Amnistía para Pau: preguntas y respuestas

Tras la debacle de los Lakers esta temporada se empieza a hablar del futuro, y una de las muchas opciones que tienen los Lakers es concederle la amnistía a Pau Gasol, un mecanismo incluido en el último convenio laboral, del que mucha gente, por desgracia, desconoce el funcionamiento, y que vamos a tratar de explicar

  • ¿Qué es?

La cláusula de amnistía fue incluida en el último acuerdo entre Liga y jugadores, para que todos los equipos pudieran borrar un error del pasado: el salario del jugador al que se le aplique, no cuenta de cara a la masa salarial de la franquicia, y por tanto, la cantidad deja de estar incluida en los cálculos que determinan cuanto espacio salarial tiene un equipo o cuanto va a pagar de impuesto de lujo.

A cambio, eso sí, tienen que pagarle al jugador su salario por el resto del contrato (se les descontará la cantidad que pague al equipo al que vaya), y no puede volver a jugar en la franquicia durante todo ese periodo de tiempo. En definitiva, es pagar a un jugador para que juegue en otro equipo, a cambio de espacio salarial, o no tener que pagar aún mucho más en multas.

  • ¿Se podría usar con cualquier jugador o varias veces?

No. Todos los equipos pueden aplicar esta cláusula al contrato de un sólo jugador, que tiene que haber firmado su contrato bajo el anterior convenio (antes de julio de 2011) y formar parte de la plantilla desde ese momento. Es decir, jugadores que han sido contratados como agentes libres, o drafteados, o traspasados en estas dos últimas temporadas, no pueden recibirla.

15 equipos se han acogido a ella, y otros 14 podrían hacerlo (los Pelicans no la han usado, ni tienen ningún jugador que cumpla las condiciones), pero sólo quedan 38 jugadores con los que podría ser ejecutada. En el siguiente enlace, podéis ver quién la ha utilizado ya, y qué jugadores podrían ser cortados de esta manera.

  • Cuándo un jugador es cortado, ¿qué ocurre con él?

Este es uno de los puntos que mucha gente no tiene claro con respecto a la cláusula de amnistía. Cuando es aplicada a un jugador, este no se convierte en agente libre. Lo que sucede es, que se inicia un proceso de puja secreta por su contrato entre todos los equipos que estén por debajo del límite salarial.

La puja puede empezar en el salario mínimo por cada año parcialmente garantizado que le quede al jugador (o por la cantidad parcial no garantizada, si fuera más grande, pero esto no suele ser lo habitual), y llegar, como máximo a la cantidad que tenía firmada con el equipo que le contrató. La puja la gana el mejor postor, y en caso de empate, se lo lleva el equipo con menos victorias el año anterior.

El equipo que se imponga en la subasta, entonces, se hace con ese jugador por los años de contrato que le queden, pagándole y contando en su masa salarial la cantidad que hayan pujado, y el equipo que le cortó, se libra de abonar ese dinero. Es decir, el jugador no cobra más, ni cobra dos veces, el equipo nuevo le pagará la parte de la que haya decidido hacerse cargo, y su anterior franquicia el resto.

*Añadimos un ejemplo. Los Rockets le aplicaron la cláusula el verano pasado a Scola, al que le quedaban 3 años de contrato y 30.6 millones. El equipo que ganó la puja fue Phoenix, con 13.5 millones (4.5 por año). Los Suns están encargados de pagarle esa cantidad, que forma parte de su propia masa salarial, y los Rockets le abonan los 17.1 millones restantes, pero de cara al cómputo de su plantilla, es como si Scola no existiera, liberaron 10 millones por año*

Si ningún equipo reclamara al jugador, en ese momento, este sí sería libre de firmar por cualquier equipo y negociar cualquier tipo de contrato, y ese dinero sí se sumaría a su salario original. De los 15 jugadores cortados, sólo 5 han sido reclamados, pero muchos de los que no lo fueron, no han vuelto a firmar un contrato NBA.

El jugador cortado no puede ser traspasado durante un año por su nuevo equipo, y no podría regresar al anterior hasta que finalice la duración de su contrato original.

  • ¿Se puede aplicar en cualquier momento?
  • Pregunta añadida por sugerencia de Pablo Mira (@NdeBasket)

No, los equipos tienen un periodo de tiempo limitado para decidir si la utilizan y con quien. Este comprende la primera semana de julio en la que se puedan firmar contratos, en este caso, para la temporada 2013-2014, sería del 10 al 16 de julio.

Si un jugador no es cortado en ese momento, no se le podría aplicar esta cláusula hasta el año siguiente.

Ahora que hemos visto las reglas, vamos a tratar de explicar el contexto para Pau Gasol.

  • ¿Por qué querrían los Lakers darle la amnistía?

Los Lakers tienen la obligación de pagar 74.3 millones a 6 jugadores de la plantilla (Metta World Peace podría renunciar a 7.7 millones, y no creemos, pero puede que esté tan loco como para hacerlo, y distorsionarnos los cálculos), cuando el límite a partir del cual se paga el impuesto de lujo está en torno a los 70 millones.

Esta cantidad, no incluye una posible renovación de Dwight Howard (que comenzaría en torno a los 20 millones) y los otros 6-8 jugadores que habría que firmar. Si traen de vuelta al pívot de Atlanta, los Lakers se van a mover por los 100 millones de masa salarial. En ese caso, los Lakers se pasarían en unos 30 millones, y tendrían que pagar de multa, con los nuevos tramos que se empiezan a aplicar el próximo año, 85 millones de dólares, 55 más de los 30 que van a pagar este año.

A Gasol le queda un año de contrato, a razón de 19.3 millones. Si los Lakers le cortaran, pasarían a pagar impuesto de lujo sobre unos 10 millones nada más, y por tanto la multa es de tan sólo 16. Es decir, los Lakers, con Howard y Gasol tendrían que desembolsar el año que viene unos 185 millones, pero si borran de sus cuentas el salario del español, la cifra baja a 96. Cortar a Pau supondría un ahorro de aproximadamente 90 millones de dólares para los Lakers (menos la diferencia entre esos 19.3 que cobrará y la cantidad de la que se haga cargo su nuevo equipo).

Por tanto, la decisión de darle la amnistía a Pau sería simplemente económica.

Aun cortando a Pau y no renovando a Howard, los Lakers seguirían por encima del límite salarial. Esta plantilla no puede ser remozada, salvo con traspasos. Así que la decisión es prácticamente, mantener lo que había y pagarlo con gusto y ganas, o ahorrar una millonada perdiendo a Pau (o a Howard) sin posibilidad práctica de reemplazarlos.

Por supuesto, que los Lakers podrían intentar ahorrar de otros lados: la amnistía se la podrían aplicar a Metta World Peace o Steve Blake, podrían cortar a Nash con la nueva cláusula «stretch», colocar a jugadores en traspasos por nada a cambio… pero estos ahorros serían mucho más pequeños y contundentes que el que traería la partida de Pau.

  • ¿A qué equipo iría Pau? ¿Podría ir a algún aspirante al título?

Como ya hemos dicho antes, Pau no podría elegir equipo, y no todos pueden pujar por él, sólo aquellos bajo el límite salarial. Esto eliminaría por completo, salvo absoluto milagro que supondría la pérdida de media plantilla, la opción de ver a Gasol en Miami, Oklahoma City, Boston, Chicago, New York, Los Angeles (Clippers), Brooklyn, Memphis o Golden State.

Hay tres equipos intresantes que podrían llegar a estar por debajo para hacer una puja por Pau, pero es una opción bastante lejana, que conllevaría prácticamente la obligación de deshacerse de sus agentes libres. San Antonio, Indiana y Denver, si no renuevan a Ginobili, Splitter, West, Hansbrough, Brewer e Iguodala, podrían tener un poco de espacio para pujar por Gasol.

Pero aún en el lejano caso de que estos equipos hicieran sitio, seguramente, estas pujas se verían superadas por las de otros equipos con mucho más margen. Que el contrato de Gasol sólo dure un año más, es un incentivo para muchos equipos para hacer una oferta grande que no supondrá carga alguna el siguiente verano. Hay equipos relativamente atractivos en este grupo (Houston, Dallas o Atlanta los que más), pero ojo, porque tanto o más espacio tienen otras franquicias como Charlotte, Sacramento o Cleveland, y sólo bastaría con que alguna de ellas esté más interesada para que Pau acabe en uno de los peores equipos de la NBA.

Por tanto una amnistía significaría al 99%, que Gasol iría a un equipo que no es aspirante al anillo.

  • ¿Hay alguna posibilidad de que nadie reclamara a Pau?

Teniendo en cuenta que la puja mínima por sus servicios va a ser de 1.4 millones de dólares y hay muchos equipos con ese espacio y más, no.

Cabe la posibilidad, y se lo leeréis a alguno me temo, de que Pau amenace con la boca pequeña con montar un pollo y negarse a jugar o algo similar si algún equipo le reclama, pero esto, además de ser triste y poco profesional, supondría la ira de David Stern en sus últimos meses (buena suerte con eso), y por tan pequeña cantidad, alguno se animaría de todas formas a correr al riesgo. Uno de los equipos con espacio, como ya hemos indicado, es Dallas. Chiquito iba a ser el cisma que iba a preparar Cuban si no le dejaran echar la mano.

Además, el equipo que lo firme es el que tendría sus derechos Bird al año siguiente, lo que les permitiría poder firmarlo-y-traspasarlo a otro equipo, por lo que por chatarrilla, Pau sería un activo, incluso si no jugara un minuto.

  • ¿Cobrará Pau más dinero el año que viene?

Teniendo en cuenta, como ya hemos dicho, que la probabilidad de que no fuera reclamado es nula, no. Cobraría íntegro el salario que tiene firmado para la próxima temporada ($19.285.850), con una parte pagada por el equipo que más puje por él, y el resto, por los Lakers.

  • ¿Se podría Pau volver a Europa con el dinerito en el bolsillo que le pagarían los Lakers?

Pau Gasol está jugando en la NBA, porque es alto, bueno, y entre otras muchas cosas más, porque tiene mucha más ambición que tú, que haces esta pregunta.

  • Pero… si yo he leído a todo el mundo decir que a ver si le dan la amnistía a Pau ya, que es cojonuda, y que cobraría más, y que se podría ir a Oklahoma, y…

Yo no tengo la culpa, no mates al mensajero, te cuento lo que hay…

  • ¿Crees que le aplicarán esta cláusula a Pau?

La primera pieza del dominó Laker es Dwight Howard. A no ser que ya cuenten con que van a pasar de él (altísimamente improbable), cualquier plan parte de la decisión que él tome en julio. Y a partir de ahí, yo no lo sé.

Darle la amnistía a Gasol supone ahorrar muchísimo, muchísimo dinero.

Pero los Lakers no tienen prácticamente ninguna opción de reemplazarle con un jugador de nivel, ya no del suyo, si no de uno normalito, y a Kobe le queda poco tiempo. Según Forbes, los Lakers tuvieron 47.8$ millones de beneficio el año pasado. Eso supondría que si repitieran super-equipo (ejem) no darían dinero, pero tampoco entrarían en pérdidas, o lo harían por poco. ¿Compensa eso poner el mejor producto posible, seguramente, en la pista, el año en el que Kobe vuelve de romperse el tendón de Aquiles? Preguntádselo a ella.

PO Desde El Sofá (X): Muere otro día

Tras jugar tres prórrogas 48 horas antes, los Bulls y su cortísima rotación pelearon como lo suelen hacer, pero durante todo el partido se notó que les faltaba un punto energía y se derrumbaron antes de llegar al final. Anoche, echaron muchísimo de menos a su base titular, que veía impotente el encuentro vestido de calle desde el banquillo por culpa de las malditas lesiones. Chicago no pudo cerrar esta serie sin la presencia de, sí, Kirk Hinrich, y tendrán que volver a la Madhouse on Madison.

Nate Robinson, que tuvo que cargar con 44 minutos de responsabilidad, no hizo un mal partido en general, pero esta vez no fue Dios disfrazado de jugado de baloncesto (bueno, en alguna jugada suelta…), y así es más difícil perdonarle sus momentos alocados, como el del arranque de partido, o la ventaja que tiene Deron cuando le defiende.

Chicago dio muchísima guerra, y mantuvo hasta el final la diferencia corta, principalmente por un buen partido en ataque, porque no pudieron frenar a los Nets en ningún momento. Brooklyn se ensañaba en posesiones largas, con dos o tres acciones consecutivas, y mucha paciencia, que esta vez, con un Noah mermado en pista, solía tener recompensa. Consiguieron aprovechar con éxito muchos más cortes hacia la canasta de lo normal contra una defensa Thibodeau, y cuando no acertaban con el tiro, allí estaban para coger el rebote en ataque: 17 a lo largo de una noche que se le hizo muy larga a Chicago.

Pese a ello, no le perdieron la cara al partido hasta el final: en el tercer cuarto, ningún equipo logró un parcial de más de 5 puntos sin respuesta, y la diferencia osciló siempre entre los 10 y los 4 de ventaja para Brooklyn, a los que Chicago llegó con la última canasta del periodo. Al reanudarse el partido, se pusieron a 1 con un triple de Jimmy Butler, pero no lograron llegar a la barrera psicológica del empate en ningún momento.

Blatche metió 10 puntos en el último cuarto, y Wallace sentenció con un triple y robo más mate que dejaban a los Nets 12 puntos por encima a falta de 2 minutos. Chicago no metería una canasta en los últimos 3:47, y la diferencia final fue, en un sentido, mayor de lo que el partido merecía, pero pareció inevitable.

Los Nets siguen con vida, y aunque todavía anden un partido por detrás, están más enteros. Brook y Deron dejaron un doble-doble cada uno (28-10 el pívot, 23-10 el base) y puede que estén en el mejor momento conjunto de la temporada. Como se vio en la maratón del sábado, y se intuye de toda la temporada, son mucho menos fiables que los Bulls, pero en abril y mayo, se trata de sobrevivir.

El detalle: Ayer los Nets volvieron a jugar de blanco. Parece que aquello del «All Black Everything» murió de repente, como la presencia de Jay-Z en el accionariado de la franquicia. Y eso que el primer partido fue el mejor del equipo en toda la serie…

PO Desde El Sofá (VIII): Propia medicina

Los dos equipos con más victorias en cada conferencia han estado intratables, y todos se han puesto con un 3-0, pero los Pacers se dejaron la oportunidad de unirse a ese grupo en Atlanta, y tendrán que volver a jugar en Indianapolis.

Con la peor anotación de un equipo en lo que va de Playoffs, tanto por puntos por partido (69, que están por debajo del mínimo de 71 que marcaron los Celtics), como por 100 posesiones (donde hay aún más diferencia entre los 70.2 de anoche y los 81.7 a los que Boston llegó), la futilidad ofensiva de Indiana rozó lo inaudito. No os dejéis llevar porque haya un par de zonillas verdes en su carta de tiro, que cayeron cuatro tiros nada más desde ahí.

Si no hubo demasiada emoción en los dos primeros partidos, en este mucha menos. En los anteriores, al menos, los Hawks llegaron a acercarse a unos 8 puntos en el último periodo, aunque no pasaran de ahí. En este la diferencia jamás bajó de 10 desde que Atlanta la pusiera en los estertores del primer cuarto, y lo habitual fue verla en un rango entre los 20 y los 25, convirtiendo este encuentro en el más descafeinado de todos los Playoffs. Y si bien en los otros dos de esta serie, pese a la superioridad de Indiana, tuvieron un punto de tensión y ratos de buen y divertido baloncesto, en este casi nada.

Los Hawks cambiaron su quinteto titular, sustituyendo a Kyle Korver por Johan Petro, haciéndose grandes y emparejando a Josh Smith contra un Paul George que jugó a un nivel estelar en los dos primeros enfrentamientos. Este grupo no fue muy brillante per se, ya que en 12 minutos apenas registaron una ventaja parcial de un punto, pero ayudó a establecer un tono mucho más amenazante y contundente para Atlanta. Los de Drew supieron aprovechar la ventaja que suele dar jugar en casa con los árbitros, para ser más físicos y se impusieron en este aspecto a un equipo que suele utilizar eso a su favor como Indiana.

Nadie se fijará en los números de Ivan Johnson, pero su agresividad ayudó a marcar el territorio y fue el catalizador del aumento de la frustración, minuto a minuto, de los Pacers. A mitad del segundo cuarto, David West (tras un tapón de Johnson, precisamente) perdió los nervios e hizo una falta flagrante, de esas que sobran, pero que a veces sirven a un equipo de revulsivo. En este caso, lo que consiguió, fue refrendar aún más la superioridad de los Hawks, que confirmaron que tenían a su rival contra las cuerdas.

Hacíamos hincapié en la previa sobre la necesidad de Atlanta de conseguir puntos tras pérdidas, y anoche lo hicieron, y desde el principio, para acabar con 24 en total. Ante una defensa como la de Indiana, que no te deja rebotear (pese a la gran desventaja en el marcador y el mal partido, los Pacers aún ganaron la batalla del rebote, 52-48), y blinda la pintura y el triple, es necesaria una precisión y disciplina ofensivas que los Hawks no tienen, y por tanto, todos los puntos fáciles que puedan generar al contraataque son importantísimos para ellos. Además, el caos en el que sumieron al ataque de Indiana desde bien prontito parece que les dejo catatónicos para el resto de la contienda.

Por otro lado, cuando ponen a Josh Smith a jugar de alero, consiguen que este se centre más en jugar de espaldas y cerca de la canasta, y eso es una bendición para Atlanta, pese a la pérdida en tiro exterior. Anoche sólo lanzó dos veces de dos a media distancia (las dos fueron dentro, además) y una de ellas fue gracias al espacio creado tras insistir en postear por tercera vez consecutiva a George. Y fue 5 veces a la línea, que no es un gran número para alguien como él (que además luego le cuesta meterlos), pero es más que en los dos partidos anteriores juntos.

Muy buen partido de Al Horford (26 puntos en 22 posesiones y 16 rebotes), que brilla más cuanto mayor es el ritmo (algo que tendrían que tener en cuenta cuando los Hawks sean remodelados este verano) y Atlanta ya tiene al menos una victoria, y se puede meter de lleno en la serie si vuelven a aprovechar la ventaja de campo. Pero, ojo, que Indiana esta vez sabe lo que le espera, y difícilmente repetirá una actuación como la de anoche.

El detalle: Jeff Teague tuvo una horrible caída poco antes del descanso, en la que parecía que se podía haber hecho muchísimo daño en el codo. Menos mal que no fue nada, porque no estamos como para perder a un buen jugador más…

La recomendación: Si aprovechando que es domingo queréis ver algo de NBA en diferido, no os pongáis este partido. E id a por el Bulls-Nets, del tirón. Y si no os habéis enterado de como fue, mejor.

PO Desde El Sofá (VII): Esa extraña sensación

Sé que venís aquí buscando una crónica, pero es que el partido no tuvo historia. Ninguna. Boston metió la primera canasta, y no volvió a estar por delante en todo el partido. Nunca se acercó. Perdió de 14. Fin.

Sería de justicia que habláramos de Prigioni, que hizo, tal cual, el partido que todo el mundo tenemos en nuestras cabezas cuando pensamos en Avery Bradley. O de Melo y JR (que fue expulsado por una de las suyas, un feo codazo a Terry), que siguen metiendo lo imposible. O de Felton, que hizo uno de esos partidos de los de su fase de madurito interesante. Pero es inevitable pensar en Boston.

Por primera vez seguramente desde que formaron el Big 3, Ainge podría explotar el proyecto este verano sin oír quejas. No digo que deba ni que vaya a hacerlo, pero a diferencia de otros años, en los que habría encontrado oposición por tierra, mar y aire, creo que en estos momentos, todo el mundo le entendería y de atizar algo, sería el cómo. Siempre habían igualado o superado las expectativas en Playoffs, lo que daba crédito y apagaba la lucecita de «Insert coin» un año más, pero con un topetazo como el de este año, la partida queda abierta para otros jugadores.

Para mí, la clave para tomar una decisión es Garnett. Los Celtics no son viejos como plantilla, pero es indudable que para dos de sus tres mejores jugadores, el final está cerca. Pierce está jugando muy mal en Playoffs, pero ha tenido una Temporada Regular notable. Simplemente, la lesión de Rondo le ha hecho cargar un peso tan descomunal que le ha dejado sin gasolina a estas alturas. Con la sorpresa positiva que ha sido Jeff Green, creo que los Celtics son irónicamente uno de los equipos que mejor podrían regular los minutos de The Truth de la próxima temporada en esta Liga, porque si va a pensar en Playoffs está claro que lo necesita.

Pero KG no tiene sustituto, y tampoco sé si remedio a estas alturas. Pese a que sus números son una fotocopia de los del año pasado, viéndole anoche me dio por primera vez la impresión de que él no quería estar ahí. Puede que simplemente se diera cuenta que el año había acabado, pero fue tan, tan, extraña esa sensación de ver a Garnett con los brazos caídos…

Tenga o no una reencarnación más esta gloriosa era, los Celtics tienen que comprar ataque y anotación. Aún a riesgo de que las diferencias tan grandes que han acabado teniendo los partidos lo desfiguren, su seña de identidad en estos Playoffs, al menos ha estado ahí. El índice defensivo tras tres partidos, 99.7, está bastante bien, y más con New York enfrente. El grandísimo problema es que se han quedado en 85.8 puntos por 100 posesiones, y eso es horrible. Los Kentucky Wildcats de 2012 no podrían ganar a los Bobcats, pero a lo mejor sí que llegaban a los 86 por 100 contra los Knicks, que son una defensa seria, pero no el acorazado Potemkin.

Este año han sido 20º en ataque y 6º en defensa, y aunque en parte se nota muchísimo la falta de Rondo, es un problema anterior a él, y que llegaban cargando desde hace tiempo. Si Ainge se ve capaz de remozarla con los pocos recursos que tiene, por las limitaciones habituales de espacios y topes salariales, y Garnett está listo para otro baile, ¿por qué no?

Oiremos hablar mucho de la reconstrucción de Boston, y a los Knicks los seguiremos teniendo por aquí. Y aún queda por lo menos un partido para cerrar esta serie. Pero la diferencia pareció anoche tan, tan grande… que cuesta creerlo.

El detalle: La diferencia en acierto de Jason Terry de jugar en casa a hacerlo fuera es increíble, su porcentaje efectivo baja del 59.4 al 45.6% cuando no está en Boston. Anoche metió 11 puntos en 9 tiros de campo (3 más desde la línea). Si los Celtics pudieran usarle sólo en el TD Garden (y en las posesiones de ataque nada más), sería un jugador bastante interesante.

PO Desde El Sofá (VI): A esto le queda cuerda

La NBA descubrió a Zach Randolph en unos Playoffs. Los más que nunca Jail Blazers, habían perdido los 3 partidos que abrían la primera ronda de 2003 contra los Mavs, y Cheeks, que lidiaba con las lesiones de Pippen, Anderson y Sabonis, decidió sentar a Antonio Daniels y probar poniendo de titular a un inexperto jugador de segundo año que estaba bastante atrás en la rotación. Z-Bo respondió con un 25-15, metió 22 puntos en el siguiente partido en Dallas, y otros 21 para empatar la serie en el sexto partido. Pero Portland perdió el definitivo y no volvimos a ver a nuestra Tortuga Ninja favorita jugando las eliminatorias por el título hasta 2011, ya en Memphis.

Con lo poco que duraron los Grizzlies en 2012, y por falta de ritmo debido a la lesión que le mantuvo fuera casi toda la (corta) temporada, aquellos primeros partidos, y los de la locura que fue 2011 son prácticamente lo único interesante que habíamos visto de Zach en Playoffs. Los dos de este año habían sido bastante decepcionantes para lo que se espera de él, y Hollins, de hecho, no le sacó del banquillo al final del segundo.

Anoche, aunque volvió a acabar con cinco faltas, la cuenta no creció hasta el final, con el partido ya decidido, y gracias a que no le pitaron nada en el primer cuarto (algo que claramente limitó su agresividad y tiempo de juego en encuentros anteriores), los Grizzlies le buscaron pronto y a menudo, y Memphis sacó partido de una de esas ventajas teóricas que tenían en esta serie. No llegó a los 34 puntos que marcan su máximo en Playoffs, pero cerca se quedó: 27, y 13 de ellos en un primer cuarto en el que los Grizzlies construyeron la ventaja que no iban a entregar en todo el partido.

La noche en la que Mutombo se había acercado a entregarle a Marc Gasol ese premio al Jugador Defensivo del Año delante del público del FedEx Forum, los Ositos tenían la obligación de defender bien, y lo hicieron: sólo 82 puntos para los Clippers, y un horrible partido del hombre que les mueve, Chris Paul. El ataque angelino pareció ignorarlo al principio del partido, organizando su ofensiva a partir de Billups y Griffin, y aunque es relativamente habitual que CP3 vaya apareciendo poco a poco, esta vez parece que no cogió el ritmo en ningún momento. La defensa Grizzly fue muy agresiva con él, sin miedo a rodearlo, con la intención de obligar a que fueran sus compañeros los que tendrían que batirles, y la esperanza de que el desgaste fuera haciendo mella. Sus tres pérdidas al descanso, o un airball quedando 4 minutos, demostraban que no era su día.

Otra de las cosas fiables a lo largo de la temporada que ayer le falló a los Clippers fue el banquillo. Como nadie hubiera imaginado, el mejor suplente del partido fue Quincy Pondexter, y en LA sólo apareció Odom. Malgastar sus 3 triples, cantidad que no metía desde hace 15 meses, el día que pierden de 12, no tiene perdón de Jimmy Goldstein, que además estaba allí, viéndolo en vivo.

Memphis controló el tempo y el tono, no hay nada que pareciera ir en contra de su dirección. Y así, siguiendo la corriente, fue día para disfrutar de Randolph, que además, protagonizó uno de los momentos ¿divertidos? de la noche, cuando tras una dura falta de Barnes bajo el aro, se rebotó con él, y mientas contactaba con un amago de cabezazo, al mismo tiempo parecía querer abrazarlo y hacerle una carantoña (vídeo en CBS Sports). Muy bipolar todo.

El caso es que carreras parecidas a la de un tipo como Randolph ya hemos visto otras veces, y no siempre han acabado bien. Trayectorias similares estaban kaput a estas alturas. Es un placer que él siga por aquí, y en el mejor momento del año. Larga vida a Z-Bo.

El detalle: El criterio arbitral de esta serie es como una contra de Tony Allen, o como una caja de bombones. De vez en cuando se cansan de pitar y todo mandoblazo es válido. Y cuando no lo tienen muy claro, con la doble falta lo arreglan.

PO Desde El Sofá (IV): Ave, Caesar

Seguramente todos hayáis oído alguna vez eso de «Ave, Caesar, morituri te salutant«. Lo que no es tan conocido es que el Emperador al que fue digirida, Claudio, replicó con un «Aut non«, que dio una mínima esperanza a aquellos pobres diablos, antes de mandarlos a luchar otra vez.

Con Jennings anunciando la victoria de Milwaukee en 6, no es que los Bucks (o al menos él) muestren la mentalidad del que está yendo al matadero, pero uno no se revela desde la pobreza al Imperio Romano, y vive para contarlo. Los tres primeros cuartos de Miami, de los que se fueron sólo 3 puntos arriba, eran ese «O no«, esa realidad virtual en la que Milwaukee puede creer que se encuentra en el mismo plano, preparado para competir.

Arrancaron bien los de Wisconsin, con parciales positivos, forzando una pérdida por minuto de Miami (cinco en los cinco primeros), y pese a que Brandon Jennings no continúo en su línea de grandes actuaciones frente a este equipo, y Larry Sanders tardó poco en cometer dos faltas de esas de pardillo en las que suele caer, Ilyasova mantenía a los Bucks en ataque y Mbah-a-Moute y Udoh iban haciendo lo que podían en defensa.

Miami, que volvió a jugar con el uniforme completamente blanco, y vistió al público del mismo color, fallaba en el triple, pero LeBron y Wade tenían éxito prácticamente cada vez que atacaban el aro, o salían a la contra. Fue el escolta el que capitaneó un parcial de 8-0 al comienzo del segundo cuarto, que les permitió tener un colchón para seguir igualados tras unos minutos, en los que reducidos a media pista, se conformaron con suspensiones que no eran capaces de anotar.

BJ, que se fue con un rosco en puntos al descanso, decidió que ya era hora de aparecer y metió 8 en el tercero, y Miami, que parecía preparado para demarrar tras una pequeña racha que siguió a un feroz mate en el rebote ofensivo de Wade, se volvió a relajar al final del cuarto. Eso sí, esta vez LeBron sabía que era momento de mostrar el debido respeto. Con dos oportunidades iguales, y tiempo de sobra para intentar un triple a la desesperada en los últimos segundos, en la primera, al descanso, se guardó al tiro, pero al final del tercero fue a por él con toda la intención del mundo. Los Bucks no habían venido a Miami a por playa y noches de LIV.

Y entonces llegó el último acto, y en este teatro latino no hubo giros de guión. 12 puntos seguidos para poner un +15 detrás de las explosiones de campo a campo de LeBron y la dictadura del proletariado de Birdman, y otro partido menos.

Los Bucks acertaron con la planificación, sacrificando algo de rebote en ataque para replegarse mejor, y haciendo trabajar mucho a LeBron en ambos lados, pero no pudieron evitar las pérdidas. La mala noche de su perímetro titular pueden usarla para flagelarse con el ¿y si?, pero Miami también lo sabe y lo suele hacer mejor.

Ahora se llevan la serie a su Coliseo, y la lucha parece que seguirá (des)igual. Pero pueden estar contentos: de su honor, que es lo único que les pedíamos defender, nadie les ha despojado.

PO Desde El Sofá (II): Velocidad de crucero

En una jornada (repartida en dos días) en la que el equipo de casa, y por tanto, favorito teórico, había ganado todos los partidos, Thunder no tenía pensado ser el único en dar la nota, y de hecho, su victoria es seguramente la más clara de todas.

Salieron fuertes y Houston tardó más de seis minutos en anotar su primer tiro de campo. El equipo de Brooks se replegaba más rápido que de costumbre quitándole a los Rockets cualquier posibilidad de correr, mientras que ellos sí lo hacían, algo que Houston tardó en ajustar. Harden (al que el público, desgraciada e incomprensiblemente recibió con abucheos) fallaba sus primeros tiros, y le buscaban en defensa donde OKC consiguió un par de canastas fáciles haciendo cortar a su hombre.

Brooks empezó a tirar de un banquillo capitaneado por el inoperante Fisher, y McHale simplemente retiró de la pista a Greg Smith, su eslabón débil y se hizo pequeño. Dejó tres titulares en pista junto a Delfino y Beverley, que con 8 puntos en la primera parte revolucionó el partido, y Houston llegó a empatar.

Pero cuando el quinteto titular (Perkins incluido) volvió a la pista, OKC despegó de la misma manera que al comenzar el partido. Los tapones en la ayuda de Ibaka (gran partido el suyo en ambos lados) y los robos a Lin, que jugó una primera parte desastrosa (3 pérdidas, sólo 4 puntos y 5 tiros fallados), generaban canastas fáciles al otro lado, para marcharse al descanso con una ventaja de 13 puntos y lo que podía haber sido un parcial final de 10-0, que Harden congeló recorriendo toda la cancha en los 3 segundetes que le dejaron.

Westbrook tenía un 10-7-7 en el boxscore a mitad del partido (se quedó a dos rebotes del triple-doble, sin jugar un segundo en el último cuarto), y aunque como de costumbre, Durant anotó más y algo mejor, Thunder no hubiera sido lo mismo sin la agresividad suicida de Russell, que obligaba, como si su torso ejerciese una iracunda fuerza gravitacional, a todos los defensores de los Rockets a salirle al encuentro al corazón de la zona.

En la segunda parte OKC jugó tranquilo, administrando la ventaja, sabiéndose superiores. Cuando hasta Perkins se permite el lujo de convertirse en el playmaker en un contraataque, es probablemente momento para el rival de empezar a pensar en el siguiente partido, aunque aún estés a mitad del tercer cuarto. La distancia se fue abriendo poco a poco, en 10 puntos más, y en Oklahoma City la metía hasta el espectador que sacan a tirar desde el centro del campo: 20.000 dólares de premio.

En el último cuarto hasta Fisher se apuntó a la fiesta con un par de triples, y llegaron a los 100 puntos cuando Houston todavía no estaba en 70, momento en torno al cual, los titulares que quedaban, desaparecieron de la pista para no volver.

OKC es muchísimo mejor equipo, pero Houston todavía puede robar algún partidillo de esos en los que meta 15-20 triples y Harden se sienta flex. Horríficos en el tiro, como anoche, no va a ser. Unos cuantos jugadores de su plantilla aún presentan carencias en aspectos básicos del juego, y simplemente, todavía no tienen la menor idea de cómo parar a OKC. Con este ya son cuatro los partidos que han jugado entre ellos este año, y en ninguno ha metido Thunder menos de 119 puntos.

Cuando entrevistaban a Durant tras el partido, por la megafonía del Shakespeare Arena, y para los pocos aficionados que quedaban allí, ya que alguno se fue antes, se podía oír el «Takin’ care of business». Vaya si lo hicieron.

Playoffs NBA 2013: Previa de la primera ronda en el Oeste

Oklahoma City Thunder (1) – Houston Rockets (8)

El morbo de esta serie creo que no haca falta explicarlo: Harden vuelve al lugar del que nunca queríamos haberle visto salir. Venganza`es la palabra recurrente, pero las revanchas son menos cuando uno es feliz, y James no se puede quejar de lo que ha encontrado en Texas.

Houston ha llegado aquí un año pronto, seguramente. Los Rockets ahora mismo conservan uno, sólo UN, jugador de la plantilla que acabó el año pasado y los jugadores con más de dos temporadas de experiencia se cuentan con la mano de un personaje de Los Simpsons. Es una franquicia nueva, con una reconstrucción a medio hacer, el equipo feliz de estar aquí, el del más que ayer pero menos que mañana. Si alguien aún tenía alguna duda sobre si el jugador de la barba zurda estaba entre los Elegidos, ya no puede sostenerla más, pero los Rockets son un equipo más preparado para divertir que para vencer a los mejores de la Liga: están 9-17 contra los equipos de Playoffs del Oeste y sólo han ganado la serie particular a los Warriors.

Y los Thunder han sido particularmente abusones con ellos. Aunque les ganaran un partido, remontando 14 puntos, en tres enfrentamientos este año, OKC les ha metido 119, 124 y 120. Si el nivel va a ser ese, Houston podría superarlo algún partido, pero no cuatro.

La amenaza principal de Houston es su bloqueo y continuación, y OKC no sólo conoce a Harden, sino que han sido los cuartos mejores de la Liga defendiéndolo esta temporada. Los rivales de los Thunder tienen un porcentaje del 38% en tiros de campo y pierden la pelota en el 19% de las jugadas etiquetadas con este tipo. Ibaka es cada día un poco mejor en este aspecto, y su defectillo, que es quizá presionar demasiado al hombre con el balón, se convierte en una especie de virtud en el caso Houston-Harden.

Más indicios de que OKC no es un buen emparejamiento: Houston es el equipo que más pierde la pelota (incluso cuando ajustamos y tenemos en cuenta su elevado ritmo) y OKC el equipo más eficiente en puntos por jugada a la contra, y la cosa que mejor hace Houston, que es no conceder puntos en segundas oportunidades (lideran la Liga, un punto para apuntar a Asik) no le sirve de mucho frente a un equipo que no basa en eso su ataque, como lo hubieran podido utilizar, contra, por ejemplo, Denver.

Houston no puede especular, y tiene que salir, como han hecho el resto del año, a retar al rival a que metan más puntos que ellos. Lo único malo es que ellos llevan piedras y algún cuchillo, y los Thunder vienen con pistolas.

San Antonio Spurs (2) – Los Angeles Lakers (7)

Ya tenemos el circo montado: los Spurs están jugando mal, los Lakers vienen como un tiro, y son los Lakers, y siempre están ahí, y… Y si el pobre Kobe no se hubiera lesionado muchos les verían como indudable favorito en esta serie, pero yo veo unas opciones muy reducidas.

Es verdad que les ganaron sin Bryant el penúltimo partido de la temporada, pero es inevitable moderar el entusiasmo de una victoria a un rival con una motivación muy diferente, que decidió jugar los minutos claves con Cory Joseph en la pista y Tony Parker en el banquillo.

Los Lakers tienen la 18ª defensa por 100 posesiones de la Liga, la peor de cualquier equipo en Playoffs, empatados con los Brooklyn Nets. Desde el All-Star tienen un registro de 20-8 más típico del líder del Oeste que del equipo que entró en Playoffs la última jornada, pero su defensa fue la misma estadísticamente, sólo superada negativamente por la de los Knicks entre los equipos que siguen jugando. En los dos partidos sin Kobe sí han sido espectaculares (92.4 puntos, marca que lideraría la Liga muy sobradamente), pero… ¿a quién va usted a creer, a dos partidos o a sus propios ojos?

Supongo que parte de lo que alimenta la creencia de que los Lakers pueden pasar de ronda es el rival. Con Thunder el pesimismo sería mucho mayor, pero San Antonio ha perdido 7 de sus últimos 10 partidos y parecen una presa fácil. Ya hablamos de los Spurs hace justo un mes, y de por qué no hay que olvidarse de ellos, pero es razonable pensar que algo no funciona, uniendo lo que se está viendo últimamente a movimientos como el despido de Stephen Jackson. Si un equipo con Popovich y Duncan está descarrilando, no nos enteraremos hasta que la última rueda se haya soltado y el tren se haya estrellado, pero yo prefiero pensar que San Antonio simplemente ha estado con el modo de ahorro de energía activado en los últimos partidos, preocupándose de que todos lleguen bien.

Dwight Howard podría y debería tener una serie monstruosa pero la última vez que estuvo en Playoffs, con dudosa compañía, 27 puntos y 15 rebotes por partido le sirvieron para irse por la puerta grande en primera ronda. Y era Atlanta. Lo de las Torres Gemelas con Gasol podría estar muy bien si Pau no hubiera entregado la cuchara los dos últimos años junto a Bynum, ese jugador al que muchos todavía consideran mejor, o más completo, o con más recursos, o yo qué sé que eufemismo, puesto al lado de Howard.

Los Spurs son vulnerables a un base anotador con rango, ayudado de bloqueos directos u otras acciones previas y Lin, Lillard, Curry, Harden o Jennings tienen partidos de más de 30 puntos esta temporada contra San Antonio, por lo que si Steve Blake es el de sus dos últimos partidos y no el de los 674 anteriores (¿notáis una tendencia aquí?), los Lakers tienen esperanza, pero casi todas estas actuaciones superlativas del base rival han coincidido en días que no ha jugado Parker. Si el francés está cerca de su nivel, el chollo se acaba.

Y luego está D’Antoni. Aquí en La Crónica, contra la creencia popular, no pensamos que MDA haya matado a Manolete, disparado a Kennedy, o sea guionista de Revolution. Los Lakers son un equipo con tanto talento como falta de profundidad, que se podía permitir cualquier cosa, menos una: las bajas. Y se las ha llevado de tres tazas en tres tazas. 45 partidos en el Oeste con medio equipo en la enfermería o renqueante, este año, no se consiguen pese al entrenador, aunque tome alguna decisión equivocada. Ahora bien, el historial de D’Antoni en Playoffs, da miedo. Ha ganado 26 partidos y ha perdido 29, en series eso es un 5-5, con 3 eliminaciones en 3 intentos frente a San Antonio, y una notoria falta de imaginación, ampliamente documentada, antes de convertirse en el muñequito de pim-pam-pum más vendido en California.

Sé que es muy fácil creer, porque Gasol es muy bueno, español y Campeón del Mundo, Howard es también muy bueno, y (*miro al resto de la plantilla de los Lakers*), uhm… eh… uhm… Jodie Meeks jugó en Kentucky… pero los Lakers de los dos últimos años eran aún mejores, tanto en potencial como en la realidad, y llegaron donde se lo merecieron. Esto no es el March Madness, son los Playoffs de la NBA, la sorpresa hay que darla en cuatro partidos, no en uno.

El deporte nos gusta por eso, porque es imprevisible y todo puede suceder. Y los Lakers tienen opciones, claro, hasta los Bucks contra Miami tienen las suyas. Pero no son mejor equipo que los Spurs. No están ni cerca. La cantidad de cosas que les tendrían que salir bien y funcionar diferente a lo que llevamos viendo todo el año a unos y otros darían para una lista enorme. Y sin Vino, menos.

Denver Nuggets (3) – Golden State Warriors (6)

Al ver que Steph Curry se enfrentaba a los Nuggets, equipo que tiene carné de socio vitalicio en el club de los que más triples reciben, fue un acto reflejo comprobar cuales son los récords en un partido de Playoffs: 6 en cuarto, 8 en una mitad, 9 en un partido. Lo de la serie depende del número de partidos jugados, va de los 17 en una de cuatro a los 28 en una de siete. Curry ya le ha metido 7 este año a los Nuggets en uno de sus enfrentamientos, y en cuatro partidos contra ellos lleva un total de 16, así que en la Temporada Regular ha estado en ese rango. Los Nuggets no tienen pinta de pensar en bajar el ritmo de juego porque sean Playoffs, así que puede que estemos en ese extraño caso que puedes ver venir el récord… si no lo hubiéramos acabado de gafar. Lo siento, Steph.

Los dos mejores jugadores de Golden State ocupan las posiciones desde las que más daño se le hace a Denver, la de base más-bien-tirador, y la de ala-pívot más-bien-abierto (partidos de Bosh de 40 puntos, Love 34, Jamison 33 y ¡oh! David Lee con 31, lo atestiguan), y los mejores defensores de Denver sobre el balón (Iggy, Brewer y Koufos), coinciden con las posiciones de menos talento ofensivo en Golden State, o en el caso de Klay Thompson con un tirador. Los Nuggets son susceptibles a ser vencidos por un equipo que abuse con éxito de las suspensiones, y los Warriors son este año EL equipo.

Pero a pesar de esto, los Nuggets les ganaron 3 de los 4 partidos cara a cara, como han hecho con casi todo el Oeste. Tienen el segundo mejor registro contra equipos de la Conferencia (su 38-14 es un partido peor que el 39-13 de los Thunder) y ganarían el desempate a todos los equipos (salvo a los Campeones de División, por esa regla) porque no han perdido ni una serie en todo el año. Además, son el mejor equipo en casa de toda la Liga, donde sólo han dejado escapar 3 de 41 partidos en todo el año. Denver pese a sus cosillas, es un muy, muy buen equipo.

Son los que más atacan y con muchísima diferencia, el aro rival, y los Warriors, aún con Bogut, como nunca ha estado al 100%, han sido mediocres defendiéndose en la distancia más corta. El otro puntal de su eficiencia son los tiros libres, donde son terceros en intentos por partido (su porcentaje como equipo es paupérrimo, al nivel de los equipos que sufren el hack-a-player, Lakers y Detroit, pero aún así, un 70% es mucho mejor que cualquier tiro de campo) y los Warriors mandan demasiado a su rival a la línea. Y en los minutos finales, son tras Miami el equipo más fiable de la Liga, así que si hay un final apretado, los Nuggets tienen las de ganar por lo que hemos visto esta temporada (siempre que la cosa no tenga que ir a la pizarra lolasa de Karl para el último tiro).

El mayor problema en Denver es que han perdido a uno de los jugadores que más ha contribuido a todos esos espectaculares números. La baja de Gallinari es sensible hasta en un equipo tan profundo. El italiano era el muy mejor triplista en uno de los peores equipos en este aspecto en la Liga, y el jugador que más y mejor iba a la línea. Wilson Chandler ha recogido el testigo y está metiendo el 41.3% de los triples este año, pero sin ningún otro jugador capaz de abrir el campo con consistencia lo más mínimo, los Nuggets van a necesitar que Chandler no baje una pizca el nivel. Lo malo es que el porcentaje a lo largo de su carrera (32.3%) invita a las dudas.

Los Nuggets van a tener problemas cuando los equipos bajen el ritmo, lleguen a Colorado descansados, y se ajusten mejor a sus particularidades. La ventaja de la profundidad de la plantilla, se difumina en Playoffs cuando las rotaciones se acortan. Y los Warriors van a obtener un torrente de puntos por encima de lo normal en 2 ó 3 partidos solamente por tirar bien. Pero la distancia en ejecución global que hay entre los dos equipos es importante, y pese a las bajas, Denver merecer ser considerado el favorito.

Al igual que el Thunder-Rockets, esta eliminatoria promete ser divertida si lo que te gusta es el baloncesto rápido y poco especulativo, y no te importa, o incluso te entretiene, ver a jugadores cometiendo errores garrafales (JaValeeee). Pero eso sí, esta va a estar mucho mucho más iguodala.

Los Angeles Clippers (4) – Memphis Grizzlies (5)

Tenemos repetición de la mejor primera ronda del año pasado (remontada de 27 puntos en el primer partido incluida), que los Clippers ganaron 4-3, pero esta vez con las tornas cambiadas, y más partidos (de ser necesario) en Los Angeles. 8 de los 10 jugadores que fueron titulares el año pasado repiten (sólo Rudy Gay y Randy Foye faltarán a la cita), y las identidades de ambos equipos se mantienen. Los Grizzlies tienen la segunda mejor defensa en puntos por 100 posesiones y los Clippers el cuarto mejor ataque, y será interesante ver esta lucha de estilos.

Mirando los números de la serie pasada, la única conclusión es que el equipo que metió más puntos en cada partido lo acabó ganando, pero según se van acumulando los enfrentamientos entre equipos estos dos años, los Clippers ya tienen una ventaja de 9 a 5 sumando los partidos de Temporada Regular y Playoffs.

A pesar de su buen hacer en general en casi todos los aspectos de la defensa, los Grizzlies tienen un punto débil, bueno, mejor dicho, algo más flojo, que es la defensa de los bloqueos directos, en los que son meramente normales, mientras que los Clippers son, por números, el mejor equipo de la Liga atacándolos. A lo largo de la temporada han empezado a mejorar negando cada vez más al bloqueo, idea además especialmente buena contra unos Clippers en los que los hombres altos no te hacen pagar desde la media distancia (Griffin está en ello aún), pero Chris Paul es un hombre malo malo, y básicamente le da igual como tengas pensado defenderle. Aunque prefieren dejar a Marc como última línea de la defensa, y aún con el riesgo que suponen Griffin y Jordan cortando hacia un aro protegido por Randolph, y teniendo en cuenta que Hollins no es de hacer muchos cambios, y pese a que CP3 ya ha sacado a Gasol a bailar alguna vez… espero verle defendiendo lejos de la canasta más de lo normal, para desactivar las amenazas lo más pronto posible.

Por el otro lado, los Grizzlies van a poner a prueba, y de qué manera, si la mejoría defendiendo en el poste bajo de los Clippers es real. Con Marc distribuyendo desde el poste alto no pueden defender por delante, como es habitual en ellos y van a buscar mucho a Randolph. Griffin tiene relativo éxito cuando le defiende encima y no le deja darse la vuelta (cuando Z-Bo logra ponerse de frente con bote, Blake está K.O.), pero esto es más fácil decirlo que hacerlo, y le podría cargar de faltas rápido.

De lo que no se tienen que preocupar en Los Angeles es de los triples: los Grizzlies son el equipo que menos tira (y menos mete) con mucha diferencia. Son los dos extremos, pero el equipo que más lanza por posesión, los Knicks, lo hace el doble de veces que ellos. Los Clippers tienen un registro de 16-3 cuando su rival mete 5 triples o menos, y los Grizzlies han estado en esa situación la friolera de… 53 partidos. No es ninguna sorpresa por tanto que los Grizzlies tengan el segundo ataque más regular del campeonato, especialmente desde que Gay se fue.

Esto les marca a los Clippers una especie de frontera: si son capaces de llegar a los 95 puntos frente a esta defensa (para Playoffs, con la bajada habitual de ritmo seguramente haya que corregir un poco a la baja, hacia 90 aproximadamente: el año pasado promediaron 90.7 puntos en la serie), seguramente se lleven el partido. Los 5 mejores ataques de la Liga, entre los que están el de Paul y compañía, han anotado 95 puntos o más 9 de 15 veces frente a ellos (registro grupal en estos partidos: 9-6), y los Clippers lo han hecho bien contra defensas como la de Indiana o Chicago.

Entre esto, los enfrentamientos directos, y el factor cancha, me decantaría ligeramente hacia ellos, pese a que los Grizzlies llevan a favor un mejor balance en minutos finales (los Clippers, aunque tengan el mejor ataque tras Miami, y ese mito de los últimos minutos que es CP3, no parecen capaces de conseguir parar al rival con su defensa). Si hay muchos partidos igualados, será algo en lo que fijarse y una buena señal para Memphis.

Al igual que el enfrentamiento entre el 4 y el 5 en el Este, y como dicta la lógica, este es el más igualado también en esta parte del cuadro, y la serie promete ser larga. Con un espectáculo como el del año pasado, nos conformamos.

Y hasta aquí hemos llegado… Podrás leer nuestras crónicas a partir del sábado

(Las estadísticas de este artículo han sido sacadas de la página web de la NBA, Basketball-Reference, mySynergy y nba wowy!. El autor no se hace responsable de las opiniones vertidas por sí mismo. Básicamente porque si necesitara un abogado, sólo podría permitirse a uno de oficio.)