knicks un anotador interior desde el banquillo? ¿O si con él los Knicks pueden hacer más grande el quinteto titular, devolver a Melo al puesto de 3, y hacerlo sin perder una gota de tiro? Total, a los Knicks sólo les ha costado dinero.

  • Unas palabras para Priggie Smalls

Dudábamos mucho el año pasado que un Pablo Prigioni, al que la gente no veía marcando diferencias en la ACB, pudiera ser relevante a estas alturas en la NBA, pero el pase extra, que hacía contagioso y extensible al equipo, casi un 40% desde el triple e incontables (es un decir) robos de cartera en los saques en línea de fondo del equipo rival, le convirtieron en un favorito para los fans del Madison, que no se cortaron en corear su nombre a final de temporada.

Este año ha decidido continuar su aventura, y los Knicks saben que tienen en él un reserva de garantías para el puesto de base, aunque la llegada de Udrih puede recortar sus minutos. Pase lo que pase, su historia el año pasado fue bonita, y parecía ser la nueva versión del cuento de la Cenicienta en New York, que ya vivimos no hace mucho con Jeremy Lin. Este sí tendrá una segunda parte.

Avance de temporada 2013-2014: New Orleans Pelicans

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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En New Orleans ha entrado la prisa en el primer año de pelicanismo, y han traspasado la elección de primera ronda este año y la del próximo (condicionalmente, si no está entre las cinco primeras), el base y pívot titulares del año pasado, y todo su espacio salarial, por lo que ha acabado siendo la pareja Jrue Holiday y Tyreke Evans, básicamente.

Aunque el equipo sigue siendo muy joven y con alto potencial de crecimiento, acelerar el proceso no suele ser buena receta, y el precio pagado parece bastante alto. De hecho, la plantilla actual despierta una serie de dudas, y ni siquiera son favoritos para entrar en los Playoffs este año, entre tantísima competencia. La defensa, la profundidad, la salud de Eric Gordon y tal vez la química, serán los puntos débiles de un equipo que, no obstante, puede tirar bien, cuenta con una ristra de jugadores capaces de crear su propio tiro, y promete hacer ruido a medio plazo y entretener al público. Pena que esas camisetas…

  • Radiografía de los Pelicans

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Sobre el papel…

Juntar a Holiday, Gordon, Evans, Anderson y Davis en una misma plantilla, suena muy bien. Todos son jugadores proficientes en ataque, hay tres capaces de crear tiros para sí mismo o sus compañeros, dos tiradores impávidos (aunque a Gordon le mantenemos más por reputación y por lo bonito de su tiro, ya que por porcentajes, la verdad, tendríamos que hablar de Holiday y no de él) y aunque falte anotación en el poste bajo, eso no suele ser un obstáculo insalvable para tener una ofensiva explosiva.

Pero el total de este grupo jugando como quinteto tiene pinta de ser menor que la suma de sus partes, con problemas de redundancia, defensa y tamaño. Además, es muy posible que estos 5 jugadores sean los únicos que superan el umbral de competencia medio en ataque en la NBA de la plantilla, y que lo más racional sea juguetear con las rotaciones, para mantener siempre parte del talento en la cancha.

Los Pelicans pagarán casi 12 millones a Tyreke Evans, más de 14 a Eric Gordon y 8 a Ryan Anderson y seguramente uno de ellos, o por lo que parece, dos (Evans y Anderson) saldrán desde el banquillo. RAndo ya lo experimentó (fue titular sólo en 22 de los 81 partidos de New Orleans el año pasado), pero los dos jugadores exteriores nunca han pasado por el aro. Si Monty Williams toma la decisión, veremos si no hay rechazo por parte de los actores principales. Tyreke ya dijo en una entrevista a HoopsHype que no le importaría tener un «rol Ginóbili» pero hablaba de que también le gustaría acabar los partidos, algo para lo que no habría tanto problema. Williams ya ha declarado que los 28-30 minutos, y un puesto al final, sí que podría dárselos.

Si analizamos los problemas que tendría el quinteto de los cinco mejores, el de la redundancia es el que menos preocupa. Los Pelicans pueden acabar cayendo en el tan temido turnismo (el baloncesto, como la política), en el que los buenos jugadores exteriores se reparten las posesiones, y cuando no les toca a ellos, están más pasivos y desconectados de lo habitual. Pero tanto Holiday, como Gordon o Evans están relativamente acostumbrados al juego sin balón por las experiencias que han tenido en sus equipos de procedencia y todos tiran bien, requisito casi imprescindible para que funcione una reunión de jugones (si Evans mantiene el sorprendente acierto del año pasado). Lo que a lo mejor no es tan fácil de arreglar es…

  • La de-fen-sa

…y es que lo que asustaría de poner a sus mejores cinco jugadores en la cancha es que Gordon, Evans y Davis son pequeños y/o débiles para jugar en las posiciones de 2, 3 y 5 respectivamente, y Ryan Anderson no es precisamente un stopper jugando de 4, en el equipo y sistema que la pasada temporada fue el tercer peor de la Liga.

Los dos hombres altos compartieron 697 minutos, recibiendo 115 puntos por 100 posesiones, 6.1 más que el peor equipo de la Liga, lo que es una auténtica bestialidad, y junto con Eric Gordon, la otra pieza de la que tenemos muestra, la tasa es idéntica para el trío: 114.6 puntos por 100 encajados, en 237 minutos. Monty Williams podría elegir cambiar un par de piezas de ese grupo por defensores, uno interior y otro exterior, y así de paso aportar algo más de chicha al banquillo. Y ojo, porque podría tener a un jugador excelente escondido.

Las estadísticas en contexto del quinteto, apuntan a Al-Farouq Aminu como uno de los mejores jugadores en defensa de la Liga. Como solemos recomendar, estos números hay que cogerlos con pinzas, porque muchas veces no son sólo función del jugador, sino de sus compañeros y aquellos a quien reemplaza, y en pequeñas muestras puede ocurrir de todo.

Pero aunque Aminu no fuera el defensor de élite al que sus números apuntan, la evidencia se va acumulando y haciéndose muy significativa como para creer que el alero al menos hace contribuciones bastante positivas en estas tareas. Con él en pista, los Pelicans fueron 4.7 puntos por 100 posesiones mejores, comparándolo con sus minutos en el banquillo, y la marca sube a 6.1 puntos el año anterior. El RAPM, que calcula lo mismo pero tratando de ajustar en la medida de lo posible algunos de los efectos del resto de compañeros, estima que su contribución mejora en 3.6 puntos en defensa por 100 a New Orleans (2 el año anterior), lo que es la mejor marca entre todos los alas, por encima de Tony Allen o Andre Iguodala.

Comentábamos hace poco que el trío AndersonDavisGordon tenía un índice defensivo de 114.6 puntos por 100 en contra en 237 minutos, pero esto se reparte en dos grandes grupos, uno de 128 minutos con Aminu en pista, en el que reciben 106.9 (que estaría entre los 3 peores de la liga, pero sería un avance) y otro de más infinito elevado a cuatro millones el resto de los minutos que una combinación de Roger Mason, Darius Miller o Xavier Henry completaban el quinteto.

Aminu tiene unas condiciones atléticas impresionantes, un gran tamaño para la posición (de hecho jugaba de ala-pívot en la Universidad) y es un increíble reboteador defensivo: el pasado año cogió el 25.5% de los fallos rivales, lo cual es muy buena marca para un hombre alto, 15ª para jugadores con más de 1.000 minutos, y directamente estratosférica para un alero (LeBron, con sus minutos en el puesto de 4 incluidos, es el siguiente con un 20.8%). De hecho, recogió más fallos por oportunidad que el propio Anthony Davis. Los Pelicans fueron 8º en rebote defensivo la pasada temporada, pero si sólo tuviéramos en cuenta los minutos de Aminu en pista subirían a la 3ª posición. Tiene algún lapsus ocasional en la defensa colectiva (los Hornets, sí, sí, los Hornets, fueron un desmadre el año pasado), pero es muy sólido en el uno contra uno, y no arriesga demasiado. Poco a poco se ha ido convirtiendo en uno de los maestros en la Liga forzando pérdidas cuando le ponen un bloqueo directo: no se engancha, y le roba la cartera al jugador llegando desde atrás o un lado.

El problema con Aminu es el obvio: que en ataque no aporta como debería un titular, y menos como alero. No hay más contribución por su parte al juego ofensivo que la finalización más básica, el rebote ofensivo o la posibilidad de salir a correr a la contra. No puede tirar, botar o pasar, y por tanto no saca faltas ni tiros libres pese a su cuerpo, la pierde demasiado para lo poco que está en contacto con el balón y no está mejorando, de hecho, su porcentaje de utilización cae año a año: sólo buscan la opción Aminu cuando es estrictamente necesario. Sorprende que con la ventaja en tamaño con el alero estándar no le utilicen en el poste bajo jamás (eso sí, cuando coincidía con Ryan Anderson era habitual verle defendido por un ala-pívot, con el alero pasando a coger a RAndo, lo que le despojaba de la ventaja), lo que indica que no debe ser muy habilidoso, aunque esto lo tenemos que imaginar.

Jugando junto a un ala-pívot como Anderson, segundo jugador que más triples anotó el año pasado en la Liga y un equipo que promete ofensivamente, Aminu podría ser el alero titular con Evans o Gordon de sexto hombre sin que el ataque sufriera demasiado en la primera unidad. Pero el efecto que tiene en la defensa del equipo desde esa posición, él y casi cualquier alero es limitado (recordemos que el GordonAminuAndersonDavis en defensa seguía entre los peores de la Liga: cuanto más alto sea el defensor bueno, mucho más impacto).

Por tanto además de colocar a Aminu en el quinteto, como parece que va a suceder, tampoco sería de extrañar ver, aunque sea de vez en cuando, a Jason Smith o Greg Stiemsma en el juego interior en el lugar de Anderson, de hecho Monty Williams ya ha declarado que «le gusta la idea» de una segunda unidad con Tyreke Evans, Ryan Anderson y Jason Smith, y en el primer partido de pretemporada ya les utilizó saliendo desde el banquillo, con Al-Farouq y Greg de titulares, aunque estas declaraciones y las pruebas de la primera pachanga no tienen que ser vinculantes.

Y sí, así el banquillo de los Pelicans pasaría a ser uno de los más fuertes del Oeste, pero el AminuDavisStiemsma convertiría a los Pelicans en el peor frontcourt de ataque de la Liga, con dos lastres como anclas de transatlántico. Si además, Gordon tarda en aparecer y el que juega de escolta es Morrow para reservar intacto el rol de Evans, Holiday casi preferirá haberse quedado en Philly. El potencial de esta unidad estaría en que pueden ser una de las mejores en defensa de la Liga (sobre todo si Davis explota en este lado de la cancha), la segunda unidad seguramente aportaría en positivo, y los Pelicans, que llevan siendo últimos o penúltimos en ritmo de juego los tres últimos años, podrían seguir jugando como a Monty Williams le gusta. Lo malo es que no sabemos si hay ataque suficiente para compensar (al fin y al cabo se trata de meter más canastas de las que te meten la misma temporada, no ir dando bandazos entre buen ataque/buen defensa año a año) y que convertiría a un equipo joven (el que más la pasada campaña) y potencialmente rápido, en uno plomizo.

Lo de poner un pívot junto a Davis, y sacar a Anderson desde el banquillo, junto a Aminu, no es nuevo, de todos modos. Ya el año pasado utilizaron a Robin Lopez en este papel toda la temporada, y no nos extrañaba que Monty Williams repitiera. Las parejas AndersonSmith y DavisSmith fueron bastante mejores defensivamente por números el año pasado que la AndersonDavis (especialmente con el número 1 del pasado Draft, aunque sólo hay 84 minutos de muestra) y estos quintetos no serían tan terribles en ataque reemplazando a Aminu, titular el año pasado, por Evans. Smith, aunque un poco blando en apariencia, me parece un buen jugador, infravalorado y puede ser buena opción si este equipo decide correr la pista, y tiene algo de tiro de media distancia para jugar en estático. De hecho, me gusta más como opción titular que Stiemsma, y más aún si juega Aminu, pero… no soy yo el que elige.

La última vía posible sería la del small-ball, utilizando a los tres bajitos, Aminu (de ala-pívot) y Davis, solo con Anderson saliendo desde el banquillo. Al-Farouq y Anthony sólo jugaron como referencia interior 16 minutos la temporada pasada, y aunque ambos serían capaces de marcar el territorio y defenderse en los puestos de 4-5, perderían la ventaja que mantienen sobre sus rivales actuales. No obstante, me atrevo a decir que tal y como está la plantilla de los Pelicans ahora mismo, aunque en defensa sea un quinteto demasiado pequeño, este año lo veremos bastante más, quizá incluso para finalizar algún partido. Los últimos minutos de los encuentros, el trío exterior y Davis parecen fijos, habrá que ver (y el marcador tal vez lo dicte) quien es el último hombre de quinteto.

Lo que está claro es que la plantilla tiene una gran carencia de jugadores que cumplan a ambos lados de la pista, lo que va a suponer un gran dolor de cabeza para Monty Williams al combinar las rotaciones. Sin entrar aún en la falta de talento general, todos los quintetos que puedan poner en pista los Pelicans tienen al menos un par de agujeros.

Cuando tienen defensa suficiente, falta anotación, creatividad y buen gusto en ataque. Cuando hay tiro y penetración, el equipo queda pequeño. Si juegan los buenos, el banquillo es atroz, y si la segunda unidad se potencia, se hace a costa de desfalcar el quinteto. En la NBA siempre se puede tapar alguna vía de agua, pero según se van acumulando varias es muchísimo más difícil. Lo malo también es que el habitualmente lesionado Gordon comienza el Training Camp con problemas (debería estar a punto para el inicio de temporada, y tal vez sólo sea precaución, pero cuando con un historial así no se juega desde el principio… mal vamos), y no está este equipo para permitirse muchas ausencias.

De hecho, a día de hoy, creo que es esa falta de profundidad lo que les separará de los Playoffs.

  • Davis, año II

Como diría Michael Corleone: «Justo cuando creía que estaba fuera, vuelven a involucrarme». Esta será la segunda parte de la experiencia de Anthony Davis, no la tercera, pero si hay algún motivo por el que tener ciertas esperanzas de que los Pelicanos estén vivos en la post-temporada, es él.

El año pasado, sin ser mala temporada en absoluto, de hecho, todo lo contrario, creo que demostró que está un poco más lejos todavía de lo que se esperaba de él, sobre todo en defensa. Recordemos las comparaciones con Duncan, y como era el jugador más seguro en un Draft desde Dwight Howard, el Bill Russell del siglo XXI, etc… y claro… pues, de momento, no.

Dependiendo del sistema de producción individual «todo-en-uno» que mires, su temporada varía mucho. Fue 14º en PER (más de 1000 minutos jugados), 34º en Win Shares por minuto, 47º en Wins Produced, y 88º en RAPM. Algunos sistemas destacan de él que anota eficientemente (porcentaje de tiro verdadero del 56%, aunque solo 13.5 puntos por partido), rebotea bien (Top 30), y pone muchos tapones (Top 15). En defensa, el equipo no fue brillante desde luego con él. Para todo el bombo que se le dio, la falta de fuerza fue un problema en su primer año, y fue el Pekovic inverso: no había quien no le pudiera desplazar en el poste bajo. También quiso hacer demasiado. Este equipo sufrió mucho defendiendo en grupo,  descontroladísimos en las ayudas y permitiendo muchas canastas fáciles por malas rotaciones y despistes. En su caso, le gana la ambición desmedida por aparecer en la jugada para intimidar: tiene que aprender mejor cuándo puede dejar a su hombre libre sin consecuencias. Es fantástico que tenga semejantes ganas y energía, porque eso es difícil que aparezca con el tiempo, sin embargo cogerle el punto a las decisiones en pista es algo más sencillo, que muchos jugadores acaban por desarrollar.

Y en ataque estamos hablando de lo que hasta ahora es poco más que un finalizador, que necesita poner a punto sus habilidades de tiro y pase. Para mí fue uno de los jugadores más inofensivos de la Liga en producción más volumen desde el poste alto con el balón, pero dio motivos para ser optimistas, ya que tiene detalles interesantes, como la habilidad para ponerla en el suelo, su juego por encima del aro, o la forma en la que continúa los bloqueos directos. El ritmo de Monty Williams no le ayuda demasiado, y eso que tiene una buenísima pinta para correr la cancha, arriba y abajo, y más este año, con Holiday y Evans. Los Pelicans han acumulado creadores, y en este punto de su desarrollo eso es una buena noticia. Seguirán tratando de involucrarle en el juego, para que vaya aprendiendo, sobre todo si se alejan de Playoffs un poco antes de lo que esperan, pero si siguen en la lucha, le darán de comer.

Ahora bien, ¿quiere decir todo esto que Davis no puede llegar a ser el jugador espectacular que nos vendieron? No, en absoluto. Simplemente, que puede que necesite más tiempo de lo que pensábamos. Después de todo, a estas alturas de su carrera, Timmy estaba justo a la mitad de su periplo por Wake Forest, y Dwight David Howard saliendo de una segunda temporada que fue igual o ligeramente peor que la primera de The ‘Brow.

Simplemente, está a un paso grande de ser un All-NBA. Nadie dice que no pueda llegar este año, pero sería más lógico que le llevara un par de temporadas, incluso tres. Y aunque a esta franquicia parezca que le ha entrado la prisa, no hay por qué tenerla.

  • Fondo de armario flojete

Y ahora vamos a esa «falta de talento general». Tras los cinco fantásticos, la colección de nombres (Aminu, Smith, Stiemsma, Brian Roberts, Austin Rivers, Anthony Morrow, Darius Miller…) junta a unos cuantos especialistas que pueden ser útiles puntualmente, pero está alejada a priori de lo que se espera del banquillo (o si se van a mezclar entre ellos, más bien deberíamos decir «de la rotación») de un aspirante a Playoffs.

Austin Rivers podría ser la gran esperanza de ese grupo, pero su primer año fue brutal (no en el buen sentido). Con todas las reservas que tienen las estadísticas que pretenden capturarlo todo en un número, su producción general le pone en muy mala compañía histórica. Los dos únicos novatos desde 1990 con un peor PER que el 5.9 de Austin Rivers son Nikoloz Tskitishvili (SKITAAAA!!!) y Yakhouba Diawara. Hay un precedente histórico que puede dar confianza a Rivers: el primer (y miserable) año de Jamal Crawford en Chicago. Pero cualquiera que le haya visto jugar la pasada temporada tiene que dudar mucho de que este chico pueda hacer carrera en la NBA. En los primeros entrenamientos está prácticamente jugando de base, y en un equipo con Holiday, el puesto de titular, por supuesto, está fuera de su alcance, y hasta la pelea por ser el segundo base frente a Brian Roberts parece desigual (en su contra) por ahora.

Lo que parece fácil de ver es la necesidad de que uno o dos de los cinco mejores jugadores de este equipo tenga que salir como suplente. Que se necesite refuerzo defensivo sea en el interior acerca a Anderson a la segunda unidad, y la falta de creatividad y anotación aún con él, también a un playmaker. Quizá Evans de suplente no sea tan necesario, si Roberts continúa con las buenas actuaciones del año pasado en un sistema que da mucho protagonismo al base, y donde despertó ya cierta química con Anderson, y si le sumamos a otro tirador como Morrow, y Stiemsma o Smith en la última línea de la defensa (que hasta en la segunda unidad, la van a necesitar) quizá puedan mantenerse a flote competentemente, dejando a Tyreke de titular.