Viva la PEPE: Chicago Bulls (3) vs. Milwaukee Bucks (6)

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Cómo han llegado los Bulls

Candidatos al título en un principio, la temporada en Chicago ha sido agridulce. Si en verano nos dicen que Jimmy Butler iba a ser el mayor candidato a jugador más mejorado, que Pau Gasol lideraría la Liga en dobles-dobles y que encima Nikola Mirotic sería el candidato contestatario a Rookie del Año, pensaríamos en Chicago como favoritos indiscutibles.

Pero la defensa ha pasado de ser una fija entre las mejores de la Liga a estar mucho más cerca de la media; Joakim Noah, después de operarse la rodilla, ha jugado posiblemente la peor temporada desde de su carrera y parece un jugador mundano, y Derrick Rose ha vuelto a tener problemas, aunque llegue de milagro (y no sabemos a qué precio) a estos Playoffs.

Los Bulls han sido brillantes por momentos, tienen la plantilla más redonda desde el mágico 2011 y un ataque más fresco. Simplemente no han sido capaces de juntar todo lo bueno a la vez y mantenerlo con regularidad en ningún momento de la temporada. Y aún así son terceros.

Cómo han llegado los Bucks

El equipo que más partidos perdió la temporada pasada se rejuvenecía hasta en el banquillo… y aún así se clasifican para Playoffs. Encallados en la sexta posición del Este desde que Cleveland les adelantó el 19 de enero, los Bucks llevan todo el año en una isla, por debajo de los verdaderos pretendientes, pero un poco por encima de los equipos que han perdido más partidos que ganado. Han bajado el ritmo de victorias, pero han jugado sin presión.

Jason Kidd ha montado un equipo basado en la defensa y en la envergadura infinita y ha sabido extraerle la cantidad de ataque justa para sacar partidos adelante, pese a que durante el camino se han encontrado con varias piedras. Perdieron durante la temporada por problemas personales al que debería haber sido el ancla de su zona Larry Sanders, se les lesionó su flamante novato Jabari Parker y traspasaron al jugador que más rendimiento les estaba dando, Brandon Knight, por Michael Carter-Williams, un base que encaja más con el biotipo buscado por los arquitectos de la plantilla. Pero el equipo ha seguido aguantando, viendo como se desarrollan jugadores tan interesantes como Giannis Antetokounmpo o Khris Middleton.

Rotación de Chicago

Por lo visto durante la temporada, el quinteto titular que Thibs usa cuando todos están sanos es el formado por Rose, Butler, Dunleavy, Gasol y Noah. Tras ellos, Taj Gibson, Mirotic, Aaron Brooks y Tony Snell se han ganado los minutos, y por ahí revolotea un Hinrich que apenas tiene sitio cuando todos están sanos, pero como el malo de un slasher, siempre acaba volviendo a aparecer.

Brooks es el suplente de Rose, pero no su complementario, por lo que sus minutos serán los que Derrick no juegue. Snell entrará en el hueco que deje Dunleavy y lo poquito que se rescate de las minutadas que previsiblemente le esperan a Butler, aunque Hinrich puede recortar algo en el puesto de 2, y Mirotic en el de 3, donde es menos efectivo.

El encaje de bolillos será necesario por dentro: 96 minutos parecen muy poquitos para repartir entre Gasol, Noah, Gibson y Mirotic, y los del último cuarto serán especialmente jugosos. Thibodeau ha dado bola a todas las combinaciones de los cuatro durante la temporada, y Gasol ha sido el único casi fijo al final de los partidos decisivos. Thibs ha utilizado mucho últimamente en esa posición a su fetiche, Gibson, pero este llega a Playoffs con el hombro maltrecho. Y en partidos que vengan desde atrás, la opción de abrir el campo con Mirotic será muy golosa.

Rotación de Milwaukee

Tras mucho ensayo y error, por obligación o sin ella, Kidd parece que tiene definida ya una rotación para Playoffs. La llegada de MCW coincidió con la puesta a punto de Ersan Ilyasova, y el entrenador aprovechó la oportunidad para añadir también a Zaza Pachulia al quinteto. Después de dar vueltas y vueltas al cinco inicial y al reparto de minutos durante todo el año, se ha quedado con un Carter-Williams, Middleton, Antetokounmpo, Ilyasova y Pachulia, que lleva más de 20 partidos junto y que sólo rompió para que Dudley formara como 4 titular ante los Warriors y castigar a Antetokounmpo por razones desconocidas contra Cleveland.

Además, el quinteto se ha asentado también para cerrar los partidos (con Jerryd Bayless o OJ Mayo presentes en algunas ocasiones cuando el equipo necesita un extra anotador). Esto marca un claro contraste con la locura que imperó el resto de la temporada. A Kidd le gusta jugar con los emparejamientos, las combinaciones y las rachas, pero parece que cuando ha visto acercarse los Playoffs ha decidido poner fin a las probaturas.

Tras dar un poco de bola a jugadores como Johnny O’Bryant, Miles Plumlee o Tyler Ennis, estas últimas semanas Kidd ha concentrado la rotación en 9 hombres, con Bayless, Mayo, Jared Dudley y John Henson saliendo desde un banquillo con mucho nivel. Bayless o Dudley suelen ser el primer cambio del quinteto titular, y Mayo se encarga de llevar el peso ofensivo al comienzo de los cuartos pares, pero los Bucks de momento no tienen un patrón definido de sustituciones: los jugadores exteriores son altamente intercambiables, y siempre juegan con cuatro pequeños (si haciendo un poco de trampa, contamos a Ilyasova como uno), sin juntar a Henson y Pachulia en el juego interior, pero siempre con uno de ellos en pista.

Los Bulls en ataque

Por comparación con otros años, aún con lo poco que hemos visto de Rose, este es el equipo más dinámico y alegre en ataque de la era Thibodeau: el del primer año fue claramente mejor, pero con más tiro, pase y capacidad atlética repartida por toda la plantilla, este equipo es más directo.

Nadie los va a confundir con los Warriors, pero esas posesiones de yo-yo durante quince segundos o Noah entrenando abdominales oblicuos esperando que uno de los miles de bloqueos indirectos libere a alguien, han sido menos habituales este año.

Tener a Rose operando la defensa desde el bloqueo directo le da otro ritmo al ataque de los Bulls. No siempre es bonito, porque Derrick no está al 100%, pero es poético que su dirección de juego sea un microcosmos de lo que le sucede a Chicago: una mezcla de destellos con momentos olvidables. Hay penetraciones con el vigor de antaño, seguidas por momentos en los que se conforma con tirar de 3 con el defensor delante, sin muchos preámbulos. Quizá los Bulls sean ciclotímicos precisamente por esto, porque se mueven a su ritmo.

Con esta situación, y con Noah reducido a la más mínima expresión en ataque, cuando no haciendo daño a su propio equipo, la contratación de Pau Gasol y la aparición de Jimmy Butler como capaz anotador individual han sido una bendición.

El año de nuestro compatriota ha sido muy reseñable, aunque ligeramente diferente a lo imaginado, al menos en esta casa. Esperábamos encontrar la mejor versión del Gasol distribuidor, haciendo daño con el juego entre postes con Noah, y verlo en un plano más discreto en la tarea anotadora. Todo lo contrario.

Pau este año ha sido, sobre todas las cosas, un finalizador. La sociedad con Noah no ha alcanzado todo su potencial, y los Bulls le han tenido que buscar como una primera opción para anotar, tanto en balones al poste, como implicándole en bloqueos directos, tanto como continuador, como de tirador. Y ha cumplido.

Por su parte, Butler, ha pasado de ser un jugador que sólo utilizaban como tirador o cortador, a tener responsabilidad en los bloqueos directos y pases a la mano que todo protagonista exterior del ataque de Chicago debe manejar. El año pasado hubiera sido impensable verle meter triples tras bote con semejante tranquilidad, este año, no esperamos menos del “20 puntos por partido” más sorprendente de los últimos tiempos.

Un arma de los Bulls en finales apretados este año cuando han tenido al quinteto titular sano es precisamente juntar a los dos exteriores en un bloqueo directo entre bajitos. Las ventajas de este dos contra dos, son, por un lado, que el tiro de Butler es más respetado que el de los hombres altos, lo que da más maniobrabilidad a Rose. Por el otro, los exteriores no están acostumbrados a defender al bloqueador, y sufren de una indecisión que a veces resulta crítica.

También lo utilizan como una manera de conseguir un cambio favorable para que Butler pueda postear, o sacar una oportunidad de lanzarle hacia el aro en carrera, donde es muy bueno sacando faltas.

Aquí vemos a Butler, defendido por Jason Richardson poniendo un bloqueo directo a Rose en lo alto de la bombilla.

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Jimmy aplana a Sampson y Rose, en lugar de dirigirse hacia la canasta, pasando el bloqueo frotándose con Butler, da una gran zancada hacia el ala para crear separación. El cambio ya está hecho.

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Los Bulls han logrado fácilmente el emparejamiento que querían, pero se van a encontrar con uno de los problemas que tiene este juego de dos-contra-dos con exteriores: si no involucras a tus hombres altos, estarán los dos del rival preparados para defenderte, y más cuando los tuyos no infunden terror como tiradores y no estiran la pista.

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Jerami Grant estropea la jugada para Chicago protegiendo el aro, algo que se podría haber evitado quizá con más acción entre Gasol y Gibson, o esperar a quintetos pequeños con Mirotic de ala-pívot para ejecutar la jugada. Imaginad como cambiaría la situación si Gibson estuviera esperando en el ala, más allá de la línea de 3. En ese hipotético caso, la ayuda de Grant acabaría sirviendo para conseguirle un mate a Gasol.

Y así llegamos a Mirotic, el jugador que cambia la dimensión del ataque de Chicago, si y sólo si, juega de 4. No es que individualmente no rinda como alero. La mayor preocupación cuando le buscábamos puesto a priori, era el qué sucedería cuando tuviera que defender a alguien más pequeño. En eso, más o menos ha cumplido, sin penalizar al equipo. Puede jugar de 3 y no ser un lastre, demostrado está. El problema es que entonces, tampoco es un factor diferencial.

Ha hecho más daño por rapidez que por talla (y tiro, un 31.6% desde el triple este año), y para que Chicago note una mejora del espaciado ofensivo, Mirotic tiene que entrar por un jugador interior: si reemplaza a Dunleavy o Snell, la cosa queda muy parecida a como estaba.

Mirotic está haciendo daño de todas las formas posibles: con tiro, posteando, continuando, cortando e incluso como manejador de balón en el bloqueo directo. Pero donde ha encontrado un filón es en la penetración más finta. Los cuatros abiertos suelen ser los jugadores con más tiempo para tirar de 3, porque es a los que más tarde y más desesperadamente les llegan a cerrar. Pero muy pocos aprovechan esto para fintar, dejar volar a su rival, y penetrar cómodamente a canasta.

mirotic1Mirotic sí lo hace.

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También desde el banquillo está teniendo una gran temporada Aaron Brooks, el nuevo base de contrato mínimo al que Thibs hace internacional. Brooks nunca ha tenido problemas para sacar triples del más mínimo amago de bloqueo durante toda su carrera, pero eso te deja presa de rachas y condenado a la irregularidad.

Este año, su progresión como penetrador ha sido muy divertida de ver, y ahora tiene las dos herramientas en su arsenal, sobre todo cuando juega con Mirotic y contra suplentes. Thibodeau regala el medio de la pista a sus bases, y a medida que ha ido aprendiendo a utilizar la reputación y los movimientos de sus compañeros para atacar el aro, se ha ido animando más. Sigue siendo un jugador muy pequeño como para destacar cerca del aro, rehuye el contacto, y sus bandejas son más bien fadeaways laterales a tablero. Pero hacerle penetrar es la única manera de que le pique el gusanillo de ser distribuidor, ya que de pases desde el triple no vive un base.

Os dejamos para terminar con el ataque de Chicago con una jugada que están usando mucho este final de temporada para encontrarle una canasta fácil a Gasol. Los Bulls comienzan con una acción típica de ataques basados en la motion offense con Derrick Rose pasando el balón a Butler, y haciendo el corte UCLA hacia el poste bajo izquierdo. Tras bloquear para Rose, Noah bloquea además para Dunleavy, y Gasol, que tiene el balón en el ala izquierda, tiene la posibilidad de pasar a cualquiera de los dos, pero declina lo que parecía una buena oportunidad para volver a pasársela a Butler y resetear la jugada.

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En este momento la defensa de Philadelphia está descompensada, e inclinada al lado fuerte, donde han ido a defender a los dos cortadores, que parecen haberse rendido tras no recibir el pase. En este momento, y muy rápidamente, Noah sube al poste alto, a recibir, estirando la pista, mientras Dunleavy bloquea para Gasol.

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Pau aprovecha entonces que no hay protección del aro en Philly para cortar hacia el aro y hacer un mate con toda tranquilidad. Aquí tenéis otro ejemplo de la misma ejecución.

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Los Bulls en defensa

Una de las grandes sorpresas de este año es ver como la defensa del entrenador más copiado en este apartado en toda la NBA se ha diluido. Siguen siendo un equipo por encima de la media, pero donde antes había un esquema dominante, ahora hay un equipo al que cualquier atacante sólido en el bloqueo directo puede abrir en canal.

Mover de posición a Noah, que no está bien físicamente, ha sido un fracaso, ya que la diferencia entre tener en última línea de la defensa al Joakim DPOY de otras temporadas o a Pau en la recta final de su carrera, es considerable. El esquema de Chicago puede dejarte sin ayudas, y los exteriores rápidos se aprovechan de Gasol, que se coloque donde se coloque, pierde. Si presiona la salida del bloqueo le superan por rapidez y le dejan detrás de la acción, y si espera muy atrás da todo el medio de la zona a un jugador que habitualmente es lo suficientemente hábil para aprovecharlo. No tiene la rapidez para colocarse en ese punto justo de la pista en el que está lo suficientemente cerca de la acción para perturbar la jugada, y del aro para protegerlo, y no puede cambiar en los jugadores exteriores con la ligereza del Noah sano.

También están reboteando peor que otro años, pese a los números de Gasol, y sufren especialmente con reboteadores ofensivos rápidos y atléticos que se escabullen alrededor de los interiores de Chicago, que no pueden cerrar el rebote. Y el mayor protagonismo de Jimmy Butler en ataque viene a costa de una menor implicación con la defensa.

Empezamos por lo malo porque en los Bulls es noticia, pero como ya hemos dicho, este equipo no es en absoluto un desastre. Pau no puede contener la penetración rival, pero su colocación al menos impide al hombre alto rival continuar al aro, y fuerza a su par a muchos tiros de media distancia, algo considerado positivo en el esquema. Son un equipo grande en casi todas las posiciones de la rotación, lo que ayuda mucho en defensa.

Y no han perdido lo más mínimo defendiendo la linea de 3: ningún equipo pone más difícil conseguir un triple desde la esquina que los Bulls, y ya son muchas temporadas a este nivel. Ante la disyuntiva de ayudar en la penetración o defender el triple, Chicago elige casi siempre la mejor opción. La ayuda nunca puede venir a costa de regalar una opción de triple, y es preferible que lo haga desde el lado débil, para que sea algo más fácil recuperar.

Además, muchas veces, la ayuda es solo un farol: los jugadores de Chicago amagan con acercarse a la pintura solo con la intención de disuadir a su rival, algo que consiguen si llegan en el momento justo, y luego vuelven a su emparejamiento.

Utilicemos la siguiente jugada de ilustración. Tras un poco de acción, los Wizards intentan ejecutar un bloqueo directo con Gortat y Wall. Rose hace lo que se le pide a los defensores en Chicago: tratar de negar el bloqueo, que no pueda utilizarlo. Fijaos también en la posición de los alas, Butler y Snell, defendiendo la jugada. La intención de Chicago es que Wall salga por la izquierda, y ese es en este momento el lado fuerte del ataque. El alero defensor de esta mitad del campo, Butler, permanece cerca de su tirador, aunque sea el que está más cerca de la ayuda. Mientras Snell, en el lado débil, tiene el permiso y la obligación moral de separarse un poco de su hombre y poner un pie en la pintura.chiice1Rose no tiene éxito en su misión y Gortat es capaz de bloquearlo. Wall da un par de pasos a la derecha y se queda en el centro de la pista más o menos, a punto de decidir si utiliza la pantalla o la niega. Fijaos como Butler y Snell han dado también un par de pasos en esa dirección, ahora su posición respecto a la pintura es simétrica.

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Gortat cambia el sentido del bloqueo y Wall ya lo tiene claro: que sí, que al final se va por la izquierda. Ipso facto, Jimmy Butler se acerca a Beal, Snell se aleja del otro Butler (Rasual) para defender la pintura. Como un balancín perfecto con dos pesos iguales a los extremos.

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Puede parecer totalmente contraintuitivo, ¿no? Fijaos como Jimmy Butler está en el anterior fotograma en la posición perfecta para cerrar a Wall en el codo de la zona si John va por allí… ¿y decide alejarse? Así es justo como no se conceden triples.

Wall se va a encontrar con un Noah con una postura defensiva perfecta en la zona y Gasol está detrás protegiendo el aro si le rebasa. Si Butler se dirige al encuentro del base, corre el riesgo de dejar solo a Beal. De primero de preescolar: si te levantas de golpe del balancín, lo más seguro es que a tu compañero le duelan las pelot(ill)as.

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Finalmente, Wall se tiene que conformar con el tiro de media distancia. Fijaos como los Bulls tienen perfectamente defendidos a Nene, Gortat y Beal. Rasual Butler está solo, pero encontrarlo necesita un pase que cruce la pista, y Snell debería estar atentísimo a la posibilidad, no es una amenaza. Si Rose no se queda en el bloqueo y se mantiene pegado a la cadera de Wall, la defensa ya habría sido perfecta.

Esta disciplina y lo genial del esquema es lo que permite que los Bulls se mantengan como una defensa de aprobado. Cuando un cuatro tirador saca a Noah de la zona, el equipo y Pau son vulnerables (imaginaos la situación de la captura con Gortat en la línea de triple y Joakim fuera de la foto). Pero a la debilidad que tienen, no le suman más errores.

Los Bucks en ataque

Desde que los Bucks han integrado en el quinteto a Ilyasova y Pachulia, Milwaukee basa casi todos su juego en una de esas jugadas que te enseñan en infantiles: cuernos. Recordamos lo que significa la configuración de cuernos: los dos pívots en el poste alto, los dos aleros en las alas-esquinas y el base empezando la jugada en el medio:

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La eficiencia del quinteto titular estaría cerca del Top 10 global de la Liga, por lo que podríamos clasificar el resultado final de competente, pero gran parte del éxito se debe a la cantidad de pérdidas que fuerzan, y lo bien que salen al contraataque, documentando en múltiples Vines con Antetokounmpo cruzando la pista en cuatro zancadas. Pero a media pista, los problemas de MCW con el tiro y las pérdidas les impiden sacar de las jugadas en torno a los cuernos todo el rendimiento esperado de un equipo que, en realidad, tiene buen tiro en el resto de posiciones.

Ilyasova y Middleton (la frecuencia y acierto de este último está siendo comparable a la de los aleros casi All-Star de la Liga, como Chandler Parsons o Wesley Matthews) suponen una importante amenaza como tiradores. También se aprovechan bien las características de Pachulia en el poste alto, como tirador de media distancia o pasador, y con él pueden descargar un poco de responsabilidad a Carter-Williams conduciendo las decisiones en ataque a través del pívot. Además es una distribución que da varias opciones a los jugadores, pero sencilla de entender, lo que simplifica mucho el juego para que MCW y Antetokounmpo sigan con su evolución, y utilicen sus herramientas de la mejor manera posible.

Aunque a partir de cuernos se puede generar mucho movimiento de balón, los ataques de Milwaukee suelen ser directos, y depender de sus exteriores. Ilyasova se dedica principalmente a estirar el campo cayendo a la línea de tres en cuanto pone el bloqueo, con la continuación o el posteo ocasional para mantener a las defensas honestas. Aquí es donde se encuentra Ersan en la mayoría de jugadas nada más que empieza la reacción en cadena.

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Pachulia está más envuelto en acciones intermedias, dando la opción de doblar el balón cuando el pívot defiende demasiado abajo, o sirviendo los pases a la mano con posterior bloqueo en los codos de la zona, cuando los aleros de Milwaukee vienen desde las esquinas para girar hacia el medio de la pista. También es una amenaza de tiro cuando tras poner un bloqueo lateral, cae a la línea de fondo derecha

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Carter-Williams utiliza a los dos bloqueadores directamente para atacar el aro, y Antetokounmpo le ha cogido el gusto a recoger un pase a la mano de MCW y aprovechar el bloqueo del interior en el poste alto para tirar desde lo alto de la bombilla o seguir penetrando hasta canasta.

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Aquí y allá Kidd prueba a reinterpretar la fórmula, cambiando el papel de aleros y pívots en la formación, con los dos aleros en el poste alto y los hombres altos en las esquinas; o con Middleton y Giannis a un lado, y los hombres altos al otro, como en la siguiente imagen. Eso envía a uno de los interiores rivales (o a los dos) a la esquina, alejándoles del aro y la acción.

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Los Bucks son también otro de esos equipos que usa la formación de cuernos para crear un poco de confusión previa antes de postear a uno de sus jugadores. Además en Milwaukee cobra especial sentido, porque los que más juegan de espaldas en este equipo son los exteriores: a Kidd le encanta aprovechar la ventaja que tiene en altura con su perímetro titular, e incluso, durante la temporada hemos visto aprovechar muy bien al lesionado y traspasado Kendall Marshall en esta faceta. No empezar a postear nada más empezar la jugada, les permite alejar ligeramente al hombre alto de la jugada.

La única nota agridulce en mi opinión del elevado uso de cuernos por parte de Milwaukee es que creo que marginaliza un poco a Giannis en la esquina del ataque. Los Bucks cada vez le dan más oportunidades de atacar el bloqueo nada más empezar la jugada, postear e incluso de intentar aclarados, pero cuando insisten en cuernos una y otra vez, lo pueden llegar a sacar un poco del partido.

Al igual que reconocemos que Carter-Williams está teniendo problemas como tirador (los equipos le dejan tirar de media distancia y no es capaz de hacerles pagar aprovechando los bloqueos en el poste alto) y como director de juego (todavía no tiene la visión de los mejores bases y comete un gran número de pérdidas, muchas sin sentido aparente), su juego al poste bajo está siendo muy bueno en Milwaukee, y está sacando réditos inmediatos. De hecho, Kidd ni siquiera necesita un preámbulo y le aclara en el poste bajo directamente y de manera repetida, con muy buenos resultados, tanto en anotación individual como haciendo de vehículo para otras jugadas. De hecho, cuando funciona, pueden llegar a repetir la jugada varias veces, añadiendo nuevas vueltas de tuerca.

Es habitual ver a Antetokounmpo cortar salvajemente la zona en tres zancadas para recibir el balón de un MCW de espaldas si el equipo rival manda ayuda, y los Bucks han incluido también en su libreto un snug con Giannis. El snug es simplemente un bloqueo directo en el poste medio-bajo que se pone al jugador mientras ataca de espaldas a su defensor y lo libera para encarar el aro o tirar de media distancia.

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El snug también lo practican con Middleton, pero en contraste con Giannis, sus bloqueos, en vez de seguir con la continuación hacia el aro, le sirven para caer a la línea de fondo a tirar.

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Otro caso en el que Milwaukee se sale de cuernos es para buscar oportunidades de tiro para el jugador revelación esta temporada, Khris Middleton. Aunque también puede utilizar los bloqueos indirectos en la configuración habitual para buscarse su tiro, fijaos en él cuando los dos interiores de Milwaukee se sitúen más cerca del aro, en el poste medio, al empezar la jugada, porque seguramente sea tiempo de KM.

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En esos casos, los Bucks suelen utilizar una floppy para él, formación en la que 3 jugadores se preparan para hacer un bloqueo indirecto cerca de la canasta, 2 en un lado escalonados, y un tercero del contrario, y el jugador que espera debajo del aro, elige por cual de los dos lados saldrá del bloqueo (o bloqueos) a recibir el balón del base, que está en lo alto de la bombilla preparado para pasar. En la captura anterior, utilizar la pantalla de Pachulia es una opción, y salir por el lado de Antetokounmpo e Ilyasova la otra.

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En este caso, Middleton decide salir por el lado de Pachulia, y encuentra una opción de tiro en media distancia. En el otro lado, Giannis también se ha movido para tratar de despistar a la defensa. Es posible ver también como señuelo a Ilyasova, que cae a la línea de tres.

Con tanto tiro, los Bucks son también un equipo que encuentra oportunidades en el rebote ofensivo pese a que no lo cargan mucho, pero la ventaja en altura de sus exteriores les concede muchas oportunidades puntuales ante equipos que no lo cierran bien, con las que un equipo normal no se suele encontrar. Aquí es importante también el trabajo de Pachulia y Henson, y fijaos como el primero suele palmear los rebotes hacia el exterior en lugar de tratar de acorrarlos él mismo (lo que alguna vez les cuesta un pequeño disgusto en forma de contraataque rival).

Por último, destacar el trabajo de este equipo en las jugadas tras tiempo muerto o de saque de fondo. Hay muchos equipos y entrenadores haciéndolo muy bien (StottsStevens, Bud y los viejos rockeros, Rivers, Pop y Carlisle) pero Kidd (quién lo diría cuando empezó su carrera tirando cubatas a la pista) y su excelente staff técnico están al nivel de los mejores.

Además de algunas de las jugadas de moda como la de las puertas de ascensor, o apilar jugadores para crear confusión, los Bucks están obteniendo muchos réditos de un concepto muy simple: diseñarla para el jugador más olvidado de todos, el que saca de banda. Así ganaron un partido en Phoenix, y siguen utilizando la jugada una y otra vez (el airball es terrible, pero el diseño, perfecto) consiguiendo tiros en lo alto de bombilla, haciendo que toda acción paralela sirviendo de mero despiste. No sé si se atreverán a usarla en Playoffs porque un equipo bien preparado debería verlo venir a millas, pero por si acaso, ya sabéis a quién debéis prestar atención cuando los Bucks tengan que sacar el balón.

Los Bucks en defensa

Milwaukee ha acabado la temporada como el segundo mejor equipo por índice defensivo después de ser el segundo peor el año pasado porque… la NBA es fantástica.

Kidd y el gurú defensivo que se trajo de Brooklyn, Sean Sweeney, han montado una defensa muy agresiva y versátil, en la que los jugadores ayudan y presionan mucho más que la media, no tiene miedo a hacer dos-contra-uno, y cambian cuando es necesario.

Todo esto lo pueden hacer, porque tienen una plantilla con mucho tamaño, y jugadores con una gran envergadura y rapidez (y eso que perdieron a Larry Sanders). Así, se han convertido en el mejor equipo de la Liga forzando pérdidas, y una de las zonas más difíciles de pisar para un atacante rival. Y sus defensas duran 24 segundos, forzando a muchos equipos a tragarse el reloj.

Los Bucks no tienen miedo de nadie, aquí están defendiendo un bloqueo lateral contra Atlanta haciendo un dos-contra-uno al base, pese a la amenaza del tiro de tres de Antic, y con los 3 jugadores restantes ayudando rodeando la zona, incluido un tal Kyle Korver en pista. Esta defensa es mucho más valiente de lo que podrías esperar en un equipo NBA.
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Y no sólo son los bloqueos: tienen las mismas agallas los aclarados al poste bajo, defendiendo al jugador por delante, con la ayuda del jugador (o jugadores, en plural) más cercano en el lado débil, que hace su aparición tan pronto como llega el balón

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Otro punto fuerte de la defensa es su transición defensiva, la mejor de la NBA. No atacan mucho el rebote ofensivo, es un equipo disciplinado volviendo a defender, y la versatilidad posicional les permite coger a cualquier atacante cuando se repliegan, sin crear un barullo sobre quién defiende a quién.

Lo peor que le puede ocurrir a Milwaukee es encontrarse con un ataque que mueva bien el balón y tenga buenos tiradores (como a cualquier otro equipo, la verdad). Si nadie se queda pegado al balón ni hace la guerra por su cuenta, es más difícil atraparlo. Cuando el balón vuela de lado a lado de la cancha, lo más probable es que el error lo acabe cometiendo algún jugador de Milwaukee, olvidando alguna rotación o confundiendo la asignación.

Si la carrera de Larry Sanders no hubiera acabado mal, quizá no tendrían que arriesgar tantísimo, sabiendo que tienen intimiadación de élite. Pero con Pachulia como última línea defensiva, a Milwaukee no le basta con defender el aro: tienen que proteger la pintura entera.

En esta posesión altamente ilustrativa, se ve casi todo lo bueno de la defensa de Milwaukee, y lo que se necesita para batirla

Manos arriba: El staff técnico de los Bucks lleva la cuenta del porcentaje del tiempo que un defensor de los Bucks tiene sus brazos arriba, entorpeciendo la visión y las líneas de pase del rival. Millsap está arrancando la jugada casi en mitad del campo, pero su defensor, Ilyasova, ya está ondeando los brazos.

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Primer pase a Korver, que se encuentra con lo mismo, y así, ad nauseam.

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Manos activas: Los Bucks no tiene miedo a meter la mano, aunque eso pueda suponer un gran número de faltas. Aunque no consigan la pérdida, si logran desviar el balón, ya han conseguido parte de su propósito. Fijaos en el corte de Carroll desde la esquina izquierda: si Millsap recibe el balón limpiamente, podría haber dado una asistencia inmediatamente. Así, han roto el flujo del ataque de Atlanta, y les obligan a consumir unos segundos más del reloj.mil3Cuando Millsap recupera el balón se dirige a lo alto de la bombilla a dar un pase a la mano a Korver. Los Bucks entonces atacan el intercambio haciendo un dos-contra-uno rápido y agresivo al ala-pívot de Atlanta, que casi vuelve a perder el balón.
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Cambios constantes: Por atacar el balón sin éxito, Khris Middleton ha concedido algo de espacio a un jugador muy delicado, Korver. Ilyasova está atento y dispuesto para cambiar y quedarse con él. Siempre es preferible un mal emparejamiento… a que no lo haya.mildef5La zona es lo último que se concede: Millsap pasa el balón al ala izquierdo donde Teague y Horford ejecutan un bloqueo y continuación lateral. MCW no es capaz de negar el bloqueo, pero Pachulia está muy atento para dar un paso clave lateral: Teague ya no podrá atacar el medio y se ve obligado a continuar hasta la línea de fondo. Además Ilyasova está atento para detener la continuación: en caso de duda, la defensa de Milwaukee tiene como prioridad ayudar en la zona primero, y preocuparse de los balones al perímetro después (como veis, en contraste absoluto con lo que ya vimos que hacía Chicago).

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Pese a lo agresivo de todo su esquema, la defensa del bloqueo y continuación de los Bucks se podría calificar de “templada”. El hombre alto no intenta atrapar en un dos-contra-uno al bloqueado (salvo que vea opción de hacer una jugada en el balón, y forzar el robo), pero tampoco espera cayendo tan atrás como en Chicago. Simplemente intentan ponerse delante de la salida de la pantalla, para obstaculizar el progreso del jugador exterior, sin tener que despistarse de su hombre si continúa.

Las líneas de pase se tapan: Carter-Williams ha sido batido en el bloqueo pero todavía puede redimirse: con Pachulia en Teague alguien tiene que defender a Horford. O al menos, la línea de pase, con manos arriba.

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Antetokounmpo también ayuda, quitándole a Teague la opción de la bandeja fácil. Observad que el sacrificio que tiene que realizar a cambio es dejar a Carroll solo en la esquina.

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Recuperar, recuperar, recuperar: Pese a la aparente ventaja, no es aquí cuando los Hawks rompen a Milwaukee. Los brazos de Giannis obligan a Teague a saltar y contorsionarse para dar el pase y Antetokounmpo recupera a tiempo para desactivar la opción del triple. Los Bucks cuentan con que sus jugadores exteriores, especialmente The Greek Freak, son capaces de moverse rápido, recuperar a tiempo y disuadir a los tiradores.

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El error: Carroll trata de aprovechar el mínimo desequilibrio de Giannis para amagar y penetrar, pero Pachulia está atento para no conceder el camino a la canasta, obligarle a parar y permitir a Anteotkounmpo que recupere. Las líneas de pase hacia el corazón de la zona están cerradas, y tienen a un secundario como Carroll, atrapado en la línea de fondo, con 4 segundos en el reloj de posesión. Desgraciadamente para ellos, Carter-Williams ha tenido exceso de celo protegiendo la zona, y ha dejado a Teague irse a una posición donde ya no le podrá alcanzar.nikdef11Carroll pasa a Teague, e Ilyasova amaga con defenderle, pero sabiendo que Korver está un solo pase más allá y que tiene que elegir a uno de los dos, prefiere que tire Jeff a KyleCarter-Williams piensa lo mismo, y Jeff vende bien el pase antes de quedársela para sí mismo.

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Al final los Hawks salen de la posesión con un triple, pero han tenido que esperar al último segundo de la posesión. Y esa es la esperanza para doblegar a la defensa de Milwaukee, seguir moviendo el balón, no cometer errores hasta que ellos no lo hagan y cuidarse de los muchos peligros que ponen. No es nada fácil.

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Las tramas

Rivalidad local Unos 150 km. separan Chicago de Milwaukee, y con una distancia en popularidad y relevancia grande entre los dos equipos, los Bulls van a estar como en casa.

El regreso de Rose a Playoffs Su último partido en Playoffs fue aquel en el que se lesionó por primera vez de gravedad. Ha tardado 3 años, pero por fin está de vuelta.

Los 46 de Pau Gasol logró su mejor registro anotador individual ante este mismo rival, este mismo año. Y pese a que la plantilla ha cambiado, los dos encargados de defenderle son los mismos que aquella vez: Henson y Pachulia.

El enfrentamiento

Los Bulls son mejor equipo, tienen más experiencia y van a jugar prácticamente en casa. Además, son mal emparejamiento para unos Bucks que hubieran preferido encontrarse con Toronto aquí.

Aunque solo lo demuestren intermitentemente, los Bulls tienen la combinación de movimiento y pase que puede desarbolar una defensa guerrillera como la de Milwaukee. Sufren ante bases con buenos instintos para manejar un bloqueo directo e interiores atléticos que les discutan la lucha en el tablero, pero MCW y Pachulia no son de esos (aunque Zaza tenga el único partido de la temporada con ¡18! rebotes ofensivos).

A Milwaukee le encanta postear a sus exteriores, pero buena suerte tratando de ganarle la posición a Rose y a Butler. En el último enfrentamiento entre ambos equipos, MCW metió 15 puntos seguidos, principalmente abusando de Brooks en el poste. Esto no debería suceder otra vez. Los Bucks te dejan sin poder salir al contraataque, pero los Bulls no lo necesitan para anotar. La gran mayoría de equipos no pueden castigar el uso de Dudley como ala-pívot con sus hombres de banquillo, pero en esta serie, se enfrenta a Mirotic y Gibson.

En definitiva, parece que cada fortaleza o pequeña ventaja de los Bucks pincha en hueso contra Chicago.

Aunque la cosa pinta bien para los Bulls, para Rose personalmente podría ser una serie complicada para coger ritmo, por la intensa presión que ponen los Bucks en los conductores de balón. Sería importante que mantenga la confianza incluso si tiene un partido duro, cargado de pérdidas, de los que Milwaukee puede provocar. También será un buen momento para comprobar su complicidad con Butler porque atacar a Carter-Williams sin balón es una de las maneras más inmediatas de hacer daño a Milwaukee.

Esta serie también va a dar a Noah más protagonismo de lo que en Chicago desearían. Jugando como ala-pívot olvida demasiado a menudo a su hombre en la línea de 3, e Ilyasova está encantando con vivir a 7 metros del aro y no se para de mover por el perímetro. Por la presión de Milwaukee, también lo necesitarán como distribuidor secundario con el balón. A no ser que otorguen estas tareas a Gasol, que en Illinois está pasando menos de lo que estábamos acostumbrados. Capaz es.

Viendo además como sobrepuebla Milwaukee la pintura, que no os extrañe ver a Pau ofreciéndose como alternativa para tirar de 3, especialmente si el reloj avanza y la jugada no progresa. Si se pudiera apostar a una cosa tan tonta como si Gasol mete o no 2 triples o más en estas series, cogería el over.

Aunque los Bulls sean el favorito prohibitivo en esta eliminatoria, y el emparejamiento parezca muy favorable, no olvidemos que los Bucks son un equipo correoso, con una defensa de élite, que debería dejar una imagen mejor de la esperada. Y Giannis está golpeando con fuerza el cascarón. No sé si será esta serie, o el año que viene. Pero el huevo está a punto de romper.

Avance de temporada 2013-2014: Philadelphia 76ers

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Lo mejor que pdoríamos hacer en esta previa para representar el año que nos espera de los Sixers, es tanquear nosotros también: empezarla con poco interés, dejar que algunas partes las rellene alguien poco cualificado, y fingir una lesión cuando estemos llegando al final para dejarla a la mitad.

El objetivo de Philly parece claro, y en el contexto de la NBA nos parece respetable (debate para otro día), pero es difícil escribir sobre un equipo en el que sus veteranos estarán en el mercado todo el año, pueden adquirir cualquier peso muerto a cambio de elecciones de Draft o prometedores jugadores en cualquier momento, alargarán la recuperación de las lesiones más de lo necesario, probarán jugadores que quizá no repitan en la NBA y no harán movimientos con la lógica razonable de quien persigue ganar partidos. Ver progresar a sus jóvenes, esperar la redención de Evan Turner y el morbo de si superan o no las derrotas de los propios Sixers del ’73 (peor equipo de la Historia en 82 partidos con un 9-73) serán los alicientes.

  • Radiografía de los 76ers

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • No new friends

Pese a que los 76ers eran uno de los equipos con más espacio salarial tras su operación la noche del Draft, no firmaron ni un solo agente libre hasta mediados de septiembre, cuando abrieron fuego con Darius Morris, y todo lo que han traído son jugadores de perfil muy bajo o peor.

Además de los dos novatos, han llegado tres jugadores que son sobras que Sam Hinkie, anterior mano derecha de Daryl Morey en Houston, se ha traído de allí (los contratos no garantizados de Tim Ohlbrecht y James Anderson, un Royce White que no sabemos aún si jugará, y hay que añadir los derechos futuros sobre Furkan Aldemir), Tony Wroten, el base que los Grizzlies han decidido soltar a los 20 años, el ya mencionado Darius MorrisKhalif Wyatt, producto local que jugó con el equipo en la Summer League y un grupo de jugadores que lucharán por los últimos puestos de la plantilla con veteranos de las ligas de verano y los training camps como Gani Lawal, junto a novatos no drafteados (Vander Blue o Rodney Williams).

En el apartado de bajas, no es que hayan perdido una cantidad de talento descomunal. Toda vez que Bynum no jugó con este equipo jamás, la única pérdida sensible de aquel equipo que estuvo hasta el parón del All-Star cerca de los Playoffs, es la de Holiday, base All-Star de 23 años gracias a como empezó la pasada temporada. Pero lo cierto es que es muy posible que Jrue no se encuentre en el Top 10 de su posición ahora mismo, y el resto de jugadores que hicieron las maletas (Dorell Wright, Nick Young, Damien Wilkins, Royal Ivey), no son exactamente titulares.

De hecho, los 76ers podrían haber seguido siendo competitivos aún, tras el Noel por Holiday, e incluso haber tenido posibilidades de rozar los Playoffs con algo de esfuerzo, porque mantienen el frontcourt titular intacto: Evan Turner, Thaddeus Young y Spencer Hawes se han quedado.

Para ello tendrían que haber hecho algo de esfuerzo con toda la pasta que tenían, que era mucha (unos 16 millones), y haber contratado algún escolta, ya que ahora mismo sólo tienen a James Anderson y a Wyatt en la posición (Jason Richardson se desgarró el cartílago de la derecha izquierda, y hasta febrero/marzo no estaba prevista una recuperación de la que ya se dice que se estirará a todo el año, pero también podría recolocar a Evan Turner, lo que supondría crear un hueco en otro lado del quinteto), y también hubiera sido bueno el no fiar el puesto de base a un novato, otro que casi y el innombrable: Carter-WilliamsWroten y Morris.

Por ejemplo, y por decir algo, podrían haber añadido la pareja CalderónMonta, o algo similar, y haber luchado. Pero prefirieron no hacerlo, y por tanto, tal y como están las cosas, con un perímetro que podría aparecer en una de las presentaciones de Bleacher Report sobre los peores grupos de la Historia de este deporte, sólo un milagro libraría a los 76ers del abono a la derrota continua que se avecina. Las casas de apuestas les ponen entre las 16-18 victorias, lo que está lejos de los récords de futilidad, pero sigo pensando que a este equipo se le pueden poner las cosas feas muy pronto, porque en caso de problema o lesión, la intención está clara.

  • ET sigue perdido

Año 4 de la era Evan Turner, y no sólo no es la estrella que casi todos creíamos que podría llegar a ser: creo que no estuvo ni entre los 30 mejores aleros de la Liga la campaña anterior. Seguimos sin ver nada nuevo del número 2 del Draft de 2010, y como pasó tres años en Ohio State, no es especialmente joven para su experiencia: entrará a la temporada con 25 años, por lo que el reloj y tiempo para progresar están contra él.

La NBA nos ha enseñado que no se puede dar por perdido a un jugador hasta que no haya cambiado de aires un par de veces, y en todas el resultado sea el mismo. En sus tres años en Philadelphia ha tenido un bloque muy parecido, y un mismo y estresante entrenador como es Collins. Doug, que sabe mejor que nadie lo que significa tener un año malo en Philadelphia tras ser elegido en lo más alto del Draft, se ha preocupado de su desarrollo y de corregirle en todo momento, pero sus dos fuertes personalidades (tras pasar por el tamiz la exageración y el cachondeo, el perfil de Turner que pinta su compañero en OSU Mark Titus, en su libro “Don’t put me in, coach” no es muy halagüeño) chocaron a menudo: no fue titular habitual hasta esta temporada y en conjunto su relación fue más bien tumultuosa.

Sin cambiar de ciudad ni de equipo, la llegada de Brett Brown este año es lo más parecido a un empezar de nuevo que va a tener, pero la manera en la que adapta las posibilidades que tiene a su rol, seguirá siendo un problema. Turner es un alero que se imagina a sí mismo como base, y que en cuanto recibe el balón, lo secuestra para crear su propia jugada. Collins le apartaba de la pelota al principio de las posesiones y le ponía a correr entre bloqueos, y cuando Evan recibía, estaba más pendiente de ponerla en el suelo que de aprovechar la ventaja para tirar o dar un pase extra. Así, detiene el juego de Philly, y convierte en inútil todo el movimiento anterior.

La débil situación en los puestos exteriores de los Sixers podría permitirle subir el balón y actuar como pseudo-base a menudo (aunque ojo que Carter-Williams y Wroten son más del perfil de base puro, pasador, que del de anotador, y por tanto sería interesante para su desarrollo que manejaran el balón), pero tampoco es que Turner haya destacado como creador de juego y tiro propio cuando ha tenido oportunidad. Pierde bastantes balones y se obceca en su tiro de media distancia, donde sólo metió el 42.3% de los aciertos, y eso implica además que hace pocos viajes a la línea de tiros libres. El año pasado tiró más de dos desde fuera de la pintura (485 intentos) que dentro de ella y desde el triple junto (466), lo que no es una receta ganadora, y menos con un porcentaje tan mediocre. Así, han pasado tres años, y Turner todavía no ha superado el 48.5% en porcentaje de tiro verdadero en ninguna campaña, cifra muy por debajo de la media.

Brown, que viene de la escuela de San Antonio, seguramente le hará ver lo desastroso del asunto (o no, que recordamos que están tanqueando) y tratará de convencerle para que llegue al aro, o utilice el tiro de tres puntos. Tiene buen manejo y aptitudes para atacar mucho más la canasta de lo que lo hace, pero hasta que no sea consistente haciéndolo, forma parte de la teoría. Por ver algo bueno, la temporada pasada dobló el número de intentos por minuto desde el triple y empezó a tener una puntería aceptable, lo cual es un añadido interesante, de esos que salvan carreras y titularidades a flote, pero su porcentaje, de mantenerlo, estaría en la media de la Liga, y el volumen sigue siendo pequeño para lo que se espera de un escolta o alero. Además, el acierto está repartido uniformemente: no tiene un punto de mayor acierto en el que pueda encontrar un sitio mortífero, como otros jugadores hallan en las esquinas o algún ala, para hacerlo su rincón favorito. Hay que tener en cuenta que casi todos esos triples, además, fueron tras pase (54 de los 58 que metió), a diferencia de sus aportaciones desde la media distancia en la que el 64% de las canastas fueron tras bote.

Otra pequeña e interesante mejora, por buscar los pocos aspectos en los que ha progresado, es un mañoso y efectivo juego de espaldas posteando en la zona derecha del ataque, en el que utiliza una suspensión a la media vuelta una vez que ha clavado a su defensor, que acierta con regularidad. Lo utiliza como recurso cuando juega de escolta, que son los momentos en los que tiene una ventaja de tamaño sobre el rival, y viendo la configuración de la plantilla en Philly, y el tiempo que puede pasar en la posición, es posible que tenga la oportunidad de desempolvarlo bastante este año, en el que, por cierto, se le acaba el contrato y tiene que renovar, algo a lo que hay que estar atento.

En parte, Turner no es nada más que otro de los damnificados de la especialización que ha provocado la evolución intelectual de la NBA. Tiene un talento y una versatilidad obviamente superior a muchos otros jugadores a los que se enfrenta cada noche, y puede aportar en áreas en las que otros no lo harían ni en sueños. Es un muy buen jugador uno-contra-uno, con un saco lleno de trucos, pero también con algún que otro gamusino, como su falta del sentido colectivo. Puede anotar desde cualquier lado, pero no tiene un sitio ni un recurso fijo desde el que pueda anotar en cualquier momento, que es lo que se pide ahora.

Por eso no está en la élite, que es el único nivel que justifica la individualidad. Así, en la era actual de la NBA, si no eres una superestrella que desequilibra todas y cada una de las posesiones, se valora más a un Jared Dudley, que en ataque no estorbe, meta sus triples cuando le llegue tras pase, y ponga ganas en defensa, que alguien que controle el balón la mayoría del tiempo si no es magna cum laude.

Así, aunque este año pueda tener un mayor protagonismo para volverlo a intentar, lo visto en los tres primeros años de Turner nos hace pensar que en lo que debería estar centrado desde ya, es en como convertirse en un buen secundario. Ya que no es Humphrey Bogart, si quiere salir en la peli tendrá que ser Janfri Topera.

  • Forever Young

Thaddeus Young es lo más parecido que tienen los 76ers a un jugador franquicia ahora mismo. Él es el que más tiempo lleva en Philadelphia, 6 temporadas ya, y con un contrato alto pero razonable (2 años más, y una opción para el jugador en el tercero, entre 9 y 10 millones cada año) y joven aún (25 años cumplidos en junio) los Sixers podrían convertirlo perfectamente en parte del núcleo futuro y quedárselo para que sea el veterano que rodee a los jóvenes que están por llegar cuando entren en su plenitud (tampoco sería de extrañar que contaran con Evan Turner de una manera similar)

Salvo que pegue otro estirón en su juego, el papel ideal de Young es el de secundario efectivo en un equipo. Pese a sus inicios en el puesto de alero, no es precisamente un ala-pívot abierto, ya que ha renunciado al tiro de tres (sólo 12 intentados en los últimos dos años), aunque este era bastante funcional (entre su segunda y tercera campaña en la Liga, tiró unos 300 triples, con un 34.4% de acierto, lo que se traduce a un tiro de campo efectivo de 51.7%, que supera un poco la media), y aunque sigue utilizando la media distancia, su porcentaje de acierto (39.6%) es demasiado bajo como para considerar su tiro tras pase una opción, aunque este año la situación seguramente fuerce a ello, y se haya estado preparando.

Pero es un buen finalizador, hábil continuando los bloqueos y cortando por la línea de fondo, con manos seguras para no perderla. Pone la pelota bien en el suelo para conducir, sin florituras, pero con efectividad, desde la bombilla hacia el aro, y pese a que suele ser más bajito que sus defensores, aprovecha su envergadura y la confusión que crea siendo zurdo para tener un eficiente juego de espaldas en el poste bajo. Es muy bueno también corriendo la pista, sobre todo para ser un hombre grande, pero los Sixers no han aprovechado sus condiciones en la era Collins, ya que salían poco al contraataque.

Sus números reboteadores no son muy brillantes en el plano individual, pero hay un atenuante, ya que juega junto a Evan Turner, que es magnífico en los tableros, sobre todo en el defensivo, de los mejores en el puesto de alero. Pese a esto, desde luego que no marca diferencias, y con él en pista, los Sixers pierden la batalla del rebote: sólo cogieron el 47.9% de aquellos disponibles durante sus partidos. Y en defensa, aunque sufre en el poste bajo, algo que los equipos rivales se propusieron atacar, es fantástico atrapando al base en los bloqueos directos. Los Sixers son agresivos en la defensa del pick’n’roll cuando él es el defensor, y lo hicieron bastante bien contra bases rivales estadísticamente, en gran parte, gracias a él.

En general, es un jugador que aporta de manera positiva a ambos lados del campo, pero no uno sobre el que construir un esquema. Con él en pista, los Sixers eran -0.2 puntos por 100 posesiones peores que el rival, que es la mejor marca de los 8 jugadores de rotación con más de 1.000 minutos. Sin él, Philly se desmoronaba a un -10 (mayor diferencia en la plantilla de lejos) y con similar impacto en defensa y ataque. La pasada campaña también tuvo la mejor diferencia a favor del equipo en este tipo de estadísticas, y el RAPM (+/- ajustado y normalizado) lo considera el 39º mejor jugador de la pasada campaña en la Liga.

Pese a que las dudas sobre cual es su posición ya están disipadas por completo después de dos años jugando de ala-pívot de manera exclusiva, el efecto dominó que tal vez provoque la configuración de la plantilla sin escoltas de los Sixers de este año podría obligar a Brown a colocarle en una posición de 3 para la que ahora mismo, después de ir adaptando su juego en la otra dirección, estaría poco preparado. Ningún otro 4 del equipo (Arnett Moultrie, que además comienza el año lesionado, o Lavoy Allen) puede jugar de alero si no contamos con Royce White, así que si no hay una contratación de última hora que aquí seguimos esperando, aunque sea de perfil bajo, el trabajo podría ser suyo.

Al menos, hay un consuelo, juntar al novato de 1.98 Michael Carter-Williams de base, y Turner y Young en las alas, convertiría a los Sixers en el equipo con el perímetro más alto de la Liga, lo cual supondría que la defensa tendría un pequeño potencial por descubrir, de cara a ganar unos cuantos partidos. Pero no demasiados.

  • I got Hawes… in different area codes

Imaginad que os digo que hay un pívot sólo 4 meses más viejo que Claver, que promedia 14.6 puntos, 9.5 rebotes, 3 asistencias y 1.8 tapones por 36 minutos, que mete el 35.6% de sus triples con más de un intento por partido, que se marcó un partido de 18 puntos, 16 rebotes, 8 asistencias y 7 tapones contra Indiana (sin bajas), un 24-10-7-2 contra Brooklyn, un 20-9 con 5 tapones en Memphis… os aseguro que tardaríais en adivinar quién es.

La palabra potencial y los “y si fuera regular” sobre este jugador tendrían que estar recorriendo blogs y análisis sesudos, pero… no lo hacen. Quizá si fuera negro y no pareciera que pasa la treintena, Spencer Hawes, que no cumple 26 años hasta que acabe la temporada, suscitaría más debate. Pero nos hemos rendido con y no ante él. Los que nos sigáis en Twitter sabéis que tenemos un rinconcito muy especial en nuestra patata que late por el pívot republicano, porque es tan capaz de parecer imparable en la primera parte de un partido, tirando de tres, anotando en el poste bajo, dando pases increíbles, reboteando todo, y defendiendo e intimidando en el otro lado de la pista, como de salir en la segunda parte y parecer un espontáneo, un tío alto del público al que le han dado una camiseta y le han sacado a jugar porque le ha tocado en un sorteo de su compañía de seguros. Es imposible saber si vamos a tener en nuestras pantallas al Hawes bueno o al malo en la próxima temporada, el próximo partido, el próximo cuarto, la próxima posesión. Y esa, salvo para los sufridos aficionados de los Sixers, es la gracia.

Ningún equipo con aspiraciones querrá semejante irregularidad para cubrir un puesto titular, pero aquel que sufra una lesión en alguna pieza clave de su juego interior, vendrá preguntando por él. Con Noel representando al futuro de la franquicia, y su contrato finalizando el próximo verano, es fácil apostar a que Hawes no terminará la temporada en Philadelphia. Otros años sería una predicción casi segura, pero con el panorama actual, y ante un Draft como el de 2014, la primera ronda tardía que los Sixers podrían intentar sacar por él, quizá nunca sea ofrecida.

Pero mientras esté, os aseguro que es un aliciente, por razones poco habituales.

  • Falta de experiencia

Experimentos con Evan Turner o quién-sabe-qué aparte, los Sixers tienen una alarmante falta de experiencia en el puesto de base. Michael Carter-Williams y Tony Wroten suman 272 minutos jugados en la NBA, y 2740 en la universidad, lo que significa que el año pasado hubo 5 jugadores en la NBA con más minutos en una sola temporada, de los que llevan en el baloncesto profesional (el que se paga, y el que no) desde que salieron desde el instituto. Y el último fichaje, el inmortal Darius Morris, tiene un ratio canastas/pérdidas de 1.42 en la NBA y de 40/1 en amenazas de muerte/saludos de fans de Lakers en Twitter.

Las pérdidas y la inconsistencia están garantizadas en Philly, pero son tres jugadores jóvenes que precisamente lo que necesitan son minutos, equivocarse y corregirlo. MCW y Wroten son buenos y creativos pasadores, de gran tamaño para la posición y con problemas con el tiro (más acusados en el ex de Memphis), y Morris, es su contrapunto, mentalidad de anotador y con buen tamaño, pero algo más tradicional, al que su intrigante tiro de tres tras bloqueo directo es seguramente la cualidad que le ha conseguido una segunda oportunidad, porque como director de juego deja muchísimo que desear.

Y a Noel, me temo que por desgracia lo veremos más bien poco y con un buen límite de minutos. Porque, aunque seguramente esté listo a principio de 2014… ¿para qué van a arriesgar?