El RPG de Barkley

Año 2041, una masacre en el mundo hace que la gran mayoría de los jugadores de baloncesto hayan desaparecido de la Tierra, se llamó el Mate Del Caos, un mate que fue tan potente que provocó semejante apocalípsis, sólo quedaron unos cuantos vivos entre ellos Charles Barkley.

Así reza el inicio del RPG llamado (ojo al nombre…) Barkley, Shut Up & Jam: Gaiden, Chapter 1 of the Hoopz Barkley SaGa donde manejaremos al bueno de Charles Barkley para devolver al mundo, ya en el año 2053 el baloncesto.

En el juego también aparece gente como Carter, Jordan o Rodman. El juego carece de cualquier licencia ni nada por el estilo, ha sido realizado por el estudio indie Tales Of Game y ahora mismo mediante Kickstarter, está buscando financiación para lo que será la segunda parte, que se llamará The Magical Realms of Tír na nÓg: Escape from Necron 7 – Revenge of Cuchulainn: The Official Game of the Movie – Chapter 2 of the Hoopz Barkley SaGa (tremendo!).

La primera parte de este RPG lo podeís descargar de forma gratuita desde la web de Tales Of Game.

1992, la Pop-Up Store de Nike en Barcelona

Pero en este espacio no sólo se vuelve al pasado, sino que también se viaja al futuro. Podrás conocer toda la gama actual de zapatillas, como por ejemplo las nuevas Nike Hyperdunk. Estas destacan sobre todo por lo ligeras y cómodas que son, con una sujeción extrema unida a una amortiguación elástica llamada Lunarlon.

Volviendo al pasado, nos encontramos con una reliquia más que emblemática, la antorcha olímpica de Barcelona’92, y junto a ella las zapatillas que llevó Michael Johnson y que le dieron el oro en aquellas olimpiadas.

El número 92 brilla fuerte y nos hace recordar donde estamos. Se pueden ver relucir las autenticas Air Jordan VII autografiadas por el mismísimo Airness, o las Air Force 180 con la rúbrica de Charles Barkley. También diferentes modelos que usaron David Robinson y John Stockton. Todo un repaso por aquella década en la que las zapatillas comenzaban a destacar y donde éste mercado daba un giro de ciento ochenta grados.

Al levantar la vista nos encontramos rodeados de las viejas glorias. Volvemos a ver a el Dream Team en plena acción, nos situamos en lo más alto del podio y recibimos el oro.

Volvemos al futuro y estamos de vuelta. Nos encontramos ya con la reedición de las camisetas olímpicas del 92. Jordan, Pippen, Barkley… . Por supuesto, las actuales de otras selecciones como la de China o de la Alemania de Nowitzki. Rememorando estos 20 años, no podía faltar la nueva colección retro de Nike. Las Air Force 1 Hi y las Air Force Low, con un perfil más bajo.

Salimos de la tienda reviviendo el pasado. Parece que hayamos puesto nuestra máquina del tiempo rumbo a aquel verano del 92, haciéndonos volver a donde muchos tuvimos la suerte de ver al mejor equipo de baloncesto de todos los tiempos. El Dream Team.

La tienda la tendremos abierta en la calle Duc de la Victoria, 8 en Barcelona hasta el 25 de agosto, si estás por Barcelona, es algo que no te puedes perder…

Agradecemos a la gente de Nike por dejarnos hacer todas las fotos y más y a Sergio Bruno que ha sido nuestro reportero más dicharachero en esta ocasión.

Nike presenta los 20 diseños que cambiaron el juego

Conmemorando de nuevo los 20 años del Dream Team de Barcelona 92, Nike ha ido sacando estos últimos 20 días, los correspondientes diseños e intrahistorias de los 20 modelos de zapatillas que desde aquel 92 han cambiando el tema en esto del baloncesto.

Aunque en el enlace del final de la página tenéis el enlace para verlos todos, nosotros vamos a elegir a nuestros favoritos, sin ningún tipo de orden:

1992 –  Nike Air Force 180 Low

Ya solo con ese nombre te viene la imagen de Charles Barkley, que fue el gran valedor de estas zapatillas en Barcelona 92. Otra de las grandes características fue la cinta de velcro, muy de la época y que dotó a estas zapatillas de un toque más que molón.

1992 –  Nike Air Flight Huarache

La tecnología Huarache es 100% de los 90, recuerdo usar las Air Huarache Trainer y tener la sensación de comodidad brutal. Esto eran las Flight Huarache, que además han sido reeditadas y Rondo puede dar fe de ello.

1995 – Nike Air Penny

Hablar de las Air Penny es hablar de una de las lineas más jugonas de zapatillas de basket que jamas se han visto, estas fueron las primeras, las que iniciaron un camino tremendo. El logo de 1Cent y el logo de Nike casi saliendo de la zapatilla fue un gran hito en esa época.

1997 – Nike Air Foamposite One

Qué decir de las Foamposite, marcianas, tremendas, de otro siglo y sobre todo innovadoras. Esa superficie con esa sensación metalizada azulada que utilizó de nuevo Penny Hardaway. Con esa sensación de guante futurista, la Foamposite se siguen editando y son casi de coleccionista.

2003 – Nike Zoom Ultraflight

Si las Foamposite era el futuro, las Ultraflight era ir todavía más allá. Con un diseño inspirado en los deportivos de precios prohibitivos, las Ultraflight destacaban por la zona plastificada transparente, donde se podía ver todo lo que había dentro de la zapatilla.

2008 – Nike Zoom Kobe IV

Kobe es un enamorado del fútbol y lo que mucha gente no sabe es q estas Kobe IV están inspiradas en las botas de fútbol, sí, las botas de fútbol bajas de tobillo y ligeras a más no poder. Ligeras por el Flywire y bajas para dar un mayor control del movimiento. Las Kobe IV fueron un antes y un después.

2011 – Nike Zoom KD IV

A Durant no le convenció mucho la cinta de velcro de las KD II (de hecho en las KD III desapareció), por eso cuando le presentaron el diseño de las KD IV se mostró más que escéptico, pero esto se fue al garete cuando se las pusó y comprobó lo brutalmente cómodas que son.

Os recomendados que si queréis ver el resto de modelos y bocetos y demás de estas 20 zapatillas, no dudéis en entrar en el artículo original:

+ Nike Presents: 20 Designs That Change The Game

Las zapatillas del Dream Team

Este verano se cumplen 20 años del Dream Team y para ello vamos a ver que calzaban los 11 integrantes de ese mítico equipo que será irrepetible y que maravilló al mundo en los JJOO de Barcelona 92.

Christian Laettner – Nike Air Flight Huarache
Zapatillas reeditadas recientemente, y que Rondo se puso en las finales del Este contra Heat. Tremendas, brutales y con la tecnología Huarache que fue toda una revolución en los inicios de los 90.

David Robinson – Nike Air Ballistic Force High
Zapatillas altotas como las que siempre había usado el Almirante y con una tira de velcro encima de los cordones, también una de las tendencias de la época.

Patrick Ewing – Ewing Eclipse High
La marca Ewing estaba en pleno apogeo y nada mejor que su dueño/sello para descubrir un modelo mítico. Parece que la marca Ewing va a volver a reeditar algún que otro modelo…

Larry Bird – Converse Bird USA
Converse era una de las marcas más míticas por aquella época y Bird era uno de sus jugadores franquicias, el cual estrenó modelo para estos JJOO.

Scottie Pippen – Nike Air Flight Lite II
Las Air Flight son otras de las míticas zapatillas que se pudieron ver en los JJOO. Pippen no dudo en ponerselas como también hacía en aquella época en la NBA.

Michael Jordan – Air Jordan VII Olympic
No podían faltar las Jordan VII con los colores de USA… míticas, poco más que añadir. Jordan las va a reeditar también este verano…

Clyde Drexler – Avia
Seguramente las grandes desconocidas, pero sí, Drexler llevaba unas Avia totalmente desconocidas, blancas y sencillas… como el propio Drexler.

Karl Malone – LA Gear Turbo Tech Catapult
Otra marca mítica de la época LA Gear tenía en Malone a una de sus imágenes, las Turbo Tech fueron un boom por tierras yankis en estos inicios de década, rumores apuntan también a su reedición.

John Stockton – Nike Air Ballistic Force High
Raro ver a un base con zapatillas tan altas como estas, pero a Stockton le molaba el mismo rollo que a Robinson: Tobillos protegidos.

Chris Mullin – Nike Air Flight Lite II
Las mismas que Pippen para un jugador que casi hacía lo mismo que Scottie, posiciones parecidas, mismas zapatillas.

Charles Barkley – Nike Air Force 180 “Olympic”
Tal vez después de las Jordan VII, las Air Force 180 eran las zapatillas de la época y Barkley las lució por todo lo grande en estos JJOO. Nike va a reeditarlas este verano.

Magic Johnson – Converse Magic USA
Al igual que Bird, Magic era la imagen de Converse y la marca de la estrella le hizo su modelo para estos JJOO.

El mundo en el nombre

Ahora que ya parece confirmada definitivamente la noticia que saltó el día del Draft de que Ron Artest se va a cambiar el nombre a Metta World Peace (cuando termine de arreglar las cuentas que tiene por multas de tráfico impagadas con el Tribunal Superior de Justicia de Los Angeles), es un buen momento para echar la vista atrás y recordar a otro jugador que también se puso el World en el nombre.

Lloyd Bernard Free, o World B.Free, como se empezó a llamar oficialmente en 1981, lo hizo primero. 886 partidos de Temporada Regular y 34 de Playoff en 13 temporadas con 5 franquicias diferentes guardan la trayectoria de este jugador que fue una vez All-Star y All NBA 2nd Team, y llegó a ser el 2º máximo anotador en dos temporadas consecutivas: la 79/80 y la 80/81 en los Clippers (en aquel momento, todavía afincados en San Diego) por detrás de George Gervin.

Base anotador y tremendamente explosivo, “El prínicipe de Mid-Air” era capaz de hacer 360º y saltar más de 1,10 metros. Tiraba con un elevado arco, porque harto de que los atléticos jugadores callejeros de la Gran Manzana lo corrieran a tapones, entrenaba tirando con una escalera delante. Y fue considerado el primer chupón impenitente de la Liga, algo con lo que él no tenía ningún problema: “No te pagan por pasar” llegó a decir.

Free fue Iverson antes que Iverson, en casa de Iverson. Medía 1.88, un poquito más que AI, pero llevó antes que él el estilo callejero a las pistas en Philly. Curtido en Brooklyn, una ciudad dentro de LA ciudad, cocido al fuego lento de los playground de Brownsville, de los que solo se sale hirviendo en sustancia, llegó a la NBA con el mote ya puesto. Herb Smith, un Andrés Montes de ghetto neoyorquino, responsable entre otros, del apodo de Erving, decidió que Lloyd Free debía ser “All World” después de ver como terminaba un partido con un 360º. Más tarde, y aprovechando el legado de su familia, que le había dejado el “B.Free” como se las ponían a Fernando VII, se cambió el nombre.

Entró en la Liga en 1975 desde la segunda ronda del Draft, en unos 76ers liderados por George McGinnis y Doug Collins (hay cosas que no cambian) y en los que también eran novatos ese año Darryl Dawkins y Joe Jellybean Bryant, padre de Kobe. En su segundo año le trajeron al equipo al Dr.J para que recetara las Finales. Solo los Blazers de su futuro compañero Walton, con el que se las tendría tiesas, se pudieron cruzar en su camino. Irónicamente, debe ser la única victoria que Walton ha tenido con un doctor delante.

No consiguieron ningún anillo, pero con All-World, el Dr.J y Chocolate Thunder se juntaron tres de los matadores más espectulares de la época en el mismo equipo. De hecho, era obligatorio ir un rato antes al pabellón para ver la rueda de entradas. Solo ese espectáculo, en el que no se cortaban a la hora de matar, pagaba ya la entrada con creces.

La historia de World también va unida a la de la desgracia de los Clippers. El equipo de San Diego, que se lo trajo de Philadelphia a cambio de una primera ronda, tuvo que ver como ¡6! años después, esa elección acababa siendo la número 5 en el histórico Draft de 1984 que llevó a Charles Barkley a la ciudad del amor fraternal.

Antes de conocer en que iba a acabar aquella elección del Draft, la jugada le salió bien a la franquicia: el todavía llamado Lloyd era uno de los jugadores más espectaculares de la Liga, uno de los mejores anotadores y dejó para el recuerdo partidos como el que hizo el día del debut de Magic Johnson, que estuvo muy cerquita de aguárselo. En el partido que abría la temporada 79/80 para las franquicias de California, Free le colgó 46 puntos al novato Magic, pero los Lakers acabarían ganando con gancho de Abdul-Jabbar sobre la bocina. El universo en equilibrio.

Pero los Clippers, que son lo que son, lo traspasaron 2 años después a los Golden State Warriors, después de una temporada en la que hizo 30.2 puntos por partido, a cambio de una primera ronda en ese Draft del 84 en el que se habían quedado sin ninguna, solo que tres puestos más abajo (en la octava posición) y de Phil Smith, un jugador que pese a que empezó su carrera de manera prometedora, llevaba un par de años perdiéndose mucho tiempo por las lesiones.

El caso es, que al final, los Clippers, se quedaron sin Chuck y sin el entonces todavía llamado Lloyd a cambio de una temporada y media de un Smith, que se mantuvo tan sano como discreto y no se volvió a acercar al nivel All-Star que mostró al principio de su carrera y por Lancaster Gordon, que jugó 6 partidos de titular en los únicos 4 años que pasó en la Liga con unos promedios de 5.6 puntos y 0.433 de TS%, mientras Otis Thorpe esperaba justo en el siguiente puesto del Draft y Kevin Willis o John Stockton, un poco más abajo. De hecho, usando la estadística Win Shares, Gordon fue el peor jugador de todo ese Draft. Clippers: si no existieran, habría que inventarlos.

De todas formas, aunque Free dio otros 6 años de 23 puntos por partido, los Clippers aprovecharon el punto álgido de su carrera , que fue dando pequeños pasos atrás al salir de South California. A los Warriors llegó junto a Bernard King y Joe Barry Carroll, después de que la franquicia pasara por un par de años de transición sin Rick Barry, y aumentaron el total de victorias de 24 a 39. Después de un par de años y medio en la Bay Area, lo mandaron a Cleveland a cambio de Ron Brewer (padre del Ronnie Brewer de los Bulls) que tal vez tenga el récord de ser más veces traspasado a mitad de temporada: en 6 temporadas consecutivas cambió de camiseta con la Liga en curso. En Cleveland fue el líder indiscutible del equipo durante las tres temporadas y media que pasó allí, incluso volvió a los Playoffs a los que no llegaba desde su estancia en Philly. Aunque ya no estaba en la primera línea de salida de la clasificación de anotadores, ni podía saltar como antaño, la capacidad atlética que le quedaba, y sus lanzamientos de larga distancia en la época en la que el triple llevaba poco tiempo instaurado, eran lo suficientemente espectaculares para atraer a la gente al pabellón. De hecho, es probable que fuera World B.Free el hombre que mantuvo a la franquicia en Ohio.

Su imagen, en la que combinaba las patillas con una pronunciada calvicie que fue devorando poco a poco su cabeza, su legendaria retranca de fingir o agravar lesiones (nunca jugó una temporada completa) en noches sueltas que no le apetecía jugar mientras increpaba a Bill Walton por hacer lo mismo que él, y su estilo, siempre empujando un pelín más allá la frontera de la vanguardia afroamericana en la transición de los 70 a los 80, hubiese sido un cóctel explosivo en la era del social media. Si lo piensan, apenas hay diferencias entre el B.Free que anotaba 30 por partido en San Diego y el Gilbert Arenas que la gente adoraba en su apogeo en Washington.

World B.Free tuvo la mala suerte de nacer como jugador en una era en la que sus numeritos no eran premiados, su incontinencia verbal en las ruedas de prensa pasaba desapercibida, el que se tiraba las zapatillas no era ídolo de masas y había un cierto desinterés en la Liga por un talento general bastante regular. Su cambio de nombre no tenía intenciones místicas, ni espirituales como trata de vendernos Ron. Aunque se identificara con el mensaje de paz y libertad que transmitía por su nombre, jamás se lo hubiera cambiado si no hubiese sido su apodo en primer lugar… y si la idea no hubiese sido verdaderamente cool.

Free hacía las cosas con naturalidad, porque le apetecía ser y sentirse diferente. Era un jugador auténtico, que se creó una imagen de marca antes que existieran, y la respaldo con su juego, no exento de ineficiencias, pero siempre fresco, como él. En el siglo XXI, su personaje probablemente habría acabado engulléndolo como ha hecho con otros. Pero por suerte, podemos tener el recuerdo de que existían este tipo de jugadores cuando la que la excentricidad todavía no era impostada.

Sin anillo no hay paraíso

Ya han acabado las Finales de la redención de Dirk Nowitzki. Por fin ha obtenido el premio que merece su trayectoria, su clase y su estadística. Junto a Jason Kidd abandona ese selecto club que conforman las grandes estrellas de la NBA que nunca consiguieron un anillo de campeones.

Aquí tenemos a algunos de sus miembros:

ELGIN BAYLOR

Fue drafteado por los Minneapolis Lakers en el primer puesto en 1958. El equipo llevaba varios años sin levantar cabeza después de la retirada del gran George Mikan. Fue nombrado Rookie del Año y MVP del All-Star y llevó a su equipo a las Finales, donde perdería 0-4 contra los imparables Boston Celtics de Bill Russell y Red Auerbach. Esta situación con idénticos protagonistas se repetiría en 6 ocasiones más en las Finales de 1962 (3-4), 1963 (2-4), 1965 (1-4), 1966 (3-4), 1968 (2-4) y 1969 (3-4). En la temporada siguente, la de 1970, también llevó a su equipo a las Finales, esta vez ante los New York Knicks, pero con idéntico resultado: perdieron 3-4. Tras llevar a su equipo a 8 Finales, se retiró en la temporada 1971-72 debido a una lesión de rodilla, lo cual condujo a dos grandes ironías del destino: el primer partido sin Baylor de los Lakers supuso el inicio de una racha de 33 partidos ganados consecutivamente, record de todos los tiempos en la NBA, y además, la temporada siguiente su equipo logró por fin conseguir el campeonato que a él se le negó durante toda su carrera. Se encuentra entre los componentes del Hall of Fame y los 50 Mejores Jugadores de la Historia de la NBA.

PETE MARAVICH

El nº 3 del draft de 1970 fue seleccionado por los Atlanta Hawks. Por aquel entonces había una pugna por la hegemonía del baloncesto americano entre la extinta ABA y la NBA. Finalmente, Pete “Pistol” Maravich se decantó por ésta última, en la que lució el nº 44 en honor a su media de anotación en la NCAA. Tras unos comienzos difíciles, en los que se convirtió en la diana de todas las críticas, empezó a erigirse como el director de juego veloz e imaginativo que todos esperaban. Llegó incluso a practicar artes marciales para mejorar su movilidad. Pero toda su carrera se vió truncada por los azares del destino: sufrió una parálisis temporal en la mitad del rostro que le impedía cerrar el ojo, y su madre, que tenía problemas con el alcohol, se disparó en la cabeza. Fue traspasado a los New Orleans Jazz en 1974, equipo en el que mostraría su amplísimo repertorio en el manejo del balón y en el que lograría el título de máximo anotador de la Liga en Temporada Regular con una media de 31,1 puntos por partido. Posteriormente, en 1980, pasó a jugar en la que sería su última temporada como profesional en los Boston Celtics. Se retiró relativamente joven, con 33 años, porque “no quería jugar hasta los 40 y morir de un ataque al corazón“, hecho que paradójicamente acabó sucediendo. Entró a formar parte del Hall of Fame e integró la lista de los 50 Mejores Jugadores de la Historia de la NBA.

KARL MALONE Y JOHN STOCKTON

Elegidos ambos por los Utah Jazz en los drafts de 1985 (puesto 13) y 1984 (puesto 16) respectivamente, elevaron el pick and roll a su máximo exponente, convirtiéndose en una de las parejas ofensivas más efectivas de la historia de la Liga, como demuestra el hecho de que Malone es actualmente el segundo mayor anotador de todos los tiempos con 36,928 ptos sólo por detrás del pívot Kareem Abdul-Jabbar, mientras que Stockton es el máximo asistente con 15.806 pases acabados en canasta. En 1989, Malone fue designado MVP del All-Star y en 1993 ambos compartieron el mismo premio. Llegaron a jugar dos Finales consecutivas en 1997 y 1998, pero perdieron ambas ante los Chicago Bulls de Michael Jordan. En 1997 y 1999, Malone fue nombrado MVP de la Temporada Regular. En 2003, Sotckton se retiró y Malone se fue a Los Ángeles Lakers, donde formó parte del equipo de los “Cuatro Magníficos” junto a Kobe Bryant, Shaquille O’Neal y Gary Payton. Consiguieron llegar a las Finales de ese año, pero cayeron frente a los Detroit Pistons, esfumándose definitivamente sus opciones de ganar el campeonato. Ambos son miembros del Hall of Fame y de los 50 Mejores Jugadores de la Historia de la NBA y formaron parte del Dream Team de las Olimpiadas de Barcelona’92.

CHARLES BARKLEY

El Gordo fue drafteado en 1984 por los Sixers de Filadelfia el mismo año que Michael Jordan y sólo dos posiciones detrás (5º). Jugó con Moses Malone y el Dr. J entre otros y alcanzaron las Finales de la Conferencia Este en su primer año como profesional, aunque perdieron frente a los Boston Celtics de Larry Bird. Las dos temporadas siguientes cayeron frente a los Milwaukee Bucks en Semifinales de Conferencia y 1º ronda respectivamente. En 1992 fue traspasado a los Phoenix Suns y en su primer año fue nombrado MVP de la Temporada Regular y llevó al equipo a sus primeras Finales desde 1976. Perdieron ante Michael Jordan y sus Chicago Bulls 4-2. Un año después se convirtió en MVP del All-Star y en PO fueron eliminados por los Houston Rockets de Hakeem Olajuwon en las Finales de la Conferencia Oeste, equipo que les volvería a ganar el año siguiente en las Semifinales de Conferencia y al que precisamente acabaría siendo traspasado en 1996 en el que fue su último intento para conseguir el anillo. Formó roster junto a Olajuwon y Clyde Drexler. Consiguieron llegar a las Finales de la Conferencia Este frente a los Utah Jazz, pero las grandes actuaciones de Karl Malone y John Stockton les impidieron el pase a las Finales. Se retiró en 1999 tras una campaña mermado por las lesiones. Es miembro del Hall of Fame, de los 50 Mejores Jugadores de la Historia de la NBA y lo fue del Dream Team de las Olimpiadas de Barcelona’92.

PATRICK EWING

El gigante jamaicano de los New York Knicks con sus míticas rodilleras fue nº 1 del draft de 1985. En su primera temporada en la NBA fue nombrado Rookie del Año. En 1993 llegó a las Semifinales de la Conferencia Este frente a los Chicago Bulls de Michael Jordan, y pese a adelantarse 2-0 acabó perdiendo 2-4. Al año siguiente, con Jordan retirado, llevó a los Knicks a las Finales tras 21 años desde que ganaran su último campeonato en 1973. Su rival: los Houston Rockets de Hakeem Olajuwon. El resultado: perdieron 4-3. En 1999, tras una lesión de muñeca, volvió a las Finales contra los San Antonio Spurs, pero sus problemas físicos unidos a una lesión en el tendón de Aquiles hicieron que no pudieran plantar cara a los tejanos, que ganaron por un claro 4-1. En 2000 fue traspasado a los Seattle SuperSonics y en 2001 firmó con los Orlando Magic, donde acabaría su carrera. Forma parte del Hall of Fame, de los 50 Mejores Jugadores de la Historia de la NBA y jugó en el Dream Team de las Olimpiadas de Barcelona’92


REGGIE MILLER

Esta máquina de enchufar triples fue seleccionado en 1987 en el puesto 11 por los Indiana Pacers, equipo en el que militaría durante sus 18 años de carrera en la NBA. En su primer año, batió la marca de triples anotados por un rookie, anteriormente en posesión de Larry Bird, con 61. En 1994 llegó a las Finales de la Conferencia Este contra los New York Knicks de Pat Ewing, pero perdieron en 7 partidos. Su momento de gloria le llegó al año siguiente, en las Semifinales de Conferencia de nuevo ante los Knicks. Restaban 18,7 segundos para finalizar el primer partido de la serie y los Pacers perdían 105-99. Tras un tiempo muerto, Reggie “The Killer” Miller anotó 8 puntos en 8,9 segundos, llevando a su equipo a la victoria del partido y de la serie. Posteriormente, cayeron ante los Orlando Magic de Shaquille O’Neal. En 1998 volvieron a alcanzar las Finales de Conferencia, pero cayeron nuevamente esta vez ante los Chicago Bulls de Michael Jordan. Idéntica situación se produjo al año siguiente otra vez frente a los New York Knicks. En 2000, consiguió alcanzar por primera vez en la historia de la franquicia las Finales de la NBA, que perderían ante los Lakers de Saquille y Kobe Bryant. Vivió en primera línea los accidentes sucedidos en el Pacers-Pistons que desembocaron en graves sanciones para sus compañeros de equipo Ron Artest, Stephen Jackson y Jermaine O’Neal. Se retiró en 2005 al caer en las Semifinales de la Conferencia Este precisamente ante los Detroit Pistons.

ALLEN IVERSON

Fue elegido nº 1 del draft de 1996 por los Philadelphia 76ers. No fue hasta el año del Lockout, en 1999, que los Sixers retornaron a los Play-Offs. Ese año logró también su primer título como máximo anotador de la Liga en Temporada Regular con 26,8 puntos por partido, designación que revalidaría en tres ocasiones más: 2001 (31,1), 2002 (31,4) y 2005 (30,7). Fue nombrado MVP del All-Star en 2 ocasiones (2001 y 2005) y MVP de la Temporada Regular en 2001. Ese mismo año alcanzó las Finales por primera y última vez ante Los Ángeles Lakers, que ganaron su 2º campeonato del three-peat. Posteriormente, alcanzó las cotas mencionadas de manera individual, si bien colectivamente no logró mejorar. En 2006 fue traspasado a los Denver Nuggets, donde tampoco destacaron sus resultados como equipo, cayendo eliminados a las primeras de cambio en PO en los 2 años que duró su relación. En 2008 se trasladó nuevamente al Este para jugar con los Detroit Pistons, pero problemas de lesiones le relegaron a jugar desde el banquillo, situación que no supo llevar y que le llevó a la lista de bajas lo que restó de temporada. En 2009 volvió a coger el avión rumbo a los Memphis Grizzlies, pero esta estancia sólo dura 2 meses debido a su rol secundario. Llega a anunciar su retirada, pero pocos días después, ficha de nuevo por los Sixers. Actualmente milita en el Besiktas de la Liga Turca.

 

Hay muchos más, como Dave Bing, Connie Hawkins, Dan Issel, Nate Thurmond, Alex English, George Gervin, Bernard King, Dominique Wilkins, Chris Webber, o los jugadores actualmente en activo que aún guardan esperanzas (algunas más factibles que otras): Tracy McGrady, Vince Carter, Steve Nash o Dwight Howard.

Destaca entre estos últimos la figura de LeBron James, que tras ser nº 1 del Draft de 2003, Rookie del Año, romper numerosos récords de precocidad, ser nombrado en 2 ocasiones MVP del All-Star (2006 y 2008) y en otras 2 MVP de la Temporada Regular (2009 y 2010), haber alcanzado 3 veces las Finales de Conferencia y llegado 2 veces a las Finales de la NBA (2007 con los Cleveland Cavaliers y la presente de 2011 con los Miami Heat), no ha conseguido el ansiado anillo.

¿Quizá la próxima temporada? Quién sabe. Puede que dentro de unos años pase a formar oficialmente parte de este Club de los Reyes sin Corona. O puede que no.

 

Un jugador de otra época

Desde que en Charles Barkley cogiera 33 rebotes en el partido inaugural de la temporada 96/97, su primer partido oficial con los Houston Rockets, en la cancha del equipo que le acababa de traspasar, los Phoenix Suns, nadie había vuelto a coger 30 o más rebotes en un partido.

Desde que Moses Malone, también con Houston, le colgara 32 puntos y 38 rebotes a los Supersonics de Seattle en 1982, nadie había logrado acompañar las 30 capturas con 30 puntos o más.

Y el hito que vivimos anoche en el Target Center de Minneapolis, podría también haber sucedido con un jugador que tuviera enfundada la camiseta de los Rockets. Porque Kevin Love un jugador de otra época, ha empezado jugando, poco, bien poco esta temporada. Kurt Rambis, ese genio que decidió que uno de los equipos más jóvenes y peor construidos de la Liga podría aprender a jugar con el Triángulo de un día para otro, le dio 5 minutos más de juego en la Noche Inaugural a Anthony Tolliver que a él, por su mejor defensa. Con el de ayer, sólo en 3 de 10 partidos (y hubo que esperar hasta el 5º) ha jugado más de 30 minutos, siendo claramente, junto a quizá, un renacido en los dos últimos partidos Michael Beasley, el mejor jugador del equipo, con una gran distancia sobre el resto.

Es por esta situación, que en Houston, que con su GM Daryl Morey al mando no tienen un pelo de tontos, preguntaron por la situación de Love en los Timberwolves. Desde Minnesota, muy educadamente rechazaron el ofrecimiento, y el que también hizo Portland, y dicen que no hay ningún problema. De hecho Love ya es el segundo jugador que más minutos juega del equipo.

Y no deberían tenerlo. Porque Kevin ha cogido tres rebotes más en un partido, que Chris Bosh en los 5 partidos que llevamos de mes de noviembre. Porque los 31 rebotes en una noche son mucho más propios de otras épocas. Finales de los 50 y principios de los 60. La guerra de Bill Russell contra Wilt Chamberlain. La época en la que el (escaso) tamaño de los jugadores, su paupérrima eficiencia anotadora, y el ritmo endiablado hacían que un jugador de 2.03 metros como Neil Johnston pudiera decir que sabía lo que era coger 39 rebotes en un partido de la NBA. O los 206 centímetros de Jerry Lucas bastaban para coger 40.

Y Kevin Love siempre ha sido vieja escuela. En una época en la que los jugadores que entran en la Liga siempre son comparados con el ejemplo más reciente, el nombre de Love siempre estuvo asociado a Wes Unseld y a Bill Walton, sobre todo por su recuperación del arte del pase de apertura de contrataque, el outlet pass que por siempre permanecerá asociado a Wes y Bill. Pero el “Gran Pelirrojo” es la comparación más evidente. En primer lugar, por lo poco habitual de las comparaciones interraciales, y también porque los dos salieron desde UCLA, ese campus a escasos 10 minutos de las playas de Santa Mónica donde Kevin nació.

Aunque sus números de ayer tengan algo de posible aberración estadística, con su parte de explicación, ya que los Knicks sólo dispusieron 26 minutos de un Amar’e Stoudemire con problemas de faltas, Ronny Turiaf no jugó por una distensión en su rodilla izquierda, y sus insignes compañeros (Milicic, Beasley, Tolliver, Pekovic y compañía) no se van a matar por quitarle rebotes, llegó al partido de ayer siendo ya el mejor reboteador por minuto jugado esta temporada, y con los 31 de ayer no habrá hecho más que aumentar su ventaja con Reggie Evans. Y aún tenemos recientes además, los 24 rebotes y el excelente partido que cuajó en el Staples contra unos Lakers a los que hicieron sudar más de la cuenta.

No sabemos si en Memphis se tirarán de los pelos por cambiarlo por O.J. Mayo (y por privarnos a todos de la hilaridad de una alineación GayLoveGasol) porque con Marc y Randolph los Grizzlies no se pueden quejar de juego interior, pero lo que sí es seguro es que los Timberwolves sí que se arrepentirían. Por eso, más les vale tener contento a este hombre, que lo único que pide por el momento es lo que merece, jugar y ser importante. Porque además, puede ser la mejor y casi única razón que tiene Ricky Rubio para cambiar Barcelona por las Ciudades Gemelas.