PO Desde El Sofá (XXX): Qué puto espectáculo

Klay se disfrazó de Steph, batiendo récord de triples en un partido de Playoffs, y Curry fue de menos a más, para remontar un hostil partido en Oklahoma City y mantener viva la temporada.

Tras ir a remolque todo el partido, los Splash Brothers volvieron a tirar de magia, con 72 puntos y 17 triples entre los dos (27/7 de ellos en el último cuarto), y dieron una sonora bofetada a Oklahoma City, que ganaba de 8 a falta de 9 minutos, pero que no pudo cerrar el partido ante una de los mejores aficiones que se recuerdan en la NBA.

Oklahoma City salió con más agresividad que nunca, si es que eso es posible, cogiendo cuatro rebotes de ataque y robando un balón en el primer minuto de juego. Se sucedían jugadas imposibles en defensa (robos de Westbrook volando en medio de la pista, un tapón espectacular de Roberson a Thompson en una bandeja de Klay, Durant forzando a Curry a cometer pasos a la contra), y Westbrook anotaba tranquilamente sus suspensiones tras bote de media distancia. Los Thunder estaban golpeando duro a los Warriors, y Kerr apostaba por el Quinteto de la Muerte más pronto que nunca, a mitad del primer cuarto. Eso no sirvió para que Curry anotara: se fue con un rosco en el boxscore de los doce primeros minutos, pero Klay estaba recuperando el acierto desde el triple que ha ido y venido esta serie y, de alguna manera, los Warriors sólo iban tres abajo pese a estar jugando peor.

Al volver del primer descanso, OKC dio el primer estirón en el marcador aprovechando que Kerr sacaba el quinteto sin Steph, Klay y Green, que funcionó bien en el quinto partido, pero que fue castigado por Kanter y Durant en este, llevando la ventaja a 12 puntos. Hasta el mismísimo final del partido, esta decisión de Steve, que si algo podemos decir de ella es que al menos ha sido innegociable durante todo el año, parecía ser la raíz de todos los males de los Warriors. Pero a posteriori, y tras ver como al final del encuentro se desinflaban física y mentalmente los jugadores de OKC, estos minutos de descanso pudieron ser todo lo contrario: la batalla perdida que fue clave en la conquista de la guerra.

La vuelta de los titulares, con Curry metiendo nada más entrar sus primeros puntos en forma de triple, parecía que iba a solucionar el problema, pero sólo pudo parar la hemorragia. OKC seguía asestando los mejores golpes, encontrando canastas fáciles en cortes al aro para contrarrestar la anotación de Golden State y la chavalada se volvió loca cuando Steven Adams logró poner en un póster a Draymond Green. Al menos, los Warriors ya eran capaces de anotar, y lentamente fueron cerrando el hueco, lo que propició otras de esas decisiones que parecen inocentes, pero que a posteriori pesan un quintal. Donovan decidía parar el ritmillo que estaban cogiendo con un Hack-a-Bogut, pero lo hace con Andre Roberson, jugador que está resultando tan eficaz como insustituible en estas series, y que por su agresividad sobre el balón, comete faltas con demasiada recurrencia (aunque en ese momento no llevara ninguna, cierto es). El australiano salió del partido para los dos últimos minutos del cuarto, pero Roberson también jugó menos de lo que debería al final del encuentro, tras hacer cuatro faltas más en los siguientes 10 minutos de partido. Golden State iba jugando mejor y dejando la ventaja en un par de posesiones, pero los Thunder seguían sacando petróleo de contra y rebotes ofensivos, y el pesimismo rodeaba a Curry y su estado físico, tras verle fallar dos tiros libres seguidos.

Al volver del descanso, Klay con dos triples, ponía a los Warriors por delante después de muchísimos minutos, y este fue seguramente el rato mejor jugado del partido, con Curry, que en la segunda parte sí pareció el de siempre y Durant, intercambiando canastas, y los dos equipos jugando a gran nivel a media pista. Kerr sacó a Ezeli a pista, pero tras un par de errores del pívot volvió al Quinteto de la Muerte, que frente a los Thunder parecía otro más. Cuando parecía que Draymond Green se estaba metiendo en el partido, un par de faltas dudosas le dejaron con 4 y cabreado con el arbitraje, y con Donovan recurriendo al hack tan rápido como Bogut entraba, OKC pudo aprovechar para insertar a Kanter ante un quinteto en el que la referencia más grande era la de Speights.

Los Thunder llegaban al último cuarto con el viento soplando a favor: Durant enchufado, el juego interior de los Warriors confuso por faltas y tiros libres, la afición increíble, y una ventaja de 8 puntos que administrar. Y entonces llegó Klay Thompson, que no sólo metió más triples que nadie en un partido en las eliminatorias por el título: el grado de dificultad de alguno de ellos habría hecho pensárselo a su mismísimo compañero Steph. A falta de poco más de seis minutos y medio, Kerr metió de nuevo el quinteto mortal, y a la tercera fue la vencida. Iguodala estuvo magnífico defendiendo a Durant, Klay y Steph siguieron haciendo llover, y punto a punto recortaron la ventaja de OKC, dando la vuelta a un partido que pareció fuera de su alcance hasta el mismísimo final.

El depósito de OKC se vació en vivo y directo delante de nosotros, y dejaron de aparecer esas segundas oportunidades, esos cambios defensivos precisos, ese hombre siempre encima de un tirador. Durant y Westbrook estaban exhaustos, no podían seguir atacando ellos solos, pero lo hicieron. Su tramo final de partido fue olvidable, con cinco pérdidas en las últimas seis posesiones, cuando el resultado todavía estaba empatado. Y durante el resto del partido fueron la versión más individualista de la pareja, la que menos nos gusta, aunque estuviera funcionando. No pudieron terminar el trabajo, lo que les va a complicar mucho la eliminatoria, pero son los que han llevado a los Thunder hasta aquí, y aún tienen otra oportunidad.

Y mientras OKC era incapaz de conseguir algo en ataque, dos bellas penetraciones de Iguodala y Curry y un triple de (quién sino) Klay Thompson, ponían por delante a Warriors, que lograban superar la situación más complicada que han vivido en los últimos dos años. Decía Webber que la búsqueda del 73-9 les había servido para prepararse para estas situaciones límite, cuando de otra manera no habrían tenido necesidad alguna de hacerlo. Y con esto, es imposible no acordarse de, entre otros, aquel gran partido de temporada regular en este mismo escenario, cuando ganaron otro partido que se supone que no era suyo, y otro equipo habría dejado marchar.

No sé si en realidad es necesaria esa “preparación” para la victoria, o si la búsqueda del récord les ha cansado gratuitamente. Si quizá lo acusarán en el séptimo partido, o en una hipotética final. Lo que sí tengo claro es que ayer nos dejaron otro partido inolvidable, tanto de su hado colectivo, como del individual, en este caso, sobre todo, el de Klay Thompson. Y que enfrente tienen un rival magnífico, que no se va a dejar dominar por el desaliento, y que les pone en muchísimos problemas.

Sólo de pensar en que el próximo partido pueda ser parecido, o incluso mejor que este…

Sofi del día: Cuando tras un 2+1 Ibaka cayó al suelo… no creerás lo que sucedió. No he encontrado Vines del momentazo, pero Steven Adams! lo levantó del suelo por los sobacos como el que coge un bebe. Impresionante.

PO Desde El Sofá (XXIV): Steph Jam

Siempre hemos dicho en La Crónica Desde El Sofá que cuando Stephen Curry se pone en modo NBA Jam es lo más parecido a un video juego que podéis ver/asistir/soñar. Anoche tuvimos otra dosis de estas y uffff es algo maravilloso, poco más que decir.

Ese rato donde el 30 de Golden State Warriors se cascó 15 puntos seguidos fue algo tremendo, sobre todo el triple amagando a Ibaka con esa mirada ANTES que el balón entrara que ya empieza a ser una marca de la casa y que creo que no debe gustar nada a los rivales. Es su forma de mostrar que es un ser superior y cuando se pone así la Tierra deja de girar y todos los ojos se posan sobre él.

 

Esta racha de Curry fue lo que necesitaba Warriors para calentarse de tal forma que vimos a ese equipo que corría, pasaba y disfrutaba de este deporte como nadie lo había hecho (casi) antes. Y sin darnos cuenta…+20 para Warriors y el 1-1 en las finales de conferencia Oeste.

Pero vamos a hacerle un hueco también por aquí al MVP de las pasadas Finales, Andre Iguodala el cual, justo cuando Durant estaba empezando a encontrarse cómodo, puso el partido patas arriba para conseguir un parcial 11-2 para acabar la primera parte que subió muy mucho la moral de la gente de La Bahía.

Un 2-0 hubiera sido un jarro de agua fría para Warriors, así que lo de anoche fue una gran respuesta de ese equipo que no ha perdido dos partidos seguidos y que quiere seguir así hasta el final.

Los de Donovan dieron muy buena sensación ayer, pero parece que Kerr le ha echado el ojo ya a ese quinteto alto que tan daño hizo a SA en la ronda anterior y que tanto hizo también en el primer partido.

Veremos a ver que movimientos vemos en la serie, ahora que nos vamos a territorio de truenos y centellas.

Sofi del Día: Para una de las canastas del año, para Andre Iguodala

PO Desde El Sofá (XXXI): El mejor

Iguodala

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

Justo ayer comentábamos, qué haría Blatt de salida (y durante el partido) con el tema de los altos. Mozgov había sido clave en la serie y si me permitís, estaba siendo dominante en la misma, Blatt lo dejó sentado en el G5, anoche, volvió a sacarlo y Cavs…jugó para él.

Sorprendente la verdad, pero la sensación que me dio ayer en el partido fue que LeBron James decidía jugar para todos, cuando justamente este partido era para que él fuera a por todo, el ahora o nunca que tanto gusta a los americanos.

Así poco a poco Warriors se llevaron relativamente fácil el primer cuarto, sobre todo con una defensa tremenda que hacía que las perdidas de balón de Cavs fueran cada vez más y más amplias.

La sensación del partido era que Warriors ganaba muy fácil, demasiado fácil, pero el marcador indicaba que todo estaba muy cercano, diferencias de 5/6 puntos e incluso Cavaliers se metió por delante al inicio de la segunda parte, con Thompson recogiendo rebotes y Mozgov jugando por dentro…repito, Lebron jugando para ellos, extraño, bastante extraño.

Steve Kerr quería acabar, no le apetecía esa ‘lotería’ que puede ser un séptimo partido y con James en pista, y eso se notaba. Warriors quería finiquitarlo y el tercer cuarto fue Warriors en estado puro, con su estilo de coger rebote y salir rápido apretando en defensa como sólo ellos saben hacerlo y matar con triples de Curry. 100% Warriors.

Ezeli hizo su aparición estelar con un mate brutal que silenció por complento The Q. Warriors lo tenía y la gente empezaba a saberlo.

El cuarto final fue la culminación del MVP de las finales para Andre Iguodala y para ver que Cavs llegó hasta donde llegó. Sólo un par de triples de JR hicieron que la celebración tardara en llegar, pero 40 años después, Golden State Warriors conseguía su 4o título.

Sofi del Día

Para todos los Warriors, 83-20, la tercera mejor temporada de la historia, así que ellos se llevan el último Sofí de los PO.

Warriors

PO Desde El Sofá (XXX): Ritmos

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

Decían el otro día en el podcast de Zach Lowe que cuando se llega 2-1 abajo, es lo típico que Popovich metería a Ginobili de titular en el G4 para cambiar cosas. Steve Kerr viene de esa escuela, la escuela de hacer cambios inesperados y que no has hecho en toda la temporada para intentar cambiar algo que no tira. Iguodala titular por primera vez y Bogut fuera del quintento. Small Ball para empezar señores.

Aún así, el partido empezó con todo de cara para Cavaliers, con un 7-0 inicial y con fallos fáciles de de Warriors. Además, Thompson seguía cogiendo rebotes sin parar y sin ningún tipo de problema, con esto las 2as oportunidades para Cleveland floraban cual margaritas en primavera.

Pero el ritmo era diferente, el balón se movía más rápido en el equipo de Kerr y la fluidez de juego era la que quería Warriors, creo que por primera vez en toda la serie.

Esto es clave. Cavaliers están fundidos, físicamente rotos, muestra de ello fue lo que le pasó de Dellavedova al final del G3 o incluso al propio James, así que aumentar el ritmo de anotación y sobre todo de juego hace que este cansancio se vea aumentado casi al máximo. Kerr sonreía, la cosa iba bien.

Cleveland se encontraba incómodo con el small ball planteado por Warriors, aún así, jugaron todo lo que pudieron y más con Mozgov dentro, pero el ritmo de juego lo imponía Curry, Iguodala y Livingston cuando subían la bola.

Otro cambio más. Vimos por primera vez el 2vs1 a Lebron, dejando libre a otra gente, pero pareciendo que no hubiera problema por hacer esto por parte de Warriors, estaban cómodos.

La segunda parte empezó lenta. Cavs más cómodos y con el amigo Delly cascándose un par de triples para meter de nuevo al equipo de Blatt en el partido. Warriors perdidos con este ritmo, pero a Cavaliers se les veían agotados, muy, pero que muy cansados y aún ni habíamos acabado el 3Q.

Blatt dio descanso a James en el inicio del último cuarto, con 6 arriba para Warriors y con la sensación de que el partido estaba donde Cleveland lo quería, pero esto fue clave. Warriors volvió con buenas defensas y aprovechando este descanso del 23 de Ohio las cosas se empezaron a distanciar.

Cavs jugaba para Mozgov, el único con ritmo la verdad y mientras los de la Bahía atacando con Iguodala atacando y con un Livingston haciendo unos minutos más que respetables.

A falta de 3 minutos, suplentes a la pista y todo decidido. Warriors quiere este ritmo y lo necesita, se encuentra cómodo con él pero lo más importante tal vez, es que Cleveland es imposible que lo aguante.

Y todo esto sin Curry ni Thompson haciendo nada extremadamente destacable…

Sofi del Día

Para JR Smith el cual llegó de esta forma al pabellón, luego eso de jugar ya si eso…para otro día…

PO Desde El Sofá (XXVIII): Isoland

Andre Iguodala

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

Por fin! después de unos 87238472875235 días sin NBA, llega el primer partido de The Finals o por decirlo en nuestro idioma, Las Finales (que además así lo pone en la mesa de anotadores).

El propio Kerr lo decía en uno de los tiempos muertos ‘es normal estar nervioso, es algo que iba a estar ahí’, y así fue como salió Warriors, con tembleque en las manos y sin saber cerrar para nada el rebote defensivo, donde Tristan Thompson era al amo, dueño y señor de la zona. Con todo esto, Isoland Cavaliers conseguía una ventaja de +10, con un James (LeBron) que empezaba a disfrutar de sus aclarados para jugar de espaldas a canasta y poco a poco acercándose más y más, vamos lo que todo el mundo conocer como postear y elevado a la máxima exponencia.

No se si la jugada final de Andre Iguodala, al más puro estilo del playgrond levantó los ánimos de unos Warriors que fueron totalmente diferentes en el segundo cuarto del envite. La profundidad de recursos del banquillo de la Bahía te da cosas como la vuelta de Speights que aunque no fue decisivo, salió con ganas de jugarselas todas, y oye, con acierto. Los banquillos igualaron el partido y Warriors despertó con esos minutos en que Curry se pone en nivel NBA JAM y donde parecía que Golden State iba a coger la ventaja necesaria para llevar el partido a un lado cómodo. Shumpert con dos triples seguidos y James con sus continuos aislamientos pudieron contener la embestida local.

Aclarados y aclarados y más aclarados para James que poco a poco iba sumando puntos y más puntos, con una facilidad pasmosa para anotar y dando todo un clínic en el poste. Warriors no sabía como pararlo o tal vez prefieren esto a una implicación mayor de otros jugadores. Anoche Irving estuvo sobresaliente, dominando el balón como sólo él (y Curry) sabe hacer y demostrando que habían quedado atrás esas molestias en las rodillas (sí, luego iremos a lo otro, calma…).

Lo mejor para el final. El partido llega igualado al último cuarto, y vamos a por algo interesante, los aclarados a LeBron hacen que Cavs pierdan muy pocos balones, ya que evidentemente quitarle el balón al 23 es complicado, pero también el balón no se mueve, con lo cual esa cifra de perdidas se estanca y encima se genera un ritmo lento que evidentemente interesa mucho más a Isoland que a Golden State.

Jugadas finales, todo por decidir. Un brutal tapón de Irving en una bandeja fácil de Curry le da la última posesión a Cavs, donde primero James y después Shumpert están a punto de poner patas arriba la final de la NBA y llevarse el factor cancha a la ciudad del Hall Of Fame del Rock n Roll. Pero fuimos a la prorroga y todo el mundo feliz (bueno, igual la gente de Cavs, no tanto…).

El tiempo extra fue un monólogo de Warriors, donde sobre todo, a partir de la lesión de Irving (mala pinta…), Cavs ya no supo ni donde estaba y se quedó sin anotar, bueno, Lebron metió su punto 44 en la última jugada donde la defensa de Warriors fue exactamente igual de potente que la que hubiéramos hecho Mario y un servidor, vamos, nada.

Movimiento interesante de Steve Kerr en la OT. Small Ball para todos!!! con Green de 5 y dejando a Barnes mucho más suelto en ataque. Interesante ver si esto será un movimiento con continuación o si bien fue una jugada maestra para llevarse la prorroga y con ello el 1-0.

Fue bonito volver a ver baloncesto y más así.

Sofi del Día

Andre Iguodala, me recordó a ese jugador franquicia molón que amenazaba con ser jugador defensivo del año y que en ataque te podía destrozar en cualquier momento.

La verde bahía

Draymond Green

No engañamos a nadie si decimos que la gran sorpresa de este inicio de temporada en la NBA son Golden State Warriors, el equipo de Kerr tiene el mejor registro, pero además es sin duda alguna el que mejor está jugando en los dos lados de la pista.

Tampoco descubrimos ningún secreto de LOST si decimos que Stephen Curry está siendo el mejor jugador hasta ahora (Harden mediante…) y que Thompson iba a dar un paso adelante después de sus buenas maneras en el Mundial este verano. Incluso si me apuráis los más atrevidos no dudaban del buen hacer de Steve Kerr en este su primer año en los banquillos después de 3 como GM de los Suns y 7 en los micrófonos comentando.

Pero lo que absolutamente nadie contaba era con la irrupción del número 23 de los Dubs, Draymond Green.

Antes de empezar con cosas que nos gustan más, nos vamos a ir a por los números, esos que algunas veces engañan, pero que en otras como es esta la ocasión, sirven para ver claramente muchas cosas. En la temporada pasada Green jugó los 82 partidos, siendo titular sólo en 12 de ellos, este año es indiscutible ‘quitándole’ el sitio a Iguodala. Este titularidad le ha hecho que sus minutos por partido suban pasando de los 21.9 a los 32.5 de lo que llevamos de temporada, es decir, casi 11 minutos más por encuentro…una barbaridad si lo piensas en frío. Así que a partir de aquí todo sube cual clímax en un capítulo de Sherlock. Anotando más, asistiendo más, reboteando más, bloqueando más, tirando más y, lo mejor, aumentando sus %. Es decir, básicamente sus números están diciendo que a más minutos, mucho mejor.

Aquí vendría el gran debate del huevo y la gallina, es decir, ha subido su rendimiento al estar más minutos en pista? o el hecho que su rendimiento sea mejor, hace que Kerr lo deje en pista más tiempo? Sinceramente, una mezcla de los dos.

La apuesta del ex-jugador de los Bulls por Iguodala en el banquillo era un elemento de un riesgo bastante alto. Iggy es un jugador acostumbrado a ser foco de atención, a ser titular, incluso franquicia en aquel equipo de Philadelphia que antes era de NBA y que ahora sólo quiere tener segundas rondas de Draft. Kerr entraba a lo grande en el banquillo, con una decisión que pocos entendían pero que ponía a Green de titular y con muchas miradas sobre él y el de Michigan State ha respondido por todo lo alto.

Está claro que cuando las cosas van solas, todo es más bonito y nadie se queja. Iguodala parece cómodo en ese papel de líder de la segunda unidad y a Green se le ve contento y feliz con esos minutos de más. Antes hemos mirado los números, las estadísticas, el boxescorismo del que a veces huimos y del que a veces recurrimos, ahora vamos a las sensaciones, a lo que vemos nosotros desde el sofá cuando nos ponemos a disfrutar del equipo de la bahía, de un equipo que siempre fue algo yeye y molón de ver (saludos a Nelson desde aquí…). Esas sensaciones son buenas, y sólo hace falta mirar las sonrisas, su cara de felicidad, esa sonrisa del jugón dibujada en la cara de este jugador de tercer año que en este primer cuarto de liga es un clarísimo candidato al MIP.

El otro día en Chicago fue el partido donde todo el mundo vio que Green iba en serio. Day-Day se cascó 31 puntos con un 55% de tiros de campo y con 7 triples repitiendo una y otra vez la misma jugada donde se quedaba anclado en el triple tras pick and rollo con Thompson o Curry. Su satisfacción era máxima cada vez que enchufaba uno detrás de otro, tenía confianza, todo le salía y cuando las cosas van rodadas, todo el mundo está feliz.

Y así es Draymond Green, un jugador de esos que entran casi sin querer en la liga, un jugador de segunda ronda de Draft (número 35) y que de vez en cuando impactan de una forma casi de casualidad, cuando una serie de factores se cogen de la mano, se agitan y pasan este tipo de obras y milagros (saludos para Leonard desde aquí también).

Además, lleva el 23 no como homenaje a Jordan, no, sino como homenaje a un jugón en toda regla que sigue cobrando de ese equipo que sólo quiere segundas rondas, sí, Jason Richardson.

Avance de temporada 2013-2014: Golden State Warriors

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

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Golden State volvió a los Playoffs por segunda vez en casi dos décadas… ¡y qué vuelta! Como en la última vez, hasta salieron victoriosos de la primera ronda. Absolutamente letales desde el perímetro, de forma más disimulada los Warriors también tuvieron su primera buena defensa en no se sabe cuántos años y cerraron el rebote defensivo, y todo esto lo lograron, sorprendentemente, sin mucha presencia hasta la recta final de Andrew Bogut.

Uno de los equipos más divertidos para ver y disfrutar, con un jugador tan excitante como Steph Curry, los de Marc Jackson quieren llegar aún más lejos este año, apostando fuerte por Andre Iguodala, y si la salud les respeta, este año deberían ser aún más. 6 jugadores de menos de 25 años, y sólo David Lee con los 30 cumplidos dentro del núcleo del equipo, lo de que este equipo va a hacer mucho ruido, suena a tópico, pero en su caso no podría ser más cierto. Hasta su rabiosa afición cumple con ello.

  • Radiografía de los Warriors

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • ¿Pequeños o grandes?

Cuando David Lee se lesionó en el primer partido de Playoffs, las opciones de los Warriors parecían desaparecer. Golden State acabaría perdiendo el partido (el Andre Miller Game), pero ganaron el siguiente, y el resto ya lo conocemos: destrozaron las opciones y el proyecto de los Nuggets y metieron algo de miedo en el cuerpo a los casi campeones Spurs.

El excelente nivel de los Warriors en general, y Harrison Barnes en particular, abría el debate sobre si esta temporada el equipo debería tener un juego interior tradicional, o la versión de small-ball que tan bien les funcionó en las eliminatorias por el título. Y la llegada de Andre Iguodala estira aún más la discusión, porque podría significar que Barnes, tras ser titular en todos los partidos en su año de novato, y dar la talla, pierda su condición si no pasa al puesto de 4, y si no es él, Klay Thompson, que no ha hecho nada malo para merecer que le sienten.

Yo creo que la buena actuación del equipo en la post-temporada tiene más que ver con un Bogut en condiciones (hasta que duró) que con el cambio de paradigma del equipo. Los quintetos con la pareja BogutLee también fueron bastante buenos, 3.7 posesiones por 100 mejores que el rival, y con la habilidad de Lee como tirador y pasador desde el poste alto, y la cantidad de tiro exterior de los Warriors, no es un equipo que tenga problemas de espaciado si juega con dos grandotes. De hecho, son de los que más trabajan los bloqueos indirectos, y les viene bien tener jugadores capaces de poner buenas pantallas. Yo mantendría a esta pareja, y aprovecharía la versatilidad de Iguodala, Thompson y Curry y las lesiones que vayan apareciendo en el quinteto para hacer sitio y dar minutos a Barnes (o Klay).

Pero hay otra cosa que hay que tener en cuenta: el small-ball que funcionó la pasada temporada fue con Andrew Bogut, no con David Lee. Y tras jugar sólo 786 minutos en 32 partidos, el aussie es el candidato número 1 a caer, y no se puede contar con él como titular fijo para todo el año.

Con Iguodala reforzando la defensa exterior, y teniendo en cuenta que semejante quinteto podría ganar un intercambio de golpes a muchos puntos la mayoría de las noches, si no está Bogut, y a falta de otras opciones (Jermaine O’Neal y Kuzmic son los dos pívots sanos reserva), tendrán que jugársela con Lee de pívot, y su reputación como bastión en la última línea de defensa es de hazmerreír. El año pasado pasó algo de tiempo en la posición (de hecho ha habido momentos en su carrera en la que ha sido habitual), pero siempre ha hecho pareja con jugadores, que aún pequeños en tamaño, son convencionales en la forma, como Landry o Green (sólo 32 minutos con Barnes, dúo prácticamente inédito).

Así que este año seguramente veremos unos Warriors con dos identidades de forma forzosa, y si logran manejar la bipolaridad quizá tengan la oportunidad de utilizar ambas versiones como más les convenga, en función del rival y el momento, y no sólo de la salud y la obligación.

  • JUGÓN

Steph Curry fue una de las revelaciones de la Liga en su cuarto año en la Liga, y barrió el récord de triples en la Regular y en una ronda de Playoffs de 6 partidos, ofreciéndonos la que es, con muy poquita discusión, la mejor temporada que jamás ha hecho un jugador en la NBA respecto al tiro lejano.

Nunca acabó un curso baloncestístico con menos de un 43.7% en triples, pero este año lo ha llevado a otro nivel, alcanzando el 45.3, mientras pasaba de 5 intentos por cada 36 minutos a 7.2. Nadie en la Historia de la NBA había superado el 45% en 7 lanzamientos por 36, salvo Steve Novak, que es un jugador que tira tras pase, y ya es segundo en porcentaje en la lista histórica, tras el mismísimo Steve Kerr (y con Nash también por ahí, con lo cual, un consejo: si tienes un hijo, y quieres que te salga tirador, ya sabes cómo llamarle)

Eso sí, guarden el año pasado en el recuerdo, por si no se vuelve a repetir. Para empezar, los Warriors han perdido a un buen aliado para el volumen de lanzamientos de larga distancia de Curry: Jarrett Jack. No es que al jugar sin balón Steph anote mejor, de hecho su porcentaje es ligeramente peor tras pase que tras bote (44.7% vs 45.7%), y con Jack que sin él (44.8% vs. 46%), pero sí tiene más opciones de tiro, pasando de 9.3 intentos por 100 posesiones sin Jarrett, a 11 cuando él estaba en la pista, y estos fueron tras pase con más frecuencia (53.3% de los triples asistidos sin Jack, 67.8% con su presencia)

Ya documentamos en su momento los intentos de los Warriors para liberar a Curry y a su vez, mover el balón por todo el equipo. Steph a veces parece que podría ponerse a tirar en prácticamente cualquier jugada, pero el equipo acabaría siendo previsible, y con ciertas acciones previas, un equipo con tan buenos pasadores puede conseguir aprovechar otras situaciones, como fallos en las rotaciones rivales, antes de encomendarse a él. Además, perseguir a Curry ante bloqueos, algunos de ellos tremendamente contundentes, acaba por agotar a sus rivales en la marca.

Y esto es más fácil de hacer con un base en pista como Jarrett Jack. Su sustituto, que en minutos e importancia, pese a ser muy diferentes, será seguramente Andre Iguodala, es un excelente e infravalorado pasador (entre los que más asistencias da de aquellos que no son bases, y no muy lejos de Jack en números por minuto) pero ya veremos si Mark Jackson lo utiliza de forma parecida y confía en él para subir el balón. La otra posibilidad, que es hacer coincidir con el base que salga desde el banquillo es algo más oscura, si el elegido finalmente es, como parece, Toney Douglas. El hombre que comparte el récord de la franquicia en New York en triples por partido no es tímido a la hora de tirar y seguramente requeriría de una llamada de Lacob a Woody Harrelson, para que le hiciera los numeritos de hipnosis de “Ahora me ves” y se convirtiera en un pasador. También podrían utilizar al novato Nedovic, pero parece demasiada responsabilidad a estas alturas.

Volviendo a Curry, seguir aumentando su acierto desde el perímetro disparó la cantidad de puntos que consigue, del terreno de muy bueno, a la élite directamente, y con más talento a su alrededor, mantuvo la buena tasa de asistencias que tenía el año pasado, durante una temporada completa, reduciendo además el número de pérdidas.

El debate sobre si es un base o no, ya terminó, más que por sus méritos, por la aceptación que finalmente ha generado la llegada de jugadores con similares características en los últimos años, pero por lo bien que juega sin el balón Curry, si la configuración de la plantilla del equipo le acabara poniendo de escolta, no iba a ser ningún problema: lo de las posiciones, y más en su caso, es una cuestión más semántica que práctica.

Así, tras un año en el que no estuvo ni en el All-Star, ni en los All-NBA Team, hay que contar con él en ambos tinglados para este. A ver si no se vuelven a olvidar de él.

  • Los pipiolos

Ya hemos hablado de como la llegada de Iguodala y la salud de Bogut, podrían mandar a Klay Thompson o Harrison Barnes al banquillo. La decisión será muy dura para Mark Jackson, porque hay motivos para decantarse por cualquiera de los dos.

Las ventajas del primero son la experiencia (un año más de NBA y otro de NCAA, y muchos más minutos decisivos e igualados  a las espaldas), el tiro de tres (volvió a meter más del 40% de los triples, siendo 3º en la Liga este año en intentos), la posibilidad de jugar de escolta/alero y combinar mejor con Iggy (HB es más bien alero/ala-pívot), la creatividad en los bloqueos directos (sobre todo para sí mismo), y el pase (que enlaza algo con lo anterior… y tampoco es para echar cohetes en su caso).

El segundo gana en potencial, tamaño, capacidad atlética, agresividad, rebote (aunque se esperaba algo más de él) y defensa.

Y luego tenemos empate técnico en aparente durabilidad (Thompson ha jugado todos los partidos desde que llegó a la NBA, Barnes sólo faltó en uno) y juventud (dos años le saca Klay a Harrison, pero los dos son unos chavales). Quizá por respetar el orden de llegada, y por todo lo que aporta sin balón (recordemos, ¡211 triples el año pasado!), Thompson parece que parte con ventaja, pero de entrada, en el primer partido de pretemporada, aunque Mark Jackson dijera que son simplemente pruebas, empezó Barnes.

Habrá que ver qué ocurre porque Thompson no pareció progresar demasiado el pasado año (de hecho, con un menor rol por más minutos de Curry, produjo algo menos) y Barnes fue de menos a más, jugando mejor que él en los Playoffs. Aunque a un jugador secundario, lo mejor que puedes pedirle es que estire el campo a base de triples, y en eso Klay es fantástico, a Harrison también hay que respetarlo, y casa bien con Iguodala, que es uno de los mejores pasadores en las alas NBA, y fue el 10º jugador que más asistencias por partido cerca del aro dio. En parte es producto de las salidas a la contra de Denver, pero Iggy (perdón) sabe buscar a sus compañeros por encima del aro, y en un libreto tan maduro y creativo como el de JacksonBarnes también se puede hinchar a cogerle la puerta de atrás a media Liga.

Iremos viendo como avanza la situación durante la temporada si es necesario, porque es una de las batallas por puesto más interesantes de la Liga. En otros equipos, muchas de estas peleas no tienen tanta relevancia porque son jugadores de perfil más bajo, o porque los suplentes de inicio lo son por otros motivos, y seguramente acaben los partidos. Pero en este caso, no es sólo quién empieza, también está en duda y juego quién acaba.

  • Lee on D

Si partimos de que veremos a Lee jugando de pívot cuando Bogut falte (esperemos que no, pero en fin… ya sabéis), sus contribuciones defensivas cobran relevancia. El gráfico que coloca a David como peor defensor interior de la Liga ya se ha hecho famoso (aunque tenga más puntos pintados que muestras, he de añadir, algo que en el fondo, por muy bien que interpoles, es de 1º de Trampas Estadísticas), y hay alguna pista más de futilidad en los números. Por ejemplo, el ránking en Índice Defensivo temporada a temporada de los equipos en los que ha jugado es el siguiente: 26º, 25º, 29º, 23º, 27º, 26º, 27º, y ya este año, 14º.

Pero vamos a proponer una idea revolucionaria… ¿y si David Lee hubiera estado en mal lugar en el momento equivocado? Depués de todo, las muestras que podemos sacar de él en defensa vienen en dos franquicias con problemas endémicos en la defensa, en ocasiones con entrenadores como Mike D’Antoni o Keith Smart, y compañeros de juego interior como McGuire, Radmanovic, Harrington o Randolph y exterior como Ellis, Robinson (dos veces), Jamal Crawford o Duhon.

Veamos números de este año. Los Warriors fueron el mejor equipo de la Liga en el tablero defensivo, y él fue parte importante: el 18º mejor de la Liga, entre aquellos jugadores con más de 1000 minutos la temporada pasada. Con los mismos grupos de 4 compañeros, los Warriors recibían menos puntos con Lee que con Ezeli o Biedrins, y los registros dentro-fuera de pista no difieren mucho comparados con lo de Bogut (sólo 0.3 posesiones por 100 puntos peor). Además, los Warriors la pasada temporada fueron el 7º equipo que menos puntos recibió en la pintura por 100 posesiones, y el tercero que menos encajó en el área restringida, 30 por 100 posesiones (nadie recibió tan pocos tiros como ellos, aunque con el acierto de sus rivales algo superior a la media, undécimo, son terceros en puntos).

Pero si vamos separando estos últimos registros en función de la presencia de David como pívot, la cosa cambia algo. Con Lee en pista los Warriors recibieron 31.6 puntos por 100 posesiones en el área restringida (25.8 sin él), y si reducimos la muestra a aquellos minutos en los que el All-Star jugaba de pívot, la cifra sube a los 35 puntos por 100 posesiones, una de las peores de la Liga.

Si tratamos de dar una opinión más cualitativa, cuando ves jugar a Lee, te encuentras con un jugador activo para salir a defender a los ala-pívots abiertos que tiran de fuera, y poco contundente según la acción se acerca al aro. No es versátil en defensa, y se encuentra en ese limbo en el que están muchos, que hace que sólo defienda bien a jugadores de su mismo tamaño y características, sufriendo contra los jugadores rápidos y más bajos (los cambios en los bloqueos le matan), y contra los fuertes (problema que se agrava cuando está de pívot), pero suple las carencias con inteligencia y ganas.

Si tuviera que dar un veredicto personal, creo que puedes vivir plácidamente con David Lee como tu ala-pívot titular en defensa si la compañía es buena, que no es tan malo como se pinta si está en su sitio y no le fuerzan con desigualdades, pero  por el contrario, te crea muchos problemas si es tu 5 y tu única y principal referencia atrás. Si juega de 4, mejor, y eso encima será señal de que Bogut está bien, y los Warriors en este caso tendrán muchas opciones de estar entre los mejores equipos del Oeste. Como pívot, no es sólo lo que él no pueda hacer: habrá que sumar los problemas que podría tener Harrison Barnes jugando por dentro, lo que convertiría a los Warriors en un equipo mucho más desequilibrado.

Y con semejante contrato también a cuestas, tampoco sería muy de extrañar que no acabase la temporada en el equipo, quizá cambiado por un paquete en que los Warriors no reciban otro jugador de su nivel, pero lo compensen con el ahorro, un pívot solvente y defensivo para jugar pequeño cuando no este Bogut, y algo más de profundidad para el banquillo. Sería difícil porque esto es un proyecto pensado en competir ya… pero cosas más raras se han visto.

  •  El mismo eslabón débil

Al igual que el año pasado, gran parte de las aspiraciones y problemas de este equipo pasan por la salud de sus miembros. Con Curry parece que hemos dejado los problemas atrás (crucemos todo lo cruzable), pero a Bogut no sé si alguna vez lo recuperaremos. Como ya dijimos más arriba, sólo apareció en 32 partidos en Temporada Regular y 12 en Playoffs (todos los que jugaron, pero con un descenso progresivo en minutos e importancia según avanzaban las series) y este año volveremos a ver equilibrismos para mantenerle sano, fresco y produciendo a la vez.

De momento las noticias que llegan desde el Training Camp son positivas, no le duele nada, esperan que juegue 30-35 minutos por partido… y si esto fuera a continuar así, sería fantástico, pero aquí no estamos preparados para ser tan optimistas.

Y es una pena, porque si se hubiera mantenido al 100% y no se hubiera quedado sin alguna de sus facultades, el australiano sería uno de los 5 mejores pívots de la Liga, algo que no entra en absoluto en el terreno de la exageración. Su excelente defensa es capaz de sostener a un equipo entero, en rebote es maravilloso y lo entiende como una tarea de equipo, y en ataque es lo suficientemente dinámico pasando y poniendo alguno de los mejores bloqueos que se ven en esta Liga, para compensar la pérdida por el camino del toque elegante cerca de la canasta que tenía, y su justa habilidad para tirar a media distancia. Su porcentaje de tiro libre nunca fue bueno (en torno al 60% en sus primeros años), pero a partir de 2011, tras la terrible caída contra Phoenix que afectó a su codo, se empezó a convertir en un problemón (44.2% en 217 intentos aquel año). Son cosas que no parece que podrá volver a recuperar, y por eso no volverá a ser un pilar de un equipo en ataque, pero sabe hacerse importante con lo que le queda.

Aunque el juego ofensivo de Bogut ha quedado reducido a la mínima expresión, ofrece más que la típica quinta opción de un equipo, sobre todo en las acciones de interacción con los compañeros. Cuando estuvo en pista más de 25 minutos, los Warriors ganaron 11 partidos de 17 en Temporada Regular y 5 de 8 en Playoffs, lo cual no está nada mal.

Esperemos que este año, el número de partidos con él en pista y no de traje, sean muchísimos más.

  • Cambios en el banquillo

Golden State ha perdido a Carl Landry y Jarrett Jack, parte importante del éxito de los Warriors saliendo desde el banquillo y también cerrando los partidos en la pista, en lo que era, si no recuerdo mal, el equipo que más claramente utilizaba a dos suplentes en esta tarea. Los Warriors les han sustituido por dos jugadores con una reputación más baja como son Marreese Speights y Toney Douglas, pero este año parecen algo más profundos en el resto de la rotación, que el año pasado tuvo prácticamente sólo 8 hombres.

Además de la llegada a la segunda unidad de aquel que se caiga del quinteto cuando estén todos sanos (Thompson o Barnes), continúa Draymond Green, que confirmó en Playoffs que vale para la NBA, Kent Bazemore, está preparado para pasar de toallero de lujo a jugador aprovechable y el prometedor euro Nemanja Nedovic también tendrá oportunidades y podrían ayudar a que los Warriors lleguen a los 10 hombres de confianza.

Lo más flojo quizá sea el puesto de pívot, no por capacidad, sino por salud. Ezeli no volverá hasta entrado 2014, y los únicos suplentes del frágil Bogut para empezar la temporada son Jermaine O’Neal, que llega con 35 años y después de tener problemas él mismo durante años y su elección de segunda ronda, Ognjen Kuzmic, una incógnita a este nivel. Si algo le pasara al australiano, seguramente ocurra como el año pasado, que Lee se encarga de la mayoría de los minutos, y aunque el pívot suplente de turno pueda llegar incluso a salir de titular, sólo estará en pista unos 10-15 minutos.

¿Truco o trato? El ataque de los Nuggets

Tras ser terceros hace un año en Índice Ofensivo, anotando 109.2 puntos por 100 posesiones, los Nuggets son decimosextos este año promediando tan solo 103.8.

Con Faried y McGee a tiempo completo son el equipo que más rebotes de ataque coge de la Liga, y han reducido el número de pérdidas, por lo que  si el acierto se hubiera mantenido igual, los Nuggets deberían ser un ataque aún más potente, porque son el equipo que, ajustado a ritmo, más tira de la Liga. Por 100 posesiones, tiran (bien de campo, bien desde la línea) 7 veces más que la media.

Y gracias a crear más oportunidades que nadie, se están manteniendo a flote, y no han pasado a ser un horror de ataque, porque en puntos por jugada, han caído aún más, del tercer puesto… al vigésimoséptimo según Synergy.

A Denver este año le está costando anotar una barbaridad. Se le echa mucha culpa a la falta de acierto desde el triple tras perder a Harrington y a Afflalo, y aunque ha habido un descenso en en el acierto, ya que han pasado del 33.2% al 30.0% con el mismo volumen (24.3% y 24.4% del total de los tiros), la diferencia no llega a un punto por partido. Ya el año pasado fueron un equipo muy flojo desde el exterior, e Iguodala está prácticamente reproduciendo el acierto de Afflalo. El porcentaje de AI, aunque parezca un poco peor, sería igual si hubiera metido un solo triple más, y tira más por partido. La culpa es de alguien que ya estaba en el equipo, Gallinari, que tras acertar con el 36.8% de aciertos en su carrera, está metiendo solo el 22.2%, múltiples airballs incluidos, y por su alto volumen, es sobre todo él, el que está marcando la diferencia negativa, pero su reputación se mantiene lo suficientemente alta para seguir siendo una amenaza desde el exterior que los equipos deben defender, y el espacio en el ataque de Denver no se ha reducido.

En lo que han visto un descenso dramático los Nuggets, es en el número de tiros libres que intentan. A lo largo y ancho de la Liga se ha reducido el número en este comienzo de la temporada en un séptimo, como estudiaron en la ESPN, pero para los Nuggets la diferencia es mucho peor ¡Han pasado de ser 3º a 28º en la ratio tiros libres/tiros de campo intentados! Este descenso en el tiro más eficiente que puedes tener en una pista de baloncesto (salvo para algún pívot del Geppetto Brothers Club) hace que el ataque de los Nuggets haya pasado de potente, a uno de los más inofensivos de la Liga.

Han reducido tanto la frecuencia con la que van a la línea, donde han pasado de ser 2º y tirar dos tiros libres por cada seis de campo, a ser 26º, y cobrarse dos lanzamientos de falta personal por cada ocho. Además, tienen el peor porcentaje de acierto de la Liga, un 64.7%, un balance, que de mantenerse a lo largo de toda la temporada, sería el más bajo visto en la NBA desde el año 1968.

Según Kevin Pelton, si todos los jugadores de los Nuggets estuvieran metiendo los tiros libres al ritmo previsto para ellos, teniendo en cuenta la distribución por jugadores, los Nuggets deberían estar metiendo el 73.7% de sus tiros libres, una diferencia de 9 puntos porcentuales, y que les daría 2 puntos más por partido. Como cada punto por partido supone, a lo largo de la temporada, unas 3 victorias, los Nuggets perderían unos 6 partidos esta temporada, sola y exclusivamente por su (des)acierto en la línea, si mantuvieran todo el año este nivel.

Pero los Nuggets no están siendo solo 2 puntos peores por partido que el año pasado en ataque, sino unos 4.6, por lo que no solo es el retroceso desde el triple y la línea, hay algo más.

El uso del pick’n’roll cuando lo finaliza el bloqueado ha sufrido un gran descenso en su eficacia. El año pasado, lo utilizaron en el 10% de sus jugadas y metían 0.81 puntos cada vez que lo utilizaban, en media. Este año, recurren más a él (11.9%) pero peor, 0.62 puntos por posesión. Todos los jugadores que lo ejecutan en Denver (Lawson, Miller, Gallinari e Iguodala) lo hacen con menos eficiencia que el año pasado, y especialmente paupérrimo es el rendimiento de Gallinari que ha sacado 7 puntos de 16 intentos.

Pero no solo Danilo ha retrocedido este año: Ty Lawson está teniendo un principio de temporada un tanto complicado. Ha reducido sus porcentajes en todo tipo de tiro: tanto en el aro, como la media distancia, como desde la línea de tiros libres, como en el triple (su 25% rivaliza con el 22.2% de Gallo) y aunque viéndole jugar da la impresión que está sin ganas de lanzar, y que se está dejando oportunidades en la mesa, lo cierto es que está tirando tanto como el año pasado: incluyendo tiros libres, 14.2 intentos por los 14.1 del año pasado, aunque en 3 minutos por partido más. Así que ese bajón de los 16,4 a los 12 puntos por partido, es cosa del acierto, no del volumen.

Y luego, para terminar, Karl, tampoco está ayudando mucho. En el último partido de los Nuggets, contra Heat, Denver entró en el último cuarto 13 puntos abajo. McGee entró en ritmo, anotando 3 canastas casi seguidas (con un triple de Miller por el medio), y con un parcial 13-4 se pusieron a 4. ¿Qué hace George tras una preciosa canasta y un tapón de McGee culminando 6 canastas seguidas de su equipo? Sienta a JaVale porque en la recta final del partido no se fía de la pareja que hacen Faried y él en defensa, y prefiere quedarse con Manimal.

Aunque el razonamiento es más que lógico, y sobre todo ante un rival como Miami, posiblemente el peor enfrentamiento para una pareja tan tramposa, ¿no podría haber esperado un poco más, al menos hasta el primer fallo? Los 4 minutos que estuvieron los dos juntos solo permitieron 4 puntos, McGee había anotado 9 de 12 tiros de campo durante el partido, y estaba claro que Miami no tenía respuesta para él… hasta que se la dieron desde el banquillo de los Nuggets.

Como no es normal que los Nuggets mantengan un ritmo de anotación negativo desde la línea inédito desde a la unión ABA-NBA, y que sus máximos anotadores parezcan Cory Higgins y Toney Douglas, es fácil pensar que los Nuggets solo pueden mejorar, y su mal comienzo lo vamos a calificar de truco.

Repasando el vídeo, no parece que los Nuggets tengan un problema estructural en su ataque, al menos comparado con el año pasado, sino que la bola, no está entrando. Les vendría bien algo más de tiro exterior, para que Lawson y Miller vieran menos ayudas penetrando, pero el año pasado supieron sobrevivir con idéntico espacio, e Iguodala quizá paraliza un poco el ataque en alguna ocasión, pero no hasta el punto de coagularlo. El rebote ofensivo, mientras Faried, McGee y Koufos sigan jugando se va a mantener, por lo que aunque los Nuggets no puedan repetir el éxito de ser 3º en puntos por jugada, sí deberían estar mucho más arriba en el ránking de Índice Ofensivo en el futuro próximo.