Agua para la sequía

Cinco años lleva el equipo de Memphis sin conseguir acabar la temporada con una marca superior al .500, los mismos que lleva sin entrar en playoff. Su sequía no es la más larga: siete años se van a cumplir desde que los Timberwolves dijeran adiós a los partidos que importan, después de ocho apariciones consecutivas, en las que solo pasaron de primera ronda en la última, cuando rozaron las puertas del cielo llegando hasta las finales de Conferencia. También data de 2004 los últimos playoffs de New York, que son el otro equipo candidato a quitar su nombre de esa lista.

De los que aparecieron en la post-temporada por última vez en 2006, ninguno se encuentra en puestos de PO ahora mismo: si la temporada acabará hoy, Pacers, Clippers, Kings y Grizzlies tendrían que sumar una quinta temporada infructuosa a su lista de fracasos consecutivos. Indiana está a un solo partido de la octava posición, y con la marcha de Jim O’Brien podría entrar en una dinámica positiva, los Blakers Clippers ya han cogido la espiral hacia arriba pero están a cinco partidos de los focos y Memphis…

Memphis está muy cerca. Novenos en el Oeste, a un partido de unos maltratados Blazers que no se darán por vencidos y a 3.5 de unos Nuggets que podrían desmoronar su temporada al acercarnos a la fecha límite para los traspasos. Han ganado 6 de sus últimos 7 partidos y están por encima del .500 por primera vez desde que empezaron 2-1. En esta última racha han contado con la benevolencia del calendario (se han encontrado con Toronto, Philadelphia, New Jersey contra el que perdieron o Washington) pero cuatro de ellos los han jugado fuera, de gira por el Este, y la última victoria ha sido contra un candidato al título: Orlando.

Zach Randolph que está en su último año de contrato, está promediando un 20.0/13.2 a la par de los mejores números de su carrera, que lo convertiría en All-Star seguro de no ser porque en el Oeste hay otros cinco ala-pivot haciendo lo mismo o mejor. Aunque parezca un tópico, la experiencia con el combinado americano ha ayudado a que Rudy Gay sea más maduro, y no lo decimos porque él o sus compañeros hablen de ello: está anotando lo mismo que siempre, pero ha aumentado su promedio de asistencias un 35% sobre la máxima de su carrera, (aunque tampoco es para volverse loco, pasa de 2.0 a 2.7) y tiene el mejor porcentaje de tiro TS% (.546) de sus cinco temporadas en la Liga. Elige un poco mejor sus tiros, pasa un poquito más, y se ha convertido en uno de los mejores closers de la Liga: su último tiro ha ayudado a ganar dos partidos.

Mike Conley es otro que está haciendo su mejor temporada desde que llegó a la Liga. Aunque su rendimiento sigue sin justificar la extensión que le dieron los Grizzlies sin competidor a la vista, estoy seguro que es un alivio para la franquicia de Tennessee ver como ha mejorado prácticamete todos sus números. Y otra de las sorpresas positivas, y era importante para refrendar la confianza de los toma-decisiones de la franquicia, es Darrell Arthur. Recordemos que el Jayhawk llegó a Memphis la noche del Draft de 2008 en un traspaso a tres bandas, en el que los Grizzlies pusieron una de las elecciones del Draft que obtuvieron en el traspaso de Pau Gasol, por lo que se le puede considerar parte de esa operación. Los 20 minutos de calidad que está aportando desde el banquillo, y la llegada desde Boston de Tony Allen, ayudan a rebajar el abismo que había el año pasado entre un quinteto muy competente y una plantilla poco profunda.

Las notas discordantes son los jugadores jóvenes que tienen su futuro en el aire: Marc Gasol y OJ Mayo. El español está respondiendo muy bien encargándose del trabajo defensivo (su rating ha bajado del 108 de las dos primeras temporadas a 103) pero en ataque está participando menos, y de manera más ineficiente. Marc sigue siendo pieza importante del equipo, y su temporada no está siendo mala, pero es de los pocos que no ha mejorado con el equipo de un año para otro.

Por su parte, Mayo, ha visto como perdía la titularidad, empezaba a promediar 10 minutos menos por partido que en sus dos primeras temporadas, su productividad descendía en todos los aspectos, se enfangaba en una trifulca con un compañero por apostar jugando al julepe versión Louisiana, y remataba con un positivo por DHEA que le está costando una sanción de 10 partidos. El jugador, que si todo sigue como hasta ahora, tiene contrato con Memphis hasta verano de 2012, cuando se convertiría, de no haber firmado una extensión, en agente libre restringido, podría haber sido traspasado este mes a alguna franquicia puntera que necesite un escolta (Chicago y Utah, por necesidad, los casos más obvios, aunque a todos nos costaría ver a OJ con Sloan) pero sus dos recientes deslices convierten la posibilidad en remota: si las ofertas no parecían suficientes a Memphis hasta ahora, nadie las va a aumentar ahora mismo.

Los Grizzlies se están acercando al oasis y con partidos contra los Wolves y los Cavs antes de ir a Houston, recibir a los Lakers y viajar a Oklahoma, tienen que asegurarse que siguen llevando el camino correcto. La buena noticia es que no están llegando por un repentino y drástico salto de calidad de alguna de sus piezas, que pudiera no ser nada más que un espejismo. La línea positiva se está marcando de forma colectiva y con pequeños ajustes a los que están contribuyendo casi todos. Si Hollins mantiene al grupo unido y logra acercar al beduino que se le ha quedado perdido, las jornadas de viajar por el desierto acabarán. Incluso no sería descabellado que la franquicia ganara algún partido, por primera vez en sus 16 años de existencia. Lo de ganar una serie, lo dejamos para más adelante.

La última esperanza para David

Como ya te hemos comentado alguna vez, este verano se acaba la CBA (el Collective Bargaining Agreement, vamos, el convenio), y toca negociar una nueva que ponga de acuerdo a jugadores y propietarios. Como podéis imaginar, la cosa no va a ser fácil, con los equipos ansiosos por reducir costes e incluir mecanismos que les puedan librar de los errores que tantas veces cometen, y los jugadores tratando de garantizarse un futuro lo más largo, grande y seguro en lo económico.

Uno de los caballos de batalla es la inclusión de la etiqueta de Jugador Franquicia, que ahora mismo está en funcionamiento en la NFL y que permitiría, de ser aplicada, entre otras cosas, agarraos que vienen curvas… que los Nuggets pudieran tener 3 años más a (un muy descontento) Carmelo Anthony.

A pesar de que David Stern comentó en octubre que no pensaba incluir semejante mecanismo, la realidad es que muchos de los propietarios, especialmente los de los equipos con mercados pequeños, están haciendo todo lo posible para que así sea, porque aumenta su influencia considerablemente a la hora de negociar con los futuros agentes libres. Su inclusión dependerá probablemente del panorama que la NBA prefiera ver: movimiento de los jugadores más importantes en agencia libre, principalmente hacia los equipos de mercados más grandes y con solera, o jugadores que se ven atados a sus clubs.

Ya hemos comentado que en principio esta etiqueta dificulta sobremanera que los cracks de la NBA cambien de equipo, o al menos que lo hagan por un precio injusto, y ahora explicaremos el porqué. En la NFL, cuando un jugador acaba su contrato con un club y se convierte en agente libre, su equipo tiene la posibilidad de nombrarlo Jugador Franquicia. Cada equipo puede nombrar un jugador franquicia al año, y un mismi jugador, puede ser Franquicia tres años.

El primer año que nombras a un Jugador Franquicia, se le hace un contrato de una sola temporada, con un salario que es, como mínimo, el mayor entre el 120% del suyo actual, o la media de los cinco mayores contratos en su posición. Esta media y distinción por posiciones, se hace en una NFL en la que los puestos están muy jerarquizados, para poner al jugador en su contexto: un quarterback cobraría unos 16 millones y un running back 8. En la NBA, en la que la media entre posiciones no es muy dispar, y en la que, habría que definir unas posiciones que no son tan claras, la definición debería cambiar ligeramente. Si fuera implementada tal y como esta, con cifras de esta campaña, en el caso de Carmelo, que cobra este año 17.149.243$, pasaría a ganar como jugador franquicia, al menos, el 120% de esa cantidad, 20.579.091$, ya que la media de los cinco jugadores que más cobrarán la temporada que viene en su posición (LeBron James, Paul Pierce, Rudy Gay, Kevin Durant y Luol Deng) es bastante inferior, 14.466.650$.

Este contrato puede ser exclusivo, o no exclusivo. En el primer caso, el jugador no puede negociar con ningún equipo, y pertenece por completo al club. En el segundo caso, el jugador se convertiría en algo parecido al agente libre restringido de la NBA actual, ya que podría firmar un contrato con otro club, mientras su club de origen tiene derecho de tanteo. En caso de que finalmente, el club no decidiera igualar la oferta, recibiría dos primeras rondas del Draft pertenecientes al que acaba de fichar a su jugador. Esta regla también necesitaría algún ajuste para poder aplicarse a la NBA, ya que en una situación con los mismos parámetros que la actual, al haber escala salarial (en la NFL hay tope para todo el equipo al completo, pero no hay máximo para un jugador), en la mayoría de casos, ningún equipo puede ofrecer un salario por encima del estipulado, por lo que la etiqueta no exclusiva, se convierte en exclusiva en la práctica. Además, el valor de dos primeras rondas del Draft de la NFL es superior al de la NBA.

Si al jugador se le volviera a aplicar la etiqueta al año siguiente, se le volvería a hacer contrato por un año más, con un valor mínimo del mayor entre el 10% del salario del año actual, o de nuevo, la media entre los cinco mejor pagados en su posición. En el caso de Carmelo, se aplicaría la primera cantidad, 22.637.000$ en la 2012/2013, ya que es altamente improbable que la media de los jugadores mejor pagados ese año vaya a estar por encima de ese valor.

La etiqueta se podría llegar a aplicar al mismo jugador una tercera y última vez, también por un solo año más, y en este caso, el salario mínimo será el mayor de estas tres opciones: la media de los cinco jugadores mejor pagados, en la posición que mejor se pague (en el caso de la NFL, léase quarterbacks), el 120% de la media de los cinco jugadores mejor pagados en la posición del jugador, o el 144% del salario del jugador el año anterior. Vamos a poner el ejemplo con Anthony de nuevo, imaginándonos que ya lleva siendo jugador franquicia 2 años, es decir, con las cantidades actuales y del año que viene. La posición mejor pagada el año que viene en la NBA, va a ser la de ala-pivot, en la que los cinco jugadores que mejor cobran (Rashard Lewis, Tim Duncan, Kevin Garnett, Dirk Nowitzki y Pau Gasol) ganarán una media de 20.491.804$. El 120% de la media de los aleros mejores pagados el año que viene sería de 17.359.980$. Y el 144% del salario actual de Melo, es 24.694.909$, y por tanto, esto sería lo que cobraría el año que viene como jugador franquicia, en ese escenario hipotético, en el que lleva dos años siéndolo.

Si cobran tan bien, ¿por qué los jugadores no quieren esta etiqueta entonces? Pues porque lo poco que pueden ganar de más, lo pierden en libertad y en seguridad a largo plazo. Si ya te encuentras entre los jugadores mejor pagados en tu posición, la diferencia entre la actual extensión de contrato (subidas anuales del 10.5%) y las subidas del 20, 10 y 44% no es muy sustancial, especialmente los dos primeros años. Y a cambio, te verías atado a ese equipo a disgusto tres años más, y te encuentras que durante tres temporadas, solo tienes firmada una más de contrato, toda una desgracia si te lesionas de gravedad. En la NBA, en la que este tipo de problemas no son tan frecuentes, la seguridad salarial no preocuparía tanto, pero en una NFL en la que la media de la carrera de los jugadores es 3.3 años, si parece importante firmar por el mayor tiempo y dinero garantizado posible.

Evidentemente, este mecanismo es perfecto para retener a los mejores jugadores en su posición, ya que alarga hasta en tres años la fecha en la que el jugador se convierte en agente libre, dándole un poder en la negociación que ahora mismo no tienen. Los Nuggets ganarían un trienio para traspasar a ‘Melo, con toda la calma del mundo, y sin tener que aceptar ofertas a la baja como la de los Knicks.

Teniendo en cuenta que el jugador al que se le asigna la etiqueta va a pasar a cobrar como uno de los mejores, a un club no le interesaría aplicársela a cualquiera. Por ejemplo, no creo que los 76ers estén por la labor de ofrecer los más de 14 millones que hemos visto que ganarían los aleros, a Jason Kapono, que será agente libre este verano para retenerlo o evitar perderlo. Sin embargo, si puede merecer la pena aplicársela a un jugador que no esté en el Top 5, pero si tenga un buen valor, para ganar poder negociador. Por ejemplo, un caso que se me ocurre, es el de los Hornets, que podrían perder a David West sin recibir nada a cambio este verano.

La franquicia de New Orleans podría optar por convertir a West en franquicia, sobrepagándole el año que viene (recibiría 20 millones) y poniéndole al lado una oferta para extender su contrato de 55 millones por 6 años, inferior a la que el jugador está buscando: más de 10 millones al año. En ese momento, West se encontraría en la siguiente disyuntiva: elegir entre la seguridad que le otorgan 55 millones garantizados, o esperar un año, en el que tendría que recibir una oferta mejor que 35 millones por cinco años si no quiere perder dinero. Aunque a día de hoy parece razonable que pudiera conseguir ese contrato, el jugador estaría tan solo a una mala temporada a sus 32 años, de perder dinero, o incluso, en el peor de los casos, una lesión de gravedad le haría perder esos 35 millones. Y en el caso que decidiera no firmar la extensión, los Hornets han ganado un año para poder traspasarle.

Espero que este artículo os sirva para entender el funcionamiento de la etiqueta de Jugador Franquicia. Aunque como ya hemos comentado, los detalles y cifras tendrían que ser estudiados, la idea básica sería la misma: posponer el periodo de agencia libre de los mejores jugadores, y quitarles la seguridad financiera a largo plazo, de manera que los equipos ganan poder y tiempo para retener o traspasar a sus jugadores de la manera más conveniente.

The Black Mamba by Robert Rodriguez

Nike se ha gastado el dinero para su nuevo anuncio, contratando al director de cine Robert Rodriguez y los actores Bruce Willis y Danny Trejo para hacerle la vida imposible a Kobe Black Mamba Bryant, y aquí te traemos el trailer de la producción.

Esperemos que no sea como Machete, que el avance revienta el resto de la película.

Pioneros olvidados

En la historia reciente de la Liga, los Trail Blazers, han hecho honor a su nombre, y han sido pioneros. Dejando atrás el estigma de los Jail Blazers, que tanto juego dio dentro y fuera de la cancha, fueron el equipo joven que iba camino de formar una dinastía si las piezas cuadraban bien. Hace tan solo dos años, nadie hablaba de los Thunder. Ahora nadie lo hace del equipo de la Rip City.

En el verano de 2007, teníamos delante un exhuberante equipo con un Brandon Roy que deslumbró como Rookie del Año, el pivot que dominaría a toda su generación en Greg Oden, un elegante ala-pivot, LaMarcus Aldridge, que fue elegido número dos del Draft, y era un jugador franquicia que en los Blazers solo tendría que hacer de tercera pieza de lujo, complementando perfectamente con su gusto ofensivo y su buen tiro de lejos, la defensa y la anotación interior de Oden. Además, gracias a la agresividad de su directiva, y a los profundos bolsillos de su propietario, Paul Allen, consiguieron un grupito de jugones con potencial All-Star, de los que esperaban que alguno se consolidaría, al menos, como titular de excepción: Outlaw, Jack, Webster, Rodriguez, Frye, Freeland y Koponen en Europa… Al año siguiente, se le añadirían Rudy, Batum y Bayless perdiendo solo a Jack, y por si fuera poco, en el verano de 2009 tendrían espacio salarial para dar unos 10 millones a un buen veterano que redondearía el equipo. El futuro era suyo.

Esa temporada 2008/2009 (hace dos años estamos hablando, aunque parezca tan lejos) inundó los despachos de la Conferencia Oeste de miedo. En su tercer año en la Liga, con Roy como auténtico general del ataque del equipo de Oregon, los Blazers fueron el mejor equipo en ataque de la Liga, y su Offensive Rating (113.9) lideraba la competición. Mientras, aquí en España, había que aguantar y leer chovinistas y catetas letanías sobre lo que malo era Roy, lo congestionado que estaba el ataque Blazer (sí, ese, el más eficiente de la Liga), solo porque Brandon y McMillan le quitaban el puesto y el balón a nuestro Rudy Fernández. ¿Se estaba equivocando el entrenador sin aprovechar bien a Rudy? Sí. Pero tampoco le hacía falta.

Las esperanzas para los que que querían dinamitar el futuro dominio Blazer eran pocas, pero todas se han cumplido. La primera, Oden. Después de perderse toda la primera temporada por lesión, no cundió el pánico porque en la segunda estuvo relativamente sano, jugando 61 partidos más los 6 de Play-Off. Aún así, su historial, y esos 21 encuentros en los que no jugó hacían intuir que la salud del gigante era el primer punto débil de la armadura de los de Portland. Y así ha sido. En los dos últimos años, solo 21 partidos en cancha, y quién sabe si lo volveremos a ver jugar. Y mientras la sombra de Durant, la más alargada del mundo, ocupando las casi 2000 millas que hay de Oklahoma a Portland.

La siguiente, que no fueran capaces de aprovechar el espacio salarial. La clase de 2009 era muy floja, y tras perder las pujas por Hedo Turkoglu y Paul Millsap, se tuvieron que conformar con Andre Miller y el traspaso más tarde por Marcus Camby. Viéndolo ahora, el haberse librado de Turkoglu parece una bendición, y la llegada de Millsap hubiera supuesto desplazarlo a él, o a su máximo valor actual, Aldridge, fuera de posición. Pero estoy seguro que Camby y Miller no eran lo que los Blazers se esperaban cuando empezaron a ahorrar de cara a la agencia libre.

Otro problema que han tenido, es que no han sido capaces de convertir ninguna de las promesas en All-Star, ni de cerca. Solo Batum y Fernández se han quedado y la aportación de Rudy, muy a nuestro pesar, es bastante modesta comparada con todo el potencial que encerraba el mallorquín. Y de los que se han ido, solo dos, Frye y Outlaw, son titulares. Y ninguno en un equipo de Play-Off.

El penúltimo y más devastador golpe, es el deterioro de Roy. Brandon cayó al puesto 6 en un Draft tremendamente mediocre, por ser ya un veterano (cuatro años en la universidad, cuando la moda era uno y fuera) y por las dudas que había sobre sus rodillas. Antes de empezar la mejor temporada de este equipo, en el verano de 2008, tuvo que pasar por el quirófano para que le quitaran una pieza del cartílago. Lo bien que aguantó las tres primeras temporadas fue un espejismo que hizo pensar a todo el mundo que las alarmas encendidas sobre su salud eran realmente conservadoras. Pero ya la temporada pasada, en la que se perdió unos cuantos partidos por culpa de su menisco, empezó a minar el ánimo en la franquicia. Roy no volvería jamás a estar al 100%. Y eso, si lo pueden volver a poner en pista. Toda una pena, porque ver jugar a Brandon es una auténtica delicia. Y siento pena por todos aquellos que no lo hayan podido apreciar por vanidades patriotas.

Ahora los Blazers no sabrán si podrán volver a ver jugar jamás a sus dos mayores reclamos, Roy y Oden. El veterano Camby también estará fuera un tiempo indefinido tras ser operado en la rodilla izquierda, y el equipo ha perdido todos los posibles activos en talento joven que tenían. El buen hacer de la franquicia, el estirón que ha pegado Aldridge este año, el talento de Batum y Rudy, y el sorprendente Wesley Matthews, que no fue drafteado en 2009, pero si se volviera a repetir la elección sería un Top 10 como mínimo, dan una buena base para tratar de volver a reconstruir.

Pero de aquel equipo pionero, que tanto ilusionó en tres años, apenas queda nada.

Stringer y Avon

Cuando Kevin Durant se perdió por lesión un par de partidos contra Boston y Milwaukee en noviembre, Russell Westbrook lideró al equipo en ambos partidos fuera de casa y fue nombrado mejor jugador de la semana. Un poco más tarde, el 1 de diciembre, con Durant también fuera, Westbrook le colocó a los Nets un 38-15-9. El columnista de la ESPN Bill Simmons, se preguntaba si la situación entre Durant y Westbrook no acabaría como la de Avon Barksdale y Stringer Bell, primero y segundo del clan que controlaba la droga en West Baltimore en la maravillosa serie de HBO The Wire.

Por su carácter urbano y callejero, The Wire es un lugar común de las referencias cruzadas entre la cultura popular y el baloncesto. Reciente tenemos el maravilloso artículo del periodista Quique Peinado sobre la relación entre la serie, la ciudad de Baltimore y el baloncesto. En el caso que nos ocupa la comparación se sustenta en el momento de la serie en el que Avon, dueño y señor indiscutible de la Barksdale Organization, va a la cárcel, y su número dos, Stringer Bell, se convierte en el macho alfa. Algo tiene el poder, que todo el que lo prueba no sabe después apartarse a un lado. Y ahora que Westbrook sabe lo que significa ser el jugador franquicia y puede cumplir ese papel, ¿por qué iba a querer dejarlo?

En las relaciones de equipo, los de Oklahoma parecen un equipo ejemplar. Kevin es el compañero que todos querríamos: no ha dudado en extender su contrato a la primera ocasión que tuvo, pidió a la Sports Illustrated que Krstic y Sefolosha le acompañaran en la portada del semanario, y no tiene problemas en que su madre lleve las camisetas del resto de sus compañeros en primera fila del Ford Center entre otros muchos detalles de los que la prensa se ha hecho eco. Uno no se imagina a LeBron James dejando a Gloria vestir el número 13 de Delonte West. Oops.

Pero ya veremos si Russell está tan rápido para firmar la extensión. Está jugando a nivel All-Star, aunque por culpa de la profundidad del Oeste y la ascendencia de los veteranos, no lo sea al final. Con la nominación de esta semana, lidera la Liga en veces que ha sido nombrado Jugador de la Semana, tres, por delante de Nowitzki y el quinteto Este del All-Star completo (Rose, Wade, James, Stoudemire y Howard) que lo han sido solo dos. Durant, ninguna. Pese a estar anotando menos (22.5 a 28.2) y de manera menos eficiente (.534 contra .591 de True Shooting) que Durant, da 8.4 asistencias por partido y su porcentaje de utilización dentro del equipo es prácticamente idéntico al de Kevin: 31.2% Durant por 31.1% de Russell. Westbrook no es Durantula, pero para Oklahoma es casi tan importante.

Estoy seguro que su agente, Arn Tellem, va a pedir el máximo para él, cualquiera que sea este después de negociar la nueva CBA. Si los Thunder tienen ganas de negociar, le enseñarán el contrato de Rondo (lejos del mínimo, aunque firmado antes de su explosión a supernova) y argumentarán los motivos por los que está por debajo de Paul y Williams en el escalafón. Todo lo que no sea presentarse en su casa de California el primer día que se abra el plazo con todo el dinero garantizado del mundo, es poner a prueba cuanto de Stringer Bell tiene Westbrook.

O simplemente, pagarán lo que se merece y punto pelota, que para casos como este han estado siendo responsables financieramente todo este tiempo. No creo que en el futuro vivamos una situación como esta en Oklahoma. Los Thunder tienen el ambiente, el vestuario, la organización y la flexibilidad económica necesaria para gestionar esta situación de manera satisfactoria. Pippen, que fue mucho mejor que Westbrook, también probó lo que significaba liderar a un equipo en solitario, no lo hizo nada mal, pero recibió a Jordan a la vuelta de sus aventuras por las Ligas Menores de béisbol con los brazos abiertos.

Prefiero pensar, que la relación de Westbrook y Durant, será como la de McNulty y Bunk, brindando por los años que nos quedan por vivir.

P.D: Hablando de Westbrook, quién nos iba a decir que la clase de UCLA de la temporada 07/08 iba a ser la de mayor valor NBA en 2011: Darren Collison, Russell Westbrook, Luc Richard Mbah-a-Moute y Kevin Love sería un cuarteto más apetecible ahora mismo para formar un equipo que otros grandes grupos de la década como los Florida Gators de 2007 (Taurean Green, Corey Brewer, Marreese Speights, Joakim Noah y Al Horford), los Connecticut Huskies de 2004 (Emeka Okafor, Ben Gordon, Charlie Villanueva, Josh Boone, Hilton Armstrong y Marcus Williams), los Kentucky Wildcats de 2010 (John Wall, Eric Bledsoe, Patrick Patterson, DeMarcus Cousins y Daniel Orton), los North Carolina Tar Heels de 2005 (Raymond Felton, Marvin Williams Rashad McCants y Sean May) y los Ohio State Buckeyes en 2007 (Greg Oden, Mike Conley y Daequan Cook). Pues ese equipazo de UCLA fue eliminado por Tigers de Derrick Rose, Chris Douglas-Roberts y Joey Dorsey en las semifinales, aunque ese partido está ahora mismo invalidado por las irregularidades en los reclutamientos de Memphis.

Jugando con la máquina de traspasos

Utilizando la Máquina de Traspasos de la ESPN, proponemos unos cuantos fichajes que creemos que podrían funcionar. ¿Nash en Atlanta? ¿Bogut en Oklahoma? ¿Iguodala en Chicago? ¿Granger en LA?

Este primer traspaso propuesto coloca a Steve Nash en uno de los pocos equipos con aspiraciones a los que les hace falta un base, comienza a remodelar Phoenix con una apuesta fuerte y Houston es capaz de convertir la incógnita Yao Ming en un buen pivot: Chris Kaman.

Atlanta Hawks
Dentro: Steve Nash, Shane Battier, Brad Miller, Ryan Gomes
Fuera: Marvin Williams, Jamal Crawford, Jeff Teague, Jordan Crawford, Josh Powell, Primera Ronda en 2011

Lo bueno: Conseguiría un base de primerísimo nivel en Steve Nash que les convertiría en un equipo peligroso en Play-Off en el Este, y suplirían la baja de Marvin Williams con un Shane Battier que acaba contrato, y es una quinta rueda de lujo o con Ryan Gomes. Ganar ahora.

Lo malo: Perder a un microondas como Jamal Crawford (aunque acaba contrato en verano), y juventud cambiando a Marvin Williams, Jordan Crawford, Jeff Teague y la primera ronda de este año por Nash y Battier. Tomar los tres años de contrato que le quedan a Brad Miller, que no tiene un salario desorbitado, pero sería pivot suplente les hace añadir millones en salario en el traspaso.

Phoenix Suns
Dentro: Yao Ming, Jeff Teague
Fuera: Steve Nash, Josh Childress

Lo bueno: Phoenix recibe a Yao Ming, que aunque no pueda jugar, puede ser un buen reclamo publicitario para la plantilla, y pueden sacar algún tipo de beneficio en un «sign and trade» cuando su contrato acabe este verano. Con Teague además tiene un jugador joven que puede luchar con Dragic por el puesto de base en un futuro. Además, limpian salario colocando los 5 años a 6 millones por temporada que han firmado a un Josh Childress que apenas juega. Mandan a Nash al Este, aunque no es muy probable que se lo encuentren en Play-Off dentro de poco.

Lo malo: El único jugador de impacto que les llega por cambiar a un dos veces MVP por Jeff Teague, se podría retirar en cualquier momento, y no es joven. Apuesta muy arriesgada para Phoenix.

Los Angeles Clippers
Dentro: Marvin Williams, Jordan Crawford, Josh Childress, Primera Ronda de Atlanta en 2011
Fuera: Chris Kaman, Ryan Gomes

Lo bueno: Consiguen un alero titular que mejoran lo que tienen en Marvin Williams, acostumbrado a ser la cuarta o quinta pieza del quinteto y un jugador prometedor en Jordan Crawford. Pueden seguir trayendo talento joven con una primera ronda de Atlanta.

Lo malo: Creo que tienen en mente sacar algo más por Kaman. El contrato de Childress si no juega, es 2 años más largo y 2.5 millones por año más caro que el de Ryan Gomes que sueltan en el traspaso.

Houston Rockets
Dentro: Chris Kaman, Jamal Crawford
Fuera: Yao Ming, Shane Battier, Brad Miller

Lo bueno: Kaman es un pivot de garantías con contrato razonable, algo que les hace falta. Colocan los tres años que le quedan a Brad Miller. Jamal Crawford acaba contrato, pero tampoco parece tener mucho sitio en esta plantilla

Lo malo: Deshacerse de Yao. La puerta que les abre el mercado asiático, un All-Star cuando está sano, y un jugador con el que tal vez podrían especular en verano. Y Battier, que aunque acaba contrato este año y puede que no entre en los planes de futuro, ahora mismo es su alero titular.

En este traspaso los Thunder se hacen con los servicios de Bogut, limpiando la juventud más allá de Durant, Westbrook e Ibaka.

Milwaukee Bucks
Dentro: James Harden, Jeff Green, BJ Mullens, Nenad Krstic, Nick Collison, Daquean Cook, Morris Peterson
Fuera: Andrew Bogut, Drew Gooden, John Salmons, Corey Maggette

Lo bueno: Se quitan de golpe y porrazo los tres contratos horribles que tenían (Maggette, Salmons y Gooden) y reconstruyen el equipo. El jugador que más cobraría la temporada que viene sería Jeff Green (agente libre restringido este verano) y en el resto de la plantilla nadie cobraría más de 4 millones.

Lo malo: Perder a uno de los mejores pivots de la Liga en Andrew Bogut.

Oklahoma City Thunder
Dentro: Andrew Bogut, Drew Gooden, John Salmons, Corey Maggette
Fuera: James Harden, Jeff Green, BJ Mullens, Nenad Krstic, Nick Collison, Daquean Cook, Morris Peterson

Lo bueno: Poner a un gran pivot que además se preocupa de hacer el trabajo sucio y no se va a quejar por los tiros que sobren manteniendo a sus tres jóvenes importantes: Durant, Westbrook e Ibaka. Añaden veteranía a la plantilla de cara a Play-Off.

Lo malo: Los Thunder se estaban construyendo a fuego lento sobre la juventud, y con este traspaso se tiraría todo el trabajo hasta ahora por la ventana. Perderían flexibilidad económica, aunque con la extensión de Durant ya no iban a tener espacio salarial.

El siguiente traspaso coloca a Andre Iguodala en Chicago sin alterar nada del resto del quinteto.

Chicago Bulls
Dentro: Andre Iguodala, Willie Green
Fuera: Taj Gibson, Kyle Korver, Ronnie Brewer, James Johnson, Brian Scalabrine

Lo bueno: El quinteto Rose/Iggy/Deng/Boozer/Noah suena mucho mejor para la post-temporada.

Lo malo: Desprenderse del tirador oficial (Kyle Korver) y del prometedor, aunque suplente, Taj Gibson.

Philadelphia 76ers
Dentro: Taj Gibson, Quincy Pondexter, Jeremy Evans, Ronnie Price, CJ Miles
Fuera: Andre Iguodala

Lo bueno: Taj Gibson es uno de los ala-pivots más prometedores en la Liga. Ahorrarían casi 5 millones este año, y los siguientes muchos más ya que los contratos Price y Miles finalizan en verano.

Lo malo: Traspasan a Iguodala sin recibir a ningún titular de garantías, ni colocar malos contratos aparte del suyo.

Utah Jazz
Dentro: Ronnie Brewer, Jason Smith
Fuera: Ronnie Price, CJ Miles, Jeremy Evans

Lo bueno: Brewer vuelve a casa a reforzar la posición más floja del quinteto inicial de los de Salt Lake City. Jason Smith y su buen tiro a media distancia pueden ser un sustituto a medio plazo de las soluciones que aportaba Okur.

Lo malo: Perder dos jugadores de la rotación como Price y Miles, y añadir 2 millones más este año de salario, y el contrato de Brewer otros dos años más.

New Orleans Hornets
Dentro: Kyle Korver, James Johnson, Brian Scalabrine
Fuera: Jason Smith, Quincy Pondexter, Willie Green

Lo bueno: Añaden otro tirador más para Chris Paul y aumentan las entradas vendidas al público femenino.
Lo malo: Se tienen que hacer cargo de los 5 millones que cobra Kyle Korver los dos próximos años.

Los Clippers colocan a Danny Granger como la pieza que falta en su quinteto y los Pistons consiguen un pivot en Kaman

Los Angeles Clippers
Dentro: Danny Granger, Dahntay Jones, Jason Maxiell
Fuera: Chris Kaman, Al-Farouq Aminu, Randy Foye

Lo bueno: Adquieren a un alero de garantías para juntar con Blake Griffin, Eric Gordon y DeAndre Jordan sin perder a nadie del quinteto titular. Le encuentran también un buen suplente a Griffin en Maxiell.

Lo malo: Desprenderse de Kaman y Aminu que podría haber ocupado el puesto de Granger de manera más económica. A Jones y Maxiell le estarán pagando el año que viene 7.5 millones para salir desde el banquillo.

Detroit Pistons
Dentro: Chris Kaman, James Posey
Fuera: Tayshaun Prince, Jason Maxiell , Jonas Jerebko

Lo bueno: Los Pistons por fin consiguen un buen pivot para construir su juego interior alrededor, y pueden dar minutos los minutos de los que se van a Austin Daye y Greg Monroe.

Lo malo: Tener que desprenderse de Prince y pagarle el que queda y el año que viene a Posey 7 millones de dólares.

Indiana Pacers
Dentro: Tayshaun Prince, Al-Farouq Aminu, Randy Foye, Jonas Jerebko
Fuera: Danny Granger, Dahntay Jones, James Posey

Lo bueno: Sustituyen a Granger con un jugador de presente (Prince, que acaba contrato este verano por si quieren ahorrárselo) y otro de futuro (Aminu). Refuerzan su puesto de escolta con un buen anotador en un contrato razonable (Foye). Se ahorran los 10 millones que pagarían el año que viene a Jones y Posey.

Lo malo: Desprenderse de Granger sin obtener nadie de su nivel de vuelta.