La importancia del triple

Ya hemos hablado aquí, por ejemplo, cuando explicamos el porcentaje de tiro verdadero en contraposición al arcaico porcentaje de tiro de campo, o FG% en sus siglas americanas de la importancia de hablar del triple como lo que es: un tiro que gastando el mismo recurso (una posesión) que cualquier otro, da un punto más cada vez que se acierta. Sin tener en cuenta otros efectos colaterales que dan aún más caché al lanzamiento de tres (un equipo que tira triples abre más el campo ayudando a los jugadores interiores, y los rebotes de tiros largos son más fáciles de coger por el ataque), simplemente los puntos por posesión son motivo suficiente para poner a tu equipo a tirar de 3 si es lo suficientemente bueno.

Y hoy, gracias a vuestra imaginación, y un gráfico de la imprescindible (y para nuestra desgracia poco prolífica) página web CourtVisionAnalytics.com vais a poder ver la tremenda importancia del tiro:

El gráfico recoge el porcentaje de tiro durante la pasada temporada regular en la NBA por zonas. Como se puede ver, a medida que un jugador se aleja de la canasta, este porcentaje desciende: desde el 60% bajo el aro, al 34% en la zona más lejana desde la que se tira de 3.

Pero si tenemos en cuenta que el triple conlleva tres puntos por posesión, un 50% más que un tiro de dos… el porcentaje real desde la línea de 3 se debería multiplicar por 1.5. Imaginad los porcentajes que se ven más allá de la línea de triple multiplicados por esa cifra: el 34% se convierte en un 51%, el 35% en un 52.5%… y así hasta el 37% que se convierte en un 55.5%.

Por tanto, todas las zonas desde las que se tira de tres, son equivalentes a un tiro de 2 que se convierte con más del 50% de efectividad (medida con porcentaje de tiro) y deberían estar pintadas de naranja. Es decir, en media, el tiro de 3 es equivalente… a tirar al lado de la canasta, en la zona protegida incluso en algunos casos.

Y cuando el tirador no es un tirador simplemente «medio» y es bueno… Ray Allen acierta con el 57% de los tiros desde la esquina izquierda, y Nick Young con el mismo porcentaje desde la derecha. Esto es equivalente a un porcentaje de tiro del 85.5%. Nadie tirando de 2 es capaz de acercarse a este porcentaje. El mejor porcentaje por zonas es el 74% de Dante Cunningham en la zona protegida. Cualquier triplista que enchufe más del 49.5% desde una zona es más efectivo desde ese punto, que cualquier jugador de esta Liga tirando de 2.

De hecho, es más, un gran tirador puede ser mucho más efectivo incluso que la gran mayoría de jugadores desde la línea de tiros libres, que es el tiro más efectivo que se puede conseguir en una posesión. Este año, de entre los 119 jugadores que han ido a la línea lo suficiente para ser tenidos en cuenta en la clasificación de porcentaje de tiro libre, solo 22 jugadores son más efectivos que Allen y Young desde sus esquinas respectivas. De hecho, podemos esperar más puntos por posesión de Young desde un lado de la línea de tres, que desde la línea de tiros libres: 85.5 contra 85.2%. Por su parte, 94 de esos 119 jugadores, son mejores desde la línea que Cunningham en la zona protegida.

Por tanto no es ninguna sorpresa ver cosas como que 10 de los mejores 12 equipos que tiran de 3, están en Playoffs. Que el líder de porcentaje de tiro de tres en Temporada Regular y en Playoffs sea el mismo, y sean, quién si no, los Spurs. Que el otro equipo con mayúsculasde esta temporada, Chicago, sea 3º en la clasificación. Que los aficionados de los Lakers tengan que hacer pajiplantillas, después de un año en el que su equipo fue el 25º de 30 en 3P%.

Se vive del triple, se muere del triple. Pero es que lo que no engorda, mata.

PO Desde El Sofá (XXI): Dwyane, LeBron y otros chicos del montón

Increíble partido de LeBron James cuando las hordas de detractores más se lo reclamaban, increíble partido de Dwyane Wade cuando él solito y su actitud se habían puesto en tela de juicio, y no se les puede pedir nada más. Eso sí, si Haslem no anota los tiros de media distancia en el último cuarto, el partido se convierte en un cara-cruz del que podía haber salido vencedor Indiana.

Miami es probablemente el equipo que menos aportaciones va a necesitar de sus jugadores 3 al 10 de aquí en adelante… y aún así nadie está seguro de que vayan a estar a la altura. Chalmers es un base normalito y encima irregular en el que no se puede confiar ni para que defienda ni para que meta los triples solo, Turiaf es un jugador que se mantiene en la NBA por el buen rollo que aporta en el vestuario y por lo sobrevalorada que está la garra en la Liga, porque su producción no le debería garantizar ni un minuto. Joel Anthony es un cero a la izquierda en ataque. Mike Miller es un cero a la izquierda. Y Shane Battier es la mayor mentira de la NBA: está anotando un 26.5% de los triples en Playoffs, y este es su único tipo de contribución al ataque, y en defensa, fue masacrado por Carmelo Anthony en la primera serie, y en esta Granger lo supera constantemente cuando se enfrentan. Nadie ha sacado más rendimiento del (falso, ahora mismo, en su caso) halo de lo que no se ve en números.

Los Pacers, que no pudieron controlar a las dos bestias pardas de Miami en el tercer cuarto, dejaron pasar una gran oportunidad, y vieron como el gravitas de la eliminatoria vuelve a South Beach, pero sus esperanzas de llegar a la Final de Conferencia aún son grandes. Ayer se hubieran podido permitir los 70 puntos de James y Wade si Haslem no clava aquellas cuatro al final. Y David West, clave para los Pacers en esta serie, tuvo una de las noches más pobres con su tiro.

Si LeBron y Wade no se desinflan, esta eliminatoria la ganan o la pierden los secundarios de Miami. Tienen que hacer lo justito. ¿Podrán?

PO Desde El Sofá (X): Ración doble

Decíamos ayer, en nuestro Twitter, que si bien me daría miedo que mi equipo tuviera a los Celtics enfrente, lo mismo me ocurriría si fuera su seguidor. Apunten lo mismo para Lakers. Kobe te puede meter 4 triples en 5 minutos, Rondo sacarse una triple docena de la manga, Bynum sentirse flex y calzarte 10 tapones, Garnett hacer todo lo que él hace, para que los Celtics, a lo largo de la serie, superen en 65 puntos a Atlanta los 188 minutos que ha estado él en pista… Y ambos equipos lo alternan, con ratos que parecen los inmortales Knicks de Isiah.

Boston se está manteniendo con la defensa, ayer solo dejaron a Atlanta meter 87 puntos, y es la mayor anotación para los Hawks de las series. Pero cuidado, porque ellos solo han pasado de 87 dos de las cinco veces, y una fue metiendo 90 con prórroga.

Durante muchísimos periodos, como dice el escritor Bill Simmons sacan su ataque retrete atascado, y no salen de ahí. Lo más grave, es que no es el fácil hero ball con lo que se atascan: no es que los Celtics se dediquen a hacer aclarados en todas las posesiones y dejar que sus estrellas se repartan los tiros, que es la manera habitual de un equipo de gripar su ofensiva (Atlanta lo está haciendo constantemente con Joe Johnson, e irremisiblemente pierde ventajas cada vez que lo intentan), es más bien una sensación que este equipo pasa muchas jugadas sin saber que hacer. Para muestra, la ultimísima del partido, con el que podían haber finiquitado la eliminatoria.

La vuelta de Al Horford, que ayer además jugó como si nunca le hubiera pasado nada, acorta las distancias en una oportunidad que Boston no debe dejar pasar en el Garden. Por el bien de su salud mental, los Celtics deberían cerrar esta serie cuanto antes mejor, porque este año no son nada fiables.

Y ahora toda hablar de los Lakers, a los que damos un diagnóstico de exagerada displicencia. Las declaraciones de Bynum el día anterior sobre como los partidos eliminatorios pueden acabar siendo fáciles si el equipo rival baja pronto los brazos son perfectas para aplicar a Lakers. Normal que Bynum piense que esto es así, porque su equipo sí se comporta de esa forma, y hay muchas muestras de ello. De hecho, el año pasado contra Dallas, no esperaron ni al partido eliminatorio para pasar de todo.

Los Angeles tiene margen de error, y extenso margen de mejora, porque ayer se presentaron en el Staples sin juego interior, y aún así estuvieron a una canasta de llevárselo. Y uno se puede convencer que si Andrew y Pau se lo toman en serio y les apetece jugar contra Oklahoma, son un trío lo suficientemente talentoso para ganar. Pero si el equipo no es capaz de parar a Ty Lawson, o peor aún, a Andre Miller, como sucedió ayer, ¿qué va a pasar cuando tengan enfrente a Westbrook? Si Pau no aprovecha cuando doblan a Bynum, ni el hecho de que Faried defiende tarde y mal a media distancia porque se queda a acampar en busca de rebotes y tapones, ¿qué va a pasar cuando venga Ibaka, la versión mejorada de Manimal?

Kobe sí que se presentó, e hizo un partidazo ayer, y casi lo gana él solito. Es la esperanza Laker en la siguiente ronda, no ya solo como jugador, sino como motivador de las tropas. Los Lakers pueden ganar bien en el Pepsi Center, pero necesitan el esfuerzo completo de los All-Stars.

Y para los Nuggets, esta temporada ya ha sido un éxito. No podrían pasar jamás de San Antonio y Oklahoma, pero la experiencia de poder alargar la serie al máximo posible para los jóvenes es lo que deseas cuando un equipo así se planta en Playoffs. Lograr un séptimo partido en el que seguir viendo como se comportan Gallo, Faried y McGee, aunque solo sea para morir en la orilla, sería la guinda al pastel. Y atención a la situación de Javale, porque este verano es agente libre restringido, y va a ir a por su gran contrato. Las esperanzas de renovarlo barato se iban yendo ayer con cada uno de los 21 puntos y los 14 rebotes, y ahora en Denver tienen la tarea más difícil de todas, decidir cuánto es verdad, y cuánto es engaño. Pobre Ujiri.

PO Desde El Sofá (VII): Detalles

En un periodo de Playoffs en el que los partidos del Oeste están siendo mucho más entretenidos que los de la Leastern Conference (más Leastern que nunca), la serie de Dallas-Oklahoma estaba siendo la más divertida para nosotros, y detrás de ella estaba la de Los Angeles-Memphis, que, eso sí, tenía más emoción.

Y ayer volvió a pasar, partido divertido entre Veleros y Ositos, con muchísima emoción hasta el final, en el que Rudy Gay se cascó dos tremendísimos triples seguidos (no creemos en el ser clutch, pero si eso existe, Gay, lo es), pero acabó condenando involuntariamente al equipo: tras fallar Bledsoe dos tiros libres, a los Grizzlies, sin tiempos muertos, le bastaban dos puntos para ganar, y Conley, ante una matadora defensa Clipper que le dejó un pasillo a la canasta, que solo hubiera estado mejor marcado con pétalos de rosa y fragancia francesa, decidió buscar a Gay y darle una patata más caliente que un quinceañero viendo American Pie. La original, claro. Y Rudy comprobó que sí que hay dos sin tres.

El resto de pensamientos inconexos viendo el partido, como sigue: Chris Paul sigue llevando dos coronas para nosotros, mejor base de la galaxia, y niño bueno con más mala hostia. A Zach Randolph, que sigue teniendo una clase descomunal, le han faltado 15 días. En Los Angeles están buscando los tickets para devolver a DeAndre Jordan (el partido lo acabó jugando Reggie Nutgrabber Evans) y sus 43 millones en 4 años, pero Donald Sterling lo habrá traspapelado entre los recibos de sus asistentas de día, prostitutas de noche. Y es imposible que Blake Griffin acabe su carrera entero, no creemos que pase de la temporada que viene que le partan la cara.

Y en una serie que podía ir 3-0 para los Grizzlies fácilmente, pero en la que van 1-2 abajo, el detalle final: en un partido acabó decidiéndose por un solo punto, Marreese Speights regaló un balón en línea de fondo a Blake quedando 2.3 segunditos del segundo cuarto, y probablemente, por miedo al póster, le dejó matar el balón mientras el tiempo expiraba. Evidentemente, el enfoque a los últimos segundos de partido hubiera sido diferente con los Clippers con dos puntos menos. Pero hay queda, para enseñar a los chavales que todo detalle cuenta.

Y para enseñar a los entrenadores, Speights tuvo un descomunal +/- de -22 (es decir, los 18 minutos que estuvo en pista, el parcial lo ganó por 22 Clippers) en contraste con el +17 de Marc. Venga, Hollins, de Del Negro, que usó tres bases para defender en el tramo final, y porque Billups no estaba, nos los esperábamos, pero de ti…

PO Desde El Sofá (V): Circulen, no hay nada que ver

Anoche nos pusimos con el duelo del Garden, el Knicks-Heat, y nos arrepentimos. Menudo pestiñote. Una ensalada de aclarados mal ejecutados con reducción a la pérdida continua. Un chuletón de tiros dudosos y jugadas descuidadas. Y ni siquiera fue un partido físico. No fue cosa de buena defensa especialmente, solo tuvimos mal ataque. Y encima, tras pasar los tres primeros cuartos igualados, no tuvimos ni emoción al final.

Sabíamos que Miami y New York eran dos equipos muy astrocéntricos, y con Amar’e Stoudemire haciendo un santicañizares, Chris Bosh al que todavía le tiraban los puntos después del parto continuo en el que vive instalado este hombre, y LeBron James con un flojísimo partido y problemas de faltas, la cosa se puso muy fea, muy rápido. Algo así como Sam Cassell corriendo a toda velocidad. Y los que quedaron, Anthony y Wade, flojos en general para su nivel por tener que tirar del carro, pese a la gema ocasional.

Hasta la afición del MSG, estuvo bien flojita. Cuando el viento iba a favor, fueron ruidosos, molestos e incluso se permitieron iniciar varias veces el cántico de «Asshole!» para LeBron James (Stay classy, New York). Pero dejaron que el equipo tirará de ellos, en vez de ser al contrario, y fueron rápidos en sucumbir al desaliento cuando Miami encadenaba rachas.

Al final, Miami ganó bien, tras una salida rabiosa de LeBron al parqué en el último cuarto en el que metió 17 (sus números finales, salvo por las pérdidas, de ensueño otra vez), y los triples claves de Chalmers para mandar la ventaja por encima de la docena, que mató el partido a falta de unos pocos minutos. Si los Knicks no fueron capaces de sacar un partido adelante ante un equipo descuidado en el que James no estuvo mucho rato en pista, no vamos a hablar ya de pasar a la segunda ronda, evitar la barrida (que sería el tercer 0-4 consecutivo tras el del año pasado y el de 2004) es un objetivo que parece inalcanzable.

Busquen en YouTube un mate de J.R. Smith, y un tapón (mal pitado como falta) de LeBron a Carmelo, lo único molón de la noche. Y circulen, que aquí no hay nada que ver.

PO Desde El Sofá (IV): Dolor, Mucho Dolor

Quedaban dos minutos de partido en el AT&T Center, y por megafonía sonaba el Sweet Caroline. Los Spurs ganaban de 36 puntos, y por supuesto que todo el público de San Antonio se lanzó a cantar el mítico «Dah, dah, DAH!» de la canción. San Antonio ahora mismo ha encontrado a Lupita, han acabado su camino por México, y están en Cabo San Lucas puliéndose margaritas como Kawhi Leonard anotó ayer triples: de tres en tres.

Al final, el despiece se redujo a 31 puntos, y el partido no tuvo ninguna historia: Utah jamás estuvo por delante, a los 5 minutos perdía de 12, y salvó un parcial 0-9 que les ponía a 5 en el segundo cuarto, y que fue respondido inmediatamente por un 20-0 de vuelta de San Antonio, no estuvieron ni cerca.

El candidato a MVP Oh, La, La! Parker hizo lo que quiso y acabó como máximo anotador con 18 puntos, pero en este partido dejó hacer a los actores secundarios: Leonard le siguió con 17 puntos, Gary Neal parecía Parker cuando TP no estaba, pull-up 3‘s incluidos, Boris Diaw vuelve a ser efectivo y hasta Danny Green se animó a hacer de base en un par de posesiones que acabaron en la canasta tras pasar, y pasar, y pasar (y pasar) la pelota.

Los Spurs siguen teniendo quizá la imagen de equipo aburrido y plomizo, pero ahora mismo, salvo por los fans de las acrobacias atléticas extremas, eso es el nadir de su realidad: su juego es brillante, y siempre tienen hasta la espectacular jugada ocasional de Ginobili o Parker para colarse en el Top 10 de SportsCenter.

Leonardo DaVinci demostró la imposibilidad del movimiento perpetuo, pero Popovich ha logrado el perpetuum mobile sin ser siquiera ingeniero, la respuesta estaba en estudiar ruso, por lo que se ve. Al sistema diabólico de Gregg, se le han añadido además este año dos piezas que se acoplan perfectamente, y que tienen mayor importancia de la que parece, por lo muchísimo que aportan sin retener el balón, meramente conduciéndolo.

Huelga decir que los resultados que Kawhi Leonard, a por el que fueron, y Boris Diaw, con el que en teoría se encontraron, darían ahora mismo en cualquier otro equipo, serían mucho menos satisfactorios. En Diaw hay un hombre alto cuya habilidad para pasar el balón es probablemente lo único que le mantiene en la NBA, y en Leonard uno de los jugadores que mejor se mueve en ataque de la Liga. Boris jamás podía aprovechar su talento en Charlotte, y los cortes quirúrgicos de Leonard seguramente se perderían River Walk abajo fuera de esta ciudad. Pero aquí aportan otras dimensiones, los papeles de intermediario y finalizador que no tenía este equipo, y que suman diversidad y eficacia, al ataque. Si encima tenemos en cuenta como ataca Leonard el rebote ofensivo, miel sobre hojuelas. Y miel de la mejor.

Algún partido en Salt Lake City, ciudad de enrabietados fanáticos, puede oscilar hacia a unos Jazz, que viendo jugar a Favors y a Kanter como hicieron ayer pueden tener motivo para el optimismo futuro: tienen 4 excelentes jugadores interiores de nivel, por lo menos, titular, entre 19 y 27 años. Tendrán que mover a alguno, y si aciertan en la recompensa hay equipo para rato. Pero anoche solo hubo dolor. Mucho dolor.

MVP

El premio gordo, el mejor jugador o como realmente es el nombre, el jugador más valioso de la temporada…

Mario Maruenda – LeBron James

Para mí, no hay otro. Su PER (medida de eficiencia) es Jordanesco (de Michael, no DeAndre). Si no baja el pistón con la posición de su equipo de cara a Playoffs y su dedo anular (oh, la ironía) maltrecho, podía haber superado plusmarcas históricas. Su porcentaje de tiro verdadero (que valora apropiadamente los triples, y añade los tiros libres) está por encima del 60%, lo que con su volumen, es una puta barbaritat (aunque, que conste en acta, el de Durant es aún un poco mejor). Cuando Wade no ha estado, lo ha hecho aún mejor, y no es por equipo, que Miami sin Dwyane es más flojito que muchas otras franquicias. Y la defensa, que ¿qué otro de los candidatos a MVP defiende cómo él?

Sí, me cae peor que Durant. Sí, no ha tenido ninguna heroica en minutos finales de partido (y si no tuviéramos memoria selectiva, veríamos que el resto… tampoco son más mejores que durante el resto del partido). Sí, si lo ganara por 3ª vez se pondría en compañía de un elenco en el que no nos gustaría dejarla entrar, por llevar zapatillas deportivas e ir sin camisa y sin anillo.

Pero LeBron James es ahora mismo el mejor jugador a los dos lados de la pista en este deporte. Al menos en la Temporada Regular, que es de lo que va este premio.

Y en un mundo en el que casi ningún Rey se merece lo que gana, nos quedan Felix y por supuestísimo, James.

David Chanzá – Tony Parker

Vamos a partir de la base de que con un 99% de posibilidades el premio se lo va a llevar CuLeBron James, a partir de aquí yo no se lo daría, pero eso ya es movidas personales mías… así que busquemos otro candidato… y lo he tenido más o menos fácil: Oh La La.

Los Spurs han hecho una temporada más que sobresaliente y este año no ha sido Duncan el que ha tirado del carro, si no el base francés más jugón de todos los tiempos y del cual siempre llamamos por su apodo.

Parker ha llevado la manija de estos Spurs como lo hizo Nash de aquellos Suns del run-and-shoot y Nash se llevo 2 MVPs… pero quitando esto, se nota que Spurs juega a lo que quiere Parker. Popovich le ha dado los galones y el resto de compañeros, Duncan y Manudo incluidos, saben quien es el que manda.

Además que es una auténtica delicia verlo jugar, de nuevo, me recuerda a aquel Nash: tiros imposibles, el corro de la patata en la zona, penetraciones imposibles y encima, como con Nash, parece majo dentro y fuera de la pista.

Así que para mi, el MVP de este año se lo voy a dar a Oh La La Parker, porque es el dueño y señor de los Spurs (mejor record de la Liga empatado con Bulls), porque está ya sin la Longoria y parece que es más feliz todavía... y no nos olvidemos nunca, porque siempre tiene la sonrisa del jugón en sus labios

Jugador Defensivo del Año

Creo que estamos todos de acuerdo en que si no se hubiera perdido 35 partidos, Andrea Bargnani sería el ganador indiscutible de este galardón. Como El Potro Italiano se lesiono, tenemos que buscar otros candidatos:

David Chanzá – Tyson Chandler

Estos últimos años Dwight Howard era el poseedor absoluto del premio al mejor stopper de la liga, como en su día hizo Ben Wallace, era todo un intimidación dentro (y a veces fuera) de la pista, pero desde que el bueno de D-Howard le diera por hacer el tonto con su traspaso-lealtad-quierotiraravangundy pues la cosa ya no ha sido la misma, a parte que ha bajado considerablemente su rendimiento.

Así que por mi parte me voy a ir a la Gran Manzana, a por un newcomer del MSG este año y que ha llegado por todo lo alto: Tyson Chandler.

Con anillo bajo el brazo Chandler llegó a los Knicks como aporte defensivo al juego interior de los Knickerbockers, pero nadie se esperaba lo que ha aportado este año. Lo que vimos el año pasado en las finales contra Heat, donde secó totalmente a Bosh se ha visto incrementado de forma brutal en esta temporada lockoutera.

Chandler ha sido todo un incordio para todos los equipos que jugaban contra Knicks, rebotes, intimidación y además ha añadido un gran % de tiro, lo que quiere decir: me hago hueco y acabo en bandeja/mate.

Con lo cual para mi, y por su impacto inmediato (y por qué no decirlo, inesperado) en la franquicia, el jugador defensivo del año tiene que ser Tyson Chandler.

Mario Maruenda – LeBron James

El premio más complicado del año después de Novato del Año, quizá. La tentación aquí es darle el premio a un hombre alto, empezando por Tyson Chandler, sobre todo, pero siguiendo con Howard (si vemos los números antes que los numeritos ha sido el ganador perenne de siempre), Garnett, que es el mejor defensor de este grupo cuando lo separas 3 metros de la canasta e Ibaka, que puede engañar con sus cifras taponadoras a algún despistado. Otra línea de pensamiento es dárselo a alguien de las tres mejores defensas del campeonato: Chicago, Boston y Philadelphia.

Así que como siempre, hay que definir que es un DPOY, y para mí, es la respuesta a esta pregunta: «Si tuvieras que elegir un jugador para defender a su hombre en una jugada decisiva, con lo visto esta temporada, ¿quién sería?» Y para mí, ese hombre es James. Por posición no puede, ni podrá tener el impacto que tiene un pívot en la defensa general de su equipo, pero el trabajo que hace en el perímetro, donde es más difícil defender ahora mismo que dentro, su polivalencia y su colaboración también en las ayudas, me impresionan mucho más que cualquier cosa que haya visto en otro jugador esta temporada.

Pese a que los números, que por desgracia son muy limitados para medir el impacto defensivo, como el Índice Defensivo sean similares a otros aleros como Iguodala o Pierce, LeBron no está rodeado por el mismo sistema que estos, de hecho, al contrario, Miami está 4º en índice defensivo, sin la estructura de una defensa tradicional, y es una grandísima parte gracias a LeBron. Lo únicoque se puede recriminar, es que todo lo que hace, es como abusón.