PO Desde El Sofá (X): El verde vuelve

Los Celtics anoche se llevaron la que, me atrevo a decir, es la victoria más clara en la Historia de los Playoffs NBA para un equipo que tardase, como los toros, seis minutos seis, en coger su primer rebote.

Washington abrió con un parcial de 16-0, con Marcin Gortat dominante, mientras los Celtics tardaban menos en hacer un cambio y volver a su anterior quinteto titular que en anotar un punto. Pese a todo, ganaron de 12, y como se suele decir, no pareció siquiera tan ajustado.

Isaiah Thomas, que venía de pasar la noche anterior en Washington (estado) en el entierro de su hermana, en lo que parece la pesadilla que nunca acaba, perdió un diente por el camino, y pese a ello, fue con sus triples, y junto a Kelly Olynyk, el que redujo la brecha inicial y evitó que el inicio pasara de malo a terrible. Y no paró ahí, porque fue un dolor de muelas constante (chiste intencionado) para la defensa de los Wizards toda la noche, hasta acabar con 33 puntos. Bien acompañado en ataque por un Al Horford que se quedó a un rebote del triple doble, Jae Crowder que anotó 6 triples y Marcus Smart y Avery Bradley que le echaron una mano con la defensa a Wall (al que amargaron pese a lo redondo de su número de asistencias) y Beal, prácticamente todos los jugadores importantes de Boston salieron ayer enchufados y eso les permitió una victoria tan clara.

Fue un partido con mucho cambio de quinteto, acrecentado por la falta de hombre altos de los Wizards, que perdieron por una fuerte torcedura de tobillo a Markieff Morris en el segundo cuarto. Tras el fulgurante inicio de Washington, Stevens volvió a los dos hombres altos, sacando de nuevo a pista tres partidos después a Amir Johnson, pero cuando Brad identificó que el problema no era ese, el ala-pívot no volvió a pista. En su lugar, y debido a las circunstancias, se inició una carrera que ríete tú de la espacial en la Guerra Fría por ver quién podía jugar más pequeño y rápido sin sufrir las consecuencias, que alcanzó el punto álgido cuando Brooks puso en pista un quinteto con  Porter de pívot. Al inicio de la segunda parte, Stevens salió con el que probablemente sea su mejor quinteto, con Smart por Gerald Green y fue el mejor periodo de los Celtics. En esta serie, y sin tanta necesidad de escalonar para enfrentarse al desangelado banquillo de los Wizards, no me extrañaría que pasase a ser el titular, y veremos cómo responde Brooks, que (sin Morris) no tuvo respuesta para ese grupo.

Al final, todo el esfuerzo de los Wizards fue en vano, porque los Celtics no pararon de anotar, y como lograron según avanzaba la serie contra Chicago, fueron capaces de parar la sangría en los tableros. Pese a que tardaron casi un cuarto en igualar el partido y otro en ponerse por primera vez por delante, a mediados del tercero, entraron con una ventaja de 15 puntos al último periodo, un vuelco de +31 puntos en lo que era poco más de medio partido. Un último cuarto inspirado de Bojan Bogdanovic acercó mucho a los capitalinos, que llegaron a ponerse a 3 pese a no jugar mucho mejor, pero entonces Stevens sacó de lo más profundo de su perrera al Bogdanovic-stopper novato Jaylen Brown, que además le recompensó con un triple en una noche en la que los Celtics metieron casi la mitad de sus 39 intentos.

No pudieron o no supieron los Wizards atacar a IT en defensa: Stevens incluso abrió el partido enfrentándole directamente a Wall, y aunque ese parcial de 16-0 parezca desde fuera lodo de aquel polvo, fue no el caso. Eso sí, con la necesidad de cambiar cosas, el final del parcial coincidió con el cambio en la estrategia del entrenador Celtic, que no volvió a emparejar a los bases estrella y cuya apuesta salió bien porque siempre estuvo lejos de la acción para no ser castigado. Y cuando sí lograron ponerle uno contra uno, en una ocasión en la que Porter se lo llevó al poste bajo, ni siquiera fueron capaces de salir con puntos de ahí. En el otro lado, el p’n’r central en el corazón de la acción, y la circulación de balón si Thomas se veía abocado a soltarlo, fue suficiente para sacar buenos tiros todo el partido. Cuando empezaron a entrar, la cosa estuvo finiquitada.

Magnífica apertura de serie para los Celtics, y sí, la determinación, el corazón, el orgullo, el coraje, el #ItsNotLuck y todo eso, pero en el partido de ayer, y en la racha de cinco victorias seguidas en Playoffs que llevan, hay también muchísimo talento.

Sofi del día: Washington no puso de su parte para que este partido fuera memorable, y es una pena porque el partido tenía nombre: el “You can’t handle the tooth“, el mismo día que en la otra punta del país retiraban a Paul Pierce no podía ser más perfecto.

Viva la PEPE: Toronto Raptors (4) vs. Washington Wizards (5)

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Este año repasamos las 4 eliminatorias de Playoffs en el Este en nuestra primera Previa Épica de los Playoffs en el Este. Si te has perdido alguna, puedes encontrarlas todas aquí.

Cómo han llegado los Raptors

Los Raptors fueron el mejor equipo del Este en los dos primeros meses de competición, entrando en 2015 en cabeza con un registro de 24-8. Liderados por un fulgurante Kyle Lowry que a la postre sería titular en el All-Star, aguantaron a un gran nivel aún tras perder a DeMar DeRozan por la rotura de un tendón en la ingle. Pero el equipo se acabó resintiendo, y en el año actual han ganado sólo el 50% de los partidos. Siguen teniendo uno de los ataques más potentes de la Liga, pero los problemas en defensa no han parado de empeorar en toda la temporada.

DeRozan regresó a mediados de enero, pero su vuelta coincidió con el bajón de rendimiento de Lowry, que apenas ha jugado en este final de temporada (mezcla de problemas físicos en la espalda, tras echarse al equipo ¿literalmente? encima), y el comienzo de los problemas (recurrentes) de Amir Johnson en sus tobillos. Así, el equipo nunca ha recuperado el ritmo de un principio de temporada en el que quizá estaban jugando por encima de sus posibilidades. El escolta ha vuelto a encontrarse, cuajando alguna de las mejores actuaciones de su carrera en las últimas semanas, pero el estado en el que llegan el base y el ala-pívot titular es una incógnita absoluta.

Cómo han llegado los Wizards

Tras ganar 44 partidos y una ronda de Playoffs el año anterior, cambiaron a los Trevor (Ariza y Booker) por Paul Pierce y Kris Humphries, y sólo con el desarrollo de los jóvenes puntales del equipo, los Wizards tenían muy buena pinta, y comenzaron el año muy bien, siguiendo precisamente la estela de Toronto.

Pero al igual que los Raptors, este tampoco parece ser el año que los convierta en aspirantes. Con una buena defensa, pero un ataque estancado, los Wizards han sido un equipo bastante gris, en el que sólo destaca John Wall, y con más pinta de pensar en el año que viene que en este.

Rotación de Toronto

Los Raptors tienen una rotación de 10 jugadores, con un quinteto titular (casi) fijo formado por Lowry, DeRozan, Terrence Ross, Amir Johnson y Jonas Valanciunas. Ross perdió su puesto durante casi mes y medio tras la vuelta de DeRozan, primero a manos de Greivis Vasquez, y luego de James Johnson, en un movimiento que tuvo más que ver con su rendimiento particular, que con el equilibrio de un quinteto que este año ha sido mediocre.

El banquillo, con Vasquez, Louis Williams, James Johnson, Patrick Patterson y Tyler Hansbrough ha sido el factor diferencial del equipo este año. Toronto ha tenido el lujo de mantener en pista anotación exterior de nivel titular durante los 48 minutos en todos los partidos y a Patterson dando espacio instantáneo como hombre alto tirador cuando el equipo lo necesita. Los Raptors tienen uno de los mejores ataques de la Liga, acabando la temporada como 4º en índice ofensivo, con un registro global mejor que el de su propio quinteto titular, algo que no suele ocurrir.

De hecho, los cinco del banquillo han acabado formando un quinteto de facto, jugando en torno a 250 minutos juntos: ningún grupo formado completamente por suplentes se acerca, ni de lejos, a estas cifras. En Playoffs los entrenadores utilizan menos los banquillos, lo que resta algo de ventaja a Toronto, pero aún así, todavía algo tienen que jugar de todas formas, y lo bueno de este grupo es que además complementa las posibles carencias que tenga el quinteto inicial y puede aportarle versatilidad.

Vasquez por Ross y Patterson por cualquiera de los dos hombres altos suelen ser los primeros recambios desde el banquillo, dejando el protagonismo en el comienzo del segundo cuarto para Lou Williams. Toronto nunca cierra los partidos con el quinteto titular, sacrificando habitualmente a los jóvenes, Valanciunas y Ross, por Williams y Patterson. Si Valanciunas está jugando bien, Amir no tiene problemas de faltas, y los emparejamientos invitan a usar a James Johnson de 4 pequeño, la aparición de Hansbrough podría ser testimonial, pero algún minuto de pívot tendrá reservado.

James Johnson, por su parte, puede quedarse cualquier partido sin jugar por decisión técnica (o disciplinaria), si el equipo no necesita colocar un defensor agresivo en el 3 o el 4 rival. Por su falta de tiro, utilizarlo de falso ala-pívot no aporta algunas de las ventajas que se esperan del small-ball, y Casey le deja el contador de minutos a 0.

Rotación de Washington

El quinteto tipo de este equipo es el formado por Wall, Bradley Beal, Pierce, Nene y Marcin Gortat, pero el pívot polaco a veces es reemplazado en los finales de los partidos por un jugador con más tiro, como Drew Gooden o Rasual Butler.

Ramon Sessions es el encargado de suplir a Wall. Si Wittman confía en Garrett Temple tras salir de la lesión para los minutos de escolta suplente, Sessions no tendrá ese tiempo extra que de otra manera podría pasar junto a Wall.

El puesto de alero suplente es un polvorín: Otto Porter está jugando bien en la recta final de la temporada y parece tener ventaja, pero la veteranía y mejor tiro de 3 de Rasual Butler y Martell Webster podrían hacerle competencia en Playoffs. Este grupo puede encontrar también algún minuto extra tanto en el puesto de 2 (también dependiendo de Temple) como en el de 4 (especialmente en finales de partidos, Wittman no es de hacerse pequeño en otras situaciones).

Por dentro, la presencia de un pívot en pista en todo momento, en este caso Kevin Seraphin, parece innegociable, así que la otra pelea por minutos, será entre Kris Humphries y Drew Gooden. Humphries corrió por la pista de dentro durante casi toda la temporada, pero Gooden ha jugado mejor y más al final, y es el único hombre alto de la plantilla que ofrece el recurso del tiro, por lo que entra con ligera ventaja a Playoffs.

Los Raptors en ataque

El ataque de los Raptors está dominado por su agresivo juego exterior, con Lowry, DeRozan y Williams tomando el protagonismo, atacando regularmente la zona rival y finalizando habitualmente las jugadas ellos mismos. Son de los equipos que más posesiones acaban en un aclarado, con un resultado habitualmente positivo, forzando un gran número de faltas rivales cada vez que penetran, pero también usando el tiro tras bote. Kyle y Louis tienen rango desde más allá de la línea de triple, pero DeMar lo hace desde la media distancia (aunque atención a cómo ha acabado la temporada tirando de 3). Los anotadores principales que manejan el balón pueden sacar una suspensión prácticamente sin espacio, o tiros libres sin pisar la pintura. por lo que no necesitan diseños complicados para darles ventaja: a menudo les basta con un bloqueo directo.

La cruz de todo esto es que el equipo se convierte en predecible en momentos decisivos, lo que ha generado críticas a Casey pese a que sólo hay dos equipos en la NBA con un mejor índice ofensivo que el de los Raptors

Los roles de los titulares están bien definidos: Lowry y DeRozan son los playmakers, los jugadores encargados de hacer progresar las jugadas y crear las ventajas para los demás, o sí mismos. Amir Johnson es el interior que más utilizan en el poste alto, como pasador, bloqueador y continuador y ocasional tirador, mientras que Valanciunas suele reducir sus intervenciones con el balón al área más cercano a la canasta. Terrence Ross sirve de válvula de escape, para espaciar el campo como tirador en el lado débil, aprovechando bloqueos indirectos o colapsos de la defensa.

Toronto es un equipo que engaña en cuanto a movimiento de balón. Las jugadas a media pista suelen tener muchos pases y exploran varias opciones, pero toda vez que un jugador exterior encuentra lo que considera como una opción de tiro o un camino libre, finaliza el juego colectivo. Aunque estas oportunidades no sean todo lo favorables que debieran.

Como otros muchos equipos de la Liga, una gran cantidad de las jugadas de los Raptors parten de una situación de cuernos, con los dos hombres altos situados a los lados de la bombilla, los dos alas en las esquinas (habitualmente, DeRozan y Johnson en el lado izquierdo del ataque, y Valanciunas y Ross en el derecho), y el base en el centro de la pista, de esta manera:

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Esta formación es menos reconocible que en otros equipos de la Liga, porque en ocasiones el movimiento de los alas empieza cuando el base aún no ha empezado a subir el balón, o Lowry y DeRozan impulsan la jugada por delante de los hombres altos. Desde aquí, las opciones son innumerables, y los Raptors utilizan un gran número de ellas.

Pueden utilizar a Valanciunas o Johnson para poner un bloqueo directo a Lowry, o indirecto a Ross y DeRozan. Pueden pasar la pelota en el poste alto a Johnson, y que este intente buscar a un jugador cortando, o se la dé a DeRozan a la mano.

De hecho esta última opción es la acción más recurrente en Toronto. Lowry pasa el balón a Amir (1), y se dirige al ala izquierda para poner un bloqueo indirecto a DeRozan, que viene desde la esquina (2). Johnson le entrega el balón a la mano o con un pequeño pitch, y DeRozan utiliza la posición del otro hombre alto, Valanciunas, para hacer un bloqueo directo (3), y tirar una bomba sobre la defensa de los Blazers.

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Otra manera sencilla, directa y muy utilizada por los Raptors para conseguir un tiro a DeRozan, partiendo de la misma formación. Aunque fijaos que, como hablábamos antes, la acción se pone en marcha rápidamente: no esperan a que lleguen los pívots, pero es totalmente reconocible la situación de alas en las esquinas, pívots en los codos.

Lowry se la pasa a Ross y rellena él mismo la esquina izquierda del ataque, mientras Valanciunas establece posición en el poste bajo (1). Mientras, en el otro lado de la pista, Johnson bloquea para liberar a DeRozan (2). DeMar recibe el pase con varias opciones (3), y decide tirar sin esperar siquiera que Johnson vuelva a bloquear para él (4).

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Para muchos otros equipos, una jugada para conseguir un tiro de 2 de larga distancia con 18 segundos en el reloj y no muy liberado no es una opción. Para los Raptors, es parte del libreto, y gracias a DeRozan, no les funciona nada mal.

También parten de cuernos todos los desvíos de atención para buscar un buen espacio o emparejamiento en el poste bajo. Tanto para grandes como para pequeños. En jugadas como la anterior, en las que DeMar recibe un pase tras el bloqueo indirecto de Amir, la otra opción, además del tiro o la penetración hacia el medio de la zona, es botar hacia la línea de fondo (a veces con un segundo bloqueo, de Johnson, este ya directo, para ganar aún mejor posición), y desde allí postear a su par.

Con Lowry lo hacen de otra manera, pero también interviene ese juego de tres hombres en el lado izquierdo del ataque. Ross viene desde la esquina a recibir el pase (1), y Lowry hace el corte UCLA al poste bajo izquierdo, utilizando el bloqueo de Amir (2). La amenaza de Johnson y Valanciunas bloqueando en el lado débil para DeRozan inclina la defensa al otro lado de la pista (3), y Lowry puede recibir de espaldas, aclarado (4). George Hill le ha obligado con buena defensa a salirse más lejos de lo que a Toronto le gustaría, pero aún así, Lowry logra sacar el 2+1.

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Como veis, el lado izquierdo del ataque de Toronto es la zona de moda, y la cosa se pone aún peor porque ahí también es donde favorece recibir Valanciunas. Que en cuernos suela formar en el codo derecho, para no alterar la sociedad JohnsonDeRozan, no es ningún impedimento, los Raptors tienen maneras de pasarle de una posición a otra, utilizando bloqueos de los aleros para que establezca posición.

Algo divertido en lo que fijarse con Jonas y la cantidad de balones que recibe en el poste bajo: fijaos en su posición en la pista. Los Raptors tienen una regla, si Valanciunas está fuera del logo, no puede recibir el balón. Por tanto, sólo tienen permiso para pasarle si ha establecido su cuerpo justo aquí:

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La tarea se hace algo más complicada en el Air Canada Centre, porque como en muchas otras pistas, ya no hay logos en esa zona de la cancha, pero tiene que imaginarlo.

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Valanciunas también contribuye con rebotes ofensivos, o recibiendo el balón tras ofrecerse como opción cerca de la canasta, tanto en cortes, como aprovechando cuando la ayuda intenta parar la penetración, y poco más. El tiro de media distancia y la continuación desde el poste alto son poco habituales, y su carga de trabajo disminuye según avanza el partido: sigue anotando mucho en el primer cuarto, y después se olvidan de él.

Luego está Ross, el quinto titular, que es principalmente utilizado de válvula de escape, como tirador tras pase, para abrir el campo, pero para el que tienen preparadas unas cuantas jugadas para conseguir que se suelte con el balón. Cuando Toronto necesita involucrarlo en la acción, utilizan una jugada llamada Hawk, en la que, partiendo de lo alto de la bombilla, hace un círculo por toda la zona para salir de un doble bloqueo que ponen los dos hombres altos, que se encuentran apilados en el lado débil al lado de la zona, mientras que el base y escolta realizan un bloqueo y continuación que sirve de distracción, antes de pasar el balón a un Ross que aparecerá liberado.

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Fijaos en Patterson agarrando a Valanciunas de la camiseta para mantener la distancia adecuada.

Ya hemos dicho que el banquillo de los Raptors ha sido clave durante la temporada, y especialmente dos piezas: Louis Williams y Patrick Patterson. Williams, candidato a 6º Hombre del Año ha vuelto al nivel de las mejores temporadas de su carrera, destrozando a los equipos desde el bloqueo directo, y tirando triples tras pase, sin necesidad de conducir el balón, desde las esquinas. Patrick Patterson con su buen tiro y manejo de balón, es lo más parecido que tienen los Raptors a un small-ball. Su presencia estira la cancha y le da aún más espacio a los Raptors para anotar.

Los Raptors en defensa

Pese a la fama de su entrenador como gurú defensivo, este es el área del juego en el que los Raptors más sufren. De los equipos de Playoffs, sólo los Nets tienen peor eficiencia defensiva.

Los problemas de los Raptors vienen por ejecutar un esquema defensivo que no funciona con su personal actual. Toronto defiende el bloqueo y continuación de una forma agresivamente tradicional. El jugador exterior, al contrario que en muchos equipos de la Liga, no tiene que intentar negar el bloqueo y forzar a su par a los lados de la pista. Sólo se tiene que preocupar de seguir a su hombre uno contra uno lo mejor posible, tratar de forzar pérdidas atacando el balón, y recuperarle lo antes posible.

El hombre alto por su parte, lo defiende agresivamente, atacando la salida del bloqueo del base, tratando de atraparle allí, pero sin cambiar, recuperando a su hombre en cuanto haya molestado. Este esquema, bien ejecutado, tiene como ventaja, en primer lugar, que de alguna manera, convierte en inútil el bloqueo para el exterior rival. Ya no puede tirar liberado a la salida de este, ni enfilar rápidamente la zona con bote, se ve obligado a tomar un desvío. Puedes permitirte que tu base se quede enganchado en el bloqueo y lo pase por detrás, y en el mejor de los casos, puedes forzar alguna pérdida en un dos-contra-uno.

Lo malo es cuando la teoría no funciona. Como el hombre alto no cumpla con su misión de atrapar al exterior rival…

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…ocurren desastres como este: Zeller continúa sin la más mínima oposición, Williams tiene toda la pista abierta por delante y Amir Johnson ha puesto un magnífico bloqueo… a su compañero Lowry.

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Esto es lo que les ocurre a los Raptors: un equipo espabilado o un jugador habilidoso, pueden manejar el esquema en su contra. De hecho, aunque no os lo haya mostrado previamente, en esta jugada hay una pequeña acción previa que lo condiciona todo: mientras Zeller se dirige a a poner el bloqueo, Henderson bloquea a su vez a Johnson, y por eso Amir llega tarde. Con trucos así, los equipos están convirtiendo en inútil el esquema Raptor.

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Este esquema está muy bien para anular el tiro del conductor de balón rival, y lo han utilizado muy buenas defensas, pero los Raptors no tienen el personal adecuado. Utilizar a dos defensores en cada bloqueo le da ventaja numérica al rival en cuanto salen de la trampa, y aleja a un hombre alto de la pintura.

Un equipo que rote bien sus hombres, disciplinados y atentos, que tenga un protector del aro que necesite las menos ayudas posibles cuando la penetración se dirija hacia él, y que saque toneladas de pérdidas de todo esto, estará bien, gracias. Pero los Raptors no hacen nada de todo eso. Vasquez y DeRozan, especialmente, se despistan mucho, lo que hace que el castillo de naipes se venga abajo. Valanciunas es el único pívot con minutos de la plantilla, y aunque tenga el tamaño para defender bien en estático, no tiene la habilidad para contener a continuadores o bases penetrando.

Y en cuanto a pérdidas, son un equipo en torno a la media de la Liga, y la gran mayoría de ellas no las sacan del producto de la presión del dos-contra-dos, sino de la tenacidad de Lowry en cualquier punto de la pista y situación, o doblando el poste (algo que hacen un montón, fijaos si se enfrentan a un atacante interior dominante).

Además, son uno de los peores equipos de la Liga en el rebote defensivo, y tener a tu hombre alto tantas veces lejos de la jugada sin duda es una de las causas. En una situación como la de la siguiente captura, si Vucevic tira y falla, ¿en qué posición está Hansbrough para coger el rebote?

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El único momento en el que relajan el tono es cuando el bloqueo directo implica al hombre de Valanciunas. El esquema cambia, y él no presiona el bloqueo, sino que espera cerca de la canasta. Esto da un poco más de libertad a los bases rivales, obliga a los exteriores de los Raptors a tener que ser mucho más precavidos con el tiro, y como el base penetre, Jonas es un flan lejos del aro.

Pero superar a Valanciunas aquí no es una catástrofe porque hay una segunda línea. Un equipo que pudiera abrir el campo con un 4 tirador pondría cosas más complicadas, por supuesto, pero la diferencia es que defendiendo así los Raptors tienen un hombre alto más por detrás del balón. Y eso marca diferencias.

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Los Wizards en ataque

Los Wizards, al igual que los Raptors, basan su libreto alrededor de las jugadas desde la formación de cuernos. Lo bueno de esta formación que tanto hemos repasado ya, es que permite aprovechar el tamaño y la habilidad de un hombre alto para poner bloqueos en cualquier parte de la pista, y están tan lejos del aro como su rango se le permite.

Se puede ser muy creativo con la pizarra desde esta configuración, pero este no es el caso de Washington. Los Wizards son un equipo con espaciado pobre, que no tira mucho de 3, que prefiere el uno-contra-uno al movimiento, y jugar a media cancha. Si no tuvieran un base tan redondo entre sus filas, sería desesperante verles atacar.

Es común por desgracia ver en los Wizards situaciones como las de la siguiente captura, con todos los jugadores agrupados en pequeños espacios de pista, grandes zonas del campo (en este caso las esquinas) sin rellenar, y pasividad en los jugadores que no tienen el balón.

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Wall se da cuenta que por su lado la posesión no va a ningún sitio, y la pasa a la otra zona del campo para que Beal y Nene hagan un bloqueo y continuación. Como Washington no ha estirado la defensa de Houston, ni le ha puesto en posición de cometer algún error o perder una rotación, los jugadores de los Rockets pueden ayudar con total tranquilidad, y poblar la pintura.
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Beal tampoco ve el hueco, y la jugada acaba con un pobre tiro a la media vuelta de Gortat. Así mueren tantas y tantas posesiones de los Wizards…

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Por eso Wall es imprescindible: hoy por hoy, es el único jugador de este equipo que obliga a tomar decisiones al rival y su visión de juego saca puntos de jugadas insalvables como esta otra. Si a John no se le ocurre nada, el ataque de los Wizards acaba con un tiro lejano de 2 en los últimos segundos del reloj de posesión.

Su especialidad es además, encontrar a los tiradores en la esquina. Los Wizards son de los equipos de la Liga que menos tiran de 3, pero de los mejores en porcentaje: cuando tiran suele ser tras pase, y John Wall encuentra las mejores opciones, muchas veces en el otro lado de la pista, como en este ejemplo. Ninguna defensa está preparada para que un pick’n’roll que han logrado desviar al lateral, acabe con un triple en la otra esquina.

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Su propia progresión como amenaza de tiro de 3 se ha detenido muy conscientemente. En lugar de seguir progresando por esa vía, ha decidido seguir perfeccionando lo que hace bien, y su seña de identidad es el tiro tras bote desde media distancia, deteniéndose en los codos de la zona para recoger el bote y tirar. Es una fórmula que ha funcionado a bases como Tony Parker o en menor medida, Chris Paul.

Si Bradley Beal hubiera añadido algo a su juego para acompañarle, quizá la cosa sería diferente, pero el jugador que nos sorprendió en los pasados Playoffs manejando el bloqueo y continuación, y dándole de verdad un creador secundario a Washington, no ha seguido progresando esta temporada, un poco rota por lesiones de gravedad media.

El problema en mi opinión es que entiende esta jugada como una manera de buscarse la suspensión, no como una amenaza múltiple a la defensa en la que involucrar a sus compañeros. Para pararlo es suficiente poner un tercer defensor entre él y el camino al aro. Cuando libra el bloqueo, en lugar de apuñalar la defensa, suele dar pasos cortos, tentativos, con mucho movimiento lateral, en los que se le ve pensar en las opciones que se le abren, y cómo no le convence ninguna más que el tiro.

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Y entonces recoge el bote, pero en ese par de segundos clave escaneando la pista ha perdido un tiempo precioso, su defensor se ha recuperado, y ya no tiene ni el tiro disponible.

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Pierce es la otra opción obvia, pero a estas alturas, The Truth es poco más que un buen tirador y un jugador al que pasar la patata caliente. Su protagonismo en ataque nunca ha sido tan pequeño en toda su carrera. Los Wizards a veces ponen bloqueos directos para él en el flujo del ataque, pero muchas veces los abandona y devuelve el pase. A no ser que tenga algo guardado para Playoffs, o que le rejuvenezcan con un cambio de posición como sucedió en Brooklyn, su rol como alero, por desgracia, será secundario

En cuanto a los hombres altos, Nene tiene un perfil más sútil, con mejor pase, juego de espaldas y tiro de media distancia, mientras que Gortat es la fuerza más bruta, el continuador de los bloqueos, reboteador ofensivo y martillo pilón. Marcin ha sido criticado por Wittman por acomodarse lejos de la canasta, y ofrecerse más para tirar desde la media distancia que para continuar a canasta, y es que el polaco es mucho más peligroso cuando su dos-contra-dos con Wall le dirige al aro.

Los jugadores que salen desde el banquillo no ofrecen una gran solución. Sessions es un jugador tan regular como poco importante, que sirve para rellenar minutos durante la temporada regular, no para marcar diferencias en Playoffs. Su rol no es el de sexto hombre anotador, o complemento para abrir el campo si el ataque de los Warriors se cala. Seraphin es su equivalente en cuanto a juego interior, y además, los dos no entienden demasiado bien, prefiriendo ritmos de juego completamente diferentes, y el balón en sus manos.

Si los últimos partidos son una indicación, el jugador que sí puede ser importante es Otto Porter. Es el Wizard más activo sin balón, y siempre está atento para contribuir al equipo con un corte inteligente o cargando el rebote. Pero todavía puede hacer muy poquitas cosas como conductor de balón, y los equipos no necesitan respetarle más que lo justo como triplista.

El único jugador que de verdad ofrece una especial dimensión desde el banquillo es Drew Gooden, único hombre alto capaz de tirar de 3. Mientras Wittman siga sin utilizar a Pierce o Porter de ala-pívot, la única opción de hacer pagar a los rivales cuando defienden un bloqueo a Wall así, es con él. Aunque lo malo es que sigue siendo Drew Gooden.
drewgoodenCon él en pista en estos partidos finales de la temporada, los Wizards han tenido un mayor éxito y una mejor pinta en ataque, utilizando complementariamente mucho y bien el bloqueo y continuación entre Wall y Gortat. Han sido partidos ante malos rivales en algunos casos, y con el poco interés habitual de la recta final de la temporada NBA. Nene es mil veces mejor jugador que Gooden, pero el encaje de un quinteto NBA es un ecosistema muy delicado.

Los Wizards en defensa

Con dos hombres altos siempre en pista, exteriores muy físicos, y un esquema conservador que les ayuda a evitar errores, los Wizards tienen una de las mejores y más sólidas defensas de la Liga.

Washington espera atrás en el bloqueo y continuación, sobre todo en el caso de Gortat, y confían en que Wall, Beal, Pierce y Porter libren los bloqueos de la mejor manera posible. Al igual que en el ataque, es una defensa muy individual, en la que se confía en la habilidad de los jugadores de aguantar a su par uno contra uno.

En el siguiente bloqueo doble de los Hornets se ven las diferencias entre pívots: Nene más cerca de la acción…

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…y Gortat defendiéndolo esperando atrás.

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Tienden a ayudar a la penetración en la zona, sobre todo con los hombres que defienden las alas, haciendo venir al jugador del lado débil a la pintura en la defensa del pick-n-roll, y siendo algo más cautos con el de la esquina.

En el rebote defensivo son uno de los mejores equipos de la Liga. Les ayuda mucho jugar muy juntos, el buen tamaño en todas las posiciones y estar muy cerca de la canasta, pero también son un equipo muy disciplinado en la tarea. El jugador en el que fijarse cuando el ataque rival tira es Nene, uno de los mejores cerradores del rebote de la Liga.

Un punto negativo de esta defensa es que por conservadora, no provoca muchas pérdidas, algo que les vendría perfecto para salir al contraataque, teniendo además en sus filas a uno de los mejores jugadores de la Liga en esas lides, John Wall.

Las tramas

Defensa contra ataque contra ataque contra defensa El tercer ataque de la Liga se enfrenta a la quinta defensa, el 19º ataque a la 23º defensa. ¿Por dónde se romperá el equilibrio?

El mejor base del Este En esta serie se cruzan los dos exteriores titulares del All Star del Este. Kyrie Irving y Jeff Teague tienen algo que decir, por supuesto, pero el que gane esta serie puede salir reivindicado, al menos por unos días.

Pierce contra los Raptors Aunque nunca se enfrentó a ellos como Celtic, ya van dos años seguidos en los que a Paul Pierce le toca viajar a Toronto en Playoffs. Y por supuesto, ya ha calentado un poquito a un equipo y una ciudad que se toma a los Raptors como algo personal.

Maestro contra tutor Randy Wittman trabajó para Dwane Casey en Minnesota, y aunque mucho ha llovido desde entonces, algo sacarían uno del otro de aquel encuentro.

El enfrentamiento

Esta es sin duda la eliminatoria más igualada en el Este, pese al tremendo contraste estilístico. Ninguno de los dos equipos puede castigar una debilidad rival con una fortaleza propia.

Los Raptors sufren contra equipos abiertos, con múltiples conductores del balón que manipulen el agresivo esquema defensivo en su contra. Los Wizards son un equipo con espaciado terrible que depende mucho de una sola persona. Los Raptors van a poner muchísima presión sobre Wall, que tendrá que zafarse de ella, o esperar que otros hagan las jugadas por él.

Los Wizards retan a los equipos rivales a que les batan desde la media distancia y niega las canastas fáciles en la zona, Toronto acepta el desafío, pero confiar el ataque al acierto en la suspensión puede ser peligroso. DeRozan y Williams están en racha, Lowry no sabemos, pero si la espalda no le molesta, puede ser la sentencia de muerte para Toronto.

Ninguno de los dos equipos puede imponer tamaño, porque ambos juegan con dos hombres altos. El banquillo de los Raptors es muy superior a los Wizards, y una de las razones por las que Toronto barrió a Washington en la temporada regular, pero la propia dinámica de Playoffs, con más descanso entre partidos y más minutos para titulares, les niega esa ventaja.

Me aterroriza la posibilidad de que esta serie pueda acabar dependiendo del comodín de Drew Gooden. Es muy difícil mejorar una defensa sobre la marcha o con el personal de un banquillo, pero un poquito de espacio en ataque hace maravillas. Él (o una solución inexplorada como Pierce de 4) es el único jugador que introduce una variante táctica lo suficientemente importante para desnivelar la eliminatoria.

Ganará el que mejor ejecute el plan, el equipo con mejores actuaciones personales… o el que tenga una carta guardada.

Avance de temporada 2013-2014: Washington Wizards

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Otro equipo más con opciones en el Este, que ha decidido no tocar el núcleo durante el verano. Los Wizards pudieron guardar algo de espacio salarial para juntarlo en el mercado del verano que viene con el que se abrirá cuando, y si, se marchan Gortat y Ariza, agentes libres, pero han optado por añadir todo el salario posible, e intentarlo ya este año alrededor de Wall y Beal.

Con muchas apuestas fallidas en pasados Drafts y lesiones por doquier, Washington ha tenido materia prima para haber llegado a la tierra prometida algo antes, pero ahora, por fin, han juntado a dos jugadores súper talentosos y sanos en el perímetro, y han subsanado el problema que era la baja de inicio de Emeka Okafor, trayendo en su lugar al Martillo Polaco. Esta incorporación era más que necesaria, ya que con Nene, que va de problema en problema, el juego interior se puede quedar muy corto para el asalto. Wittman necesita meterse entre los 8 primeros del Este ya, para mantener su trabajo, pero las aspiraciones (y el atractivo) de los Wizards seguirá dependiendo de cómo de llena tengan la enfermería.

  • Radiografía de los Wizards

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Optimismo con base

Desde el regreso de John Wall el 12 de enero, los Wizards tuvieron el 13º mejor diferencial de la Liga (+1.4 puntos por 100 posesiones) y 5º en el Este, y hubieran sido sextos en su conferencia en victorias, con un 24-25 en esos 49 partidos con su jugador franquicia.

El quinteto con Wall, Nene, Okafor, Beal y Webster fue magnífico en los 142 minutos (pocos) que estuvieron en pista, y Washington, por encima del tope salarial, apostó por la continuidad: Otto Porter, 3ª elección del Draft, Eric Maynor y Al Harrington son los tres principales refuerzos, y es muy posible que ninguno de los tres sean titulares, con todo el mundo sano. A última hora, días antes del inicio del curso, reemplazaron al lesionado para al menos tres meses, Emeka Okafor, por Marcin Gortat, y aunque de habilidades muy diferentes, comparten un rol y un caché seguramente muy similar: no ha sido ningún volantazo.

Eso sí, nos quedamos sin ver si lo que parecía un quinteto de lujo (demasiado incluso: el diferencial de +24 puntos por 100 posesiones que tenían parece de mentira), era o no un espejismo. En el conjunto global de la temporada, Washington fue un equipo muy desequilibrado, con una defensa en el Top 10, y el peor ataque de la Liga. Cuando volvió Wall, la defensa mantuvo su ránking (de hecho, fue superior), y el ataque mejoró 8 puntos por 100 posesiones, una diferencia enorme, pero seguía sin ser bueno: sólo fue 23º desde el 12 de enero en adelante.

El problema es que cuando AJ Price llevaba la manija de este equipo, el resultado fue históricamente malo. Hasta ese día del regreso de Wall, había tanta diferencia entre ellos, peor equipo de la Liga en ataque, y el 29º clasificado (por entonces, aunque quizá no lo creáis, Indiana), como entre los Pacers y los Hawks, que en esa fecha eran 13º. Los Wizards iban camino de una marca de futilidad que no se veía en la NBA desde los Nuggets de 2003.

Así que la intención de este año debe ser esa, seguir progresando en ataque con Wall sano, sin descuidar los elementos que colocan a este equipo en la zona noble entre las defensas de la NBA. El cambio GortatOkafor también puede ayudar a compensar un poco esa diferencia, ya que empuja a la balanza del lado del ataque, pero habrá que ver si no se han pasado, y los Wizards este año son un sube y baja de parque.

Lo bueno que tiene es que la llegada de Gortat evita tener que tirar de Kevin Seraphin. La pareja NeneOkafor (y más gente claro, que eso influye) fue 4.2 puntos en defensa y 3.4 en ataque mejor que los quintetos que juntan a Nene con Seraphin (sólo 318 minutos de la pareja francés-brasileño), lo cual está en línea con los ajustes que hace RAPM teniendo en cuenta los mismos grupos de 4 compañeros, que estiman que con Okafor fueron 3 puntos por 100 posesiones mejor en ambos lados de la pista, y 6 en total que con Seraphin.

Otra opción era utilizar a Nene de pívot, aunque a él no le guste, haciendo a los Wizards más pequeños, con el veterano Al Harrington, que ya hizo pareja interior con el brasileño ocasionalmente en Denver (aquí lo de pequeños es relativo, porque mide lo mismo que Seraphin, pero por juego y anchura podemos decirlo) en el puesto de 4. Pero ojo que Nene es un clásico de la enfermería NBA, y cuanto menos estopa se dé mejor: se ha perdido el 30% de los partidos desde que llegó a la Liga, incluidos 21 el año pasado y 27 el anterior.

Desde aquí, seguimos pidiendo minutos para Harrington, el Nate Robinson de los hombres altos, que siempre parece garantizar unos 16-18 divertidos puntos por 36 minutos, juegue dónde y con quien sea (si está sano: 10 partidos sólo el año pasado, aunque jugó menos por no entrar en los planes del equipo). Además, nos encanta verle defendiendo en el poste bajo con el único (y muy efectivo, por cierto) movimiento que parece que tiene, el de “quitar la silla” al rival. En eso, Not Big Al, es el número 1.

  • El salto

Los Wizards han soltado la pasta y han renovado por 5 años el contrato de un John Wall del que el verano pasado teníamos más dudas, y no sólo por la salud. Su juego en la recta final del anterior curso fue mucho mejor a todo lo que hizo en sus dos primeras temporadas, y aunque sigue sin tener rango desde la línea de triple, ha encontrado un punto caliente a la derecha de la bombilla desde donde mete el 49% de sus intentos, que no tenían las versiones anteriores de este jugador.

La entrada de dos tiradores en el quinteto titular como Beal y Webster, que han puesto a los Wizards en el Top 10 en porcentaje de acierto desde el triple después de un par de años en la 28ª posición, además de este recurso que ha añadido en la media distancia, han abierto sus opciones, obligando a los defensores a estirarse mucho más frente a Washington, y por tanto, ha podido mejorar su eficiencia como anotador y distribuidor.

Es un demonio en el uno contra uno y en el dos para dos (curiosamente, y pese a que uno de sus puntos fuertes es la velocidad, en transición pierde más el control) y es uno de esos jugadores agresivos e incisivos que tanto nos gustan cuando no se conforma con la suspensión lejana. Cuando ataca el aro directamente, tiene mucho mejor acierto si llega en carrera a tumba abierta en lugar de entrar de manera más sibilina, parando, botando y haciendo cambios de aceleración, pero cuando no le dejan salir escopetado y le obligan a tomárselo con paciencia, ha añadido a su juego un floater (o bomba) y un tiro tras parada a un par de metros del aro bastante efectivo. Además, el número de faltas que fuerza por minuto ha ido creciendo año a año, y sus 6.9 por 36 minutos ya están en la élite, Top 10 de la NBA la pasada temporada.

El número de asistencias también ha ido para arriba visto por posesiones, aunque ya sabíamos que era un buen distribuidor, que no tiene problema conectando ni con los hombres altos ni con sus tiradores. Esa parte de su juego no estaba en duda. Pero la que sí lo sigue estando es el acierto con las suspensiones, porque, la verdad que salvo por esa zona en la derecha del poste alto tras bloqueo y el área enfrente del aro, tira mal y demasiado desde lejos.

Pero es muy difícil tenerlo todo, y en conjunto estamos hablando de un jugador que por 36 minutos promediaba un 20.4/8.4/4.4 con un porcentaje de tiro verdadero de 52.1%, mejorable, pero razonable para su volumen (y que si recorta los tiros de dos lejanos que le sobran, es muy factible que lo incremente).

Wall merece su contrato, y es el principal argumento de este equipo para aspirar a los Playoffs la temporada que viene.

  • Beal, the real deal

Pueden estar contentos en Washington con su elección del Draft de 2012, porque parece que tienen pareja de baile con la que juntar a Wall por mucho tiempo.

El juego de John es mejor si tiene un jugador que pueda operar sin balón y rango infinito, que le abra espacios y sea una válvula de escape cuando necesite pasar a alguien. En su primer año en la Liga, Bradley metió 91 triples en 56 partidos con un excelente nivel de acierto para su volumen, y entra en una lista de tan solo 13 jugadores que fueron capaces de meter más del 38% en al menos 4 intentos por partido en su primer año, y todos esos jugadores mantuvieron un buen nivel el resto de sus carreras (o están en ello).

Es espectacular desde la esquina izquierda, desde donde acertó un 57.1% de los intentos (y además se compenetra bien con Webster, con similar tino, pero desde la derecha), aunque desarrolló una manía que cuesta bastantes puntos a su equipo, que es dar un paso adelante cuando le vienen a cerrar, y lanzar un tiro de 2 lejano. No se le puede recriminar mucho, porque casi siempre los mete y sigue siendo una opción rentable (mantiene precisamente el 57%), pero cada vez que da el paso, es un punto menos.

Cuando tuvo que crearse su propio tiro la cosa no fue tan bien. Gran parte de esta tarea fue a principio de temporada, rodeado de un equipo deprimente (el partido en el que más lanzamientos de campo intentó, en diciembre, frente a Atlanta, jugó junto a Jordan Crawford, Martell Webster, Chris Singleton y Emeka Okafor de titulares, con Earl Barron de sexto hombre), pero se conforma con tirar, y no ataca el aro, y pese a lo dulce de su lanzamiento, no es tan bueno tras bote todavía. Fue 107º en la clasificación de más tiros de campo intentados, pero 194º en lanzamientos a un metro del aro, vamos que no le gusta. Lo cierto es que salvo por sus dos hombres altos, y Wall a ratos, los Wizards mostraron preocupantes indicios de una incipiente alergia al aro.

Veremos si la salud le respeta este año, porque es un jugador muy joven, que puede garantizarse minutos sólo con su tiro y buen nivel de esfuerzo en defensa, y aún pinta a tener gran margen para crecer.

  • Lucha por el 3

Los Wizards son otro equipo que tendrá una feroz competición en el puesto de alero. Martell Webster, Trevor Ariza y Otto Porter además del ya aparentemente defenestrado, cambiado el año pasado sin éxito a la posición de ala-pívot, lesionado para el primer mes de competición y no renovado por un cuarto año (en 2014), Chris Singleton, lucharán por minutos.

La pole parece tenerla Webster, dueño de la posición la pasada temporada en los mejores momentos del equipo, en los que cumplió a la perfección su papel, metiendo un 42.2% de los triples, incluyendo un 58.5% desde la esquina derecha. Pero Porter, un talento a priori más amplio, que jugó en la NCAA en la ciudad de Washington (y compartió época de instituto en Missouri con Beal) y Ariza, el mejor pagado del equipo en el puesto, no lo pondrán fácil.

Escogido en la posición número 6 del Draft en 2005, y habiendo sido cortado en Minnesota, Martell llegó por la puerta de atrás a este equipo y se ha convertido en una pieza muy importante, abrazándose al papel de secundario que en su día habría parecido poco para él, un especialista 3D (que mete triples y defiende) que los Wizards supieron identificar. Webster lideró al equipo en porcentaje de tiro verdadero, y tras promediar durante su carrera un 37.4% de acierto desde el triple, nos sorprendió con ese 42.2% en Washington. Pero su fabuloso porcentaje desde la esquina derecha, que tanta admiración suscita, ha oscilado año a año (y en conjunto los 5 años anteriores fue un 66 de 173, un 38.2%), por lo que a lo mejor los Wizards han pagado por la excepción.

No podemos saber cómo será esta temporada Webster (quizá lo único que necesitaba era un poco de confianza), pero el año pasado, desde luego que fue un excepcional gregario para los Wizards, y tras ver la prisa que se dieron en renovarle, queda claro por qué no le pusieron en el mercado en febrero, cuando seguro que más de un equipo candidato habría hecho una oferta por sus servicios.

Jugando con la misma compañía, los Wizards fueron 7 puntos por 100 posesiones mejores en ataque con Webster en el lugar de Ariza, y concedían 4 puntos más en defensa. Aunque Trevor fuera mejor opción según los números de la pasada temporada para detener a los rivales, no estoy seguro que Ariza sea mejor defensor para este equipo. Webster es más versátil porque también puede enfrentarse a los escoltas rivales, y es más fuerte ante los aleros.

El que lo tiene algo más difícil seguramente sea Porter. A no ser que los ejecutivos de Washington hayan tirado la toalla, y le den una buena razón y mucha estabilidad para que el novato tenga muchos minutos, Wittman necesita ganar ya si quiere mantener su trabajo y Webster es mejor opción a (muy) corto plazo. Si el equipo sigue viéndose atacado por las lesiones, y se queda sin opciones más pronto que tarde, podría ser un protagonista a final de temporada, pero de momento tendrá competencia con el propio Ariza por ser el suplente en su posición, principalmente porque tiene pinta de que su repertorio, también de 3D, no se diferencia del de los otros dos, y aunque puede que a la larga llegue a aportar cositas con el balón, esas habilidades no tienen pinta de estar listas este año.

La llegada de Gortat cierra un poco la puerta a utilizar a algún jugador de este grupo como 4 por largos periodos, pero a cambio, Ariza, que acaba contrato, y no parece que pinte mucho en el futuro de la franquicia tal y como está la plantilla ahora mismo, podría ser traspasado en cualquier momento. Así, quizá Porter vea más la pista de lo esperado. Incluso puede que lo estemos infravalorando, y se gane el puesto en pocas semanas. Pero ahora mismo, la elección número 3 del pasado Draft, parece que ha caído en una situación regular. Y eso por no hablar de cómo desarrollan el talento por Washington…

  • Potente mientras duró

Nene y Okafor hicieron buena pareja en su primer año juntos, en los 53 partidos y casi 1000 minutos que pudieron jugar. Con ambos en pista, los Wizards fueron 4.6 puntos por 100 posesiones mejores que el equipo rival, pero curiosamente, el récord fue de 22-31. Eso sí, contando sólo esas 31 derrotas, en los minutos de la pareja, Washington sólo resultó -0.8 puntos por 100 peor, una tasa muy pequeña teniendo en cuenta eso, que todas las muestras pertenecen a partidos perdidos, de lo que seguramente no tienen la culpa ellos dos.

Con ellos en pista los Wizards tienen una defensa equivalente a la 2ª de la Liga, con el mejor rebote defensivo con mucha diferencia (79% de las capturas, cuando los líderes, los Warriors, se quedaron con un 75.5% de los fallos rivales). Los Wizards fueron 6º en su propio tablero, y mucha culpa de eso la tienen los minutos de esta pareja en pista, que, curiosamente, dejaron una marca que estaría entra las 5 peores en rebote en ataque.

Nene es un fabuloso jugador al que las lesiones y enfermedades de todo tipo han castigado demasiado. Con un tiro a media distancia en condiciones y un poco de mejor suerte, estaría en la élite. Pero esta abuelita no tiene ruedas, y es lo que vemos. Cuando está en pista puede hacer casi de todo en las dos posiciones interiores a ambos lados de la cancha, y tiene la combinación de tamaño, agilidad, rapidez y habilidad casi perfecta para un hombre alto en la NBA. Por tener tiene hasta unas enormes manos, que hacen que el Spalding parezca una naranja.

Su porcentaje de tiro verdadero durante su carrera roza el 60% (59.5%, aunque en Washington el último año estuviera por debajo, 53.8%) en 15 puntos por 36 minutos, 12 en los 30 que habitualmente juega (y veremos si no se los regulan aún más). Y este año, con una mayor tasa de utilización que nunca en su carrera, se ha destapado como pasador, asistiendo en el 19% de los tiros de campo anotados de su equipo, tasa que le coloca entre Marc Gasol y Greg Monroe. De hecho, si hubiera que marcar un defecto suyo, quizá tendríamos que hablar de una exagerada solidaridad, y su querencia por el perfil bajo: nunca intentó ser el protagonista, no le apeteció dominar. Parece que a la experiencia Nene siempre le faltó algo.

No habrá podido colarse entre los mejores, pero con el brasileño como segundo mejor jugador (que es lo que es en estos Wizards hasta que Beal crezca), se puede entrar en los Playoffs. Luego, que llegue bien a jugarlos…

  • Anexo Gortat

Haciendo una excepción, hemos actualizado la parte Wizard de la guía pare recoger la llegada de Gortat. Recordamos que ya comentamos algunos aspectos de su juego en el apartado de Phoenix (https://lacronicadesdeelsofa.com/2013/10/27/avance-de-temporada-2013-2014-phoenix-suns/) que os invitamos a leer, y se han escrito cosas muy interesantes sobre el traspaso (en inglés, esto en SB Nation, esto en Grantland).

El resumen es claro: los Wizards sacrifican la protección del aro y la defensa en los bloqueos y continuación que ofrecía Okafor, y a cambio la dan a Wall otro jugador con posibilidades en ataque, uno de los mejores finalizadores del bloqueo directo en la Liga, y con el tiro de media distancia justo para abrir aún un poco más el ataque. Sin Okafor, más por la falta de sustitutos que por la suya propia, el equipo parecía peligrosamente cerca de otro año sin Playoffs, pero ahora parecen estar de vuelta en la pomada.

  • Mogollón de personajes

Aunque las incorporaciones de Eric Maynor (veremos qué tal en el segundo año tras la rotura del ligamento cruzado, la pasada temporada fue algo decepcionante, pero en Blazers, sorprendentemente lejos del balón a ratos, mejoró), Otto Porter y Al Harrington por AJ Price, Cartier Martin y Jason Collins son suficientes para considerar que la plantilla de los Wizards y su banquillo son mejores esta temporada, todavía me sigue poniendo nervioso que los Chris Singleton, Garrett Temple, Trevor Booker, Jan Vesely y Kevin Seraphin vayan a tener minutos.

Entre los 5 sumaron 5.290 minutos (ninguno jugó menos de 600) y aunque deberían jugar menos con las nuevas contrataciones, las lesiones ocurren, y como vuelvan a tener una carga similar, y no hayan mejorado mágicamente en verano, los Wizards pueden tener muchos problemas.

Seraphin parecía que iba para más el año pasado, pero esta última temporada ha sido horrible, un agujero negro en ataque, con dudosa defensa, que por suerte ya no tiene que ser titular al principio del curso. Es pequeño en altura para jugar de pívot, y su envergadura no es suficiente para suplirlo, como demuestran sus pobres tasas de rebote, que fueron a menos aún en 2013. En ataque hay un cierto hueco para el optimismo porque es un grandísimo jugador, maestro del gancho en el bloque izquierdo del ataque, y atroz en el lado derecho, pero utiliza todo por igual. Lo peor es que Seraphin se coloca para recibir a ambos lados por igual, así que o es muy cabezón, o en Washington no han considerado esta diferencia importante, y le siguen dejando recorrer ambos flancos del frente de ataque con igual frecuencia. Tal vez este año, según se va acumulando la evidencia, a alguien en Washington se le ocurra alimentarle sólo del lado correcto, para que pueda ser ese jugador de 15-8 con buenos porcentajes en minutos de titular, que los Wizards creyeron que podría llegar a ser en algún momento, aún a costa delos sacrificios defensivos.

En el resto, tenemos a un jugador trabajador, pero limitado físicamente que no puede anotar en Booker; alguien con algo más de presencia física en su posición pero sin tanta energía, y que tampoco puede anotar en Temple; un jugador que venía a ser un 3D y de 3 nada, y de D en al puesto de ala-pívot donde le recolocaron más bien poco (Chris Singleton) y nos dejamos para el final a Jan Vesely un hombre que el año pasado sólo metió 19 puntos más que faltas hizo. Nuff said.

No por mucho taponar… acabarán los tiros cercanos

Hace un mes ya os contamos como el tapón es, solamente, una pequeña parte de la defensa de un equipo, y volvemos a sacar La Calculadora, para comprobar algunos mitos sobre la intimidación. Después de ver muchas horas de baloncesto, mi teoría es que en la NBA, los jugadores atacan el aro con la misma frecuencia ante un intimidador reconocido, que ante un jugador cualquiera. Habrá jugadores que pueden asustarse y preferir dar dos pasos atrás, pero se compensan con los de ego inflado que buscan llegar a poner en un póster al insigne repartidor de pinchos de merluza que tienen delante. En definitiva, mi impresión subjetiva es que la distribución de tiros, en cuanto a distancia, no cambia por defender con un buen taponador. ¿Qué creéis vosotros?

Como somos de hacer números cuando nos quedamos con la duda, nos hemos ido al Play Index+ de Basketball-Reference.com y hemos contado (bueno, hemos programado al ordenador para que lo haga, mucho trabajo para el ábaco…) el número de tiros que recibe cada equipo a 1 pie, 2 pies, 3 pies… hasta 30 pies de la canasta. El pie equivale a unos 30 centímetros, así que cada 3 pies y poco, estaríamos hablando de un metro.

Y, ¿hay alguna evidencia de que los equipos que mejor taponan alejan más los tiros de sus rivales? La verdad es que no. Lo primero decir, que estamos mirando la distancia de los tiros. La intimidación puede funcionar de otras maneras: cambiando el ángulo del lanzador, forzando a tirar más alto o rápido que de costumbre, etc. Eso, tal vez lo haga, pero la distancia (al menos con los datos de la pasada temporada), parece que no cambia.

En el siguiente gráfico (pincha si quieres ampliarlo un poco más) se puede ver el porcentaje de tiros intentados sobre el total que recibió cada equipo en función de la distancia. Cada segmento de color marca un paso de un pie, es decir, el azul marino es el porcentaje de tiros recibidos de cero a un pie de distancia, el naranja siguiente el porcentaje recibido de 1 a 2, el amarillo de 2 a 3… y así sucesivamente. Los equipos están ordenados por su porcentaje taponador (Block %), de mayor a menor, es decir, los de más arriba son los que más tapones pusieron por jugada, y los de abajo los que menos.

Si la tesis de que el poner muchos tapones disuade a los equipos de tirar desde cerca, los primeros equipos del gráfico deberían recibir menos tiros en las proximidades de la canasta (los primeros segmentos de las barras, deberían ser más pequeños) que los últimos, pero vemos que no hay una diferencia entre los grupos. Mirando por ejemplo los tiros a menos de un pie de distancia (el primer segmento de la barra, el azul marino) vemos que aunque el equipo que más tiros permitió a esa distancia, y con mucha diferencia además, Detroit, es de los peores taponando, el que menos recibió en ese rango, los New Jersey Nets, son aún peores.

Para verlo un poco más resumido, vamos a agrupar las distancias, y marcar los porcentajes acumulados por cada 3 pies (91.5 cm, casi un metro):

Aquí vemos que hay un equipo que destacó sobremanera recibiendo tiros cerca de la canasta, lo que no es coincidencia teniendo en cuenta que ha realizado posiblemente la peor temporada de la Historia. Los Bobcats a pesar de poner más tapones por jugada que la media, son más atacados cerca de la canasta que ninguno: hay 8 equipos que reciben menos porcentaje de tiros a 6 pies (casi 2 metros) de la canasta que los Bobcats a 3 pies (casi 1 metro). Curiosamente, de esos 8 equipos que menos tiros reciben a 6 pies, ninguno de ellos está entre los 8 con mejor porcentaje taponador.

Los equipos que más logran alejar al rival de su canasta son Orlando, San Antonio, Philadelphia y Phoenix. Orlando, con Dwight Howard, se podría ver como un ejemplo positivo del efecto de la teoría de la intimidación, pero como equipo su porcentaje taponador es muy reducido. También podríamos pensar que Tim Duncan es el responsable de la intimidación de los Spurs, pero de nuevo, los números de Block % llevan a pensar que se trata más de un esfuerzo colectivo que individual. Si alguien quiere pensar que esto corrobora la teoría de la intimidación a través de Howard y Duncan, adelante, es libre de hacerlo, y tal vez tenga razón, pero en el paquete de intimidadores de élite se tiene que llevar también al grupo que apatrulló la zona en Philly (Hawes, Vucevic y Allen) y a Gortat, a nadie más. Y no se admiten recambios.

Para finalizar, vamos a echar un vistazo a la relación entre distancia de tiros a la canasta y porcentaje taponador. El coeficiente de correlación esperado es negativo: es decir, cuanto más tapones se pongan, esperamos recibir menos tiros cerca de la canasta. La correlación entre el Block % y el porcentaje de intentos recibidos a un pie, es negativo, pero muy pequeño, un -0.21. Si aumentamos la distancia para encontrar la relación con tiros a una distancia de 3 pies, el efecto desaparece, la correlación no llega al -0.02. Si lo llevamos a 6 pies, la correlación se convierte en positiva, un 0.21, lo que querría decir que hay una pequeña tendencia que a menos tiros recibidos a 2 metros de la canasta, menos, en lugar de más, tapones se ponen.

La proporción que si se mantiene en todo momento, y con un poco más de fuerza, aunque tampoco es muy relevante, es la que existe entre Índice Defensivo y la distancia a la canasta. Hay un factor de correlación de 0.38 entre la cantidad de tiros permitidos a menos de dos metros y el número de puntos recibidos por 100 posesiones, pero esta contribución es muy pequeña. Es decir, conseguir que el equipo rival tire lo más lejos posible del aro, efectivamente, ayuda a tu defensa, pero no marca mucho la diferencia. Y la manera de conseguir este efecto, no parece ser la intimidación.

En resumen, tras analizar los datos de la pasada temporada, no encontramos evidencia de que los equipos que más tapones ponen, consigan que los equipos rivales se alejen de su canasta para intentar los lanzamientos debido a la intimidación. Como ya hemos dicho, este efecto puede funcionar de otra manera, alterando la efectividad, el ángulo o el arco del tiro, pero en distancia no lo hace. O tal vez los jugadores se sienten intimidados por  la percepción del jugador que tienen enfrente, que por el número de tapones que pone. Quién sabe. Pero la próxima vez que oigas decir que un jugador ha preferido tirar desde más lejos por el miedo al tapón, cuestiónate la afirmación.

Cambio de cromos

Los Orlando Magic acaban de remozar medio equipo con los dos traspasos por separado de este sábado. Están dentro Gilbert Arenas, Jason Richardson, Hedo Turkoglu y Earl Clark y se van Rashard Lewis, con destino a la capital, Washington, y Vince Carter, Marcin Gortat y Mickael Pietrus a Phoenix.

Orlando, que ha perdido 6 de los últimos 7 partidos, se arriesga, quizá demasiado, para darle la vuelta a la temporada. Vuelven a reunir a Arenas y a J-Rich, que pasaron juntos dos años en los Warriors, además, con Otis Smith, el GM de Orlando, y se traen a Turkoglu de vuelta al último y único lugar dónde fue feliz después de los fracasos de Toronto y Phoenix. A cambio de tres posibles titulares, Orlando ha tenido que dar al segundo y cuarto jugadores con más minutos de su rotación y pueden acusar en Play-Off el traspaso de Gortat.

Los Magic, que con Dwight Howard y el polaco tenían probablemente el mejor dúo de pivots de la Liga, han deshecho el tándem. Cierto es que Gortat no estaba jugando mucho, sólo 15.8 minutos por partido, pero un dúo así podría venir muy ante el punto débil de Miami, el punto viejo de Boston y el punto fuerte de Los Angeles. Ahora, cuando los los Lakers te tiren a Gasol, Bynum y Odom en sucesión ocupando los 48 minutos del puesto de pivot en una hipotética final, Orlando tendrá que ir con Malik Allen o un Brandon Bass fuera de posición cuando Dwight tome un respiro en el banquillo.

Sí es verdad que, para mi gusto, cambiando a Richardson por Carter han ganado en fiabilidad para esta temporada, que el espacio que daba el tiro exterior de un hombre alto como Rashard lo pueden suplir con los minutos que Turkoglu y un Ryan Anderson que ha perdido peso específico en el equipo este año pasen jugando de 4, y que la defensa de Pietrus ya no era para tanto.

La incógnita del traspaso es, Gilbert Arenas. Y mira que le pega lo de incógnita. Si recupera la forma Hibachi y se despega de la melancolía que le rodea, Arenas es uno de los jugadores más excitantes de la Liga, y el traspaso será un auténtico robo por parte de la franquicia de Orlando. Cuando Arenas se sentía bien en un partido era absolutamente imparable. Uno de esos pocos jugadores que pueden ganar el sólo un partido. Y eso en una serie de Play-off, no tiene precio. Pero Gilbert está haciendo la peor temporada de toda su carrera, y si el equipo tiene que seguir pagando 23 millones a un jugador en declive en la temporada 2013/2014, este traspaso habrá sido ruinoso.

Para Washington, las motivaciones de este traspaso están fuera de parqué. A Lewis le quedan dos años de contrato, y Arenas dos, más la opción a otros dos por más de 20 millones al año, que salvo enajenación mental permanente, Gilbert va a ejercer. Esos dos años de sueldo se unen además al hecho de que la excentricidad de Arenas ha acabado cansando en la capi. Los Wizards tienen miedo de que su nueva perla, John Wall cogiera las cosas malas de Gilberto antes que las buenas, y este traspaso era cantado desde que las bolas de ping pong le dieron el número 1 en la Lotería del Draft a la franquicia de Washington. La única duda era el cuándo y el quién, qué equipo estaba dispuesto a hacerse con el contrato de Arenas dando uno menos malo de vuelta.

En el caso de Phoenix, al contrario, parece que los motivos deportivos están por delante del dinero. El objetivo ha sido cambiar a Turkoglu, que está viendo sus minutos y su protagonismo reducido partido a partido, por Gortat, que acompañará al único jugador interior que tienen en plantilla los Suns, Robin Lopez. Mucho se ha hablado de que con este traspaso los Suns tiran la temporada, de que Steve Nash tiene que empezar a buscar destino, etc… Pero yo creo que la franquicia de Arizona en realidad está ganando.

Si el movimiento de intercambiar dos escoltas treintañeros que saben tirar de 3 y matar estando en su último año parece lateral, y además, como Gentry parece insinuar con sus declaraciones, la propuesta de incluir a Carter por Richardson en el traspaso, salió de Arizona, y los papeles marginales de Pietrus y Clark meramente se intercambian, salvo sorpresa, deshacerse de Turkoglu y su contrato a cambio de una pieza tan necesitada como la figura de jugador de poste bajo, me parece una pequeña victoria para los Suns.

Ahora veamos el traspaso en clave económica. De acuerdo a ShamSports.com estos son los salarios de los jugadores envueltos en el traspaso para las próximas temporadas:

Jugador 2010/2011 2011/2012 2012/2013 2013/2014
Rashard Lewis 19,573,711$ 21,136,631$
Jugador 2010/2011 2011/2012 2012/2013 2013/2014
Mickael Pietrus 5,300,000$ 5,300,000$
Vince Carter 17,522,375$
Marcin Gortat 6,322,320$ 6,790,640$ 7,258,960$ 7,727,280$
Jugador 2010/2011 2011/2012 2012/2013 2013/2014
Gilbert Arenas 17,730,694$ 19,269,307$ 20,807,921$ 22,346,535$
Jason Richardson 14,444,443$
Hedo Turkoglu 10,215,850$ 11,015,850$ 11,815,850$
Earl Clark 1,898,760$ 2,031,240$ 3,008,266$

Estas cifras asumen que Phoenix cortará el último año sin garantizar de Vince Carter ($18,300,000), Washington hará lo propio con Rashard Lewis ($22,699,551) y Orlando con Turkoglu ($12,000,000); Mickael Pietrus y Gortat ejercen las opciones que tienen sobre la última temporadas de sus contratos, Arenas ejerce la opción sobre las dos últimas temporadas del suyo, y Phoenix ejerce las opciones de tercer y cuarto año del contrato rookie de Earl Clark.

Veamos ahora resumido el balance de los equipo las próximas cuatro temporadas a partir de este traspaso. Una cifra positiva indica ahorro de dinero, y la negativa, gasto.

Equipo 2010/2011 2011/2012 2012/2013 2013/2014
Orlando 4,438,659$ 910,874$ −28,373,077$ −14,619,255$
Washington −1,843,017$ −1,867,324$ 20,807,921$ 22,346,535$
Phoenix −2,585,642$ 956,450$ 7,565,156$ −7,727,280$

Como podemos ver, Orlando consigue ahorrar dinero a corto plazo con el traspaso (y teniendo en cuenta de que el equipo está por encima de la luxury tax, los casi 4.5 millones que se ahorrarán esta temporada se convierten en 9) pero al dar contratos que acaban pronto y hacerse cargo de los cuatro años de Arenas han incrementado en la friolera de 28 millones de dólares la masa salarial para la temporada 2012/2013.

Desde el punto de vista de Washington, la teórica pérdida de talento al cambiar a Gilbert por Rashard, trae a cambio de todo lo que ya hemos hablado, alivio financiero a partir del verano de 2012. Pese a que los contratos de ambos sean comparables, el de Lewis es dos años más corto, por lo tanto se ahorrarán más de 20 millones dentro de dos años. Teniendo en cuenta que ese verano también acaba el contrato de Kirk Hinrich, hay que estar muy atentos a los Wizards en ese periodo de agencia libre.

Phoenix también ahorra ese verano unos 7 millones, la diferencia entre el contrato de Gortat y los de Turkoglu y Clark, aunque tendrá que hacerse cargo de los 7 millones que cobra Gortat el año siguiente, lo comido por lo servido. Mirando a las cifras ya vemos que la motivación de Phoenix no está motivada por el dinero, como ya habíamos apuntado.

Así que el jurado está ahí fuera. Y el tiempo dictará, quien ha ganado cambiando cromos.