¿Y ahora qué?

Después de la rotunda e inesperada derrota angelina en Play-Off, en la que el equipo de Phil Jackson se desmoronó completamente, la solución para mucha gente parecía sencilla: que empiecen los movimientos y los fichajes en Los Angeles Lakers. Traemos a un base como Chris Paul y/o nos hacemos con el descontento Dwight Howard y todo resuelto. Pero las cosas no son tan fáciles. Por partes.

En primer lugar, el mercado de traspasos de la NBA ahora mismo, está acechado por la incertidumbre. El 30 de junio se acaba la CBA, o lo que es lo mismo, el Convenio Colectivo, y clubs y jugadores tienen que acordar uno nuevo, en el que los términos y las condiciones podrían cambiar por completo. Se han lanzado propuestas en todas las direcciones de parte de la NBA, como por ejemplo reducir los ingresos de los jugadores en 800 millones de dólares (algo más de un tercio de lo que cobran ahora mismo) de forma progresiva o incluso “retroactiva” aplicándose a los contratos ya firmados, poner el llamado tope salarial duro en el que los equipos no pueden exceder la cifra marcada o seguir usando un sistema similar bajando el tope, la aplicación de una designación de jugador franquicia que ayude a los equipos a retener a sus estrellas, contratos más cortos y sin garantizar, etc… Aunque hasta el 30 de junio se pueden hacer traspasos, es difícil que veamos a alguien mover ficha, sin saber como funcionarán las reglas del juego el año que viene. Y eso si hay año que viene…

Teniendo en cuenta esto, como yo creo que el acuerdo será muy parecido a los términos actuales, solo que con una mayor flexibilidad para que los equipos se puedan desahcer de los jugadores que den bajo rendimiento, y con algún mecanismo que permita hacer ofertas ligeramente mejores a los equipos para retener a sus estrellas, vamos a asumir de aquí en adelante, unas reglas del juego iguales a las actuales. Y en este escenario las posibilidades de renovación de los Lakers son imposibles sin remodelar por completo la plantilla.

Los objetivos principales, está claro que serían el pivot de Orlando, Dwight Howard que podría ejercer su derecho a disfrutar de la agencia libre en el verano de 2012, al igual que los bases Chris Paul y Deron Williams. Ese verano los Lakers tendrán 71.1 millones comprometidos entre Kobe Bryant, Pau Gasol, Lamar Odom y Andrew Bynum, cuando el límite salarial de este año, por ejemplo, es de 58 millones de dólares. Y eso sin añadir, los 17 millones que todavía estarán cobrando entre Ron Artest, Luke Walton, Steve Blake y la opción que tendría ese verano Derek Fisher de extender su contrato un año más por 3.4 millones.

Es decir, es imposible que los Lakers pudieran entrar en un mercado de agentes libres en 2012, sin que las reglas del juego hayan cambiado mucho, manteniendo su plantilla. Si tenemos cuenta que Kobe cobrará 27.8 millones, y que ningún fichaje de campanillas aceptaría menos de 15 millones por muchas ganas que tenga de venir a Los Angeles (aunque podrían ganar en teoría hasta 19 millones en el caso de Howard y 17.1 en el de Paul y Williams), estos dos jugadores cobrarían ya 42.8 millones, dejando apenas unos 16 millones en espacio salarial. Eso significaría que el equipo tendría que renunciar a Pau Gasol, que cobrará 19 millones esa temporada, a duras penas podría retener a Bynum (16.1), y si lo hicieran, tendrían que decir adios a Odom (8.2 millones en la 2012/2013) y Artest (7.2 millones), y eso suponiendo que hayan colocado a los Waltons y Blakes de la plantilla, y teniendo en cuenta, que la plantilla de Lakers iba a quedar vacía, esperando a ser rellenada con jugadores de salario mínimo.

Resumiendo, que una situación en los términos actuales, y salvo que uno de los jugadores acepte, por primera vez en la historia de la NBA, un descuento tremendo de sueldo, es imposible juntar en el periodo de agencia libre a Bryant y Gasol con uno de los tres deseados. Dos de los tres 7 pies de Lakers, uno de ellos, casi de manera obligada, Pau, tendrían que ser traspasados o cortados (los Lakers podrían deshacerse de Bynum y Odom ese verano gratis).

Viendo que la agencia libre no es una opción viable, hay otra manera, que es el traspaso, el intercambio de cromos. Aquí, con las reglas ya conocidas, los Lakers tienen que ofrecer al otro equipo un montante en salarios comparable al que estén dispuestos a absorber y por tanto, el límite salarial, no es tanto problema.

Pero si estás pensando en el verano pasado, en las situaciones de LeBron James, Chris Bosh o Carmelo Anthony, esta es muy diferente. Los Lakers no tienen apenas poder negociador. Casi ninguno.

Hay que tener en cuenta que los Cavaliers, Raptors o Nuggets tenían la amenaza enfrente de que equipos como Chicago, Miami o New York tenían espacio salarial, para ofrecer a sus jugadores un contrato en el periodo de agencia libre, sin que ellos recibieran nada cambio. Los Lakers, tal y como están construidos, no presentan esa amenaza. Orlando, New Orleans o New Jersey no van a perder sus jugadores sin recibir nada a cambio ante los Lakers de Kobe y Pau.

Sí que es verdad que habrá franquicias preparadas a echar la caña, como por ejemplo New Jersey, y por ello los equipos pueden estar dispuestos a negociar por sus jugadores, pero la falta de una verdadera amenaza, de un equipo histórico, en buena posición y en mercado grande, añadido al hecho de que, casi seguro, en la nueva CBA los jugadores van a tener por lo menos un ligero incentivo para continuar con sus clubs, hace que la urgencia no sea comparable: Howard o Paul simplemente han pasado de ser intocables a transferibles por el precio justo. Puede que un poco más. Ni un centavo menos. La NBA ha cambiado de ser el escenario en el que Garnett y Gasol cambiaron de equipo por cacahuetes, al mundo en el que los Nuggets dejan en porretas a los Knicks, y les hacen pagar el gusto y las ganas por Carmelo.

Por tanto, los Lakers no pueden dar 50 centavos por un dólar, si se quieren hacer con alguno de esos jugadores, tendrán que hacer una buena oferta, que se ajuste al precio del mercado del jugador. De nuevo, salvo enajenación mental en alguna directiva, es imposible traer a uno de estos jugadores sin mover 2 de las 3 torres. Como además, los Lakers no pueden ofrecer en principio, salvo colaboración de terceros equipos, jovenes con proyección, y jugadores buenos con contratos razonables, la única golosina que pueden incluir en un traspaso, es absorber uno de los malos contratos firmados por las otras franquicias. Propuestas de traspaso que al menos llegarían a ser escuchadas, por ejemplo, son las siguientes:

En el primer caso, los Lakers mandarían a Pau y a Bynum a Orlando a cambio de Howard y de un Gilbert Arenas con un papel más cercano al de rémora salarial que al de jugador de provecho.

En el mejor de los escenarios posibles que se me ocurre que Orlando puede estar dispuesto a discutir, los Lakers podrían retener a Pau traspasando a Odom y Bynum por Howard y Jameer Nelson, pero dudo mucho que Orlando pique con esta transacción. En definitiva, casi cualquier traspaso con Orlando pasaría por incluir a dos de los tres grandes, y recibir a cambio a Howard acompañado de Arenas, Turkoglu o Redick.

Con New Orleans, tendríamos una situación parecida, los Hornets no tienen prisa ninguna como para aceptar ahora mismo algo menos que dos jugadores, y empaquetar los 4 años de contrato que le quedan a Emeka Okafor e incluso los 3 años de Jack a los Lakers.

Si nos ponemos creativos, se puede imaginar un escenario en el que los Lakers solo tengan que deshacerse de uno de la terna Gasol/Bynum/Odom, pero pasaría por el más difícil todavía: convencer a un tercer y cuarto equipo, de reciclar los contratos sobrevalorados de Artest, Fisher, Blake o el intraspasable Walton, en una pieza de similar valor a Odom o Gasol, una tarea hercúlea, que de llevarse a cabo tendría que convertir a Mitch Kupchak en Ejecutivo del Año.

Y ya por último, no hay que olvidar, aunque eso a veces sea lo de menos, que los Lakers no tienen entrenador para el año que viene. Aunque uno no cree que Brian Shaw, Rick Adelman o quien quiera que venga pondría problemas a entrenar a Bryant con Howard o similares, no sería empezar con buen pie plantear un megatraspaso antes de conocer la opinión del nuevo coach, pienso yo.

Así que en resumen, los Lakers no pueden añadir a uno de los tres deseados sin remodelar por completo la plantilla, y el panorama actual de incertidumbre no invita ahora mismo a movimientos y fichajes drásticos. Esta es la realidad a la que se enfrenta la franquicia angelina.