Episodio 134: Jimmy tiene nuevos amigos

En el episodio de hoy de El Podcast Desde El Sofá hablamos sobre el traspaso que lleva a Jimmy Butler a Phila y todas sus consecuencias en una conferencia este que está más interesante que nunca… y además acabamos hablando de Clippers!

Hoy en El Podcast Desde El Sofá estuvo Mario Maruenda y David Chanzá.

Podcasts de la Crónica desde el Sofá

Puedes oirnos también en Apple Podcasts, en iVoox y en Spotify.

La nueva orden

Cada cierto tiempo en la NBA se cubre un ciclo. Puede ser un equipo, un entrenador, un pabellón, un equipaje o un jugador que decide retirarse o cambiar de aires. Siempre después de ese cambio viene un período de incertidumbre, un tiempo donde las cosas tienen que volver a colocarse, donde todo tiene que ocupar de nuevo un lugar, bien sea en el mismo sitio o bien en otro nuevo diferente. Existe un nuevo orden y este año en la NBA, le toca a toda la conferencia Este.

A estas alturas del año ya sabréis ese cambio que ha pasado en el este, esa pieza del dominó que ha caído y que está haciendo que muchas otras se estén colocando para intentar ocupar su lugar. En lo últimos 8 años el campeón del este tenía un denominador común y se llamaba LeBron James. Con el jugador de Akron fuera, se abre un abanico de posibilidades que no habíamos visto en mucho tiempo, donde muchos equipos van a buscar su oportunidad de plantarse en finales de mayo con posibilidades de añadir algo a sus vitrinas.

Enseguida que sale este debate el primer nombre que nos viene a todos a la cabeza es el de Boston Celtics, la franquicia comandada desde los despachos por Danny Ainge ha hecho mejor los deberes que nadie durante este tiempo para reconstruirse de una forma casi diabólica para tener ahora mismo una plantilla que podría ya haber luchado por todo de no ser por las lesiones y que además, tiene flexibilidad de cara a un futuro no muy lejano.

Este año por tierras de Nueva Inglaterra va a volver Gordon Hayward, un jugador que si por alguna de aquellas lo habéis olvidado, era una pieza clave en un equipo del oeste que se metía en los PO, un jugador desequilibrante y que el año pasado exactamente jugó lo mismo casi que tú y yo. Con lo cual tampoco podemos establecer muchas referencias con qué puede ser Celtics con Hayward ya que no lo hemos visto. Su baja el año pasado ha sido positiva para Boston. Me explico.

Al no estar el ex de Butler, el equipo de Brad Stevens ha podido dar minutos a varios jugadores que básicamente han demostrado que son más que válidos para dar un golpe encima de la mesa e intentar el asalto al poder. Estos jugadores, ahora con la llegada de Hayward van a tener que ver reducidos sus minutos y esta cuestión es el gran punto que tiene que trabajar el futuro presidente de Estados Unidos. Conseguir una sinergia buena entre toda la plantilla, bien repartiendo minutos o bien asumiendo roles, va a ser clave para que Celtics siga evolucionando a lo que todo el mundo pensamos. Jugadores como Rozier o Brown van a tener que asimilar su cambio de rol y ver como esos minutos van a parar al que iba a ser franquicia del equipo. Tatum es otro cantar. Tatum está por delante de todos.

Así que la gran incógnita de ver una temporada completa de Hayward-Irving-Tatum está ahí y yo tengo muchas ganas de verlo, ya que sin duda es el candidato número 1 al este y quién sabe si a algo más.

Un escalón por debajo pondríamos a Sixers, un equipo que el año pasado ya demostró que puede optar a cosas muy, pero que muy importantes, pero que a su vez da una sensación de que todavía está algo verde, claramente señal de la juventud de su equipo base.

Este año tendremos un año más de Simmons, el 3o (sí, el primero que no jugó, yo lo cuento), donde el base australiano debe dar de nuevo un paso adelante, demostrar todo lo que se presupone de él y que quedó algo en duda en los pasados playoffs. Sobre todo con esa falta de tiro totalmente alarmante y que seriamente debe tratar de alguna forma, aunque aún esté a tiempo.

Tendremos un año más de Embiid, el cual estuvo más que sano en la pasada temporada jugando un total de 71 partidos contando los playoffs, una cifra que realmente poca gente hubiera apostado al inicio de la temporada. Embiid debe ser dominante, más probablemente de lo que ha sido cuando ha jugado si Phila quiere dar ese paso adelante para ocupar el puesto de Cavs.

Con el puesto de base y pivot más que cubiertos, la gran duda aquí es qué pasa con Fultz, un jugador que hace un poco más de un año era el claro no.1 del draft para todos (revisad Mocks Drafts y veréis) y ahora mismo nadie sabe muy bien cual es su juego y dónde está su tiro. Vimos pinceladas sorprendentes el año pasado, donde personalmente pensaba que no iba a jugar, pero aún así todavía estamos pendientes de ver y saber qué es realmente Fultz en una pista de NBA.

Pero Sixers ha perdido dos piezas que fueron claves en el final de la temporada pasada, los veteranos Ilyasova y Belinelli han dejado el equipo, y lo han cambiado por Wilson Chandler el cual les va a ayudar, pero no sabemos si lo suficiente como hicieron estos dos jugadores durante el final de la pasada campaña y en el inicio de los PO.

Phila debe confiar en sus piezas ya establecidas y esperar a que Fultz sea ese Fultz no.1 del Draft que todo el mundo esperaba.

Una vez nombrados los dos claros aspirantes, aquí iría yo un pequeño paso atrás, pero tampoco mucho, ya que si sale bien, igual tenemos una sorpresa y el gran beneficiado de este nuevo vacío de poder está más allá del muro.

El gran movimiento del verano en el Este lo ha hecho Toronto Raptors, el equipo de Ujiri ha traspasado a DeMar DeRozan por Kawhi Leonard (también en el trade han entrado Danny Green y Jakob Poeltl como sabéis), intentando hacer un Paul George en toda regla queriendo que el amigo Leonard se impregne de la magia de The 6 para que no sólo juegue allí esta temporada.

La jugada no sabemos como saldrá, evidentemente no podemos ver el futuro, pero Ujiri lo ha hecho y lo ha intentado y eso realmente no vale. Además de esta gran incógnita, tenemos nuevo entrenador, después de que el Entrenador del Año fuera despedido, Raptors se estrena con Nick Nurse, un asistente de Casey que es un gran desconocido para el público general por su nulo CV digno de resaltar.

Con estos dos movimientos, manteniendo la estructura del banquillo que tan buenos resultados les dio el año pasado y con la base de que el mejor Leonard es mucho mejor que el mejor DeRozan, las cosas no tienen que salir mal. El problema es que no sabemos qué versión de Leonard vamos a ver después de que la pasada temporada se la pasara más en la grada (o en su casa) que jugando. Por este gran motivo estarían tal vez Raptors por detrás de Celtics y/o Sixers, pero si por el contrario, vemos a ese Leonard que es el 3er mejor jugador de la liga, dominante en ataque y en defensa, entonces Raptors tiene mucho hecho para asaltar toda la conferencia y tal vez quedarse con el ex-2 de Spurs durante más años.

Ujiri se la vuelve a jugar y eso nos gusta.

Finalmente hay dos equipos que pueden poner las cosas interesantes este año en la conferencia que toca el Atlántico, por una parte tenemos a Milwaukee Bucks, cuyo principal cambio está en el banquillo, con Mike Budenholzer, un entrenador que con un estilo muy a lo Spurs, llevó a Atlanta hace 3 años (sí, hace sólo 3 años) a las 60 victorias jugando un estilo de baloncesto que nos recordaba a la mejor época de Popovich en Lupitalandia.

Antetokounmpo tendrá un año más y esto es muy importante. Su impacto en la liga está creciendo casi de forma exponencial año tras año, de forma que ahora con probablemente el mejor entrenador que ha tenido en sus años en la NBA, igual este incremento es todavía mayor… Y sólo pensar en eso asusta. Parker ya está fuera de la franquicia, con lo cual todo ese lastre que había por el ‘what if’ del 2 del Draft ya está fuera, menos presión y más fijarse completamente en lo que pasa en la vista. Va a ser un equipo muy interesante de ver.

Por otro lado tenemos a Indiana Pacers, un equipo que el año pasado pensábamos que se iba a ir a la LEB después del traspaso de Paul George, pero que de la mano de Victor Oladipo y McMillan.

El estilo alegre de correr y tirar de 3 se va a ver potenciado con la llegada de McDermott y aunque ya no van a ser la sorpresa que fueron el año pasado y la gente ya va a ir preparada, Indiana Pacers sigue siendo uno de esos equipos a seguir, sobre todo si Oladipo sigue creciendo como lo hizo el pasado año (y ahora con Tyreke Evans para salir del banco).

Así está el Este, o al menos la élite del este que quiere establecer un nuevo orden después de la salida de The King.

El trono está libre.

PO Desde El Sofá (XVII): Games 7

Hemos querido esperar a hacer una nueva PO Desde El Sofá a que se jugaran los dos Games 7 que hemos vivido durante estos dos días en la NBA, dicho esto, es buen momento para medio comentar ambos partidos desde nuestro maravilloso y particular punto de vista.

Por primera vez desde 1979 la NBA llegaba a su penúltima etapa con todo por decidir en su último partido, el séptimo partido de la serie, así que vamos a empezar por orden cronológico, con lo cual primero cogemos nuestro jet privado a lo Jimmy y aterrizamos en el Garden, en plena Nueva Inglaterra para asistir a un partido donde Boston Celtics podía cerrar su pase hacia una nueva final, que sería la primera desde 2010 y que sería sin duda una de las más inesperadas de siempre. Delante Lebron.

Todo el mundo sabía lo que iba a pasar, todos, absolutamente todos sabíamos que si había un momento en que LeBron James iba a brillar más de lo que normalmente lo hace iba a ser en el séptimo partido para llevar un año más a su equipo a The Finals (por cierto, que la NBA haga el favor de devolver el mítico logo, que el actual es digno de Paint o un WordArt). Todo el mundo sabía lo que iba a pasar, aún así, todos estábamos viendo el partido por si ese grupo de jovenzuelos sin ‘estrellas’ podía desde la defensa plantar cara y meterse en unas finales que nadie esperaba. Pero pasó lo que todo el mundo esperaba. Cómo no.

Y mira que la primera parte pintaba más que bien para los intereses célticos, con un Tatum que estaba doctorándose y Horford en defensa destacando para llegar a coger una ventaja de +12 y poner la luz amarilla de peligro en la cabeza de los de Ohio.

Pero llegó la segunda parte y aquí todo tenía que seguir ese guión que no estaba escrito pero que todos teníamos en mente. Los nervios empezaron a llegar a los de verde, mientras que poco a poco Cavaliers iba metiendo canastas, sin prisas pero sin pausas, con un Jeff Green sorprendente, aún así Celtics estaba en partido, estaba mirando la orilla mientras no paraba de nadar y nada.

Tatum puso su nombre arriba, muy arriba, casi más allá de las estrellas, con un mate estratosféricos dejando a LeBron James para un buen póster. Una jugada de esas que marcan un antes y un después en la carrera de un jugador, en este caso, un rookie con todo por delante abierto de par en par. A LA JUGADA le siguió un triple que metía a Celtics por encima, el Garden se caía, la gente lo veía cerca, muy cerca, demasiado cerca.

Celtics no paraba de tirar de tres, con Rozier haciendo unos números pauperrimos, pero sin dejar de tirar y tirar, y claro, si no entra, pues el otro equipo a la mínima que esté acertado va a sumar poco a poco.

James sumaba otro capítulo a su libro The Blocks y se quedaba mirando a todo el estado de Massachusetts para decirles que él iba a ir de nuevo a The Finals y que lo suyo había estado bien, había sido épico, que llegará su momento, pero aquí y ahora, él y sólo él iba a ponerse la gorra conmemorativa de campeón del este. Duro, pero en el fondo, todo el Garden sabía la verdad y ésta llegó casi en la orilla, cuando ya casi se cataba la playa.

Después de que James diera gracias a todo su equipo y Calderon llegará a su primera final, teníamos otro capítulo de esos parecidos que se iba a disputar en H-Town, la ciudad de Beyoncé y de la NASA, probablemente en ese orden, donde Warriors iba a intentar desbancar a un equipo hecho por y para derrotarles.

La historia se repetía bastante a lo que habíamos visto el día anterior en Boston. El partido se le ponía pronto de cara a Rockets, con Klay Thompson haciendo 3 faltas más que rápidamente y en apenas 3 minutos ya estaba en el banquillo con un amplio descanso por delante, pero era un típico Game 7, con muchos nervios y mucha imprecisión. Muestra de ello era el bajo marcador en ese primer cuarto.

Steve Kerr se la jugó y metió a Thompson al iniciar el 2Q, dejando atrás prejucios y demás para poner toda la carne en el asador en el partido donde debe hacerse eso, pero se veía a Klay jugando sin ritmo, fallón. Houston apretaba en defensa, como habíamos visto durante la serie y Eric Gordon suplía de la mejor forma posible a un Chris Paul que de nuevo dejaba sus malas pulgas habituales en el banquillo con su lesión. La cosa pintaba bien y Travis Scott no podía estar sentado ni un momento al lado de Reggie Miller, los cuales, inexplicablemente se pasaron gran parte del partido de pie… estando sentados en primera fila, piensa en ello… ya?, sí, yo he llegado a la misma conclusión.

Pero como en Boston, aquí todos sabíamos que el arreón de Warriors iba a llegar, donde siempre suele hacerlo, en el 3Q, y dejo este dato para después, no lo olvides que luego voy…, donde Houston hacía como Boston y no dejaba de tirar y tirar y tirar, pero ey! Aquí es diferente, ya que Rockets ha hecho eso durante todo el año, con la diferencia que hoy no entraban. Mientras Warriors iba entrando en juego: Curry, Thompson, KD… y claro, el partido se empató y el número de triples fallados seguidos por parte de la escopeta cohetera llegó a 27,  sí, 27 triples seguidos fallados, algo realmente increíble y brutal y sentenció como no podía ser de otra forma a unos Rockets que ya no pudieron levantarse de eso, ya que Warriors cogió una cómoda ventaja de 10-8 puntos que supo gestionarla como sólo ellos saben hacer para finalmente llevar todo al Episodio IV de unas finales que todo el mundo pronosticaba antes de empezar todo allà por el mes de octubre.

Sofi Del Día: Se lo damos a este heroe con la camiseta de Kobe en pleno G7 en el Garden. #LakersLegend.

 

 

PO Desde El Sofá (XVI): La serie de la marmota

Boston está a un partido de Los Finales después de lograr la décima victoria en casa, dónde todavía nadie ha podido meterles mano. Y como no podía ser de otra manera en esta serie de la marmota, el partido volvió a ser poco disputado, con el equipo visitante muy por debajo de las prestaciones esperadas.

Horrible partido de Cleveland, dónde por no salvarse, no lo hizo ni siquiera LeBron, y ahora los Cavs tienen por delante otros dos partidos más (o uno sólo) de eliminación, que se unen al G7 que ya jugaron contra Indiana, en un camino que se les está haciendo terriblemente tortuoso. Sólo James y Love alcanzaron dobles cifras en anotación, Smith estuvo igual o peor que en su terrible G2, Thompson, de más a menos, pasando de imán a estorbo, Hill anónimo y Clarkson chupón irredento después de empezar con mucho acierto. Para sumar en semejante panorama, Lue decidió por ejemplo no contar con Korver, quizá el tercer jugador más fiable de su plantilla, en todo el primer y tercer cuarto.

Los Cavs han logrado en varios partidos de estos Playoffs no perder prácticamente ni un balón, pero ayer se dejaron atrás 15, muchos convertidos en puntos a la contra por Boston: maná del cielo en un partido feote en el que a ambos equipos les costó un horror anotar. James empezó encontrando la manera de agujerearla defensa de cambios de los Celtics, buscando quedarse con Rozier en el poste bajo, para después, mandar un pase al hombre libre que quedara cuando le sustituían a Scary Terry por un defensor más alto, pero a medida que los minutos pasaban, los Celtics fueron más selectivos en los cambios y estuvieron mejor en las líneas de pase, ahogando la vía más clara de baloncesto colectivo que tenían los Cavaliers. Ni siquiera les apareció el pulso tras un encontronazo en el segundo cuarto entre Nance y Morris, jugada que les dio 4 puntos, pero no les espoleó.

Pese a no estar tan brillantes como al inicio de la serie, en comparación con Cleveland, los Celtics fueron ese equipo más preciso y muy superior físicamente, tanto por planta como por esfuerzo, que vimos en los dos primeros partidos. Volvió Baynes al quinteto titular, y la diferencia casi nunca bajó de la decena desde que la abrieron en el primer cuarto. La estrella del partido fue Jayson Tatum, con un 24-7-4, en el que incluyó canastas de buen grado de dificultad y mayor aún nivel estético, y una naciente destreza con el pase. Smart mostró su mejor cara, acertando con el triple, dirigiendo de manera efectiva ante un equipo que le presta demasiada atención, e incordiando como siempre en defensa, y Horford, aunque no pudo marcar diferencias con su juego al poste bajo, y dejó posesiones en la mesa en el último cuarto con los Celtics casi más preocupados de agotar el reloj que de seguir consiguiendo buenos tiros, volvió a ser el comodín y director de orquesta, acabando con el mejor +/- del equipo.

Si se sigue repitiendo la serie,  el próximo partido debería ser paseo militar de Cleveland, pero ojo al factor cansancio: después del descanso entre G2 y G3, vamos a por el cuarto partido (con dos viajes por medio) en 7 días, con las rotaciones reducidas a su mínima expresión. Los Celtics emplearon ayer sólo 7 hombres, y en los Cavaliers se movió el banquillo por aquello de que nadie cumplió las expectativas, pero aquel que juegue bien puede hincharse a minutos. Y LeBron volvió a parecer aquel hombre cansado, racionando la reserva, de la recta final contra Indiana. Con la serie ya en la “détente” táctica, este tipo de factores cobran el doble de importancia.

Aquí estaremos (o no) para contarlo.

Sofi del día: La ABC mostró una pregunta pre-grabada a Tatum a pantalla partida en la que elogiaba a su jugador favorito: Kobe Bryant. En ese momento tuvo una mala pérdida, seguramente su peor acción del partido. ¿Casualidad?

Episodio 124 – El Chiste

En El Podcast Desde El Sofá de hoy hablamos de las finales de conferencia, además como debe ser, mitad del programa sobre el Celtics v Cavs y la otra mitad sobre el Rockets v Warriors.

Acabamos el programa hablando un poco de cosas así sin sentido como casi siempre, vamos…

Puedes también oirnos en iTunes,en iVoox y en YouTube. También puedes preguntarnos lo que quieras en nuestro Ask.

PO Desde El Sofá (XV): El plan de Stevens

Creo que todo el mundo tenía claro que el segundo partido de la serie entre Celtics y Cavs no iba a ser para nada como lo fue el primero, es decir, una orgía céltica desde el inicio para gusto y placer de la fanaticada de los verdes, no, estaba claro que no iba a ser, pero creo que nadie estaba preparado para ver semejante rareza de partido.

LeBron James se puso en modo LeBron James desde el inicio del partido, con 21 puntos en el primer cuarto y 4 triples incluidos, se venía algo grande, vamos, lo que todo el mundo esperaba, una dominación absoluta por parte del 23 de Cavs para meter a Cleveland con una ventaja inicial de más o menos doble dígitos.

Pero esto poco a poco se fue diluyendo, mientras Celtics seguía a su ritmo, a su rollo, con Brown aportando desde siempre y sin irse del partido, todo lo contrario que vimos en la serie de Toronto, donde tenía todo el mundo claro que una pequeña ventaja era suficiente. Todo siguiendo el plan de Stevens.

Lue hizo movimientos inicial, metiendo a Thompson de inicio y a Larry Nance dentro de la rotación para defenestrar a la jefa de animadoras y a Hood, pero ni aún así, Cavs se veía en todo momento que era Lebron y poco más.

Poco a poco la diferencia fue menguando, hasta que el 3Q Celtics se puso por encima y ya no dejó escapar el partido, con una defensa que ahogaba a todo lo que no llevara el 23 como número, vamos, lo que Stevens claramente quería: James, haz lo que te de la gana, pero el resto vais a pasarlo mal.

La defensa de Cavs que prometía medianamente en el inicio del partido, volvió a su media mediocre que estamos acostumbrados a ver y si a eso sumamos la intensidad que le metió al partido Smart y Horford, hicieron que hasta vieramos los fondos del banquillo al final.

Mala pinta Cavs, pero si alguien puede remontar esto es James, aunque parece que este año probablemente tenga menos ayuda que nunca… otro día cuando acabe la temporada hablaremos del equipo de Cleveland, que da para muy mucho.

Mientras, 2-0 y Ainge sigue acariciando a su gatito…

Por cierto, y antes del Sofi Del Día, lamentable la acción de JR Smith empujando en el aire a Horford, claramente Flagrante 2 y para su casa, no entiendo como eso se les pasó a los árbitros, cuando la cara del propio JR reflejaba claramente que sabía que se iba a la ducha antes de tiempo.

Sofi Del Día: Para los Suns, que van a tener el no.1 del Draft y que viendo el entrenador que han contratado y demás… igual es alguien más bien conocido por estos lares.

PO Desde El Sofá (XIV): Cajón de sastre

Hoy saltamos la estructura original de las crónicas para soltar unos cuantos pensamientos deslavazados sobre los dos primeros partidos de los Finales de Conferencia.

  • Empezamos por la primera, la del Este, que tiene hoy su reanudación. Los Cavs han mostrado en estos Playoffs sus dos caras (sobre todo en ataque, en defensa este año es la del hermano feo de los Calatrava permanentemente), y esta vez toco la mala. Y si Indiana casi se la pinta, que no harán con ella los Celtics, un equipo con todos los atributos positivos de los Pacers, y alguno más. Al igual que su primer rival en estos Playoffs, si hubiera que destacar algo de Boston, sería para mí también la versatilidad de su ataque (sobre todo sin Baynes). Todos los jugadores de su quinteto titular son una triple amenaza: pueden pasar, tirar o botar sin problemas, y están dispuestos a ello. Ninguno tiene una debilidad acuciante ni miedo de utilizar sus armas. Puede que no haya un tirador de élite o un creador de tiro perfecto entre ellos, pero a ninguno le va a dar vergüenza de iniciar o acabar una jugada como buenamente pueda. Esto les hace impredecibles por un lado, y peligrosos atacando emparejamientos o eslabones débiles: no puedes esconder un defensa en ninguno de ellos. Esta claro que preferirás forzar a ciertos jugadores a hacer ciertas cosas, y hay ciertos momentos que se congelan un poco, pero cuando hay un nivel de competencia mínimo en todos los aspectos, y no hay opción verdaderamente mala para el ataque rival, tienes un problema. En defensa también tiene un planteamiento similar al de Indiana, con una vuelta de tuerca: físicos, peleones, luchando los bloqueos y cambiando sólo cuando es necesario e inevitable, volviendo a cambiar incluso detrás de la jugada si el emparejamiento en el poste bajo es demasiado desfavorable. Defendiendo a LeBron con un sólo hombre, pero con ayuda alerta y bien posicionada, para cuando sea estrictamente necesario. Y sabiendo que James encontrará al hombre libre en cuanto vea venir el segundo defensor, por lo que más vale que haya alguien en camino cuando el pase llegue allí. LeBron tomó la decisión correcta rápidamente siempre que los Celtics le tiraron el dos contra uno, pero ese atacante nunca tuvo un tiro liberado, porque alguien apareció en todo momento para ponerle las cosas difíciles.
  • Además de un talento aún mayor y de la diferencia entre McMillan y el mago Stevens, Boston es mucho más peligroso que Indiana, porque su baloncesto sí puede ser verdaderamente aposicional. Los Pacers, con Collison por abajo y Sabonis y Turner por arriba, no podían ser 100% intercambiables. El quinteto titular del G1 de los Celtics, añadiéndole a Smart como sexto hombre, está cerquísima de ese ideal. Además son un equipo mucho más democrático en ataque: Indiana dependía demasiado al final de Oladipo, pero Boston no es el equipo de nadie. Sólo en un par de ocasiones un jugador ha alcanzado la barrera de los 30 puntos, pero raro es el día que tres o cuatro de sus jugadores no lleguen a los 20. Pueden permitirse un mal día de cualquiera porque nadie es imprescindible, y todos están enchufados y con ritmo. En ese sentido la baja de Irving no se acusa tanto como debería.
  • Otra cosa que es diferencial y les da ventaja en comparación con Indiana es que tienen muchos más jugadores de tamaño similar al de LeBron para tirarle encima en defensa. Poder emplear varios pares en el mismo atacante siempre es útil, para repartir cansancio y faltas. Pero además con James, la defensa por comité tiene un valor extra. Extremadamente analítico, como demostró en la rueda de prensa,  una de sus mayores virtudes es su tremenda habilidad para entender el juego y saber lo que va a pasar. Mantenerle en continúa rotación de defensores, mientras todos ellos estén capacitados, hace más difícil para él encontrar puntos débiles y patrones que explotar. El mejor defensor de James es y será siempre él mismo, pero los Celtics están en una posición para enfrentarse a él en la que muy pocos se han encontrado.
  • Marcus Morris, dos faltas en tres minutos. Stevens le deja en pista. Finaliza el partido con 34 minutos jugados y tres faltas. McMillan pudo costar a su equipo un partido en una eliminatoria que fue a 7, por sentar a Oladipo en la misma situación. Los Celtics no van a cometer el mismo error.
  • Parece que los Cavs van a salir con Thompson de inicio, en parte, para obligar a que Baynes esté en pista, y que los Celtics no sean esa entidad polimorfa indestructible que les machacó en el primer encuentro. Con el australiano en pista los Celtics tuvieron un +17 bastante reshulón en el primer partido, pero comparado con el resto de principales de la rotación de Boston es a lo mejor que pueden aspirar. La esperanza de los Cavaliers, si los Celtics no pican en hacerse grandes y prefieren mantenerse versátiles, es atacar el rebote ofensivo, una antigua debilidad de Boston, que este año parece mucho más controlada. Veremos si surte efecto esta argucia táctica, y cuándo ajusta Stevens: si lo hace de inicio, o espera a ver qué ocurre.
  • Vaya pedazo de Playoffs se está cascando Al Horford, haga lo que haga, parece imposible que salga mal, y es la encarnación personal de los dos atributos que hemos destacado en este equipo: lo versátil y lo impredecible viven en El Estabilizador. Y Jayson Tatum es increíble: los Celtics pueden tener dos estrellas y muchos millones en cabestrillo en el banquillo, pero en pista tienen otras dos indiscutiblemente.
  • Dicho todo esto, y habiendo echado todas las flores posibles a Boston… si hay un equipo del que no me preocupa si pierden por 1 ó 35, ese es Cleveland. Han vivido entre la espada y la pared con demasiada frecuencia, tienen tendencia a desconectar ante la adversidad presente para preparar la oportunidad futura, y han hecho callo con derrotas vergonzantes en batallas de guerras que finalmente ganaron. El golpe psicológico del primer partido lo vería mucho más preocupante de ser al revés. Además, no hemos de olvidar que los Celtics están intratables en casa (8-0 estos Playoffs), pero se hacen mucho más pequeños fuera (1-4, y en el único partido que ganaron hubo confetti en el suelo celebrando prematuramente la victoria de su rival), cuando se cambian las tornas en el acierto con el tiro y las jugadas más complicadas. Se me antoja imprescindible un 2-0 que mantenga la ventaja de campo para Boston, mientras que para los Cavaliers un 0-2 sería el típico déficit manejable con el que están acostumbrados a lidiar, con la eliminatoria volviendo el sábado, con tres días de descanso, a su terreno. Muy poco importará la soba del primer partido si roban este segundo, y el verdadero golpe Boston no lo daría hasta que ganara uno en Cleveland. Para mí, por simple respeto a los mayores, aunque jueguen peor y se vea que lo tienen crudo, los Cavaliers siguen siendo favoritos. Ahora bien, sí vuelven a Boston con un 3-1, para mí sí habrán cambiado las tornas y me bajaría de ese barco más rápido que el capitán Schettino. Los Celtics tienen que no perder la eliminatoria esta noche, y ganarla en uno de los dos próximos encuentros.
  • Cojamos el avión a la otra costa: con qué poco aparentemente los Warriors ganaron claramente a Houston. Durant y Thompson lo hicieron parecer fácil, la defensa de Houston sin balón de por medio fue atroz, y los secundarios de los Rockets no dieron la talla. Queda mucho por jugar, pero este primer partido es la típica apertura de serie corta.
  • El plan de los Warriors pareció bastante claro: no nos preocupa que Paul y Harden jueguen uno contra uno, incluso les vamos a dejar que apunten a quien quieran (Looney y Curry, por orden de preferencia), pero no nos van a desorganizar, ni vamos a dejar que sus compañeros nos den la puntilla. Que la defensa individual lo haga lo mejor que pueda, y si no está Capela en pista, Draymond Green (partidazo el suyo) aparecerá bajo la canasta, pero el resto, que no suelte un tirador para ayudar. Houston sacó buen rédito de los aclarados, pero no lo suficiente para seguir el ritmo de Golden State. Sin el extra de eficiencia de los triples desde la esquina o de los mates de Capela, los Rockets no van a llegar a anotar como los Warriors, especialmente si no son capaces de defenderles de manera precisa.
  • Las canastas de Durant (imperial) fueron prácticamente inevitables. Así es la vida, aplaudes y te vas. El verdadero problema, y así lo reconoció D’Antoni, fueron las de Klay Thompson. No puedes dejar que se te pierda por la pista uno de los mejores tiradores de la Historia como si fuera Marcus Smart. La defensa de cambios de los Rockets puede ser impecable sobre el balón, pero ayer estuvieron terribles lejos de él, con errores de esfuerzo y comunicación durante todo el partido. Durante la temporada regular puedes flojear en el lado débil, que la gran mayoría de las noches nadie te va a castigar duramente por ello. Pero esto es el jefe final del videojuego, así que o espabilan, o Harden puede volver prontito a hacerlo llover con Travis Scott en el Dreams.
  • Tampoco sobre el balón estuvo bien Harden, que dejó que un Curry mermado le rebasara como un runner pasa a las abuelas por la calle. Entiendo que guarde energía, y está claro que acabó el partido habiendo dado todo lo que tenía, pero quizá tendría que reservar un poco más en ataque, que para eso trajeron a Paul. No tengo acceso al número exacto de jugadas que protagonizaron cada uno, pero 40 finalizaron con tiro, asistencia o pérdida suya, por tan sólo 24 de CP3, y me da la impresión de que si añadimos a la ecuación las asistencias potenciales (tiros fallados) y jugadas con más pases posteriores, la diferencia sería aún mayor. Estuvo más efectivo y eficiente que el base, pero en defensa y al final del partido pagó el precio.
  • Los Rockets estuvieron también flojísimos con los tiros rápidos de los Warriors: no es cosa sólo de la defensa de las contras, donde es comprensible que pierdan emparejamientos y sucumban en la confusión, y en la estuvieron indudablemente flojos. También en situaciones que deberían ser ataques a media pista, los Warriors lograban tiros cómodos (para su nivel de excelencia), tras bote o con un simple pase, sin tener siquiera que poner un pie dentro del arco. Es Golden State: Durant, Thompson y Steph son una amenaza tan pronto como pisan la línea de medio campo, nada de esperarles atrás plácidamente.
  • Prácticamente la única jugada “elaborada” que ejecutaron con éxito los Rockets fueron los pick’n’roll con un jugador exterior, en los que Harden penetraba con fuerza y obligaba a Green a dar un par de pasos adelante, dejando espacio para el pase a Capela cerca del aro. Apenas jugaron el 2 contra 2 con Capela directamente, lo que me da que pensar que tienen miedo de que Green lo destruya. O simplemente, consideraron mejor seguir aprovechando los aclarados favorables que los Warriors estuvieron dispuestos a concederles toda la noche. Aunque te debería mosquear cuando el equipo rival se queda en una situación aparentemente perjudicial toda la santa noche, y parece importarle bien poco.
  • Como ocurre con el LeBronSistema, el HardenSistema y el CP3Sistema necesitan un mínimo de apoyo para llegar a puerto a estas alturas de la temporada. Gordon no se entonó hasta el final, Anderson tiene que ser capaz de calentarse en la única ventana que parece que le van a dar (los minutos de West en pista) y Mbah-a-Moute fue un desastre, fallando triples y bandejas por igual. Houston tuvo la buena idea de atacar con bote el closeout desesperado las (pocas) ocasiones en las que generaron un triple desde la esquina, pero no culminaron, y al final es meterlas o irte a casa.
  • Mucho se ha hablado, tanto en Cleveland y Houston de cómo tanto aclarado puede suponer que los jugadores secundarios estén sin ritmo y confianza cuando les llega su turno, mientras que en Golden State y Boston, al estar mucho más implicados, pueden ser más eficaces. Cavaliers y Rockets llevan toda la temporada, incluso años atrás, jugando así, y siendo de los mejores ataques, no sólo de la temporada, sino de la Historia. Aunque haya noches que les suceda esto, por regla general, no ha resultado un impedimento. Houston estuvo mucho peor en defensa que en ataque, si perdieron por algo el partido fue por esto, no por tanto aclarado.