Nos metemos en nuestra 3a semana de Quintetos semanales…
Andrew Goudelock – El Rookie se cascó 14 puntos en la victoria de Lakers ante Clippers… Andrew Bogut – Se ha pasado la temporada de lesión en lesión y ahora parece que va a parar casi 4 meses… Andrew Bynum – Va a ser All-Star, casi seguro y se llama Andrew. Kevin Garnett – Estuvo en una pelea de bar? no se llama Andrew, pero se le va la pinza… Chris Paul – Tampoco se llama Andrew, pero no le gusta que le toquen la cabeza…
Como ya te hemos hablado aquí en alguna ocasión hay estadísticas que nos permiten conocer de un vistazo la eficiencia de un jugador cuando la posesión acaba con un tiro suyo. El Verdadero Porcentaje de Tiro o TS% en inglés, es la estadística que aglutina todos los porcentajes de tiro de un jugador, desde las tres diferentes zonas de anotación (triple, tiro de dos, y tiro libre) para dar una cifra que vendría ser el porcentaje de veces que un jugador anota dos puntos por cada posesión que acaba en él.
En el siguiente gráfico (pincha en él si quieres verlo ampliado) hemos recogido el TS% de los 25 jugadores que más puntos por partido anotan en la Liga (cifras a día 23 de enero). Al mismo tiempo, hemos trazado dos líneas, una es la regresión lineal de los puntos de la gráfica para el Top 25 de anotadores (negra) y otra la regresión lineal de los valores de toda la Liga en conjunto (verde). La regresión lineal es la recta que mejor se ajusta al conjunto de valores dado, vendría a ser (simplificando bastante) una media de todos los valores. La cosa no es tan sencilla, pero si nos sirve para indicar una tendencia.
Para mí este gráfico señala claramente a cuatro jugadores, y explica en parte tres situaciones.
Empezamos por la situación en New York, donde tanto Carmelo Anthony como Amar’e Stoudemire están entre los 25 mayores anotadores… pero con una eficiencia muy bajo par. Quizá sería buena idea (y esto además se vio ayer) contar en alguna jugada con Tyson Chandler cuyo TS% de .762 (y ayer se cascó un 9 de 10 en tiros de campo que aumentará este promedio) es segundo en la Liga solo por detrás de un Manu Ginobili que apenas ha jugado 5 partidos y está a punto de cumplir con los requisitos para salir de esta lista (usamos como criterio tener una proyección de 500 minutos jugados al final de temporada).
Evidentemente si Tyson Chandler tiene esta eficiencia es porque anota solo lo que puede meter (mayormente mates o palmeos tras rebote ofensivo), y tal vez es una cantidad un poco inflada que regresará a la media, pero no estaría mal (y de nuevo, ayer se vio) buscarle un poquito. Aunque su eficiencia se redujera en torno al 0.6, si el balón pasara un poco más por sus manos, esta cifra todavía lo colocaría entre los más eficaces en la Liga. Además, a diferencia de otros hombres altos por los que prefieres no pasar balones por si los llevan a la línea, Chandler lleva dos años anotando un 73% de sus tiros libres, y esa cifra ha subido al 82% este año, el que más está tirando en su carrera.
Solo Chandler, y Landry Fields por un pelo, están por encima de la recta de regresión lineal que hemos marcado en la comparativa, entre los 6 jugadores con más minutos en la Gran Manzana. Los Knicks son el segundo equipo que más acaba los bloqueos y continuación con el jugador bloqueado (en un 78.82% acaba con tiro del que lleva la pelota), solo por detrás de los Thunder. Esto no debería ser un problema por sistema, pero sí que lo es cuando los puntos por posesión del bloqueado en este tipo de jugadas son un 0.82 en media, y los del bloqueador un 1.16, 5ª mejor marca en la Liga. Aunque hay mucho por ajustar en unos Knicks en los que claramente lo que falla es el ataque, empezar por ejecutar mejor el pick’n’roll, y contar más con los hombres altos, parece un comienzo.
Ahora vamos a los Lakers, ya que está gráfica señala también a Kobe Bryant. En números absolutos la verdad que Kobe no está tan mal: en la lista de los 25 máximos anotadores su TS% está por la mitad, anotando 10-12 puntos por partido más de algunos jugadores que salen, lo cual es una gran diferencia. Pero la Mamba Negra acaba con tiro 28.4 posesiones por partido por las 14.5 de Bynum y 14.4 de Gasol, es decir, Kobe acaba la jugada el doble de veces que dos compañeros que son más eficientes que él. Aunque el resto de Lakers no estén para tirar cohetes (Kobe es 4º en eficiencia en el equipo, solo Matt Barnes y las dos torres mejoran lo que él hace) no podemos evitar pensar que el equipo Lacustre estaría mejor con un reparto diferente de los tiros en el equipo. Pero me temo que eso es predicar al viento.
Otro de los señalados en esta lista es Monta Ellis. Su 0.51 de TS% es el peor desde su año de rookie (sin contar la temporada 2008/2009 que se lesionó de gravedad) y 10º de todo el equipo, pero le vamos a dar un pequeño pase por tirarse las zapatillas sin lograr ser eficiente (22.7 posesiones por partido), por la lesión de Steph Curry que solo ha podido jugar 7 de los 15 partidos de los Warriors esta temporada, y porque está haciendo las cosas bien: está yendo a la línea más que nunca en su carrera (6.3 veces por partido, y eso que el ritmo de los Warriors este año ha bajado) y el descenso en su TS% se debe a que no está encontrando el acierto en los tiros de 3.
Eso sí, lo que es inadmisible, es que el día que volvió Curry, el pasado viernes frente a Indiana, que además lo hizo sin miedo a tirar (Steph se jugó 15 posesiones, en contraste con las 12.6 que promedió los 5 primeros partidos de la temporada), Ellis no se cortó un pelo y finalizó con su tiro 22 posesiones, prácticamente igual a su media. En el siguiente partido, el enfrentamiento del lunes contra Memphis, solo utilizó 13 posesiones y el equilibrio óptimo probablemente esté en torno a las 17-18 en su caso. La situación de los Warriors mejorará en cuanto encuentren la manera de encajar a Curry, eficiente donde los haya, y si Ellis tiene la suerte de recuperar su toque desde el triple. Si no lo hace, sus tiros deberían redistribuirse inmediatamente.
Y para acabar, vamos hablar de Miami pero esta vez en un tono más positivo. Empezando por LeBron James: solo en 10 ocasiones un jugador ha anotado más de 28 puntos por partido con más de un 0.61 TS%, y nadie lo hace desde Karl Malone en el año 1990. La lista solo incluye a 6 jugadores: Malone, Jordan, Bird, Barkley, Vandeweghe y el criminalmente infravalorado Adrian Dantley que lo hizo en 5 ocasiones. Su compañero Chris Bosh también está entre los mejores de este Top 25, y otros compañeros como James Jones, Mike Miller o Mario Chalmers son aún más eficientes con los poco puntos que anotan. Todo perfecto.
El único lunar es un Wade que antes de perderse partidos por lesión, acababa 19.9 posesiones por partido pese a no estar en forma. También le vamos a dar un pase por la lesión, y porque su problema también tiene diagnóstico: cuando vuelva necesita ir más a la línea y allí anotar mejor: sus registros en ambos aspectos son los peores en su carrera, y si regresara a su media subiría su TS% al 0.52, todavía algo lejos de su mejor nivel, pero un paso en buena dirección.
La rotación interior de Lakers con la ausencia de Odom era una de las grandes dudas de la preseason por tierras angelinas, la firma de McRoberts y Murphy hacían ver que ese sería el banquillo, más mirando en atrás que adelante, pero esperando entre los dos hacer ‘un Odom’.
Luego en plenos rumores del trade de Paul, siempre se supo que Bynum se quedaría en Lakers y que si hubiera tenido que salir lo hubiera hecho sólo por Howard, algo que los jefes supremos de Lakers lo harían muy a regañadientes, ya que Bynum es sin duda alguna el ojito derecho de Jim Buss, el hijo del mandamás y que en los últimos tiempos casi manda más que Mitch Kupchak.
Finalmente Bynum se ha quedado y se ha tenido que esperar al partido de la pasada Nochevieja frente a Denver para ver realmente si esos 10 kilos que dicen que ha adelgazado se iba a notar… y vaya que se nota.
El 17 de Lakers lleva tres partidos jugados con unos números que asustan: 29-13, 18-16 y 21-22, es decir media de 22.7 puntos y 17 rebotes por partido, lo que todos exigía a uno de los pivots más prometedores de la liga, a pesar que lleva ya 7 años en la fila de los Lakers.
Mike Brown ya dijo en su día que Bynum era esencial y la media de 32 min por partido, así que Bynum no es futuro de Lakers, es presente y si las lesiones le respetan, sin duda va a ser clave en la temporada de Lakers… Ha vuelto.
Con o sin lockout esta temporada iba a ser un año diferente para Lakers. El pasado año Phil Jackson anunciaba que se retiraba de los banquillos, que dejaba Lakers y seguramente la NBA en general, Lakers con Mitch Kupchak y sobre todo Jim Buss a la cabeza empezaban la caza y captura de un entrenador, el elegido fue Mike Brown.
Mucho se ha hablado en esta mini-pre-season de los Lakers, de su fallido trade por Paul, de el regalo de Odom, de la falta de movimientos ‘grandes’, del posible trade de Howard, del divorcio de Kobe, de si Gasol estará o no contento… pero nadie ha hablado de lo principal, el nuevo entrenador.
Mike Brown, 41 años, asistente en 3 franquicias NBA (Wizards, Spurs y Pacers) y entrenador de los Cavs de LeBron, se enfrenta a su mayor reto, coger las riendas del transatlántico más grande de toda la NBA, el equipo con más glamour y del que se espera siempre lo máximo, Los Ángeles Lakers.
Con los Cavs consiguió todo lo esperado excepto el preciado anillo, fue entrenador del año y entrenó en el All-Star, pero mucha gente condicionó todo eso a la llegada de LeBron sin apenas darle nada de crédito al entrenador.
Brown es un entrenador defensivo, de eso no hay ningún tipo de duda y por ese motivo se le ha contratado, para mejorar uno de los puntos más débiles de la franquicia angelina en estos últimos años. Pero claro, ahora habría que ver si dispone de jugadores para ello.
Lakers se ha quedado sin Odom y sin los mates de Shannon Brown, y para subsanar esto se ha contratado a Josh McRoberts, Jason Kapono y el veterano Troy Murphy, jugadores que no tienen el brillo ni el nombre de otros y que será tarea de Brown hacerles destacar y sobre todo hacerlos útiles en LA.
McRoberts es un jugador de 4º año que llega procedente de Pacers, donde ha ido de menos a más y donde se le empezaron a ver cositas interesantes en los pasados PO, puede jugar de 3 y de 4, es decir, más o menos como Odom, pero sobre todo destaca por su aportación defensiva, ya que si analizamos sus números en Pacers, no pasan de ser discretos, es decir, este es el típico jugador que apunta muuuchas maneras y que habrá que ver si esas maneras se destapan en una franquicia donde huele que va a jugar muchos minutos como 3er hombre en la rotación interior, con el permiso del sophomore Caracter.
Kapono es un especialista, la esquinita tiene su nombre y Lakers debe de saber utilizarlo de la mejor forma posible. Esta era una carencia que tenía LA hasta ahora, es decir, la falta de un tirador nato, capaz de no jugar nada, pero salir en la última jugada para jugarse el triple que te pueda dar la victoria (siempre con permiso de Kobe, claro está…). Y finalmente Murphy está para ayudar, para jugar en esos minutos donde las personales o el cansancio hagan que su presencia en el campo sea justificada, cualquier cosa fuera de esto sería un gran (y tal vez grata) sorpresa.
Pero a parte de lo que llega, hay que hablar de lo que ya hay y me viene a la mente un nombre Devin Ebanks. Brown ya ha dicho que va a empezar la temporada como 3 titular, por delante de Barnes y por delante de World Peace (como mola el nombre!). Ebanks es un jugador de 2o año, un Trevor Ariza que tanto se ha buscado desde que éste se marchó a Rockets. Un jugador que aprieta en defensa, pero que ve aro con facilidad. El año pasado apenas entró en juego, ya que para el tio Phil los rookies son meros agita-toallas, pero Brown parece que le va a dar confianza, minutos, responsabilidad para que Ebanks se sienta importante y coja ese rol en el equipo.
Bynum está ante su año, va a jugar mucho si sus rodillas lo respetan y esta tiene que ser la temporada donde se marque el 20-10 que todos le vemos por potencial. Jim Buss ha apostado mucho por él, tal vez a sabiendas de que era la mejor moneda de cambio para conseguir a Howard. Gasol por su parte debe de dar otro paso más adelante, para acallar a aquellos que le critican por su blandura en defensa, sí, si Gasol fuera duro en defensa, sería el mejor pivot de la Liga, pero Brown le va a pedir defensa, eso seguro.
Kobe tiene que olvidarse de todo lo que le rodea, de sus problemas personales y ser más Kobe que nunca, ayudando a los nuevos y a los que como él tienen que tirar más del carro.
El gran agujero de Lakers lo tenemos en la dirección. Fisher está para las reuniones con la NBAPA y poco más, Blake es un justito base suplente… y el rookie Morris, como todo novato es una gran incognita. Desconozco si se intentará hacer un esfuerzo por un Arenas o tal vez un Nate Robinson (con rumores de ser cortado…), pero si no es así, tenemos que exigir de nuevo que Blake le quite el puesto a Fisher, eso sería sin duda una gran noticia.
Barnes y ArtestWorld Peace tienen que defender más que nunca y ver que Ebanks les ha pasado por la derecha y sin intermitente… con lo cual deben ponerse las pilas más que nunca.
Estos son los Lakers de Mike, sin triángulo ofensivo y con muchas miradas puestas en defensa… ahora sólo los 66 partidos dirán si el cambio ha sido positivo o no…
Después de la rotunda e inesperada derrota angelina en Play-Off, en la que el equipo de Phil Jackson se desmoronó completamente, la solución para mucha gente parecía sencilla: que empiecen los movimientos y los fichajes en Los Angeles Lakers. Traemos a un base como Chris Paul y/o nos hacemos con el descontento Dwight Howard y todo resuelto. Pero las cosas no son tan fáciles. Por partes.
En primer lugar, el mercado de traspasos de la NBA ahora mismo, está acechado por la incertidumbre. El 30 de junio se acaba la CBA, o lo que es lo mismo, el Convenio Colectivo, y clubs y jugadores tienen que acordar uno nuevo, en el que los términos y las condiciones podrían cambiar por completo. Se han lanzado propuestas en todas las direcciones de parte de la NBA, como por ejemplo reducir los ingresos de los jugadores en 800 millones de dólares (algo más de un tercio de lo que cobran ahora mismo) de forma progresiva o incluso «retroactiva» aplicándose a los contratos ya firmados, poner el llamado tope salarial duro en el que los equipos no pueden exceder la cifra marcada o seguir usando un sistema similar bajando el tope, la aplicación de una designación de jugador franquicia que ayude a los equipos a retener a sus estrellas, contratos más cortos y sin garantizar, etc… Aunque hasta el 30 de junio se pueden hacer traspasos, es difícil que veamos a alguien mover ficha, sin saber como funcionarán las reglas del juego el año que viene. Y eso si hay año que viene…
Teniendo en cuenta esto, como yo creo que el acuerdo será muy parecido a los términos actuales, solo que con una mayor flexibilidad para que los equipos se puedan desahcer de los jugadores que den bajo rendimiento, y con algún mecanismo que permita hacer ofertas ligeramente mejores a los equipos para retener a sus estrellas, vamos a asumir de aquí en adelante, unas reglas del juego iguales a las actuales. Y en este escenario las posibilidades de renovación de los Lakers son imposibles sin remodelar por completo la plantilla.
Los objetivos principales, está claro que serían el pivot de Orlando, Dwight Howard que podría ejercer su derecho a disfrutar de la agencia libre en el verano de 2012, al igual que los bases Chris Paul y Deron Williams. Ese verano los Lakers tendrán 71.1 millones comprometidos entre Kobe Bryant, Pau Gasol, Lamar Odom y Andrew Bynum, cuando el límite salarial de este año, por ejemplo, es de 58 millones de dólares. Y eso sin añadir, los 17 millones que todavía estarán cobrando entre Ron Artest, Luke Walton, Steve Blake y la opción que tendría ese verano Derek Fisher de extender su contrato un año más por 3.4 millones.
Es decir, es imposible que los Lakers pudieran entrar en un mercado de agentes libres en 2012, sin que las reglas del juego hayan cambiado mucho, manteniendo su plantilla. Si tenemos cuenta que Kobe cobrará 27.8 millones, y que ningún fichaje de campanillas aceptaría menos de 15 millones por muchas ganas que tenga de venir a Los Angeles (aunque podrían ganar en teoría hasta 19 millones en el caso de Howard y 17.1 en el de Paul y Williams), estos dos jugadores cobrarían ya 42.8 millones, dejando apenas unos 16 millones en espacio salarial. Eso significaría que el equipo tendría que renunciar a Pau Gasol, que cobrará 19 millones esa temporada, a duras penas podría retener a Bynum (16.1), y si lo hicieran, tendrían que decir adios a Odom (8.2 millones en la 2012/2013) y Artest (7.2 millones), y eso suponiendo que hayan colocado a los Waltons y Blakes de la plantilla, y teniendo en cuenta, que la plantilla de Lakers iba a quedar vacía, esperando a ser rellenada con jugadores de salario mínimo.
Resumiendo, que una situación en los términos actuales, y salvo que uno de los jugadores acepte, por primera vez en la historia de la NBA, un descuento tremendo de sueldo, es imposible juntar en el periodo de agencia libre a Bryant y Gasol con uno de los tres deseados. Dos de los tres 7 pies de Lakers, uno de ellos, casi de manera obligada, Pau, tendrían que ser traspasados o cortados (los Lakers podrían deshacerse de Bynum y Odom ese verano gratis).
Viendo que la agencia libre no es una opción viable, hay otra manera, que es el traspaso, el intercambio de cromos. Aquí, con las reglas ya conocidas, los Lakers tienen que ofrecer al otro equipo un montante en salarios comparable al que estén dispuestos a absorber y por tanto, el límite salarial, no es tanto problema.
Pero si estás pensando en el verano pasado, en las situaciones de LeBron James, Chris Bosh o Carmelo Anthony, esta es muy diferente. Los Lakers no tienen apenas poder negociador. Casi ninguno.
Hay que tener en cuenta que los Cavaliers, Raptors o Nuggets tenían la amenaza enfrente de que equipos como Chicago, Miami o New York tenían espacio salarial, para ofrecer a sus jugadores un contrato en el periodo de agencia libre, sin que ellos recibieran nada cambio. Los Lakers, tal y como están construidos, no presentan esa amenaza. Orlando, New Orleans o New Jersey no van a perder sus jugadores sin recibir nada a cambio ante los Lakers de Kobe y Pau.
Sí que es verdad que habrá franquicias preparadas a echar la caña, como por ejemplo New Jersey, y por ello los equipos pueden estar dispuestos a negociar por sus jugadores, pero la falta de una verdadera amenaza, de un equipo histórico, en buena posición y en mercado grande, añadido al hecho de que, casi seguro, en la nueva CBA los jugadores van a tener por lo menos un ligero incentivo para continuar con sus clubs, hace que la urgencia no sea comparable: Howard o Paul simplemente han pasado de ser intocables a transferibles por el precio justo. Puede que un poco más. Ni un centavo menos. La NBA ha cambiado de ser el escenario en el que Garnett y Gasol cambiaron de equipo por cacahuetes, al mundo en el que los Nuggets dejan en porretas a los Knicks, y les hacen pagar el gusto y las ganas por Carmelo.
Por tanto, los Lakers no pueden dar 50 centavos por un dólar, si se quieren hacer con alguno de esos jugadores, tendrán que hacer una buena oferta, que se ajuste al precio del mercado del jugador. De nuevo, salvo enajenación mental en alguna directiva, es imposible traer a uno de estos jugadores sin mover 2 de las 3 torres. Como además, los Lakers no pueden ofrecer en principio, salvo colaboración de terceros equipos, jovenes con proyección, y jugadores buenos con contratos razonables, la única golosina que pueden incluir en un traspaso, es absorber uno de los malos contratos firmados por las otras franquicias. Propuestas de traspaso que al menos llegarían a ser escuchadas, por ejemplo, son las siguientes:
En el primer caso, los Lakers mandarían a Pau y a Bynum a Orlando a cambio de Howard y de un Gilbert Arenas con un papel más cercano al de rémora salarial que al de jugador de provecho.
En el mejor de los escenarios posibles que se me ocurre que Orlando puede estar dispuesto a discutir, los Lakers podrían retener a Pau traspasando a Odom y Bynum por Howard y Jameer Nelson, pero dudo mucho que Orlando pique con esta transacción. En definitiva, casi cualquier traspaso con Orlando pasaría por incluir a dos de los tres grandes, y recibir a cambio a Howard acompañado de Arenas, Turkoglu o Redick.
Con New Orleans, tendríamos una situación parecida, los Hornets no tienen prisa ninguna como para aceptar ahora mismo algo menos que dos jugadores, y empaquetar los 4 años de contrato que le quedan a Emeka Okafor e incluso los 3 años de Jack a los Lakers.
Si nos ponemos creativos, se puede imaginar un escenario en el que los Lakers solo tengan que deshacerse de uno de la terna Gasol/Bynum/Odom, pero pasaría por el más difícil todavía: convencer a un tercer y cuarto equipo, de reciclar los contratos sobrevalorados de Artest, Fisher, Blake o el intraspasable Walton, en una pieza de similar valor a Odom o Gasol, una tarea hercúlea, que de llevarse a cabo tendría que convertir a Mitch Kupchak en Ejecutivo del Año.
Y ya por último, no hay que olvidar, aunque eso a veces sea lo de menos, que los Lakers no tienen entrenador para el año que viene. Aunque uno no cree que Brian Shaw, Rick Adelman o quien quiera que venga pondría problemas a entrenar a Bryant con Howard o similares, no sería empezar con buen pie plantear un megatraspaso antes de conocer la opinión del nuevo coach, pienso yo.
Así que en resumen, los Lakers no pueden añadir a uno de los tres deseados sin remodelar por completo la plantilla, y el panorama actual de incertidumbre no invita ahora mismo a movimientos y fichajes drásticos. Esta es la realidad a la que se enfrenta la franquicia angelina.
El ambiente que se había preparado en el New Orleans Arena era ambiente de remontada, ambiente de buscar el 7o en LA. Todo el mundo con camisetas azules y el ya típico eslogan de Beat LA. Pero Lakers tenía otra cosa en mente, acabar.
El principal protagonista y el que dio el paso adelante anoche fue Andrew Bynum, que demostró que cuando está con ganas, motivado y sobre todo sano, es de lo mejorcito que hay en cuanto a juego interior en la liga y aunque Hornets empezó muy bien con el rebote, pronto se dieron cuenta que ese era territorio de Bynum.
Con esto y con la actuación de nuevo gris de Paul, este jugador si fuera más regular sería sin duda MVP…, los Hornets fueron un pequeño muñeco en manos de unos Lakers con la lección bien aprendida y con el modo Se Acabó activado, lo cual los hace muy, pero que muy peligrosos.
Una de las claves del partido estuvo en un arreón que tuvieron los Hornets que se llegaron a poner a 10, con un buen parcial y con todo el pabellón en pie y gritando… entonces surgió el de siempre, Kobe con un triple que hacía callar a todo el mundo y que dejaba las cosas claras.
Esta serie no ha sido tan dura como fue la primera del año pasado, pero sin duda que ha sido un aviso para Lakers, que no deben despistarse…
Segunda noche de Play Offs en el Staples Center, es decir, segunda toma de contacto de Lakers con los PO, pero esta vez con 0-1 en contra algo que nadie esperaba, eso sí, ahora ya con la presencia de Blake… y su cintita.
Todo empezó casi como un calco del otro día, Lakers muy nerviosos, con muchos fallos, mientras que Hornets estaban muy, pero que muy serios tanto en defensa como arriba con un Paul con muchas ganas de mostrarse. Pero hubieron ajustes, Kobe ahora estaba defendiendo a Paul y como en el primer partido Ariza defendía a Kobe, pero se vio que anoche estaba muuuucho más encima. Esto lo notó Kobe, que tuvo uno de esos partidos en que hace pocos números pero suma como el que más.
Todos los focos estaban sobre Gasol, de hecho cada vez que cogía la pelota, se oía un murmullo en el Staples, la gente tenía ganas de Pau, ganas de que el español atacara la canasta, pero Pau volvió a tener uno de esos días… tiene que aparecer y Lakers lo necesita, y más ayer cuando Okafor se cargó con 2 faltas rápidas. Afortunadamente Bynum demostró que las molestias en su rodilla, son sólo eso… molestias y demostró que es la clave en Lakers para el 3er anillo consecutivo.
Pero lo que no pasó en el primer partido fue la aparición de Steve Blake, cintuta jugona amarilla incluida, lo cual ya le da un +3 en jugonismo. A Blake se le unió toda la segunda unidad, los conocidos como Killa B’s que se sumaron a la fiesta de Odom, el cual recibió el premio al Mejor 6o Hombre antes del partido, demostrando que el gran factor de Lakers en estos PO debe ser su banquillo… a parte de su juego interior el cual anuló por completo a unos Hornets donde en el momento que Paul bajó un poco el pistón, ya todo volvió a donde todo el mundo esperaba, tan sólo Ariza, mega motivado, aguantó un poco el tirón.
La cintita de Blake fue la clave, ese toque jugón era para decir: estamos aquí, los jugadores de banquillo vamos a dar el paso adelante y así fue.
14.4 puntos, 8.7 rebotes y 3 asistencias por partido, con un 53% de acierto en tiros de campo.
Esos son los números en temporada regular del #7 de Los Ángeles Lakers, que pasa a engrosar la lista de los mejores sextos hombres de la Liga. Premio merecidísimo que se suma a los dos anillos de campeón de la NBA 2009 y 2010 y al Campeonato del Mundo logrado el pasado verano en Turquía con la selección USA, en el que el ala-pívot tuvo un papel protagonista.
Nacido en Queens, el distrito más grande de la ciudad de New York, comenzó su carrera NBA en Los Ángeles Clippers en el año 99, previo paso por las Universidades de Las Vegas y Rhode Island. Allí permaneció cuatro temporadas con unos promedios de 15 puntos y 7 rebotes hasta que en 2003 fue traspasado a los Miami Heat. En verano de 2004 fue convocado con la selección de su país para disputar las Olimpiadas de Atenas, en las que lograron la medalla de bronce tras Italia (plata) y Argentina (oro).
Un año después, en la temporada 2004-2005, volvió a Los Ángeles, esta vez al hermano mayor, como parte del trato que llevó a Shaquille O’Neal de vuelta al estado de Florida, junto con Brian Grant, Caron Butler y una elección de primera ronda del Draft. Ya en los Lakers, fue mejorando su juego, aunque no lograron clasificarse para los Playoffs de 2005. En 2006 y 2007 sí lo consiguieron, pero no pudieron pasar de 1ª ronda al ser eliminados en ambas ocasiones por los Phoenix Suns de Steve Nash por 4-3 (tras ir ganado la serie 1-3) y 4-1, respectivamente.
A mitad de la temporada 2007-2008 los Lakers se hicieron con los servicios del español Pau Gasol y el panorama cambió radicalmente para el equipo y para Lamar Odom. Las lesiones en la rodilla de Andrew Bynum hicieron que permaneciera en el equipo titular de manera habitual. Por primera vez desde 2004 llegaban a unas Finales NBA, pero la falta de intensidad defensiva les hizo caer ante su enemigo histórico, los Boston Celtics, por 4-2.
Al año siguiente se redimieron alcanzando nuevamente las Finales y arroyando a los Orlando Magic por 4-1, con Bynum lesionado y Gasol y Odom con la difícil papeleta de medirse a Dwight Howard. Era su primer anillo NBA.
Un año después, volvieron a alcanzar las Finales por tercer año consecutivo y una vez más ante Boston. Esta vez la película fue diferente y demostraron que tenían bien aprendida la lección. Ganaron 4-3 en un increíble séptimo partido que pasará a la historia de los enfrentamientos entre estas dos franquicias a lo largo del tiempo. En verano de 2010 fue nuevamente convocado con la selección USA, con la que ganó el Camponato del Mundo celebrado en Turquía.
En la presente temporada, con Bynum recuperado de sus dolencias, ha vuelto a tomar el papel de sexto hombre en la rotación de Phil Jackson, promediando los números que encabezan esta entrada y que le hacen justo merecedor del 6th Man of the Year Award.
Felicidades, Lamar. Ahora a pornerse las pilas en Playoffs.