Contratitos, contratitos: LeBron y Durant

Desde el sofá no podemos hablar con el señor Multiple Sources, pero sí podemos coger una copia del convenio y mirar la situación contractual de varios jugadores y equipos para explicaros por qué van a suceder una serie de cosas durante el periodo de agencia libre. Empezamos por los dos mejores agentes libres de la Liga.

Kevin Durant

Desde hace mucho tiempo se está hablando de que la opción más ventajosa para Durant era renovar un añito, y esperar a tomar la decisión junto a Westbrook e Ibaka, que serán agentes libres el próximo año. Serge ya está fuera de la ecuación pero Russ no, y ese año podría resultar en el primer contrato con 200 millones de dólares garantizados de la NBA.

Si Durant firma ya por cinco temporadas en OKC, el contrato sería de 152 millones en total (asumiendo un tope salarial de 94 millones este año, aquí y en el resto del artículo). De esperar al año que viene, Durant no sólo se aprovecha de un tope que crecerá (el contrato máximo es un porcentaje de este tope), sino que además llevará 10 años en la Liga, lo que significa que su máximo puede ocupar un 35% del tope salarial, la franja más alta de las 3 que existen en general (este año, está en la segunda, por lo que el máximo es de un 30%). Utilizando como referencia un tope salarial de 110 millones para el próximo año (también de aquí en adelante), el contrato que podría firmar KD en 2017 es de 207.5 millones, 55 más que el que empezara este año, y un total de 234 millones en las próximas seis temporadas, incluyendo esta. El riesgo obvio de esperar es que sus pies volvieran a darle problemas y nadie quisiera comprometerse por el máximo, pero con la enorme cantidad de equipos con espacio salarial, resulta difícil que en el triste caso de recaída, al menos un par de ellos no peleen por sus servicios.

¿Cuáles son las cifras si cambia de aires? El máximo para este año (unos 26.4 millones aproximadamente) que le puede ofrecer cualquier equipo sería igual al del suyo propio (sólo necesitarían tener ese espacio bajo el tope salarial), pero en futuras temporadas le podrían ofrecer menos dinero y años. De firmar un contrato completo ya con otro equipo, tendría que ser sólo de 4 años, y por 112.9 millones. La diferencia en los 4 primeros años de vida del contrato no es grande con el caso análogo de renovación, unos 5 millones, por lo que de firmar un nuevo contrato máximo en 2020, cuando tenga 31 años, no perdería mucho.

Si firmara sólo por un año fuera de Oklahoma City, el equipo que lo fichase sólo tendría los llamados Derechos No Bird, que no le permitirían añadir 5 años al contrato (4 nada más), y que no le dejarían alcanzar ese 35% del mega-máximo el año que viene (a no ser que el equipo vuelva a tener los 36 millones en espacio salarial por los que saldría la broma libres en 2017). En este caso, Durant, firmando por 1+4 en un nuevo equipo, ganaría 161.9 millones por las próximas cinco temporadas (180.5 si el equipo tiene esos 36 millones de espacio salarial libre el próximo verano), y si firmara un 1+1+4 (opción más arriesgada, porque tendría que jugar dos años con contrato corto), al final del segundo año aprovechando que pasa de tener derechos No Bird a derechos Bird prematuros, las cantidades que podría ganar estarían entre 210 y 215 millones por seis años (la cantidad más alta, si el equipo tiene espacio salarial para darle el máximo en 2017), unos 20 por debajo de los 234 millones que ganaría en Oklahoma City.

Por último está la avenida de firma-y-traspaso, que sería la manera de llegar a un equipo que no tuviera el espacio salarial para su contratación esta temporada, pero con el que OKC esté dispuesto a hacer un intercambio. Aquí Durant estaría obligado a firmar un contrato de entre 3 y 4 años, empezando en el máximo y con subidas del 4.5%, es decir, lo mismo que si firma directamente con un equipo diferente al suyo, con la salvedad que no podría utilizar la fórmula de 1+4 o 1+1+4 años. Por tanto, de una operación de firma-y-traspaso podría sacar un contrato de 4 años y 112.9 millones.

Como veis, hay diferencias grandes entre renovar un año y no hacerlo, y seguir en su equipo o cambiar de aires. Pero, ¿sería suficiente en las cifras que nos movemos, más las que tiene garantizadas KD de otros contratos publicitarios?

LeBron James

LeBron es agente libre este verano, pero tras reconciliarse con ciudad y equipo, todos los signos apuntan a que no se mueve de Cleveland. Cero dramas, siempre smile.

Ahora bien, su contrato también tendrá algo de miga, y es algo diferente a lo que ya he visto comentado y rebotado por Internet: LeBron no va a firmar por menos dinero por seguir en Cleveland. O al menos, si lo hace, sería una decisión voluntaria, y al no tener espacio salarial en Cleveland, no serviría mucho para hacer mejor al equipo, sólo más rico a Gilbert. Lo que sí es posible es que este año no cobre el máximo al renovar, pero no sería por puro altruismo, sino para salir al mercado el año que viene. Los Cavs se lo podrían ofrecer, pero ganaría más dinero a largo plazo rechazándolo.

Al firmar como agente libre el verano de 2014, los Cavs todavía no tienen sobre él los llamados derechos Bird, que permiten renovar a un jugador por el máximo sin importar si te pasas del tope salarial, y que se adquieren tras tres años. Como su contrato tiene dos temporadas, los derechos de Cleveland sobre él son de tipo Bird Prematuro (early Bird, un juego de palabras tan intraducible como vosotros ya sabéis cuál), y con esos derechos, los Cavs podrían oferecerle un contrato por el máximo este año, y subidas de 7.5%, pero… tendría que firmar por dos años, por lo que no podría salir al mercado el año que viene, cuando el tope y el máximo vuelven a subir.

Además, para complicar la situación del contrato de LeBron, por su edad le empieza a afectar el año que viene la regla Over-36, pensada para que los jugadores que firman contratos que se extenderán más allá de los 36 años no tengan incentivos por firmar acuerdos demasiado largos, ya que las últimas temporadas no se cobran. Esta medida, pensada para evitar que los jugadores y equipos difuminen las cantidades a lo largo de los años en contratos de veteranos hasta llegar a temporadas que el jugador puede que no cumpla, no tenía en cuenta a los superhombres.

Con estas consideraciones, el contrato que LeBron podría firmar este mismo año, con derechos Bird Prematuros, y empezando en el máximo (es decir, sin perder dinero por seguir en Cleveland) sería de 137.2 millones por cuatro años.

Si en su lugar, firma otro contrato de un solo año sin utilizar derechos Bird Prematuros, como su equipo no tiene espacio salarial, utilizarían los derechos No Bird, que le permiten cobrar 27.6 millones esta temporada (20% más que el año anterior), en lugar de los 30.8 que son su máximo. Pero entonces, el año que viene tendría derechos Bird completos, lo que le permitiría ahora ya sí, cobrar el máximo de 2017, y firmar cuatro años más (no son 5 por la regla Over-36). Utilizando esta estrategia de 1+4, LeBron podría firmar 188 millones por 5 años o 144 por 4 (más que los 137.2 por los que firmarían con derechos Bird prematuros).

La diferencia no es grande a 4 años, pero ese quinto año por 44 millones, que llegaría cuando LeBron tendría 35 años, sería difícil de alcanzar si no hay otra subida de un tope que se estima permanezca plano (o incluso baje ligeramente), a partir de 2018.

Otra opción sería utilizar los derechos Bird prematuros y firmar por dos años, volviendo a salir al mercado en 2018, pero por la regla Over-36, sólo tendría sentido renovar 4 más, lo que le daría unos 225 millones (estimación con tope plano a 110 millones en 2018) en 6 años. Esta cifra sí sería bastante interesante, pero si LeBron sigue en posición de ganar más de 35 millones en 2021 con 36 años (lo que sería el equivalente al contrato final de Kobe Bryant) y el invierno núclear provocado por Donald Trump y sus aliados Boris Johnson y Pdr Sánchez no acaba con la NBA, la opción 1+4 le permite, por una cantidad parecida, asegurar un año antes tanto la firma del contrato largo como la nueva salida futura al mercado como madurito interesante.

A diferencia de KD, al permanecer en el mismo equipo, y no tener esa subida de los 10 años de antigüedad acompañando a la del tope salarial en 2017, la horquilla en la que se mueve LeBron es más pequeña, y con un contrato zapatillero vitalicio, no es que se tenga que preocupar mucho. Por tanto, aunque la 1+4 me parezca la mejor opción en teoría para maximizar las ganancias minimizando el riesgo, ninguna opción me extrañaría, ni siquiera la de firmar ya 4 años (con alguno opcional), y olvidarse de todo. Pero en todo caso, no sería perdonar pasta por seguir en Cleveland: simplemente habrían echado cuentas y un vistazo a las reglas para sacar el mayor beneficio a largo plazo.

Y máximo o no, LeBron está en posición de lograr algo que nunca había conseguido: ser el jugador mejor pagado de la Liga. Los únicos que le podrían superar (o igualar si él firma finalmente con derechos Bird Prematuros este año) son agentes libres con más de 10 años de experiencia. Por lo que salvo que alguien ofrezca el máximo a Dwight Howard, Dwyane Wade, Dirk Nowitzki o Pau Gasol (ojo a la posibilidad de contratos locos a los dos primeros por uno o dos años), James sería el mejor pagado en la NBA, incluso aunque firmase por un año nada más.

Top 5 #SofiAlert 2014-2015

Esta temporada ha sido el año donde hemos liberado el Kraken en forma de aplicación para valorar los partidos, de forma aún no perfecta evidentemente, pero si para hacerte una idea de que te vas a encontrar, el #SofiAlert.

La temporada regular ya se ha acabado y hoy os vamos a traer aquí los 5 partidos que mayor nota han obtenido en el #SofiAlert.

No vamos a poner las notas, ya que la finalidad del #SofiAlert nunca fue valorar cuantitativamente los partidos, sino orientar y como siempre en La Crónica Desde El Sofá nos gusta hacer, primero vamos a nombrar los partidos con su fecha y luego dejaremos un espacio en blanco y explicaremos qué tiene cada partido, de esta forma, si no sabéis como quedaron o simplemente no os acordáis y os apetece verlo de nuevo sin saber qué pasó, así lo podréis hacer.

Señores (y señoras si las hay…), este es el Top 5 del #SofiAlert 2014-2015:

1.- Clippers vs. Blazers (1 abril 2015)
2.- Dallas vs. Bulls (2 diciembre 2014)
3.- Dallas vs. Warriors (4 febrero 2015)
4.- Cavs vs. Spurs (12 marzo 2015)
5.- Cavs vs. Portland (28 enero 2015)

Ahora es cuando viene el espacio en blanco…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bueno…

Igual…

Ponemos algún gif…

A ver que os parece este…

Mola?

Venga otro para animar un poco más…

Bueno… creo que ya hemos pasado la parte spoilera no?

Vale…

Pues vamos a ello…

Los Angeles Clippers vs Portland Trail Blazers (1 abril 2015)
126-122

Es curioso que el mejor partido para el #SofiAlert haya sido uno de pleno més de abril, es decir de ese mes que se caracteriza más por bajas y descansos (hablando de liga regular) que de partidazos, pero no ha sido el caso.

En este partido vas a encontrar un duelo Lillard vs Paul, donde el bueno de CP3 se casca si duda el mejor partido de la temporada, año donde ha jugado los 82 partidos. Además duelo en la parte de arriba, con unas actuaciones brutales de LaMarcus, Blake Griffin y DeAndre ‘EstoyEnAñoDeContrato‘ Jordan.

Dallas Mavericks vs Chicago Bulls (2 diciembre 2014)
132-129 (2OT)

The Monta Ellis Game…o The Pau Gasol Game!! Cualquiera de las dos cosas valen en este partido con una puntuación brutal y donde podemos ver a unos Bulls al completo con Rose jugando, Noah, Butler… además en el que probablemente ha sido el mejor partido de los de Thibs en esta temporada.

Por parte de los Mavs, Ellis ON FIRE, y unos Mavs jugando como sólo Carlisle sabe hacerlos jugar…además, un favorito personal como es Devin Harris haciendo su mejor partido también del año.

Dallas Mavericks vs Golden State Warriors (4 febrero 2015)
114-128

Lo vamos a poner sencillo: Curry. 51 puntos. 10 triples. Modo NBA JAM ante unos Mavs que no pusieron nunca las cosas fáciles… poco más que añadir.

Cleveland Cavaliers vs San Antonio Spurs (12 marzo 2015)
128-125 (OT)

Según el SofiAlert este es el 4o mejor partido del año, para un servidor, este es EL PARTIDO.

Brutal por donde lo veas, con su prorroga incluida y con Irving jugando a nivel brutalísisisismo con 57 puntos. Leonard defendiendo a James. Parker en nivel de PO. Duncan eterno. Con un final de partido increíble la verdad… sin duda, el mejor partido del año para mi.

Cleveland Cavaliers vs Portland Trail Blazers (28 enero 2015)
94-99

Partido donde no estuvo James y donde Kyrie Irving se vistió de nuevo de ultra mega jugón para hacer un partido que tenía pinta de ser su top este año (ver partido anterior). De nuevo unos Blazers más que competitivos con un LaMarcus a nivel All-Star brutal. Buen duelo Lillard vs Irving.

Y este ha sido el Top 5 del #SofiAlert. Supongo que vosotros tendréis otro partido favorito, como el de los 37 en un cuarto de Klay Thompson o el del buzzer beater de Davis que luego ha servido a Pelicans para entrar en PO, pero ya sabéis lo que os decimos siempre, el #SofiAlert no es matemática pura, es orientativo y estos son los resultados que ha dado.

#SofiAlert

¿Alguna vez te has comido un partido tostón en diferido, sin historia en toda la segunda parte, mientras el mismo día te esperaba algún Splash Brother metiendo 50 puntos? ¿Te duele cada mañana elegir el partido perfecto del día anterior sin saber qué se esconde detrás de cada una de las puertas del “Ver partido”?

No sufras más, tenemos la solución.

Llega el #LeaguePassAlert #SofiAlert de La Crónica: en https://lacronicadesdeelsofa.com/sofialert/ podrás encontrar todos los días, y sin spoilers, las puntuaciones de los partidos del día anterior (con enlaces para verlos en el LP si estás suscrito), para que nunca más hagas un airball desde tu sillón.

Para que tengas en cuenta cómo se generan las puntuaciones, y cómo interpretarlas, los factores que se recogen son los siguientes:

  • La emoción del partido: igualdad, alternancia en el marcador, final apretado…
  • Actuaciones individuales destacadas.
  • Acierto de los equipos (índice ofensivo)
  • Posición de los equipos en la clasificación

Como el proceso es completamente automático hay una serie de matices en qué hace bueno a un partido que no se pueden interpretar o no se están recogiendo, y otros que dependen de los gustos personales. Por ello, si la iniciativa es bien acogida, y usáis el #LeaguePassAlert, buscaremos la manera de añadir al modelo vuestras propias impresiones desde las redes sociales, para darle un componente humano a las puntuaciones, o separar la puntuación en componentes para que se ajuste más a vuestros gustos. Estamos abierto a sugerencias para mejorarlo.

Como ejemplo estos son los 5 mejores partidos de la temporada según el modelo:

  • Mavs 132 – Bulls 129, 2 de diciembre: Doble prórroga con los dos equipos en su mejor momento de la temporada
  • Mavs 114 – Warriors 128, 4 de febrero: Los Warriors remontan 22 puntos con 51 de Steph Curry
  • Blazers 94 – Cavaliers 99, 28 de enero: Los Cavs necesitan 55 puntos de Irving para superar a los Blazers
  • Grizzlies 117 – Spurs 116, 17 de dicembre: Tres prórrogas, final de partido loco… entre dos de los mejores equipos del Oeste
  • Warriors 128 – Pelicans 122: Los Pelicans llevan a los Warriors a la prórroga sin Anthony Davis

En el otro lado del espectro, el Hornets-Wolves del 19 de enero que ganó Charlotte de 25, sin ningún jugador en 20 puntos o con dobles-dobles, es el partido más coñazo de la temporada.

En cuanto a equipos, Rockets, Clippers, Suns, Warriors y Pelicans son los que tienen mejor nota media; y Sixers, Knicks, Hornets, Nets y Pacers la peor. Destacar, por ejemplo, a los Hawks como 16º esta categoría, algo inesperado para uno de los equipos más divertidos. Pero viendo las variables utilizadas, aunque algunas les ayudan (clasificación, alta anotación); otras, como el juego colectivo, haberse enfrentado a peores rivales (el Este) y el hecho de que muchos de sus partidos han tenido poca emoción, van en su contra. Por tanto, es importante ajustar un poco las expectativas a como ve el sistema de clasificación los partidos. También se penaliza a través de la clasificación a equipos que han sufrido lesiones y han ganado menos de lo esperado: los Thunder o los Wolves ahora seguramente sean algo más divertidos que lo que opina el modelo. Por tanto, es importante que mezcles un poco tu criterio, con la puntuación que te ofrecemos.

Así que ya sabes, añade el #SofiAlert a Favoritos, y nunca vuelvas a ir a ciegas.

Buscando el valor de cada tiro

La NBA han volcado recientemente más datos de los que genera el sistema de cámaras SportsVU a la página oficial de estadísticas, y ahora, podemos tener acceso a una serie de datos adicionales sobre cada tiro lanzado esta temporada.

Lo que nos permiten en este caso es manejar estadísticas como la distancia del defensor más cercano al tirador (y la identidad de este), el tiempo restante en el reloj de posesión, el número de botes que emplea el jugador antes del tiro, y el tiempo que tuvo la pelota en su posesión antes del lanzamiento.

Con todos esos datos, nosotros hemos construido un pequeño juguetito para estimar las probabilidades de meter un tiro en la NBA, que añade a la distancia, información sobre la distancia del defensor y el tiempo que falta en el reloj de posesión. Para elaborar este modelo hemos utilizado tiros a más de dos metros del aro (los tiros cerca del aro necesitan una serie de consideraciones adicionales que ya exploraremos), y está pensado para casos “normales”, no será tan representativo en los extremos.

El modelo no tiene en cuenta una serie de variables importantes como la identidad y las características del tirador en particular, o la del defensor, simplemente intenta representar los valores medios, y creemos que ayuda a entender a comprender el valor de elegir buen tiro, en cuanto a distancia, ritmo y soledad del tirador. Estos son, aproximadamente, que cada metro de distancia a la canasta, el tiro es un 7% peor; cada metro que se aleja el defensor, el tiro es un 9% mejor, y por cada segundo de posesión que se ahorre, se mejora un 0.5-1%.

Pero qué mejor manera de explicar el modelo que invitaros a explorar en el siguiente área interactiva, a calcular la probabilidad de acierto moviendo al atacante, al defensor y ajustando el reloj de posesión.







Además de enseñaros este juguete, podemos utilizar el modelo para estimar estadísticamente, qué quintetos escogen mejor los tiros. Os recordamos de nuevo, que el modelo, tal y como lo utilizamos, tiene una serie de lagunas. Ya sabéis que, lo más importante, no estamos ajustando a la habilidad del jugador. No es lo mismo, por ejemplo, un triple frontal con un defensor a dos metros para Josh Smith que para Kyle Korver, así que por un lado hablaremos de elección o creación del tiro, cuáles son buenos filosófica o teóricamente hablando, y por otro lado de acierto, cuántos se meten en realidad. Por otra parte es indudable que los tiros a más de dos metros son una pequeña parte del baloncesto, y tienen efecto en más áreas del juego que aquí no se pretenden controlar. De todas maneras, una buena puntuación en el modelo significa que el equipo está eligiendo bien desde que distancias lanzar (contando con el añadido del punto adicional del triple) y/o está logrando que sus tiradores tengan separación con el defensor y/o están siendo rápidos desarrollando las jugadas.

Obviamente estas cosas no son siempre positivas de manera universal. Un jugador puede tirar muy liberado porque el defensa sabe que está fuera de su rango. O un tiro tempranero ha podido ser algo precipitado. Este modelo no nos dará una cifra perfecta e indiscutible, pero como todos, ayuda como argumento en una conversación, o nos permite proponernos estudiar más de cerca los resultados o la situación de un equipo o jugador en particular. Hemos analizado con él a los 31 quintetos con más de 150 tiros a más de 2 metros, tanto en ataque como en defensa, y ahora os presentamos algunos resultados.

Creo que no sorprenderá a mucha gente que el quinteto que mejor elija los tiros de manera teórica venga de Houston. Beverley, Harden, Ariza, Motiejunas y Howard, han tirado de 3 en 120 de las 183 ocasiones procesadas, y eso les lanza a la primera posición del modelo. De hecho, son los únicos que rompen la barrera de más de un punto esperado por tiro. Si bajásemos el requisito de número mínimo de tiros a 50 de manera excepcional, para buscar más ejemplos así, sólo cuatro quintetos superan la esperanza de un punto por tiro, y tres son de los Rockets, incluido este. La otra excepción es el quinteto de los Hawks con cinco jugadores capaces de tirar de 3, con Sefolosha y Antic en lugar de Carroll y Horford.

De todos modos, en la práctica, este no es el mejor quinteto tirando a más de dos metros del aro de la Liga. Curry, Thompson, Barnes, Green y Bogut están anotando 1.15 puntos por tiro, pese a que el modelo les asigna una esperanza de 0.98, que es ya de por sí la segunda mejor de las 31 analizadas, sólo por detrás de Houston. Son los que mejor están desafiando a la teoría, anotando un 17.9% más de lo que deberían, y además, o más bien, gracias a ello, porque todo influe, pueden elegir buenos tiros. No es de extrañar que este grupo sea el que tiene el mejor índice ofensivo de la Liga.

Les siguen muy de cerca en cuanto a “acierto” sobre el modelo el quinteto titular con el que inició la Liga Phoenix, con Marcus Morris y Miles Plumlee acompañando a Dragic, Bledsoe y Markieff, y el también antiguo quinteto de los Celtics con Rajon Rondo y Tyler Zeller. Pero como ambos equipos elegían o creaban peores tiros que Golden State, pese al acierto sobre el modelo, están lejos de los Warriors en cuanto a puntos por tiro, con 1.06 y 1.07 respectivamente.

Si nos fijamos en la tabla de índice ofensivo para comparar con nuestro modelo, los únicos quintetos que siguen de cerca a los Warriors son los dos de los Clippers, uno con Matt Barnes, y otro con Jamal Crawford. El titular, con Barnes, es el segundo mejor de la Liga en cuanto a puntos por tiro a más de dos metros, con 1.07 ppt. No están entre los mejores en selección teórica, pero si están mostrando un acierto por encima de la media. Por su parte la versión con Jamal Crawford sólo produce 0.98 puntos por tiro. Pese a que el acierto es también mayor que lo esperado, la selección es sensiblemente peor. Eso sí, la presencia de Jamal ayuda de otras maneras a los Clippers, creando más oportunidades cerca del aro y mediante tiros libres que aquí no vemos, y el resultado final de ambas está a la par.

En el otro extremo, está el quinteto formado por Kemba Walker, Lance Stephenson, Gerald Henderson, Al Jefferson y Cody Zeller, del que sólo podríamos esperar 0.85 puntos por tiro. Y en este caso, no es que el acierto haya ayudado, ya que en realidad sólo han obtenido como recompensa 0.78 puntos por tiro. No es de extrañar, viendo los datos, que tengan el segundo peor índice ofensivo de los quintetos que han estado más de 150 minutos en pista.

Sólo hay un quinteto peor en ataque, el de Wizards, con Garrett Temple sustituyendo a Bradley Beal, que pese a haber elegido mejor los tiros que los Hornets en teoría, son el grupo de cinco con peor acierto sobre lo esperado, un 11% menos.

También podemos utilizar esta herramienta para evaluar a las defensas. Y si miramos los números, vuelven a ser los Warriors, con Bogut en el medio de la zona, el quinteto que obliga a los rivales a los peores tiros en cuanto a distancia a la canasta, al defensor, y tiempo de reloj de la Liga. En media, los rivales podían esperar 0.88 puntos por tiro a más de dos metros frente a Golden State, y sólo han anotado 0.82.

Pese a ser los mejores forzando los peores tiros en teoría en defensa, un par de quintetos, han sido mejores en la práctica. El titular de Sacramento sólo ha permitido unos microscópicos 0.78 puntos por tiro, y sus rivales anotan un 15% peor de lo esperado frente a ellos. Los Kings convierten a sus rivales en los Warriors inversos, y esta situación merecería una revisión más profunda, aunque desde la vuelta de Cousins, están regresando a la media. Los Blazers, que este año están entre los mejores equipos en defensa de la Liga, eran en su versión con Robin Lopez, quintos en esperanza de tiro en contra teórica, y segundos en puntos por tiro en contra en la realidad.

Tres quintetos que están en teoría forzando a los ataques rivales a tomar malas decisiones, pero que se están enfrentando a un mayor acierto de lo esperado son el titular de los Bulls y dos de los más jóvenes de la Liga: el de Orlando con Elfrid Payton en lugar de Victor Oladipo, y el de Utah con Enes Kanter y el lesionado Alec Burks. Por otro lado, el quinteto que vuelve a aparecer como afortunado, es el último de los Celtics en la era Rondo. Ese grupo ya roto superaba por 7.8 puntos por 100 posesiones a sus rivales, pero a la vista de estos datos estaban seguramente predestinados a regresar un poco a la media. Ainge no se ha cargado un aspirante.

El peor equipo en cuanto a selección de tiro rival teórica no debería ser una sorpresa, son los Lakers con Lin y Boozer, pero en la práctica reciben más puntos por tiro lejano (1.05 vs. 1) con Ed Davis y Ronnie Price. Los Raptors y los Pistons con Josh Smith de ala-pívot son otros de los quintetos que peores tiros conceden.

Para terminar, os dejamos con la pinta que tiene un tiro perfecto. Irónicamente, el mejor tiro para nuestro modelo, no llegó a entrar. El triple que os hemos enlazado de Patrick Patterson desde la esquina izquierda, sin ningún defensor a menos de 7 metros, y con 19 segundos de posesión, tenía una probabilidad de entrar del 61%. Por lo tanto, de ese tiro esperábamos 1.82 puntos, de los que no subieron a la cuenta de los Raptors ninguno.

En el otro lado del espectro, para encontrar el peor tiro de lo que llevamos de temporada, tenemos que irnos a Detroit, y ¡sorpresa!, no fue Josh Smith. El deshonor corresponde a Caron Butler, y lo que tuvo que hacer aquí a 6.8 metros, con sólo 3.1 segundos de posesión, y Otto Porter encima. El modelo sólo le auguraba unas opciones del 30% de entrar, y al ser un tiro de 2, 0.6 puntos esperados. También se quedaron con ninguno.

La herramienta disuasoria más inútil

La palabra de moda hoy, hasta que el círculo de noticias NBA la engulla, es el “trade kicker” que Charlotte y Michael Jordan han incluido en su oferta a Gordon Hayward que Utah Jazz puede igualar, al ser agente libre restringido.

Por si no os habéis enterado los Bob… Hornets van a firmar al jugador de Indiana por el “máximo” (luego hablamos de esas comillas), durante 4 años, con esa última temporada siendo opcional para el jugador. Pero como es agente libre restringido, los Jazz pueden igualar la oferta con los mismos términos y condiciones, y Hayward se quedaría en Utah.

Eso sí, los Hornets, tratando de poner todas las trabas posibles por el camino, han añadido ese famoso “trade kicker” una cláusula suspensiva si el jugador es traspasado, por la que el equipo que lo transfiera por primera vez (sea Charlotte o Utah), le tiene que dar un 15% del montante restante del contrato, la cantidad máxima que le permite el convenio. Dicho así, esto parece una barbaridad: con el contrato siendo de unos 63 millones en 4 años, son casi 10 millones para Hayward. Pero la cantidad en realidad es mucho menor, y será ridícula si al jugador no lo traspasan hasta el cuarto y último (y, recordemos, opcional) año de contrato, o el tope salarial crece una enormidad.

Por tanto, lo que más afecta esta oferta a Utah es que, con alguien dando el paso, ellos ya están obligados, y que no han podido controlar el número de años del contrato. Si Gordon explota en algún momento en los próximos tres años, Utah se lamentará de lo corto del acuerdo; si por el contrario sale rana o tienes problemas de lesiones, agradecerán no haber acabado en un compromiso aún más largo. Una apuesta tan apuesta, como la de haber dado estas cantidades a Hayward.

Para los curiosos por los detalles y el funcionamiento del convenio colectivo, vamos un poco más lejos en los detalles del contrato. Decíamos antes lo de ponerle comillas a un máximo porque en la NBA no hay un máximo, hay varios como nos recordaba Pablo Mira, (en el contexto de su artículo, el de Hayward sería el 3º, un Kevin Love). Y ese concepto afecta al trade kicker.

En la NBA el máximo que puede percibir un jugador en el primer año de un contrato nuevo (o una extensión), está determinado por cuatro cosas: su veteranía, su rendimiento en los primeros 4 años, el punto donde está situado el tope salarial y la cantidad que percibió el año pasado. Este máximo es el más grande de entre estas dos cantidades:

  • El 105% del contrato del año anterior al que se firma
  • El 25% del tope salarial (en realidad, una cifra muy cercana a este tope salarial, pero algo inferior) si el jugador lleva 6 años o menos en la NBA, el 30% si lleva entre 7 ó 9 o el 35% si lleva 10 o más, con la excepción de que aquellos jugadores que cumplan la regla Derrick Rose (ser MVP, votado dos veces titular del All-Star, o dos veces All-NBA los cuatro primeros años), que en su quinta temporada pueden cobrar el 30% en lugar del 25%.

Gordon Hayward lleva 4 años en la Liga, y no cumple la regla Derrick Rose, por tanto, el máximo para él la temporada que viene es el 105% de su contrato del año pasado, o el 25% del tope salarial. La primera cifra son 3.6 millones, y la segunda, aunque aún no se conoce (hoy ya sabremos dónde se sitúa exactamente el tope salarial, y por tanto estas cifras), rondará los 14.7 millones de dólares, marcando por tanto el máximo de referencia para la primera temporada del alero. Como veis, esa cifra, pese a tener el mismo nombre (máximo), no es lo mismo que lo que se le puede ofrecer, por ejemplo, a Carmelo Anthony, este verano, que son 22 millones. La diferencia es sustancial.

El caso es que esa cifra no puede ser ampliada con ningún tipo de excepción, ni de bonus, ni con un “trade kicker“. Si Hayward fuera traspasado, a la hora de ejecutar ese 15% del que hemos hablado para este año, como ya estaría cobrando el máximo, no se le daría. Es decir, de esta temporada, no vería ni un dólar por el trade kicker.

Eso sí, el trade kicker paga por todo el contrato… y en otros años sí que Hayward no cobrará necesariamente el máximo, especialmente el último. Afortunadamente para Utah, los años opcionales no entran en el trade kicker hasta que son ejercidos. Por tanto, si le traspasan antes de que el jugador ejerza esa opción, sólo tienen que pagarle el bonus por el segundo y tercer año (el primero, ya dijimos, sería 0).

¿Y cómo podría ser más grande el salario el segundo y el tercer año? El contrato de Hayward tiene una subida del 4.5% el primer año, y como el máximo nunca es inferior a lo que un jugador cobra el año anterior, más el 5%, ese 0.5% de diferencia, sería lo que le podría compensar el trade kicker. La otra opción es que el máximo subiera por la otra pata: la del tope salarial. Si este en 2015 crece más del 4.5%, la diferencia con su subida sería la que se aplicaría al TK de Hayward. Por ejemplo, si crece un 6%, Gordon cobraría el 1.5% en caso de traspaso por esa temporada. Lo más seguro es que la cantidad esté entre el 0.5-2.5%, mucho menos del 15% que Charlotte le ha firmado con interés disuasorio.

El tercer año ocurre lo mismo, la subida del contrato de Hayward es un poco menor, del 4.3%, por lo que el trade kicker sería como mínimo de un 0.7% (la diferencia entre 5 y 4.3), y como máximo todo lo que crezca el tope por encima del 4.3%, menos esa cifra.

En el cuarto año la diferencia sí es significativa, y seguramente cobraría el 15% completo. Como Hayward tendría en ese momento una experiencia de 7 años, el máximo al que podría aspirar es diferente, el 30% del tope salarial. Salvo que el tope vaya hacia abajo, la diferencia entre el máximo que el alero podría percibir y lo que cobraría, será mayor del 15%, por tanto, esa temporada sí que cobraría el trade kicker íntegro, pero como recordamos antes, esto no sucedería hasta que el jugador ejerciera su opción para renovar por esa cuarta temporada.

Así que recapitulando, ¿cuál es el trade kicker que realmente cobraría Hayward si lo traspasan?

Mínimo a recibir Máximo a recibir
Del primer año 0 0
Del segundo año 0.5% El aumento porcentual del tope salarial, menos 4.5 puntos
Del tercero año 0.7% El aumento porcentual del tope salarial, menos 4.3 puntos
Del cuarto año* Salvo descenso en el tope, 15% 15%

*El cuarto año sólo se aplica cuando ejerza la opción, lo normal, verano de 2017.

Como podéis ver, si Gordon es traspasado durante los 3 primeros años, salvo una tremenda subida del tope salarial, el tan cacareado 15% va a estar más cerca del 1 ó 2%. Sólo en un traspaso en su último año de contrato le serviría de algo.

Y en la misma situación están muchos otros jugadores que ya cobran el máximo y tienen un trade kicker. Salvo en los cambios de tramo de antigüedad en los que salta el porcentaje del tope que se toma por referencia (llegar al 7º año de antigüedad, o al 10º, que suelen estar coordinados con los cambios de contrato), la variación es mínima. Y en algunos casos de jugadores que han cobrado el máximo con subidas del 7.5%, cuando el tope salarial ha estado estable, ni eso. Por ejemplo Dwight Howard, que ha terminado su décima temporada en Liga, cobrará 21.4 millones, por encima de los 20.7 estimados para el 35% del tope, por lo que sólo tendría un 0.5% de bonus.

Así que cuando os encontréis que un jugador tiene semejante cláusula en su contrato, si este es por el “máximo”, que sepáis que hablamos de una propinilla casi seguro. Si no lo igualan, no será por esto.

Las mates del tiro de JR

Knicks-Rockets, partido empatado, quedan 43 segundos y los Knicks tienen el balón tras un tiempo muerto.

La jugada no funciona, y acaba con un tiro forzado de Beno Udrih desde la esquina sobre la bocina de los 24 segundos, que les da muy pocas posibilidades de ponerse por delante… hasta que Chandler coge el rebote. De repente, los Knicks se encuentran con el balón para ellos y una última posesión en la que poder ganar, o como mínimo, forzar la prórroga.

Aquí en este link (gracias NBA, por no permitir añadir los vídeos) podéis ver la jugada y lo que sucede entonces.

JR Smith se tira un triple frontal casi instantáneo, que falla, y los Knicks hacen una falta en el rebote que le da dos tiros a Brooks, que serían los puntos finales del partido que ganaron los Rockets.

Pese a toda la ira desatada contra JR… ¿hizo mal tirando ese triple? La página web Inpredictable.com, acaba de añadir unos chulísimos gráficos analizando cómo evoluciona la probabilidad de victoria de un equipo según los eventos que se van sucediendo. Aquí está el del partido de anoche.

Cuando Chandler coge el rebote en ataque, esta herramienta estima que los Knicks, bueno, en realidad, cualquier equipo jugando fuera de casa, con ese margen de puntos (empate) y el tiempo que queda de posesión y reloj, ya que la herramienta es genérica, tenían un 60.3% de probabilidades de alcanzar la victoria.

Tras fallar JR Smith el tiro cuatro segundos después, esa probabilidad baja al 47%, y cuando los Rockets aseguran el rebote, sólo tienen un 39.2%. Por tanto, la secuencia “perder la posesión del balón en 5 segundos sin anotar”, le costó a los Knicks 21.1% puntos percentuales de probabilidad de victoria.

Pero, ¿qué hubiera sucedido si lo mete? Cuando el equipo visitante se pone 3 arriba a falta de 19 segundos, gana el 87.2% de las veces. Si JR lo hubiera metido, New York habría incrementando en 26.9% puntos porcentuales su probabilidad de victoria, un cambio de un 48%. Vamos, que el tiro de JR Smith, valió medio partido, literalmente.

Utilizando estas probabilidades, podemos calcular si merecía la pena el riesgo. La creencia popular seguramente aboga por guardarse ese último tiro, pero es que coger tres puntos de ventaja, prácticamente decide el partido a tu favor, y los números respaldan tomar el tiro si hay una buena opción de meterlo.

Si nos ponemos en el caso en el que el rebote no está aún decidido, con los Knicks todavía luchando por él (algo no descabellado: Chandler acababa de coger un rebote, y más tarde, en la penúltima posesión del partido, Bargnani (!), también lo hizo), el riesgo de tirar de 3 merece la pena si JR se ve con un 33.1% de probabilidades de meterlo. Y yo diría que es un porcentaje muy atractivo para un tiro tan abierto como este

Pantallazo-38

Si damos por perdido el rebote, y entendemos que al fallarlo, los Knicks pierden la posesión y su oportunidad, JR hubiera necesitado meter ese triple más de un 44% de las veces. De nuevo, me parece una probabilidad muy razonable, como para concluir que el tiro de JR Smith no fue “estúpido”, como el USA Today ha titulado hoy, por ejemplo.

Smith evidentemente no echó números en su cabeza (de hecho, creía que estaban perdiendo de dos, lo que justificaría completamente la acción por un lado, y su despido fulminante por otro), pero aún así, es buen tiro.

Como siempre importa el contexto, y se puede analizar muchas cosas más, por lo que los números exactos son más anecdóticos que otra cosa, pero en lineas generales, el caso de este tiro y la abrumadora respuesta del público demuestra que quizá no estemos preparados para entender cómo evolucionan las probabilidades en un partido de baloncesto.

Nuestra mente es aversa al riesgo, no cuantifica bien lo decisivo de las situaciones, y me da la impresión, de que en general, se sobrevalora mucho tener el control del balón (parte de la mentalidad de hacer falta cuando se va 3 arriba). No obstante, estamos preparados para ello. Recordamos más las remontadas y los partidos perdidos por “malas decisiones”, y nos olvidamos rápido de aquellos en los que el equipo mantiene la diferencia, que son mucho más.

Tener o perder la última posesión no es tan seguro como creemos (es un 60-40 de ganar, hemos preguntado en Twitter y en general la gente sí que se sitúa intuitivamente en este rango), sin embargo, tomar una delantera de 3 puntos con poco tiempo por delante, es casi decisivo. Smith, sin saberlo, apostó por lo segundo, y le salió mal. Pero debería volver a hacerlo.

Rebote en 3D

Durante décadas, la única manera de estudiar el rebote eran utilizar los simples números totales: cuántos cogía cada jugador, cada equipo… se podía ajustar los resultados por partido, o por minuto, pero poco más.

Después, alguien con muy buen criterio (¿Dean Oliver?), se dio cuenta que el número de oportunidades que tiene cada jugador es muy diferente. El pasado miércoles, el Philly-Orlando y el Indiana-Charlotte empezaron a la misma hora, en la misma Liga y duraron el mismo número de minutos, pero en uno se cogieron un total de 85 rebotes, y en el otro 100. Hibbert o Biyombo tuvieron más oportunidades de engordar los números que Vucevic o Hawes. Así nace el porcentaje reboteador, o tasa de rebote, que no indica cuántos rebotes coge un jugador, sino cuántos se llevan de todas aquellas oportunidades que surgen cuando ellos están en pista. Durante años esto se tuvo que estimar, proporcionalmente a los minutos jugados y las situaciones que se producían a nivel de equipo, pero desde que se analizan los play-by-play posesión a posesión, es posible obtener un número exacto.

Y en ese mundo de dos dimensiones nos encontrábamos, hasta que la NBA añadió a la presente temporada una tercera: con el nuevo sistema de cámaras que han colocado en cada pabellón, y que registra en todo momento, varias veces por segundo, la posición de los jugadores y el balón, la Liga puede hacer virguerías, y una de ellas, que ha compartido con nosotros, es lo que ellos llaman oportunidades de rebote, y que se define como el número de veces que un jugador está a un metro de la pelota cuando se ha fallado un tiro, y la pelota es para quien la coja. Además, llevan la cuenta de si estos rebotes fueron disputados, o por el contrario fueron a parar a ese hombre en solitario.

En la página de la NBA que recoge las estadísticas de tracking, podéis ver todos estos números y jugar con ellos, hasta que os canséis. Nosotros vamos a combinar lo que estos números nos ofrecen para descubrir alguna cosa nueva, aunque las posibilidades son mucho más grandes:

  • Porcentaje de oportunidades de rebote o tasa de oportunidades de rebote

La NBA nos ofrece con aquello de las oportunidades de rebote la posibilidad de saber cuántas veces un jugador estuvo a un metro de un rebote en términos totales… pero sucede como en su día con el número de rebotes, no todos los jugadores tienen la misma opción de tener esa “oportunidad de rebote”. Por ejemplo, hay un rebote defensivo en juego en el 51.7% de las posesiones con Roy Hibbert en cancha, cifra que lidera la Liga con gran margen entre los jugadores habituales (DPOY alert!). En la cola está Greg Monroe: sólo en el 37.7% de las jugadas que defienden en Detroit acaban en rebote, por lo que aquellos en malos equipos defensivos están en desventaja: cogeran menos rebotes y también tendrán menos oportunidades totales.

Si hacemos algo así como el porcentaje de oportunidades de rebote, o tasa de oportunidades de rebote, podemos calcular, en qué porcentaje de rebotes de su equipo, un jugador tuvo una oportunidad de cogerlo, es decir, estuvo a un metro o menos del balón. Y ahí, sigue ganando Kevin Love. El de los Wolves, convierte un 48.2% de los rebotes que hay en pista en una oportunidad de rebote. El siguiente jugador habitual (Adrien, Humphries o Gobert se cuelan por el medio), es KG con un 44.3%, una distancia bastante importante.

El mayor engañador si comparamos estos resultados con los de la lista de rebotes defensivos por partido es Blake Griffin. Tercero en capturas, con 8.7, sólo se acerca a por una oportunidad de rebote en el 34.8% de los fallos rivales con él en pista. Naturalmente, de engaño nada. para tener ese lugar en la clasificación general tradicional, convierte un gran número de esas oportunidades (el 75.5% de rebotes por oportunidad es el número 1 entre hombres altos) pero también se ayuda de jugar bastantes minutos, en un equipo que además concede muchos rebotes. Cosas así nos ayudan a poner en perspectiva los números, y hacer un perfil más detallado sobre cómo consiguen los jugadores barrer los tableros.

  • Tasa de carga del rebote ofensivo

Recoger o no rebotes en ataque es una cuestión casi filosófica. Hay equipos que desprecian hacerlo para volver más rápido a defender, mientras que para otros es parte importante de su juego. La tasa de rebote ofensivo de un equipo, nos permite conocer muy bien cómo enfocan ellos esa cuestión.

Toronto, Detroit y Chicago están liderando la Liga en tasa de rebote ofensivo, y San Antonio, Atlanta y Miami, cierran la lista. Pero esto ya lo sabíamos en 2D. A lo que nos puede ayudar la nueva dimensión es a saber si los equipos no barren el tablero en ataque por decisión propia… o porque sus jugadores, aunque lo intenten no lo logran. Gracias a las oportunidades de rebote, podemos conocer cuántos jugadores manda cada equipo por tiro fallado.

Los resultados no difieren mucho pero seguramente se ajusten aún mejor a la realidad. Algún jugador de los Bulls tiene una oportunidad de rebote ofensivo cada 1.7 tiros fallados, y le siguen en la tabla Toronto y Denver. A la cola, Miami, donde solamente en una de cada 3 ocasiones alguien carga los tableros. Se cuelan segundos por la cola los Lakers, y luego San Antonio.

Además, Miami, cuando va a por el rebote ofensivo, va. Tienen el mejor porcentaje de rebotes ofensivos por oportunidad, logrando apropiarse el 57.1% de las oportunidades. De hecho, si lo pensáis un poco es natural, que esta clasificación sea inversa a la otra: los equipos que más oportunidades tratan de crear, menos probabilidad tienen de conseguirlo, porque se encontrarán rebotes cada vez más disputados, mientras que otros apuestan sólo por los fáciles.

De hecho, de los 10 equipos que más cargan el tablero en ataque, 7 están entre los 10 peores capturando las oportunidades que pasan a un metro de ellos, y sólo dos, Portland y Toronto, están en la parte baja del Top 10, por los que los podemos considerar los mejores reboteadores ofensivos calidad/precio del mercado.

  • Jugador más descompensado

Como siempre recomendamos, las estadísticas hay que tratarlas en su contexto. Y a veces, hay jugadores que tienen la obligación de cargar el rebote ofensivo, pero se ocupan de otras tareas en defensa. En otros casos, me temo que hay un poco de predilección por el ataque. Eso lo evaluáis vosotros, y nosotros presentamos los números.

Joel Freeland es el único jugador que crea más oportunidades de rebote en ataque (se acerca a un metro del balón en el 27.8% de los tiros de Portland), que en defensa (donde sólo acude al 25.9%). Ian Mahinmi, Tony Allen, Robin Lopez y Ed Davis le siguen en la clasificación. Vemos claramente un perfil de jugador que se tiene que crear sus oportunidades en ataque barriendo los tableros, porque no forman parte del juego de su equipo.

Los que por el contrario, menos se prodigan en ataque pese a cumplir en defensa, son KG (acude a un 44.3% de los fallos en defensa, y sólo a un 9.9% en ataque), Dirk Nowitzki (37.2 vs. 3.4%), y Kevin Love (48.2 vs. 17.7%). La característica común, pese a sus diferentes tasas de capturas, es lo lejos que se sitúan de la canasta rival en ataque.

  • Jugador más imponente

Hemos hablado de cómo la NBA también nos ofrecía números que ponían en contexto si un rebote fue disputado (más de un jugador estaba a un metro de él) o no. El jugador que más rebotes no disputados coge ajustados al número de oportunidades es Cousins. Los jugadores rivales deben tener algo de miedo de Boogie, o piensan en salir rápido a resguardarse del gran Isaiah Thomas, pero lo cierto es que algo más del 25%, 1 de cada 4, de los fallos de los rivales de Sacramento acaban en manos de un Cousins sin nadie en un metro a la redonda. Reggie Evans, que por lo que vemos, ya se ha ganado el respeto como reboteador, es segundo en la lista de incontestables, y Dwight Howard tercero.

De los más habituales, el que menos respeto se ha ganado es Enes Kanter. Sólo en uno cada 10 tiros, puede coger el rebote en defensa tranquilo.


Recordad, que aunque ya tengamos estadísticas sobre el rebote en 3D, esto todavía no es carne y hueso. Hay tantos factores a tener en cuenta que influyen en lo que ha sucedido en esa oportunidad de rebote (uno de ellos, el más claro e interesante para estudiar, el box-out, o bloqueo del rival para que no pueda cargarlo) que seguimos viendo la punta del iceberg.

Pero que haya más información nunca puede ser mala noticia, y se pueden curiosear estas y muchas cosas más… ¿qué os gustaría ver a vosotros?