PO Desde El Sofá (XXVI): Orgía

Pops & Kawhi

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Quiero empezar la crónica de hoy haciendo una pregunta a todo aquel que en estos momentos está perdiendo un rato de su vida en leer las (normalmente) tonterías que escribimos por aquí, habéis visto el primer cuarto del partido de anoche? Si la respuesta es negativa, dejad todo lo que estéis haciendo, incluido esta crónica y poneros a verlo YA, pero YA, es decir, no podéis hacer otra cosa… ale, id y luego seguimos.

Ahora para los que sí han visto el partido…y para aquellos que ya han visto el primer cuarto, viene otra gran pregunta: qué tal? bien? ya se os ha pasado el calentón? teníais pañuelos cerca? esperemos que sí, porque lo que vimos anoche en el American Airlines fue probablemente una de las exhibiciones más brutales que jamas se ha visto en una pista de baloncesto.

Vamos a los números, esos que tan poco me gusta, por el tema del boxescorismo, pero que para hoy vienen más que bien para explicar lo que vimos anoche. Y nada mejor que hacerlo que ver el cuadro estadístico de ese 1Q. (pinchar para ampliar)

SA 1Q

Alucinante, sólo prestad atención a los tiros de campo de SA, sólo 2 fallos, sólo 2!!!!! y ya luego no digo los 100% de todos, pero es que si sumamos los tiros libres, nos encontramos con un brutal, tremendo y orgásmico 24/28!!!!! increíble.

Dejemos los números. Vamos a las sensaciones. El equipo de Popovich del primer cuarto y tal vez de toda la primera parte, es la máquina engrasada perfecta de jugar a baloncesto. Un juego basado en el equipo, con una circulación de balón elavada al máximo, donde se busca el bien común. Encima enfrente no estaban los Bobcats o Sixers, no, estaban los actuales campeones de la NBA, un equipo que defiende como nadie y al cual apabullaste durante casi 24 minutos.

Anoche también entró en acción una figura que no lo había hecho hasta ahora, como es Leonard, que sacó su aura de gran jugador tanto en ataque como en su defensa a James, estando muy pegado siempre y sin dejar maniobrar mucho al 6 de los Heat.

Evidentemente San Antonio no aguantó este ritmo, eso ni en el 2K, ni en el NBA JAM, si lo hubieran hecho, estaríamos ante el mejor partido de la historia, pero no fue así. Heat no se escondió hasta el final, reduciendo la ventaja (que llego a ser de +25) a digitos simples, con lo cual, hubo un run run de remontada en el pabellón. Aún así, Leonard siguió con su partido y Danny Green empezó a demostrar.

Pequeños detalles también se vieron anoche. Popovich volvió a sacar a Diaw de inicio, fue un poco la de Bonner contra OKC; pero bien hecha. También se volvió a repetir lo de no jugar a Duncan con Splitter, otra que le salió bien contra OKC… y anoche, le salieron ambas. Por su parte, el ajuste defensivo de Spoelstra en la segunda parte, casi lleva a Miami a dar la remontado, algo que hubiera sido de traca. Lewis sigue demostrando que es más que válido y ayer siguió más que acertado en el tiro desde fuera.

Ganas tremenda de que sea ya jueves…o viernes por la mañana.

Sofi del Día: Al primer cuarto de SA. Nada más que añadir.

Cuestión de banquillo

Estamos viendo una final algo aburrida, aunque por los marcadores y por los minutos finales puede parecer lo contrario, pero no es así. En cambio anoche vivimos el mejor partido sin duda de lo que llevamos la final, Dallas se llevó el gato al agua, pero de nuevo  Miami perdonó cuando lo tenía casi todo en sus manos.

Es curioso, Miami está haciendo lo mismo en todos los partidos: buena defensa, marcaje doble a Dirk y luego esperar que en ataque alguien resuelva, anoche Bosh estuvo brillante en la primera parte y Wade cogió el testigo después (LeBron ni estuvo ni se le esperó…), cogen una ventaja de +10 o algo similar y derepente se dejan llevar, como si el partido estuviera ya acabado… anoche pasó algo similar.

Dallas es un equipo veterano, que ya sabe lo que es quedarse muy a las puertas del anillo y claro, tiene hambre. Ve que el contrario se deja llevar, es decir, deja de apretar mínimamente en defensa, y lo aprovecha. Dirk anoche con fiebre pudo con esta defensa, con gran ayuda por parte de Marion, Chandler y Terry, con esto vas remontando poco a poco hasta que llegan los minutos finales, y ya todo son prisas, sobre todo para Heat.

La clave está en el banquillo, Spoelstra es un muñeco en manos de Riley, Lebron y Wade, y sinceramente no le veo metiendo una bronca a sus jugadores para que no se dejen llevar, no lo veo…

Tal vez con otro entrenador, que si pudiera dar esa bronca, Heat ya tendría su anillo…

Dos historias de Navidad

El enfrentamiento estrella de Navidad nos dejó dos trineos con los renos tirando en direcciones opuestas. Los Lakers se enfrentaban por primera vez con los nuevos Miami Heat, y la contienda solo tuvo un color, el esperado si hubiéramos visto hacia donde iban ambos equipos el último mes.

Empezamos con Miami, el equipo que resultó ganador. Los Heat no van a ganar 72 partidos o más como mucha gente creía que iba a suceder (aunque matemáticamente aún puedan hacerlo), ni tampoco van a acabar rozando el 50% que llevaban a los 17 partidos de la temporada, y sirvió de mofa cuando su récord registraba 9-8. Miami acabará si todo va bien entre 60 y 65 victorias, y será uno de los equipos que pueden aspirar a todo.

El discutido Spoelstra ha apostado por un sistema que para la Temporada Regular le va a valer, en el que el equipo aprieta en defensa, y el que consiga parar el ataque rival, tiene libertad para hacer lo que quiera en el otro lado del campo. Y apretar en defensa, es quedarse corto para expresar lo que está haciendo la franquicia de Florida. Son el equipo que menos puntos en contra recibe (90.8 por partido, 86.7 en sus últimos 15 partidos) y si lo ajustamos al número de posesiones, son el segundo mejor equipo de la Liga en defensa, con un Deffensive Rating de 99.9 (después del 99.0 de Boston). Son el mejor equipo de la Liga en forzar a sus rivales a un peor porcentaje de tiro de campo, de tres y libre (.424, .311 y .722 respectivamente), sin tener un juego interior conocido por su defensa. En las 10 últimas temporadas, sólo 24 equipos han tenido un Deffensive Rating por debajo de 100, y un común denominador en todos esos equipos solía ser una gran presencia en el juego interior: Tim Duncan (7 veces, 2 de ellas con David Robinson), Ben Wallace (3), Kenyon Martin (3), Kevin Garnett (2 más la de este año), Vlade Divac y Chris Webber (2), Elden Campbell, Yao Ming, Alonzo Mourning, Marcus Camby, Chris Dudley, Jermaine O’Neal y el dúo Theo Ratfliff/Dikembe Mutombo. Miami lo ha conseguido con Chris Bosh y un comité formado por Joel Anthony, Ilgauskas y Dampier.

La defensa asfixiante que están poniendo en la cancha se va a traducir bien a Play-Off, con la incógnita de saber que sucederá si le aprietan las tuercas en el juego interior, pero de lo que hay más dudas es del ataque libre. Ahora que estaban corriendo algo más desde que han dado más minutos a Chalmers (aunque contra Dallas, Phoenix y Los Angeles volvieron al ritmo de principio de la temporada), es mucho más fácil que funcione. La improvisación funciona de manera óptima con la transición. Pero en mayo, equipos expertos como Celtics o Lakers, encuentran maneras de hacer ajustes y pararte el ritmo, al menos en alguno de los 7 partidos de la serie. Si yo fuera Spoelstra, desde luego, aprovecharía partidos en los que la ventaja supera la veintena o los intrascendentes del final de temporada para probar cosas.

La defensa ya la tienen, y los papeles en el equipo, también. Por fin han dado con la fórmula en la que todos parecen sentirse cómodos, y más que de Miami Vice, parece tomada de Pulp Fiction. Los Heat son el equipo de Wade. Dwayne marca el ritmo, dirige y está atento a todo lo que sucede. Es el Marsellus Wallace, el lider del equipo. LeBron ha escogido el papel del Señor Lobo. Llega, hace su ritual con el polvo de talco, termina en 10 minutos lo que necesita de 15, deja al personal con la boca abierta y se va. No es un líder, ni quiere serlo. Él solo resuelve problemas, y en eso es el mejor. Chris Bosh es el currante, el Jules Winnfield de la película. Marsellus corta el bacalao, el señor Lobo hace el trabajo sucio, y él se encarga de lo que queda y le dejen. Y pese a que empezó dubitativo, tal vez por encontrarse fuera de papel, ahora lo hace con precisión bíblica. Ezequiel, capítulo 25, versículo 17.

La otra cara de la moneda en Navidad fueron los Lakers, que se reencontraron con fantasmas del pasado. Tercer año seguido perdiendo, por buena diferencia, el 25 de diciembre. Los dos años anteriores, ganaron el campeonato, así que nada de que preocuparse. ¿O sí? Los Lakers se encuentran terceros en la Conferencia Oeste, con el mismo número de victorias que el cuarto (Utah) y el quinto (Oklahoma) pero con uno y dos partidos menos que ellos, pese a haber disfrutado, con mucho, del calendario más favorable hasta ahora: los Lakers son el 30º equipo de la Liga en el baremo Strength Of Schedule (Fortaleza del Calendario), mientras que salvo San Antonio que está en la posición 24, el resto de los oponentes del Oeste están por encima de la media, situándose Dallas incluso como 3º. Para quién no crea en estas estadísticas y sus ajustes, damos otro dato revelador, los Lakers solo han ganado a dos equipos por encima de .500: Bulls y Blazers.

El equipo con la mayor media de edad de la Liga nunca se había visto tan vulnerable desde la llegada de Gasol: jamás habían perdido cuatro partidos seguidos como ha sucedido este año, y ahora llevan una racha de dos derrotas seguidas a San Antonio, y si pierden, tendrían que evitar un nuevo póker de derrotas el día siguiente en New Orleans, sin tregua alguna. Los campeonatos no se ganan ahora, y hay muchos motivos para creer que los Lakers siguen siendo el equipo de élite si se es optimista. Bryant puede estar jugando a medio gas, pensando más en llegar fresco a los meses de batalla. Pau está fundido después del sobreesfuerzo que conllevó mantener al equipo al principio de la temporada, pero la vuelta de Bynum y la llegada de otro cuerpo grande más, Joe Smith ayudará a un reparto más racional de los minutos. Artest, el jugador con peor nota del equipo hasta ahora, será llamado de vuelta a la concentración por Phil Jackson cuando el equipo más lo necesite y eliminará las distracciones superfluas a final de temporada. Y del monstruito de tres cabezas que blanden en el puesto de base, por fin alguno de los tres se dará cuenta en cada partido de como hacer para no ser destrozados por cualquiera que se presente por allí, Lentejita Boykins, el último ejemplo.

Al final, las cosas nunca son para tanto. Más desahuciados que los Celtics, que después de un buen inicio terminaron la Temporada Regular el año pasado como un equipo mediocre con un record de 27-27 en los últimos 54 partidos, no parecen, y el equipo de Boston fue eliminando a Wade, a LeBron, a Howard y se quedaron a un cuarto de dejar en la cuneta a Kobe y Pau. Pero como no somos pitonisos, solo podemos hablar de lo que vemos, los datos que tenemos, y las sensaciones que nos transmiten. Y ahora mismo, los Heat pintan muy bien, y los Lakers, mal.