PO Desde El Sofá (VI): Una perturbación en la Fuerza

CurrySkywalker

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia lejana… así empieza siempre Star Wars y así vamos a empezar hoy, ya que anoche vivimos una perturbación en la fuerza. El #SOFIALERT no nos avisaba del mega partidazo que se jugó anoche en New Orleans, entre los Pelicans y los Warriors, curiosamente unos iban de rojo y otros de azul, como los sables de luz de los Sith y los Jedi

Además, un servidor entre unas cosas y otras vio el Celtics vs Cavaliers y no tenía intención de ver el del Smoothie King Center, pero…aún sabiendo el resultado, la Fuerza me atrajó y a él que fui.

En un pabellón lleno de rojo, parecía que la pista estaba rodeada de la guardia de Palpatine y dentro de él dos equipos con sus mejores jugadores dispuestos a darlo todo.

Warriors empezó bien, muy bien, con un 5/5 en triples que hacía casi presagiar que los Jedi volverían a ganar la batalla frente a los Sith comandados por Darth Davis, el cual de nuevo estaba haciendo unos números que empiezan a asustar…

Obi-Wan Kerr no sabía como mover a su equipo desde el banquillo, y no sabemos si por el ambiente de las gradas, digno de la batalla de Geonosis o por qué, pero estos Warriors no era el equipo que habíamos visto durante los dos primeros partidos.

Poco a poco el plan de Palpatine Williams iba tomando su forma, sus piezas iban jugando su papel y una que nadie contaba con ella, cual aparición de Darth Maul en el Episodio 1, sucedió, Ryan Anderson se reencarnó en Robin Hood y empezó a enchufar en el cara a cara ante Green, además con fadeaway con su piernecica levantada, como marcan los cánones. El pabellón explotaba y el +20 situaba la victoria cerca del lado Sith. Darth Davis seguía dominando y sonriendo, como cuando Vader entraba en el hangar de Hoth después de derrotar a los rebeldes con los AT-AT.

Windu Barbosa empezaba el 4Q enchufado y en menos de lo que cuesta un viaje en el hiperespacio, Warriors se había metido en el partido, no muy cerca, pero si lo suficiente para saber que este equipo con estas armas, se puede meter enseguida ahí.

Poco a poco la diferencia en el marcado iba bajando, el miedo se presentía en el pabellón, el lado Oscuro de la Fuerza hacía que ese miedo se notaba más. Obi-Wan Kerr en la banda cada vez viendo las cosas más claras y Curry Skywalker empezaba a soltar sus bombas desde su X-Wing y llegamos a la jugada final donde en el duelo entre Darth Davis y Curry Skywalker, el Jedi podía con el Sith y mandaba el encuentro a la prorroga en una de esas acciones que no vamos a parar de ver.

La prorroga fue como esa batalla final entre Dooku y Yoda, con los dos equipos haciendo lo mejor de cada uno de ellos para llegar a un final, donde como todos sabemos, al final acaban ganando los Jedi.

Pero la batalla ha sido buena, en breve tendremos el Episodio IV, habrá que ver si Darth Davis sigue a su nivel y eso le sirve para derrotar a Curry Skywalker…

Sofi Del Día

Derrick Rose….HE’S BAAAAAAAACK!!!!!!!!

Avance de temporada 2013-2014: New Orleans Pelicans

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O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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En New Orleans ha entrado la prisa en el primer año de pelicanismo, y han traspasado la elección de primera ronda este año y la del próximo (condicionalmente, si no está entre las cinco primeras), el base y pívot titulares del año pasado, y todo su espacio salarial, por lo que ha acabado siendo la pareja Jrue Holiday y Tyreke Evans, básicamente.

Aunque el equipo sigue siendo muy joven y con alto potencial de crecimiento, acelerar el proceso no suele ser buena receta, y el precio pagado parece bastante alto. De hecho, la plantilla actual despierta una serie de dudas, y ni siquiera son favoritos para entrar en los Playoffs este año, entre tantísima competencia. La defensa, la profundidad, la salud de Eric Gordon y tal vez la química, serán los puntos débiles de un equipo que, no obstante, puede tirar bien, cuenta con una ristra de jugadores capaces de crear su propio tiro, y promete hacer ruido a medio plazo y entretener al público. Pena que esas camisetas…

  • Radiografía de los Pelicans

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Sobre el papel…

Juntar a Holiday, Gordon, Evans, Anderson y Davis en una misma plantilla, suena muy bien. Todos son jugadores proficientes en ataque, hay tres capaces de crear tiros para sí mismo o sus compañeros, dos tiradores impávidos (aunque a Gordon le mantenemos más por reputación y por lo bonito de su tiro, ya que por porcentajes, la verdad, tendríamos que hablar de Holiday y no de él) y aunque falte anotación en el poste bajo, eso no suele ser un obstáculo insalvable para tener una ofensiva explosiva.

Pero el total de este grupo jugando como quinteto tiene pinta de ser menor que la suma de sus partes, con problemas de redundancia, defensa y tamaño. Además, es muy posible que estos 5 jugadores sean los únicos que superan el umbral de competencia medio en ataque en la NBA de la plantilla, y que lo más racional sea juguetear con las rotaciones, para mantener siempre parte del talento en la cancha.

Los Pelicans pagarán casi 12 millones a Tyreke Evans, más de 14 a Eric Gordon y 8 a Ryan Anderson y seguramente uno de ellos, o por lo que parece, dos (Evans y Anderson) saldrán desde el banquillo. RAndo ya lo experimentó (fue titular sólo en 22 de los 81 partidos de New Orleans el año pasado), pero los dos jugadores exteriores nunca han pasado por el aro. Si Monty Williams toma la decisión, veremos si no hay rechazo por parte de los actores principales. Tyreke ya dijo en una entrevista a HoopsHype que no le importaría tener un “rol Ginóbili” pero hablaba de que también le gustaría acabar los partidos, algo para lo que no habría tanto problema. Williams ya ha declarado que los 28-30 minutos, y un puesto al final, sí que podría dárselos.

Si analizamos los problemas que tendría el quinteto de los cinco mejores, el de la redundancia es el que menos preocupa. Los Pelicans pueden acabar cayendo en el tan temido turnismo (el baloncesto, como la política), en el que los buenos jugadores exteriores se reparten las posesiones, y cuando no les toca a ellos, están más pasivos y desconectados de lo habitual. Pero tanto Holiday, como Gordon o Evans están relativamente acostumbrados al juego sin balón por las experiencias que han tenido en sus equipos de procedencia y todos tiran bien, requisito casi imprescindible para que funcione una reunión de jugones (si Evans mantiene el sorprendente acierto del año pasado). Lo que a lo mejor no es tan fácil de arreglar es…

  • La de-fen-sa

…y es que lo que asustaría de poner a sus mejores cinco jugadores en la cancha es que Gordon, Evans y Davis son pequeños y/o débiles para jugar en las posiciones de 2, 3 y 5 respectivamente, y Ryan Anderson no es precisamente un stopper jugando de 4, en el equipo y sistema que la pasada temporada fue el tercer peor de la Liga.

Los dos hombres altos compartieron 697 minutos, recibiendo 115 puntos por 100 posesiones, 6.1 más que el peor equipo de la Liga, lo que es una auténtica bestialidad, y junto con Eric Gordon, la otra pieza de la que tenemos muestra, la tasa es idéntica para el trío: 114.6 puntos por 100 encajados, en 237 minutos. Monty Williams podría elegir cambiar un par de piezas de ese grupo por defensores, uno interior y otro exterior, y así de paso aportar algo más de chicha al banquillo. Y ojo, porque podría tener a un jugador excelente escondido.

Las estadísticas en contexto del quinteto, apuntan a Al-Farouq Aminu como uno de los mejores jugadores en defensa de la Liga. Como solemos recomendar, estos números hay que cogerlos con pinzas, porque muchas veces no son sólo función del jugador, sino de sus compañeros y aquellos a quien reemplaza, y en pequeñas muestras puede ocurrir de todo.

Pero aunque Aminu no fuera el defensor de élite al que sus números apuntan, la evidencia se va acumulando y haciéndose muy significativa como para creer que el alero al menos hace contribuciones bastante positivas en estas tareas. Con él en pista, los Pelicans fueron 4.7 puntos por 100 posesiones mejores, comparándolo con sus minutos en el banquillo, y la marca sube a 6.1 puntos el año anterior. El RAPM, que calcula lo mismo pero tratando de ajustar en la medida de lo posible algunos de los efectos del resto de compañeros, estima que su contribución mejora en 3.6 puntos en defensa por 100 a New Orleans (2 el año anterior), lo que es la mejor marca entre todos los alas, por encima de Tony Allen o Andre Iguodala.

Comentábamos hace poco que el trío AndersonDavisGordon tenía un índice defensivo de 114.6 puntos por 100 en contra en 237 minutos, pero esto se reparte en dos grandes grupos, uno de 128 minutos con Aminu en pista, en el que reciben 106.9 (que estaría entre los 3 peores de la liga, pero sería un avance) y otro de más infinito elevado a cuatro millones el resto de los minutos que una combinación de Roger Mason, Darius Miller o Xavier Henry completaban el quinteto.

Aminu tiene unas condiciones atléticas impresionantes, un gran tamaño para la posición (de hecho jugaba de ala-pívot en la Universidad) y es un increíble reboteador defensivo: el pasado año cogió el 25.5% de los fallos rivales, lo cual es muy buena marca para un hombre alto, 15ª para jugadores con más de 1.000 minutos, y directamente estratosférica para un alero (LeBron, con sus minutos en el puesto de 4 incluidos, es el siguiente con un 20.8%). De hecho, recogió más fallos por oportunidad que el propio Anthony Davis. Los Pelicans fueron 8º en rebote defensivo la pasada temporada, pero si sólo tuviéramos en cuenta los minutos de Aminu en pista subirían a la 3ª posición. Tiene algún lapsus ocasional en la defensa colectiva (los Hornets, sí, sí, los Hornets, fueron un desmadre el año pasado), pero es muy sólido en el uno contra uno, y no arriesga demasiado. Poco a poco se ha ido convirtiendo en uno de los maestros en la Liga forzando pérdidas cuando le ponen un bloqueo directo: no se engancha, y le roba la cartera al jugador llegando desde atrás o un lado.

El problema con Aminu es el obvio: que en ataque no aporta como debería un titular, y menos como alero. No hay más contribución por su parte al juego ofensivo que la finalización más básica, el rebote ofensivo o la posibilidad de salir a correr a la contra. No puede tirar, botar o pasar, y por tanto no saca faltas ni tiros libres pese a su cuerpo, la pierde demasiado para lo poco que está en contacto con el balón y no está mejorando, de hecho, su porcentaje de utilización cae año a año: sólo buscan la opción Aminu cuando es estrictamente necesario. Sorprende que con la ventaja en tamaño con el alero estándar no le utilicen en el poste bajo jamás (eso sí, cuando coincidía con Ryan Anderson era habitual verle defendido por un ala-pívot, con el alero pasando a coger a RAndo, lo que le despojaba de la ventaja), lo que indica que no debe ser muy habilidoso, aunque esto lo tenemos que imaginar.

Jugando junto a un ala-pívot como Anderson, segundo jugador que más triples anotó el año pasado en la Liga y un equipo que promete ofensivamente, Aminu podría ser el alero titular con Evans o Gordon de sexto hombre sin que el ataque sufriera demasiado en la primera unidad. Pero el efecto que tiene en la defensa del equipo desde esa posición, él y casi cualquier alero es limitado (recordemos que el GordonAminuAndersonDavis en defensa seguía entre los peores de la Liga: cuanto más alto sea el defensor bueno, mucho más impacto).

Por tanto además de colocar a Aminu en el quinteto, como parece que va a suceder, tampoco sería de extrañar ver, aunque sea de vez en cuando, a Jason Smith o Greg Stiemsma en el juego interior en el lugar de Anderson, de hecho Monty Williams ya ha declarado que “le gusta la idea” de una segunda unidad con Tyreke Evans, Ryan Anderson y Jason Smith, y en el primer partido de pretemporada ya les utilizó saliendo desde el banquillo, con Al-Farouq y Greg de titulares, aunque estas declaraciones y las pruebas de la primera pachanga no tienen que ser vinculantes.

Y sí, así el banquillo de los Pelicans pasaría a ser uno de los más fuertes del Oeste, pero el AminuDavisStiemsma convertiría a los Pelicans en el peor frontcourt de ataque de la Liga, con dos lastres como anclas de transatlántico. Si además, Gordon tarda en aparecer y el que juega de escolta es Morrow para reservar intacto el rol de Evans, Holiday casi preferirá haberse quedado en Philly. El potencial de esta unidad estaría en que pueden ser una de las mejores en defensa de la Liga (sobre todo si Davis explota en este lado de la cancha), la segunda unidad seguramente aportaría en positivo, y los Pelicans, que llevan siendo últimos o penúltimos en ritmo de juego los tres últimos años, podrían seguir jugando como a Monty Williams le gusta. Lo malo es que no sabemos si hay ataque suficiente para compensar (al fin y al cabo se trata de meter más canastas de las que te meten la misma temporada, no ir dando bandazos entre buen ataque/buen defensa año a año) y que convertiría a un equipo joven (el que más la pasada campaña) y potencialmente rápido, en uno plomizo.

Lo de poner un pívot junto a Davis, y sacar a Anderson desde el banquillo, junto a Aminu, no es nuevo, de todos modos. Ya el año pasado utilizaron a Robin Lopez en este papel toda la temporada, y no nos extrañaba que Monty Williams repitiera. Las parejas AndersonSmith y DavisSmith fueron bastante mejores defensivamente por números el año pasado que la AndersonDavis (especialmente con el número 1 del pasado Draft, aunque sólo hay 84 minutos de muestra) y estos quintetos no serían tan terribles en ataque reemplazando a Aminu, titular el año pasado, por Evans. Smith, aunque un poco blando en apariencia, me parece un buen jugador, infravalorado y puede ser buena opción si este equipo decide correr la pista, y tiene algo de tiro de media distancia para jugar en estático. De hecho, me gusta más como opción titular que Stiemsma, y más aún si juega Aminu, pero… no soy yo el que elige.

La última vía posible sería la del small-ball, utilizando a los tres bajitos, Aminu (de ala-pívot) y Davis, solo con Anderson saliendo desde el banquillo. Al-Farouq y Anthony sólo jugaron como referencia interior 16 minutos la temporada pasada, y aunque ambos serían capaces de marcar el territorio y defenderse en los puestos de 4-5, perderían la ventaja que mantienen sobre sus rivales actuales. No obstante, me atrevo a decir que tal y como está la plantilla de los Pelicans ahora mismo, aunque en defensa sea un quinteto demasiado pequeño, este año lo veremos bastante más, quizá incluso para finalizar algún partido. Los últimos minutos de los encuentros, el trío exterior y Davis parecen fijos, habrá que ver (y el marcador tal vez lo dicte) quien es el último hombre de quinteto.

Lo que está claro es que la plantilla tiene una gran carencia de jugadores que cumplan a ambos lados de la pista, lo que va a suponer un gran dolor de cabeza para Monty Williams al combinar las rotaciones. Sin entrar aún en la falta de talento general, todos los quintetos que puedan poner en pista los Pelicans tienen al menos un par de agujeros.

Cuando tienen defensa suficiente, falta anotación, creatividad y buen gusto en ataque. Cuando hay tiro y penetración, el equipo queda pequeño. Si juegan los buenos, el banquillo es atroz, y si la segunda unidad se potencia, se hace a costa de desfalcar el quinteto. En la NBA siempre se puede tapar alguna vía de agua, pero según se van acumulando varias es muchísimo más difícil. Lo malo también es que el habitualmente lesionado Gordon comienza el Training Camp con problemas (debería estar a punto para el inicio de temporada, y tal vez sólo sea precaución, pero cuando con un historial así no se juega desde el principio… mal vamos), y no está este equipo para permitirse muchas ausencias.

De hecho, a día de hoy, creo que es esa falta de profundidad lo que les separará de los Playoffs.

  • Davis, año II

Como diría Michael Corleone: “Justo cuando creía que estaba fuera, vuelven a involucrarme”. Esta será la segunda parte de la experiencia de Anthony Davis, no la tercera, pero si hay algún motivo por el que tener ciertas esperanzas de que los Pelicanos estén vivos en la post-temporada, es él.

El año pasado, sin ser mala temporada en absoluto, de hecho, todo lo contrario, creo que demostró que está un poco más lejos todavía de lo que se esperaba de él, sobre todo en defensa. Recordemos las comparaciones con Duncan, y como era el jugador más seguro en un Draft desde Dwight Howard, el Bill Russell del siglo XXI, etc… y claro… pues, de momento, no.

Dependiendo del sistema de producción individual “todo-en-uno” que mires, su temporada varía mucho. Fue 14º en PER (más de 1000 minutos jugados), 34º en Win Shares por minuto, 47º en Wins Produced, y 88º en RAPM. Algunos sistemas destacan de él que anota eficientemente (porcentaje de tiro verdadero del 56%, aunque solo 13.5 puntos por partido), rebotea bien (Top 30), y pone muchos tapones (Top 15). En defensa, el equipo no fue brillante desde luego con él. Para todo el bombo que se le dio, la falta de fuerza fue un problema en su primer año, y fue el Pekovic inverso: no había quien no le pudiera desplazar en el poste bajo. También quiso hacer demasiado. Este equipo sufrió mucho defendiendo en grupo,  descontroladísimos en las ayudas y permitiendo muchas canastas fáciles por malas rotaciones y despistes. En su caso, le gana la ambición desmedida por aparecer en la jugada para intimidar: tiene que aprender mejor cuándo puede dejar a su hombre libre sin consecuencias. Es fantástico que tenga semejantes ganas y energía, porque eso es difícil que aparezca con el tiempo, sin embargo cogerle el punto a las decisiones en pista es algo más sencillo, que muchos jugadores acaban por desarrollar.

Y en ataque estamos hablando de lo que hasta ahora es poco más que un finalizador, que necesita poner a punto sus habilidades de tiro y pase. Para mí fue uno de los jugadores más inofensivos de la Liga en producción más volumen desde el poste alto con el balón, pero dio motivos para ser optimistas, ya que tiene detalles interesantes, como la habilidad para ponerla en el suelo, su juego por encima del aro, o la forma en la que continúa los bloqueos directos. El ritmo de Monty Williams no le ayuda demasiado, y eso que tiene una buenísima pinta para correr la cancha, arriba y abajo, y más este año, con Holiday y Evans. Los Pelicans han acumulado creadores, y en este punto de su desarrollo eso es una buena noticia. Seguirán tratando de involucrarle en el juego, para que vaya aprendiendo, sobre todo si se alejan de Playoffs un poco antes de lo que esperan, pero si siguen en la lucha, le darán de comer.

Ahora bien, ¿quiere decir todo esto que Davis no puede llegar a ser el jugador espectacular que nos vendieron? No, en absoluto. Simplemente, que puede que necesite más tiempo de lo que pensábamos. Después de todo, a estas alturas de su carrera, Timmy estaba justo a la mitad de su periplo por Wake Forest, y Dwight David Howard saliendo de una segunda temporada que fue igual o ligeramente peor que la primera de The ‘Brow.

Simplemente, está a un paso grande de ser un All-NBA. Nadie dice que no pueda llegar este año, pero sería más lógico que le llevara un par de temporadas, incluso tres. Y aunque a esta franquicia parezca que le ha entrado la prisa, no hay por qué tenerla.

  • Fondo de armario flojete

Y ahora vamos a esa “falta de talento general”. Tras los cinco fantásticos, la colección de nombres (Aminu, Smith, Stiemsma, Brian Roberts, Austin Rivers, Anthony Morrow, Darius Miller…) junta a unos cuantos especialistas que pueden ser útiles puntualmente, pero está alejada a priori de lo que se espera del banquillo (o si se van a mezclar entre ellos, más bien deberíamos decir “de la rotación”) de un aspirante a Playoffs.

Austin Rivers podría ser la gran esperanza de ese grupo, pero su primer año fue brutal (no en el buen sentido). Con todas las reservas que tienen las estadísticas que pretenden capturarlo todo en un número, su producción general le pone en muy mala compañía histórica. Los dos únicos novatos desde 1990 con un peor PER que el 5.9 de Austin Rivers son Nikoloz Tskitishvili (SKITAAAA!!!) y Yakhouba Diawara. Hay un precedente histórico que puede dar confianza a Rivers: el primer (y miserable) año de Jamal Crawford en Chicago. Pero cualquiera que le haya visto jugar la pasada temporada tiene que dudar mucho de que este chico pueda hacer carrera en la NBA. En los primeros entrenamientos está prácticamente jugando de base, y en un equipo con Holiday, el puesto de titular, por supuesto, está fuera de su alcance, y hasta la pelea por ser el segundo base frente a Brian Roberts parece desigual (en su contra) por ahora.

Lo que parece fácil de ver es la necesidad de que uno o dos de los cinco mejores jugadores de este equipo tenga que salir como suplente. Que se necesite refuerzo defensivo sea en el interior acerca a Anderson a la segunda unidad, y la falta de creatividad y anotación aún con él, también a un playmaker. Quizá Evans de suplente no sea tan necesario, si Roberts continúa con las buenas actuaciones del año pasado en un sistema que da mucho protagonismo al base, y donde despertó ya cierta química con Anderson, y si le sumamos a otro tirador como Morrow, y Stiemsma o Smith en la última línea de la defensa (que hasta en la segunda unidad, la van a necesitar) quizá puedan mantenerse a flote competentemente, dejando a Tyreke de titular.