Avance de temporada 2013-2014: Los Angeles Clippers

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Tras mejorar en el segundo año con Chris Paul, caer en primera ronda ante un rival al que le parecían tener cogida la medida fue un jarro de agua helada para el equipo pobre, y de momento, el bueno, de Los Angeles.

Este año pueden meterse en Playoffs por tercer año consecutivo, algo que no ven en esta franquicia desde que estaban en Buffalo, y eran los Braves, allá por 1976. Semejante exitazo lo consiguieron con el doctor Jack Ramsay y ahora vuelven a apostar por el entrenador: Doc Rivers es la mejor incorporación que han hecho este año para tratar de llegar a la Tierra Prometida.

Pero los Clippers todavía parecen un equipo que está un escalón por debajo, y sus opciones de anillo se antojan dependientes de un fallo de los demás. Si el joven y quizá algo estancado juego interior evoluciona bajo el manto de Rivers, quizá la cosa cambie, pero ahora mismo a este equipo le sigue faltando algo.

  • Radiografía de los Clippers

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Hey, Doc!

Mientras Paul y Griffin estén en pista rodeados de unos cuantos buenos secundarios, este equipo es candidato a estar en la zona noble del Oeste siempre. Pero tras el cambio del olvidable Del Negro por Rivers, a los Clippers este año se les pedirá mucho más.

Doc no va a cambiar mucho del sentido más general de los Clippers: como entrenador delega y confía en el base de su equipo, y no microdirige los partidos posesión a posesión. El libreto de los Celtics apenas tenía unas jugadas base predeterminadas, de donde partían una serie de opciones abiertas al criterio del jugador con el balón.

En lo que sí va a marcar la diferencia es en los pequeños detalles. Los partidos de baloncesto tienen unas 180 posesiones, y muchas veces la diferencia está en un número de jugadas que se pueden contar con los dedos de una mano. Doc Rivers lleva años sacándose efectivas jugadas de la manga tras tiempos muertos mientras que Del Negro no pasó nunca del «Balones a Will Carlton». LAC tuvo la temporada pasada una gran dependencia de Paul en las posesiones finales o comprometidas, y aunque Chris es magnífico en este aspecto (los Clippers tienen el tercer mejor eFG% en jugadas terminadas en los 4 últimos segundos del reloj de posesión) y se conoce todos los trucos y alguno más (que se lo digan a Tony Allen), los rivales acaban mandando toda la ayuda a tu dirección, y nadie es omnipotente. Con Rivers le darán un respiro, y veremos a Crawford y/o Redick poner en práctica todo el arsenal que llevaba años diseñando para Ray Allen.

En defensa, lo esperado sería que los Clippers utilizaran el sistema Thibodeau que los Celtics llevan tanto tiempo poniendo en práctica. Pondrá presión en Jordan, que tendrá que minimizar sus errores y despistes, y le pedirá una intimidación conseguida con más paciencia que riesgo. Los Clippers no tienen ninguna alternativa para esta posición (ya hablaremos de ello) y por tanto, será una pieza clave. También obligará a Griffin a trabajar más en el balance defensivo hacia el lado fuerte (en el que está el balón) y las rotaciones. Blake ha ido haciendo cada vez más sólida su defensa individual en el poste bajo, pero todavía se descoordina interactuando con sus compañeros.

Quizá lo único que necesitan estos dos jugadores es estabilidad. Después de todo, Griffin ya declaró en marzo que con Del Negro «cambiaban de esquema defensivo partido a partido» cuando este les pidió una mayor urgencia para cerrar los tiros rivales en marzo, y es verdad que los Clippers no parecían tener un plan para toda la temporada. Además, una vez que Rivers decida cuál es la rotación en la que confía, se ceñirá a ella, y no les volverá locos con cambios de pareja.

Los Clippers aparecen muy alto en casi todos los pronósticos, y pese a que ha habido alguna buena incorporación, lo que se resalta siempre es el cambio del entrenador. Eso es toda una muestra del respeto y la confianza que tienen los analistas en las posibilidades de Rivers con esta plantilla. Pero también es cierto que los Celtics no han sido un equipo fácil de ver en el pasado reciente, y parte de la culpa la tiene también Doc, por lo que aquí hemos comprado tickets, pero vamos a esperar un poco para subirnos al barco.

  • Sigue siendo el rey

Si queréis un recopilatorio de todo lo que hace que Chris Paul sea el mejor base del mundo, con algo de distancia sobre el resto además, ya lo hablamos en profundidad el año pasado en el avance de temporada de los Clippers, y también un poquito después el día de Navidad, así que no nos vamos a extender, porque tenemos que hablar del resto de Clippers.

Y también, porque lo cierto es que no ha cambiado casi nada (bueno, ahora ha sido MVP por primera vez en un All-Star), y Paul sigue igual de desequilibrante que siempre, pero no acaba de romper de cara al público general, seguramente porque sigue sin hacer ruido en Playoffs: volvió a perder en primera ronda (de hecho, sólo ha ganado dos series en toda su carrera), y de todas las estrellas ahora mismo en el panorama NBA, nadie ha tenido tan poco éxito.

Una cosa queda clara, Paul se toma los Playoffs como misión personal. El número de veces que tira o saca falta se dispara, y deja su marca en casi todas las acciones del equipo (su 60% de canastas del equipo asistidas en 2009 es récord histórico, con mínimo 200 minutos). Este año la historia se repitió, y su porcentaje de utilización se fue del 22.6 al 25.4% en la serie contra Memphis, pasando de 18.3 a 22 puntos por 36 minutos. Su juego en Playoffs siempre fue alucinante, pero esto es un juego de cinco. Poco se le puede reprochar, pero ha tenido siempre muy poquita recompensa.

Respecto a la Temporada Regular, sus números por partido fueron para abajo, porque los Clippers tenían un potente banquillo, y ganaron muchos partidos por una gran diferencia, aprovechando para hacerle descansar, pero salvo por las pérdidas que han crecido un poco (lo del año anterior era imposible de mantener, y este ha vuelto al registro que ha mantenido a lo largo de su carrera, que es igual de excelente y mejor que el del resto), y un año tonto con los triples justo enfrente de la canasta (19 de 73, un 26%, tras conectar un 38% la temporada anterior), el resto ha sido igual o mejor, cerrando un final de año excelente.

Cumplió 28 años en mayo así que estamos ante un tremendísimo jugador en su mejor época. Nada más puede hacer él por este equipo: le tendrán que empezar a acompañar los compañeros y la suerte.

  • La supuesta regresión de Griffin

Viendo las estadísticas tradicionales sin más contexto, es fácil pensar que Blake Griffin dio un paso atrás en su tercera temporada en la Liga. Sus puntos por partido cayeron de 20.7 a 18, los rebotes de 10.9 a 8.3 y su porcentaje de tiro de campo del 54.9% al 53.8%. Lo cierto es que Blake jugó menos el pasado año (en 2012 él fue 16º en minutos por partido, y Paul 13º, y Del Negro, con uno de los mejores banquillos de la Liga, decidió darles más descanso este año) y esa diferencia entre 36.2 y 32.5 minutos por partido es significativa.

En cuanto a anotación, sus puntos por minuto se mantuvieron prácticamente igual (una diferencia de 0.6 cada 36 minutos), y su porcentaje de tiro verdadero, una medida mucho más fiel a la realidad que el FG% normal, porque incluye tiros libres y triples en sus proporciones adecuadas, subió del 55.7 al 57.2% porque fue mucho mejor desde la línea de tiro libre: el 66% de acierto de este año es magnífico comparado con el 52.1% que le convirtió en lastre la temporada pasada.  De nuevo, al igual que sucede con los minutos, el talento alrededor de Griffin mejoró, y se repartieron más las posesiones.

Y con los rebotes sucede algo parecido: los números no son tan malos como parecen en términos absolutos, y aunque su tasa de capturas efectivamente ha disminuido de un año para otro, los Clippers como equipo no lo han notado, y fueron mejores con él en pista este año que el anterior.

Ahora, que Griffin no haya empeorado el año pasado, tampoco quiere decir que veamos mucha mejora. Lo de los tiros libres es significativo, pero ya tuvo buenos números en su año rookie, y sigue sin mejorar con su tiro de media distancia, y cada año que pase, será más difícil que lo haga. Pasó de tirar el 31% de sus tiros de campo fuera de la pintura al 35% este año, pero mantiene el nivel de acierto en un desagradable 35% que hará que los equipos le sigan retando a que lance desde ahí. Mucho se habla de lo buenos que han sido en la media distancia los jugadores interiores de los equipos de Rivers, pero estos ya venían siéndolo, no necesitaron de Doc para la conversión en buenos pistoleros. De hecho, es más, si planea utilizar a Griffin de igual manera que lo habitual en su ala-pívot en Boston, lo que ya de por sí es un tiro de pobre esperanza anotadora y poco eficiente, se convertirá en desastroso.

Y al mismo tiempo, que no veamos mucha mejora aparente, no quiere decir que Griffin sea un jugador maravilloso, y seguramente infravalorado por aquellos que le han estampado la etiqueta de sólo físico. Ha seguido siendo eficiente pese a redefinir su juego cuando le han hecho más difícil pasar por encima de los demás. Anotó 1.2 puntos por jugada continuando un bloqueo directo, cifra descomunal, entre las mejores de la Liga, aunque se prodigó menos este año que el anterior. Cortando y a la contra también cuesta encontrar mejores jugadores estadísticamente que él. Y posteando, aquella cosa que estos jugadores sin fundamentos no saben hacer, sus 0.88 puntos por jugada en 533 oportunidades están en la zona noble de la Liga, justo debajo de los 0.89 en 655 jugadas del Al Jefferson. Y por último, sigue entre los mejores pasadores de la Liga, y volvió a repetir como jugador interior que más asistencias de triple da por minuto, seguido por Al Horford y David Lee.

Y que no veamos mejora aparente, no quiere decir que Griffin no sea un jugador maravilloso… ni que para que estos Clippers sean uno de los mejores equipos de la Liga necesiten más de él. Tal y como está el Oeste, se necesita prácticamente un par de jugadores Top 10, y aunque Blake llegara al 2º equipo All-NBA, lo que le pone más o menos en ese rango, todavía no está a ese nivel (la posición de ala-pívot una de las más profundas hace muy poco, está de bajón, y pasó por un mal momento en la última temporada, con las lesiones de Love o Nowitzki y la pérdida de relevancia de clásicos como Garnett, Gasol o Stoudemire).

Pero si mejora y ayuda este equipo, quizá no lo veamos en sus números individuales, porque es en defensa donde más puede y debe mejorar. Con su excelente capacidad atlética, tal vez Doc intente que defienda los bloqueos directos como Garnett hasta hace poco, atacando al base cuando dobla la esquina. En todo ese tipo de jugadas hay un momento justo en el que el hombre alto tiene que elegir si su  asalto al base es completo, si hace prácticamente un dos-contra-uno, o si simplemente trata de cortar la línea de pase, recuperando hacia su hombre. KG tenía ese algo para escoger la acción perfecta y acertar siempre, y me temo que por desgracia eso no se puede enseñar. Pero con sus condiciones físicas y, al menos, algún consejo útil por parte de Rivers, Griffin, e incluso Jordan, pueden intentarlo. Hablábamos antes del caos al que se vieron sometidos con Del Negro, y es que es muy difícil jugar pensando. Lo ideal es que con Rivers repitan procedimiento siempre, que les ayude a crear una serie de automatismos, y si se acostumbran a hacer constantemente lo mismo, es como acabarán dominando ciertos artes.

Griffin es un jugador inteligente en ataque, que entiende el juego de una manera fabulosa, así que me cuesta creer que no pueda hacer lo mismo en defensa. Tal vez haya algo de falta de esfuerzo, y esto si que tengo menos dudas de que Rivers lo puede corregir.

En resumen, quinto año y cuarta temporada crucial para Griffin, que ya tiene sueldo de hombre (16.4 millones este año, 7.2 el pasado) y es el mejor preparado para poder darle un empujón a este equipo. En Playoffs el año pasado jugó semi-lesionado y no pudo hacerlo. A ver si este…

  • Los que vienen y los que se van

Los Clippers han perdido a jugadores muy importantes la temporada pasada como Butler, Odom y Bledsoe, pero han hecho contrataciones interesantes (sobre todo en el perímetro), y retienen a los cinco jugadores que más minutos participaron el año pasado.

Paul, Crawford, Barnes, Griffin y Jordan repiten, y quizá Doc Rivers se quiera atrever con un quinteto formado por ellos. De hecho, la pasada temporada fue una unidad fantástica, que superó en la friolera de 22.6 puntos por 100 posesiones a los rivales. La muestra fue pequeña, solamente 149 minutos (57 de ellos, un 38% en el último cuarto/prórroga), y el índice defensivo de 93.1 puntos por 100 posesiones es insostenible a largo plazo, pero es un grupo equilibrado, con un poco de todo y sería perfectamente creíble que fueran una de las mejores unidades a lo largo de una temporada.

En realidad, la competición por los puestos de ala va a ser grande, con JJ Redick y Jared Dudley reclamando minutos de titular, sin olvidarnos del mortífero tirador rookie que llega de North Carolina, Reggie Bullock. Los nuevos podrían ser titulares perfectamente, porque Crawford y Barnes salieron desde el banquillo prácticamente toda la temporada (Matt sólo empezó de titular en los 4 partidos en los que faltó Butler), pero jugaron más de 25 minutos por partido cada uno, y eran habituales en el quinteto que cerraba los partidos.

El caso es que contar con cuatro jugadores tan útiles (más el novato Bullock y el clásico Willie Green), es un buen problema para tener. Todos metieron más de 100 triples el pasado año (con el 34.2% de Barnes como cota inferior del porcentaje de acierto) y se complementan bien, ya que los escoltas son buenos y prefieren tirar desde las alas y los aleros desde las esquinas, y tienen un perfil más defensivo.

El puesto de 2 titular supongo que acabará en manos de Redick, porque Crawford es el mejor creador de tiro, y los Clippers le necesitarán como sexto hombre, pero para el de alero tengo más dudas sobre si el nuevo fichaje se impondrá a Barnes, más duro, mejor en defensa y en el rebote. En todo caso, no me sorprendería cualquier combinación de los cuatro, como titulares o suplentes.

Lo que es mucho más blandengue es la rotación interior. Hollins renovó, y Jamison y Mullens sustituyen a Odom y Turiaf, cambiando defensa y fuerza por anotación desde el perímetro.

Lamar Odom (que en paz descanse) no podía meter un triple si su divorcio con la Kardashian fea dependiera de ello, pero era un lujo en prácticamente todo el resto de aspectos del juego. Mullens tampoco la mete de 3 aunque tire mucho (31.7% el pasado año) y es un desastre en lo que hace brillante a Odom (bueno, reboteando en defensa, si es que no la han metido antes en sus morros, tampoco está mal). Byron seguramente debe este contrato al 25/18 con 4 triples que se marcó ante los Celtics y Rivers en febrero, que cerraba la racha de 7 victorias sin Rondo, pero Doc tuvo asiento de primera fila en la excepción, no en la regla. Jamison sí puede tirar de tres, y tras un año muy duro en Cleveland como titular, y a veces, primera opción, demostró que cuando se le llama desde el banquillo y en un papel secundario cumple, y aunque está muy de moda comparar a los jugadores con conos, no lo vamos a hacer con la defensa de Antawn, porque es una falta de respeto. Para el cono.

Así que eso es lo que hay. Entre Hollins, Mullens y Jamison, los Clippers han comprado anotación y la posibilidad de ampliar el espaciado del campo con los hombres grandes a costa de sacrificar la defensa por completo. A última hora han añadido a Lou Amundson , que puede aportar algo de energía, tapones en ayudas y rebote en ataque, pero viene de rebote, pasando por tres equipos el pasado año, y ese papel de 6º hombre alto de una plantilla es seguramente el nivel al que puede aspirar.

Este grupo de reservas, saliendo desde el banquillo o como recurso puntual, si Griffin y Jordan no se pierden muchos partidos, está bien, un tanto unidimensional, pero completo e interesante. Pero en cuanto alguno de ellos tenga que entrar en el quinteto titular, los Clippers tendrán un buen problema, y ya pueden rezar para ser los que quedan por encima en el intercambio de golpes, porque los partidos irán a muchos puntos.

  • Bye Bledsoe

La baja de Bledsoe, la dinamita de la segunda unidad que tan bien funcionó para los Clippers, será importante, pero LA no podía retenerlo más en el banquillo, lograron un buen botín a cambio, y dentro de sus posibilidades, creo que Darren Collison puede suplirle bien y cumplir en ese papel de base suplente cambiarritmos en el que se dio conocer, precisamente, jugando tras Chris Paul. Lo que más me mosquea es que ya ha perdido dos trabajos de titular seguidos, el primero ante George Hill (comprensible) y el segundo ante Mike James (imperdonable) y ha firmado por poco más del mínimo, lo que demuestra poco interés en él alrededor de la Liga.

Collison es un jugador sólido en ataque, que no destaca ni desentona, pero que acaba siendo irregular porque su mayor virtud, la velocidad, es a su vez el mayor defecto, ya que muchas veces le hace perder en control y le mete en problemas. Hasta aquí, podríamos estar hablando de un primo-hermano de Bledsoe, y si comparamos sus estadísticas del año pasado nos salen dos jugadores casi iguales. Pero la diferencia reside en la defensa. El ahora jugador de Phoenix es un pequeño roble y Collison una mota de polvo que puede ser barrida con un soplido. Eso es lo que convierte a uno en futuro y prometedor titular y al otro en suplente perpetuo (aunque Darren sólo tiene un año de experiencia más, y dos de edad que Eric, por lo que a lo mejor es injusto considerar al segundo todavía un talento a destapar, y al primero un producto ya terminado). De todos modos, los Clippers ya tienen a Chris Paul, y para el puesto de trabajo que ofrecen, Collison les vale y puede cumplirlo con creces.

Carlisle se cansó de las pérdidas a destiempo y que se comiera todos los bloqueos en defensa con patatas panaderas, pero Rivers lo tendrá que aguantar en pequeñas dosis y con Wayns como única alternativa, y así se hace mucho mejor la digestión.

Avance de temporada 2013-2014: Indiana Pacers

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

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El año pasado todavía eran una promesa, y este, ya son una verdadera realidad. Indiana es un equipo que aspira a todo, con un futuro brillante además a medio plazo, ya que muchas de sus piezas son jóvenes y están atadas a contratos de larga duración.

Y este equipo todavía tiene margen de mejora, aunque no parezca posible. La defensa más efectiva de la Liga la pasada campaña, producto del magnífico sistema de Frank Vogel, es casi perfecta, y como mucho puede, y debería, mantenerse. Continúa Roy Hibbert, pilar clave que sostiene la estructura, protegiendo el aro sin necesidad de ayudas, y un grupo de jugadores exteriores magnífico con Paul George de protagonista, que puede emplear su tiempo en proteger el perímetro. Pero estuvieron lastrados por un pobre banquillo, y las incorporaciones a la segunda unidad, además de la vuelta de Danny Granger, harán que esta plantilla sea más profunda. Y un ataque, que empezó mal pero fue mejorando durante el año tiene la oportunidad de empezar a tope en esta nueva temporada.

  • Radiografía de los Pacers

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Quinteto de lujo… 

Junto a los 3 últimos finalistas (Miami, San Antonio y OKC), los Pacers son uno de los seis equipos que pueden comenzar la temporada con el quinteto que más utilizaron el año pasado (Toronto y Washington, son los otros dos). Gracias a que sólo se perdieron 25 partidos entre todos, Hill, Stephenson, George, West y Hibbert fueron el segundo grupo de cinco hombres más utilizado en la Liga la pasada temporada, tras los titulares de los Thunder, y eso que sólo jugaron juntos 64 partidos, porque Vogel tardó 6 encuentros en darle un puesto de inicio a Lance, que no volvería a perder.

Además, son eficaces. Estamos hablando del cuarto mejor quinteto de los 25 con más minutos a lo largo y ancho de la Liga, y el 6º entre los 40 con más de 250 minutos (teniendo en cuenta que dos de los grupos por encima, de Memphis y Toronto, fueron utilizados sólo en la recta final de la Temporada), superando en 12.1 puntos por 100 posesiones a los rivales. Si separamos su actuación en las dos partes del campo, estaríamos hablando de la mejor defensa de la Liga (Indiana como equipo es la #1, y este quinteto mejora ligeramente la marca de todos los minutos del equipo en general) y el sexto mejor ataque.

Si os fijáis en la radiografía de los Pacers, y la clase de tiros que permiten al rival en defensa, no les dejan tirar cerca de la canasta o de 3, fuerzan (si eso es posible) malos porcentajes desde esas zonas, y sólo dejan al rival elegir las peores opciones, suspensiones a media distancia. Además, evitan todo lo posible cometer faltas.

Pese a ser uno de los equipos que más rebotean en ataque y más balones pierden, su balance defensivo es fantástico, y evitan los contraataques rivales. Y a media cancha son un equipo con una magnífica capacidad de mantenerse en su sitio, ya que todos los miembros del quinteto, tienen un gran área de influencia, y tienen que preocuparse de rotar mucho menos que otras defensas de élite.

Por fuera, son un equipo con jugadores sobrados de envergadura, y tremendamente oportunistas, que hacen muy difícil hacer circular el balón mediante el pase. De hecho, los equipos suelen atacar a los Pacers directamente desde el bloqueo directo, porque es la opción menos mala y la única que libra del torrente de pérdidas, y suelen tener que confiar en el tiro del hombre alto, pese a que saben de las pocas expectativas de éxito, ya que es muy difícil atacar a Roy Hibbert. Los equipos con un pívot que tira bien en la zona de la bombilla les pueden dar problemas (perdieron dos veces contra Boston y Garnett en la Temporada Regular y una contra Portland con Aldridge acertando en 7 de 9 lanzamientos más allá del tiro libre) pero David West hace un buen trabajo en general tratando de disputar una clase de tiros que rara vez son eficientes.

En ataque, mejoraron ligeramente el rendimiento del año anterior, con Stephenson en el lugar de Granger, gracias a que jugaron de manera más agresiva: anotaron más puntos tras pérdida rival, a la contra, en la pintura (nótese que una sola canasta puede cumplir estas tres situaciones) y producto de tiros libres. Atacando más el corazón de la defensa rival, también lograron abrir más opciones en el perímetro, y pese a que a lo largo de la temporada George tuvo peor porcentaje de 3 que el año pasado, Hill lo mantuvo y Stephenson está muy lejos del acierto de Granger, los números del quinteto titular desde el triple son iguales a los de la temporada anterior (13.8 intentos por 36 minutos con un 38.6% de acierto en 2012, 13.4 con un 39% en 2013 de los titulares). La adición de Stephenson, en su papel de Mini-Westbrook fue muy importante en esta función, ya que contagiaba al equipo con su intrepidez y determinación, que fue de menos a más según avanzó el año. Está claro que no nació preparado, como su apodo en el circuito neoyorquino, Born Ready, insinuaba, pero ahora ya lo está.

Otra parte muy importante fue el rebote ofensivo. Fueron el cuarto equipo de la Liga que más veces recogió sus propios fallos, y quintos en puntos en segundas oportunidades durante la Temporada Regular, y el mejor equipo en ambas tareas en Playoffs. Teniendo en cuenta que su acierto en tiros de campo fue bastante pobre, la habilidad de volver a tratar de anotar fue muy importante para este equipo.

La otra cara fue el alto número de pérdidas (lideraron la Liga ampliamente en faltas en ataque), pero en conjunto tuvieron una excelente actuación, y son otra muestra de lo que se puede conseguir sin una super-estrella individualista (no, George aún no está en nuestra lista) si los cinco titulares saben qué hacer en ataque.

  • …¿con fecha de caducidad?

Con la vuelta de Granger tras perderse prácticamente el año pasado entero por lesión, Vogel tiene una patata que puede acabar calentita. Con Paul George como fijo, las únicas opciones de aquel que fue hace poco jugador franquicia en Indiana de volver al quinteto pasan por reemplazar a Lance Stephenson (o, moviendo más piezas, en un movimiento improbable, a George Hill).

Después de lo bien que funcionaron los Pacers el año pasado, y la progresión que demostró el joven y rugoso Lance Stephenson, por un lado parece mejor no tocar lo que funciona. Pero si Granger recupera un nivel cercano al que tenía antes de la lesión, es un gran jugador, que además puede ayudar más del lado débil (por decir algo) del quinteto inicial, del ataque, aunque no es ningún mediocre en defensa tampoco.

Granger es mucho mejor tirador que Stephenson, creativo, capaz de poner la pelota en el suelo (los Pacers son otro equipo que puede probar con los bloqueos directos entre hombres exteriores, un GeorgeGranger tiene claro potencial) pero aunque sea un jugador que no retrocede ante una gresca o el juego físico, Stephenson ayudaba a poner un tono de mayor intensidad a las pequeñas cosas. También, Granger ha estado acostumbrado siempre al protagonismo y a detener el balón y ahora mismo, los Pacers son el show de Paul George, y un equipo más afilado, y Danny tendría que volver acatando las nuevas reglas.

Pero ya no es sólo la cuestión de combinarlos en pista de la mejor manera posible esta temporada. Ambos entran en su último año de contrato, y serán agentes libres no restringidos (Stephenson firmó 4 años como elección de 2ª ronda), por lo que necesitan brillar y jugar lo más posible. Lance ha declarado que no le importaría salir desde el banquillo, pero me temo que lo dice con la boca chica (o eso tiene que pensar su agente al menos), y teniendo en cuenta que quizá él tenga más papeletas ahora mismo de ser una parte del futuro de los Pacers que Granger, Indiana querrá tenerle contento. Además, los jugadores de la segunda unidad de los Pacers tienen bastante talento ofensivo, por lo que el que sea relegado a sexto hombre, quizá no pueda tener tanto protagonismo como suele. Así, entre unas cosas y otras, la condición de titular trae una serie de ventajas importantes.

Lo bueno de la NBA, es que muchas veces, este tipo de debates se resuelven solos. Hay muchos minutos a repartir, las lesiones ocurren, y los jugadores tienen bajadas y subidas de rendimiento que convierten decisiones como estas en fáciles vistas a posteriori. Para empezar, como Granger llega justo al principio de temporada, puede empezar como suplente, e ir entrando al quinteto poco a poco si se lo gana. Lo que es seguro es que la competición será dura, y Vogel puede conseguir tenerles en tensión, y dando lo mejor de cada uno durante todo el año. Pero tendrá que manejar la situación con autoridad.

  • Moderad el entusiasmo

Paul George, All-Star en su tercera temporada en la Liga y miembro del tercer equipo All-NBA, le han recompensado con una extensión de 5 años y unos 80 millones, que pueden llegar a una cifra en torno a 95 si este año repite en un equipo All-NBA (o si es MVP, pero me temo que si lo nombran jugador más valioso, en uno de los tres quintetos entra…). Aunque todos estos honores y recompensas son más que merecidos por su trabajo en las dos partes del campo, al joven californiano le falta todavía un nuevo escalón para ponerse al nivel de los mejores líderes de una unidad ofensiva. Acaba de subir otro peldaño en los Playoffs, que tendrá que consolidar durante el año que viene y si sigue su progresión, no tardará en caer el obstáculo final, pero todavía no está ahí.

El año pasado a estas alturas ya sabíamos que era un excelente y sacrificado defensor y veíamos su potencial como segunda opción anotadora. Durante la temporada confirmó esto último y se fue destapando como pasador y creador de juego, demostrando que puede ser el foco de atención en un ataque solidario con jugadores talentosos a su alrededor. Pero todavía no podría tener un impacto masivo en un equipo mediocre sin su presencia, como, por ejemplo, el de Harden en Houston, aunque, por suerte para él, en Indiana no le hace falta.

Es muy versátil en ataque, pudiendo hacer un montón de cosas diferentes bien: tirar tras pase, postear, crear tras bote, sacar faltas, enfrentarse al rival uno contra uno… pero no acaba de tener un go-to move, un recurso infalible al que acudir cuando su equipo lo necesite, o sobre el que pueda añadir más opciones de continuar la jugada. A veces, con jugadores como George a los que se ve tan fluidos en general, cuesta ir a los números, porque es de esperar que pronto te dejarán en ridículo por apuntar al pasado más reciente, pero la realidad es que ahora mismo, sus 17.4 puntos por partido con un TS% medio (53.1%) y un gran número de pérdidas, están en el territorio de los Brandon Jennings o Kemba Walker (de su edad, por cierto), y son de notable más que de sobresaliente.

Pero ese «ahora mismo» con Paul quizá sea «ayer», y para un jugador de 23 años y 3 temporadas, ser un 10 en defensa y un 8 en ataque es fascinante. No estamos restando méritos, sólo advertimos que se está yendo aún más rápido de lo que va él. Con la temporada ya avanzada, los Pacers todavía tenían que tirar de pizarra y bloqueos indirectos para darle ventajas de cara a la conducción y penetración, porque no era nada eficiente empezando los ataques desde arriba, con un simple bloqueo directo.

De los cinco titulares de los Pacers, es el que presenta el peor índice ofensivo en sus minutos en pista (también es el que más minutos ha jugado, y por tanto, más ha coincidido con el circo de los suplentes), y pese a que el RAPM (+/- ajustado y normalizado) le sitúa como 5º jugador exterior en impacto defensivo (hace al equipo 3 puntos por 100 posesiones mejor), al sumarle la contribución al ataque, acaba siendo el 42º jugador con más valor de la pasada temporada. Sus números individuales, además, apenas varían de jugar con el quinteto titular habitual a hacerlo sin ellos, lo cual por un lado es buena señal (su juego no depende de que sus compañeros le hagan mejor), y por otro, significa que no le podemos echar tanta culpa para lo menos bueno al acompañamiento.

George ha tenido la fortuna de caer en una situación perfecta para él en Indiana, un equipo en el que pudo hacerse un hueco utilizando sólo sus virtudes, y desarrollar poco a poco aquellas facetas en las que no era tan especial, con un genial cuerpo técnico alrededor. El equipo que te toca en el Draft puede crear o destrozar tu carrera, y a PG le ha salido «cara». Nos alegramos, y ojalá el año que viene podamos celebrar que ya es una realidad en total plenitud.

  • Otro que también…

Los Playoffs conviertieron a Paul George en estrella mediática, pero seguramente no fue ni siquiera el jugador de los Pacers que más mejoró su reputación. Ese título sería para Roy Hibbert, que con su titánico Game 1 en la segunda ronda contra New York, en la que defendió a uno de los ataques más potentes de la Liga casi por sí solo, y los 22 puntos y 10.4 rebotes que se marcó por partido en las Finales de Conferencia del Este ante Miami pusieron su nombre en toda lista de mejores pivots de la Liga.

A diferencia de otros jugadores que intimidan en las ayudas, esperando agazapados, o tienen su impacto secando el juego del rival de espaldas en el poste bajo, Hibbert protege el espacio aéreo de frente, uno contra uno, situándose atrás y parando cara a cara a todo aquel que se atreva a penetrar en su guarida, con una impresionante movilidad para su 2.18, y además, tras los problemas que tuvo en sus dos primeros años, ya logra hacerlo sin faltas. Eso permite a Indiana poder defender la línea de 3 sin tener que ayudar hacia el centro, y los rivales se tienen que conformar con tirar de media distancia, o acabar las penetraciones en mitad de la pintura con un floater, en lugar de llevarla hacia el aro.

Su RAPM le coloca como 9º defensor con más impacto en la Liga el año pasado, por detrás de todos los sospechosos habituales (Duncan, Dwight, Sanders, GarnettMarc, Asik, Noah y Chandler). Como nada es perfecto, y no se puede capturar todo lo que un jugador significa, el orden quizá sea lo de menos, pero es maravilloso cuando una estadística es capaz de separar en la capa superior al quién es quién del negocio.

Donde Hibbert deja bastante más que desear, porque lo de la serie de Miami es más la excepción que la norma, es en ataque. Contra los Heat, se aprovechó de su extrema debilidad en el interior para abusar y limpiar el tablero, pero, sobre todo a principio de temporada, Roy fue atroz. Hasta el All-Star su porcentaje de tiro de campo fue del 41.4%, una cifra terrible para un hombre alto en especial. En la segunda parte de la temporada, subió al 51% que mantuvo en Playoffs, y el ataque de los Pacers, que fue el 24º hasta el parón, fue 11º de ahí al final.

Lo cierto es que Hibbert tiene algún recurso más de lo habitual en un pívot mastodóntico, ya que pide el balón el los dos lados de la pista por igual, puede tirar desde la bombilla (y mete sus tiros libres), es bastante ligero teniendo en cuenta su tamaño como para continuar tras los bloqueos directos, y pasa bien. El problema es que si no está Bosh delante, no es capaz de ganar ese metro que siempre le falta para llegar al aro, y acaba simplemente dejando volar el balón, una terrible manía. De los 785 tiros a 5 metros o menos del aro, 198 fueron suspensiones, más de uno de cada cuatro, y sólo metió 27, un 13.6%. Y en Playoffs la cosa no mejoró mucho, de hecho, empeoró en acierto (4 de 50, o el 8%), pero tiró menos, cambiándolas por bandejas, mates y ganchos de mejor propósito.

Cuando Dwight Howard es notoriamente mejor tirador que tú desde alguna zona, el sentido común creo que dice que deberías dejarlo. Con Paul George cada vez más desequilibrante y Danny Granger de vuelta o una mayor dosis de Stephenson, los Pacers no tendrán que pasar su ataque por él tanto el año que viene, y le podrán dejar hacer lo que mejor se le da: defender, rebañar en ataque, y abusar sólo del que pueda.

  • El punto débil

Si el quinteto de los Pacers fue magnífico, su banquillo es todo lo contrario. Augustin, Green, Young, Hansbrough y Mahinmi, fueron un arma de destrucción masiva para este equipo y sus aspiraciones a mejores resultados y sólo el pívot francés permanecerá en el equipo.

Como unidad sólo coincidieron 63 minutos, pero su balance es de -10.2 puntos por 100 posesiones y las combinaciones de 4 jugadores de este grupo con cualquier otro, tienen todas diferencia negativa (entre -2.8 y -23.4 puntos por 100). Sin un sólo jugador con un porcentaje de tiro verdadero por encima de la media, la falta de un macho alfa (o beta, incluso) en ataque fue muy dañina para el equipo, y contagiosa cuando se juntaban con otros. Si sumamos los puntos por 36 minutos de los 5, llegan a 58.5, muy lejos de los 70-75 que mete habitualmente un equipo NBA.

EL RAPM (+/- ajustado y normalizado) de todos ellos es negativo (entre los 0.7 puntos por 100 posesiones que estiman que cuesta a su equipo la presencia de Tyler Hansbrough, a los 4.9 de Sam Young), y no hacen falta fórmulas y regresiones para verlo: todos tuvieron un +/- negativo en al menos 10 partidos más de lo que Indiana perdió con ellos. Por ejemplo, Hansbrough, que jugó en todos los 81 (!) partidos de los Pacers, con sus 32 derrotas correspondientes, tuvo un +/- por debajo de 0 en 42 partidos. Sam Young estuvo presente en 20 partidos perdidos, y tiene diferencial negativo en pista en 34. Y así el resto…

Este año, con la llegada de CJ Watson, Chris Copeland y Luis Scola, además de la vuelta de Danny Granger o Lance Stephenson, esta unidad pasará de ser una de las peores de la Liga, a algo que tiene pinta de ser como mínimo, competente. Casi todos estos jugadores son efectivos en ataque, y desesperantes, los tres primeros, en mayor o menor grado en defensa, aunque contra otros jugadores de banquillo, y con Mahinmi (que es el mismo que el año pasado, pero en esta ocasión, rodeado de jugadores que le complementan) protegiendo el aro lo suficientemente bien para que los Pacers mantengan el esquema defensivo, no debería ser un problema.

Y con gente como Scola, tiene potencial de ser brillante. El argentino cumplirá 34 años en Playoffs y su rendimiento ha bajado los dos últimos años, pero es una garantía de consistencia (sólo se ha perdido 8 partidos en 6 años en la NBA) y en Phoenix no se le veía muy motivado. En Indiana podrá jugar menos minutos y dosificarse mejor, y será una opción mejor que Hansbrough si David West se tuviera que perder algún partido. Las únicas áreas en las que pierde Indiana con el cambio son el rebote de ataque (y los viajes a la línea que Psycho-T conseguía a partir de esto) y la intensidad. Para todo lo demás, prefiero a Scola.

Avance de temporada 2013-2014: Houston Rockets

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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Cuando hicimos el Avance de Temporada de los Rockets el año pasado, antes de la Operación Harden, los Rockets eran un clarísimo candidato al puesto de peor equipo de la temporada, y la habilidad de Daryl Morey estaba en duda. Menos de 12 meses después, los Rockets llegaron a los Playoffs, y tienen en sus filas dos auténticas superestrellas, una de las mejores parejas hombre bajo-alto de la Liga.

Con algún detalle de incompatibilidad que solucionar, la llegada de Howard (que con Harden hace a Houston más H-Town que nunca) va a suponer un cambio por completo del enfoque y el modo de jugar del equipo. McHale, en 82 partidos de Temporada Regular, tiene gaseosa de sobra para hacer experimentos. Eso sí, después del All-Star más o menos, ya tendríamos que tener claro en que dirección van los Rockets, y si estamos delante de un equipo que aspira a todo, o es otro proyecto que parecía bonito, pero se estropeó por el camino.

  • Radiografía de los Rockets

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • No os olvidéis de él

Dwight Howard fue la temporada pasada el saco de boxeo de la Liga (en lo que a jugadores respecta, porque su entrenador, Mike D’Antoni, se llevó palos a tutiplen), y el odio, la manía, los tiros libres y que le quitara minutos y protagonismo a un español no dejaron a más de uno ver el bosque.

Lo cierto es que no fue el mejor año de su carrera, especialmente al principio, limitado por los problemas en su hombro, y ha perdido cierta efectividad en el ataque. Durante algunos partidos y posesiones se dejó llevar alarmamente, y que aquí cada uno eche las culpas a las causas que quiera.

Pero lo que es impepinable es la acumulación de estadísticas que resaltan su impacto en defensa, especialmente después del parón del All-Star. Muchos de los datos que damos comparan los números con Dwight en pista y sin él, y por ponerlo en contexto, durante la temporada tuvimos 1229 minutos sin Dwight que se repartieron en el puesto de pívot con 661 de Pau, 268 de Antawn Jamison, 203 de Sacre, 68 de Hill y 28 de Clark, y tras el All-Star, los 306 sin él, fueron, 137 para Jamison, 135 para Pau, 19 para Sacre y 15 para Clark. Así que que no se nos olvide tampoco descontar parte de, lo que podemos llamar, efecto Antawn. Allá vamos:

    • Los Lakers fueron 19º en Índice Defensivo. Con Howard en pista, recibieron 1.9 puntos por 100 posesiones menos, marca que le valdría para subir al Top 10 de la Liga. Dwight empezó la temporada flojo y renqueante, y si cogemos sólo del All-Star para delante, donde estaba mejor de forma, el impacto es similar, y la incidencia mayor. Lakers fueron 16º en Liga en este periodo, 2.8 puntos por 100 mejores si Dwight estaba en pista, y con el balance sólo en estos minutos, hubieran acabado 8º.
    • Las métricas individuales de defensa son falibles, y hay que cogerlas con sal a cucharadas, pero para el que esté dispuesto a creérselas a falta de algo mejor, su RAPM defensivo (+/- ajustado y normalizado) fue el segundo mejor de la Liga, sólo detrás del de Tim Duncan, y entre todos aquellos jugadores que fueron el defensor encarado más de 25 veces (es decir, básicamente, toda la Liga) Dwight Howard es el 20º que menos efectividad permitió a su par. 0.74 puntos por jugada, cuando la media está en 0.88. Sólo Marc Gasol, 30º, se le acerca entre los hombres altos de élite en defensa. Y aquí no hay efecto Antawn maquillando datos, pero que no se contabilicen las jugadas a la contra en los datos individuales, ayuda bastante a Dwight, la verdad
    • Los Lakers fueron, tras Miami, el equipo que menos puntos por jugada permitió en el bloqueo y continuación o tiro a los hombres altos. Aún pasando de todo bastante como hizo al principio de la Temporada, los jugadores emparejados con Howard sólo metían 0.76 puntos de este tipo frente a él, una de las mejores marcas de la Liga. Y defendiendo al poste, Howard tiene la 8ª mejor marca de la Liga entre todos aquellos que defendieron más de 25 posesiones, y la 1º entre aquellos a los que se le contabilizaron más de 100. Sólo permitió 0.58 puntos por jugada.
    • Los Lakers fueron el 23º equipo que más puntos recibió en la pintura, pero si vemos de nuevo a los números con y sin, la diferencia es astronómica: 7.7 puntos por 100 posesiones. La marca de la franquicia con Dwight en pista hubiera sido 17ª (recordemos que buena parte de los puntos a la contra son en la pintura, no sólo es a media cancha), y sin él, estaríamos hablando de la peor de la Liga con una diferencia de casi un punto sobre la siguiente. Si vemos los números tras el All-Star, la diferencia se estira hasta el absurdo: con Howard en pista los Lakers hubieran sido el 6º equipo que menos puntos concedió al rival en la pintura y sin él, los últimos, con aún más claridad, 11.2 puntos por cada 100 posesiones de diferencia en función de si Dwight estaba o no. Para que entendáis lo astronómico y brutal de la disparidad: desde el parón del All-Star, Kobe compartió el 81% de minutos junto a él, y por tanto sus marcas deberían ser muy parecidas, porque se mide el valor para todo el equipo, pero con él en pista, la diferencia es tan sólo de 1.2 puntos. Para eliminar parte del efecto Antawn: Pau estuvo el 77% de sus minutos tras el All-Star junto a Dwight, y los registros del equipo en puntos en la pintura con él dentro/fuera sólo mejoran en 2.1 puntos, no los 11.2 de Howard.
    • Dwight fue 6º en porcentaje reboteador en defensa entre aquellos jugadores con más de 1.000 minutos. Como los rebotes son una estadística fácil de amasar, incluso un poco a costa de los compañeros si es necesario, persiguiendo y reclamando para ti todos los sencillos, y Dwight es de esos, vamos a pasar otra prueba del algodón, ¿cómo le fue al equipo? Los Lakers fueron 10º en la Liga en su propio tablero, y 4º tras el All-Star. Con los resultados en los minutos de Dwight en pista durante toda la temporada hubieran sido 3º, empatados con San Antonio. Cuando Howard se iba al banquillo, capturaban 2.7% menos rebotes, y esa diferencia basta para mandar la marca a la hipotética 24º posición. Su efecto es significativo, y no producto de la acumulación.

Y ahora, pasemos brevemente al ataque. El acierto en el 49.2% de los tiros libres es atroz, y ya es la segunda temporada que lo hace. Teniendo en cuenta que en las 6 anteriores Dwight había sido un reloj, acertando entre el 58.6% y el el 59.6%, marca poco espectacular, pero suficiente para evitar los Hack-a-Dwight, da más pena ver esta situación.

Pero pese a esto, su porcentaje de tiro verdadero, que mide los puntos anotados por posesión, teniendo en cuenta también todos los viajes a la línea es bastante superior a la media: un 57.3%. De hecho, entre los 20 hombres altos que más puntos por partido anotaron la pasada temporada, su efectividad, es la 2ª mejor tras Chris Bosh, como se puede ver en el gráfico del enlace.

Si hubiera tirado más, quizá la efectividad hubiera bajado, y su falta de habilidad para lanzar a media distancia hace que sus puntos no ayuden al espaciado del equipo en ataque como el de otros grandes tiradores de esta lista, pero pensar que el bajón en los tiros libres ha convertido a Dwight en un estorbo o un lastre en ataque es un chiste malo. Con todo y con eso, sigue entre los mejores hombres altos de la lista en producción, y hay que recordar que el Howard de 2011 (22.9 puntos por partido y 61.6 TS%) hubiera hecho pequeño el gráfico: sería un punto más arriba y a la derecha de todos los que aparecen ahí. Si McHale da con la tecla y la salud no se la juega… Dwight es el mejor pívot de la Liga, sin mucho hueco a la discusión.

Su aparición en el tercer equipo All-NBA este año puede ser discutible por méritos de otros y razones extradeportivas, pero nunca inmerecida por su rendimiento.

  • Impecable selección

En la presentación que acompañamos como radiografía de todos los equipos, presentamos una serie de datos estadísticos, que luego no solemos comentar en general, aunque nos centremos en algún aspecto. Pero con los Rockets nos detendremos en uno: el de localización de los tiros en ataque.

El orden de las zonas no está puesto por casualidad, por cierto, sino ordenado por eficiencia. En general, el mejor resultado que se puede esperar de una posesión es ir a la línea de tiros libres, después un tiro cerca del aro, luego el triple desde la esquina, y así sucesivamente… Y algo que no se puede representar bien, pero conviene recordar, es que las dos últimas opciones, los tiros de 2 fuera del área restringida son opciones bastante peores al resto.

El gráfico de los Rockets en este sentido es maravilloso. Es la selección de tiro casi perfecta. Si os fijáis, están entre los equipos de la Liga que más utilizan las localizaciones más eficientes, y los que menos el resto. Así es como pese a que su efectividad es ligeramente superior a la media (como podéis ver por los colores, que representan el porcentaje de acierto, también con respecto a la media de la Liga en esa situación), tienen el 4º mejor balance de puntos por tiro (su índice ofensivo cayó a la 6ª posición porque lideraron la Liga en pérdidas)

La receta es fácil de entender: los tiros de media distancia no existen en ataque. Para hacerlo se necesita un hombre capaz de penetrar ante cualquier defensa, que sea una amenaza tanto tirando de 3 como cerca del aro, y que pueda pasar al tirador abierto (y hay que tener unos cuantos de estos en nómina) cuando venga la ayuda. Hay pocos jugadores en la Liga con ese nivel, pero los Rockets, por suerte, tienen en Harden a uno de ellos.

Este esquema, que requiere abrir al máximo el campo, para que el genio zurdo (o Lin de vez en cuando) tenga espacio para operar, funcionó pese a tener un pívot que lejos del aro no puede hacer nada más que poner bloqueos. Es por esto, que si la cosa fue bien con Asik, puede seguir operando a gran nível con Dwight en pista como pívot, al menos por habilidades (consideraciones de ego aparte, ya que quizá él pida balones de espaldas al aro, mandando todo a la porra).

Pero… ¿y si se juntan los dos? Necesitamos otro punto.

  • Howard y Asik, otra extraña pareja

McHale debe ser de esos que tienen como doctrina que antes de decir que algo no te gusta tienes que probarlo, y según Morey, quiere intentarlo con estos dos en el quinteto titular. Supongo que si hay alguien capaz es él, que hizo pareja con Parish,  y lo cierto es que es una manera de no infrautilizar a un buen jugador como Asik, al que los Rockets no han querido o podido colocar al precio justo en otro equipo, y que cobraría 8 millones por salir desde el banquillo. Además, los Rockets no tienen ningún jugador consolidado en el grupo de ala-pívots de su plantilla: ese puesto se lo estaría quitando a Donatas Motiejunas, Terrence Jones o Greg Smith, que se tienen que ganar el puesto, necesitan demostrar cosas, y en el caso de los dos primeros, no es que hayan destacado tirando de 3 la pasada temporada.

En cuanto a si los Rockets serán capaces mantener su sistema, y la ya comentada selección de tiro con los dos en pista, la pregunta para mí no es si pueden hacerlo, sino si la nueva alternativa es mejor y más efectiva, porque creo que sería imposible que no cambiaran unas cuantas cosas. Es más, la pregunta no debería ser si este equipo va a anotar más puntos de esta nueva y diferente manera, sino si van a mejorar la diferencia con los rivales, que es de lo que de verdad se trata.

Y de nuevo, en mi opinión, dependerá de lo que Dwight pueda (y quiera) hacer. Los Rockets pueden montar el ataque a lo Orlando, con Howard posteando y el resto mirando, lo que fue relativamente exitoso en el pasado, pero reduciría a Harden a un tirador, que se dedica a la creación de manera ocasional. Sé que estamos hablando de Superman al tope de sus poderes aquí, pero en la temporada 2010-2011, la pareja HowardBass (Brandon tira de media distancia, que ayuda, pero no es tan buen reboteador ofensivo como Asik),  promediaba 105.3 puntos por 100 posesiones, lo que hubiera estado en la parte baja del Top 10 ese año y este último. Si se repitiera un éxito similar y construyen una defensa asfixiante por debajo de los 100 puntos por 100 (cuatro equipos lo consiguieron este año), eso da un margen de victoria entre los 5 mejores equipos de la Liga.

Si quieren hacer a Harden algo más partícipe, Howard va a tener que ofrecerse en el poste alto para bloquear y luego continuar. Lo cierto es que Dwight es brutalmente efectivo jugando así, y la pareja con James sería devastadora para la defensa rival en un dos contra dos. Pero este año se le sumaría la ayuda del jugador que esté con Asik. Como algunos equipos trataban de parar los pick’n’roll dejando caer al defensor de Asik atrás y esperando a Harden allí, este está relativamente acostumbrado a tener que sortear un hombre alto en el aro. Lo único de lo que tienen que asegurarse es de que el emparejamiento de Howard no haga trampas, y también espere en el poste bajo, porque contra dos defensores, la efectividad de Harden bajaría muchísimo.  Si logra quitar las pegatinas a uno de los hombres altos, y mirarle por el espejo retrovisor estará bien aunque todavía tenga al otro, porque puede absorber el contacto y sacar falta o finalizar. Obviamente, no va a ser lo mismo (Harden es el segundo mejor en la Liga en puntos por jugada de este tipo, algo que seguramente no mantendría), pero repetimos de nuevo: esto es una balanza, no se trata de que todo sea mejor, porque es algo harto complicado, sino de empeorar menos en unas áreas de lo que se pueden mejorar en otras.

En ataque hay otra cosa que se ha señalado habitualmente, que me preocupa bastante menos: los tiros libres. Una vez que tienes un mal tirador, ya te da igual tener dos: no se puede hacer más de un viaje a la línea por jugada. Las faltas que el otro equipo puede hacer son un recurso limitado, que gastarían igual si están los dos en pista a la vez, o sin solaparse. Además, el umbral a partir del cual no conviene utilizar estrategias tipo Hack-a-Whoever, está en algún lugar entre el 50 y el 55%, porcentaje que Asik superó la pasada campaña y que el Dwight pre-embrollos también superó siempre cómodamente.

Ahora bien, aún dando por sentado que el equipo podría perder algo de chispa en ataque, es en defensa donde pueden hacer que todas estas molestias merezcan la pena.  La pareja HowardAsik bien comunicada sería intimidatoria y aplastante en el tablero. Anotar en el área restringida de Houston sería misión (casi) imposible y esto ayuda en cascada al perímetro, que podría arriesgar algo más en las líneas de pase en busca del robo, a la vez que pueden mantener su sitio enfrente de los tiradores porque no necesitarán ayudar apenas al juego interior.

Sacrifican algo de velocidad, pero ambos mueven bien los pies para contener la penetración cuando defienden los bloqueos. Habría que ver quién hace de 4 en esta defensa, y sale a por los ala-pívots que jueguen más abiertos, porque aunque Dwight tenga mayor rapidez, también es más displicente y necesita reservar algo de gasolina para un mayor papel en ataque. De todos modos, entre los mejores equipos del Oeste hay muchas parejas de interiores, más o menos puros (DuncanSplitter, Z-BoMarc, IbakaPerkins, GriffinJordan, Lee-alta médica de Bogut), así que de cara a los Playoffs, no viene mal errar del lado de altura. Y en San Antonio, tienen un ejemplo de como funciona este modelo, una defensa increíble pese a sacrificar el tiro de los ala-pivots a media distancia.

En definitiva, ya veremos lo que pasa. Esta pareja es extraña y redundante, supone cambiar los cimientos que se pusieron el pasado año, y se construiría sobre un jugador caprichoso que ha pasado por problemas físicos. Pero si todo encaja, el potencial (palabra más utilizada en esta serie, me temo) es tremendo. Tremendo.

  • Los secundarios de lujo

Las otras piezas del quinteto son Chandler Parsons y, de momento, Jeremy Lin.

El alero ha sido sublime en su papel de triplista (49.6% desde las esquinas, siendo igual de efectivo y habitual verle tirar desde ambas), ha seguido mejorando como defensor en su segundo año ayudado por su excelente tamaño (hace un muy buen papel ahora mismo), y entiende el concepto de pase extra. No se equivoca, cumple con su papel. El jugador 3D casi perfecto.

Con Lin, la historia es algo diferente. Infravalorado y odiado por la murga que nos dieron con él en su día y un contrato que muchos no consideran justo (y no conocen bien, por cierto), pero lo ha hecho bastante bien en su primera temporada completa en un sistema que atenúa sus puntos fuertes. Jeremy vive del bloqueo y continuación, y eso en Houston es tarea de Harden, por lo que queda relegado de base creador de juego, a un papel más cercano al de escolta: como le sucede a Asik, la incorporación de una estrella a posteriori reduce su valor y oportunidades. Su falta de tiro es una desventaja en esta situación, y lo que podría hacer que Beverley, jugador inferior pero más adecuado para lo que los Rockets necesitan, le superara.

Además, su mejor dirección del juego (con las pérdidas aún como tarea pendiente) le podría venir bien a un banquillo lleno de finalizadores que podría mantener el mismo sistema en torno al pick’n’roll que los titulares. No nos extrañaría verle de suplente, pero sería por conveniencia, no por falta de méritos.

  • Mucha competencia en el banquillo

Los Rockets no tienen el banquillo lleno de nombres, pero sí de juventud, y además han aprovechado su flexibilidad económica y algo de efecto llamada para firmar a una gran cantidad de jugadores con contratos pequeños o parcialmente garantizados (e incluso sin ningún tipo de dinero asegurado), lo que les permitirá probar con calma quién merece y puede completar su rotación de la mejor manera posible, especialmente en las alas. Francisco Garcia, Reggie Williams, Ronnie Brewer o Omri Casspi lucharán contra otros desconocidos jugadores, primero por un puesto en la plantilla en algunos casos, y luego por minutos.

Con Beverley y Brooks asegurando un buen nivel al puesto de base suplente, y Terrence Jones, Donatas Motiejunas y Greg Smith (quién sabe si alguno de ellos se cambiará por Asik en algún momento) son una rotación joven y dinámica para posiciones interiores. Se echa de menos el típico pívot veterano, ya que Marcus Camby quizá pueda cumplir con el papel en el vestuario, pero en la pista será mucho más complicado. Nadie que se perdiera tantos partidos a su edad jugó más el año siguiente.

Pero serán un equipo profundo, y el banquillo, por lo menos, no restará.

Avance de temporada 2013-2014: Golden State Warriors

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Golden State volvió a los Playoffs por segunda vez en casi dos décadas… ¡y qué vuelta! Como en la última vez, hasta salieron victoriosos de la primera ronda. Absolutamente letales desde el perímetro, de forma más disimulada los Warriors también tuvieron su primera buena defensa en no se sabe cuántos años y cerraron el rebote defensivo, y todo esto lo lograron, sorprendentemente, sin mucha presencia hasta la recta final de Andrew Bogut.

Uno de los equipos más divertidos para ver y disfrutar, con un jugador tan excitante como Steph Curry, los de Marc Jackson quieren llegar aún más lejos este año, apostando fuerte por Andre Iguodala, y si la salud les respeta, este año deberían ser aún más. 6 jugadores de menos de 25 años, y sólo David Lee con los 30 cumplidos dentro del núcleo del equipo, lo de que este equipo va a hacer mucho ruido, suena a tópico, pero en su caso no podría ser más cierto. Hasta su rabiosa afición cumple con ello.

  • Radiografía de los Warriors

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • ¿Pequeños o grandes?

Cuando David Lee se lesionó en el primer partido de Playoffs, las opciones de los Warriors parecían desaparecer. Golden State acabaría perdiendo el partido (el Andre Miller Game), pero ganaron el siguiente, y el resto ya lo conocemos: destrozaron las opciones y el proyecto de los Nuggets y metieron algo de miedo en el cuerpo a los casi campeones Spurs.

El excelente nivel de los Warriors en general, y Harrison Barnes en particular, abría el debate sobre si esta temporada el equipo debería tener un juego interior tradicional, o la versión de small-ball que tan bien les funcionó en las eliminatorias por el título. Y la llegada de Andre Iguodala estira aún más la discusión, porque podría significar que Barnes, tras ser titular en todos los partidos en su año de novato, y dar la talla, pierda su condición si no pasa al puesto de 4, y si no es él, Klay Thompson, que no ha hecho nada malo para merecer que le sienten.

Yo creo que la buena actuación del equipo en la post-temporada tiene más que ver con un Bogut en condiciones (hasta que duró) que con el cambio de paradigma del equipo. Los quintetos con la pareja BogutLee también fueron bastante buenos, 3.7 posesiones por 100 mejores que el rival, y con la habilidad de Lee como tirador y pasador desde el poste alto, y la cantidad de tiro exterior de los Warriors, no es un equipo que tenga problemas de espaciado si juega con dos grandotes. De hecho, son de los que más trabajan los bloqueos indirectos, y les viene bien tener jugadores capaces de poner buenas pantallas. Yo mantendría a esta pareja, y aprovecharía la versatilidad de Iguodala, Thompson y Curry y las lesiones que vayan apareciendo en el quinteto para hacer sitio y dar minutos a Barnes (o Klay).

Pero hay otra cosa que hay que tener en cuenta: el small-ball que funcionó la pasada temporada fue con Andrew Bogut, no con David Lee. Y tras jugar sólo 786 minutos en 32 partidos, el aussie es el candidato número 1 a caer, y no se puede contar con él como titular fijo para todo el año.

Con Iguodala reforzando la defensa exterior, y teniendo en cuenta que semejante quinteto podría ganar un intercambio de golpes a muchos puntos la mayoría de las noches, si no está Bogut, y a falta de otras opciones (Jermaine O’Neal y Kuzmic son los dos pívots sanos reserva), tendrán que jugársela con Lee de pívot, y su reputación como bastión en la última línea de defensa es de hazmerreír. El año pasado pasó algo de tiempo en la posición (de hecho ha habido momentos en su carrera en la que ha sido habitual), pero siempre ha hecho pareja con jugadores, que aún pequeños en tamaño, son convencionales en la forma, como Landry o Green (sólo 32 minutos con Barnes, dúo prácticamente inédito).

Así que este año seguramente veremos unos Warriors con dos identidades de forma forzosa, y si logran manejar la bipolaridad quizá tengan la oportunidad de utilizar ambas versiones como más les convenga, en función del rival y el momento, y no sólo de la salud y la obligación.

  • JUGÓN

Steph Curry fue una de las revelaciones de la Liga en su cuarto año en la Liga, y barrió el récord de triples en la Regular y en una ronda de Playoffs de 6 partidos, ofreciéndonos la que es, con muy poquita discusión, la mejor temporada que jamás ha hecho un jugador en la NBA respecto al tiro lejano.

Nunca acabó un curso baloncestístico con menos de un 43.7% en triples, pero este año lo ha llevado a otro nivel, alcanzando el 45.3, mientras pasaba de 5 intentos por cada 36 minutos a 7.2. Nadie en la Historia de la NBA había superado el 45% en 7 lanzamientos por 36, salvo Steve Novak, que es un jugador que tira tras pase, y ya es segundo en porcentaje en la lista histórica, tras el mismísimo Steve Kerr (y con Nash también por ahí, con lo cual, un consejo: si tienes un hijo, y quieres que te salga tirador, ya sabes cómo llamarle)

Eso sí, guarden el año pasado en el recuerdo, por si no se vuelve a repetir. Para empezar, los Warriors han perdido a un buen aliado para el volumen de lanzamientos de larga distancia de Curry: Jarrett Jack. No es que al jugar sin balón Steph anote mejor, de hecho su porcentaje es ligeramente peor tras pase que tras bote (44.7% vs 45.7%), y con Jack que sin él (44.8% vs. 46%), pero sí tiene más opciones de tiro, pasando de 9.3 intentos por 100 posesiones sin Jarrett, a 11 cuando él estaba en la pista, y estos fueron tras pase con más frecuencia (53.3% de los triples asistidos sin Jack, 67.8% con su presencia)

Ya documentamos en su momento los intentos de los Warriors para liberar a Curry y a su vez, mover el balón por todo el equipo. Steph a veces parece que podría ponerse a tirar en prácticamente cualquier jugada, pero el equipo acabaría siendo previsible, y con ciertas acciones previas, un equipo con tan buenos pasadores puede conseguir aprovechar otras situaciones, como fallos en las rotaciones rivales, antes de encomendarse a él. Además, perseguir a Curry ante bloqueos, algunos de ellos tremendamente contundentes, acaba por agotar a sus rivales en la marca.

Y esto es más fácil de hacer con un base en pista como Jarrett Jack. Su sustituto, que en minutos e importancia, pese a ser muy diferentes, será seguramente Andre Iguodala, es un excelente e infravalorado pasador (entre los que más asistencias da de aquellos que no son bases, y no muy lejos de Jack en números por minuto) pero ya veremos si Mark Jackson lo utiliza de forma parecida y confía en él para subir el balón. La otra posibilidad, que es hacer coincidir con el base que salga desde el banquillo es algo más oscura, si el elegido finalmente es, como parece, Toney Douglas. El hombre que comparte el récord de la franquicia en New York en triples por partido no es tímido a la hora de tirar y seguramente requeriría de una llamada de Lacob a Woody Harrelson, para que le hiciera los numeritos de hipnosis de «Ahora me ves» y se convirtiera en un pasador. También podrían utilizar al novato Nedovic, pero parece demasiada responsabilidad a estas alturas.

Volviendo a Curry, seguir aumentando su acierto desde el perímetro disparó la cantidad de puntos que consigue, del terreno de muy bueno, a la élite directamente, y con más talento a su alrededor, mantuvo la buena tasa de asistencias que tenía el año pasado, durante una temporada completa, reduciendo además el número de pérdidas.

El debate sobre si es un base o no, ya terminó, más que por sus méritos, por la aceptación que finalmente ha generado la llegada de jugadores con similares características en los últimos años, pero por lo bien que juega sin el balón Curry, si la configuración de la plantilla del equipo le acabara poniendo de escolta, no iba a ser ningún problema: lo de las posiciones, y más en su caso, es una cuestión más semántica que práctica.

Así, tras un año en el que no estuvo ni en el All-Star, ni en los All-NBA Team, hay que contar con él en ambos tinglados para este. A ver si no se vuelven a olvidar de él.

  • Los pipiolos

Ya hemos hablado de como la llegada de Iguodala y la salud de Bogut, podrían mandar a Klay Thompson o Harrison Barnes al banquillo. La decisión será muy dura para Mark Jackson, porque hay motivos para decantarse por cualquiera de los dos.

Las ventajas del primero son la experiencia (un año más de NBA y otro de NCAA, y muchos más minutos decisivos e igualados  a las espaldas), el tiro de tres (volvió a meter más del 40% de los triples, siendo 3º en la Liga este año en intentos), la posibilidad de jugar de escolta/alero y combinar mejor con Iggy (HB es más bien alero/ala-pívot), la creatividad en los bloqueos directos (sobre todo para sí mismo), y el pase (que enlaza algo con lo anterior… y tampoco es para echar cohetes en su caso).

El segundo gana en potencial, tamaño, capacidad atlética, agresividad, rebote (aunque se esperaba algo más de él) y defensa.

Y luego tenemos empate técnico en aparente durabilidad (Thompson ha jugado todos los partidos desde que llegó a la NBA, Barnes sólo faltó en uno) y juventud (dos años le saca Klay a Harrison, pero los dos son unos chavales). Quizá por respetar el orden de llegada, y por todo lo que aporta sin balón (recordemos, ¡211 triples el año pasado!), Thompson parece que parte con ventaja, pero de entrada, en el primer partido de pretemporada, aunque Mark Jackson dijera que son simplemente pruebas, empezó Barnes.

Habrá que ver qué ocurre porque Thompson no pareció progresar demasiado el pasado año (de hecho, con un menor rol por más minutos de Curry, produjo algo menos) y Barnes fue de menos a más, jugando mejor que él en los Playoffs. Aunque a un jugador secundario, lo mejor que puedes pedirle es que estire el campo a base de triples, y en eso Klay es fantástico, a Harrison también hay que respetarlo, y casa bien con Iguodala, que es uno de los mejores pasadores en las alas NBA, y fue el 10º jugador que más asistencias por partido cerca del aro dio. En parte es producto de las salidas a la contra de Denver, pero Iggy (perdón) sabe buscar a sus compañeros por encima del aro, y en un libreto tan maduro y creativo como el de JacksonBarnes también se puede hinchar a cogerle la puerta de atrás a media Liga.

Iremos viendo como avanza la situación durante la temporada si es necesario, porque es una de las batallas por puesto más interesantes de la Liga. En otros equipos, muchas de estas peleas no tienen tanta relevancia porque son jugadores de perfil más bajo, o porque los suplentes de inicio lo son por otros motivos, y seguramente acaben los partidos. Pero en este caso, no es sólo quién empieza, también está en duda y juego quién acaba.

  • Lee on D

Si partimos de que veremos a Lee jugando de pívot cuando Bogut falte (esperemos que no, pero en fin… ya sabéis), sus contribuciones defensivas cobran relevancia. El gráfico que coloca a David como peor defensor interior de la Liga ya se ha hecho famoso (aunque tenga más puntos pintados que muestras, he de añadir, algo que en el fondo, por muy bien que interpoles, es de 1º de Trampas Estadísticas), y hay alguna pista más de futilidad en los números. Por ejemplo, el ránking en Índice Defensivo temporada a temporada de los equipos en los que ha jugado es el siguiente: 26º, 25º, 29º, 23º, 27º, 26º, 27º, y ya este año, 14º.

Pero vamos a proponer una idea revolucionaria… ¿y si David Lee hubiera estado en mal lugar en el momento equivocado? Depués de todo, las muestras que podemos sacar de él en defensa vienen en dos franquicias con problemas endémicos en la defensa, en ocasiones con entrenadores como Mike D’Antoni o Keith Smart, y compañeros de juego interior como McGuire, Radmanovic, Harrington o Randolph y exterior como Ellis, Robinson (dos veces), Jamal Crawford o Duhon.

Veamos números de este año. Los Warriors fueron el mejor equipo de la Liga en el tablero defensivo, y él fue parte importante: el 18º mejor de la Liga, entre aquellos jugadores con más de 1000 minutos la temporada pasada. Con los mismos grupos de 4 compañeros, los Warriors recibían menos puntos con Lee que con Ezeli o Biedrins, y los registros dentro-fuera de pista no difieren mucho comparados con lo de Bogut (sólo 0.3 posesiones por 100 puntos peor). Además, los Warriors la pasada temporada fueron el 7º equipo que menos puntos recibió en la pintura por 100 posesiones, y el tercero que menos encajó en el área restringida, 30 por 100 posesiones (nadie recibió tan pocos tiros como ellos, aunque con el acierto de sus rivales algo superior a la media, undécimo, son terceros en puntos).

Pero si vamos separando estos últimos registros en función de la presencia de David como pívot, la cosa cambia algo. Con Lee en pista los Warriors recibieron 31.6 puntos por 100 posesiones en el área restringida (25.8 sin él), y si reducimos la muestra a aquellos minutos en los que el All-Star jugaba de pívot, la cifra sube a los 35 puntos por 100 posesiones, una de las peores de la Liga.

Si tratamos de dar una opinión más cualitativa, cuando ves jugar a Lee, te encuentras con un jugador activo para salir a defender a los ala-pívots abiertos que tiran de fuera, y poco contundente según la acción se acerca al aro. No es versátil en defensa, y se encuentra en ese limbo en el que están muchos, que hace que sólo defienda bien a jugadores de su mismo tamaño y características, sufriendo contra los jugadores rápidos y más bajos (los cambios en los bloqueos le matan), y contra los fuertes (problema que se agrava cuando está de pívot), pero suple las carencias con inteligencia y ganas.

Si tuviera que dar un veredicto personal, creo que puedes vivir plácidamente con David Lee como tu ala-pívot titular en defensa si la compañía es buena, que no es tan malo como se pinta si está en su sitio y no le fuerzan con desigualdades, pero  por el contrario, te crea muchos problemas si es tu 5 y tu única y principal referencia atrás. Si juega de 4, mejor, y eso encima será señal de que Bogut está bien, y los Warriors en este caso tendrán muchas opciones de estar entre los mejores equipos del Oeste. Como pívot, no es sólo lo que él no pueda hacer: habrá que sumar los problemas que podría tener Harrison Barnes jugando por dentro, lo que convertiría a los Warriors en un equipo mucho más desequilibrado.

Y con semejante contrato también a cuestas, tampoco sería muy de extrañar que no acabase la temporada en el equipo, quizá cambiado por un paquete en que los Warriors no reciban otro jugador de su nivel, pero lo compensen con el ahorro, un pívot solvente y defensivo para jugar pequeño cuando no este Bogut, y algo más de profundidad para el banquillo. Sería difícil porque esto es un proyecto pensado en competir ya… pero cosas más raras se han visto.

  •  El mismo eslabón débil

Al igual que el año pasado, gran parte de las aspiraciones y problemas de este equipo pasan por la salud de sus miembros. Con Curry parece que hemos dejado los problemas atrás (crucemos todo lo cruzable), pero a Bogut no sé si alguna vez lo recuperaremos. Como ya dijimos más arriba, sólo apareció en 32 partidos en Temporada Regular y 12 en Playoffs (todos los que jugaron, pero con un descenso progresivo en minutos e importancia según avanzaban las series) y este año volveremos a ver equilibrismos para mantenerle sano, fresco y produciendo a la vez.

De momento las noticias que llegan desde el Training Camp son positivas, no le duele nada, esperan que juegue 30-35 minutos por partido… y si esto fuera a continuar así, sería fantástico, pero aquí no estamos preparados para ser tan optimistas.

Y es una pena, porque si se hubiera mantenido al 100% y no se hubiera quedado sin alguna de sus facultades, el australiano sería uno de los 5 mejores pívots de la Liga, algo que no entra en absoluto en el terreno de la exageración. Su excelente defensa es capaz de sostener a un equipo entero, en rebote es maravilloso y lo entiende como una tarea de equipo, y en ataque es lo suficientemente dinámico pasando y poniendo alguno de los mejores bloqueos que se ven en esta Liga, para compensar la pérdida por el camino del toque elegante cerca de la canasta que tenía, y su justa habilidad para tirar a media distancia. Su porcentaje de tiro libre nunca fue bueno (en torno al 60% en sus primeros años), pero a partir de 2011, tras la terrible caída contra Phoenix que afectó a su codo, se empezó a convertir en un problemón (44.2% en 217 intentos aquel año). Son cosas que no parece que podrá volver a recuperar, y por eso no volverá a ser un pilar de un equipo en ataque, pero sabe hacerse importante con lo que le queda.

Aunque el juego ofensivo de Bogut ha quedado reducido a la mínima expresión, ofrece más que la típica quinta opción de un equipo, sobre todo en las acciones de interacción con los compañeros. Cuando estuvo en pista más de 25 minutos, los Warriors ganaron 11 partidos de 17 en Temporada Regular y 5 de 8 en Playoffs, lo cual no está nada mal.

Esperemos que este año, el número de partidos con él en pista y no de traje, sean muchísimos más.

  • Cambios en el banquillo

Golden State ha perdido a Carl Landry y Jarrett Jack, parte importante del éxito de los Warriors saliendo desde el banquillo y también cerrando los partidos en la pista, en lo que era, si no recuerdo mal, el equipo que más claramente utilizaba a dos suplentes en esta tarea. Los Warriors les han sustituido por dos jugadores con una reputación más baja como son Marreese Speights y Toney Douglas, pero este año parecen algo más profundos en el resto de la rotación, que el año pasado tuvo prácticamente sólo 8 hombres.

Además de la llegada a la segunda unidad de aquel que se caiga del quinteto cuando estén todos sanos (Thompson o Barnes), continúa Draymond Green, que confirmó en Playoffs que vale para la NBA, Kent Bazemore, está preparado para pasar de toallero de lujo a jugador aprovechable y el prometedor euro Nemanja Nedovic también tendrá oportunidades y podrían ayudar a que los Warriors lleguen a los 10 hombres de confianza.

Lo más flojo quizá sea el puesto de pívot, no por capacidad, sino por salud. Ezeli no volverá hasta entrado 2014, y los únicos suplentes del frágil Bogut para empezar la temporada son Jermaine O’Neal, que llega con 35 años y después de tener problemas él mismo durante años y su elección de segunda ronda, Ognjen Kuzmic, una incógnita a este nivel. Si algo le pasara al australiano, seguramente ocurra como el año pasado, que Lee se encarga de la mayoría de los minutos, y aunque el pívot suplente de turno pueda llegar incluso a salir de titular, sólo estará en pista unos 10-15 minutos.

Avance de temporada 2013-2014: Detroit Pistons

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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Los Pistons llegaban al verano con dinero que gastar, una elección en el Top 10 del Draft y con el descubrimiento del que puede ser el pívot con más potencial de la Liga en estos instantes. Detroit ha apostado por ganar más pronto que tarde, sin sacrificar mucho en juventud, ofreciendo un contrato multianual a Josh Smith y a Brandon Jennings.

Pero ojo, porque casi todos estos jugadores tienen lagunas enormes en su juego y quizá no combinan de la mejor forma posible. La varianza en las expectativas sobre lo que Detroit puede hacer la temporada que viene es de las más grandes de la Liga, y la elección de Joe Dumars para el puesto de entrenador, Mo Cheeks, no hace más que añadir intriga a las posibilidades de los de Michigan. Lo que es seguro es que este equipo es de los que más curiosidad despierta y uno que va a tener muchos ojos encima al principio de esta temporada.

  • Radiografía de los Pistons

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Torres trillizas

Con el fichaje de Josh Smith para acompañar a Greg Monroe y Andre Drummond, los Pistons van a tener uno de los frontcourt con mayor potencial de la Liga, aunque sólo sea en el League Pass.

Porque este grupo de jugadores, a pesar de lo prometedor de su aspecto si todo funciona, despierta una serie de dudas en cuanto a posiciones y problemas con el tiro. Hasta este año, Greg Monroe había pasado sus dos temporadas en la Liga jugando todos los minutos en la posición de pívot y Josh Smith lleva desde el año 2007 jugando de ala-pívot la gran mayoría del tiempo (más del 85% este año y hace tres temporadas, prácticamente el 100% en el resto) y la coincidencia con Andre Drummond en el quinteto inicial les obliga a bajar un peldaño a una posición más pequeña.

Los problemas que esto genera para ellos es que el cambio incide en algunas de sus patentes debilidades. Monroe es un jugador lento y poco activo, problema exacerbado si se enfrente a ala-pivots, y Smith es un mal tirador, que puede enamorarse demasiado de su lanzamiento de media y larga distancia, que en el puesto de alero tiene que utilizar por obligación

De la pareja MonroeDrummond pudimos tener un aperitivo la temporada pasada (sólo 452 minutos nos dio Frank) que ayudó a crear y confirmar tanto el potencial como los temores. Los Pistons con ellos fueron 2 puntos por 100 posesiones peores que el rival (-4.8 el resto de la temporada) gracias a la mejora en defensa, ya que los quintetos con la pareja estuvieron bien (se hubieran localizado en torno a la media de la Liga). Pero no dieron la talla en ataque, con un terrible número de pérdidas como unidad: en el 18.9% de las posesiones, los Pistons entregaron el balón al rival, por encima de lo que cualquier otro equipo de la Liga hizo el año pasado.

Aunque lo fácil sea echarle la culpa a la dirección del juego, con un jugador limitado como Knight, lo cierto es que con Calderón no fue a mejor, y los números son peores tras el All-Star (sólo 72 minutos con el español, eso sí). Andre y Greg pusieron de su parte, y los quintetos recogieron un tremendo porcentaje de los rebotes en ataque disponibles (35.5%) y la proporción de puntos que consiguieron en la pintura hubiera sido 2º en la Liga, una magnífica cifra. Pero sin ser rodeados por un buen tiro de tres (la cantidad de puntos sacada desde allí hubiera sido 29º en la Liga con un acierto en la media), Detroit volvió con el zurrón vacío en demasiadas posesiones por no ser capaz de penetrar o hacer llegar el balón a sus jugadores en posiciones interiores.

Y aquí viene el otro problema de este grupo: la falta del tiro de los tres para lo habitual en sus (algunos casos nuevas) posiciones.

Josh Smith tiene un 28.4% de acierto desde el triple a lo largo de su carrera, y llegó a abandonarlo en su momento (en 2010 sólo tiró 7). El alero medio en la Liga tira unas 4 veces de 3 cada 36 minutos, y aunque su frecuencia no esté muy lejos de ese número cuando juega en la posición (3 intentos por 36 el pasado año), su acierto está lejos del 36.6% que se espera. Su problema es uniforme, no ha demostrado por ejemplo que tire mejor desde las esquinas, y fuera de la pintura de 2 también tuvo la pasada campaña un porcentaje semejantemente paupérrimo: 30.5%.

Greg Monroe tiró un 30% más que el año anterior fuera de la pintura, pero los 2.7 intentos por 36 minutos es poco para un ala-pívot (de hecho, en la Liga, ahora mismo, los PF tiran 1.5 veces de 3 cada 36 minutos en promedio), y viendo que también acertó sólo un 30%, los rivales no podrían estar más felices de verle incrementar la cifra.

Y con Drummond sí que mejor no contar. Sólo metió 3 canastas fuera de la pintura en todo el año, y en su caso no se le pide más, ya que muchos pivots han sido estrellas viviendo sólo en torno al aro, pero hay carreras que se destrozaron por no llegar al 50-55% de acierto en tiros libres, y este en su año de novato plantó un terrorífico 37.1%. Está trabajando en ello con SHEED!, y en los Pistons están confiados en que puede mejorar, pero si sigue así, veremos mucho Hack-a-Drummond, y su culo en el banquillo acto seguido. No hace falta que desarrolle un juego a media distancia, o un tiro desde la bombilla (aunque por supuesto, todo añadido es bueno) pero lo de la mejora en la línea es imprescindible. De nuevo, ni se le pide que llegue a la media para los pívots (67.9% por si alguien tiene curiosidad), pero sí que pase el umbral a partir del cual al otro equipo no le compensa hacerle falta intencionadamente.

¿Por qué esto es un problema? ¿Si son capaces de anotar a su manera, por qué tendrían que hacerlo tirando de lejos? Si sólo uno de ellos estuviera en esta situación no importaría mucho, pero juntar a tres especímenes tan limitados reduce el espaciado del equipo en la pista, junta a los defensas a los que no les importa darles la distancia suficiente para que tiren, y puede provocar que no sean efectivos en el tipo de jugadas que piensan aprovechar. Por ejemplo, cuando Josh Smith busque sacar rentabilidad a su ventaja de fuerza y altura para postear ante un alero rival, el hombre de Monroe podría acudir a la ayuda sin mucho miedo al pase al poste alto. O cuando Brandon Jennings intente penetrar, se encontrará las ayudas volando hacia él.

En definitiva, el juego interior de los Pistons va a tener una batalla constante a lo largo del año, por tratar de imponer lo mucho que hacen bien a sus debilidades, tratar de intentar que su abusivo tamaño no se vuelva contra ellos. Veremos quién sale ganador.

  • En deshonor a la verdad

Cuando comenzó el periodo de agentes libres probamos con «En deshonor a la verdad» una pieza que pretendía relatar sólo las cosas buenas de un jugador, olvidando y sin mencionar las malas. Empezamos y acabamos con Josh Smith, y  me da pena no haber hecho más, sobre todo, por uno de sus nuevos compañeros, Brandon Jennings. Eso sí, nos lo guardamos para hacer una edición mini en este repaso previo al principio de temporada.

Lo malo, ya lo conocemos, y se basa en pruebas muy evidentes, aparentemente. Su cartel es el de base anotador que acaba siendo egoísta, tira más de lo que debería, y mete muy poco. Su porcentaje no llega al 40% y su carta con apenas un par de zonas verdes ya se ha acabado haciendo famosa de lo mucho que ha sido utilizada en Twitter o vídeos demostrativos.

Mi argumento no es que Brandon Jennings sea uno de los mejores bases anotadores, ni nada por el estilo, pero creo que citar su 39.9% en tiros de campo y su gráfico de zonas calientes es un uso malo de las estadísticas, que hace pasar por horrendo jugador a alguien que navega más cerca de la media de lo que parece.

En primer lugar, semi-parafraseando a Daryl Morey, el General Manager de los Rockets, alguien inventó el porcentaje de tiro de campo, y ese alguien debería ser disparado. Esta métrica penaliza sobremanera a aquellos jugadores que tiran de mucho de 3, un tiro que se convierte con menos frecuencia que el de 2 (35.9% desde el perímetro, 48.4% dentro de la línea) pero que cuenta un 50% más en el marcador. De hecho, el porcentaje efectivo del tiro de 3 (35.9 multiplicado por 1.5, 54%) supera generosamente al de 2, y por eso la Liga en conjunto tira 35% más triples que hace 10 años y más del doble que hace 20. Por tanto, utilizar el porcentaje de tiro sin ajustarlo a triples, en lugar de lo que se conoce como porcentaje de tiro efectivo (aquí explicado más al detalle y con otras variantes), debería suponer pena de prisión inmediata, revisable en cadena perpetua, salvo cuando estemos en una situación que los lanzamientos de tres no intervengan (comparando porcentajes en zonas concretas, o de jugadores que no tiran desde ahí).

Jennings es el séptimo jugador de la Liga que más triples tiró (su porcentaje, 37.5% no está nada mal sin entrar en más consideraciones), y evidentemente, cambia mucho la fórmula que esos 461 intentos (más de uno de cada tres de sus tiros de campo) cuenten con ese 37.5% o el 56.3% que debería. En total, el porcentaje de tiro efectivo de Brandon Jennings es de 46.8%, aún por debajo del 49.6 eFG% que marcó la media de la Liga este año. Pero si hiciéramos la clasificación por porcentajes para jugadores con más de 1000 minutos el pasado año, le auparía de la 234º posición utilizando FG%, al 198º con eFG%.

Si usásemos además otra medida que incluye el tiro libre, el porcentaje de tiro verdadero o TS%, y que ofrece una radiografía completa de los puntos por tiro de un jugador, Jennings se sigue acercando a la media (51%, a 2.5 puntos porcentuales del 53.5% que marca la referencia) y escalando posiciones. De nuevo, ser 191º de 263º no es para dar palmas, pero es bastante mejor que ser 234º.

Pero podemos seguir un poco más adelante. Y es que, Brandon Jennings es un gran jugador protegiendo la pelota, entre los bases que menos balones entrega al rival. De 76 point guards con más de 500 minutos el pasado año, Jennings fue cuarto en minutos, pero duodécimo en pérdidas. Si vemos el porcentaje de pérdidas teniendo en cuenta las asistencias (es decir, cuantas pérdidas por cada tiro, viaje a la línea o pase para canasta), es el 13º del grupo con un 10.7%, sólo por detrás de Hill, Paul, Parker, Calderón y Walker, como sexto entre los titulares. Y diría que no es casualidad, porque su cifra del año pasado, un 9.2%, fue la segunda tras Chris Paul.

Si añadimos a la fórmula de puntos por tiro las pérdidas (ajustando con el número de asistencias dadas para no perjudicar a los pasadores) para crear los llamados puntos por posesión, entonces, Jennings es 159º en la clasificación general de la Liga de jugadores con más de 1000 minutos. Vamos mejorando.

Y frente al gráfico de tiro de la Liga con poco verde, nosotros ponemos este otro, que compara el porcentaje de Jennings con la media de la Liga con una mayor granularidad y detalle, y lo interpretamos.

Está claro que Brandon tiene un problema finalizando sus penetraciones y tirando desde las esquinas, pero el gráfico de la Liga no acaba de enseñar lo bueno que es tirando el triple frontal. Es el sexto jugador que más ha metido en la Liga la pasada temporada, con un porcentaje de acierto, 37.8%, superior a la media (35% el último año). Y con vistas a su nuevo equipo, esta distribución de su puntería es positiva.

Uno de los problemas claros que los Pistons van a tener son lo mal que van a poder estirar el ataque cuando Smith, Monroe y Drummond jueguen juntos. Así que a Jennings no se le pedirá que penetre mucho porque, simplemente, no va a haber espacio, de hecho, los Pistons estarán encantados con la amenaza que supone Brandon en las jugadas de bloqueo y continuación tirando de lejos. Los números le sitúan como uno de los mejores levantándose para tirar (39.8% en triples en estas situaciones, todas con tiro tras bote), y puede penalizar a la defensa que mande esperar cerca del aro al hombre alto. Jennings demandará atención más allá de la línea de 3, lo que va a dar ese medio segundo de ventaja a sus hombres altos, más hábiles en Detroit que en los Bucks. Especialmente interesante será ver la evolución de Drummond, explosivo y potente, pero algo verde leyendo las defensas y ayudas, y que con el nuevo base tendrá que colocar los bloqueos más arriba de lo habitual. Esto le obliga a utilizar un metro más, que para Andre, será aún más velocidad  para encarar el aro o más espacio para cometer errores, sin mucho término medio.

Y sin Monta Ellis a su lado, tendrá más el balón, y no le veremos habitualmente parapetarse en la esquina para tirar. Utilizar su cuerpo para anotar o sacar faltas cerca del aro y el tiro tras pase son sus verdaderos talones de Aquiles, y en Detroit los utilizará algo menos en teoría. Pero lo que más feo queda y más disgusta al aficionado, que son los triples chuzados desde el semicírculo, es más virtud que defecto, ya que por volumen y acierto está en la zona noble de la Liga.

Respecto a sus capacidades como director de juego, las 5-6 asistencias por partido en las que se mueve no inspiran mucho, pero viendo que en Milwaukee no ha tenido mucho talento ofensivo alrededor, ni un entrenador (Skiles casi hasta el final) con ganas de trabajarlo mucho, lucen mejor en contexto. En una entrevista este verano, Joe Dumars comentaba que antes de apretar el gatillo en la operación BJ (pun intended), revisaron horas de vídeo, comprobando que su visión de juego y capacidad de pase eran mejores a la fama, y quedaron contentos con lo que vieron, aunque tal vez necesitarían animarle a hacer esos pases. Yo comparto la opinión que esta parte del juego de Jennings es entrenable, y me parece el típico jugador que si se siente rodeado de jugadores de nivel no le importa pasar el balón.

Lo que si no tiene mucho perdón, y quizá, tampoco, mucho arreglo, es el drama en defensa. Jennings es pequeño, pero no es en jugadas que dependan del tamaño donde se ve superado: no sigue las jugadas en defensa y es un chollo para su rival, que siempre suele estar abierto para tirar. Aunque no tenía el beneficio de estar acompañado por un buen jugador defensivo, ya que su compañero es otro canijo y vago como Ellis, el RAPM (+/- ajustado y normalizado) le echa algo más de culpa a él. Con los mismos grupos de otros 4 jugadores, en más de 1000 posesiones, el equipo era 6 puntos por 100 posesiones peor con Brandon que con Monta. Y su registro total, -3.2 puntos por 100 posesiones en defensa, es el 9º peor en toda la Liga de jugadores con más de 1000 minutos. La esperanza es, que sus números en años anteriores fueron mejores, y que sus defectos son más de interés y compromiso que de habilidad o técnica.

En general, se habla mucho de los hombres altos, pero la de base es seguramente la posición en la que los jugadores se toman más tiempo para demostrar su potencial. Hay una gran cantidad de point guards que han necesitado un cambio de aires, o llegar a su quinta-sexta temporada para demostrar su madurez. Conley es el ejemplo más reciente, pero la Liga tiene muchos. Tony Parker, Chauncey Billups, Baron Davis, Sam Cassell, Steve NashTerrell Brandon… Jennings sólo tiene 24 años, y entra en su quinta temporada, esa en la que tantos otros pegaron el espaldarazo. Por ejemplo, se corresponde con aquella en la que un tal Mo Cheeks (que por afinidad posicional seguro será un buen mentor) fue por primera vez al All-Star.

Con un contrato por unos 8 millones al año, Jennings tiene un gran valor. Ha jugado cuatro temporadas casi completas (una fractura del quinto metatarso en diciembre de 2010 fue su única lesión) y con una NBA que tiende a hacer contratos más cortos, el suyo, de apenas 3 años, llega sin riesgo previo. Está un escalón salarial por debajo de los Curry (no olvidemos que aquí hubo descuento por el tobillo), Lawson o Holiday, vamos, el sitio que le corresponde como jugador talentoso y con proyección, pero con fallos en su juego. Y ojo, que si pegara el salto, saldría muy barato.

  • El escolta en el alero

La mayor duda para este comienzo de temporada en Detroit es quién ocupará el puesto de escolta titular. Las opciones son variadas: el hijo pródigo y prodigio, venerable veterano, al que el arroz puede que se le haya pasado ya (Chauncey Billups), el prometedor novato (Kentavious Caldwell-Pope), el horrible tirador que además es más efectivo jugando de base tróspido (Rodney Stuckey) o el alero converso al que ya han utilizado ahí (Kyle Singler).

Con la necesidad de este equipo de añadir un tirador más, por tener las medidas más típicas en la posición, y el mayor potencial, Caldwell-Pope sería una muy buena opción, pero Cheeks quizá prefiera algo más de experiencia. Aunque se ha ido abriendo más a los novatos (de la época de Philly y la siguiente en OKC como asistente el año de la llegada de Harden e Ibaka no hay queja alguna), en su paso por Portland tenía la fama de no confiar mucho en ellos, con ejemplos como el de Zach Randolph. Por otro lado, KCP está acostumbrado a ser el hombre en Georgia, y aquí Detroit necesita una quinta opción, alguien que no tenga problemas con ser poco más que un espectador en ataque y que tenga ritmo de tiro aunque intervenga poco, algo que no sabemos si puede hacer, ni si es lo que más ayudaría a su desarrollo.

Billups puede ser una opción interesante, y su historial como base le da a Mo la opción de apretar la rienda a Jennings en la pista sin castigarle con el banquillo si quiere corregirle. Pero Mr.Big Shot tras su lesión de Aquiles es más bien Mr.Bad Shot y no sé si tiene la autoridad moral ahora mismo para tutelar a un jugador en los misterios de la selección de tiro.

Quizá la elección también dependa de cómo se organiza una segunda unidad que no tiene un pívot claro (no sé si Josh Harrellson da el nivel) y que el año pasado sobrevivió gracias a la explosión de Drummond, pero este necesita un nuevo protagonista, para que el liderazgo no acabe en Will Bynum o Charlie Villanueva. Estos dos y Stuckey hubieran sido una apuesta prometedora en 2009, pero en 2013, lo que son es 9.4 puntos peores que el rival (por 100 posesiones) cuando se juntan.

Y por último, veremos como integran a Gigi Datome. Tras un gran EuroBasket, podría ser el prototipo de cuatro abierto que este equipo esperaba de CharlieV y una alternativa si hay atasco interior. No confío demasiado en que Cheeks le dé oportunidades, pero cosas más raras se han visto.

Avance de temporada 2013-2014: Denver Nuggets

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Después de batir el récord de partidos ganados por la franquicia en la NBA y finalizar terceros en el Oeste, los Nuggets se estamparon en primera ronda de Playoffs, y de repente, son un equipo diferente. Ya no está el entrenador que llevaba más de 8 años en esta franquicia, ni su General Manager (el titular y el asistente), ni su jugador de mayor perfil. Además, también perdieron al pívot titular y, para empezar la temporada, a una de las piezas más brillantes del equipo: el que empezaba los partidos de alero y los acababa de ala-pívot, que se lesionó el ligamento cruzado y el menisco de la pierna en abril, y no volverá, como mínimo, hasta diciembre.

A pesar de todo, mantienen una buena parte de lo que era un equipo joven y en progresión, que tiene una serie de singulares ventajas y un estilo claro de juego. Los Playoffs que parecían seguros salvo catástrofe para la temporada 2013-2014 hace cinco meses, son un reto ahora, pero tampoco extrañaría que lo consiguieran sin muchos problemas.

  • Radiografía de los Nuggets

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • De Karl a Shaw

Tras ocho años en el equipo, la salida por la puerta de atrás en Playoffs y alguna otra diferencia más (como el tiempo de juego de McGee o la renovación de su contrato que acababa el próximo verano) provocó que los Nuggets cortaran su relación con Karl un año antes de tiempo.

George dotó a este equipo de una identidad, aprovechó la altitud de Denver para basar todo en la carrera, y sabía convertir a jugadores desconocidos o rebotados de equipo en equipo en piezas útiles para una franquicia. Pero su random basketball, el baloncesto aleatorio, no servía en Playoffs donde siempre le entra el pánico y es el primer entrenador en renunciar a su estilo y corregir cuando no debe. A la hora de la verdad, acaba quitando el liderazgo de los jóvenes, y tirando de la vieja guardia que siempre esconde en cada plantilla (de Anthony Carter a Andre Miller pasando por Ed Najera) y la falta de estructura del ataque lo colapsa sobre sí mismo cuando le cierran la vía del caos.

Pero ahora, el rey ha muerto, viva el rey, y que entre Brian Shaw. Uno de los nombres que sonaban verano tras verano en cantidad de equipos, con un currículum impresionante pese a la falta de experiencia como entrenador principal, que le llevó por muchos sitios, incluido Europa, como jugador, y le forjó al lado de Phil Jackson en los Lakers, y más recientemente, Frank Vogel en una organización modelo como es Indiana.

Era la esperanza negra de volver a ver el triángulo en la Liga, pero ya ha dicho que no cree que vaya a ser lo que utilice en los Nuggets, con buen criterio a mi gusto. Pese a las muchas virtudes y cantidad de posibilidades que ofrece el sistema de Tex Winter, requiere que prácticamente todos los jugadores tengan una habilidad de crear juego, ser capaces de abrir posibilidades con su bote, pase y tiro. En un repaso rápido a la plantilla, Denver es probablemente una de las plantillas peor preparadas para hacer algo de esto, en un equipo falto de acierto exterior y con muchos finalizadores y pobres pasadores. Además, fueron uno de los peores equipos de la Liga posteando, tanto por cantidad como efectividad.

Así que, aunque utilice alguno de los conceptos (quizá la obligación de mantener unos 5 metros aproximadamente de espacio entre jugadores al moverse) tendrá que pensar otra manera de utilizar este ataque, sabiendo que a mitad de temporada, con la vuelta de Gallinari, tal vez tenga que volver a cambiar el enfoque.

Y en defensa, Shaw viene de uno de los mejores equipos de la Liga, y aquí sí tiene sentido aplicar un sistema con el de los Pacers… con jugadores muy inferiores. Con Karl, los Nuggets siempre han sido un equipo con problemas en la retaguardia, en parte por la plantilla que siempre ha habido, en otra por el sistema. La constante con George era aplicar la rapidez, también al otro lado de la cancha, y tratar  de contener las acciones rivales con una alta presión: cambios en casi todos los bloqueos directos, envío de dos-contra-uno’s… como el propio Karl confesó a Matt Moore este año, ha tenido que oír como la gente, medio en serio, medio en broma, insinuaba que los equipos de Karl mandarían dos jugadores a defender a una máquina dispensadora de Coca-Cola.

El mayor reto del nuevo entrenador para construir una buena defensa, que pase de ser una de las que menos tiros en la media distancia y más en triples desde la esquina otorga a lo contrario, es conseguir un jugador que intimide y cierre el aro en la última línea de la defensa, como Roy Hibbert en Indiana. Los Nuggets tienen un jugador enorme y atlético, líder en tapones por minuto/posesión en la Liga el año pasado, con todas las condiciones físicas para tener ese papel, y al que además, los directivos estarían encantados de ver en pista después de la inversión que han hecho en él. El único problema es que ese jugador es… JaVale McGee. La clave de tu defensa va a ser un tipo que, si pones su nombre en YouTube, los tres primeros vídeos que te aparecen son uno en cuya descripción hablan de «stupidity«un recopilatorio de bloopers, vamos, metidas de pata, y un especial sobre su figura en el Shaqtin’ a Fool.

Lo cierto es que su RAPM defensivo (+/- ajustado y normalizado) sin estar en la élite, siempre ha sido bastante bueno, aunque los números de su equipo con él y sin él en pista muestran algo de diferencia negativa. Difícil saber qué nos vamos a encontrar, porque un papel que le obliga a caer más atrás en la zona, explota sus defectos y virtudes a partes iguales.

Poniéndonos en el mejor caso, en el que Shaw consiguiera cerrar el espacio aéreo con McGee, e intimide lo suficiente para defender sin ayudas, de manera que el resto de jugadores no dejen nunca a los tiradores solos, especialmente a los lados (algo que Karl jamás consiguió… o intentó siquiera) obteniendo un balance positivo de JaVale pese al ocasional desliz, aún hay más problemas. Los Pacers tratan de dictar con sus defensores de perímetro a dónde se dirigen los bloqueos directos, mandando a los rivales a la banda y contra Hibbert, algo para lo que se necesita una cierta dureza que los Lawson, Miller, Robinson, FournierFoye y compañía no tienen. La baja de Iguodala como defensor en unos-contra-uno, o de la estrella rival, creo que puede ser suplida con ciertas garantías por Chandler (el año pasado, con los mismos 4 jugadores completando el quinteto, los Nuggets tenían el mismo índice defensivo con Wilson y Andre), pero la falta de fuerza en el perímetro puede estropear alguno de los planes de Shaw en las tareas de defensa colectiva y redireccionamiento de jugadas.

Otro problema para los Nuggets fue el rebote defensivo, en el que fueron 27º, concediendo multitud de oportunidades al rival, y es algo que también tendrán que mejorar este año, y puede que no sea fácil. Los números individuales y parte del sentido común invitaban a echar la culpa en la sangría al hecho de que Gallinari,  4º peor reboteador de la Liga (y 2º italiano de la lista) midiendo más de 2.07 jugara más de mil minutos de ala-pívot, teniendo en cuenta que pese a esta ventaja, además tiene peor tasa de capturas que muchos aleros a tiempo casi completo: DengArizaGayGeorgeDurantLeonard, Pierce, Wallace, Beasley, Kidd-Gilchrist, Turner o su propio compañero Wilson Chandler entre otros. Pero es con él en pista con quien los Nuggets rebotean mejor colectivamente, y los números con small-ball no fueron malos tampoco.

Así que habría que mirar en otra dirección. La tasa de rebote defensivo con McGee en pista es horrible (los tapones o su intento a destiempo son un filón para el reboteador en ataque rival) y no ayudaba tampoco que Brewer, que a cambio da una rápida salida a la contra, estuviera en pista. Aunque Connelly ha traído al equipo a JJ Hickson, 4º mejor reboteador por posesión con más de 1000 minutos el pasado año (aunque los números a lo largo de su carrera son peores) y Brewer se marchó rumbo a Minnesota, el cambio de personal ha sido un movimiento más lateral de lo que parece. Corey será sustituido por el peor reboteador de la Liga la temporada pasada con más de 1000 minutos en pista, Randy Foye, y  Hickson llega a ocupar más o menos los minutos de Koufos, sólido en la tarea, y con unas tasas de rebote comparables a las del nuevo fichaje el resto de su carrera, y lo que esperaríamos de él si regresara a la media.

Así que la mejora tendrá que ser tarea del entrenador y del desarrollo de McGee (recordemos, todavía 25 años). Quintetos más tradicionales con dos hombres altos siempre ayudan (aunque repetimos, el small-ball no fue el problema en Denver) y con Shaw seguramente veremos a los hombres altos más cerca del aro, en lugar de perseguir bases a las salidas del bloqueo, que también tiene incidencia en el rebote.

En definitiva, Shaw tiene una gran tarea por delante, pero es un reto apasionante. Él cita su pasado reciente en Indiana como ejemplo de lo que puede hacer un equipo joven y sin super-estrellas, pero aquí la tarea será bien diferente. En los Pacers, la diferencia entre titulares y banquillo eran claras, los roles estaban definidos, y los jugadores se complementaban bien. La situación en Denver es mucho más nebulosa, con una profundidad mayor, y muchas direcciones por explorar antes de decidirse por una. Veremos cómo se maneja.

  • Mejorar el tiro

El tiro exterior de los Nuggets ha sido un drama desde que Carmelo, Smith y Billups se fueron, y uno de los motivos por los que este equipo no podría construir un ataque efectivo a media pista. 22º en triples intentados (ajustado a posesiones) y 26º en porcentaje, los aficionados de los Nuggets tuvieron que comprobar como el segundo jugador que más lanzaba desde el perímetro no llegaba al 30% de acierto (Oppa Brewer Style), y su mejor hombre en volumen es el lesionado Gallinari.

Alguno de los refuerzos vienen a tratar de cubrir este problema. Si entre Corey Brewer e Iguodala, metieron 182 triples en 594 intentos (30.6%), eso lo compensarían más que de sobra con lo que Randy Foye hizo en Utah el pasado año: 178 canastas, pero necesitando sólo 434 lanzamientos (41%). A medida que el nuevo escolta ha ido subiendo sus intentos por partido durante su carrera, ha mejorado su acierto, y ya lleva un par de años entre los mejores tiradores de la Liga. Unido a Nate Robinson, Evan Fournier (y su preciosa forma de tiro) y Wilson Chandler, los Nuggets tienen 4 jugadores con un acierto por encima del 40% la pasada temporada en más de 4 intentos por 36 minutos, y de repente, parece que un tiro exterior está tomando forma al pie de las Rocosas.

Eso sí, luego te das cuenta que hablamos de tres jugadores irregulares, que vienen de hacer el mejor año desde el perímetro de sus respectivas carreras, y que en 17 temporadas conjuntas, sólo habían pasado de esa línea mágica del 40% una vez, y el otro, Fournier, lleva sólo 52 intentos en la Liga. Si todos estos regresaran a la media, el tapado aquí puede ser Jordan Hamilton, que tuvo pocos minutos con George Karl, pero los aprovechó bien, y pese a la fama de tirador a rachas con la que llegó a la Liga, ha sido mucho más regular de lo esperado.

Los Nuggets también han añadido algo más de tiro a su rotación de hombres altos, en la que ni McGee, ni Faried, ni Koufos, tenían nada parecido a un juego a media distancia, y era Gallo cuando jugaba de 4 el único en ofrecer el recurso. Entra en escena JJ Hickson, que con un 47% de acierto fuera de la pintura el pasado año, puede tirar tras poner el bloqueo directo (pick’n’pop) o esperando en las líneas de fondo (buenos porcentajes desde ambos lados) que ningún hombre alto tradicional daba en Denver el pasado año.

El que me convence bastante menos es la otra solución a este problema, Darrell Arthur. En lo del tiro es verdad que es impecable, con un monstruoso (de bueno) 62.8% en tiros desde la bombilla (que no es sostenible, pero aunque baje, sigue siendo excelente), pero si es algo más que el cuarto o quinto hombre alto de la rotación, Denver tendrá problemas.

Los Grizzlies fueron 5.2 puntos peores por 100 posesiones con él en el quinteto (y no es el clásico caso de diferencia entre titulares y banquillo, jugó bastantes minutos con Z-Bo o Marc), y su RAPM (+/- ajustado y normalizado) es de los peores de la Liga, más concretamente el tercer peor en jugadores con 970 minutos o más (no llegó a 1.000 por 30). Además, es el 18º peor jugador en rebote de todos aquellos por encima de 2.05 y 500 minutos (casi todo el resto de jugadores peores que él pasaron minutos jugando de alero), su porcentaje de tiro verdadero a lo largo de su carrera es un bajo-par 49.2% (47.7% el año pasado) y aunque abre la oportunidad de pick’n’pop, no acaba de estirar el rango completamente porque no tira de tres. Como además, es un habitual de la enfermería (tras perderse la temporada entera en 2012, el año pasado no apareció en 23 encuentros), su prometedor temporada en 2011 no ha visto continuidad y ahora mismo no parece un jugador que vaya a pasar de ser un parche de emergencia o un recurso puntual.

  • Vaya papeleta…

Decíamos antes, y ya es otra seña de identidad de este equipo casi tan grande como la altitud, que la plantilla de los Nuggets es de las más profundas de la Liga. Y esto, que es una bendición y ayuda a ganar muchos partidos, puede ser un problema a la hora de gestionar una plantilla. Karl navegó con mucha mano izquierda en la complejidad del entramado diplomático que es repartir los minutos, un aspecto infravalorado de su mandato, pero Shaw tiene una auténtica papeleta por delante.

Los únicos puestos fijos a día de hoy parecen el de Ty Lawson y el de Kenneth Faried (aunque su candidatura casi entra a la lista de puestos seguros, no incluimos de momento a Gallinari cuando vuelva de la lesión, ya que si Wilson Chandler empieza la temporada contra los titulares al nivel que acabó la anterior frente a las unidades suplentes, no tiene nada garantizado) y tratar de adivinar cuál será la distribución de puestos y tiempo en pista de los Nuggets es un ejercicio con el que corres el riesgo de ver explotar tu cabeza.

Sin el italiano las cosas parecen un poco más claras, con Wilson Chandler como alero titular, y el puesto de pívot a repartirse entre McGee y Hickson, con el incumbente por delante si por los que mandan en Denver fuera, con Mozgov esperando su oportunidad. Hickson es mejor ala-pívot, y tendría también ventaja en la lucha por los minutos de suplente en esta posición.

El puesto de escolta y base suplente va a ser un polvorín todo el año que se puede poner peor si Chandler viene a pegar un bocado a los minutos de la posición tras la vuelta de Gallinari, que seguramente también recorte un poco de tiempo a los hombres altos.

El trabajo en el puesto de escolta seguramente vaya a quien tire mejor sacrificando lo menos posible la defensa. Por altura, y con el resto de candidatos muy bajitos, y más para acompañar a Lawson, ese sería Fournier, aunque si no ha ganado cuerpo y por su bisoñez, tampoco es una opción perfecta. Nate Robinson es seguramente la posibilidad más popular, tras un buen año en Chicago, y habernos dejado alguna que otra heroicidad en Playoffs. Con otro base diferente a Lawson, alguien más alto, aguerrido, y efectivo en defensa, podría ser el favorito, pero en estos Nuggets, se antoja muy complicado. De su papel, esperamos que sea microondas, y poco más, aunque tiene a otro jugador que está en su misma situación, con la misma problemática y amenazando sus minutos, incluso desde el banquillo: Randy Foye.

Lo que me sorprendería ver de nuevo es a Andre Miller en esa posición. No puede tirar de tres lo más mínimo (su 21% de acierto a lo largo de su carrera es, como su juego, cosa de otras épocas) y Karl lo hacía en parte para tener la correa de Lawson bien apretada en la pista, pero no creo que Shaw se ande con los mismos juegos psicológicos utilizando al veterano jugador (que cumplirá 38 años al final de la temporada), que además, si hacemos caso a la rumorología, estuvo en el mercado este verano.

Poner dos bases en pista fue habitual en la Liga el pasado año (con mis clasficaciones personales de quién es base y quién no, encontramos 9 parejas que coincidieron más de 500 minutos, con resultados dispares) y la de Denver, con 866 minutos, fue la quinta con mayor presencia. Con ellos dos en pista el resultado es positivo (+5.2 puntos por 100 posesiones) pero algo menor que la diferencia que conseguían los Nuggets en general (+5.6), así que el LawsonMiller va directo al grupo ni fu ni fa. Mejor en ataque que en defensa, pese a los problemas de espacio, puede ser una solución a momentos en los que el equipo esté atrancado, pero si sigue siendo la pareja a la que acudir en los momentos finales del partido, significará que ninguna otra de las opciones para el puesto funcionó en Denver.

  • Último adiós a Iggy

Los Nuggets perdieron a Iguodala tras tenerlo en préstamo durante un año, y le echarán de menos. Andre tenía el mejor RAPM del equipo (que estimaba que su presencia hacia mejor al equipo en 3.3 puntos por cada 100 posesiones en defensa) y el segundo mejor entre los escoltas de la Liga tras Tony Allen, y acercó a los Nuggets al Top 10 en defensa de la Liga.

Pero no es sólo aquí donde el equipo le echará de menos. Iguodala es un excelente pasador, que dio 5.4 asistencias por partido el año pasado, siendo el 6º en cantidad por minuto entre los no bases, sólo detrás de Ginobili, Luke Walton (!!!), LeBron, Monta y Kobe.

Los Nuggets seguirán saliendo a la contra y tirando de rapidez porque su base es un rayo, los hombres altos tienen una enorme capacidad y energía para adelantar a los rivales y coger un pase imposible a su espalda, y la altitud juega a su favor. Y otra de las cosas en las que este equipo destacó en ataque es con un fantástico rebote ofensivo. Por eso, su necesidad de tener jugadores que creen tiros para sus compañeros no es tan acuciante como en otras franquicias, porque Denver hace las cosas de otra manera. Pero la falta de jugadores solidarios que puedan conseguir ventajas a partir del pase empieza a ser alarmante, sobre todo si este equipo quiere ser mejor a media cancha. Veremos si la imaginación de Shaw y un poquito más de espacio y tiro en ataque sirven para compensar, pero creo que este equipo echará mucho de menos ese aspecto tan infravalorado del juego del gran Iggy.

Avance de temporada 2013-2014: Dallas Mavericks

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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Tras ganar el título en 2011, Cuban empezó una reconstrucción competitiva, con la esperanza de que Nowitzki pasara los últimos años de su carrera junto a otra estrella de su nivel. Los intentos no fructificaron, y tras un verano en el que muchos jugadores firmaron con los Mavs por un año para mantener su flexibilidad, esta temporada ya se han mojado un poco más repartiendo contratos multianuales.

Así, vuelven a presentar por segundo año consecutivo una plantilla muy diferente a aquella con la que acabaron la temporada anterior, en la que hay 9 caras nuevas (una de ellas, la de Devin Harris, viejo conocido) y sólo conserva a Dirk y Marion del equipo que ganó el anillo. Llegan Monta Ellis y José Calderón, una pareja qué abre muchas preguntas, pero con impepinable talento, y con Dalembert vuelven a tener alguien para cerrar el espacio aéreo dos años después. No sorprendería verles dentro ni fuera de los Playoffs, pero si el Robin Hood alemán sigue envejeciendo bien, junto a un maestro como Rick Carlisle, conviene apostar por ellos.

  • Radiografía de los Mavericks

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Have Dirk, will travel

Con 35 años cumplidos en verano, Nowitzki no está en su plenitud deportiva, pero de momento no ha mostrado signos de perder sus habilidades de golpe pronto. Es verdad que bajó de los 20 puntos por primera vez desde su segunda temporada en la Liga, para los que nos tendríamos que ir al milenio anterior, pero fue una cuestión de volumen: sus porcentajes, rebotes, asistencias y pérdidas son mejores a los del año pasado, simplemente compartió más el balón que nunca, lo cual es una noticia regular, porque hasta ahora, no se podía encontrar a nadie mejor para tirar que él (y este año seguramente, sigue sin haberlo en este equipo). Lo que parece quedar claro, viendo como el hito coincide además con la última vez que no se clasificaron a Playoffs, es que según las estadísticas (no) avanzadas, si Dirk mete más de 20 puntos por partido, los Mavericks se clasifican para las eliminatorias por el título.

Profundizando un poco, su RAPM es el 24º mejor de la Liga, con él en pista, los Mavs fueron 1.8 puntos por 100 posesiones mejores y su diferencial en minutos de Dirk pasaría a ser 14º en Liga, en la zona de Playoffs. Desde que se recuperó, los Mavs tuvieron un récord de 28-25, y cuando juega más de 25 minutos, de 26-22, es decir, sigue siendo un jugador de gran impacto aunque la última temporada la pasara un poco de puntillas.

Nos sorprendería a estas alturas ver a Dirk arrastrar a un equipo él sólo al Campeonato, las Finales del Oeste o a las 50 victorias, pero con un reparto que le ayude no se pueden descartar las 45 y los Playoffs. Si Dirk Diggler (© Simmons) está en buena forma los Mavs tienen la mejor combinación jugador franquicia/entrenador entre los aspirantes en el Oeste (Love y Aldridge: show me, don’t tweet me. Y Adelman, tú nivel es comparable a Carlisle, pero, primero, cuenta el anillo, y segundo, se te van a lesionar todos igual), así que en caso de desempate… ¿por qué no Dallas? Lo que puedan hacer los secundarios, es lo que marca el techo.

  • La extraña pareja

Simplificando muy groseramente, en la NBA puedes separar en tres grupos a un jugador de perímetro. A los que les encomiendas el balón porque saben moverse con él, penetrar, pasar, etc… es decir, los playmakers, por un lado. Aquellos que lo que hacen es tirar bien, y por tanto, están pendientes de recibir el balón y no de distribuirlo, por otro. Y los que pueden hacer las dos cosas y por tanto se ponen en el papel que mejor se les da o el que complementa a su compañero.

Aquí estaría bien tener una nota al pie a lo Grantland. Existe un cuarto grupo, el de aquellos que ni son playmakers ni tiradores, pero han hecho carrera en base a la defensa. Les cuesta minutos en el campo y millones en el banco, pero ahí están. Y si no tiras bien, ni creas juego, ni defiendes, entonces supongo que estoy hablando con Sam Young, y por tanto es normal que hasta el 26 de septiembre nadie te haya ofrecido un contrato (no garantizado).

Imaginemos dos jugadores que los más listos del lugar identificaréis rápido. Uno de ellos lideró la Liga tirando de 3, con un 46.1%. El otro, fue el peor de los 134 que realizaron el número mínimo de intentos según el criterio de la NBA, con un 28.7% de acierto. Los dos miden 1.91 y son sospechosos en defensa, pero el primero pesa 12 kilos más. La solución parece clara. Que el segundo haga de base playmaker y el primero de escolta tirador.

Así es como torticeramente (o no) cambiamos los papeles a Monta Ellis y Jose Calderon. Si los Mavs pudieran sumar las virtudes de ambos en un solo super-jugador, a este no le faltaría casi nada en ataque. El español pone el acierto en el tiro, la solidaridad y el liderazgo y Monta su mentalidad agresiva, el control de su cuerpo y el descaro. Pero son dos jugadores que se encuentran más cómodos y habituados a operar con el balón (aunque Ellis lleva año y algo ya compartiéndolo) y que no casan bien en la teoría.

Carlisle tiene una tarea hercúlea por delante para sacar el máximo rendimiento a los nuevos fichajes, y por suerte, es uno de los mejores entrenadores a los que encomendarse. Alguien con su imaginación y versatilidad seguro que encuentra la manera de aprovecharlos y, después de todo, ya está acostumbrado a extrañas parejas como esta.

En su primer año como entrenador, los Pistons tenían a la pareja Chucky AtkinsJerry Stackhouse. Atkins, correcto en el tiro exterior, pero nada del otro mundo, era mucho menos trascendente que Calderón y Stackhouse es de los pocos jugadores en la Liga con peor tiro de 3 aún que Monta a lo largo de sus carreras. De hecho, en aquella temporada con Carlisle, metió lo mismo que Ellis el pasado año: 28.7%. Aún así, tuvieron una eficiencia más que respetable en ataque (12º en la Liga), y eso que contaban con mucha menos ayuda de lo que se espera en Dallas (Clifford Robinson con 35 años, Ben Wallace, Jon Barry…) Y el año siguiente puso los cimientos de la pareja BillupsHamilton, otro escolta que apenas tiraba de 3, aunque ni Calde es el creador tras bote que Mr. Big Shot era, ni Ellis se desenvuelve tan bien en la media distancia.

Para mí, el Factor X, y la primera pieza a poner en marcha, es Monta. De Jose ya sabemos lo que puede y no puede hacer, y que seguramente cumplirá en lo que se le mande, como lo que es, uno de los jugadores más consistentes de la Liga. Pero Ellis tiene gen de estrella, uno de esos jugadores que pueden hacer cosas a un nivel que muy pocos superan. Es muy buen pasador, pero a estas alturas de su carrera no sabemos si nunca ha podido, o no ha querido, aprovecharlo. Con Dirk, uno de los mejores hombres altos en la Liga (por no decir el #1) con el que hacer un bloqueo directo y el ya mencionado Carlisle, se acaban las excusas y las preguntas. Por un lado ha dicho que quiere volver a atacar la canasta, que lleva un tiempo conformándose demasiado con tiros, y que va a volver el «Monta Basketball» pero en los Media Day se dicen muchas cosas.

Uno de los jugadores más excitantes, pero, hasta ahora también, más ineficaces de la Liga, tiene encima un reloj de arena ya girado, contando los minutos que le quedan. Los Mavericks tienen una amplísima rotación en el perímetro, con 8 jugadores en lugar de los 6 habituales (unos 3 por puesto), donde 7 son nuevos en el equipo y ante Carlisle.  Devin Harris regresa en diciembre-enero, y hace mejor pareja con Calderón porque su tiro, que ha mejorado con los años, le permite jugar de escolta con menos dudas, y es buen defensor en ambas posiciones. En su mano está no acabar saliendo del banquillo de este equipo.

Y es que esa es otra: la pareja promete ser terrorífica (de mala) en defensa. Ninguno de los dos puede defender escoltas convincentemente, a Calde le cuesta mantenerse delante de los bases rivales, y a Monta poner la tensión suficiente para perseguir jugadores. Al igual que en ataque, no me extrañaría que viéramos a Jose con el papel habitual cambiado, ocupándose de los escoltas/jugadores sin balón. En la NBA actual creo que esto es un trabajo más de constancia (estar dispuesto a correr entre múltiples bloqueos, no perder la vista a tu jugador en los cortes), mientras que la defensa sobre el balón requiere menor tiempo de reacción y explosividad, y además, teniendo en cuenta que el español es también algo más grande, me parece una decisión lógica sobre el papel.

La suerte está echada, y los contratos firmados. Otros equipos necesitan salud, desarrollo de sus jóvenes, que su banquillo no dé mucho asco, o un milagro. Los Mavs probablemente empiecen y acaben donde termine esta pareja. ¿Y eso dónde puede ser? Pues… casi en cualquier lado, me temo.

  • La interesante madurez de Calde

Los años le están sentando bien a José Manuel Calderón, que está jugando su mejor basket desde que los Raptors llegaron a Playoffs, hace 5 años ya. Líder de la Liga en porcentaje de tiro de 3 (con un menor volumen de lo que otros jugadores cerca de él, pero ahí está), estuvo mejor en la primera mitad de la temporada en Toronto, en competencia directa con Kyle Lowry, que en los últimos compases de otro año en la sombra para Detroit. Luego, no descansó, se fue con la selección española al EuroBasket, donde pasó muchos minutos de escolta, algo que no sé qué tal le venía al equipo, pero para él, de cara a lo que tal vez le espera este año en Dallas, fue un entrenamiento magnífico.

Calderón es el ejemplo más claro de jugador que se limita a hacer lo que puede, y a tratar de no restar. Tiene un excelente porcentaje de 3 porque sólo tira si lo ve claro (no necesariamente tras pase), es de los mejores bases en puntos por lanzamiento cerca del aro (también porque se acerca cuando ve que puede nada más), y este tipo de cosas realzan más cuando hay buenos compañeros que recogen el guante y utilizan bien todas las posesiones que quedan libres, que rodeado de jugadores poco hábiles o eficientes.

Sería muy buen jugador de equipo aspirante, no porque sea español y queramos que gane así por la cara, como suele pasar, sino porque realmente su juego es de gregario convencido, de esos que tan bien complementan cuando tienes más estrellas. Al final cayó en Dallas, que no es mala situación si Dirk y Monta están a buen nivel.

Mejor cuando es agresivo y crea ventajas que cuando amasa el balón, tiene una pequeña e inoportuna tendencia a esperar demasiado en lo alto de la pista en muchas jugadas. La paciencia puede ser una virtud, y más en un deporte que muchos juegan acelerados, pero Calde lo lleva demasiado al extremo. Si no divides la defensa penetrando, o tus pases no se van encadenando con otros, lo único que haces deambulando por el exterior es esperar a que alguien se libere un poco, para que acabe tirando un apresurado e ineficiente tiro de dos lejano. Y eso no es dirigir bien, es lavarse las manos, y Calde muchos partidos los acaba que podría amasar pan. El contrato de 4 años, teniendo en cuenta que tiene ya 32 (aunque pinta de cuidarse bien) se le puede hacer un poco largo a los Mavs, pero este año tienen un muy buen valor por dólar con él.

Vuelve a tener incentivo competitivo, y esperamos ver al Jose más guerrero, el mejor.

  •  Póntelo, pónselo

Y para tapar los estropicios que Calde y Monta puedan montar, los Mavs necesitaban un protector del aro y reboteador. Con la ventaja que da tener un ala-pívot como Nowitzki de cara al espaciado en pista en ataque, Dallas se puede permitir un pívot sin mucho rango en ataque, y con su presupuesto lo hicieron bastante bien.

Dalembert es un especialista defensivo. Su RAPM (+/- ajustado u normalizado), aunque todavía sólido, lleva un tiempo bajando y para un jugador de 32 años, empieza a preocupar, pero recordemos que el contexto importa, y por mucho ajuste que se haga, estos números tienen todavía una componente que depende de los jugadores que te rodean y a los que sustituyes, y Dalembert en este caso era el suplente del tercer mejor defensor por la métrica esta temporada. Además, su perfil es perfecto para recuperar páginas del libreto de la defensa en zona de Dwane Casey, que el año pasado se usó mucho más intermitentemente.

Pero no todo va a ser la defensa. Carlisle ya ha dicho que «está un poco infravalorado en ataque» y cuando ha tenido minutos de titular siempre ha rascado los 10 puntitos con buenos porcentajes. De hecho, este año, metió 35 saliendo desde el banquillo, en 27 minutos, contra Denver, en uno de los partidos WTF? del año, algo que muchos pívots de un nível comparable al suyo jamás han podido rascar.

Tiene un buen tiro desde ambas líneas de fondo, lo que le permite estacionarse algo lejos del aro si no participa de la jugada, y ofrecerse en los bloqueos laterales (que tanto le gustan a Monta) dando la opción de lanzamiento además de la de continuación. También carga mucho y bien el rebote de ataque, con una de las mejores tasas en la Liga, y lo puede hacer también en movimiento, llegando desde los laterales, no sólo cogiendo la posición bajo el aro. Lo malo es que desde el poste alto no presenta una amenaza creíble, lo que limita las oportunidades de Dallas de comenzar sus jugadas partiendo de la formación cuernos.

En definitiva, Dalembert puede mejorar a la triste versión del Kaman en declive que hubo el año pasado en Dallas, y es un complemento necesario en un equipo habituado a tirar y con problemas teóricos en defensa como van a ser los nuevos Mavericks. Y lo hace por una fracción del dinero.

  • ¿Quién será el 3?

La mayor duda ahora mismo, seguramente, es saber quién acabará la temporada como alero titular de este equipo. Frente a Atlanta el 30 de octubre, Shawn Marion tiene más papeletas que nadie, por antigüedad, pero su contrato acaba y puede que no finalice el año, y Jae Crowder, o incluso Vince Carter, huyendo de la superpoblación en los puestos exteriores, llamarán a la puerta si se queda.

Como ya lleva un tiempo siendo costumbre, Marion produce más estadísticamente de ala-pívot que de alero, aunque me temo que por el baile que le dan, su posición no la define su propia actuación sino la de sus compañeros. Shawn cumple en ambos puestos, así que Carlisle puede preocuparse del resto, y luego dejar que la pieza Matrix caiga en el hueco que haya. Sigue siendo un comodín en defensa, ayudando mucho en los tableros, y con el tiempo ha ido ganando como pasador, pero su juego, a diferencia del de Dirk, por ejemplo, está eminentemente basado en su capacidad física y se supone que va a ir erosionándose poco a poco. Y aunque ha sido un jugador al que las lesiones apenas le han maltratado, el año pasado se perdió 15 partidos con distintas dolencias.

Si Jae Crowder acertara con el triple de manera regular, podría ser importante en un equipo acostumbrado a vivir y morir de la suspensión, que juntando a Ellis, Marion y Dalembert quizá tenga carencia, aún con Dirk y Calde. Con los mismos grupos de los restantes 4 jugadores, los Mavericks fueron 3 puntos por 100 posesiones mejores con Crowder que con Marion, aunque estos números son un tanto inestables, y la más utilizada en común, la casi-titular, con James, Mayo, Nowitzki y Kaman, fue un desastre con el novato de Marquette. Los Mavs seguramente estén interesados en el potencial de Jae como 3D, pero puede que no esté listo aún esta temporada.

Habrá que ver a lo largo de la temporada, porque este es otro puesto que quizá no acabe como empieza.

  • Banquillo completo

Con Devin Harris (cuando llegue), Vince Carter (mientras siga teniendo cuerda) y Brandan Wright (otro jugador fetiche, pena lo del rebote) saliendo presumiblemente desde el banquillo, la segunda unidad de los Mavs es. de forma indiscutible, una de las que más talento ofensivo tiene en la Liga, y además pueden ser complementados con piezas que juegan de una manera oportunista, sin necesidad de manejar el balón, como Wayne Ellington tirando (lo que le podría ganar minutos con la unidad titular incluso) o DeJuan Blair barriendo el rebote de ataque. En defensa tendrían que servir para algo los kilos que dicen que ha ganado Wright (y perdido Crowder), pero a las segundas unidades siempre se le pueden permitir estas cosillas.

Viendo la profundidad en conjunto de la plantilla, los Mavs son un poco débiles en el juego interior, donde sólo tienen 5 hombres con contrato garantizado además de Marion o Crowder, y una lesión de Dalembert les deja bastante vendidos en el puesto de pívot. Blair es pequeño para la posición, aunque haya jugado ya ahí y Bernard James, que pese a ser su segundo año en la Liga, en realidad es un veterano en cuanto a edad y físico (28 años), no da mucha confianza. Viendo como nadie le reclamó al ser cortado, no imagino mucha confianza alrededor de la Liga en sus posibilidades, y me pondría nervioso si tuviera que ser importante.

El jugador más apetecible para el espectador neutral de este grupo es sin duda Vince Carter. (Para nuestra desgracia) ya han avisado de que le van a poner un límite de minutos (unos 25 por partido) para que esté fresco, y pueda repetir lo del año pasado, es decir, su papel como uno de los mejores (y verdaderos) sextos hombres de la Liga. Si hace unos años hubiéramos dicho que Vince seguiría jugando a los 37 años, haciendo el trabajo más o menos sucio desde el banquillo, peleando y tirándose al suelo a por balones, en un equipo que ni siquiera estaba entre los aspirantes, creo que ninguno lo hubiéramos creído.  Con casos como este, aquello de que los jugadores más atléticos envejecen mal es un axioma que deberíamos revisitar (aunque lo hayamos utilizado en este mismo espacio con Marion).

Pero lo cierto es que ya lleva algo de tiempo esforzándose sinceramente en defensa, y pese a la edad, tuvo el mejor porcentaje de tiro verdadero en su carrera: un 57.1%, y no es que lo consiguiera gracias a tirar menos o conformarse con menos protagonismo, ya que su porcentaje de utilización está en consonancia con lo que venía haciendo el último trienio. Más anotador que creador desde que dejó New Jersey, que marcara máximos de su carrera o casi (en porcentaje de 3 coqueteó con el registro), apunta a que el año pasado, en el que no cambió el contexto, los resultados fueron algo mejor de lo esperado, y eso casi siempre implica que este le espera algo de regresión a la media. Y sería una pena que algo cambiara porque la experiencia Vince Carter sigue siendo entretenida, 15 años después.

Avance de temporada 2013-2014: Cleveland Cavaliers

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Los Cavs de este año, con sus diferencias, parecen encontrarse en el mismo lugar que los Warriors de la temporada pasada. Una joven superestrella que puede anotar cuándo y desde donde quiera con alguna duda sobre su salud, un joven escudero que puede ser su pareja durante muchos años, un tweener novato y jugón para cubrir los huecos que haya en el puesto de 3 y 4 y un pívot (Cleveland tiene 2 en realidad) al que si le acompaña la salud, estará entre aquellos con más impacto en la Liga. Ah, claro y Jarrett Jack. Si David Lee fuera negro, canadiense y más joven, lo habríamos clavado.

Los Warriors llegaron a Playoffs el año pasado, y los Cavs esperan hacer lo mismo este en el Este. Pero para seguir los pasos de Golden State, tienen que salir bien unas cuantas cosas. Corregir una defensa que fue de las peores en la Liga el año pasado, ser más solidarios, encontrar más jugadores con recursos en ataque, y mantener la salud serán los principales deberes.

  • Radiografía de los Cavaliers

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • God save Kyrie

El número de Irvingliebers ha crecido merecidamente este año, y ahora el australiano de nacimiento está en el radar de todo el mundo. Con el bombo en torno a su figura en máximos históricos en torno al All-Star, Curry le robó el protagonismo como anotador joven de moda gracias a los Playoffs y a los partidos que Kyrie se perdió, pero a estas alturas su nombre ya es conocido hasta para el espectador más ocasional.

La mayor preocupación con él es la salud. Contando su año en Duke, Irving se ha perdido al menos un 20% de los partidos en sus 3 años como profesional (sólo dos remunerados). Sus equipos han tratado los problemas con paciencia, y por eso quizá haya perdido más tiempo que en otros casos, y sus dolencias (rodilla, hombro, dedo del pie) parecen desconectadas, pero sigue siendo algo problemático que tener en cuenta.

Otra de las cosas que se le van a pedir, y Mike Brown no lo va a perdonar, es echar una mano en defensa. Con su ataque ya al dente, este es el aspecto del juego de Irving en el cual, una mejora, más ayudaría al equipo. Su protagonismo en ataque y su figura no le convertirán nunca en un seca-rivales, y a los Cavs les faltaba una segunda línea de intimidación detrás, pero al menos se le pedirá atención en las rotaciones e intención de dirigir a los rivales a posiciones menos cómodas.

Y también se espera algo más del Irving distribuidor este año. Está rodeado de mejores anotadores cada vez, y con un equipo con una mayor variedad de opciones, que involucre a más hombres en cada jugada de ataque, puede empezar a repartir la carga con el resto, y tratar de aprovechar su diabólico control del balón para ayudar también a sus compañeros, lo que le ayudará también a reducir las pérdidas.

Debe seguir siendo protagonista en ataque, porque la mejor manera de aprovechar su juego es dejarle anotar, no encorsetarlo con milongas sobre cómo debe jugar un base e historias de dirigir a sus compañeros, pero si ayuda a convertir a algunos de sus acompañantes en amenazas, también acabará ganando a la larga él, ya que cada vez será más difícil de planificar el cómo defenderle, y la manera de quitarle los espacios.

El año pasado en este mismo rincón ya contamos todo lo bueno, y ahora que todo el mundo le conoce, recordamos lo menos mejor como contraste. Pero nos sigue pareciendo un jugador excepcional y uno de nuestros favoritos en el League Pass. ¡Larga vida a Kyrie!

  • El escudero de lujo

Su pareja de baile, Dion Waiters, no tuvo un año de novato tan brillante como el de Irving, pero fue bastante bueno, y muy satisfactorio si tenemos en cuenta que una de las dudas del verano pasado era si Dion podría ser alguna vez algo más que un microondas que sale del banquillo.

Empezó la temporada con un grandísimo y sorprendente acierto con sus tiros en suspensión, pero el tamaño de los jugadores interiores de la NBA le molestaba bastante: se le hacía de noche en la pintura, donde tendía a tomar malas decisiones por su indecisión para atacar las ayudas. A lo largo del año recortó bastante las pérdidas, y ha sido efectivo saliendo del pick’n’roll (me aventuro a decir que ya es de los mejores en la Liga dividiendo un bloqueo), pero no finaliza bien, ni saca muchas faltas, en parte por todo lo que conlleva ser novato, y eso es algo que un jugador con fama de inefable penetrador necesita sí o también en la NBA.

Sobre todo, porque si decide no atacar el aro, la alternativa puede ser fatal. Sus porcentajes tirando tras bote son bastante feos, y es algo que Waiters debería mejorar inmediatamente, o desterrar del repertorio, ya que si se acostumbra a hacerlo sin ser eficaz, no tendrá un buen futuro. A cambio, ha sorprendido favorablemente su rendimiento en tiros de media y larga distancia tras pase, algo a lo que con Irving como compañero, sí se puede dedicar, aunque debería practicar más desde las esquinas, donde su acierto fue bastante escaso.

De todos modos, el de Waiters no es el conjunto de habilidades típico del jugador acompañante. Hay muchos ejemplos de escoltas, que sin llegar a ser grandes tiradores, ni hábiles en el manejo de balón, utilizan su capacidad atlética para ser efectivos con una tercera vía. Si tiras lo suficientemente bien como para que el defensa, aunque no te respete y juegue a varios pasos de ti, cierre duro cuando el pase llega a tus manos, te vas al lado débil campo, y se te abrirá una opción, además de la de tirar, si el defensa llega tarde: fintar y dirigirte al aro en una línea recta y de manera autoritaria. Waiters ahora mismo se encuentra en una posición en la que no está preparado para aprovechar los close-out desesperados de manera consistente. Está sobrecualificado como conductor del balón para realizar los sencillos ataques rectos desde el lado menos poblado del campo, pero no se atreve, porque todavía no se le da bien, a atacar el aro si ve tráfico. Esta temporada hemos visto grandes mates con su nombre, pero en casi todos se aprovecha de una pintura más o menos abierta y un jugador interior que duda o decide no cerrarle el paso al aro.

Durante el año fue aprendiendo a utilizar mejor su cuerpo en el aire, protegerlo, y sacar faltas, y de seguir la progresión que vimos a lo largo de la temporada, Dion puede ser un anotador explosivo, pero de momento, es un jugador con un potencial especial, relegado a un papel de comparsa para el que no estaba preparado, pero en el que cumplió. Y en defensa, se le aplica lo que dijimos antes de Irving, sumándole que tiene una pequeña desventaja de tamaño para su posición.

Comparando estadísticamente la producción global de su temporada con otros novatos tras dos años de NCAA, para hacernos una idea sobre el valor de lo que ya ha conseguido Waiters, los números por posesión sacan una comparación que roza la coincidencia: Jerry Stackhouse. El de North Carolina tiró algo más eficientemente porque lograba sacar bastantes faltas (es más grande que Waiters), y la perdió con más frecuencia con una mucho mayor carga de minutos (jugó 37.5 por partido aquel año 1996 en Philadelphia), pero en el resto de aspectos sus temporadas iniciales son clavadas. ¿Quiere esto decir algo? No mucho, porque Stacky y Waiters son muy diferentes y no hay dos carreras iguales, pero pone en contexto un año rookie del que pese a muchas críticas, es para estar más que satisfecho.

Y por último, no nos podemos resistir al chiste malo. Esperábamos que un tío que se apellida Camareros, lo haga mejor con las bandejas: no llega al 50% de acierto.

  • La tercera pieza

Si Irving se lesionara o Waiters tuviera un bajón de segundo año, los Cavs este año tienen un jugador que puede sustituirlos, o simplemente darles descanso si todo va bien. Mejorando mucho las alternativas de la temporada pasada, Jarrett Jack es el tercero en discordia del perímetro del equipo de Ohio, y ayuda a añadir al vestuario al clásico buen tío, respetado, gran profesional, amigo de media liga y que siempre puede animar el cotarro haciendo playback de alguna canción de Ne-Yo.

Ya comentamos las similitudes de este equipo con los Warriors de la temporada pasada y tal vez Jack pueda ayudar a la nueva gran pareja de base-escolta como hizo el año pasado con los Splash Brothers. Además, para un equipo que este año, después de pasar tres tanqueando de manera más o menos disimulada, quiere empezar a ganar ya, seguro que han visto con buenos ojos sus estadísticas a falta de poco tiempo en partidos igualados (a falta de 30 segundos, con una diferencia de +/- 3 puntos, los Warriors con él tienen un registro de 14-7 con muchos puntos y buenos porcentajes a su cargo).

Pero yo no tengo tan claro que tenga el mismo impacto en los Cavaliers. En primer lugar, empezando por el final, y como solemos decir, los números en los minutos finales rara vez guardan relación de año a año, y su efectividad en el pasado no tiene porque continuar este. Y en segundo lugar, porque habría que preguntarse si más que ayudar a hacer mejores a Thompson y Curry, no sucedió al contrario. Jack tuvo su mejor temporada desde 2010, y mucha fama la ganó gracias a sus buenas actuaciones en los últimos cuartos en los que compartía pista con los Klay y Steph.

Pero ni Irving ni Waiters tienen el tamaño para jugar de aleros (Thompson le saca unos 8 centímetros a Dion) y eso significaría que los Cavs tendrían que poner en pista 3 jugadores de 1.93 o menos, algo que los rivales podrían castigar si Brown tiene el atrevimiento. Además, aunque Irving quizá tenga poco que envidiar a Curry como tirador (el trofeo que acredita al ganador del Concurso de Triples está en su casa, después de todo), no está tan acostumbrado a jugar sin balón, ni Cleveland tiene la cantidad de jugadas en el libreto, con magníficos entramados, que los Warriors prepararon para liberarle, al menos que algo cambie (podrían robárselas, incluso).

Jack es un buen jugador, uno de los mejores en la Liga en la media distancia, y un jugador con nivel de titular de bajo postín dispuesto a ser un sexto hombre, algo que otros en su situación no tolerarían tan bien (es verdad, eso sí, que cobra generosamente). Puede ocupar dos posiciones, tiene personalidad y es un líder en el vestuario. Ayudará a Cleveland, pero el rol en el que triunfó en su último trabajo, no lo tendrá tan claro aquí.

  • Un último apunte en el perímetro

La rotación exterior, rookies aparte, la completa CJ Miles, del que tenemos dos apuntes que hacer: su handle en Twitter es un Top 5 de la Liga muy fácilmente (@masfresco), y es la prueba viviente de que el corolario «Nunca subestimes a un tirador, aunque parezca regular, si viene de Utah» sigue viviendo más allá de Sloan. 38.4% en 5 intentos por partido, muchos más de los que se había atrevido a tirar nunca, así lo atestiguan. Aunque al ver los números de Foye y Hayward este año, quizá haya acabado la auto-impuesta maldición.

El banquillo en general ha mejorado bastante. Las llegadas de Jack y Earl Clark son interesantes, Tyler «el malo de los» Zeller estará menos superado y podría ser útil si sale con la segunda unidad, y los Cavaliers quizá encuentren oro en sangre nueva (Karasev, Felix o Dellavedova) en lugar de darle los últimos puestos de la plantilla a gente que viene ya rebotada como Pargo o Sloan.

Miles podría incluso llegar a ser titular en el puesto de alero si Mike Brown tiene paciencia con los novatos o prefiere otro perfil distinto. Gee, Bennett, Karasev o Clark son el resto de opciones, y no nos sorprendería que para empezar el año apostara por el tiro exterior de CJ. Lo cierto es que hay minutos por repartir, jugadores diferentes y más competencia, veremos quién los aprovecha.

  • La verdadera clave

Para mí, las opciones de que Cleveland entren en Playoffs este año, y que incluso, sean incómodos en la primera ronda a algún equipo que venga despistado, pasan inexorablemente por Anderson Varejao y Andrew Bynum.

Varejao lleva tres años jugando 31 partidos o menos y cerró la temporada tras serle detectado un coágulo en el pulmón y Bynum por su parte no pisó la pista en toda la pasada campaña, con múltiples operaciones y tratamientos diversos en ambas rodillas. Se esperaba que el brasileño jugara con su país el Campeonato FIBA Americas, algo que al final no hizo, pero estará participando a tope en el Training Camp de los Cavs. El que seguro no lo hará es es Andrew, que no participará en ningún partido de la pretemporada, no tiene fecha de regreso y parece que no se encuentra muy cerca de está preparado.

Si estuvieran bien, ambos son dominantes, uno en defensa y otro en ataque (además de ser buenos en las dos direcciones, ninguno de los dos deja la otra parte del juego descuidada) y complementarios (Varejao ha sido ala-pívot una buena parte de su carrera, y Bynum está acostumbrado a jugar con Pau Gasol o Lamar Odom). El reparto de minutos entre ellos podría ayudar a mantenerlos frescos, pero aún así, los problemas de salud que tienen suelen ir más allá de la frecuencia con la que juegan.

Si entre los dos pudieran dar los 2.400 minutos habituales de un pívot titular, los Cavs seguramente estén luchando por los Playoffs en abril, tan sencillo como eso. Si no, habrá otra vez mucho Tyler Zeller, una defensa absolutamente plana, y será mucho más difícil. Y última pregunta…¿quién llevará el 17?

  • El tercero en discordia

Si Bynum y Varejao están a buen nivel, los Cavaliers irán mucho mejor, pero el damnificado podría ser Tristan Thompson, que pese a su mejoría la pasada temporada, ve como esta le ha crecido la competencia por arriba y por abajo, con la elección de otro canadiense, Anthony Bennett como número 1 del Draft.

Aunque no hay ningún otro ala-pívot en la plantilla ahora mismo, y por tanto hay minutos para repartir por detrás de él sin comerle terreno, y Bynum ya por lo pronto no empieza, habrá que ver dónde decide Mike Brown utilizar a Bennett, porque si lo ve como 4 del futuro del equipo, la lucha podría empezar ya.

A diferencia del nuevo novato, un jugador con buen tiro de media distancia y rango que se extiende a la línea de 3, y que por tanto puede cumplir en el papel de ala-pívot abierto, Thompson apenas sale de la pintura en ataque. Con la intención de cambiar esto, esta pretemporada estuvo probando a utilizar la mano derecha para tirar, en lugar de la izquierda, al comprobar que su tiro con esta era más fluido, así que quizá veamos añadir las suspensiones a su repertorio este año. Al menos, en los tiros libres, tiene pinta de mejorar. En el Torneo FIBA Americans, acertó un 78.7% en 47 intentos, mucho mejor que su 60.8% de la pasada campaña en la NBA. No es normal que un jugador añada las suspensiones a su repertorio de manera drástica, pero esto es un caso tan singular y radical… que hasta podría funcionar. Algo en lo que fijarse cuando empiece el curso.

La única habilidad en la que Thompson ha destacado hasta el momento, es el rebote ofensivo (13º cogiéndolos entre aquellos con más de 1000 minutos) y además tiene olfato para anotar tras la captura. También se ha encontrado con un equipo poco organizado y muy orientado al perímetro (Cleveland está entre los equipos de la Liga con mayor número de jugadas resueltas con un aclarado, un bloqueo directo utilizado por el hombre bajito o pase a la mano) que no se ha preocupado de buscarle en posiciones ventajosas, y cuando le tocaba atacar, en muchas ocasiones, lo tenía que hacer en uno contra uno, de frente, donde se ha desenvuelto bastante bien (su manejo de balón está muy bien para ser un hombre alto) teniendo en cuenta la situación y su falta de tiro.

En defensa tampoco está nada mal, aunque quizá es lo contrario a lo que se espera de un jugador con su cuerpo. Pese a no ser de los ala-pívots más altos, es bastante sólido manteniendo la posición y molestando en el poste bajo, pero sus ayudas a los tiros de media distancia dejan que desear para lo rápido que es. Parte del problema es el caos conjunto que tenía el equipo el año pasado, con un quinteto titular formado por jugadores de primer y segundo año (junto al poco experimentado Alonzo Gee), que podía ser fácilmente despistado tras una serie de pases o pillado a la contra.

En definitiva Tristan Thompson es un jugador interesante, que está progresando, pero en los Cavaliers actuales, su presente es peor que el de un Bynum o Varejao en buena forma (que sí, que a lo mejor es mucho pedir) y su techo parece más limitado que el de Anthony Bennett. Supongo que los Cavs experimentarán un poco este año con el novato (otro que llega justo tras lesión, pero está listo para el Training Camp), aprovechando para probarle en las dos posiciones, y por tanto Thompson tiene un año más para demostrar que puede ser titular a largo plazo en este proyecto ganador. Si no lo hace, un cambio de aires en su caso me extrañaría más bien poco.

  • Una banda

No entiendo gran parte del cariño que se le tiene a Byron Scott en la NBA, sobre todo después de ver a este equipo la pasada campaña. Sí, fueron los segundos más jóvenes de la Liga, tras New Orleans (aunque los Hornets ganaron 3 partidos más, y en el Oeste), y su quinteto titular a la postre, estaba formado por jugadores sacados del Rising Stars challenge (cuatro lo jugaron este año), pero sólo Sacramento les puede disputar el puesto en lo más alto de la pirámide del caos, la desorganización absoluta en ataque y defensa.

Tal vez haya sido muy didáctico dejar que los jugadores se peguen de morros contra la realidad NBA, y hayan tenido que hacer la guerra ellos solos frente al mundo, y a gente como Kyrie parece que le ha servido, pero si quieren empezar a ganar partidos, necesitan un propósito general, y hacer las cosas, todos juntos, como un equipo de verdad.

Mike Brown, vilipendiado tras su paso por la picadora de Los Angeles, logra un buen equilibrio entre la cercanía a los jugadores y la construcción de un colectivo. En los Lakers, rodeado de estrellas, quizá no le respetaron como es debido, pero este es un grupo con menos egos, que no necesita de tanto mantenimiento, debería hacer un buen trabajo.