All-Star Weekend Saturday: Desde Orlando con Amor II

Vamos ahora con la segunda parte de nuestra experiencia en el Sábado Santo: cómo se viven los concursos desde el Amway Center en Orlando.

Cuando la actividad empezó con el Shooting Stars a las ocho y cuarto de la tarde, había poco más de media entrada en el pabellón. Los americanos, muy amigos de tomarse descansos durante los larguísimos eventos deportivos (este duró 3 horas) pagan millonadas por la entrada para prestarle atención solo a lo que les importa.

Constatamos durante el concurso de tiro que Allan Houston lo sigue teniendo (además cuando le vimos por la tarde, está IGUAL que cuando jugaba, es sobrenatural), que Kenny Smith está en el club ‘Melo de cañoneros de media cancha y que Jerry Stackhouse y Steve Smith intercambiaron los sitios, y nadie se dio cuenta porque tiene sentido: Stacky es casi más veterano que Smith ahora mismo.

Lo bonito de seguir el concurso desde uno de los fondos del pabellón es que veías perfectamente lo que iba a ir dentro o casi, pudimos «cantar» todas las canastas.

El concurso de habilidades es probablemente el que menos gana en persona, en mi opinión. Es divertido oír los «Ohs» del pabellón a cada tiro/pase fallado y se hace más evidente cuando un jugar pasa de currárselo, como Tony Parker, ganador a la postre, hizo en la primera ronda.


TP lo hizo sobradísimo, como siempre. Y si después de estar un rato con él y oirle hablar no le pones segundo, detrás de George Clooney en la lista de «Tíos que no querrías dejar a solas con tu mujer», es que no tienes aprecio por tu relación.

Mientras, por la tribuna de prensa no nos dejaban de llegar hojas con toda la información de los concursos: cada tiro, cada fallo y cada tiempo, estaba todo. También nos llegaban con una rapidez asombrosa las fotocopias con las declaraciones de los jugadores en rueda de prensa, ya transcritas, por si queríamos utilizarlas.

Otra gozada de ver el All-Star en vivo y en directo es el entretenimiento que tienes mientras en la tele están en publicidad. No sé exactamente qué se pudo ver desde casa y qué no, pero nosotros tuvimos al grupo de drumline de los Orlando Magic; los Pentatonix que ejecutaron una versión a capella del «E.T.» de Katy Perry, entrevistas a Diddy y Kevin Hart, Craig Hodges tirándose unos triples para revivir sus actuaciones récord, los bailes de las mascotas de Bulls, Cavaliers, Bobcats o Magic que andaban por allí, las cheerleaders, un violonchelista que hacia beat-box mientras tocaba, y juegos de preguntas a jugadores como Deron Williams o Kevin Love en el videomarcador. Y alguno más que no recuerde.

Si el concurso de mates fue decepcionante (ya llegaremos a ello) el de triples, todo lo contrario, yo lo viví como uno de los más interesantes. Me da un poco de pena por Anthony Morrow que se curró mucho todo el rollo de la camiseta de Petrovic y parecía el más ilusionado con el concurso, pero al hablar con él estaba clarísima su ansiedad, y si algo hemos aprendido, hablando con los ya veteranos del concurso (Durant, Jones) es que la concentración exagerada en este concurso acaba resultando contraproducente. Hay que soltarse, relajarse, encontrar el ritmo y pensar solo en el siguiente tiro.

El propio Jones, que nos daba esta receta, no tuvo en cuenta su propio consejo al principio de la primera ronda, en la que claramente se dejó influenciar por los tempraneros fallos. Eso sí, la cerró con un último carro memorable. Ya comentamos en Twitter que los micrófonos de las canastas (o los altavoces) que amplifican la señal, te lo dejaban oir todo, y en este concurso de triples se oía perfectamente cuando el tiro no tocaba nada más que red. La posición en la que estábamos era perfecta para seguir los tiros desde las esquinas, y el último carro del de Miami fue sencillamente perfecto. Hubiera metido 15 más así.

Por cierto, si algún ojeador estaba viendo ayer el concurso, los informes de Miami a partir de hoy tendrán un anexo con la esquina desde la que se puede dejar tirar a Jones y la que no.

El mayor zumbido de la noche hasta el momento se lo llevó, Ryan Anderson, favorito del público por estar en casa, y que además tuvo opciones de colarse en la segunda ronda hasta el final.


Ayudó mucho al ambiente, que si bien Anderson quedó fuera, las estrellas, Durant y Love, siguieron adelante. Aunque el nivel de decibilios y cariño a Anderson fue mucho mayor, la lucha entre Kevins fue lo suficientemente interesante para mantener el zumbido en el respetable.

Aquí empezó la Wi-Fi a jugar con nosotros, y no pudimos mandar el tweet «Gana Kevin» que teníamos preparado. Cuando Internet volvió, nos alegramos de no haberlo hecho: se le había ocurrido lo mismo a todo el mundo.

Y así llegamos a la joya de la corona, el momento más interesante del día: el concurso de mates. Vaya por delante, que pareciéndome flojito, no me parece ni de lejos el peor (sin pensarlo mucho 2004, parece insuperable en ese aspecto) y al menos tuvo un mate memorable, que va a quedar en el recuerdo, que sujetará el recuerdo de este año, que basta y sobra para ganar con un nivel como el que vimos, que no se me olvidará nunca: el segundo, con dos balones de Jeremy Evans, nuestro favorito moral, aunque temíamos el efecto Rubio y el efecto Yao en las votaciones del público.

Estar entre bambalinas en un evento de este tipo le quita un poco la sorpresa: vimos la moto detrás de una tela cubierta cerca de la rampa entrada, entrevistando a Jeremy Evans se le escapó una sonrisilla que nos daba que pensar que no iba a recibir la ayuda de ninguno de sus compañeros, pero sí de alguien «externo», y también vimos antes de tiempo el rack de luces que utilizó Paul George aunque en este caso, teníamos mucha menos idea de para qué se iban a utilizar.

Hubo muchos abucheos para el primer mate de Evans que se equivocó muchísimo matando esa pelota en lugar de dejarla pasar, seguramente preso de los nervios, pero se metió a buena parte del público otra vez en el bolsillo con el segundo. Y  hemos dicho parte, porque todavía hubo gente, aunque mucha menos, que le abucheó al terminar el concurso, y ser declarado el ganador.

Además, lo de la camarita, al menos en el pabellón, no sé en la retransmisión, lo explicaron tarde y mal, después del mate. Y el no explicar los props bien, y antes de usarlos sienta fatal al público. Que se lo digan a Rudy y su camiseta de Ricky Martin.

El numerito del tercer mate, con Kevin Hart y su metro cincuenta o así de por medio, puede que no haya gustado mucho en casa, pero aquí, que el cómico Hart es bastante querido, tuvo su apoyo. Y esta vez, sí que fue presentado e introducido con la complicidad del público.

El numerito de Paul George sí que se debió de ver mejor en el sofá donde habitualmente estamos, que desde el pabellón. Yo solo vi luces de navidad de camino al aro, lució muchísimo más después en el Jumbotron (que por cierto, el del Amway es descomunal).

Y respecto al mate de Budinger con Ceballos, no fue ni siquiera el mejor homenaje a Cedric de todo el finde. Lo hizo muchísimo mejor K-Dobbs en el concurso amateur Slam Dunk Showdown, saltando por encima de gente, por donde también apareció Ceballos. Creo que no hace falta elaborar más.

De Derrick Williams, qué decir. Pues que se está disputando el título de gran perdedor del finde, en esa carrera con tres favoritos: él, el tráfico de Orlando entre Downtown y el Convention Center, y el periodista Chris Sheridan. Añadiríamos a Kobe, pero está soltero, se sale con la suya siempre y no nos extrañaría que hoy nos dedicase 50 puntos.

El viernes, Williams hizo un partido flojete, y eso que se le veía con ganas de chupar y jugársela, pero no le salieron las cosas, y eso que fue una triste pachanga. Alerta roja. Y ayer, no supo aprovechar los puntos extra de la aparición de Ricky; el uso de una moto como simple adorno, porque no fue más que eso, le salió por la culata y ni siquiera aprovechó la ventaja que tenía frente al resto de participantes, su potencia. Igual el medidor que se curraron los genios del MIT le hizo justicia a esta parte. No lo sé, porque desde mi posición jamás supe el resultado de las mediciones, otro fallo comparable a lo de la cámara de Evans. Pero todo lo que no fuera victoria aplastante del otro D-Will, es otro tachón que ponerle.

Del concurso de mates en general, ya hablé el año pasado, y yo soy de la opinión, que (casi) todo está inventado y que hemos llevado la capacidad atlética hasta el límite. En lo único que nos podemos sorprender, como mucho, es en la publicidad que crearían los nombres y las estrellas de la Liga, a las que o convences en los dos primeros años de su carrera de venir, o les pones «Un millón de dólares» (inserte voz del Doctor Maligno) delante como sugirió BronBron (no es listo, ni na, el tío) u olvídate. Y respecto a lo que dije el año pasado, y después de verlo repetido varias veces este finde, tengo clarísimo que el Showstopper que se sacó de la manga DeMar DeRozan es el mate más infravalorado y Vincecartiano que recuerdo. El mejor con mucho desde el 2000. Y me da mucha pena no haber hecho aún más hincapié en su día de lo espectacular que fue.

Nos alegramos mucho por Evans que tiene pinta de buen tío, era el humilde y el lin-vitado a última hora (que no es libráis de Jeremy, no). Estaba un poco preocupado cuando le preguntamos por ser desconocido para el público, pero esperaba que sus mates, (bueno, al final fue su mate, así en singular) hablara por él y tuvo un poco de suerte que la victoria coincidiera este año con las rebajas.

Y la experiencia de vivir un concurso de mates en directo, incluso una descafeínado y con sacarina como este, es mejor de lo que uno se imagina. Se oye la ilusión, la emoción, la excitación y la anticipación. Cuando el mate merece la pena, y por desgracia eso solo sucedió una vez, sientes como todo tiembla.

Sentir, de eso trata todo esto, ¿no?

All-Star Weekend Saturday: Desde Orlando con Amor I

Como hicimos para el jueves, vamos a dividir la crónica del sábado en 2+1 partes, 2 desde Orlando y 1 desde la adidas All-Star Viewing Party en Madrid.

Nos vamos primero a Orlando, donde el día empieza pronto porque no queríamos perdernos como recibía el públicp de la Jam Session a Jeremy Lin, que iba a las 10 de la mañana a firmar autógrafos. Antes, a las 9 (aunque no apareció casi hasta menos cuarto) estaba programada una sesión con Blake Griffin.

Lin demostró que está al nivel mediático de Bryant, Howard o James ahora mismo y podría perfectamente disputarles la corona. Ya hemos dicho por Twitter, que sin duda alguna, las camisetas de Lin, ya sea la de juego o las múltiples que hay con diseños haciendo alusión a la Linsanity han sido, tanto o más numerosas que las de Dwight Howard entre el público este fin de semana.

A las 10:30 tuvimos un rato para hablar con las 24+1 (Joe Johnson también andaba por allí, se ve que le encanta el All-Star) estrellas antes de que «entrenaran» en la pista central de cara al público.

Si uno quería coger la pole position, la experiencia tiene un poco de cita a ciegas. Nos concentrábamos en una valla, y los jugadores se iban poniendo según aparecían por allí. Por lo tanto había dos opciones, coger sitio y esperar a ver que jugador traían a tu vera, o esperar e ir a la caza del deseado con el riesgo de quedar en 3ª o 4ª fila, con una barrera de cámaras por delante.

A nosotros nos tocó Kevin Durant, y durante la próxima semana os contaremos todo lo que nos dijo este fin de semana, ya que ayer también hablamos con él… y quién sabe mañana. Como siempre, el turno de preguntas fue un auténtico freak show. Preguntas serias se intercalaban con frivolidades sin sentido, teles cristianas que venían a traerle el mensaje de la Biblia, y televisiones asiáticas de limitadísimo nivel de inglés que piden un saludo a la cámara de su país: «Kefin… plis… Jilou, t-t-t-t-t-u (silencio) camra»

Al acabar con Kevin, vimos la tremendísima marabunta que se había organizado delante de un Kobe Bryant, que tardó en salir algo más que sus compañeros, y que por tanto, hablo mucho menos. Bryant parecía pieza jugosa por muchos motivos: cuando le apetece manda hachazos y recados a todo lo que se mueve, los Lakers están en una situación convulsa, la fecha límite para hacer traspasos se acerca, y Rasheed Wallace podría convertirse en Lacustre. Además, no deja de ser uno de los mejores jugadores de la actualidad… y de la historia.

Pero la intervención no fue para tanto. Confesó que se puso «malo» para no oír preguntas ridículas (y cuidadín, que visto lo visto por el nível, no vamos a ser nosotros los que le culpemos), y las únicas boutades fueron dirigidas a los Clippers

Cuando terminaron de atendernos, el entrenamiento empezó y Kobe y Bynum lo comenzaron sentados en el banquillo, mientras sus compañeros empezaban a tirar, ya dirigidos por Brooks. Bynum, de hecho, se pasaría todo el rato con hielo en la rodilla derecha y con cara de pocos amigos.

Los equipos, que comparten pista, se cambian de lado intermitentemente mientras siguen tirando, y así se acercan momentáneamente por nuestro lado los jugadores de la Conferencia Este.

Kobe bromea, sobre todo con Westbrook y Durant mientras que Nash no para de hablar y gesticular con Brooks y Cheeks. De hecho, salvo por los 5 últimos minutos que se puso a hacer poesía en movimiento, vamos, a tirar a canasta, Steve no paró de cascar con Brooks. Si no fuera porque con Westbrook ahí parece imposible que estén buscando un base, cualquiera diría que Brooks andaba de cortejo del canadiense. Love, Aldridge y Gasol también parecen haber formado otra mini-pandi, a la que luego se unirían los Thunder cuando Kobe poco después volvió al banco.

En el único momento que Brooks intenta hacer algo con el equipo, la cosa le dura dos repeticiones. Ensaya una jugada en la que el base pasa el balón a un ala pívot abierto, que vuelve al top of the key para devolvérsela al base y ejecutar con él pick’n’roll, que acaba con el base pasándosela al pívot que quedaba dentro de la pintura, que se la vuelve a devolver al base. Vamos, que «ensayó» (la hicieron dos veces, contadas, una y dos) una jugada más compleja para el All-Star que cualquiera que usan en OKC.

Para terminar el entrenamiento a lo Iverson, vuelven a repetir el numerito que ya hicieron los rookies de tratar de batir el Guinness de 11 canastas desde el medio de campo en un minuto, con un equipo de 5.

El Equipo Oeste con Durant, Love, Aldridge, Westbrook y Paul, anotaron solo 1 en el primer intento y 2 en el segundo. En el Este, James. Rondo, Pierce, Anthony y Williams, empezaron con 5, casi todas, o todas de ‘Melo y en la siguiente ronda hicieron 7, con el mérito algo más repartido. Ya sabéis, si tenéis que apostaros algo con ‘Melo, mejor los chinos que los manzanazos de medio campo.

Al terminar, los jugadores tiran pequeñas pelotas al público, y el que mejor se lo pasa es Paul Pierce que se ensaña lanzando fastballs al personal. Al que pillaran despistado debió de dolerle.

En lugar de ver el concurso de triples de las celebrities, en el que repetían algunas de las estrellas de ayer, con la lección bien aprendida, esta vez decidí coger algo de comer y aprovechar para informaros por Twitter desde un punto con buena conexión.

A toda prisa, vuelta a las 2 de la tarde a la pista central del Convention Center, en la que los mejores jugadores de la D-League, la liga de desarrollo, se encontraban en su All-Star. El partido, muy competitivo, aunque dejó momentos para el espectáculo. Vimos a Daryl Morey, GM de los Houston Rockets y estuvimos todo el rato muy cerca de Mitch Kuchpak, el máximo responsable de los fichajes en Los Angeles Lakers. Muy tranquilo, apenas prestó atención un par de veces a su smartphone durante el partido. Con 3 jugadores de los D-Fenders, el equipo asociado a los Lakers en el equipo del Oeste, uno de ellos el MVP y antiguo Campeón del concurso de mates de la NBA, Gerald Green, Mitch miraba de vez en cuando la chuleta con la información sobre los jugadores. Por los momentos en los que la miró, parece que Marqus Blakely y Blake Ahearn llamaron su atención. Estos dos jugadores y JamesOn Curry fueron para mí los que mejor pinta tuvieron, aunque Green se llevara el MVP apoyándose en el apoyo del público por los mates que hizo y un poco de chuponismo.

En el descanso, tuvimos el concurso de mates, el segundo de tres que vamos a ver en estos dos días. La nota de diversión la puso Zach Andrews que se disfrazó de Grandmama, haciendo un homenaje a Larry Johnson, peró el ganador fue L.D.Williams en lo que con un poco de maldad, mucha gente describió como el mejor concurso de mates del día.

Al salir nos encontramos con John Hollinger, gurú de las estadísticas avanzadas de la ESPN; Allan Houston, que trabaja para los Knicks y el jugador de los Nets, Andre Emmett.

Y rumbo para el Amway con holgura a la rueda de prensa del comisionado David Stern, para llegar a tiempo, que con el tráfico de esta ciudad, los viajes dentro y fuera de Downtown siempre llevan más tiempo de lo previsto y hay que planear de acuerdo a eso. Como había un ratito de margen, se pudo cenar en la sala que nos preparaba con total hospitalidad la NBA, y salir a la pista a dar un paseo y ver como la han ambientado para los concursos. Por allí vimos la moto que luego utilizaría Derrick Williams cubierta con una tela, y ya nos empezamos a imaginar que tendría algo que ver con el concurso de mates. Curioso que no nos dejaran salir a la pista con el Sprite del comedor: no querían que ningún producto Coca-Cola pudiera salir en cámara. Ese tipo de cosas que hablan del nivel de detalle y cuidado con el que se llevan las cosas a este nivel.

La rueda de prensa de David Stern, que se llenó por completo, y donde estaban algunos de los periodistas más conocidos del panorama NBA, tanto a nivel local, como nacional, todo un quién es quién de la profesión, dio un buen repaso a todos los puntos de actualidad de la Liga. Merecería una entrada en la web para ella sola, pero os resumimos lo más importante.

Habló de una posible vuelta a Orlando para celebrar el All-Star en un futuro muy próximo en un pabellón como el Amway Center, al que piropeó; se congratulo de lo bien que ve a la Liga después del cierre patronal; resaltó que el nivel competitivo va a aumentar y el nivel de los equipos se va a igualar con las nuevas medidas; volvió a reseñar que el número de lesiones sigue igual que en pasados años, y que lo único que ha aumentado es el número de días perdidos y que para evaluar las ciudades que se eligen para albergar un All-Star, el mayor corte está en el número de habitaciones de hotel,

Respecto a las ciudades en las que el futuro NBA es etéreo, anunció que había tenido una reunión con el alcalde de Sacramento para ver como llevan el asunto del nuevo pabellón, con la fecha límite del 1 de marzo, todavía en pie, reconoció que el único obstáculo que existe ahora mismo es el dinero, y que la NBA no prestará ni un quarter a los Maloofs.

En cuanto al futuro de los Hornets, anunció que había dos grupos interesados en ellos, pero que estaban pendientes de llegar a un acuerdo con el estadio de Louisiana para mantener al equipo en New Orleans. Uno de los dos grupos, el que tiene algo de ventaja, está basado en inversores californianos, y descartó que el segundo grupo tuviera nada que ver con Seattle, ciudad de la que comentó que necesitará encontrar un equipo que quiera moverse allí ya que espera que los Hornets y los Kings se queden en sus respectivas ciudades. Descartó ampliar la Liga para darles un equipo, ya que no ve más de 30 equipos en Norteamérica, pero que en Europa, por ejemplo… ya veremos. Dejo la puerta más que abierta para un futuro algo lejano, pero pasándole la responsabilidad a Adam Smithers Silver, al que reconoció en público como futuro sucesor, y en el que delegó casi todas las preguntas relativas al futuro de la Liga.

Tampoco se dieron fechas de partido de pretemporada o de temporada regular fuera de Estados Unidos, pero Londres y Shanghai van a ser destinos seguros el próximo octubre.

La verdad que estar allí en una rueda de prensa de este tipo, impresiona. El oficio de David Stern es infinito, manda los mensajes y dirige la rueda de prensa como él quiere, y cuando le intentan meter en un jardín, el que sale mojado es el periodista. La cita de la noche fue el «Life is a negotiation» que utilizó en repetidas ocasiones entre las risas del personal. No tiene miedo de responder ninguna pregunta, y contar hasta donde puede contar, ni de guardarse las cartas. Jugar al póker con este hombre, tiene que ser terrible.

Preguntado por un Chris Sheridan, que vino a dar la nota, como todo lo que hace últimamente (ahora que tiene página propia se tiene que hacer notar) sobre el veto del traspaso a Chris Paul se desmarcó con la versión oficial de que no hubo veto, sino que los propietarios de los Hornets, los dueños de las otras 29 franquicias, rechazaron la oferta, y él solo fue el mensajero. Cuando Sheridan le resaltó que ahora mismo parece peor oferta la de los Clippers que la de los Lakers por la lesión de Gordon y el buen nivel de los Wolves, Stern contraatacó rápidamente usando a Marc Gasol que llegó como relleno en el traspaso de Pau y ahora es All-Star, como ejemplo, de que nunca se sabes que puede suceder en un pasado. Sheridan le respondió que él sí lo veía venir, porque ve mucho baloncesto internacional. No es que estemos al lado de las decisiones recientes de Stern en general, ni de esta en particular, pero desarmar a Sheridan y a su ego, es como quitarle un caramelo a dos niños.

Es una pena que una pregunta verdaderamente interesante y con mucho que contar como esta, fuera desaprovechada por lo mal que la formuló un periodista que se cree más grande que lo que tiene que contar, pero a veces suceden estas cosas.

Y aquí ponemos punto y final a la primera parte, ya os comentaremos cómo vivimos los concursos desde dentro del Amway Center.

All-Star Weekend Día 2: Arde Troya II

Al terminar la sesión con los All-Star en los salones de Hilton, había dos opcioes, descansar e irse a come y relajar antes del Rising Stars Challenge a.k.a. Partido de Rukis, o seguir la agenda de eventos, que nos llevaría a Tangelo Park con NBA Cares.

Cuando llegamos, Marc Gasol, Kevin Love y LaMarcus Aldridge ya estaban allí, colocando hierba, pintando casas y colocando buzones. El lugar, por donde ya habían pasado unos cuantos jugadores, tenía 5 casas esperando a ser reconstruídas, y la anécdota del día la protagonizó Marc que pese a que le pusieron una escalera, pintó los tejadillos sin ni siquiera ponerse de puntillas. Marc no recordaba hacer ningún acto de este tipo o similares como estaban haciendo el resto de compañeros de la Conferencia Oeste en un colegio en la ACB y piensa que sería bonito que la idea se exportara. Muy atento y dicharachero con todo el mundo (Marc me pareció el jugador más simpático y agradable, con mucho) cuando fue entrevistado por Telemundo y se pusieron a hablarle de comidas latinas recordó que eran las 3 y aún no había comido (ya somos dos).

Al rato, y con vaqueros y camiseta, en lo que debe ser la primera vez que le vemos sin el traje, hizo acto de presencia David Stern, siempre con dos guardaespaldas a su lado. Después de saludar a los dueños de las casas y felicitar a Marc y Aldridge por el All-Star, colocó un buzón y nos pidió que no sacáramos fotos «porque si mi mujer las ve, sabrá que lo se hacer». Creemos que estaba de coña, pero le hicimos caso, no queremos que nos vete.

Al acabar el acto en Tangelo Park, vuelta a toda prisa al Convention Center para ver el espectacular Sprite Slam Dunk Showdown., concurso de mates amateur. Como jurado, participantes de antiguas ediciones, el rapero J. Cole y Darryl Chocolate Thunder Dawkins a los que luego se uniría un LeBron que llegó tarde. También estaban sentados a pie de pista Omri Casspi, Andrea Bargnani hecho un pincel con su novia e Ibaka con una camiseta muy chula de D&G con la foto de Dennis Hopper

El concurso tuvo bastante nivel, ya avisamos de que los participantes eran bajitos pero podían saltar mucho. Al final J. Dobbs con la bendición de Cedric Ceballos, ganador del concurso de hace 20 años en Orlando, se llevó el título y los 10.000 $ del premio.

Al acabar, a los 4 jugadores NBA en el campo se unió un Kobe que nos apartó del tunel de salida sin miramientos. Los 5 presentaron la nueva campaña de Sprite, y luego nos atendieron.

Ya dijimos que todas las preguntas a Kobe fueron pulcras y en relación al acto, nada sobre la situación actual de Lakers ni las posibles incorporaciones. Ibaka se lamentaba de que la NBA no le hubiera invitado al concurso de mates, ya que él quería ir, y no se pudo decidir entre el anillo NBA y el oro en Londres. Quería los dos. También nos interesamos por la pierna de Bargnani, pero no soltó prenda: la cosa va bien, pero sigue sin haber fecha de retorno. Gracioso que además se siguan refiriendo a ella como «leg injury» tal cual. Le tratamos de sacar información (Disclaimer: hay intereses Fantasy parcialmente escondidos) preguntándole lo mismo de 3 maneras diferentes y acabó mirándme con cara de «¿Qué no entiendes?».

Al acabar este acto, había que elegir, el partido de famosetes que empezaba a las 7 en el propio Convention Center, o ir ya al Amway Center donde Lin hablaría con los medios en ese aparte que la NBA tenía reservado para él. Nos decidimos por ir hasta Downtown, donde Lin llenó la rueda de prensa y demostró con que naturalidad lo está encajando todo.

Después la rueda de prensa quedó en un tercio de entrada para recibir a los entrenadores de la noche. Primero Cheeks y Fratello por el equipo Barkley, que dieron una charla a la altura de los personajes: plomiza. Si nos dicen que están hablando del partido 3 de las Finales, nos lo creemos. Como siempre, había dos jugadores de los que era imposible no hablar: Lin y Rubio. Y como siempre, tópicos.

Mucho más entretenida fue la charla con los entrenadores del Team Shaq, Ron Adams y Steve Kerr. En todo momento remarcaron el carácter festivo del partido y la poca incidencia que pretendían tener como entrenadores (aunque Adams salió contrariado porque no se esperaba TAN POCO esfuerzo en defensa).

Kerr era un favorito personalmente ya antes de llegar, y salí de la Interview Room del Amway reafirmado en la idea. Se moja, sabe hablar y tiene vocabulario de sobra para expresarse. Le pregunté que qué haría con Steve Nash si siguiera mandando en Phoenix, y nos dijo que habría que ver las ofertas, que los Suns no están compitiendo, que su tocayo merece estar en un equipo con aspiraciones y que en junio lo perderían por nada. Pero que no sabía porque ya no es decisión suya. Vamos, que sí, pero con educación, elegancia y respeto a los que mandan en PHX.

Y así poco a poco nos pusimos en las 9, y la hora de comienzo del Rising Stars Challenge. El AmwayCenter, bastante lejos del lleno no paraba de suspirar con Ricky, pero en la ovación inicial, ganó Lin por mucho.

Al acabra el partido bajamos a la Zona Mixta donde Ricky reunía con mucho la mayor atención, y más teniendo en cuenta lo rápido que Blake y Lin escaparon.

Nosotros aprovechamos para charlar con Monroe, uno de los jugadores que más en serio se tomó el partido. Nos contó que el famoso robo cuando Wall se disponía a matar lo hizo por diversión y por tocarle las pelotillas al Wizard y no por instinto competitivo. Todavía no quería pensar en la posibilidad de ser un All-Star el año que viene, y este fin de semana se iba a aprovechar un par de días con amigos a Mexico. Un grande, este Greg.

Después fuimos a ver a Wall que seguía con lo de «just getting better» y a Cousins que metió ficha salvajemente a una de las reporteras, a la que dejó su toalla. Menudo elemento.

Cuando no quedaba nadie pasó por allí Irving que se sacó unas cuantas fotos con el trofeo, familia y amigos en un enorme set que la NBA ha montado en el mismísimo Amway para realizar sesiones sin salir del pabellón.

Y ahí decidimos call it night e irnos a descansar, que ya estamos otra vez a la tarea. Encantados de estar aquí, eso sí. Somos los Jeremy Evans de la prensa.

All-Star Weekend Día 2: Arde Troya I

Desde las 8:30 de la mañana que estábamos citados para asistir a la rueda de prensa en la que se anunciaron los partidos que la selección de Estados Unidos va a jugar para preparar el Preolímpico, dos de ellos en España, hasta las 11:45 en las que el MVP del Rising Stars, Kyrie Irving se retiraban al vestuario, hemos pasado 15 horas, 15 en las que no ha faltado noticia o personaje en ningún momento.

Para muestra un botón, desde el desayuno, no se probó bocado hasta las 8:15… de la tarde. Mamá, que sé que estás leyendo, estoy bien, son cosas que pasan. Hoy podríamos escribir hasta el infinito, pero por cansancio del escriba y para evitar poner a prueba la paciencia del sufrido lector, trataremos de simplificar, y dividirlo por partes.

El día empezó, como ya señalamos, con la rueda de prensa de USA Basketball. Palau Sant Jordi, dos fechas, 22 de julio, contra Argentina y 24 de julio contra España. Además, las dos selecciones latinas completan el triangular el día 20, puede que en Badalona. Los detalles, entradas y demás a finales de marzo. Algo me dice que se van a vender rápido. Vimos las equipaciones que el equipo americano utilizará, y Marc Gasol estrenó su condición del All-Star.

Al acabar, corriendo para el Convention Center donnde tendríamos la oportunidad de charlar con los dos equipos del Rising Stars (sin Jeremy Lin que tenía su propia rueda de prensa aparte, a las 7 de la tarde, en el Amway Center) que iban a entrenar en la pista central. Tal vez por pillarlos después de entrenar en lugar de antes, tal vez porque los tres jugadores con más influencia mediática estaban en el otro equipo, el Team Chuck fue mucho más atento y empleó más tiempo con nosotros que el Team Shaq.

Con Lin fuera de la ecuación, Rubio era el mayor reclamo. Sin Ginobili, Pau o Horford, la comunidad latina, muy abundante hoy, necesitaba un nuevo héroe. Además, si se le suma que hay bastantes medio españoles que se han desplazado hasta aquí, y que su tirón también es grande entre los anglosajones, sabías donde estaba Rubio por la cantidad de cámaras que se agolpaban alrededor.

Del Team Chuck pudimos hablar con bastante tranquilidad con algunos de sus jugadores como DeMarcus Cousins que tenía ganas de volver a ganar en el partido, John Wall que ante las preguntas sobre su juego, el de su equipo o el hecho de que fuera elegido tan tarde en el Draft para el partido tenía la misma repuesta para todas: «Just trying to get better» o Evan Turner que pese al par de posibilidades que le dimos para pedir más protagonismo en el ataque Sixer prefiere ajustarse al sistema del equipo.

Cuando acabamos de hablar con ellos, y tras pasar un ratito viendo como el Team Shaq entrenaba y Ricky Rubio batía récords Guinness, y anotaba 2 de 4 desde el centro de campo, fuimos hacia el Hilton de nuevo, donde tendría lugar la rueda de prensa del Hall of Fame, a la que no llegamos a tiempo, y un poco más tarde el encuentro con los participantes del All-Star del sábado y el domingo.

Esta sesión de encuentro con la prensa se hace en una sala donde colocan 12 mesas diferentes y los periodistas pueden ir de una a la otra preguntando lo que deseen a cualquiera de ellos. Este sistema es maravilloso porque permite el acceso rápido a cualquier jugador, pero ese es también su punto débil: tal vez preguntes algo que ese jugador ya ha respondido mientras hablabas con otro. Tal vez ese jugador este siendo «secuestrado» por aquellos medios que realizan sistemáticamente a todos y cada uno de los jugadores la misma pregunta siempre, sobre el tema que a ellos les preocupa, sin tener en cuenta el contexto del jugador.

Así se suceden secuencias en las que las preguntas acabansiendo -¿Qué opinas de Markieff Morris? -¿Qué opinas del baloncesto en Irán? (nada menos) -¿Cuál es tu videojuego favorito». Luego, encima, se oyen quejas porque Howard responde con un simple SuperMario.

De los participantes del concurso del sábado nos cayó muy bien Jeremy Evans el jugador que entró como sustituto de Iman Shumpert en el Draft y que es de esas personas joviales, que están encantadas de estar allí. Chase Budinger tenía un buen grupo pendiente de él, sobre todo con muchos asiáticos que aún lo recuerdan como compañero de Yao. Los otros dos participantes en mates, no aparecieron porque ya estuvieron con la prensa y no repiten dos sesiones.

En el Este, empezamos por LeBron James que apareció con mochila, ropa de hipster y gafas sin cristales, Wade sin embargo estaba de punta en blanco, vestido con su traje de tres piezas. Vimos reír a Rajon Rondo gracias a algunas de las inverosímiles preguntas que le realizaban, a Deron Williams desviando a golpe de monosílabo cualquier referencia a Dwight y a un ‘Melo que cuando llegamos a él ya (casi) había terminado de responder las preguntas sobre Lin.

En el Oeste empezamos con Durant, que además presentaba «Thunderstruck» una película que protagoniza y en la que hace de sí mismo, y como el 99% de los jugadores cuando hablan, quitaba importancia a los títulos o hitos personales y deseada los éxitos del equipo. Después de dar una vuelta, saber que Dirk aún no había llamado a Barea para felicitarle por la paternidad y que Nash sigue preferiendo el FIFA al NBA 2K12, vamos a por Kobe… ¿y dónde está Kobe?

Tras 30 minutazos de espera, alguien de la NBA se acerca para decirnos que acaban de conocer que Kobe «está enfermo». Explicación que todo el mundo pone en duda, y que no me extrañaría que fuera acompañada de una multa. Kobe reapareció tres horas después, en un compromiso publicitario con Sprite junto a James, Bargnani, Casspi e Ibaka, y cuando le preguntamos por su enfermedad nos dijo que ya estaba bien.

Mañana te contaremos de como siguió el día, y alguna anécdota más sobre el resto de actividades y eventos en los que estuvimos.

All-Star Weekend Día 1: Jam Session

Ayer jueves estuvimos en la Jam Session, el parque temático que monta la NBA con ocasión del All-Star, con todo tipo de opciones para divertirse y pasarlo bien. Sacarse fotos con el trofeo Larry O’Brien, en una rueda de prensa, en el plató de NBA TV o en el vestuario de los Magic es posible con mayor o menor truco. Hay pistas por todos lados y los partidillos y concursos de tiro se suceden. El ba-lon-ces-to no para. Nunca.

La Jam Session empieza de manera oficial una hora después de la apertura de puertas con todo el mundo que participará hoy arropando a Stern en la pista central para empezar las festividades. Bob Lanier con la voz cantante y Darryl Dawkins, George Gervin, Dikembe Mutombo (al que ya no volvimos a ver para nuestra desgracia), A.C. Green o Robert Horry juntos con Kyrie Irving o MarShon Brooks. Después de las palabras de David y las autoridades locales, las leyendas y el futuro de la NBA se pusieron a hacer ejercicio con las hordas de niños que se aprovechaban del programa FIT.

Tuvimos la oportunidad de charlar un rato con el Hall of Famer Lanier, al que pedimos opinión sobre las quejas de los jugadores de hoy en día cuando se encuentran en equipos no competitivos como le ocurrió a el en sus Pistons, pero evitó meterse en problemas y nos dijo que «no vivo su vida, por lo que no puedo hablar de su situación». Descartó volver a intentar trabajar como entrenador o asistente, ya que «fue algo que no funcionó. Y cuando el Señor tiene otros planes…». Y desde su papel de embajador de la NBA, comentamos como la Liga está cambiando: «La envergadura y la rapidez lo son todo ahora mismo, la fuerza no importa tanto como hace 30-40 años. La gente entrena mejor, come mejor, no depende tanto del peso.»

Al terminar de hablar con Lanier, dando una vuelta alrededor de la pista, vimos a David Stern atendiendo a los medios en un rincón apartado y solo llegamos al final de su intervención. Así es esto, si no se posee el don de la omnipresencia es imposible estar a todas las oportunidades que un evento como este ofrece. El jefazo ratificó que el 1 de marzo es la fecha para llegar a un acuerdo acerca del nuevo pabellón de Sacramento, y se lamentó de no haber llegado a un acuerdo para resolver el cierre patronal más temprano teniendo en cuenta que «el acuerdo llevaba un tiempo encima de la mesa». También minimizó la importancia que la agenda condensada tiene en las lesiones: «No estamos viendo más lesiones de lo habitual. Simplemente los equipos prefieren dar reposo a un jugador uno o dos días con lesiones pequeñas, y con este calendario ese reposo coincide con dia de partido.»

También hablamos con Gervin, al que recordamos su pasado en el Manresa, que aún tiene en mente como experiencia positiva, y nos preguntó por la marcha del equipo. También quisimos conocer su opinión sobre la recuperación del H.O.R.S.E. en el All-Star, concurso en el que él participó en la que quizá sea la edición más memorable, contra Pistol Pete Maravich, y la nueva cancelación le parece normal: «Ahora no hacen ningún truco. Simplemente tiran, no hacen realmente nada elaborado ni extravagante».

También tuvimos un concurso de triples entre Horry, Gervin, Green y Tim Hardaway, que tras tres rondas, muchas bromas, y todo el buen rollito del mundo, se acabó llevando Green encestando el balón de 2 puntos sobre la bocina.

Después de esto, poco más. Kemba Walker y Kyrie Irving tuvieron que firmar autógrafos a destajo en diferentes stands, y el Cavalier, mucho más simpático que el Bobcat, para desentumecer un poco la muñeca se acabó acercando a una de las pistas para echarse unos triples con la gente que quedaba.

Ahora toca descansar que en menos de 8 horas, tenemos una rueda de prensa de USA Basketball, con José Luis Sáez y Marc Gasol como invitados especiales, para, no sé, tal vez anunciar un USA-España en Barcelona el 24 de julio.

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Desmontando a Lin

Vaya por delante que me encantaría que Jeremy Lin se convierta en una estrella en la Liga. Me fascinan las historias de currantes, esas con un punto de perdedor (si es que a alguien que ha ido a Harvard se le puede catalogar de tal cosa), las que encabezan artículos y párrafos con un «contra todo pronóstico», las de dormir en sillones o en aeropuertos. Si bien a veces en esta era 2.0 en la que las noticias y las reacciones llegan por todos lados, tanto bombo puede saturar un poco, y yo estoy un poco aburrido de tanto Lin para allá, Lin para acá, la histeria tenderá a remitir y nada me gustaría más que Jeremy sobreviera a todo esto.

Pero uno, que es un poco escéptico, bastante rabelesiano, y amante, más de los números que de la luna cuando cae la medianoche, no puede parar de ver los astéricos en las actuaciones del taiwanés nacido en California, en vez de sentarse y simplemente disfrutar del espectáculo.

Empezamos por lo bueno, que lo hay: Jeremy Lin indiscutiblemente tiene nivel para jugar en la NBA. Poniéndole todos los peros que se quiera, está produciendo, cosa que mucha gente que también recibe minutos y oportunidad para tirar, no está haciendo. Y con Lin, New York, una franquicia que estaba desangelada, gana partidos. Desde que empezó la locura con los 25 puntos a New Jersey, los Knicks han encadenado 7 consecutivos ganando. En Toronto incluso, con él metiendo la canasta de la victoria. Aunque no mantenga los 24.4 puntos y 9.1 asistencias que promedia en este periodo mágico, que le pondrían en territorio MVP directamente, si se estabilizara en torno al 18/8 estaría metido de lleno en la conversación del All-Star… ya para el año que viene. Y no para darle pases a Shumpert en el concurso de mates, precisamente.

Ver jugar a Jeremy Lin además es muy divertido. Lo hace sin miedo, con agresividad, penetrando constantemente, dividiendo los dos contra uno como solo los mejores lo hacen, algo que es buena señal para su futuro. En la NBA moderna es importantísimo que el base ataque la canasta: puede crear mejores y más fáciles asistencias y si logra ir a la línea, estará ante el tiro más eficiente con el que se puede acabar una posesión después de un mate. Los mejores bases lo hacen. Durante estos 7 partidos, Lin promedia 8 tiros libres intentados por partido lo que le pondría 4º en la Liga por detrás de Howard, Durant y Love. Su 71.4% de acierto, aunque mejorable, no está mal. La receta para ganar, la sabe.

Es tremendamente inteligente, y a diferencia del resto de bases que tienen en New York, sabe ejecutar e interpretar perfectamente los bloqueos y continuación, algo que le va a venir muy bien a los Knicks, que tienen al que quizá sea, el mejor hombre alto en la Liga en esta situación, Amar’e Stoudemire, y otro de los más infravalorados en este aspecto, Tyson Chandler, que aunque no aporte el componente del tiro a media distancia, pone una presencia y envergadura a las pantallas como muy poquitos pueden hacer, finaliza bien cerca del aro, y mete sus tiros libres. Aunque la vuelta de Amar’e conlleve una pequeña bajada en los números de anotación de Lin, deberían aumentar sus asistencias (en los dos partidos con Stoudemire, 11 y 13 asistencias, nuevos récords personales) y la eficiencia del ataque de New York. Amar’e hará mejor a Lin y al equipo. ‘Melo… ya veremos.

Y hablando de compañeros, otro minipunto para Lin por la compañía con la que ha tenido que trabajar. A Steve Novak también lo han cortado dos veces, a Jared Jeffries también le cortaron los Rockets, Mike Bibby fue cortado por viejales, Bill Walker fue relleno en el traspaso del alguacilillo Nate Robinson y Landry Fields es una segunda ronda del Draft. El talento no sobraba, y él ha hecho lo que tenía que hacer.

Una vez que hemos comentado lo que nos gusta y por qué creemos que Lin tiene futuro en la Liga… vamos con los palitos. Los números de Jeremy Lin están algo… inflados. El sistema D’Antoni le permite acabar un volumen de posesiones comparable a los mejores jugadores de la Liga. Su porcentaje de uso esta temporada es del 31.1%. Sexto en la Liga por detrás de Kobe, Westbrook, James, Anthony y Durant. Y si pudiéramos aislar la estadística para estos últimos 7 partidos, creo que adelantaría a algunos de estos jugadores para ponerse al nivel de Kobe… o superarlo.

Es decir, Lin finaliza muchísimas jugadas con su tiro, con un pase, o con una pérdida, (de las que luego hablaremos y juega muchos minutos a un buen ritmo). Es decir, tiene más oportunidades de generar números. Para entender, y poder comparar la producción de un jugador, es importante ligarla al número de oportunidades que tiene. Es el mismo motivo por el cual la temporada anotadora de LeBron es mucho mejor que la de Kobe aunque Bryant anote casi un punto más por partido: hay una diferencia de 4.5 tiros por partido. En el caso de Lin, si comparamos los números con los bases que irán al All-Star, vemos lo siguiente:

Jugador Nº de posesiones/partido que acaban en tiro, asistencia o pérdida
Jeremy Lin 35.5
Deron Williams 32.3
Russell Westbrook 31.2
Derrick Rose 30.3
Tony Parker 28.6
Chris Paul 26.6
Steve Nash 25.6

Es decir, y con el ejemplo más extremo, Lin finaliza 10 posesiones por partido más que Nash, un 40%, y más que muchos otros bases de la Liga. Si le dieran de 5 a 10 oportunidades más por partido para tirar o pasar, y eligiéramos las mejores rachas (suponiendo que esta es la mejor racha de Lin) muchos bases de nivel medio se acercarían a la producción de Lin. Un ejemplo bastante cercano: José Manuel Calderón. En sus últimos 4 partidos está promediando 22 puntos y 10 asistencias utilizando 27.4 posesiones por partido (11.1/8.8 en 20.8 posesiones finalizadas en promedio en el total en la temporada, 15 menos que Lin en su semana fantástica). En muchos casos, más de los que nos creemos, aparecen rachas muy buenas de jugadores por 5~7 partidos, y el aumento de producción es lineal con el de las oportunidades.

Ahora, si vemos el número de posesiones con resultado negativo (tiro fallado o pérdida), Lin también lidera la tabla, pero le han alcanzado Westbrook y Williams, que no son tan eficientes como el resto de sus compañeros en el All-Star.

Jugador Nº de posesiones/partido que acaban en tiro fallado o pérdida
Jeremy Lin 14.9
Russell Westbrook 14.9
Deron Williams 14.6
Derrick Rose 12.5
Tony Parker 11.6
Chris Paul 9.2
Steve Nash 8.3

Además, durante estos 7 partidos ha perdido el balón 5.3 veces por partido, por encima del 4.4 con el que lidera la Liga Westbrook. De seguir así, pulverizaría el récord de la Liga que puso Pistol Pete Maravich con 5 en cada encuentro en el ’78, primer año que se empezaron a registrar oficialmente. Obviamente, al igual que esperamos que los números positivos, los puntos y las asistencias, vayan regresando a la media, sobre todo porque el número de jugadas finalizadas por él tenderá a bajar, también el número de pérdidas debería de ir disminuyendo.

Y en cuanto a los resultados del equipo, los Knicks llevan 7 partidos ganados… con un calendario muy muy favorable. Han ganado a 4 de los 7 peores equipos de la Liga. Solo han ganado a un equipo que lleve más victorias que derrotas, los Lakers, que además, fuera de casa están entre los 10 peores de la Liga, llevando un registro de 5-10. Solo han jugado dos veces en el segundo partido de un back-to-back (contra Minnesota y Sacramento) mientras que 4 de estos 7 rivales se han enfrentado a ellos en la segunda noche de dos partidos consecutivos (Nets y Lakers además de los Wolves y Kings).

Está claro que esos partidos hay que ganarlos, tampoco queremos restar mérito gratuitamente. El jugador de segundo año ha ayudado a llevar a los Knicks a la victoria todas esas noches, y hay que estar ahí, pero hay que entender que su racha ha llegado en el que probablemente sea el periodo con el calendario más favorable para los Knickerbockers en todo el año.

Mañana viernes juegan contra los Hornets, el segundo peor equipo de la Liga por lo que la fiesta debería continuar, pero el domingo los Knicks en general, no solo el base, tienen un gran reto en Dallas, con un equipo que descansa el sábado.

Deseamos que Jeremy Lin siga soñando despierto, y sería bueno tanto como los aficionados como para la Liga, haber descubierto una nueva estrella… pero no son Lingotes de oro todo lo que reluce.

(A ver si pensabais que os ibais a librar del juego de palabras).

Quo Vadis?

Te dejamos que lo veas primero, porque contado tiene menos gracia.

¿Ya lo has visto?

¿Seguro?

En la que está destinada a ser una de las jugadas más graciosas del año, Javale McGee, segurísimo de que su gancho a la remanguillé le iba a dar dos puntos a su equipo (podéis observar, que no es uno de esos casos en los que el jugador se queda sin ver si ha entrado o no, está mirando a la canasta cuando yerra) se vuelve a defender a toda prisa. No podemos descartar algún tipo de efecto óptico, porque Amir Johnson, que también miraba a la canasta, hace lo mismo que él.

Eso sí, Amir se da cuenta a tiempo y se queda a defender mientras McGee es observado con incredulidad por un pobre John Wall que estuvo muy cerca de ingresar en la siguiente lista:
Facepalm .

Rudy Fernández: «Ahora mismo estoy muy centrado en estar aquí y hacerlo lo mejor posible»

Quedaban dos segundos para que acabara el tercer cuarto, y con el reloj apremiando, Corey Brewer lanzaba por compromiso un tiro tan desesperado como desangelado, que claramente no tenía ninguna opción de alcanzar, no ya la canasta, sino el tablero. Rudy Fernández, que en ese momento se encontraba corriendo hacia la canasta, aún estaba pasando por la línea de triple cuando Brewer tiraba. Viendo la oportunidad, engrana una marcha más para llegar a ese balón, que queda a aro pasado de donde él se encontraba, y viendo la imposibilidad de convertirlo en un improvisado alley oop, palmea el balón de espaldas hacia la tabla, sin mirar, para anotar sobre la bocina. Fue la jugada del partido, y sería la del día si a Kyrie Irving no se le hubiera ocurrido anotar la canasta ganadora en Boston culebreando por la zona de los Celtics, ni a LeBron James saltar por encima de la cabeza de John Lucas III.

La afición de Denver rompió en un estruendo, solo comparable al momento en el que Rocky y el videomarcador delataban que Tim Tebow estaba sentado en primera fila del Pepsi Center. Los ojeadores que venían a ver el partido, desmontaban por única vez su gesto hierático, y se permitían compartir un murmullo. La canasta ponía al equipo de casa 6 puntos arriba a falta del último cuarto, pero fue una de las pocas alegrías para el público local en lo que restó de partido.

«Fue un golpe de suerte», Rudy, decepcionado por el resultado final, le restaba importancia tras el partido. «Vi el tiro de Corey, y que probablemente me daba tiempo a llegar a la pelota… y lo hice».

Después de sufrir una lesión en el talón de aquiles que le hizo perderse cuatro partidos, Rudy volvió el viernes pasado ante Toronto para anotar 23 puntos, su máximo esta temporada, en un actuación que George Karl definió como «fantástica». Ante los Clippers, anotó 12, y dejó la jugada del día. En estos dos partidos ha jugado más de 30 minutos, saliendo desde el banquillo, acertando 7 de 12 triples lanzados para acabar con un espectacular registro de 1.84 puntos por posesión.

«(El viernes) no me esperaba jugar tantos minutos, al ser mi primer partido después de la lesión, pero estuve acertado y bastante a gusto dentro de la pista», nos contaba Rudy. «Estoy en la dinámica de jugar lo que resta de temporada si la lesión aguanta (toca la madera del vestuario) y contento de haber podido descansar estos días para poder estar a tope a lo largo del resto de la temporada»

George Karl también le ve bien físicamente para el futuro. «Durante toda la temporada va a haber esos susurros: ten cuidado, cuánto tiempo juega cada uno, quién se encuentra bien… pero Rudy este fin de semana, tenía esa cara de confianza que no había tenido antes», dijo Karl. «Dice que está sano, dice que se siente bien, no ha tenido ninguna reacción negativa… y eso que el viernes jugó más minutos de los que creo que debería haber jugado.»

Parece importante que el escolta español se encuentre bien porque el enfrentamiento a los Clippers señala el comiezo de un ciclo de cinco en siete días para los Nuggets, que termina con el temido back-to-back-to-back, las tres noches seguidas. «Son cinco partidos contra equipos de nuestra conferencia, de mucho nivel, todos equipos que aspiran a Playoffs, y tenemos que estar muy concentrados en todos para intentar ganar», reconocía Rudy. 16 de los próximos 18 partidos de los Nuggets serán frente a equipos con registro ganador. «Sabremos mucho más de este equipo el 1 de marzo», apostillaba Karl.

Este martes jugarán en Memphis, y el jueves tienen la oportunidad de vengarse en el Staples de los Clippers, antes de volar de vuelta a Broncoville para enfrentarse el viernes a los Lakers, y coger otro avión el sábado para visitar Portland en esta semana de locos. «Es cierto que a nosotros también nos está sorprendiendo lo bien que vamos en la Liga regular, y sí que estamos contentos pero esto casi acaba de empezar, y ahora vienen partidos muy complicados que tenemos que estar a tope y en los que hay que dar un paso adelante», comentaba un centrado Rudy.

Lo que está claro es que Rudy se encuentra feliz y disfrutando de la NBA después de un par de temporadas bastante duras. «Con Nate (McMillan) no tenía la misma complicidad que tengo con George Karl, son entrenadores diferentes y gracias a este cambio pues estoy aportando cosas muy positivas a este equipo y estoy a gusto. Hace tiempo que no me sentía así», declaraba Fernández. Con Lawson lesionado y el rookie no drafteado Julyan Stone como único recambio en el puesto de base, George Karl le hizo subir el balón en varias jugadas, incluidas algunas con Stone en pista. «Creo que Rudy es muy importante, sobre todo por sus pases y su habilidad para crear juego y también por su defensa. Aunque venga con un cartel de anotador, creo que es mucho mejor jugador que un simple tirador», valoraba Karl.

Una clara muestra de la confianza que George Karl tiene en él, es que lo tuvo en pista, los últimos 16 minutos de partido, incluido el último cuarto completo, y fue el cuarto jugador con más minutos en los Nuggets por detrás de Gallinari, Nene y Miller. «He tenido dos decisiones (al principio del último cuarto) que podría haber penetrado en lugar de haber pasado y he perdido dos balones importantes. Si eso hubiera pasado el año pasado, acababa en el banquillo,. Ahora el entrenador me da confianza, y eso me hace seguir mejorando». Confianza, la palabra clave. «Me siento muy a gusto dentro de la dinámica del equipo y el equipo también está a gusto con mi estilo de juego».

En la ciudad de Denver, al pie de las Rocosas, se siente bien: «Estoy muy contento de como me está tratando la franquicia, y de como me he acoplado a la ciudad. Ya conocia a Andre Miller, y a los internacionales, Kosta (Koufos), Timo (Mozgov), Gallo o Nene, así que no me ha costado adaptarme al vestuario. Hay muy buen ambiente en este equipo, ya se vio el día que hicimos el baile casi todos los jugadores, hay muy buena sintonía»

Cauto al preguntarle antes del partido por la posible ventaja que tenían sobre un equipo que emplea prácticamente bases (Billups, Williams, Foye) en la posición de escolta, advertía que «esto puede ser positivo o negativo. Estaba echándole un vistazo a las estadisticas, y anotan muchos puntos sobre todo Chauncey Billups y Mo Williams, pues siguen teniendo mucha responsabilidad en el tiro. Están anotando bien, será dificil, son un equipo muy competitivo, que se ha reforzado muy bien.» Y fue precisamente Billups, con 32 puntos el día que volvía a casa el que desequilibró la balanza. Rudy también tuvo que ver como Williams, del que estaba más que avisado, clavaba una de las dagas del partido.

Con Denver 5 arriba en un parcial 6-0 a falta de 3:51, Rudy tocó y estuvo a punto de robar el balón a Chris Paul en el intento de penetración, que lo recuperó y lo mando a la esquina, desde donde Mo, al que había llegado a cerrar con el cuerpo perfectamente Fernández, anotaba sin equilibrio y poco ángulo una de esas canastas desmoralizantes, por como y cuando se producen. «Chauncey hoy tuvo un partido increíble y jugaron muy bien, tenemos que jugar juntos, y luchar los cinco en los tableros». Esta era una orden expresa de Karl, que les pidió un esfuerzo extra, que todos cargaran el rebote para poder salir al contraataque. «Nuestro recurso contra los Clippers tiene que ser jugar rápido. Ellos van a querer jugar rápido, pero no tanto como nosotros», remarcaba Karl antes del comienzo.

Rudy cogió 6 rebotes, su mejor registro esta temporada, pero el equipo no fue todo lo rápido que Karl deseaba: el ritmo del partido (92 posesiones) quedó por debajo de la media del equipo esta temporada (96, liderando la NBA) y más cerca del de los Clippers (91 en media). «Luchamos para intentar ganar el partido, pero pasaron algunas cosas, y ahora nos tenemos que preparar para el siguiente. Nos ganaron en los tableros: cuando conseguimos coger los rebotes y salir al contraataque jugamos mejor, pero el cinco contra cinco hoy lo defendieron bien.» comentaba al final el español.

¿Y el futuro? Rudy podía haber extendido su contrato este año al igual que dos de sus compañeros, Koufos y Gallinari, pero la fecha límite pasó el miércoles 25 sin que fuera renovado. «Eso es trabajo de mi representante, yo intento centrarme en mi trabajo que ahora mismo es estar con el equipo, aportar las cosas que suelo aportar en la pista y lo que surja, surgirá, ahora mismo estoy muy centrado en estar aquí y hacerlo lo mejor posible».

Según los datos, en Denver sale el sol casi el doble de días que en la lluviosa Portland. Rudy Fernández puede dar fe de ello.