Playoffs NBA 2013: Previa de la primera ronda en el Este

Miami Heat (1) – Milwaukee Bucks (8)

En condiciones normales, esta eliminatoria debería ser como una escena del crimen de CSI, de esas en las que apagan la luz y al mirar con la linternita encuentran de todo y un poco más. Miami y su MVP están haciendo una de las mejores temporadas de la Historia de esta competición, y Milwaukee es un equipo lleno de carencias que ha llegado a los Playoffs por no estar en la Conferencia equivocada.

Si miramos a sus últimas derrotas, para apretar a Miami se necesita defensa, rebote, mala leche y un anotador interior con cierto rango, cosas que a Milwaukee no le salen de dentro. El manual de la buena victoria inesperada, habla además de que al equipo inferior le interesa ralentizar el ritmo (en noticias relacionadas, los 5 últimos equipos que han ganado a Miami: New York, Indiana, Utah, Boston y Chicago juegan todos a una velocidad por debajo de la media) y los Bucks son los terceros más rápidos de la Liga tras el experimento de Houston y los siempre estimulados y estimulantes Nuggets.

Milwaukee ha sido uno de los pocos equipos que les han ganado, venciendo en uno de sus cuatro enfrentamientos, en diciembre, pero no creo que se puedan sacar muchas conclusiones de esa victoria que se fraguó en el último cuarto de un back-to-back para los Heat. Jennings ha jugado bien contra ellos en media esta temporada (23.8 puntos con 58.8 TS%), pero para superar a Miami se necesita mucho más.

Mirar al ataque de Miami en Synergy, seguramente haya provocado alguna crisis de angustia a algún entrenador rival. Son de los equipos más eficientes en casi cualquier faceta del juego, no aparentan ninguna debilidad. Son primeros posteando, en aclarados, en tiros tras pase, en jugadas con bloqueos directos finalizados por el bloqueador o cortando a canasta. Segundos a la contra. Sextos cuando es el bloqueado el que se encarga de tirar a canasta. Una bestialidad que además amenaza con poner una marcha extra en Playoffs.

La mínima esperanza que tiene Milwaukee es someter a Miami en los tableros, y requeriría liberar al novato John Henson junto a Larry Sanders. Podrían hacerlo, pero seguramente, por su bisoñez y poca compenetración, acabarían siendo vacilados como un niño pequeño ante un equipo que exige tanta precisión en las rotaciones y coordinación como Miami.

Al igual que hicieron durante la temporada, los Bucks son tan anárquicos y pueden juntar tanta munición en momentos puntuales, que de cuatro oportunidades, en algún partido pueden largarse por delante y no mirar atrás. Pero Miami es muy mal emparejamiento y peor rival para ellos. Y encima, los Bucks no van a utilizar siquiera su super-camiseta (semi) retro del ciervaco para animar los partidos.

New York Knicks (2) – Boston Celtics (7)

El que vive del triple, muere del triple. Los Knicks respiran tiros de tres, ergo… siguen siendo favoritos. New York va a ser uno de los casos más divertidos de seguir de los Playoffs precisamente por esto, porque su estrategia conlleva la mayor varianza de todos los equipos que se presentan. Esto les hace ser más susceptibles de lo normal tanto para lo malo, como para lo bueno. Lo que quiere decir que una sorpresa con la firma Knickerbocker debería extrañar menos, pero aún así, seguiría siendo un sobresalto mayúsculo, pese a las lesiones, y por mucho que se lo quisiera apuntar algún «yalodecíayo«.

Pero, ¿pueden hacer algo los Celtics para tratar de anular el bombardeo neoyorquino? Ya hemos comentado alguna vez, que la mejor forma de defender el triple, por lo general, es evitar concederlo y los Celtics este año han estado en tierra de nadie en ese aspecto, después de colocarse entre los mejores en años pasados, cuando su defensa funcionaba a alto rendimiento. Poco a poco han ido escalando posiciones, y ahora mismo tienen el 5º mejor índice defensivo de la temporada, pero no presentan la misma solidez del pasado reciente. Y defender a los Knicks no es lo mismo que a otras franquicias: contra New York, un equipo que estira la pista hasta el extremo y hace mover todo desde el pase, corres el riesgo de perseguir fantasmas. Avery Bradley, su excelso defensor exterior, es particularmente un halcón encima del hombre que lleva el balón, pero esa ventaja se pierde cuando el rival no está dispuesto a ponerlo en el suelo.

De todos modos, hay aspectos del emparejamiento con los Knicks bastante amables con Boston. Los Celtics, durante todo el año, han sido una de las peores defensas en contraataques (penúltimos en la Liga en puntos concedidos por posesión, según Synergy), pero los Knicks son el equipo que menos puntos anota de esta manera: sólo el 8.8% vienen de ahí. De hecho, no supone una debilidad muy grande en el Este, donde todos los equipos por encima de ellos, salvo Atlanta, están entre los 10 peores.

New York es mejor con dos bases en pista, y con esa configuración, los Celtics pueden permitirse más minutos de su mejor anotador exterior, Jason Terry. Y Green y Pierce pueden jugar juntos perfectamente contra este equipo, una pareja que en 1000 minutos en pista han hecho que el equipo sea 7.1 puntos por 100 posesiones mejores que el rival.

Uno de los motivos por los que Boston apostó dos veces por Jeff Green, es precisamente la necesidad de alguien que poder emparejarse con los dos jugadores por los que iba a pasar el futuro reciente en el Este: Melo y LeBron. Con la ridícula muestra que son 93 minutos en 4 partidos, a Carmelo le ha costado más de lo normal (0.86 puntos por tiro, frente al 1.12 que promedia esta temporada) anotar con Green delante, y no ha llegado a cerrar un partido redondo contra los Celtics. Quizá por la naturaleza competitiva del enfrentamiento, pero Anthony ha ido a la línea menos que de costumbre contra Boston, y si la tendencia se mantuviera en Playoffs, serían menos puntos fáciles para los Knicks.

Aún así, New York lleva todo el año demostrando ser capaz de anotar a un nivel sobresaliente en cualquier situación, y con una consistencia que Boston jamás ha alcanzado. Los Celtics nunca son un rival agradable, aunque suene a tópico, pero los Knicks llevan, simplemente, siendo demasiado buenos, demasiado tiempo.

Indiana Pacers (3) – Atlanta Hawks (6)

Los Pacers llegan a Playoffs con el título de la división Central, la mejor defensa de la Liga (en puntos por 100 posesiones) y un quinteto que juega de memoria: 1218 minutos juntos, segundo con más tiempo en pista tras el de OKC. Desde el All-Star han sido el segundo mejor quinteto con más de 150 minutos en el Este, superando a sus rivales por 12.8 puntos cada 100 posesiones tras… ¿Atlanta?

Los Hawks quizá sean peor equipo y hayan demostrado mucho menos este año que Indiana, pero hay indicaciones de que este enfrentamiento podría resultar más disputado de lo que parece. Todavía no está muy claro cómo de útiles son las estadísticas por quintetos, pero cuando juega Devin Harris, los cinco de Atlanta funcionan al mismo nivel que los de los Pacers. A pesar de esto, a Larry Drew le gusta utilizar también en el puesto de 2 a DeShawn Stevenson, especialmente por los emparejamientos defensivos*, ya que es peligroso enfrentarse a según qué equipos y su combinación de alas con Harris y Kyle Korver. En este caso, con Lance Stephenson como escolta nominal en los Pacers, es una apuesta menos arriesgada y seguramente veamos mucho a Devin.

*Prueba nº 428 de que las estadísticas de quintetos las carga el Diablo: los Hawks son mejores con Harris en defensa y con Stevenson en ataque, algo contraintuitivo que engaña a los ojos. Por otro lado, tiene una explicación, y es que Stevenson juega más contra equipos más aptos atacando. Por ejemplo, con Stevenson en el quinteto «titular» han jugado 26 minutos contra Miami, 34 contra New York y 17 contra Oklahoma City, y con Harris sólo 13 contra los Knicks, y nada contra Heat y Thunder. Diferencia 77-13 contra los mejores ataques de la Liga.

Pero no es sólo el hecho de que si Drew es valiente se puedan permitir más minutos de Harris por Stevenson: para mí, la pieza fundamental, el centro de operaciones del ataque de los Pacers, reside en David West, y si Josh Smith, en año de contrato, quiere demostrar que se encuentra en la élite defensiva, no va a tener mejor oportunidad de demostrarlo. Tiene la envergadura y la versatilidad para enfrentarse al juego de poste a poste al que te somete West, y si miramos los números de sus enfrentamientos directos, ha logrado mantener al jugador de los Pacers en sus promedios y nunca le ha permitido más de 24 puntos. Indiana es un equipo que tira mucho de posteos, y con un Hibbert que poco a poco se ha ido poniendo a tono tienen una ventaja teórica ante Horford, pero muchas veces el encargado de hacer el pase de entrada, como es tendencia en la Liga, es el otro grande desde el poste alto (aunque en los Pacers es George muchas veces el responsable), y si Smith es capaz de interrumpir la circulación, los Pacers no podrán abusar del recurso.

Más motivos para creer en Atlanta: una de sus debilidades, la poca profundidad de la plantilla, especialmente desde que perdieron a Louis Williams no es tanto problema ante un equipo que está igual o peor, y los Hawks son, quizá tras los Nuggets o Miami cuando activa el modo destrucción, el mejor equipo de la Liga robando y saliendo a la contra, frente a los Pacers que son el segundo que más balones pierde. En este aspecto creo que puede estar la clave de esta eliminatoria. Ante una defensa como la de Indiana, conseguir puntos fáciles es imprescindible, y Atlanta tiene las condiciones para aprovechar una de sus pocas debilidades y convertirlo en su mayor esperanza. Si los Hawks son capaces de sacar 20 o más puntos en pérdidas por partido de manera consistente, seguramente estemos coqueteando con la sorpresa.

Pero bueno, suficiente cariño para los Hawks. Quien haya llegado hasta aquí se estará preguntando por qué Indiana está por encima de Atlanta entonces, pero los Pacers son claros favoritos. Son el mejor equipo reboteando en la Liga enfrentándose al quinto por la cola, y están cabeza con cabeza junto a Chicago por ser el equipo que más y mejor defiende la línea de 3, una parte importante del ataque de Atlanta (los Hawks son el tercer equipo que más puntos consigue proporcionalmente desde el triple), que saca muy pocos tiros libres.

Los Playoffs conllevan una bajada en el ritmo de los partidos y una vuelta de tuerca a la defensa, y los Pacers, como uno de los equipos más lentos y aguerridos se van a encontrar como pez en el agua. Pero tampoco deberían despistarse mucho.

Brooklyn Nets (4) – Chicago Bulls (5)

No hemos querido hacer mucha referencia a las lesiones hasta ahora por lo poco que se sabe a estas alturas, en la que todo jugador con la más mínima duda ha quedado fuera. Pero en el caso de Chicago parece imposible hacer un análisis sin ponerlas en contexto. No ya la de Rose, con el que a falta del más mínimo rumor que insinúe su participación, no contamos, sino la de Noah, que desde el 21 de marzo ha jugado 3 partidos, o la de Gibson, cuya presencia ha sido testimonial en abril.

Con una plantilla ridículamente corta por culpa del nuevo convenio colectivo (que de cara a los mismos Playoffs no es tanto problema, pero sí en partidos anteriores), un entrenador que exprime a sus jugadores como Kobe Bryant a sí mismo, y ese aroma de año sabático que lleva impregnando toda la temporada, es muy difícil saber en qué estado se van a presentar los Bulls a Playoffs.

El quinteto que se esperaba como habitual sólo ha jugado 25 partidos junto, no coincidía desde febrero, pero su registro juntos es de 17-8, nivel de 2º del Este. Dejando el escolta como comodín, cuando los otros cuatro han coincidido, la muestra crece algo y el nivel se mantiene, 24-14.

Los mejores Bulls son seguramente superiores a los mejores Nets y esta temporada les han ganado 3 veces. Pero el lado favorable de los Nets lo llevamos viendo en febrero, marzo y abril, y el de los Bulls ahora mismo es un recuerdo.

Intentemos sacar algo en claro. El buen final de temporada de Brooklyn ha tenido varios padres. El más indudable, el jugador en el que se pensó para liderar a la franquicia: Deron Williams. En su mejor estado de forma desde que llegó a la costa Este, sus números de antes y después del All-Star parecen de dos jugadores distintos. 6.7 puntos más por partido, su porcentaje de tiro (verdadero) ha subido del 54 al 62%, y ha aumentado las asistencias, todo esto reduciendo el número de pérdidas. D-Will llega a los Playoffs en forma y aunque no ha coincidido mucho frente a frente con Hinrich (sólo 9 veces, 2 de ellas este temporada) y ahora está Thibodeau maquinando detrás, promedia 20 puntos con un 50% de tiros de campo frente a él. Y ha realizado buenos partidos contra Boston en su día, o Chicago en temporadas anteriores.

Otra parte importante de la mejoría es que los Nets se han convertido en el segundo mejor equipo reboteando desde el All-Star, coincidiendo con que Reggie Evans juega 5 minutos más por partido. Williams, Johnson y Lopez son un par de puntos por 100 posesiones mejor en ataque sin él, pero los Nets pasan de coger el 71.2% de los rebotes en defensa, al 76.4%. Frente a los Bulls, 5º mejor equipo reboteando en ataque, después de ser los primeros el año pasado, el pequeño sacrificio será necesario, aunque pierdan la opción de dar trabajo a Boozer.

Los Bulls son, como ya comentamos antes hablando de los Pacers, uno de los equipos que mejor se defiende de los triples y los Nets tiran bastante, pero también saben ganar sin ellos: en Indiana lo hicieron metiendo sólo 4, y en su única victoria frente a los Bulls 15 puntos nada más llegaron más allá de la línea de tres. Chicago es un equipo con una gran disciplina y rara vez se deja despistar en bloqueos indirectos, es muy difícil pillarles desprevenidos, pero de eso sí que se tienen que preocupar menos en Brooklyn, un grupo altamente individualista que con Carlesimo ha dejado aún más de lado este tipo de acciones sin balón.

Si les modulan el derecho al triple, los Nets van a necesitar encontrar otras maneras de anotar con regularidad y Joe Johnson, que ya sufrió a los Bulls en Playoffs hace un par de años, puede ser la clave. En los seis partidos que jugó en 2011 con los Hawks, en los dos que él pasó de 20 puntos y metió más de un triple, ganaron, en los otros cuatro, perdieron. Johnson no se ha creado un nombre en Playoffs, más bien, al contrario, es el momento en el que más gente aprovecha para recordar cuanto cobra, pero nunca es tarde para que tenga un buen par de noches, y entre él y Lopez, que aparece por primera vez en unos Playoffs, y también tiene que lidiar en el plano individual con un defensor de élite, se calibrarán las opciones de los Nets.

Aunque a alguien le engañen los puntos en contra por partido, que hacen parecer a los Nets una de las 5 mejores defensas, en realidad están en la segunda mitad, por debajo de la media. Por lo que es un alivio para ellos que el ataque de los Bulls, lo mires como lo mires, esté en el tercio de cola. Y podría ser peor si a Nate Robinson, con la colaboración de Jimmy Butler no les hubiera dado por hacer un puente y arrancar el Dos Caballos.

Son el tercer equipo que menos produce desde el triple (su quinteto titular tira pocos y mete el 34%), no salen a la contra y son la antítesis de Miami: por tipo de jugada sólo aparecen en el Top 10 de la Liga en canastas tras rebote ofensivo, una situación muy particular, y en la que sólo son octavos. Brooklyn son uno de los mejores equipos de la Liga evitando conceder faltas de tiro, por lo que lo tendrán complicado intentándolo por ahí. Si de repente apareciera un base joven y talentoso capaz de plantarse en el aro rival cuando le apetece… Chicago tiene un registro de 18-2 esta temporada cuando mete 100 puntos o más y ha perdido las 14 veces que no ha llegado a 83 puntos (su única victoria metiendo 83, por cierto, fue ante Brooklyn). Si anotan, ganan, porque su defensa es casi una constante. Así que probablemente, el ganador de la serie va a ser el menos malo en el lado de la canasta en la que ataque Chicago.

En definitiva es la eliminatoria más igualada y más incierta a mayores. Sumado a que son dos de los equipos con el ritmo más lento de la Liga, esta eliminatoria podría ser la menos interesante para el espectador neutral durante los primeros 46 minutos… y la más los dos últimos de cada partido.

¡Esto es todo, amigos!™ Volvemos pronto con el Oeste.

(Las estadísticas de este artículo han sido sacadas de la página web de la NBA, Basketball-Reference, mySynergy y nba wowy!. Ningún animal ha sido dañado durante el rodaje, aunque alguna parte de alguno puede haber sido consumida como aperitivo durante su realización)

Liberad a Curry

Quizá sea por lo poco que pudimos verle el año pasado, pero sin duda alguna, el jugador del que más he disfrutado este año y que más me apetece ver día a día es Stephen Curry. El base de los Warriors se ha ganado el título de mejor tirador de la Liga, siendo segundo en porcentaje tras Calderón, metiendo el 45.5% de los lanzamientos de 3, a la vez que lidera la Liga en intentos con 7.4 por partido.

Pese a ser un excelente anotador creándose su propio tiro, la llegada de Jack, y la mayor imaginación de Mark Jackson con todos sus efectivos sanos, le han liberado de conducir el balón con una mayor frecuencia. Hoy vamos a hacer un repaso de algunas de las jugadas que los Warriors ejecutan para crear una opción de tiro tras pase para Curry.

Empezamos por una bastante habitual, la conocida como floppy. No es exclusiva de los Warriors, ya que muchos equipos la utilizan, pero con un tirador tan excelso como Curry, y con lo bien que corre entre los bloqueos con su cuerpo menudo, es uno de los equipos en los que más bonito resulta verla. Además, la versatilidad que tiene este equipo, con Thompson pudiendo hacer lo mismo que él, y con David Lee como una amenaza de tiro lejano o pase que los equipos no quieren abandonar, la convierte en un set muy difícil de defender.

El concepto inicial de la floppy es sencillo. Consiste en situar al jugador que va a recibir el balón bajo el aro (o hacerle llegar hasta ahí en carrera desde una de las alas), y a los otros tres, dos en un lado de forma escalonada y uno en otro, en el poste bajo pendientes de bloquear para él.

El jugador puede elegir cual de las pantallas va a utilizar (si viene de un lateral, lo habitual es que incluso acabe pasando por todas), o incluso amagar con irse hacia una y salir por el otro lado. Este es el aspecto de la floppy en la cancha, con Curry en carrera en la zona cercana al aro, viniendo de un bloqueo de Ezeli al lado derecho y dirigiéndose hacia Thompson y Landry que están en el izquierdo.

Si sale bien, como es este caso, en el que Batum no abandona a Thompson, Landry es capaz de hacer contacto y librar a Curry de Matthews, y Hickson no llega a tiempo en el cambio, recibirá la pelota en un ala o en la esquina, habiéndose quitado de encima a su defensor.

Lo que hace peligrosos a los Warriors, además de las acciones secundarias o modificaciones de este esquema básico es que lo utilizan «al vuelo»: con Curry rara vez se ve la jugada tan clara como en la pizarra, porque empieza a correr y utilizar la formación antes siquiera de que esté puesta al completo, y es un genio cambiando de dirección y engañando a los defensores. En el siguiente vídeo hemos juntado varias jugadas para que veáis como Curry va aprovechando los bloqueos a ambos lados según van apareciendo, sus giros inesperados para los impotentes rivales y los movimientos de duda que tanto ayudan a confundir:

Otra herramienta para desviar la atención es el cambio de jugada. Los Warriors utilizan alguna vez la floppy, tras amagar con realizar otro tipo de acción previa. En el siguiente ejemplo, Curry sube el balón y parece que vamos a tener un bloqueo en el ala derecha de Bogut, con Klay Thompson corriendo hacia la esquina.

Pero en realidad, es Thompson el que rodea por detrás a Bogut para irse a lo alto de la bombilla, y Curry, tras pasársela, esprintará de lado a lado, pasando bajo el aro, en lo que se va a convertir en una floppy.

Fijaos en la siguiente imagen como Bogut ha pasado del amago de bloqueo lateral a venir a hacerle uno indirecto a Curry mucho más abajo y que Jarrett Jack, que estaba en la esquina izquierda, la ha abandonado para hacer el bloqueo escalonado junto a Lee. Floppy de manual.

Como veis a continuación en la jugada en vídeo, no prospera porque Lin hace un muy buen esfuerzo de seguir a Curry (con la ayuda de Bogut y Jack, que no llegan a hacer contacto con el base) y el pase de Klay se queda corto, pero es un ejemplo de como los Warriors cambian la cara de una jugada inicial en la que Curry llevaba el balón, a otra en la que buscan liberarlo.

La siguiente jugada no acaba de ser una floppy, pero se parece, y es una de esas que empieza con Curry en el balón y acaba de vuelta en él. Al subir la pelota se la pasa a Lee en lo que parece que va a ser una jugada Cuernos (los dos pívots en el poste alto y los aleros abiertos en las esquinas)…

…pero Klay Thompson llega desde la esquina y Bogut se acerca al poste bajo, dándole la opción a Curry de jugar con esos dos bloqueos (a la vez que Thompson corta hacia canasta y puede pillar despistada a la defensa)

Cousins tiene que dejar a Bogut para evitar el pase fácil a Klay, Tyreke Evans aún no sabe a quién defendía, y Curry utiliza al propio Evans contra su compañero primero, y a Bogut después, para perder de vista a Thomas.

Dejando la floppy, otra jugada curiosa que los Warriors empezaron a utilizar, pero a la que por desgracia no han regresado recientemente es el pick’n’pop con las posiciones invertidas: Lee como bloqueado y el pequeño, en este caso Curry, como bloqueador. Mi impresión es que la jugada está diseñada especialmente para despistar al base rival, no acostumbrado a defender de ese lado el bloqueo directo, que de dar la opción a Lee, ya que Steph hace más el amago de bloquear para irse rápidamente hacia la linea de tres, que una verdadera pantalla. El caso es, que como podemos ver en las dos jugadas del siguiente vídeo, funciona, y Curry logra crear separación. En el segundo, un poco menos porque Ayon está listo para agarrarle con el brazo, pero Nelson pica completamente y hace el cambio:

Y nos dejamos mi favorita para el final: la Gator, o como la llaman en el vídeo que he encontrado en YouTube, la Puertas de Ascensor. Con la jugada Cuernos montada, y Curry en una esquina, el base que llevaba el balón, se lo da a uno de los pívots y viene a poner lo que parece ser un inocente bloqueo indirecto a Curry a un lado de la pista.

Steph hace un giro hacia el medio de la pintura y el balón vuelve al base en el ala, a veces con el amago de uno dos los hombres altos que están en la línea del tiro libre de venir a hacer un bloqueo lateral.

Finalmente, Curry, que estaba en medio de la pintura, vuelve a cortar 90º grados hacia la parte alta de la bombilla, colándose entre los dos pívots que están a la espera para bloquear a quien le siga, como si fueran, precisamente, unas puertas de ascensor.

El siguiente vídeo es un recopilatorio de las muchas veces que han utilizado la jugada los Warriors, en el que se puede ver que pese a la regularidad con la que la usan, los equipos todavía no parecen preparados para ella.

Me falta por hablar de las llamadas por HoopChalk.com jugadas Crazy 8 en las que tanto Curry como Thompson, cada uno desde un lado, giran entre los bloqueos para cambiar de lado, haciendo con su recorrido lo que parece un 8 en la pista

Pero como ellos lo van a explicar mejor (aunque en inglés), podéis entrar en su página para verlo.

En definitiva, Golden State está haciendo un grandísimo trabajo para darle las mejores opciones de éxito a Stephen Curry. La versatilidad de la plantilla y la imaginación de su entrenador, unidas a la capacidad de improvisación y precisión tiradora del joven, convierten a los Warriors en uno de los equipos más divertidos de la Liga si nos fijamos en el movimiento sin balón. Cuando volváis a verlos, os recomiendo no perder la vista de Curry, ni siquiera cuando no la lleve él. Es el mismo espectáculo.

Brand Madness

Ya sabemos cómo son las cosas en Estados Unidos, y el March Madness no sólo lo ganan los jugadores: la marca de ropa del equipo del campeón se embolsará virtualmente el equivalente a 11.2 millones de dólares de publicidad según adidas y Forbes. Las cifras son lo suficientemente mareantes para analizar también la Brand Madness, la locura que se ingresa por la publicidad este marzo.

Los 68 equipos del torneo se dividen en 3+2 marcas. adidas tiene 13 equipos, Under Armour 3 y Nike se lleva los 52 restantes con algo de truco: 4 de ellos están asociados a ellos a través de Jordan, y otros 4, calzan Nike, pero visten Russell, así que los vamos a separar en esas 3 compañías.

Por los números de Forbes, hay un pastel de 152 millones a repartir, y ya veremos a final del torneo como se reparten las proporciones. Es curioso destacar, que, a priori, aunque adidas sólo ha llegado con 13 equipos, 3 de ellos son primeros cabezas de serie (Nike sólo tiene 1, Gonzaga) y que de los 4 equipos de Russell, por ejemplo, 3 son cabezas de serie número 16, y candidatos claros a irse fuera a la primera oportunidad.

¿Y cómo va el bracket después de la primera ronda? (Segunda oficialmente, pero… vamos… los 4 primeros partidos deberían ser la -1). Pues así:

Este sería el cuadro por marcas de ropa que visten a cada equipo, y hemos resaltado en rojo los upsets (derrotas del equipo favorito ante el teóricamente inferior) en los que el equipo de una marca ganaba a otra diferente. En el torneo real hubo ayer 10 partidos de este tipo, pero sólo 7 afectaron a las compañías: en 3 de ellos se enfrentaban dos equipos de Nike entre ellos (Harvard-New Mexico, Oregon-Oklahoma State, Wichita State-Pittsburgh)

A adidas es a la que peor le ha sentado esta jornada: de sus 13 equipos sólo quedan en liza 4, aunque al menos 3 de ellos son los favoritos, y ha visto como hasta 4 de sus universidades sufrían un upset. Por otra parte, Under Armour, que llegaba con 3 equipos que no eran favoritos, ha visto como 2 de ellos avanzaban: LaSalle ganando a Kansas State y Temple a North Carolina State.

Tomando como referencia las cifras recurrentes en este artículo, las derrotas de Wisconsin, UCLA, Notre Dame, y NC State, que por su ránking deberían haber pasado a la siguiente ronda, costarán 7.5 millones de dólares a adidas, y supondrán 3.75 millones de beneficio inesperado a Under Armour.

Jordan por su parte, recibe una de cal y otra de arena. La victoria de Cal ante UNLV supone 1.88 millones de beneficio adicional teórico, pero la derrota más importante de lo que llevamos de Torneo, la del segundo cabeza de serie, Georgetown, a manos de Florida Gulf Coast University conlleva la pérdida de 4.5 millones de dólares: la diferencia entre los 749.000 que generan los equipos que caen en la ronda de 64, y los 5.2 millones que hubieran supuesto una idílica llegada a los Elite 8.

En el siguiente cuadro podemos ver el porcentaje de equipos, de ganancias esperadas antes de que comenzara el Torneo, y las esperadas tras estas dos primera ronda.

Número de equipos% de equiposGanancia esperada% de ganancia esperadaGanancia esperada tras 2ª ronda% de gan. esp. tras 2ª rondaDiferencia tras 2ª ronda
Nike4464,789.880.00059,195.684.75062,95.804.750
adidas1319,143.067.50028,335.764.75023,5-7.302.750
Jordan45,912.358.5008,19.737.0006,4-2.621.500
Under Armour34,42.059.7501,45.992.0003,93.932.250
Russell45,94.681.2503,14.868.5003,2187.250

Como podemos ver, adidas y Jordan, gracias a tener pocos pero potentes equipos, tenían una expectativa de generar valor por encima del porcentaje de universidades que representaban, y la siguen teniendo, pese a perder momentáneamente 10 de los 55 millones que sugería el cuadro que se podían embolsar.

Nike, que tiene 22 de los 32 equipos en la siguiente ronda (el 68.8%, un mejor porcentaje que al comienzo del torneo) y ha clasificado a dos más de lo esperado, tiene saldo positivo pese a que un #4 como Kansas State, y un #5 como UNLV, representando al Swoosh, hayan dicho adiós.

De nuevo, estas cifras parten de una estimación de adidas (cada empresa puede explotar o valorar la exposición publicitaria de forma diferente), y tienen un carácter general: la caída de universidades más populares seguramente tenga un mayor coste que en el de otras más pequeñas, aunque la ronda en la que sean eliminadas sea la misma, y la publicidad que consigue un #15 ganando al #2, o un final apretado entre dos equipos, no es la misma que un #7 imponiéndose fácilmente a un #10, por ejemplo, pero nos parecía un ejercicio interesante, y esperamos que a vosotros también.

San Antonio siempre estará allí

Lo mejor que le pudo pasar a San Antonio en 2010, fue caer derrotados con estrépito en segunda ronda de Playoffs ante unos Suns que no eran precisamente los más fieros de la era Nash y les clavaron un 0-4. El equipo venía bajando el número de partidos ganados año a año (de los 63 en 2006, a los 54 en ese verano, perdiendo un poco cada temporada) y lo más fácil era pensar que a la dinastía sólo le faltaba ya un epílogo.

Pero fue en esa serie en la que Popovich se dio cuenta de que si no podía parar ese estilo de bloqueo directo alto con tiradores repartidos alrededor, tendría que unirse a ellos. El año siguiente, los Spurs, que tenían todos los mimbres, empiezan a jugar de esta manera y pasan a tener el mejor récord del Oeste, pero en Playoffs son eliminados por unos Grizzlies que venían lanzados desde que perdieron por lesión a Rudy Gay.

El año pasado, más de lo mismo, los Spurs siguen siendo ese equipo entretenido que mejor ha versionado el 7 seconds or less, otra vez son los mejores en el Oeste, cierran la temporada con 21 de 23 partidos ganados, y las dos primeras rondas de Playoffs con 4-0, y se ponen por delante 2-0 ante Oklahoma City. En ese momento, con Miami sufriendo en Boston, y la máquina de destrucción que se activa cuando LeBron pasa a jugar de 4 todavía arrancando, los Spurs tenían que ser el maxmísimo favorito para el anillo.

Pero llegó, sobre todo, Harden, y los Spurs volvieron a reeditar 2010 y probar de su propia medicina: encontraron alguien que hacía aquello que no podían parar mejor aún que ellos.

Este año es difícil imaginar a un equipo más favorito que Miami, pero me da la impresión que a San Antonio no se le concede ninguna opción en muchos círculos, cuando quizá deberían ser los segundos en la línea de sucesión. El Oeste este año va a ser mucho más complicado, con Clippers, Nuggets y Grizzlies con parciales recientes de victorias propios de los Bulls de los 90, y con un gigante dormido que se está espabilando a ratos en Lakerslandia.

Pero el equipo a batir será seguramente Oklahoma City, y la baja de Harden, aunque superada en general, va a ser sensible contra San Antonio. El año pasado, según Synergy, el 18.1% de las jugadas de OKC fueron un bloqueo directo acabado por el bloqueado, y con 0.89 puntos por jugada, lideraban la Liga, sobre todo por el ahora jugador de Houston, que metía 1.04, frente a los 0.91 de Durant y los 0.85 de Westbrook. Ahora son undécimos en la Liga, con sólo 0.8 puntos por jugada, y la utilizan menos: sólo en el 13.6% de las acciones.

OKC son aún mejores que en ataque el año pasado en general (1 punto mejor por 100 posesiones respecto a la media, comparado con la pasada temporada) pero lo están haciendo peor en aquel aspecto del juego en el que San Antonio es más vulnerable. A falta de un partido por jugar entre ellos el 4 de abril, San Antonio les está ganando este año 2-1 (el de casa gana siempre), y la última victoria ha sido sin Parker, y en los dos primeros partidos, estuvieron sin Ginóbili.

Lo de Miami es otra historia, pero también se puede argumentar que en San Antonio están más o menos preparados para hacerles trabajar. Este año, en el famoso partido en el que Popovich decidió dar descanso a todo el mundo, los Heat ganaron por poco, y será interesante ver qué sucede en San Antonio el día 31 de este mes: los Heat podrían estar ante la oportunidad de conseguir su trigésima victoria consecutiva.

Sé que resulta irrisorio pensar en que un equipo que sufre tanto ante acciones que comienzan en bloqueo directo podría parar a Miami, pero a diferencia de OKC o Phoenix en el pasado, Miami lo utiliza principalmente para crear acciones secundarias, y en eso los Spurs sí son aplicados defendiendo.

Los Heat son el equipo rey en triples laterales y San Antonio son de esos que conocen el secreto: llevan años estando entre los mejores permitiendo pocos intentos desde ahí. En una serie entre ellos, las esquinas en el ataque de Miami se convertirían en Australia en el Risk: estaríamos ante una apasionante batalla estratégica.

Sería interesante también ver el trabajo que Kawhi Leonard, con un año más de experiencia, puede hacer en LeBron. Requeriría una sincronización terrible, porque Miami es el equipo que más daño hace en medio segundo, pero si San Antonio lograra rotar de alguna manera, emparejando a James con Leonard cada vez que esté por el exterior, pero consiguiendo cambiarlo por uno de los hombres altos cuando tratara de postear su más pequeña constitución, tendrían, en teoría, una de las mejores defensas con las que enfrentarse a un ser omnipotente.

En la otra dirección, el ataque de movimiento perpetuo de San Antonio se enfrentaría a la rotación infinita de Miami, en un espectáculo en el que más de una vez habrá que contar si sólo hay 10 jugadores en la cancha. Y San Antonio puede atacar la duda siempre presente con Miami: son un equipo del montón defendiendo a jugadores que postean, y los Spurs son el segundo equipo más eficiente de la Liga haciéndolo, sólo después, de ummm… Miami.

Pero al mismo tiempo que reivindicamos la brillantez a lo largo de la temporada de este equipo y sus opciones de ganarlo todo, tenemos presente que podrían irse también a las primeras de cambio. Imagino a Popovich algo nervioso al pensar en reencontrarse con Harden y los Rockets en primera ronda, y no me extrañaría verles en jugando al gato y al ratón al final de temporada para elegir emparejamientos, aunque esta temporada les hayan ganado las 3 veces que se han enfrentado.

En definitiva: pese a su regularidad, tras unos años de fracaso en Playoffs parece existir el sentimiento de que los Spurs, pese haber estado allí, y haberlo ganado todo (aunque haya pasado ya tiempo), no están preparados para las eliminatorias por el título, pero yo tengo la impresión de que se trata más de un problema de emparejamientos y coincidencias que de algo persistente. Si Tony Parker llega bien tras la lesión, yo no pienso olvidar a San Antonio.

Rebajas de última hora

El pasado 21 de febrero era la fecha límite para hacer traspasos en la NBA, y a los equipos ya lo único que les queda es fichar jugadores libres o, para poder ser inscritos en Playoffs, cortados hasta hoy. De momento hemos visto cinco movimientos, los Knicks fichando a Kenyon Martin, Thunder haciendo lo propio con Derek Fisher (por segundo año consecutivo), Houston trayendo desde la D-League a Tim Ohlbrecht y los Boston Celtics intentando encontrar minutos de calidad con Shavlik Randolph y DJ White. Pero, ¿cómo de útiles son estas rebajas de última hora? Echemos la vista a la pasada década con la ayuda de los datos de Basketball-Reference.com.

En las últimas 10 temporadas, 124 jugadores han firmado un contrato con un equipo que acabó jugando Playoffs, pasada ya la fecha límite de traspasos. De estos 124 jugadores, sólo 102 continuaban en plantilla cuando los Playoffs empezaron y sólo 66, poco más de la mitad, jugaron algún minuto en la post-temporada. No incluimos en esta lista jugadores que fueron traspasados por sus equipos, cortados en destino, seguramente bajo acuerdo mutuo, y que regresaron, como Ilgauskas en 2010, Barry en 2008, Payton en 2005 o Hunter en 2004.

Si reducimos la lista a qué jugadores fueron importantes, que lo vamos a definir como aquellos que jugaron más de 10 minutos por partido al menos el 50% de los partidos de su equipo o estuvieron entre los 8 jugadores de la plantilla con más minutos, se nos queda en tan sólo 24 jugadores:

En la siguiente tabla os adjuntamos la identidad de esos jugadores, con los minutos que jugaron, el puesto que ocupaban en la rotación, y como acabó la temporada para su equipo. Como podréis ver, 3 de ellos formaron parte de 2 equipos campeones (Turiaf el pasado año en Miami y Cassell y PJ Brown en Boston) y algunos llegaron a estar entre los 5 jugadores con más minutos del equipo (Diaw la pasada temporada en San Antonio, Tim Thomas en Phoenix en 2006, único en jugar más de 30 minutos por partido, y Dale Davis el año anterior en Indiana)

AñoEquipoJugadorPJPJ (Equipo)MinutosPERPuesto rotaciónPosición equipo
2012MIARonny Turiaf12231218.411Ganadores NBA
2012OKCDerek Fisher202044610.46Finales
2012SASBoris Diaw141434614.55Final Conferencia
2012BOSRyan Hollins172017069Final Conferencia
2011MIAMike Bibby20214153.66Finales
2011NYKJared Jeffries448516.861ª ronda
2010CHALarry Hughes445814.181ª ronda
2009CLEJoe Smith131421814.16Final Conferencia
2009BOSStephon Marbury14141664.682ª ronda
2009SASDrew Gooden45717.7101ª ronda
2008BOSPJ Brown25263418.27Ganadores NBA
2008BOSSam Cassell21262646.29Ganadores NBA
2008DETTheo Ratliff12171318.58Final Conferencia
2008PHOGordan Giricek55804.671ª ronda
2006PHOTim Thomas202063616.75Final Conferencia
2006DETTony Delk161813811.48Final Conferencia
2005MIAAlonzo Mourning151525417.67Final Conferencia
2005INDDale Davis13133111252ª ronda
2005DENWesley Person45548.391ª ronda
2004NYKVin Baker445719.571ª ronda
2004MILBrevin Knight5510114.371ª ronda
2003PHITyrone Hill10121417.772ª ronda
2003INDTim Hardaway4647981ª ronda
2003ORLChris Whitney771116.771ª ronda

Hasta 2007 no era muy habitual ver a equipos haciendo este tipo de contrataciones, pero en 2008, con nombres como los ya mencionados Cassell y Brown, o Ratliff, Giricek, Newble, Lue y Woods, muchos acudieron a este mercado secundario, y seguramente, el éxito de los Celtics hizo que se mantuviera la demanda los años siguientes como se puede ver en el siguiente gráfico:

Si lo vemos por equipos, los Celtics son los segundos que más han fichado tras la fecha límite: además de las dos de este año, 13 contrataciones, 12 de ellas de 2008 en adelante. Pese a que les funcionó el año que ganaron el título, y Marbury y Moore le dieron profundidad (y Stephon fue clave en un igualado partido en Orlando) en 2009, no han vuelto a tener mucho éxito. Finley jugó poco y mal en 2010 y de las 3 contrataciones de 2011, Murphy, Pavlovic y Arroyo (que serían cuatro si incluimos al cortado antes de tiempo Chris Johnson), sólo juntan 3 minutos en pista en la post-temporada de verde.

El rey sin duda alguna, como podéis ver en el siguiente gráfico, son los Spurs. Un total de 18 fichajes una vez pasado el límite, aunque sólo 6 jugaron con el equipo en Playoffs, y 7 no pasaron de un contrato de 10 días. Sólo Diaw el año pasado y Glenn Robinson como décimo hombre en el equipo que ganó el campeonato en 2005, fueron determinantes para el equipo, pero los Spurs son los que mejor han utilizado este periodo en el que otros piensan en jugadores desechables para construir el futuro de la plantilla: Diaw renovó este verano y Danny Green y Patrick Mills, aunque no fueron de mucho uso en las eliminatorias por el título, fueron adquiridos en este momento. Este año los Spurs ya tienen las 15 fichas completas, por lo que no se espera una incorporación sorpresa (el fichaje de Aron Baynes es reciente), pero si la hicieran, es prácticamente el único equipo que no lo haría pensando sólo a corto plazo.

Denver, Chicago, Dallas o Houston han hecho bastantes fichajes, pero en general sólo han sido para cubrirse las espaldas y completar plantilla: ninguno de ellos ha tenido un jugador que acabara entre los 8 con más minutos de la plantilla en Playoffs. Miami por su parte, ha utilizado mucho a algunos de los que llegaron en este periodo. Ya hablamos de Turiaf el año pasado en el equipo campeón, pero también están Bibby, con una actuación inolvidablemente horrenda en el equipo que llegó a las Finales en 2011, y Alonzo Mourning, que volvió al equipo en 2005 para ocupar el puesto de pívot suplente.

En conclusión, aunque el pasado reciente nos demuestra que la mitad de los jugadores que se firmen en estos días no llegarán ni siquiera a tener un minuto en Playoffs, y muy pocos tienen una contribución más allá de lo marginal, 2-4 jugadores probablemente tendrán un papel importante en equipos luchando por el título. Al empezar a recopilar, no recordaba muchos de estos casos y pensaba que el impacto sería bastante menor, pero estas rebajas de última hora han cambiado más de una carrera por el título.

A continuación os dejamos una tabla con el resto de jugadores que fueron firmados tras la fecha límite de traspasos y que no incluimos como «importantes«. Un 0 en partidos jugados, indica que el jugador formaba parte de la plantilla, pero no tuvo minutos con el equipo. Si esa celda esta vacía, el jugador fue cortado antes de que llegaran los Playoffs.

AñoEquipoJugadorPJPJ (Equipo)MinutosPuesto rotaciónPosición equipo
2012SASPatrick Mills8143112 Final Conferencia
2012BOSSean Williams220614 Final Conferencia
2012PHIXavier Silas2134102ª ronda
2012MEMGilbert Arenas6723101ª ronda
2012UTABlake Ahearn348111ª ronda
2012DALKelenna Azubuike145121ª ronda
2011DALCorey Brewer6212312Ganadores NBA
2011CHIRasual Butler316712Final Conferencia
2011MEMLeon Powe41314112ª ronda
2011BOSTroy Murphy193122ª ronda
2011LALTrey Johnson31012102ª ronda
2011PORChris Johnson461991ª ronda
2011POREarl Barron160111ª ronda
2011SASDanny Green467111ª ronda
2011NOHPatrick Ewing262121ª ronda
2010BOSMichael Finley182410810Finales
2010PHODwayne Jones2161013Final Conferencia
2010SASGarrett Temple61015122ª ronda
2010UTAOthyus Jeffers61010122ª ronda
2010PORTravis Diener267131ª ronda
2009DENJason Hart9161912Final Conferencia
2009BOSMikki Moore10146692ª ronda
2009HOUJames White51312132ª ronda
2009CHILinton Johnson3710101ª ronda
2008LALIra Newble121114Finales
2008CLEBilly Thomas3138132ª ronda
2008DALTyronn Lue252141ª ronda
2008HOUMike Harris369121ª ronda
2008HOULoren Woods161131ª ronda
2007DENAnthony Carter151491ª ronda
2007TORLuke Jackson3611111ª ronda
2006NJNJohn Thomas8115692ª ronda
2006CHILuke Schenscher3617111ª ronda
2006LALJim Jackson3721101ª ronda
2006WASBilly Thomas361491ª ronda
2005SASGlenn Robinson132311310Ganadores NBA
2005DETElden Campbell1025579Finales
2005CHILawrence Funderburke5628111ª ronda
2004SACRodney Buford5123292ª ronda
2004DENMichael Doleac554991ª ronda
2004NOHMaurice Carter172121ª ronda
2003BOSBimbo Coles3109112ª ronda
2012INDKyrylo Fesenko0
2012NYKDan Gadzuric0
2012MEMLester Hudson0
2012SASDerrick Byars0
2011NYKDerrick Brown 0
2011BOSSasha Pavlovic0
2011BOSCarlos Arroyo0
2011OKCRobert Vaden0
2011CHIJohn Lucas0
2011CHIJannero Pargo0
2011SASDa'Sean Butler0
2010MIAKenny Hasbrouck0
2010BOSOliver Lafayette0
2010MIAShavlik Randolph0
2010MILDarnell Jackson0
2010CHIRob Kurz0
2010DENCoby Karl0
2010DENBrian Butch0
2009CHIDeMarcus Nelson0
2009MIALuther Head 0
2009CLEJawad Williams0
2009SASMarcus Williams0
2008CLELance Allred0
2008DALJamaal Magloire0
2008DENBobby Jones0
2008PHOLinton Johnson0
2008SASDerMarr Johnson0
2007DALKevin Willis0
2007DENVon Wafer0
2007WASMike Hall0
2006DENHoward Eisley0
2006CHIRandy Livingston0
2005WASDamone Brown0
2005HOUTorraye Braggs0
2004SASMatt Carroll0
2003NJNDonny Marshall0
2012SASJustin Dentmon
2011SASOthyus Jeffers
2011PORJarron Collins
2011PHIAntonio Daniels
2011BOSChris Johnson
2010OKCMustafa Shakur
2010OKCAntonio Anderson
2010SASAlonzo Gee
2010MIAAlade Aminu
2010SASCedric Jackson
2010DALVon Wafer
2009SASPops Mensah-Bonsu
2008HOUJustin Williams
2008CLEKaniel Dickens
2008SASBobby Jones
2008HOUBobby Jones
2008TORLinton Johnson
2006PHOAndre Barrett
2005SASDion Glover
2004HOUCharles Oakley
2004NJNAnthony Goldwire
2004MILAnthony Goldwire

Entendiendo el concurso de triples

Este año la NBA no nos ha invitado al All-Star, así que nada, un medio menos que hable de baloncesto a cambio de llevar a Tele Biblia, al Canal Videojuegos o darle una acreditación a alguien que a lo mejor va, a lo mejor no, pero aprovecharemos lo que aprendimos el año pasado en Orlando para divertirnos desde el sofá este.

Hoy vamos a tratar de elegir un favorito para el Concurso de Triples de Foot Locker, que pese a ese nuevo matiz de dividir de enfrentar a las Conferencias, tendrá la misma mecánica que en el pasado reciente.

  • Experiencia

En las últimas 10 ediciones, desde que se pasó de tener 8 a 6 jugadores, 5 ganadores lo hicieron en su primera participación, y otros 5 fueron repetidos, con un novato ganando 3 de los últimos 4 años. Ryan Anderson, que acudió el año pasado, y Stephen Curry, que lo hizo en 2010, son los únicos que ya han participado en el concurso, y la actuación de ambos fue buena: Curry quedó segundo metiendo 18 (más que nadie ese año) en la primera ronda, y 17 en la final, mientras que Anderson, que jugaba en casa, se quedó fuera, pero con 17 en primera ronda, una cantidad con la que es habitual avanzar.

«Si eres un tirador, y estás en racha ese día, lo estás. No importa cuantas veces hayas participado en el concurso antes«, nos decía el campeón de 2011, James Jones, «si te toca un tirador en racha, no vas a poder hacer nada para superarlo«. El jugador de Miami considera que no importa la experiencia en el concurso y que cualquiera podría ganarlo. Pero Kevin Durant sí que cree que volver a participar ayuda «El año pasado (por 2011) me puse de poco de presión encima. Este voy a pasármelo bien, si fallo un tiro, lo fallé«. Aunque sean diferentes respuestas a la pregunta, no tienen porque ser incompatibles. El no haber participado nunca antes no implica que no puedas tener una buena actuación como indicaba Jones, que ganó en su primera aparición, pero si comienzas dubitativo, seguramente ayude haber pasado por este proceso antes.

«Sólo pienso en meter cada tiro. No me preocupo si el anterior ha entrado o llevo varios seguidos, pienso en cada uno de manera individual» Esa era la mentalidad de Jones en su segunda aparición tras un fructífero primer acercamiento, muy similar a la de Durant ahora, pero KD, que sólo metió 6 triples en 2011 en un concurso para olvidar, no debió pensar lo mismo el primer año. Por tanto, seguramente, si Curry o Anderson empiezan peor de lo esperado, puedan utilizar su experiencia para ponerlo todo en perspectiva mejor que cualquier otro rival.

  • El prototipo

«La única diferencia es coger la pelota del carro. Una vez que la tienes en la mano, es el mismo movimiento y proceso mental que tendrías en un partido» nos decía James Jones. Tratar de entender el rendimiento de un jugador en el concurso por lo que hace en un partido normal es extremadamente complicado. En principio, el catch-and-shoot de un tirador esperando alejado de la defensa, es seguramente la situación que mejor reproduce las condiciones del concurso, mucho mejor que las de aquellos acostumbrados a tirar tras bote o en la dinámica de la salida de un bloqueo directo. «No es que no practique el tiro en estático» nos recordaba KD «cuantos más recursos y más maneras de meter el triple tengas a tu disposición, supongo que será mejor«.

La verdad es que por cada James Jones hay un Paul Pierce entre los ganadores, y por cada Nowitzki un Kapono. Ray Allen que quizá sea el híbrido perfecto, acudió 6 veces y lo ganó sólo 1. Las victorias de Dirk y Love indican que la altura tampoco es impedimento. Esto lo puede ganar cualquiera.

  • Apuestas

Las apuestas son un negocio basado en la predicción del resultado de eventos deportivos, y tal vez alguna de estas empresas lo tenga más claro. Una casa de apuestas abrió con Curry de máximo favorito, pero las lineas se movieron hacia Novak: ahora mismo Stephen y Steve están empatados, con un 25% de probabilidades, seguidos de Anderson e Irving con un 15%, Bonner con 12% y George con un 8%.

Pero hay que recordar que el objetivo principal de una casas de apuestas no es acertar con la distribución perfecta de probabilidades del evento, sino con la de los apostantes. Aunque ambas deberían parecerse, es un matiz importante. Y otro es, que tal y como se están pagando (muy bajo), el margen de la empresa es enorme, por lo que la incertidumbre del resultado es grandísima también para ellos. Típicamente, en apuestas como los overs o las que llevan hándicap, hay dos opciones que se consideran equiprobables y se suelen pagar de 1.90 a 1.95. Esto significa que si repartiéramos 1 dólar entre las dos, recuperaríamos el 0.95 y 0.975 de la inversión, y la diferencia con el dólar que gastamos es el margen que tiene la casa. Si en el concurso de triples repartiéramos un dólar entre las 6 opciones, para obtener el mismo dinero gane quien gane, sólo recibiríamos 61 centavos. Esto sólo puede significar dos cosas: que pueden poner cuotas muy bajas porque es una apuesta tan popular que mucha gente va a participar en ella pese a que se pague mal o que prefieren dejarse un margen enorme porque no tienen muy claro como funcionará el mercado.

  • Estadísticas

Curry lidera el grupo en porcentaje de 3 a lo largo de su carrera, y con los datos tomados hasta el domingo, sucede algo relativamente curioso: los seis se ordenan igual tanto si vemos el porcentaje de sus carreras como el de esta temporada, y todos están tirando por encima de su media este año. El grupo completo está acertando más del 39% de sus triples, lo que nos da esperanzas de ver un concurso más que atractivo.

Añadimos a la tabla también, a modo orientativo las cifras que da Synergy de porcentaje de triples en jugadas de tipo «spot-up», quizá las más similares a la situación de un concurso. Pero hay triples en otro tipo de jugadas (tras rebote ofensivo, a la contra) que acaban con un tiro «de concurso», que Synergy no etiqueta en este grupo, así que, recordad, no están todas las que son.

Nombre3P% (Carrera)3P% (Temporada)Spot-Up 3P% (Temporada)
Stephen Curry44.3%44.8%53.8%
Steve Novak43.7%44.1%47.5%
Matt Bonner41.6%43.0%41.3%
Kyrie Irving41.4%42.9%53.3%
Ryan Anderson38.8%40.1%36.3%
Paul George36.9%39.1%38.5%

Dicho esto, el año pasado, el concurso lo gana Kevin Love, el hombre del 35.2% en triples a lo largo de su carrera, y 34.8% la pasada temporada hasta el parón del All-Star, el peor registro con diferencia de todos los participantes, ya que 4 llegaron anotando más del 40%. Y en 2011, el campeón fue James Jones que con un 42.3% era de los más fuertes del grupo.

Aún viendo lo poco significativo que resulta extrapolar lo que vemos durante la Temporada Regular con lo que ocurre en el concurso, podéis utilizar los gráficos de nuestra sección El Tiro para ver como se distribuye la efectividad por zonas y tratar de encontrar algún patrón. Por ejemplo, Irving, no ha estado muy bien esta temporada en el ángulo derecho. ¿Sucederá igual el sábado?

  • ¿Alguna predicción?

Ni la experiencia parece influir tanto, ni el perfil del jugador, ni los porcentajes durante el partido… Con semejante nivel de talento, la diferencia tendrá que estar en los detalles más pequeños, o simplemente, en la aleatoriedad y la suerte. Pistola a la cabeza, elegiríamos a Curry porque parece tener todo lo que puedes pedir a un campeón, pero no apostaríamos un euro a ello. Y menos con lo mal que pagan en las casas de apuestas.

Libre mercado

Ayer, LeBron James declaraba que «No creo que mi valor en la pista pueda ser realmente recompensado» por culpa del convenio colectivo. Con un límite salarial que tiene restringido el salario máximo, y va creciendo en función de la antigüedad, el mejor jugador de la Liga, que para más inri, decidió cobrar un poco menos para formar el super-equipo en Miami, es tan sólo el 13º mejor pagado por su equipo según HoopsHype.

Es evidente y lógico, que en un mercado libre, sin restricciones, el salario máximo sólo se debería estar dispuesto a pagar por una persona o el pequeñísimo grupo de las que estén a su nivel. Si hay muchos jugadores recibiéndolo (calculo que unos 25-30 están recibiendo el máximo al que pueden aspirar, y eso, sin contar con las restricciones en salario de los jugadores en su primer contrato), desafía a la lógica de la noción de un máximo. Y creo que eso nadie lo discute. Lo que sí me parece un punto de conflicto son las cifras que se estima que LeBron James cobraría. ¿50? ¿100 millones? Vamos a tratar de hacer un cálculo lo más racional posible (es evidente que el impacto que tendría este cambio debería ser estudiado con una profundidad y un alcance que nos sobrepasa, ya que alteraría la estructura completa del negocio NBA), utilizando como referencia una Liga sin tope salarial, pero que respeta ciertos mecanismos de balance como el Draft: la de béisbol, la MLB.

Para empezar, pensemos en cuanto dinero habría en la mesa para pagar a los jugadores. De acuerdo al análisis anual de Forbes de la pasada temporada, los equipos de la NBA ingresaron casi 3.700 millones de dólares, obtuvieron 360 de beneficio neto entre todos ellos, y pagaron 1.960, el 53% de los ingresos, en salarios.

Hay estudios que demuestran que en la MLB, al no haber límite salarial hay una mayor desigualdad que en la NFL y la NBA, (aunque, por supuesto, gastar más no asegura ganar más en casos concretos), por lo que podemos afirmar, casi con total seguridad, que quitar el tope salarial reduciría parte del balance en la Liga. Para nuestras estimaciones, sin embargo, planteamos un escenario en el que los ingresos y el gasto en salarios se mantendría igual. Me parece que se puede argumentar, tanto que la concentración de talento aumentaría el dinero que llega a la NBA, como lo contrario, por lo que lo dejaremos estar.

Otra cosa que nuestro modelo considera es que el margen de beneficios de toda la Liga sigue estando en torno al 10%, con una diferencia: si ahora mismo hay equipos que están ganando mucho más (los Knicks tuvieron 83 millones de beneficio la pasada temporada según Forbes), los hay también operando en pérdidas. Sin tope salarial de por medio, asumimos que se gasta el 53% de los ingresos globales en salario, y se obtiene el 10% de beneficios, pero con todos los equipos ganando lo mismo, en torno a 12 millones de dólares.

Aquí, evidentemente, estamos simplificando. Hay propietarios más agresivos, como Mark Cuban en Dallas, que tal vez no les importe incluso sufrir alguna temporada de pérdidas aquí y allá, y otros que estarían dispuestos a reducir mucho lo que meten en el bolsillo de los jugadores, para guardárselo en el suyo propio. Otra cosa que asumiremos es que el reparto de beneficios es análogo al de la temporada pasada. Seguramente, en un mercado más libre, esa concentración de talento de la que hablábamos, provoque otro desnivel en los ingresos. Pero lo mantendremos igual, por simplicidad, porque siempre habría una cantidad de dinero que se repartiría entre todos los equipos, y porque franquicias como Heat o Lakers, tampoco concentrarían mucho más talento del que ya tienen.

Con estas suposiciones, mientras que el año pasado el equipo que más gasto en salarios, los Lakers, pagaron 100 millones (incluído el impuesto de lujo) y el que menos, los Pacers con 44, en nuestro simple modelo (se invierte en salarios el total de los ingresos según Forbes, menos los gastos operativos y 12 millones anuales de beneficio por franquicia), Lakers y Knicks pagarían 135.9 y 134.7 respectivamente, liderando la Liga, y (los entonces) New Jersey Nets y los Charlotte Bobcats cerrarían la lista con 32.4 y 32.7 millones. En el siguiente gráfico se puede ver la distribución de los salarios con y sin tope, sumando en ambos casos la misma cantidad global para toda la Liga.

Como se puede comprobar, los 13 equipos con mayor masa salarial gastarían más sin ese tope, mientras que una serie de franquicias, reducirían ese gasto para poder obtener beneficios. A continuación comparamos el gasto en salarios de jugadores de cada franquicia la pasada temporada, con el estimado si no existiera el límite:

Como inciso, este gráfico muestra por qué el nuevo convenio y el mayor impuesto de lujo puede que no sea efectivo con las franquicias que barren en beneficios. Los Lakers podrían haber pagado hasta 35 millones más, y todavía dar 12 de ganancias. Y eso, sin contar con un aumento en los ingresos.

Ahora viene la parte más delicada… ¿cuánto ganaría un jugador como LeBron? Vamos a proponeros diferentes modelos y cifras, para que os quedéis con la que más os guste.

Como vamos a utilizar la Liga de Béisbol como comparativa recurrente, vamos a dar algunos datos rápidos sobre ella. En la MLB no hay límite salarial, pero sí hay un impuesto de lujo, puesto en una cantidad tan alta, que la última década sólo lo han superado 4 equipos puntualmente, y prácticamente los únicos a los que les afecta (el 91.5% de todo el impuesto de lujo recaudado pertenece a ellos), es a los Yankees. Aunque puede servir para sujetar el gasto de los equipos más potentes, es mucho menos punitivo que el actual de la NBA, ya que en el peor de los casos, no se llega a pagar más de medio dólar por dólar sobrepasado. Lo importante es que los equipos pueden gastar lo que crean necesario en agentes libres sin preocuparse por la flexibilidad. Aunque haya una serie de restricciones, como los salarios de los novatos, o mecanismos como el Draft, es lo más parecido que nos podemos encontrar a una NBA sin límite, que seguiría manteniendo algún elemento que no lo convertiría en un verdadero libre mercado.

El año pasado, las franquicias de la MLB se gastaron 2.960 millones en salarios, un 50% más que la NBA, aunque el número de jugadores que cobran de una franquicia en la liga de béisbol en media (28.7) casi dobla a la NBA (15.9). Por tanto, el gasto medio en un jugador NBA es mayor (4.1 MM) que en la MLB (3.4 MM).

Con esa relación 1.2 a 1 por gasto en jugador entre las dos Ligas, una primera aproximación al LeBron-sueldo sería aplicarle ese factor al jugador que más cobra en la MLB: el tercera base de los Yankees, Alex Rodríguez. A-Rod se embolsó 30 millones de dólares de acuerdo a USA Today, 5.8 más que el siguiente en la lista, Vernon Wells. Una distribución similar de salarios tendría a LeBron, o al que fuera considerado el jugador mejor pagado, cobrando 36 millones de dólares, y al siguiente en la lista, 29 MM. Aunque parezca una cantidad baja de acuerdo a las ensoñaciones sobre un posible sueldo para LeBron, es un 43% más de lo que el jugador mejor pagado en la NBA, Kobe Bryant, cobró la pasada temporada.

Otra manera de verlo, es hacer las cuentas sobre la media de la Liga. Si Rodríguez cobra 30 millones, 8.8 veces el gasto medio de la Liga por jugador, un jugador en la NBA que cobrara 8.8 veces el gasto medio, ganaría esos 36 millones de dólares.

Pero cambiemos un poco el enfoque, veamos la cantidad, relativa al presupuesto del equipo en lugar de la media de la Liga. Los Yankees, pagaron, entre sueldos e impuesto de lujo, 212 millones de dólares a 34 jugadores, una media de 6.2 por jugador. El sueldo de Alex Rodríguez es de un poco menos de 5 veces el jugador medio de la franquicia. En nuestro universo paralelo, en el que los Lakers son el equipo con un mayor presupuesto (135.9 millones), a repartir entre 16 (8.5 millones de media), la proporción jugador mejor pagado-media del equipo que mejor paga, pondría en 41 millones el máximo.

Ahora utilicemos métodos algo más complejos. El análisis estadístico en béisbol está muy avanzado, y prácticamente todas las contribuciones mensurables de un jugador en el campo se pueden traducir en números. Así, existe una estadística llamada WAR, siglas del inglés «Victorias sobre jugador de reemplazo» que calcula cuantos partidos más habría ganado el equipo por tener ese jugador en lugar de un jugador del nivel de los temporeros que se pueden encontrar a mitad de temporada cobrando el mínimo.

Con un mínimo de 50 entradas para lanzadores, y 50 turnos para los bateadores, para delimitar el grupo de jugadores a 854 (para que sea casi igual proporcional a los 860 que cobraron un suelo de la Major League la pasada temporada y no de las ligas menores), el mejor jugador (aunque no fue elegido MVP… cosas) fue Mike Trout, con 10 victorias sobre jugador de reemplazo, y la distribución del WAR alrededor de la Liga, ordenado de mayor a menor, fue la siguiente:

Ahora, en baloncesto, por la naturaleza del juego, no es tan sencillo (seguramente no es, ni posible) lograr una estadística que explique tan bien el rendimiento de un jugador. Pero aún conociendo esta limitación, vamos a hacer lo que podemos con lo que tenemos. Hay unas cuantas estadísticas que intentan calcular, al igual que el WAR, el impacto de un jugador en la NBA en términos de victorias. Una de ellas, la que yo he elegido para este estudio, son los Win Shares, de Basketball-Reference.com. El porqué de la elección y el funcionamiento no nos cabe aquí, pero confiad en nosotros.

De acuerdo a los Win Shares que generó, LeBron fue el mejor jugador la temporada pasada, con 14.5, seguido de Chris Paul (12.7) y Kevin Durant (12.2). La lista la cierra Cory Higgins, el jugador hijo de un miembro del equipo directivo de los Bobcats que contribuyó a -1.3 victorias. O +1.3 derrotas.

Al igual que hicimos antes, veamos la distribución de Win Shares a lo largo de la Liga:

Lo que queremos explicar con estos gráficos: aunque a distinta escala, la distribución del talento es exactamente igual entre la MLB y la NBA. Al menos, el talento medido en WAR (bastante fiable) y WS (mucho menos).

Los que paséis de matemáticas y/o sólo con ver el dibujo ya esteis convencidos de esta afirmación os podéis saltar este párrafillo. Para los incrédulos, ambas muestras (subiendo la media para que el menor valor sea positivo) se ajustan a una distribución log-normal de media -0.7 (quitándole el offset ya mencionado) en la MLB y -0.4 en la NBA, y varianza de 0.42 y 0.39 respectivamente. El test Chi-Cuadrado acepta ambas hipótesis nulas con p=0.001 y p=0.002. El resto de equivalencias están hechas de acuerdo a estos valores.

El caso es, que ajustando una escala a otra de acuerdo a esta distribución, los 14.5 Win Shares de LeBron equivaldrían a 11.3 «victorias sobre jugador de reemplazo«. Con un precio por victoria habitual de 4.9 millones en el contexto de la MLB, una temporada de 11.3 WAR tendría un valor de 55.4 millones en el mercado. Ajustando con ese 20% más por jugador que se paga en la NBA, una producción como la de LeBron el año pasado merecería, si se convierte en agente libre, 66 millones de dólares.

Esto marcaría probablemente el máximo valor de mercado de LeBron. Hay que tener en cuenta que esa cifra de 5 millones por WAR por año en el mercado de la agencia libre es un «sobreprecio«, los equipos cuentan con tener jugadores en plantilla muy por debajo de esa relación (con contrato de novatos, renovados por algo menos de dinero, o jugadores que mejoren las previsiones). De hecho, si los Yankees, con el mayor presupuesto con muchísima diferencia (212 millones), pagaran toda victoria producida a ese precio, sólo comprarían 63-68, lo que les pondría entre los peores equipos de la Liga, muy lejos del Playoff. Pero ese es el precio que se paga en el libre mercado por un agente libre de acuerdo a su nivel, y me parece un indicador plausible para explicar lo que ocurriría con LeBron si hay guerra de ofertas.

Otro enfoque más conservador sería buscar el precio más justo: 1960 millones en salarios en la NBA tienen que comprar, entre unos equipos y otros, 1230 victorias (partidos totales de la temporada), lo que saldría a 1.6 millones por victoria. Este baremo no es muy bueno, entre otras cosas, por ejemplo, porque, los Lakers y Knicks con 135 millones, esperarían las imposibles 84 victorias. Como LeBron produciría 19.2 victorias (reescalando las Win Shares para que sumen 1230, ya que estábamos con datos de una temporada de sólo 66 partidos), merecería ganar tan sólo 30.7 millones. Si se hace pensando algo más lógico, que el precio de una victoria no es lineal (cuanto más quieres, más caras se pagan, simplemente por escasez del talento que te permite esto), y 135 millones tienen que comprar, por ejemplo, 65 victorias, a 2 millones por victoria, LeBron estaría valorado en 40 millones.

Así que después de tantas cuentas, tenemos un poco de todo: el contrato estimado para el mejor jugador de la temporada pasada podría ir de los 30.7 a los 66 millones, pasando por los 36 o los 41. A mi parecer, la cifra más alta, de acuerdo a los datos de Forbes, es prácticamente un tope, a lo que sólo se llegaría en caso de enajenación y capricho de un propietario. Esos 66 millones supondrían gastar prácticamente el 50% de la masa salarial de los equipos que mejor pagarían (Lakers y Knicks, recordamos, tendrían unos 135 millones disponibles según nuestros cálculos) en un jugador, algo inaudito en el mundo del deporte. La única forma de poder pagar eso, sería que un equipo estuviera dispuesto a formar un equipo de jugadores, o más bien malos, o dispuestos a cobrar mucho mucho menos de lo que les ofrecerían en otros lugares en torno a LeBron…o gastar unos 200 millones en salarios.

Y 200 millones, ya no en salarios, sino en ingresos, es una cifra a la que según Forbes no han llegado ni los Lakers, que llevan una década con una estrella como Kobe Bryant en plantilla, han ganado 5 títulos en el pasado reciente, tienen la tradición, están en el segundo mercado más grande y casi siempre han sido competitivos. Es decir, un equipo que ya saca prácticamente todo el dinero que podría exprimir, no se podría permitir semejante presupuesto sin muchas piruetas.

Por tanto, salvo alguna Prokhorovada, veo como lo más probable, los 40 millones bajos. Si la firma del contrato le coincidiera en el mejor momento de su carrera, es decir, ahora, tal vez podría llegar a 50. Pero viendo ejemplos como el del béisbol, o el de otros deportes en los que tampoco hay límite salarial, y jugadores dominando de una manera parecida a la de LeBron (me refiero a Messi o Cristiano Ronaldo), en un deporte de equipo, un jugador no aglutina la mitad del presupuesto. Por muy bueno que sea.

Y para el mejor ejemplo no nos teníamos que ir muy lejos: en la NBA está. Aquellos dos contratos que Jordan firmó en 1997 y 1998, de 30 y 33 millones, que en este caso sí eran equivalentes a la mitad del salario de su equipo, pero llegaron en condiciones más que especiales (contratos anuales, el resto de jugadores cobraba una miseria sin posibilidad de pedir más y Jordan había ganado 25 millones… en sus primeros 9 años de carrera juntos) me parecen un techo imposible de superar por el momento: es la tormenta perfecta, tanto por el personaje en cuestión, como por la situación.

Y enlazamos aquí con la frase inicial de LeBron, aquella que decía que «No creo que mi valor en la pista pueda ser realmente recompensado». Visto lo visto, lo más probable es, que hasta un mercado más libre, sin ataduras en los convenios, tenga la razón.

Ese lugar mágico

A medida que el estudio estadístico del baloncesto ha ido avanzando, los equipos con una visión más progresista han demostrado en la pista como interpretan la eficiencia. Y no hay mejor índice para conocer cuánto está dispuesto un equipo a entregarse a los números, que su utilización del triple desde la esquina o corner 3 como suele ser referido en inglés.

El porcentaje de tiro de un jugador desciende con la distancia, por lo que por lo general, cuanto más lejos peor (aunque a veces es un mal necesario, ya que hay encontrar un balance entre abrir el campo y atacar la canasta), pero no todos los puntos desde una misma distancia valen igual: hay una zona mágica, entre los 6.7 y los 7.25 metros, que en a veces cuenta 2 puntos, y otras, cuando estás en las esquinas, 3. Por tanto, a misma distancia, estamos incrementando la eficiencia un 50%.

En el siguiente gráfico hemos recogido los puntos por tiro en la última década en las cinco zonas de la pista que recoge NBA.com: tiros dentro del semicírculo de no-carga (lo que vendría a ser, prácticamente, el aro), el resto de la pintura, tiros de 2 fuera de la pintura, y triples divididos en dos tipos, desde las esquinas, y el resto.

Como podéis comprobar, el triple desde la esquina es prácticamente equivalente en puntos por jugada a tiros realizados cerca del aro, y el triple en general es una opción mucho más eficiente que cualquier otra alejada de la canasta, por lo que un equipo que quiera mejorar su rendimiento debería buscar, con el balance antes mencionado, el mayor número de intentos posibles de triple o atacando el aro.

De hecho, si un jugador es capaz de acertar más del 66.7% de triples, esa combinación tiro-porcentaje supera el 100%: es más efectivo una canasta de 3 suya desde la esquina, que un mate (analogía que robamos flagrantemente de Pablo Mira, así que pasaos a leerle en Noches de Basket, y así no nos sentimos tan mal).

Y así fue durante una parte de esta temporada con Jerry Stackhouse. El jugador de los Nets, a 1 de diciembre, había anotado 14 de 21 triples desde la esquina para un eFG del 100%, lo que convertía sus tiros desde ese punto hasta ese momento en bandejas solitarias al contraataque: 2 puntos seguros.

En nuestra visita al Barclays, pese a que la producción había descendido ya un poco a valores más cercanos a la media (pero su 17 de 33, equivaldría a un eFG% de 77.3%, muy superior al 67.3% con el que Tyson Chandler lidera la Liga), charlamos con él: «Nunca había pensado en ello hasta que Mark me lo comentó en Dallas. «Ey, estás anotando un 66% de los triples en la esquina en Febrero [de 2007]» así que pensé que tal vez debería irme más a esa zona».

Pese a que hay equipos manejando esta información durante muchos años, y los que no lo hubieran hecho, ya están más que enterados porque el análisis actual de la NBA ha debatido este punto ad nauseam, la proporción del número de triples intentados desde la esquina y el resto, ha permanecido prácticamente fija en torno al 0.4 alrededor de la Liga la última década. La NBA vive en adaptación constante y con la misión de eliminar ventajas rivales, y aunque el número de triples por partido está creciendo, su acierto y el reparto por zona de tiro permanece constante:

«Las defensas se ajustan y me han dejado sin ese tiro» decía Stackhouse a mediados de diciembre tras su excelente rendimiento el mes anterior: «Les oigo [a la defensa rival] hablando, «Asegúrate de que no esté sólo», y no es malo, mientras mantenga a un defensor ocupado, lejos de la canasta. Funciona si no lo fuerzas»

Los intentos de triple desde la esquina, tanto los de Stackhouse como los del resto, suelen ser una opción secundaria, tras una acción anterior. Como se acaba el campo, ahí nunca se llega tras un bloqueo directo, y es un final de ruta muy abstracto para un aclarado. Pero eso no quiere decir que la localización de un jugador en ese punto no forme parte del diseño de un ataque, incluso tras jugadas rotas, como un contraataque o tras rebote ofensivo «Los llamamos «bailout spots»» que sería algo así como sitio de rescate «y es parte de nuestro ataque. En mi caso, yo debo ir a la esquina en una situación así, o si veo un dos contra uno.»

Como en ataque los equipos que conocen su poder lo utilizan, pero saben que habrá un ajuste si abusan, en donde mejor se puede comprobar la importancia que un equipo le da a este tiro es en la defensa. Ya hemos hablado en su día en la página de que el porcentaje de triple de tu oponente es un factor difícil de controlar, pero sí hay algo que las buenas defensas hacen para protegerse del triple en la esquina: no permitirlo.

Según los números de NBA.com (no ajustados a ritmo, por desgracia, por lo que los ránkings reales podrían variar un poco), los Bulls son el equipo que menos triples desde la esquina recibió en cada uno de los últimos tres años, justo desde que llegó Tom Thibodeau. Los equipos que siguen a los Bulls en la lista esta temporada, son Indiana y Memphis, las dos mejores defensas de la Liga. Por otro lado, las 3 peores defensas, Sacramento, Charlotte y New Orleans, ocupan las posiciones 28º, 30º y 29º en número de intentos de triple desde la esquina recibidos por partido. De hecho, existe una correlación mucho mayor entre la defensa y esta estadística, que con las del box-score como tapones o robos.

¿Quiere esto decir que las defensas en lugar de intentar de robar o poner tapones deberían simplemente pensar en defender las esquinas? Obvia y categóricamente, no. Pero sí que explica que por lo general, los equipos que tienen una defensa exitosa esta temporada, saben como limitar los intentos de triple desde esa zona.

El caso de los Bulls es curioso, porque su filosofía defensiva invita a los equipos a batirles con tiradores, pero se cuidan muy bien de cerrar siempre al de la esquina.

Couper Moorhead escribió un fantástico artículo en la página oficial de Miami sobre el último Heat-Bulls en el que enseñaba como los Bulls, cuando se tenían que enfrentar a dos tiradores en el lado débil con un solo hombre, preferían dejar solo al del ala, para cerrar la esquina:

Los equipos con más fama de inteligentes también están entre los mejores en este aspecto. Spurs y Rockets han estado en el Top 3 de 2008 a 2011, para caer un poco estos dos años. Los Celtics, aunque nunca han estado entre los mejores, siempre se han encontrado por encima de la media. Dallas también ha sido un habitual del Top 10, hasta este año, en el que se encuentra entre los peores.

«Los números van a ir dando saltos, no voy a seguir acertando un 80%, pero me veo capaz de mantener un 50-55% de aquí a final de temporada». Stackhouse ahora mismo, tras una lesión que le apartó en el mejor momento y la pérdida de minutos y confianza con la llegada de Carlesimo, mantiene un eFG% del 55.9% desde la esquina esta temporada, por encima del eFG% medio en la Liga, que está en el 49.1%: es un tiro eficiente, con el valor añadido de que ayuda a abrir el campo y despejar un poco más la zona a sus compañeros.

Durante su carrera sólo ha metido el 30.8% de los triples, pero desde la esquina, desde aquel febrero de 2007, tiene un 36.4% de acierto. «Ese es mi sitio ahora. El «corner-3»»