Avance de temporada 2013-2014: Denver Nuggets

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Después de batir el récord de partidos ganados por la franquicia en la NBA y finalizar terceros en el Oeste, los Nuggets se estamparon en primera ronda de Playoffs, y de repente, son un equipo diferente. Ya no está el entrenador que llevaba más de 8 años en esta franquicia, ni su General Manager (el titular y el asistente), ni su jugador de mayor perfil. Además, también perdieron al pívot titular y, para empezar la temporada, a una de las piezas más brillantes del equipo: el que empezaba los partidos de alero y los acababa de ala-pívot, que se lesionó el ligamento cruzado y el menisco de la pierna en abril, y no volverá, como mínimo, hasta diciembre.

A pesar de todo, mantienen una buena parte de lo que era un equipo joven y en progresión, que tiene una serie de singulares ventajas y un estilo claro de juego. Los Playoffs que parecían seguros salvo catástrofe para la temporada 2013-2014 hace cinco meses, son un reto ahora, pero tampoco extrañaría que lo consiguieran sin muchos problemas.

  • Radiografía de los Nuggets

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • De Karl a Shaw

Tras ocho años en el equipo, la salida por la puerta de atrás en Playoffs y alguna otra diferencia más (como el tiempo de juego de McGee o la renovación de su contrato que acababa el próximo verano) provocó que los Nuggets cortaran su relación con Karl un año antes de tiempo.

George dotó a este equipo de una identidad, aprovechó la altitud de Denver para basar todo en la carrera, y sabía convertir a jugadores desconocidos o rebotados de equipo en equipo en piezas útiles para una franquicia. Pero su random basketball, el baloncesto aleatorio, no servía en Playoffs donde siempre le entra el pánico y es el primer entrenador en renunciar a su estilo y corregir cuando no debe. A la hora de la verdad, acaba quitando el liderazgo de los jóvenes, y tirando de la vieja guardia que siempre esconde en cada plantilla (de Anthony Carter a Andre Miller pasando por Ed Najera) y la falta de estructura del ataque lo colapsa sobre sí mismo cuando le cierran la vía del caos.

Pero ahora, el rey ha muerto, viva el rey, y que entre Brian Shaw. Uno de los nombres que sonaban verano tras verano en cantidad de equipos, con un currículum impresionante pese a la falta de experiencia como entrenador principal, que le llevó por muchos sitios, incluido Europa, como jugador, y le forjó al lado de Phil Jackson en los Lakers, y más recientemente, Frank Vogel en una organización modelo como es Indiana.

Era la esperanza negra de volver a ver el triángulo en la Liga, pero ya ha dicho que no cree que vaya a ser lo que utilice en los Nuggets, con buen criterio a mi gusto. Pese a las muchas virtudes y cantidad de posibilidades que ofrece el sistema de Tex Winter, requiere que prácticamente todos los jugadores tengan una habilidad de crear juego, ser capaces de abrir posibilidades con su bote, pase y tiro. En un repaso rápido a la plantilla, Denver es probablemente una de las plantillas peor preparadas para hacer algo de esto, en un equipo falto de acierto exterior y con muchos finalizadores y pobres pasadores. Además, fueron uno de los peores equipos de la Liga posteando, tanto por cantidad como efectividad.

Así que, aunque utilice alguno de los conceptos (quizá la obligación de mantener unos 5 metros aproximadamente de espacio entre jugadores al moverse) tendrá que pensar otra manera de utilizar este ataque, sabiendo que a mitad de temporada, con la vuelta de Gallinari, tal vez tenga que volver a cambiar el enfoque.

Y en defensa, Shaw viene de uno de los mejores equipos de la Liga, y aquí sí tiene sentido aplicar un sistema con el de los Pacers… con jugadores muy inferiores. Con Karl, los Nuggets siempre han sido un equipo con problemas en la retaguardia, en parte por la plantilla que siempre ha habido, en otra por el sistema. La constante con George era aplicar la rapidez, también al otro lado de la cancha, y tratar  de contener las acciones rivales con una alta presión: cambios en casi todos los bloqueos directos, envío de dos-contra-uno’s… como el propio Karl confesó a Matt Moore este año, ha tenido que oír como la gente, medio en serio, medio en broma, insinuaba que los equipos de Karl mandarían dos jugadores a defender a una máquina dispensadora de Coca-Cola.

El mayor reto del nuevo entrenador para construir una buena defensa, que pase de ser una de las que menos tiros en la media distancia y más en triples desde la esquina otorga a lo contrario, es conseguir un jugador que intimide y cierre el aro en la última línea de la defensa, como Roy Hibbert en Indiana. Los Nuggets tienen un jugador enorme y atlético, líder en tapones por minuto/posesión en la Liga el año pasado, con todas las condiciones físicas para tener ese papel, y al que además, los directivos estarían encantados de ver en pista después de la inversión que han hecho en él. El único problema es que ese jugador es… JaVale McGee. La clave de tu defensa va a ser un tipo que, si pones su nombre en YouTube, los tres primeros vídeos que te aparecen son uno en cuya descripción hablan de “stupidityun recopilatorio de bloopers, vamos, metidas de pata, y un especial sobre su figura en el Shaqtin’ a Fool.

Lo cierto es que su RAPM defensivo (+/- ajustado y normalizado) sin estar en la élite, siempre ha sido bastante bueno, aunque los números de su equipo con él y sin él en pista muestran algo de diferencia negativa. Difícil saber qué nos vamos a encontrar, porque un papel que le obliga a caer más atrás en la zona, explota sus defectos y virtudes a partes iguales.

Poniéndonos en el mejor caso, en el que Shaw consiguiera cerrar el espacio aéreo con McGee, e intimide lo suficiente para defender sin ayudas, de manera que el resto de jugadores no dejen nunca a los tiradores solos, especialmente a los lados (algo que Karl jamás consiguió… o intentó siquiera) obteniendo un balance positivo de JaVale pese al ocasional desliz, aún hay más problemas. Los Pacers tratan de dictar con sus defensores de perímetro a dónde se dirigen los bloqueos directos, mandando a los rivales a la banda y contra Hibbert, algo para lo que se necesita una cierta dureza que los Lawson, Miller, Robinson, FournierFoye y compañía no tienen. La baja de Iguodala como defensor en unos-contra-uno, o de la estrella rival, creo que puede ser suplida con ciertas garantías por Chandler (el año pasado, con los mismos 4 jugadores completando el quinteto, los Nuggets tenían el mismo índice defensivo con Wilson y Andre), pero la falta de fuerza en el perímetro puede estropear alguno de los planes de Shaw en las tareas de defensa colectiva y redireccionamiento de jugadas.

Otro problema para los Nuggets fue el rebote defensivo, en el que fueron 27º, concediendo multitud de oportunidades al rival, y es algo que también tendrán que mejorar este año, y puede que no sea fácil. Los números individuales y parte del sentido común invitaban a echar la culpa en la sangría al hecho de que Gallinari,  4º peor reboteador de la Liga (y 2º italiano de la lista) midiendo más de 2.07 jugara más de mil minutos de ala-pívot, teniendo en cuenta que pese a esta ventaja, además tiene peor tasa de capturas que muchos aleros a tiempo casi completo: DengArizaGayGeorgeDurantLeonard, Pierce, Wallace, Beasley, Kidd-Gilchrist, Turner o su propio compañero Wilson Chandler entre otros. Pero es con él en pista con quien los Nuggets rebotean mejor colectivamente, y los números con small-ball no fueron malos tampoco.

Así que habría que mirar en otra dirección. La tasa de rebote defensivo con McGee en pista es horrible (los tapones o su intento a destiempo son un filón para el reboteador en ataque rival) y no ayudaba tampoco que Brewer, que a cambio da una rápida salida a la contra, estuviera en pista. Aunque Connelly ha traído al equipo a JJ Hickson, 4º mejor reboteador por posesión con más de 1000 minutos el pasado año (aunque los números a lo largo de su carrera son peores) y Brewer se marchó rumbo a Minnesota, el cambio de personal ha sido un movimiento más lateral de lo que parece. Corey será sustituido por el peor reboteador de la Liga la temporada pasada con más de 1000 minutos en pista, Randy Foye, y  Hickson llega a ocupar más o menos los minutos de Koufos, sólido en la tarea, y con unas tasas de rebote comparables a las del nuevo fichaje el resto de su carrera, y lo que esperaríamos de él si regresara a la media.

Así que la mejora tendrá que ser tarea del entrenador y del desarrollo de McGee (recordemos, todavía 25 años). Quintetos más tradicionales con dos hombres altos siempre ayudan (aunque repetimos, el small-ball no fue el problema en Denver) y con Shaw seguramente veremos a los hombres altos más cerca del aro, en lugar de perseguir bases a las salidas del bloqueo, que también tiene incidencia en el rebote.

En definitiva, Shaw tiene una gran tarea por delante, pero es un reto apasionante. Él cita su pasado reciente en Indiana como ejemplo de lo que puede hacer un equipo joven y sin super-estrellas, pero aquí la tarea será bien diferente. En los Pacers, la diferencia entre titulares y banquillo eran claras, los roles estaban definidos, y los jugadores se complementaban bien. La situación en Denver es mucho más nebulosa, con una profundidad mayor, y muchas direcciones por explorar antes de decidirse por una. Veremos cómo se maneja.

  • Mejorar el tiro

El tiro exterior de los Nuggets ha sido un drama desde que Carmelo, Smith y Billups se fueron, y uno de los motivos por los que este equipo no podría construir un ataque efectivo a media pista. 22º en triples intentados (ajustado a posesiones) y 26º en porcentaje, los aficionados de los Nuggets tuvieron que comprobar como el segundo jugador que más lanzaba desde el perímetro no llegaba al 30% de acierto (Oppa Brewer Style), y su mejor hombre en volumen es el lesionado Gallinari.

Alguno de los refuerzos vienen a tratar de cubrir este problema. Si entre Corey Brewer e Iguodala, metieron 182 triples en 594 intentos (30.6%), eso lo compensarían más que de sobra con lo que Randy Foye hizo en Utah el pasado año: 178 canastas, pero necesitando sólo 434 lanzamientos (41%). A medida que el nuevo escolta ha ido subiendo sus intentos por partido durante su carrera, ha mejorado su acierto, y ya lleva un par de años entre los mejores tiradores de la Liga. Unido a Nate Robinson, Evan Fournier (y su preciosa forma de tiro) y Wilson Chandler, los Nuggets tienen 4 jugadores con un acierto por encima del 40% la pasada temporada en más de 4 intentos por 36 minutos, y de repente, parece que un tiro exterior está tomando forma al pie de las Rocosas.

Eso sí, luego te das cuenta que hablamos de tres jugadores irregulares, que vienen de hacer el mejor año desde el perímetro de sus respectivas carreras, y que en 17 temporadas conjuntas, sólo habían pasado de esa línea mágica del 40% una vez, y el otro, Fournier, lleva sólo 52 intentos en la Liga. Si todos estos regresaran a la media, el tapado aquí puede ser Jordan Hamilton, que tuvo pocos minutos con George Karl, pero los aprovechó bien, y pese a la fama de tirador a rachas con la que llegó a la Liga, ha sido mucho más regular de lo esperado.

Los Nuggets también han añadido algo más de tiro a su rotación de hombres altos, en la que ni McGee, ni Faried, ni Koufos, tenían nada parecido a un juego a media distancia, y era Gallo cuando jugaba de 4 el único en ofrecer el recurso. Entra en escena JJ Hickson, que con un 47% de acierto fuera de la pintura el pasado año, puede tirar tras poner el bloqueo directo (pick’n’pop) o esperando en las líneas de fondo (buenos porcentajes desde ambos lados) que ningún hombre alto tradicional daba en Denver el pasado año.

El que me convence bastante menos es la otra solución a este problema, Darrell Arthur. En lo del tiro es verdad que es impecable, con un monstruoso (de bueno) 62.8% en tiros desde la bombilla (que no es sostenible, pero aunque baje, sigue siendo excelente), pero si es algo más que el cuarto o quinto hombre alto de la rotación, Denver tendrá problemas.

Los Grizzlies fueron 5.2 puntos peores por 100 posesiones con él en el quinteto (y no es el clásico caso de diferencia entre titulares y banquillo, jugó bastantes minutos con Z-Bo o Marc), y su RAPM (+/- ajustado y normalizado) es de los peores de la Liga, más concretamente el tercer peor en jugadores con 970 minutos o más (no llegó a 1.000 por 30). Además, es el 18º peor jugador en rebote de todos aquellos por encima de 2.05 y 500 minutos (casi todo el resto de jugadores peores que él pasaron minutos jugando de alero), su porcentaje de tiro verdadero a lo largo de su carrera es un bajo-par 49.2% (47.7% el año pasado) y aunque abre la oportunidad de pick’n’pop, no acaba de estirar el rango completamente porque no tira de tres. Como además, es un habitual de la enfermería (tras perderse la temporada entera en 2012, el año pasado no apareció en 23 encuentros), su prometedor temporada en 2011 no ha visto continuidad y ahora mismo no parece un jugador que vaya a pasar de ser un parche de emergencia o un recurso puntual.

  • Vaya papeleta…

Decíamos antes, y ya es otra seña de identidad de este equipo casi tan grande como la altitud, que la plantilla de los Nuggets es de las más profundas de la Liga. Y esto, que es una bendición y ayuda a ganar muchos partidos, puede ser un problema a la hora de gestionar una plantilla. Karl navegó con mucha mano izquierda en la complejidad del entramado diplomático que es repartir los minutos, un aspecto infravalorado de su mandato, pero Shaw tiene una auténtica papeleta por delante.

Los únicos puestos fijos a día de hoy parecen el de Ty Lawson y el de Kenneth Faried (aunque su candidatura casi entra a la lista de puestos seguros, no incluimos de momento a Gallinari cuando vuelva de la lesión, ya que si Wilson Chandler empieza la temporada contra los titulares al nivel que acabó la anterior frente a las unidades suplentes, no tiene nada garantizado) y tratar de adivinar cuál será la distribución de puestos y tiempo en pista de los Nuggets es un ejercicio con el que corres el riesgo de ver explotar tu cabeza.

Sin el italiano las cosas parecen un poco más claras, con Wilson Chandler como alero titular, y el puesto de pívot a repartirse entre McGee y Hickson, con el incumbente por delante si por los que mandan en Denver fuera, con Mozgov esperando su oportunidad. Hickson es mejor ala-pívot, y tendría también ventaja en la lucha por los minutos de suplente en esta posición.

El puesto de escolta y base suplente va a ser un polvorín todo el año que se puede poner peor si Chandler viene a pegar un bocado a los minutos de la posición tras la vuelta de Gallinari, que seguramente también recorte un poco de tiempo a los hombres altos.

El trabajo en el puesto de escolta seguramente vaya a quien tire mejor sacrificando lo menos posible la defensa. Por altura, y con el resto de candidatos muy bajitos, y más para acompañar a Lawson, ese sería Fournier, aunque si no ha ganado cuerpo y por su bisoñez, tampoco es una opción perfecta. Nate Robinson es seguramente la posibilidad más popular, tras un buen año en Chicago, y habernos dejado alguna que otra heroicidad en Playoffs. Con otro base diferente a Lawson, alguien más alto, aguerrido, y efectivo en defensa, podría ser el favorito, pero en estos Nuggets, se antoja muy complicado. De su papel, esperamos que sea microondas, y poco más, aunque tiene a otro jugador que está en su misma situación, con la misma problemática y amenazando sus minutos, incluso desde el banquillo: Randy Foye.

Lo que me sorprendería ver de nuevo es a Andre Miller en esa posición. No puede tirar de tres lo más mínimo (su 21% de acierto a lo largo de su carrera es, como su juego, cosa de otras épocas) y Karl lo hacía en parte para tener la correa de Lawson bien apretada en la pista, pero no creo que Shaw se ande con los mismos juegos psicológicos utilizando al veterano jugador (que cumplirá 38 años al final de la temporada), que además, si hacemos caso a la rumorología, estuvo en el mercado este verano.

Poner dos bases en pista fue habitual en la Liga el pasado año (con mis clasficaciones personales de quién es base y quién no, encontramos 9 parejas que coincidieron más de 500 minutos, con resultados dispares) y la de Denver, con 866 minutos, fue la quinta con mayor presencia. Con ellos dos en pista el resultado es positivo (+5.2 puntos por 100 posesiones) pero algo menor que la diferencia que conseguían los Nuggets en general (+5.6), así que el LawsonMiller va directo al grupo ni fu ni fa. Mejor en ataque que en defensa, pese a los problemas de espacio, puede ser una solución a momentos en los que el equipo esté atrancado, pero si sigue siendo la pareja a la que acudir en los momentos finales del partido, significará que ninguna otra de las opciones para el puesto funcionó en Denver.

  • Último adiós a Iggy

Los Nuggets perdieron a Iguodala tras tenerlo en préstamo durante un año, y le echarán de menos. Andre tenía el mejor RAPM del equipo (que estimaba que su presencia hacia mejor al equipo en 3.3 puntos por cada 100 posesiones en defensa) y el segundo mejor entre los escoltas de la Liga tras Tony Allen, y acercó a los Nuggets al Top 10 en defensa de la Liga.

Pero no es sólo aquí donde el equipo le echará de menos. Iguodala es un excelente pasador, que dio 5.4 asistencias por partido el año pasado, siendo el 6º en cantidad por minuto entre los no bases, sólo detrás de Ginobili, Luke Walton (!!!), LeBron, Monta y Kobe.

Los Nuggets seguirán saliendo a la contra y tirando de rapidez porque su base es un rayo, los hombres altos tienen una enorme capacidad y energía para adelantar a los rivales y coger un pase imposible a su espalda, y la altitud juega a su favor. Y otra de las cosas en las que este equipo destacó en ataque es con un fantástico rebote ofensivo. Por eso, su necesidad de tener jugadores que creen tiros para sus compañeros no es tan acuciante como en otras franquicias, porque Denver hace las cosas de otra manera. Pero la falta de jugadores solidarios que puedan conseguir ventajas a partir del pase empieza a ser alarmante, sobre todo si este equipo quiere ser mejor a media cancha. Veremos si la imaginación de Shaw y un poquito más de espacio y tiro en ataque sirven para compensar, pero creo que este equipo echará mucho de menos ese aspecto tan infravalorado del juego del gran Iggy.

¿Y ahora qué?

Después de la rotunda e inesperada derrota angelina en Play-Off, en la que el equipo de Phil Jackson se desmoronó completamente, la solución para mucha gente parecía sencilla: que empiecen los movimientos y los fichajes en Los Angeles Lakers. Traemos a un base como Chris Paul y/o nos hacemos con el descontento Dwight Howard y todo resuelto. Pero las cosas no son tan fáciles. Por partes.

En primer lugar, el mercado de traspasos de la NBA ahora mismo, está acechado por la incertidumbre. El 30 de junio se acaba la CBA, o lo que es lo mismo, el Convenio Colectivo, y clubs y jugadores tienen que acordar uno nuevo, en el que los términos y las condiciones podrían cambiar por completo. Se han lanzado propuestas en todas las direcciones de parte de la NBA, como por ejemplo reducir los ingresos de los jugadores en 800 millones de dólares (algo más de un tercio de lo que cobran ahora mismo) de forma progresiva o incluso “retroactiva” aplicándose a los contratos ya firmados, poner el llamado tope salarial duro en el que los equipos no pueden exceder la cifra marcada o seguir usando un sistema similar bajando el tope, la aplicación de una designación de jugador franquicia que ayude a los equipos a retener a sus estrellas, contratos más cortos y sin garantizar, etc… Aunque hasta el 30 de junio se pueden hacer traspasos, es difícil que veamos a alguien mover ficha, sin saber como funcionarán las reglas del juego el año que viene. Y eso si hay año que viene…

Teniendo en cuenta esto, como yo creo que el acuerdo será muy parecido a los términos actuales, solo que con una mayor flexibilidad para que los equipos se puedan desahcer de los jugadores que den bajo rendimiento, y con algún mecanismo que permita hacer ofertas ligeramente mejores a los equipos para retener a sus estrellas, vamos a asumir de aquí en adelante, unas reglas del juego iguales a las actuales. Y en este escenario las posibilidades de renovación de los Lakers son imposibles sin remodelar por completo la plantilla.

Los objetivos principales, está claro que serían el pivot de Orlando, Dwight Howard que podría ejercer su derecho a disfrutar de la agencia libre en el verano de 2012, al igual que los bases Chris Paul y Deron Williams. Ese verano los Lakers tendrán 71.1 millones comprometidos entre Kobe Bryant, Pau Gasol, Lamar Odom y Andrew Bynum, cuando el límite salarial de este año, por ejemplo, es de 58 millones de dólares. Y eso sin añadir, los 17 millones que todavía estarán cobrando entre Ron Artest, Luke Walton, Steve Blake y la opción que tendría ese verano Derek Fisher de extender su contrato un año más por 3.4 millones.

Es decir, es imposible que los Lakers pudieran entrar en un mercado de agentes libres en 2012, sin que las reglas del juego hayan cambiado mucho, manteniendo su plantilla. Si tenemos cuenta que Kobe cobrará 27.8 millones, y que ningún fichaje de campanillas aceptaría menos de 15 millones por muchas ganas que tenga de venir a Los Angeles (aunque podrían ganar en teoría hasta 19 millones en el caso de Howard y 17.1 en el de Paul y Williams), estos dos jugadores cobrarían ya 42.8 millones, dejando apenas unos 16 millones en espacio salarial. Eso significaría que el equipo tendría que renunciar a Pau Gasol, que cobrará 19 millones esa temporada, a duras penas podría retener a Bynum (16.1), y si lo hicieran, tendrían que decir adios a Odom (8.2 millones en la 2012/2013) y Artest (7.2 millones), y eso suponiendo que hayan colocado a los Waltons y Blakes de la plantilla, y teniendo en cuenta, que la plantilla de Lakers iba a quedar vacía, esperando a ser rellenada con jugadores de salario mínimo.

Resumiendo, que una situación en los términos actuales, y salvo que uno de los jugadores acepte, por primera vez en la historia de la NBA, un descuento tremendo de sueldo, es imposible juntar en el periodo de agencia libre a Bryant y Gasol con uno de los tres deseados. Dos de los tres 7 pies de Lakers, uno de ellos, casi de manera obligada, Pau, tendrían que ser traspasados o cortados (los Lakers podrían deshacerse de Bynum y Odom ese verano gratis).

Viendo que la agencia libre no es una opción viable, hay otra manera, que es el traspaso, el intercambio de cromos. Aquí, con las reglas ya conocidas, los Lakers tienen que ofrecer al otro equipo un montante en salarios comparable al que estén dispuestos a absorber y por tanto, el límite salarial, no es tanto problema.

Pero si estás pensando en el verano pasado, en las situaciones de LeBron James, Chris Bosh o Carmelo Anthony, esta es muy diferente. Los Lakers no tienen apenas poder negociador. Casi ninguno.

Hay que tener en cuenta que los Cavaliers, Raptors o Nuggets tenían la amenaza enfrente de que equipos como Chicago, Miami o New York tenían espacio salarial, para ofrecer a sus jugadores un contrato en el periodo de agencia libre, sin que ellos recibieran nada cambio. Los Lakers, tal y como están construidos, no presentan esa amenaza. Orlando, New Orleans o New Jersey no van a perder sus jugadores sin recibir nada a cambio ante los Lakers de Kobe y Pau.

Sí que es verdad que habrá franquicias preparadas a echar la caña, como por ejemplo New Jersey, y por ello los equipos pueden estar dispuestos a negociar por sus jugadores, pero la falta de una verdadera amenaza, de un equipo histórico, en buena posición y en mercado grande, añadido al hecho de que, casi seguro, en la nueva CBA los jugadores van a tener por lo menos un ligero incentivo para continuar con sus clubs, hace que la urgencia no sea comparable: Howard o Paul simplemente han pasado de ser intocables a transferibles por el precio justo. Puede que un poco más. Ni un centavo menos. La NBA ha cambiado de ser el escenario en el que Garnett y Gasol cambiaron de equipo por cacahuetes, al mundo en el que los Nuggets dejan en porretas a los Knicks, y les hacen pagar el gusto y las ganas por Carmelo.

Por tanto, los Lakers no pueden dar 50 centavos por un dólar, si se quieren hacer con alguno de esos jugadores, tendrán que hacer una buena oferta, que se ajuste al precio del mercado del jugador. De nuevo, salvo enajenación mental en alguna directiva, es imposible traer a uno de estos jugadores sin mover 2 de las 3 torres. Como además, los Lakers no pueden ofrecer en principio, salvo colaboración de terceros equipos, jovenes con proyección, y jugadores buenos con contratos razonables, la única golosina que pueden incluir en un traspaso, es absorber uno de los malos contratos firmados por las otras franquicias. Propuestas de traspaso que al menos llegarían a ser escuchadas, por ejemplo, son las siguientes:

En el primer caso, los Lakers mandarían a Pau y a Bynum a Orlando a cambio de Howard y de un Gilbert Arenas con un papel más cercano al de rémora salarial que al de jugador de provecho.

En el mejor de los escenarios posibles que se me ocurre que Orlando puede estar dispuesto a discutir, los Lakers podrían retener a Pau traspasando a Odom y Bynum por Howard y Jameer Nelson, pero dudo mucho que Orlando pique con esta transacción. En definitiva, casi cualquier traspaso con Orlando pasaría por incluir a dos de los tres grandes, y recibir a cambio a Howard acompañado de Arenas, Turkoglu o Redick.

Con New Orleans, tendríamos una situación parecida, los Hornets no tienen prisa ninguna como para aceptar ahora mismo algo menos que dos jugadores, y empaquetar los 4 años de contrato que le quedan a Emeka Okafor e incluso los 3 años de Jack a los Lakers.

Si nos ponemos creativos, se puede imaginar un escenario en el que los Lakers solo tengan que deshacerse de uno de la terna Gasol/Bynum/Odom, pero pasaría por el más difícil todavía: convencer a un tercer y cuarto equipo, de reciclar los contratos sobrevalorados de Artest, Fisher, Blake o el intraspasable Walton, en una pieza de similar valor a Odom o Gasol, una tarea hercúlea, que de llevarse a cabo tendría que convertir a Mitch Kupchak en Ejecutivo del Año.

Y ya por último, no hay que olvidar, aunque eso a veces sea lo de menos, que los Lakers no tienen entrenador para el año que viene. Aunque uno no cree que Brian Shaw, Rick Adelman o quien quiera que venga pondría problemas a entrenar a Bryant con Howard o similares, no sería empezar con buen pie plantear un megatraspaso antes de conocer la opinión del nuevo coach, pienso yo.

Así que en resumen, los Lakers no pueden añadir a uno de los tres deseados sin remodelar por completo la plantilla, y el panorama actual de incertidumbre no invita ahora mismo a movimientos y fichajes drásticos. Esta es la realidad a la que se enfrenta la franquicia angelina.