Jugador Más Mejorado

Ahora que ya sabemos quien es el MWP, y le quedan aún 6 partidos de sanción, hoy vamos a buscar al MIP, el jugador de mayor progresión este año:

David Chanzá – Andrew Bynum

Este es uno de los premios más chungos de dar, así de claro, qué valoras? un sophomore de 2o año que seguro que lo hace mejor? valores a alguien que sale de lesión? qué se valora en el MIP? así que como tal voy a valorar lo que yo quiera…

Así que por eso se lo voy a dar a Andrew Bynum, el bueno de Drew ha tenido una temporada más que sobresaliente que se vio recompensada con el All-Star, pero donde ha estado la clave de Bynum? Pues no ha tenido lesiones y eso es una gran progresión.

Bynum ha hecho unos números brutales a punto de llegar al 20-10 que debería hacer sin casi despeinarse, pero se ha quedado a las puertas. Este año ya se cascó un partido con 30 rebotes, una cifra más que tremenda y con la llegada de Mike Brown y la salida de Odom ha sumado más minutos, con lo cual más responsabilidad.

Pero no todo son cosas positivas, Bynum puede (y debe) seguir mejorando, ya está considerado el 2o mejor center de la liga y su objetivo tiene que ser ese top, talento tiene pero debe muchas veces dejar las chiquilladas como esas dos expulsiones ante Rockets, por no mencionar el tema del triple

Así que por mi parte, el MIP se lo doy a Bynum, por muchas razones, pero sobre todo por el hecho de haber acabado la temporada sano y con una proyección que junto a Gasol hacen que Lakers sea un equipo temido bajo aro.
Además, no nos olvidemos, para los Buss, Bynum es el futuro post-Kobe, de ahí que nunca se hable de él en los trades y demás…

Mario Maruenda – Ersan Ilyasova

Para mí el jugador más mejorado es aquel que de repente aumenta su producción de manera inesperada. Por tanto, para elegir uno, empiezo descartando aquellos cuyos números por 48 minutos no han cambiado. Así que, Ryan Anderson, you’re fucking out. Y Bynum también ha hecho lo mismo que otros años, la diferencia con este solo es que ha estado sano. Y ese solo es enorme para él, la verdad, pero no nos vale.

Descartamos rápido a otras dos elecciones populares: Lin, tiene dos problemas, uno que es casi un novato, (no hay mejora si el año pasado «ni jugó»), y otro, que básicamente ha jugado 27 partidos este año. Por ese motivo también va fuera Pekovic, porque pese a la sorpresa, solo tiene 33 partidos de 20 minutos o más, y hay que descontarle el factor Ricky. Además es un jugador de segundo año: su mejora es la más inesperada de todo el grupo de jugadores jóvenes, pero es de esperar, tanto para él como para el resto de su quinta, pasos adelante el segundo año.

Así que nos quedamos con 3 jugadores. Kevin Love y James Harden han dado un salto cualitativo importante: Love lo ganó el año pasado, pero es que este se ha convertido en uno de los 5 mejores jugadores de la NBA, el mejor ala-pívot indiscutiblemente y ahora es dueño del mejor bigote. Harden por su partem ahora es el tercer mejor escolta de la Liga, y probablemente el anotador de volumen más eficiente.

Cualquiera de los dos podría ser número uno si no fuera por… Ersan Ilyasova, que tiene todo lo que le puedes pedir a un candidato a jugador más mejorado: lleva años en la Liga y su mejora es inesperada, las estadísticas no responden solamente a un aumento de minutos (juega solo un par de ellos más que el año pasado) y ha añadido una dimensión más a su juego, ya que ahora es una amenaza desde la línea de 3 (su porcentaje este año, 45.5% es de los mejores de la Liga, y muy superior a la media de su carrera hasta esta temporada, un 33.5%). Cualquiera diría que se le acababa el contrato este verano, y… Oh, wait!

Entrenador Del Año

Primero de los premios de La Crónica Desde El Sofá y primer Cara-a-Cara entre Mario y David… quién es el entrenador del año?

Mario Maruenda – Gregg Popovich

Empecemos diciendo que el premio de Entrenador del Año es una cosa casi tan arbitraria como las basketball reasons, y que si definir qué se considera un MVP es motivo de debate, lo de Entrenador del Año da para ensayos de Saramago. En la lista de Entrenadores del Año nunca apareció Jerry Sloan. Y Phil Jackson o Gregg Popovich aparecen solo una vez, las mismas que Sam Mitchell o Mike Brown. Sí, sí, en serio, Mike Fucking Brown. Así que lo que le apetece a uno al ver esta lista, si tuviera derecho a voto, sería dárselo a Westphal, y trollear un poquillo.

Es por ello que no daría dos años seguidos el premio a Thibs, sería el primero, y tamaño reconocimiento le convertiría en el Michael Jordan Jeremy Lin de los banquillos, y Thibs es bueno, pero no tanto. Sin embargo, sí que creo que Popovich debería ser el 7º entrenador en ganarlo al menos dos veces. Nadie veía a los Spurs ganando el Oeste y compitiendo por el mejor registro de la Liga otra vez, y menos aún si nos avisaran a principio de temporada que Manu se perdería los mismos partidos que Durant, Westbrook, Harden, Ibaka, Bryant, Bynum, Gasol, Paul, Griffin, Jordan, Nowitzki, Marion, Terry, Marc, Gay, Conley y Nash JUNTOS, es decir, que el Oeste ha estado sano, salvo por Ginobili, y que iba a reservar a Duncan y Parker prácticamente lo que le viniera en gana. Y luego están los milagros de siempre: sacar un jugador NBA, donde el Olimpija Ljubljana solo veía poco menos que un NAF y lo de Matt Bonner.

Y los Spurs no tienen nada que envidiar a Chicago en la disputa del equipo más trabajado de la Liga. Técnicamente son perfectos, ejecutan las jugadas que estadísticamente son más eficientes más que nadie, y eso es mérito del entrenador y el resto de sus asistentes que las diseñan y emplazan a sus jugadores a utilizarlas. Y porque nadie más hace esto. Larga vida al espía.

David Chanzá – Tom Thibodeau

Muchos deberían optar el premio del Entrenador del Año y entre ellos Gregg Popovich (ojo que pondría también a Frank Vogel de los Pacers muy alto también…), pero sin duda para mi el que merece el premio, marcándose un back-to-back, sería Tom Thibodeau.

La temporada de Bulls en cuanto a números se puede ver fácilmente, se van a llevar el top seed del Este, pero lo que es más sangrante, es que se la van a llevar sin haber contado durante 27 partidos sin el MVP del año pasado Derrick Rose, sin él, Thibodeau ha hecho ejercicios cuánticos para hacer funcionar un equipo de la mano de CJ Watson y John Lucas III, es decir, una pareja digna de Bobcats.

Con ello, los Bulls han sido los mejores en el Este, el equipo a batir y ni los todopoderosos Heat han podido con ellos.

Pero vamos a ir un poco más allá, Hamilton, que venía como gran comparsa para estos Bulls, sólo ha jugado 27 partidos (!!) con lo cual gente como Kyle Korver, Deng, Brewer o incluso Tag Gibson se han tenido que multiplicar para ocupar ese hueco, con lo cual, más ingeniería de la mano de Thibodeau, para conseguir que el equipo sin dos de sus grandes baluartes, siga siendo el mejor en su conferencia.

A todo esto hay que añadir un factor que creo que es la gran baza y por el gran secreto de los Bulls de Thibodeau, ningún otro equipo de la NBA tiene a esa bestia del baloncesto, a ese dios de las canastas, a ese elemento que cambia todo… nadie más tiene a The White Mamba aka Brian Scalabrine.

Los Cuatro Finales

Como todos los finales de marzo, y entrando ya en abril, tenemos el último suspiro del torneo universitario, la traca final del March Madness, los (no LA, se hace referencia a los equipos, no a la final) Final Four de la NCAA.

Y tres partidos finales de entidad, ya que ningún equipo que baje de la 4ª semilla (el equivalente a tener a 4 de los 16 mejores de la temporada) estará en New Orleans. El 1º, 2º, 4º y 11º equipo en eficiencia defensiva (puede sorprender, pero el undécimo es curiosamente el favorito, Kentucky). 3 de los 16 mejores equipos en índice ofensivo. Poco más se puede pedir.

Las cenicientas este año estaban ya en casa a las 10. Hubo un par de ellas que ligaron en la sesión de tarde con un par de cachitas que iban de guapos más de lo que son (Missouri, los Jeremy Lin, los Tim Tebow de la NCAA, un equipo de retacos que llevaba viviendo del triple y de lo ilógico todo el año, y que se llevaron la hostia de la regresión a la cruel media en el peor momento posible, y los Duke Blue Devils que este año eran menos Duke y menos Devils que nunca) pero se perdieron la juerga buena.

Así a diferencia de años como el pasado en los que VCU o Butler se colaban, este año hay 4 escuelas ganadoras, que juntan 13 títulos, y todas tienen al menos 1: Louisville, Kentucky, Kansas y Ohio State. Jugadores con futuro NBA, entrenadores míticos y con títulos en el zurrón, aficiones rabiosas y dispuestas a viajar, más aún a la Big Easy, y mucha, mucha tradición. Yo prefiero este rollo. Todos los años.

La cosa empieza con un Louisville-Kentucky, la historia de dos separados por 75 millas, y que comparten rivalidad estatal. Por lo tarde que se han encontrado (se han visto 4 veces, la última en el Orwelliano 1984, pero nunca en semifinales del torneo) y porque a diferencia de otras rivalidades, como North Carolina y Duke, no están en la misma Conferencia y por tanto no se están todos los años jugando nada entre ellos, más allá de la Battle for the Bluegrass, el partido que les enfrenta a principio de temporada y que este año ganaron los Wildcats, nos encontramos ante el que probablemente es el partido de mayor rivalidad regional del Baile en la Historia. Y no le damos bombo por dárselo, ni porque nos guste poner Historia con mayúsculas, ni porque tengamos los derechos del partido. Se lo damos porque hay personas que andan dándose aplausos en la cara en una clínica de diálisis pensando en la batalla del sábado.

Kentucky es el grandísimo favorito, un equipo con más jugadores NBA que los Charlotte Bobcats que se está paseando por el Torneo (y aquí viene una digresión un poco larga: esto es solo un chiste y una exageración. Y lo apuntillo porque Charles No Tan Gordo Ya Barkley abrió el debate esta semana diciendo que Kentucky ganaría a los Bobcats, Gary Williams, ex-entrenador de Maryland le siguió diciendo que también ganarían a los Wizards, y la bola de nieve empezó. En mi opinión, el debate es totalmente ridículo y estéril, Kentucky lo pasaría fatal para ganar un partido frente a un rival NBA, y solo vencería muy ocasionalmente. Y las simulaciones por ordenador, les dan aún menos posibilidades, de las muy pocas que yo ya les doy). Con Anthony Davis, un jugador espectacular del que ya hablamos y su unicejo liderando, y Kidd-Gilchrist, que nos lleva enamorando todo el año, y ya está segundo tras Davis en las previsiones del Draft, como el jugador que siempre aparece cuando más lo necesitan, el dinero más seguro en una apuesta iría con ellos.

Pero aún así, hay algún punto flaco en la armadura del acorazado UK. La juventud e inexperiencia, que todavía no ha pesado en este equipo lleno de frosh, pero podría hacerlo tal vez, es uno. Aunque como dirían Lenny y Carl, «Todo es relativo». Solo los jugadores de 2º año de los Wildcats, el increíble pero irregular tweener Terrence Jones, el anotador unidimensional Doron Lamb y el atlético Darius Miller tienen experencia a estas alturas del Torneo, ya que estuvieron el año pasado aquí. Otro problema es que Calipari, su entrenador, el mejor reclutador y el hombre que querías que dirigiera la carrera de tu hijo si vislumbras que puede dar el salto a la NBA, sigue siendo un mastuerzo con la pizarra. Y eso que sus Wildcats juegan el doble que lo hacían sus Nets de hace tiempo, los Nets no jugaban a nada, y estos no juegan a nada de nada. Pero van tan sobrados que no les hace falta. Y por último, atención a Marquis Teague, hermano de Jeff, el jugador de los Hawks, y una cabra loca de primer nivel. En partidos de alta tensión, habitualmente, la templanza y la ascendencia en la posición de base es la más necesaria, y Teague que es un portento atlético con el estilo y el descaro que recuerda a flashes a Francis o Marbury en campo abierto, se convierte en tu vecino del quinto en las jugadas a media cancha. Que sea capaz de ejecutar si L’ville (o Kansas/OSU en la final) frena la contra, y que no se vuelva más loco que Raymond Felton en un restaurante buffet tratando de llevar el partido al ritmo en el que él, y el resto de jugadores de Kentucky, en menos grado, pero también, se sienten cómodos serán factores clave para la victoria final del favorito.

Louisville, por su parte, con Rick 15 segundos Pitino, el pistolero más rápido del Este (sí, no hablamos de baloncesto, guiño, guiño) de vuelta en el finde más prestigioso, tienen la mejor defensa que se ha visto en todo el Torneo, y por estadística son el número 1 en este apartado en el país. Con Gorgui Dieng patrullando la pintura en defensa nivel Anthony Davis, el equipo ha ido poniendo las esposas y atando a la cama a equipo tras equipo. Empezaron con los New Mexico Lobos, con los que se encontraron en segunda ronda y que traían a uno de los jugadores más peligrosos a nivel universitario en Drew Gordon, pero les hicieron volverse con el rabo entre las piernas. A los Spartans de Michigan State que entraron como cuarto mejor equipo del país los dejaron en una puntuación ridícula e histórica: 44 puntos. Y tras permitir a los Florida Gators y a su futuro NBA Bradley Beal (otro que me encanta, y con el potencial de mandar en el trono de mejor anotador sin balón, como un híbrido de Ray Allen y Rip Hamilton, en la próxima década) anotar a placer en la primera mitad, con los ajustes de Pitino permitieron solo 8 puntos en los últimos 10 minutos.

Este equipo sabe como convertir un partido en una pelea de perros, y viene con la motivación y el momento necesarios, tras ganar el torneo de la conferencia Big East, el más molón de todos, que también dio la inercia necesaria al campeón del año pasado, UConn. Tal vez sean el rival con menos talento de los tres que le podían tocar a Kentucky, pero el más desagradable para ellos. Desde luego debería ser un partido con mucha más tensión que el encuentro que tuvieron con Baylor: Louisville no tendrá ningún jugador del potencial y el futuro de Perro Jones III o Quincy Miller, pero nadie volverá trotando a defender, y luego se apartará de todo contacto como hicieron los Osos del estado de Texas. Y Pitino, que a diferencia de Calipari, sabe lo que es ganar un título (precisamente con Kentucky en el ’96) es el favorito en el ajedrez de las X’s y las O’s.

La otra semifinal enfrenta, por primera vez en marzo, a los Buckeyes de Ohio State con los Jayhawks de Kansas, dos equipos que llegan como segundos cabezas de serie de su región tras superar a los número uno (Syracuse y North Carolina respectivamente) y con muchos parecidos entre ellos. Liderados desde la pintura por dos de los jugadores más fuertes de la Liga, Sullinger y Robinson, con un buen equilibrio entre ataque y defensa, y con una trayectoria similar en la que se han tomado noches de descanso aquí y allá y han ido perdiendo los partidos que Kentucky, Syracuse o UNC no se han permitido. Eliminatoria más igualada a priori, por tanto, y menos caldeada, pero con más papeletas de ser más entretenida y suelta por las mismas razones.

Ohio State llega más lejos que el año pasado, con un equipo peor, en mi opinión, pero más seguro y regular para un torneo de este tipo. Si el año pasado eran los Orlando Magic de la En-si-dábol-ei, con Jared Sullinger haciendo el papel de especimen físico que consigue lo que quiere cuando quiere en la pintura, rodeado de tiradores para hacerte pagar cuando lo doblas, este año son un equipo más compensado, que no ofrece una apuesta tan extrema, y por lo tanto son más fiables y regulares, ya que una mala noche de tiro de tus exteriores o los problemas que puede crear una obcecación transitoria de tu estrella te afectan mucho menos. Nadie ha sustitudo a Diebler o a Lighty, pero el sistema ya nos los hace imprescindibles.

En Kansas, aparte de Thomas Robinson, el único candidato a toser a Davis en la elección de Jugador del Año, y futuro ala-pívot de una de las peores franquicias de la NBA, os recomiendo que le echéis un ojo al que quizá haya sido el jugador más entretenido de ver en todo el año: Tyshawn Taylor, uno de esos de los que nacieron escoltas pero juegan de bases porque no les daban 2 petit-suisses cuando eran pequeños, y una demostración empírica de la Teoría del Caos. Si el aleteo de alas de una mariposa en China puede provocar un tornado en Texas, entonces en el vórtice que se comunica con el juego de Taylor debe haber cientos de colibrís copulando. Doggystyle.

Para la tranquilidad de los más fieles de Kansas, que sabían que algún oloroso regalo de Tyshawn, miembro selecto del club Truco o Trato de Tony Allen, se iban a comer durante el Torneo, parece que lo peor ya ha pasado: hizo un partido horrendo en el enfrentamiento del Sweet Sixteen contra North Carolina State (2/14 en tiros de campo, 2/5 en tiros libres, 5 pérdidas), y lleva cero de diecisiete (lo ponemos en número también, 0 de 17) tiros de tres, tras conectar a un ritmo del 43.5% durante la Temporada Regular, así que en el/los partido(s) que le quedan tiene que salir el Taylor bueno. O no. De todos modos, nosotros nos vemos animando al sábado para una final KU-UK, ya que el TeagueTaylor podría ser un duelo para guardarlo en DVD en Full HD. 150 puntos entre los dos, 50 pérdidas, un MVP compartido, un entrenador suicidándose en directo en la banda, lanzamiento de ropa interior cual corrida de toros de Jesulín, lanzamiento de monedas y mecheros cual pabellón balcánico, otro Katrina en New Orleans… Nada, absolutamente nada, sería imposible si estos dos juntan sus destinos en una misma cancha con un título en juego.

Así que ya sabéis en la madrugada del sábado al domingo, las semifinales; y a las 03:00 de la mañana del de la madrugada del lunes al martes, la Gran Final. El futuro ya está aquí. Y puede ser muy divertido.

Quinteto de la Semana (semana 10)


Vamos con el World Famous’ Quinteto de la Semana:

Gilbert Arenas: El Agente 0 10 reapareció en Memphis porque a Chris Wallace se le apareció Elvis se lo chivaron desde un blog. Desde aquí pedimos a Darius Miles y Antoine Walker de vuelta en la NBA. Porfa. Porfa. PORFA.
John Wall: Por su canasta sobre la bocina para empatar el partido… Oh wait!
LeBron James: Buen gesto el de poner a todo Miami a posar con la capucha para reclamar justicia por el asesinato de Trayvon Martin. Y ya queda menos para saber si bate el récord histórico de PER, esta semana cayó un poco por debajo de la marca.
Kevin Love: Por destacar a uno de los muchos protagonistas de ese partido de 289 puntos y 2 prórrogas… en el que como señaló Hollinger, no anotó ninguno de los dos escoltas titulares (Wes Johnson y Sefolosha).
Bruce Lee: Si la semana pasada retiraban la camiseta de Mullin, esta era el turno de la de Bowen, pero aquí no hubo pitos. Echamos en falta que no le retirarán de una maldita vez la pajarita también.

Tank City

El número 2 en la lista de canciones de Rap americana, y sonando a todas horas en las emisoras del país, es ahora mismo el «Rack City» de Tyga. Dentro de muy poquito podríamos ver en YouTube a unos amigos montándose la versión de temática NBA: «Tank City«. Con este juego de palabras se recogen en Twitter (imposible saber quién lo empezó) los esfuerzos de diferentes franquicias para perder partidos, y así obtener una mejor posición de cara al próximo Draft de la NBA. Una vez que la temporada se da por perdida, los equipos tankean su año, poniendo a jugadores de dudosa calidad en cancha, o probando más tiempo a los jóvenes, aún a sabiendas de que no es lo mejor para el objetivo de ganar partidos.

Pero hay un equipo con un problema mayor: no solo le interesa perder para ganar una mejor posición en esa parrilla de salida que es el Draft, sino que si su elección no está entre las 7 más altas… se quedan sin ella. Los Golden State Warriors traspasaron su elección de este año en 2008 a los Nets, y estos la incluyeron en la operación Deron Williams, así que ahora mismo es Utah los que pueden recoger los beneficios del traspaso de… ¿¡¿¡Marcus Williams?!?!

Marcus Williams, elegido en 2006 en la posición 22 del Draft, y sus 6.4 puntos y 3.0 asistencias por partido en 16 minutos en los dos años que jugó en Jersey, debían tener tan buena pinta para los Warriors, que decidieron dar una primera ronda del Draft condicional por él. Los Nets no la canjearían hasta 2011 por lo menos, y tenía la siguiente protección: los Warriors se la quedarían si estaban entre los 14 peores, se la seguirían quedando en 2012 si estaban entre los 11 peores, y no la perderían tampoco si en 2013 su posición está en el Top 10, la cosa acabaría en un par de segundas rondas en 2013 y 2015.

En principio no parecía tan tan malo. 2011 quedaba 3 años vista, la elección nunca sería un Top 10, y los Warriors solo la perderían si se metían en Playoffs o casi entre 2011 y 2013. Pero aquí empieza a venir lo divertido. Williams apareció fuera de forma, caótico y dando problema tras problema, y no llegó a terminar la temporada en la Bahía, lo cortaron en marzo. 9 partidos, y 53 minutos es lo que obtuvieron por esa posible futura primera ronda. Williams jugó un año más con los Grizzlies, y ahora lleva 2 fuera de la Liga. Negociazo.

Pero esperen, que la cosa es mucho más divertida aún. Te puedes equivocar viendo talento en Williams, un jugador que en su día pintaba a elección de Lotería, pero que dio tumbos en el Draft por nimiedades como ROBAR PORTÁTILES en UConn. Si eso no es una alarma roja, ya me diréis. Se puede pasar el traspaso de una primera ronda, por un jugador que no ha tenido una producción de jugador de primera ronda, porque estaba medianamente protegida. Pero lo que no se puede pasar es lo que hicieron en verano del 2009.

Para poder traspasar su elección de 2010 (recordemos que en la NBA existe la Stepien Rule que prohibe traspasar tu elección de primera ronda dos años seguidos, en honor a un nefasto ejecutivo de los Cavaliers al que le quemaban en las manos) los Warriors no podían tener traspasada la elección de 2011… que estaba en manos de New Jersey. Entonces, ¿qué hicieron? Ofrecerle a los Nets retrasar un año esa elección y ahora la protección sería la siguiente: top 7 en 2012, top 6 en 2013 y top 6 en 2014 más su segunda ronda en 2011 de regalo por las molestias. Al final, por supuesto, ¿que pasó?

Los Warriors jamás traspasaron esa elección un año después.

Rebajaron la protección y retrasaron un año la elección para realizar un movimiento que nunca hicieron.

Y ahora este año, necesitarían quedar en el Top 7 de la Lotería en lugar de en 2011 como originalmente. Y el año que viene, para mantenerla, necesitan un Top 6 en lugar de un Top 10. Y en caso de haber quedado por debajo del Top 10 estos dos años, con el acuerdo original no tenían que entregarla en 2014. Ahora necesitarán también quedar entre los 6 peores dentro de dos veranos.

Los Warriors están desesperados por perder partidos y poder utilizar su elección, en un Draft que puede ser de los mejores en años si la tremenda hornada que se acerca no se va echando atrás (por lo pronto Michael Kidd-Gilchrist, un jugadorazo como la copa de una secuoya, se presenta), por 53 minutos de un base gordo robaportátiles y un posible movimiento a un año vista que no hicieron.

Y ojo, porque esta semana se ha hablado de que están negociando con las Jazz en recuperar la elección. Y evidentemente, tendrán que dar más a cambio, a los ojos de Utah. Algún día de estos, revisaremos los peores negocios con futuras rondas del Draft, y este va a ser uno de los greatest jits. NBA, Where Amazing Happens. Big Things Are Coming. Y todo eso.

Ahora mismo, los Warriors tienen el noveno peor récord de la Liga con 19 victorias. A falta de unos 20 partidos para que acabe esta temporada acortada, necesitan que unos cuantos equipos les pasen por encima porque si no se pueden quedar en la peor posición: teniendo que entregar una buena elección, entre la 8 y la 11, que nunca habrían tenido que dar si no rehacen los términos del contrato.

Como el sistema de lotería, para evitar equipos que se dejen perder descaradamente, tiene una parte de azar, y cualquiera de los 14 peores equipos puede elegir 1º, 2º o 3º, los Warriors podrían quedarse con su elección si quedan por debajo de la 7ª posición por la cola. Como además, otros equipos pueden adelantarles necesitarían uno de los 4 peores registros para asegurarse no caer por debajo del 7. Aún con el 5º peor récord, hay posibilidades, aunque bastante pequeñas, de que Utah acabe eligiendo por ellos. En el siguiente gráfico se puede ver la probabilidad de tener que entregar su elección del sorteo universitario en función del puesto en el que acaben (suponiendo que no hay empates, que cambiarían un poco el panorama)

Como podemos ver, aún acabando como el 5º o el 6º peor equipo hay posibilidades, aunque pequeñas (0.4 y 4.1 por ciento) de que pierdan esa elección, pero ese es el número al que deberían aspirar, ya que por el capricho de la lotería, si se mantienen como el 7º peor equipo de la Liga, las posibilidades de perderla son de un 25%, cantidad nada despreciable. De quedar por debajo (o por encima, según se mire) de esa posición, necesitarían suerte para recuperarla: un 90% de probabilidades de quedarse sin ella si acaban octavos por la cola, y subiendo. En la posición que se encuentran ahora, novenos por detrás, solo tienen un 6.1% de posibilidades de utilizar su elección de primera ronda este verano.

En la 4ª posición por la cola, que garantiza el descanso de espíritu, están Toronto y New Jersey, empatados con 15 victorias, 4 menos que Golden State. Los Nets, que han traspasado su elección a Portland de acabar fuera del Top 3, pueden tener un pequeño incentivo en no hundirse del todo. La 6ª que otorga una salvación virtual está mucho más cerca, Detroit lleva 16 victorias, pero ha ganado 5 de sus últimos 10 partidos y parece querer ir hacia arriba. Cleveland y Sacramento, con 17 victorias, siguen luchando, y deberían pasarlos. Pero como se descuiden, Portland, que solo lleva 21 y pese a tener un buen equipo en pista con Batum o Aldridge también parece que ha sacado los tanques a la calle, les pasará por la derecha.

Por lo pronto el traspaso de Ellis y Udoh, irónicamente, la elección de 2010 que se queria traspasar cambiando la protección (y ojo, porque todas las estadísticas avanzadas ponen un valor bastante especial en la contribución de Ekpe) por un Bogut que no jugará esta temporada y Jefferson es la primera vez que han sacado la toalla blanca a pasear. En pocos días podríamos tener la noticia de que Steph Curry no volverá a jugar en lo que queda de año. Y en el equipo que perdió ayer por 26 puntos en Houston tuvieron minutos los no-drafteados Mickell Gladness y Chris Wright y los segundas rondas Tyler, Jenkins y McGuire. Y Nate Robinson es titular. Nuff said.

Si esto sigue así, no tengan miedo en apostar en contra de los Warriors. Son el equipo que más tiene que perder si no pierde.

Dwight, Deron y El Precio Justo

Uno tenía ganas de escribir un artículo en el que se detallaran todas las cantidades y opciones que tienen los dos mayores peces de ese mercado que se cierra el día 15, Dwight Howard y Deron Williams, pero como ya lo han hecho, esto nos va a permitir no tener que perderse en detalles y poder ir a lo importante, y tratar de añadir algún detalle más que nos parece importante.

Si Dwight y Deron no renuevan este verano con los equipos en los que jueguen el día 16 de marzo, perderán dinero. Bastante, como para pensárselo mucho… pero no tanto como la Liga quiere hacernos creer ni de manera que sea imposible una fuga.

De hecho, tienen en realidad, 4 opciones, no solo 2, porque pueden esperar un año más en ir al periodo de agencia libre. Eso les permitiría ganar algo más de dinero: si renuevan este verano, el contrato que firmen será un 105% del del pasado año, si esperan al siguiente, el aumento es del 8% el próximo año, una diferencia de unos 542.000 dólares. Evidentemente, el riesgo que corren por ganar ese medio millón más (que con los intereses que se generan al ir aumentando se convierten en unos 1.68 millones si renuevan con el equipo, y 3.38 si cambian de aires a lo largo del periodo de 6 años) es que el próximo verano nadie quiera darles un contrato máximo, es decir, en su caso, que tengan una lesión de las que acaban con tu carrera, a lo Brandon Roy o Grant Hill o Spencer Hawes. O peor aún.

La siguiente tabla recoge lo que ganaría Howard cada año en las 4 situaciones indicadas. En verde hemos puesto las temporadas en las que firmaría un nuevo contrato. Como se puede ver, asumiendo que Dwight vuelve a firmar por el máximo en su siguiente contrato (que dependiendo de las opciones sería en verano de 2016 ó 2017) a lo largo de estos 6 años la diferencia sería inferior a 10 millones de dólares. A pesar de que siempre hacemos referencia a ese proverbio birmano, «El jugador NBA, firma dónde más pelas le dan«, y por tanto, no tendríamos duda de que Dwight tiene 10 millones de razones para quedarse en Orlando, en su caso es menos del 5% de los más de 200 kilos que va a ingresar en esos 6 años por jugar y sus contratos publicitarios. Los famosos 30 millones de los que hablan Stern y los propietarios a la hora de resaltar las ventajas que tienen los equipos para retener a sus jugadores con un nuevo convenio, se quedan en unos 10 o menos si el jugador firma el siguiente contrato. En el caso de que Howard se lesione gravemente o su rendimiento se merme tanto entre este verano y el de 2016, como para que nadie le ofrezca un contrato ese año, Dwight perdería un total de 29.4 millones (31.4 si sale al mercado en 2013 en vez de este año). Si todo va bien, las pérdidas, son muchas menos, los 10 millones ya indicados.

Tipo de renovación 12/13
13/14 14/15 15/16 16/17 17/18 Total
Renueva este verano, continúa 19.00 20.42 21.95 23.60 25.37 26.67 137,00
Renueva este verano, cambia equipo 19.00 19.86 20.74 21.68 22.76 24.47 128.50
Renueva verano ´13, continúa 19.54 20.51 22.05 23.71 25.48 27.39 138.68
Renueva verano ´13, cambia equipo 19.54 20.51 21.44 22.40 23.40 24.58 131.88

La cantidad que Deron Williams perdería es algo inferior, al igual que sus ingresos, ya que al llegar un año después que Howard a la Liga, va un paso por detrás en la escala salarial, pero la situación es la misma: firmar por otro equipo como agente libre le cuesta unos 10 millones, más la diferencia entre un contrato por el máximo y aquel que firme en 2016 ó 2017 cuando vuelva a ser agente libre. Si los equipos siguen viendo en él un max player, mejor caso, solo habrá perdido 10 kilitos, si está fuera de la Liga, peor caso, menos de 30.

Y luego hay que tener en cuenta el tema impuestos. Como los residentes de Florida y Texas están exentos de pagar impuesto en su estado (sí tienen que pagar el federal, como el resto de personas en Estados Unidos) si acaban en Orlando o Dallas ahorran un poco más con respecto a, por ejemplo, no sé… Brooklyn. Así, si Dwight cambiara los Magic por los яосдшедя Nets perdería algo de poder adquisitivo, si Deron se fuera de New Jersey/York a Dallas, lo ganaría, y para Howard, Dallas sería un movimiento lateral. Obviamente este cambio también influye sobre el dinero que entra por otras vías, como los contratos publicitarios.

Ahora nos vamos a centrar en otro aspecto: ¿cuánto costaría firmarlos como agentes libres este verano? Howard puede firmar por 19.00 millones y Williams por 17.18, por lo que, si no están dispuestos a perder más dinero, se necesitan 36.19 millones de espacio bajo el límite salarial para poder firmarlos a los dos. Si Dallas, rumoreado destino para la pareja, se deshiciera de todos sus jugadores, y se quedara solo con Nowitzki, solo tendrían 31.93 millones libres por lo que tendrían que renunciar a 4.26 millones por año, unos 28 millones más entre los dos por 6 años, unidos a los 20 que ya estarían dejando en la mesa por irse en verano. Aún suponiendo que Cuban se deshiciera de Marion/Haywood, Beaubois, Jones y el resto de contratos parcialmente garantizados (Odom, Carter), la opción parece remota: una cosa es que pierdan 10 millones cada uno, y otra es perder 24.

Los Nyets, por su parte, tendrían comprometidos 40.56 millones en 9 jugadores para la próxima temporada. Esta cantidad asume que Deron renueva, que Farmar y Shawne Williams ejercen sus opciones, de 4.25 y 3.14 millones respectivamente (que viendo lo visto, deberían hacerlo), que los Nets no renuevan por un año a Damion James y que sus elecciones del Draft de primera ronda acaban siendo las que son ahora, la 4ª y la 15ª, y tendrían que convertir a Brook Lopez en agente libre sin restricciones y perder también la opción de saltarse el límite para renovar a Kris Humphries. Esta situación dejaría un espacio de 17.49 millones, lo que deja a los Nets a 1.51 millones del objetivo (y añádanle 4.19 millones más, si quieren extender una oferta por un año más a Brook Lopez). Por tanto, los Nets, para poder juntarlos a los dos, tendrían que convencerles de rebajar sus sueldos 1.51 millones entre los dos, o convencer a Farmar y a Willams de no ejercer sus opciones (liberarían 3.78 y 2.66 millones de cara a firmar a Dwight) o mover, de aquí al 15 de marzo, o durante el Draft, una o varias del resto de piezas que tienen: Morrow (3.53 millones liberados a efectos del tope salarial), Petro (3.03), Brooks (0.69), Jordan Williams (0.29), su elección de Draft (ahora mismo, al ser la cuarta, cuenta 2.63 millones contra el tope) o la de Utah (0.97).

Por tanto, parece muy fácil que los Nets se deshagan de esos 1.51 millones, o incluso de 5.7 para poder juntar a Brook con el dúo de agentes libres. Si su propia elección del Draft queda al final por debajo de la 4ª (y hay 4 equipos empatados a 13 victorias, y uno con 14, además de la Lotería, por lo que podrían acabar con la 8ª o la 9ª muy fácilmente) tendrán más espacio salarial. Si Farmar y/o Williams colaboran, y deciden no ejercer sus opciones y tratar de firmar un contrato de larga duración, ya lo tendrán hecho. Y si alguien acepta, por ejemplo, comerse a dos de tres, de entre Petro, Farmar y Shawne, contratos que acaban en 2013, a cambio de la elección de Lotería de Utah, es otra manera de hacerlo. Así que los Nets podrían juntar a Dwight, Deron, Lopez, Brooks, Morrow y su elección de este año en el Draft para inaugurar el chabolo de Brooklyn. Mal no suena. Otis Smith se está tirando de los pelos.

Estén atentos a los movimientos que los Nets hagan en esta dirección. A no ser que ya conozcan la decisión de Farmar o Shawne, para lo que viene bien tener un ruso de reputación intimidatoria al cargo, o que quieran esperar al Draft, deberían mover un poco de salario ya mismo.

Y atentos también a lo que puedan hacer otros equipos. La fórmula mágica para saber si se puede ofrecer el máximo a los dos sería la siguiente: los contratos y obligaciones del equipo para la próxima temporada tienen que sumar un total inferior a 21.869.847-473,604*(12-número de jugadores bajo contrato y elecciones de primera ronda). Para firmar a Dwight solo, 39.047.642-473,604*(12-número de jugadores bajo contrato y elecciones de primera ronda). Y para hacerse con los servicios de Deron, 40.866.205-473,604*(12-número de jugadores bajo contrato y elecciones de primera ronda). Todo lo que se esté por encima de esa cifra es dinero al que los jugadores tendrían que renunciar.

Por ejemplo, en el caso de Boston, el año que viene tendrán 4 jugadores bajo contrato (asumimos que Bass no ejerce su opción porque creemos que puede sacar un contrato de más de 4.25 millones fácilemnte) y 2 primeras rondas, ahora mismo, la 16 y la 23. En total, estas obligaciones suman 32.89 millones. Lo que necesitarían tener comprometido para tratar de fichar a los dos serían 19.03 millones, para fichar a Dwight, 36.21 y para fichar solo a Williams, 38.02. Podrían firmar un contrato por el máximo a cualquiera de los dos, pero necesitarían limpiar 13.86 millones para tener la parejita.

Ahora mismo, y todavía con tiempo por delante para hacer más movimientos, solo New Jersey sería capaz de ofrecer el doble máximo sin hacer un gran movimiento (como cortar a Nowitzki, Pierce o a Granger). Así que si soñáis con un Deron para Dwight, a día de hoy, solo Brooklyn puede ser el escenario.

10 razones para traspasarte

Después de ver como un tipo que hace un 18/17/20, y que no acaba contrato, ni amenaza con irse, lleva años en el mercado, hay que plantearse y enumerar las razones que pueden llevar a Danny Ainge a querer traspasar a Rondete.

Ainge necesita gente que sonría a su alrededor
Primero se cargó a su amiguito del alma y adalid de la seriedad, Kendrick Perkins, ahora le toca a él. Aunque Garnett o Pierce sean serios, de vez en cuando tienden al histrionismo, pero Rajon más bien da miedito.

Danny era más de Sonic
Y no lleva nada bien que Rondo sea Earthworm Jim.

Por consejo presidencial
Como cuenta Shaq en su libro, al parecer Obama le dijo a Ray Allen, «Hey, Ray, ¿por qué no enseñas a tirar a este chaval?«, apuntando a Rondo. Teniendo en cuenta que el POTUS, según él, se subió al carro de Jeremy Lin antes que nadie, ¿por qué desconfiar de sus dotes como ojeador?

Para motivarle
Parece que a veces, después de oír los rumores de traspaso, Rajon juega mejor. Así el dopaje de Rondo le resulta legal y gratis a su GM.

Para quitarse a todos los jugadores responsables de la temporada 2006/2007
Solo Paul Pierce que supuestamente, también ha estado en el mercado, y él, en su temporada de novato, quedan del equipo con el 2º peor registro de la historia Céltica (24-58) y el peor con Ainge mandando. Además, esta fue la última temporada en la NBA de Olowokandi, y asumimos que su hedor todavía debe persistir 5 años después.

Por su huraño carácter
Desde su época de Kentucky se lleva oyendo la cantinela de que es difícil lidiar con este chico, y episodios como el que relató Steve Bulpett en el Boston Herald, que le sitúan rompiendo pantallas tras tirar botellas de agua por el enfado durante una sesión de video, no ayudan a cambiar a esa noción. En todos los deportes, hay entrenadores que, por mucho talento del que sus jugadores dispongan, no están dispuestos a aguantar según qué cosas.

Para mejorar el equipo
Rondo es un jugador superlativo, con uno de los salarios más razonables, si no el más razonable para un All-Star que no está en su primer contrato, y en una de las posiciones de más impacto en la pista. Pero todavía tiene problemas con su tiro (va camino de otra temporada por debajo del .500% de True Shooting, lo que le pone en el percentil 35 entre toda la Liga y en el 32 de los bases, y por debajo del .600% en tiros libres, 117 de 120 jugadores), los equipos le pueden flotar descaradamente, por lo que defender a Boston, especialmente para los equipos disciplinados, bien entrenados en defensa, y con una presencia intimidatoria en el medio, se hace algo más fácil. El Game Score (el análogo a la Valoración creado por John Hollinger) del partido de su triple doble, fue de 22.8, su 5ª mejor de la temporada, porque falló 13 tiros y 3 tiros libres. Chris Paul o Derrick Rose han tenido 8 partidos superando esa marca.

Y los nombres que han sonado en un posible traspaso también están en la élite de la Liga. No se ha hablado de cambiarlo por futuras elecciones del Draft, o por contratos que terminen. Si la contraprestación es Paul, Howard o incluso Gasol, hay que escuchar.

Al final no nos han salido 10 razones, pero así podíamos hacer la gracia en el titular… y mejor dejarlo así que inventarnos varias de relleno, ¿no?

All-Star Weekend Sunday: Domingo de pasión

Domingo, día grande. Ya lo hemos dicho alguna vez, que es imposible para una sola persona cubrir todos los eventos del All-Star. Por varios motivos. De algunos, ni te enteras. Otros, son coincidentes en tiempo. Y luego están aquellos que se hacen en localizaciones alejadas del sitio donde te encuentras o puedes llegar. Este efecto se acrecenta sobremanera en las extendidísimas ciudades norteamericanas, y se hace insufrible en una ciudad con el tráfico de Disney, Universal y compañía, en temporada alta. Y el último factor: hay eventos que no puedes ir, porque el cuerpo y las fuerzas no te dan.

Por unas cosas y otras, a las que sumar que el domingo es además el día con la programación más escasa, nuestra agenda hoy no empezaba hasta las 11:45, hora en la que teníamos cita con Derrick Rose, gracias a nuestros amigos de adidas, que iba a firmar autógrafos en la pista que Foot Locker había montado en medio del Florida Mall, un mega centro comercial de esos de los que gustán por aquí.

Con DJ presente, pinchando sobre todo música de Kanye West, ese otro genio de Chicago, Poohdini Rose llegó con puntualidad inglesa, todo un hito, porque la media de retraso debe estar en los 10 minutos, y atendió a la prensa antes de empezar firmar autógrafos a los allí presentes.

Preguntas de todo tipo, saludos esta vez, creo que a las Filipinas y Taiwán, y regocijo por el nuevo contrato por 13 años y de 185 a 250 millones, dependiendo quién dé la cifra, que hace que adidas pague tanto o más a Rose por llevar su ropa, que Chicago por jugar. De hecho, David Stern fue preguntado ayer, y aseguró que ha habido conversaciones con marcas de calzado deportivo para asegurarse que no hay incentivos por acabar en equipos de mercados grandes, y es que el poder que los patrocinios están adquiriendo en el mercado deportivo es importantísimo.

Rose ya está en el tercer mayor mercado de América y no necesita moverse, así que pueden estar tranquilos. Tímido y reservado, es muy diferente al resto de personalidades que pueblan la conferencia Este en el All-Star, como se vería más tarde durante las presentaciones del partido. Durante los próximos días, leerás más sobre el MVP en nuestra página, y compatiremos contigo todo lo que nos contó.

Cuando terminamos de hablar con Derrick, nos escapamos corriendo al Convention Center para hacer una visita fugaz al NBA Cares Special Olympics Unity Sports Basketball Game (sí, los nombres oficiales son así de largos, no sé como hacen para tuitearlos) en el que estarían gente como Durant, Drexler o Kemba Walker. Aquí, sentimos miedo por primera vez en todo el finde, cuando Dikembe Mutombo le dijo a uno de sus ¿hijos?, ¿nietos?, «Who wants to come with me». Ya sabemos todos lo que pasó la última vez que Mutombo empezó una frase por «Who wants…», allá en Georgetown, y no queremos ni una parte de eso.

Antes de volver al Downtown, al Amway Center, nos pasamos por la Media Suite que adidas tiene montada para la prensa en el lujoso Peabody, que linda con el Convention Center. Allí pudimos ver las equipaciones que los jugadores iban a usar esa misma noche en el All-Star, y le echamos un ojo a las bambas de Dwight Howard y Derrick Rose, que aprovechan la noche que pueden durante el año para darle colorido a sus zapatillas, y esta vez van de naranja para representar el Orange County en el que nos encontramos y el buen tiempo del Estado del Sol, Florida.

Las equipaciones, son las más ligeras que hayamos visto para jugar al baloncesto, con las costuras reducidas al mínimo. Además, para los jugadores que así lo desearan había modelos más ajustados como los que lucieron el propio Howard y Russell Westbrook. Después de agradecer a adidas el magnífico trato que nos prestaron y su amabilidad, ahora sí, carrera hasta el corazón de la ciudad.

Al llegar al pabellón estaba Flo Rida cantando en el concierto que montaron fuera del Amway, en la calle Church, que era solo para gente con entrada para el partido, y después de escuchar un par de temas, a entrar al pabellón a cenar (el trato y la inversión que hacen en la prensa es exquisito) y aprovechar para salir a pie de pista y ver que se cuece antes del partido. Cuando limpiaron la zona a media hora para que empiece el partido, vimos por el pasillo a muchos de los invitados que ocuparon las primeras filas, hubo un avistamiento de Gortat, y comprobamos con cierta incredulidad que el público que está bajo el escenario para la actuación previa al partido de Nicki Minaj primero, y de Pitbull después, son invitados sin entrada que traen al pabellón para animar puntualmente, en lugar de dejar a la gente que ha pagado su ticket acercarse. Justo antes de subir a nuestra posición, nos cruzamos con Chris Brown por las zonas donde se sitúa la gente que va a actuar. Como el nuevo single de Pitbull tiene su aparición en el estribillo, sumando 2 y 2 quedaba claro quién iba a ser ese «invitado especial» del cubano que llevaban días anunciando.

De la actuación de la Minaj no puedo elaborar mucho, porque ya he comentado alguna vez que estamos detrás del escenario y todo lo que pasa allí lo vemos un tanto mal, vamos, de hecho, yo lo veo por el Jumbotron, así que no os puedo contar mucho más que lo que visteis en el sofá. Luego, por supuesto, subidón de azucar y dentera con el himno de Canadá, piel de gallina con el de Mary J. y empieza el espectáculo.

A los pocos minutos nos tenemos que envainar lo que dijimos ayer sobre que el concurso de mates no ganaría tanto en calidad con los James o Westbrook porque los angelitos salen lanzados y con ganas de machacar, y demuestran que están a un nivel atlético superior a lo que vimos el sábado. Aunque, también es verdad, que el concurso de Griffin el año pasado no lo reflejó, tampoco.

El ritmo de los 6 primeros minutos recordó al partido de Rookies, ya que el Oeste se ponía en proyección de más de 190 puntos. Luego el tono de locura remitió un poco, y aunque la defensa siguió siendo matadora, no fue el despiporre inicial. Como siempre, impresiona ver en vivo la rapidez de ejecución, la precisión en el lanzamiento y las acrobacias de estos tíos. Cuando los estás viendo el tiempo vuela: parece que han pasado 5 minutos, y te has plantado ya en el descanso, y está Pitbull berreando.

El espectáculo del cubanito que está tostadito pese a ser más blanco que Chris Mullin (tremendas ovaciones y puestas en pie a los antiguos miembros del Dream Team, y una muy especial a Magic Johnson) fue tremendo. Quizá no este al nivel del descanso de la SuperBowl, pero no se le queda tan lejos. Y entre terminar la actuación de Pitbull y salir por la puerta del Amway, el reloj diría que pasaron un par de horas, pero yo apostaría por 5 minutos. El final del partido fue bellísimo, gracias a que el Este se pusó a la par, y en cuanto acabó, corriendo al ascensor para invadir la zona mixta. Aprovechamos para hablar con Chris Paul, que mostró una cara de felicidad tremenda cuando por fin le dejamos tranquilo. Quién sabe por cuántas grabadoras, entrevistas y conversaciones pasan estos tipos en 3 días. Ya sabemos que va en el (muy buen) sueldo, pero el agotamiento de tanta historia debe ser descomunal. También escuchamos un poco lo que Marc tenía que contar, y fue una pena no haberle sacado una foto de la cara que puso cuando un periodista le mal comentaba como acuerdo casi cerrado el traspaso de su hermano a Toronto, para que juegue con Calderón. Cuando leímos al llegar al hotel los cotilleos, ni siquiera era Toronto el supuesto destino de Pau, sino Orlando, pero qué más da, aquí el caso es tirarla. Otra regla de la zona mixta que se cumple con alguna excepción: cuanta más gomina tenga el periodista, más posibilidades que la pregunta sea un desastre.

Para cerrar el día y el fin de semana mágico, fuimos al Media Hospitality que la NBA organiza para la prensa en el Marriott, donde se alojan muchos de los periodistas, y en la que nos tienen preparado algo de cenar y ponen vino y unas cervecitas para soltar la charla con el personal.

Buen fin de fiesta de un inolvidable fin de semana. Visto y no visto. El año que viene espera Houston.