Avance de temporada 2013-2014: Oklahoma City Thunder

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Para esta introducción, podríamos utilizar casi palabra por palabra, lo mismo que plasmamos en la de los Knicks. Fueron los dos equipos que más decepcionaron en Playoffs, las dos torres más altas en caer, y estropearon en pocos partidos la imagen que se curraron durante 82, aunque Oklahoma City tiene la disculpa de la lesión de Westbrook.

Como prácticamente repiten equipo esta temporada (la baja de Martin en Oklahoma City podría ser más sensible), hay que fiarse de lo que vimos el año pasado cuando todo iba bien. Los Thunder siguen siendo un equipo candidato a todo este año, y el que más puede mejorar internamente entre los favoritos. Como podéis ver en la radiografía del equipo, los Thunder al completo son el equipo casi perfecto en ataque: salvo por perder bastante la pelota, en todo el resto de aspectos, localizaciones y tipos de jugada están en la media o por encima. Una efectividad y versatilidad tan bestial, que se podrían permitir algún problema aquí y allá (¿el inicio sin Westbrook?), y todavía estarían entre los mejores.

  • Radiografía de los Thunder

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • ¿Mejor equipo en la Temporada Regular?

Pese a perder a James Harden, la pasada Temporada Regular de OKC, fue, en números, superior a la anterior. Ganaron 60 partidos (un 73.2% de victorias), algo más que en el año anterior (71.2%, 49 victorias, en el año con la temporada acortada), el margen victoria creció de 6.1 a 9.2, y progresaron en ambos lados de la pista: siguieron siendo el segundo mejor ataque (pasando de 107.1 puntos por 100 posesiones a 110.2) y en defensa mejoraron de la 9ª a la 4ª posición (reduciendo los puntos encajados por cada centenar de posesiones de 100 a 99.2).

Es más, se puede argumentar que fueron el mejor equipo de la Temporada Regular pasada. Miami ganó 6 partidos más, pero OKC tuvo mejor margen de victoria (9.2 puntos por 48 minutos frente a 7.9) y diferencial (11 puntos mejores que el rival por 100 posesiones, los Heat sólo 9.9) jugando en una división y conferencia mucho más duras: el resto de equipos en la Noroeste ganaron 164 partidos con los Wolves con 31 victorias como equipo más débil, y los equipos de la Sudeste, sólo 114, con los dos peores equipos de la Liga entre ellos.

Oklahoma City mejoró pese a no renovar la plantilla gracias al desarrollo continuado e interno de sus jóvenes jugadores franquicia, y al hecho de que Kevin Martin logró sustituir a Harden en la parte anotadora (y en la defensa poco inspirada, también puede que tengamos empate técnico). James era además un buen asistente y creador de juego, cosa que K-Mart no aportó apenas, pero teniendo en cuenta que muchos de esos pases iban a gente como Durant y Westbrook, que pueden crearse tiros igual de bien para ellos mismos sin ayuda, y crecieron los minutos de Reggie Jackson en la segunda unidad, a costa, principalmente del también traspasado Daequan Cook, OKC pudo sobrevivir sin esa ayuda adicional.

Eso sí, cuando llegaron los Playoffs y Westbrook cayó por el camino, la falta de creatividad fue una auténtica losa y a Ibaka y Martin, que llevaban todo el año realizando un excelente trabajo, pero de manera un tanto parasitaria, se les vio el cartón. En la NBA, para crear buenos tiros necesitas un jugador (o unos cuantos en orden con un sistema detrás) que obligue a la defensa a modificar el plan inicial, sacarla del uno a uno y obligar a alguien a salir de la posición que debía ocupar. Durant hace eso, Westbrook hace eso, y punto.

Por eso necesitan que Russell esté listo cuanto antes mejor, y esperamos que OKC vuelva a ser un equipo avasallador.

  • KD is not nice, and is better

En abril, Kevin Durant aparecía en una icónica portada de Sports Illustrated, que pinta a convertirse en histórica, en la que ponía en una larga cita todas las razones por las que está cansado de ser segundo una vez tras otra en su carrera profesional.

Tras el sabor amargo de su salida de Playoffs, supongo que ya no ve con tan malos ojos aquello de ser segundo, que es un puesto muy digno, que cuesta mucho alcanzar. Y de hecho, que Durant tenga ese papel secundario, es meramente anecdótico y circunstancial: si no hubiera coincidido con LeBron James en el tiempo, quizá sería él el macho alfa.

Pero nos alegramos que mantenga esa determinación, porque le permite seguir creciendo y mejorando, en aspectos en los que ya no parecía posible. Mantuvo sus puntos por posesión con una gran mejora de la eficiencia (pasar del 61 al 64.7% en tiro verdadero con su porcentaje de utilización es increíble), dando más asistencias que nunca, y reduciendo las pérdidas del último año. Tras años acariciándolo, entró por fin en el club del 50-40-90, acariciando el volumen de puntos de Larry Bird. Otra vez que queda segundo.

En el magnífico artículo de Lee Jenkins, se atribuyen las mejoras de este año de Durant a una mejor selección de tiro (al que comparan con manzanas) que le ayudó a conseguir un nerd con su iPad (todo muy de peli, claro), señalándole lo que las estadísticas avanzadas marcaban como sus puntos fuertes. A mi parecer, lo que ha hecho a KD progresar de verdad esta temporada es su mejora en el bote y la conducción del balón (algo a lo que hace referencia el artículo, un poco de pasada). Controla mucho mejor las penetraciones, lo que le permite perderla menos, y ver mejor el campo, tanto para pasar como para buscar su sitio a la hora de tirar.

Así, Durant este año se ha marcado máximos en eficiencia (su porcentaje de tiro verdadero, 64.7%, ya hemos dicho, es tremendo) y asistencias (pasó de 4.5 a 6 por cada 100 posesiones), reduciendo sus pérdidas (de 4.8 a 4.5). Mantiene una tasa de rebote excepcional para un alero, una dimensión en la que creció de verdad el año pasado (se aprovecha de un tamaño de ala-pívot, ya que es tan alto o más que Ibaka), y los números basados en +/- cada vez le dan un mayor valor a su defensa.

El mejor anotador del mundo sigue dando pasos para ser un jugador total. Y sólo tiene 25 años. De la quinta de Curry, Rose, Westbrook, Love, Brook Lopez

  • Westbrook es amor

Tuvo que ser una triste lesión la que ayudara a mucha gente a valorar en su justa medida al Kamikaze de Long Beach, el Ariete de las gafas de pasta, el Martillo pilón que llegó desde UCLA.

Hasta sus más acérrimos críticos, aquellos que se relamían y congratulaban unos a otros cuando OKC ganó el primer partido de Playoffs sin él a pesar de lo exiguo de la diferencia, se han dado de bruces contra la realidad con la misma contundencia con la que juega Westbrook, como una bola de demolición (con Miley Cyrus encima) contra un edificio.

Russell tiene un punto ridículo en todo lo que hace, desde el cómo juega al cómo viste, lo que ayuda a la contumacia y la conjura necia en su contra. Pero en realidad es un superhéroe, no al modo de los profundos y reflexivos personajes que nos trae ahora la factoría Nolan, sino de los de la Marvel. Un Vengador que comete errores y se ríe de ellos, que se puede permitir la chulería porque se sabe mejor, alguien que está obligado a seguir intentándolo, porque no puede quitarse las mallas y el antifaz e irse para casa. Todo en Westbrook tiene un asterisco y una razón de ser.

Sus números individuales son decepcionantes para quien se supone, queremos presentar, como una superestrella. Alguien que apenas iguala la media de la Liga en porcentaje de tiro verdadero (como siempre, no uséis el porcentaje de tiro de campo de toda la vida, el FG% o TC% en español, con gente que tira triples), otro anotador de volumen y poco acierto, un pasador poco regular. Pero cuando se entiende su contexto, y cómo afecta al equipo, es fácil explicar con estadísticas lo que se ve.

Westbrook es un agujero negro, y no en el clásico sentido de chupón (que también, qué coño), sino en el de que atrae y colapsa una defensa entera sobre él. Cada vez que penetra o que amenaza con hacerlo provoca cambios, e inicia una reacción en cadena que acaba con una oportunidad. Y vaya si penetra. Tiene un porcentaje de acierto cerca del aro por debajo de la media, pero como va tantísimo ahí (3ª mayor frecuencia en número de intentos total y 5ª por partido, 6.7, sacándole una buena diferencia al siguiente jugador de perímetro, Harden) y es la zona que mejor esperanza de puntos tiene, aparte de lo que ya hemos hablado que produce en el resto del equipo, el porcentaje es más que perdonable. Esto unido a que es 8º en número de tiros libres por minuto, ayuda a compensar su tembloroso tiro, que sigue siendo, junto a la selección del mismo, el talón de Aquiles.

Y esto tiene réditos palpables en el equipo. Se le echa en cara que lanza más veces por minuto que Durant pese a que su porcentaje de tiro verdadero está 11 puntos porcentuales por debajo, pero es que, como se vio en Playoffs, KD acierta menos sin él. ¿Podría cortarse un poco? Sí, pero aún así OKC sale ganando.

También, con él en pista, y su juego de atracción hacia el medio, el equipo acierta un 39% de los triples, y cuando se va un 34.8%. Para que se vea que no es sólo efecto de la segunda unidad, sin él pero con Durant (504 minutos en la Regular), la tasa permanece casi igual, 34.9%. Por curiosidad, y quizá no por casualidad, ese número es exacto al porcentaje que tuvieron en Playoffs este año.

Y si vemos estadísticas que no usan los valores individuales del boxscore, como el RAPM, nos encontramos con el 5º mejor atacante (y 8º mejor jugador) de la Liga. OKC son 4.8 puntos mejores por 100 posesiones con él en pista que viendo el partido desde el banquillo. Y si cogemos los 242 minutos que jugó sin Durant para ver cómo sería un equipo con Russell como líder (pequeña e inexacta muestra, pero hemos venido a jugar), tenemos un margen de victoria de 5.6 por 48 minutos, lo que hubiera sido 5º en la Liga la última temporada.

Westbrook no es un producto perfecto, desde luego, y sus defectos serían demasiado grandes para permitirle ser efectivo en algún que otro equipo. Pero en estos Thunder, él es el corazón y la rabia, la primera pieza de dominó que cae y hace caer.

  • Ibaka también crece

Si no estuviéramos en el contexto de analizar a OKC quizá os sorprendiera saber que la carta de tiro de este enlace (rojo, por encima de la media; azul, por debajo, cuanto más intenso, mayor diferencia) pertenece a Serge Ibaka.

Aunque el español llevaba tiempo insinuando una buena muñeca, que presentó en sociedad en el 4º partido de las Finales de Conferencia de 2012 ante San Antonio, este año ha empezado a utilizar el tiro de media distancia profusamente y ha añadido el triple ocasional de la esquina, con muy buen acierto especialmente (consideraciones de pequeña muestra aparte) en el lado derecho del ataque.

Su incremento en el número de posesiones que utiliza en ataque (de 15.5 a 18 por 100 posesiones) ha venido acompañado también de una mejora en el porcentaje de tiro verdadero (de 55.6 a 61%) y así produce 4.5 puntos más por 100, un aumento de más del 25% respecto al año anterior.

Además, que su aumento en la producción lo haya conseguido alejándose del aro es aún más importante con Kendrick Perkins todavía en nómina e  imprescindible para Scott Brooks. El pívot es cada año aún un poco menos en ataque y si sigue esta progresión acabará metiéndose puntos en su propia canasta. Si Serge siguiera acechando cerca del tablero en ataque, los carriles para penetrar de Durant y Westbrook se cerrarían de golpe. Así, todavía tienen que lidiar con la ayuda en la mayoría de posesiones pero de un solo hombre, en lugar de dos.

En defensa, Ibaka ha dado el paso de taponador de élite a defensor completo. Entiende mejor el juego, y cada vez tiende más a “reaccionar” en lugar de “actuar”, especialmente fuera de la canasta donde en la defensa del bloqueo y continuación comienza a aprovechar todo su potencial. El año pasado, los equipos apuntaron menos en su dirección (defendió prácticamente la misma cantidad de jugadas que Perkins, mientras que la temporada anterior le buscaron bastante más) porque se coloca mejor para cortocircuitar las opciones de pase (aunque todavía no se haya enterado que James Harden es zurdo, como vimos una y otra vez en la primera ronda de Playoffs en el Oeste).

Algo en lo que podría seguir mejorando de cara al año siguiente, es el rebote en defensa. Su balance individual es pobre, y no estamos en un caso en el que un compañero le robe capturas, ya que el del equipo como conjunto también es mediocre (18º en la Liga, sin cambio en la tasa con/sin Ibaka). No le vendría mal a OKC asegurar unos cuantos balones más en su propio tablero, si no sacrifican cosas como la salida a la contra.

  • La mujer barbuda

Me gustaría que alguien me explicara lo de por qué Perkins sigue de titular, jugando más de la mitad de los minutos, y ocupando 9 millones en el espacio salarial de OKC (pudiendo recibir la cláusula de amnistía), pero me temo que la incredulidad es general, y nadie tiene la respuesta a esta pregunta.

Aunque en defensa todavía es palpable su valor (y los números de los servicios que etiquetan el principal defensor responsable en cada posesión lo siguen colocando en la élite: 0.75 puntos por jugada), me temo que esa aportación no justifica al que es seguramente el peor jugador en ataque de la Liga.

Es el segundo peor anotador en puntos por minuto entre aquellos que jugaron más de 1.000, y encima que lanza muy poco, su porcentaje de tiro verdadero, está muy por debajo de la media, un 47.9%. A eso le une una gran facilidad para perder el balón: 1 por cada 3 puntos que mete (2ª peor marca de la Liga entre los habituales tras Tinsley, que es un base y también participa pasando).

Sus números dentro y fuera en ataque no cambian mucho, porque Brooks ya le pone sola y exclusivamente junto a Westbrook y Durant (de los 1954 minutos que estuvo en pista, 1867 fueron junto a los dos, 83 junto uno a de ellos y sólo 4 sin ni uno ni otro), pero el +/- ajustado y normalizado (RAPM) estima que su presencia en ataque cuesta 4.7 puntos por 100 posesiones a OKC, tercera peor marca en toda la Liga tras los mucho menos utilizados Andris Biedrins y Jason Collins.

Cuando juega Collison en su lugar (muestras pequeñas pero ya repetidas en el tiempo otros años), OKC tiene un índice ofensivo 5.9 puntos superior en ataque con el resto del quinteto titular y +4.3 en la versión con Kevin Martin sustituyendo a Sefolosha. Utilizando todas las combinaciones de 4 jugadores iguales, Perkins mejora a Collison en defensa en 4 puntos por 100 posesiones, pero cuesta 7 en ataque, lo que acaba produciendo un rédito negativo para este equipo.

Quizá si entre Thabeet y Adams, Scott Brooks pudiera encontrar un jugador interior desequilibrante para una segunda unidad que no tendrá a Harden ni Martin este año, se atreva a hacer mejor al equipo con Collison de titular. O incluso con Durant e Ibaka, jugando pequeño (algo más difícil, porque ya no hay un escolta/alero suplente que merezca ser titular, y el puesto ala-pívot es demasiada traca físicamente para KD).Pero de momento, me parece que esto es lo que hay, y gracias por haber venido.

  • El banquillo tiene más tela

10 jugadores de los 15 que forman la plantilla de OKC han nacido en 1988 o después, 9 fueron elegidos en la primera ronda del Draft, una cantidad brutal de personal y talento por debajo de los 25 años. Pese a que la posibilidad de que Durant, Westbrook e Ibaka sigan mejorando es más que real, lo más seguro es que un salto de calidad Thunder llegara mediante la aportación y explosión de ese potencial que tienen guardado, y parece que alguien tiene que salir bueno, aunque sólo sea por acumulación.

Además, están bien distribuidos por posiciones, ya que podríamos formar un quinteto de jóvenes promesas con Reggie Jackson en el puesto de base, Jeremy Lamb y Andre Roberson en las alas y Perry Jones y Steven Adams como pívots.

Jeremy Lamb es el que más ojos encima tiene, en primer lugar porque fue una elección en los puestos de lotería, y en segundo porque es el relevo natural en la plantilla de Kevin Martin, y ese puesto de sexto hombre tan importante en este equipo.

Lamb no es un francotirador infalible como Martin, ni un prodigio en la creación tras bloqueo directo en el molde de Harden, y le van a tirar a la arena del Coliseo con un año menos de práctica que al ahora jugador de Houston. Jeremy se ha caracterizado por ser eficiente, cumpliendo en todo sin destacar en nada, pero todavía es una incógnita a este nivel.

La ventaja es que este año, cuando vuelva Russ, OKC repartirá la carga con el base suplente, Reggie Jackson. Teniendo en cuenta que en las plantillas de años anteriores este puesto lo cubrieron los primeros años de Maynor y él mismo con menos experiencia, la posición no ha estado tan bien cubierta desde que la franquicia vino de Seattle.

En Playoffs, cuando la lesión de Westbrook le mandó al puesto de base titular, promedió un más que satisfactorio 14-5-3.5 en Playoffs (58.1% de porcentaje de tiro verdadero), en línea con lo que estaba haciendo por minuto durante la Temporada Regular, aunque orientando su juego hacia la anotación. Como tirador es deslucido pero su mejora a la hora de atacar el aro ha sido palpable: undécimo mejor jugador (mínimo 100 intentos) en porcentaje de tiro cerca del aro, con un magnífico 71% en Temporada Regular, (que mantuvo en Playoffs, 71.4%) después de estar por debajo del 45% en su primera temporada en la Liga. (Pseudo-nota al pie: OKC es un equipo increíble en este aspecto, Ibaka y Durant están encima de él en la clasificación de FG% en el área de no-carga, Sefolosha y Collison justo debajo. Y aún así, OKC son sólo 4º como equipo. El culpable de esto, empieza por W y acaba por Estbrook. Aunque como ya dijimos, lo hace tanto, que no es cosa mala, si superas el 50-55%, y Westbrook tiene un 58.9%, cuanto más vayas mejor).

Por otro lado, y cambiando de tema, Andre Roberson trae unas alucinantes tasas reboteadoras a la Liga, cogiendo más de 11 rebotes por partido en la NCAA. Para un equipo bastante mediocre en los tableros, podría ser una manera de mejorar… pero hay un problema. En realidad es un alero de 2 metros, que en la NBA es más bien tamaño de escolta. Veremos como se traduce una habilidad tan singular, porque si mantiene ese nivel, tendrá una oportunidad, y de hecho, podría ser la llave a un grupo de small-ball, ya que con defensa y rebote es como se tapan gran parte de los agujeros que se crearían si el equipo se hace baijto.

Veremos si entre estos jóvenes pueden producir puntos en una unidad que no tiene mucho impacto ofensivo a priori. Y si no, y ahora de momento para empezar, sin Westbrook, siempre les quedará Fisher.