Quinteto de la Semana (semana 10)


Vamos con el World Famous’ Quinteto de la Semana:

Gilbert Arenas: El Agente 0 10 reapareció en Memphis porque a Chris Wallace se le apareció Elvis se lo chivaron desde un blog. Desde aquí pedimos a Darius Miles y Antoine Walker de vuelta en la NBA. Porfa. Porfa. PORFA.
John Wall: Por su canasta sobre la bocina para empatar el partido… Oh wait!
LeBron James: Buen gesto el de poner a todo Miami a posar con la capucha para reclamar justicia por el asesinato de Trayvon Martin. Y ya queda menos para saber si bate el récord histórico de PER, esta semana cayó un poco por debajo de la marca.
Kevin Love: Por destacar a uno de los muchos protagonistas de ese partido de 289 puntos y 2 prórrogas… en el que como señaló Hollinger, no anotó ninguno de los dos escoltas titulares (Wes Johnson y Sefolosha).
Bruce Lee: Si la semana pasada retiraban la camiseta de Mullin, esta era el turno de la de Bowen, pero aquí no hubo pitos. Echamos en falta que no le retirarán de una maldita vez la pajarita también.

Tank City

El número 2 en la lista de canciones de Rap americana, y sonando a todas horas en las emisoras del país, es ahora mismo el «Rack City» de Tyga. Dentro de muy poquito podríamos ver en YouTube a unos amigos montándose la versión de temática NBA: «Tank City«. Con este juego de palabras se recogen en Twitter (imposible saber quién lo empezó) los esfuerzos de diferentes franquicias para perder partidos, y así obtener una mejor posición de cara al próximo Draft de la NBA. Una vez que la temporada se da por perdida, los equipos tankean su año, poniendo a jugadores de dudosa calidad en cancha, o probando más tiempo a los jóvenes, aún a sabiendas de que no es lo mejor para el objetivo de ganar partidos.

Pero hay un equipo con un problema mayor: no solo le interesa perder para ganar una mejor posición en esa parrilla de salida que es el Draft, sino que si su elección no está entre las 7 más altas… se quedan sin ella. Los Golden State Warriors traspasaron su elección de este año en 2008 a los Nets, y estos la incluyeron en la operación Deron Williams, así que ahora mismo es Utah los que pueden recoger los beneficios del traspaso de… ¿¡¿¡Marcus Williams?!?!

Marcus Williams, elegido en 2006 en la posición 22 del Draft, y sus 6.4 puntos y 3.0 asistencias por partido en 16 minutos en los dos años que jugó en Jersey, debían tener tan buena pinta para los Warriors, que decidieron dar una primera ronda del Draft condicional por él. Los Nets no la canjearían hasta 2011 por lo menos, y tenía la siguiente protección: los Warriors se la quedarían si estaban entre los 14 peores, se la seguirían quedando en 2012 si estaban entre los 11 peores, y no la perderían tampoco si en 2013 su posición está en el Top 10, la cosa acabaría en un par de segundas rondas en 2013 y 2015.

En principio no parecía tan tan malo. 2011 quedaba 3 años vista, la elección nunca sería un Top 10, y los Warriors solo la perderían si se metían en Playoffs o casi entre 2011 y 2013. Pero aquí empieza a venir lo divertido. Williams apareció fuera de forma, caótico y dando problema tras problema, y no llegó a terminar la temporada en la Bahía, lo cortaron en marzo. 9 partidos, y 53 minutos es lo que obtuvieron por esa posible futura primera ronda. Williams jugó un año más con los Grizzlies, y ahora lleva 2 fuera de la Liga. Negociazo.

Pero esperen, que la cosa es mucho más divertida aún. Te puedes equivocar viendo talento en Williams, un jugador que en su día pintaba a elección de Lotería, pero que dio tumbos en el Draft por nimiedades como ROBAR PORTÁTILES en UConn. Si eso no es una alarma roja, ya me diréis. Se puede pasar el traspaso de una primera ronda, por un jugador que no ha tenido una producción de jugador de primera ronda, porque estaba medianamente protegida. Pero lo que no se puede pasar es lo que hicieron en verano del 2009.

Para poder traspasar su elección de 2010 (recordemos que en la NBA existe la Stepien Rule que prohibe traspasar tu elección de primera ronda dos años seguidos, en honor a un nefasto ejecutivo de los Cavaliers al que le quemaban en las manos) los Warriors no podían tener traspasada la elección de 2011… que estaba en manos de New Jersey. Entonces, ¿qué hicieron? Ofrecerle a los Nets retrasar un año esa elección y ahora la protección sería la siguiente: top 7 en 2012, top 6 en 2013 y top 6 en 2014 más su segunda ronda en 2011 de regalo por las molestias. Al final, por supuesto, ¿que pasó?

Los Warriors jamás traspasaron esa elección un año después.

Rebajaron la protección y retrasaron un año la elección para realizar un movimiento que nunca hicieron.

Y ahora este año, necesitarían quedar en el Top 7 de la Lotería en lugar de en 2011 como originalmente. Y el año que viene, para mantenerla, necesitan un Top 6 en lugar de un Top 10. Y en caso de haber quedado por debajo del Top 10 estos dos años, con el acuerdo original no tenían que entregarla en 2014. Ahora necesitarán también quedar entre los 6 peores dentro de dos veranos.

Los Warriors están desesperados por perder partidos y poder utilizar su elección, en un Draft que puede ser de los mejores en años si la tremenda hornada que se acerca no se va echando atrás (por lo pronto Michael Kidd-Gilchrist, un jugadorazo como la copa de una secuoya, se presenta), por 53 minutos de un base gordo robaportátiles y un posible movimiento a un año vista que no hicieron.

Y ojo, porque esta semana se ha hablado de que están negociando con las Jazz en recuperar la elección. Y evidentemente, tendrán que dar más a cambio, a los ojos de Utah. Algún día de estos, revisaremos los peores negocios con futuras rondas del Draft, y este va a ser uno de los greatest jits. NBA, Where Amazing Happens. Big Things Are Coming. Y todo eso.

Ahora mismo, los Warriors tienen el noveno peor récord de la Liga con 19 victorias. A falta de unos 20 partidos para que acabe esta temporada acortada, necesitan que unos cuantos equipos les pasen por encima porque si no se pueden quedar en la peor posición: teniendo que entregar una buena elección, entre la 8 y la 11, que nunca habrían tenido que dar si no rehacen los términos del contrato.

Como el sistema de lotería, para evitar equipos que se dejen perder descaradamente, tiene una parte de azar, y cualquiera de los 14 peores equipos puede elegir 1º, 2º o 3º, los Warriors podrían quedarse con su elección si quedan por debajo de la 7ª posición por la cola. Como además, otros equipos pueden adelantarles necesitarían uno de los 4 peores registros para asegurarse no caer por debajo del 7. Aún con el 5º peor récord, hay posibilidades, aunque bastante pequeñas, de que Utah acabe eligiendo por ellos. En el siguiente gráfico se puede ver la probabilidad de tener que entregar su elección del sorteo universitario en función del puesto en el que acaben (suponiendo que no hay empates, que cambiarían un poco el panorama)

Como podemos ver, aún acabando como el 5º o el 6º peor equipo hay posibilidades, aunque pequeñas (0.4 y 4.1 por ciento) de que pierdan esa elección, pero ese es el número al que deberían aspirar, ya que por el capricho de la lotería, si se mantienen como el 7º peor equipo de la Liga, las posibilidades de perderla son de un 25%, cantidad nada despreciable. De quedar por debajo (o por encima, según se mire) de esa posición, necesitarían suerte para recuperarla: un 90% de probabilidades de quedarse sin ella si acaban octavos por la cola, y subiendo. En la posición que se encuentran ahora, novenos por detrás, solo tienen un 6.1% de posibilidades de utilizar su elección de primera ronda este verano.

En la 4ª posición por la cola, que garantiza el descanso de espíritu, están Toronto y New Jersey, empatados con 15 victorias, 4 menos que Golden State. Los Nets, que han traspasado su elección a Portland de acabar fuera del Top 3, pueden tener un pequeño incentivo en no hundirse del todo. La 6ª que otorga una salvación virtual está mucho más cerca, Detroit lleva 16 victorias, pero ha ganado 5 de sus últimos 10 partidos y parece querer ir hacia arriba. Cleveland y Sacramento, con 17 victorias, siguen luchando, y deberían pasarlos. Pero como se descuiden, Portland, que solo lleva 21 y pese a tener un buen equipo en pista con Batum o Aldridge también parece que ha sacado los tanques a la calle, les pasará por la derecha.

Por lo pronto el traspaso de Ellis y Udoh, irónicamente, la elección de 2010 que se queria traspasar cambiando la protección (y ojo, porque todas las estadísticas avanzadas ponen un valor bastante especial en la contribución de Ekpe) por un Bogut que no jugará esta temporada y Jefferson es la primera vez que han sacado la toalla blanca a pasear. En pocos días podríamos tener la noticia de que Steph Curry no volverá a jugar en lo que queda de año. Y en el equipo que perdió ayer por 26 puntos en Houston tuvieron minutos los no-drafteados Mickell Gladness y Chris Wright y los segundas rondas Tyler, Jenkins y McGuire. Y Nate Robinson es titular. Nuff said.

Si esto sigue así, no tengan miedo en apostar en contra de los Warriors. Son el equipo que más tiene que perder si no pierde.

Dwight, Deron y El Precio Justo

Uno tenía ganas de escribir un artículo en el que se detallaran todas las cantidades y opciones que tienen los dos mayores peces de ese mercado que se cierra el día 15, Dwight Howard y Deron Williams, pero como ya lo han hecho, esto nos va a permitir no tener que perderse en detalles y poder ir a lo importante, y tratar de añadir algún detalle más que nos parece importante.

Si Dwight y Deron no renuevan este verano con los equipos en los que jueguen el día 16 de marzo, perderán dinero. Bastante, como para pensárselo mucho… pero no tanto como la Liga quiere hacernos creer ni de manera que sea imposible una fuga.

De hecho, tienen en realidad, 4 opciones, no solo 2, porque pueden esperar un año más en ir al periodo de agencia libre. Eso les permitiría ganar algo más de dinero: si renuevan este verano, el contrato que firmen será un 105% del del pasado año, si esperan al siguiente, el aumento es del 8% el próximo año, una diferencia de unos 542.000 dólares. Evidentemente, el riesgo que corren por ganar ese medio millón más (que con los intereses que se generan al ir aumentando se convierten en unos 1.68 millones si renuevan con el equipo, y 3.38 si cambian de aires a lo largo del periodo de 6 años) es que el próximo verano nadie quiera darles un contrato máximo, es decir, en su caso, que tengan una lesión de las que acaban con tu carrera, a lo Brandon Roy o Grant Hill o Spencer Hawes. O peor aún.

La siguiente tabla recoge lo que ganaría Howard cada año en las 4 situaciones indicadas. En verde hemos puesto las temporadas en las que firmaría un nuevo contrato. Como se puede ver, asumiendo que Dwight vuelve a firmar por el máximo en su siguiente contrato (que dependiendo de las opciones sería en verano de 2016 ó 2017) a lo largo de estos 6 años la diferencia sería inferior a 10 millones de dólares. A pesar de que siempre hacemos referencia a ese proverbio birmano, «El jugador NBA, firma dónde más pelas le dan«, y por tanto, no tendríamos duda de que Dwight tiene 10 millones de razones para quedarse en Orlando, en su caso es menos del 5% de los más de 200 kilos que va a ingresar en esos 6 años por jugar y sus contratos publicitarios. Los famosos 30 millones de los que hablan Stern y los propietarios a la hora de resaltar las ventajas que tienen los equipos para retener a sus jugadores con un nuevo convenio, se quedan en unos 10 o menos si el jugador firma el siguiente contrato. En el caso de que Howard se lesione gravemente o su rendimiento se merme tanto entre este verano y el de 2016, como para que nadie le ofrezca un contrato ese año, Dwight perdería un total de 29.4 millones (31.4 si sale al mercado en 2013 en vez de este año). Si todo va bien, las pérdidas, son muchas menos, los 10 millones ya indicados.

Tipo de renovación 12/13
13/14 14/15 15/16 16/17 17/18 Total
Renueva este verano, continúa 19.00 20.42 21.95 23.60 25.37 26.67 137,00
Renueva este verano, cambia equipo 19.00 19.86 20.74 21.68 22.76 24.47 128.50
Renueva verano ´13, continúa 19.54 20.51 22.05 23.71 25.48 27.39 138.68
Renueva verano ´13, cambia equipo 19.54 20.51 21.44 22.40 23.40 24.58 131.88

La cantidad que Deron Williams perdería es algo inferior, al igual que sus ingresos, ya que al llegar un año después que Howard a la Liga, va un paso por detrás en la escala salarial, pero la situación es la misma: firmar por otro equipo como agente libre le cuesta unos 10 millones, más la diferencia entre un contrato por el máximo y aquel que firme en 2016 ó 2017 cuando vuelva a ser agente libre. Si los equipos siguen viendo en él un max player, mejor caso, solo habrá perdido 10 kilitos, si está fuera de la Liga, peor caso, menos de 30.

Y luego hay que tener en cuenta el tema impuestos. Como los residentes de Florida y Texas están exentos de pagar impuesto en su estado (sí tienen que pagar el federal, como el resto de personas en Estados Unidos) si acaban en Orlando o Dallas ahorran un poco más con respecto a, por ejemplo, no sé… Brooklyn. Así, si Dwight cambiara los Magic por los яосдшедя Nets perdería algo de poder adquisitivo, si Deron se fuera de New Jersey/York a Dallas, lo ganaría, y para Howard, Dallas sería un movimiento lateral. Obviamente este cambio también influye sobre el dinero que entra por otras vías, como los contratos publicitarios.

Ahora nos vamos a centrar en otro aspecto: ¿cuánto costaría firmarlos como agentes libres este verano? Howard puede firmar por 19.00 millones y Williams por 17.18, por lo que, si no están dispuestos a perder más dinero, se necesitan 36.19 millones de espacio bajo el límite salarial para poder firmarlos a los dos. Si Dallas, rumoreado destino para la pareja, se deshiciera de todos sus jugadores, y se quedara solo con Nowitzki, solo tendrían 31.93 millones libres por lo que tendrían que renunciar a 4.26 millones por año, unos 28 millones más entre los dos por 6 años, unidos a los 20 que ya estarían dejando en la mesa por irse en verano. Aún suponiendo que Cuban se deshiciera de Marion/Haywood, Beaubois, Jones y el resto de contratos parcialmente garantizados (Odom, Carter), la opción parece remota: una cosa es que pierdan 10 millones cada uno, y otra es perder 24.

Los Nyets, por su parte, tendrían comprometidos 40.56 millones en 9 jugadores para la próxima temporada. Esta cantidad asume que Deron renueva, que Farmar y Shawne Williams ejercen sus opciones, de 4.25 y 3.14 millones respectivamente (que viendo lo visto, deberían hacerlo), que los Nets no renuevan por un año a Damion James y que sus elecciones del Draft de primera ronda acaban siendo las que son ahora, la 4ª y la 15ª, y tendrían que convertir a Brook Lopez en agente libre sin restricciones y perder también la opción de saltarse el límite para renovar a Kris Humphries. Esta situación dejaría un espacio de 17.49 millones, lo que deja a los Nets a 1.51 millones del objetivo (y añádanle 4.19 millones más, si quieren extender una oferta por un año más a Brook Lopez). Por tanto, los Nets, para poder juntarlos a los dos, tendrían que convencerles de rebajar sus sueldos 1.51 millones entre los dos, o convencer a Farmar y a Willams de no ejercer sus opciones (liberarían 3.78 y 2.66 millones de cara a firmar a Dwight) o mover, de aquí al 15 de marzo, o durante el Draft, una o varias del resto de piezas que tienen: Morrow (3.53 millones liberados a efectos del tope salarial), Petro (3.03), Brooks (0.69), Jordan Williams (0.29), su elección de Draft (ahora mismo, al ser la cuarta, cuenta 2.63 millones contra el tope) o la de Utah (0.97).

Por tanto, parece muy fácil que los Nets se deshagan de esos 1.51 millones, o incluso de 5.7 para poder juntar a Brook con el dúo de agentes libres. Si su propia elección del Draft queda al final por debajo de la 4ª (y hay 4 equipos empatados a 13 victorias, y uno con 14, además de la Lotería, por lo que podrían acabar con la 8ª o la 9ª muy fácilmente) tendrán más espacio salarial. Si Farmar y/o Williams colaboran, y deciden no ejercer sus opciones y tratar de firmar un contrato de larga duración, ya lo tendrán hecho. Y si alguien acepta, por ejemplo, comerse a dos de tres, de entre Petro, Farmar y Shawne, contratos que acaban en 2013, a cambio de la elección de Lotería de Utah, es otra manera de hacerlo. Así que los Nets podrían juntar a Dwight, Deron, Lopez, Brooks, Morrow y su elección de este año en el Draft para inaugurar el chabolo de Brooklyn. Mal no suena. Otis Smith se está tirando de los pelos.

Estén atentos a los movimientos que los Nets hagan en esta dirección. A no ser que ya conozcan la decisión de Farmar o Shawne, para lo que viene bien tener un ruso de reputación intimidatoria al cargo, o que quieran esperar al Draft, deberían mover un poco de salario ya mismo.

Y atentos también a lo que puedan hacer otros equipos. La fórmula mágica para saber si se puede ofrecer el máximo a los dos sería la siguiente: los contratos y obligaciones del equipo para la próxima temporada tienen que sumar un total inferior a 21.869.847-473,604*(12-número de jugadores bajo contrato y elecciones de primera ronda). Para firmar a Dwight solo, 39.047.642-473,604*(12-número de jugadores bajo contrato y elecciones de primera ronda). Y para hacerse con los servicios de Deron, 40.866.205-473,604*(12-número de jugadores bajo contrato y elecciones de primera ronda). Todo lo que se esté por encima de esa cifra es dinero al que los jugadores tendrían que renunciar.

Por ejemplo, en el caso de Boston, el año que viene tendrán 4 jugadores bajo contrato (asumimos que Bass no ejerce su opción porque creemos que puede sacar un contrato de más de 4.25 millones fácilemnte) y 2 primeras rondas, ahora mismo, la 16 y la 23. En total, estas obligaciones suman 32.89 millones. Lo que necesitarían tener comprometido para tratar de fichar a los dos serían 19.03 millones, para fichar a Dwight, 36.21 y para fichar solo a Williams, 38.02. Podrían firmar un contrato por el máximo a cualquiera de los dos, pero necesitarían limpiar 13.86 millones para tener la parejita.

Ahora mismo, y todavía con tiempo por delante para hacer más movimientos, solo New Jersey sería capaz de ofrecer el doble máximo sin hacer un gran movimiento (como cortar a Nowitzki, Pierce o a Granger). Así que si soñáis con un Deron para Dwight, a día de hoy, solo Brooklyn puede ser el escenario.

10 razones para traspasarte

Después de ver como un tipo que hace un 18/17/20, y que no acaba contrato, ni amenaza con irse, lleva años en el mercado, hay que plantearse y enumerar las razones que pueden llevar a Danny Ainge a querer traspasar a Rondete.

Ainge necesita gente que sonría a su alrededor
Primero se cargó a su amiguito del alma y adalid de la seriedad, Kendrick Perkins, ahora le toca a él. Aunque Garnett o Pierce sean serios, de vez en cuando tienden al histrionismo, pero Rajon más bien da miedito.

Danny era más de Sonic
Y no lleva nada bien que Rondo sea Earthworm Jim.

Por consejo presidencial
Como cuenta Shaq en su libro, al parecer Obama le dijo a Ray Allen, «Hey, Ray, ¿por qué no enseñas a tirar a este chaval?«, apuntando a Rondo. Teniendo en cuenta que el POTUS, según él, se subió al carro de Jeremy Lin antes que nadie, ¿por qué desconfiar de sus dotes como ojeador?

Para motivarle
Parece que a veces, después de oír los rumores de traspaso, Rajon juega mejor. Así el dopaje de Rondo le resulta legal y gratis a su GM.

Para quitarse a todos los jugadores responsables de la temporada 2006/2007
Solo Paul Pierce que supuestamente, también ha estado en el mercado, y él, en su temporada de novato, quedan del equipo con el 2º peor registro de la historia Céltica (24-58) y el peor con Ainge mandando. Además, esta fue la última temporada en la NBA de Olowokandi, y asumimos que su hedor todavía debe persistir 5 años después.

Por su huraño carácter
Desde su época de Kentucky se lleva oyendo la cantinela de que es difícil lidiar con este chico, y episodios como el que relató Steve Bulpett en el Boston Herald, que le sitúan rompiendo pantallas tras tirar botellas de agua por el enfado durante una sesión de video, no ayudan a cambiar a esa noción. En todos los deportes, hay entrenadores que, por mucho talento del que sus jugadores dispongan, no están dispuestos a aguantar según qué cosas.

Para mejorar el equipo
Rondo es un jugador superlativo, con uno de los salarios más razonables, si no el más razonable para un All-Star que no está en su primer contrato, y en una de las posiciones de más impacto en la pista. Pero todavía tiene problemas con su tiro (va camino de otra temporada por debajo del .500% de True Shooting, lo que le pone en el percentil 35 entre toda la Liga y en el 32 de los bases, y por debajo del .600% en tiros libres, 117 de 120 jugadores), los equipos le pueden flotar descaradamente, por lo que defender a Boston, especialmente para los equipos disciplinados, bien entrenados en defensa, y con una presencia intimidatoria en el medio, se hace algo más fácil. El Game Score (el análogo a la Valoración creado por John Hollinger) del partido de su triple doble, fue de 22.8, su 5ª mejor de la temporada, porque falló 13 tiros y 3 tiros libres. Chris Paul o Derrick Rose han tenido 8 partidos superando esa marca.

Y los nombres que han sonado en un posible traspaso también están en la élite de la Liga. No se ha hablado de cambiarlo por futuras elecciones del Draft, o por contratos que terminen. Si la contraprestación es Paul, Howard o incluso Gasol, hay que escuchar.

Al final no nos han salido 10 razones, pero así podíamos hacer la gracia en el titular… y mejor dejarlo así que inventarnos varias de relleno, ¿no?

All-Star Weekend Sunday: Domingo de pasión

Domingo, día grande. Ya lo hemos dicho alguna vez, que es imposible para una sola persona cubrir todos los eventos del All-Star. Por varios motivos. De algunos, ni te enteras. Otros, son coincidentes en tiempo. Y luego están aquellos que se hacen en localizaciones alejadas del sitio donde te encuentras o puedes llegar. Este efecto se acrecenta sobremanera en las extendidísimas ciudades norteamericanas, y se hace insufrible en una ciudad con el tráfico de Disney, Universal y compañía, en temporada alta. Y el último factor: hay eventos que no puedes ir, porque el cuerpo y las fuerzas no te dan.

Por unas cosas y otras, a las que sumar que el domingo es además el día con la programación más escasa, nuestra agenda hoy no empezaba hasta las 11:45, hora en la que teníamos cita con Derrick Rose, gracias a nuestros amigos de adidas, que iba a firmar autógrafos en la pista que Foot Locker había montado en medio del Florida Mall, un mega centro comercial de esos de los que gustán por aquí.

Con DJ presente, pinchando sobre todo música de Kanye West, ese otro genio de Chicago, Poohdini Rose llegó con puntualidad inglesa, todo un hito, porque la media de retraso debe estar en los 10 minutos, y atendió a la prensa antes de empezar firmar autógrafos a los allí presentes.

Preguntas de todo tipo, saludos esta vez, creo que a las Filipinas y Taiwán, y regocijo por el nuevo contrato por 13 años y de 185 a 250 millones, dependiendo quién dé la cifra, que hace que adidas pague tanto o más a Rose por llevar su ropa, que Chicago por jugar. De hecho, David Stern fue preguntado ayer, y aseguró que ha habido conversaciones con marcas de calzado deportivo para asegurarse que no hay incentivos por acabar en equipos de mercados grandes, y es que el poder que los patrocinios están adquiriendo en el mercado deportivo es importantísimo.

Rose ya está en el tercer mayor mercado de América y no necesita moverse, así que pueden estar tranquilos. Tímido y reservado, es muy diferente al resto de personalidades que pueblan la conferencia Este en el All-Star, como se vería más tarde durante las presentaciones del partido. Durante los próximos días, leerás más sobre el MVP en nuestra página, y compatiremos contigo todo lo que nos contó.

Cuando terminamos de hablar con Derrick, nos escapamos corriendo al Convention Center para hacer una visita fugaz al NBA Cares Special Olympics Unity Sports Basketball Game (sí, los nombres oficiales son así de largos, no sé como hacen para tuitearlos) en el que estarían gente como Durant, Drexler o Kemba Walker. Aquí, sentimos miedo por primera vez en todo el finde, cuando Dikembe Mutombo le dijo a uno de sus ¿hijos?, ¿nietos?, «Who wants to come with me». Ya sabemos todos lo que pasó la última vez que Mutombo empezó una frase por «Who wants…», allá en Georgetown, y no queremos ni una parte de eso.

Antes de volver al Downtown, al Amway Center, nos pasamos por la Media Suite que adidas tiene montada para la prensa en el lujoso Peabody, que linda con el Convention Center. Allí pudimos ver las equipaciones que los jugadores iban a usar esa misma noche en el All-Star, y le echamos un ojo a las bambas de Dwight Howard y Derrick Rose, que aprovechan la noche que pueden durante el año para darle colorido a sus zapatillas, y esta vez van de naranja para representar el Orange County en el que nos encontramos y el buen tiempo del Estado del Sol, Florida.

Las equipaciones, son las más ligeras que hayamos visto para jugar al baloncesto, con las costuras reducidas al mínimo. Además, para los jugadores que así lo desearan había modelos más ajustados como los que lucieron el propio Howard y Russell Westbrook. Después de agradecer a adidas el magnífico trato que nos prestaron y su amabilidad, ahora sí, carrera hasta el corazón de la ciudad.

Al llegar al pabellón estaba Flo Rida cantando en el concierto que montaron fuera del Amway, en la calle Church, que era solo para gente con entrada para el partido, y después de escuchar un par de temas, a entrar al pabellón a cenar (el trato y la inversión que hacen en la prensa es exquisito) y aprovechar para salir a pie de pista y ver que se cuece antes del partido. Cuando limpiaron la zona a media hora para que empiece el partido, vimos por el pasillo a muchos de los invitados que ocuparon las primeras filas, hubo un avistamiento de Gortat, y comprobamos con cierta incredulidad que el público que está bajo el escenario para la actuación previa al partido de Nicki Minaj primero, y de Pitbull después, son invitados sin entrada que traen al pabellón para animar puntualmente, en lugar de dejar a la gente que ha pagado su ticket acercarse. Justo antes de subir a nuestra posición, nos cruzamos con Chris Brown por las zonas donde se sitúa la gente que va a actuar. Como el nuevo single de Pitbull tiene su aparición en el estribillo, sumando 2 y 2 quedaba claro quién iba a ser ese «invitado especial» del cubano que llevaban días anunciando.

De la actuación de la Minaj no puedo elaborar mucho, porque ya he comentado alguna vez que estamos detrás del escenario y todo lo que pasa allí lo vemos un tanto mal, vamos, de hecho, yo lo veo por el Jumbotron, así que no os puedo contar mucho más que lo que visteis en el sofá. Luego, por supuesto, subidón de azucar y dentera con el himno de Canadá, piel de gallina con el de Mary J. y empieza el espectáculo.

A los pocos minutos nos tenemos que envainar lo que dijimos ayer sobre que el concurso de mates no ganaría tanto en calidad con los James o Westbrook porque los angelitos salen lanzados y con ganas de machacar, y demuestran que están a un nivel atlético superior a lo que vimos el sábado. Aunque, también es verdad, que el concurso de Griffin el año pasado no lo reflejó, tampoco.

El ritmo de los 6 primeros minutos recordó al partido de Rookies, ya que el Oeste se ponía en proyección de más de 190 puntos. Luego el tono de locura remitió un poco, y aunque la defensa siguió siendo matadora, no fue el despiporre inicial. Como siempre, impresiona ver en vivo la rapidez de ejecución, la precisión en el lanzamiento y las acrobacias de estos tíos. Cuando los estás viendo el tiempo vuela: parece que han pasado 5 minutos, y te has plantado ya en el descanso, y está Pitbull berreando.

El espectáculo del cubanito que está tostadito pese a ser más blanco que Chris Mullin (tremendas ovaciones y puestas en pie a los antiguos miembros del Dream Team, y una muy especial a Magic Johnson) fue tremendo. Quizá no este al nivel del descanso de la SuperBowl, pero no se le queda tan lejos. Y entre terminar la actuación de Pitbull y salir por la puerta del Amway, el reloj diría que pasaron un par de horas, pero yo apostaría por 5 minutos. El final del partido fue bellísimo, gracias a que el Este se pusó a la par, y en cuanto acabó, corriendo al ascensor para invadir la zona mixta. Aprovechamos para hablar con Chris Paul, que mostró una cara de felicidad tremenda cuando por fin le dejamos tranquilo. Quién sabe por cuántas grabadoras, entrevistas y conversaciones pasan estos tipos en 3 días. Ya sabemos que va en el (muy buen) sueldo, pero el agotamiento de tanta historia debe ser descomunal. También escuchamos un poco lo que Marc tenía que contar, y fue una pena no haberle sacado una foto de la cara que puso cuando un periodista le mal comentaba como acuerdo casi cerrado el traspaso de su hermano a Toronto, para que juegue con Calderón. Cuando leímos al llegar al hotel los cotilleos, ni siquiera era Toronto el supuesto destino de Pau, sino Orlando, pero qué más da, aquí el caso es tirarla. Otra regla de la zona mixta que se cumple con alguna excepción: cuanta más gomina tenga el periodista, más posibilidades que la pregunta sea un desastre.

Para cerrar el día y el fin de semana mágico, fuimos al Media Hospitality que la NBA organiza para la prensa en el Marriott, donde se alojan muchos de los periodistas, y en la que nos tienen preparado algo de cenar y ponen vino y unas cervecitas para soltar la charla con el personal.

Buen fin de fiesta de un inolvidable fin de semana. Visto y no visto. El año que viene espera Houston.

All-Star Weekend Saturday: Desde Orlando con Amor II

Vamos ahora con la segunda parte de nuestra experiencia en el Sábado Santo: cómo se viven los concursos desde el Amway Center en Orlando.

Cuando la actividad empezó con el Shooting Stars a las ocho y cuarto de la tarde, había poco más de media entrada en el pabellón. Los americanos, muy amigos de tomarse descansos durante los larguísimos eventos deportivos (este duró 3 horas) pagan millonadas por la entrada para prestarle atención solo a lo que les importa.

Constatamos durante el concurso de tiro que Allan Houston lo sigue teniendo (además cuando le vimos por la tarde, está IGUAL que cuando jugaba, es sobrenatural), que Kenny Smith está en el club ‘Melo de cañoneros de media cancha y que Jerry Stackhouse y Steve Smith intercambiaron los sitios, y nadie se dio cuenta porque tiene sentido: Stacky es casi más veterano que Smith ahora mismo.

Lo bonito de seguir el concurso desde uno de los fondos del pabellón es que veías perfectamente lo que iba a ir dentro o casi, pudimos «cantar» todas las canastas.

El concurso de habilidades es probablemente el que menos gana en persona, en mi opinión. Es divertido oír los «Ohs» del pabellón a cada tiro/pase fallado y se hace más evidente cuando un jugar pasa de currárselo, como Tony Parker, ganador a la postre, hizo en la primera ronda.


TP lo hizo sobradísimo, como siempre. Y si después de estar un rato con él y oirle hablar no le pones segundo, detrás de George Clooney en la lista de «Tíos que no querrías dejar a solas con tu mujer», es que no tienes aprecio por tu relación.

Mientras, por la tribuna de prensa no nos dejaban de llegar hojas con toda la información de los concursos: cada tiro, cada fallo y cada tiempo, estaba todo. También nos llegaban con una rapidez asombrosa las fotocopias con las declaraciones de los jugadores en rueda de prensa, ya transcritas, por si queríamos utilizarlas.

Otra gozada de ver el All-Star en vivo y en directo es el entretenimiento que tienes mientras en la tele están en publicidad. No sé exactamente qué se pudo ver desde casa y qué no, pero nosotros tuvimos al grupo de drumline de los Orlando Magic; los Pentatonix que ejecutaron una versión a capella del «E.T.» de Katy Perry, entrevistas a Diddy y Kevin Hart, Craig Hodges tirándose unos triples para revivir sus actuaciones récord, los bailes de las mascotas de Bulls, Cavaliers, Bobcats o Magic que andaban por allí, las cheerleaders, un violonchelista que hacia beat-box mientras tocaba, y juegos de preguntas a jugadores como Deron Williams o Kevin Love en el videomarcador. Y alguno más que no recuerde.

Si el concurso de mates fue decepcionante (ya llegaremos a ello) el de triples, todo lo contrario, yo lo viví como uno de los más interesantes. Me da un poco de pena por Anthony Morrow que se curró mucho todo el rollo de la camiseta de Petrovic y parecía el más ilusionado con el concurso, pero al hablar con él estaba clarísima su ansiedad, y si algo hemos aprendido, hablando con los ya veteranos del concurso (Durant, Jones) es que la concentración exagerada en este concurso acaba resultando contraproducente. Hay que soltarse, relajarse, encontrar el ritmo y pensar solo en el siguiente tiro.

El propio Jones, que nos daba esta receta, no tuvo en cuenta su propio consejo al principio de la primera ronda, en la que claramente se dejó influenciar por los tempraneros fallos. Eso sí, la cerró con un último carro memorable. Ya comentamos en Twitter que los micrófonos de las canastas (o los altavoces) que amplifican la señal, te lo dejaban oir todo, y en este concurso de triples se oía perfectamente cuando el tiro no tocaba nada más que red. La posición en la que estábamos era perfecta para seguir los tiros desde las esquinas, y el último carro del de Miami fue sencillamente perfecto. Hubiera metido 15 más así.

Por cierto, si algún ojeador estaba viendo ayer el concurso, los informes de Miami a partir de hoy tendrán un anexo con la esquina desde la que se puede dejar tirar a Jones y la que no.

El mayor zumbido de la noche hasta el momento se lo llevó, Ryan Anderson, favorito del público por estar en casa, y que además tuvo opciones de colarse en la segunda ronda hasta el final.


Ayudó mucho al ambiente, que si bien Anderson quedó fuera, las estrellas, Durant y Love, siguieron adelante. Aunque el nivel de decibilios y cariño a Anderson fue mucho mayor, la lucha entre Kevins fue lo suficientemente interesante para mantener el zumbido en el respetable.

Aquí empezó la Wi-Fi a jugar con nosotros, y no pudimos mandar el tweet «Gana Kevin» que teníamos preparado. Cuando Internet volvió, nos alegramos de no haberlo hecho: se le había ocurrido lo mismo a todo el mundo.

Y así llegamos a la joya de la corona, el momento más interesante del día: el concurso de mates. Vaya por delante, que pareciéndome flojito, no me parece ni de lejos el peor (sin pensarlo mucho 2004, parece insuperable en ese aspecto) y al menos tuvo un mate memorable, que va a quedar en el recuerdo, que sujetará el recuerdo de este año, que basta y sobra para ganar con un nivel como el que vimos, que no se me olvidará nunca: el segundo, con dos balones de Jeremy Evans, nuestro favorito moral, aunque temíamos el efecto Rubio y el efecto Yao en las votaciones del público.

Estar entre bambalinas en un evento de este tipo le quita un poco la sorpresa: vimos la moto detrás de una tela cubierta cerca de la rampa entrada, entrevistando a Jeremy Evans se le escapó una sonrisilla que nos daba que pensar que no iba a recibir la ayuda de ninguno de sus compañeros, pero sí de alguien «externo», y también vimos antes de tiempo el rack de luces que utilizó Paul George aunque en este caso, teníamos mucha menos idea de para qué se iban a utilizar.

Hubo muchos abucheos para el primer mate de Evans que se equivocó muchísimo matando esa pelota en lugar de dejarla pasar, seguramente preso de los nervios, pero se metió a buena parte del público otra vez en el bolsillo con el segundo. Y  hemos dicho parte, porque todavía hubo gente, aunque mucha menos, que le abucheó al terminar el concurso, y ser declarado el ganador.

Además, lo de la camarita, al menos en el pabellón, no sé en la retransmisión, lo explicaron tarde y mal, después del mate. Y el no explicar los props bien, y antes de usarlos sienta fatal al público. Que se lo digan a Rudy y su camiseta de Ricky Martin.

El numerito del tercer mate, con Kevin Hart y su metro cincuenta o así de por medio, puede que no haya gustado mucho en casa, pero aquí, que el cómico Hart es bastante querido, tuvo su apoyo. Y esta vez, sí que fue presentado e introducido con la complicidad del público.

El numerito de Paul George sí que se debió de ver mejor en el sofá donde habitualmente estamos, que desde el pabellón. Yo solo vi luces de navidad de camino al aro, lució muchísimo más después en el Jumbotron (que por cierto, el del Amway es descomunal).

Y respecto al mate de Budinger con Ceballos, no fue ni siquiera el mejor homenaje a Cedric de todo el finde. Lo hizo muchísimo mejor K-Dobbs en el concurso amateur Slam Dunk Showdown, saltando por encima de gente, por donde también apareció Ceballos. Creo que no hace falta elaborar más.

De Derrick Williams, qué decir. Pues que se está disputando el título de gran perdedor del finde, en esa carrera con tres favoritos: él, el tráfico de Orlando entre Downtown y el Convention Center, y el periodista Chris Sheridan. Añadiríamos a Kobe, pero está soltero, se sale con la suya siempre y no nos extrañaría que hoy nos dedicase 50 puntos.

El viernes, Williams hizo un partido flojete, y eso que se le veía con ganas de chupar y jugársela, pero no le salieron las cosas, y eso que fue una triste pachanga. Alerta roja. Y ayer, no supo aprovechar los puntos extra de la aparición de Ricky; el uso de una moto como simple adorno, porque no fue más que eso, le salió por la culata y ni siquiera aprovechó la ventaja que tenía frente al resto de participantes, su potencia. Igual el medidor que se curraron los genios del MIT le hizo justicia a esta parte. No lo sé, porque desde mi posición jamás supe el resultado de las mediciones, otro fallo comparable a lo de la cámara de Evans. Pero todo lo que no fuera victoria aplastante del otro D-Will, es otro tachón que ponerle.

Del concurso de mates en general, ya hablé el año pasado, y yo soy de la opinión, que (casi) todo está inventado y que hemos llevado la capacidad atlética hasta el límite. En lo único que nos podemos sorprender, como mucho, es en la publicidad que crearían los nombres y las estrellas de la Liga, a las que o convences en los dos primeros años de su carrera de venir, o les pones «Un millón de dólares» (inserte voz del Doctor Maligno) delante como sugirió BronBron (no es listo, ni na, el tío) u olvídate. Y respecto a lo que dije el año pasado, y después de verlo repetido varias veces este finde, tengo clarísimo que el Showstopper que se sacó de la manga DeMar DeRozan es el mate más infravalorado y Vincecartiano que recuerdo. El mejor con mucho desde el 2000. Y me da mucha pena no haber hecho aún más hincapié en su día de lo espectacular que fue.

Nos alegramos mucho por Evans que tiene pinta de buen tío, era el humilde y el lin-vitado a última hora (que no es libráis de Jeremy, no). Estaba un poco preocupado cuando le preguntamos por ser desconocido para el público, pero esperaba que sus mates, (bueno, al final fue su mate, así en singular) hablara por él y tuvo un poco de suerte que la victoria coincidiera este año con las rebajas.

Y la experiencia de vivir un concurso de mates en directo, incluso una descafeínado y con sacarina como este, es mejor de lo que uno se imagina. Se oye la ilusión, la emoción, la excitación y la anticipación. Cuando el mate merece la pena, y por desgracia eso solo sucedió una vez, sientes como todo tiembla.

Sentir, de eso trata todo esto, ¿no?

All-Star Weekend Saturday: Desde Orlando con Amor I

Como hicimos para el jueves, vamos a dividir la crónica del sábado en 2+1 partes, 2 desde Orlando y 1 desde la adidas All-Star Viewing Party en Madrid.

Nos vamos primero a Orlando, donde el día empieza pronto porque no queríamos perdernos como recibía el públicp de la Jam Session a Jeremy Lin, que iba a las 10 de la mañana a firmar autógrafos. Antes, a las 9 (aunque no apareció casi hasta menos cuarto) estaba programada una sesión con Blake Griffin.

Lin demostró que está al nivel mediático de Bryant, Howard o James ahora mismo y podría perfectamente disputarles la corona. Ya hemos dicho por Twitter, que sin duda alguna, las camisetas de Lin, ya sea la de juego o las múltiples que hay con diseños haciendo alusión a la Linsanity han sido, tanto o más numerosas que las de Dwight Howard entre el público este fin de semana.

A las 10:30 tuvimos un rato para hablar con las 24+1 (Joe Johnson también andaba por allí, se ve que le encanta el All-Star) estrellas antes de que «entrenaran» en la pista central de cara al público.

Si uno quería coger la pole position, la experiencia tiene un poco de cita a ciegas. Nos concentrábamos en una valla, y los jugadores se iban poniendo según aparecían por allí. Por lo tanto había dos opciones, coger sitio y esperar a ver que jugador traían a tu vera, o esperar e ir a la caza del deseado con el riesgo de quedar en 3ª o 4ª fila, con una barrera de cámaras por delante.

A nosotros nos tocó Kevin Durant, y durante la próxima semana os contaremos todo lo que nos dijo este fin de semana, ya que ayer también hablamos con él… y quién sabe mañana. Como siempre, el turno de preguntas fue un auténtico freak show. Preguntas serias se intercalaban con frivolidades sin sentido, teles cristianas que venían a traerle el mensaje de la Biblia, y televisiones asiáticas de limitadísimo nivel de inglés que piden un saludo a la cámara de su país: «Kefin… plis… Jilou, t-t-t-t-t-u (silencio) camra»

Al acabar con Kevin, vimos la tremendísima marabunta que se había organizado delante de un Kobe Bryant, que tardó en salir algo más que sus compañeros, y que por tanto, hablo mucho menos. Bryant parecía pieza jugosa por muchos motivos: cuando le apetece manda hachazos y recados a todo lo que se mueve, los Lakers están en una situación convulsa, la fecha límite para hacer traspasos se acerca, y Rasheed Wallace podría convertirse en Lacustre. Además, no deja de ser uno de los mejores jugadores de la actualidad… y de la historia.

Pero la intervención no fue para tanto. Confesó que se puso «malo» para no oír preguntas ridículas (y cuidadín, que visto lo visto por el nível, no vamos a ser nosotros los que le culpemos), y las únicas boutades fueron dirigidas a los Clippers

Cuando terminaron de atendernos, el entrenamiento empezó y Kobe y Bynum lo comenzaron sentados en el banquillo, mientras sus compañeros empezaban a tirar, ya dirigidos por Brooks. Bynum, de hecho, se pasaría todo el rato con hielo en la rodilla derecha y con cara de pocos amigos.

Los equipos, que comparten pista, se cambian de lado intermitentemente mientras siguen tirando, y así se acercan momentáneamente por nuestro lado los jugadores de la Conferencia Este.

Kobe bromea, sobre todo con Westbrook y Durant mientras que Nash no para de hablar y gesticular con Brooks y Cheeks. De hecho, salvo por los 5 últimos minutos que se puso a hacer poesía en movimiento, vamos, a tirar a canasta, Steve no paró de cascar con Brooks. Si no fuera porque con Westbrook ahí parece imposible que estén buscando un base, cualquiera diría que Brooks andaba de cortejo del canadiense. Love, Aldridge y Gasol también parecen haber formado otra mini-pandi, a la que luego se unirían los Thunder cuando Kobe poco después volvió al banco.

En el único momento que Brooks intenta hacer algo con el equipo, la cosa le dura dos repeticiones. Ensaya una jugada en la que el base pasa el balón a un ala pívot abierto, que vuelve al top of the key para devolvérsela al base y ejecutar con él pick’n’roll, que acaba con el base pasándosela al pívot que quedaba dentro de la pintura, que se la vuelve a devolver al base. Vamos, que «ensayó» (la hicieron dos veces, contadas, una y dos) una jugada más compleja para el All-Star que cualquiera que usan en OKC.

Para terminar el entrenamiento a lo Iverson, vuelven a repetir el numerito que ya hicieron los rookies de tratar de batir el Guinness de 11 canastas desde el medio de campo en un minuto, con un equipo de 5.

El Equipo Oeste con Durant, Love, Aldridge, Westbrook y Paul, anotaron solo 1 en el primer intento y 2 en el segundo. En el Este, James. Rondo, Pierce, Anthony y Williams, empezaron con 5, casi todas, o todas de ‘Melo y en la siguiente ronda hicieron 7, con el mérito algo más repartido. Ya sabéis, si tenéis que apostaros algo con ‘Melo, mejor los chinos que los manzanazos de medio campo.

Al terminar, los jugadores tiran pequeñas pelotas al público, y el que mejor se lo pasa es Paul Pierce que se ensaña lanzando fastballs al personal. Al que pillaran despistado debió de dolerle.

En lugar de ver el concurso de triples de las celebrities, en el que repetían algunas de las estrellas de ayer, con la lección bien aprendida, esta vez decidí coger algo de comer y aprovechar para informaros por Twitter desde un punto con buena conexión.

A toda prisa, vuelta a las 2 de la tarde a la pista central del Convention Center, en la que los mejores jugadores de la D-League, la liga de desarrollo, se encontraban en su All-Star. El partido, muy competitivo, aunque dejó momentos para el espectáculo. Vimos a Daryl Morey, GM de los Houston Rockets y estuvimos todo el rato muy cerca de Mitch Kuchpak, el máximo responsable de los fichajes en Los Angeles Lakers. Muy tranquilo, apenas prestó atención un par de veces a su smartphone durante el partido. Con 3 jugadores de los D-Fenders, el equipo asociado a los Lakers en el equipo del Oeste, uno de ellos el MVP y antiguo Campeón del concurso de mates de la NBA, Gerald Green, Mitch miraba de vez en cuando la chuleta con la información sobre los jugadores. Por los momentos en los que la miró, parece que Marqus Blakely y Blake Ahearn llamaron su atención. Estos dos jugadores y JamesOn Curry fueron para mí los que mejor pinta tuvieron, aunque Green se llevara el MVP apoyándose en el apoyo del público por los mates que hizo y un poco de chuponismo.

En el descanso, tuvimos el concurso de mates, el segundo de tres que vamos a ver en estos dos días. La nota de diversión la puso Zach Andrews que se disfrazó de Grandmama, haciendo un homenaje a Larry Johnson, peró el ganador fue L.D.Williams en lo que con un poco de maldad, mucha gente describió como el mejor concurso de mates del día.

Al salir nos encontramos con John Hollinger, gurú de las estadísticas avanzadas de la ESPN; Allan Houston, que trabaja para los Knicks y el jugador de los Nets, Andre Emmett.

Y rumbo para el Amway con holgura a la rueda de prensa del comisionado David Stern, para llegar a tiempo, que con el tráfico de esta ciudad, los viajes dentro y fuera de Downtown siempre llevan más tiempo de lo previsto y hay que planear de acuerdo a eso. Como había un ratito de margen, se pudo cenar en la sala que nos preparaba con total hospitalidad la NBA, y salir a la pista a dar un paseo y ver como la han ambientado para los concursos. Por allí vimos la moto que luego utilizaría Derrick Williams cubierta con una tela, y ya nos empezamos a imaginar que tendría algo que ver con el concurso de mates. Curioso que no nos dejaran salir a la pista con el Sprite del comedor: no querían que ningún producto Coca-Cola pudiera salir en cámara. Ese tipo de cosas que hablan del nivel de detalle y cuidado con el que se llevan las cosas a este nivel.

La rueda de prensa de David Stern, que se llenó por completo, y donde estaban algunos de los periodistas más conocidos del panorama NBA, tanto a nivel local, como nacional, todo un quién es quién de la profesión, dio un buen repaso a todos los puntos de actualidad de la Liga. Merecería una entrada en la web para ella sola, pero os resumimos lo más importante.

Habló de una posible vuelta a Orlando para celebrar el All-Star en un futuro muy próximo en un pabellón como el Amway Center, al que piropeó; se congratulo de lo bien que ve a la Liga después del cierre patronal; resaltó que el nivel competitivo va a aumentar y el nivel de los equipos se va a igualar con las nuevas medidas; volvió a reseñar que el número de lesiones sigue igual que en pasados años, y que lo único que ha aumentado es el número de días perdidos y que para evaluar las ciudades que se eligen para albergar un All-Star, el mayor corte está en el número de habitaciones de hotel,

Respecto a las ciudades en las que el futuro NBA es etéreo, anunció que había tenido una reunión con el alcalde de Sacramento para ver como llevan el asunto del nuevo pabellón, con la fecha límite del 1 de marzo, todavía en pie, reconoció que el único obstáculo que existe ahora mismo es el dinero, y que la NBA no prestará ni un quarter a los Maloofs.

En cuanto al futuro de los Hornets, anunció que había dos grupos interesados en ellos, pero que estaban pendientes de llegar a un acuerdo con el estadio de Louisiana para mantener al equipo en New Orleans. Uno de los dos grupos, el que tiene algo de ventaja, está basado en inversores californianos, y descartó que el segundo grupo tuviera nada que ver con Seattle, ciudad de la que comentó que necesitará encontrar un equipo que quiera moverse allí ya que espera que los Hornets y los Kings se queden en sus respectivas ciudades. Descartó ampliar la Liga para darles un equipo, ya que no ve más de 30 equipos en Norteamérica, pero que en Europa, por ejemplo… ya veremos. Dejo la puerta más que abierta para un futuro algo lejano, pero pasándole la responsabilidad a Adam Smithers Silver, al que reconoció en público como futuro sucesor, y en el que delegó casi todas las preguntas relativas al futuro de la Liga.

Tampoco se dieron fechas de partido de pretemporada o de temporada regular fuera de Estados Unidos, pero Londres y Shanghai van a ser destinos seguros el próximo octubre.

La verdad que estar allí en una rueda de prensa de este tipo, impresiona. El oficio de David Stern es infinito, manda los mensajes y dirige la rueda de prensa como él quiere, y cuando le intentan meter en un jardín, el que sale mojado es el periodista. La cita de la noche fue el «Life is a negotiation» que utilizó en repetidas ocasiones entre las risas del personal. No tiene miedo de responder ninguna pregunta, y contar hasta donde puede contar, ni de guardarse las cartas. Jugar al póker con este hombre, tiene que ser terrible.

Preguntado por un Chris Sheridan, que vino a dar la nota, como todo lo que hace últimamente (ahora que tiene página propia se tiene que hacer notar) sobre el veto del traspaso a Chris Paul se desmarcó con la versión oficial de que no hubo veto, sino que los propietarios de los Hornets, los dueños de las otras 29 franquicias, rechazaron la oferta, y él solo fue el mensajero. Cuando Sheridan le resaltó que ahora mismo parece peor oferta la de los Clippers que la de los Lakers por la lesión de Gordon y el buen nivel de los Wolves, Stern contraatacó rápidamente usando a Marc Gasol que llegó como relleno en el traspaso de Pau y ahora es All-Star, como ejemplo, de que nunca se sabes que puede suceder en un pasado. Sheridan le respondió que él sí lo veía venir, porque ve mucho baloncesto internacional. No es que estemos al lado de las decisiones recientes de Stern en general, ni de esta en particular, pero desarmar a Sheridan y a su ego, es como quitarle un caramelo a dos niños.

Es una pena que una pregunta verdaderamente interesante y con mucho que contar como esta, fuera desaprovechada por lo mal que la formuló un periodista que se cree más grande que lo que tiene que contar, pero a veces suceden estas cosas.

Y aquí ponemos punto y final a la primera parte, ya os comentaremos cómo vivimos los concursos desde dentro del Amway Center.

All-Star Weekend Día 2: Arde Troya II

Al terminar la sesión con los All-Star en los salones de Hilton, había dos opcioes, descansar e irse a come y relajar antes del Rising Stars Challenge a.k.a. Partido de Rukis, o seguir la agenda de eventos, que nos llevaría a Tangelo Park con NBA Cares.

Cuando llegamos, Marc Gasol, Kevin Love y LaMarcus Aldridge ya estaban allí, colocando hierba, pintando casas y colocando buzones. El lugar, por donde ya habían pasado unos cuantos jugadores, tenía 5 casas esperando a ser reconstruídas, y la anécdota del día la protagonizó Marc que pese a que le pusieron una escalera, pintó los tejadillos sin ni siquiera ponerse de puntillas. Marc no recordaba hacer ningún acto de este tipo o similares como estaban haciendo el resto de compañeros de la Conferencia Oeste en un colegio en la ACB y piensa que sería bonito que la idea se exportara. Muy atento y dicharachero con todo el mundo (Marc me pareció el jugador más simpático y agradable, con mucho) cuando fue entrevistado por Telemundo y se pusieron a hablarle de comidas latinas recordó que eran las 3 y aún no había comido (ya somos dos).

Al rato, y con vaqueros y camiseta, en lo que debe ser la primera vez que le vemos sin el traje, hizo acto de presencia David Stern, siempre con dos guardaespaldas a su lado. Después de saludar a los dueños de las casas y felicitar a Marc y Aldridge por el All-Star, colocó un buzón y nos pidió que no sacáramos fotos «porque si mi mujer las ve, sabrá que lo se hacer». Creemos que estaba de coña, pero le hicimos caso, no queremos que nos vete.

Al acabar el acto en Tangelo Park, vuelta a toda prisa al Convention Center para ver el espectacular Sprite Slam Dunk Showdown., concurso de mates amateur. Como jurado, participantes de antiguas ediciones, el rapero J. Cole y Darryl Chocolate Thunder Dawkins a los que luego se uniría un LeBron que llegó tarde. También estaban sentados a pie de pista Omri Casspi, Andrea Bargnani hecho un pincel con su novia e Ibaka con una camiseta muy chula de D&G con la foto de Dennis Hopper

El concurso tuvo bastante nivel, ya avisamos de que los participantes eran bajitos pero podían saltar mucho. Al final J. Dobbs con la bendición de Cedric Ceballos, ganador del concurso de hace 20 años en Orlando, se llevó el título y los 10.000 $ del premio.

Al acabar, a los 4 jugadores NBA en el campo se unió un Kobe que nos apartó del tunel de salida sin miramientos. Los 5 presentaron la nueva campaña de Sprite, y luego nos atendieron.

Ya dijimos que todas las preguntas a Kobe fueron pulcras y en relación al acto, nada sobre la situación actual de Lakers ni las posibles incorporaciones. Ibaka se lamentaba de que la NBA no le hubiera invitado al concurso de mates, ya que él quería ir, y no se pudo decidir entre el anillo NBA y el oro en Londres. Quería los dos. También nos interesamos por la pierna de Bargnani, pero no soltó prenda: la cosa va bien, pero sigue sin haber fecha de retorno. Gracioso que además se siguan refiriendo a ella como «leg injury» tal cual. Le tratamos de sacar información (Disclaimer: hay intereses Fantasy parcialmente escondidos) preguntándole lo mismo de 3 maneras diferentes y acabó mirándme con cara de «¿Qué no entiendes?».

Al acabar este acto, había que elegir, el partido de famosetes que empezaba a las 7 en el propio Convention Center, o ir ya al Amway Center donde Lin hablaría con los medios en ese aparte que la NBA tenía reservado para él. Nos decidimos por ir hasta Downtown, donde Lin llenó la rueda de prensa y demostró con que naturalidad lo está encajando todo.

Después la rueda de prensa quedó en un tercio de entrada para recibir a los entrenadores de la noche. Primero Cheeks y Fratello por el equipo Barkley, que dieron una charla a la altura de los personajes: plomiza. Si nos dicen que están hablando del partido 3 de las Finales, nos lo creemos. Como siempre, había dos jugadores de los que era imposible no hablar: Lin y Rubio. Y como siempre, tópicos.

Mucho más entretenida fue la charla con los entrenadores del Team Shaq, Ron Adams y Steve Kerr. En todo momento remarcaron el carácter festivo del partido y la poca incidencia que pretendían tener como entrenadores (aunque Adams salió contrariado porque no se esperaba TAN POCO esfuerzo en defensa).

Kerr era un favorito personalmente ya antes de llegar, y salí de la Interview Room del Amway reafirmado en la idea. Se moja, sabe hablar y tiene vocabulario de sobra para expresarse. Le pregunté que qué haría con Steve Nash si siguiera mandando en Phoenix, y nos dijo que habría que ver las ofertas, que los Suns no están compitiendo, que su tocayo merece estar en un equipo con aspiraciones y que en junio lo perderían por nada. Pero que no sabía porque ya no es decisión suya. Vamos, que sí, pero con educación, elegancia y respeto a los que mandan en PHX.

Y así poco a poco nos pusimos en las 9, y la hora de comienzo del Rising Stars Challenge. El AmwayCenter, bastante lejos del lleno no paraba de suspirar con Ricky, pero en la ovación inicial, ganó Lin por mucho.

Al acabra el partido bajamos a la Zona Mixta donde Ricky reunía con mucho la mayor atención, y más teniendo en cuenta lo rápido que Blake y Lin escaparon.

Nosotros aprovechamos para charlar con Monroe, uno de los jugadores que más en serio se tomó el partido. Nos contó que el famoso robo cuando Wall se disponía a matar lo hizo por diversión y por tocarle las pelotillas al Wizard y no por instinto competitivo. Todavía no quería pensar en la posibilidad de ser un All-Star el año que viene, y este fin de semana se iba a aprovechar un par de días con amigos a Mexico. Un grande, este Greg.

Después fuimos a ver a Wall que seguía con lo de «just getting better» y a Cousins que metió ficha salvajemente a una de las reporteras, a la que dejó su toalla. Menudo elemento.

Cuando no quedaba nadie pasó por allí Irving que se sacó unas cuantas fotos con el trofeo, familia y amigos en un enorme set que la NBA ha montado en el mismísimo Amway para realizar sesiones sin salir del pabellón.

Y ahí decidimos call it night e irnos a descansar, que ya estamos otra vez a la tarea. Encantados de estar aquí, eso sí. Somos los Jeremy Evans de la prensa.