Avance de temporada 2013-2014: Charlotte Bobcats

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En Charlotte se han cansado de perder y este año, a priori, no van a jugar pensando en el próximo Draft. Comenzando con un entrenador diferente al que empezó la temporada anterior por cuarto año consecutivo, y con Al Jefferson como primer veterano con buen cartel que llega al equipo desde aquella aparición en Playoffs en 2010 (sólo han pasado tres años y algo, pero parece un mundo), esperan que el último año con el nombre Bobcats, acabe con una nota positiva.

Walker, Kidd-Gilchrist, Henderson, Zeller y compañía arroparán a Big Al, formando un grupo joven e interesante, pero que tampoco lo tendrá fácil para salir del pozo. Muchas incógnitas en defensa, que no tienen fácil solución para Steve Clifford, y en ataque necesitan mejorar mucho el tiro exterior sin que haya habido un gran cambio de personal. Están yendo hacia arriba (lo contrario era difícil), pero seguramente no lo suficiente.

Y si no, ya volverán a intentarlo cuando vuelvan a ser los Hornets

  • Radiografía de los Bobcats

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Big in Charlotte

Al Jefferson llega con un contrato de 3 años para mejorar un ataque que fue el 30º de la Liga en la desastrosa temporada de hace dos años, y 28º en la anterior.

Durante las últimas seis temporadas, Big Al ha sido un reloj, clavando su porcentaje de tiro entre el 49.2 y el 50%, y metiendo entre 17 y 23 puntos por partido. Su tasa de pérdidas es la más baja de la Liga entre aquellos jugadores con un 25% o más de utilización, y a medida que ha estado rodeado de mejores tiradores (nunca ha tenido mucha suerte con sus compañeros en esta faceta) su porcentaje de asistencias ha ido creciendo. Decía la leyenda que cuando el balón entraba al bloque izquierdo del ataque del equipo en el que Jefferson jugaba, sólo tenía una dirección de salida: el aro. Ahora, Big Al, no es un Gasol, pero busca y encuentra a sus compañeros de vez en cuando.

Lo que me preocupa algo más es el hecho de llevar el ataque del equipo a través del poste bajo. En el magnífico artículo de Zach Lowe en Grantland sobre los Bobcats, Clifford comentó que Jefferson utilizaría todo el frente de ataque y estaría mucho más involucrado en el bloqueo-y-continuación de lo que lo hizo en Utah, lo cual tiene mucho sentido para poder aprovechar más a Kemba Walker. Pero no me acabo de creer que puedan cambiar del todo la zona de confort del pívot, y seguramente estén entre los equipos con más posesiones utilizadas de espaldas al aro.

Queda muy homenaje a la vieja escuela y suele suscitar buenos comentarios de los más viejos del lugar lo de que el balón pase al hombre grande de cerquita del aro cada posesión, pero en la NBA actual es una tarea más difícil de lo que parece. Utah tuvo el 10º ataque la pasada temporada en puntos por posesión, pero los dos otros equipos que más jugadas al poste bajo utilizaron, Indiana y Memphis, son 19º y 17º respectivamente en índice ofensivo. Y el peor equipo de la Liga, los Wizards, fueron Top 5 en porcentaje de jugadas de este tipo. Además, suele conllevar un gran número de pérdidas, ya que con la longitud actual de los jugadores NBA, meter la pelota a la pintura en estático, sin aprovechar la penetración o una serie de bloqueos antes, es cada vez más complicado.

Y Jefferson, como hemos dicho, la pierde muy poco, pero eso es una vez que tiene la pelota, no tiene en cuenta el esfuerzo en hacérsela llegar. Cada vez se utiliza menos el pase directo del base/escolta al pívot que ha plantado su culo en el poste bajo desde el primer segundo de la posesión, y tendemos a ver esquemas complicados, en los que los jugadores altos necesitan disfrazar su intención y hacer algún tipo de movimiento antes de situarse, mientras el balón circula en otras jugadas, esperando. Otra opción habitual, es la de usar al otro pívot, si tiene buenos instintos con el pase y un gran tamaño, para que sirva de asistente desde los codos de la zona.

Este matiz podría convertir a Cody Zeller en su pareja titular más pronto que tarde, si el de la Universidad de Indiana demuestra visión de juego desde el poste alto. Los otros candidatos seguramente son Biyombo, McRoberts, o la posibilidad de utilizar a MKG de ala-pívot, pero si Zeller es tan bueno como esperan en Charlotte, debería acabar el año con su nombre en el puesto.

Lo malo con Jefferson siempre ha sido su defensa (Zach Lowe acribilla sus pies planos defendiendo el pick’n’roll) pero en el sistema de Clifford seguramente se le pida esperar atrás donde puede hacer un buen trabajo de ocupar espacio, intimidar y coger rebotes en defensa, tareas en las que tiene un muy buen valor.

Los rivales intentarán hacerle salir a defender los bloqueos directos, y si Clifford, el hombre con la fama de haber convertido a Howard en el mejor defensor de la Liga se rinde y abandona su libreto, necesitará emparejar a Jefferson con un hombre alto que pueda cerrar el aro con ayudas defensivas, es decir, Biyombo, lo que heriría de muerte el ya por si escaso rango en ataque de los Bobcats.

Pero en general, los Bobcats necesitaban algún jugador capaz de anotar en grandes cantidades si querían ganar más partidos, y Jefferson lo es. Ayudará mucho.

  • Dame espacio

Hablábamos de los problemas con los Bobcats y el espacio en ataque, y no parece que la solución vaya a llegar ya. El equipo sólo tiene dos tiradores, y uno de ellos era el jugador habitual en cuyas manos reposaba el balón (Walker) y del otro, ya hablaremos, pero fue el peor jugador en defensa de la NBA sin discusión posible. Estoy más seguro de que Ben Gordon es el DPOY inverso, que de que LeBron James mereció el MVP. El año pasado también estaba Byron Mullens, pero yo más que un tirador, lo pondría en el grupo de los falladores (31.7% de desacierto en lo que, mayoritariamente, fueron tiros menos defendidos de lo habitual)

Gerald Henderson y Michael Kidd-Gilchrist son seguramente la peor pareja titular de alas (los que típicamente se encargan de abrir el campo) de la Liga tirando de tres. MKG metió 2 (sí, dos) la temporada pasada, y tirando a más de 5 metros su porcentaje no llega al 31%, y aunque Henderson, que había metido sólo 22 triples en 3 temporadas, con un risible 22% de acierto a juego, nos sorprendió con un prometedor 33% en 1.5 intentos por partido, ese número está por debajo de lo aceptable.

Ambos jugadores siguen trabajando en ello, y espero ver mejora este año, pero todavía están muy lejos de los 3.3 triples por partido que se espera de los alas titulares de un equipo en la media. Como 2.8 triples por partido de lejos. Y a esto se une el hecho de que los Bobcats no tienen ningún hombre alto que pueda contribuir (McRoberts o Tolliver, desde el banquillo, y no es que den mucha confianza).

Por tanto, y con Jefferson con plaza fija, será muy difícil volver a ver a Biyombo jugando 65 partidos de titular a menos que se Ibakice. Añadir un jugador sin aptitud ofensiva ni rango alguno a un ataque que ya está completamente colapsado no compensa lo que pueden ofrecer sus ayudas en defensa. Así que, o Biyombo trabaja esta faceta en la que aún no nos ha enseñado nada, aunque sea de otra forma (no es imprescindible que tenga que ser tirando: puede cargar el rebote ofensivo, demostrar que puede coger la pelota y finalizar un bloqueo directo…), o el año se le hará largo.

Y Charlotte en general, tendrá que confiar en…

  • El magnífico Kemba Walker

Perdido en un equipo de 21 victorias, y rodeado de una generación de bases anotadores brutal, con un nivel de competición inédito en la posición hasta ahora, el gran año del jugador de UConn ha pasado lamentablemente desapercibido.

Con el panorama que hemos expuesto antes, y sin un hombre alto con el que desarrollar cualquier tipo de química, fue 26º en la lista de anotadores por partido (justo debajo de su nuevo compañero, Al Jefferson) por encima de Holiday, Jennings o Lawson, y en números por minuto también supera a Lillard. Y de los 25 bases con más de 1000 minutos y mayor porcentaje de utilización, sólo Ramon Sessions perdió menos balones por jugada que él. Y con todo y con eso, se apañó para dar 5.7 asistencias por partido, un número bajo sin contexto, pero interesante cuando hablamos de los Bobcats. Habrá que verle cuando tenga que equilibrar más su parte anotadora con la solidaria, empezando por esta temporada, pero la cosa tiene buena pinta.

Pese a tener poca o ninguna ayuda de su hombre alto, Walker fue uno de los jugadores más eficientes y prolíficos de la Liga en el bloqueo y continuación: hasta 7 veces por partido finalizó una jugada de esta manera, entre los que más de la Liga. Logra anotar cómodamente también en aclarados a este nivel, y los mayores lunares que veo en su juego son su querencia por los tiros tras parada (pull-up) en los primeros segundos de la posesión y sus problemas a la contra, donde la pierde demasiado y abusa de los lanzamientos ya mencionados. Charlotte como equipo salió mucho a la contra, pero con una efectividad por debajo de la media, en parte porque Walker no toma las mejores decisiones a la carrera. Y podría seguir siendo un recurso para este equipo este año, así que haría bien trabajando en ello.

Su tercera temporada en la Liga debería ser la de la consolidación. Todavía tiene tiempo de trabajar en su juego, porque aún es joven, pero si va a ser un jugador importante, tiene que, al menos, meter su nombre entre los candidatos al All-Star. Veremos.

  • El jurado sigue deliberando

MKG no tuvo un mal año en absoluto, pero es normal que el aficionado se sienta un tanto decepcionado con el número 2 del Draft. La receta para Kidd-Gilchrist es clara: que meta los tiros, y el resto ya vendrá casi solo.

Tiene el 11º mejor RAPM defensivo para un jugador novato de 19 años desde 2001 (64 en la lista), y es el primer jugador exterior del grupo, el resto son todo hombres altos. Su tasa reboteadora también es fantástica para su posición, y anota y ve bien el campo en transición. Los Bobcats fueron mejor equipo con él en pista, pero no sé si es suficiente  que sus expectativas se queden en las de un secundario de lujo.

Ni si, desde luego, podemos hablar de lujo hasta que aporte al ataque a media cancha. Los defensores le esperan y le retan a tirar, lo cual ha quitado buena parte de sus opciones de penetrar. Finaliza bien, pero la pierde demasiado por el camino por culpa de los angostos caminos que le dejan, y si no puedes anotar es muy difícil que veas 30 minutos por partido en la NBA ahora mismo. La solución no es fácil, pero al menos el problema está diagnosticado.

  • Cambio en los banquillos

Una de las misiones de Dunlap, que para mí hizo un buen trabajo, salvo por la parte de conseguir que la gran mayoría del equipo acabara el año odiándole, era reducir los malos tiros (los lejanos de 2, la media distancia) e ir a por los que receta la farmacología estadística: tiros libres, cerca del aro, y triples. Con los dos primeros lo consiguió, Charlotte estuvo en el percentil 90 en viajes a la línea, y en el 70 en intentos desde el área restringida. Pero Dunlap no pudo alejar la media distancia con un equipo que no tenía personal para ello. La idea era buena, pero los mimbres no tanto.

El auténtico caos, llegó en defensa. Los Bobcats aplicaron la receta inversa aquí, siendo el equipo que más triples desde la esquina permitió al rival (con increíbles porcentajes además) y estuvieron en el percentil 95 entre los que más lanzamientos cerca del aro recibieron. Desde donde jamás les tiraban era a media distancia. Dunlap se obsesionó con cerrar el aro, que había sido el mayor problema el año anterior, jugándosela a que el rival lo tuviera que intentar de lejos, y no consiguió ni una cosa ni la otra. Su engendro zonal les permitió detener las penetraciones de sus oponentes (y eso lo consiguieron), pero estos, no se inmutaban, porque sabían que aunque esa vía estuviera cerrada, había un camino de rosas para intentar triple tras triple, y la acumulación de hombres para proteger el área restringida era susceptible a cortes, puertas de atrás y rebotes de ataque.

En general, Charlotte defendió como un equipo de gente que no ha jugado junta en su vida en una pachanga, filosofía “nos apretamos aquí, y si quieren meter que tiren de lejos” y luego a la hora de jugar, todo el mundo se queda mirando, pensando siempre que todo jugador que pasa no es el suyo, sino el de otro. Y eso, en la NBA, pues ya sabemos…

Veremos que corrige este año Steve Clifford, que tiene fama de gurú defensivo tras trabajar durante años con los Van Gundy, y ser el arquitecto de la defensa que tanto éxito tuvo en Orlando alrededor de Dwight Howard, donde pasó un lustro. Su último año no ayuda a su reputación (asistente en los Lakers) pero siempre queda el consuelo de pensar que no le dejaron hacer mucho. Por lo pronto, habrá que esperar una propuesta mucho menos extrema.

  • Camaleónico Sessions

Tras haber pasado por 5 equipos en 6 años de carrera, siempre como suplente, salvo emergencias, la de Sessions es una carrera particular y curiosa, en la que sigue reinventándose a cada paso, y tiene pinta de que apunta a larga.

Fue el primer jugador de la NBA asignado a la D-League en 2007, después de ser elegido en la segunda ronda por Milwaukee, y no jugó hasta bien entrada la temporada (debutó en marzo), pero cuando los Bucks finalizaron el año de Mo Williams por lesiones, y le dieron unos cuantos partidos como titular, deslumbró de base puro, dando 10.2 asistencias por 36 minutos el resto del año, con dobles cifras en esta categoría estadística en los últimos 5 encuentros que jugó, incluyendo 24 pases para canasta en el penúltimo encuentro, récord de la franquicia.

Al año siguiente los Bucks le dieron su gran oportunidad, y con más minutos, descubrimos a un base más anotador de lo que pensábamos pese a un mal tiro exterior, penetrador a partir del bloqueo y continuación, y nos dimos cuenta que en defensa era permeable. Firmó un contrato bastante modesto al acabar la campaña en Minnesota (donde coincidió, además, con Al Jefferson) y tuvo un año miserable con una mala plantilla, en el que Flynn, peor jugador, estaba por delante de él. Al final de la temporada, le traspasaron a Cleveland, donde tuvo un gran año, que pasó desapercibido detrás de Baron Davis y Mo Williams (otra vez) y porque no dejaba de ser un equipo de 19 victorias, en el que lo más destacable era que se había ido LeBron.

La siguiente temporada a mitad de año le traspasaron a los Lakers, y parecía que de repente, el polivalente Sessions había añadido una nueva muesca a su juego: la de tirador. Un 44% de acierto desde el triple, que se evaporó en su primer viaje a Playoffs donde sólo metió 4 de 25. Y así, agente libre de nuevo, es como acabó en Charlotte, donde la pasada temporada nos mostró un truco nuevo: fue el quinto jugador que más tiros libres intentó por minuto en toda la Liga. Más que Kobe, Carmelo, Westbrook

Es verdad que salvo por su media temporada en Lakers siempre ha estado en malos equipos, muchos de sus números están conseguidos con suplentes enfrente, y no es buen defensor, pero Ramon Sessions en el conjunto de su carrera ha metido 16.3 puntos en 1.06 puntos por tiro, y dado 6.7 asistencias por cada 36 minutos. Además, ha demostrado una increíble capacidad de adaptación a lo que cada equipo necesitaba, o se le permitía hacer, pasando algunos minutos de escolta, por ejemplo, el año pasado junto a Kemba Walker.

Todavía no se puede confiar en su tiro, y la defensa y una edad que ya no guarda ninguna proyección seguramente le aparten de un puesto de trabajo titular a estas alturas, pero Sessions será un suplente útil y polivalente muchos años en esta Liga, y a un banquillo flojo como el de Charlotte le viene muy bien una pieza así.

  • Ben…

Prometimos hablar de Gordon, que cobrará 13 millones en su último año de contrato, y vamos a hacerlo.

Ben Gordon puede ganar algún partido en el que se pone espléndido. Cuando empieza a funcionar, es un espectáculo que te obliga a poner a Charlotte en el League Pass. Si tiene su día, él sólo te paga la entrada.

Este año hubo tres partidos Ben Gordon. El primero fue el cuarto de la temporada, contra New Orleans. 34 puntos, incluyendo 13 en 6 posesiones en el último cuarto. Los Bobcats perdieron de 8, y Gordon tuvo un -11. El segundo fue contra Atlanta, cinco triples en el último cuarto, y esta vez con +/- positivo, +5, pero el equipo perdió de 3. Unos días después en Portland, acabaría su temporada mágica, 7 triples en los últimos 15:21 de tiempo reglamentario, y él cargó un -16, en un partido que se perdió de 6. Estábamos 3 de diciembre, y ya se nos había apagado la luz en apenas un mes sin que lo supiéramos.

En algún momento, no mucho más tarde, visto el resultado y cómo empieza a perder minutos, comenzaría su cabreo con Mike Dunlap. Difícil saber qué fue primero, si la gallina (los entrenamientos infinitos y el ambiente universitario del entrenador) o el huevo (la falta de interés de Gordon en defender, en un sistema casi zonal y muy cerrado que pide esfuerzo al jugador para cerrar a los tiradores), pero al final, nos quedamos ante una de las temporadas más desastrosas en la historia reciente de la Liga, algo que duele más con el talento subyacente del inglés de nacimiento.

Con él en pista, los Bobcats recibieron 113.3 puntos por 100 posesiones, sin él, sólo 106, una diferencia de 7.3. Nadie que haya jugado más de 300 minutos el año pasado tiene peor marca. Ni el año anterior. Ni el anterior. Su RAPM (+/- ajustado y normalizado) considera que costó a la defensa de su equipo 5.6 puntos por 100 posesiones, peor marca de la Liga,y segunda más lamentable desde 2001 que se empezó a medir, sólo superada por una temporada (sólo una) de Lentejita Boykins y su 1.65. Los escoltas del equipo rival metían 21.3 puntos por 48 minutos con un eFG% de 56.8, y los triples defendidos por él, se convertían con un 44.6% de acierto. Básicamente, es como si Ben Gordon sacara una varita mágica y convirtiera al de enfrente todas las noches en Ray Allen en 2011.

Sin la más mínima intención de defender, sus 113 triples (debajo de él en la lista de canastas de 3 puntos conseguidas: Irving, Walker, LeBron, Westbrook… y en muchísimos más minutos) no valen para nada. Y es una pena, porque podrían ser muy útiles.

Como está en año de buscar un nuevo contrato, con Clifford empieza de cero, y aunque nunca fuera un buen defensor, jamás perpetró el escándalo del año pasado, puede que todavía haya manera de aprovecharlo. Y también, porque como el equipo no ha fichado a nadie para el puesto de escolta suplente, y la alternativa es Jannero Pargo, que ahora mismo es también un Gordon de imitación, con todo lo bueno y todo lo malo, le veremos jugar.

Y así, al aficionado neutral siempre nos quedarán los partidos Ben Gordon que vaya espolvoreando por la temporada; al de los Bobcats, la primera ronda de Detroit que consiguieron por las molestias de hacerse cargo de él y al del equipo rival, el placer de tenerlo enfrente.

Avance de temporada: Detroit Pistons

Pinta a que este será el cuarto año que los Pistons pasan en ese purgatorio en el que son lo suficientemente buenos para no hundirse en los peores puestos de la Liga, y lo bastante malos para no entrar en Playoffs. El equipo sigue rejuveneciendo, añadiendo cinco novatos, y por los movimientos que (no) ha hecho, Joe Dumars ha decidido que este no es todavía el año para competir.

A pesar de ser un grupo joven, en el núcleo principal nos encontramos a gente veterana y con reducido o ningún margen de mejora ya como Bynum, Prince, Maxiell, MaggetteStuckey y Villanueva, y con los jovenes estancados como Jerebko y Daye, los Pistons solo pueden contar a priori como segura la mejoría de Monroe, uno de los mejores anotadores interiores de la Liga ya, con todavía espacio para ser mucho más, y la de Knight que se vio eclipsado por el fabuloso año de Irving o incluso Rubio y Lin como casi rookie, y debería seguir progresando este año.

Detroit necesita defensa, algo que acentúa incluso la marcha de Ben Wallace, y tiro exterior, y todos los novatos que han traído aportan una cosa o la otra. El problema es que a pesar de que no haya indiscutibles más allá de Monroe, hay demasiados jugadores competentes con talento suficiente en este equipo para taparles el paso.

Los Pistons este año huelen a equipo mediocre, por la primera acepción de la RAE y sin querer ser despectivos. Por talento individual, colectivo y concepción de la plantilla. Pero al menos es un aroma al que ya llevan unos años acostumbrados.

Altas: Corey Maggette (Charlotte Bobcats), Andre Drummond (Draft), Kim English (Draft), Kyle Singler (Draft 2011), Vyacheslav Kravtsov (BC Donetsk), Khris Middleton (Draft)

Bajas: Ben Gordon (43.8% de los minutos), Ben Wallace (30.7%), Damien Wilkins (28.9%), Walker Russell (11.2%), Vernon Macklin (4.2%)

Empezamos:

Detroit Pistons en ataque 2011-2012
Puntos por 100 posesiones EFG% 3P% TL/TC % Pérdidas % Reb.O.
27º 28º 15º 12º 28º
  • Se buscan: canastas

Los Pistons fueron uno de los peores equipos de la Liga en general, y también anotando. No fueron eficientes, y perdieron la pelota con mucha facilidad. En triples, aunque tuvieron un porcentaje en la media, fueron 26º en intentos, y pese a que atacaron mucho el aro (fueron segundos tras Denver en intentos a menos de un metro de la canasta) su porcentaje de acierto allí fue el tercer peor de la Liga (58.5%). De hecho, no están por encima de la media de acierto en ningún rango de tiros de 2 (son 20º, 22º y 28º  al ir aumentando la distancia).

El problema de los Pistons no es por tanto que se conformaran con malos tiros por distancia (su XeFG% estuvo por encima de la media y además también fueron a la línea a un buen ritmo, aunque les habría ayudado tirar más de tres), sino que no hubo el suficiente talento para meterlos. Solo Monroe, Gordon y Jerebko tuvieron un eFG% por encima de la media y al añadirle los tiros libres, solo Stuckey pasa la barrera en TS%. Lo malo es que tuvieron a algunos jugadores realmente ineptos en ataque. Austin Daye tuvo el peor eFG% de la Liga, con un mísero 35%, y solo Speedy Claxton en Atlanta en 2007 y aquel robo inverso del Draft que fue Tskitishvili en su año de novato han tirado más a canasta con ese porcentaje en la última década.

Will Bynum y Ben Wallace fueron 14º y 15º por la cola con su 39.9 y 40.1 eFG% respectivamente, entre todos aquellos jugadores con más de 500 minutos. Sumando a Damien Wilkins y Tayshaun Prince, los Pistons tuvieron 5 jugadores con un eFG% por debajo del 45%, solo por detrás de Charlotte, que tenía 6 jugadores en ese grupo. Teniendo en cuenta que solo 70 personas hicieron la gesta, en estas dos franquicias se encontraron el 15% de los anotadores destroyer. 3 de esos 5 siguen el año que viene, y por cierto, uno de los 6 de Charlotte, Maggette (en su descargo, primer año en su carrera que le pasa), va camino de Michigan, a cambio de Gordon, uno de los que mantuvo a flote al equipo.

No solo Maggette, lo de Daye o lo de Prince, no se corresponde con el resto de su carrera y lo normal sería que regresaran a la media y mejoraran el año que viene. Por otro lado, salvo la recuperación de Villanueva, y un grupo de novatos con mucha destreza, pero que vienen de la 2ª ronda del Draft (Singler, English y Middleton) el equipo no ha añadido tiro exterior para aliviar la presión en el poste bajo, es más, se les ha marchado Gordon.

Aunque todos los movimientos que no han hecho en verano puede que los hagan durante el curso y que este equipo sea diferente (deshacerse de Maxiell o Maggette, reducir el número de jóvenes para dar más minutos a los que se queden…) los Pistons en principio van a sacar una rotación muy parecida a la del año pasado, donde las piezas no encajaban bien. Confiar solo en el crecimiento de Monroe y Knight para mejorar el ataque puede ser peligroso.

Y lo de las pérdidas tiene pinta de continuar el año que viene. De los 11 jugadores que formaron la rotación del equipo (más de 500 minutos jugados) dos de los que más la perdieron ya no están: Ben Wallace fue el que más, y Ben Gordon el 4º tras Bynum Knight, del que es de esperar que mejore en su segundo año. Pero los dos veteranos que lleganMaggette y Villanueva tienen un promedio bastante regular, y los novatos aunque puede que no entren mucho en juego este año, serían motivo de preocupación, especialmente Andre Drummond. Deberían reducirlas ligeramente, pero tampoco habría que esperar una gran mejora.

  • Invitado sorpresa

Como los Pistons vuelven con un equipo muy parecido, podría ser interesante echarle un ojo a su +/- para ver qué funcionó el año pasado. De los 11 quintetos que jugaron más de 48 minutos juntos, solo 4 tuvieron un parcial positivo, y casi la única conclusión que se puede sacar es que cuando Stuckey y Jerebko coinciden (en 3 de los 4 casos) el equipo siempre es mejor que el rival, y en los 6 con rédito negativo no aparecen ellos dos juntos. Los dos tienen además el mejor +/- para una pareja de este equipo con +87 en 556 minutos juntos,y suben (por 48 minutos) si le añadimos a Prince: con los tres al mismo tiempo, los Pistons superan al oponente en 70 puntos por 341 minutos, 9.9 cada 48 minutos, un muy buen registro, y más aún para un equipo cuyo margen de victoria (o de derrota, más bien) fue de -4.8.

El más beneficiado al mirar estos números es evidentemente Jerebko. Los números tradicionales no respaldan mucho esta valoración, e incluso perdió la titularidad frente a Wallace (aunque luego acabó el año Maxiell) por un comienzo de temporada algo dubitativo. La defensa tampoco es su especialidad, ni los números le respaldan en este fase del juego por lo que los aparentes buenos resultados de este equipo con el sueco en pista son casi un Expediente X. Comparado con Maxiell, habiendo jugado los dos prácticamente la misma cantidad de minutos, su producción es un empate técnico. Jerebko anota un poquito más y mejor porque la llegada de Monroe ha hundido la eficiencia de Maxiell, pero el veterano ya ala-pívot consigue que su hombre en defensa anote algo peor.

El éxito de las unidades con Stuckey, Prince y Jerebko en pista, se debe principalmente al ataque, ya que el equipo mete 115.5 puntos por 100 posesiones cuando se juntan ellos tres. A la vista de esto, la mejora seguramente esté en una de esas cosas en las que tanto hincapié se está haciendo en la NBA recientemente: espaciar la pista. Stuckey, aunque cada año se prodigue más, y Prince, tirador más que respetable, sobre todo desde la esquina izquierda del ataque, no lanzan mucho de tres y el juego de Monroe está prácticamente restringido al área más cercana al aro.  Añadir otro jugador en ataque que no sea temido ni con el balón, ni como tirador, ni más allá de la pintura como Maxiell hace más fácil defender a este quinteto. Abriendo el campo algo más sin embargo, Monroe lo tiene más fácil para ir a trabajar y desde las dos esquinas puede haber ahora una amenaza.

El éxito de este quinteto abre para mi gusto una posibilidad interesante que pasa por utilizar en el puesto de 4 titular… a Charlie Villanueva. Pese a haber sido difamado, en parte con razón, en parte por un contrato desorbitado del que él no tiene culpa, si la clave de ese grupo de Detroit es la posibilidad de abrir la cancha extendiendo a los jugadores por el perímetro, hace dos años, metió el 38.7% de los triples intentando 4.3 por partido. Su defensa es horripilante, pero bueno, en fin, vendría a sustituir a Jerebko.

Se puede optar por, y para el futuro de la franquicia seguramente sea mejor, utilizar a los jóvenes, tanto a Jonas, como intentar recuperar al una vez prometedor Daye, o dar más minutos a Drummond moviendo a Monroe al puesto de ala-pívot. Pero probablemente, el año que viene, colocar a Villanueva en el quinteto titular es lo que más posibilidades de victoria daría a los Pistons. Es relativamente joven: con 28 recién cumplidos, está prácticamente en el mejor momento general del arco de la carrera de un jugador NBA (y en la mejor forma de su vida, como dicen todos por estas fechas) y como los dos años de contrato que le quedan parecen inamovibles, ¿por qué no utilizarlo? Su valor solo puede ir a más, y eso no va a suceder si se pudre en el banquillo. Si juega, mete triples y al equipo le va bien, quizá pueden colocarlo, librándose de pagarle un año más y obteniendo algo, aunque sea poco, a cambio. O simplemente utilizarlo ellos mismos.

  • Torres mellizas

Cuando Andre Drummond, jugador de potencial descomunal, pero futuro incierto, caía a los brazos de los Pistons en este Draft, la posibilidad de que formaran el tándem que dominará el juego interior de la Liga de aquí a un lustro se empezó a forjar. Drummond, en mi opinión, está ya preparado, pardilladas de novato aparte, para impactar en partidos con su defensa. Es en ataque donde se necesita más trabajo con él, porque su tiro es absolutamente inexistente. En su primer y único año en UConn, metió el 29.5%… de los tiros libres.

Y aquí viene uno de los grandes problemas para él y para este equipo. En una Liga que migra inexorablemente hacia el small-ball, un tándem de hombres altos solo tiene su justificación cuando los dos pueden castigar al contrario imponiendo sus centímetros en ataque. De Monroe, sabemos que puede hacerlo, Drummond ahora mismo no. Su defensa le puede mantener toda una carrera robando de aquí y de allá, a lo Kwamé, pero será su desarrollo anotando lo que le puede convertir a él en una estrella, y a los Pistons en una franquicia con futuro.

Ya hemos visto con el ejemplo de Jerebko y el mal porcentaje cerca de la canasta, que este equipo lo que necesita es expandirse hacia afuera. Monroe fue magnifíco anotando el año pasado de todas las formas: estuvo por encima de la media de la Liga en efectividad tanto cortando a la canasta, como finalizando bloqueos directos, como posteando a su par. Pero su rango se limita a la pintura, o una zona muy cercana. Y parece imposible a día de hoy esperar de  Drummond algo que no sea finalización en el aro o uso de las segundas oportunidades que él mismo puede crear, lo que en un equipo que además tendría a jugadores que no son precisamente tiradores puros como Stuckey, Maggette o Prince en las alas, me da que pensar que la pareja MonroeDrummond, aunque suene bien, y complementaria, hubiera tenido más sitio hace 10 años que ahora. Me temo que con ellos va a pasar lo que con la OTAN en su día. De entrada, no.

  • Fragilidad perimétrica

Detroit ahora mismo tiene solamente cuatro jugadores, uno de ellos rookie, entre los 15 con contrato, para ocupar el puesto de base y escolta. Salvo experimentos raros con alineaciones grandes, colocando a Prince de escolta, o tirando de Middleton o Singler fuera de posición, lo que además les daría otro novato más, están los que están. Aunque ya tienen la plantilla completa, al training camp han invitado a Jonny Flynn, el base de Syracuse que hace 3 años el Draft colocaba a la par que Ricky Rubio y a Terrence Williams, y no nos sorprendería que uno de los aleros novatos o Kravtsov tuvieran que hacer las maletas para dejar sitio a uno de estos dos.

Stuckey nunca ha jugado una temporada completa, y en 3 ocasiones se ha perdido más de 10 partidos. En las 4 temporadas que lleva Bynum en los Pistons, 63 es el número máximo de partidos que ha jugado. Si permanecieran sanos ellos dos y Knight, que lo jugó todo en su año de debut, con un poquito de Kim English tendrían suficiente. Pero es evidente que las probabilidades de que esto ocurran son ínfimas.

Con los Pistons teniendo todavía unos 2.5 millones de su MLE disponible habría que preguntarse por qué no se han interesado por un año de Barbosa. Sería de golpe, probablemente  el mejor tirador del equipo (con experiencia), y los Pistons ya están acostumbrados a los exteriores bajitos que se emplean en ambas posiciones. Aunque no pueden ofrecer un equipo competitivo para Playoffs, la oferta de los Pistons doblaría económicamente a las de los equipos con el mínimo. No parece buen complemento a largo plazo con Stuckey o Knight, pero en este caso vendría como extintor en caso de incendio. Si no les convence lo que ven en Flynn o Williams, Barbosa solo costaría un par de millones más e incluso podría ser traspasado a lo largo del año, si con sus buenas intervenciones convence a un aspirante que tal vez lo necesite.

Así que sí, los Pistons tienen un problema de profundidad en el perímetro. Pero también otro superficial: los números de Stuckey siguen siendo significativamente mejores cuando juega de base y Detroit está gastando sus recursos colocándole a él o a Knight de escoltas o en el banquillo. Cuando Stuckey dirige la defensa, mete más puntos por tener mejor eFG% (47.8 vs 44.9% la pasada temporada), va más a la línea (12.7 vs. 8.2 por 48 minutos), rebotea algo mejor y hace menos faltas. Además, en defensa, permite 3 puntos por 48 minutos menos de su emparejamiento directo, obligándole a lanzar con peores porcentajes. Puede que también sea cosa del compañero, que cuando juega de base suele hacerlo con Gordon, y de escolta con Knight, y que se apañe mejor con Ben, pero las diferencias también existieron en años anteriores con otras parejas de baile, y si vemos los números de eficiencia por tipo de jugada es mejor respecto a la media en aquellas que implican dominio de balón (aclarados y bloqueos directos) que en tiro tras pase. Su porcentaje en tiros de tres, 28.1% a lo largo de su carrera en 367 triples por 334 partidos también alerta de la situación, aunque poco a poco va mejorándolo y ya este año logró pasar la barrera del 30%.

Tal y como está construida este año la plantilla de los Pistons, Stuckey pinta a escolta a tiempo completo, y aunque la diferencia hasta ahora no haya sido radical, es palpable, y no es la mejor manera de sacar todo el rendimiento de la producción de este jugador.

  • Agua por aquí, agua por allá
Detroit Pistons en defensa 2011-2012
Puntos por 100 posesiones EFG% 3P% TL/TC % Pérdidas % Reb.D.
22º 24º 21º 24º 10º 17º

No parece tampoco que vaya a ser la defensa lo que haga mejorar a este equipo. Añadir a Maggette y Villanueva si permanece sano por Gordon es un movimiento casi lateral, y si Drummond llegara a jugar unos 1.200 minutos el año que viene, el equivalente de reemplazar a Ben Wallace, me sorprendería que como novato mejorara ya las prestaciones del veterano, que todavía se mantenía en la Liga gracias a su forma de defender y de rebotear atrás, ya que fue el mejor de la rotación del equipo con un DRB% del 23.7%.

Lo mejor que hizo este año el equipo en defensa fue forzar bastantes pérdidas, y no solo con robos, ya que estuvieron entre los 10 peores equipos recuperando balones, sino forzando personales, donde fueron Top 10. El novato Brandon Knight, con 30, estuvo especialmente espectacular, sacando un gran número de faltas de ataque de su rival y obteniendo nuevas posesiones para el equipo.

De todos modos, si Drummond está menos preparado de lo que pensamos para ser un Estopa Mix y reemplazar a Wallace, y Prince, todavía un defensor más que efectivo, pierde minutos para que los reciba Maggette, esto se puede poner aún más feo.

  • Mal porno

Los aficionados creo que, de los Warriors, le dieron este apodo de “Mal Porno” en su día a Maggette y tal vez este año se pueda aplicar a su nuevo equipo: la meten, y hay penetración constante, pero no acabas de quedar satisfecho con lo que estás viendo.

Los Pistons son un equipo que viene cortito de talento anotador, que no va a poder abrir el campo, y en el que no se vio capacidad de creación para el compañero, quedando 28º en asistencias el año pasado, y me sorprendería que no fueran de los peores ataques de la Liga también el año que viene. 102.1 puntos por 100 posesiones puede ser una estimación en línea con la pasada temporada

Y en defensa, no les veo mejorando pero al menos les mantengo la posición que ocuparon este año, que se correspondería con un Índice Defensivo de unos 110.1 puntos en contra. Como sucedía con los Bobcats por ejemplo, creo que son un equipo con pocos jugadores de dos direcciones, y sus Índices están destinados a ser un balancín: dependerá de si emplean más a los aptos para la defensa (Prince, Maxiell) o el ataque (Villanueva, Maggette) que suba de un lado, bajando seguramente del otro.

Esto les daría una esperanza de 21 victorias, bastante por debajo de las 31 que tendrían si proyectamos las 25 del año anterior a 82 partidos. Supondría un gran paso atrás para los Pistons, y no acabo de estar conforme con la predicción pero me la quedaré por tres motivos: son uno de los pocos equipos del Este que en teoría han empeorado la plantilla para el año que viene, haciéndola más joven; ya el año pasado su esperanza de victorias fue menor, de solo 22 victorias, y de alguna manera lograron rascar tres más y finalmente, mantuvieron un bloque bastante sano, en comparación con otros equipos de la parte baja del Este que acusaron bajas más importantes y de más duración. Pero, en fin, a ver qué ocurre con ellos.

Avance de temporada: Charlotte Bobcats

Tras la peor temporada en la historia de la NBA, lo último que se puede perder es la esperanza. En la última década hemos tenido un equipo con un ataque aún peor que el de Charlotte este año, los Nuggets de 2003, y alcanzaron los Playoffs en el Oeste el año siguiente (incorporando a Carmelo en el Draft, Andre MillerVoshon Lenard y Earl Boykins vía agencia libre y Camby tras lesión). No tiene pinta de que vaya a haber una revolución así en los Bobcats, pero los equipos NBA en esta era en 2 ó 3 años, suelen cambiar la plantilla completa, raro es el equipo que conserva 3 jugadores o más. Para muestra, los propios Bobcats, que del equipo que fue la mejor defensa de la Liga hace dos años (sí, increíble, pero cierto) solo quedan 3 jugadores: Tyrus Thomas, DeSagana Diop y Gerald Henderson. Retrocediendo un año más atrás, Diop es el único que cumple el trienio.

Los Bobcats en un par de años, tendrán un equipo completamente diferente al que hizo el ridículo la temporada pasada. Y a peor no puede ir. Si Cho está acertado en la reconstrucción, el annus horribilis, quedará pronto en el olvido.

Altas: Ben Gordon (Chicago Bulls), Michael Kidd-Gilchrist (Draft), Ramon Sessions (Los Angeles Lakers), Brendan Haywood (Dallas Mavericks), Jeffery Taylor (Draft)

Bajas:  Derrick Brown (45.4% de los minutos), D.J. Augustin (44.3%), D.J. White (34.6%), Corey Maggette (27.7%), Cory Higgins (13.0%!!!), Eduardo Nájera (8.5%)

Empecemos con el análisis:

Charlotte Bobcats en ataque 2011-2012
Puntos por 100 posesiones EFG% 3P% TL/TC % Pérdidas % Reb.O.
30º 30º 30º 16º 16º 27º
  • ¿Qué hay que hacer para ganar… 19 partidos?

La esperanza de victorias de un hipotético equipo con la 2ª peor defensa (Sacramento) y el 2º peor ataque (Toronto) de la temporada pasada sería de 15 partidos, y hubiera sido penúltimo, ganando 5 partidos menos Washington… pero doblando el número de victorias de los Bobcats. Y equivaldría a 19 victorias en una temporada de 82 partidos.

El año pasado Charlotte fue el peor equipo en los dos lados del campo, pero mientras que en defensa no estuvieron muy lejos del resto (solo fueron 0.6 puntos por 100 posesiones peor que los Kings, 0.8 que los Nets, 1.3 que los Warriors…) en ataque es donde se enfrentan a una distancia transoceánica: necesitarían mejorar en 5.6 puntos por 100 posesiones para coger a Toronto. Eso equivale a la diferencia que hubo entre San Antonio, 1º, y los Golden State Warriors, 14º.

Pero al mismo tiempo, los Bobcats van a sustituir a jugadores altamente improductivos, en algunos casos incluso, como el de Cory Higgins, sin el nivel mínimo para pisar una pista NBA más que para limpiarla, por titulares en esencia, jugadores en el Top 30 en su posición. Cambiar al hijo del jefe por un buen jugador, tiene un efecto similar a pasar de un buen jugador a una superestrella.

Con un equipo que ha limpiado a los jugadores que no tenían el nivel mínimo exigible, ahora los Bobcats vuelven a ser respetables y por fin podremos evaluar apropiadamente a jugadores como Walker, Biyombo, o incluso Mullens, que aún merecen el beneficio de la duda tras pasar tantos minutos en un ambiente tan disfuncional.

  • Gordon vs. Maggette

Uno de los problemas de los Bobcats es que no tenían ningún jugador capaz de cargar con el peso anotador del equipo. Gordon, como ha demostrado en Detroit, no es la solución perfecta, de hecho, su producción es ligerísimamente inferior que el jugador por el que precisamente lo traspasaron: Maggette. Los números a lo largo de sus carreras son muy similares, Corey  ha sido utilizado en ataque un 25.7% de las posesiones, y ha anotado 20.4 puntos por 36 minutos con un TS% del 57.8%. Ben Gordon, con el 26% de las posesiones ha anotado 19.9 puntos por 36, al 55.1% de TS%.

De todos modos, que no se corten aún las venas en Charlotte, porque hay motivos para creer que lo de Gordon podría salir mucho mejor. Por lo pronto, Gordon llega a Charlotte siendo 3 años más joven que Maggette, que el año pasado tuvo un año peor de lo que era normal para él. Y por otro, sus estilos no podrían ser más diferentes. Bad Porn Maggette consigue anotar penetrando y sacando tiros libres en cantidades industriales, pero rara es la vez que es capaz de aprovechar la concentración que crea en la pintura para asistir a sus compañeros. La única manera en la que un anotador como Maggette ayuda al equipo más allá de sus propios números, es haciendo que las defensas se cierren (un poco) por (un poco de) miedo a él, algo que los Bobcats del año pasado, único equipo que tiró de tres por debajo del 30%, ni siquiera podía aprovechar. Suponiendo que pasara la pelota, cosa que no hace. Vamos, Maggette es un “déjale que se haga sus puntillos”, de manual.

Gordon por otra parte, tiene el efecto contrario, tienes que respetar su tiro de 3, por encima del 40% durante su carrera, lo que abre defensas en lugar de cerrarlas. Y mientras que a Maggette le puedes dejar “hacerse lo suyo”, que el daño va a estar limitado, ignorar por completo a Gordon es más costoso, porque si te empieza a anotar de 3, la cosa te va a ir mal. Además, Gordon, la última temporada pasó a sus compañeros el doble de balones que Maggette a los suyos.

En resumen, que si bien en la propia producción de Gordon se puede esperar algo parecido a los 15 puntos por partido que hizo Maggette el año pasado, Ben puede ayudar mucho más al equipo con su juego. Solo tienen que saber aprovecharlo.

Además, Ben Gordon es un jugador infravalorado siendo reducido a triplista. Por ejemplo, en el pick’n’roll, de los 86 jugadores que tiraron a canasta más de 100 veces al ejecutar el bloqueo y continuación, Ben Gordon fue el noveno en puntos por jugada. Aquí no va a contar con ningún hombre alto como Greg Monroe para ejecutarlo, pero los Bobcats, sorprendemente quizá, no fueron malos en este aspecto, tanto Augustin como Walker estuvieron por encima de la media de la Liga anotando. También está cerca del Top 10 tirando en estático y tras bloqueo indirecto (es 12º y 11º, respectivamente).

En definitiva, Ben Gordon es mejor cuando se apoya en el equipo. Buscarlo para que tire sin que conduzca el balón, aprovecharlo en bloqueos directos e indirectos… Y Dunlap, precisamente, quiere utilizar la motion offense en Charlotte, que hace justamente eso, poner a los jugadores en constante movimiento, teniendo siempre a alguien saliendo de una pantalla o cortando hacia canasta.

Gordon puede ser la pieza central de un ataque respetable. Y con este esquema más aún.

  • El curioso caso de Gerald Henderson

Haced en un momento en vuestra cabeza una lista rápida de jugadores que son de “no muy buenos” a “horribles” tirando, pero dominan otros aspectos del juego y son, en algunas ocasiones incluso, grandes anotadores. ¿Ya? ¿La tenéis hecha? Pues gracias a Gerald Henderson hemos descubierto un test casi infalible para detectarlos. Solo hay ocho casos la pasada temporada de jugadores que fueron más eficientes creándose su propio tiro en aclarados, que tirando en estático tras pase. Dos fueron hombres altos (Bosh y Griffin). Y luego, el resto de la lista, es un quién es quién del prototipo por el que os preguntábamos antes: John Wall, Tyreke Evans, MarShon Brooks, Andre Miller e Iman Shumpert. El octavo es Gerald Henderson. Mete más puntos por jugada tras aclarado (0.86) que tras recibir para tirar o tras bloqueo indirecto (0.80 y 0.78 respectivamente). Aunque el año pasado mejoró su porcentaje, ha anotado solo el 21.6% de los triples tirados en su carrera NBA. Y como ya hemos dicho, está en el Top 10, sexto en concreto, en la lista de jugadores que más tiros largos de 2 hacen.

Aún así, el potencial de Henderson es de lo más interesante que hay en esta plantilla, porque su TS% y su EFG% han ido creciendo año a año, y la temporada pasada metió sus 15.1 puntitos por partido de manera más eficiente que Monta Ellis, John Wall o Luol Deng. No es Kobe Bryant, pero ya se ha convertido en un anotador al que hay que respetar y aún tiene cierto margen de mejora. Y muchísimos equipos podrían aprovechar un anotador de los que se crean su propio tiro. Pero no necesariamente los Bobcats.

Como ya dijimos antes, Dunlap está pensando en un esquema de juego libre, con múltiples cortes, bloqueos y movimiento de balón donde Henderson no encaja bien. Además el equipo ha reforzado el perímetro con Sessions y Gordon, por lo que podría jugar menos minutos el año que viene. Quizá mantenga la titularidad, si Gordon sale de sexto hombre, pero si han traido a Ben, que tiene contrato en vigor por un año más que Maggette, es para utilizarlo, y con Kemba Walker también rondando, no parece que este vuelva a ser año de jugar más de 30 minutos.

O mucho mejora en su tiro, en el que está trabajando este verano, o Dunlap renuncia a la motion offense, o se lo guarda de comodín como alguien que pueda cambiar la cara y el ritmo del ataque de golpe o… a Henderson no le queda mucho en este equipo. Si yo fuera Cho estaría preguntando por ala-pívots jóvenes que cobren algo parecido y terminen en el aro (Trevor Booker, Ed Davis, Lavoy Allen o DeJuan Blair se me ocurren) que ahora mismo le hacen más falta.

  • Defensa: Proteger el aro
Charlotte Bobcats en defensa 2011-2012
Puntos por 100 posesiones EFG% 3P% TL/TC % Pérdidas % Reb.D.
30º 28º 22º 15º 28º 27º

Los Bobcats también fueron la peor defensa de la Liga, pero como ya dijimos, el margen aquí es mucho más exiguo. Aunque la mala defensa de los Bobcats se puede explicar desde muchos frentes, ya que dejaron anotar con facilidad, no protegieron el rebote, y no forzaron pérdidas, una imagen dice más que mil palabras. Y como ya repasamos en nuestro análisis de tiros recibido y distancia, los Bobcats, son con muchísima diferencia, el equipo que más tiros recibe a un metro del aro. Aunque fueran 8º poniendo tapones, gracias a Biyombo o Thomas, no hubo respeto ninguno por su juego interior y los rivales pudieron tirar a corta distancia con mucha más frecuencia que ante cualquier otra franquicia.

Mike Dunlap, conoce el problema, porque aunque los Bobcats hayan traído a Brendan Haywood,  lo primero que ha dicho es que este equipo necesita proteger a los hombres altos, y los Bobcats van a jugar en zona (y también van a presionar a tres cuartos de cancha) el año que viene. Los Warriors, que fueron los que más la utilizaron el año pasado, la pusieron en práctica un 10% de las jugadas. Los Bobcats, al menos en principio, deberían superar esta cantidad.

Haywood, como titular en Dallas ya está acostumbrado además al esquema, que los Mavs utilizaron sobre todo en 2011, y su llegada debería ayudar en una posición en la que el año pasado Mullens jugó el 46% de los minutos, Biyombo el 31%, Diop el 10%, White el 8% y Thomas el 5%. De todos modos, si creemos lo que dice, Dunlap cuenta con Mullens para mejorar defensivamente, porque cree que su velocidad lateral le puede servir para adelantarse a cerrar penetraciones y sacar faltas en ataque. Le deseamos muy buena suerte a Mike para convencer a un jugador que el año pasado no hizo ninguna falta personal cuando le postearon en toda la temporada, y sacó un gran total de 3 faltas en ataque, para que se convierta en el rey de la lucha. Si lo hace, el punto que hay que apuntarle al nuevo entrenador es enorme. Pero entenderéis que no confíe mucho.

El cambio de D.J. Augustin por Ramon Sessions, va a ser muy pequeño, pero positivo ya que el base que llega de los Lakers provoca más pérdidas y coge más rebotes en defensa, pero ninguno de los dos son buenos defensas, ni se espera que lo sean. Que Gordon le quite minutos a Henderson sí que debería tener un cierto impacto negativo en defensa, porque el equipo pierde centímetros y habilidad, y mientras que siempre pueden cambiar el emparejamiento escolta-alero entre Henderson y Kidd-Gilchrist, Gordon no ofrece esa flexibilidad. De todos modos, como Dunlap tiene pensado utilizar la zona, puede elegir una configuración diseñada a reducir el impacto del cambio.

  • Kidd-Gilchrist y Taylor: perspectiva histórica en defensas novatos

Los Bobcats han remozado por completo su posición de alero con dos jugadores llegados desde el Draft con el cartel de especialistas defensivos: Michael Kidd-Gilchrist y Jeffery Taylor. Pero por muy buenos que estos chicos sean, no dejan de ser novatos.

Repasando que tal lo hicieron los mejores aleros defensivos de la actualidad en su año de novatos, la conclusión, es que no hay conclusión. La llegada de LeBron James hizo que los Cavs mejoraran 2.5 puntos por 100 posesiones, manteniendo la misma pareja interior, IlgauskasBoozer. Los Bulls del 2005 mejoraron en 3.1 al llegar Deng, pero también, recuperar por lesión a Tyson Chandler. El mismo año llegaba Iguodala, pero los 76ers empeoraron 1.4 puntos su Índice Defensivo. Los Grizzlies empeoraron 0.5 puntos con un novato Battier (y Pau) y otro equipo que añadió dos titulares novatos de golpe, los Bulls de 2000, fueron 1.6 puntos peores con el por aquel entonces llamado Ron Artest y Elton Brand. Tayshaun Prince jugó poco pero los Pistons mejoraron 2.5 puntos, y cuando por fin jugó más de un partido, un pseudo-novato de 26 años llamado Bruce Bowen ayudó a mejorar en 6 posesiones por 100 a los Celtics de Pitino en el 98.

Es muy difícil aislar la contribución que cada uno tuvo a esos números, pero el impacto parece totalmente desigual. Hay jugadores que son capaces de hacerse importantes en una defensa desde el primer momento, y a otros que les cuesta unas cuantas temporadas llegar al nivel. El rendimien de MKG en defensa va a ser una incógnita, pero nos lo pasaremos bien viéndole.

  • En conclusión

Que los Bobcats van a mejorar es un hecho, lo difícil es cuantificar cuanto. Por estimar algo, vamos a poner el ataque al ritmo del peor el último año que se jugó una temporada completa (Milwaukee Bucks) y la penúltima mejor defensa (Cleveland Cavaliers, donde por cierto, estaba Ramon Sessions), lo que daría a los Bobcats una esperanza de 17 victorias, 10 más que el año pasado, 8 si ajustamos esas 7 a una temporada de 82 partidos.

Esto conlleva un progreso mucho mayor en ataque que en defensa, algo con lo que estoy de acuerdo, por las incorporaciones que han hecho y por la filosofía de su entrenador. Si mejoraran uno de los dos aspectos más de lo previsto (el ataque llegara al Top 20 por ejemplo), creo que el otro sufriría en una proporción similar, porque viendo la plantilla, los Bobcats no tienen apenas jugadores buenos en las dos direcciones, y un incremento importante en una de ellas significaría que están utilizando el personal más especializado para progresar a uno de los dos lados.

Cueste lo que Kuester

Hace 5 años, a estas alturas, con Cortefiel Saunders en su primera temporada como director de la orquesta de la Ciudad del Motor, Detroit, lograba el mejor récord de su historia en la NBA: 64 victorias. Venían de llegar a dos finales consecutivas y todavía mantenían ese quinteto que dentro de muchos años aún repetiremos de carrerilla.

Avance rápido, cinco años después, y tras el numerito, porque no tiene otro nombre, de hace algunas semanas, Detroit está en la lista corta de franquicias que pueden reclamar el título de “peor situación actual”. La inestabilidad, que empieza en los propietarios, sacude a la franquicia de arriba abajo.

Pese a prometer a su difunto marido que iba a mantener al equipo en el seno de la familia, Karen Davidson, tardó menos de un año en ofrecerlo al mejor postor. Se habló de que los dueños de las pizzerías Little Caesars, que son propietarios del equipo de hockey de la ciudad, los Red Wings, estaban interesados, pero la oferta no avanzó. Y durante todo este mes, lleva negociando la venta con Tom Gores, un tiburón financiero de California, que podría pagar unos 420 millones de dólares por el equipo y su pabellón. Karen se ha desplazado a Los Angeles y Tom a Michigan, pero las conversaciones no están llevando a ningún sitio. De hecho, el periodo de exclusividad en las negociaciones de un mes que concidieron a Gores, fue aumentado en 14 días más, y ni con la prórroga han sido capaces de llegar a un acuerdo.

En el plano deportivo, Dumars, el arquitecto del único equipo sin superestrella ni megatraspasos, que ha ganado el título en años y años, no ha sido capaz de renovar bien la plantilla. Para empezar, al equipo le falta un base de verdad. Stuckey y McGrady son parches, y ni siquiera Bynum, al que le falta tamaño incluso para el puesto más pequeño del quinteto, es un distribuidor.

Otro problema, como ya hemos comentado, es la falta de talla. A cuatro jugadores (Bynum, Gordon, Maxiell y Wallace) les falta la altura para desempeñarse de manera óptima en su posición. No tienen ningún 7-footer. Y Villanueva y Daye son bastante blanditos, y la franquicia no tiene fondo de armario para taparlos, como en otros lugares podrían hacer.

A pesar de que la plantilla está descompensada y le faltan centímetros, algo hay que reconocerle a Dumars, y es que es verdad que ha sido capaz de fabricar una de las plantillas más profundas de la Liga: tienen 12 jugadores con nivel suficiente para entrar en la rotación de cualquier equipo, aspirantes al título incluidos. Pero al mismo tiempo, ninguno de los 12 se podría hacer un hueco en el quinteto titular, en según que franquicias. Y ese es un gran pero.

Y será complicado remozarla. Por lo pronto, para el año que viene ya tienen comprometidos 31.6 millones en tan solo tres jugadores: Hamilton, Gordon y Villanueva. Stuckey y Prince acaban contrato este verano, y si los renuevan a precio de mercado (vicisitudes de la nueva CBA aparte), los Pistons no van a tener espacio salarial suficiente para atraer a ningún gran jugador. Además, con un Draft mediocre a la vista (aunque como siempre, después de marzo todos los jugadores empiezan a pintar mejor), si el sorteo no les sonríe, el talento que podrían encontrar en la 7ª posición en la que ahora se encuentran es bastante intercambiable con el resto de puestos de la Lotería. El punto más brillante de este equipo es el sólido primer año de Greg Monroe, un jugador que podría asentar el juego interior de la franquicia de Michigan durante años.

Y si las dudas en la cumbre son grandes, a pie de pista, la situación no podría estar peor. La fuerte apuesta que Dumars hizo el año pasado por un técnico sin experiencia como entrenador principal en la NBA, y la confirmación y el apoyo tras la revuelta, les puede llevar a los dos por delante.

La idea de traer a John Kuester no tenía porque ser mala. A pesar de que su ascendencia en la Liga era nula, no parecía el de los Pistons un vestuario muy contaminado de prima donnas que pudieran hacerle la vida imposible al técnico. Los jóvenes se unían a los Rip Hamilton, Ben Wallace, Tayshaun Prince, Ben Gordon o Charlie Villanueva: un grupo del que apenas conocemos muestra de indisciplina.

En el presunto motín, de la semana posterior al All Star, uno no sabe que creer. La verdad, que excepto Hamilton, que tenía algún motivo que otro para quejarse, el resto de jugadores han dado sus motivos de porque no se presentaron al entrenamiento. De todos modos, la coincidencia en tiempo y lugar del plante del capitán, con imprevistos por doquier (algunos de los cuales, suenan a pobres excusas para un profesional) es más que sospechosa.

Richard Hamilton, el hombre cuya situación se convirtió en el catalizante de la revolución, volvió el 1 de marzo. Está promediando 16.5 puntos en los 11 partidos que ha jugado después del motíngate, pero las 4 victorias en los 12 partidos desde que se le concedió la amnistía a Rip (se perdió la victoria ante NY por la muerte de su abuelo), no mejoran el récord del equipo durante la temporada.

El sábado, el jugador declaró a la prensa que el problema había sido la falta de comunicación. Que se pusieron a hablar, que Rip le dijo lo que quería ver en su entrenador, que Kuester replicó con lo que necesitaba de su jugador, y que los dos acercaron posturas y dieron su brazo a torcer por el bien común. Yo creo que, a la vista de que ninguno se encontraba en una posición inamovible, el problema nunca tendría que haber llegado hasta ese punto.

La gestión de un grupo a este nivel, requiere mucho más que saber manejar las X’s y las O’s de la pizarra. Kuester no ha hecho nada especial, para que nos vamos a engañar, con sus tácticas, pero no le podemos dar un suspenso porque él no tiene la culpa de una grandísima parte de la composición de la plantilla. Sin embargo, su manejo del grupo ha sido muy deficiente.

Y los problemas, evidentemente, empiezan todos en el mismo sitio. Las derrotas. No recuerdo que jugador o directivo comentó tras el fichaje de Artest por Lakers, que mientras el equipo estuviera ganando, Ron jamás daría un problema. Que nadie se muestra díscolo si se va directo hacia el éxito. Si Detroit ganara 40 partidos por temporada y coqueteara con Play Off, no habríamos llegado a esta situación. Pero Kuester no ha sabido, o no ha podido ganar. Ni tampoco manejarse con diplomacia por el río revuelto.

No pide uno desde aquí cabezas, porque algo así puede pasar en cualquier franquicia que esté pasando un mal momento. Además, experiencias como está pueden ayudar a un entrenador novato en un futuro, y es de esperar que la tercera temporada de Kuester sea mejor que las dos anteriores. Pero los Pistons no pueden permitirse crearse más problemas de los que ya tienen. Cueste lo que Kuester.