Desde las 8:30 de la mañana que estábamos citados para asistir a la rueda de prensa en la que se anunciaron los partidos que la selección de Estados Unidos va a jugar para preparar el Preolímpico, dos de ellos en España, hasta las 11:45 en las que el MVP del Rising Stars, Kyrie Irving se retiraban al vestuario, hemos pasado 15 horas, 15 en las que no ha faltado noticia o personaje en ningún momento.
Para muestra un botón, desde el desayuno, no se probó bocado hasta las 8:15… de la tarde. Mamá, que sé que estás leyendo, estoy bien, son cosas que pasan. Hoy podríamos escribir hasta el infinito, pero por cansancio del escriba y para evitar poner a prueba la paciencia del sufrido lector, trataremos de simplificar, y dividirlo por partes.
El día empezó, como ya señalamos, con la rueda de prensa de USA Basketball. Palau Sant Jordi, dos fechas, 22 de julio, contra Argentina y 24 de julio contra España. Además, las dos selecciones latinas completan el triangular el día 20, puede que en Badalona. Los detalles, entradas y demás a finales de marzo. Algo me dice que se van a vender rápido. Vimos las equipaciones que el equipo americano utilizará, y Marc Gasol estrenó su condición del All-Star.
Al acabar, corriendo para el Convention Center donnde tendríamos la oportunidad de charlar con los dos equipos del Rising Stars (sin Jeremy Lin que tenía su propia rueda de prensa aparte, a las 7 de la tarde, en el Amway Center) que iban a entrenar en la pista central. Tal vez por pillarlos después de entrenar en lugar de antes, tal vez porque los tres jugadores con más influencia mediática estaban en el otro equipo, el Team Chuck fue mucho más atento y empleó más tiempo con nosotros que el Team Shaq.
Con Lin fuera de la ecuación, Rubio era el mayor reclamo. Sin Ginobili, Pau o Horford, la comunidad latina, muy abundante hoy, necesitaba un nuevo héroe. Además, si se le suma que hay bastantes medio españoles que se han desplazado hasta aquí, y que su tirón también es grande entre los anglosajones, sabías donde estaba Rubio por la cantidad de cámaras que se agolpaban alrededor.
Del Team Chuck pudimos hablar con bastante tranquilidad con algunos de sus jugadores como DeMarcus Cousins que tenía ganas de volver a ganar en el partido, John Wall que ante las preguntas sobre su juego, el de su equipo o el hecho de que fuera elegido tan tarde en el Draft para el partido tenía la misma repuesta para todas: «Just trying to get better» o Evan Turner que pese al par de posibilidades que le dimos para pedir más protagonismo en el ataque Sixer prefiere ajustarse al sistema del equipo.
Cuando acabamos de hablar con ellos, y tras pasar un ratito viendo como el Team Shaq entrenaba y Ricky Rubio batía récords Guinness, y anotaba 2 de 4 desde el centro de campo, fuimos hacia el Hilton de nuevo, donde tendría lugar la rueda de prensa del Hall of Fame, a la que no llegamos a tiempo, y un poco más tarde el encuentro con los participantes del All-Star del sábado y el domingo.
Esta sesión de encuentro con la prensa se hace en una sala donde colocan 12 mesas diferentes y los periodistas pueden ir de una a la otra preguntando lo que deseen a cualquiera de ellos. Este sistema es maravilloso porque permite el acceso rápido a cualquier jugador, pero ese es también su punto débil: tal vez preguntes algo que ese jugador ya ha respondido mientras hablabas con otro. Tal vez ese jugador este siendo «secuestrado» por aquellos medios que realizan sistemáticamente a todos y cada uno de los jugadores la misma pregunta siempre, sobre el tema que a ellos les preocupa, sin tener en cuenta el contexto del jugador.
Así se suceden secuencias en las que las preguntas acabansiendo -¿Qué opinas de Markieff Morris? -¿Qué opinas del baloncesto en Irán? (nada menos) -¿Cuál es tu videojuego favorito». Luego, encima, se oyen quejas porque Howard responde con un simple SuperMario.
De los participantes del concurso del sábado nos cayó muy bien Jeremy Evans el jugador que entró como sustituto de Iman Shumpert en el Draft y que es de esas personas joviales, que están encantadas de estar allí. Chase Budinger tenía un buen grupo pendiente de él, sobre todo con muchos asiáticos que aún lo recuerdan como compañero de Yao. Los otros dos participantes en mates, no aparecieron porque ya estuvieron con la prensa y no repiten dos sesiones.
En el Este, empezamos por LeBron James que apareció con mochila, ropa de hipster y gafas sin cristales, Wade sin embargo estaba de punta en blanco, vestido con su traje de tres piezas. Vimos reír a Rajon Rondo gracias a algunas de las inverosímiles preguntas que le realizaban, a Deron Williams desviando a golpe de monosílabo cualquier referencia a Dwight y a un ‘Melo que cuando llegamos a él ya (casi) había terminado de responder las preguntas sobre Lin.
En el Oeste empezamos con Durant, que además presentaba «Thunderstruck» una película que protagoniza y en la que hace de sí mismo, y como el 99% de los jugadores cuando hablan, quitaba importancia a los títulos o hitos personales y deseada los éxitos del equipo. Después de dar una vuelta, saber que Dirk aún no había llamado a Barea para felicitarle por la paternidad y que Nash sigue preferiendo el FIFA al NBA 2K12, vamos a por Kobe… ¿y dónde está Kobe?
Tras 30 minutazos de espera, alguien de la NBA se acerca para decirnos que acaban de conocer que Kobe «está enfermo». Explicación que todo el mundo pone en duda, y que no me extrañaría que fuera acompañada de una multa. Kobe reapareció tres horas después, en un compromiso publicitario con Sprite junto a James, Bargnani, Casspi e Ibaka, y cuando le preguntamos por su enfermedad nos dijo que ya estaba bien.
Mañana te contaremos de como siguió el día, y alguna anécdota más sobre el resto de actividades y eventos en los que estuvimos.
Ayer jueves estuvimos en la Jam Session, el parque temático que monta la NBA con ocasión del All-Star, con todo tipo de opciones para divertirse y pasarlo bien. Sacarse fotos con el trofeo Larry O’Brien, en una rueda de prensa, en el plató de NBA TV o en el vestuario de los Magic es posible con mayor o menor truco. Hay pistas por todos lados y los partidillos y concursos de tiro se suceden. El ba-lon-ces-to no para. Nunca.
La Jam Session empieza de manera oficial una hora después de la apertura de puertas con todo el mundo que participará hoy arropando a Stern en la pista central para empezar las festividades. Bob Lanier con la voz cantante y Darryl Dawkins, George Gervin, Dikembe Mutombo (al que ya no volvimos a ver para nuestra desgracia), A.C. Green o Robert Horry juntos con Kyrie Irving o MarShon Brooks. Después de las palabras de David y las autoridades locales, las leyendas y el futuro de la NBA se pusieron a hacer ejercicio con las hordas de niños que se aprovechaban del programa FIT.
Tuvimos la oportunidad de charlar un rato con el Hall of Famer Lanier, al que pedimos opinión sobre las quejas de los jugadores de hoy en día cuando se encuentran en equipos no competitivos como le ocurrió a el en sus Pistons, pero evitó meterse en problemas y nos dijo que «no vivo su vida, por lo que no puedo hablar de su situación». Descartó volver a intentar trabajar como entrenador o asistente, ya que «fue algo que no funcionó. Y cuando el Señor tiene otros planes…». Y desde su papel de embajador de la NBA, comentamos como la Liga está cambiando: «La envergadura y la rapidez lo son todo ahora mismo, la fuerza no importa tanto como hace 30-40 años. La gente entrena mejor, come mejor, no depende tanto del peso.»
Al terminar de hablar con Lanier, dando una vuelta alrededor de la pista, vimos a David Stern atendiendo a los medios en un rincón apartado y solo llegamos al final de su intervención. Así es esto, si no se posee el don de la omnipresencia es imposible estar a todas las oportunidades que un evento como este ofrece. El jefazo ratificó que el 1 de marzo es la fecha para llegar a un acuerdo acerca del nuevo pabellón de Sacramento, y se lamentó de no haber llegado a un acuerdo para resolver el cierre patronal más temprano teniendo en cuenta que «el acuerdo llevaba un tiempo encima de la mesa». También minimizó la importancia que la agenda condensada tiene en las lesiones: «No estamos viendo más lesiones de lo habitual. Simplemente los equipos prefieren dar reposo a un jugador uno o dos días con lesiones pequeñas, y con este calendario ese reposo coincide con dia de partido.»
También hablamos con Gervin, al que recordamos su pasado en el Manresa, que aún tiene en mente como experiencia positiva, y nos preguntó por la marcha del equipo. También quisimos conocer su opinión sobre la recuperación del H.O.R.S.E. en el All-Star, concurso en el que él participó en la que quizá sea la edición más memorable, contra Pistol Pete Maravich, y la nueva cancelación le parece normal: «Ahora no hacen ningún truco. Simplemente tiran, no hacen realmente nada elaborado ni extravagante».
También tuvimos un concurso de triples entre Horry, Gervin, Green y Tim Hardaway, que tras tres rondas, muchas bromas, y todo el buen rollito del mundo, se acabó llevando Green encestando el balón de 2 puntos sobre la bocina.
Después de esto, poco más. Kemba Walker y Kyrie Irving tuvieron que firmar autógrafos a destajo en diferentes stands, y el Cavalier, mucho más simpático que el Bobcat, para desentumecer un poco la muñeca se acabó acercando a una de las pistas para echarse unos triples con la gente que quedaba.
Ahora toca descansar que en menos de 8 horas, tenemos una rueda de prensa de USA Basketball, con José Luis Sáez y Marc Gasol como invitados especiales, para, no sé, tal vez anunciar un USA-España en Barcelona el 24 de julio.
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Vaya por delante que me encantaría que Jeremy Lin se convierta en una estrella en la Liga. Me fascinan las historias de currantes, esas con un punto de perdedor (si es que a alguien que ha ido a Harvard se le puede catalogar de tal cosa), las que encabezan artículos y párrafos con un «contra todo pronóstico», las de dormir en sillones o en aeropuertos. Si bien a veces en esta era 2.0 en la que las noticias y las reacciones llegan por todos lados, tanto bombo puede saturar un poco, y yo estoy un poco aburrido de tanto Lin para allá, Lin para acá, la histeria tenderá a remitir y nada me gustaría más que Jeremy sobreviera a todo esto.
Pero uno, que es un poco escéptico, bastante rabelesiano, y amante, más de los números que de la luna cuando cae la medianoche, no puede parar de ver los astéricos en las actuaciones del taiwanés nacido en California, en vez de sentarse y simplemente disfrutar del espectáculo.
Empezamos por lo bueno, que lo hay: Jeremy Lin indiscutiblemente tiene nivel para jugar en la NBA. Poniéndole todos los peros que se quiera, está produciendo, cosa que mucha gente que también recibe minutos y oportunidad para tirar, no está haciendo. Y con Lin, New York, una franquicia que estaba desangelada, gana partidos. Desde que empezó la locura con los 25 puntos a New Jersey, los Knicks han encadenado 7 consecutivos ganando. En Toronto incluso, con él metiendo la canasta de la victoria. Aunque no mantenga los 24.4 puntos y 9.1 asistencias que promedia en este periodo mágico, que le pondrían en territorio MVP directamente, si se estabilizara en torno al 18/8 estaría metido de lleno en la conversación del All-Star… ya para el año que viene. Y no para darle pases a Shumpert en el concurso de mates, precisamente.
Ver jugar a Jeremy Lin además es muy divertido. Lo hace sin miedo, con agresividad, penetrando constantemente, dividiendo los dos contra uno como solo los mejores lo hacen, algo que es buena señal para su futuro. En la NBA moderna es importantísimo que el base ataque la canasta: puede crear mejores y más fáciles asistencias y si logra ir a la línea, estará ante el tiro más eficiente con el que se puede acabar una posesión después de un mate. Los mejores bases lo hacen. Durante estos 7 partidos, Lin promedia 8 tiros libres intentados por partido lo que le pondría 4º en la Liga por detrás de Howard, Durant y Love. Su 71.4% de acierto, aunque mejorable, no está mal. La receta para ganar, la sabe.
Es tremendamente inteligente, y a diferencia del resto de bases que tienen en New York, sabe ejecutar e interpretar perfectamente los bloqueos y continuación, algo que le va a venir muy bien a los Knicks, que tienen al que quizá sea, el mejor hombre alto en la Liga en esta situación, Amar’e Stoudemire, y otro de los más infravalorados en este aspecto, Tyson Chandler, que aunque no aporte el componente del tiro a media distancia, pone una presencia y envergadura a las pantallas como muy poquitos pueden hacer, finaliza bien cerca del aro, y mete sus tiros libres. Aunque la vuelta de Amar’e conlleve una pequeña bajada en los números de anotación de Lin, deberían aumentar sus asistencias (en los dos partidos con Stoudemire, 11 y 13 asistencias, nuevos récords personales) y la eficiencia del ataque de New York. Amar’e hará mejor a Lin y al equipo. ‘Melo… ya veremos.
Y hablando de compañeros, otro minipunto para Lin por la compañía con la que ha tenido que trabajar. A Steve Novak también lo han cortado dos veces, a Jared Jeffries también le cortaron los Rockets, Mike Bibby fue cortado por viejales, Bill Walker fue relleno en el traspaso del alguacilillo Nate Robinson y Landry Fields es una segunda ronda del Draft. El talento no sobraba, y él ha hecho lo que tenía que hacer.
Una vez que hemos comentado lo que nos gusta y por qué creemos que Lin tiene futuro en la Liga… vamos con los palitos. Los números de Jeremy Lin están algo… inflados. El sistema D’Antoni le permite acabar un volumen de posesiones comparable a los mejores jugadores de la Liga. Su porcentaje de uso esta temporada es del 31.1%. Sexto en la Liga por detrás de Kobe, Westbrook, James, Anthony y Durant. Y si pudiéramos aislar la estadística para estos últimos 7 partidos, creo que adelantaría a algunos de estos jugadores para ponerse al nivel de Kobe… o superarlo.
Es decir, Lin finaliza muchísimas jugadas con su tiro, con un pase, o con una pérdida, (de las que luego hablaremos y juega muchos minutos a un buen ritmo). Es decir, tiene más oportunidades de generar números. Para entender, y poder comparar la producción de un jugador, es importante ligarla al número de oportunidades que tiene. Es el mismo motivo por el cual la temporada anotadora de LeBron es mucho mejor que la de Kobe aunque Bryant anote casi un punto más por partido: hay una diferencia de 4.5 tiros por partido. En el caso de Lin, si comparamos los números con los bases que irán al All-Star, vemos lo siguiente:
Jugador
Nº de posesiones/partido que acaban en tiro, asistencia o pérdida
Jeremy Lin
35.5
Deron Williams
32.3
Russell Westbrook
31.2
Derrick Rose
30.3
Tony Parker
28.6
Chris Paul
26.6
Steve Nash
25.6
Es decir, y con el ejemplo más extremo, Lin finaliza 10 posesiones por partido más que Nash, un 40%, y más que muchos otros bases de la Liga. Si le dieran de 5 a 10 oportunidades más por partido para tirar o pasar, y eligiéramos las mejores rachas (suponiendo que esta es la mejor racha de Lin) muchos bases de nivel medio se acercarían a la producción de Lin. Un ejemplo bastante cercano: José Manuel Calderón. En sus últimos 4 partidos está promediando 22 puntos y 10 asistencias utilizando 27.4 posesiones por partido (11.1/8.8 en 20.8 posesiones finalizadas en promedio en el total en la temporada, 15 menos que Lin en su semana fantástica). En muchos casos, más de los que nos creemos, aparecen rachas muy buenas de jugadores por 5~7 partidos, y el aumento de producción es lineal con el de las oportunidades.
Ahora, si vemos el número de posesiones con resultado negativo (tiro fallado o pérdida), Lin también lidera la tabla, pero le han alcanzado Westbrook y Williams, que no son tan eficientes como el resto de sus compañeros en el All-Star.
Jugador
Nº de posesiones/partido que acaban en tiro fallado o pérdida
Jeremy Lin
14.9
Russell Westbrook
14.9
Deron Williams
14.6
Derrick Rose
12.5
Tony Parker
11.6
Chris Paul
9.2
Steve Nash
8.3
Además, durante estos 7 partidos ha perdido el balón 5.3 veces por partido, por encima del 4.4 con el que lidera la Liga Westbrook. De seguir así, pulverizaría el récord de la Liga que puso Pistol Pete Maravich con 5 en cada encuentro en el ’78, primer año que se empezaron a registrar oficialmente. Obviamente, al igual que esperamos que los números positivos, los puntos y las asistencias, vayan regresando a la media, sobre todo porque el número de jugadas finalizadas por él tenderá a bajar, también el número de pérdidas debería de ir disminuyendo.
Y en cuanto a los resultados del equipo, los Knicks llevan 7 partidos ganados… con un calendario muy muy favorable. Han ganado a 4 de los 7 peores equipos de la Liga. Solo han ganado a un equipo que lleve más victorias que derrotas, los Lakers, que además, fuera de casa están entre los 10 peores de la Liga, llevando un registro de 5-10. Solo han jugado dos veces en el segundo partido de un back-to-back (contra Minnesota y Sacramento) mientras que 4 de estos 7 rivales se han enfrentado a ellos en la segunda noche de dos partidos consecutivos (Nets y Lakers además de los Wolves y Kings).
Está claro que esos partidos hay que ganarlos, tampoco queremos restar mérito gratuitamente. El jugador de segundo año ha ayudado a llevar a los Knicks a la victoria todas esas noches, y hay que estar ahí, pero hay que entender que su racha ha llegado en el que probablemente sea el periodo con el calendario más favorable para los Knickerbockers en todo el año.
Mañana viernes juegan contra los Hornets, el segundo peor equipo de la Liga por lo que la fiesta debería continuar, pero el domingo los Knicks en general, no solo el base, tienen un gran reto en Dallas, con un equipo que descansa el sábado.
Deseamos que Jeremy Lin siga soñando despierto, y sería bueno tanto como los aficionados como para la Liga, haber descubierto una nueva estrella… pero no son Lingotes de oro todo lo que reluce.
(A ver si pensabais que os ibais a librar del juego de palabras).
Te dejamos que lo veas primero, porque contado tiene menos gracia.
¿Ya lo has visto?
¿Seguro?
En la que está destinada a ser una de las jugadas más graciosas del año, Javale McGee, segurísimo de que su gancho a la remanguillé le iba a dar dos puntos a su equipo (podéis observar, que no es uno de esos casos en los que el jugador se queda sin ver si ha entrado o no, está mirando a la canasta cuando yerra) se vuelve a defender a toda prisa. No podemos descartar algún tipo de efecto óptico, porque Amir Johnson, que también miraba a la canasta, hace lo mismo que él.
Eso sí, Amir se da cuenta a tiempo y se queda a defender mientras McGee es observado con incredulidad por un pobre John Wall que estuvo muy cerca de ingresar en la siguiente lista: .
Quedaban dos segundos para que acabara el tercer cuarto, y con el reloj apremiando, Corey Brewer lanzaba por compromiso un tiro tan desesperado como desangelado, que claramente no tenía ninguna opción de alcanzar, no ya la canasta, sino el tablero. Rudy Fernández, que en ese momento se encontraba corriendo hacia la canasta, aún estaba pasando por la línea de triple cuando Brewer tiraba. Viendo la oportunidad, engrana una marcha más para llegar a ese balón, que queda a aro pasado de donde él se encontraba, y viendo la imposibilidad de convertirlo en un improvisado alley oop, palmea el balón de espaldas hacia la tabla, sin mirar, para anotar sobre la bocina. Fue la jugada del partido, y sería la del día si a Kyrie Irving no se le hubiera ocurrido anotar la canasta ganadora en Boston culebreando por la zona de los Celtics, ni a LeBron James saltar por encima de la cabeza de John Lucas III.
La afición de Denver rompió en un estruendo, solo comparable al momento en el que Rocky y el videomarcador delataban que Tim Tebow estaba sentado en primera fila del Pepsi Center. Los ojeadores que venían a ver el partido, desmontaban por única vez su gesto hierático, y se permitían compartir un murmullo. La canasta ponía al equipo de casa 6 puntos arriba a falta del último cuarto, pero fue una de las pocas alegrías para el público local en lo que restó de partido.
«Fue un golpe de suerte», Rudy, decepcionado por el resultado final, le restaba importancia tras el partido. «Vi el tiro de Corey, y que probablemente me daba tiempo a llegar a la pelota… y lo hice».
Después de sufrir una lesión en el talón de aquiles que le hizo perderse cuatro partidos, Rudy volvió el viernes pasado ante Toronto para anotar 23 puntos, su máximo esta temporada, en un actuación que George Karl definió como «fantástica». Ante los Clippers, anotó 12, y dejó la jugada del día. En estos dos partidos ha jugado más de 30 minutos, saliendo desde el banquillo, acertando 7 de 12 triples lanzados para acabar con un espectacular registro de 1.84 puntos por posesión.
«(El viernes) no me esperaba jugar tantos minutos, al ser mi primer partido después de la lesión, pero estuve acertado y bastante a gusto dentro de la pista», nos contaba Rudy. «Estoy en la dinámica de jugar lo que resta de temporada si la lesión aguanta (toca la madera del vestuario) y contento de haber podido descansar estos días para poder estar a tope a lo largo del resto de la temporada»
George Karl también le ve bien físicamente para el futuro. «Durante toda la temporada va a haber esos susurros: ten cuidado, cuánto tiempo juega cada uno, quién se encuentra bien… pero Rudy este fin de semana, tenía esa cara de confianza que no había tenido antes», dijo Karl. «Dice que está sano, dice que se siente bien, no ha tenido ninguna reacción negativa… y eso que el viernes jugó más minutos de los que creo que debería haber jugado.»
Parece importante que el escolta español se encuentre bien porque el enfrentamiento a los Clippers señala el comiezo de un ciclo de cinco en siete días para los Nuggets, que termina con el temido back-to-back-to-back, las tres noches seguidas. «Son cinco partidos contra equipos de nuestra conferencia, de mucho nivel, todos equipos que aspiran a Playoffs, y tenemos que estar muy concentrados en todos para intentar ganar», reconocía Rudy. 16 de los próximos 18 partidos de los Nuggets serán frente a equipos con registro ganador. «Sabremos mucho más de este equipo el 1 de marzo», apostillaba Karl.
Este martes jugarán en Memphis, y el jueves tienen la oportunidad de vengarse en el Staples de los Clippers, antes de volar de vuelta a Broncoville para enfrentarse el viernes a los Lakers, y coger otro avión el sábado para visitar Portland en esta semana de locos. «Es cierto que a nosotros también nos está sorprendiendo lo bien que vamos en la Liga regular, y sí que estamos contentos pero esto casi acaba de empezar, y ahora vienen partidos muy complicados que tenemos que estar a tope y en los que hay que dar un paso adelante», comentaba un centrado Rudy.
Lo que está claro es que Rudy se encuentra feliz y disfrutando de la NBA después de un par de temporadas bastante duras. «Con Nate (McMillan) no tenía la misma complicidad que tengo con George Karl, son entrenadores diferentes y gracias a este cambio pues estoy aportando cosas muy positivas a este equipo y estoy a gusto. Hace tiempo que no me sentía así», declaraba Fernández. Con Lawson lesionado y el rookie no drafteado Julyan Stone como único recambio en el puesto de base, George Karl le hizo subir el balón en varias jugadas, incluidas algunas con Stone en pista. «Creo que Rudy es muy importante, sobre todo por sus pases y su habilidad para crear juego y también por su defensa. Aunque venga con un cartel de anotador, creo que es mucho mejor jugador que un simple tirador», valoraba Karl.
Una clara muestra de la confianza que George Karl tiene en él, es que lo tuvo en pista, los últimos 16 minutos de partido, incluido el último cuarto completo, y fue el cuarto jugador con más minutos en los Nuggets por detrás de Gallinari, Nene y Miller. «He tenido dos decisiones (al principio del último cuarto) que podría haber penetrado en lugar de haber pasado y he perdido dos balones importantes. Si eso hubiera pasado el año pasado, acababa en el banquillo,. Ahora el entrenador me da confianza, y eso me hace seguir mejorando». Confianza, la palabra clave. «Me siento muy a gusto dentro de la dinámica del equipo y el equipo también está a gusto con mi estilo de juego».
En la ciudad de Denver, al pie de las Rocosas, se siente bien: «Estoy muy contento de como me está tratando la franquicia, y de como me he acoplado a la ciudad. Ya conocia a Andre Miller, y a los internacionales, Kosta (Koufos), Timo (Mozgov), Gallo o Nene, así que no me ha costado adaptarme al vestuario. Hay muy buen ambiente en este equipo, ya se vio el día que hicimos el baile casi todos los jugadores, hay muy buena sintonía»
Cauto al preguntarle antes del partido por la posible ventaja que tenían sobre un equipo que emplea prácticamente bases (Billups, Williams, Foye) en la posición de escolta, advertía que «esto puede ser positivo o negativo. Estaba echándole un vistazo a las estadisticas, y anotan muchos puntos sobre todo Chauncey Billups y Mo Williams, pues siguen teniendo mucha responsabilidad en el tiro. Están anotando bien, será dificil, son un equipo muy competitivo, que se ha reforzado muy bien.» Y fue precisamente Billups, con 32 puntos el día que volvía a casa el que desequilibró la balanza. Rudy también tuvo que ver como Williams, del que estaba más que avisado, clavaba una de las dagas del partido.
Con Denver 5 arriba en un parcial 6-0 a falta de 3:51, Rudy tocó y estuvo a punto de robar el balón a Chris Paul en el intento de penetración, que lo recuperó y lo mando a la esquina, desde donde Mo, al que había llegado a cerrar con el cuerpo perfectamente Fernández, anotaba sin equilibrio y poco ángulo una de esas canastas desmoralizantes, por como y cuando se producen. «Chauncey hoy tuvo un partido increíble y jugaron muy bien, tenemos que jugar juntos, y luchar los cinco en los tableros». Esta era una orden expresa de Karl, que les pidió un esfuerzo extra, que todos cargaran el rebote para poder salir al contraataque. «Nuestro recurso contra los Clippers tiene que ser jugar rápido. Ellos van a querer jugar rápido, pero no tanto como nosotros», remarcaba Karl antes del comienzo.
Rudy cogió 6 rebotes, su mejor registro esta temporada, pero el equipo no fue todo lo rápido que Karl deseaba: el ritmo del partido (92 posesiones) quedó por debajo de la media del equipo esta temporada (96, liderando la NBA) y más cerca del de los Clippers (91 en media). «Luchamos para intentar ganar el partido, pero pasaron algunas cosas, y ahora nos tenemos que preparar para el siguiente. Nos ganaron en los tableros: cuando conseguimos coger los rebotes y salir al contraataque jugamos mejor, pero el cinco contra cinco hoy lo defendieron bien.» comentaba al final el español.
¿Y el futuro? Rudy podía haber extendido su contrato este año al igual que dos de sus compañeros, Koufos y Gallinari, pero la fecha límite pasó el miércoles 25 sin que fuera renovado. «Eso es trabajo de mi representante, yo intento centrarme en mi trabajo que ahora mismo es estar con el equipo, aportar las cosas que suelo aportar en la pista y lo que surja, surgirá, ahora mismo estoy muy centrado en estar aquí y hacerlo lo mejor posible».
Según los datos, en Denver sale el sol casi el doble de días que en la lluviosa Portland. Rudy Fernández puede dar fe de ello.
Como ya te hemos hablado aquí en alguna ocasión hay estadísticas que nos permiten conocer de un vistazo la eficiencia de un jugador cuando la posesión acaba con un tiro suyo. El Verdadero Porcentaje de Tiro o TS% en inglés, es la estadística que aglutina todos los porcentajes de tiro de un jugador, desde las tres diferentes zonas de anotación (triple, tiro de dos, y tiro libre) para dar una cifra que vendría ser el porcentaje de veces que un jugador anota dos puntos por cada posesión que acaba en él.
En el siguiente gráfico (pincha en él si quieres verlo ampliado) hemos recogido el TS% de los 25 jugadores que más puntos por partido anotan en la Liga (cifras a día 23 de enero). Al mismo tiempo, hemos trazado dos líneas, una es la regresión lineal de los puntos de la gráfica para el Top 25 de anotadores (negra) y otra la regresión lineal de los valores de toda la Liga en conjunto (verde). La regresión lineal es la recta que mejor se ajusta al conjunto de valores dado, vendría a ser (simplificando bastante) una media de todos los valores. La cosa no es tan sencilla, pero si nos sirve para indicar una tendencia.
Para mí este gráfico señala claramente a cuatro jugadores, y explica en parte tres situaciones.
Empezamos por la situación en New York, donde tanto Carmelo Anthony como Amar’e Stoudemire están entre los 25 mayores anotadores… pero con una eficiencia muy bajo par. Quizá sería buena idea (y esto además se vio ayer) contar en alguna jugada con Tyson Chandler cuyo TS% de .762 (y ayer se cascó un 9 de 10 en tiros de campo que aumentará este promedio) es segundo en la Liga solo por detrás de un Manu Ginobili que apenas ha jugado 5 partidos y está a punto de cumplir con los requisitos para salir de esta lista (usamos como criterio tener una proyección de 500 minutos jugados al final de temporada).
Evidentemente si Tyson Chandler tiene esta eficiencia es porque anota solo lo que puede meter (mayormente mates o palmeos tras rebote ofensivo), y tal vez es una cantidad un poco inflada que regresará a la media, pero no estaría mal (y de nuevo, ayer se vio) buscarle un poquito. Aunque su eficiencia se redujera en torno al 0.6, si el balón pasara un poco más por sus manos, esta cifra todavía lo colocaría entre los más eficaces en la Liga. Además, a diferencia de otros hombres altos por los que prefieres no pasar balones por si los llevan a la línea, Chandler lleva dos años anotando un 73% de sus tiros libres, y esa cifra ha subido al 82% este año, el que más está tirando en su carrera.
Solo Chandler, y Landry Fields por un pelo, están por encima de la recta de regresión lineal que hemos marcado en la comparativa, entre los 6 jugadores con más minutos en la Gran Manzana. Los Knicks son el segundo equipo que más acaba los bloqueos y continuación con el jugador bloqueado (en un 78.82% acaba con tiro del que lleva la pelota), solo por detrás de los Thunder. Esto no debería ser un problema por sistema, pero sí que lo es cuando los puntos por posesión del bloqueado en este tipo de jugadas son un 0.82 en media, y los del bloqueador un 1.16, 5ª mejor marca en la Liga. Aunque hay mucho por ajustar en unos Knicks en los que claramente lo que falla es el ataque, empezar por ejecutar mejor el pick’n’roll, y contar más con los hombres altos, parece un comienzo.
Ahora vamos a los Lakers, ya que está gráfica señala también a Kobe Bryant. En números absolutos la verdad que Kobe no está tan mal: en la lista de los 25 máximos anotadores su TS% está por la mitad, anotando 10-12 puntos por partido más de algunos jugadores que salen, lo cual es una gran diferencia. Pero la Mamba Negra acaba con tiro 28.4 posesiones por partido por las 14.5 de Bynum y 14.4 de Gasol, es decir, Kobe acaba la jugada el doble de veces que dos compañeros que son más eficientes que él. Aunque el resto de Lakers no estén para tirar cohetes (Kobe es 4º en eficiencia en el equipo, solo Matt Barnes y las dos torres mejoran lo que él hace) no podemos evitar pensar que el equipo Lacustre estaría mejor con un reparto diferente de los tiros en el equipo. Pero me temo que eso es predicar al viento.
Otro de los señalados en esta lista es Monta Ellis. Su 0.51 de TS% es el peor desde su año de rookie (sin contar la temporada 2008/2009 que se lesionó de gravedad) y 10º de todo el equipo, pero le vamos a dar un pequeño pase por tirarse las zapatillas sin lograr ser eficiente (22.7 posesiones por partido), por la lesión de Steph Curry que solo ha podido jugar 7 de los 15 partidos de los Warriors esta temporada, y porque está haciendo las cosas bien: está yendo a la línea más que nunca en su carrera (6.3 veces por partido, y eso que el ritmo de los Warriors este año ha bajado) y el descenso en su TS% se debe a que no está encontrando el acierto en los tiros de 3.
Eso sí, lo que es inadmisible, es que el día que volvió Curry, el pasado viernes frente a Indiana, que además lo hizo sin miedo a tirar (Steph se jugó 15 posesiones, en contraste con las 12.6 que promedió los 5 primeros partidos de la temporada), Ellis no se cortó un pelo y finalizó con su tiro 22 posesiones, prácticamente igual a su media. En el siguiente partido, el enfrentamiento del lunes contra Memphis, solo utilizó 13 posesiones y el equilibrio óptimo probablemente esté en torno a las 17-18 en su caso. La situación de los Warriors mejorará en cuanto encuentren la manera de encajar a Curry, eficiente donde los haya, y si Ellis tiene la suerte de recuperar su toque desde el triple. Si no lo hace, sus tiros deberían redistribuirse inmediatamente.
Y para acabar, vamos hablar de Miami pero esta vez en un tono más positivo. Empezando por LeBron James: solo en 10 ocasiones un jugador ha anotado más de 28 puntos por partido con más de un 0.61 TS%, y nadie lo hace desde Karl Malone en el año 1990. La lista solo incluye a 6 jugadores: Malone, Jordan, Bird, Barkley, Vandeweghe y el criminalmente infravalorado Adrian Dantley que lo hizo en 5 ocasiones. Su compañero Chris Bosh también está entre los mejores de este Top 25, y otros compañeros como James Jones, Mike Miller o Mario Chalmers son aún más eficientes con los poco puntos que anotan. Todo perfecto.
El único lunar es un Wade que antes de perderse partidos por lesión, acababa 19.9 posesiones por partido pese a no estar en forma. También le vamos a dar un pase por la lesión, y porque su problema también tiene diagnóstico: cuando vuelva necesita ir más a la línea y allí anotar mejor: sus registros en ambos aspectos son los peores en su carrera, y si regresara a su media subiría su TS% al 0.52, todavía algo lejos de su mejor nivel, pero un paso en buena dirección.
El cierre patronal no ha valido nada ¿Menuda sorpresa, no? Tras ver como acabó la historia, parecía clarísimo que el cierre patronal había sido en vano: toda la monserga del cambio de sistema y de la paridad no aparecía en ningún lado, tras un acuerdo lleno de movimientos laterales (de los de pívot torpe, además) pero tampoco esperaba uno tanta muestra de la inutilidad de la reforma, ni tan pronto.
Si se hubieran cambiado las cosas, no hubiéramos estado toda esta semana hablando de Chris Paul y Dwight Howard. Es verdad que a cada fecha de mercado persa que pasa, Twitter se va haciendo más grande y los que estamos metidos en ese ciclo de noticias 24/7 vemos las cosas sobredimensionadas tal vez, pero cuando en teoría parecía que el deseo era un convenio fuerte para que ninguna franquicia tuviera que sufrir el circo de los Ringling Brothers que le montaron el año pasado a los Nuggets, tenemos que abrir el mercado con el espectáculo de Sigfried y Roy, Roy y Sigfried, como la primera noticia.
No sé, y no me importa hasta que se confirme, dónde acabarán. El mercado me divierte, pero lo de estos dos me aburre, y la vorágine actual me agota. Lo que sí está claro es que los jugadores siguen forzando su salida de mercados pequeños, y siguen eligiendo destino. Las franquicias se ven, primero obligadas a traspasarlos, y luego, encima, ni siquiera al mejor postor, sino al sitio donde el niño quiera ir. Los que esperaban algún cambio con el nuevo convenio colectivo ya han visto lo que se ha tardado en volver a la casilla de salida.
Otro indicio de que como diría Julito, la vida sigue igual es el calendario que se dio a conocer el martes.
En la ABC, única cadena en abierto que retransmite la NBA, (TNT y ESPN son televisiones de ámbito nacional, pero forman parte del paquete de cable, así que aunque cualquier hijo de vecino las tenga aquí en Estados Unidos, estrictamente, no son en abierto) solo se podrán ver partidos de 8 equipos. Aunque la cifra engaña un poco, porque solo dan 15 partidos (por tanto solo hay 30 huecos), entre Miami, Los Angeles y Chicago pasarán por su señal de TV 16 veces, mientras que 22 equipos serán invisibles para el público de esta cadena. Para esto no hacía falta paridad.
Tampoco se han creído su propio cuento de la paridad al hacer el calendario. En esta temporada de 66 partidos en la que no todos juegan contra todos, no se ha dejado al azar que enfrentamientos quedaban fuera. En gráficos como el generado por el blog Eye on Basketball, de CBS Sports que aquí adjuntamos, se puede ver como la media del porcentaje de victorias de los equipos de la conferencia contraria que visitan más de una vez está altamente correlado con el récord del propio equipo:
Esta distribución, no es casualidad, en absoluto. De hecho, hasta las cosas que parezcan más raras, tienen su explicación. Por ejemplo, si miramos el gráfico, comprobamos que de los 8 equipos con mejor récord, 6 se enfrentan a los rivales más duros más veces en los enfrentamientos interconferencia. ¿Por qué San Antonio y Chicago no lo hacen? Tal vez para compensar factores como que los Spurs son el único equipo de ese grupo que tiene jugar 2 back-to-back-to-back (el temido 3 partidos en 3 días) o que Chicago, junto a Boston, juega en dos ocasiones, 5 partidos en 6 días (Los Angeles, Orlando y Miami nunca tendrán un 5 en 6, y Dallas, San Antonio y Oklahoma solo una vez).
Cuanto más se mira a la obra de ingeniería que es el nuevo calendario (es increíble la de factores de todo tipo, que a veces ni imaginamos que hay que tener en cuenta para cuadrar esto) más se nota que no hay nada que haya quedado al azar. Por ejemplo, Melo no vuelve a Denver este año. Hasta que pise el Pepsi Center va a pasar, como mínimo, año y medio de su traspaso. Eso que se ahorran.
La NBA tiene todos los cabos de calendario atados y bien atados, y lo tiene claro: los buenos que jueguen con los buenos, que es lo gente la quiere ver. Y es verdad que queremos los grandes enfrentamientos, pero no somos nosotros los que tenemos que explicar a los equipos de mercados pequeños lo de la paridad y la igualdad de oportunidades.
Y siguiendo con las muestras de que el sistema ha cambiado tanto como ese capitalismo que íbamos a refundar, atentos a que se abra el mercado de agentes libres el viernes. Cualquiera que escuchara hablar a los propietarios durante el cierre patronal pensaría que la hemorragia de pérdidas de los equipos era comparable a la de los países del mediterráneo. Cuando se empiecen a repartir contratos, ya veremos lo preocupadísimos que estaban los equipos en gastar. Contaremos cuantos contratos por el máximo (dos candidatos, Nene y Marc Gasol) se reparten, cuando a mi parecer, ningún jugador de esta cosecha lo sea por precio de mercado, cuántos pasan de 10 millones por año (si hay puja, Tyson Chandler y Afflalo, si la puja es de las muy feas, DeAndre Jordan y Thad Young, amén de David West, podrían estar ahí) sin merecerlo tampoco, y cuantos contratos en la horquilla de 20 a 30 millones garantizados se reparten en jugadores de los que en un año estarán como locos por deshacerse. Cada compra irracional por encima del precio de mercado será una bofetada a todos los seguidores que no han podido disfrutar de baloncesto durante estos meses y un combo breaker a los trabajadores de pequeño salario asociados a los equipos que han perdido dos meses de cheques.
Si los ingresos de todas las franquicias se repartieran entre todos y todos tuvieran lo mismo. Si la escala salarial estuviera hecha en términos de ingresos netos, en lugar de ingresos brutos para que ciertos estados que no tienen impuesto de la renta estatal no tuvieran una ventaja financiera competitiva. Si los Knicks dejaran de jugar en el Madison porque con su brillo atrae a los jugadores, y está mucho mejor preparado que el PowerBalance (¿cómo se llamara ahora?) Pavilion y empezarán a jugar, por ejemplo, en el Carnesecca Arena. Si en Los Angeles no dejaran salir de fiesta a las actrices de todas las listas del alfabeto locas por hacer un Kardashian (Kim o Kourtney, make no difference, they ballin’ the same) que tanto incitan a los jóvenes y millonarios jugadores. Si en Miami no hubiera 25 grados en diciembre. Si Antoine Walker tuviera ruedas.
El día que verdaderamente se ejecuten medidas drásticas, por las que merezca luchar. El día que un convenio obligue a todos los equipos a dar un giro de 180 grados (luego Kidd girará a los Mavericks 360º más) sus estrategias de negocio. El día que la paridad no sea una utopía imposible. Ese día habrá merecido la pena un cierre patronal. Pero, hoy lo que teníamos que ver es a Charles Barkley disparando su ballesta contra el equipo que hubiera empezado mal el primer mes, en el descanso del Lakers-Heat que estaba programado para este 8 de diciembre.
En diciembre de 1981 se enfrentaban Kentucky y North Carolina, poniendo en pista 17 jugadores que fueron elegidos en el Draft de la NBA, más otro más que miraba desde el banquillo. Estaban considerados el primer y el segundo mejor equipo del país en los rankings. Historia del Baloncesto.
Ayer, pudimos vivir un espectáculo similar, en el que KU y UNC se volvieron a encontrar, con dos equipos sosias de una franquicia NBA sobre el parqué, para el disfrute del aficionado.
Volvamos un momento al pasado. Las cifras de aquel partido del ’81, tienen en realidad, un poco de trampa. Desconozco si ha sido el partido que más futuros elegidos en el Draft de la NBA ha juntado en la Historia del baloncesto universitario, pero seguro que no ha sido el que más futuros profesionales tenía. De aquellos 17+1 jugadores, solo jugaron en la NBA 5 y el más 1. Los otros 12, fueron elegidos gracias al antiguo formato de Draft, que llegaba hasta 10 rondas en 1981, 7 de 1985 en adelante, y que desde 1989 pasó a ser de dos mangas. Evidentemente, este formato daba cabida a más jugadores, por lo que era más fácil hacer algo así en aquella época. De los que jugaron minutos ese día, solo Bo Lanter, que apenas jugó dos minutos, tiene el privilegio de no haber sido nombrado en la elección.
Pero entre los 6 jugadores que si llegaron a la NBA, veamos lo que había. Dirk Minniefield. Melvin Turpin. Sam Perkins. James Worthy. Sam Bowie, que fue el lesionado que no jugó. Y el hombre que fue elegido por debajo de él. Michael Jeffrey Jordan.
Y salvando el detalle de que dudo mucho que ayer viéramos a otro MJ, el UK-UNC 2011 puede ser aún más impresionante visto con el paso del tiempo. La Fábrica de Churros y Kentucky empezaron la temporada como 1 y 2 en las listas, al igual que lo estaban aquel 26 de diciembre, pero la derrota la semana pasada de UNC contra UNLV (Las Vegas), les ha hecho caer al 5, tomando Kentucky el liderazgo momentáneo, que prolongará además gracias a la importantísima y apretadísima victoria (72-73 fue el resultado final) que consiguieron ayer.
Pero lo impresionante no es la posición de los equipos, sino el talento reunido. Según la previsión de NBADraft.net, ayer vimos a 3 Top 10, 3 más Top 14 y otros 3 primeras rondas del próximo Draft, y un Top 10 y un segunda ronda en 2013. Según DraftExpress.com, 5 Top 10, otro Top 14, 2 más en primera ronda más otro en la segunda para este año, y 2 Top 10, otro primera ronda y otro jugador más en la segunda para el siguiente.
Si las previsiones más optimistas se cumplen, ayer vimos jugar a 13 futuras elecciones del Draft, 12 de ellas con contrato garantizado, por ser de primera ronda.
A la vista esta, que John Calipari, el mismo que estuvo 3 temporadas en los Nets, se ha convertido en el mejor (y más dudoso, por cierto) reclutador de la NCAA. Por sus manos han pasado estos últimos años dos de los tres últimos número 1 del Draft (Derrick Rose y John Wall), DeMarcus Cousins o Brandon Knight. Aunque tal vez dentro de unos años los libros borren todo lo que hagan los Wildcats este año, al igual que ha sucedió con el título de la Universidad de Memphis, los equipos que está poniendo en pista este hombre son de impresión. Aunque con tanta juventud luego es difícil que salgan ganadores del baile, entre otras cosas, porque además, juegan como sus viejos Nets, es decir a nada de nada, Calipari propone a los aficionados de Lexington un plan con el que nunca jamás se van a aburrir. Y lo de este año es tan increíble, que puede que incluso traiga victorias.
Roy Williams lo tiene más fácil. La tradición de La Fábrica de Churros, que siempre será la casa del más grande, unida a los campeonatos que ha conseguido el equipo en esta década, y al reconocimiento nacional que siempre reciben de los medios, como el contrapeso angelical de la malvada Duke, hacen que la Universidad de Chapel Hill se venda sola. Solo poner las siglas UNC encima de la mesa de un jugador de instituto basta para que la consideración a la causa sea desmedida.
Y así es como llegamos a esta locura.
Para empezar a contar lo de ayer, tenemos que empezar por Anthony Davis, para mí el candidato número 1 a número 1 del Draft ahora mismo. Venía de calzarle 8 tapones y coger 15 rebotes contra St.John, y ayer, aunque tuvo un partido flojo, acabó taponando el tiro que probablemente salvaguardaba la victoria de su equipo. Fíjense en la imagen a su izquierda, porque fue de ese momento. Impresionante.
Davis es un chico con pinta de alelado colegial y un prominente entrecejo, que en la era de vender zapatillas no debería durar mucho, a no ser que se lo quiera dejar como signo distintivo. Aún tremendamente frágil, con un cuerpo escuchimizado y cuasi anoréxico, tiene unos brazos eternos. Olvídense de otros especímenes que hayan visto antes, lo de AD es exagerado. En una época en la que parece que el ejército ya no quiere Capitanes América y está probando sin embargo con universitarios hasta conseguir el perfecto Plastic Man, Davis es el que mejor les ha salido.
Davis es todo lo que se supone que otro Anthony iba a ser, pero esta vez en serio. Todo lo bueno que hayan leído de Anthony Randolph, parece que lo tiene este chico. Un excelente taponador, buen reboteador, buena mano para finalizar, incluso tras contacto, muñeca en su sitio, y además con la agresividad que siempre le ha faltado a Magic… Aún puede pasar muchas cosas, y va a necesitar comer mucho para hacerse un hueco en la NBA. Pero lo que deja ver, es maravilloso, es un jugador que cuando está en la pista, aparece por todos lados.
Aunque esté jugando de pívot en este equipo, más por falta de efectivos que por otra cosa, parece imposible que pueda mantener la posición en la NBA, sobre todo por peso, pero el equipo que se lo lleve el año que viene tendrá entre sus manos a un auténtico playmaker en su posición de 4.
Después de Davis, los ojos quizá se dirijan a dos viejos conocidos: Harrison Barnes y Terrence Jones, uno de North Carolina, y el otro de Kentucky. Estos dos sophomores, se pasaron el año pasado en el Top 10 de las previsiones del Draft, e incluso ambos llegaron a pasar fugazmente por el número 1. Por los motivos que fueran (cierre patronal, mejorar el caché, volver a equipos cargadísimos para intentar un nuevo asalto al campeonato…) decidieron regresar a la Universidad, y nos los encontramos como el año pasado: elecciones tan seguras en la zona de Lotería, que parecen concursos amañados.
Los dos son aleros de brazos largos y grandes, un poco más Jones que Barnes, que podrían incluso tener minutos jugando de 4 (Terrence ya lo hace en Kentucky, de hecho). Anotan con facilidad, se pueden crear su propio tiro, buscan la línea y no son point-forwards, pero pasan suficientemente bien. Jones es más espectacular y explosivo, pero también más propenso a los errores, mientras que Barnes parece más consistente en general y más fluido y natural en su juego de ataque. También coge más rebotes y tapona más que Barnes, pero también es fruto de jugar más minutos como interior. Los dos deberían mejorar su concentración porque a veces tienden a irse de los partidos con bastante facilidad.
A Barnes le colocan en el Draft en la tercera o cuarta posición y a Jones en la novena o undécima, aunque a mí no me parece que ahora mismo haya tanta distancia entre ellos. De hecho, si tuviera que elegir ahora mismo me quedaría con Jones: está haciendo un comienzo de temporada mejor que el de Barnes para mi criterio, me parece que tiene un potencial más alto y parece que este verano ha mejorado su tiro de 3 ya que ha empezado el año muy bien. Barnes me parece más blandito, pero quizá sea un apuesta más segura.
Otro jugador de los que pudimos ver ayer, que particularmente me encanta es Michael Kidd-Gilchrist, aunque me preguntaba si no se equivocó eligiendo Kentucky. Él, que llevaba años peleándose con Austin Rivers, el hijo de Doc, que ha acabado en Duke, por ser considerado el número 1 de su promoción, ha tenido que ver como ahora, entre los jugadores que se han quedado un año más (a Barnes y a Jones le acompañan otros superclase como Jared Sullinger en Ohio State, Jeremy Lamb en Connecticut y Perry Jones en Baylor) y los de su promoción que les han adelantado por la derecha (Davis, el pívot de UConn Andre Drummond y otro jugador de Baylor, Quincy Miller) tiene difícil ser número 1 del Draft en un papel que reduce su protagonismo.
Además, estoy seguro que cuando le dio el sí a Calipari, contaba con que Jones ya no formaría parte del equipo, porque son dos jugadores que en teoría ocupan la misma posición y con unas herramientas muy similares. Pero ahora mismo está donde está y tiene que apechugar. Minutos tiene, porque le están haciendo jugar de titular junto a Jones, y el hombre los está aprovechando: ayer fue el máximo anotador y reboteador del partido (17 puntos y 11 rebotes).
De todos modos, aunque quizá el equipo no juega para él, como le sucedería en otros, ha tenido suerte de que haya habido un hueco en el puesto de ala-pívot, y que Jones lo esté cubriendo, porque su destino en la NBA es el de ser alero, posición a la que se tiene que acomodar, y en la que le viene de perlas jugar todo el tiempo este año, por lo que la decisión no ha sido mala en absoluto, después de todo.
El otro gran nombre de la lista, ayer pasó muy desapercibido: James McAdoo. El de North Carolina, sobrino del gran Bob, es ese jugador que está previsto que salga elegido muy arriba en el Draft de 2013 (DraftExpress lo coloca incluso como número 2) pero que ahora mismo juega detrás de Zeller y Henson en la rotación Tar-Heel. Ayer se cargó muy rápido de faltas en los 15 minutos que jugó y apenas pudimos ver nada, pero es de esos ala-pívot modernos con un refinadísimo juego ofensivo, que puede anotar desde cualquier lado, incluido el perímetro. Es de esperar que según avance la temporada y se vaya haciendo importante, logre estar más tiempo en la pista. Además, UNC juega con una rotación con solo 3 hombres altos, más algunos minutos de Barnes en el poste bajo, por lo que no tiene mucha más competencia a mayores.
Los otros dos hombres que completan el juego interior de North Carolina son Tyler Zeller (11 y 25 en los ránkings de DX y NBADraft, respectivamente) y John Henson (7 y 17 en las webs). Ambos son juniors, por lo que están entrando en su tercer año, y son el motivo de que North Carolina apareciera como favorita al principio de la temporada: mientras que Kentucky acumulaba 2 años de experiencia en su quinteto (solo Jones y Doron Lamb tenían, limitada por otra parte, experiencia), North Carolina reúne 8 temporadas entre sus 5 titulares, y no hay ningún novato entre ellos.
Ayer entre los dos juntaron 24 puntos, 16 rebotes y 4 tapones, e hicieron parecer mortal a Anthony Davis por primera vez desde que empezó la temporada. Zeller tiene talla de pívot NBA, y ahora mismo, tras Drummond es el mejor prospecto en la posición para el año que viene. Aunque por color, universidad y nombre la comparación evidente parezca ser la de Hansbrough, este Tyler es completamente opuesto: es bastante atlético, tiene el tamaño necesario para pegarse en la pintura, aunque usa mucho menos la fuerza y la mala leche que Psycho-T, defiende mejor que el ahora jugador de Indiana, pero por supuesto, no tiene su toque anotador cerca de la canasta.
John Henson por su parte es el reflejo en el espejo de Anthony Davis. De envergadura exponencial, y peso logarítmico (aunque este año ya parece otra cosa la verdad, apostaría a que ha ganado kilos) tienen juegos muy similares, pero a Henson le falta el deseo y la energía (y también un punto de suficiencia anotadora) que convierten a Davis en el deslumbrante jugador que es. La realidad es que con Zeller y Henson North Carolina tienen la altura necesaria en un juego interior, pero lo podrían pasar mal con un equipo más físico, algo que Kentucky tampoco puede ser por falta de altura y peso.
North Carolina cierra el quinteto titular con Kendall Marshall, un base de segundo año que nuestras dos webs de referencia colocan en el provisional número 21 para el año que viene, y que no podría ser más perfecto para juntar con otros jugadores de gran nivel, por su completa falta de egoísmo, Marshall es un base con mentalidad de pasar primero, segundo y después, y puede hacerse un sitio en la NBA en equipos que piensen en él como complemento de un base esquizofrénico y anotador. No le veo yo ahora mismo como mucho más que un reserva capaz de bajar las revoluciones de un partido y repartir la pelota en la NBA, pero con ese papel reducido de excelente asistente creo que se haría querer.
Los 3 jugadores que cierran la rotación de North Carolina probablemente no llegarían a la Liga hasta 2013: P.J.Hairston (Nº10 en DX para ese año) y Reggie Bullock (proyectado en primera ronda también), escoltas ambos, son los dos jugadores que junto a McAdoo salen desde el banquillo, y veremos más de ellos si Kendall Marshall se anima con la Liga el año que viene. Dexter Strickland es el otro junior del equipo, lo cual le viene bien para ser titular, pero su proyección es la más limitada del grupo. Con el hándicap de ser un combo guard, algo poco apetecible en el Draft, lo normal sería que agotara su eligibilidad, que jugara el año que viene completando el ciclo colegial, y entrar al Draft entonces como posible segunda ronda.
Terminamos ya analizando los dos jugadores que nos faltan para cerrar el quinteto de Kentucky y la lista de 13 futuribles NBA. Marquis Teague y Doron Lamb son el backcourt de KU, y para NBADraft están más cerca de serlo también en la NBA que para Draft Express. Mientras que la primera página los coloca 9 y 14 ahora mismo en sus previsiones, DX piensa que acabarán en torno al 19 y al 40… y yo visto lo visto, me inclino por lo segundo.
Quizá sea por todo el protagonismo que les roban Davis, Jones y Kidd-Gilchrist pero el perímetro es desde luego lo que menos impresiona de Kentucky. Marquis Teague, hermano de Jeff, el jugador de Atlanta, es un base atlético y agresivo, que tiene en la penetración su mejor arma, ya sea para tratar de anotar, o de doblar la bola a alguno de sus compañeros, pero yo ahora mismo lo veo fuera de control y desadaptado al ritmo NCAA. En la primera parte del partido ante a Kansas perdió la pelota en 5 ocasiones, y en todas por su mala interpretación de la situación. Ayer protegió bien el balón, pero le costó mucho finalizar cerca de la canasta, y falló un tiro libre en los últimos segundos que hubiera ahorrado angustia a su equipo. Su cuerpo y su capacidad atlética están ya preparadas para dar el salto a la NBA, su potencial es muy grande, pero lo veo como la mayor incógnita en cuanto a juego de todo el grupo, es muy difícil gestionar su estilo bien.
Si Davis o Henson podrían tener problemas por el peso o Jones, Barnes y Kidd-Gilchrist con la posición, Teague no tiene que preocuparse en ese aspecto, pero tiene que trabajar muchísimo en la toma de decisiones para ser un jugador decisivo.
Por su parte, Doron Lamb (ninguna relación con Jeremy, el corderito de UConn) será el clásico microondas en la Liga, y no tengo ninguna duda de que anotará, donde quiera que vaya (tal vez, incluso Europa). Ayer hizo sus 14 puntitos, con un 58.3% en TS% y ha empezado la temporada donde dejó la anterior: como uno de los anotadores más unidimensionales y eficientes del país. Con Lamb la situación está clara, y jugará igual sea donde sea: mirando al aro. Por eso, más te vale poner talento a su alrededor, porque no es tan bueno como para ser el epicentro del ataque, si se lo cree acabará coagulando la circulación… y si le puedes esconder un poco en defensa mejor. Si te puedes permitir esto, tienes un anotador seguro y eficaz.
Así que ya sabes, ahora ya no tienes excusa si te encuentras con un partido de North Carolina y Kentucky delante, échale un ojo a todos estos fenómenos. Y después del espectáculo que dieron ayer, no nos importaría nada que en marzo se volvieran a encontrar… aunque muchos de ellos pueden pasarse la carrera entera viéndose las caras.