Ayer, la NBA volvió a disputar un partido de la temporada regular en Londres. Sus visitas se han vuelto algo habitual por estos lares y cada año podemos disfrutar de ellas. Eso sí, no sabemos si cuando deciden el partido a celebrar hacen apuestas sobre los equipos, porque lo menos destacable suele ser el baloncesto.
Volvamos, ahora sí, al escenario por excelencia para el baloncesto en la ciudad del Támesis: el O2 Arena. Siempre que hemos acudido a una gran cita en la ciudad nos ha tocado aposentarnos en las estrechas filas del coliseo (es un multi espacios) londinense.
No voy a entrar a valorar si es el lugar adecuado para este tipo de eventos, pero dada la naturaleza que toman, no lo es. Tener que levantarte cada vez que alguien de la fila de 30 personas quiera ir a comprar cerveza o al lavabo, ni es cómodo ni recomendable cuando has ido a ver un partido de baloncesto.
Ese es el problema, que mucha gente en el O2 anoche, simplemente estaban allí por decir que han ido a un partido de baloncesto americano (sin saber realmente ni lo que es) En este punto es fácil reconocer a la gente que realmente entiende algo y los que no.
Los primeros nos mantenemos sentados, atentos al partido, animando al equipo con el que simpatizamos y las buenas jugadas del otro. Los otros, lamentablemente, se la comprando cerveza, levantando a todo el mundo, aplaudiendo y tratando de saludar a los jugadores de los equipos de fútbol que han acudido al evento, así como a famosos varios que suelen aparecer por allí.
Como otros años, la atmósfera es muy distinta a un verdadero partido NBA. Pero hay un halo de esperanza, la comunidad de expatriados norteamericana: estadounidenses y canadienses que viven en Londres y saben como se vive un evento de este tipo.
Después de la crónica social, es hora de hablar del partido.. bueno, el partido en realidad también tiene mucho de crónica social porque uno de los dos equipos parecía que estaba de vacaciones o como ya os dijimos en Twitter, pensando en la cena (y mira que la gastronomía inglesa no es de las mejores)
Los Knicks siguen su camino para firmar una de las peores temporadas de su historia, el equipo por momentos parece una banda de chavales en el recreo jugando al baloncesto antes de comerse el bocadillo del almuerzo. Con prisas, fallos, sin ideas.. no importa si Calderón habla con Fisher, se tapa la boca y vuelve a la pista dando saltitos, al final a Carmelo se le acabará resbalando la pelota igual.
Y mientras tanto los Bucks estaban allí, como invitados de piedra, haciendo su juego y ganando el partido, porque empezaron bien, tuvieron sus lagunas, aguantaron el tirón y al final supieron mantener el resultado.
Seguramente acabarían confusos, sobretodo cuando te abuchean en los tiros libres y después te aplauden por encestarlos, son cosas que solo pasan en Londres.
Y por supuesto, por allí estaba Bango, la mascota molona de los Bucks, haciéndose fotos con todo el mundo y animando a la grada, que ya estaba bastante animada por si misma tras la ingesta de alcohol durante casi 2 horas.
Por cierto, otros títulos para este artículo podían haber sido: La incomoda crónica desde el O2 de Londres, Crónica de una derrota anunciada, Cesc y sus amigos del Arsenal ven a unos tíos correr detrás de un balón.. ¡Y es naranja! o algo así, pero entonces la crónica habría sido totalmente distinta.
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Pese a que el sentir general por lo que hemos consultado en Twitter es que los Bucks no llegarán este año a Playoffs, este equipo tiene posibilidades de arañar una de las últimas plazas, en mi opinión. No son un favorito de entrada, pero si alguno de los equipos jóvenes no alcanza su potencial o no pueden superar alguna de las alarmantes debilidades que tienen, Milwaukee, con muchos jugadores con experiencia probada, bastante profundidad, mucho tiro, y defensa, no andará muy lejos.
Hay un cierto temor por saber quién liderará el equipo, y más después de años de ver a Larry Drew y sus mil aclarados a Johnson en Atlanta, pero la temporada pasada, liberado por fin del yugo de Iso Joe, subió las revoluciones al equipo, implementó la motion offense, y Atlanta fue un equipo más coral, algo que tiene pinta de continuar en Milwaukee, y que además quita presión a sus jugadores, porque no hay un solo encargado de hacer que algo suceda en todas las jugadas.
Radiografía de los Bucks
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En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
Falta playmaker
El principal problema que la gente ve a estos Bucks es la falta de una referencia ofensiva. Se le supone a OJ Mayo un papel de jugador franquicia en ataque, y esto incomoda a quien no ve en él el glamour de otras estrellas. Lo cierto es que los 27 partidos que le dieron la oportunidad de ser dueño de un equipo (junto a Chris Kaman, lo que a estas alturas, no sé si ayuda o no), hasta que Nowitzki volvió el 22 de diciembre, los Mavs no lo hicieron mal. El resto de jugadores cambia en Milwaukee, y no estará Carlisle, pero en ese periodo, los Mavs fueron el 18º ataque de la Liga. Si Milwaukee pudiera replicar algo semejante, y Drew lograra volver a meter una defensa de las suyas en el Top 10, los Bucks estarán muy cerquita de las eliminatorias por el título.
También es cierto que en ese comienzo de la temporada Mayo metió el 49.3% de los triples, algo insostenible a largo plazo, pero sus números con o sin Nowitzki el pasado año no distan mucho de los de Jennings o Ellis. Cuando no jugó con el alemán, a lo largo de la temporada, OJ metía 17.1 puntos por 36 minutos, con 57.1% de tiro verdadero y un porcentaje de utilización del 21.9%. Eso es suficiente para montar un ataque lo justamente mediocre alrededor, aunque Larry Drew prefiere no cargarle el protagonismo a un jugador.
Los Hawks fueron 12º en ritmo, número de posesiones por partido, pero corrieron más de lo que ese número indica. Sus posesiones se alargaban por encima de la media cuando tenían que jugar a media cancha, con muchos pases y el balón yendo al poste bajo y de vuelta en bucle, pero fueron el 9º equipo que más posesiones terminó en menos de 10 segundos y el 3º que mayor porcentaje de jugadas utilizó a la contra, por detrás de Denver y Houston. La opción de salir en transición es interesante para Larry Sanders y Ersan Ilyasova, hombres grandes que se podrían beneficiar de un equipo que corra la pista. Los Bucks fueron el año pasado 3º en ritmo, pero fue más por culpa de tiros rápidos con mucho tiempo todavía en el reloj de posesión, que por salir verdaderamente a la contra, donde apenas superaron la media de la Liga.
Por otro lado, volver a la motion offense, el ataque de movimiento, que ya utilizaban en Milwaukee en la segunda mitad de los 80 en aquellos históricos equipos de Don Nelson eclipsados por Celtics y Lakers, sí que puede ser algo más difícil de implementar en estos Bucks. En Atlanta, Drew se aprovechaba de tener dos grandísimos pasadores en su juego interior y aquí sólo Ilyasova, correcto en la distribución, tiene el perfil. Eso sí, a falta de tanta versatilidad y creatividad, hay mejor tiro exterior con el turco, Mayo, Butler y quien quiera que sea el base (aunque Ridnour lleva un par de años contagiado del lupus acierto regulero en Minnesota).
La mayor incógnita
Como de Mayo e Ilyasova sabemos lo que esperar, y lo normal sería que cumplieran sin estridencias, para encontrar al comodín de estos Bucks tendremos que mirar en otra dirección. El rendimiento de Brandon Knight seguramente sea el termómetro de este equipo, y de su actuación dependerán las posibilidades de la franquicia.
Tras decepcionar en Detroit, yendo a menos en su segundo año en la Liga, recibe otra oportunidad y todavía es muy joven para aprovecharla. Un cambio de aires le podía venir bien a un jugador que cada vez nos hace más difícil de justificar a los que le vemos (él incluido) como base.
Pierde la pelota con la misma frecuencia que los bases completos que anotan, asisten, y cargan con todo el juego del equipo sin ser uno de ellos, tira bien el triple frontal, pero todavía no sabe elegir las mejores opciones, y no aprovecha su rapidez para crear ventajas para él o sus compañeros, amén de finalizar cerca del aro de manera regular. Y es posible que sea el último jugador de la Liga al que le encomendarías una contra. No, en serio. Es el mismo jugador que el año pasado, que es lo peor que le puedes decir a alguien que entra en su segunda temporada.
Hay que tener esperanza en Larry Drew, que ya se encontró en una situación muy parecida en Atlanta con Jeff Teague, un base veloz que necesito tiempo para entender como dirigir un equipo NBA, y al que ayudó muchísimo en su desarrollo y con su sistema.
Además del entrenador, las cualidades de alguno de sus nuevos compañeros también pueden facilitar la vida a Knight. Tengo confianza en que luzca bien en los bloqueos directos junto a un jugador como Ilyasova, capaz de quedarse en el poste alto para tirar, algo que ningún interior en Detroit hacía tan bien. Esto le simplificará las opciones de pase, y le puede dar espacio para utilizar la velocidad. También ha coincidido más de la mitad de minutos en su carrera con un escolta no tirador como Stuckey, que atraía ayudas en su dirección. Con el personal de Milwaukee, grandes tiradores, tendrá algo más de libertad y espacio, pero la obligación de producir pronto.
El puesto de base no lo tiene asegurado ni mucho menos, y más teniendo en cuenta que el nuevo jugador franquicia por salario, Larry Sanders, necesita un base que le dé de comer, y si Drew quiere que el equipo salga a la contra, a estas alturas es mucho más sencillo fiarse de Ridnour. Pero la primera oportunidad, por juventud y potencial, debería ser para él.
The Larry Sanders Show
Aunque el año pasado parecía que tendría que disputarse los minutos de suplente de Dalembert con Udoh, otro pívot de mentalidad defensiva elegido 9 puestos en el Draft por encima de él, y que brillaba en las estadísticas avanzadas y no estaba muy lejos de él en las tradicionales, Sanders pasó de banquillero a cobrar 44 millones, artículos clásicos de Matt Moore sobre él mediante, siendo el segundo jugador de la clase de 2010 al que antes le renuevan el contrato.
Lo más llamativo es su 2º puesto en la clasificación de tapones por partido (por minuto/posesión pone más que Ibaka, pero si lo miramos así, también le superan, en este caso, McGee), pero el show de Larry Sanders no acaba ahí. Su impacto en defensa es real, y va mucho más allá de unos cuantos pinchos de merluza.
Fue el 12º mejor reboteador entre aquellos jugadores con más de 1000 minutos, estando en la élite tanto en el de ataque como en el defensa. El RAPM se cree su impacto (estima que mejora a la defensa en 6.1 puntos por 100 posesiones, 3ª mejor marca de la Liga), y es que con él en pista, los Bucks sólo permitieron 98.8 puntos por 100 posesiones, lo que sería Top 3 en la Liga, pese a que sus tres compañeros más habituales fueron Monta Ellis, Brandon Jennings y Ersan Ilyasova. Pese a que sus sustitutos cuando iba al banquillo también tenían perfil defensivo (Udoh y Dalembert) y la segunda unidad, con gente como Udrih (mientras estuvo), Daniels o Dunleavy era mejor defensivamente, sin Sanders en pista, los Bucks recibían 105.6 puntos por 100 (máxima diferencia del equipo). La diferencia entre la 3ª mejor defensa y la 23ª.
Viendo estos números, y como los Bucks acabaron 12º en el ránking del año pasado, pensar en el impacto que puede tener en este equipo Larry de titular desde el principio (pese a la pérdida de Mbah a Moute), es un motivo para el optimismo en Milwaukee. Entre los fuegos artificiales de Monta y Brandon, y anotaciones abultadas por el ritmo de juego, el público tal vez no se haya dado cuenta de que los Bucks están disimuladamente en camino de montar un equipo muy fuerte defensivamente, que no necesita demasiado en ataque para seguir yendo a la post-temporada. Hay potencial aquí para un equipo similar a los Bobcats de 2010, o aún mejor, los propios Bucks de 2010, con Sanders haciendo de Bogut, que ganaron 46 partidos con el 23º ataque en puntos por 100 posesiones. El Este es un animal diferente este año al de hace 3, pero estamos a un par de equipos de que se pongan a tanquear de acabar así.
En ataque, Sanders está en otro punto más lejano en la curva de desarrollo. Aunque mejoró los números del año anterior, y los 13 puntos por 36 minutos con un 52.3% de porcentaje de tiro verdadero (casi en la media) están bien para un pívot defensivo, tiene herramientas para hacer algo más.
Lo único que hace casi perfecto y con olfato, es volver a buscar el tiro otra vez, tras coger el rebote en ataque. En bloqueos y continuación duda cuando no encuentra el espacio en línea recta (típico de Andre Drummond y otros hombres altos jóvenes), no ha demostrado un instinto pasador, ni parado, ni bajo la duda ya mencionada cuando le salen a defender las ayudas en el pick’n’roll, y no tiene un movimiento recurrente y efectivo la rara vez que juega de espaldas. Prácticamente no tiene rango de anotación (desde el lado izquierdo, a media distancia, ha metido unas cuantas canastas, pero son pocas para saber si es un punto, al menos, templado) y el 61.8% desde la línea de tiros libres es mejorable, pero también un avance sobre el 52.3% de las dos primeras temporadas, que era un porcentaje que le ponía al borde del Hack-a-Sanders.
Todo lo que pueda añadir o mejorar sobre ese juego de «chico atlético y grande al que le falta habilidad ofensiva», será maravilloso, pero son extras. A Sanders no le hace falta más para justificar ser titular y tener un impacto positivo en el equipo.
Ilyasova, la otra clave
Se avecina un año que podría ser muy importane para Ersan Ilyasova. Milwaukee le necesita, y parte de cero con Larry Drew, con el cartel de titular colgando.
En Atlanta ya había un hombre alto como pieza clave en ataque, y aunque sean muy diferentes, no es una locura pensar que Ersan podría hacer de Al Horford en estos Bucks. Ilyasova anotó más de 18 puntos por 36 minutos el año pasado, un poco por encima (ayudado de un mayor ritmo) que el dominicano, aunque parezca mentira, y es extremadamente eficiente porque se ha convertido en un gran tirador.
Horford juega de espaldas mucho más, y distribuye desde el poste, algo que no podrá reproducir el ¿turco? (¿en qué quedó toda esa historia de que Ilyasova a lo mejor era un uzbeko que había nacido en 1984?), ni tampoco parece que podamos ver el mismo nivel del juego de pase entre pívots y postes que había en Atlanta, pero puede utilizar perfectamente toda la serie de jugadas que están basadas en las oportunidades que crea la amenaza del dulce tiro de Al.
Supongo que este año veremos muchos más diseños con bloqueos verticales de Larry Sanders o Caron Butler para que salga cómodo y liberado a tirar, y no sería de extrañar que los Bucks también tiraran de la floppy, jugada de moda en la Liga, en la que el escolta (presumiblemente Mayo), está debajo de la canasta esperando un pase, y puede elegir salir hacia fuera por los dos lados, en uno estaría Ilyasova preparado para hacer el bloqueo indirecto, y en el otro el alero y el pívot escalonados. Después que el escolta elige la dirección y pasa por la pantalla, uno de los dos hombres del otro lado, bloquea a su vez para Ersan, que sale por el lado contrario al que seleccionó el escolta. Si sale bien, esta jugada libera dos tiradores a la vez, y no requiere mucho del base: Milwaukee tiene el personal perfecto para utilizarla.
También puede reproducir perfectamente otra jugada más típica de Atlanta, en la que se colocaría en la línea de tiros libres mientras dos compañeros inician un pick’n’roll lateral, y él ejerce de intermediario, recibiendo el pase del base mientras este dobla la esquina, y remitiéndolo inmediatamente al otro hombre alto, que estaría continuando a canasta. Como no se puede dejar a Ilyasova solo, es otra manera de alejar un hombre alto del aro, a la vez que se le quita algo de presión al base, que tiene un trabajo más sencillo. Además, el turco puede extender el rango de la jugada hasta la línea de triple incluso, si es capaz de meter con precisión el pase picado desde ahí.
Los diseños luego pueden cambiar, pero la idea está ahí: los Bucks pueden utilizar a Ilyasova para abrir la pintura, y si le sumas dos tiradores en el lado débil, Sanders, y especialmente Knight, tendrán más espacio que nunca para trabajar. Pueden liberar prácticamente un lado entero del campo y la pintura para la penetración, algo que el base nunca ha tenido. Ahora queda que él ponga de su parte, y sea capaz de aprovecharlo, y reconocer y hacer pagar las ayudas cuando vengan.
Henson, un regalo por descubrir
Los Bucks llevan un tiempo caracterizándose por, a falta de estrellas, tener muchas opciones. Sus plantillas siempre parecen llenas de jugadores muy útiles, y la de este año no parece una excepción. Con alguna posible batalla por resolver, pinta a que saldrán del banquillo Ridnour, Neal, Delfino, Henson, Udoh, Pachulia o el rookieAntetokounmpo, en una rotación que se extiende cómodamente a 12 jugadores.
Gary Neal es el que mejor cumple el prototipo clásico de sexto hombre microondas, y Delfino tiene una clase excepcional y viene de un buen año en Houston, pero la perla aquí es John Henson, que no debería tardar mucho en hacer méritos para ser titular, aquí o en otro lugar. Su envergadura, el rebote (su tasa está por encima de la de Larry Sanders y sobre todo en ataque, es de las mejores de la Liga, 6ª para jugadores con más de 500 minutos) y la defensa son la carta de presentación, pero el año pasado le probaron en ataque, y cumplió. Sin brillo, pero cumplió.
Sabe mover los pies, utilizar sus largos brazos en ganchos (especialmente en movimiento) y rodear al defensor buscando el tablero, además de tener instinto para utilizar el carril de finalización tras bloqueo directo. En lo malo, rehuye el contacto porque aún no puede finalizar si le zarandean, lo que afecta e influye en su bajo número de viajes a la línea de faltas personales, y el tiro de media distancia que tenía en proyecto no funcionó (quizá sea la maldición de la envergadura).
Es un jugador todavía verde, pero se le ven una serie de detalles, que unidos al trabajo sucio le darán un puesto más pronto que tarde. Su envergadura es la típica que molesta muchísimo en los uno contra uno y en el cara a cara, y saca de quicio a los tiradores rivales que ven sus tiros demasiado cerca de ser taponados, y tiene la velocidad para adaptarse a los falsos y pequeños 4’s que están apareciendo: es el perfecto ala-pívot defensivo en una era de small-ball, que parece estar algo más presente en la conferencia Este (aunque eso supongo sufrir con los que son algo más clásicos y rocosos).
En los 108 minutos que compartió pista con Sanders, el equipo recibió demasiados puntos, pero ni el perímetro acompañaba, ni se puede esperar demasiado aún de un novato. Tiempo tiene, y todos lo veremos.
¿Por qué creo en los Bucks?
A falta de que las casas de apuestas ofrezcan sus predicciones en el número de partidos que va a ganar cada equipo (no es lo mismo el número de victorias esperadas, que las opciones de título), parece que no se ve con muy buenos ojos a Milwaukee. Una, les tiene como cuarto peor equipo del Este en la lista de aspirantes al título, y quinto más improbable en toda la NBA, pagándose su anillo a 251 a 1.
No pondría un euro a esa cuota, pero si este año tuviera que hacer una apuesta fuerte, a todo o nada, diría que los Bucks no van a estar entre los 5 peores equipos de la NBA. Es más, creo que todo lo que no sea un pronóstico de, por lo menos 35 victorias (en el análisis veraniego de la ESPN les pusieron 31), se queda corto. No me hago responsable si apostáis, no os sale, y acabáis perdiendo pasta por mi culpa, pero de verdad que me parece el equipo más infravalorado por crítica y público de la Liga.
Y me baso en dos cosas, tiro y defensa. Faltan creadores, sí, pero un buen juego exterior, que abra y estire el campo, creando espacios, puede convertir a un mediocre en playmaker, y ahogar al más diestro de los generales de campo si falta. Con Knight, Mayo, Butler, Ilyasova, Ridnour, Delfino y Neal (básicamente, todo el perímetro de arriba a abajo, menos la incógnita Antetokounmpo), los Bucks tienen un montón de munición. Entre todos ellos, aunque en otras situaciones, jugando en sitios como Dallas, San Antonio o Houston, y con un reparto diferente de minutos, claro está, metieron 798 el año pasado. No llega para coger a New York y Houston, pero estaría por encima de Miami, tercero en la Liga en triples, que metió 717.
Como apuntamos en la previa de Atlanta, 35 de 36 equipos que en los cinco últimos años han estado en el Top 10 de triples encestados (y mi apuesta es que este grupo, lo estará) y no han sido de las 10 peores defensas (leed la sección de Larry Sanders para ver por qué los Bucks no formarán parte de ese grupo de madres) han ganado, por lo menos, 37 partidos, y 34 de esos 36 superaron el 50% en victorias. Y sigo pensando que esas condiciones, son conservadoras, para un equipo con mucho potencial, incluso de Top 5 o Top 3 en ambas facetas.
Una lesión de Sanders (y también de Ilyasova, único hombre alto tirador), estropearía el pronóstico, y Knight dirigiendo da mucho miedo si se pone a perder balones como si no hubiera mañana, por eso lo de las 35 victorias es un pronóstico que yo lo veo hasta conservador, porque creo firmemente en el poder del tiro exterior y el ancla defensiva, en el trabajo de Larry Drew, y en que este equipo haya rehuido tradicionalmente tanquear (aunque como tienen espacio salarial el año que viene, es para planteárselo), y veo muy factible que pasen de 40 victorias, y lleguen a Playoffs.
Seguramente todos hayáis oído alguna vez eso de «Ave, Caesar, morituri te salutant«. Lo que no es tan conocido es que el Emperador al que fue digirida, Claudio, replicó con un «Aut non«, que dio una mínima esperanza a aquellos pobres diablos, antes de mandarlos a luchar otra vez.
Con Jennings anunciando la victoria de Milwaukee en 6, no es que los Bucks (o al menos él) muestren la mentalidad del que está yendo al matadero, pero uno no se revela desde la pobreza al Imperio Romano, y vive para contarlo. Los tres primeros cuartos de Miami, de los que se fueron sólo 3 puntos arriba, eran ese «O no«, esa realidad virtual en la que Milwaukee puede creer que se encuentra en el mismo plano, preparado para competir.
Arrancaron bien los de Wisconsin, con parciales positivos, forzando una pérdida por minuto de Miami (cinco en los cinco primeros), y pese a que Brandon Jennings no continúo en su línea de grandes actuaciones frente a este equipo, y Larry Sanders tardó poco en cometer dos faltas de esas de pardillo en las que suele caer, Ilyasova mantenía a los Bucks en ataque y Mbah-a-Moute y Udoh iban haciendo lo que podían en defensa.
Miami, que volvió a jugar con el uniforme completamente blanco, y vistió al público del mismo color, fallaba en el triple, pero LeBron y Wade tenían éxito prácticamente cada vez que atacaban el aro, o salían a la contra. Fue el escolta el que capitaneó un parcial de 8-0 al comienzo del segundo cuarto, que les permitió tener un colchón para seguir igualados tras unos minutos, en los que reducidos a media pista, se conformaron con suspensiones que no eran capaces de anotar.
BJ, que se fue con un rosco en puntos al descanso, decidió que ya era hora de aparecer y metió 8 en el tercero, y Miami, que parecía preparado para demarrar tras una pequeña racha que siguió a un feroz mate en el rebote ofensivo de Wade, se volvió a relajar al final del cuarto. Eso sí, esta vez LeBron sabía que era momento de mostrar el debido respeto. Con dos oportunidades iguales, y tiempo de sobra para intentar un triple a la desesperada en los últimos segundos, en la primera, al descanso, se guardó al tiro, pero al final del tercero fue a por él con toda la intención del mundo. Los Bucks no habían venido a Miami a por playa y noches de LIV.
Y entonces llegó el último acto, y en este teatro latino no hubo giros de guión. 12 puntos seguidos para poner un +15 detrás de las explosiones de campo a campo de LeBron y la dictadura del proletariado de Birdman, y otro partido menos.
Los Bucks acertaron con la planificación, sacrificando algo de rebote en ataque para replegarse mejor, y haciendo trabajar mucho a LeBron en ambos lados, pero no pudieron evitar las pérdidas. La mala noche de su perímetro titular pueden usarla para flagelarse con el ¿y si?, pero Miami también lo sabe y lo suele hacer mejor.
Ahora se llevan la serie a su Coliseo, y la lucha parece que seguirá (des)igual. Pero pueden estar contentos: de su honor, que es lo único que les pedíamos defender, nadie les ha despojado.
En condiciones normales, esta eliminatoria debería ser como una escena del crimen de CSI, de esas en las que apagan la luz y al mirar con la linternita encuentran de todo y un poco más. Miami y su MVP están haciendo una de las mejores temporadas de la Historia de esta competición, y Milwaukee es un equipo lleno de carencias que ha llegado a los Playoffs por no estar en la Conferencia equivocada.
Si miramos a sus últimas derrotas, para apretar a Miami se necesita defensa, rebote, mala leche y un anotador interior con cierto rango, cosas que a Milwaukee no le salen de dentro. El manual de la buena victoria inesperada, habla además de que al equipo inferior le interesa ralentizar el ritmo (en noticias relacionadas, los 5 últimos equipos que han ganado a Miami: New York, Indiana, Utah, Boston y Chicago juegan todos a una velocidad por debajo de la media) y los Bucks son los terceros más rápidos de la Liga tras el experimento de Houston y los siempre estimulados y estimulantes Nuggets.
Milwaukee ha sido uno de los pocos equipos que les han ganado, venciendo en uno de sus cuatro enfrentamientos, en diciembre, pero no creo que se puedan sacar muchas conclusiones de esa victoria que se fraguó en el último cuarto de un back-to-back para los Heat. Jennings ha jugado bien contra ellos en media esta temporada (23.8 puntos con 58.8 TS%), pero para superar a Miami se necesita mucho más.
Mirar al ataque de Miami en Synergy, seguramente haya provocado alguna crisis de angustia a algún entrenador rival. Son de los equipos más eficientes en casi cualquier faceta del juego, no aparentan ninguna debilidad. Son primeros posteando, en aclarados, en tiros tras pase, en jugadas con bloqueos directos finalizados por el bloqueador o cortando a canasta. Segundos a la contra. Sextos cuando es el bloqueado el que se encarga de tirar a canasta. Una bestialidad que además amenaza con poner una marcha extra en Playoffs.
La mínima esperanza que tiene Milwaukee es someter a Miami en los tableros, y requeriría liberar al novato John Henson junto a Larry Sanders. Podrían hacerlo, pero seguramente, por su bisoñez y poca compenetración, acabarían siendo vacilados como un niño pequeño ante un equipo que exige tanta precisión en las rotaciones y coordinación como Miami.
Al igual que hicieron durante la temporada, los Bucks son tan anárquicos y pueden juntar tanta munición en momentos puntuales, que de cuatro oportunidades, en algún partido pueden largarse por delante y no mirar atrás. Pero Miami es muy mal emparejamiento y peor rival para ellos. Y encima, los Bucks no van a utilizar siquiera su super-camiseta (semi) retro del ciervaco para animar los partidos.
New York Knicks (2) – Boston Celtics (7)
El que vive del triple, muere del triple. Los Knicks respiran tiros de tres, ergo… siguen siendo favoritos. New York va a ser uno de los casos más divertidos de seguir de los Playoffs precisamente por esto, porque su estrategia conlleva la mayor varianza de todos los equipos que se presentan. Esto les hace ser más susceptibles de lo normal tanto para lo malo, como para lo bueno. Lo que quiere decir que una sorpresa con la firma Knickerbocker debería extrañar menos, pero aún así, seguiría siendo un sobresalto mayúsculo, pese a las lesiones, y por mucho que se lo quisiera apuntar algún «yalodecíayo«.
Pero, ¿pueden hacer algo los Celtics para tratar de anular el bombardeo neoyorquino? Ya hemos comentado alguna vez, que la mejor forma de defender el triple, por lo general, es evitar concederlo y los Celtics este año han estado en tierra de nadie en ese aspecto, después de colocarse entre los mejores en años pasados, cuando su defensa funcionaba a alto rendimiento. Poco a poco han ido escalando posiciones, y ahora mismo tienen el 5º mejor índice defensivo de la temporada, pero no presentan la misma solidez del pasado reciente. Y defender a los Knicks no es lo mismo que a otras franquicias: contra New York, un equipo que estira la pista hasta el extremo y hace mover todo desde el pase, corres el riesgo de perseguir fantasmas. Avery Bradley, su excelso defensor exterior, es particularmente un halcón encima del hombre que lleva el balón, pero esa ventaja se pierde cuando el rival no está dispuesto a ponerlo en el suelo.
De todos modos, hay aspectos del emparejamiento con los Knicks bastante amables con Boston. Los Celtics, durante todo el año, han sido una de las peores defensas en contraataques (penúltimos en la Liga en puntos concedidos por posesión, según Synergy), pero los Knicks son el equipo que menos puntos anota de esta manera: sólo el 8.8% vienen de ahí. De hecho, no supone una debilidad muy grande en el Este, donde todos los equipos por encima de ellos, salvo Atlanta, están entre los 10 peores.
New York es mejor con dos bases en pista, y con esa configuración, los Celtics pueden permitirse más minutos de su mejor anotador exterior, Jason Terry. Y Green y Pierce pueden jugar juntos perfectamente contra este equipo, una pareja que en 1000 minutos en pista han hecho que el equipo sea 7.1 puntos por 100 posesiones mejores que el rival.
Uno de los motivos por los que Boston apostó dos veces por Jeff Green, es precisamente la necesidad de alguien que poder emparejarse con los dos jugadores por los que iba a pasar el futuro reciente en el Este: Melo y LeBron. Con la ridícula muestra que son 93 minutos en 4 partidos, a Carmelo le ha costado más de lo normal (0.86 puntos por tiro, frente al 1.12 que promedia esta temporada) anotar con Green delante, y no ha llegado a cerrar un partido redondo contra los Celtics. Quizá por la naturaleza competitiva del enfrentamiento, pero Anthony ha ido a la línea menos que de costumbre contra Boston, y si la tendencia se mantuviera en Playoffs, serían menos puntos fáciles para los Knicks.
Aún así, New York lleva todo el año demostrando ser capaz de anotar a un nivel sobresaliente en cualquier situación, y con una consistencia que Boston jamás ha alcanzado. Los Celtics nunca son un rival agradable, aunque suene a tópico, pero los Knicks llevan, simplemente, siendo demasiado buenos, demasiado tiempo.
Indiana Pacers (3) – Atlanta Hawks (6)
Los Pacers llegan a Playoffs con el título de la división Central, la mejor defensa de la Liga (en puntos por 100 posesiones) y un quinteto que juega de memoria: 1218 minutos juntos, segundo con más tiempo en pista tras el de OKC. Desde el All-Star han sido el segundo mejor quinteto con más de 150 minutos en el Este, superando a sus rivales por 12.8 puntos cada 100 posesiones tras… ¿Atlanta?
Los Hawks quizá sean peor equipo y hayan demostrado mucho menos este año que Indiana, pero hay indicaciones de que este enfrentamiento podría resultar más disputado de lo que parece. Todavía no está muy claro cómo de útiles son las estadísticas por quintetos, pero cuando juega Devin Harris, los cinco de Atlanta funcionan al mismo nivel que los de los Pacers. A pesar de esto, a Larry Drew le gusta utilizar también en el puesto de 2 a DeShawn Stevenson, especialmente por los emparejamientos defensivos*, ya que es peligroso enfrentarse a según qué equipos y su combinación de alas con Harris y Kyle Korver. En este caso, con Lance Stephenson como escolta nominal en los Pacers, es una apuesta menos arriesgada y seguramente veamos mucho a Devin.
*Prueba nº 428 de que las estadísticas de quintetos las carga el Diablo: los Hawks son mejores con Harris en defensa y con Stevenson en ataque, algo contraintuitivo que engaña a los ojos. Por otro lado, tiene una explicación, y es que Stevenson juega más contra equipos más aptos atacando. Por ejemplo, con Stevenson en el quinteto «titular» han jugado 26 minutos contra Miami, 34 contra New York y 17 contra Oklahoma City, y con Harris sólo 13 contra los Knicks, y nada contra Heat y Thunder. Diferencia 77-13 contra los mejores ataques de la Liga.
Pero no es sólo el hecho de que si Drew es valiente se puedan permitir más minutos de Harris por Stevenson: para mí, la pieza fundamental, el centro de operaciones del ataque de los Pacers, reside en David West, y si Josh Smith, en año de contrato, quiere demostrar que se encuentra en la élite defensiva, no va a tener mejor oportunidad de demostrarlo. Tiene la envergadura y la versatilidad para enfrentarse al juego de poste a poste al que te somete West, y si miramos los números de sus enfrentamientos directos, ha logrado mantener al jugador de los Pacers en sus promedios y nunca le ha permitido más de 24 puntos. Indiana es un equipo que tira mucho de posteos, y con un Hibbert que poco a poco se ha ido poniendo a tono tienen una ventaja teórica ante Horford, pero muchas veces el encargado de hacer el pase de entrada, como es tendencia en la Liga, es el otro grande desde el poste alto (aunque en los Pacers es George muchas veces el responsable), y si Smith es capaz de interrumpir la circulación, los Pacers no podrán abusar del recurso.
Más motivos para creer en Atlanta: una de sus debilidades, la poca profundidad de la plantilla, especialmente desde que perdieron a Louis Williams no es tanto problema ante un equipo que está igual o peor, y los Hawks son, quizá tras los Nuggets o Miami cuando activa el modo destrucción, el mejor equipo de la Liga robando y saliendo a la contra, frente a los Pacers que son el segundo que más balones pierde. En este aspecto creo que puede estar la clave de esta eliminatoria. Ante una defensa como la de Indiana, conseguir puntos fáciles es imprescindible, y Atlanta tiene las condiciones para aprovechar una de sus pocas debilidades y convertirlo en su mayor esperanza. Si los Hawks son capaces de sacar 20 o más puntos en pérdidas por partido de manera consistente, seguramente estemos coqueteando con la sorpresa.
Pero bueno, suficiente cariño para los Hawks. Quien haya llegado hasta aquí se estará preguntando por qué Indiana está por encima de Atlanta entonces, pero los Pacers son claros favoritos. Son el mejor equipo reboteando en la Liga enfrentándose al quinto por la cola, y están cabeza con cabeza junto a Chicago por ser el equipo que más y mejor defiende la línea de 3, una parte importante del ataque de Atlanta (los Hawks son el tercer equipo que más puntos consigue proporcionalmente desde el triple), que saca muy pocos tiros libres.
Los Playoffs conllevan una bajada en el ritmo de los partidos y una vuelta de tuerca a la defensa, y los Pacers, como uno de los equipos más lentos y aguerridos se van a encontrar como pez en el agua. Pero tampoco deberían despistarse mucho.
Brooklyn Nets (4) – Chicago Bulls (5)
No hemos querido hacer mucha referencia a las lesiones hasta ahora por lo poco que se sabe a estas alturas, en la que todo jugador con la más mínima duda ha quedado fuera. Pero en el caso de Chicago parece imposible hacer un análisis sin ponerlas en contexto. No ya la de Rose, con el que a falta del más mínimo rumor que insinúe su participación, no contamos, sino la de Noah, que desde el 21 de marzo ha jugado 3 partidos, o la de Gibson, cuya presencia ha sido testimonial en abril.
Con una plantilla ridículamente corta por culpa del nuevo convenio colectivo (que de cara a los mismos Playoffs no es tanto problema, pero sí en partidos anteriores), un entrenador que exprime a sus jugadores como Kobe Bryant a sí mismo, y ese aroma de año sabático que lleva impregnando toda la temporada, es muy difícil saber en qué estado se van a presentar los Bulls a Playoffs.
El quinteto que se esperaba como habitual sólo ha jugado 25 partidos junto, no coincidía desde febrero, pero su registro juntos es de 17-8, nivel de 2º del Este. Dejando el escolta como comodín, cuando los otros cuatro han coincidido, la muestra crece algo y el nivel se mantiene, 24-14.
Los mejores Bulls son seguramente superiores a los mejores Nets y esta temporada les han ganado 3 veces. Pero el lado favorable de los Nets lo llevamos viendo en febrero, marzo y abril, y el de los Bulls ahora mismo es un recuerdo.
Intentemos sacar algo en claro. El buen final de temporada de Brooklyn ha tenido varios padres. El más indudable, el jugador en el que se pensó para liderar a la franquicia: Deron Williams. En su mejor estado de forma desde que llegó a la costa Este, sus números de antes y después del All-Star parecen de dos jugadores distintos. 6.7 puntos más por partido, su porcentaje de tiro (verdadero) ha subido del 54 al 62%, y ha aumentado las asistencias, todo esto reduciendo el número de pérdidas. D-Will llega a los Playoffs en forma y aunque no ha coincidido mucho frente a frente con Hinrich (sólo 9 veces, 2 de ellas este temporada) y ahora está Thibodeau maquinando detrás, promedia 20 puntos con un 50% de tiros de campo frente a él. Y ha realizado buenos partidos contra Boston en su día, o Chicago en temporadas anteriores.
Otra parte importante de la mejoría es que los Nets se han convertido en el segundo mejor equipo reboteando desde el All-Star, coincidiendo con que Reggie Evans juega 5 minutos más por partido. Williams, Johnson y Lopez son un par de puntos por 100 posesiones mejor en ataque sin él, pero los Nets pasan de coger el 71.2% de los rebotes en defensa, al 76.4%. Frente a los Bulls, 5º mejor equipo reboteando en ataque, después de ser los primeros el año pasado, el pequeño sacrificio será necesario, aunque pierdan la opción de dar trabajo a Boozer.
Los Bulls son, como ya comentamos antes hablando de los Pacers, uno de los equipos que mejor se defiende de los triples y los Nets tiran bastante, pero también saben ganar sin ellos: en Indiana lo hicieron metiendo sólo 4, y en su única victoria frente a los Bulls 15 puntos nada más llegaron más allá de la línea de tres. Chicago es un equipo con una gran disciplina y rara vez se deja despistar en bloqueos indirectos, es muy difícil pillarles desprevenidos, pero de eso sí que se tienen que preocupar menos en Brooklyn, un grupo altamente individualista que con Carlesimo ha dejado aún más de lado este tipo de acciones sin balón.
Si les modulan el derecho al triple, los Nets van a necesitar encontrar otras maneras de anotar con regularidad y Joe Johnson, que ya sufrió a los Bulls en Playoffs hace un par de años, puede ser la clave. En los seis partidos que jugó en 2011 con los Hawks, en los dos que él pasó de 20 puntos y metió más de un triple, ganaron, en los otros cuatro, perdieron. Johnson no se ha creado un nombre en Playoffs, más bien, al contrario, es el momento en el que más gente aprovecha para recordar cuanto cobra, pero nunca es tarde para que tenga un buen par de noches, y entre él y Lopez, que aparece por primera vez en unos Playoffs, y también tiene que lidiar en el plano individual con un defensor de élite, se calibrarán las opciones de los Nets.
Aunque a alguien le engañen los puntos en contra por partido, que hacen parecer a los Nets una de las 5 mejores defensas, en realidad están en la segunda mitad, por debajo de la media. Por lo que es un alivio para ellos que el ataque de los Bulls, lo mires como lo mires, esté en el tercio de cola. Y podría ser peor si a Nate Robinson, con la colaboración de Jimmy Butler no les hubiera dado por hacer un puente y arrancar el Dos Caballos.
Son el tercer equipo que menos produce desde el triple (su quinteto titular tira pocos y mete el 34%), no salen a la contra y son la antítesis de Miami: por tipo de jugada sólo aparecen en el Top 10 de la Liga en canastas tras rebote ofensivo, una situación muy particular, y en la que sólo son octavos. Brooklyn son uno de los mejores equipos de la Liga evitando conceder faltas de tiro, por lo que lo tendrán complicado intentándolo por ahí. Si de repente apareciera un base joven y talentoso capaz de plantarse en el aro rival cuando le apetece… Chicago tiene un registro de 18-2 esta temporada cuando mete 100 puntos o más y ha perdido las 14 veces que no ha llegado a 83 puntos (su única victoria metiendo 83, por cierto, fue ante Brooklyn). Si anotan, ganan, porque su defensa es casi una constante. Así que probablemente, el ganador de la serie va a ser el menos malo en el lado de la canasta en la que ataque Chicago.
En definitiva es la eliminatoria más igualada y más incierta a mayores. Sumado a que son dos de los equipos con el ritmo más lento de la Liga, esta eliminatoria podría ser la menos interesante para el espectador neutral durante los primeros 46 minutos… y la más los dos últimos de cada partido.
¡Esto es todo, amigos!™ Volvemos pronto con el Oeste.
(Las estadísticas de este artículo han sido sacadas de la página web de la NBA, Basketball-Reference, mySynergy y nba wowy!. Ningún animal ha sido dañado durante el rodaje, aunque alguna parte de alguno puede haber sido consumida como aperitivo durante su realización)
Vuelves a las tantas de la mañana y no tienes sueño, qué haces? pues ver que partido se juega… ufff un Kings v Bobcats, bah! a dormir… no!!! insensatos!! Hoy en La Crónica Desde El Sofá vamos a darte razones para ver cualquier partido de NBA, vamos a decirte que tiene cada plato de esos que forman ese menú del día llamado NBA, hoy en la Crónica, vamos a analizar qué tiene de atractivo cada uno de las 30 franquicias para hacer que te quedes hasta las tantas viendo un partido, empezamos por el Este:
Atlanta Hawks – Soy muy de Devin Harris, aunque está lesionado y no ha cumplido lo que de él se esperaba, verle mola. Luego si tenéis suerte igual juegan con su camiseta retro y sólo por eso merece la pena quedarse. Teague también mola, base pequeño rápido y jugón… de esos que nos gustan.
Boston Celtics – Ahora sin Rondo lo divertido es ver como se mueven sin su base estrella. Ver a Bradley llevando el equipo es algo curioso, pero sobre todo, ojo al banquillo, Jeff Green con muchos minutos, alguna va hacer… y siempre están los clásicos como KG o Pierce.
Brooklyn Nets – Si juegan en casa, hay que verlo sí o sí, la pista es la más bonita de toda la liga. Luego este equipo tiene mucha chicha: Deron, Lopez, los flops de Evans, Wallace peleándose con todo el mundo…
Charlotte Bobcats – Equipo curioso, con Kemba Walker creciendo día a día y un Mullens grande y con tiro exterior curioso. Luego tenemos a Kidd-Gilchrist, rookie que está a punto de explotar y con una gran pinta.
Chicago Bulls – Rose aún no está, así que vamos a por su juego interior con Noah-Boozer apretando arriba y abajo, y con Nate Robinson substituyendo mejor de lo que todo el mundo pensaba a Rose. Y cuando vuelva Rose…pues Rose, Rose y Rose.
Detroit Pistons – Pues ahora tenemos a Caldereta ahí jugando, siempre curioso, pero luego es tremendo ver como Greg Monroe se convierte en un pivot TOP y como Andre Drummond se convierte en un proyecto de grandísimo jugador…
Indiana Pacers – Uno de los equipos tapados de la liga, como el año pasado los Pacers van de tapados pero mola mucho verlos jugar. Paul George es un jugador muy molón de ver, algunos lo llaman el Baby LeBron…. y en nada vuelve Granger.
Miami Heat – Bah, poco que decir aquí, LeBron, Wade, Bosh… no hace falta decir más no? Ahora además tienen a…BIRDMAN!
Milwaukee Bucks – Si juegan con su camiseta retro, hay que verlo sí o sí. Luego siempre está Jennings que puede hacer alguna noche de las suyas de esas de 50 puntos y cosas similares.
New York Knicks – Uno de los destacados este año de la liga, simplemente por ver a Melo jugar a nivel MVP ya merece la pena (y si juegan en el MSG…más), lástima de la lesión de Wallace, era otro gran factor para verles. JR Smith y todo lo que ello conlleva también ayuda.
Orlando Magic – Si Kendrick Lamar te dedica un verso en una canción,es que molas, ese es Arron Afflalo, un jugón que puede dar rienda suelta a todo en Orlando. JJ Redick parece que este año está volviendo a ser el de la NCAA…
Philadelphia 76ers – Todos esperamos a Bynum, pero mientras, siempre lo enfocan en el banquillo con sus pintas. Pero los Sixers son algo más y prueba de ello es Jrue Holiday, que está a nivel All-Star.
Toronto Raptors – El equipo con mejores elecciones de zapatillas de toda la liga y el equipo donde puedes ver mejores mates (junto a Pacers). DeRozan y Ross son sinónimos de espectáculo, además nunca está de más ver a su mascota…
Washington Wizards – Uno de los equipos actualmente más molones de ver, con la vuelta de Wall y Nene, el quinteto que se le queda a Wizards es para hacer basket muy atractivo.
Y ahora toca el oeste…
Dallas Mavericks – Aunque este año se mueven en la delgada linea del tostón, siempre puedes esperar que OJ Mayo tenga uno de esos partidos o que Robin Hood haga una de las suyas.
Denver Nuggets – El equipo que ahora mismo hace un basket más visual de todos, sin estrellas que destaquen y todos aportando, además siempre está McGee que puede hacer planking en medio de la pista o taponarse un tiro propio o ser el mejor del partido…
Golden State Warriors – La revelación del año. Juego exterior a tope con Curry y Thompson, con Lee y Bogut por dentro, jugando un basket alegre y de los que nos gustan. Ojo luego a Barnes, y Jack desde el banquillo. Además, a partir del 22 van a jugar con mangas…
Houston Rockets – Aquí tenemos el duo Lin & Harden, y con eso está casi todo dicho, pero hay un jugador que es de esos a tener en cuenta: Parsons.
Los Angeles Clippers – El mejor base de la liga juega aquí, además tenemos los posibles mates de Griffin y al JUGON Jamal Crawford…y… hemos dicho que el mejor base de la liga juega aquí?
Los Angeles Lakers – Ver a Lakers este año se limita al morbo si van a cagarla más, pero bueno, como dice el dicho: Siempre nos quedará Kobe…
Memphis Grizzlies – Después de los trades y con Prince, Memphis es um equipo muyyy serio, con un juego interior que sólo por eso ya merece la pena verlos jugar. Además Conley ya parece ese base que apuntaba.
Minnesota Timberwolves – Muchas lesiones, pero siempre está Rubio para hacer alguna asistencia imposible. Ojo con Shved nos mola mucho este GRAN proyecto de jugador. Si estuviera Love…
New Orleans Hornets Pelicans – En teoría aquí lo wai era ver a Davis, pero nosotros recomendamos a Vasquez, un jugador normalito que es titular y está creciendo a un ritmo tremendo…
Oklahoma City Thunder – Durant & Westbrook más Ibaka creciendo partido a partido y con Martin haciéndolo muy bien desde el banquillo, hace falta decir más?
Phoenix Suns – Equipo en reconstrucción total, pero donde tenemos a Dragic queriendo ser Nash y también puede salir Shannon Brown y hacer uno de esos mates estratosféricos. Beasley también puede tener uno de esos días… en lo bueno… y en lo malo.
Portland Trail Blazers – El rookie del año juega ahí, además de forma tremenda, con una veteranía rara y vista anteriormente en Irving, y no hablamos precisamente de Claver… Batum, Aldridge… equipo divertido…
Sacramento Kings – Si juegan en el ex-Arco Arena, piensa que tal vez es uno de los últimos partidos allí, si no, siempre te quedará Thomas y tal vez Cousins arme algún lio… Evans también puede demostrar lo que prometía…
San Antonio Spurs – El equipo que mejor juega a baloncesto en todo el planeta, nada más que añadir.
Utah Jazz – Con uno de los mejores juegos interiores de la liga y encima con uno de los retro-jugones que nos gustan… Jamaal Tinsley.
Ya hemos llegado al 30 de octubre, el día que teníamos todos apuntado en nuestros calendarios como el inicio de la mejor liga del mundo de basket: la NBA (Sandy mediante…).
Además este año llega con temporada completa, después del lockout del pasado año y de la temporada de 66 partidos, tenemos ganas de volver a esos 82 partidos que cada equipo juega y que dejan por suelo las quejas futboleras de ‘el calendario está sobrecargado‘…
Pero vayamos a lo nuestro, esta noche la NBA empieza con un BRUTAL Cavs-Wizards, sí sí, tal cual lo veis, supongo que la misma persona que eligió esto fue la encargada del diseño de la nueva web de la NBA, no puede ser de otra forma… Después de ese gran duelo entre Irving vs Wall (ojo que puede ser divertido y todo… si Wall no estuviera lesionado), tendremos los dos platos fuertes, Heat vs Celtics y Lakers vs Mavs.
Culebron recibirá hoy su preciado anillo, ese que tanto le ha costado ganar y que hizo que The Decision dejara cabreados a la gente de Cleveland… ahora que lo pienso, por eso se juega el Cavs vs Wizards antes!! para que no tengan que ver a Lebron con el anillo… muy listo Mr. Stern, muy listo.
Luego tendremos el debut de los Lakers de Nash, Howard, Kobe, Gasol, World Peace, Jamison, Jack Nicholson, David Beckham y Andy Garcia. Será contra unos descafeinados Mavericks sin Robin Hood pero con el G R A N Curry como center titular. Divertido.
Pero quitando de los platos de esta noche, la liga se presenta apasionante:
Brooklyn con equipo.
Harden con Lin en Houston.
OKC sin Harden.
Los Old York Knicks.
Unibrow en NO.
El mega pantallón del pabellón de los Rockets.
Los Clippers de Hill, Barnes y Odom.
Jennings y Ellis tirándoselo todo en Milwaukee.
Lebron buscando la temporada del triple doble.
Lakers con un big four.
Allen en las esquinas de Miami.
Terry en las esquinas de Boston.
McGee con año entero en Denver.
Jermaine O’Neal con los servicios médicos de los Suns.
La nueva camiseta de los Spurs.
Claver llevando el Gatorade en Portland.
Los Kings de momento en Sacramento.
Bobcats con esperanzas de no ser el peor.
Magic con Afflalo de jugador franquicia.
Las lesiones de Bynum.
Las pintas de Bynum.
Y así podríamos seguir hasta esta noche la hora del partido, pero lo mejor de todo, es que podremos de nuevo sentarnos en el sofá, echarnos hacia atrás y disfrutar de ese balón anaranjando dando botes por canchas norte americanas con mucha gente mirando…
Cada año la NBA suele rendir homenaje a alguna franquicia o a algún hecho del pasado con las llamadas Hardwood Classics Nights, esta próxima temporada parece que vamos a tener un Back To The 90s a tenor de la que nos tienen preparada…
En La Crónica Desde El Sofá somos camiseteros, nos gustan las camisetas NBA como bien puedes comprobar y el hecho de que cada año lleguen camisetas throwback o retro sólo hace que alegrarnos más la existencia. Este año adidas y la NBA han preparado platos fuertes, ya que algunas de estas camisetas son de las más míticas y jugonas que se han hecho. Recordad, nos vamos a los 90, época de muchos colores, logos grandotes y jugonismo a más no poder…pero , vayamos por partes, según Uni Watch esto es lo que veremos:
Philadelphia 76ers Camiseta que se llevó entre el 91 y 94, una camiseta muy rara la verdad, donde podemos ver estrellas y una especie de haz de luz. Barkley jugó con ella…
Cleveland Cavaliers Los Cavs es uno de esos equipos que tiene retros a cada cual más molona, de nuevo nos vamos a mediados de los 90, para ver esta camiseta muy molon con también de nuevo el haz de luz atravesando la camiseta. Aunque personalmente me gusta más la blanca.
Houston Rockets Se va al año rookie de Yao Ming y su dupla con Steve Francis. Camiseta odiada/amada por muchos, sinceramente me gusta una barbaridad, por ese mega logo central…
Utah Jazz Época Stockton & Malone, con las montañas de Salt Lake City de fondo y con un morado muy molón.
Chicago Bulls Raya diplomática en la camiseta negra, un clásico de los Bulls de Jordan. Dos anillos se ganaron con estas camisetas…
Miami Heat La mítica roja de la época de Mourning y Hardaway. Camiseta retro 100% con esas letras mega cuadradas…
Sacramento Kings Rareza brutal esta de los Kings, con la camiseta de dos colores, pero no partida por la mitada, no sabemos que está pensando el diseñador cuando la hizo…
Indiana Pacers La raya diplomática siempre fue muy de Reggie Miller y esta camiseta es el clarísimo ejemplo de ello.
Phoenix Suns Black Sun, así se llamó en su día a esta camiseta negra, versión de la mítica camiseta de los Suns.
Y ahora vamos a por nuestras 3 favoritas…
Milwaukee Bucks Brutal, tremenda, maravillosa… y me quedo corto con tanto adjetivo, un must have de los buenos.
Toronto Raptors Los Raptors van a jugar con su mítica camiseta del velociraptor, es decir, la primera camiseta que tuvo la franquicia, aquella en la que Carter y McGrady hacían las delicias del Canada Center de Toronto.
Atlanta Hawks Ver a Mutombo con el águila toda grande en el pecho, creo que intimidaba más que cualquier otra cosa en la liga, otra must have sin duda.