Danny Green en el NBA Zone de Valencia

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Este fin de semana hemos tenido la gran suerte de tener a Danny Green por nuestras tierras. El jugador de San Antonio Spurs ha sido el encargado de estrenar el NBA Zone de Valencia presentado por BBVA y claro, no dudamos en hacerle alguna pregunta que otra.

Pero antes de ver qué cuenta Danny Green, toca hablar de qué es el NBA Zone que va a estar en varias ciudades y que desde La Crónica Desde El Sofá te recomendamos que visites si tienes ocasión.

En él vivirás una experiencia digital NBA por fases. En la primera carpa encontrarás una historia de la NBA, separadas por décadas y donde vemos imágenes desde Bill Russell hasta Stephen Curry, pasando por Bird, Magic, Kobe y podremos leer un poco la historia de todos los momentos importantes que han pasado en esas épocas.

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La segunda esfera te mostrará en un cine con 3 pantallas envolventes, algunas de las imágenes más espectaculares de la NBA, hasta casi el último partido de The Finals, todo con un equipo de sonido que sinceramente impacta.

La última esfera es la reservada a los patrocinadores, donde se encuentran diferentes actividades, pero donde más nos gusta en mirar hacia arriba y ver los ‘banners‘ de algunos de los campeones de la NBA, un detalle más que jugón la verdad.

La partes exterior tendréis las camisetas de los 30 equipos de la NBA y la media pista donde se celebran diferentes actividades, como mates o pequeños partidos. Todo ello rodeado de un ambiente 100% de basket, 100% de NBA que tanto nos gusta.

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Allí estuvimos esperando a Danny Green para preguntarle, como siempre, lo que nadie se atreve a preguntar, ya que para preguntarle por Gasol, las finales, la paella y Florentino Pérez siempre hay otros, así que fuimos un poco más allá y nos interesamos por él mismo, ya que por si mucho no lo sabéis, Green es un jugador que ha bloqueado un triple de Curry, otro de Durant y a LeBron en transición…él no lo sabía, decía que ‘no soy un taponador, simplemente juega en defensa y algunas veces le toca uno y otras le toca otro, pero que seguro que hay otros jugadores que han hecho eso también‘.

Sobre su futuro, nos comentó que quería ‘seguir trabajando, buscar un ‘gym’ aquí mismo para poder entrenar y no parar de mejorar cosas y llegar en forma para ayudar al equipo a ganar‘. Este año sus porcentajes de tiro han bajado respecto a otras temporadas, Green lo achaca a ‘una forma diferente de jugar, un ataque diferente debido a LaMarcus Aldridge y Kawhi Leonard que tienen más protagonismo en las jugadas‘.

Y claro, no nos ibamos a ir de allí sin preguntarle por esto:

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Nos comentó que ‘fue idea de Patty Mills, una tradición australiana llamado Bad Monday, donde es una forma de celebrar algo para olvidar o bien para pasarlo bien. Su disfraz era el de El Pingüino, pero dijo que habían algunos tremendos como uno de Hot Dog, o Boban que era un Vampiro…era difícil de decidir pero uno de los fisios era hasta una chica…fue divertido y genial‘.

NBA Zone llega a España, Valencia primera parada con Danny Green

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El jugador de San Antonio Spurs, Danny Green estará en Valencia del 17 al 19 de junio en el estreno de la NBA Zone, el nuevo evento de NBA junto a BBVA.

En el durante todo el fin de semana se podrán realizar una serie de actividades y experiencias digitales relacionadas con la NBA. Habrá media pista de basket para simular el ambiente de un pabellón NBA.

La NBA Zone presentado por BBVA llegará a Valencia el fin de semana del 17 al 19 de junio en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, si quieres ir, primero hay que registrarse aquí para reservar plaza.

PO Desde El Sofá (XXIV): Danny Calor Verde

 

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Vamos por partes. Que hay mucho que contar del primer partido de The Finals (o Las Finales como se pudo ver en los carteles de publi del AT&T Center).

Empezamos por un factor que poco a poco se vio en el pabellón: No iba el aire acondicionado. Bien. Partido a lo old school de aquellos de pelos a lo afro, permanentes, camisetas de cuadros y patillas peludas y grandes.  Calor para los dos, calor para todos.

El partido empezó a un ritmo alto, al ritmo que querían los de SA. Popovich salió con su quinteto alto mientras que Spoelstra siguió tirando de Lewis, primeras incognitas resultas de la noche. Esto hacía que o bien Duncan o Splitter o a veces ambos, tuvieran que salir mucho fuera para contrarrestar los tiros de Bosh o el propio Rashad. Pero además surgió otro factor que salió del banquillo con un ritmo increíble: Manudo, que le dio otro ritmo diferente con sus triples y sus asistencias, haciendo de su salida un impacto perfecto en el partido.

Mientras los jugadores seguían sudando y sudando…

Pero si Spurs tenía a Ginobili, Heat (a parte de calor…sí, lo se, es malo…) tenía a Wade, que junto a Bosh fueron igualando el partido a cara estampida de San Antonio, los cuales seguían ajustando en defensa, haciendo movimientos interesantes con Duncan y Diaw en pista. Con ellos, SA jugaba una zona extraña, donde Duncan dejaba bastante libre a Lewis para que se fuera a las esquinas, mientras que Diaw sí salía algo más a Bosh. Ambos jugadores de SA, cerrando siempre en caso que la jugada fuera a la zona. Interesante, muy interesante.

Pero en el 3Q el ritmo cambio después de un gran inicio de los Heat, donde sólo Ginobili era capaz de aguantarlo (bueno y Duncan que poco a poco iba a la suya…). Lebron parecía despertar y Ray Allen a base de triples y entradas a canasta metían a los Heat muy dentro del partido. Mientras Popovich se cabreaba con las perdidas en un 3Q muy raro, donde hubieron muchas imprecisiones y donde la sensación de agotamiento de los jugadores debido al calor se empezaba a notar.

Seguía haciendo calor…mucho calor…

Llegamos al final con Splitter empezando a destrozar la defensa de los Heat…sí Splitter, pero un 3+1 de Bosh ante un Duncan que salió algo tarde daba un +7 más que divertido para las esperanzas de los Heat. Mientras Lebron se le veía agotado, cansado y pidiendo el cambio. Todo se estaba jugando al ritmo que querían y gustaban los de Miami, pero en una entrada a canasta Lebron dijo basta y acusado (probablemente) por el calor y el ritmo, sus piernas no pudieron más y apenas pudo llegar al banquillo. Adiós Lebron. Hola Danny.

No había hecho absolutamente nada en el partido, pero surgió su figura, la figura de Danny Green que ya fue clave en las finales del pasado año. 3 triples casi seguidos, un mate en contra ataque, hizo que la temperatura en la ciudad de El Alamo subiera más todavía. Leonard. Parker. 2 triples más para sentenciar a unos Heat agotados con un Lebron extasiado en el banquillo con la cara desencajada.

31-9 fue el parcial final, con un BRUTAL 14/16 en tiros de SA en el último cuarto.

Calor, seguía haciendo calor… pero el domingo será otro día….

Sofi Del Día: A la gran Doris Burke que después del grandioso podcast junto a Zach Lowe donde reconoció que Popovich casi le hace llorar…ayer preguntó a Pops por las perdidas…lo mismo que el entrenador de SA le respondió en su día.

Avance de temporada 2013-2014: San Antonio Spurs

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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Tras sufrir un par de derrotas dolorosas y tempraneras en Playoffs, San Antonio agarró con mano y media un O’Brien, que hubiera sido el cierre perfecto a la dictadura de Duncan y Popovich, que ya va para 14 años desde aquel título en 1999.

No pudo ser, pero los Spurs tienen la maquinaria preparada para un nuevo asalto. La defensa volvió a ser de las mejores de la Liga (llevaban 4 años fuera del Top 5, dos del top 10), y el ataque, como desde que tomaron el testigo de los Suns como estandarte del ataque basado en el bloqueo directo, conducción y distribución a los tiradores, sigue siendo imparable. Mismo quinteto, rotación prácticamente intacta, y el genio de siempre a los mandos. Será duro, y necesitará que su gran trío siga haciendo historia, pero es una plantilla completa y profunda, con los roles bien marcados, y que vuelve a partir como uno de los candidatos más claros del Oeste.

  • Radiografía de los Spurs

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Un modelo

Decir que los Spurs, como organización, desde el presidente hasta el último jugador del banquillo son el equipo más inteligente de la Liga es algo que sigue siendo verdad, pese a que haya sido repetido tantísimas veces en tantos foros.

Cada vez que la comunidad analítica (o los frikazos de las estadísticas, como son conocidos también dependiendo a quién le preguntes) llega al consenso sobre cómo un equipo debería enfocar una situación o tomar una decisión en base a los datos, descubre que coincide al milímetro con lo que San Antonio ya estaba haciendo.

Van siempre un paso por delante, porque no tienen miedo de aprender y corregir, de copiar a quien tiene éxito, de poner todo en duda. Los Spurs son el triunfo del escepticismo, aunque Popovich diga que “sólo tuvo suerte de draftear a Tim Duncan“. Algo que además es falso, porque no sólo la suerte intervino en esa situación, ejem, tanking, ejem.

Los Spurs son también el éxito de la consistencia, de no hacer casi nada mal. Si repasáis el gráfico de puntos por tiro según la localización, o por tipo de jugada en ataque de San Antonio, veréis que en ninguno bajan de la media: de ahí, siempre para arriba. Pasando hasta llegar al de localización de tiro del rival, podréis observar también algo maravilloso, tienen, como Indiana, la distribución en contra casi perfecta: muy pocas faltas, tiros cerca del aro, o triples, obligando al rival a que acierte desde la parte menos útil de la pintura, y fuera de ella. Los rivales tienen un elevado porcentaje de acierto en tiros de 2 lejanos contra ellos, concretamente el 3º de la Liga. Pero, ¿qué más les da a los Spurs que sus rivales gasten una enorme cantidad de intentos en un tiro que sólo entra un 41.3% de las veces, y es más difícil de rebotear en ataque?

Obviamente, una defensa así necesita de mucho trabajo y el personal adecuado, no se puede obligar simplemente con la mente y el deseo a que el rival elija las peores opciones, pero ese es el concepto sobre el que se construye la tercera mejor defensa de la Liga la pasada campaña. Y en ataque, podrían ir más a la línea y coger más rebotes en el tablero ofensivo, pero nunca es posible tenerlo todo, y ahora mismo tienen un personal magnífico tirando, por lo que pueden ser eficientes sin la necesidad de ser agresivos.

Y en cuanto al rebote en ataque, esa es una de las discusiones todavía abiertas. Yo estoy en el grupo de los defensores de este arte y todas las ventajas que tiene, pero ver como los Spurs apuestan tan claramente en su contra, da que pensar (recortaron por ejemplo el número de veces que Kawhi Leonard atacaba el tablero, y no le volvieron a desatar hasta que se enfrentaron a Miami, equipo horrible recogiendo los fallos rivales).

Puede significar caer en el principio de autoridad, pero… si lo Spurs lo están haciendo así, será por algo.

  • Dos hombres y medio

El Big 3 de los Spurs es más bien 2 hombres y medio a estas alturas, pero sigue teniendo un insuperable caché.

Tony Parker a sus 30 años tuvo la que es posiblemente la mejor temporada en ataque que le hemos visto (2009, con menos ayuda, quizá sea más meritoria) y no hay base que acabara el año más en forma a ese lado de la pista que él. Es una amenaza para el rival en cualquier punto y situación dentro del arco del triple, y muchos opinan que estamos ante el que es ahora mismo el mejor base del mundo (aunque nos arrodillemos ante él, aquí nos resistimos a quitarle el cinturón aún a Chris Paul).

El EuroBasket con Francia y el tiro imposible que sirvió para poner la puntilla a Miami en el primer partido ayudan aún más a la valoración, que si no es la acertada, tampoco puede estar muy lejos. Lo que es sorprendente es que parece que muchos han conocido a Parker desde este verano, cuando ya son 8 años a este nivel. En algún momento, le dijo a Pop que él no quería convertirse en el nuevo Avery Johnson, un simple director de orquesta, y dejaron de intentar que fuera lo que no es, dándole un mayor peso anotador. 2005, tras ganar su segundo anillo, fue su año revelación, el del final de la transformación: recortaron sus infructuosos intentos desde el triple, llegó por primera vez al All-Star, y no volvió a mirar atrás ni a bajar el pistón, salvo por problemas puntuales de lesiones que le convirtieron en menos importante en alguna otra temporada aquí y allá.

Anotó un increíble 56% de los tiros de media distancia desde la bombilla, y a lo largo del año parecía que cada vez lograba poner un pie en el lado derecho de la pintura, eran dos puntos, más posible tiro adicional. Es el octavo base con más tiros dentro del área restringida, y el tercero con más canastas, ya que con su 64.5% de acierto, es el único que supera el 60% de aquellos con más de 300 intentos. Y aunque su porcentaje de utilización, y sus números en puntos por minuto/partido son los mayores que ha tenido en las últimas cuatro temporadas, su tasa de asistencias es la más grande de su carrera. De hecho, los 20.3 puntos por partido con un 58.8% de tiro verdadero, acompañado de un 40% de asistencias a compañeros, es algo que sólo han superado 4 jugadores en la historia de la NBA. Podría esforzarse un poco más en defensa, pero con la extraordinaria brillantez que demostró en ataque el pasado año, se le perdona, faltaría más.

El otro líder, Tim Duncan tuvo una temporada casi inédita en cuanto a producción para alguien que cumplió 37 años durante los Playoffs (Karl Malone es el único que le supera en números), y volvió a un nivel que parecía haber dejado… casi un lustro atrás, como si fuera un chaval. Ya no salta, pero da igual, porque rebotea, pone los tapones y postea con dos pies en el suelo. Tan tranquilo.

No metía tantos puntos por minuto desde 2007, ha cogido más rebotes que en las cuatro últimas temporadas y nunca, repetimos, nunca, puso tantos pinchos de merluza como este año, mientras sigue sin hacer (o sin que le piten) faltas. El RAPM  (+/- normalizado y ajustado) le considera el jugador con más impacto en defensa de toda la NBA, y cuarto mejor en conjunto tras LeBron, Paul y Durant. No había jugado tan bien en general según esta herramienta desde 2008, y en defensa desde 2005. Esperemos que el pacto con el Diablo no le pase luego factura.

Del que no podemos decir lo mismo es de Manu Ginóbili, al que se le notó la edad a lo largo de un año cargado de altibajos, pero que nos sorprendió a ratos con sus trucos de magia habituales (como el Game 5 de las Finales). Habrá que disfrutarle como enanos en todos aquellos momentos de lucidez que tenga, porque muchísimo me temo que estos dos años serán los últimos. Y este tiempo extra que tenemos de él, se lo debemos también seguramente a la victoria de Miami en las Finales.

Según se ha ido haciendo menos joven, Manu ha cambiado su papel por el de distribuidor. Dio 7.1 asistencias por 36 minutos, el máximo de su carrera, y los números por posesión/jugada le colocan como el segundo mayor pasador de la Liga tras LeBron entre todos aquellos que no están considerados bases, algo en lo que él, la verdad, prácticamente se ha convertido. El resto de números individuales dieron un considerable paso hacia atrás, pero pese a todo, el RAPM le consideró el 10º mejor jugador en ataque de la Liga, justo por encima de su compañero Tony Parker (aunque curiosamente, con los mismos grupos de compañeros, el francés es brutalmente superior), lo que suena a uno de esos desajustes que a veces aparecen entre números. O no, que con Ginóbili, quién sabe…

Como los Spurs han formado una de las plantillas más completas que les hemos visto en los últimos 10 años, Duncan y Manu podrán seguir regulando los minutos y los viajes, para estar preparados al final de año. Pero es evidente que sin ellos a un buen nivel, pueden sobrevivir una Temporada Regular, pero no unos Playoffs.

  • El futuro es Leonard

Si uno mira a los números tradicionales de Kawhi Leonard por minuto, no hay mucha diferencia entre su primer y segundo año en la Liga. Pero sigue mejorando poco a poco, y aunque la excelente forma de Parker o Duncan no le ha permitido que tenga más oportunidades, Popovich ya le está preparando para la sucesión, dándole tareas cada vez un poco más complicadas.

Magnífico cortador, espectacular contragolpista y buen tirador desde las esquinas (un 43% a los lados de la cancha, en contraste con un triste 24.5% en los frontales), a Leonard le dejaron salirse un poco de su papel de finalizador, y se le permitió probar cosas nuevas. Por ejemplo, cuando el equipo rival ponía un defensor grande en Parker y trataba de esconder a alguien más pequeño en él, lo llevaba al poste bajo (muchas veces dando marcha atrás directamente desde su sitio típico en la esquina), y sacaba un precioso y efectivo gancho por encima de su hombre. Y también le involucraron en bloqueos directos como conductor del balón, con esperanzadores resultados.

Y su defensa sigue mejorando y es uno de los más temidos en su posición en la Liga. El RAPM corrobora su valor, considerándole el 11º mejor defensa entre escoltas y aleros de la Liga, y también es bastante superior a la media en la evaluación jugada a jugada.

Ahora mismo los Spurs sólo necesitan un secundario de lujo, que perfeccione y domine el arte del trabajo sucio y las canastas fáciles, pero todo añadido es bueno para un equipo que aspira a todo, y que puede necesitarle más adelante. Su evolución determinará si es un All-Star a medio plazo, o la versión 2.0 de Bruce Bowen. Que ya es algo muy bueno que tener.

  • El otro 3D

Y con Danny Green los Spurs han tenido un éxito similar. Con un potencial más limitado (26 años por los 22 de Kawhi), el ex-jugador de la Universidad de North Carolina ha metido el 42.9% de los triples desde que llegó a San Antonio y el 43.2% en Playoffs (y ya van dos años completos), y es otro jugador 3D (triples y defensa) más, perfecto para un equipo que ya tiene generadores de lujo.

A diferencia de Leonard, él mete un 43.2% de los triples fuera de las esquinas y es una amenaza desde cualquier punto fuera del arco, como demostró en las Finales frente a Miami, acertando 26 de 49, más de un 50%, y batiendo el récord en un partido de la eliminatoria por el título con 7 canastas.

Si no está tirando un triple o esperando para ello, no se puede esperar mucho más de él que el pase extra a otro tirador aún más solitario, o la penetración en línea recta ante una defensa apurada. Que es nada más y nada menos lo que todo equipo de la Liga querría de su cuarta o quinta opción a media pista. Y con un buen tamaño para jugar de escolta, no tiene la misma talla como defensor que Kawhi pero yo diría que anda por encima por la media (y si sólo contarán las Finales, difícil no darle el título imaginario de “Mejor parador de contraataques” de la Liga).

Otro secundario perfecto para el equipo, que al mismo tiempo le da la situación perfecta para él, jugador que lo tuvo muy complicado para manterse en la NBA

  • La torre melliza

A Splitter le pagaron bien este verano, firmando una renovación por 36 millones en 4 años, que indica que en San Antonio cuenta con él como pieza importante a medio plazo. Los Spurs le han formado despacito, y tras cocinarle tres años a fuego lento, en este por fin se ganó un puesto de titular.

El RAPM indica que fue mejor con los mismos grupos de gente a su lado que el resto de hombres altos de la plantilla (Bonner, Blair, Diaw), y apunta a que su contribución marca la diferencia sobre todo en defensa, algo en lo que los números se ponen de acuerdo con los ojos.

Por fin recortó el número de faltas, lo que le permite por un lado ser más efectivo, y por otro que Popovich no le haga volver al banquillo cada poco, y la sociedad que formó con Duncan fue aplastante en defensa: con los dos en pista los Spurs reciben 4 puntos por 100 posesiones menos que Indiana, mejor equipo en defensa de la Liga en conjunto (y la marca baja 3 puntos más si lo convertimos en trío y añadimos a Kawhi Leonard, lo que sería la mejor entre los 250 grupos de tres con más minutos de la Liga si hubieran jugado juntos unos 50 minutos más).

Es precisamente con dos torres en cancha, Duncan y Splitter, como los Spurs puedan forzar esa selección de tiro de la que hablábamos antes, en la que el rival no puede acercarse al aro. Lo que ganan los Spurs juntando técnicamente dos pívots, lo pierden cuando a él le toca hacer el papel de ala-pívot móvil y rápido, que no pega del todo con sus habilidades (en la comparación con Indiana, el trabajo de David West), y eso es lo que provoca parte del acierto rival en la media distancia, pero en todo caso, es algo con lo que los Spurs están encantados de vivir en general.

Y lo importante al mismo tiempo, es que con la pareja SplitterDuncan se anota a buen ritmo. Con Boris Diaw, excelente pasador y triplista ocasional, los Spurs son un equipo más dinámico y efectivo en ataque (3.6 puntos por 100 mejores con DuncanDiaw que con Tim y Tiago), pero no compensa la diferencia en defensa si con el brasileño los Spurs se mantienen competentes. Pese a no anotar jamás fuera de la pintura, lo que no ayuda al espaciado de San Antonio, es uno de los mejores finalizadores tras bloqueo directo en la Liga, y ya van dos años en los que los números le sitúan en la élite (quizá en otro equipo en el que no tuviera la oportunidad de bloquear para Ginóbili o Parker, la cosa sería diferente, pero está aquí, y lo hace muy bien). Su compenetración con Duncan ha ido mejorando, y también se alimenta cortando bien y recibiendo los pases de The Big Fundamental, y el sistema de San Antonio, al igual que le da inmejorables compañeros con los que cooperar, le roba de una posible fuente de puntos fáciles, ya que es un buen reboteador ofensivo, al que no le dejan trabajar mucho en la tarea.

Es comprensible la cierta decepción con su papel teniendo en cuenta cómo acabó el año, en la serie contra Miami, jugando en cada partido menos tiempo que en el anterior hasta acabar de suplente y sólo 4 minutos en pista en el partido decisivo, pero los Heat son el peor equipo posible al que enfrentarse con dos pívots, y él no es tan bueno como para marcar diferencias. Pero es un titular sólido, que defiende increíblemente bien dentro de las reglas de los Spurs, y al que seguirán necesitando en el Oeste. Aunque tengan que preparar un plan B que no le incluya, por si llegan, y vuelve a tocar Miami.

  •  Más profundos que ¿nunca?

Decíamos antes que los Spurs tenían una de las plantillas más completas, porque además de un quinteto de garantías, con piezas sólidas en todas las posiciones, algo que no siempre han podido disfrutar (recordemos que DeJuan Blair, Roger Mason, Matt Boner, Francisco Elson o Rasho Nesterovic han sido titulares durante largas temporadas en años pasados), el banquillo también es profundo. Repiten 12 jugadores de la plantilla de Playoffs y desde el banquillo saldrán el propio Ginóbili, un lujazo si está bien como sexto hombre, Boris Diaw, Matt Boner (no es lo mismo tener a la Red Mamba como octavo o noveno hombre que como titular), Cory Joseph o el recién llegado Marco Belinelli.

Y la tercera oleada, en la que están De Colo, Mills, el artista antes conocido como Jeff Pendergraph (y ahora como Jeff Ayres) o Aron Baynes esconde como siempre a jugadores sólidos que intentan conservar un tiempo en la franquicia, para que si las lesiones les dan minutos, puedan salir y cumplir en un ambiente familiar (los Spurs sólo cambian cuando es necesario e imprescindible, y deben ser uno de los equipos que mejor aguantan a sus hombres del final de rotación de un año para otro, esta temporada, tres de cuatro). Además han traído una serie de veteranos como Sam Young o Corey Maggette (e incluso invitaron al lesionado Mike Bibby) para tratar de rellenar el último puesto en una plantilla con 14 jugadores con contrato garantizado, en lo que es parte de otro clásico Spur: el reciclaje.

Ayres, Young o Maggette no participarán mucho (Jeff viene a cubrir el papel de Blair, y los otros dos, el de McGrady), así que la única incorporación con pinta de ser importante, es la de Belinelli. Primer jugador transalpino en pasar por esa delegación de la ONU que tienen en San Antonio, tiene nivel más que suficiente para salir desde el banquillo, es una pequeña garantía por si Green tiene un bajón de rendimiento e incluso puede encargarse del balón y ofrecer un Plan B si Ginobili y Parker se perdieran una temporada, y Popovich no confiara en dar la manija a cualquiera del resto del grupo (Joseph, De Colo o Mills). Marco es un tirador que funciona a rachas, que parece mejor de lo que es, y por eso no se ha ganado un puesto de titular, pero también es de esos que se hacen mejores en lugares como San Antonio con un poco de estabilidad. Su mejor temporada fue la de 2011 junto a Chris Paul, y aunque no se le presuponen muchos minutos con Parker, si no hay lesiones de por medio, sí que será interesante verle junto a un Manu, que como ya dijimos, es cada vez más base. A diferencia de Gary Neal, es de esos que se deja hacer mejor por sus compañeros, y pocos hay más apropiados que los de los Spurs.

PO Desde El Sofá (XXXVI): Spurs, man

San Antonio barrió a Miami del AT&T Center, demostrando que pueden ser superiores a los Heat, en una eliminatoria en la que todavía no lo habían acreditado. Los dos partidos que llevábamos hasta ahora nos dejaron una victoria clara del equipo de Florida, y un cara o cruz que cayó de su lado, y nunca habían estado más de 10 puntos por delante en el marcador como nos recordó Mike Breen. Necesitaban una actuación así para que la balanza vuelva a inclinarse, aunque ligeramente, del lado de la espuela.

Con 51 puntos entre Gary Neal y Danny Green, 39 de ellos conseguidos mediante triples, y con San Antonio por fin dominando el rebote ofensivo (19 capturas, el 41.3% de sus fallos, que produjeron 20 puntos en segundas oportunidades), se puede conseguir esa desproporcionada ventaja final de 36 puntos.

Los Spurs están metiendo el 44% de los triples en estas finales, y eso incluye el 3/13 de Manu Ginóbili (la peor selección de tiro en estas Finales con diferencia cuando no le entran, pero Manudo es quien es, porque, precisamente, mete esas), y una actuación pobre en general en el primer partido. No sé cuánto hay de cansancio, y cuánto de mérito Spurs, pero la gran defensa del perímetro que ha estado haciendo todo el año Miami, rotando y llegando a sitios que parecían imposibles, se ha esfumado en estas Finales.

Miami se ha permitido durante todo el año agobiar al jugador que lleva el balón con sus dos-contra-uno, a la vez que recuperaban a tiempo si el balón salía de ahí, y llegaban a todos los pases extra, pero eso sí, llegando siempre al límite. El problema es que San Antonio pone el infinito un poco más lejos.

Y si sus tiradores están enchufados, agradecen esa presión, porque alejando ese uno-contra-dos de la acción, pero con previsión, lo convierten en un cuatro-contra-tres. Popovich parece un maestro de artes marciales, dándole la vuelta a la llave del rival, para que ellos mismos se hagan daño cuando le atacan. Otro ejemplo son los momentos en los que Miami intenta defender al hombre en el poste bajo por delante. Los Spurs, en lugar de intentar forzar el pase y la pérdida, lo intentan utilizar para su propio beneficio. Pop lanza a sus hombres (Green, Leonard, Parker) a penetrar por la línea de fondo, y convierte a Duncan en un bloqueador por la espalda, que abre camino al aro.

En el otro lado, el ataque de Miami, tras concederle la Mención Especial del Jurado a Mike Miller y su 5 de 5 en triples, creo que ya podemos encender la alarma naranja con un LeBron James que está dejando su peor baloncesto del año para el final. Dándole el crédito que se merece a las defensas de Indiana y San Antonio, sus esquemas han aturullado al LeBron anotador, al que el tiro, que es el único recurso que se le permite, le ha abandonado en el peor momento. En Temporada Regular, James estaba metiendo el 40.6% de los triples y el 43.2% de los tiros a media distancia, y en estos tres partidos sus porcentajes han caído al 25% en tiros de tres y al 23.5% fuera de la zona, pese a que los Spurs le animan, con todo el espacio que sea necesario, a que juegue desde ahí.

Como lleva todo el año acreditando que puede tirar (aunque rápido lo olviden algunos), y a falta de saber si habrá algún problema físico del que no sepamos nada, lo que está de moda es culparle a su psique del asunto. Como no entiendo del alma, ni tampoco soy John Cusack, y LeBron no es John Malkovich, en su mente no me puedo meter, pero sí lo recuerdo como el vigente campeón, y un respeto me gusta tenerle. Como este año no ha juntado tres partidos malos, es obligatorio buscarle explicación a esta triada de actuaciones regulares y reguleras ante la tercera mejor defensa por números de la Liga. Cuando igual no la tiene. Las respuestas, como en cualquier serie de moda de esas que viven dejando cosas sin resolver al final de cada capítulo, en el siguiente episodio.

Y sin que sirva de insinuación de Sternato, pues también perjudica a San Antonio por igual, ni de excusa barata: la serie no se está pitando de forma que se invite al juego cerca de los aros. Un servidor la prefiere así, ligera de silbato, con dos equipos honestos que no abusan para darse palos, pero es un estilo que no conviene a LeBron. Anoche se fue de San Antonio sin un tiro libre en 39 minutos, algo que no sucedía desde diciembre de 2009, pese a sus 7 tiros en la pintura (promedia 9 por partido). LeBron sabe que no se está pitando, y con eso también juega. Tal vez demasiado.

De todos modos, al igual que en el anterior, esta victoria vale sólo por un partido ganado, un 25% del Larry O’Brien. Y ya hemos visto que las tornas se cambian rápido. Y más, si Tony Parker se empieza a perder partidos.

El detalle: Un pelín antes de la mitad del segundo cuarto, Splitter se olvidó de que Chris Bosh es zurdo, y ante un tiro suyo a media distancia… le fue a taponar el lado que no era.

PO Desde El Sofá (IV): Dolor, Mucho Dolor

Quedaban dos minutos de partido en el AT&T Center, y por megafonía sonaba el Sweet Caroline. Los Spurs ganaban de 36 puntos, y por supuesto que todo el público de San Antonio se lanzó a cantar el mítico “Dah, dah, DAH!” de la canción. San Antonio ahora mismo ha encontrado a Lupita, han acabado su camino por México, y están en Cabo San Lucas puliéndose margaritas como Kawhi Leonard anotó ayer triples: de tres en tres.

Al final, el despiece se redujo a 31 puntos, y el partido no tuvo ninguna historia: Utah jamás estuvo por delante, a los 5 minutos perdía de 12, y salvó un parcial 0-9 que les ponía a 5 en el segundo cuarto, y que fue respondido inmediatamente por un 20-0 de vuelta de San Antonio, no estuvieron ni cerca.

El candidato a MVP Oh, La, La! Parker hizo lo que quiso y acabó como máximo anotador con 18 puntos, pero en este partido dejó hacer a los actores secundarios: Leonard le siguió con 17 puntos, Gary Neal parecía Parker cuando TP no estaba, pull-up 3‘s incluidos, Boris Diaw vuelve a ser efectivo y hasta Danny Green se animó a hacer de base en un par de posesiones que acabaron en la canasta tras pasar, y pasar, y pasar (y pasar) la pelota.

Los Spurs siguen teniendo quizá la imagen de equipo aburrido y plomizo, pero ahora mismo, salvo por los fans de las acrobacias atléticas extremas, eso es el nadir de su realidad: su juego es brillante, y siempre tienen hasta la espectacular jugada ocasional de Ginobili o Parker para colarse en el Top 10 de SportsCenter.

Leonardo DaVinci demostró la imposibilidad del movimiento perpetuo, pero Popovich ha logrado el perpetuum mobile sin ser siquiera ingeniero, la respuesta estaba en estudiar ruso, por lo que se ve. Al sistema diabólico de Gregg, se le han añadido además este año dos piezas que se acoplan perfectamente, y que tienen mayor importancia de la que parece, por lo muchísimo que aportan sin retener el balón, meramente conduciéndolo.

Huelga decir que los resultados que Kawhi Leonard, a por el que fueron, y Boris Diaw, con el que en teoría se encontraron, darían ahora mismo en cualquier otro equipo, serían mucho menos satisfactorios. En Diaw hay un hombre alto cuya habilidad para pasar el balón es probablemente lo único que le mantiene en la NBA, y en Leonard uno de los jugadores que mejor se mueve en ataque de la Liga. Boris jamás podía aprovechar su talento en Charlotte, y los cortes quirúrgicos de Leonard seguramente se perderían River Walk abajo fuera de esta ciudad. Pero aquí aportan otras dimensiones, los papeles de intermediario y finalizador que no tenía este equipo, y que suman diversidad y eficacia, al ataque. Si encima tenemos en cuenta como ataca Leonard el rebote ofensivo, miel sobre hojuelas. Y miel de la mejor.

Algún partido en Salt Lake City, ciudad de enrabietados fanáticos, puede oscilar hacia a unos Jazz, que viendo jugar a Favors y a Kanter como hicieron ayer pueden tener motivo para el optimismo futuro: tienen 4 excelentes jugadores interiores de nivel, por lo menos, titular, entre 19 y 27 años. Tendrán que mover a alguno, y si aciertan en la recompensa hay equipo para rato. Pero anoche solo hubo dolor. Mucho dolor.