PO Desde El Sofá (XXIX): Imparable

Oklahoma City Thunder fue ayer absolutamente imparable. Perkins e Ibaka en la primera parte, Ibaka y Durant en la segunda, anotaron con toda la facilidad del mundo, y San Antonio, de nuevo, no puedo seguir el ritmo y se dejó empatar una eliminatoria que ahora tiene un quinto partido clave.

Habrás ya oído hablar del casi histórico partido de Ibaka, que anotó 11 canastas sin fallo para quedarse a una del récord en Playoffs de Larry McNeill, y por fin aprovechó el espacio extra que la defensa de San Antonio le daba. 5 canastas bajo el aro, y 6 suspensiones a media distancia, que empezó tirando solo, pero que poco a poco fue metiendo con un defensor cada vez más cerca encima. Eso sí, me sorprendería que los Spurs ajusten mucho en el próximo partido. Son un equipo que juega a las probabilidades, y saben, que es posible que Ibaka no vuelva a tener un partido así. De hecho, tal vez hasta les convenga que Serge crea que puede hacerlo.

También habrás oído hablar del último cuarto ayer de Durant, pero esto sí que es para verlo. Las canastas que KD estaba metiendo eran de un grado de dificultad elevadísimo, rodeado por defensa, sin más jugada que poner el balón en sus manos y dejarle crear en muchas ocasiones. Creo que poca duda hay ya en que es el mejor anotador del mundo.

Después de 4 partidos, ya queda una cosa clara: San Antonio tendrá que ganar esto atacando porque no puede parar a Oklahoma. Aunque necesitará ajustar en defensa, porque el índice ofensivo de los Thunder crece a cada partido que pasa, si anota al ritmo de los dos primeros y del resto de partidos de aquella racha, saldrá por delante.

Y para hacerlo tendrán que… wait for it… correr más. Sí, más. No os frotéis los ojos, habéis leído bien. Si seguiste el partido por nuestro Twitter veréis que nos pusimos un poco pesaditos con esto y ya lo sabrás, pero es que, aunque los ojos nos engañen esto es así. En las dos victorias de San Antonio, el ritmo fue de 96 posesiones por partido, en las dos derrotas de 88. Además, Hollinger en la ESPN miró a los números del resto de la temporada y no parece que sea cosa de esta serie, sino tendencia: el récord de Spurs es de 28-3 cuando el partido se juega a 95 posesiones o más, 22-13 con menos. Para OKC, 19-8 por encima de ese umbral, 28-11 por debajo. En terminos de puntos por 100 posesiones, los Spurs son un +9.6 jugando rápido, +5.5 despacio y OKC, +4.8/+7.5.

A San Antonio le interesa jugar rápido porque es como confunde defensas rivales y como se aprovecha de las prisas ajenas para apretar en defensa. Cuanto más se demore un ataque, más probable es que San Antonio esté dando vueltas alrededor de una defensa ya bien plantada en la que es más difícil liberar a un hombre, que Tony Parker (vaya bajón desde que tiene a Sefolosha encima) no haya podido encontrar un hueco para tirar o Manu Ginobili no haya encontrado el camino al aro desde donde empieza todo.

De todos modos, San Antonio es perfectamente favorito en Texas. El registro de los cuatro equipos que están en Finales de Conferencia es de 27-2 jugando en casa, 13-0 en la Conferencia Oeste. Eso sí, tendrán que correr, aunque sea de cobardes.

PO Desde El Sofá (XXVIII): Y en un universo paralelo…

Sensación de déjà vu en las Finales del Este, que repiten el boceto del Oeste: ayer volvió a ganar el equipo que iba detrás, y de manera tan convincente que parece una serie nueva.

Y de nuevo, sin quitar mérito ninguno a Boston (y Oklahoma), es de esos días que las sensaciones apuntan más a demérito de uno de los aspirantes que lo contrario. Eso sí, si a San Antonio lo que le falló fue el ataque, a Miami, fue la defensa. Su pintura se convirtió en una zona gratis para todos, en la que Rondo entró cuando y como quiso, y en la que Garnett se hizo siempre con el sitio que le apeteció en la zona. Hubiera estado interesante contar cuantas veces pudieron colgar ayer el balón a KG, ¡en el medio!, como si de un partido de alevines en el que se cuela un cadete se tratara, sin que Miami respondiera en todo el partido.

El único ajuste de Spoelstra, que no se rindió con una distancia que superaba la veintena y que llegó a poner al equipo a 8 con posesión a falta de 3 minutos, fue acabar jugando con LeBron de pívot y Battier de ala-pívot, lo que espació la pista y permitió que Miller calentara la muñeca, y un Wade escondido y malhumorado toda la noche, pudiera colarse alguna vez. Pero al mismo tiempo, seguían permitiendo la jugada de patio de colegio a Garnett, y Rondo no era intimidado por nadie al colarse a la cocina, y cuando Boston se dejó de diversidad, y volvió a estas dos jugadas, el intento de remontada se apagó. Rajon, que anotó 21 puntos, lo hizo con su tiro de siempre: metió 2 de 6 fuera de la pintura, y 7 de 10 en ella. Tan sobrado iba ayer Rajon que se dejó detalles cuando le apeteció: la asistencia acrobática a un Marquis Daniels que se salió desde el banquillo, el falso pase por la espalda que dejó a Udonis Haslem roto y a punto de llorar, el uso de la espalda de un rival para poner el balón en juego desde la banda… Entrar en la zona de Miami era ayer tan sencillo que tenía que ponerle algo de emoción.

Shane Battier y Ronny Turiaf, que no nos cansamos de repetir, no deberían ser titulares en equipo NBA alguno, y si hablamos de equipos de Playoffs no deberían estar ni en plantilla, se combinaron para 3 puntos en 8 posesiones (Battier, 0 de 6), muchas defensas con la mirada, y dos o tres intentos de sacar la falta en ataque mal hechos. Wade tuvo el día apático y se volvió a poner la careta de Larry Hughes en esos días que Miami parecen los antiguos Cavs. Pasota y descuidado en defensa, y protestón en ataque, Dwyane no encontró el ritmo, y si tiene algún problema físico, esos problemas van a ser, por extensión, los de Miami.

Veremos como sigue adelante esta eliminatoria, porque los Celtics son demasiado buenos y demasiado orgullosos, para que LeBron, no pueda hacerlo solo.

La hipérbole por la hipérbole

44 puntos (en solo 29 posesiones), 8 rebotes y 10 asistencias, 3 robos y 3 pérdidas en 53 minutos de partido jugando sin descanso. Impresionante partido de Rajon Rondo. Una obra maestra. Muy probablemente el mejor que hemos visto y vamos a ver por un jugador estos Playoffs.

Pero que la hipérbole pare aquí por favor.

Twitter ebullía al día siguiente entre proclamas que venían de diferentes puntos a nombrarle el mejor base de la NBA o a refirmar el sapo que había soltado Magic Johnson que dijo que había sido la mejor actuación en Playoffs de un guard, es decir, de un base/escolta. Forofos Célticos, gente que cree que la Historia empezó en la última quincena o los boxscoristas más cerriles. Había de todo y el mensaje es el mismo.

Y nosotros, que no tenemos una manía ni una inquina especial a Rondo, y al que valoramos su partido del otro día con gran cariño, no podemos con según qué aseveraciones.

Ya para empezar, dudamos (y lo ponemos con negrita porque a diferencia de lo que leemos y nos molesta, no somos de verdades absolutas ni de dogmas de fe, al contrario, nos encanta dudar, y dudar mucho) si es el mejor partido en Playoffs de este año o lo es el de 40 puntos (34 posesiones), 18 rebotes, 9 asistencias, 2 tapones, 2 robos y 5 pérdidas de LeBron en el 4º ante Indiana. Eligiríamos como mejor el de Rajon por la eficiencia tirando y las menores pérdidas, no por el hecho que Rondo no descansara, uno de los factores sobrevalorados para analizar su épico partido: es muy reseñable el esfuerzo, pero un arma de doble filo: más tiempo en pista, a la vez que más descanso, trae más oportunidades para producir. Es más, sin el extra dela prórroga, Rondo se va con 32 puntos, y seguramente no tenemos que oír a Magic exagerando.

Porque por muy espectacular que fuera el partido de Rondo, tal vez el mejor (y lo mejor de todo, nunca lo sabremos) me parece una falta de respeto para actuaciones históricas como la de Jordan ante los Celtics en el ’86 (en la que también jugó 53 minutos, aunque con 5 de descanso, ya que hubo 2 prórrogas) con un 63/5/6 o una ante Miami en el ’92 que acabó con un 56/5/5/4/2 y solo 2 pérdidas o el mismísimo Flu Game, que valió un título con los mismos puntos que posibles grados de fiebre: 38. O el mítico Sleepy Floyd Game en el que los todopoderosos Lakers del 87 perdían el único partido que se dejaron atrás en el Oeste tras 51 puntos en 32 posesiones y 10 asistencias con solo 2 pérdidas del Warrior. O el de 43 puntos, 8 asistencias, 6 robos con un esguince de tobillo de Isiah Thomas en las finales del 89. Le perdonaremos porque es posible que no viera el 5º partido de las Finales del 62, en el que Baylor metió 61 puntos y cogió 22 rebotes en el Garden, pero del resto de hazañas (incluidas todas las suyas, aunque en su más destacable partido en Playoffs, el 42/15/7 en las finales de 1980 vino jugando como pívot), él estaba, en algunas incluso, presente en esa misma cancha.

Creo que es muy difícil negar que el impacto de todos estos partidos en la Historia y el recuerdo de los Playoffs perdurará mucho más que la gema de Rondo el otro día, que en perspectiva histórica quedará más cerca de actuaciones como la de Vince Carter en los Playoffs de 2001: 50(34 posesiones)/6/7 con 4 tapones, perdiéndola una vez, o el 41/6/7/3 en tan solo 20 tiros, y con una sola pérdida de Terry Porter en las finales de Conferencia del 1992. El tiempo dirá. Y nos hemos limitado solo a partidos de bases/escoltas.

La otra proclamación dudosa para nosotros es el nombramiento de Rajon Rondo como mejor base de la NBA. Podríamos pasar por ese aro, colocando la coletilla «cuando tiene el día», «cuando le apetece» o «si nos olvidamos y guardamos bajo llave las cintas de sus partidos malos». Si no, pues lo siento, pero para nosotros, no. Ni de lejos.

En primer lugar, porque nos cuesta pensar que si Rondo es, de verdad, el mejor base de la Liga, los Celtics hayan ocupado esta temporada el puesto 25 de 30 en eficiencia ofensiva. Solo Wizards, Pistons, Raptors, Hornets y Bobcats son menos efectivos en ataque que Boston. Y eso teniendo en cuenta que a diferencia de estos equipos, y de algunos que están algo más arriba, y aunque el Big 3 ya no es lo que era, Rondo está siempre rodeado en pista por gente capaz de anotar el balón, incluída la quinta pieza del quinteto Brandon Bass. Los 4 jugadores que más tiempo le rodean en pista saben anotar, y tienen rango. Tiene el lujo que no solo uno, sus dos jugadores interiores, son aptos desde media distancia, y podría ejecutar pick-and-pops y pick-and-rolls con ellos indistintamente, cosa que otros bases no pueden hacer.

Rondo esta temporada no ha llegado a anotar el 60% de sus tiros libres este año, ni el 24% de sus triples. A pesar de la sorprendente y alucinante facilidad que tiene para plantarse bajo la canasta, incluso cuando le flotan descaradamente, su finalización es desastrosa por lo que le cuesta finalizar las jugadas: rehuye el contacto para evitar tener que ir a la línea, y muchas veces renuncia a la canasta por un pase fácil para engordar la cuenta de las asistencias, lo que en muchos casos ha supuesto un fallo.

A Rondo le cuesta anotar, y eso coagula el ataque de Boston. Los Celtics se han atascado muchos partidos y muchos cuartos durante esta temporada, durante estos Playoffs. El sexto partido ante los 76ers. El primero de esta misma serie ante Miami. Y en esos momentos en los que el equipo no sabe qué hacer, en que llegar a los 80 puntos supone una tarea hercúlea, en que pese a no tener en muchos instantes ni un solo jugador sumando cero al ataque, no son capaces de ver aro, nadie ha podido pensar que ese equipo estaba dirigido por el mejor base. Que un partido no cambie nada.

A la fascinación por Rondo, ayuda el deslumbramiento del triple doble, al que le ayuda el hecho de que rebotea muy bien, especialmente en defensa, y gracias a eso, en nuestra opinión se sobrevalora su aportación. Muchísimos aficionados, ocasionales o permanentes, se dejan llevar por ese triple doble a punto de suceder, cuando hay que cogerlo con unas pinzas tamaño XXL. ¿Por qué?

Primero porque las estadísticas, cuando se empiezan a poner cortes arbitrarios, como es en este caso en las decenas, pasan muchas veces de ser estadísticas a ser efemérides. Un partido de 25 puntos, 13 asistencias y 8 rebotes no es un triple doble, un 14/11/10 si lo es, y a ver con cual os quedabais. Muchísimos grandes partidos no pasan ese corte, pero los que lo hacen dan un lustre tremendo.

Y segundo, porque hay una categoria en la que el trabajo del base es muy poco importante. Los rebotes. Especialmente el defensivo. Si un base no coge el rebote, en muchos casos, otro jugador del equipo lo puede coger. Y eso por no hablar de los equipos en los que los bases están directamente apartados de este trabajo, por lo que están en desventaja perpetua con Rondo en esta categoría. El día que Rondo coge sus 10 rebotes, 6 ó 7 más que el base medio normalmente, está beneficiando a su equipo dándole 2, 3 ó en el mejor de los casos 4 posesiones más. Eso puede llegar, como mucho, a compensar el miedo en la bombilla, el tiro tembloroso, el TS% bajo par con hándicap. Que Rondo cargue tan bien el rebote es un extra, que se ha de apreciar, pero que tiene un impacto en su prestigio a través del triple doble mucho mayor que el que tiene en su equipo. La gente en una boxscore mira 3 casillas, no se pone a contar los tiros fallados.

Si nos ponemos efeméricos y cambiamos el 10-10-10 por un 20-10, en el que los rebotes quedaran fuera, Rondo quedaría sexto este año, con 5 partidos de ese tipo, por detrás de Nash, Rose (en 39 partidos), Williams, Parker y el líder absoluto, Chris Paul, que hizo 12 de estos.

Rondo es un magnífico jugador, que puede seguir progresando y mejorando en su tiro, y tal vez en algún momento logre ser el mejor base de la NBA, con consistencia, y dar partidos que vayan directos a la Historia de los Playoffs. También nos parece el mejor base en defensa, y mostramos nuestra disconformidad en Twitter de que eligieran a Chris Paul en el All-NBA 1st Team Defense por delante de él. Podemos estar equivocados, o incluso muy equivocados, pero lo hacemos sin tirrias y sin rencores personales. Vemos lo que vemos, y los números que hay detrás, y lo justo que va el ataque de los Celtics, y lo sentimos, pero no. Rondo, ahora mismo, no puede ser el mejor base del mundo.

PO Desde El Sofá (XXVII): No estaban muertos…

La noche en que la buena gente de Oklahoma City le dijo a Lil’ Wayne que hubiera comprado su asiento antes de que se agotaran o que se fuera a pastar, los Thunder aprovecharon la energía del Shakespeare Arena para seguir vivos en la serie.

La clave estuvo en el periodo que comprende el segundo cuarto y los 9 primeros minutos del tercero: 24 puntos anotaron los Spurs en esos 21 minutos pasándose hasta periodos de 4 minutos sin anotar. En ese rato, los Thunder continuaron anotando a su ritmo normal, haciendo 46 puntos, y abriendo poco a poco el hueco hasta la ventaja de 20 puntos que acabaría siendo definitiva.

A los Spurs, que venían de ganar 20 partidos consecutivos en 50 días, se les gripó el ataque un rato, algo que algún día tenía que ocurrir. Al descanso llevaban 13 pérdidas (su media por partido en Playoffs es de 13.6), algunas de ellas muy descuidadas y poco características para este equipo y un Sefolosha brillante en su defensa sobre Parker, y un juego interior muy atento, no dejó a San Antonio en ningún momento acercarse a la pintura para anotar o forzar esas rotaciones desesperadas que inician su perpetuum mobile de pases. Y a pesar de acabar el partido con un muy respetable porcentaje de triples (42.3%), los fallaron en los momentos que parecían claves de este periodo, en los que parecía que podían dar un par de puntos a la herida.

A pesar de que todos los cumplidos van a ir a Sefolosha y sus 6 robos, los de dentro, fueron tan importantes como él. Duncan solo anotó una canasta en la pintura en todo el partido, Perkins solo se dejó batir una vez en el uno contra uno, y Collison, ninguna, y eso que en los momentos en los que Oklahoma se iba en el marcador, el aclarado a Duncan fue el recurso más utilizado por los Spurs, cuando no la perdían antes.

Dudo mucho que este partido se pueda considerar como el inicio de la fórmula de como parar a San Antonio, pero Oklahoma ha logrado contenerlos por un rato y sacar un partido adelante. San Antonio se quita la presión de la racha, pero también el halo de invencibilidad, y puede haber más serie de lo que algunos pensamos.

PO Desde El Sofá (XXV): Otra Movida

Los Spurs este año practican otro deporte. Mientras todo el mundo hace baloncesto, ellos han inventado un juego en el que un francés se mueve como le da la gana, con y sin balón, por dentro de una línea, para anotar cada vez que se levanta; un argentino, está obligado a encestar una y otra vez debajo de la canasta, y el resto del equipo solo puede tirar desde la línea de 3, completamente abiertos y solitarios. Para compensar un poco, a veces les obligan a poner a tirar tiros libres a un brasileño, pero les da igual.

No me había divertido tanto con un equipo de los Suns de la vuelta de Nash y desde los Kings de Chocolate Blanco y Webber, pero estos Spurs además, tienen los arrestos en defensa para convertir un ataque demoledor en una fórmula ganadora.

Reflexionábamos el otro día en Twitter que la transformación de los Spurs y Popovich de plomizo equipo agarrado a la defensa y la victoria pírrica, a máquina de precisión ofensiva, amparada por el cambio en las reglas, solo admitía una comparación histórica posible en los Patriots de Bill Belichick. Ambos equipos ganaron mucho al principio de la pasada década basándose en la disciplina y haciendo solo un poquito más de lo que permitían a su rival. Pero eso ya dejó de ser así.

Oklahoma City que es un gran equipo, y otro monstruo ofensivo en si mismo, se ve superado en un enfrentamiento que ellos jamás hubieran elegido. San Antonio no suele anotar en la canasta, y cuando lo hace, casi siempre es Ginobili, un mago zurdo intaponable, o con los movimientos ocasionales del superclase Duncan, lo que convierte la intimidación de Ibaka, que por cada tapón que pone, hace uno ilegal, poco más o menos, en inservible.

Por juventud, falta de disciplina, o la obligación de prestar atención extra al imposible de parar en la canasta Ginobili, o al imposible de parar a media distancia Tony Parker, dan la oportunidad constantemente de dejar tiradores abiertos. Como si encima los Spurs lo necesitaran…

Confieso que uno, normalmente, en un partido que se va ganando de 20, como ocurrió mediado el tercer cuarto, lo pasa para adelante y se salta un cacho si la paliza continúa. Pero dejar de ver un minuto de estos Spurs parece pecado mortal.

Eventualmente, la barra libre en ataque se paró un poco cuando la defensa dio un paso adelante y cerró más arriba en el poste alto, lo que obligó a reajustar el ataque a San Antonio, y los Thunder se acercaron un poco gracias a un James Harden que repitió lo que hizo bien el primer día, salir como un muelle al contaataque, y que además entendió a la perfección los ajustes que debía realizar: tomar el tiro a media distancia para poder abrir las oportunidades en la penetración. Que lo hiciera, y además bien, dice mucho de su futuro.

Pero finalmente, los Spurs supieron mantener la distancia y se fueron sin haber ido a remolque ni un segundo durante todo el partido. Impresionante.

La importancia del triple

Ya hemos hablado aquí, por ejemplo, cuando explicamos el porcentaje de tiro verdadero en contraposición al arcaico porcentaje de tiro de campo, o FG% en sus siglas americanas de la importancia de hablar del triple como lo que es: un tiro que gastando el mismo recurso (una posesión) que cualquier otro, da un punto más cada vez que se acierta. Sin tener en cuenta otros efectos colaterales que dan aún más caché al lanzamiento de tres (un equipo que tira triples abre más el campo ayudando a los jugadores interiores, y los rebotes de tiros largos son más fáciles de coger por el ataque), simplemente los puntos por posesión son motivo suficiente para poner a tu equipo a tirar de 3 si es lo suficientemente bueno.

Y hoy, gracias a vuestra imaginación, y un gráfico de la imprescindible (y para nuestra desgracia poco prolífica) página web CourtVisionAnalytics.com vais a poder ver la tremenda importancia del tiro:

El gráfico recoge el porcentaje de tiro durante la pasada temporada regular en la NBA por zonas. Como se puede ver, a medida que un jugador se aleja de la canasta, este porcentaje desciende: desde el 60% bajo el aro, al 34% en la zona más lejana desde la que se tira de 3.

Pero si tenemos en cuenta que el triple conlleva tres puntos por posesión, un 50% más que un tiro de dos… el porcentaje real desde la línea de 3 se debería multiplicar por 1.5. Imaginad los porcentajes que se ven más allá de la línea de triple multiplicados por esa cifra: el 34% se convierte en un 51%, el 35% en un 52.5%… y así hasta el 37% que se convierte en un 55.5%.

Por tanto, todas las zonas desde las que se tira de tres, son equivalentes a un tiro de 2 que se convierte con más del 50% de efectividad (medida con porcentaje de tiro) y deberían estar pintadas de naranja. Es decir, en media, el tiro de 3 es equivalente… a tirar al lado de la canasta, en la zona protegida incluso en algunos casos.

Y cuando el tirador no es un tirador simplemente «medio» y es bueno… Ray Allen acierta con el 57% de los tiros desde la esquina izquierda, y Nick Young con el mismo porcentaje desde la derecha. Esto es equivalente a un porcentaje de tiro del 85.5%. Nadie tirando de 2 es capaz de acercarse a este porcentaje. El mejor porcentaje por zonas es el 74% de Dante Cunningham en la zona protegida. Cualquier triplista que enchufe más del 49.5% desde una zona es más efectivo desde ese punto, que cualquier jugador de esta Liga tirando de 2.

De hecho, es más, un gran tirador puede ser mucho más efectivo incluso que la gran mayoría de jugadores desde la línea de tiros libres, que es el tiro más efectivo que se puede conseguir en una posesión. Este año, de entre los 119 jugadores que han ido a la línea lo suficiente para ser tenidos en cuenta en la clasificación de porcentaje de tiro libre, solo 22 jugadores son más efectivos que Allen y Young desde sus esquinas respectivas. De hecho, podemos esperar más puntos por posesión de Young desde un lado de la línea de tres, que desde la línea de tiros libres: 85.5 contra 85.2%. Por su parte, 94 de esos 119 jugadores, son mejores desde la línea que Cunningham en la zona protegida.

Por tanto no es ninguna sorpresa ver cosas como que 10 de los mejores 12 equipos que tiran de 3, están en Playoffs. Que el líder de porcentaje de tiro de tres en Temporada Regular y en Playoffs sea el mismo, y sean, quién si no, los Spurs. Que el otro equipo con mayúsculasde esta temporada, Chicago, sea 3º en la clasificación. Que los aficionados de los Lakers tengan que hacer pajiplantillas, después de un año en el que su equipo fue el 25º de 30 en 3P%.

Se vive del triple, se muere del triple. Pero es que lo que no engorda, mata.

PO Desde El Sofá (XXI): Dwyane, LeBron y otros chicos del montón

Increíble partido de LeBron James cuando las hordas de detractores más se lo reclamaban, increíble partido de Dwyane Wade cuando él solito y su actitud se habían puesto en tela de juicio, y no se les puede pedir nada más. Eso sí, si Haslem no anota los tiros de media distancia en el último cuarto, el partido se convierte en un cara-cruz del que podía haber salido vencedor Indiana.

Miami es probablemente el equipo que menos aportaciones va a necesitar de sus jugadores 3 al 10 de aquí en adelante… y aún así nadie está seguro de que vayan a estar a la altura. Chalmers es un base normalito y encima irregular en el que no se puede confiar ni para que defienda ni para que meta los triples solo, Turiaf es un jugador que se mantiene en la NBA por el buen rollo que aporta en el vestuario y por lo sobrevalorada que está la garra en la Liga, porque su producción no le debería garantizar ni un minuto. Joel Anthony es un cero a la izquierda en ataque. Mike Miller es un cero a la izquierda. Y Shane Battier es la mayor mentira de la NBA: está anotando un 26.5% de los triples en Playoffs, y este es su único tipo de contribución al ataque, y en defensa, fue masacrado por Carmelo Anthony en la primera serie, y en esta Granger lo supera constantemente cuando se enfrentan. Nadie ha sacado más rendimiento del (falso, ahora mismo, en su caso) halo de lo que no se ve en números.

Los Pacers, que no pudieron controlar a las dos bestias pardas de Miami en el tercer cuarto, dejaron pasar una gran oportunidad, y vieron como el gravitas de la eliminatoria vuelve a South Beach, pero sus esperanzas de llegar a la Final de Conferencia aún son grandes. Ayer se hubieran podido permitir los 70 puntos de James y Wade si Haslem no clava aquellas cuatro al final. Y David West, clave para los Pacers en esta serie, tuvo una de las noches más pobres con su tiro.

Si LeBron y Wade no se desinflan, esta eliminatoria la ganan o la pierden los secundarios de Miami. Tienen que hacer lo justito. ¿Podrán?

PO Desde El Sofá (X): Ración doble

Decíamos ayer, en nuestro Twitter, que si bien me daría miedo que mi equipo tuviera a los Celtics enfrente, lo mismo me ocurriría si fuera su seguidor. Apunten lo mismo para Lakers. Kobe te puede meter 4 triples en 5 minutos, Rondo sacarse una triple docena de la manga, Bynum sentirse flex y calzarte 10 tapones, Garnett hacer todo lo que él hace, para que los Celtics, a lo largo de la serie, superen en 65 puntos a Atlanta los 188 minutos que ha estado él en pista… Y ambos equipos lo alternan, con ratos que parecen los inmortales Knicks de Isiah.

Boston se está manteniendo con la defensa, ayer solo dejaron a Atlanta meter 87 puntos, y es la mayor anotación para los Hawks de las series. Pero cuidado, porque ellos solo han pasado de 87 dos de las cinco veces, y una fue metiendo 90 con prórroga.

Durante muchísimos periodos, como dice el escritor Bill Simmons sacan su ataque retrete atascado, y no salen de ahí. Lo más grave, es que no es el fácil hero ball con lo que se atascan: no es que los Celtics se dediquen a hacer aclarados en todas las posesiones y dejar que sus estrellas se repartan los tiros, que es la manera habitual de un equipo de gripar su ofensiva (Atlanta lo está haciendo constantemente con Joe Johnson, e irremisiblemente pierde ventajas cada vez que lo intentan), es más bien una sensación que este equipo pasa muchas jugadas sin saber que hacer. Para muestra, la ultimísima del partido, con el que podían haber finiquitado la eliminatoria.

La vuelta de Al Horford, que ayer además jugó como si nunca le hubiera pasado nada, acorta las distancias en una oportunidad que Boston no debe dejar pasar en el Garden. Por el bien de su salud mental, los Celtics deberían cerrar esta serie cuanto antes mejor, porque este año no son nada fiables.

Y ahora toda hablar de los Lakers, a los que damos un diagnóstico de exagerada displicencia. Las declaraciones de Bynum el día anterior sobre como los partidos eliminatorios pueden acabar siendo fáciles si el equipo rival baja pronto los brazos son perfectas para aplicar a Lakers. Normal que Bynum piense que esto es así, porque su equipo sí se comporta de esa forma, y hay muchas muestras de ello. De hecho, el año pasado contra Dallas, no esperaron ni al partido eliminatorio para pasar de todo.

Los Angeles tiene margen de error, y extenso margen de mejora, porque ayer se presentaron en el Staples sin juego interior, y aún así estuvieron a una canasta de llevárselo. Y uno se puede convencer que si Andrew y Pau se lo toman en serio y les apetece jugar contra Oklahoma, son un trío lo suficientemente talentoso para ganar. Pero si el equipo no es capaz de parar a Ty Lawson, o peor aún, a Andre Miller, como sucedió ayer, ¿qué va a pasar cuando tengan enfrente a Westbrook? Si Pau no aprovecha cuando doblan a Bynum, ni el hecho de que Faried defiende tarde y mal a media distancia porque se queda a acampar en busca de rebotes y tapones, ¿qué va a pasar cuando venga Ibaka, la versión mejorada de Manimal?

Kobe sí que se presentó, e hizo un partidazo ayer, y casi lo gana él solito. Es la esperanza Laker en la siguiente ronda, no ya solo como jugador, sino como motivador de las tropas. Los Lakers pueden ganar bien en el Pepsi Center, pero necesitan el esfuerzo completo de los All-Stars.

Y para los Nuggets, esta temporada ya ha sido un éxito. No podrían pasar jamás de San Antonio y Oklahoma, pero la experiencia de poder alargar la serie al máximo posible para los jóvenes es lo que deseas cuando un equipo así se planta en Playoffs. Lograr un séptimo partido en el que seguir viendo como se comportan Gallo, Faried y McGee, aunque solo sea para morir en la orilla, sería la guinda al pastel. Y atención a la situación de Javale, porque este verano es agente libre restringido, y va a ir a por su gran contrato. Las esperanzas de renovarlo barato se iban yendo ayer con cada uno de los 21 puntos y los 14 rebotes, y ahora en Denver tienen la tarea más difícil de todas, decidir cuánto es verdad, y cuánto es engaño. Pobre Ujiri.