¿Y ahora qué?

Después de la rotunda e inesperada derrota angelina en Play-Off, en la que el equipo de Phil Jackson se desmoronó completamente, la solución para mucha gente parecía sencilla: que empiecen los movimientos y los fichajes en Los Angeles Lakers. Traemos a un base como Chris Paul y/o nos hacemos con el descontento Dwight Howard y todo resuelto. Pero las cosas no son tan fáciles. Por partes.

En primer lugar, el mercado de traspasos de la NBA ahora mismo, está acechado por la incertidumbre. El 30 de junio se acaba la CBA, o lo que es lo mismo, el Convenio Colectivo, y clubs y jugadores tienen que acordar uno nuevo, en el que los términos y las condiciones podrían cambiar por completo. Se han lanzado propuestas en todas las direcciones de parte de la NBA, como por ejemplo reducir los ingresos de los jugadores en 800 millones de dólares (algo más de un tercio de lo que cobran ahora mismo) de forma progresiva o incluso «retroactiva» aplicándose a los contratos ya firmados, poner el llamado tope salarial duro en el que los equipos no pueden exceder la cifra marcada o seguir usando un sistema similar bajando el tope, la aplicación de una designación de jugador franquicia que ayude a los equipos a retener a sus estrellas, contratos más cortos y sin garantizar, etc… Aunque hasta el 30 de junio se pueden hacer traspasos, es difícil que veamos a alguien mover ficha, sin saber como funcionarán las reglas del juego el año que viene. Y eso si hay año que viene…

Teniendo en cuenta esto, como yo creo que el acuerdo será muy parecido a los términos actuales, solo que con una mayor flexibilidad para que los equipos se puedan desahcer de los jugadores que den bajo rendimiento, y con algún mecanismo que permita hacer ofertas ligeramente mejores a los equipos para retener a sus estrellas, vamos a asumir de aquí en adelante, unas reglas del juego iguales a las actuales. Y en este escenario las posibilidades de renovación de los Lakers son imposibles sin remodelar por completo la plantilla.

Los objetivos principales, está claro que serían el pivot de Orlando, Dwight Howard que podría ejercer su derecho a disfrutar de la agencia libre en el verano de 2012, al igual que los bases Chris Paul y Deron Williams. Ese verano los Lakers tendrán 71.1 millones comprometidos entre Kobe Bryant, Pau Gasol, Lamar Odom y Andrew Bynum, cuando el límite salarial de este año, por ejemplo, es de 58 millones de dólares. Y eso sin añadir, los 17 millones que todavía estarán cobrando entre Ron Artest, Luke Walton, Steve Blake y la opción que tendría ese verano Derek Fisher de extender su contrato un año más por 3.4 millones.

Es decir, es imposible que los Lakers pudieran entrar en un mercado de agentes libres en 2012, sin que las reglas del juego hayan cambiado mucho, manteniendo su plantilla. Si tenemos cuenta que Kobe cobrará 27.8 millones, y que ningún fichaje de campanillas aceptaría menos de 15 millones por muchas ganas que tenga de venir a Los Angeles (aunque podrían ganar en teoría hasta 19 millones en el caso de Howard y 17.1 en el de Paul y Williams), estos dos jugadores cobrarían ya 42.8 millones, dejando apenas unos 16 millones en espacio salarial. Eso significaría que el equipo tendría que renunciar a Pau Gasol, que cobrará 19 millones esa temporada, a duras penas podría retener a Bynum (16.1), y si lo hicieran, tendrían que decir adios a Odom (8.2 millones en la 2012/2013) y Artest (7.2 millones), y eso suponiendo que hayan colocado a los Waltons y Blakes de la plantilla, y teniendo en cuenta, que la plantilla de Lakers iba a quedar vacía, esperando a ser rellenada con jugadores de salario mínimo.

Resumiendo, que una situación en los términos actuales, y salvo que uno de los jugadores acepte, por primera vez en la historia de la NBA, un descuento tremendo de sueldo, es imposible juntar en el periodo de agencia libre a Bryant y Gasol con uno de los tres deseados. Dos de los tres 7 pies de Lakers, uno de ellos, casi de manera obligada, Pau, tendrían que ser traspasados o cortados (los Lakers podrían deshacerse de Bynum y Odom ese verano gratis).

Viendo que la agencia libre no es una opción viable, hay otra manera, que es el traspaso, el intercambio de cromos. Aquí, con las reglas ya conocidas, los Lakers tienen que ofrecer al otro equipo un montante en salarios comparable al que estén dispuestos a absorber y por tanto, el límite salarial, no es tanto problema.

Pero si estás pensando en el verano pasado, en las situaciones de LeBron James, Chris Bosh o Carmelo Anthony, esta es muy diferente. Los Lakers no tienen apenas poder negociador. Casi ninguno.

Hay que tener en cuenta que los Cavaliers, Raptors o Nuggets tenían la amenaza enfrente de que equipos como Chicago, Miami o New York tenían espacio salarial, para ofrecer a sus jugadores un contrato en el periodo de agencia libre, sin que ellos recibieran nada cambio. Los Lakers, tal y como están construidos, no presentan esa amenaza. Orlando, New Orleans o New Jersey no van a perder sus jugadores sin recibir nada a cambio ante los Lakers de Kobe y Pau.

Sí que es verdad que habrá franquicias preparadas a echar la caña, como por ejemplo New Jersey, y por ello los equipos pueden estar dispuestos a negociar por sus jugadores, pero la falta de una verdadera amenaza, de un equipo histórico, en buena posición y en mercado grande, añadido al hecho de que, casi seguro, en la nueva CBA los jugadores van a tener por lo menos un ligero incentivo para continuar con sus clubs, hace que la urgencia no sea comparable: Howard o Paul simplemente han pasado de ser intocables a transferibles por el precio justo. Puede que un poco más. Ni un centavo menos. La NBA ha cambiado de ser el escenario en el que Garnett y Gasol cambiaron de equipo por cacahuetes, al mundo en el que los Nuggets dejan en porretas a los Knicks, y les hacen pagar el gusto y las ganas por Carmelo.

Por tanto, los Lakers no pueden dar 50 centavos por un dólar, si se quieren hacer con alguno de esos jugadores, tendrán que hacer una buena oferta, que se ajuste al precio del mercado del jugador. De nuevo, salvo enajenación mental en alguna directiva, es imposible traer a uno de estos jugadores sin mover 2 de las 3 torres. Como además, los Lakers no pueden ofrecer en principio, salvo colaboración de terceros equipos, jovenes con proyección, y jugadores buenos con contratos razonables, la única golosina que pueden incluir en un traspaso, es absorber uno de los malos contratos firmados por las otras franquicias. Propuestas de traspaso que al menos llegarían a ser escuchadas, por ejemplo, son las siguientes:

En el primer caso, los Lakers mandarían a Pau y a Bynum a Orlando a cambio de Howard y de un Gilbert Arenas con un papel más cercano al de rémora salarial que al de jugador de provecho.

En el mejor de los escenarios posibles que se me ocurre que Orlando puede estar dispuesto a discutir, los Lakers podrían retener a Pau traspasando a Odom y Bynum por Howard y Jameer Nelson, pero dudo mucho que Orlando pique con esta transacción. En definitiva, casi cualquier traspaso con Orlando pasaría por incluir a dos de los tres grandes, y recibir a cambio a Howard acompañado de Arenas, Turkoglu o Redick.

Con New Orleans, tendríamos una situación parecida, los Hornets no tienen prisa ninguna como para aceptar ahora mismo algo menos que dos jugadores, y empaquetar los 4 años de contrato que le quedan a Emeka Okafor e incluso los 3 años de Jack a los Lakers.

Si nos ponemos creativos, se puede imaginar un escenario en el que los Lakers solo tengan que deshacerse de uno de la terna Gasol/Bynum/Odom, pero pasaría por el más difícil todavía: convencer a un tercer y cuarto equipo, de reciclar los contratos sobrevalorados de Artest, Fisher, Blake o el intraspasable Walton, en una pieza de similar valor a Odom o Gasol, una tarea hercúlea, que de llevarse a cabo tendría que convertir a Mitch Kupchak en Ejecutivo del Año.

Y ya por último, no hay que olvidar, aunque eso a veces sea lo de menos, que los Lakers no tienen entrenador para el año que viene. Aunque uno no cree que Brian Shaw, Rick Adelman o quien quiera que venga pondría problemas a entrenar a Bryant con Howard o similares, no sería empezar con buen pie plantear un megatraspaso antes de conocer la opinión del nuevo coach, pienso yo.

Así que en resumen, los Lakers no pueden añadir a uno de los tres deseados sin remodelar por completo la plantilla, y el panorama actual de incertidumbre no invita ahora mismo a movimientos y fichajes drásticos. Esta es la realidad a la que se enfrenta la franquicia angelina.

Precaución: Halcones Hambrientos

El 10 de abril, tras el enfrentamiento de Liga Regular entre Chicago y Orlando, Jameer Nelson le dijo a su rival Derrick Rose, cámaras de televisión por medio, «nos vemos en segunda ronda«. Y podría haberlo hecho.

Con hiriente sentido del humor, y añadiéndole imaginación a una de las excentricidad locales por excelencia en Atlanta, los Hawks trataron de ayudar a que Nelson viera a Rose. Emulando al antiguo entrenador de los Falcons de la NFL, Jerry Granville, que todos los partidos dejaba unas entradas en taquilla para el fallecido Elvis Presley, los Hawks anunciaron que tenían dos entradas por si Jameer quería llevar a algún acompañante a su cita con el futuro MVP. No eran muy buenas, estaban en el anillo superior del United Center, pero menos da una piedra.

Parece ser que el base de los Magic no se presentó. E hizo bien, porque lo que hubiera visto, no creo que le trajera muy buenos recuerdos. Los Hawks siguen dando la sorpresa: ayer batieron a los Bulls en Chicago.

Los que gusten de ver temblar los cimientos del orden baloncestístico, están de enhorabuena. Los Play-Off de este año están resultando apasionantes a todos los niveles, y la incertidumbre se adueña de los finales y los resultados, sin que el recuerdo sepa llevarnos a una situación similar. Al menos, en casos como el de Memphis, los más optimistas veían la amenaza venir desde el final de la Temporada Regular, pero por Atlanta, nadie daba un duro. Los Hawks eran un equipo gris, que acababa la temporada con 6 derrotas consecutivas, con jugadores que parecían aburridos de jugar entre ellos. Nos engañaron a todos.

Y lo de Orlando, podía tener su explicación, si tenemos en cuenta que los Magic llevan autodestruyéndose desde aquel traspaso repentino. No eres tú, soy yo, todo eso. Pero ganar a Chicago, en el United Center, y sin Hinrich es cosa más seria. Ya no estarán usando a Jameer Nelson y su desafortunada frase como motivación, pero Larry Drew ha encontrado otra manera de ponerles las pilas.

Joe Johnson anotó 34 puntos y metió los 5 tiros de tres que lanzó sin fallo, Derrick Rose no anotó su primera canasta hasta que quedaban cinco minutos para el descanso y no visitó la línea de tiros libres en toda la noche, y una serie de cameos de los actores secundarios de Atlanta, de Crawford a Collins, de Wilkins a Pachulia, sirvieron de apoyo al actor principal para robar el primer partido y recuperar el factor cancha en estas semifinales.

La última vez que coincidieron en Play Off estos dos equipos, también en unas semifinales de Conferencia, los Hawks se llevaron uno de los dos partidos de Chicago tras una buena noche en el perímetro: Mookie Blaylock, disimulando con su parecido físico, le ganó la partida esa noche en su propia cancha al verdadero MVP (aunque algún Cartero le robara el premio del buzón) anotando 8 triples, el máximo personal de su carrera. Aquel partido acabó con un resultado idéntico al de anoche, 103-95, y Michael Jordan tuvo el mismo porcentaje de acierto en tiros de campo que Rose ayer: 41%. Las coincidencias terminan aquí, y además, fue el segundo partido de la serie, no el primero, pero los seguidores más optimistas de los Bulls se pueden consolar sabiendo que su equipo acabó la serie 4-1, y además, se llevó el O’Brien a casa ese año.

Atlanta ganó en intensidad, el verdadero factor cancha para Chicago, que ha sido el equipo que más y mejor había sabido usarla durante la Temporada Regular, en un día que los juegos interiores HorfordSmith y BoozerNoah estuvieron discretos. Debe ser chocante para Thibodeau, agasajado en el previo al partido como mejor entrenador de la NBA, ver a sus muchachos abandonar las rotaciones y el esfuerzo al final de las posesiones, después de estar un año entero en el que no fallaban ni en las palizas a equipos inferiores. Que Kyle Korver pareciera a ratos el alma defensiva de este equipo creo que lo resume todo. Y por ahí, por la defensa es por donde tendrá que apretar Chicago. Pese a la actuación ineficiente de Rose y el bajo par de Boozer y Noah, estoy seguro que Thibs hubiera firmado anotar 95 puntos.

Y Atlanta, seguirá a lo suyo. Tras ganar este partido, si logra, aunque sea, meter dudas a Chicago en el segundo partido, y ganarle en energía a los puntos, va a llevar esta serie muy lejos. Y estos son los Play Off adecuados, para que ocurra, incluso cualquier cosa.

Truco o trato

Truco o trato. Trick or treat. Ese es el apodo que Bill Simmons, el escritor de la ESPN e impenitente seguidor de los Celtics, le dio a Tony Allen después de verlo jugar decenas de partidos año tras año. Lo que esconde este sobrenombre detrás es la extraña facilidad que tenía el jugador por hacer fácil lo difícil y viceversa. Tony Allen encadenaba secuencias en las que se disfrazaba de Paul Pierce para meter un triple estratosférico con un defensor encima, se anticipaba tan inteligentemente como Garnett a una línea de pase para robar un balón en la siguiente posesión, y acababa fallando de manera calamitosa la oportunidad de mate/bandeja que el mismo se había creado en el posterior contraataque.

El juego del otro Allen, que tan bien es retratado con la disyuntiva halloweeniense, se podría definir también con otra palabra. Energía. En tiempos de debate nuclear, Tony es como un núcleo a punto de la fusión. Radiante, crudo, inestable. La potencia sin control. Esa que no servía de nada. Ya comenté en La Crónica On Tour que una de las cosas que más me impresionaron al ver el Knicks-Grizzlies en directo fue ver jugar a Allen. Un par de acciones deslumbrantes, mate contundente incluído se contraponían a un par de jugadas con las que costaría creer que a este hombre le pagan por jugar al baloncesto.

Tony Allen Grizzly HaircutAnoche, tras retar a Ginobili ante a la prensa declarando que finge en sus molestias, se rapó y pintó un oso en la nuca, imagen que puedes ver a la derecha, pero que al final, como alguien con buen criterio le habrá recomendado, desapareció al saltar a la cancha. Aunque nadie pudo quitarle el toque de excentricidad: no fue un oso, pero al final se dejó un fade como pudo con el pelo que le había sobrado, y con sus pintas de rapero noventero ayudó a extender un poco más el sueño en Memphis. Primero ganaron el primer partido en las eliminatorias por el título en la historia de la franquicia. Luego el primero en casa. Y ahora están a punto de eliminar a los cabezas de serie, a los Spurs, a los que tienen a un solo partido de la eliminación, tras ganarles de 18 y meterles, por primera vez en la eliminatoria, miedo. Miedo de verdad. Jamás han remontado en la era Duncan los Spurs un 1-3, en las cinco oportunidades que han tenido. Y Tony Allen tiene buena parte de la culpa.

Apareció en Boston, que obtuvo la primera ronda de Draft que se gastó en él, de rebote, en el traspaso que acabó con Rasheed Wallace y el anillo en Detroit, y en su primera temporada llegó a jugar 34 partidos de titular en un equipo que acabó en la post-temporada con Pierce, Gary Payton y Antoine Walker (Allen todavía realiza de vez en cuando el Shimmy, el jugón bailecito del orondo alero). Al igual que Tony le quitó el puesto a Jiri Welsch, él tuvo que ver como en mitad de la primera ronda en la que cayeron frente a Indiana, Delonte West, otro rookie, ocupaba su lugar. Pese a perder ese puesto honorífico, sus minutos de juego fueron incrementando las dos temporadas siguientes, los partidos que estuvo sano, hasta volver a menguar en 2007 con la formación del Big Three, el grupo que le ayudaría a conseguir un anillo de manera agridulce, ya que Tony solo jugó 4.3 minutos de promedio en los 15 partidos de Play-Off que le pusieron en cancha.

En la Temporada pasada, jugó 16.5 minutos por partido, su peor promedio desde el año de novato, y su temporada fue muy discreta. Eso sí, no vio reducido su tiempo de juego en Play Off, en los que jugó mucho más de lo que había hecho otros años. Especialmente relevante fue su participación en la serie contra Cleveland en la que ayudó a mantener controlado a LeBron, presentado sus credenciales para ser incluido en la lista de los mejores defensores hombre a hombre en el perímetro de la Liga. Tras ese final de temporada no tenía duda que le renovarían. Así que para él fue tremenda la decepción que supuso que los Celtics no igualarán la oferta de Memphis, de 9.5 millones por 3 años (la mayor ganga del verano visto a día de hoy). Así llegó a los Grizzlies. Se acabó lo de luchar por el campeonato.

En su Twitter se define como «Former Oklahoma State star. 2008 NBA Champion. Currently playing for the Memphis Grizzlies«. No dejo de ver una cierta falta de brillo con pátina de resignación en la última frase. Pero eso no le impide salir a cada partido a trabajar a tope, a aportar la dureza y el carácter, a estar dispuesto a tirarse detrás de cada balón que queda suelto, como si el objetivo marcado al principio de temporada fuera levantar el O’Brien.

Ahora que a sus 29 años ya es un veterano (de hecho, es el jugador de la plantilla que más partidos de Play-Off había jugado hasta esta temporada, con 56, aunque Battier haya estado en pista más minutos), está utilizando toda su experiencia en Memphis. Su llegada para aportar desde el banquillo, y después hacerse titular tras las lesiones de Gay y el descenso de categoría de su compañero de refriegas en partidas de cartas, O.J. Mayo, es una de las razones por las que el equipo ha vuelto a las eliminatorias por el título por primera vez sin Pau Gasol. Y eso que este equipo, es prácticamente el mismo que la temporada pasada.

Aunque el éxito es coral, y se apoya aún más en el juego interior, al nivel de cualquiera en la NBA, de la pareja RandolphGasol (que está haciendo unos mejores Play Off que su hermano) o en un Conley que está haciendo olvidar la locura que parecía su renovación, destacar a Allen es destacar al jugador diferente, la punta de locura, la intensidad feroz. Aunque los números contradigan a la vista, y Manu anote más y mejor con él en pista, su capacidad de crear pérdidas y confusión desorienta a los equipos rivales. Sume a los partidos en su propio caos y a base de incertidumbre ha logrado desarmar la consistencia de récord de los de Popovich. Es imposible prepararse con y contra él, a ambos lados de la pista, porque es imprevisible. Ha cambiado la cultura defensiva en Memphis, que son el equipo que lideró la Liga en perdidas creadas al rival durante la temporada regular, con sus 1.8 robos por partido a la cabeza del equipo.

No sabemos quién fue el MVP de anoche en Memphis. Muchos para elegir. Pero por simpatía, aquí nos quedamos con el único que parece no saber que va a hacer cuando le llega el balón. Tal vez, ni lo sepa aún después de haberlo hecho. Truco o trato.

Y una reflexión final. Jugando al «Qué hubiera pasado», Tony Allen es el jugador que cambiaría todo el escenario de estas eliminatorias por el título en un universo paralelo. Si hubiera renovado con los Celtics, no solo los Grizzlies probablemente no estarían dando el finiquito a los Spurs, sino que tal vez, en Boston no hubieran sentido la presión de fichar a un jugador de perímetro, y Perkins seguiría en Massachusetts en vez de Oklahoma. Lo que estamos viendo ahora, y lo que queda por llegar, estaría patas arriba.

The Closer

En el béisbol, la figura del closer (o cerrador, como dicen en Latinoamérica y prefieren las agencias de prensa aquí en España), el pitcher que sacan los equipos en la novena y última entrada de los partidos apretados para eliminar a los 3 últimos jugadores e irse a casa con la victoria, ha tomado una relevancia casi mística, gracias, en parte a nombres como los de Eric Gagne o Mariano Rivera.

Y en otra buena parte, al márketing asociado a la palabra. Repítanla para sus adentros. The Closer. Suena al nombre del héroe de una película de acción. O incluso el del villano indestructible. Suena al especialista que ante un enorme problema, aparece y lo resuelve de manera instantánea y plúmbea.

La palabra tiene halo porque se aprovecha del énfasis que ponemos en el final de las cosas, la gloria del vencedor, la importancia del último tiro. Y cada vez se usa más y más en los corrillos baloncestísticos. Nos encanta pensar en el último tiro. Con el reloj apretando. Y con el mejor jugador, a poder ser. Y no para agrandar una figura, sino para vilipendiar al blanco preferido en la NBA. Anoche, tras la derrota en el cuarto partido contra Philadelphia, otra vez se ponía la maquinaria en marcha. LeBrick (¿LeDrillo? ¿LePiedra? adaptado cutremente al español) se convertía en trending topic en Twitter. Los habituales, con Skip Bayless a la cabeza, se disponían a atizar.

Y sus compañeros lo corroboran La semana pasada, Sports Illustrated dio a conocer los resultados de una encuesta realizada entre 166 jugadores de la NBA, para conocer a quien quieren ver tirando el último balón del partido. Kobe Bryant domina con un 74% y le sigue Durant con el 8%. Wade, Nowitzki, y Allen también aparecen. LeBron, no. Ni un solo voto al, posiblemente, mejor jugador de la NBA.

La decisión es unánime. LeBron James no es un closer.

Dos preguntas. ¿Seguro? ¿Pasaría algo si no lo fuera?

Empezamos por la segunda. Si el closer se mantiene en el béisbol, no es por su eficacia, ya que la técnica ya ha sido demostrada inútil de manera estadística. Entonces, ¿por qué sigue existiendo esa figura? Es el factor psicológico, el poder identificar a uno de tus jugadores con el momento decisivo, con el final feliz, con el factor añadido, del miedo imbuido en el enemigo. O incluso, en el caso contrario, para poder echar la culpa a alguien.

Pero para que el closer pueda salir a ganar un partido en la novena entrada, sus bateadores tienen que haber conseguido más carreras que las que han permitido sus compañeros de bullpen al equipo contrario. Durante 16 ó 17 entradas disputadas, 9 o más bateadores y por lo menos un lanzador, tienen que haber hecho su trabajo para poder glorificar una noche más a la estrella del rock. Un closer jamás ganará un partido solo.

LeBron James es excelente durante todo el partido. Con los dedos de una mano se pueden contar los jugadores que habrían podido llevar a Miami al segundo puesto en el Este si lo reemplazaran. Si de verdad es un jugador tan horrible en el último minuto, la solución es fácil, su GM se tiene que encargar de rodearlo de jugadores que sí lo sean, que sepan terminar el trabajo en los partidos en los que James no ha sido capaz de dirigir a su equipo con superioridad insultante. Nadie se acordó de estos problemas cuando gracias a él aplastaban a Lakers el día de Navidad. O cuando por fin ganaron, y de 23, a Boston.

Pero, ¿de verdad LeBron James no es un closer? O mejor dicho, ¿existen los closers en baloncesto? Puede que su tiro de larga distancia no sea fiable. Que como muchos creen, en el último minuto no busca la línea por miedo a fallar tiros libres con su porcentaje bajo par. Pero es que, a LeBron, todos los fallos se le cuentan en el «haber», nunca en el «debe», como sucede con otros. Una verdad a medias repetida mil veces, se convierte en dogma de fe, y solo oímos hablar de los fallos de unos y los aciertos de otros.

A Henry Abbott de la ESPN se le ocurrió mirar los números en enero de este año, y viendo todas las situaciones en las que un jugador tiraba a canasta los últimos 24 segundos con su equipo empatado o perdiendo de 1-2 puntos se encontró que en los 15 años, Kobe Bryant es el jugador que más tiros de este tipo ha anotado. Algo fácil cuando has tirado 24 veces más que el siguiente que más lo ha hecho (Vince Carter). Algo feo cuando a pesar de tirar 24 veces más, solo anotaste 5 más que él. Y algo horrible cuando tu porcentaje, un 31.3% se coloca como el 25º de los 30 que han tirado más de 30 tiros. LeBron es el 18. Ray Allen, otro de los elegidos por delante de él en la encuesta realizada, es el 19. Y esto sin tener en cuenta, que olvidando (muchos lo han hecho ya) el periodo de Smushes y Kwames, a Kobe siempre le ha rodeado gente mucho más capaz de quitarle presión, que cualquiera de los Cavaliers a LeBron.

Centrándonos en esta temporada regular, y echando un vistazo a las estadísticas publicadas por 82games.com que resumen el comportamiento de los jugadores cuando quedan 5 minutos por disputar del partido, y ninguno de los dos equipos se distancian en más de 5 puntos en el marcador, lo que podríamos llamar minutos decisivos, cuando aparece el gen clutch, hay empate técnico entre el Yin James y el Yang Bryant.

Kobe promedia 49.8 puntos cada 48 minutos decisivos por los 45.1 de James, pero LeBron tira menos, y lo hace de manera bastante más eficiente (0.6029 sobre 0.5391 en True Shooting %). James utiliza menos a sus compañeros, tanto como para crearse su propio tiro (un 23% de sus canastas en ese periodo son asistidas, ante un 27% para Bryant) como para pasarles (4.9 asistencias LBJ, 7.6 KB por 48 minutos decisivos). A cambio, rebotea mejor, tapona más y la pierde menos. Con LeBron en estos minutos, su equipo ha sido mejor que el rival por 0.33 puntos cada 5 minutos, y con Kobe 0.27. Y quedándonos en esta misma noche, la actuación de Kobe al final también ha dejado que desear. 0-3 en tiros de campo, 1-2 en tiros libres, solo 1 punto en los 5 últimos minutos. A la vista de estos números, ¿alguien puede decirme, realmente, por qué Kobe es indiscutible como el más decisivo y LeBron un paria?

No os voy a engañar, yo también me quedaría con Kobe al final de un partido. O incluso con Carmelo, el gran olvidado en el imaginario, pero rey en las estadísticas de este estilo. Incluso, ni siquiera lo eligiría a él en su equipo, sino a Wade. Pero es solo por sensaciones, por la confianza que me da, porque tengo mejores recuerdos de ellos. Pero basta con echar un vistazo a los números, para darnos cuenta que la percepción, y los ecos de lo que retumba en los medios de comunicación, a veces nos engañan.

Casi todos los jugadores NBA se comportan en los minutos finales de forma similar al resto del partido, pese a que no queramos creerlo. Por cada triple heroico sobre la bocina del que recordamos, hay dos fallos en partidos que no se guardan en el recuerdo, y que lo estampan contra el porcentaje medio de tiro del jugador. Michael Jordan, el jugador que a todos nos viene a la cabeza como infalible con el tiro ganador, anoto 33 de 58 intentos, un increible 56.9%, pero un aumento poco significativo sobre los 29 que hubiera anotado de haberse cumplido el promedio de su carrera. El mejor closer de la historia, apenas es un poco más efectivo que en el resto del partido.

Pero por algún extraño fenómeno, miramos con desconsuelo a LeBron por entrar tibiamente a canasta en una zona donde acierta el 72.1% de sus tiros, al mismo tiempo que pensamos que un tiro de tres de Kobe, de esos que solo mete un 32.3% de las veces en condiciones normales, con dificultad añadida, va a ser la panacea. Y la realidad es que un tiro final es como cualquier otro tiro. La aleatoriedad manda. Diantres, pero si Zach Randolph, con su etiqueta de ilustre perdedor habitual y de tirador de triples pútrido, metió uno en el momento más decisivo este sábado.

Pero nos encanta ver mitos y heroes caídos, recordar los desenlaces y revisitar la historia. Le hemos dado un rol especial al pitcher que sola y exclusivamente sale en la novena entrada con atronadora música de fondo, a pesar de que lo más inteligente sea sacar a ese jugador al campo, quizá antes, quizá después si el emparejamiento es desfavorable. Nos gusta más como suena The Closer, que el antiguo término que se usaba para referirse al lanzador final, Fireman (bombero). Y hace un tiempo, decidieron que les gustaba más bombero que, por ejemplo, eso, último lanzador. Si no hay épica, la inventamos. Y que importa que se sustente en algo.

Y por cierto, anoche, Rivera, el closer de los Yankees, el cerrador por excelencia, la deidad de la última entrada, se dejó empatar el partido por Baltimore. Y hace 4 días, en su actuación anterior, hizo lo mismo contra Toronto. Nadie es perfecto.

Cueste lo que Kuester

Hace 5 años, a estas alturas, con Cortefiel Saunders en su primera temporada como director de la orquesta de la Ciudad del Motor, Detroit, lograba el mejor récord de su historia en la NBA: 64 victorias. Venían de llegar a dos finales consecutivas y todavía mantenían ese quinteto que dentro de muchos años aún repetiremos de carrerilla.

Avance rápido, cinco años después, y tras el numerito, porque no tiene otro nombre, de hace algunas semanas, Detroit está en la lista corta de franquicias que pueden reclamar el título de «peor situación actual». La inestabilidad, que empieza en los propietarios, sacude a la franquicia de arriba abajo.

Pese a prometer a su difunto marido que iba a mantener al equipo en el seno de la familia, Karen Davidson, tardó menos de un año en ofrecerlo al mejor postor. Se habló de que los dueños de las pizzerías Little Caesars, que son propietarios del equipo de hockey de la ciudad, los Red Wings, estaban interesados, pero la oferta no avanzó. Y durante todo este mes, lleva negociando la venta con Tom Gores, un tiburón financiero de California, que podría pagar unos 420 millones de dólares por el equipo y su pabellón. Karen se ha desplazado a Los Angeles y Tom a Michigan, pero las conversaciones no están llevando a ningún sitio. De hecho, el periodo de exclusividad en las negociaciones de un mes que concidieron a Gores, fue aumentado en 14 días más, y ni con la prórroga han sido capaces de llegar a un acuerdo.

En el plano deportivo, Dumars, el arquitecto del único equipo sin superestrella ni megatraspasos, que ha ganado el título en años y años, no ha sido capaz de renovar bien la plantilla. Para empezar, al equipo le falta un base de verdad. Stuckey y McGrady son parches, y ni siquiera Bynum, al que le falta tamaño incluso para el puesto más pequeño del quinteto, es un distribuidor.

Otro problema, como ya hemos comentado, es la falta de talla. A cuatro jugadores (Bynum, Gordon, Maxiell y Wallace) les falta la altura para desempeñarse de manera óptima en su posición. No tienen ningún 7-footer. Y Villanueva y Daye son bastante blanditos, y la franquicia no tiene fondo de armario para taparlos, como en otros lugares podrían hacer.

A pesar de que la plantilla está descompensada y le faltan centímetros, algo hay que reconocerle a Dumars, y es que es verdad que ha sido capaz de fabricar una de las plantillas más profundas de la Liga: tienen 12 jugadores con nivel suficiente para entrar en la rotación de cualquier equipo, aspirantes al título incluidos. Pero al mismo tiempo, ninguno de los 12 se podría hacer un hueco en el quinteto titular, en según que franquicias. Y ese es un gran pero.

Y será complicado remozarla. Por lo pronto, para el año que viene ya tienen comprometidos 31.6 millones en tan solo tres jugadores: Hamilton, Gordon y Villanueva. Stuckey y Prince acaban contrato este verano, y si los renuevan a precio de mercado (vicisitudes de la nueva CBA aparte), los Pistons no van a tener espacio salarial suficiente para atraer a ningún gran jugador. Además, con un Draft mediocre a la vista (aunque como siempre, después de marzo todos los jugadores empiezan a pintar mejor), si el sorteo no les sonríe, el talento que podrían encontrar en la 7ª posición en la que ahora se encuentran es bastante intercambiable con el resto de puestos de la Lotería. El punto más brillante de este equipo es el sólido primer año de Greg Monroe, un jugador que podría asentar el juego interior de la franquicia de Michigan durante años.

Y si las dudas en la cumbre son grandes, a pie de pista, la situación no podría estar peor. La fuerte apuesta que Dumars hizo el año pasado por un técnico sin experiencia como entrenador principal en la NBA, y la confirmación y el apoyo tras la revuelta, les puede llevar a los dos por delante.

La idea de traer a John Kuester no tenía porque ser mala. A pesar de que su ascendencia en la Liga era nula, no parecía el de los Pistons un vestuario muy contaminado de prima donnas que pudieran hacerle la vida imposible al técnico. Los jóvenes se unían a los Rip Hamilton, Ben Wallace, Tayshaun Prince, Ben Gordon o Charlie Villanueva: un grupo del que apenas conocemos muestra de indisciplina.

En el presunto motín, de la semana posterior al All Star, uno no sabe que creer. La verdad, que excepto Hamilton, que tenía algún motivo que otro para quejarse, el resto de jugadores han dado sus motivos de porque no se presentaron al entrenamiento. De todos modos, la coincidencia en tiempo y lugar del plante del capitán, con imprevistos por doquier (algunos de los cuales, suenan a pobres excusas para un profesional) es más que sospechosa.

Richard Hamilton, el hombre cuya situación se convirtió en el catalizante de la revolución, volvió el 1 de marzo. Está promediando 16.5 puntos en los 11 partidos que ha jugado después del motíngate, pero las 4 victorias en los 12 partidos desde que se le concedió la amnistía a Rip (se perdió la victoria ante NY por la muerte de su abuelo), no mejoran el récord del equipo durante la temporada.

El sábado, el jugador declaró a la prensa que el problema había sido la falta de comunicación. Que se pusieron a hablar, que Rip le dijo lo que quería ver en su entrenador, que Kuester replicó con lo que necesitaba de su jugador, y que los dos acercaron posturas y dieron su brazo a torcer por el bien común. Yo creo que, a la vista de que ninguno se encontraba en una posición inamovible, el problema nunca tendría que haber llegado hasta ese punto.

La gestión de un grupo a este nivel, requiere mucho más que saber manejar las X’s y las O’s de la pizarra. Kuester no ha hecho nada especial, para que nos vamos a engañar, con sus tácticas, pero no le podemos dar un suspenso porque él no tiene la culpa de una grandísima parte de la composición de la plantilla. Sin embargo, su manejo del grupo ha sido muy deficiente.

Y los problemas, evidentemente, empiezan todos en el mismo sitio. Las derrotas. No recuerdo que jugador o directivo comentó tras el fichaje de Artest por Lakers, que mientras el equipo estuviera ganando, Ron jamás daría un problema. Que nadie se muestra díscolo si se va directo hacia el éxito. Si Detroit ganara 40 partidos por temporada y coqueteara con Play Off, no habríamos llegado a esta situación. Pero Kuester no ha sabido, o no ha podido ganar. Ni tampoco manejarse con diplomacia por el río revuelto.

No pide uno desde aquí cabezas, porque algo así puede pasar en cualquier franquicia que esté pasando un mal momento. Además, experiencias como está pueden ayudar a un entrenador novato en un futuro, y es de esperar que la tercera temporada de Kuester sea mejor que las dos anteriores. Pero los Pistons no pueden permitirse crearse más problemas de los que ya tienen. Cueste lo que Kuester.

La Crónica On Tour vol.4: Grizzlies vs Knicks

La cuarta parada de la Crónica on Tour vuelve a la denominada Meca del Baloncesto, ese espacio mágico en el rectángulo que delimitan la 7ª y la 8ª avenida, con la calle 31 y la 33, en la que el Madison Square Garden comparte sitio con la Penn Station. Allí estábamos de vuelta, el día de San Patricio, en el que además comenzaba la March Madness universitaria, para ver a los New New York Knicks contra los Grizzlies, en el que además, es el último partido que los ‘Bockers han ganado hasta la fecha.

Del excelente repaso del Madison que David ya te hizo en este mismo espacio, solo ha cambiado una cosa: ahora Carmelo es el rey. No exagero si digo que el 90% de las camisetas que se veían por las graderías eran de la nueva estrella en la casa. No sé si sería algo aún temporal, pero la respuesta a la pregunta, de quién son los Knicks ahora, solo tendría una respuesta si nos guiamos por las camisetas que llevaba la gente.

El calentamiento se desarrolló como ya es habitual, con un pinchadiscos invitado que en este caso fue DJ M.O.S., y una selección para el calentamiento muy neoyorquina de Landry Fields: Fabolous, Jay-Z y Notorious. Preparados para ver el partido desde sus asientos de primera fila los actores Tyson Beckford y Steve Schirripa, luchadores de la UFC como Chuck Liddell, Dana White o George St.Pierre, el jugador de Hockey Michael Del Zotto, Adam Horovitz de Beastie Boys y el tenista John McEnroe que recibió la mayor ovación de la noche.

Desde el calentamiento y la presentación de los jugadores, ya se pudo ver que este no es uno de esos partidos en los que el Garden se convierten en una caldera. En un día como San Patricio en el que los neoyorquinos prefieren emborracharse desde el mediodía en Times Square o cualquiera de los abundantes pubs de temática irlandesa de la Gran Manzana, el público olía tremendamente a trasplantado: lleno de turistas y gente a la que el devenir de la franquicia, ni le va ni le viene. Y esto pudimos terminar de constatarlo cuando al introducir los titulares de los Grizzlies entre suaves abucheos, los aplausos ganaron al salir por la pantalla la imagen, y por la megafonía el nombre de Marc Gasol.
Marc Gasol Knicks Grizzlies
Había bastante público español, y se vieron varias banderas de nuestro país (una de las cuales era llevada por un hombre disfrazado de… pollo) pero dando vueltas a la cabeza, la tímida ovación al hermano pequeño podría haber sido ayudada por aquellos que le quieren ver vestido de azul el año que viene como agente libre. O de verde en un día como hoy.

Porque al ser San Patricio los Knicks desempolvaban las camisetas de ese color, y ponían un quinteto en pista (BillupsFieldsAnthonyJeffriesStoudemire), con el que se daba una buena curiosidad en el que los dorsales de todos los jugadores eran dígitos simples.
Marcador Knicks

La historia del partido ya la conocéis: los Knicks masacraron a los Grizzlies por 120 a 99 batiendo el record de la franquicia de canastas de 3 puntos, encestando 20, y Toney Douglas igualó la marca personal de Latrell Sprewell y John Starks, metiendo 9 de ellos. La cosa llegó a tal punto, que en la sección norte del Madison, los fans empezaron a colgar signos del número 3, uno por cada triple conseguido, como se hace en béisbol con las K’s cuando el número de strikeouts que el pitcher consigue en un partido se empieza a disparar.

Si tuviera que hacer la lista de cosas que me llamaron la atención al verlas en persona, son prácticamente las mismas que por la televisión, con la sensación de que los ojos no te engañan: Tony Truco o Trato Allen es verdaderamente capaz de lo mejor y lo peor en un campo de juego; el tiro de Carmelo Anthony es increíblemente elegante y sorprende mucho más en directo al verlo salir de ese cuerpo regordete del que nunca te esperarías una mecánica tan preciosista; Ronny Turiaf se autogrita y se autogolpea en todos y cada uno de los segundos que está en la pista y el balón no está en juego; Shane Battier es rapidísimo cerrando al tirador solitario, numerito de la mano en la cara incluido (ya lo hace en cada tiro que defiende) y aunque las animadoras no bailen especialmente bien, tiene mérito hacerlo con esos taconazos.

Y uno sabe que los Grizzlies no son un rival odiado, ni el equipo se jugaba mucho en el partido, que el marcador fue cómodo, y que esa noche había cosas mejores que hacer en NYC (el día de San Patricio y los 16 partidos que daban comienzo a la Locura Universitaria, con dos equipos locales, Long Island U y St. John, jugando) que acercarse a ver un partido, y que yo tal vez ya esté contaminado por el ruidoso ambiente que se vive en el baloncesto universitario, pero el público del MSG, ese por el que los agentes libres supuestamente se desviven no me pareció para tanto. Tal vez, dadas las circunstancias, haya elegido la peor noche del año para valorar el ambiente, pero para mí, se quedó muy corto. Y es una pena, porque el Madison respira magia en todos los rincones.

La locura de marzo

Aunque oficialmente comenzó el martes, y ya ha habido cuatro partidos, con la emoción hasta los últimos segundos como suele ser típico en el torneo, incluida, hoy, a las 3 de la tarde hora española, comienza con un West Virginia-Clemson el torneo final de la primera división del baloncesto universitario, el Gran Baile, la Locura de Marzo, el March Madness, el mes en el que puede pasar de todo.

En América, la gente rellena sus brackets (cuadro de eliminatorias) a todos los niveles: páginas webs de medios de comunicación, y empresas como Foot Locker organizan concursos en los que a menudo, el que mejor acierte el cuadro (en años como el pasado, nadie fue capaz de alcanzar la perfección) se puede llevar un suculento premio económico. En las oficinas de todo el país se realizan porras, a veces con su bote asociado, muchas otras por tener simplemente durante el año los bragging rights, el derecho a creerte el experto entre tus compañeros. Hasta el presidente y Nobel de la Paz, Barack Obama, hace una, que además es publicada en la ESPN. Estés dónde estés, te muevas en el círculo que te muevas, es casi imposible pasar el mes sin que alguien te pregunte por como llevas el bracket. Y la respuesta, siempre suele ser mal.

Aunque haya equipos muy superiores que durante todo el año hayan demostrado que están entre los mejores del torneo, basta con una mediodía aciaga en la que los aros se encogen como el agujero de una aguja ante una soga (lo del camello era una mala traducción) para tirar por la borda en el primer compás, los sueños de un equipo, las esperanzas de unas aficiones que se cuentan por decenas de miles, y las esotéricas predicciones de los millones de personas que llevaban a ese equipo en volandas a la Final Four en sus brackets.

Realizar la quiniela del Torneo es una experiencia en la que se amalgaman mitos y creencias, y nunca sale como deseamos. Yo ahora miro la que realicé la tarde del domingo, en cuanto se dio a conocer la configuración en el llamado Selection Sunday, y sin haber cambiado nada la situación de los equipos, la reharía de manera diferente. Tu apuesta se convierte en una olla dónde tienes que mezclar al dente lo que has visto, lo que has oído, lo que has leído, lo que tu corazón te dice, y lo que has aprendido de las dinámicas de otros torneos.

Hay unas cuantas constantes a casi todos los torneos, que uno intenta acomodar en su acertijo, pero tienen un problema, no sabes que equipo cumplirá ese perfil… y nadie te garantiza que lo que ha pasado pueda volver a repetirse. Por tanto, parte de la ciencia de la bracket consiste en tratar de identificar a la cenicienta, aquel equipo pequeño, que no se resigna en volver a las 12 a casa. También está el equipo en el que sus jugadores importantes son todos veteranos de 3er y 4º año, que tienen experiencia marciana, y suelen jugar mejor de lo que parece por su ranking. O el equipo con irregulares e inconsistentes tiradores, a los que la magia les dura una trifecta de partidos. O Duke, que siempre estará ahí, juegue como juegue. Tampoco nos podemos olvidar del equipo con futura estrella NBA que en el Torneo queda estrellado, y el favorito que siempre se va a las primeras de cambio. O aquellos que han cogido carrerilla ganando el torneo de su conferencia, con los que suele pasar dos cosas: o vienen motivados para llegar lejos, o todo era un espejismo contra el que se estrellan rápido. Casi todos los años pasados nos encontramos algún equipo que cuadra en este perfil, pero a ver quien acierta todo.

Sin más dilación, presento mi cuadro, y aprovechad para hacer capturas de pantalla, que no tendré ninguna vergüenza en borrarlo si fallo como una escopeta de feria. En vez de ir comentando eliminatoria por eliminatoria, iré destacando cosas importantes en las que pensé delicadamente cuando la iba haciendo, y así hacer un sucinto repaso a lo que ha dado de sí la temporada.

Duke, el favorito que se va fuera pronto: Locura que haces con el corazón, no con la cabeza. Si vas a hacer la gansada de echar a Duke en segunda ronda contra un número 9, al menos tienes que tener un buen motivo. Y mi motivo es, aparte del odio a los Diablos Azules, que las cuatro veces que habré visto jugar a los Vols de Tennessee estos dos últimos años, los naranjitos se han salido. Sin ir más lejos, son uno de los equipos que han podido ganar esta temporada al que elijo como campeón: Pitt.

Creo en Kemba, no en Jimmer. Perdón, en su equipo: He puesto a los Huskies de Kemba Walker en la Final Four, porque me parece un buen equipo, que ha tenido que pelear en el Big East, la conferencia más dura del Baloncesto Universitario, por lo que Walker se ha puesto a prueba contra los mejores. Además, de su camino a la Final Four, sólo me preocupa, y mucho, el encontronazo con Texas. El enfrentamiento contra los Longhorns es posiblemente al que más vueltas le he dado realizando el cuadro, y cada cinco minutos elegiría uno nuevo. Al final, me he decidido quedar con el mejor jugador, y ese es el base neoyorquino. Por otra parte, BYU, al equipo con el otro fenómeno senior que también parte como tercer cabeza de serie, no les veo avanzando más allá de la segunda ronda. Después de suspender a Brandon Davies por incumplir el código de honor de la Universidad (mantener sexo con su novia antes del matrimonio, solo informo, y no empiezo a hablar de religión y política que me caliento) veo a un equipo un tanto flojo, que va a tener un partido complicado con la experimentada Universidad de Wofford que va a dar más guerra de la que su ranking indica, y luego se cruza con el ganador de los siempre rugosos Johnnies y la Universidad de Gonzaga que ha cogido carrerilla. Jimmer Fredette ya sabe lo que es anotar más de 30 puntos y que tu equipo pierda o esté a punto. Y me temó que en su último partido antes del salto a la NBA, le pasará lo mismo.

En realidad, no me fío de la MWC: Pese a que alabé a la Mountain West Conference en esta página hace un tiempo, no voy a creer en sus éxitos en este torneo hasta que no lo vea. Siempre se quedan cortos. Este año llevan un 2º cabeza de serie (San Diego State), un 3º (BYU) y a UNLV como 8º. El año pasado con un 3ª (New Mexico) y BYU de infravaloradísimo 7º, no pudieron con la segunda ronda, y San Diego y Las Vegas no ganaron ningún partido. Hasta que los equipos de la Conferencia no ganen entre ellos más de 3 partidos en una temporada, no apostaré por ellos.

Muchos favoritos al final… o no: He mandado a la Final Four a dos primeros cabezas de serie, y dos terceros. Echando la vista atrás, la fórmula no parece ganadora. Pero es que cuesta pensar en quien desbanca a los favoritos. A los Dukies me los he cargado con mala saña, pero a Kansas les dejó llegar al Elite Eight. De los terceros cabezas de serie llegan 3 de los 4 a cuartos (ya expliqué porque me cargo a BYU)… pero de los segundas rondas, solo dejo llegar a uno a octavos: me cargo a los otros tres en el segundo partido.

Y aunque luego me arrepienta y parezca estúpido, tengo mis motivos: Notre Dame, pese a ser un buen equipo que se ha merecido incluso una primera ronda por sus méritos en el Big East, y pese a tener un integrante con el gen Hansbrough, me tienen mucha pinta de ser susceptibles a una mala noche contra un equipo físico e irregular… como Texas A&M. Florida no me inspira mucha confianza, y tengo mucho miedo a su posible enfrentamiento con Michigan State. Los espartanos de Tom Izzo han realizado una temporada mediocre, pero este equipo es de los que realizan un torneo inversamente proporcional a todo lo anterior. Y pese a que el último mes de La Fábrica de Churros, North Carolina, ha sido excelente, y Harrison Barnes ha vuelto a poner su nombre en la lista de aspirantes a número uno del Draft, me cuesta olvidar el horripilante inicio que realizaron. Son un equipo joven, que el año pasado jugó el NIT, a diferencia de Washington, que adquirió una valiosa experiencia en el Torneo que creo que este año les puede ayudar a superar a un equipo mejor a ellos sobre el papel.

Sin cenicienta: Si os fijáis en mi bracket os daréis cuenta de una cosa, que este año, no pongo cenicienta. De los ocho equipos que llegan al Elite Eight, 6 están entre los 12 mejores de la Liga, Texas no sigue a ese grupo muy de lejos, y St.John’s es una sexta cabeza de ronda, que estaría más arriba de no haber quedado encuadrada en el infierno del Big East. Y los motivos por los que no hay cenicienta son varios. Hay equipos que me gusta su potencial para asustar al establishment, pero han quedado encuadrados en el primer partido contra otros conjuntos, que me gustan aún más. Para encontrar una cenicienta, creo que hay elegir a escuadras que tengan un primer partido contra un equipo mejor colocado en los rankings, pero asequible, y así cojan confianza para emprender mayores hazañas. Por ejemplo, veo potencial de cenicienta en Utah State, pero se enfrentan de primeras con los sólidos Kansas State que han recuperado a Jacob Pullen, y que me han gustado mucho siempre que los he visto jugar. Oakland tiene buena pinta también, pero se estampa contra Texas, nada más y nada menos, de primeras.

Otro motivo es que las cenicientas suelen tener un jugador destinado a acabar en la parte final de la Lotería del Draft, y que se distingue por su muñeca, que se calienta en cualquier momento, y enciende las sobremesas del tercer mes del año en América. Si Jimmer y Kemba, Kemba y Jimmer, y volvemos otra vez con ellos, jugaran en Belmont o en St.Peter, sería otra historia. Pero no lo hacen, y no veo ahora mismo en esos equipos de la parte baja del cuadro un microondas relevante. Lo más que me he atrevido con un equipo cuyo número de semilla tenga dobles digítos, quitando el upset de Michigan State a Florida, es a pasar a Richmond (12) por encima de Vanderbilt (5) y Louisville (4). El primer partido lo veo bastante claro, no me gusta Vandy para nada este año, pero odio dejar en la cuneta a los chicos de Rick «15 segundos» Pitino, lo he hecho simplemente por inercia.

En total, en mi cuadro, solo en 9 partidos ganan equipos cuya semilla es 9 o menos, 6 en primera ronda, 3 en segunda, y nadie pasa más adelante. En la parte Este del cuadro, los 8 primeros cabezas de serie, ganarían su partido de primera ronda. Con amenazas como Marquette o Villanova, en las que no he confíado, acechando. Ya me estoy arrepintiendo.

Final Four, Pitt, Ohio State, Purdue y UConn: Esos son los cuatro equipos que creo que acabarán en la Final. Me preocupa la inexperencia en partidos de tan alto nivel de Pittsburgh, a los que doy como campeones, pero creo que este puede ser el año que un equipo nada acostumbrado a estar entre los cuatro finales se imponga (ninguna Final Four, solo una llegada a los Sweet 16 en la pasada década). Purdue me gusta desde el principio de temporada, y aunque hayan estado por debajo de las expectativas es una de esas apuestas que haces desde el principio, al igual que Ohio State, que han estado mucho mejor, probablemente, el mejor equipo del pais esta temporada. Y ya os he hablado de Kemba Walker y Connecticut, que son lo más parecido a una cenicienta que he puesto en mi cuadro.

Recuerda que puedes ver todos (espero y supongo que en España no habrá blackouts) los partidos del torneo en streaming legal desde la página web de la NCAA, NCAA.com. También puedes encontrar aplicaciones para seguirlo en tu iPhone y en tu iPad. Así que no tienes excusa para perderte ni un segundo del March Madness, la locura de marzo. Y entender porque nos gusta tanto.

Mercado de traspasos NBA 2011

Este jueves 24 de febrero, a las 3 de la tarde en la Costa Este, 9 de la noche en España, se ha cerrado el mercado de traspasos en la NBA. Este ha sido sin duda uno de los años más ajetreados que se recuerdan porque ha habido de todo: superestrellas cambiando equipo, franquicias asentadas haciendo movimientos dudosos de cara a Play-Off, muchas rondas de Draft circulando (como se nota que los equipos consideran que este año viene flojo) y muchísima acción en la recta final. A continuación tienes todos los movimientos que se han dado esta semana, y también nos puedes seguir en nuestro Twitter o buscando el hashtag #TraspasoNBA por si hay alguna pequeña novedad.

  • El circo empezó con el mega-traspaso a tres bandas entre Nuggets, Knicks y Wolves. Carmelo Anthony (extenderá su contrato hasta 2015, 83.5 millones los cuatro próximos años), Chauncey Billups (los Knicks se hacen cargo de sus 14.2 millones de salario la próxima temporada), Corey Brewer (agente libre restringido este verano), Renaldo Balkman (en nómina hasta 2013), Anthony Carter (acaba contrato) y Shelden Williams (acaba contrato) irán a los Knicks. Los Nuggets adquieren a Raymond Felton (acaba contrato en 2012), Danilo Gallinari (agente libre restringido en 2012), Wilson Chandler (agente libre restringido este verano), Timofey Mozgov (contrato no garantizado más allá de 2012, agente libre restringido en 2013 si se garantiza), la elección sin restricciones de primera ronda del Draft de los Knicks en 2014, las elecciones de segunda ronda de Draft de Golden State Warriors en 2012 y 2013, cuatro excepciones de traspaso de 17.1 (récord histórico en la Liga), 1.7 y dos de 0.8 millones, 3 millones de dólares en efectivo, el derecho a intercambiar primeras rondas con los Knicks en 2016 y el pívot de Minnesota Kosta Koufos (agente libre restringido en 2012) que se ha añadido al traspaso. Los Wolves reciben a Eddy Curry (11.3 millones que expiran este verano), Anthony Randolph (agente libre restringido en 2012), una futura elección de segunda ronda de Denver y otros tres millones en efectivo.

    Traspaso Knicks NBA Carmelo Anthony

    Hay que señalar que los traspasos han sido separados (había que hacer primero el de los Wolves para poder ejecutar el de Denver), pero los Knicks no recibirán ninguna excepción de la primera transacción, lo cual limitará su margen de maniobra en el futuro. Los Nuggets se ahorran 16.5 millones está temporada, y se sitúan con una nómina de 66.9 millones, por debajo de los 70 que marcan el límite a partir del cual se paga el impuesto de lujo.

  • El siguiente traspaso ha sido el de James Johnson que se va a los Raptors a cambio de la primera elección del Draft este año de los Heat, que va para Chicago. Ahora los Bulls se encuentran 2.9 millones por debajo del límite salarial, y tienen 4 primeras rondas en los dos próximos años (la propia y la de Miami en 2011, la propia y la de Charlotte, top-14 protegida, en 2012), por lo que podrían hacer sitio a jugadores como Anthony Parker (2.8 millones) o Courtney Lee (1.3 millones) sin entregar otro jugador a cambio.

    James Johnson a Toronto

    Hay que reseñar que la primera ronda de los Heat fue parte de lo que pudo obtener Toronto por firmar-y-traspasar a Chris Bosh este verano. Teniendo en cuenta que no parece que vayan a utilizar antes del jueves los 9 millones que les quedan de la excepción que generó la huida de Bosh, los Raptors habrían traspasado al ala-pívot por James Johnson, y quien sea que elijan con su elección de primera ronda, el primer año que no esté entre las 14 más altas de aquí a 2015.

  • Carl Landry, que está en último año de contrato se va a New Orleans Hornets a cambio de Marcus Thornton (que será agente libre restringido este verano) y dinero en efectivo. Los Hornets se hacen con un nuevo grande, y los Kings consiguen un anotador unidimensional en Thornton, pero al acabar todos los contratos en verano (si los clubs lo desean) podría darse el caso de que ninguno de estos dos continúe con su equipo más allá de este año.

    En un primer momento se incluyó a David Andersen, que no tiene garantizado el contrato del año que viene, en el traspaso, pero no está en el acuerdo final, ya que los Hornets tienen varias excepciones de traspaso que podrían usar para hacerse cargo del salario de Landry.
  • Uno de los nombres que más ha sonado en las últimas semanas, ya tiene destino. O no, ya que Troy Murphy, que está en su último año de contrato, será cortado por Golden State (equipo que le drafteó y en el que jugó 6 años), y podría acabar en un equipo de play-off, y dejar de ser el jugador con la sequía de postemporada más larga de la Historia (y si Mike Dunleavy y los Pacers se clasifican para Play-Off, el jugador que más partidos habría jugado sin llegar jamás a la fase final, será el nuevo Wolf, Eddy Curry). Los Warriors, recibirán además una 2ª ronda de Draft de 2012 de los Nets, y enviarán a cambio a Dan Gadzuric y el que fuera elección número 8 de Draft, Brandan Wright. Ambos, al igual que Murphy, acaban contrato este verano, con Wright siendo el único agente libre restringido.
    Traspaso Troy Murphy Brandan Wright
  • Y atención al acuerdo que se acaba de alcanzar, porque este no lo vio venir nadie: segunda superestrella que se mueve, Deron Williams a los Nets de New Jersey. Al final Devin Harris, que estuvo a punto de ser traspasado a Portland (a cambio de Andre Miller), Dallas (que alivio para los Nets que los Mavericks no hayan aceptado la supuesta oferta de Dominique Jones, una 1ª ronda, y el último año de contrato de Caron Butler, y solo ofrecieran al alero) o Atlanta, va a Utah junto al novato Derrick Favors, la primera ronda del Draft de los Nets este año (sin protección alguna), la primera ronda del Draft de los Warriors en 2012 (protegida en el top-7 en 2012 y 2013, protegida top-6 en 2014, y se convertiría en segundas rondas de 2014 y 2016 si no se entrega antes, por lo que jamás será una elección mayor al 6º puesto) y 3 millones de dólares en efectivo.
    Traspaso Deron Williams New Jersey Nets NBA 2011
    Cinco reflexiones rápidas: 1ª, otra estrella que cambia el Oeste por el Este, que se está cargando de buenos jugadores; 2ª, los Jazz se deshacen del jugador que trajo el enfrentamiento con Sloan ¿volvería el veterano técnico?; 3ª, al hilo de esto, si Deron tenía problemas con Sloan por cuadriculado, lo que nos vamos a divertir cuando se junte con Avery Pequeño General Johnson; 4ª, el paquete ofrecido por Deron es supuestamente menor que el que daban por ‘Melo (y Billups) y 5ª, los Nets vuelven a entrometerse en los planes Knicks, quitándole uno de sus tres objetivos 2012.
  • Kirk Hinrich (que cobrará 9 millones en su próxima y última temporada de contrato) se presume como nuevo base titular de los Atlanta Hawks a los que llega también Hilton Armstrong (en último año de contrato) a cambio de Mike Bibby (cuyo contrato finaliza en 2012 en el que cobrará 6.4 millones), Mo Evans (último año de contrato), el novato Jordan Crawford y una 1ª ronda de Draft.
  • Traspaso NBA Hinrich Bibby
    En un traspaso en el que el componente financiero es poco importante, ya que las cantidades y duraciones de los que entran y salen son prácticamente iguales, los Hawks cambian de base y los Wizards obtienen como recompensa al prometedor Crawford y una elección más en este Draft en torno a la posición número 20.

  • Otro traspaso más que parece salido de la nada: Baron Davis, que cobrará 14.75 millones en su última temporada de contrato, la 2012/2013, se va, junto a una 1ª ronda del Draft de este año (sin protección, así que atentos, porque lo que ahora mismo va a ser una elección entre el 8 y el 10, se podría convertir en Top 3 en la Lotería) a Cleveland, a cambio de Mo Williams, que tiene la opción (y asumimos que tal y como esta ahora mismo y con la nueva CBA acercándose, lo hará) de renovar dos años más a 8.5 millones por año, y Jamario Moon que acaba contrato este año.

    Trapaso un tanto extraño por ambas partes. Es verdad que los Clippers ahorrarán dinero, porque Williams cobra algo más que la mitad que Davis, y los Cavaliers obtienen, a un precio carísimo, una alta elección en un mal Draft, pero deportivamente las dos franquicias están traspasando jugadores que dejaron sus mejores días detrás de ellos.
  • Traspasos como el de Deron Williams o Baron Davis nos resultaron extraños, pero tenían su explicación. Nos cuesta más ver por ejemplo este: Kendrick Perkins (agente libre este verano) y Nate Robinson (cuyo contrato de 4.5 millones acaba el verano que viene) camino de Oklahoma a cambio de Jeff Green (agente libre restringido este año), Nenad Krstic (que también acaba contrato esta temporada) y la 1ª ronda del Draft de 2012 de los Clippers (protegida Top-10 hasta 2015, sin protección en 2016).

    Perkins, que llevaba ya unos años siendo pieza clave para Celtics en Play-Off, se va sin previo aviso (aunque los Celtics obtienen otro pivot de vuelta), y si se mantiene sano (gran condicional, ya que por lo pronto está lesionado esta semana, con un esguince de ligamento en su rodilla izquierda) va a ser una pieza importantísima para los Thunder. Los Celtics tendrán como pivots para pelear por el anillo a los O’Neal y el recién adquirido Krstic, por lo que una posición clave de su quinteto, nos hace dudar hoy mucho más, y supongo que esta noticia no se ha debido acoger nada mal en Miami o Los Angeles. Quizá la clave estaba en que este verano acaba contrato, y al no ser agene libre restringido, podrían haberle perdido sin recibir nada a cambio.
    Además, los Celtics obtienen a Jeff Green, esa elección número 5 del Draft de 2007, que era el epicentro del paquete que mandaban los Celtics a cambio de Ray Allen, y que comenzó la reconstrucción que a la postre, les daría el título.
  • Y Perkins no es el único pívot fichado por los Thunder, que siguen añadiendo centímetros de cara a Play-Off y podrán dar más minutos a Ibaka en la posición de 4: Nazr Mohammed va de Charlotte a Oklahoma City con D.J. White y Mo Peterson haciendo el camino inverso.
  • Trapaso NBA Mohammed Peterson
    Tanto Peterson como Mohammed acaban contratos de cuantía similar este verano, por lo que la motivación de los Bobcats puede ser conseguir al joven y raramente utilizado White, primera ronda del Draft en 2009, a cambio de alquilar al pívot lo que queda de temporada.

  • Un traspaso que llevaba horas en la lista de rumores era la vuelta de Shane Battier a Memphis junto al base novato Ishmael Smith, a cambio del fracasado número 2 del Draft de 2009, Hasheem Thabeet, DeMarre Carroll y una futura elección de primera ronda, que como mínimo será en 2013, aunque podría pasar aún tiempo, ya que la de Memphis de este año es propiedad de los Wolves, y tiene una serie de protecciones por la que tal vez tarden algún año en entregársela.

    Battier vuelve en su último año de este contrato a ayudar al equipo que le drafteó en 2001, y que se ha quedado sin Rudy Gay por un mes, a llegar a Play-Off, a cambio de reconocer el error que supuso draftear a Thabeet, dejando a Tyreke Evans, James Harden, Steph Curry o incluso Ricky Rubio encima de la mesa. Daryl Morey, el GM de los Rockets, consigue convertir una pieza que podría haber perdido por nada este verano en un pívot de más de 2.20 metros, del que tal vez sean capaces de sacar algo, y una elección de Draft que puede acabar en la Lotería. Además ahorran unos 2.5 millones de dólares, que al estar por encima de la línea que marca el impuesto de lujo, se hubieran convertido en 5 a pagar.
  • Y no paró aquí Houston: Aaron Brooks, que será agente libre restringido este verano, se va a Phoenix, y de vuelta viene el sustituto de Nash, el esloveno Goran Dragić, al que los Rockets tienen la opción de renovar por un año y 2.1 millones, y una primera ronda de Draft.
    Traspaso Brooks Dragic
    La elección que ha cedido Phoenix es de 2011, pero dependerá de su clasificación para Play-Off: si llegan a la post-temporada, su elección será para Houston, si no, que es lo más probable ahora mismo, los Suns se quedan con su elección en la Lotería y mandan a los Rockets en su lugar la 1ª ronda de los Magic este año.
  • Después de que Charlotte hubiera estado negociando con Cleveland, y hubiera reclamado a Nicolas Batum en el traspaso, al final, en el paquete que reciben de Portland por Gerald Wallace y su contrato hasta 2012 (o 2013, si el jugador lo renueva unilateralmente) no irá incluido el frances: Joel Przybilla que acaba contrato, Dante Cunningham que es agente libre restringido, Sean Marks que acaba contrato, la primera ronda del Draft de los Blazers en 2013, y la primera ronda del Draft de los Hornets (protegida Top-7 en 2011 y Top-8 hasta 2014) que probablemente se hará efectiva este año, son la recompensa.

    Los Bobcats reciben así un pívot para suplir la baja de Mohammed esta temporada, y un jugador interesante para dar minutos de refresco como Cunningham, y veremos como organizan los Blazers una rotación que ya tiene a Batum y LaMarcus Aldridge en los puestos en los que se suele desempeñar Wallace. Charlotte tiene que cortar además 3 jugadores después de los traspasos de hoy, porque ahora mismo tiene 18 en plantilla, y no puede ser ninguno de los que han recibido. Sherron Collins, Derrick Brown y tal vez Dominic McGuire, son los candidatos más claros.
  • Después de colocar a Perkins, Boston sigue limpiando la casa: dos hombres altos, Semih Erden y Luke Harangody, que tienen modestos contratos, esta y la siguiente temporada, van a Cleveland a cambio de la elección de 2ª ronda de los Timberwolves en 2013, y Marquis Daniels se va a Sacramento a cambio de dinero en efectivo.
    Traspaso Daniels Erden
    Daniels podría quedarse sin jugar lo que resta de temporada, y acaba contrato, por lo que los Celtics no contaban con él. El jugador ayudará a Sacramento, que necesitaba firmar un jugador para cumplir con la nómina mínima que marca la Liga. Los Cavaliers por su parte, pueden sacar buenos minutos, especialmente de Erden, en el futuro, y aunque la elección de los Wolves puede ser una de las más altas de la segunda ronda, la situación dentro de dos años puede ser diferente.
  • Y finalmente, el traspaso que pudo ser y no será: los Grizzlies no querían vender a O.J. Mayo ahora que su precio no podía estar más bajo, pero lo han intentado hacer, ya que aceptaron la oferta de Indiana (Josh McRoberts y una primera ronda del Draft), tres minutos tarde, de tal manera, que en principio, O.J. se queda en Memphis, y ya veremos que tal avanzan las relaciones entre jugador y franquicia.