Ajustando en Playoffs: cómo evitar a Hibbert

En el primer partido de la serie entre Indiana y New York, Roy Hibbert puso 5 tapones, alteró muchos más tiros, e hizo que todo el mundo se llevara las manos a la cabeza con su décimo puesto en la lista de defensores del año. Los Knicks no dejaban de estrellarse contra él y anotaron solamente el 44.2% de los intentos cerca del aro.

La estrategia defensiva de Indiana en los bloqueos directos con Hibbert en pista, suele ser tratar de negarlos. La idea es que el jugador no utilice la pantalla que colocan para él, pero a cambio se le concede un camino relativamente fácil hacia la canasta. En este caso, el defensor del hombre alto, que no ha salido, espera en las proximidades del aro, y será él, el que tenga que utilizar su capacidad de intimidación para defender la jugada. Así los Pacers llevan a los rivales a encontrarse con Roy.

En el siguiente ejemplo lo vemos. Tyson Chandler y JR Smith inician un bloqueo directo en el ala izquierda. Roy Hibbert se queda esperando un par de metros atrás, esperando que Smith llegue. La tarea para Lance Stephenson, por su parte, consiste en que JR no aproveche el bloqueo, y tenga que salir por la izquierda

Así Indiana consigue lo que quiere, obligar a NY a tener que anotar sobre Hibbert, una tarea bastante complicada.

¿Cómo podría New York atacar esto? Cortar por detrás de Hibbert no es fácil, ni los Knicks son un equipo que esté habituado a hacerlo (sólo en el 5.2% de sus posesiones, una de las marcas más bajas de la Liga). Suelen defender sin necesidad de muchas ayudas por lo que es difícil de encontrar tiradores en las esquinas. El único jugador de los Knicks que parece atraer a los defensores hacia el medio es Anthony, que cuanto ataca la zona lo hace con mentalidad anotadora. Mucha gente pide más agresividad para que los hombres altos de los Knicks fuercen el dos contra uno, pero esto no es nada fácil si el bloqueo se niega, porque una de las ventajas para la defensa de este método es que el negador suele permanecer atento a la línea de pase. De hecho, con Hibbert en pista, ningún pívot de los Knicks ha finalizado cerca del aro en estos dos partidos.

Indiana defiende los bloqueos directos con Hibbert, obligándote a batirles desde fuera, y habitualmente, tras bote. Muchos equipos no tienen el personal para hacerlo, y si lo tienen, a veces es a costa de sacrificar la defensa. Pero no es mala noticia para los Knicks, que son excelentes desde el perímetro. Eso sí, tienen que ser inteligentes, porque no todas las opciones son igual de buenas.

Por ejemplo, al negar los bloqueos y dejar caer al hombre alto a la zona, la solución más fácil y rápida es el pase a Tyson Chandler, que siempre tendrá un tiro abierto a media distancia con este esquema. Pero…

…el problema es que esto se convierte en una ventaja teórica de los Pacers en esta serie. El pívot de los Knicks sólo ha tirado en ese área más allá de la línea de tiro libre nueve veces en toda la temporada. Dejar que un jugador que está poco acostumbrado intente el tiro menos eficiente en baloncesto, suele ser una buena noticia para la defensa rival. Los mejores jugadores de la Liga desde ahí suelen meter un 50%, que siempre es un porcentaje más bajo que cerca del aro, no se sacan faltas, y se suelen coger menos rebotes de ataque. En Dallas, Chandler se prodigaba un poco más por esa zona, pero algunas eran jugadas diseñadas, diferentes a tirar desde la dinámica del pick’n’roll, y su porcentaje fue del 48%, algo con lo que Indiana estaría dispuesto a vivir. Kenyon Martin sí que lo ha aprovechado un par de veces, y lleva dos canastas a media distancia ante Hibbert, pero esto debería ser más excepción que regla.

Lo que New York tiene que hacer es empezar los bloqueos fuera de la línea de tres, y tener a sus jugadores preparados para tirar el triple tras bote si Chandler es capaz de poner la pantalla.

Los Knicks tienen una de las mejores marcas de la Liga tirando de 3 desde el pick’n’roll, metiendo el 43.2% de los triples, una cantidad equivalente a más del 65% en tiros de dos. Hibbert no se va a acercar (hasta que Indiana ajuste al menos) a puntear el tiro, y los exteriores de los Knicks tienen que grabarse a fuego que si el bloqueo es exitoso, tendrán la oportunidad abierta, como hizo Prigioni anoche. Aquí vemos a Stephenson preparado para negar la ayuda, y Hibbert como siempre esperando atrás…

Pero esta vez Tyson es capaz de aprovechar que Lance no está todo lo perpendicular a la canasta que debería, ni muy atento, y con eso y agarrar un poquito, lo elimina de la jugada y crea una opción de tiro abierto que Pablo reconoce inmediatamente.

En la siguiente jugada sucede algo parecido. Esta vez es Melo el que lleva la pelota, y George Hill el que intenta negar el bloqueo tras un cambio.

En este caso, la negación está siendo bien ejecutada, pero Anthony y su legendario primer paso, amaga con utilizar el bloqueo igual, obligando a Hill a dar un paso hacia a la izquierda para que no lo haga, lo que permite a Chandler girarse y poner el bloqueo por el otro lado. Fijaos a como cambia el pívot su posición entre la imagen anterior y la siguiente:

Hill ha picado, se encuentra con el bloqueo donde no lo esperaba, y ahora Melo tiene la opción de tirar el triple a placer.

Los Knicks anoche acabaron con un triple 5 de las 22 jugadas etiquetadas como bloqueo directo, mientras que en el primer partido sólo lo hicieron 2 de 30 (y uno de los intentos fue sobre la bocina). Chandler y el jugador al que bloquee tienen que coordinarse bien para evitar la negación y aprovechar los despistes, y así acabarán sacando a Hibbert de la zona.

Otra opción, por diversificar un poco el ataque es pedirle a Felton, o a Prigioni también, que hagan pagar con el floater cuando Hibbert espere demasiado atrás. Raymond tiene un 56% de acierto (y Pablo un 60%, pero sólo en 5 intentos), y de hecho, ayer lo tenían en el guión porque fue lo que hicieron en las dos primeras jugadas del partido, aunque luego no lo recuperaron ninguna otra vez en el resto del encuentro.

Y finalmente, Melo se tiene que ganar el sueldo. Es uno de los mejores tiradores de media distancia de la NBA, y como ya dijimos, el único al que los Pacers respetan para ayudar más de lo que deberían. En la siguiente captura vemos como Hill y Stephenson se han cerrado ante la amenaza que supone, y Melo acaba consiguiendo la asistencia para Felton. Si lee bien estas situaciones, y es generoso, podrá conseguir despejar el camino para cuando se la quiera jugar luego él.

En definitiva, lo habitual es pedirle a un equipo y a un jugador que sean agresivos y ataquen la canasta, pero aquí en mi opinión, las características de ambas franquicias incitan a cambiar el guión. Los Knicks necesitan obligar a Hibbert a defender más arriba si quieren acabar invadiendo el aro, y ellos tienen el personal adecuado para hacerlo. Evidentemente, vivir de las suspensiones y la media distancia tiene un gran riesgo, pero ahí está la grandeza de Indiana, por eso son una de las mejores defensas de la Liga, y ganar en las semifinales de Conferencia no es fácil.

Pero New York movió pieza anoche, y veremos si Vogel ajusta algo para el siguiente.

PO Desde El Sofá (XVI): La batalla del hielo

Joakim Noah dijo que esta serie iba a ser «una guerra». Pues la primera batalla ha parecido seguir el guión de una de las famosas en la Historia, la del Lago Peipus.

Los Caballeros Teutónicos, reforzados con las armaduras más contundentes conocidas en la época, siglo XIII, iniciaban su cruzada contra los cristianos ortodoxos de la República de Nóvgorod, que se encontraban diezmados tras sus luchas contra invasores mongoles y suecos. La Deutscher Orden era la gran favorita y como su ejército estaba formado por caballería pesada, en contraste con la aparente ligereza rusa, la utilizaron de ariete para arremeter contra su débil oponente.

Pero no contaron con una cosa, el territorio en el que estaban librando la batalla era un lago helado. La menor fuerza de rozamiento les convertía en un grupo lento para la superficie en la que se encontraban, y cuando su rival no se arrugó tras la primera carga, se vieron rodeados. Intentaron retroceder, pero entonces fue la gravedad, que atraía esa contundencia hacia un hielo a punto de quebrar, la que hundió al ejército en el agua. Cayeron por su propio peso, y nunca mejor dicho.

Dirigidos por Tim Aleksandr Nevski Thibodeau, que entiende de física, de la cosa bélica, y también un poquito de baloncesto, los Bulls, aunque jugaban fuera, transformaron el rectángulo de 94 por 50 pies del AmericanAirlines Arena en su terreno, aguantaron la embestida con oficio, y observaron como la superpotencia moría bajo el agua. No estaba Deng, ni Hinrich, ni, por supuesto, Rose. Pero cuando pararon el contador de partidos consecutivos invictos de los Heat en su día, tampoco les hizo falta Noah.

Si en la victoria con la que acabaron con la histórica racha de Miami ganaron gracias al ataque (alto número de rebotes ofensivos, y un 50% de acierto efectivo fuera de la pintura), en esta se impusieron con su seña de identidad: la sempiterna (desde Thibs) defensa. Ajustando a ritmo, dejaron a Miami en 94.5 puntos por 100 posesiones, una cifra que está por debajo, y con un buen colchón, de la del peor equipo de la Liga esta temporada. Esta marca es la 6ª más baja para Miami este año, y en todos los partidos en los que no han llegado al 95 en Índice Ofensivo, han perdido.

Cambiaron el dominio en el rebote en ataque (esta vez sólo cogieron el 26.5% de los disponibles, por debajo de su media habitual) por el defensivo, donde Miami sólo capturó 7 de 44 oportunidades (un 16%). Es curioso como Chicago, que no es un equipo que este año haya sido especialmente incisivo en esta faceta (se encuentran alrededor de la media de la Liga) ha logrado mantener a Miami por debajo del 20% 4 veces (de las 23 veces que les ha sucedido esta temporada), y en 3 de ellas se alzaron con la victoria. De hecho, 3 de los 5 mejores partidos de la temporada (y el décimo) de los Bulls en su propio tablero han venido contra Miami: ya está claro que hay una orden precisa de no conceder segundas oportunidades a este equipo.

Nombres propios en esta victoria de la tropa poco ortodoxa (pese a nuestra comparación) de Thibodeau hay, lo difícil es elegir por donde empezar. Noah fue el corazón, como siempre, con ese latido convulso y espídico de su juego. Su omnipresencia defensiva hace que te entren ganas de rebobinar y ver si se teletransporta de un sitio a otro. Jimmy Butler, que jugaba su tercer partido completo en cinco noches, defendió a LeBron como el que mejor lo haya podido hacer en este año. Robinson tenía una canasta guardada siempre que Chicago la necesitaba, e hizo falta sobre todo al final, cuando con el partido empatado a 86 restando minuto y medio, metió los 7 puntos que le quedaban a este partido. Belinelli sólo metió dos triples, pero lo hizo en los 5 minutos finales, y ambos servían para empatar y notificar a Miami que estaban allí, y no se iban a ir. Los dos jugadores de perímetro, además, se tuvieron que comer una minutada, porque de los dos únicos sustitutos que tenían, uno, Teague era un muñeco ante la presión y los dos-contra-uno de Miami, y el otro, Cook perdió dos balones en minuto y medio por no ser capaz de mantener sus pies en la pista. Ese era el nivel.

El único que tal vez dio un poco la nota fue Carlos Boozer. A pesar de la ventaja que tiene sobre Haslem cuando Miami sale con dos hombres altos tradicionales en el quinteto inicial, no fue capaz de aprovecharla (y dejó algún momento vergonzoso como el tapón que LeBron le puso en una vaga bandeja), y de hecho Gibson jugó casi tanto como él. Pese a que lo fácil sea atizarle, porque a veces se lo gana… y por lo que gana, Boozer es un jugador notable, y fue una bestia en la (ya penúltima) victoria ante Miami. Pero en aquel partido pudo jugar a ratos de falso pívot emparejado con Bosh, y ahora está Noah, que es el que ocupa la posición. Cuando Miami se hace pequeño, Gibson es mucho más apropiado, y el Dukie tendrá que darle motivos a Thibs para justificar su presencia.

¿Tiene Miami que preocuparse? Relativamente. Han perdido la ventaja de campo, y está claro que Chicago es un gran y corajudo rival. Pero si se quiere ver de una manera optimista, la varianza, la suerte, la aleatoriedad o como queráis llamarla le jugó una mala pasada a los Heat. Metieron sólo el 29.7% de los triples (ni el peor equipo en este aspecto, los Wolves, acabó con un porcentaje tan malo), y muchos de ellos fueron buenos intentos, con jugadores solos, que deberían acabar entrando. También acertaron solamente el 55.6% de los tiros cerca del aro, cuando durante la temporada lo hacen en el 66.4% de las ocasiones, mejor marca de la Liga. El buen hacer en las rotaciones, la defensa de los bloqueos y la intimidación de Chicago tienen algo que ver, por supuesto, pero Miami se dejó buenas oportunidades, de las que suelen meter, colgando por el camino.

No dio la impresión de falta de agresividad o conformismo con las suspensiones por parte de Miami, y los números lo corroboran, 27 tiros a menos de 5 pies de Miami, 25 tiros libres y 20 faltas pitadas a Chicago anoche, cifras clavadas al 26.3/24.6/21.3 que promedian en casa en Temporada Regular en estas categorías. Tampoco recibieron un empujón arbitral que se lamentarían de desperdiciar, simplemente, el equipo de enfrente acertó más que ellos.

En definitiva, Chicago ganó la batalla, pero le quedan seis partidos para conseguir otras tres. Fue una victoria merecida, pero no dominante, les queda por hacer. Aunque, como decían en aquella obra maestra de la Nouvelle Vague, Blade, «Hay cabrones que se empeñan en patinar sobre hielo cuesta arriba «. Y nosotros encantados de que lo hagan.

El detalle: Aunque no haya crónica, no os perdáis el otro partido de la noche, el Warriors-Spurs.

PO Desde El Sofá (XIII): Orgullo a ratos

Los Celtics anoche maquillaron con 7 minutos de orgullo, lo que fue una actuación paupérrima en los 41 restantes. A falta de 10 perdían de 26 puntos, y llegaron a colocarse a 4, hasta que la resaca les volvió a mandar lejos de la orilla.

No importa que no podamos encontrar restos de orgullo en el tercer partido, el primero que jugaron en Playoffs en el TD Garden. O en las dos segundas partes de las dos primeros partidos en New York. O en los tres primeros cuartos en este último, en los que anotaron 47 puntos, en casa. Tampoco se habló de él cuando los Knicks forzaron la prórroga viniendo desde 20 puntos abajo en la segunda parte del cuarto partido.

De hecho, anoche, en la postrimería del partido, se hablaba en Twitter de si se renovará a Pierce, si KG volvería, lamentos por la lesión de Rondo… ni los propios aficionados se acordaron de Santa Bárbara hasta que empezó a tronar con la ayuda de las pérdidas de JR Smith y el resto de los Knicks, pero en cuanto la racha se montó, volvieron a reclamar lo suyo.

Al final los Knicks, a los que se les ha visto más trémulos de lo esperado, aprovecharon su match-ball y evitaron la posibilidad de entrar en los libros de Historia, primero anoche, y luego en un teórico séptimo partido. La circulación de balón mejoró algo, Shumpert está cogiendo confianza y Chandler ritmo. Nos lo pasaremos bien en la serie contra Indiana.

Pero este partido que por poco no sucedió (Carmelo falló dos tiros libres con 82-82 en un partido que acabó 84-84, y que hubiera significado la barrida a Boston…), será recordado como el de la derrota pírrica, el que ganaron los que perdieron.

La historia de los Celtics se basa en tener más campeonatos que nadie, no en quedarse fuera, y tan claramente como lo hicieron, en las primeras rondas. Si se empieza a celebrar esto, se acaba siendo como, por ejemplo, los Hawks (que ayer en una situación idéntica, partido de eliminación en casa, pasaron de ir perdiendo de 17 en el último cuarto a bajar la diferencia a 3).

Que los Celtics tengan más remontadas o momentos épicos, es función también del volumen: casi nadie ha tenido tanto éxito como ellos. Si juegas más partidos que nadie, más posibilidades habrá de que surjan momentos inolvidables por el camino. Los Warriors, por ejemplo, nos han dado dos series memorables, de esas que darían para una leyenda de matagigantes si las juntamos con otras dos o tres, pero habiéndose clasificado 2 veces en 18 años, es imposible.

No es que a este equipo se le pudiera pedir mucho más. Pierce ha jugado 2500 minutos con 35 años, y Garnett no ha parado tampoco. La pérdida de Rondo es una losa enorme, no sólo por lo que aporta él, sino porque no tenía sustituto. No hay en la plantilla ningún creador bajito que juegue para todos. Esta encarnación de los Celtics ha llegado seguramente hasta donde podía.

Pero si tienen 17 anillos, no ha sido precisamente por conformarse con eso.

PO Desde El Sofá (XI): Olvidando fantasmas

Memphis ganó el quinto partido, aquel tradicionalmente clave cuando la serie va 2-2, y tendrán la oportunidad de eliminar por fin a los Clippers, y hacerlo en casa. Ahora mismo tenemos cinco eliminatorias que podrían ser ganadas por el equipo local en el siguiente partido, y en tres de ellas, la sarten la tiene por el mango el equipo peor clasificado.

Es difícil destacar un jugador en Memphis de su quinteto titular, porque anoche los cinco jugaron a la perfección, cada uno cumpliendo su rol, de manera más que efectiva. Por contraste, los Clippers apenas disfrutaron de Griffin, que estaba limitado por un esguince de tobillo y no terminó el partido, y tienen a gente como Billups (su porcentaje de tiros de campo ajustado a triples es de 40.6%) que no está ni se le espera.

Chauncey sólo juega 19 minutos por partido en estos Playoffs y con esto ya ha acumulado… el 10% del tiempo que ha estado en pista en Temporada Regular, ¡las dos ultimas temporadas! Tengo muchas dudas de que su ritmo de competición fuera el adecuado, o de que esté mejor que, por ejemplo Willie Green (duele escribirlo, pero es así), pero Del Negro ya está en modo tiro mierda a la pared, a ver que se pega, como lo demuestra el cameo de anoche de Grant Hill, que todavía no había jugado en Playoffs, pese a que su mejor partido del año lo jugó contra Memphis, allá por enero (lo cual no es decir mucho, ni significa nada, pero aun así). Esta vez se acordó de él, por primera vez, a falta de 5 minutos, con opciones todavía para LA, y aunque Hill se dirigió a la tabla de anotadores dispuesto a entrar a la pista, nunca lo hizo, y no sabemos el porqué.

Del Negro, que acaba contrato este verano se está jugando el puesto, y como las cosas no cambien mucho, esta serie es la firma en su sentencia. Lo único que le podría librar es que otros entrenadores pidan más dinero y Sterling se quede con él porque le salga más barato.

Las únicas notas positivas fueron los chispazos de Crawford, el juego polivalente de Barnes, y Chris Paul, que jugó un buen partido después de dos flojos, pero no fue todo lo efectivo que debería. Uno de sus defectos es que cuando siente que el resto del equipo no tiene el nivel, y que el partido lo tiene que ganar él, se pone las anteojeras, y se lo juega absolutamente todo. Y lo hace bien (35 puntos en 29 posesiones es muy buena marca), pero pierde la poca implicación que sus compañeros podrían tener.

Y con tan poco no se le puede ganar a unos Grizzlies tan maravillosos como los de ayer. Siguen teniendo sequías anotadoras, en las que pasan las posesiones y no son capaces de ver aro, y una carencia enorme con el juego exterior (sólo tres triples anoche), pero también, por otro lado, obligan a los equipos rivales a jugar como ellos. Ya tienen la ventaja, veamos ahora si la aprovechan.

El detalle: De pasar, en la siguiente ronda los Grizzlies se encuentran con OKC, a los que siempre les dan problemas, y esta vez no tienen a Westbrook, en la Final de Conferencia, lo más probable, a San Antonio (ya sabemos que pasó en 2011) y en las Finales a Miami. Los Grizzlies están algún escalón por debajo de todos ellos, pero son todos mejor emparejamiento que los Clippers. Es muy difícil, pero mejor oportunidad para llegar lejos, no van a tener.

La chorrada: Si os dijéramos que un jugador anoche, dejó el balón muerto en el aro en una bandeja, ¿adivinaríais quién? Sí, el mismo

Amnistía para Pau: preguntas y respuestas

Tras la debacle de los Lakers esta temporada se empieza a hablar del futuro, y una de las muchas opciones que tienen los Lakers es concederle la amnistía a Pau Gasol, un mecanismo incluido en el último convenio laboral, del que mucha gente, por desgracia, desconoce el funcionamiento, y que vamos a tratar de explicar

  • ¿Qué es?

La cláusula de amnistía fue incluida en el último acuerdo entre Liga y jugadores, para que todos los equipos pudieran borrar un error del pasado: el salario del jugador al que se le aplique, no cuenta de cara a la masa salarial de la franquicia, y por tanto, la cantidad deja de estar incluida en los cálculos que determinan cuanto espacio salarial tiene un equipo o cuanto va a pagar de impuesto de lujo.

A cambio, eso sí, tienen que pagarle al jugador su salario por el resto del contrato (se les descontará la cantidad que pague al equipo al que vaya), y no puede volver a jugar en la franquicia durante todo ese periodo de tiempo. En definitiva, es pagar a un jugador para que juegue en otro equipo, a cambio de espacio salarial, o no tener que pagar aún mucho más en multas.

  • ¿Se podría usar con cualquier jugador o varias veces?

No. Todos los equipos pueden aplicar esta cláusula al contrato de un sólo jugador, que tiene que haber firmado su contrato bajo el anterior convenio (antes de julio de 2011) y formar parte de la plantilla desde ese momento. Es decir, jugadores que han sido contratados como agentes libres, o drafteados, o traspasados en estas dos últimas temporadas, no pueden recibirla.

15 equipos se han acogido a ella, y otros 14 podrían hacerlo (los Pelicans no la han usado, ni tienen ningún jugador que cumpla las condiciones), pero sólo quedan 38 jugadores con los que podría ser ejecutada. En el siguiente enlace, podéis ver quién la ha utilizado ya, y qué jugadores podrían ser cortados de esta manera.

  • Cuándo un jugador es cortado, ¿qué ocurre con él?

Este es uno de los puntos que mucha gente no tiene claro con respecto a la cláusula de amnistía. Cuando es aplicada a un jugador, este no se convierte en agente libre. Lo que sucede es, que se inicia un proceso de puja secreta por su contrato entre todos los equipos que estén por debajo del límite salarial.

La puja puede empezar en el salario mínimo por cada año parcialmente garantizado que le quede al jugador (o por la cantidad parcial no garantizada, si fuera más grande, pero esto no suele ser lo habitual), y llegar, como máximo a la cantidad que tenía firmada con el equipo que le contrató. La puja la gana el mejor postor, y en caso de empate, se lo lleva el equipo con menos victorias el año anterior.

El equipo que se imponga en la subasta, entonces, se hace con ese jugador por los años de contrato que le queden, pagándole y contando en su masa salarial la cantidad que hayan pujado, y el equipo que le cortó, se libra de abonar ese dinero. Es decir, el jugador no cobra más, ni cobra dos veces, el equipo nuevo le pagará la parte de la que haya decidido hacerse cargo, y su anterior franquicia el resto.

*Añadimos un ejemplo. Los Rockets le aplicaron la cláusula el verano pasado a Scola, al que le quedaban 3 años de contrato y 30.6 millones. El equipo que ganó la puja fue Phoenix, con 13.5 millones (4.5 por año). Los Suns están encargados de pagarle esa cantidad, que forma parte de su propia masa salarial, y los Rockets le abonan los 17.1 millones restantes, pero de cara al cómputo de su plantilla, es como si Scola no existiera, liberaron 10 millones por año*

Si ningún equipo reclamara al jugador, en ese momento, este sí sería libre de firmar por cualquier equipo y negociar cualquier tipo de contrato, y ese dinero sí se sumaría a su salario original. De los 15 jugadores cortados, sólo 5 han sido reclamados, pero muchos de los que no lo fueron, no han vuelto a firmar un contrato NBA.

El jugador cortado no puede ser traspasado durante un año por su nuevo equipo, y no podría regresar al anterior hasta que finalice la duración de su contrato original.

  • ¿Se puede aplicar en cualquier momento?
  • Pregunta añadida por sugerencia de Pablo Mira (@NdeBasket)

No, los equipos tienen un periodo de tiempo limitado para decidir si la utilizan y con quien. Este comprende la primera semana de julio en la que se puedan firmar contratos, en este caso, para la temporada 2013-2014, sería del 10 al 16 de julio.

Si un jugador no es cortado en ese momento, no se le podría aplicar esta cláusula hasta el año siguiente.

Ahora que hemos visto las reglas, vamos a tratar de explicar el contexto para Pau Gasol.

  • ¿Por qué querrían los Lakers darle la amnistía?

Los Lakers tienen la obligación de pagar 74.3 millones a 6 jugadores de la plantilla (Metta World Peace podría renunciar a 7.7 millones, y no creemos, pero puede que esté tan loco como para hacerlo, y distorsionarnos los cálculos), cuando el límite a partir del cual se paga el impuesto de lujo está en torno a los 70 millones.

Esta cantidad, no incluye una posible renovación de Dwight Howard (que comenzaría en torno a los 20 millones) y los otros 6-8 jugadores que habría que firmar. Si traen de vuelta al pívot de Atlanta, los Lakers se van a mover por los 100 millones de masa salarial. En ese caso, los Lakers se pasarían en unos 30 millones, y tendrían que pagar de multa, con los nuevos tramos que se empiezan a aplicar el próximo año, 85 millones de dólares, 55 más de los 30 que van a pagar este año.

A Gasol le queda un año de contrato, a razón de 19.3 millones. Si los Lakers le cortaran, pasarían a pagar impuesto de lujo sobre unos 10 millones nada más, y por tanto la multa es de tan sólo 16. Es decir, los Lakers, con Howard y Gasol tendrían que desembolsar el año que viene unos 185 millones, pero si borran de sus cuentas el salario del español, la cifra baja a 96. Cortar a Pau supondría un ahorro de aproximadamente 90 millones de dólares para los Lakers (menos la diferencia entre esos 19.3 que cobrará y la cantidad de la que se haga cargo su nuevo equipo).

Por tanto, la decisión de darle la amnistía a Pau sería simplemente económica.

Aun cortando a Pau y no renovando a Howard, los Lakers seguirían por encima del límite salarial. Esta plantilla no puede ser remozada, salvo con traspasos. Así que la decisión es prácticamente, mantener lo que había y pagarlo con gusto y ganas, o ahorrar una millonada perdiendo a Pau (o a Howard) sin posibilidad práctica de reemplazarlos.

Por supuesto, que los Lakers podrían intentar ahorrar de otros lados: la amnistía se la podrían aplicar a Metta World Peace o Steve Blake, podrían cortar a Nash con la nueva cláusula «stretch», colocar a jugadores en traspasos por nada a cambio… pero estos ahorros serían mucho más pequeños y contundentes que el que traería la partida de Pau.

  • ¿A qué equipo iría Pau? ¿Podría ir a algún aspirante al título?

Como ya hemos dicho antes, Pau no podría elegir equipo, y no todos pueden pujar por él, sólo aquellos bajo el límite salarial. Esto eliminaría por completo, salvo absoluto milagro que supondría la pérdida de media plantilla, la opción de ver a Gasol en Miami, Oklahoma City, Boston, Chicago, New York, Los Angeles (Clippers), Brooklyn, Memphis o Golden State.

Hay tres equipos intresantes que podrían llegar a estar por debajo para hacer una puja por Pau, pero es una opción bastante lejana, que conllevaría prácticamente la obligación de deshacerse de sus agentes libres. San Antonio, Indiana y Denver, si no renuevan a Ginobili, Splitter, West, Hansbrough, Brewer e Iguodala, podrían tener un poco de espacio para pujar por Gasol.

Pero aún en el lejano caso de que estos equipos hicieran sitio, seguramente, estas pujas se verían superadas por las de otros equipos con mucho más margen. Que el contrato de Gasol sólo dure un año más, es un incentivo para muchos equipos para hacer una oferta grande que no supondrá carga alguna el siguiente verano. Hay equipos relativamente atractivos en este grupo (Houston, Dallas o Atlanta los que más), pero ojo, porque tanto o más espacio tienen otras franquicias como Charlotte, Sacramento o Cleveland, y sólo bastaría con que alguna de ellas esté más interesada para que Pau acabe en uno de los peores equipos de la NBA.

Por tanto una amnistía significaría al 99%, que Gasol iría a un equipo que no es aspirante al anillo.

  • ¿Hay alguna posibilidad de que nadie reclamara a Pau?

Teniendo en cuenta que la puja mínima por sus servicios va a ser de 1.4 millones de dólares y hay muchos equipos con ese espacio y más, no.

Cabe la posibilidad, y se lo leeréis a alguno me temo, de que Pau amenace con la boca pequeña con montar un pollo y negarse a jugar o algo similar si algún equipo le reclama, pero esto, además de ser triste y poco profesional, supondría la ira de David Stern en sus últimos meses (buena suerte con eso), y por tan pequeña cantidad, alguno se animaría de todas formas a correr al riesgo. Uno de los equipos con espacio, como ya hemos indicado, es Dallas. Chiquito iba a ser el cisma que iba a preparar Cuban si no le dejaran echar la mano.

Además, el equipo que lo firme es el que tendría sus derechos Bird al año siguiente, lo que les permitiría poder firmarlo-y-traspasarlo a otro equipo, por lo que por chatarrilla, Pau sería un activo, incluso si no jugara un minuto.

  • ¿Cobrará Pau más dinero el año que viene?

Teniendo en cuenta, como ya hemos dicho, que la probabilidad de que no fuera reclamado es nula, no. Cobraría íntegro el salario que tiene firmado para la próxima temporada ($19.285.850), con una parte pagada por el equipo que más puje por él, y el resto, por los Lakers.

  • ¿Se podría Pau volver a Europa con el dinerito en el bolsillo que le pagarían los Lakers?

Pau Gasol está jugando en la NBA, porque es alto, bueno, y entre otras muchas cosas más, porque tiene mucha más ambición que tú, que haces esta pregunta.

  • Pero… si yo he leído a todo el mundo decir que a ver si le dan la amnistía a Pau ya, que es cojonuda, y que cobraría más, y que se podría ir a Oklahoma, y…

Yo no tengo la culpa, no mates al mensajero, te cuento lo que hay…

  • ¿Crees que le aplicarán esta cláusula a Pau?

La primera pieza del dominó Laker es Dwight Howard. A no ser que ya cuenten con que van a pasar de él (altísimamente improbable), cualquier plan parte de la decisión que él tome en julio. Y a partir de ahí, yo no lo sé.

Darle la amnistía a Gasol supone ahorrar muchísimo, muchísimo dinero.

Pero los Lakers no tienen prácticamente ninguna opción de reemplazarle con un jugador de nivel, ya no del suyo, si no de uno normalito, y a Kobe le queda poco tiempo. Según Forbes, los Lakers tuvieron 47.8$ millones de beneficio el año pasado. Eso supondría que si repitieran super-equipo (ejem) no darían dinero, pero tampoco entrarían en pérdidas, o lo harían por poco. ¿Compensa eso poner el mejor producto posible, seguramente, en la pista, el año en el que Kobe vuelve de romperse el tendón de Aquiles? Preguntádselo a ella.

PO Desde El Sofá (X): Muere otro día

Tras jugar tres prórrogas 48 horas antes, los Bulls y su cortísima rotación pelearon como lo suelen hacer, pero durante todo el partido se notó que les faltaba un punto energía y se derrumbaron antes de llegar al final. Anoche, echaron muchísimo de menos a su base titular, que veía impotente el encuentro vestido de calle desde el banquillo por culpa de las malditas lesiones. Chicago no pudo cerrar esta serie sin la presencia de, sí, Kirk Hinrich, y tendrán que volver a la Madhouse on Madison.

Nate Robinson, que tuvo que cargar con 44 minutos de responsabilidad, no hizo un mal partido en general, pero esta vez no fue Dios disfrazado de jugado de baloncesto (bueno, en alguna jugada suelta…), y así es más difícil perdonarle sus momentos alocados, como el del arranque de partido, o la ventaja que tiene Deron cuando le defiende.

Chicago dio muchísima guerra, y mantuvo hasta el final la diferencia corta, principalmente por un buen partido en ataque, porque no pudieron frenar a los Nets en ningún momento. Brooklyn se ensañaba en posesiones largas, con dos o tres acciones consecutivas, y mucha paciencia, que esta vez, con un Noah mermado en pista, solía tener recompensa. Consiguieron aprovechar con éxito muchos más cortes hacia la canasta de lo normal contra una defensa Thibodeau, y cuando no acertaban con el tiro, allí estaban para coger el rebote en ataque: 17 a lo largo de una noche que se le hizo muy larga a Chicago.

Pese a ello, no le perdieron la cara al partido hasta el final: en el tercer cuarto, ningún equipo logró un parcial de más de 5 puntos sin respuesta, y la diferencia osciló siempre entre los 10 y los 4 de ventaja para Brooklyn, a los que Chicago llegó con la última canasta del periodo. Al reanudarse el partido, se pusieron a 1 con un triple de Jimmy Butler, pero no lograron llegar a la barrera psicológica del empate en ningún momento.

Blatche metió 10 puntos en el último cuarto, y Wallace sentenció con un triple y robo más mate que dejaban a los Nets 12 puntos por encima a falta de 2 minutos. Chicago no metería una canasta en los últimos 3:47, y la diferencia final fue, en un sentido, mayor de lo que el partido merecía, pero pareció inevitable.

Los Nets siguen con vida, y aunque todavía anden un partido por detrás, están más enteros. Brook y Deron dejaron un doble-doble cada uno (28-10 el pívot, 23-10 el base) y puede que estén en el mejor momento conjunto de la temporada. Como se vio en la maratón del sábado, y se intuye de toda la temporada, son mucho menos fiables que los Bulls, pero en abril y mayo, se trata de sobrevivir.

El detalle: Ayer los Nets volvieron a jugar de blanco. Parece que aquello del «All Black Everything» murió de repente, como la presencia de Jay-Z en el accionariado de la franquicia. Y eso que el primer partido fue el mejor del equipo en toda la serie…

PO Desde El Sofá (VIII): Propia medicina

Los dos equipos con más victorias en cada conferencia han estado intratables, y todos se han puesto con un 3-0, pero los Pacers se dejaron la oportunidad de unirse a ese grupo en Atlanta, y tendrán que volver a jugar en Indianapolis.

Con la peor anotación de un equipo en lo que va de Playoffs, tanto por puntos por partido (69, que están por debajo del mínimo de 71 que marcaron los Celtics), como por 100 posesiones (donde hay aún más diferencia entre los 70.2 de anoche y los 81.7 a los que Boston llegó), la futilidad ofensiva de Indiana rozó lo inaudito. No os dejéis llevar porque haya un par de zonillas verdes en su carta de tiro, que cayeron cuatro tiros nada más desde ahí.

Si no hubo demasiada emoción en los dos primeros partidos, en este mucha menos. En los anteriores, al menos, los Hawks llegaron a acercarse a unos 8 puntos en el último periodo, aunque no pasaran de ahí. En este la diferencia jamás bajó de 10 desde que Atlanta la pusiera en los estertores del primer cuarto, y lo habitual fue verla en un rango entre los 20 y los 25, convirtiendo este encuentro en el más descafeinado de todos los Playoffs. Y si bien en los otros dos de esta serie, pese a la superioridad de Indiana, tuvieron un punto de tensión y ratos de buen y divertido baloncesto, en este casi nada.

Los Hawks cambiaron su quinteto titular, sustituyendo a Kyle Korver por Johan Petro, haciéndose grandes y emparejando a Josh Smith contra un Paul George que jugó a un nivel estelar en los dos primeros enfrentamientos. Este grupo no fue muy brillante per se, ya que en 12 minutos apenas registaron una ventaja parcial de un punto, pero ayudó a establecer un tono mucho más amenazante y contundente para Atlanta. Los de Drew supieron aprovechar la ventaja que suele dar jugar en casa con los árbitros, para ser más físicos y se impusieron en este aspecto a un equipo que suele utilizar eso a su favor como Indiana.

Nadie se fijará en los números de Ivan Johnson, pero su agresividad ayudó a marcar el territorio y fue el catalizador del aumento de la frustración, minuto a minuto, de los Pacers. A mitad del segundo cuarto, David West (tras un tapón de Johnson, precisamente) perdió los nervios e hizo una falta flagrante, de esas que sobran, pero que a veces sirven a un equipo de revulsivo. En este caso, lo que consiguió, fue refrendar aún más la superioridad de los Hawks, que confirmaron que tenían a su rival contra las cuerdas.

Hacíamos hincapié en la previa sobre la necesidad de Atlanta de conseguir puntos tras pérdidas, y anoche lo hicieron, y desde el principio, para acabar con 24 en total. Ante una defensa como la de Indiana, que no te deja rebotear (pese a la gran desventaja en el marcador y el mal partido, los Pacers aún ganaron la batalla del rebote, 52-48), y blinda la pintura y el triple, es necesaria una precisión y disciplina ofensivas que los Hawks no tienen, y por tanto, todos los puntos fáciles que puedan generar al contraataque son importantísimos para ellos. Además, el caos en el que sumieron al ataque de Indiana desde bien prontito parece que les dejo catatónicos para el resto de la contienda.

Por otro lado, cuando ponen a Josh Smith a jugar de alero, consiguen que este se centre más en jugar de espaldas y cerca de la canasta, y eso es una bendición para Atlanta, pese a la pérdida en tiro exterior. Anoche sólo lanzó dos veces de dos a media distancia (las dos fueron dentro, además) y una de ellas fue gracias al espacio creado tras insistir en postear por tercera vez consecutiva a George. Y fue 5 veces a la línea, que no es un gran número para alguien como él (que además luego le cuesta meterlos), pero es más que en los dos partidos anteriores juntos.

Muy buen partido de Al Horford (26 puntos en 22 posesiones y 16 rebotes), que brilla más cuanto mayor es el ritmo (algo que tendrían que tener en cuenta cuando los Hawks sean remodelados este verano) y Atlanta ya tiene al menos una victoria, y se puede meter de lleno en la serie si vuelven a aprovechar la ventaja de campo. Pero, ojo, que Indiana esta vez sabe lo que le espera, y difícilmente repetirá una actuación como la de anoche.

El detalle: Jeff Teague tuvo una horrible caída poco antes del descanso, en la que parecía que se podía haber hecho muchísimo daño en el codo. Menos mal que no fue nada, porque no estamos como para perder a un buen jugador más…

La recomendación: Si aprovechando que es domingo queréis ver algo de NBA en diferido, no os pongáis este partido. E id a por el Bulls-Nets, del tirón. Y si no os habéis enterado de como fue, mejor.

PO Desde El Sofá (VII): Esa extraña sensación

Sé que venís aquí buscando una crónica, pero es que el partido no tuvo historia. Ninguna. Boston metió la primera canasta, y no volvió a estar por delante en todo el partido. Nunca se acercó. Perdió de 14. Fin.

Sería de justicia que habláramos de Prigioni, que hizo, tal cual, el partido que todo el mundo tenemos en nuestras cabezas cuando pensamos en Avery Bradley. O de Melo y JR (que fue expulsado por una de las suyas, un feo codazo a Terry), que siguen metiendo lo imposible. O de Felton, que hizo uno de esos partidos de los de su fase de madurito interesante. Pero es inevitable pensar en Boston.

Por primera vez seguramente desde que formaron el Big 3, Ainge podría explotar el proyecto este verano sin oír quejas. No digo que deba ni que vaya a hacerlo, pero a diferencia de otros años, en los que habría encontrado oposición por tierra, mar y aire, creo que en estos momentos, todo el mundo le entendería y de atizar algo, sería el cómo. Siempre habían igualado o superado las expectativas en Playoffs, lo que daba crédito y apagaba la lucecita de «Insert coin» un año más, pero con un topetazo como el de este año, la partida queda abierta para otros jugadores.

Para mí, la clave para tomar una decisión es Garnett. Los Celtics no son viejos como plantilla, pero es indudable que para dos de sus tres mejores jugadores, el final está cerca. Pierce está jugando muy mal en Playoffs, pero ha tenido una Temporada Regular notable. Simplemente, la lesión de Rondo le ha hecho cargar un peso tan descomunal que le ha dejado sin gasolina a estas alturas. Con la sorpresa positiva que ha sido Jeff Green, creo que los Celtics son irónicamente uno de los equipos que mejor podrían regular los minutos de The Truth de la próxima temporada en esta Liga, porque si va a pensar en Playoffs está claro que lo necesita.

Pero KG no tiene sustituto, y tampoco sé si remedio a estas alturas. Pese a que sus números son una fotocopia de los del año pasado, viéndole anoche me dio por primera vez la impresión de que él no quería estar ahí. Puede que simplemente se diera cuenta que el año había acabado, pero fue tan, tan, extraña esa sensación de ver a Garnett con los brazos caídos…

Tenga o no una reencarnación más esta gloriosa era, los Celtics tienen que comprar ataque y anotación. Aún a riesgo de que las diferencias tan grandes que han acabado teniendo los partidos lo desfiguren, su seña de identidad en estos Playoffs, al menos ha estado ahí. El índice defensivo tras tres partidos, 99.7, está bastante bien, y más con New York enfrente. El grandísimo problema es que se han quedado en 85.8 puntos por 100 posesiones, y eso es horrible. Los Kentucky Wildcats de 2012 no podrían ganar a los Bobcats, pero a lo mejor sí que llegaban a los 86 por 100 contra los Knicks, que son una defensa seria, pero no el acorazado Potemkin.

Este año han sido 20º en ataque y 6º en defensa, y aunque en parte se nota muchísimo la falta de Rondo, es un problema anterior a él, y que llegaban cargando desde hace tiempo. Si Ainge se ve capaz de remozarla con los pocos recursos que tiene, por las limitaciones habituales de espacios y topes salariales, y Garnett está listo para otro baile, ¿por qué no?

Oiremos hablar mucho de la reconstrucción de Boston, y a los Knicks los seguiremos teniendo por aquí. Y aún queda por lo menos un partido para cerrar esta serie. Pero la diferencia pareció anoche tan, tan grande… que cuesta creerlo.

El detalle: La diferencia en acierto de Jason Terry de jugar en casa a hacerlo fuera es increíble, su porcentaje efectivo baja del 59.4 al 45.6% cuando no está en Boston. Anoche metió 11 puntos en 9 tiros de campo (3 más desde la línea). Si los Celtics pudieran usarle sólo en el TD Garden (y en las posesiones de ataque nada más), sería un jugador bastante interesante.