Un año que se acaba y es hora de repasar un poco lo que han dado de si estos 12 meses que estamos a punto de finiquitar.
El año empezaba con la cita que por febrero reúne a casi todas las estrellas de la NBA, el All-Star, esta vez con un marco incomparable, como es el Cowboys Stadium de Dallas, un estadio de NFL, cubierto y con capacidad para más de 100 mil personas, que entre otras cosas tiene una de las pantallas más grandes que hay sobre la tierra.
El All-Star fue un poco lo que viene siendo años atrás, ni fu ni fa, con pinceladas… El concurso de mates fue el más aburrido en mucho tiempo, así como el de triples, lo mejor de los concursos fue Nash en el Skills.
El All-Star Game, ante más de 100 mil personas fue un partido más interesante de lo que estamos acostumbrados a ver en este tipo de partidos. Con un Deron Williams mega motivado en el oeste y con un Wade que llevó a la victoria al este… aunque Melo tuvo el triple para ir a la prorroga…
Febrero también nos dejaban el traspaso que mandaba a McGrady a los Knicks, su vuelta fue todo un acontecimiento y se vio a un T-Mac con ganas… lástima que sólo fuera un espejismo.
En abril y justo antes de los PO, veíamos el mejor partido de toda la temporada, en un brutal 140-139 entre los Jazz y los Thunder, donde el duelo Deron Williams vs Kevin Durant fue antológico.
Antes de empezar los PO, Don Nelson se convertía en el entrenador con más victorias de la liga, algo digno de mencionar y más cuando Nelson era el entrenador de los Warriors…
Llegaron los PO y el este era un poco mentira con una primera ronda más que evitable y con los Lakers pasándolo muy mal contra unos Thunder sin nada que perder. En el Este los Cavs se daban un batacazo mayúsculo frente a unos Celtics que empezaban a creerselo.
Llegamos al punto máximo de la temporada, con una final de los 80, Lakers-Celtics. Vivimos una final brutal, a 7 partidos, donde hubo de todo y donde habría que revivir los 7 partidos para volver a disfrutar.
El séptimo partido dio el 16o anillo a los Lakers, en un partido que aunque carente de mucha calidad, vivió unos momentos finales cardiacos que pasarán a la historia de la NBA.
Llegaba la post-season, y lo más comentado era sin duda dónde iba a ir LeBron James. El bueno de James decidió irse a los Heat, junto a Bosh y Wade en una de las decisiones más comentadas y polémicas en muchos años. En este mismo verano, John Wall era el no.1 del Draft y se iba hacia Washington DC, mientras que los Knicks decidían tirar de Amaré Stoudemire para intentar volver a los PO.
Empezaba la liga no hace muchos meses y los Hornets fue una de las grandes sorpresas de principios de temporada, con un Chris Paul a un nivel brutal, con un equipo que sorprendía a todos. Mientras los Heat no era ese equipo que iba a quedar 82-0 según mucha gente.
El año se acaba, con los Spurs como grandes dominadores en el Oeste, con un equipo sano y con una nueva forma de jugar, mucho más alegre en ataque donde Ginobilli es la clave en el equipo de Popovich. En el Este, Boston sigue dominando, aunque habrá que ver ahora que tal se mueven con Garnett lesionado y Rondo aún fuera. Por otra parte los Magic después de los trades son aún una incógnita, mientras que Heat empieza a engrasar la máquina, una máquina cuyo conductor es Wade.
Se va el 2010, pero sin parar esta misma noche, mientras por aquí estemos con uvas y especiales de nochevieja, en la NBA la liga no para, con partidos esta misma noche y mañana,… y pasado… y al otro…y al otro…
Evan Turner, la elección número 2 del Draft de este año, está decepcionando en su primer año en la Liga. Está claro que todavía es muy pronto para sacar cualquier tipo de conclusión, pero de Turner se esperaba más, mucho más. De hecho, uno de los atributos que más se reseñaba en los informes de los ojeadores, era su capacidad para contribuir desde el primer día en la Liga. Lo más preocupante no está siendo el hecho de que su temporada, tanto estadísticamente como estéticamente, esté siendo mala, algo que ha ocurrido a muchos rookies, incluso a algunos de los mejores jugadores de la Liga, sino que su progreso ha ido en retroceso, algo mas difícil de asumir.
Doug Collins, tras darle la titularidad en la séptima jornada y ver como respondía con un 14/10 y un 15/8 jugando 35 y 38 minutos respectivamente (con Andre Iguodala lesionado, por cierto), empezó a alternar partidos buenos con otros en los que era incapaz de anotar o asistir, luciendo desamparado en la cancha. Tras 12 partidos de titular, un 1/2/3 en 19 minutos le volvió a mandar al banquillo, para poner a Jodie Meeks. Este mes, incluso, en tres partidos, ha visto su tiempo sobre el parqué reducido a menos de 10 minutos. Y la última jornada, en la que Igoudala no jugó por problemas en su tendón de Aquiles derecho, Collins prefirió poner en el quinteto inicial a Andres Nocioni, en lugar de tirar de Turner como hizo cuando Iggy se perdió 5 partidos en noviembre.
Las tres primeras causas del diagnóstico de lo que le sucede a Turner, son claras: Evan necesita tener el balón en las manos para crear y en los 76ers Igoudala monopoliza la bola, su tiro más allá de 4 metros necesita un par de años de trabajo, y Turner es un jugador que tarda en coger confianza para asumir su rol en el equipo.
La solución en el primer caso pasaría por traspasar a Iguodala, que se solapa en juego con él, o esperar a que Turner utilize sus capacidades para jugar eficientemente de otra manera. Los números respaldan la incompatibilidad: en los 6 partidos que Andre no ha jugado, ET ha promediado 11.5 puntos, 8.2 rebotes y 2.5 asistencias en 35:35 minutos. ¿Con él? 4.9 puntos, 3.4 rebotes y 1.7 asistencias en 20:48 minutos. Ajustando los números a 36 minutos, Turner anota 3.1 puntos más, recoge 2.3 rebotes más y da 0.4 asistencias menos los días que no coincide con el otro AI en el campo. Igoudala, con 26 años ya parece haber llegado al máximo de su potencial, y los 76ers podrían conseguir un buen valor por su traspaso. Pero que dos jugadores no sean capaces de coexistir ahora mismo, no quiere decir que no tengan un futuro juntos.
Lo que nos lleva al segundo problema. Turner jugaría mejor sin el balón… si tirara mejor. Su paupérrimo 0.143% de tiro de tres (2 de 14 intentos), y su no mucho mejor 0.384% de tiros de campo para un horrible 0.438% TS%, está luciendo peor en la NBA de lo que hacía en la NCAA cuando sus porcentajes eran más que respetables (0.502% FG, 0.362% 3P). Si miramos a sus porcentajes de tiro con una mayor profundidad, vemos como en el aro finaliza bien, algo que le suele resultar muy difícil a un rookie, con un FG% de 0.667%. Entre tres y cinco metros, convierte un 40.6% de los intentos de los cuales el 46.2% son asistidos. El problema es que el tiro que más realiza, es altamente ineficiente: solo anota un 30% de 5 metros para detrás, donde es asistido en un 85.7% de las ocasiones. Evan está tirando más en una posición que no le es habitual para él, a 5 metros, y sin crear él mismo el tiro. Su tiro de tres también es asistido en un 50% de las ocasiones, y pese a no encontrar datos similares de su paso por la universidad para comparar, por lo que recuerdo de las ocasiones que le vi jugar en Ohio State, los porcentajes de balones asistidos que le llegaban era inferiores.
Así que los 76ers se encuentran en una encrucijada. Tienen dos jugadores que necesitan el balón en sus manos, para hacer cosas diferentes (Andre para crearse su tiro y atacar la pintura, Evan con más rango y más gusto de crear para sus compañeros) y ninguno de los dos es capaz (de momento) de ser un anotador eficiente a la salida del bloqueo, el prototipo ideal para colocar al lado de un dominador del balón. Me cuesta creer que un jugador que es capaz de anotar con eficiencia y determinación con la pelota en sus manos, le cueste tanto hacerlo sin ella, pero creo que el papel de Turner no tendría que ser el anotador en la pareja, sino que deberían aprovechar su excepcional sentido del juego en la posición de point forward. En Philadelphia están esperando lo contrario, que Evan redescubra la forma de su tiro, y aprenda a jugar sin balón. Sea como fuere, si siguen con esta pareja en el futuro, algo de talento se va a desaprovechar, por coincidente. Tal vez, uno de los dos sea capaz de reinventarse y hacer más pequeña la extensión de la incompatibilidad. Un recambio más indicado para el puesto pero inferior en calidad, que será lo que consigan si malvenden con premura a AI9, haría inferior la suma de las partes. El tiempo, como siempre, ayudará a la decisión, si hay paciencia.
El tercer problema puede ser de confianza. Asociado indiscutiblemente a los otros dos, a nadie se le escapa la pinta de buenazo que tiene Evan, y como en una situación así puede jugar en su contra. Su entrada en el equipo hasta ahora ha sido piano piano, falta de agresividad y ambición, con un claro afán de agradar a todos sus compañeros. Al contrario que, por ejemplo, Brandon Jennings, que el año pasado en Milwaukee decidió tirar de descaro y liderar al equipo, aunque algunas veces lanzara a canasta demasiado, Turner tiene respeto, mucho respeto, por el ya mencionado hasta la saciedad Iguodala o Elton Brand, e incluso por jugadores con menos galones como Thaddeus Young. No sé si por decisión suya, del entrenador, o del GM, los 76ers no son su equipo, y él no va a tomar las riendas sin que nadie se las ofrezca. En la universidad le sucedió algo parecido, en contraste con otros jugadores que lideran durante toda su estancia, su protagonismo creció año a año, sin forzar, de manera totalmente orgánica. En su instituto, el St. Joseph’s de Illinois, por el que pasó Isiah Thomas , también se tomó con calma eso de destacar. Indicios hay de que Turner se toma su tiempo para salir de la crisálida, y tal vez, lo único que le suceda sea eso.
La comparación más clara para Evan al salir de OSU era la de Brandon Roy, y yo creo que va a llegar a su nivel. Uno sabe que más allá de los detalles, el símil es muy bueno, cuando el apodo del número 7 Blazer, «The Natural» sirve como un guante también para definir a ET. De hecho, le ayudaría más un alias con los pies en la tierra, que el extraterrestre personaje de Spielberg que va a juego con sus iniciales. Pero en Philly pueden estar tranquilos. Doug Collins sabe perfectamente lo que significa ser una elección altísima del Draft (además, curiosamente, en Philadelphia) y hacer un primer año discretito. Así que nadie mejor para ayudar a Evan.
El enfrentamiento estrella de Navidad nos dejó dos trineos con los renos tirando en direcciones opuestas. Los Lakers se enfrentaban por primera vez con los nuevos Miami Heat, y la contienda solo tuvo un color, el esperado si hubiéramos visto hacia donde iban ambos equipos el último mes.
Empezamos con Miami, el equipo que resultó ganador. Los Heat no van a ganar 72 partidos o más como mucha gente creía que iba a suceder (aunque matemáticamente aún puedan hacerlo), ni tampoco van a acabar rozando el 50% que llevaban a los 17 partidos de la temporada, y sirvió de mofa cuando su récord registraba 9-8. Miami acabará si todo va bien entre 60 y 65 victorias, y será uno de los equipos que pueden aspirar a todo.
El discutido Spoelstra ha apostado por un sistema que para la Temporada Regular le va a valer, en el que el equipo aprieta en defensa, y el que consiga parar el ataque rival, tiene libertad para hacer lo que quiera en el otro lado del campo. Y apretar en defensa, es quedarse corto para expresar lo que está haciendo la franquicia de Florida. Son el equipo que menos puntos en contra recibe (90.8 por partido, 86.7 en sus últimos 15 partidos) y si lo ajustamos al número de posesiones, son el segundo mejor equipo de la Liga en defensa, con un Deffensive Rating de 99.9 (después del 99.0 de Boston). Son el mejor equipo de la Liga en forzar a sus rivales a un peor porcentaje de tiro de campo, de tres y libre (.424, .311 y .722 respectivamente), sin tener un juego interior conocido por su defensa. En las 10 últimas temporadas, sólo 24 equipos han tenido un Deffensive Rating por debajo de 100, y un común denominador en todos esos equipos solía ser una gran presencia en el juego interior: Tim Duncan (7 veces, 2 de ellas con David Robinson), Ben Wallace (3), Kenyon Martin (3), Kevin Garnett (2 más la de este año), Vlade Divac y Chris Webber (2), Elden Campbell, Yao Ming, Alonzo Mourning, Marcus Camby, Chris Dudley, Jermaine O’Neal y el dúo Theo Ratfliff/Dikembe Mutombo. Miami lo ha conseguido con Chris Bosh y un comité formado por Joel Anthony, Ilgauskas y Dampier.
La defensa asfixiante que están poniendo en la cancha se va a traducir bien a Play-Off, con la incógnita de saber que sucederá si le aprietan las tuercas en el juego interior, pero de lo que hay más dudas es del ataque libre. Ahora que estaban corriendo algo más desde que han dado más minutos a Chalmers (aunque contra Dallas, Phoenix y Los Angeles volvieron al ritmo de principio de la temporada), es mucho más fácil que funcione. La improvisación funciona de manera óptima con la transición. Pero en mayo, equipos expertos como Celtics o Lakers, encuentran maneras de hacer ajustes y pararte el ritmo, al menos en alguno de los 7 partidos de la serie. Si yo fuera Spoelstra, desde luego, aprovecharía partidos en los que la ventaja supera la veintena o los intrascendentes del final de temporada para probar cosas.
La defensa ya la tienen, y los papeles en el equipo, también. Por fin han dado con la fórmula en la que todos parecen sentirse cómodos, y más que de Miami Vice, parece tomada de Pulp Fiction. Los Heat son el equipo de Wade. Dwayne marca el ritmo, dirige y está atento a todo lo que sucede. Es el Marsellus Wallace, el lider del equipo. LeBron ha escogido el papel del Señor Lobo. Llega, hace su ritual con el polvo de talco, termina en 10 minutos lo que necesita de 15, deja al personal con la boca abierta y se va. No es un líder, ni quiere serlo. Él solo resuelve problemas, y en eso es el mejor. Chris Bosh es el currante, el Jules Winnfield de la película. Marsellus corta el bacalao, el señor Lobo hace el trabajo sucio, y él se encarga de lo que queda y le dejen. Y pese a que empezó dubitativo, tal vez por encontrarse fuera de papel, ahora lo hace con precisión bíblica. Ezequiel, capítulo 25, versículo 17.
La otra cara de la moneda en Navidad fueron los Lakers, que se reencontraron con fantasmas del pasado. Tercer año seguido perdiendo, por buena diferencia, el 25 de diciembre. Los dos años anteriores, ganaron el campeonato, así que nada de que preocuparse. ¿O sí? Los Lakers se encuentran terceros en la Conferencia Oeste, con el mismo número de victorias que el cuarto (Utah) y el quinto (Oklahoma) pero con uno y dos partidos menos que ellos, pese a haber disfrutado, con mucho, del calendario más favorable hasta ahora: los Lakers son el 30º equipo de la Liga en el baremo Strength Of Schedule (Fortaleza del Calendario), mientras que salvo San Antonio que está en la posición 24, el resto de los oponentes del Oeste están por encima de la media, situándose Dallas incluso como 3º. Para quién no crea en estas estadísticas y sus ajustes, damos otro dato revelador, los Lakers solo han ganado a dos equipos por encima de .500: Bulls y Blazers.
El equipo con la mayor media de edad de la Liga nunca se había visto tan vulnerable desde la llegada de Gasol: jamás habían perdido cuatro partidos seguidos como ha sucedido este año, y ahora llevan una racha de dos derrotas seguidas a San Antonio, y si pierden, tendrían que evitar un nuevo póker de derrotas el día siguiente en New Orleans, sin tregua alguna. Los campeonatos no se ganan ahora, y hay muchos motivos para creer que los Lakers siguen siendo el equipo de élite si se es optimista. Bryant puede estar jugando a medio gas, pensando más en llegar fresco a los meses de batalla. Pau está fundido después del sobreesfuerzo que conllevó mantener al equipo al principio de la temporada, pero la vuelta de Bynum y la llegada de otro cuerpo grande más, Joe Smith ayudará a un reparto más racional de los minutos. Artest, el jugador con peor nota del equipo hasta ahora, será llamado de vuelta a la concentración por Phil Jackson cuando el equipo más lo necesite y eliminará las distracciones superfluas a final de temporada. Y del monstruito de tres cabezas que blanden en el puesto de base, por fin alguno de los tres se dará cuenta en cada partido de como hacer para no ser destrozados por cualquiera que se presente por allí, Lentejita Boykins, el último ejemplo.
Al final, las cosas nunca son para tanto. Más desahuciados que los Celtics, que después de un buen inicio terminaron la Temporada Regular el año pasado como un equipo mediocre con un record de 27-27 en los últimos 54 partidos, no parecen, y el equipo de Boston fue eliminando a Wade, a LeBron, a Howard y se quedaron a un cuarto de dejar en la cuneta a Kobe y Pau. Pero como no somos pitonisos, solo podemos hablar de lo que vemos, los datos que tenemos, y las sensaciones que nos transmiten. Y ahora mismo, los Heat pintan muy bien, y los Lakers, mal.
Aprovechamos el día de Navidad para hacer un repaso hasta de lo que llevamos de Liga hasta ahora, con más de un tercio de los partidos ya jugados. Damos nuestras elecciones para los Premios y a quién pondríamos en el All Star.
Oeste Chris Paul
Kobe Bryant
Kevin Durant
Dirk Nowitzki Yao Ming Pau Gasol
Banquillo: Steve Nash, Manu Ginobili, Carmelo Anthony, Kevin Love, Tim Duncan, Russell Westbrook, Deron Williams Menciones: Blake Griffin, Monta Ellis, Paul Millsap.
No me convence dejar fuera del quinteto titular a los jugadores del mejor equipo de la Conferencia, y sé que no coincido con muchos metiendo a Love, que está haciendo sus números en uno de los dos peores equipos de la Conferencia por delante de la espectacularidad de Griffin, la anotación de Ellis, la solidez de Millsap o alguna otra propuesta, pero creo que Kevin lo merece. La elección de los titulares es casi por defecto, podría cambiar los cinco y quedarme igual de tranquilo. Este Derrick Rose
Dwyane Wade
LeBron James
Amar’e Stoudemire
Dwight Howard
Banquillo:Rajon Rondo, Paul Pierce, Kevin Garnett, Al Horford, Andrew Bogut, Raymond Felton, Danny Granger Mención: Chris Bosh, Josh Smith
Tres Célticos, dos de Miami y New York, y el resto que se divide entre los equipos de Play-Off que quedan. Merecedores de un sitio en el All-Star en el Este no ha habido mucho más.
MVP Desierto
Cuando los Hornets lideraban la Conferencia Oeste, Chris Paul era la clarísima elección, pero ahora que el equipo de New Orleans ha caído, tenemos que los tres mejores equipos, Boston, San Antonio y Dallas, son ejemplos de claro trabajo coral, en Miami y Los Angeles no podríamos elegir entre los dos machos alfa sin cometer una injusticia y podríamos buscar motivos, y encontrarlos, para añadir a Deron Williams, Derrick Rose, Kevin Durant y Amar’e Stoudemire a la conversación. Si hacemos una lista de 10 jugadores, podríamos encontrar motivos a favor y en contra de todos. Aunque quizá a méritos iguales uno debería quedarse con el mejor jugador, y ese es LeBron, el MVP tradicionalmente es mucho más y en cinco minutos cambiaría de idea, así que el premio queda desierto, y veremos quién lo quiere más de aquí al final de la temporada.
Rookie del Año Blake Griffin
Poco hay que decir. 20.9 puntos, 12.4 rebotes con la que es posible que sea la mejor temporada en una década de un Rookie, y sus promedios parecen ir a más semana a semana. Aunque su condición de novato tiene un asterisco, porque ya lleva una temporada con el equipo, lo que seguramente le haya adaptado en la adaptación a la Liga y a su equipo, con lo que ha hecho Blake hasta ahora, ha sido muy superior al resto de sus compañeros.
Menciones: John Wall, Landry Fields
Jugador Defensivo Kevin Garnett
Los Celtics son el mejor equipo en defensa de la Liga, mejorando incluso en los enfrentamientos señalados, pese a no haber tenido estabilidad en la posición de pivot en toda la temporada, y el principal responsable es el mejor defensor de la Liga por Deffensive Rating, Kevin Garnett. Probablemente en el mejor estado físico desde que llegó a Boston, a sus 34 años ya ha dejado de ser una figura mediática pero su eficacia defensiva es silenciosamente, y quién iba a decirlo para su figura, la mejor de la Liga.
Menciones: Dwight Howard, LeBron James, Andrew Bogut
Sexto hombre Jason Terry
Difícil ir contra el segundo máximo anotador en el segundo equipo del Oeste, pero el hecho de que juegue más de media hora por partido, y que sea el tercero con más minutos en Dallas le convierte en un sexto hombre entre comilllas. Al principio de la temporada hubiéramos puesto aquí, incluso por encima de Jet, a Wilson Chandler pero ya tiene casi tantos partidos como titular (14, los 12 últimos consecutivos) que como suplente (15) por lo que no podemos hablar ya de sexto hombre. Me quedo con ganas de nombrar a Tyrus Thomas: 11.3 puntos, 5.5 rebotes, 1.5 tapones y un magnífico 21.7 de PER viniendo desde el banquillo para jugar 20 minutos por partido, que por cierto, incomprensiblemente, promedia menos minutos que los dos últimos años, cuando está siendo el mejor jugador de la rotación interior de Charlotte. Pero también es muy posible que con Silas deje de ser sexto hombre.
Menciones: Tyrus Thomas, Shannon Brown, Thaddeus Young, Nick Young.
Jugador más mejorado Kevin Love
De 14.0 a 20.9 puntos por partido, de 11.0 a 15.6 rebotes que lideran la Liga, y sus números no han cambiado como producto de un gran incremento de utilización dentro del equipo (Westbroook) o un cambio a un sistema bueno para las estadísticas (Felton). A falta de un jugador que haya saltado del anonimato a la relevancia, que suele ser el típico ganador del premio, nos quedamos con el Wolf.
Menciones: Serge Ibaka, Raymond Felton, Wes Matthews, Arron Afflalo, Roy Hibbert.
Entrenador del año Gregg Popovich
Premio curioso el de entrenador del año, ya que si para el resto, la cantidad de victorias de tu equipo resulta fundamental, en este se premia la diferencia entre las previsiones al principio de temporada y los resultados al final. Que Phil Jackson lo haya ganado una vez, Jerry Sloan, ninguna, y Popovich, al que se lo damos este año, solo una también, mientras que lo tengan en sus vitrinas Johnny Kerr con una temporada de 33–48 (aunque fuera el mejor récord histórico de un equipo en su primera temporada) o Doc Rivers y Hubie Brown con dos 41-41 resulta muy curioso. De todos modos, estos Spurs, no solo lideran la Liga a día de hoy, sino que nadie lo esperaba. Además, Popovich está liderando al equipo en medio de la polémica y el escrutinio del divorcio de Parker, los jugadores veteranos están respondiendo (alguno como Ginobili incluso teniendo el mejor año de su carrera) e incluso ha sido capaz de integrar en una máquina tan bien definida a dos rookies que están ayudando al equipo, algo que otros entrenadores no se atreven a hacer. Menciones: Rick Carlisle, Monty Williams, Jim O’Brien.
Los New York Knicks han andado durante muchos años por esa cuerda floja llamada Ni Fu Ni Fa, una cuerda en que muchas veces se han caido y muchas veces se hablaba del verano del 2010, como la época donde todo iba a cambiar. Este cambio se basaba en hacer hueco salarial suficiente como para atraer a dos de esas estrellas que durante el pasado verano iban a estar libres, sin equipo.
La jugada no salió como ellos esperaban y LeBron James, el gran objetivo, decidió llevar su juego a Miami, quedándose los Knicks tan sólo con Amaré Stoudamire y se empezó a buscar una segunda estrella… sin éxito.
Ya mentalizados con que Amaré iba a ser la piedra angular del proyecto, se decidió hacer un equipo alrededor de él, lógico. Se apostó por uno de esos bases que prometen pero que por una cosa u otra aún no ha dado el estiron, Raymond Felton era el jugador, el cual después de unas ‘buenas’ temporadas en Bobcats daba el salto de calidad hacia los Knicks en busca de ser el Nash que Amaré necesita.
Alrededor de estas piedras, un elenco de incognitas con Wilson Chandler como mayor promesa y con un Gallinari al cual se le iba a pedir mucho más este año.
La temporada no empezó nada bien, con un juego irregular y con derrotas frente a equipos que, a priori, no deberían presentar tal batalla. La gente empezaba de nuevo a soltar aquello de: otro año más…
Hasta que llegó mitad de noviembre, Felton poco a poco estaba más y más suelto, Amaré cada vez a mejor nivel y D’Antoni se había encontrado con un rookie con unas cualidades baloncestísticas dignas de un veterano, Fields, que ha dado ese paso adelante que se presuponía para otros jugadores. A partir de esta fecha, de 15 partidos, 14 victorias con Amaré a un nivel de MVP haciendo más de 30 puntos de partido y sobre todo con un Felton que empezaba a cumplir todo por lo cual habían apostado en NYC.
Pero tal vez lo más importante esté en el pabellón, en el viejo y mítico Madison, que otros años ha dado la espalda al equipo, no dejando de asistir, si no siendo un público frío que se limitaba a ir al pabellón a ver que pasaba ese día. Ahora el Garden es algo más, es un factor más, un jugador más que puede dar ese empujón en muchos partidos. El Madison vuelve a vibrar con los Knicks, eso el equipo lo nota y se contagia dejando a D’Antoni muy pero que muy feliz ya que su juego de correr y anotar se ve muy beneficiado con este ambiente.
La pasada semana los Knicks tuvieron dos platos fuertes en el MSG, Celtics y Heat. Ambos partidos fueron derrotas, pero derrotas muy diferentes a lo que estaban acostumbrados en la ciudad que nunca duerme. Contra Celtics, sólo una genialidad de Pierce (y un reloj mal ajustado) les privó de la derrota. Contra Heat, los Knicks aguantaron durante gran parte de partido, hasta que no pudieron con el último arreón de LeBron & Cia.
Estos Knicks tienen buena pinta, no creo que para emular a la época de los Frazier, Reed y compañía, pero si para entrar ‘fácil’ en los Play-Offs y ahí empezar a soñar. Pero ahora bien, Donnie Walsh sigue pensando en que falta otra estrella que acompañe a Amaré, el objetivo es Carmelo Anthony, pero aquí hay mucho que hablar.
Evidentemente los Nuggets pedirán bastante si el trade se hace y ese bastante más que probablemente incluya a Fields o Chandler o ambos, además de algún que otro jugador más como podría ser Gallinari, así que los Knicks tienen que valorar una cosa muy importante, quieren mantener el bloque que se está demostrando que es muy válido o quieren a Melo y ver qué pasa? esa es la gran duda.
Mientras tanto, el MSG se lo pasa bien y Spike Lee disfruta en los partidos… y tal vez eso sea lo más importante.
Los Orlando Magic acaban de remozar medio equipo con los dos traspasos por separado de este sábado. Están dentro Gilbert Arenas, Jason Richardson, Hedo Turkoglu y Earl Clark y se van Rashard Lewis, con destino a la capital, Washington, y Vince Carter, Marcin Gortat y Mickael Pietrus a Phoenix.
Orlando, que ha perdido 6 de los últimos 7 partidos, se arriesga, quizá demasiado, para darle la vuelta a la temporada. Vuelven a reunir a Arenas y a J-Rich, que pasaron juntos dos años en los Warriors, además, con Otis Smith, el GM de Orlando, y se traen a Turkoglu de vuelta al último y único lugar dónde fue feliz después de los fracasos de Toronto y Phoenix. A cambio de tres posibles titulares, Orlando ha tenido que dar al segundo y cuarto jugadores con más minutos de su rotación y pueden acusar en Play-Off el traspaso de Gortat.
Los Magic, que con Dwight Howard y el polaco tenían probablemente el mejor dúo de pivots de la Liga, han deshecho el tándem. Cierto es que Gortat no estaba jugando mucho, sólo 15.8 minutos por partido, pero un dúo así podría venir muy ante el punto débil de Miami, el punto viejo de Boston y el punto fuerte de Los Angeles. Ahora, cuando los los Lakers te tiren a Gasol, Bynum y Odom en sucesión ocupando los 48 minutos del puesto de pivot en una hipotética final, Orlando tendrá que ir con Malik Allen o un Brandon Bass fuera de posición cuando Dwight tome un respiro en el banquillo.
Sí es verdad que, para mi gusto, cambiando a Richardson por Carter han ganado en fiabilidad para esta temporada, que el espacio que daba el tiro exterior de un hombre alto como Rashard lo pueden suplir con los minutos que Turkoglu y un Ryan Anderson que ha perdido peso específico en el equipo este año pasen jugando de 4, y que la defensa de Pietrus ya no era para tanto.
La incógnita del traspaso es, Gilbert Arenas. Y mira que le pega lo de incógnita. Si recupera la forma Hibachi y se despega de la melancolía que le rodea, Arenas es uno de los jugadores más excitantes de la Liga, y el traspaso será un auténtico robo por parte de la franquicia de Orlando. Cuando Arenas se sentía bien en un partido era absolutamente imparable. Uno de esos pocos jugadores que pueden ganar el sólo un partido. Y eso en una serie de Play-off, no tiene precio. Pero Gilbert está haciendo la peor temporada de toda su carrera, y si el equipo tiene que seguir pagando 23 millones a un jugador en declive en la temporada 2013/2014, este traspaso habrá sido ruinoso.
Para Washington, las motivaciones de este traspaso están fuera de parqué. A Lewis le quedan dos años de contrato, y Arenas dos, más la opción a otros dos por más de 20 millones al año, que salvo enajenación mental permanente, Gilbert va a ejercer. Esos dos años de sueldo se unen además al hecho de que la excentricidad de Arenas ha acabado cansando en la capi. Los Wizards tienen miedo de que su nueva perla, John Wall cogiera las cosas malas de Gilberto antes que las buenas, y este traspaso era cantado desde que las bolas de ping pong le dieron el número 1 en la Lotería del Draft a la franquicia de Washington. La única duda era el cuándo y el quién, qué equipo estaba dispuesto a hacerse con el contrato de Arenas dando uno menos malo de vuelta.
En el caso de Phoenix, al contrario, parece que los motivos deportivos están por delante del dinero. El objetivo ha sido cambiar a Turkoglu, que está viendo sus minutos y su protagonismo reducido partido a partido, por Gortat, que acompañará al único jugador interior que tienen en plantilla los Suns, Robin Lopez. Mucho se ha hablado de que con este traspaso los Suns tiran la temporada, de que Steve Nash tiene que empezar a buscar destino, etc… Pero yo creo que la franquicia de Arizona en realidad está ganando.
Si el movimiento de intercambiar dos escoltas treintañeros que saben tirar de 3 y matar estando en su último año parece lateral, y además, como Gentry parece insinuar con sus declaraciones, la propuesta de incluir a Carter por Richardson en el traspaso, salió de Arizona, y los papeles marginales de Pietrus y Clark meramente se intercambian, salvo sorpresa, deshacerse de Turkoglu y su contrato a cambio de una pieza tan necesitada como la figura de jugador de poste bajo, me parece una pequeña victoria para los Suns.
Ahora veamos el traspaso en clave económica. De acuerdo a ShamSports.com estos son los salarios de los jugadores envueltos en el traspaso para las próximas temporadas:
Jugador
2010/2011
2011/2012
2012/2013
2013/2014
Rashard Lewis
19,573,711$
21,136,631$
Jugador
2010/2011
2011/2012
2012/2013
2013/2014
Mickael Pietrus
5,300,000$
5,300,000$
Vince Carter
17,522,375$
Marcin Gortat
6,322,320$
6,790,640$
7,258,960$
7,727,280$
Jugador
2010/2011
2011/2012
2012/2013
2013/2014
Gilbert Arenas
17,730,694$
19,269,307$
20,807,921$
22,346,535$
Jason Richardson
14,444,443$
Hedo Turkoglu
10,215,850$
11,015,850$
11,815,850$
Earl Clark
1,898,760$
2,031,240$
3,008,266$
Estas cifras asumen que Phoenix cortará el último año sin garantizar de Vince Carter ($18,300,000), Washington hará lo propio con Rashard Lewis ($22,699,551) y Orlando con Turkoglu ($12,000,000); Mickael Pietrus y Gortat ejercen las opciones que tienen sobre la última temporadas de sus contratos, Arenas ejerce la opción sobre las dos últimas temporadas del suyo, y Phoenix ejerce las opciones de tercer y cuarto año del contrato rookie de Earl Clark.
Veamos ahora resumido el balance de los equipo las próximas cuatro temporadas a partir de este traspaso. Una cifra positiva indica ahorro de dinero, y la negativa, gasto.
Equipo
2010/2011
2011/2012
2012/2013
2013/2014
Orlando
4,438,659$
910,874$
−28,373,077$
−14,619,255$
Washington
−1,843,017$
−1,867,324$
20,807,921$
22,346,535$
Phoenix
−2,585,642$
956,450$
7,565,156$
−7,727,280$
Como podemos ver, Orlando consigue ahorrar dinero a corto plazo con el traspaso (y teniendo en cuenta de que el equipo está por encima de la luxury tax, los casi 4.5 millones que se ahorrarán esta temporada se convierten en 9) pero al dar contratos que acaban pronto y hacerse cargo de los cuatro años de Arenas han incrementado en la friolera de 28 millones de dólares la masa salarial para la temporada 2012/2013.
Desde el punto de vista de Washington, la teórica pérdida de talento al cambiar a Gilbert por Rashard, trae a cambio de todo lo que ya hemos hablado, alivio financiero a partir del verano de 2012. Pese a que los contratos de ambos sean comparables, el de Lewis es dos años más corto, por lo tanto se ahorrarán más de 20 millones dentro de dos años. Teniendo en cuenta que ese verano también acaba el contrato de Kirk Hinrich, hay que estar muy atentos a los Wizards en ese periodo de agencia libre.
Phoenix también ahorra ese verano unos 7 millones, la diferencia entre el contrato de Gortat y los de Turkoglu y Clark, aunque tendrá que hacerse cargo de los 7 millones que cobra Gortat el año siguiente, lo comido por lo servido. Mirando a las cifras ya vemos que la motivación de Phoenix no está motivada por el dinero, como ya habíamos apuntado.
Así que el jurado está ahí fuera. Y el tiempo dictará, quien ha ganado cambiando cromos.
Aunque la efeméride sea lo de menos, por fin se mete George Karl en el Club del 1000. Es lo de menos, porque Karl ha conocido la victoria mucho más de estas mil veces que ha ganado en la NBA en temporada regular. Están las primeras, cuando empezaba su carrera como entrenador en la CBA destacando de manera brillante. También hay que recordar las que tuvo cuando estuvo en España, entrenando dos años al Real Madrid como los más jóvenes puede que no sepan. También entrenó a la Selección Estadounidense y en la NBA, al millar, hay que sumarle las 74 en Play-Off. Y las dos más importantes, por supuesto: los triunfos contra el cáncer de próstata y de cuello, sin los que Don Nelson, Lenny Wilkens, Pat Riley, Jerry Sloan, Phil Jackson y Larry Brown no hubieran podido cursarle la invitación al club.
Por todo lo que ha vivido, imagino que a Karl llegar a las 1.000 le ha quitado poco el sueño. Pese a mantener un perfil discreto y ser poco dado a la megalomanía, seguro que George tiene su rinconcito para el ego como todos nosotros y habrá disfrutado de ser el centro de atención por un rato, pero ya habrá pasado página. Su insistencia por que los Kroenke le renueven el contrato que termina este año, aun cuando la incertidumbre sobre la composición de la plantilla es absoluta, demuestra que no estaba entrenando con el piloto automático hasta este hito. Además, cuando él empezó, una hazaña semejante hubiera dado para el día de George Karl. A la velocidad que circula la información, la opinión y la chatarrería ahora, se le dedica un segmento de 30 segundos repetido en cada reposición de SportsCenter en la ESPN, y circulen, que aquí no hay nada que ver.
La percepción de George en la opinión pública de este corrillo siempre ha tenido un pero: nunca ha sido capaz de casar el talento a su disposición con un título, como, por cierto tampoco lo han sido el 50% de los entrenadores del Club de los 1000: ni Wilkens, ni Nelson, ni Sloan saben lo que es levantar el Larry O’Brien.
¿Pero alguna vez ha tenido tanto talento como para ganarlo? Jamás ha tenido el lujo de entrenar al MVP de la temporada pero Riley, Jackson, Brown o Sloan si lo han hecho. Las parejas Shawn Kemp–Gary Payton, Ray Allen–Glenn Robinson o Allen Iverson–Carmelo Anthony fueron buenas, pero incomparables a la calidad y compenetración de Jordan/Pippen o Malone/Stockton. El fondo de armario de todos esos equipos también fue bueno, pero tampoco eran los Pistons de 2004. Por el talento a su disposición siempre ha estado más cerca de Nelson y Wilkens (y tiene bastante mejor porcentaje ganador que ellos) que de Jackson o Riley. Y su comparación más directa para mí es Sloan: plantillas comparables, resultados también. Su porcentaje de victorias es prácticamente idéntico (divergen en menos de un partido por año) y los únicos anillos que tienen son los de compromiso, si Karl todavía guarda el suyo o su compañera en la vida, Kim Van Deraa, le ha regalado uno nuevo. Pero por lo que yo veo, Jerry está mejor considerado que George. Aún no sé muy bien por qué.
A los Sonics los llevó a la final contra Chicago, techo de cualquier equipo de esa época. Y durante el periodo de 6 años y medio que los entrenó, su equipo fue el segundo con más victorias, por detrás de los Bulls. Con Milwaukee rozó el derecho de visitar a Kobe y Shaq en las finales en 2001, cuando llevó a los Bucks al 7º partido de la Final de Conferencia (única de la franquicia los últimos 24 años), en una de las series más polémicas que se recuerdan, contra los Sixers de Iverson. De hecho esa ECF de 2001 fue uno de los ejemplos más recurrentes de amaño potencial cuando saltó el escándalo Donaghy. Los Nuggets no tenían la altura y la profundidad suficiente para superar a Lakers en el Oeste, por muy buen trabajo que George hiciera. A los Cavs y a los Warriors los llevó a Play-off en los cortos periodos con los que empezó su carrera. Y pese al topetazo que se llevó con Estados Unidos en el Mundial de 2002, el tiempo ha puesto en perspectiva que el problema era endémico y la plantilla que tuvo a su disposición Karl con sólo 15 días de entrenamiento, liderada por unos jóvenes Pierce y Brand, era peor que posteriores que cayeron con mayor estrépito.
¿Ha habido alguna temporada en la que sus equipos lo hicieron peor de lo esperado? Sí. Pero, ¿ha llevado a todas las franquicias a las que ha entrenado al mejor resultado que su talento les permitía alcanzar? Desde luego.
Y aunque al final del día cuentan las victorias, y ese es el motivo por el que estamos hablando de Karl hoy, cómo llegas a ellas, importa. Los Sonics de la temporada 94/95 son el octavo mejor equipo por Offensive Rating de la historia. La pasada temporada en Denver marcó el récord histórico de ORtg de la franquicia, una de las más explosivas históricamente en ataque, arrebatándoselo al estilo run’n’gun del equipo finalista de conferencia de Doug Moe, uno de sus mentores, de la 84/85 en la que Alex English y Calvin Natt anotaban más de 23 puntos por partido con la ayuda de un Dan Issel cerca de la retirada y un Fat Lever en proceso de maduración.
Y su habilidad para dar confianza y desarrollar jugadores para que sean importantes en el equipo no tiene mucha comparación posible en la NBA. George nunca se saca un as de la manga, pero todos los años tiene preparados uno o dos Jacks, dispuestos a ir a la guerra por él. Este año lo estamos viendo con Gary Forbes, un jugador no drafteado que le ha sacado las castañas en un par de partidos a los Nuggets. El anterior fue Afflalo, pieza importantísima hoy, que entre llevar toalla y toalla, a veces jugaba en los Pistons. Hace dos le consiguió un contrato a Dahntay Jones, que espero que le siga invitado a cenar y a jugar al golf, y sacó el mejor año de su carrera a un Chris Andersen que venía de una suspensión.
Comenzó a entrenar en Cleveland, y seguro que jugadores como Phil Hubbard, Roy Hinson o Melvin Turpin lo recuerdan, por que tuvieron el mejor año de sus respectivas carreras. Con Sleepy Floyd en Golden State sucedió lo mismo. Gary Payton fue elegido número 2 del Draft, pero su primera temporada y media hasta que George llegó a Seattle y le dio confianza en su tiro, fue más que discreta en el plano anotador. Quién sabe si no estaríamos hablando de The Glove de una manera diferente si no hubiera empezado su carrera bajo la tutela de Karl.
Y aunque los buenos resultados, los equipos vistosos y el desarrollo de jugadores sean trazas que merecen admiración, lo más importante, probablemente, es que apenas nadie ha hablado mal de él en el plano personal. De hecho, es más fácil oír como se deshacen en elogios hacia su persona. El último, Darvin Ham, al que el otro día le preguntamos por los entrenadores con los que había trabajado. Con Larry Brown, un entrenador que no perdía oportunidad de mostrar el respeto y la admiración por el trabajo de Ham, ganó un anillo y Bernie Bickerstaff le contrató en Washington después de tenerle en Denver, lo que deja entrever que la relación mutua era buena. Pero la cara se le iluminó al hablar de Karl, su offensive wizard, con el que se explayó agusto.
No tiene el cartel de otros muchos entrenadores y decidir si eso es justo o injusto sería subjetivo. Pero sus 1.000 victorias no lo son. Quedarán por siempre imperecederas en la memoria de todo aficionado. Lo que quizá no quedará en el recuerdo colectivo es la intrahistoria, que es un ejemplo para todos nosotros. Para llegar a 1.000 victorias, hay que librar aun muchas más batallas. Y en el caso de George, dos especialmente cruentas. Que gran orgullo haber llegado con él hasta aquí.
Darvin Ham, es el entrenador de los New Mexico Thunderbirds que se encuentran cuartos de la Conferencia Oeste de la NBDL con un récord de 4-3. Tuvimos la oportunidad de charlar con él y esto fue lo que nos contó:
Primera vez como entrenador a tiempo completo, ¿entusiasmado con la oportunidad?
Estoy ansioso. Siempre había soñado con el día de tener la oportunidad de jugar de la manera que queremos jugar, que va a ser esforzándonos en defensa, ahora tenemos la oportunidad, y lo iremos haciendo, pasito a pasito, intentando ser mejores día a día.
Muchos entrenadores pasan su carrera completa bajo la gestión de entrenadores sin renombre. Tu has trabajado con Larry Brown, George Karl o Bernie Bickerstaff. ¿Qué has aprendido de gente como ellos? Bernie Bickerstaff tenía un gran ojo para el talento, y conocía bien el juego, sabía hacer las cosas sencillas para los jugadores. George Karl. Un mago en ataque. Aunque hiciera énfasis en la defensa, no tenía miedo a experimentar con cosas distintas en cualquier momento: jugadas en el poste para los jugadores pequeños, llevar a los altos a tirar desde fuera… Venía de esa escuela con Don Nelson de mezclar y probar cosas, jugar con los emparejamientos. Y los principios que Larry Brown nos inculcó en Detroit nos llevaron a ganar el campeonato. Sus conceptos defensivos son increíbles pero logró transmitirnos la cultura del esfuerzo y del trabajo duro. Él ponía todo su empeño en que jugáramos al máximo, que fuéramos consistentes con nuestro esfuerzo. Es realmente humilde con los jugadores pese a ser el único entrenador en ganar un título NBA y NCAA. Se puede hablar de cualquier cosa con él: baloncesto, vida… lo que quieras.
Tuve suerte de trabajar con todos ellos, y no sólo los tres, también con James Dickey en la Universidad, o ir a training camps con Lawrence Frank o Avery Johnson. He trabajado con muchos entrenadores y todos han tenido un impacto profundo en mí.
Estuviste jugando en Granada, en España. Ahora que la NDBL lucha por jugadores con Europa, ¿por qué deberían quedarse en la D-League?
Primero, el hecho de estar directamente asociados con la NBA los va a hacer más visibles. Es obligatorio que los equipos manden ojeadores a ver todos los partidos de la D-League. Sí es verdad que ahora con como han evolucionado las comunicaciones no es difícil para los ojeadores o los GM usar Internet y ver partidos internacionales, la Euroliga… Pero estar aquí, donde los ojeadores se montan en un avión y están en dos-tres horas aquí, viéndote en persona, en un ambiente creado para replicar a la NBA, es mucho más valioso.
Además, nuestra credibilidad ahora está por las nubes, 41 jugadores de la NBDL subieron el año pasado, 63 jugadores en plantilla NBA el Opening Day tienen experiencia en la D-League. El sistema NBDL es de confianza, y no sólo para saltar a la NBA si no incluso para ir Europa, pero llegar allí a los equipos de mejor nivel.
«Estamos aquí para desarrollar talento»
¿Prefieres mandar a un jugador de la NBA o llevar a los T-Birds lejos en la competición?
Al final del día, nuestra Liga es de desarrollo. ¿Cómo quedaría yo si llevo a los Thunderbirds al campeonato pero no llaman a ninguno de mis jugadores, si no he ayudado a nadie a mejorar? Quizá mejor como entrenador, pero no soy sólo yo, se trata también de darles la oportunidad a todos estos chicos de mejorar cada día y tener entrenamiento y formación de calidad, para que sean buenos profesionales, dentro y fuera de la cancha. Prefiero tener 3 o 4 jugadores llamados por la NBA que ganar el campeonato. Para eso estamos aquí, para desarrollar talento.
En la organización esperan grandes cosas de tu experiencia y de la de Sean Rooks…
Los propietarios Sam y Jackie Bregman se están portando genial, es mi cuarto año en New Mexico, el primero como entrenador, y siempre se han portado excelentemente: se involucran personalmente y se sacrifican para que el equipo pueda competir en las mejores condiciones. No podría pedir unos mejores propietarios.
¿Algún jugador del equipo del que tengamos que estar atento?
Sobre todo Alan Anderson, tiene experiencia con los Bobcats y en un equipo de primer nivel europeo como el Maccabi de Tel Aviv, fue nuestra segunda elección del Draft, y el resto todavía está luchando por un puesto asegurado. Hay muy buenos jugadores, talento de calidad, pero él es nuestra apuesta más segura.