Avance de temporada: Atlanta Hawks

El equipo de Atlanta ha cambiado de cara este verano. Diciendo adiós a Joe Johnson y Marvin Williams, sus alas titulares en los últimos años, los Hawks abandonan la estabilidad que les lleva acompañando unas cuantas temporadas. Aunque los cambios se han hecho pensando en la flexibilidad futura, con la llegada de Lou Williams, y la vuelta tras lesión de un Horford que apenas pudo contribuir este año, todavía deberían competir y pensar en Playoffs este año. Lo que es seguro es que será un equipo completamente diferente: de 9 a 11 jugadores causarán baja.

Altas: Louis Williams (Philadelphia 76ers), Devin Harris (Utah Jazz), Kyle Korver (Chicago Bulls), Anthony Morrow (New Jersey Nets), John Jenkins (Draft), Johan Petro (New Jersey Nets), Jordan Williams (New Jersey Nets), DeShawn Stevenson (New Jersey Nets), Mike Scott (Draft)

Bajas: Joe Johnson (65.8% de los minutos), Marvin Williams (46.4%), Kirk Hinrich (38.3%), Willie Green (28.5%), Tracy McGrady (25.9%), Vladimir Radmanovic (23.4%), Jerry Stackhouse (8.4%), Jason Collins (9.5%), Erick Dampier (2.6%)

Posibles renovaciones: Ivan Johnson (28.9%), Jannero Pargo (20.8%)

Repasemos ahora lo que puede y debería cambiar de un año para otro:

  • Atlanta juega muy lejos del aro
Atlanta Hawks en ataque 2011-2012
Puntos por 100 posesiones EFG% 3P% TL/TC % Pérdidas % Reb.O.
16º 24º 13º 26º

Pese a estar muy por encima de la media en porcentaje de tiro y tener un número razonable de pérdidas, el ataque de Atlanta fue mediocre y regular en puntos por 100 posesiones. El 24.8% de sus tiros de campo fueron triples, por el 22.5% de media en la Liga, y los metieron a un buen ritmo, pero lo que ganaron ahí, lo perdieron al no ir lo suficiente a la línea, y sobre todo, no rebotear bien en ataque. La receta del éxito en la NBA consiste en maximizar las oportunidades más eficientes (tiros libres, tiros cerca del aro, triples) sin perder la pelota. Atlanta no suma en parte de la ecuación porque juega muy lejos de la canasta.

Muchísimos intentos de tiros de 2 largos, desde donde es más difícil anotar, sacar faltas, y rebotear en ataque. Y sobre todo, del peor jugador en ataque el año pasado. No, Joe Johnson, no, Josh Smith. Los dos promediaron 18.8 puntos por partido, pero JoeJ lo hizo en 2 posesiones menos. Smith es líder de la Liga en tiros lejanos de 2 (a más de 20 pies): mientras que en media se tira desde ahí el 5.9% de los lanzamientos, Josh casi triplica la tasa, 16.3% de sus tiros van desde ahí. ¿Tal vez lo haga porque es bueno tirando? No, mete el 37% desde ahí, justo la media de la Liga en la posición, que, de todas las del campo es la menos eficiente. Su verdadero porcentaje de tiro, TS%, quedó justo por debajo del 50%. Charlotte fue el único equipo la temporada pasada con un TS% peor.

Es verdad que a Josh Smith se le pidió más que nunca con la baja de Horford, utilizando 2.3 posesiones más por partido más de las que nunca había usado (18.9 este año, cuando su máximo eran 16.6 en 2008), pero hay una serie de indicios preocupantes, como los 5 años seguidos que lleva reduciendo el número de veces que va a la línea de tiros libres.

  • Su ataque se estanca a veces

Solo Los Angeles Clippers, donde Chris Paul es el dueño del yo-yo, terminan más posesiones con 3 segundos o menos en el reloj. Pero a diferencia de los Clippers, que tienen un 46.9 EFG% en esas ocasiones, bastante cercano a su media, en Atlanta el porcentaje se despeña al 41.3%.

Los Hawks no son capaces de tener una buena circulación del balón en muchas posesiones, en las que pelota acaba detenida en manos de Joe Johnson, o dando vueltas inofensivamente por el perímetro. Solo Teague es agresivo penetrando, y sin Horford, no fueron capaces de establecer un juego dentro-fuera con regularidad, por lo que agotaban las posesiones sin tener claro que hacer y las acababan con malos tiros demasiado a menudo.

  • Al ataque En defensa de Joe Johnson

Abordé este párrafo con la intención de soltarle unos palos al nuevo jugador de los Brooklyn Nets, pero tras ver los números con calma, cambio completamente el enfoque. Que no merece ser el 4º jugador mejor pagado de la Liga, está claro. También es muy posible que no sea un verdadero jugador franquicia. Pero ahora mismo está entrando en esa zona que un jugador, después de ser llamado tantas veces sobrevalorado, pasa a estar incluso infravalorado en el imaginario colectivo.

Con Joe Johnson hay un gran problema de percepción. Como sus Playoffs fueron muy malos (ante la mejor defensa de la Liga, importante reseñar) y la pelota acabó en sus manos en muchos finales de partidos que no supo resolver para este equipo sin imaginación al final, se toma la parte por el todo, y se olvida que su actuación esta temporada ha sido reseñable. Anotó 18.8 puntos por partido el año pasado, con el segundo porcentaje de utilización más alto del equipo, un 25.4%, y con un porcentaje verdadero de tiro del 55.7%. De nuevo, comparándolos con equipos, Joe Johnson hubiera sido el 3er mejor ataque de la Liga, solo por detrás de Spurs y Thunder. El año pasado fue un anotador de volumen eficiente, y eso muchas veces no es fácil de reemplazar.

Otro estigma que tiene es el de que coagula el ataque de Atlanta que muchas veces parece reducido al aclarado a Joe Johnson. Y de nuevo es otro problema de sesgo hacia esas posesiones finales, la realidad no es tan exagerada. La pasada temporada, los Hawks marcaron 290 veces (casi 5 por partido) un aclarado a Joe, lo que le convierte solamente, en el 10º jugador que más utilizó esta jugada, solo el 23.3% de las posesiones que acabaron con tiro suyo fueron aclarados.

Anotó bastante, a un gran ritmo, y tampoco fue tanto a la lavandería como parece. Estarán contentísimos de no pagarle lo que no merece y sin él el ataque de Atlanta puede ser más dinámico. Pero fue uno de los mejores escoltas de la Liga, sin duda alguna, el año pasado.

  • Lou Williams y la vuelta de Al Horford. ¿Solución a los problemas?

Con Williams, Atlanta se ha traído un recambio viable, al menos en teoría. Lo que está claro es que con Lou y el regreso tras lesión de un Horford que se perdió casi toda la temporada pasada, el ataque de los Hawks va a cambiar su centro de gravedad por completo, y empezarán a estar mucho más cerca de la canasta.

El ex-76ers es otro anotador de volumen, capaz de llenar todo el vacío que queda en el equipo. Lou anotó 14.9 en 9.2 minutos menos pero con un 27.4 de utilización, aún mayor que el de Johnson. Sus TS% son parecidos, pero Johnson tira más triples, y Williams va más a línea, algo que va a ser una bendición para un equipo tan poco agresivo hasta ahora como este. Su proporción TL/TC es del 30% mientras que Johnson se quedaba en un 17%. Por tanto, los Hawks han traído un recambio  con una producción similar históricamente, y acostumbrado a soportar un número de tiros y de protagonismo parecido. A continuación tenéis un gráfico para que podáis comprobar desde dónde operaron ambos el año pasado:

 

Eso sí, los que esperen un ataque más repartido el año que viene en ATL se pueden llevar una sorpresa. En Philadelphia, los 76ers ejecutaron casi tantos aclarados para Lou Williams, como en Atlanta para Johnson. Los 76ers lo llevaron a la lavandería en 204 ocasiones, lo que supone un 22.4% de sus jugadas.

A continuación recogemos en una tabla los tipos de jugada acabada por Johnson y Williams, que ocurrieron en más de 100 ocasiones la pasada temporada y explican prácticamente el juego ofensivo de ambos. Como podéis ver, la mayor diferencia es que mientras que Joe podía recibir la pelota en el poste o como tirador, ya sea en estático o tras bloqueo, Lou Williams necesita aún MÁS la pelota en sus manos. Me temo que los que se quejan de que Johnson dominaba demasiado el balón y el juego en Atlanta, pueden encontrarse con un clarísimo caso de más vale malo conocido…: el 72% de las posesiones en las que Williams acabó tirando implican dominio del balón, bien en aclarados, en bloqueos y continuaciones, o recibiendo un hand-off. Wowza.

 

Aclarado Juego en el poste Tiro estático Pick ‘n’ roll Tras bloqueo Pase mano a mano Total
Joe Johnson 290 152 211 147 124 74.3%
Lou Williams 204 131 330 118 86.0%

 

Hasta ahora nos habíamos guardado una importante pieza de información, que igual alguno echaba de menos, y es que Joe Johnson es escolta puro, e incluso jugó algunos minutos de alero el año pasado (supongo que la vuelta de Horford hará que Atlanta juegue menos small-ball este año, y la vuelta de Smith al 4 a tiempo completo hubiera tenido a Joe jugando de escolta todo el tiempo), mientras que Lou Williams es casi tan base como escolta (jugó los mismos minutos en cada posición el año pasado) y tal vez no son tan intercambiables como veníamos anunciando.

Pero es que no parece que Atlanta vaya a tener mucho más remedio. El resto de jugadores que completan la rotación del perímetro son tiradores en los que no deberían confiar para crearse su propio tiro o bases o DeShawn Stevenson. Williams parece abocado a tener que compartir minutos con Teague y Harris, y eso, para él, que está acostumbrado a jugar con Holiday no es un problema, pero ya veremos, sobre todo, para Jeff Teague.  Uno de ellos, o incluso los dos,  tendrán que aceptar jugar más sin balón, y aunque en las muestras que tenemos no tiraron mal, (0.98 puntos por tiro, que está por encima de la media, Williams; 1.02 ppt en 175 tiros Teague; 1.04 ppt, Devin Harris), será difícil sustituir los 1.18 puntos por tiro que consiguió Johnson las 211 veces que tiró en estático, lo que le convierte en el 10º tirador más efectivo, de los 175 que lo hicieron en 100 o más ocasiones (Teague es 61º, Williams es 83º). Y además, aparte de Johnson los otros 6 jugadores con mejor porcentaje tirando de 3 del equipo, los que básicamente convirtieron a Atlanta en el 5º mejor equipo desde el triple el año pasado, se han ido

Pero este precisamente es el cambio que menos nos preocupa, porque el equipo ha añadido tiradores à gogo, y lo que no pueden reemplazar en la posición de escolta, lo harán desde la de alero. Han traído a Kyle Korver, 1.34 puntos por jugada tirando en estático, segunda mejor marca el año pasado tras Steve Novak, Anthony Morrow, 1.07 puntos por jugada en esta posición, tras su peor año como tirador, pero con una marca que nunca bajó del 42% de acierto de triple en sus tres temporadas anteriores y John Jenkins, rookie, y posiblemente el mejor tirador puro del Draft. Este trío  puede reemplazar perfectamente todo el arsenal tirador que tenían los Hawks, e incluso asustar a los Spurs y a los Warriors en la cima, si el meccano encaja bien.

Lo más probable es que no tengamos que empeñarnos en comparar a Williams con Johnson, porque no creo que veamos un patrón similar en el ataque. No solo Johnson se ha ido, otro miembro del quinteto titular, Marvin Williams, ya no estará, y con un Horford sano reemplazando a Pachulia, tres quintos del equipo titular cambiarán. Seguro que veremos más penetración y este es un equipo que a priori, debería sacar más faltas y mejorar en rebote ofensivo (por proximidad, que no por altura, ya hablaremos de esto), alargar menos posesiones hasta el final, y todo esto sin perder un ápice de intimidación francotiradora. Si además ya convencen a Josh Smith para elegir un poco mejor sus lanzamientos, este ataque debería anotar unos 109.6 puntos por 100 posesiones, y ser un Top 10 la temporada que viene.

  • La defensa: pintan bastos
Atlanta Hawks en defensa 2011-2012
Puntos por 100 posesiones EFG% 3P% TL/TC % Pérdidas % Reb.D.
10º 21º

El año pasado la defensa de Atlanta fue sorprendentemente buena. Tras 3 años en los que parecían estancados en la misma posición (fueron 12º, 13º y 13º en la lista de Índice Defensivo) en el segundo año con Drew se dispararon a la 6ª posición, permitiendo 101.2 puntos por 100 posesiones, muy por debajo de los 107 aproximadamente que venían recibiendo. ¿Qué cambió? Pues a la vista de los números, los Hawks han empezado a forzar pérdidas. En la temporada 2010-2011 fueron 29º en este aspecto, y el año pasado se dispararon a la 6ª posición. Sabemos que los robos son solo una pequeña parte de la defensa (y lo hemos cuantificado incluso, solo representa un 10%), pero un incremento tan grande en un mismo equipo tiene un cambio significativo.

Atribuir la causa de pérdidas es muy complicado (los robos solo representaron el 53.6% de las que forzó Atlanta, el otro casi 47% de las pérdidas no sabemos de dónde vino), pero en ese aspecto, que es el que podemos valorar con los números, el intercambio de Horford por Pachulia e Ivan Johnson parece ser la causa. Con la vuelta del dominicano, podríamos ver un descenso en el número de robos producidos por los pívots, pero con Williams y Harris llegan dos buenos ladrones, que compensarán el número desde el perímetro, e incrementerán el porcentaje de robos de ATL, que debería ser uno de los mejores de la Liga el año que viene.

El mayor problema de nuevo para analizar la defensa en general, es que es difícil sacar conclusiones, por el gran cambio de personal que ha sufrido este equipo. Podemos tratar de explicar la defensa en términos de +/-, estadística, que para mí gusto, tiene bastante ruido para comparar jugadores en distintas franquicias, pero me parece muy explicativa dentro de un mismo equipo. Los índices ajustados, conceden un valor negativo defensivamente a los 6 jugadores con más minutos la pasada campaña (es decir, atribuyen al banquillo la buena defensa de los Hawks), pero dentro de los titulares, evalúa mejor a los que se quedaron (Smith, Pachulia, Teague) que a los que se fueron (Johnson, Williams, Hinrich), y los números de otros años atribuyen a Horford el valor de mejor defensor del equipo. El problema es que los que llegan, los Williams, Korver, Morrow, Harris… no tienen ni el cartel de buenos defensores, ni los números respaldando una infravaloración de su habilidad.

Lo que sí es seguro es que los Hawks perderán centímetros. Joe Johnson es un 6’8″, Marvin Williams un 6’9″, y los 4 jugadores que parece que van a cargar con el peso en las posiciones de escolta y alero miden de los 6’2″ de Williams a los 6’7″ de Korver. Marvin Williams tuvo un porcentaje reboteador defensivo del 16.9% el año pasado, y ninguno de los nuevos puede hacerle sombra: nadie superó el 10% el año pasado. Horford puede mejorar un poco a Pachulia/Johnson (23% por el 20% aproximadamente de la pareja), pero o los hombres altos de Atlanta hacen horas extra, o este equipo puede ser asesinado en los tableros.

Si bien en ataque los Hawks parecen un equipo predestinado a mantener, o incluso mejorar lo que hicieron la pasada campaña, los cambios de personal apuntan a una mala experiencia en el apartado defensivo. Los números sugieren que el equipo podría seguir forzando pérdidas a un buen nivel, quizá incluso entre los 3 mejores en la Liga, pero su rebote defensivo, y, probablemente, el porcentaje de tiro contrario, va a empeorar.

Buscando un equipo con esas características (Top 3 en pérdidas provocadas, por debajo de la media reboteando defensivamente y en porcentaje de tiro rival) encontramos equipos como los Blazers de 2011 (14º en Índice Defensivo), o los Warriors de 2010 (29º en la Liga en su año). Desde aquí, nuestra predicción es que los Hawks deberían encontrarse a medio camino, en torno al 20º puesto en ránking defensivo, recibiendo unos 109 puntos por 100 posesiones.

  •  Predicción final

Con nuestra predicción de que los Hawks estarán en la parte baja del Top 10 en índice ofensivo, y cerca de la vigésima posición en defensivo, el margen de victoria neto para esas posiciones es en media de 0.6 puntos. Ajustándolo con su calendario (-0.6 puntos, creo que es uno de los más fáciles de la Liga, estando en el Este en general, y en la división de Charlotte y Orlando en particular), veo un SRS de 0.0 justo, la media de la Liga para Atlanta, por lo que espero que tengan un récord final de 41-41, que sería suficiente para la última plaza en Playoffs en el Este. El año pasado ganaron 40 partidos (50 en una temporada de 82) y este descenso de 9 victorias parece muy grande para un equipo que además pienso que va a mejorar en ataque. Pero es que realmente creo que van a sufrir mucho en defensa, especialmente en el rebote defensivo y en la posición de alero.

10 jugadores NBA que deberían tener su número y su camiseta retirados

Los Lakers han anunciado que van a retirar un par de números (Jamaal Wilkes y Shaquille O’Neal) así que este es un buen momento para repasar los mejores jugadores que no tienen el número retirado en la franquicia que lideraron.

Hay varios motivos por los que un jugador con aparente merecimiento no tenga su número retirado. Si su aportación fue verdaderamente reseñable para el equipo, las razones para denegarle el homenaje pueden ser los criterios de la propia franquicia (Lakers o Knicks no parecen admitir a nadie que no haya pasado por el Hall of Fame), el tiempo que pasaron allí (muchos jugadores han tenido excelentes carreras, pero no se han mantenido los años suficientes para establecerse en un mismo equipo), manías personales (una mala relación con el propietario, que es el que decide, es un motivo como otro cualquiera para quedarse fuera), problemas extradeportivos con la franquicia (ya veremos en un rato) y la razón más injusta para el jugador, y por otro lado más comprensible para el aficionado, que la carrera del jugador en la franquicia sea previa a una relocalización.

Es normal pensar que la afición actual, que al fin y al cabo son los que van a ver las camisetas colgando de las vigas del techo, no empieza a animar y a reconocer a una franquicia hasta que llega a su ciudad, y no es sido partícipe hasta ese momento de los logros pasados. Por lo tanto, se da la situación, de que el jugador al que el equipo está homenajeando es un perfecto desconocido, sentimentalmente hablando, de la persona que aplaude. Al mismo tiempo, es tremendamente injusto que jugadores que han tenido el reconocimiento en forma del Salón de la Fama, o premios NBA, no vean reconocida la colaboración a la franquicia, a la que algunos han estado unidos toda su carrera ayudando a ganar títulos, además.

Por lo general, me reconozco partidario del reconocimiento histórico. Sobre todo cuando el tiempo ha pasado y aporta perspectiva. Para un aficionado Laker, menor de 40 años, West y Mikan son igual de suyos, son dos Lakers. No son el señor que jugó en Los Angeles, y otro que lo hizo en Minnesota. Pero con el cadáver reciente (Seattle-Oklahoma City, mejor y más cercano recuerdo) sí es verdad que el criterio chirría, y cuesta imaginar homenajes a Payton o Kemp en el Chesapeake. Aunque no todas las situaciones son tan traumáticas como la de los Sonics, retirar un número es un ejercicio, que parece quedar mucho mejor a largo plazo.

A continuación haremos una lista de los 10 jugadores que creemos que tienen más motivos para ver retirado su número, pero todavía no lo han hecho por alguno de los motivos ya mencionados. En la lista no hemos añadido jugadores en activo o retirados recientemente (Yao, Iverson, Ilgauskas, Finley, Stojakovic, Horry y O’Neal en Orlando podrían ser candidatos), y a continuación indicamos una lista de menciones con jugadores que cumplen un criterio en longevidad (600 partidos en el equipo, siendo Top 3 en alguno de los registros de la franquicia y estando en un grupo reseñable por llegar, al menos, a unas Finales de Conferencia) o excelencia (Hall of Fame o All-NBA 1st Team con, por lo menos, 4 años en la franquicia), pero al mismo tiempo se encuentran con uno o varios de los inconvenientes ya comentados.

  • Artis Gilmore Hall of Famer, 6 años en Chicago, 1º en tapones y FG%.
  • Arvydas Sabonis Hall of Famer, 7 temporadas en Portland, carrera NBA completa.
  • Walt Bellamy  Hall of Famer, 4 temporadas entre Chicago y Baltimore (equipos pasados de los Wizards), 1º en puntos y rebotes por partido.
  • Jim Pollard Hall of Famer, 7 años y carrera completa en Minneapolis Lakers, 2 All-NBA 1st Teams, 5 títulos.
  • Joe Fulks Hall of Famer, 8 años y carrera completa en los Philadelphia Warriors, 3 All-BAA 1st Team, 1 título BAA.
  • Marques Johnson 7 años en Milwaukee, 1 All-NBA 1st Team, 3º en rebotes totales.
  • Tom Gola Hall of Famer, 6 temporadas en Philadelphia Warriors y una parcial en San Francisco, 1 título.
  • George Yardley Hall of Famer, 4 temporadas en los Fort Wayne Pistons y 2 más en Detroit, 2 Finales.
  • Ralph Sampson Hall of Famer 4 temporadas y media en Houston, 1 Final.
  • Bailey Howell Hall of Famer, 5 temporadas en Detroit Pistons, 1º en rebotes por partido.
  • Larry Foust 7 años en los Fort Wayne Pistons, 1 All-NBA 1st Team, 2 Finales.
  • Bernard King 4 temporadas en New York, 2 veces All-NBA 1st team, 2º en puntos por partido.
  • Anfernee Hardaway 6 años en Orlando Magic, 2 All-NBA 1st Team, 1º en robos y 3º en asistencias por partido, 1 Final.
  • Latrell Sprewell 6 años en Golden State Warriors, 1 All-NBA 1st Team, un entrenador ahogado.
  • Gene Shue 5 temporadas en Detroit Pistons, 1 All-NBA 1st Team.
  • Red Kerr 11 temporadas, 9 en Syracuse y 2 en Philadelphia, 2º en rebotes, 1 título.
  • Rik Smits 12 años, carrera completa, en Indiana, 2º en puntos, tapones, minutos y partidos totales, 3º en rebotes, 1 Final.
  • Jerome Kersey 11 años, 2º en rebotes, 3º en minutos y robos, 2 Finales.
  • Charles Oakley 10 años en New York, 2º en robos, 3º en minutos y rebotes, 1 Final.
  • Nick Anderson 10 años en Orlando, 1º en partidos y robos totales, 2º en puntos, 3º en rebotes, 1 Final.
  • Bob Dandridge 8+1 temporadas en Milwaukee, 1º en minutos, 2º en rebotes, 3º en partidos, 1 título.
  • Cliff Robinson 8 temporadas en Portland, 2º en tapones, 3º en puntos, 2 Finales.
Además de otros nombres que no cumplieron los (arbitrarios) criterios elegidos pero serían motivo de discusión como Dikembe MutomboTree Rollins, Danny Ainge, Chet WalkerNorm Van Lier, Toni Kukoc, John Paxson, Danny Ferry, Derek Harper, Fat Lever, Dale Davis, Randy Smith, Michael Cooper, Byron Scott, A.C. Green, Dell Curry, Muggsy Bogues, Glen Rice, Carl Braun, John Starks, Shawn Kemp, Greg Ballard y todo aquel que se nos haya olvidado incluir.

Empezamos la cuenta atrás:

10 Mark Aguirre

La carrera en general de Mark Aguirre fue peor que otros jugadores que quedaron fuera de la lista, de hecho no cumple ninguno de los dos criterios mencionados más arriba: ni tiene campeonatos (con Dallas), ni All-NBA’s, ni plaza en el Salón de la Fama como en otros casos. Pero lo que hace extraña la situación de Aguirre, son las otras dos camisetas que cuelgan en el America Airlines Center: la de Rolando Blackman y la de Brad Davis. Mark solo estuvo 7 temporadas y media en el equipo, por las 11 de Blackman y las 12 de Davis, con los que compartió toda su carrera Maverick, pero él metía más puntos por partido que ellos (o que nadie, es líder de la franquicia en esa categoría, por delante incluso de Nowitzki), cogía más rebotes, y no está muy por detrás de Davis en asistencias por partido. En definitiva, dos compañeros que en el momento que compartían pista con él eran peores, sí tienen sus camisetas retiradas. Y si en un futuro cercano retiraran además el número de Harper, solo sería añadir más leña al fuego.

Se ve que en Dallas, donde Cuban además ha reabierto el debate recientemente denegándole a Kidd la posibilidad, se valora la fidelidad a la franquicia. Y en ese aspecto, Aguirre, que fue difícil de llevar, y forzó su salida a Detroit, no fue ejemplar. Y si ese es el criterio, Mark no tendrá opciones. Pero sería muy injusto con él. Ni que fuera el primero o el último que pidió un traspaso, y ahora tiene el número retirado.


9 Harry Gallatin

Empezamos con los Hall of Famers. 9 de sus 10 temporadas en la NBA en New York, un All-NBA 1st Team, un All-NBA 2nd Team… Según el criterio marcado por algunos equipos, Gallatin estaría en el límite del merecimiento, pero con el de los Knicks tendría que tener el número retirado. ¿Por qué? Porque como en el caso de Aguirre en Dallas, su compañero durante toda su carrera, Dick McGuire, lo tiene. Pero en este caso es aún más sangrante, porque no hay peticiones de traspaso ni nada por el estilo de por medio. Es más, Gallatin pasó un año más que McGuire en la franquicia. Gallatin anotó más puntos y con mejores porcentajes, y McGuire nunca llegó a ser All-NBA 1st Team. Y sus números también son mejores que los de Bill Bradley, con la diferencia que Gallatin no tiene dos campeonatos ganados como el Senador. Hay un dicho poco reproducible que habla de tirar meretrices al río que viene como anillo al dedo en esta situación. Si los Blackman, Davis, McGuire y Bradley están, Aguirre y Gallatin deberían también.


8 Bob McAdoo

El caso McAdoo reúne dos de los inconvenientes más habituales de la lista: ni jugó con su franquicia en la localización actual, ni su carrera en el equipo fue muy longeva. Luego hay otro factor, que no se sabe ni ayuda o no: los Clippers, la continuación de los Buffalo Braves donde Bob jugó, son uno de los pocos equipos que no ha retirado ninguna camiseta. ¿Exigentes o necesitados? El caso es que Bob McAdoo es el único MVP de la Liga al que no le han retirado el número. Ganó el premio en 1975, la tercera de sus cuatro temporadas y media en los Braves, donde comenzó, y dio lo mejor de su carrera. Es el jugador que menos tiempo pasó en la franquicia de todos los de esta lista, pero al mismo tiempo, es el único que ha sido considerado el mejor por un año en la Liga. Lo merece. Pero a una franquicia dirigida por Donald Sterling, tampoco le puedes pedir mucho.


7 Cliff Hagan

Hall of Famer, sus 10 años de carrera NBA completos jugados en los Hawks, 2º mejor jugador del equipo que consiguió el único título en el 58… y otro de los que jamás jugaron en la localización actual de la franquicia. Pero a diferencia de otras situaciones, los Hawks sí que han decidido retirar el número de un jugador que jamás salió de St.Louis: Bob Pettit. Sabemos que aunque fuera excelente, Hagan no tuvo la carrera de Pettit. Y es verdad que los Hawks no son los Celtics retirando números: solo Bob, Wilkins, Hudson y el fallecido Collier tienen su dorsal fuera de circulación. Pero aún así, la carrera de Hagan fue lo suficientemente buena para el homenaje, seguramente mejor que la de Hudson. Y teniendo en cuenta que el título del 58 seguro que ha pesado para el reconocimiento a Pettit, también habría que hacérselo al hombre que anotó más y mejor que él en aquellos Playoffs.

Igual no se lo han retirado, por otro motivo mucho más simple: porque no saben cual quitar. Empezó con el 6, el segundo año cogió el 17 y a partir del tercero, y hasta el final de su carrera, vistió el 16.


6 y 5 Neil Johnston y Paul Arizin

Compañeros y miembros del Hall of Fame, Arizin, además, incluido en la lista de los 50 mejores jugadores de los primeros 50 años de la NBA, líderes del equipo que ganó uno de los dos campeonatos para los Warriors y ninguno de los dos cambio de franquicia durante toda su carrera (10 años Arizin, 8 Johnston). ¿El problema? Que jamás jugaron como locales en California. Ni más, ni menos.

Y pese a que los dos hayan fallecido, el homenaje debería ser igual de merecido. Se trata de hacer honor a tu Historia y al sitio de dónde vienes, no un favor personal.


4 George Mikan

Solo 7 años BAA/NBA, su carrera entera, en los Lakers. Pero en los de Minneapolis. Mikan no está más arriba en la lista porque en el Staples ya tienen un pequeño apaño para recordarle a él y a sus compañeros de la etapa en Minnesota (a los que queda equiparado, cuando, nada más lejos de la realidad) y porque los homenajes, a título póstumo son menos. Pero también me parece que los Lakers tienen menos excusa que nadie para partir en dos épocas la historia de la franquicia: preguntad a un fan Lacustre que cuantos títulos llevan, a ver si os dicen 11 o 16. Mikan fue el jugador franquicia indiscutible de aquellos 5 títulos (tiene tantos de Laker como Abdul-Jabbar, Magic, Cooper, PollardKobe y Fisher) y fue el pívot del All-NBA 1st Team 6 temporadas. De haber existido el premio de MVP antes de 1955, se hubiera llevado seguramente más de uno, y sería junto a McAdoo, el único MVP que no tiene el número retirado. Y además, ¡que llevaba el 99, hombre! ¿Quién se va a poner el 99? Vale, Metta World Peace, tal vez, pero para lo que le queda en el convento…


3 Gary Payton

12 temporadas y media con los Sonics (y su traspaso trajo a Ray Allen a Seattle), integrante seguro del Salón de la Fama, mejor jugador de los 3 únicos equipos de la franquicia que han superado las 60 victorias en Temporada Regular, y líder de los registros históricos Supersónicos en minutos, partidos, puntos, asistencias y robos. Payton es los Sonics, pero los Sonics, ya no son ellos. A Gary, de todas formas, no le preocupa mucho «Estoy seguro que no quiero que retiren mi camiseta en Oklahoma City». «Ese no es el lugar donde jugué. Los fans de Oklahoma City no me llegaron a ver».

Si la NBA volviera a Seattle… ¿podríamos ver una camiseta retirada rompiendo la continuidad de la franquicia? Eso al menos es lo que a él le gustaría. Y lo que abriría la Caja de Pandora en el debate de si la Historia pertenece a las franquicias o a las ciudades. Es imposible separar el recuerdo de los Sonics de Seattle. Pero tampoco podríamos entender a unos Thunder que se construyeron en sus cimientos y su herencia, si le arrancamos ese pedazo de tiempo.

Sea como fuere, el 20 de Payton, tiene que colgar de algún pabellón. Del que sea.


2 Jerry Lucas (y Bobby Wanzer y Arnie Risen)

El caso de Jerry Lucas es una mezcla del de McAdoo (jugó en una franquicia ya extinta, no estuvo allí durante toda su carrera, miembro del Hall of Fame) y el de Hagan (la franquicia que le corresponde actualmente, los Kings, han retirado números de jugadores que no jugaron en la ciudad). Lucas, miembro del Hall of Fame, pasó 6 temporadas y media en Cincinnati jugando para los Royals, fue 3 veces All-NBA 1st Team y 2 All-NBA 2nd Team en sus primeras cinco temporadas en el equipo, y sigue sin tener el número retirado. Que nunca pisara el parqué en Sacramento sería buena excusa si no fuera porque Bob Davies, Maurice Stokes, Jack Twyman, Oscar Robertson, Sam Lacey y Tiny Archibald, tampoco lo hicieron, pero ahí están, con las camisetas colgando del Bancarrota Pavilion.

Davies ganó el único título de la franquicia, Oscar puede ser uno de los 10 mejores jugadores de la Historia y estuvo allí 10 años, Jack Twyman jugó su carrera completa en los Royals, y Sam Lacey jugó más de 10 temporadas. Pero, ¿Tiny Archibald? Estuvo 6 años en el equipo, y ganó un All-NBA menos que él. ¿Maurice Stokes? Aunque el homenaje sea en parte porque se lesionó de gravedad y murió muy joven, estuvo solo 3 años en el equipo, y fueron mejores los 3 primeros años de Lucas que los de Stokes.

Los Kings han demostrado que acogen con igual cariño a los jugadores que formaron parte del pasado de la franquicia, aunque fuese en otros lares. Algunos de ellos, han hecho menos méritos que Lucas. ¿Por qué no Jerry entonces? ¿O Bobby Wanzer y Arnie Risen, que están en el Salón de la Fama, ganaron el título del 51, y estuvieron 9 (carrera completa) y 7 temporadas, respectivamente en el equipo?#DOBLERASERO


1 Dolph Schayes

El de Dolph Schayes es un caso casi clavado al de Arizin: Hall of Famer, lista de los 50 mejores a los 50 años, un título, toda su carrera en la franquicia… Pero si bien Arizin decidió retirarse justo el año que los Warriors se iban a San Francisco, Schayes llegó a jugar una última temporada en Philadelphia, en la que incluso entrenó al equipo. Y además, se quedó un par de años más como entrenador, hasta 1966, cuando le nombraron «Entrenador del año», y sentó las bases para que la temporada siguiente los Sixers ganaran su primer título en Philadelphia.

Como Arizin, Hagan, Mikan o Payton, tiene absolutamente todo lo que le puedes pedir a un jugador para retirar su camiseta, con el añadido además de que él sí que jugó y entrenó en Philadelphia y es responsable en buena parte de un título allí.

Y no es que Philadelphia tenga un estándar muy alto para retirar números: 7 (más el de Moses Malone, que está en una especie de limbo, no retirado, pero tampoco usado) llevan ya, incluyendo los de Maurice Cheeks o Bobby Jones, que indiscutiblemente, no fueron mejores que Schayes.

En definitiva, nadie merece más ver su número retirado en la NBA ahora mismo que Dolph Schayes. Pero este año, en la camiseta de los Sixers con el número 4, pondrá «Wright«.

Porca miseria.

No por mucho taponar… acabarán los tiros cercanos

Hace un mes ya os contamos como el tapón es, solamente, una pequeña parte de la defensa de un equipo, y volvemos a sacar La Calculadora, para comprobar algunos mitos sobre la intimidación. Después de ver muchas horas de baloncesto, mi teoría es que en la NBA, los jugadores atacan el aro con la misma frecuencia ante un intimidador reconocido, que ante un jugador cualquiera. Habrá jugadores que pueden asustarse y preferir dar dos pasos atrás, pero se compensan con los de ego inflado que buscan llegar a poner en un póster al insigne repartidor de pinchos de merluza que tienen delante. En definitiva, mi impresión subjetiva es que la distribución de tiros, en cuanto a distancia, no cambia por defender con un buen taponador. ¿Qué creéis vosotros?

Como somos de hacer números cuando nos quedamos con la duda, nos hemos ido al Play Index+ de Basketball-Reference.com y hemos contado (bueno, hemos programado al ordenador para que lo haga, mucho trabajo para el ábaco…) el número de tiros que recibe cada equipo a 1 pie, 2 pies, 3 pies… hasta 30 pies de la canasta. El pie equivale a unos 30 centímetros, así que cada 3 pies y poco, estaríamos hablando de un metro.

Y, ¿hay alguna evidencia de que los equipos que mejor taponan alejan más los tiros de sus rivales? La verdad es que no. Lo primero decir, que estamos mirando la distancia de los tiros. La intimidación puede funcionar de otras maneras: cambiando el ángulo del lanzador, forzando a tirar más alto o rápido que de costumbre, etc. Eso, tal vez lo haga, pero la distancia (al menos con los datos de la pasada temporada), parece que no cambia.

En el siguiente gráfico (pincha si quieres ampliarlo un poco más) se puede ver el porcentaje de tiros intentados sobre el total que recibió cada equipo en función de la distancia. Cada segmento de color marca un paso de un pie, es decir, el azul marino es el porcentaje de tiros recibidos de cero a un pie de distancia, el naranja siguiente el porcentaje recibido de 1 a 2, el amarillo de 2 a 3… y así sucesivamente. Los equipos están ordenados por su porcentaje taponador (Block %), de mayor a menor, es decir, los de más arriba son los que más tapones pusieron por jugada, y los de abajo los que menos.

Si la tesis de que el poner muchos tapones disuade a los equipos de tirar desde cerca, los primeros equipos del gráfico deberían recibir menos tiros en las proximidades de la canasta (los primeros segmentos de las barras, deberían ser más pequeños) que los últimos, pero vemos que no hay una diferencia entre los grupos. Mirando por ejemplo los tiros a menos de un pie de distancia (el primer segmento de la barra, el azul marino) vemos que aunque el equipo que más tiros permitió a esa distancia, y con mucha diferencia además, Detroit, es de los peores taponando, el que menos recibió en ese rango, los New Jersey Nets, son aún peores.

Para verlo un poco más resumido, vamos a agrupar las distancias, y marcar los porcentajes acumulados por cada 3 pies (91.5 cm, casi un metro):

Aquí vemos que hay un equipo que destacó sobremanera recibiendo tiros cerca de la canasta, lo que no es coincidencia teniendo en cuenta que ha realizado posiblemente la peor temporada de la Historia. Los Bobcats a pesar de poner más tapones por jugada que la media, son más atacados cerca de la canasta que ninguno: hay 8 equipos que reciben menos porcentaje de tiros a 6 pies (casi 2 metros) de la canasta que los Bobcats a 3 pies (casi 1 metro). Curiosamente, de esos 8 equipos que menos tiros reciben a 6 pies, ninguno de ellos está entre los 8 con mejor porcentaje taponador.

Los equipos que más logran alejar al rival de su canasta son Orlando, San Antonio, Philadelphia y Phoenix. Orlando, con Dwight Howard, se podría ver como un ejemplo positivo del efecto de la teoría de la intimidación, pero como equipo su porcentaje taponador es muy reducido. También podríamos pensar que Tim Duncan es el responsable de la intimidación de los Spurs, pero de nuevo, los números de Block % llevan a pensar que se trata más de un esfuerzo colectivo que individual. Si alguien quiere pensar que esto corrobora la teoría de la intimidación a través de Howard y Duncan, adelante, es libre de hacerlo, y tal vez tenga razón, pero en el paquete de intimidadores de élite se tiene que llevar también al grupo que apatrulló la zona en Philly (Hawes, Vucevic y Allen) y a Gortat, a nadie más. Y no se admiten recambios.

Para finalizar, vamos a echar un vistazo a la relación entre distancia de tiros a la canasta y porcentaje taponador. El coeficiente de correlación esperado es negativo: es decir, cuanto más tapones se pongan, esperamos recibir menos tiros cerca de la canasta. La correlación entre el Block % y el porcentaje de intentos recibidos a un pie, es negativo, pero muy pequeño, un -0.21. Si aumentamos la distancia para encontrar la relación con tiros a una distancia de 3 pies, el efecto desaparece, la correlación no llega al -0.02. Si lo llevamos a 6 pies, la correlación se convierte en positiva, un 0.21, lo que querría decir que hay una pequeña tendencia que a menos tiros recibidos a 2 metros de la canasta, menos, en lugar de más, tapones se ponen.

La proporción que si se mantiene en todo momento, y con un poco más de fuerza, aunque tampoco es muy relevante, es la que existe entre Índice Defensivo y la distancia a la canasta. Hay un factor de correlación de 0.38 entre la cantidad de tiros permitidos a menos de dos metros y el número de puntos recibidos por 100 posesiones, pero esta contribución es muy pequeña. Es decir, conseguir que el equipo rival tire lo más lejos posible del aro, efectivamente, ayuda a tu defensa, pero no marca mucho la diferencia. Y la manera de conseguir este efecto, no parece ser la intimidación.

En resumen, tras analizar los datos de la pasada temporada, no encontramos evidencia de que los equipos que más tapones ponen, consigan que los equipos rivales se alejen de su canasta para intentar los lanzamientos debido a la intimidación. Como ya hemos dicho, este efecto puede funcionar de otra manera, alterando la efectividad, el ángulo o el arco del tiro, pero en distancia no lo hace. O tal vez los jugadores se sienten intimidados por  la percepción del jugador que tienen enfrente, que por el número de tapones que pone. Quién sabe. Pero la próxima vez que oigas decir que un jugador ha preferido tirar desde más lejos por el miedo al tapón, cuestiónate la afirmación.

¿Cuánto hubiera cobrado Rudy Fernández?

La pregunta tiene una respuesta fácil: lo que hubiera ofrecido el mejor (en dólares, minutos garantizados, competividad, cariño…) postor. Pero como no lo sabemos, y es posible que nunca lo hagamos, vamos a tratar de echar un vistazo a su producción y al mercado de este año para tratar de estimar una cifra.

Empezamos viendo los contratos que se han dado a los escoltas este año. Vamos a partir de que Rudy en la NBA es un escolta (según 82games.com, ha jugado al menos el 73% de los minutos en esa posición las 4 temporadas que ha estado en la Liga), y vamos a ver los contratos que se han ofrecido a los escoltas en este verano:

NombreEdadDuración (años)Cantidad totalMedia anual
Eric Gordon23454.013.5
Landry Fields24318.86.3
Nick Young2715.65.6
Courtney Lee26421.45.4
Jason Terry34315.75.2
Jamal Crawford32315.75.2
Louis Williams25315.75.2
Brandon Roy28210.25.1
O.J. Mayo2428.24.1
Brandon Rush2727.83.9
Gerald Green26310.53.5
Shannon Brown2627.03.5
Ray Allen3726.23.1
J.R. Smith2625.72.9
Danny Green25311.32.8
Randy Foye2812.52.5
C.J. Miles2524.52.3
DeShawn Stevenson3136.72.2
Marco Belinelli2612.02.0
Jodie Meeks2523.01.5
Delonte West2911.41.4
Ronnie Brewer2711.11.1

Como podemos ver, los hay de todos tipos y colores. Pero para nuestro estudio, vamos a hacer una corrección. En la NBA, la cantidad de dinero que se paga, depende de la duración del contrato. Cuanto más corto es un contrato, menos justo es. Los de un año suelen estar desfigurados, por exceso o por defecto, porque a veces los equipos están dispuestos a gastar más en un jugador para convencerle con un contrato corto (ejemplo 1, Nick Young), o al revés, el jugador está dispuesto a cobrar menos para llegar a un equipo con condiciones favorables que le pueda servir de trampolín para un nuevo contrato el año siguiente (ejemplo 2, Ronnie Brewer). Cuanto más corto es el contrato, menor es el riesgo para el equipo, y el jugador lo puede interpretar como una oportunidad para hacer caja o para promocionarse en busca de un contrato largo al año siguiente. Por tanto, vamos a calcular lo que hemos llamado contrato equivalente a 4 años para poder corregir estos efectos, y normalizar e igualar todos los contratos. La idea detrás de esto es que según los contratos se hacen más largos, se acercan a la media del grupo. Podría ser un buen ejercicio (para una futura entrada, quizá…) comprobar si esta noción intuituva se observa realmente en los números, pero vamos a dar por hecho que sí.

Lo que hemos hecho (y te dejamos que te saltes este párrafo si confías en nosotros y te quieres ahorrar las matemáticas, aunque sean básicas) en este caso es tomar la media de lo que ganarán estos 22 jugadores por año (4 millones), y calcular que por cada año que pasa hasta llegar a 4, se va reduciendo la diferencia entre la cantidad firmada y la media un 20% (el factor lo he elegido por dar resultados razonables a priori, y porque concuerda con colocar la MLE a 5 millones al año al plazo de 4 años). Por ejemplo, Ronnie Brewer ha firmado por un año y el mínimo (1.1 millones, en su caso) con New York. La diferencia entre este contrato y la media del grupo es de 2.9 millones. Según nuestros cálculos, este contrato sería equivalente a un contrato de 4 años, sumándole 3 veces (los años que le faltarían para llegar a 4) el 20% de la diferencia con la media (20% de 2.9=0.58 millones). Por tanto, estimamos que el contrato de 1.1 millones de Brewer sería equivalente a un contrato de 1.1+0.58=1.7 millones al año si hubiera firmado por 2 años, de 1.1+0.58*2=2.3 millones al año si hubiera firmado por 3 años, y 1.1+0.58*3=2.8 millones al año si firmara un contrato por 4 años. Con un contrato por encima de la media como el de Nick Young, pasaría al revés, la cantidad iría decreciendo, y estimamos que por 4 años, hubiera firmado por unos 4.6 millones al año, en lugar de los 5.6 que cobrará este año.

Y tranquilos, que no os vamos a poner a hacer cuentas, a continuación tenéis la tabla con la estimación del sueldo anual en un contrato equivalente a 4 años:

NombreDuraciónMedia AnualEstimación equivalente a 4 años
Eric Gordon413.513.5
Landry Fields36.35.8
Nick Young15.64.6
Courtney Lee45.45.4
Louis Williams35.25.0
Jamal Crawford35.25.0
Jason Terry35.25.0
Brandon Roy25.14.7
O.J. Mayo24.14.1
Brandon Rush23.93.9
Danny Green32.83.0
Gerald Green33.53.6
Shannon Brown23.53.7
Ray Allen23.13.5
J.R. Smith22.93.3
Randy Foye12.53.4
C.J. Miles22.33.0
DeShawn Stevenson32.22.6
Marco Belinelli12.03.2
Jodie Meeks21.52.5
Delonte West11.43.0
Ronnie Brewer11.12.8

Ahora que ya tenemos una estimación que nos permite igualar todos los contratos, vamos a compararlos con la producción más reciente de cada jugador. Aunque todavía no exista la estadística perfecta para resumir todas las contribuciones de un jugador, y reducirlas a un número, hay una serie de estadísticas, que sin ser definitivas en absoluto, representan bien el juego en general. No nos detendremos a explicarlas aquí, pero el RAPM, WARP, PER, Win Shares o Wins Produced son algunas de ellas.

Nuestro simple modelo, toma los datos por 48 minutos jugados de 3 de ellas (Win Shares, PER, Wins Produced) de los últimos 3 años, ponderando más los años más recientes, y utiliza el modelo de Arturo Galletti de la página The Wages of Wins, que explica que la producción estadística por minuto de un jugador, se incrementa hasta los 27 años, y a partir de ese punto, empieza a decaer, para estimar las contribuciones de los jugadores durante los próximos 4 años.

Eliminando los tres jugadores que se han perdido alguna de las últimas tres temporadas (Brandon Roy, Gerald Green, Landry Fields, que además, por diferentes motivos, son casos diferentes a los de estudio) tenemos 19 jugadores para analizar, y hemos comprobado que el método que mejor se correla entre producción estimada en el futuro y salario equivalente a 4 años es el PER, con un factor de correlación del 57%. Esto no quiere decir que esta sea la mejor estadística para interpretar el rendimiento de los jugadores, solo que es la mejor explica el valor de mercado de los escoltas este verano. ¿Por la que más se guían los GM, quizá?

En la siguiente tabla os mostramos la estimación de PER durante los próximos 4 años de los 19 jugadores estudiados, más 4 agentes libres: Rudy Fernández, Leandro Barbosa, Marquis Daniels y Michael Redd. Si sumamos las contribuciones estimadas de los jugadores a lo largo de los próximos 4 años, y ordenamos a los 23 jugadores, Barbosa aparecería 9º, Rudy 12º, Redd 21º y Daniels 22º.

Posición por PER totalNombrePER 11-12PER 12-13PER 13-14PER 14-15PER 15-16Suma PER a 4 años
1Louis Williams20.219.820.020.019.879.5
2Eric Gordon19.218.719.219.519.777.1
3J.R. Smith15.215.815.815.615.262.3
4O.J. Mayo14.714.514.815.015.059.3
5Danny Green15.514.514.714.714.558.6
6Jamal Crawford15.715.014.213.212.254.6
7Shannon Brown13.613.613.613.413.153.6
8Jason Terry15.715.014.012.911.753.5
9Leandro Barbosa14.014.113.613.012.353.1
10C.J. Miles12.413.113.313.313.152.9
11Delonte West15.313.713.212.712.051.6
12Rudy Fernández13.313.313.112.812.351.4
13Courtney Lee12.612.812.812.612.350.6
14Nick Young12.913.112.912.512.050.5
15Ronnie Brewer12.312.812.612.311.849.6
16Brandon Rush15.212.712.512.211.749.2
17Jodie Meeks11.512.112.312.312.148.7
18Ray Allen14.814.212.911.510.048.6
19Marco Belinelli11.912.312.312.111.748.4
20Randy Foye13.512.612.211.711.247.7
21Michael Redd13.911.410.59.58.439.7
22Marquis Daniels8.19.08.37.46.531.2
23DeShawn Stevenson4.35.44.73.82.916.8

Atendiendo a la estimación del PER, y comparándolo con la distribución de salarios, hay dos jugadores que se destacan en esta promoción (Eric Gordon, que recibió el máximo, y Louis Williams, que parece una ganga por la MLE), un grupo de 3 jugadores (Smith, Mayo y Green) que se corresponderían con los 3 que cobrarán la MLE, y luego hay 15 jugadores separados por 7 puntos de PER a lo largo de 4 años que podrían ser prácticamente intercambiables en esa franja de salarios de 3 a 5 millones, antes de llegar a la cola donde Redd y Daniels se acercan a Stevenson como merecedores de, probablemente, nada más que el mínimo.

Si ordenáramos los salarios estimados equivalentes de mayor a menor, para dar una cifra más precisa, y ver donde caerían nuestros agentes libres, diríamos que el valor de Barbosa estaría entre los 3.9 y 3.7 millones, el de Rudy entre los 3.5 y 3.4 millones. Esta noción viene además refrendada por los valores de PER que tienen Rudy y Leandrinho. El PER es una estadística diseñada para que el jugador con una producción media, tenga un valor en torno a 15. El PER de Barbosa el año pasado fue de 14, y el de Rudy 13.3, por lo que como jugadores ligeramente por debajo de la media, deberían recibir un suelo ligeramente por debajo de la media. La media en sueldos la marcaba la famosa Excepción de Nivel Medio, de 5 millones, pero ahora que muchos equipos solo pueden utilizar la Mini-MLE, de 3 millones, en lugar de 5, el salario medio de los agentes libres, empezará a descender este verano, por lo que el rango de 3 a 4 millones parece ser el futuro que espera a jugadores con la producción de Barbosa y Rudy, siguiendo un modelo basado en PER.

Por producción estadística por minuto (el PER no tiene en cuenta partidos pérdidos), ya tenemos una estimación del valor de Rudy Fernández en el mercado. A los 3.5 millones que hemos calculado, habría que añadirle una serie de cosas. En primer lugar, su estado de salud. Pese a que sus 3 temporadas en Portland fueron buenas en ese aspecto (4, 20 y 4 partidos perdidos respectivamente), la temporada pasada se perdió 35 partidos, más 7 de Playoffs, una alerta roja de cara al mercado. Pero más partidos perdió aún Eric Gordon, y su contrato fue por el máximo.

Otro punto a analizar es la contribución defensiva. Las estadísticas en general, y el PER en particular, no son muy indicadas para evaluar aisladamente la contribución defensiva de un jugador, pero esto se tiene en cuenta a la hora de dar un contrato (ver el ejemplo de Courtney Lee, un jugador de edad y producción análoga a Rudy, y que cobrará por encima de la MLE). Los índices defensivos de Rudy son bastante consistentes, y se encuentran en la media de la Liga. Incluso, algunos modelos, que dan más importancia a las estadísticas defensivas que se recogen en los box-score (robos, tapones, faltas realizadas) lo consideran un muy buen defensor en su posición, ya que su porcentaje de robos y de faltas es mejor a la media. Por lo tanto, podríamos considerar que la aportación defensiva en su caso se le anotaría como un positivo en la valoración.

También se podría ver a Rudy como un especialista. Tal vez, aunque su aportación estadística en general no sea destacada, su proficiencia en algún área del juego podría hacer que para los equipos merezca la pena rascarse el bolsillo. ¿Triples, tal vez? Desde que en su año de rookie, batiera el récord de número de triples conseguidos en una temporada por un novato, tiene cartel de tirador. Pero los números no demuestran que destaque en ningún area, ni siquiera en esa.

A continuación, gracias al buscador the The NBA Geek, hemos comparado los números de Rudy año a año con aquellos del escolta medio NBA, por 48 minutos de juego. Pasa mejor (sobre todo estos dos últimos años), protege bien la pelota de las pérdidas, y como ya hemos dicho, es bueno robando la pelota y no cometiendo faltas. Por otra parte, anota y rebotea un poco por debajo del ritmo medio. Nada especial.

Lo que pueden sorprender un poco más son los porcentajes de tiro: sus puntos por tiro (PPS) después de un primer gran año en el que fueron muy superiores al escolta medio, han estado por debajo de la media el resto de años. Con su porcentaje de tiro de 3 sucede lo mismo. A pesar de tirar menos de 3, cada vez anotaba menos. Difícil considerar especialista a un jugador que lleva dos años sin pasar la frontera del 33%, por muy bueno que fuera su primer año en la Liga.

De manera subjetiva, creo que la incertidumbre con su salud, y la impresión alrededor de la Liga de su hastío con la NBA, unido a la reducción de la excepción de nivel medio para la mayoría de equipos y la cantidad de oferta comparable a él en el mercado este año, gravitarían el posible sueldo de Rudy más hacia los 3 millones de dólares anuales que hacia los 4. Leíamos en TuBasket el año pasado que el contrato de Rudy en España estaría en torno a los 3 millones de €, por lo que, con el cambio de divisa a su favor en España, parece que Rudy tomó la decisión correcta a priori.   Sería difícil justificar con su rendimiento reciente un contrato por la MLE completa o superior. Aunque cosas peores se han hecho…

En el caso de Barbosa, la estadística (y nuestra impresión) lo sitúa como peor defensor, pero se ha mantenido sano este año y nunca se ha dudado de su continuidad en la NBA. Su valor de mercado debería estar, como el de Rudy, en esa horquilla de 3 a 4 millones, y ahora mismo probablemente sea el mejor agente libre disponible en una lista que se ha ido reduciendo, pero su gran problema en este momento es la demanda: solo Cleveland y Phoenix tienen espacio para ofrecerle un contrato por encima de 4 millones, y solo Denver, Oklahoma, Milwaukee o Orlando podrían ofrecerle entre 3 y 4, algo que, por unos motivos o por otros no parece inmediato. Si Phoenix no se lo piensa mejor, lo más probable es que Barbosa acabe eligiendo un contrato corto y pequeño de los que hablábamos al principio para volver a salir al mercado en otro momento, tal vez más propicio.

Lo Que Quiero Ver: Los nuevos Warriors, ahora… ¡con un pívot!

En un Oeste en el que la clase media, como siempre, es muy numerosa y más que pudiente, habrá muchas historias interesantes y equipos en que fijarse, pero el que debería sufrir la mayor transformación es el de la Bahía de San Francisco: los Golden State Warriors.

Los Hornets han cambiado el equipo, los Timberwolves el perímetro, y los Suns a su director de orquesta. Pero los Dubs, sin reemplazar mucho personal, han mutado su identidad. La demolición de los últimos escombros del Nellie Ball  empezó hace un tiempo, entre otras cosas con la contratación de Mark Jackson como entrenador el verano pasado, pero el punto de inflexión vino en marzo, el mismo día que comenzaba de verdad la pretemporada para los Warriors y se daba la extremaunción a uno de los santos y señas, que ahora quedan en el cercano recuerdo. Los Warriors rompían la pareja EllisCurry, que estaba abocada a la separación desde el mismo momento en que se conocieron, para traer la pieza que ha faltado en su esquema estos últimos años: un pívot, y con aptitudes defensivas además.

Aunque correlación no implique causalidad, son muchos años (y muchos partidos vistos desde el banquillo, demasiados) comprobando que Milwaukee es mucho mejor equipo, vamos, gana mucho más, cuando juega Andrew Bogut, que cuando el aussie está de traje. Y para unos Warriors que necesitaban ya una referencia defensiva, es el jugador perfecto. No es solo lo que un hombre grande e intimidador puede hacer, es como se redistribuye el equipo. Su llegada puede mover a Lee permanentemente al puesto de ala-pívot, y permitir a Jackson jugar por fin con 4’s de verdad a tiempo completo. Hacer al equipo más grande, simplemente, ayuda en la faceta menos glamourosa del baloncesto. Hacerlo más grande con Bogut, ayuda aún más.

Los Warriors quieren volver a ganar, y con este equipo, si el objetivo son los Playoffs, pueden volver a hacerlo. Al menos en teoría. Porque la práctica en este grupo está supeditada a que sus tres mejores jugadores, el nuevo juguete, David Lee y Stephen Curry,  no vuelvan a estar en pista solo 95 partidos, como la temporada pasada . Por lo pronto, Bogut llegará falto de rodaje, pero espera empezar la Regular con el equipo. Curry y Lee al menos deberían llegar al 100%.

Una vez que resolvieron el problema del pívot, y que se aseguraron perder los suficientes partidos para poder retener su elección de Draft, llegó Jerry West, que en verano ayudó a terminar de añadir al equipo la otra cosa que le faltaba: profundidad. Jugadores como McGuire y Robinson tuvieron que jugar demasiados minutos el año pasado, y este podría haber pasado algo parecido, pero se han movido bien. Han llegado Carl Landry y Jarrett Jack y tres jugadores interesantes en el Draft, especialmente aquel que eligieron en el número 7, Harrison Barnes y que tal vez sea el único al que se le pedirá contribuir este año. Con todas estas incorporaciones, y sin bajas sensibles (Dorell Wright, cuyo papel puede suplir Barnes de inmediato, es quizá la más significativa), los Warriors tienen que mejorar.

Y a pesar de que hablemos de un cambio de identidad, hay un recurso que deberían seguir manteniendo. El éxito de su lanzamiento de triple debería seguir intacto y la adición de Barnes solo debería servir para colocarse como el equipo que mejor tira de tres de la Liga (con permiso de San Antonio). Curry siendo Curry; Brandon Rush, que al final se queda, y que cada año tira mejor; Klay Thompson que debería confirmarse en su segunda temporada, e incluso Richard Jefferson que lleva dos años convertido en tirador efectivo forman un grupo que puede y debe abrir la pista, para que Lee, Bogut y Landry se beneficien por dentro.

De todos modos, todavía puede faltar algún aspecto que apuntalar. El año pasado fueron el peor equipo reboteando (últimos en rebote defensivo, penúltimos en ofensivo) y yendo a la línea de la Liga. Respecto a los rebotes, Bogut va a ayudar, especialmente con los defensivos, y además como ya dijimos, por efecto dominó, el equipo ganará más centímetros y con ellos llegarán los rebotes. Bastará que la salud acompañe para mejorar. Lo de los tiros libres es más complicado, porque no solo han perdido al jugador que mejor atacaba el aro y sacaba tiros libres (Ellis), han añadido a otro que da igual que vaya, porque no los mete (Bogut). West ha citado a Landry como posible solución al problema, pero como mucho podría ayudar a tapar el hueco que crea Monta, para mejorar tendrá que contribuir el resto.

En definitiva, un quinteto con Curry en el puesto de base, Thompson de escolta, Jefferson como veterano puente hasta que se pueda confiar en Barnes con Lee y Bogut en posiciones interiores, suena mejor que cualquier cosa que los Warriors nos han ofrecido los últimos años. Además, ahora, también tienen segunda unidad, con JackRushBarnes, Landry y Biedrins formando uno de los banquillos más interesantes de la Liga y ofreciendo una versatilidad más amplia y tradicional a Jackson para combinar con los titulares nominales. Si además alguno de los jóvenes (Jenkins, Bazemore, Green, Tyler o Ezeli)  se gana un puesto en la rotación, cosa que no sería de extrañar por su talento, la habilidad que ha tenido la organización últimamente para desarrollarlo, y la capacidad defensiva de casi todos ellos, los Warriors estarán de vuelta.

Y la salud, será importante, mucho. Pero ahora hay fondo de armario para que no sea imprescindible.

1992, la Pop-Up Store de Nike en Barcelona

Pero en este espacio no sólo se vuelve al pasado, sino que también se viaja al futuro. Podrás conocer toda la gama actual de zapatillas, como por ejemplo las nuevas Nike Hyperdunk. Estas destacan sobre todo por lo ligeras y cómodas que son, con una sujeción extrema unida a una amortiguación elástica llamada Lunarlon.

Volviendo al pasado, nos encontramos con una reliquia más que emblemática, la antorcha olímpica de Barcelona’92, y junto a ella las zapatillas que llevó Michael Johnson y que le dieron el oro en aquellas olimpiadas.

El número 92 brilla fuerte y nos hace recordar donde estamos. Se pueden ver relucir las autenticas Air Jordan VII autografiadas por el mismísimo Airness, o las Air Force 180 con la rúbrica de Charles Barkley. También diferentes modelos que usaron David Robinson y John Stockton. Todo un repaso por aquella década en la que las zapatillas comenzaban a destacar y donde éste mercado daba un giro de ciento ochenta grados.

Al levantar la vista nos encontramos rodeados de las viejas glorias. Volvemos a ver a el Dream Team en plena acción, nos situamos en lo más alto del podio y recibimos el oro.

Volvemos al futuro y estamos de vuelta. Nos encontramos ya con la reedición de las camisetas olímpicas del 92. Jordan, Pippen, Barkley… . Por supuesto, las actuales de otras selecciones como la de China o de la Alemania de Nowitzki. Rememorando estos 20 años, no podía faltar la nueva colección retro de Nike. Las Air Force 1 Hi y las Air Force Low, con un perfil más bajo.

Salimos de la tienda reviviendo el pasado. Parece que hayamos puesto nuestra máquina del tiempo rumbo a aquel verano del 92, haciéndonos volver a donde muchos tuvimos la suerte de ver al mejor equipo de baloncesto de todos los tiempos. El Dream Team.

La tienda la tendremos abierta en la calle Duc de la Victoria, 8 en Barcelona hasta el 25 de agosto, si estás por Barcelona, es algo que no te puedes perder…

Agradecemos a la gente de Nike por dejarnos hacer todas las fotos y más y a Sergio Bruno que ha sido nuestro reportero más dicharachero en esta ocasión.

Sueño de una tarde de verano

El domingo estuvimos en el North Greenwich Arena (O2 Arena para los amigos) para presenciar la final de los JJOO de Londres 2012, en el partido que enfrentó a la favorita EEUU y a selección española de los Gasol, Navarro, Rudy y compañía.

Lo malo es que nosotros nos sabemos mejor los nombres de las estrellas de EEUU y claro, había para llenar 2 o 3 firmamentos. El Dream Team de Londres 2012 no ha defraudado, tanto por su capacidad mediática como por el juego que han desplegado en algunos momentos de la competición.

Los Durant, Bryant, James, Williams, Anthony, Paul y compañía se pasearon por la ciudad del Big Ben y no perdieron ninguno de sus partidos antes de llegar a la gran final. Porque no nos equivoquemos, España era el equipo ideal para disputar y disfrutar de una gran final olímpica.

Y el partido no decepcionó, lo ajustado del resultado final, 107 – 100, es una buena muestra del esfuerzo de los jugadores de ambos equipos. Además el ambiente, mucho más NBA que en la anterior cita que presenciamos a orillas del Támesis. Y es que aunque los españoles, como aficionados al baloncesto, seguimos siendo muy casual (eso de ir al partido de baloncesto, con la camiseta de la selección de fútbol..) el gran número de estadounidenses le daban toque especial, seguramente lo más cercano a ser un pabellón NBA a este lado del Atlántico.

Y como Shakespeare soñó de noche, los estadounidenses y españoles nos preparamos para hacerlo a la hora del té. Y soñamos hasta el final, aunque  la calidad del combinado norteamericano abrumara el juego español por momentos y se viera claramente quien iba a ser el vencedor. Tampoco hay que quitar ojo al gran partido de los Gasol o de un motivado Ibaka, pero España es España y somos españoles y criticamos lo nuestro: no nos gusto la rigidez defensiva del sistema de Scariolo o el teatro-drama de Navarro y Rudy.

Y mientras las estrellas a lo suyo, a tirar a canasta, coger rebotes y anotar sin parar. Un gran Kevin Durant escoltado por LeBron James y Kobe Bryant sentenciaron el juego del bloque europeo.

En definitiva, una gran final, seguramente, uno de los mejores partidos de selecciones de baloncesto que se recordará durante años y el broche de oro para la competición olímpica. Los españoles contentos, recortamos la distancia 2 puntos respecto a Pekín y los norteamericanos satisfechos, no se esperaba menos de ellos.

Ambientazo en Londres y a la espera que sea el principio de una gran amistad con el baloncesto, dado que no es un deporte muy reconocido por estas tierras.