Presta atención

Aunque en la Temporada 2016/2017 todos los focos están en el Nuevo Orden, como en El Imperio Contraataca, a la NBA no le faltan historias paralelas, y el principio de curso, con todos los cambios aún parte de la imaginación, se acumulan. He aquí algunas de las muchas cosas en las que fijarse en este principio de curso a lo largo y ancho de la Liga.

A o B

La llegada de Howard y la marcha de Horford y Teague han cambiado por completo la cara de Atlanta, y si en ataque tenemos claro que van a ser muy distintos a las anteriores encarnaciones del equipo, en defensa (que fue lo que realmente sujetó al equipo la temporada pasada) las cosas también van a cambiar mucho. Budenholzer ha sido de los entrenadores más agresivos en temporadas pasadas mandando a los hombres altos al pick’n’roll, aprovechando la movilidad de Millsap y Horford para acorralar a los conductores de balón y tratar de forzar pérdidas. Pero su nuevo pívot, discípulo de SVG y Clifford, está acostumbrado, y además disfruta, de lo contrario. Dwight quiere estar cerca del aro para dedicarse a intimidar, poner sus tapones y coger sus rebotitos, y la pérdida de capacidad atlética tras las lesiones es un motivo más para quedarse en casa. La Liga en general también está retrocediendo en el uso de dos-contra-unos, con firmes defensores de la táctica como Rivers o Spoelstra abandonándola, por lo que esperamos que los Hawks también se hagan más conservadores… ¿manteniendo el éxito del año pasado?

B o A

Y aprovechando la linde anterior… los Celtics tienen en su plantilla a dos de los mejores hombres altos de la Liga en el dos-contra-uno defensivo, con la llegada de Horford para unirse a Amir Johnson, además de unos bajitos agresivos y de manos muy largas, y un pasado reciente de marcada agresividad con Doc y Garnett en sus filas. Si un equipo en la NBA podría nadar río arriba ahora mismo, ese es Boston. Stevens, a falta de protección de aro hasta ahora, ha elegido especular, porque además, su juego exterior le permite forzar toneladas métricas de pérdidas sin mandar al hombre alto al horizonte. Pero habida cuenta que entre las muchas virtudes de Horford la protección del aro y el tablero no están entre las destacadas, y que puede haber más minutos de quintetos pequeños con Crowder como 4, quizá sea hora de tirar la casa por la ventana y convertir la defensa de los Celtics en puro rock’n’roll. Aunque una cosa que ya funciona, mejor no tocar.

A correr, a correr

Cuando Bird se deshizo de Vogel, todos recordamos las múltiples ocasiones en las que el Pájaro había pedido que el equipo jugara más rápido y pequeño. Parecía evidente que el nuevo entrenador vendría con la orden de aplicar la visión. ¿Quién podría liderar este proyecto camino al futuro? ¿D’Antoni? ¿McHale? ¿Paco Jémez? Frío, llegó McMillan (enemigo del Reino de España como los indepes, Pepe Botella o Gamal Al-Ghandour), que de hecho, ya estaba en casa. Pese a su fama hay que decir en su descargo, que en el último periplo llevó a los Blazers al number 1 en eficiencia ofensiva en 2009 (Brandon Roy, sniff…), pero lo hizo a ritmo de caracol contracturado. Las incorporaciones posteriores (Teague, Young) seguían en su mayoría la línea oficialista (Jefferson debería salir desde el banco como en Charlotte), y tras lo visto en pre-temporada… este no es el viejo Nate. Los Pacers han salido a correr, hablan de que podrían conseguir 115 puntos por partido… y cuando empiecen los partidos que cuentan, habrá que verlo.

Un mucho de Spurs en Utah

Las llegadas de Boris Diaw y George Hill a Utah son de las que más me ilusionan esta temporada: Quin Snyder utilizó el pasado año la motion offense de San Antonio más que los propios Spurs y que el discípulo aventajado Budenholzer, pese a que no tenía el personal para ejecutarla correctamente ni de lejos. Con ellos la cosa cambia. Simplificando un poco, en este ataque, un hombre alto estacionado en el poste alto (altísimo) suele recibir el balón para iniciar la jugada, y suyo es el primer pase con intención. Esto lo hacían el año pasado con Gobert y Favors, y el resultado era la intrascendencia más dolorosa, el tiempo de posesión perdido, y la acumulación de pases sin sentido. Aunque a Boris sólo le quedarán los minutos que dejen los jóvenes líderes del equipo, y quizá con segundas unidades, pocos jugadores mejores que él se me ocurren para explotar un sistema que además conoce bien. Y Hill, otro versado en la motion offense, también se adapta como un guante a lo que pide a gritos este equipo y sistema: un base que no necesita el balón y pueda acompañar a los excelentes creadores de las alas, Hood y Hayward. Los Jazz lo tienen todo para dar un salto de canguro, pero aquello que no pueden controlar, las lesiones, ya se está empezando a cobrar piezas.

Hablando de lesiones

Atención al inicio de los Pistons, porque la baja de Reggie Jackson puede ser muy sensible, y se les están acumulando sustos en la enfermería. Más allá de su increíble talento como director y anotador, su presencia y talla permitía a los Pistons soltar en los bases de élite a Kentavious Caldwell-Pope y comprar palomitas. Su reemplazo temporal, Ish Smith, puede suplir convincentemente la parte distribuidora, y reemplazar anotación y distancia de tiro por velocidad. Pero siendo como es, uno de los jugadores más pequeños de la Liga, defender escoltas noche tras noche está fuera de su alcance, salvo en casos muy especiales. Los Pistons habían pegado un salto a la zona decente de la eficiencia defensiva, y el tener que reordenar las piezas les puede pasar mucha factura.

Harden como base

¿Y? ¿Dónde está la novedad?

Harrison Barnes como estrella

Durante los últimos años, siempre que estaba dispuesto a dar por perdido a Barnes sucedía algo. Un par de triples, un buen ataque con bote, una sobresaliente acción defensiva… lo suficiente para volver a ganarse un poco de crédito, y dejar de pensar que es un jugador mediocre al que hacían (mucho) mejor sus compañeros. Hasta los últimos Playoffs, en los que Barnes dejó de meter monedas cuando la máquina las pedía. Aún así, y aunque sólo fuera porque en algo había que gastarlo, estaba claro que alguien le iba a hacer las tarjetas de visita Harrison Barnes, Max Player, y tendría que imprimir muchas para recuperar la inversión. Su siguiente paso está en Dallas, con uno de los mejores entrenadores de la Liga, un ala-pívot legendario, un conocido en la última línea de defensa… sigue en un buen entorno, pero ahora tiene responsabilidad. Si sigue siendo el jugador timorato en ataque pero recio en defensa que vimos en los Warriors, la posición de 4 es la perfecta para aprovecharle al máximo, pero con Nowitzki en Dallas tendrá que producir como alero. No hay más.

Una teoría muy loca sobre Westbrook

Sentaos y acompañadme mentalmente. Igual este año, aprovechando que está con un grupo lleno de jóvenes exuberantes y enérgicos (Oladipo, Roberson, Adams), y que a veces es mejor ser muy muy bueno en algo que ir tirando en muchas cosas, ¿y si Westbrook decidiera soltar ese pepinazo nuclear que sabemos que tiene preparado en defensa? OKC podría ser un equipo terrible, que haría miserables a sus rivales noche tras noche, y por fin conoceríamos al Russell Defensor Dominante que sospechamos que tiene dentro pero nunca ha querido sacar. Si usa esa energía extra en esto en lugar de chuzarse cuaren…

No me lo creo ni yo.

Quinteto funkorro

El quinteto con mejor +/- repetible la próxima temporada en la Liga está en Toronto: en 85 minutillos de Lowry, DeRozan, Ross, Patterson y Valanciunas, por cada 100 posesiones los Raptors sacaron 30.2 de ventaja. La versión pro, con Carroll por Ross, dio menos caña (+5.7), pero en más minutos, y en Playoffs. Si no empiezan a caer como moscas, esos cinco juntan en la pista un poco de todo, no les falta nada, y están en la edad perfecta: 24 años con la experiencia internacional tempranera de Valanciunas, 27 para DeRozan y Patterson, y unos 30 jóvenes de Lowry y Carroll, que tardaron años en sumar 30 minutos por partido. Si Sullinger no lo estropea, este es el mejor quinteto que en realidad no importa mucho a nadie.

Quintetos contra natura

Siempre apetece fantasear con aquellos quintetos en los que jugadores fuera de posición o incompatibles, pero extraordinariamente talentosos, coinciden. Muchas veces, el mejor quinteto aposicional no coincide con el lógico. Pero este año… los GM han montado bastante bien las plantillas. Pocas combinaciones raras este año en papel entre los titulares: destaco que me gustaría ver el frontcourt Gordon/Ibaka/Biyombo, el Pondexter/Hill/Davis (básicamente, poner Davis de 5 y dos tiradores más: podría ser Chicho Terromoto uno de los otros), el quinteto de los Celtics con Smart de 3 y Crowder de 4 y, finalmente, Bledsoe, Knight, Booker juntos, y esperemos que no revueltos en Phoenix.

Hechos el uno para el otro

Otro incentivo para los primeros días: ver a jugadores llegar a equipos que parecían llevar años esperándolos, por unas cosas u otras: Jennings en New York, Pau en San Antonio, Dwight en Atlanta, y Ryan Anderson en Houston. También siempre divertidos son los casos contrarios: Rondo en Chicago, Parsons en Memphis y Deng en Los Angeles. A más medio plazo, porque siempre se necesita tiempo para adaptarse, nos seguirá sorprendiendo ver a Wade de rojo toro, Horford de verde, Rose y Noah de azul, e Ibaka de azul con rayas… y al número 35 ya sabéis donde…

PO Desde El Sofá (X): Impaciencia

Tim Duncan

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

Una de las cualidades que más hay que potenciar en esta vida es la paciencia. Seguro que lo has oído mil veces desde tus padres, tus profesores, tu novia, tu mujer, hasta si me apuras tu perro cuando no quiere volver del parque está lloviendo y encima tienes ganas de ir al baño…(y no tengo perro). Paciencia siempre paciencia.

Ayer esa paciencia le faltó a DeAndre EstoyEnAñoDeContratoAmiguitos Jordan en una jugada que fue clave para el devenir del 5o partido, el partido pivote, el que da el match ball a uno de los dos equipos y que esta vez se lo ha dado a Spurs.

Pero vamos a hablar del partido y luego volveremos a la jugada en cuestión…

Cuando el emparejamiento entre estos dos equipos se hizo oficial, todo el mundo empezó a criticar el sistema y demás por tener que ver este partido en primera ronda, una serie que perfectamente podría ser una final de conferencia por el nivel de ambos equipos, pero yo voy a cambiar esto de otra forma, imaginad que no tuviéramos esta serie… seguro que los mismos que se quejan estarían ahora diciendo que menuda castaña de primera ronda, etc, etc, etc, así que señores, ha tocado así y así vamos a disfrutarlo. Porque sí, esta serie está siendo para disfrutar.

El pabellón estaba hasta arriba, el ambiente recordaba a otras noches en el Staples donde el dorado y el púrpura eran el color que mandaba en las gradas. Ballmer con su camiseta cutre de regalo encima de la camisa, Jimmy en su sitio habitual sentado y todo preparado para otra tremenda noche de NBA, noche de PO. Clippers empezó contagiado con este ambiente y todo parecía al primer envite, donde Spurs se encontraba perdido ante los de Rivers (Doc…) que salieron desbocados, pero Popovich tenía algo guardado en la manga que todavía no habíamos visto: ZONA.

La plantó y Clippers estuvo sin anotar durante esa zona, parcial de 9-0 para SA y acabamos el primer cuarto con sólo 5 puntos por encima para Los Angeles y la sensación de que la salida inicial se había parado con esa zona. Tremendo.

Si a esto juntamos, que Patty MVP Mills está a un nivel que no se lo cree ni él, sobre todo porque Parker está cojo, Spurs se puso por delante nada más empezar el 2Q. Con Clippers intentando mantener el ritmo alto con contras para así que la defensa de San Antonio no esté ni montada, todo esto hacía que el ritmo y el nivel de intensidad del partido fuera de estos de no separarte de delante de la pantalla para nada.

Popovich es el inventor del Hack-a-X, lo hizo con Shaq y ahora lo está haciendo a su antojo con Jordan. Anoche le sirvió para bajar de nuevo la intensidad del partido, enfriarlo de forma que la igualdad volviera, tanto en el 2Q como en el 3Q, en ambos le vino más que bien. Y creedme, lo va a seguir haciendo. Sinceramente yo soy de la opinión que la mejor forma de acabar con esto es que los jugadores anoten tiros libres…y la excusa que son jugadores de 7 pies no me vale, porque los hay de esa altura con altos % en tiros libres… así que…

82-82 para entrar en el último cuarto. Todo por decidir y todo abierto. Pero con un Griffin con poco acierto…y llegamos al momento Diaw.

Está gordo, a veces parece que pasa del partido, pero su canasta a falta de 2:49 después de mirar lo que quedaba de posesión, junto con su cara posterior…es de jugón, de gran JUGÓN:

Todo estaba por decidir y de nuevo vamos a volver al inicio del post, la impaciencia. Después de un triple fallado por Green que hubiera sentenciado el partido a falta de 7 segundos para el final del partido, Clippers tenía el balón y Griffin estuvo a nada de hacer la canasta que les hubiera puesto por encima…pero DeAndre Jordan no tuvo paciencia, y palmeo el balón justo cuando este estaba a punto de entrar, es decir, aún dentro del cilindro imaginario que crea el aro y que hace que la jugada sea ilegal.

Balón para Spurs, partido para Spurs y quien sabe si serie para Spurs.

Personalmente creo que el balón entraba, vamos, que si lo hubiera dejado iba dentro, nunca lo sabremos y tal vez por falta de un poco de paciencia…

Sofi del Día

Boris Diaw, tremendo y brutal las dos jugadas seguidas que hizo, el triple y el tiro extraño tremendo que antes os hemos mostrado.

La crónica desde la Fase Final (IV): Epílogo para Francia

Serbia estará en un rato en la Final, con medalla ya asegurada, y ya tocará hablar de ellos. Pero la crónica de hoy, queremos que sirva de merecido epílogo a los dos partidos finales de Francia y a lo que han logrado.

Porque el bronce que se han llevado a casa tenía muchas novias. “Podríamos haber sido nosotros, podían haber sido otros siete equipos“, reconocía Boris Diaw. “No creo que pudieras dar un nombre para la tercera plaza al principio del torneo, estaba muy abierto para diferentes equipos, y la cuestión era quién iba a acabar cogiéndolo. Nadie lo iba a regalar tampoco.” Aunque luego la plata se haya puesto también a la venta, y perdieran su oportunidad de hacerse con ella, muchos equipos veían en ese tercer puesto el objetivo más razonable para darse por satisfechos. Es por lo que el bronce ayer para Francia tenía un sabor más especial que de costumbre.

Y más cuando habían perdido el derecho a jugar la Final y volver a ser el mejor equipo europeo por segundo año consecutivo poco más de 18 horas antes. Montados desde el miércoles que eliminaron a España delante de su público en una montaña rusa de sensaciones, salieron planos y fallones contra la Serbia del mejor Teodosic. Lucharon ese partido hasta el final, cuando podrían haberse dejado ir pensando en lo pronto que llegaría la lucha por el bronce, al igual que no se dejaron llevar por la tentación de especular con evitar a España hasta semifinales (hasta cierto punto, no fue una decisión del todo altruista, ya que Grecia, que aún se jugaba a esas horas el cruce con Argentina, hubiera sido un rival duro e incómodo para los franceses en octavos).

No creo en el karma, y para mí el objetivo de un equipo es llegar lo más lejos posible en un campeonato. Si en el sistema de competición actual, ganar todos los partidos no te sirve de más ayuda, no creo que estés obligado moralmente a hacerlo. Pero como sé que queda un buen número de románticos y líricos por ahí, es de justicia reseñar el exquisito comportamiento francés. Además, si decíamos que Serbia ha sido sin duda el mejor equipo de la Conferencia España Madrid en los cruces, nadie ha convencido más que Francia después de los dos finalistas.

El equipo de Collet ha sido uno de los mejores colectivos del campeonato, con una personalidad claramente marcada por sus dos figuras dentro de la pista, Boris Diaw y Nicolas Batum. Una pareja que podría aspirar a los 20 puntos todas las noches, y más en una competición como esta, pero que entiende el baloncesto como lo que es, un deporte en el que se enfrentan cinco contra cinco.

Y los románticos y líricos de los que hablábamos antes además, están enamorados de Diaw. En realidad, todos estamos enamorados de Diaw, por ser de los que eleva al baloncesto a la categoría de arte. Junto a su compañero en San Antonio Manu Ginobili, es el capitán del grupo de “jugadores tan particulares que es imposible que volvamos a ver”. Habrá más LeBron, como ha habido más y peores miniJordans, se puede decir que Durant es una versión evolucionada de algo que ya conocimos, algún día habrá un 2.15 que tire como Nowitzki… pero, ¿otro Diaw? ¿Cuántos planetas se tienen que alinear para ver otro tío de más de dos metros, rollizo pero atlético en realidad, con una patología altruista compulsiva, una visión de juego a la que sólo llegan los mejores, mejor pasador mundial “al hueco”, y pies de bailarín? ¿Con una sensibilidad psicológica tan grande, que pese a tanto talento, ha sido durante un tiempo poco más que un chiste en la NBA?

Desde su puesto de point-forward supervisa todo lo que ocurre en Francia, cambia el juego de lado, elige (siempre bien) cuando jugar dentro y cuando fuera, y causa una pesadilla a sus rivales cada vez que cambian en un bloqueo. Es una desigualdad constante para los rivales prácticamente en cualquier posición.

Y por otro lado está el jugador de los Blazers, Nicolas Batum. Para mí tan importante o más que Diaw en este equipo. Al igual que Boris, su papel ideal es el de secundario, haciendo pequeñas cosas, participando del juego sin monopolizarlo, y sirviendo de válvula de escape constante a sus compañeros. Pero hace dos cosas que Boris no puede: defender cualquier posición exterior (y algún 4 que otro) con mucho más ahínco, durante mucho más tiempo, y bajarse al barro de la anotación cuando es necesario. En estos dos últimos partidos, en menos de 24 horas, Nicolas ha metido 62 puntos en 37 posesiones defendiendo al mejor jugador (exterior) rival por una buena parte del tiempo, que es algo que Boris, aunque pudiera hacerlo (y por condición física, tengo mis dudas), no se prestaría.

Es cierto que durante el resto del torneo ha estado más desaparecido aparentemente que Diaw, y nunca le podrá ganar en estética. A Boris se le ocurren cosas que Batum (y prácticamente cualquier jugador) jamás podría imaginar, sólo tiene 25 añitos, y mucho peor palmarés. Pero en el contexto del equipo, ningún jugador en este torneo ha tenido más impacto en mayor número de posesiones que él (JJ Barea quizá, pero estamos hablando en términos positivos). En el partido del pasado viernes, mientras anotaba 35 puntos con 8 de 12 en triples, provoca que haya dos Teodosic, el defendido por él, y el que no lo estaba. Y hasta en los partidos que no ha destacado en anotación, y en los que se le ha encasquillado el triple, siempre ha estado ahí en defensa, liderazgo (corrigiendo y animando a sus compañeros), rebote ofensivo, siendo un conductor más del balón… Su Fase Final de Mundial ha sido impresionante, y al igual que Diaw, sigue recibiendo merecidos premios por acudir sin falta, verano tras verano, a su cita con la selección.

Y tener dos válvulas de escape y dos conductores secundarios como Batum y Diaw, son toda una bendición para los bases que saben que el balón no es suyo en exclusiva. Thomas Heurtel y Antoine Diot se han repartido la posición, y han cumplido en su papel. Heurtel se ha equivocado más que un Diot consistente, pero también ha ofrecido mejores mejores momentos como las canastas clave que anotó a España y su tiro de media distancia a la salida del bloqueo.

Más discretos han estado los alas con experiencia NBA, Mickael Gelabale y Evan Fournier. Gelabale ha hecho lo que se le pedía, la verdad, que era trabajo de intendencia, pero toda aportación adicional que no ha habido, hubiera sido bienvenida. Fournier, tampoco ha engañado. Al igual que hemos visto en su etapa en Denver, es capaz de alternar muy buenos partidos (fue el más destacado en octavos frente a Croacia), con otros en los que parece casi transparente. Pese a que el Mundobasket es menos exigente en lo físico que la NBA, es posible que por otros motivos, la zona esté aún más atascada, y con un manejo de balón todavía titilante, sus penetraciones no son tan efectivas entre tráfico. Como tirador también es inconsistente, y así nos queda una lotería para cada partido.

Y para redondear la plantilla, el famoso en este equipo, puesto de pívot. “En el 4 no tenemos problemas, le hemos hecho (a Boris) un contrato de 20 años, pero en el de 5 nos gusta ir cambiando año a año“, bromeaba Vincent. Pese a todo el talento nacido en el país vecino que juega en esa posición, llegaron sin Noah, sin Seraphin o sin Ajinça. Y si bien a Joakim, Collet no lo considera como baja para este torneo (“Sólo ha venido en 2011“), sí que había un nombre previsto hasta última hora que acabó cayendo. Ian Mahinmi que se suponía como titular si los problemas físicos lo permitían, dejó la concentración a dos días del comienzo del campeonato.

Collet se quedaba entonces con dos chavales de 21 y 22 años Joffrey Lauvergne y Rudy Gobert, y ha ido mezclándolos, al igual que a los bases, tirando de lo que más necesitara en cada momento de cada partido. Frente a España jugó Gobert un poco más, ante Serbia, Rudy casi todo, pero en el partido del tercer y cuarto puesto frente a Lituania, Lauvergne volvió a llevarse la mayor cantidad de los minutos. Preguntamos a Joffrey si Collet daba alguna explicación pre o post partido sobre por qué había decidido repartir los minutos de esa manera, y aunque la haya, no se la da. Eso sí, ambos tienen confianza plena en lo que su técnico hace, y viceversa.

Cuando hacia falta más circulación de balón y tiro exterior, Lauvergne era el encargado, de abrir la defensa rival. Los que no lo conocíamos, hemos encontrado en este campeonato, no sólo un hombre alto que sabe tirar, sino alguien que ha demostrado tener habilidad también para poner de vez en cuando el balón en el suelo, pasar bien entre postes y cortar oportunístamente por línea de fondo. Cuando se atascaba el ataque, o antes cincos rivales muy estáticos que se quedaban a proteger el aro, Joffrey era el pívot francés.

Cuando se necesitaba defensa o el pívot rival defendía alto (aunque Serbia contrarrestó esto haciendo directamente dos-contra-uno al base), era el turno de Gobert, que es sin duda alguna el mejor ejemplo que puede poner la FIBA para convencer a los equipos NBA de las bondades de esta competición, y la necesidad de que sigan aportando jugadores. Pese a que en Utah también estaba arropado por grandes profesionales en el cuerpo técnico (y Tyrone Corbin), no tenía mentores como Diaw, o siquiera Batum. Y la dedicación que ha podido encontrar en este cursillo intensivo en España difícilmente llega en medio del ritmo partido que juegas 10 minutos-viaje-partido que ni juegas de la NBA.

Le han mimado mucho, y aunque ante Lituania volvió a jugar menos tras crecer su participación durante todo el torneo, no era nada personal, simplemente Collet (otro entrenador tremendamente didáctico y dispuesto a hablar de pizarra con la prensa) eligiendo la mejor manera de jugar sus cartas, al igual que hace con sus bases, o con las oportunidades a Fournier.

Y todo esto redunda también en la camaradería de este grupo, que se hacía tras cada partido una foto de grupo en el vestuario para las redes sociales (Diaw siempre con camiseta) y que ayer hizo pasar a Collet por el Ice Bucket Challenge (aunque confesaran en rueda de prensa que le habían dado un cubito de hielo antes a su entrenador para que se aclimatara). Todo un equipo.

Y ahí están. Oro en el EuroBasket, y ahora bronce. Muchos jugadores jóvenes, algún posible último baile de Tony Parker y… ¿se animará Noah en vista de los éxitos?  “¿Por qué no?” Respondía con pregunta Collet. Sonó más resignado que convincente, pero ¿por qué no?

Notas desde la primera tercera quinta cuarta fila

– ¡Jimmy está aquí! Suponemos que aprovechando la Madrid Fashion Week que está a punto de empezar, Goldstein hizo su aparición en las semifinales del torneo, y allí está en la primera fila junto a Huecco, Romay y compañía. No se relaciona mucho con los seres inferiores (al lado de Jimmy, recordemos, todos lo somos) que tiene al lado de él, salvo cuando salen las Red Foxes, de las que siempre suele tener algún comentario. En el descanso se queda atento a lo que sucede en la pista, de pie en la valla, en lugar de ir a gorronear a la Zona VIP (que tiene un magnetismo especial, porque de allí se ve que no se puede salir hasta bien entrado el tercer cuarto), y un par de personas que supieron reconocer su grandeza le pidieron fotos. Gran amigo de Tony Parker, le suponemos yendo con Francia, a la que aplaudió a rabiar en la ceremonia de medallas, aunque por su afinidad a las modelos soviéticas, creemos que habría hecho lo mismo con Lituania.

– El Team USA ya lleva desde ayer por aquí por el Palacio, y aunque se han saltado la rueda de prensa obligatoria de hoy para el entrenador y un jugador, ayer comparecieron todos por un periodo de tiempo más largo de lo habitual en zona mixta, y además, accedieron a hacerse una foto de familia a mitad de cancha, para lo que invitaron al medio de la pista a todos los reporteros gráficos.

– Si queréis saber lo que vimos al final del entreno de hoy: de un lado, Harden e Irving practicando el tiro tras bote, y después, coger y tirar desde una esquina (Irving gustándose mucho en el manejo de balón, como siempre), mientras en la misma canasta Rose practicaba el tiro libre hablando con Thibodeau.

Del otro lado, una amalgama de jugadores tirando, con Drummond practicando el tiro libre. Al final, Andre y Faried intentaron meterla sentados desde el banquillo, con nulo éxito en todos los intentos (Faried se quedó en alguna cerca).

– También pudimos ver mientras íbamos una sala a otra del pabellón de manera un poco alegal, parte del entrenamiento serio. En él, entrenaban la defensa frente a un equipo de sparrings formado por los entrenadores asistentes de USA, reproduciendo el juego serbio.

Coach K, sobre la Universiada de 1987 en la que el entrenó a USA, y cayeron ante Yugoslavia en Zagreb: “No sé si muchos de aquellos yugoslavos serían universitarios…” “No, no lo eran” contesta entre risas uno de los periodistas serbios.

– Periodistas USA que hayamos visto, están por aquí: KC Johnson, John Schuhmann, Marc Stein, Mark Woods, Sekou Smith, Siro LopezChris Sheridan. Sabemos que anda por aquí el señor Wojnarowski, pero no lo hemos visto, andará poniendo micrófonos por los servicios. Y también está la leyenda Sam Smith, así que si tenéis una copia de “The Jordan Rules” por ahí (la mía anda en tierras lejanas, para mi infinita desgracia), y sois un poco mitómanos, esta es la vuestra.

Sofi del día

Mientras todos los franceses corrían a abrazarse al final del partido, toallas al vuelo, y saltando como si fueran un equipo de animación, Diaw y Batum simplemente respiraban, se miraban, e iban a saludar al equipo lituano, antes de, ahora ya sí, unirse a la alegría del grupo. Los papás de este equipo del que pueden estar muy orgullosos todos los franceses.

PO Desde El Sofá (XXVII): Devoradores de almas

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Cuando Leonard empezaba fallando un triple completamente solo en una de las primeras posesiones del partido, parecía que San Antonio volvía a la mortalidad, regresando a la media después de un partido memorable e histórico, como Baumgartner de la estratosfera. Pues parecía mal.

Los Spurs volvieron a llevarse por delante a Miami, y aunque quizá estuvieran algo menos brillantes que en el partido anterior, en este destrozaron la voluntad de Miami por completo. LeBron metió 19 puntos en un cuarto, en un partido de las Finales, y los Spurs, ni cosquillas.

Estoy seguro de que podríamos ver los dos últimos partidos de las Finales con la pista de sonido sacada de Trainspotting, y quedaría perfecto. Mientras cuadres la euforia de la heroína con las posesiones de San Antonio, y los efectos devastadores con las de Miami, las frases adaptadas para el cine de Irvine Welsh, funcionarían aún mejor que las de Breen (que ya sabemos que no viste de Tommy), Van Gundy y Jackson.

Los Heat no hicieron absolutamente nada mejor que San Antonio. Nada. No ganaron ni en la estética de las jugadas destacadas, que está vez también va del lado de los Spurs con el mate tras rebote ofensivo y el casi poster a Birdman de Leonard y los pases de Diaw. Es más, si no lo supiéramos, y no enfocaran de vez en cuando a Boris hombro a hombro con LeBron, sería hasta difícil determinar, después de lo visto ayer, quién tiene la ventaja en capacidad atlética.

San Antonio selló la pintura a prueba de LeBron, retó al resto del equipo a batirle, ellos no pudieron, y mientras, la máquina de movimiento perpetuo y pase extra estaba a tope de gasolina. Cuando nos quisimos dar cuenta ya había pasado un cuarto y algo, los de Pop ganaban de 20 y esto había durado menos que cinco duros cuando probabas una máquina nueva en las recreativas.

San Antonio y James han vuelto al pasado durante dos noches, a las Finales de 2007 más concretamente. Nadie más de Miami se presentó a jugar. Si no fuera por las camisetas blancas y los ricachones pitando y yéndose del partido poco después del descanso, podríamos pensar que esto era Cleveland. Tanto los Spurs como James son una versión más bonita y mejorada de lo que teníamos por entonces, pero el desarrollo de los acontecimientos ha seguido el mismo patrón, repetimos una vez más… las dos últimas noches.

Porque no olvidemos que, jugando un poquito a la ciencia ficción, en un universo paralelo en el que MacGruber no se carga el aire acondicionado, esto podría ir 2-2, o peor aún, con San Antonio sufriendo el golpe moral que ahora ha dejado malherido a los de Florida si se hubieran puesto 2 abajo en su campo. O los Heat estaban ya barridos, y Daimiel pasándoselo pipa en el Bongos Cafe en lugar de camino de San Antonio.

Pero como Greg Oden no tiene ruedas, y no es una bicicleta, en estas nos encontramos. San Antonio tiene la mesa puesta. Eso sí, si Miami se levanta de esto, sería la remontada más épica en la Historia de la NBA. Eso es lo que está en juego.

Sofi del día: Jeff Van Gundy hablando del Mundial de fútbol. Los únicos momentos en cuatro años en los que un americano se interesa por el soccer.

PO Desde El Sofá (XXIII): Epicureísmo

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

No es que San Antonio ‘mereciera’ volver a las Finales a por la revancha ante los Heat. Querer darle pátina de justicia a lo que no es más que una amalgama subjetiva de gustos, simpatías, correcciones imaginarias del destino y narrativas que queremos volver a ver, es de todo menos justo.

Pero el deporte en sí, lo es. Dos equipos frente a frente en la misma pista, con el mismo balón, y reglas idénticas. Pase lo que pase, siempre lo merece el que anota al menos un punto más que el rival.

Y así es como San Antonio se ganó volver a estar en las Finales, aunque cerca estuvo de no merecerlo por el resultado. Un partido fabuloso para el espectador, lleno de alternativas e igualdad, con prórroga incluida. Dos estilos de juego diferentes, dos plantillas armadas a su manera.

Sin Tony Parker desde el descanso (primer gran factor de cara a las Finales), San Antonio no le perdió nunca la cara al partido, y de hecho, llevó la voz cantante en todo un último cuarto, que de haber acabado con otro resultado, habría podido ser el equivalente algo menos doloroso al 6º de las Finales en la pasada temporada.

Cerrando el tercer periodo, los Spurs se marcaron un parcial 9-0, que les ponía 10 arriba, en el que vimos la que seguramente sea la jugada colectiva más brillante de estos Playoffs, que se ejecutó además en el tiempo justo gracias a la perspicacia de Manu, dejando unos segundos para una última jugada en ese cuarto, que acabaría en un 3+1 para Danny Green. Ventaja que por primera vez alcanzaba la decena, sin notar que Parker no estaba, con OKC reducido a su mínima expresión: los fogonazos de sus estrellas, Ibaka mermado aparte. Todo a favor.

Pero de repente, Durant, y sobre todo Westbrook (serie monstruosa, para bien, la suya), que no perdieron la fe, comenzaron a escalar, y San Antonio se iba dejando unos puntitos aquí y allá que tendrían toda la pinta de lamentar. Un par de tiros cerca del aro mal resueltos por Kawhi Leonard, un mal pase que impide aprovechar el emparejamiento DuncanFisher, el tapón ilegal que se tragan los árbitros a Manu (luego algo recompensado al no señalar falta en un bloqueo ilegal de San Antonio), un tiro libre fallado por el argentino tras ver en pantalla la siempre fatídica infografía informándonos de que había anotado 41 de los últimos 43, el tiro final del propio Ginobili, y el palmeo fuera de tiempo de Duncan. Las nueve derrotas seguidas en el estado de Oklahoma, tanta oportunidad perdida el día que mejor color tenía para enterrar el gafe, y otra prórroga más en un Game 6 decisivo, hubieran puesto de los nervios a cualquiera.

Pero cualquiera no tiene a Tim Duncan de tótem, que con 7 puntos sobre Ibaka en la prórroga, dejó los fantasmas bien enterrados. A estos, que ahora vienen los de Florida.

La única recomendación que os puedo hacer: si no lo habéis visto, ponedlo ahora mismo. Si ya lo habéis hecho, guardadlo, porque algún día querréis repetir. Hay partidos que se analizan, se comentan o se explican. Este es de los que se disfrutan.

Sofi del día: El fallo de Ginobili en lo que podría haber sido la canasta ganadora en el tiempo reglamentario, acabó con el árbitro James Capers despedido a trompicones… llevándose por delante a Jimmy Goldstein. Leave Jimmy alone!

PO Desde El Sofá (VIII): Patadas

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Volvemos a Dallas para ver ese duelo tejano que tanto nos está gustando y que la gente raramente no está siguiendo mucho (o sí), pero a nosotros no está poniendo muy mucho. Le ha tocado dar a SA esta vez, pero el partido dio para muy mucho.

El partido empezó como si una continuación del tercero de la serie, es decir, con unos Mavs controlando el tempo del partido y llegando a ponerse con una diferencia de 10 puntos de ventaja sobre unos Spurs que parecían aún sin recuperarse del triple de Vicenteeeeeee del otro día, pero salió él, el de siempre, Manu Ginobili, el cual debería tener el premio al 6o Hombre perpetuo y con su nombre.

Con su salida, el argentino igualó el encuentro que entró en una fase de nervios y fallo digna de otra conferencia. Spurs poco a poco fue crenciendo, con un Leonard que cada vez nos gusta más y un Boris Diaw que parecía que iba a ser el Oh La La del partido, ya que Parker estaba algo escondido.

La franquicia de Lupita llegó a enganchar una renta de +20 durante el 3Q, pero este fue el momento en que Monta Ellis se despertó de la siesta y se dio cuenta que estaba en un partido de PO. Empezó a atacar el aro y sus compañeros se sumaron a la fiesta… la diferencia iba bajando y bajando… Mientras los de Popovich, aguantaban como podían el empeño de los Mavs.

Y surgió esa figura que siempre sale en este tipo de series, ese jugador que nadie espera y que se convierte en clave, DaJuan Blair, un ex-Spurs que estaba ya haciendo unos partidos divertidos, pero que anoche fue la figura clave para que la ventaja de Spurs se convirtiera en nada a falta de unos 5 minutos para acabar el partido y poniendo la balanza del lado de los de Cuban en lo que parecía que podía ser casi un jaque mate a los Spurs con ese 3-1. Pero llegó el momento clave del partido. Blair, en una jugada en que caía al suelo con Splitter, le daba una (pequeña) patada en la cara al brasileño. El American Airlines Center enmudecía al ver en la repetición que sí, que le daba y lo peor de todo es que parecía querer darle… Blair fuera. El momento de los Mavs se fue con él.

Oh La La Diaw metía un triple de esos silenciapabellones, un triple que vale un 2-2 en la serie y que hace que todo vuelva a San Antonio y que la serie se dispute al mejor de 3 partidos.

Los PO del Oeste molan…mucho.

Sofi del Día: No estuvo en Dallas y ha sido hoy…pero sin duda alguna, hoy se lo damos a Adam Silver… que deja oficialmente de ser Ex-Smithers.

Avance de temporada 2013-2014: San Antonio Spurs

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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Tras sufrir un par de derrotas dolorosas y tempraneras en Playoffs, San Antonio agarró con mano y media un O’Brien, que hubiera sido el cierre perfecto a la dictadura de Duncan y Popovich, que ya va para 14 años desde aquel título en 1999.

No pudo ser, pero los Spurs tienen la maquinaria preparada para un nuevo asalto. La defensa volvió a ser de las mejores de la Liga (llevaban 4 años fuera del Top 5, dos del top 10), y el ataque, como desde que tomaron el testigo de los Suns como estandarte del ataque basado en el bloqueo directo, conducción y distribución a los tiradores, sigue siendo imparable. Mismo quinteto, rotación prácticamente intacta, y el genio de siempre a los mandos. Será duro, y necesitará que su gran trío siga haciendo historia, pero es una plantilla completa y profunda, con los roles bien marcados, y que vuelve a partir como uno de los candidatos más claros del Oeste.

  • Radiografía de los Spurs

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Un modelo

Decir que los Spurs, como organización, desde el presidente hasta el último jugador del banquillo son el equipo más inteligente de la Liga es algo que sigue siendo verdad, pese a que haya sido repetido tantísimas veces en tantos foros.

Cada vez que la comunidad analítica (o los frikazos de las estadísticas, como son conocidos también dependiendo a quién le preguntes) llega al consenso sobre cómo un equipo debería enfocar una situación o tomar una decisión en base a los datos, descubre que coincide al milímetro con lo que San Antonio ya estaba haciendo.

Van siempre un paso por delante, porque no tienen miedo de aprender y corregir, de copiar a quien tiene éxito, de poner todo en duda. Los Spurs son el triunfo del escepticismo, aunque Popovich diga que “sólo tuvo suerte de draftear a Tim Duncan“. Algo que además es falso, porque no sólo la suerte intervino en esa situación, ejem, tanking, ejem.

Los Spurs son también el éxito de la consistencia, de no hacer casi nada mal. Si repasáis el gráfico de puntos por tiro según la localización, o por tipo de jugada en ataque de San Antonio, veréis que en ninguno bajan de la media: de ahí, siempre para arriba. Pasando hasta llegar al de localización de tiro del rival, podréis observar también algo maravilloso, tienen, como Indiana, la distribución en contra casi perfecta: muy pocas faltas, tiros cerca del aro, o triples, obligando al rival a que acierte desde la parte menos útil de la pintura, y fuera de ella. Los rivales tienen un elevado porcentaje de acierto en tiros de 2 lejanos contra ellos, concretamente el 3º de la Liga. Pero, ¿qué más les da a los Spurs que sus rivales gasten una enorme cantidad de intentos en un tiro que sólo entra un 41.3% de las veces, y es más difícil de rebotear en ataque?

Obviamente, una defensa así necesita de mucho trabajo y el personal adecuado, no se puede obligar simplemente con la mente y el deseo a que el rival elija las peores opciones, pero ese es el concepto sobre el que se construye la tercera mejor defensa de la Liga la pasada campaña. Y en ataque, podrían ir más a la línea y coger más rebotes en el tablero ofensivo, pero nunca es posible tenerlo todo, y ahora mismo tienen un personal magnífico tirando, por lo que pueden ser eficientes sin la necesidad de ser agresivos.

Y en cuanto al rebote en ataque, esa es una de las discusiones todavía abiertas. Yo estoy en el grupo de los defensores de este arte y todas las ventajas que tiene, pero ver como los Spurs apuestan tan claramente en su contra, da que pensar (recortaron por ejemplo el número de veces que Kawhi Leonard atacaba el tablero, y no le volvieron a desatar hasta que se enfrentaron a Miami, equipo horrible recogiendo los fallos rivales).

Puede significar caer en el principio de autoridad, pero… si lo Spurs lo están haciendo así, será por algo.

  • Dos hombres y medio

El Big 3 de los Spurs es más bien 2 hombres y medio a estas alturas, pero sigue teniendo un insuperable caché.

Tony Parker a sus 30 años tuvo la que es posiblemente la mejor temporada en ataque que le hemos visto (2009, con menos ayuda, quizá sea más meritoria) y no hay base que acabara el año más en forma a ese lado de la pista que él. Es una amenaza para el rival en cualquier punto y situación dentro del arco del triple, y muchos opinan que estamos ante el que es ahora mismo el mejor base del mundo (aunque nos arrodillemos ante él, aquí nos resistimos a quitarle el cinturón aún a Chris Paul).

El EuroBasket con Francia y el tiro imposible que sirvió para poner la puntilla a Miami en el primer partido ayudan aún más a la valoración, que si no es la acertada, tampoco puede estar muy lejos. Lo que es sorprendente es que parece que muchos han conocido a Parker desde este verano, cuando ya son 8 años a este nivel. En algún momento, le dijo a Pop que él no quería convertirse en el nuevo Avery Johnson, un simple director de orquesta, y dejaron de intentar que fuera lo que no es, dándole un mayor peso anotador. 2005, tras ganar su segundo anillo, fue su año revelación, el del final de la transformación: recortaron sus infructuosos intentos desde el triple, llegó por primera vez al All-Star, y no volvió a mirar atrás ni a bajar el pistón, salvo por problemas puntuales de lesiones que le convirtieron en menos importante en alguna otra temporada aquí y allá.

Anotó un increíble 56% de los tiros de media distancia desde la bombilla, y a lo largo del año parecía que cada vez lograba poner un pie en el lado derecho de la pintura, eran dos puntos, más posible tiro adicional. Es el octavo base con más tiros dentro del área restringida, y el tercero con más canastas, ya que con su 64.5% de acierto, es el único que supera el 60% de aquellos con más de 300 intentos. Y aunque su porcentaje de utilización, y sus números en puntos por minuto/partido son los mayores que ha tenido en las últimas cuatro temporadas, su tasa de asistencias es la más grande de su carrera. De hecho, los 20.3 puntos por partido con un 58.8% de tiro verdadero, acompañado de un 40% de asistencias a compañeros, es algo que sólo han superado 4 jugadores en la historia de la NBA. Podría esforzarse un poco más en defensa, pero con la extraordinaria brillantez que demostró en ataque el pasado año, se le perdona, faltaría más.

El otro líder, Tim Duncan tuvo una temporada casi inédita en cuanto a producción para alguien que cumplió 37 años durante los Playoffs (Karl Malone es el único que le supera en números), y volvió a un nivel que parecía haber dejado… casi un lustro atrás, como si fuera un chaval. Ya no salta, pero da igual, porque rebotea, pone los tapones y postea con dos pies en el suelo. Tan tranquilo.

No metía tantos puntos por minuto desde 2007, ha cogido más rebotes que en las cuatro últimas temporadas y nunca, repetimos, nunca, puso tantos pinchos de merluza como este año, mientras sigue sin hacer (o sin que le piten) faltas. El RAPM  (+/- normalizado y ajustado) le considera el jugador con más impacto en defensa de toda la NBA, y cuarto mejor en conjunto tras LeBron, Paul y Durant. No había jugado tan bien en general según esta herramienta desde 2008, y en defensa desde 2005. Esperemos que el pacto con el Diablo no le pase luego factura.

Del que no podemos decir lo mismo es de Manu Ginóbili, al que se le notó la edad a lo largo de un año cargado de altibajos, pero que nos sorprendió a ratos con sus trucos de magia habituales (como el Game 5 de las Finales). Habrá que disfrutarle como enanos en todos aquellos momentos de lucidez que tenga, porque muchísimo me temo que estos dos años serán los últimos. Y este tiempo extra que tenemos de él, se lo debemos también seguramente a la victoria de Miami en las Finales.

Según se ha ido haciendo menos joven, Manu ha cambiado su papel por el de distribuidor. Dio 7.1 asistencias por 36 minutos, el máximo de su carrera, y los números por posesión/jugada le colocan como el segundo mayor pasador de la Liga tras LeBron entre todos aquellos que no están considerados bases, algo en lo que él, la verdad, prácticamente se ha convertido. El resto de números individuales dieron un considerable paso hacia atrás, pero pese a todo, el RAPM le consideró el 10º mejor jugador en ataque de la Liga, justo por encima de su compañero Tony Parker (aunque curiosamente, con los mismos grupos de compañeros, el francés es brutalmente superior), lo que suena a uno de esos desajustes que a veces aparecen entre números. O no, que con Ginóbili, quién sabe…

Como los Spurs han formado una de las plantillas más completas que les hemos visto en los últimos 10 años, Duncan y Manu podrán seguir regulando los minutos y los viajes, para estar preparados al final de año. Pero es evidente que sin ellos a un buen nivel, pueden sobrevivir una Temporada Regular, pero no unos Playoffs.

  • El futuro es Leonard

Si uno mira a los números tradicionales de Kawhi Leonard por minuto, no hay mucha diferencia entre su primer y segundo año en la Liga. Pero sigue mejorando poco a poco, y aunque la excelente forma de Parker o Duncan no le ha permitido que tenga más oportunidades, Popovich ya le está preparando para la sucesión, dándole tareas cada vez un poco más complicadas.

Magnífico cortador, espectacular contragolpista y buen tirador desde las esquinas (un 43% a los lados de la cancha, en contraste con un triste 24.5% en los frontales), a Leonard le dejaron salirse un poco de su papel de finalizador, y se le permitió probar cosas nuevas. Por ejemplo, cuando el equipo rival ponía un defensor grande en Parker y trataba de esconder a alguien más pequeño en él, lo llevaba al poste bajo (muchas veces dando marcha atrás directamente desde su sitio típico en la esquina), y sacaba un precioso y efectivo gancho por encima de su hombre. Y también le involucraron en bloqueos directos como conductor del balón, con esperanzadores resultados.

Y su defensa sigue mejorando y es uno de los más temidos en su posición en la Liga. El RAPM corrobora su valor, considerándole el 11º mejor defensa entre escoltas y aleros de la Liga, y también es bastante superior a la media en la evaluación jugada a jugada.

Ahora mismo los Spurs sólo necesitan un secundario de lujo, que perfeccione y domine el arte del trabajo sucio y las canastas fáciles, pero todo añadido es bueno para un equipo que aspira a todo, y que puede necesitarle más adelante. Su evolución determinará si es un All-Star a medio plazo, o la versión 2.0 de Bruce Bowen. Que ya es algo muy bueno que tener.

  • El otro 3D

Y con Danny Green los Spurs han tenido un éxito similar. Con un potencial más limitado (26 años por los 22 de Kawhi), el ex-jugador de la Universidad de North Carolina ha metido el 42.9% de los triples desde que llegó a San Antonio y el 43.2% en Playoffs (y ya van dos años completos), y es otro jugador 3D (triples y defensa) más, perfecto para un equipo que ya tiene generadores de lujo.

A diferencia de Leonard, él mete un 43.2% de los triples fuera de las esquinas y es una amenaza desde cualquier punto fuera del arco, como demostró en las Finales frente a Miami, acertando 26 de 49, más de un 50%, y batiendo el récord en un partido de la eliminatoria por el título con 7 canastas.

Si no está tirando un triple o esperando para ello, no se puede esperar mucho más de él que el pase extra a otro tirador aún más solitario, o la penetración en línea recta ante una defensa apurada. Que es nada más y nada menos lo que todo equipo de la Liga querría de su cuarta o quinta opción a media pista. Y con un buen tamaño para jugar de escolta, no tiene la misma talla como defensor que Kawhi pero yo diría que anda por encima por la media (y si sólo contarán las Finales, difícil no darle el título imaginario de “Mejor parador de contraataques” de la Liga).

Otro secundario perfecto para el equipo, que al mismo tiempo le da la situación perfecta para él, jugador que lo tuvo muy complicado para manterse en la NBA

  • La torre melliza

A Splitter le pagaron bien este verano, firmando una renovación por 36 millones en 4 años, que indica que en San Antonio cuenta con él como pieza importante a medio plazo. Los Spurs le han formado despacito, y tras cocinarle tres años a fuego lento, en este por fin se ganó un puesto de titular.

El RAPM indica que fue mejor con los mismos grupos de gente a su lado que el resto de hombres altos de la plantilla (Bonner, Blair, Diaw), y apunta a que su contribución marca la diferencia sobre todo en defensa, algo en lo que los números se ponen de acuerdo con los ojos.

Por fin recortó el número de faltas, lo que le permite por un lado ser más efectivo, y por otro que Popovich no le haga volver al banquillo cada poco, y la sociedad que formó con Duncan fue aplastante en defensa: con los dos en pista los Spurs reciben 4 puntos por 100 posesiones menos que Indiana, mejor equipo en defensa de la Liga en conjunto (y la marca baja 3 puntos más si lo convertimos en trío y añadimos a Kawhi Leonard, lo que sería la mejor entre los 250 grupos de tres con más minutos de la Liga si hubieran jugado juntos unos 50 minutos más).

Es precisamente con dos torres en cancha, Duncan y Splitter, como los Spurs puedan forzar esa selección de tiro de la que hablábamos antes, en la que el rival no puede acercarse al aro. Lo que ganan los Spurs juntando técnicamente dos pívots, lo pierden cuando a él le toca hacer el papel de ala-pívot móvil y rápido, que no pega del todo con sus habilidades (en la comparación con Indiana, el trabajo de David West), y eso es lo que provoca parte del acierto rival en la media distancia, pero en todo caso, es algo con lo que los Spurs están encantados de vivir en general.

Y lo importante al mismo tiempo, es que con la pareja SplitterDuncan se anota a buen ritmo. Con Boris Diaw, excelente pasador y triplista ocasional, los Spurs son un equipo más dinámico y efectivo en ataque (3.6 puntos por 100 mejores con DuncanDiaw que con Tim y Tiago), pero no compensa la diferencia en defensa si con el brasileño los Spurs se mantienen competentes. Pese a no anotar jamás fuera de la pintura, lo que no ayuda al espaciado de San Antonio, es uno de los mejores finalizadores tras bloqueo directo en la Liga, y ya van dos años en los que los números le sitúan en la élite (quizá en otro equipo en el que no tuviera la oportunidad de bloquear para Ginóbili o Parker, la cosa sería diferente, pero está aquí, y lo hace muy bien). Su compenetración con Duncan ha ido mejorando, y también se alimenta cortando bien y recibiendo los pases de The Big Fundamental, y el sistema de San Antonio, al igual que le da inmejorables compañeros con los que cooperar, le roba de una posible fuente de puntos fáciles, ya que es un buen reboteador ofensivo, al que no le dejan trabajar mucho en la tarea.

Es comprensible la cierta decepción con su papel teniendo en cuenta cómo acabó el año, en la serie contra Miami, jugando en cada partido menos tiempo que en el anterior hasta acabar de suplente y sólo 4 minutos en pista en el partido decisivo, pero los Heat son el peor equipo posible al que enfrentarse con dos pívots, y él no es tan bueno como para marcar diferencias. Pero es un titular sólido, que defiende increíblemente bien dentro de las reglas de los Spurs, y al que seguirán necesitando en el Oeste. Aunque tengan que preparar un plan B que no le incluya, por si llegan, y vuelve a tocar Miami.

  •  Más profundos que ¿nunca?

Decíamos antes que los Spurs tenían una de las plantillas más completas, porque además de un quinteto de garantías, con piezas sólidas en todas las posiciones, algo que no siempre han podido disfrutar (recordemos que DeJuan Blair, Roger Mason, Matt Boner, Francisco Elson o Rasho Nesterovic han sido titulares durante largas temporadas en años pasados), el banquillo también es profundo. Repiten 12 jugadores de la plantilla de Playoffs y desde el banquillo saldrán el propio Ginóbili, un lujazo si está bien como sexto hombre, Boris Diaw, Matt Boner (no es lo mismo tener a la Red Mamba como octavo o noveno hombre que como titular), Cory Joseph o el recién llegado Marco Belinelli.

Y la tercera oleada, en la que están De Colo, Mills, el artista antes conocido como Jeff Pendergraph (y ahora como Jeff Ayres) o Aron Baynes esconde como siempre a jugadores sólidos que intentan conservar un tiempo en la franquicia, para que si las lesiones les dan minutos, puedan salir y cumplir en un ambiente familiar (los Spurs sólo cambian cuando es necesario e imprescindible, y deben ser uno de los equipos que mejor aguantan a sus hombres del final de rotación de un año para otro, esta temporada, tres de cuatro). Además han traído una serie de veteranos como Sam Young o Corey Maggette (e incluso invitaron al lesionado Mike Bibby) para tratar de rellenar el último puesto en una plantilla con 14 jugadores con contrato garantizado, en lo que es parte de otro clásico Spur: el reciclaje.

Ayres, Young o Maggette no participarán mucho (Jeff viene a cubrir el papel de Blair, y los otros dos, el de McGrady), así que la única incorporación con pinta de ser importante, es la de Belinelli. Primer jugador transalpino en pasar por esa delegación de la ONU que tienen en San Antonio, tiene nivel más que suficiente para salir desde el banquillo, es una pequeña garantía por si Green tiene un bajón de rendimiento e incluso puede encargarse del balón y ofrecer un Plan B si Ginobili y Parker se perdieran una temporada, y Popovich no confiara en dar la manija a cualquiera del resto del grupo (Joseph, De Colo o Mills). Marco es un tirador que funciona a rachas, que parece mejor de lo que es, y por eso no se ha ganado un puesto de titular, pero también es de esos que se hacen mejores en lugares como San Antonio con un poco de estabilidad. Su mejor temporada fue la de 2011 junto a Chris Paul, y aunque no se le presuponen muchos minutos con Parker, si no hay lesiones de por medio, sí que será interesante verle junto a un Manu, que como ya dijimos, es cada vez más base. A diferencia de Gary Neal, es de esos que se deja hacer mejor por sus compañeros, y pocos hay más apropiados que los de los Spurs.

PO Desde El Sofá (XIX): La máquina engrasada

No tenemos suficientes elogios para definivir a OKC Thunder, ese equipo con Durant, Westbrook, Harden, Ibaka, que está lleno de talento joven, que va a al ataque mostrando lo mejor del baloncesto, pero… no, no son los mejores. Spurs lo es.

San Antonio Spurs es el mejor equipo de la NBA. Es una máquina perfectamente engrasada que sólo tiene un objetivo, el anillo y hará todo lo que tenga que hacer para conseguirlo. 4-0 a Utah y de momento 2-0 frente a unos Clippers, que vale que están algo mermados por lesiones, problemas y demás, pero la suficiencia que está demostrando el equipo de Gregg Popovich es insultante.

Parker parece que ha sacado del baúl de los recuerdos el Artículo 34, es decir, hago lo que quiero, cuando quiero y porque me da la gana, esa es la gran  definición de lo sobrado que va Parker ahora mismo, esto está matando a Paul que parece que esté más pendiente de árbitros, flops y demás, que en intentar hacer algo contra Oh La La.

Luego pasa que Duncan parece que se haya metido en una máquina del tiempo y sea el de 2003, dominando con esa cara de malas pulgas que siempre ha tenido, pero dominando en esa región dentro del circulo de 3, donde hace su tirito contra tabla… Luego tenemos a Manudo Ginobili, tirando sus triples y aportando desde el banquillo. Pero es que después todo el mundo del banquillo sabe lo que tiene que hacer, nadie rechista, todos saben que si siguen así el anillo es suyo y sinceramente será totalmente merecido. Pero si hasta Boris Diaw está aportando con 827347824387 kilos de más!

Anoche fue una muestra más y desde aquí os digo, que si os mola ver jugar a Oklahoma… tenéis que ver a Spurs os va a molar mucho más…