El mundo en el nombre

Ahora que ya parece confirmada definitivamente la noticia que saltó el día del Draft de que Ron Artest se va a cambiar el nombre a Metta World Peace (cuando termine de arreglar las cuentas que tiene por multas de tráfico impagadas con el Tribunal Superior de Justicia de Los Angeles), es un buen momento para echar la vista atrás y recordar a otro jugador que también se puso el World en el nombre.

Lloyd Bernard Free, o World B.Free, como se empezó a llamar oficialmente en 1981, lo hizo primero. 886 partidos de Temporada Regular y 34 de Playoff en 13 temporadas con 5 franquicias diferentes guardan la trayectoria de este jugador que fue una vez All-Star y All NBA 2nd Team, y llegó a ser el 2º máximo anotador en dos temporadas consecutivas: la 79/80 y la 80/81 en los Clippers (en aquel momento, todavía afincados en San Diego) por detrás de George Gervin.

Base anotador y tremendamente explosivo, “El prínicipe de Mid-Air” era capaz de hacer 360º y saltar más de 1,10 metros. Tiraba con un elevado arco, porque harto de que los atléticos jugadores callejeros de la Gran Manzana lo corrieran a tapones, entrenaba tirando con una escalera delante. Y fue considerado el primer chupón impenitente de la Liga, algo con lo que él no tenía ningún problema: “No te pagan por pasar” llegó a decir.

Free fue Iverson antes que Iverson, en casa de Iverson. Medía 1.88, un poquito más que AI, pero llevó antes que él el estilo callejero a las pistas en Philly. Curtido en Brooklyn, una ciudad dentro de LA ciudad, cocido al fuego lento de los playground de Brownsville, de los que solo se sale hirviendo en sustancia, llegó a la NBA con el mote ya puesto. Herb Smith, un Andrés Montes de ghetto neoyorquino, responsable entre otros, del apodo de Erving, decidió que Lloyd Free debía ser “All World” después de ver como terminaba un partido con un 360º. Más tarde, y aprovechando el legado de su familia, que le había dejado el “B.Free” como se las ponían a Fernando VII, se cambió el nombre.

Entró en la Liga en 1975 desde la segunda ronda del Draft, en unos 76ers liderados por George McGinnis y Doug Collins (hay cosas que no cambian) y en los que también eran novatos ese año Darryl Dawkins y Joe Jellybean Bryant, padre de Kobe. En su segundo año le trajeron al equipo al Dr.J para que recetara las Finales. Solo los Blazers de su futuro compañero Walton, con el que se las tendría tiesas, se pudieron cruzar en su camino. Irónicamente, debe ser la única victoria que Walton ha tenido con un doctor delante.

No consiguieron ningún anillo, pero con All-World, el Dr.J y Chocolate Thunder se juntaron tres de los matadores más espectulares de la época en el mismo equipo. De hecho, era obligatorio ir un rato antes al pabellón para ver la rueda de entradas. Solo ese espectáculo, en el que no se cortaban a la hora de matar, pagaba ya la entrada con creces.

La historia de World también va unida a la de la desgracia de los Clippers. El equipo de San Diego, que se lo trajo de Philadelphia a cambio de una primera ronda, tuvo que ver como ¡6! años después, esa elección acababa siendo la número 5 en el histórico Draft de 1984 que llevó a Charles Barkley a la ciudad del amor fraternal.

Antes de conocer en que iba a acabar aquella elección del Draft, la jugada le salió bien a la franquicia: el todavía llamado Lloyd era uno de los jugadores más espectaculares de la Liga, uno de los mejores anotadores y dejó para el recuerdo partidos como el que hizo el día del debut de Magic Johnson, que estuvo muy cerquita de aguárselo. En el partido que abría la temporada 79/80 para las franquicias de California, Free le colgó 46 puntos al novato Magic, pero los Lakers acabarían ganando con gancho de Abdul-Jabbar sobre la bocina. El universo en equilibrio.

Pero los Clippers, que son lo que son, lo traspasaron 2 años después a los Golden State Warriors, después de una temporada en la que hizo 30.2 puntos por partido, a cambio de una primera ronda en ese Draft del 84 en el que se habían quedado sin ninguna, solo que tres puestos más abajo (en la octava posición) y de Phil Smith, un jugador que pese a que empezó su carrera de manera prometedora, llevaba un par de años perdiéndose mucho tiempo por las lesiones.

El caso es, que al final, los Clippers, se quedaron sin Chuck y sin el entonces todavía llamado Lloyd a cambio de una temporada y media de un Smith, que se mantuvo tan sano como discreto y no se volvió a acercar al nivel All-Star que mostró al principio de su carrera y por Lancaster Gordon, que jugó 6 partidos de titular en los únicos 4 años que pasó en la Liga con unos promedios de 5.6 puntos y 0.433 de TS%, mientras Otis Thorpe esperaba justo en el siguiente puesto del Draft y Kevin Willis o John Stockton, un poco más abajo. De hecho, usando la estadística Win Shares, Gordon fue el peor jugador de todo ese Draft. Clippers: si no existieran, habría que inventarlos.

De todas formas, aunque Free dio otros 6 años de 23 puntos por partido, los Clippers aprovecharon el punto álgido de su carrera , que fue dando pequeños pasos atrás al salir de South California. A los Warriors llegó junto a Bernard King y Joe Barry Carroll, después de que la franquicia pasara por un par de años de transición sin Rick Barry, y aumentaron el total de victorias de 24 a 39. Después de un par de años y medio en la Bay Area, lo mandaron a Cleveland a cambio de Ron Brewer (padre del Ronnie Brewer de los Bulls) que tal vez tenga el récord de ser más veces traspasado a mitad de temporada: en 6 temporadas consecutivas cambió de camiseta con la Liga en curso. En Cleveland fue el líder indiscutible del equipo durante las tres temporadas y media que pasó allí, incluso volvió a los Playoffs a los que no llegaba desde su estancia en Philly. Aunque ya no estaba en la primera línea de salida de la clasificación de anotadores, ni podía saltar como antaño, la capacidad atlética que le quedaba, y sus lanzamientos de larga distancia en la época en la que el triple llevaba poco tiempo instaurado, eran lo suficientemente espectaculares para atraer a la gente al pabellón. De hecho, es probable que fuera World B.Free el hombre que mantuvo a la franquicia en Ohio.

Su imagen, en la que combinaba las patillas con una pronunciada calvicie que fue devorando poco a poco su cabeza, su legendaria retranca de fingir o agravar lesiones (nunca jugó una temporada completa) en noches sueltas que no le apetecía jugar mientras increpaba a Bill Walton por hacer lo mismo que él, y su estilo, siempre empujando un pelín más allá la frontera de la vanguardia afroamericana en la transición de los 70 a los 80, hubiese sido un cóctel explosivo en la era del social media. Si lo piensan, apenas hay diferencias entre el B.Free que anotaba 30 por partido en San Diego y el Gilbert Arenas que la gente adoraba en su apogeo en Washington.

World B.Free tuvo la mala suerte de nacer como jugador en una era en la que sus numeritos no eran premiados, su incontinencia verbal en las ruedas de prensa pasaba desapercibida, el que se tiraba las zapatillas no era ídolo de masas y había un cierto desinterés en la Liga por un talento general bastante regular. Su cambio de nombre no tenía intenciones místicas, ni espirituales como trata de vendernos Ron. Aunque se identificara con el mensaje de paz y libertad que transmitía por su nombre, jamás se lo hubiera cambiado si no hubiese sido su apodo en primer lugar… y si la idea no hubiese sido verdaderamente cool.

Free hacía las cosas con naturalidad, porque le apetecía ser y sentirse diferente. Era un jugador auténtico, que se creó una imagen de marca antes que existieran, y la respaldo con su juego, no exento de ineficiencias, pero siempre fresco, como él. En el siglo XXI, su personaje probablemente habría acabado engulléndolo como ha hecho con otros. Pero por suerte, podemos tener el recuerdo de que existían este tipo de jugadores cuando la que la excentricidad todavía no era impostada.

Las mayores pifias de la temporada NBA

Antes de que nos quedemos quién sabe cuánto tiempo sin baloncesto, vamos a recordar nuestras 10 pifias favoritas de esta temporada en la NBA. Nos hemos dejado algunas, otras no las recordaremos, pero si crees que las hay mejores, déjanos un comentario con tu favorita.

10. Algo parecido hicieron a Iguodala y Iverson…

Anthony Morrow se encuentra con un taponador inesperado en su camino al aro.

9. ¡Arriba! ¡En la sección 314!

Espero de corazón que hayan detenido al francotirador que disparó a Chris Bosh en el United Center.

8. Y Bosh se lleva la asistencia

Parece que solo LeBron estaba despierto aquel día en Minny

7. Máquina de anotar

Tenemos por aquí a McGee con sus intentos por conseguir el punto que le faltaba para su triple doble, que fueron hilarantes.

6. El pase imposible

Que LeBron James es uno de los mejores pasadores de la Liga, lo sabemos todos. Pero intentar pasarla utilizando la cara de Chris Bosh, ya es rizar el rizo.

5. Eso es un palmeo y lo demás son tonterías

¿Quién dijo que Darko Milicic no tenía una buena muñeca a media distancia?

4. Y querrás que te pite la falta…

JJ Redick. Joey Crawford. Solo puede quedar uno. O ninguno.

3. ¿Quién, yo?

Nadie parecía tener claro quien debía tirar los tiros libres aquella noche en Phoenix…

2. Artest es taponado por el aro

Con los Lakers a 19 minutos y 19 de puntos de ser eliminados de los Playoffs, Ron Artest es taponado por el aro en el que tal vez sea el salto más desganado del año.

1. Von Wafer y su mate fallado

Ya llevamos unos cuantos mates fallados, pero ninguno tiene las repercusiones del de Wafer. El alero céltico se queda celebrando el mate y al darse la vuelta para volver a defender provoca los dobles de Jermaine O’Neal.

¿Y ahora qué?

Después de la rotunda e inesperada derrota angelina en Play-Off, en la que el equipo de Phil Jackson se desmoronó completamente, la solución para mucha gente parecía sencilla: que empiecen los movimientos y los fichajes en Los Angeles Lakers. Traemos a un base como Chris Paul y/o nos hacemos con el descontento Dwight Howard y todo resuelto. Pero las cosas no son tan fáciles. Por partes.

En primer lugar, el mercado de traspasos de la NBA ahora mismo, está acechado por la incertidumbre. El 30 de junio se acaba la CBA, o lo que es lo mismo, el Convenio Colectivo, y clubs y jugadores tienen que acordar uno nuevo, en el que los términos y las condiciones podrían cambiar por completo. Se han lanzado propuestas en todas las direcciones de parte de la NBA, como por ejemplo reducir los ingresos de los jugadores en 800 millones de dólares (algo más de un tercio de lo que cobran ahora mismo) de forma progresiva o incluso “retroactiva” aplicándose a los contratos ya firmados, poner el llamado tope salarial duro en el que los equipos no pueden exceder la cifra marcada o seguir usando un sistema similar bajando el tope, la aplicación de una designación de jugador franquicia que ayude a los equipos a retener a sus estrellas, contratos más cortos y sin garantizar, etc… Aunque hasta el 30 de junio se pueden hacer traspasos, es difícil que veamos a alguien mover ficha, sin saber como funcionarán las reglas del juego el año que viene. Y eso si hay año que viene…

Teniendo en cuenta esto, como yo creo que el acuerdo será muy parecido a los términos actuales, solo que con una mayor flexibilidad para que los equipos se puedan desahcer de los jugadores que den bajo rendimiento, y con algún mecanismo que permita hacer ofertas ligeramente mejores a los equipos para retener a sus estrellas, vamos a asumir de aquí en adelante, unas reglas del juego iguales a las actuales. Y en este escenario las posibilidades de renovación de los Lakers son imposibles sin remodelar por completo la plantilla.

Los objetivos principales, está claro que serían el pivot de Orlando, Dwight Howard que podría ejercer su derecho a disfrutar de la agencia libre en el verano de 2012, al igual que los bases Chris Paul y Deron Williams. Ese verano los Lakers tendrán 71.1 millones comprometidos entre Kobe Bryant, Pau Gasol, Lamar Odom y Andrew Bynum, cuando el límite salarial de este año, por ejemplo, es de 58 millones de dólares. Y eso sin añadir, los 17 millones que todavía estarán cobrando entre Ron Artest, Luke Walton, Steve Blake y la opción que tendría ese verano Derek Fisher de extender su contrato un año más por 3.4 millones.

Es decir, es imposible que los Lakers pudieran entrar en un mercado de agentes libres en 2012, sin que las reglas del juego hayan cambiado mucho, manteniendo su plantilla. Si tenemos cuenta que Kobe cobrará 27.8 millones, y que ningún fichaje de campanillas aceptaría menos de 15 millones por muchas ganas que tenga de venir a Los Angeles (aunque podrían ganar en teoría hasta 19 millones en el caso de Howard y 17.1 en el de Paul y Williams), estos dos jugadores cobrarían ya 42.8 millones, dejando apenas unos 16 millones en espacio salarial. Eso significaría que el equipo tendría que renunciar a Pau Gasol, que cobrará 19 millones esa temporada, a duras penas podría retener a Bynum (16.1), y si lo hicieran, tendrían que decir adios a Odom (8.2 millones en la 2012/2013) y Artest (7.2 millones), y eso suponiendo que hayan colocado a los Waltons y Blakes de la plantilla, y teniendo en cuenta, que la plantilla de Lakers iba a quedar vacía, esperando a ser rellenada con jugadores de salario mínimo.

Resumiendo, que una situación en los términos actuales, y salvo que uno de los jugadores acepte, por primera vez en la historia de la NBA, un descuento tremendo de sueldo, es imposible juntar en el periodo de agencia libre a Bryant y Gasol con uno de los tres deseados. Dos de los tres 7 pies de Lakers, uno de ellos, casi de manera obligada, Pau, tendrían que ser traspasados o cortados (los Lakers podrían deshacerse de Bynum y Odom ese verano gratis).

Viendo que la agencia libre no es una opción viable, hay otra manera, que es el traspaso, el intercambio de cromos. Aquí, con las reglas ya conocidas, los Lakers tienen que ofrecer al otro equipo un montante en salarios comparable al que estén dispuestos a absorber y por tanto, el límite salarial, no es tanto problema.

Pero si estás pensando en el verano pasado, en las situaciones de LeBron James, Chris Bosh o Carmelo Anthony, esta es muy diferente. Los Lakers no tienen apenas poder negociador. Casi ninguno.

Hay que tener en cuenta que los Cavaliers, Raptors o Nuggets tenían la amenaza enfrente de que equipos como Chicago, Miami o New York tenían espacio salarial, para ofrecer a sus jugadores un contrato en el periodo de agencia libre, sin que ellos recibieran nada cambio. Los Lakers, tal y como están construidos, no presentan esa amenaza. Orlando, New Orleans o New Jersey no van a perder sus jugadores sin recibir nada a cambio ante los Lakers de Kobe y Pau.

Sí que es verdad que habrá franquicias preparadas a echar la caña, como por ejemplo New Jersey, y por ello los equipos pueden estar dispuestos a negociar por sus jugadores, pero la falta de una verdadera amenaza, de un equipo histórico, en buena posición y en mercado grande, añadido al hecho de que, casi seguro, en la nueva CBA los jugadores van a tener por lo menos un ligero incentivo para continuar con sus clubs, hace que la urgencia no sea comparable: Howard o Paul simplemente han pasado de ser intocables a transferibles por el precio justo. Puede que un poco más. Ni un centavo menos. La NBA ha cambiado de ser el escenario en el que Garnett y Gasol cambiaron de equipo por cacahuetes, al mundo en el que los Nuggets dejan en porretas a los Knicks, y les hacen pagar el gusto y las ganas por Carmelo.

Por tanto, los Lakers no pueden dar 50 centavos por un dólar, si se quieren hacer con alguno de esos jugadores, tendrán que hacer una buena oferta, que se ajuste al precio del mercado del jugador. De nuevo, salvo enajenación mental en alguna directiva, es imposible traer a uno de estos jugadores sin mover 2 de las 3 torres. Como además, los Lakers no pueden ofrecer en principio, salvo colaboración de terceros equipos, jovenes con proyección, y jugadores buenos con contratos razonables, la única golosina que pueden incluir en un traspaso, es absorber uno de los malos contratos firmados por las otras franquicias. Propuestas de traspaso que al menos llegarían a ser escuchadas, por ejemplo, son las siguientes:

En el primer caso, los Lakers mandarían a Pau y a Bynum a Orlando a cambio de Howard y de un Gilbert Arenas con un papel más cercano al de rémora salarial que al de jugador de provecho.

En el mejor de los escenarios posibles que se me ocurre que Orlando puede estar dispuesto a discutir, los Lakers podrían retener a Pau traspasando a Odom y Bynum por Howard y Jameer Nelson, pero dudo mucho que Orlando pique con esta transacción. En definitiva, casi cualquier traspaso con Orlando pasaría por incluir a dos de los tres grandes, y recibir a cambio a Howard acompañado de Arenas, Turkoglu o Redick.

Con New Orleans, tendríamos una situación parecida, los Hornets no tienen prisa ninguna como para aceptar ahora mismo algo menos que dos jugadores, y empaquetar los 4 años de contrato que le quedan a Emeka Okafor e incluso los 3 años de Jack a los Lakers.

Si nos ponemos creativos, se puede imaginar un escenario en el que los Lakers solo tengan que deshacerse de uno de la terna Gasol/Bynum/Odom, pero pasaría por el más difícil todavía: convencer a un tercer y cuarto equipo, de reciclar los contratos sobrevalorados de Artest, Fisher, Blake o el intraspasable Walton, en una pieza de similar valor a Odom o Gasol, una tarea hercúlea, que de llevarse a cabo tendría que convertir a Mitch Kupchak en Ejecutivo del Año.

Y ya por último, no hay que olvidar, aunque eso a veces sea lo de menos, que los Lakers no tienen entrenador para el año que viene. Aunque uno no cree que Brian Shaw, Rick Adelman o quien quiera que venga pondría problemas a entrenar a Bryant con Howard o similares, no sería empezar con buen pie plantear un megatraspaso antes de conocer la opinión del nuevo coach, pienso yo.

Así que en resumen, los Lakers no pueden añadir a uno de los tres deseados sin remodelar por completo la plantilla, y el panorama actual de incertidumbre no invita ahora mismo a movimientos y fichajes drásticos. Esta es la realidad a la que se enfrenta la franquicia angelina.

Dos historias de Navidad

El enfrentamiento estrella de Navidad nos dejó dos trineos con los renos tirando en direcciones opuestas. Los Lakers se enfrentaban por primera vez con los nuevos Miami Heat, y la contienda solo tuvo un color, el esperado si hubiéramos visto hacia donde iban ambos equipos el último mes.

Empezamos con Miami, el equipo que resultó ganador. Los Heat no van a ganar 72 partidos o más como mucha gente creía que iba a suceder (aunque matemáticamente aún puedan hacerlo), ni tampoco van a acabar rozando el 50% que llevaban a los 17 partidos de la temporada, y sirvió de mofa cuando su récord registraba 9-8. Miami acabará si todo va bien entre 60 y 65 victorias, y será uno de los equipos que pueden aspirar a todo.

El discutido Spoelstra ha apostado por un sistema que para la Temporada Regular le va a valer, en el que el equipo aprieta en defensa, y el que consiga parar el ataque rival, tiene libertad para hacer lo que quiera en el otro lado del campo. Y apretar en defensa, es quedarse corto para expresar lo que está haciendo la franquicia de Florida. Son el equipo que menos puntos en contra recibe (90.8 por partido, 86.7 en sus últimos 15 partidos) y si lo ajustamos al número de posesiones, son el segundo mejor equipo de la Liga en defensa, con un Deffensive Rating de 99.9 (después del 99.0 de Boston). Son el mejor equipo de la Liga en forzar a sus rivales a un peor porcentaje de tiro de campo, de tres y libre (.424, .311 y .722 respectivamente), sin tener un juego interior conocido por su defensa. En las 10 últimas temporadas, sólo 24 equipos han tenido un Deffensive Rating por debajo de 100, y un común denominador en todos esos equipos solía ser una gran presencia en el juego interior: Tim Duncan (7 veces, 2 de ellas con David Robinson), Ben Wallace (3), Kenyon Martin (3), Kevin Garnett (2 más la de este año), Vlade Divac y Chris Webber (2), Elden Campbell, Yao Ming, Alonzo Mourning, Marcus Camby, Chris Dudley, Jermaine O’Neal y el dúo Theo Ratfliff/Dikembe Mutombo. Miami lo ha conseguido con Chris Bosh y un comité formado por Joel Anthony, Ilgauskas y Dampier.

La defensa asfixiante que están poniendo en la cancha se va a traducir bien a Play-Off, con la incógnita de saber que sucederá si le aprietan las tuercas en el juego interior, pero de lo que hay más dudas es del ataque libre. Ahora que estaban corriendo algo más desde que han dado más minutos a Chalmers (aunque contra Dallas, Phoenix y Los Angeles volvieron al ritmo de principio de la temporada), es mucho más fácil que funcione. La improvisación funciona de manera óptima con la transición. Pero en mayo, equipos expertos como Celtics o Lakers, encuentran maneras de hacer ajustes y pararte el ritmo, al menos en alguno de los 7 partidos de la serie. Si yo fuera Spoelstra, desde luego, aprovecharía partidos en los que la ventaja supera la veintena o los intrascendentes del final de temporada para probar cosas.

La defensa ya la tienen, y los papeles en el equipo, también. Por fin han dado con la fórmula en la que todos parecen sentirse cómodos, y más que de Miami Vice, parece tomada de Pulp Fiction. Los Heat son el equipo de Wade. Dwayne marca el ritmo, dirige y está atento a todo lo que sucede. Es el Marsellus Wallace, el lider del equipo. LeBron ha escogido el papel del Señor Lobo. Llega, hace su ritual con el polvo de talco, termina en 10 minutos lo que necesita de 15, deja al personal con la boca abierta y se va. No es un líder, ni quiere serlo. Él solo resuelve problemas, y en eso es el mejor. Chris Bosh es el currante, el Jules Winnfield de la película. Marsellus corta el bacalao, el señor Lobo hace el trabajo sucio, y él se encarga de lo que queda y le dejen. Y pese a que empezó dubitativo, tal vez por encontrarse fuera de papel, ahora lo hace con precisión bíblica. Ezequiel, capítulo 25, versículo 17.

La otra cara de la moneda en Navidad fueron los Lakers, que se reencontraron con fantasmas del pasado. Tercer año seguido perdiendo, por buena diferencia, el 25 de diciembre. Los dos años anteriores, ganaron el campeonato, así que nada de que preocuparse. ¿O sí? Los Lakers se encuentran terceros en la Conferencia Oeste, con el mismo número de victorias que el cuarto (Utah) y el quinto (Oklahoma) pero con uno y dos partidos menos que ellos, pese a haber disfrutado, con mucho, del calendario más favorable hasta ahora: los Lakers son el 30º equipo de la Liga en el baremo Strength Of Schedule (Fortaleza del Calendario), mientras que salvo San Antonio que está en la posición 24, el resto de los oponentes del Oeste están por encima de la media, situándose Dallas incluso como 3º. Para quién no crea en estas estadísticas y sus ajustes, damos otro dato revelador, los Lakers solo han ganado a dos equipos por encima de .500: Bulls y Blazers.

El equipo con la mayor media de edad de la Liga nunca se había visto tan vulnerable desde la llegada de Gasol: jamás habían perdido cuatro partidos seguidos como ha sucedido este año, y ahora llevan una racha de dos derrotas seguidas a San Antonio, y si pierden, tendrían que evitar un nuevo póker de derrotas el día siguiente en New Orleans, sin tregua alguna. Los campeonatos no se ganan ahora, y hay muchos motivos para creer que los Lakers siguen siendo el equipo de élite si se es optimista. Bryant puede estar jugando a medio gas, pensando más en llegar fresco a los meses de batalla. Pau está fundido después del sobreesfuerzo que conllevó mantener al equipo al principio de la temporada, pero la vuelta de Bynum y la llegada de otro cuerpo grande más, Joe Smith ayudará a un reparto más racional de los minutos. Artest, el jugador con peor nota del equipo hasta ahora, será llamado de vuelta a la concentración por Phil Jackson cuando el equipo más lo necesite y eliminará las distracciones superfluas a final de temporada. Y del monstruito de tres cabezas que blanden en el puesto de base, por fin alguno de los tres se dará cuenta en cada partido de como hacer para no ser destrozados por cualquiera que se presente por allí, Lentejita Boykins, el último ejemplo.

Al final, las cosas nunca son para tanto. Más desahuciados que los Celtics, que después de un buen inicio terminaron la Temporada Regular el año pasado como un equipo mediocre con un record de 27-27 en los últimos 54 partidos, no parecen, y el equipo de Boston fue eliminando a Wade, a LeBron, a Howard y se quedaron a un cuarto de dejar en la cuneta a Kobe y Pau. Pero como no somos pitonisos, solo podemos hablar de lo que vemos, los datos que tenemos, y las sensaciones que nos transmiten. Y ahora mismo, los Heat pintan muy bien, y los Lakers, mal.

El quinteto de la semana (21-11-10)

Jason KiddTremendo el vídeo de Jason que ponen en el marcador del American Airlines Center.

Matt Barnes – Sus 24 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias con porcentaje perfecto de tiro (5/5 tiros libres, 2/2 de 2 y 5/5 de 1) del pasado viernes añade su lista a aquellos jugadores que logran igual o más de un 20/5/5 sin fallar un tiro. Desde la temporada 86/87 sólo lo han conseguido él, Gary Payton, Charles Barkley y …

Pau Gasol – Algo que no se hacía desde el ’95 lo hacen dos Lacustres en tres días. Si no fuera por Paul, candidato a MVP.

Ron Artest – Sigue el dominio Laker en el quinteto, pero este está aquí por los méritos que hizo en Indiana… El viernes se cumplieron 6 años del Malice in the Palace.

Blake Griffin – Lo de los 44 puntos 15 rebotes no es más que la gesta semana contra los Knicks que estamos acostumbrados a tener, y vamos a tener que dejar de incluir en el quinteto… pero no podemos ignorar esto.

La Calculadora

En una calculadora lo más importante son los números, aquí en La Crónica Desde El Sofá tendremos nuestra propia Calculadora donde hablaremos sobre números, estadísticas y demás.

Como la temporada no ha empezado, por qué no hacemos un repaso a los dorsales?

Este año ha habido algún que otro cambio sonado en cuanto a dorsales, LeBron James abandona su 23 para vestir el 6 en los Heat. Gilbert Arenas cambia su mítico 0 al 9. Ron Artest deja su homenaje a Michael Jackson y se pasa del 37 al 15. O’Neal vestirá el 36 en los Celtics mientras que John Wall será el 2 en los Wizards.

El número más alto vestido por un jugador será el 92 del jugador de los Dallas Mavericks DeShawn Stevenson, mientras que sólo 5 jugadores vestirán un dorsal superior al 55, esto se debe a que en la liga universitaria (NCAA) está prohibido vestir un número mayor que el 55 de ahí que al muchos jugadores intentar heredar su número universitario o alguno similar, no hayan muchos casos  mayores al 55.