El director de juego de Philadelphia Louis Williams, empieza su carrera en el rap, como otros muchos jugadores de la NBA han hecho antes, rapeando sobre el «Imma Boss» de Rick Ross y su mentor, Meek Mill, cantante de la Ciudad del Amor Fraternal.
Autor: Mario Maruenda
De vuelta al cole
Con la derrota de Duke esta semana, ya solo quedan cuatro equipos invictos en el panorama NCAA. Y uno es una gran sorpresa. Kansas y Syracuse ya fueron cabezas de serie en el Torneo el año pasado (recordamos que hay cuatro partes del cuadro), Ohio State fue número 2 y también lleva años cosechando muy buenos resultados, pero nadie se esperaba que los Aztecas de San Diego State estuvieran a estas alturas de la temporada 18-0. Bien es verdad que los de San Diego solo han jugado contra un equipo del Top 25, y el resto de invictos contra dos, pero no siempre son los grandes rivales los que destrozan las rachas. Duke, tras perder con Florida State, un equipo de 11-5, puede dar fé de ello.
Pero el milagro de San Diego State tiene explicación. La Mountain West, una conferencia que no está entre las grandes, ha ido ganando importancia con el tiempo. El año pasado, colocó a 4 equipos entre los 65 que van al baile por primera vez. Dos de sus equipos, BYU y New Mexico, estuvieron en el Top 25. Y este año, además de San Diego, BYU se encuentra calificado como el #10 del país habiendo perdido solo un partido. La MWC está ahora mismo casi al nivel, o un pequeño escalón por debajo, de las mejores conferencias. Pero por desgracia, el año que viene volverán a dar un paso atrás, ya que TCU, Utah y BYU se irán, para sacar más rendimiento de sus excelentes equipos de Fútbol Americano. Mientras, se queden las tres en las que el deporte de la canasta tiene más importancia (UN Las Vegas, New Mexico y el propio San Diego State) estarán bien, pero van a echar de menos lo que aportaba al nivel general, sobre todo, BYU.
Otra de las piezas del puzzle de SDSU es su equipo. En una época en la que los jugadores más prometedores solo tardan un año en dar el salto a la NBA, las plantillas son muy jóvenes, y es raro mantener un bloque durante cierto tiempo. De los seis jugadores más utilizados por San Diego, tres son sophomores (segundo año) y otros tres seniors (cuarto y último año). El mantener el quinteto inicial de un año a otro es un lujo que pocos equipos se pueden permitir.
Y finalmente, otra parte de la ecuación es Kawhi Leonard. Uno de los mejores jugadores del país en este, su segundo año, que de buen seguro le llevará a la NBA este verano, es el mejor Azteca en puntos, rebotes, robos y minutos y es el segundo mejor asistente. El polivalente alero, no solo manda entre los suyos por estadísticas, si no con su liderazgo. A pesar de que San Diego es una máquina bien engrasada en la que cualquiera puede tomar protagonismo, Leonard es el jugador que más veces se presta. Veremos si mantienen la racha, hoy por lo pronto ya tienen un desplazamiento complicado a uno de los campos más ruidosos y peligrosos del país, el Pit de New Mexico, ante unos Lobos invictos en su cancha.
Y al igual que Leonard está detrás del éxito de San Diego State, el otro gran equipo de la conferencia, BYU, también tiene su jefe en la cancha. El combo guard Jimmer Fredette es el más claro candidato a Jugador del Año en estos momentos. Sus 26.1 puntos por partido, lideran la NCAA, y además los acompaña de 4.4 asistencias y más de un 40% de acierto desde la línea de tres. Esta misma semana anotó 47 puntos con 6 triples ante Utah, en la mejor actuación individual de la temporada, y cuando al fin llegue a la Liga este verano, tras acabar su última temporada en Brigham Young, este blanquito de New York disputará inmediatamente a Steph Curry y al cadáver de Michael Redd el título de tirador que más rápido arma el brazo en la NBA.
Entre los jugadores a destacar esta temporada, no nos podemos olvidar de Kemba Walker. El base de Connecticut (13-2, pero con uno de los calendarios mas difíciles del campeonato hasta ahora) está promediando en su tercer año, 25.3 puntos, 5.5 rebotes, 3.7 asistencias y 2.3 robos por partido. Otro jugador con rendimiento notable está siendo LaceDarius Dunn, la máquina de anotar de cuarto año de Baylor que está eclipsando a uno de los que suenan para ser elegido número uno del Draft este año, Perry Jones.
Es curioso constatar como de todos los jugadores nombrados, (Leonard, Fredette, Walker, Dunn) ninguno está en las previsiones del Draft en los primeros puestos. Los equipos prefieren la incógnita y el potencial de los jugadores de primer año o de gran tamaño, antes que a los consagrados en el baloncesto universtario. Y viendo como algunos de los mejores jugadores NCAA no se convierten en estrellas de la Liga, o incluso llegan al fracaso (Adam Morrison, Tyler Hansbrough, JJ Redick), no parece un mal modus operandi.
Pero si las previsiones hablan de Terrence Jones, Jared Sullinger, Harrison Barnes o el ya mencionado Perry Jones, como favoritos para el número 1, este Draft no parece llevar ninguna superestrella. Sí me estaba gustando, y mucho Kyrie Irving, el base de los Diablos Azules de Duke, que se podría perder toda la temporada tras dañarse los ligamentos del pie derecho a principios de diciembre, pero es posible que no se declare para este Draft. Su descaro para anotar, su capacidad para ir a la línea de tiros libres y sus dotes de mando estaban creciendo partido a partido hasta que su progresión se cortó, poniendo en el alero al mejor jugador de la clase.
Mientras, en Kentucky, que con Coach Calipari va camino de cambiar de equipo cada año, el alero Terrence Jones está teniendo una buena temporada. 18.7 puntos y 9.1 rebotes de promedio, con un espectacular 27/17 en el partido contra los siempre difíciles Notre Dame le han puesto en el mapa, y le han ayudado a escalar puestos en las simulaciones del Draft. De todas formas, al verlo jugar, no tiene el rango ni el instinto anotador asesino de Kevin Durant, y a pesar de que maneja la pelota en ataque y hace de point forward, no tiene, al menos aún, la soltura y la naturalidad que Evan Turner mostraba el año pasado, por compararlo con los dos aleros de mayor proyección reciente.
Jared Sullinger tampoco está siendo espectacular, pero sí muy bueno, y además está ayudando a Ohio State a ganarlo todo. Con los hombres altos hay que tener paciencia, pero los 17.5 puntos y 10.1 rebotes de media que lideran al equipo, son una muestra de madurez inmediata. Y la comparación con Al Jefferson puede ser una de las mejores en mucho tiempo: los dos comparten un tamaño muy similar, son capaces de hacer un despliegue de movimientos en el poste bajo, tienen un solvente tiro a media distancia, rebotean bien pese a no sacrificarse mucho en ese aspecto y ambos sufren de alergia al esfuerzo en defensa.
La mayor decepción sin duda alguna ha sido Harrison Barnes, perdido en la vorágine y el mal comienzo de una North Carolina que ya empieza a recuperarse, el alero apenas ha dado muestras de su talento. Su juego es muy discontinuo, y ya ha dado muestras de eso que llaman mal lenguaje corporal, y que aterroriza cada vez más a los encargados de tomar decisiones.Perry Jones por su parte está jugando bien y tiene el tamaño a su favor, pero Baylor es el equipo de Dunn, y LaceDarius prefiere asociarse con Quincy Acy, el junior al que ya conoce de los últimos tres años, y Jones no entra tanto en juego como nos gustaría a los que tenemos ganas de verle en el papel principal.
Pues hasta aquí llega el repaso, seguiremos viendo como está la situación de aquí a la Locura de Marzo en la que el Torneo final promete todo tipo de emociones.
Canción triste de Hill Street
En Cleveland no existe la calle Hill St. En su condado, sí. Dentro de Cuyahoga, al que pertenece la Ciudad Bosque, está la localidad de Maple Heights. Y allí, un callejón residencial que desemboca en las vías del tren, comparte nombre con la calle de la serie policíaca de melancólico título, que se desarrolla en una ciudad imaginaria del noreste de los Estados Unidos, que bien podría ser, Cleveland.
Maple Heights y su Hill Street están a medio camino entre la ciudad de Cleveland y Akron, donde nació LeBron Raymond James. Ahora mismo, sirve para separar como un abismo dos mundos, en los que, para variar, el que llora es el vecino del Norte.
Los Cleveland Cavaliers perdían ayer para toda la temporada a Anderson Varejão, «tal vez, su mejor jugador», Byron Scott dixit, y seguían distanciándose como peor equipo de la Liga. De sus últimos 21 partidos, solo han ganado 1.
A los pocos minutos, su indiscutiblemente mejor jugador hace seis meses, despedazaba a los Trail Blazers para seguir haciendo historia. De los últimos 22 partidos, Miami Heat solo ha perdido 1. El contraste en toda su crudeza.
Cuando el capítulo empezó, parecía que iba a ser diferente. Miami empezó con un un 9-8 y Cleveland con un 7-9 que les ponía parejos en la competición. Nadie esperaba que los Heat terminaran la temporada así, pero había cierta expectación por ver si los Cavaliers aguantaban en puestos bajos de Play-Off, de tal manera que se pudieran cruzarse con los Heatles en una de las series con más tensión de la Historia de la Liga.
Y entonces el hijo prodigio volvió a casa. Cruzó Hill Street hacia arriba, Miami ganaba de 30 puntos en el Q al finalizar el tercer cuarto, y las trayectorias de los dos equipos se dispararon en direcciones opuestas a velocidad Mach 3.
Acuciados por las lesiones, Byron Scott tuvo que poner ayer en pista contra Phoenix un equipo que parecía más bien los elegidos para representar al Oeste en el All-Star de la D-League. Manny Harris, rookie no drafteado de Michigan, fue titular y jugó 40 minutos. También lo fue Christian Eyenga, otro jugador de primer año que este año lleva jugados muchos más minutos en los Erie Bayhawks que en los Cavs. Desde el banquillo, 20 minutos para Samardo Samuels, otro que ha pasado más tiempo como halcón de bahía que como caballero, y que tampoco fue drafteado, y otros 20 para el undrafted con experencia NBDL que faltaba, Alonzo Gee que ya ha pasado por tres equipos NBA… esta temporada.
Uno de los consuelos puede ser el Draft, para el que se están posicionando bien. Pero aún suponiendo que las juguetonas bolas de ping-pong no les releguen hasta, incluso, la cuarta posición, ningún diamante espera a priori. Los dos jugadores más apetecibles a principio de temporada eran el base de Duke Kyrie Irving, que va a estar lesionado todo el año y puede decidir no entrar en el Draft, y Harrison Barnes alero que se ha presentado en La Fábrica de Churros, North Carolina, con tal empanada encima, que le tiene de caída libre en las previsiones para el Draft.¿La agencia libre? Sin traspasos, que no los descartamos, no tendrán espacio salarial este verano, sino en 2012. Y luego hay que saber gastarlo.
El propietario de los Cavs, Dan Gilbert prometió que Cleveland iba a ganar un Larry O’Brien antes que Miami. Tal vez su promesa se cumpla. Pero de momento, no depende de su equipo. Él solo puede entonar, el Blues de Hill Street.
Retorciendo los números (III)
- A mediados de diciembre, los Dallas Mavericks se ponían por segunda vez en la historia de la franquicia por encima del 50% de partidos ganados. ¿La primera? Cuando empezaron ganando su primer partido en la NBA, en la temporada 1980-1981. Desde entonces, 2450 partidos y 30 años después, los Mavericks han vuelto a ser una franquicia ganadora.
- Vamos a aprovechar esta situación, para repasar el porcentaje histórico de las franquicias NBA. Los récords aquí presentes están calculados a día de hoy e incluyen los partidos jugados por todos los equipos de la franquicia, incluídos los de la BAA y de la ABA. Un asterisco denota que la franquicia no ha ganado nunca el campeonato, y dos, que no ha llegado a la final:
- Los Phoenix Suns son la mejor de las 14 franquicias que no han ganado el campeonato, además es la más longeva de todas ellas: 42 temporadas. La peor franquicia que ha ganado el trofeo son los Washington Wizards, que ganaron en 1978, como los Bullets, con Dick Motta de entrenador y Wes Unseld de MVP.
- Los Heat y los Hornets entraron el mismo año en la Liga, en 1989, y llevan récords prácticamente idénticos: A día de hoy, Miami ha jugado (y ganado) un partido más y han perdido los mismos. Aún así, Miami ha ganado un título, y los Hornets son la segunda mejor de las siete franquicias que no ha llegado a las Finales. El equipo con mejor récord que no ha jugado jamás la serie final son los Nuggets.
- Al igual que han hecho los Mavericks, cuatro franquicias más podrían ponerse durante esta temporada por encima del 50% de partidos ganados en su historia. Los Knicks lo conseguirían si terminan la temporada con un 58-24 (o mejor), es decir, ganar 38 de los 48 partidos que le quedan. Los Nuggets necesitarían un 59-23, y ganar 39 de 48 para llegar. Los Hornets tendrían que alcanzar las 60 victorias, lo que significaría un 39-7 de aquí a abril. El equipo que más victorias necesitaba al empezar la temporada, Miami, es el único que visto lo visto parece que puede conseguirlo: necesita ganar 38 partidos, perdiendo solo 7, para terminar el año con 66 victorias.
- Los Detroit Pistons se hubieran puesto por encima de .500 con 60 victorias esta temporada, algo que tienen ya imposible por haber perdido 24 partidos. También parecía improbable que los Hawks hubieran conseguido el 78-4 que necesitaban para ser una franquicia ganadora.
- Dallas necesita acabar 48-34 para mantener su nuevo status. Indiana también se mantendría por encima del umbral con un asequible 25-57. Houston, Chicago y Orlando ya han superado las 9, 11 y 16 victorias que necesitaban respectivamente para no acabar el año por debajo de .500, por lo que a priori, ningún equipo se convertirá en perdedor este año.
- Ahora vamos a repasar la longevidad de los jugadores en activo. El jugador que más temporadas lleva en la Liga es Shaquille O’Neal. Entró en el Draft de 1992 y esta es su decimonovena campaña. 17 temporadas llevan en la Liga Jason Kidd (el jugador en activo que más partidos ha disputado), Grant Hill y Juwan Howard, del Draft de 1994. Shaq es además el jugador más veterano, acabará la temporada con 39 años, que cumplirá el 6 de marzo. Hay otros dos jugadores nacidos en el año 1972, pero en octubre: Grant Hill y Kurt Thomas.
El segunda ronda que lleva más tiempo en activo es Rashard Lewis, desde que fue elegido en el Draft de 1998. Sean Marks también fue escogido en ese Draft pero fue cortado y pasó un año en Polonia. Stephen Jackson, entró en el Draft un año antes, en 1997, pero pasó por la CBA, Australia, Venezuela y la República Dominicana, y no debutó en la NBA hasta el año 2000.- De jugadores sin draftear, Ben Wallace, que lleva desde 1996 en la Liga, es el más longevo en activo. El pívot, que llegó a los 1.000 partidos en Liga el pasado 22 de diciembre, es el segundo jugador que alcanza el millar sin pasar por el Draft, tras Avery Johnson (aunque Moses Malone no fuera oficialmente drafteado por la NBA, no lo puedo considerar undrafted). Para superar al diminuto base en partidos jugados, Wallace necesitará otra temporada, porque aunque juegue en todos los que quedan de esta, estaría uno por debajo de los 1.054 del Pequeño General
- Derrick Favors, nacido el 15 de julio de 1991, es el jugador más joven de la Liga. Solo hay otro jugador nacido en 1991, Xavier Henry.
- Algunos de los hitos estadísticos que podríamos ver esta semana: Grant Hill está a 27 puntos de los 16.000 y Antonio McDyess a 23 de los 12.000. Kobe Bryant (26.695) puede ponerse noveno en la lista histórica de anotadores, superando a Oscar Robertson si anota 16 puntos más. Y Dirk Nowitzki (21.811) está a 3 de seguir escalando en el Top 25, y adelantar a Gary Payton en la vigesimocuarta posición. Andre Miller, por su parte, está a 8 asistencias de ser el 16º mayor asistente de la Historia. Sus 6.719 le convierten en el tercer mayor asistente en activo por detrás de Kidd y Nash.
| Franquicia | Récord | Porcentaje |
| Los Angeles Lakers | 3052-1877 | 0.619 |
| Boston Celtics | 2999-2038 | 0.595 |
| San Antonio Spurs | 2060-1475 | 0.583 |
| *Phoenix Suns | 1928-1517 | 0.560 |
| *Utah Jazz | 1618-1338 | 0.547 |
| Portland Trail Blazers | 1752-1532 | 0.533 |
| Philadelphia 76ers | 2583-2280 | 0.531 |
| Milwuakee Bucks | 1803-1642 | 0.523 |
| Oklahoma City Thunder | 1841-1689 | 0.522 |
| *Orlando Magic | 893-832 | 0.518 |
| Chicago Bulls | 1841-1768 | 0.510 |
| Houston Rockets | 1795-1734 | 0.509 |
| *Indiana Pacers | 1780-1752 | 0.504 |
| *Dallas Mavericks | 1233-1229 | 0.501 |
| New York Knicks | 2503-2530 | 0.497 |
| **Denver Nuggets | 1752-1782 | 0.496 |
| Detroit Pistons | 2438-2489 | 0.495 |
| Atlanta Hawks | 2400-2468 | 0.493 |
| Miami Heat | 889-920 | 0.491 |
| **New Orleans Hornets | 888-920 | 0.491 |
| Sacramento Kings | 2307-2618 | 0.468 |
| *Cleveland Cavaliers | 1529-1754 | 0.466 |
| Golden State Warriors | 2307-2726 | 0.458 |
| Washington Wizards | 1809-2199 | 0.451 |
| *New Jersey Nets | 1546-1989 | 0.437 |
| **Toronto Raptors | 514-719 | 0.417 |
| **Minnesota Timberwolves | 697-1029 | 0.404 |
| **Charlotte Bobcats | 200-325 | 0.381 |
| **Los Angeles Clippers | 1186-2097 | 0.361 |
| **Memphis Grizzlies | 420-813 | 0.341 |
¿El mejor final de la temporada?
Increíble intercambio de canastas entre O.J. Mayo y Tyreke Evans para finalizar el Memphis-Sacramento, el mejor de lo que llevamos de temporada.
Con el dineral que se apuestan en los entrenamientos entre jugadores, alguno tendría mejores porcentajes desde el centro de campo que desde la línea de triple…
Algo pasa con Evan
Evan Turner, la elección número 2 del Draft de este año, está decepcionando en su primer año en la Liga. Está claro que todavía es muy pronto para sacar cualquier tipo de conclusión, pero de Turner se esperaba más, mucho más. De hecho, uno de los atributos que más se reseñaba en los informes de los ojeadores, era su capacidad para contribuir desde el primer día en la Liga. Lo más preocupante no está siendo el hecho de que su temporada, tanto estadísticamente como estéticamente, esté siendo mala, algo que ha ocurrido a muchos rookies, incluso a algunos de los mejores jugadores de la Liga, sino que su progreso ha ido en retroceso, algo mas difícil de asumir.
Doug Collins, tras darle la titularidad en la séptima jornada y ver como respondía con un 14/10 y un 15/8 jugando 35 y 38 minutos respectivamente (con Andre Iguodala lesionado, por cierto), empezó a alternar partidos buenos con otros en los que era incapaz de anotar o asistir, luciendo desamparado en la cancha. Tras 12 partidos de titular, un 1/2/3 en 19 minutos le volvió a mandar al banquillo, para poner a Jodie Meeks. Este mes, incluso, en tres partidos, ha visto su tiempo sobre el parqué reducido a menos de 10 minutos. Y la última jornada, en la que Igoudala no jugó por problemas en su tendón de Aquiles derecho, Collins prefirió poner en el quinteto inicial a Andres Nocioni, en lugar de tirar de Turner como hizo cuando Iggy se perdió 5 partidos en noviembre.
Las tres primeras causas del diagnóstico de lo que le sucede a Turner, son claras: Evan necesita tener el balón en las manos para crear y en los 76ers Igoudala monopoliza la bola, su tiro más allá de 4 metros necesita un par de años de trabajo, y Turner es un jugador que tarda en coger confianza para asumir su rol en el equipo.
La solución en el primer caso pasaría por traspasar a Iguodala, que se solapa en juego con él, o esperar a que Turner utilize sus capacidades para jugar eficientemente de otra manera. Los números respaldan la incompatibilidad: en los 6 partidos que Andre no ha jugado, ET ha promediado 11.5 puntos, 8.2 rebotes y 2.5 asistencias en 35:35 minutos. ¿Con él? 4.9 puntos, 3.4 rebotes y 1.7 asistencias en 20:48 minutos. Ajustando los números a 36 minutos, Turner anota 3.1 puntos más, recoge 2.3 rebotes más y da 0.4 asistencias menos los días que no coincide con el otro AI en el campo. Igoudala, con 26 años ya parece haber llegado al máximo de su potencial, y los 76ers podrían conseguir un buen valor por su traspaso. Pero que dos jugadores no sean capaces de coexistir ahora mismo, no quiere decir que no tengan un futuro juntos.
Lo que nos lleva al segundo problema. Turner jugaría mejor sin el balón… si tirara mejor. Su paupérrimo 0.143% de tiro de tres (2 de 14 intentos), y su no mucho mejor 0.384% de tiros de campo para un horrible 0.438% TS%, está luciendo peor en la NBA de lo que hacía en la NCAA cuando sus porcentajes eran más que respetables (0.502% FG, 0.362% 3P). Si miramos a sus porcentajes de tiro con una mayor profundidad, vemos como en el aro finaliza bien, algo que le suele resultar muy difícil a un rookie, con un FG% de 0.667%. Entre tres y cinco metros, convierte un 40.6% de los intentos de los cuales el 46.2% son asistidos. El problema es que el tiro que más realiza, es altamente ineficiente: solo anota un 30% de 5 metros para detrás, donde es asistido en un 85.7% de las ocasiones. Evan está tirando más en una posición que no le es habitual para él, a 5 metros, y sin crear él mismo el tiro. Su tiro de tres también es asistido en un 50% de las ocasiones, y pese a no encontrar datos similares de su paso por la universidad para comparar, por lo que recuerdo de las ocasiones que le vi jugar en Ohio State, los porcentajes de balones asistidos que le llegaban era inferiores.
Así que los 76ers se encuentran en una encrucijada. Tienen dos jugadores que necesitan el balón en sus manos, para hacer cosas diferentes (Andre para crearse su tiro y atacar la pintura, Evan con más rango y más gusto de crear para sus compañeros) y ninguno de los dos es capaz (de momento) de ser un anotador eficiente a la salida del bloqueo, el prototipo ideal para colocar al lado de un dominador del balón. Me cuesta creer que un jugador que es capaz de anotar con eficiencia y determinación con la pelota en sus manos, le cueste tanto hacerlo sin ella, pero creo que el papel de Turner no tendría que ser el anotador en la pareja, sino que deberían aprovechar su excepcional sentido del juego en la posición de point forward. En Philadelphia están esperando lo contrario, que Evan redescubra la forma de su tiro, y aprenda a jugar sin balón. Sea como fuere, si siguen con esta pareja en el futuro, algo de talento se va a desaprovechar, por coincidente. Tal vez, uno de los dos sea capaz de reinventarse y hacer más pequeña la extensión de la incompatibilidad. Un recambio más indicado para el puesto pero inferior en calidad, que será lo que consigan si malvenden con premura a AI9, haría inferior la suma de las partes. El tiempo, como siempre, ayudará a la decisión, si hay paciencia.

El tercer problema puede ser de confianza. Asociado indiscutiblemente a los otros dos, a nadie se le escapa la pinta de buenazo que tiene Evan, y como en una situación así puede jugar en su contra. Su entrada en el equipo hasta ahora ha sido piano piano, falta de agresividad y ambición, con un claro afán de agradar a todos sus compañeros. Al contrario que, por ejemplo, Brandon Jennings, que el año pasado en Milwaukee decidió tirar de descaro y liderar al equipo, aunque algunas veces lanzara a canasta demasiado, Turner tiene respeto, mucho respeto, por el ya mencionado hasta la saciedad Iguodala o Elton Brand, e incluso por jugadores con menos galones como Thaddeus Young. No sé si por decisión suya, del entrenador, o del GM, los 76ers no son su equipo, y él no va a tomar las riendas sin que nadie se las ofrezca. En la universidad le sucedió algo parecido, en contraste con otros jugadores que lideran durante toda su estancia, su protagonismo creció año a año, sin forzar, de manera totalmente orgánica. En su instituto, el St. Joseph’s de Illinois, por el que pasó Isiah Thomas , también se tomó con calma eso de destacar. Indicios hay de que Turner se toma su tiempo para salir de la crisálida, y tal vez, lo único que le suceda sea eso.
La comparación más clara para Evan al salir de OSU era la de Brandon Roy, y yo creo que va a llegar a su nivel. Uno sabe que más allá de los detalles, el símil es muy bueno, cuando el apodo del número 7 Blazer, «The Natural» sirve como un guante también para definir a ET. De hecho, le ayudaría más un alias con los pies en la tierra, que el extraterrestre personaje de Spielberg que va a juego con sus iniciales. Pero en Philly pueden estar tranquilos. Doug Collins sabe perfectamente lo que significa ser una elección altísima del Draft (además, curiosamente, en Philadelphia) y hacer un primer año discretito. Así que nadie mejor para ayudar a Evan.
Dos historias de Navidad
El enfrentamiento estrella de Navidad nos dejó dos trineos con los renos tirando en direcciones opuestas. Los Lakers se enfrentaban por primera vez con los nuevos Miami Heat, y la contienda solo tuvo un color, el esperado si hubiéramos visto hacia donde iban ambos equipos el último mes.
Empezamos con Miami, el equipo que resultó ganador. Los Heat no van a ganar 72 partidos o más como mucha gente creía que iba a suceder (aunque matemáticamente aún puedan hacerlo), ni tampoco van a acabar rozando el 50% que llevaban a los 17 partidos de la temporada, y sirvió de mofa cuando su récord registraba 9-8. Miami acabará si todo va bien entre 60 y 65 victorias, y será uno de los equipos que pueden aspirar a todo.
El discutido Spoelstra ha apostado por un sistema que para la Temporada Regular le va a valer, en el que el equipo aprieta en defensa, y el que consiga parar el ataque rival, tiene libertad para hacer lo que quiera en el otro lado del campo. Y apretar en defensa, es quedarse corto para expresar lo que está haciendo la franquicia de Florida. Son el equipo que menos puntos en contra recibe (90.8 por partido, 86.7 en sus últimos 15 partidos) y si lo ajustamos al número de posesiones, son el segundo mejor equipo de la Liga en defensa, con un Deffensive Rating de 99.9 (después del 99.0 de Boston). Son el mejor equipo de la Liga en forzar a sus rivales a un peor porcentaje de tiro de campo, de tres y libre (.424, .311 y .722 respectivamente), sin tener un juego interior conocido por su defensa. En las 10 últimas temporadas, sólo 24 equipos han tenido un Deffensive Rating por debajo de 100, y un común denominador en todos esos equipos solía ser una gran presencia en el juego interior: Tim Duncan (7 veces, 2 de ellas con David Robinson), Ben Wallace (3), Kenyon Martin (3), Kevin Garnett (2 más la de este año), Vlade Divac y Chris Webber (2), Elden Campbell, Yao Ming, Alonzo Mourning, Marcus Camby, Chris Dudley, Jermaine O’Neal y el dúo Theo Ratfliff/Dikembe Mutombo. Miami lo ha conseguido con Chris Bosh y un comité formado por Joel Anthony, Ilgauskas y Dampier.
La defensa asfixiante que están poniendo en la cancha se va a traducir bien a Play-Off, con la incógnita de saber que sucederá si le aprietan las tuercas en el juego interior, pero de lo que hay más dudas es del ataque libre. Ahora que estaban corriendo algo más desde que han dado más minutos a Chalmers (aunque contra Dallas, Phoenix y Los Angeles volvieron al ritmo de principio de la temporada), es mucho más fácil que funcione. La improvisación funciona de manera óptima con la transición. Pero en mayo, equipos expertos como Celtics o Lakers, encuentran maneras de hacer ajustes y pararte el ritmo, al menos en alguno de los 7 partidos de la serie. Si yo fuera Spoelstra, desde luego, aprovecharía partidos en los que la ventaja supera la veintena o los intrascendentes del final de temporada para probar cosas.
La defensa ya la tienen, y los papeles en el equipo, también. Por fin han dado con la fórmula en la que todos parecen sentirse cómodos, y más que de Miami Vice, parece tomada de Pulp Fiction. Los Heat son el equipo de Wade. Dwayne marca el ritmo, dirige y está atento a todo lo que sucede. Es el Marsellus Wallace, el lider del equipo. LeBron ha escogido el papel del Señor Lobo. Llega, hace su ritual con el polvo de talco, termina en 10 minutos lo que necesita de 15, deja al personal con la boca abierta y se va. No es un líder, ni quiere serlo. Él solo resuelve problemas, y en eso es el mejor. Chris Bosh es el currante, el Jules Winnfield de la película. Marsellus corta el bacalao, el señor Lobo hace el trabajo sucio, y él se encarga de lo que queda y le dejen. Y pese a que empezó dubitativo, tal vez por encontrarse fuera de papel, ahora lo hace con precisión bíblica. Ezequiel, capítulo 25, versículo 17.
La otra cara de la moneda en Navidad fueron los Lakers, que se reencontraron con fantasmas del pasado. Tercer año seguido perdiendo, por buena diferencia, el 25 de diciembre. Los dos años anteriores, ganaron el campeonato, así que nada de que preocuparse. ¿O sí? Los Lakers se encuentran terceros en la Conferencia Oeste, con el mismo número de victorias que el cuarto (Utah) y el quinto (Oklahoma) pero con uno y dos partidos menos que ellos, pese a haber disfrutado, con mucho, del calendario más favorable hasta ahora: los Lakers son el 30º equipo de la Liga en el baremo Strength Of Schedule (Fortaleza del Calendario), mientras que salvo San Antonio que está en la posición 24, el resto de los oponentes del Oeste están por encima de la media, situándose Dallas incluso como 3º. Para quién no crea en estas estadísticas y sus ajustes, damos otro dato revelador, los Lakers solo han ganado a dos equipos por encima de .500: Bulls y Blazers.
El equipo con la mayor media de edad de la Liga nunca se había visto tan vulnerable desde la llegada de Gasol: jamás habían perdido cuatro partidos seguidos como ha sucedido este año, y ahora llevan una racha de dos derrotas seguidas a San Antonio, y si pierden, tendrían que evitar un nuevo póker de derrotas el día siguiente en New Orleans, sin tregua alguna. Los campeonatos no se ganan ahora, y hay muchos motivos para creer que los Lakers siguen siendo el equipo de élite si se es optimista. Bryant puede estar jugando a medio gas, pensando más en llegar fresco a los meses de batalla. Pau está fundido después del sobreesfuerzo que conllevó mantener al equipo al principio de la temporada, pero la vuelta de Bynum y la llegada de otro cuerpo grande más, Joe Smith ayudará a un reparto más racional de los minutos. Artest, el jugador con peor nota del equipo hasta ahora, será llamado de vuelta a la concentración por Phil Jackson cuando el equipo más lo necesite y eliminará las distracciones superfluas a final de temporada. Y del monstruito de tres cabezas que blanden en el puesto de base, por fin alguno de los tres se dará cuenta en cada partido de como hacer para no ser destrozados por cualquiera que se presente por allí, Lentejita Boykins, el último ejemplo.
Al final, las cosas nunca son para tanto. Más desahuciados que los Celtics, que después de un buen inicio terminaron la Temporada Regular el año pasado como un equipo mediocre con un record de 27-27 en los últimos 54 partidos, no parecen, y el equipo de Boston fue eliminando a Wade, a LeBron, a Howard y se quedaron a un cuarto de dejar en la cuneta a Kobe y Pau. Pero como no somos pitonisos, solo podemos hablar de lo que vemos, los datos que tenemos, y las sensaciones que nos transmiten. Y ahora mismo, los Heat pintan muy bien, y los Lakers, mal.
Quinteto de la semana (26.12.10)
Chris Quinn – Para un día que disfruta de minutos, y Dwight Howard se mofa de él. Primero utilizando su cabeza para salvar un balón, y después cazando el balón en el aire.
LeBron James – Con su triple doble y la victoria ante los Lakers de Kobe, fue el gran ganador de la señalada jornada del día de Navidad, y es el primer jugador en reclamar el MVP desde que los Hornets empezaran a manchar su perfecto inicio.
Andray Blatche – Antes de que los Wizards le suspendieran por un partido tras liarse a tortas con su compañero McGee a la salida de un club nocturno, Blatche falló un ¿mate? ¿bandeja? de la manera más patética.
Ben Wallace – El martes frente a Toronto llegó a los 1.000 partidos jugados de Temporada Regular, lo que no está nada mal para un jugador no elegido en el Draft. Se une así a Avery Johnson como únicos jugadores no drafteados en llegar al millar.
Shaquille O’Neal – ¿Será la prisa por irse a dirigir a la Boston Pops Orchestra el motivo por el que dura tan poco sobre el parqué?

