PO Desde El Sofá (XXX): Oh là là

La crónica XXX nos ha coincidido con el partido en general, y tercer cuarto en particular que hizo anoche Tony Parker ¿Casulidad? ¿Serendipia?

Aprovechando estos partidos extra para reafirmarse como el base NBA del año, entre Tony P y Timmy D han llevado a los Spurs a su quinta final en 14 años, ese arco mágico en el que les hemos echado muchas veces, pero nunca se han ido. Y lo hacen, además, barriendo a un equipo tan bien plantado como Memphis. El resultado de 4-0 que pone a Memphis al nivel resultadista de Lakers es exagerado para la diferencia que había entre ambos equipos, pero San Antonio fue superior.

A Parker le vimos hacer de todo. El francés convierte esos tiros de dos de larga distancia que tan ineficientes son en general en la Liga en un arma particular. Cuando no se podía quitar de encima a Tony Allen, utilizaba bloqueos indirectos o pases a la mano para burlarle y cortar hacia sencillas bandejas. Y si le dejaban rondar la línea de tres, el resultado también era satisfactorio. Hasta algún tiro que iba algo más perdido, y botaba una o dos veces en el aro, acababa como el resto, besando la red. Uno de esos días.

Ya hemos comentado alguna vez en Twitter que la defensa de los Grizzlies, pese a su ferocidad en el uno-contra-uno, lo pasa algo peor con equipos que mueven la pelota. OKC y Clippers eran emparejamientos mucho más favorables que San Antonio, que ayer volvieron a recuperar la circulación del primer partido, y que parecía que estaban perdiendo poco a poco, de más a menos.

Metieron sólo tres triples, no dominaron los tableros y perdieron el balón más que Memphis. Y aún así, desde el empate a 6 del principio, siempre estuvieron por delante en el marcador. Estas cosas seguramente les impidieron abrir un gran hueco, y así la emoción se mantuvo hasta el final, pero no fueron necesarias.

Memphis, simplemente, no encontró la manera de anotar durante 48 minutos ante la defensa de los Spurs. En la zona restringida, los Grizzlies han metido el 43.5% de los tiros, casi 10 puntos porcentuales menos que el peor equipo de la Liga, Charlotte Bobcats. Los Spurs no tenían miedo de poner 3, 4… 5 jugadores en la pintura en defensa. Si al baloncesto se jugara 11 contra 11, allí hubieran estado todos reunidos. Y ya desde el principio, se vio que no había alternativa, con Allen y Prince combinándose para tirar 9 veces en el primer cuarto, muchas de ellas, de manera abierta, y meter sólo 3.

El único jugador competente en ataque (de hecho, su actuación podría ser calificada de brillante) fue Quincy Pondexter, que ha estado metiendo 15 puntitos por partido con un 48% de acierto en triples y ha sido el máximo anotador de la serie para los Grizzlies (junto a Conley, con 61 puntos). Todos los miembros del quinteto titular han estado entre los 0.7 y los 0.9 puntos por tiro, enfrentándose a un equipo que ha metido 1.14. No es ventajismo, porque seguimos pensando que prescindir de un Rudy Gay que cobra lo que no vale, era la mejor opción si había que deshacerse de uno. Es más, a lo mejor, con él, no hubieran pasado de Clippers o Thunder, pero ¡anda que no les hubiera venido bien en esta serie!

Una pena que nos hayamos perdido algún partido gratis de más, con los poquitos que ya quedan…

El detalle: Jimmy Goldstein acoplado en la mesa de anotadores merece ser reseñado, así como las chaquetas de calentamiento de los Grizzlies con una MG grande que podría pasar por Marc Gasol (sí, me doy cuenta hoy que equipo y jugador comparten iniciales…), pero el premio hoy se lo lleva el mini-reportaje durante el partido a la función toallera de Patty Mills.

El gesto: Algún sitio habría que hacerle a Marc, que pudiendo aprovechar un 5 contra 4, prefirió ayudar y esperar a Parker, que se había escamochado en la banda. La línea entre la deportividad y el pardillismo es difusa, pero para los que entienden el deporte como algo más romántico que el ganar o perder, el de Gasol fue un guiño sensacional.

PO Desde El Sofá (XXIX): Cara o cruz

Cuatro de los cinco partidos de estas Finales de Conferencia han estado empatados en el último minuto. Tres, de hecho, han acabado con la igualada el tiempo reglamentario. Los análisis se hacen siempre en clave de vencedores y vencidos: son el bote de Nocilla negra y blanca cuando la compras. Pero la realidad es más bien lo que queda cuando te lo estás acabando, un pastiche marrón clarito con alguna miga por ahí perdida de andarla a reuntar.

Memphis podría ir 2-1 con la misma facilidad que va 0-3, pero cuesta mucho hablar de lo bueno, y poner en perspectiva lo malo, cuando están a un partido de ser barridos, y tras el repaso que dio San Antonio en la prórroga.

El juego interior titular, especialmente el ya desquiciado Randolph, se volvió a quedar corto en ataque (30 puntos en 37 posesiones), enésimo recordatorio de que lo que funciona contra el mismo equipo dos temporadas antes, o frente a otro en la serie anterior, no se traduce a la siguiente. La NBA se mueve a la velocidad de la luz.

Y ese grupo de jugadores de banquillo que a veces tiene que sustituir las carencias de los alas, Allen y el quinto titular (Prince/Young), ha pasado de Mayo, Battier y Vasquez, cuando ganaron hace dos años a los Spurs, a Bayless, Pondexter y Dooling. Por números, la cosa no pinta mal, sobre todo si nos fijamos en los triples, que es lo que se les suele pedir a los secundarios. Los de este año están tirando mucho más de tres que aquellos (38 a 32 intentos, pero en la mitad de partidos), y el acierto no es muy inferior (42.1% el trío del pasado, 37.5% este, aunque mezcle el 47.4% de Q-Pon y el 16.7% de Bayless). Pero cuando se presta más atención, se nota el engaño. Los Spurs nunca hubieran atacado contanto éxito a la espalda de Battier al final de un partido, por ejemplo, como sucedió anoche con Ginobili.

Y lo peor es, que seguramente no pueden hacer mucho. Memphis tiene una identidad, y una plantilla corta y poco flexible que no les permite cambiar el paradigma al vuelo. Hay una falta de talento creativo alarmante en el perímetro para proponer jugar a otra cosa. Pero algún ajuste no vendría mal, porque sólo en su mejor de los tres partidos de estas Finales de Conferencia han superado, y por una mísera décima, el índice ofensivo del peor equipo de la Liga, los Wizards. Y eso que ayer, una parte del ataque fue subvencionada por su buena defensa, ya que sacaron 25 puntos tras pérdidas, una morterada, sobre todo al principio del partido, que fue cuando crearon la ventaja que San Antonio, poco a poco, borró en dos cuartos.

Los Spurs, tras un par de años reguleros en defensa, vuelven a ser un equipo correoso, que está entre los mejores de la Liga, y para los que el ataque de Memphis es el emparejamiento deseado. No hicieron su mejor partido (muchas pérdidas, acierto normalito en el tiro, un pelo por debajo en el rebote), y estuvieron un par de veces a merced de Memphis (el error en la bandeja de Pondexter, el último tiro para los Grizzlies), pero salieron vencedores con otro clásico más de Duncan. Justificando la elección en el primer equipo All-NBA, en el duelo directo frente al pívot del segundo, tiró de su repertorio completo de combo big, para poner más cerca a San Antonio de su quinta final en esta era. Y ya ganaron las otras cuatro.

Ahora ya, haya sido lógico o aleatorio, da igual. Los Grizzlies están 3 abajo. Sólo les queda hacer historia.

El detalle: Si le quitamos el primer cuarto al partido (que acabó con los Grizzlies 16 puntos por delante, a dos de su máxima ventaja) el parcial fue de 91-64.

PO Desde El Sofá (XXVIII): I’ve made a HUGE mistake

Con la más mejor serie de la historia de la televisión (decidido por el comité de 3 que formamos yo mismo y mis dos coj… consejeros), Arrested Development, volviendo este domingo tras 7 años de parón, el primer partido de las Finales del Este fue un homenaje a una de las frases míticas del show, el «I’ve made a HUGE mistake» de G.O.B. Bluth.

Por lo que veo, todo el mundo está encantado con la emoción del partidazo de anoche… pero para mí fue uno de los más anticlimáticos de la temporada. El ritmo y los errores no estuvieron a la altura del duelo de canastas ganadoras (o que parecían que iban a acabar siéndolo) de George y LeBron. Las bandejas finales de la prórroga de James se las puso Vogel en ídem, al quitarle del medio a Hibbert, único protector del aro ante un equipo que sólo necesitaba dos puntos, y en la falta que le da tres tiros libres a George confluyen los desaciertos de Wade y algún árbitro con exceso de celo.

Porque sí, los Pacers, se dejaron escapar el partido… pero no más que Miami antes. Ya sabéis, la juventud, la inexperiencia y los tópicos sólo valen para unos. Ray Allen falla el tiro libre que les podía haber puesto 4 arriba. Después, ganando de 3, Miami no hace falta (opción tan válida como otra, y larga de discutir en este momento, esto no es lo que se recrimina) pero, según van cayendo los segundos, hay que defender más allá de la línea de tres, no como si fuera la mitad del segundo cuarto. Y luego, la falta de tres tiros de Wade, que sea o no sea, si no te pones en esa posición de casi hacerla, no te la pueden pitar.

En 192 posesiones, hubo 98 faltas o pérdidas. De Indiana más o menos se esperaba, pero en Miami, forzados con la lesión de Chalmers a utilizar muchos minutos al Cole playmaker, tuvieron esta vez su peor versión. Si es que, hasta nos metieron a Reggie Miller, que añade a su inoperancia habitual una muy cantosa afición por el equipo en el que jugó toda su carrera, entre la perfecta pareja Marv AlbertSteve Kerr.

Pero hablemos de lo bueno… de LeBron, al que mencionamos menos de lo que merece, pues, por no aburrir, y porque lo suyo ya es business as usual. Tiene siempre sincronizados a la perfección los mandos del grifo de la ducha que controlan las suspensiones y las entradas a canasta, para no quemarse ni pasar frío. Sabe que cuando no está Hibbert tiene abierta la puerta, y 6 de los 9 tiros cerca del aro de anoche, los intentó en los 9 minutos sin el gigante en pista. La selección de tiro de LeBron es tan maravillosa, porque es condicional, depende del entorno y el contexto que marcan los otros nueve jugadores en la pista. Es una pena que a veces no se sepa apreciar.

Y al otro lado del espejo, PAUL GEORGE! La sangre fría que demostró durante todo el partido, pero especialmente en la recta final demuestra que el jugador más mejorado, sigue en ello en los Playoffs. Está aquí para quedarse.

También muy importante Chris Andersen, que descubrió la puerta por detrás de Hibbert, que nadie en New York intentó abrir. Con el patinazo del resto del banquillo de Miami (2 de 16 anoche), su anotación fue imprescindible. Wade, no acumuló unos números espectaculares, pero hay que reconocer la cantidad de trabajo sucio que está asumiendo. No todos los jugadores franquicia estarían dispuestos a tener su papel, aunque signifique acercarse al anillo. Si además, no está al 100%, más mérito aún.

Y Hibbert y West, que mantuvieron a los Pacers en el partido. Desde la marca de los 9:37 minutos restantes en el primer cuarto, hasta una canasta de Stephenson a 6 de que acabara el segundo, hubo un periodo de más de 15 minutos, en los que, salvo tres tiros libres de técnicas, sólo West y Hibbert anotaron, 24 puntos entre los dos en ese segmento, para Indiana. Miami intentaba negarles el balón, intentándolo prácticamente todo: defender por delante, ayudas suicidas, cambios de personal… pero cuando Indiana no anotaba directamente, Roy cogía el rebote en ataque rodeado de pigmeos, y la regresaba al aro.

Al final, Miami acabó cogiendo prácticamente el mismo número de rebotes que Indiana, pero al descanso, los Pacers se habían quedado con el 40% de los balones que devolvía el tablero de los Heat, y el 81.3% en defensa, y así se fueron con cinco puntos de ventaja en un partido en el que nadie puso más de siete de diferencia en ningún momento.

Al final, este cara o cruz cae del lado de Miami. Indiana ha cometido un graaaaaan error.

El detalle: No podía ser otro… Las tomas de #DondeEstáJimmy Goldstein sentado en primera fila entre el banquillo de Indiana y la mesa.

PO Desde El Sofá (XXVI): Cambio de chip

La mejor noticia para Memphis es que no hay basket-average, ni bonus, ni ganar de 20 vale por 2 victorias… por mucho que la apisonadora te haya aplastado, sólo han ganado un partido nada más.

Aunque haya mucho boxscorista emperrado con mandar balones al poste bajo a Gasol y Z-Bo, y si tienen el día esplendido, ciertamente se puede ganar basándote en ellos, tratar de batir a San Antonio así es ponerte el 2K13 en nivel Hall of Fame. Los Spurs son el equipo que menos puntos por posesión concede en cortes a la canasta, y el segundo mejor cuando son posteados, por lo que dejarlo todo a la estrategia del big-ball es irte a echar un paintball vestido de domingo.

Lo que más hace sufrir a San Antonio, es tener enfrente a quien juega como ellos. Un base que saliendo del bloqueo directo, pueda tirar o pasar (sobre todo tirar y finalizar, porque evitan ayudar en la medida de lo posible) en cualquier punto entre la salida de la pantalla y el aro. Hace más falta Conley que Randolph.

Pero el problema de ayer, fue, sobre todo, que no pudieron parar a los Spurs. Los Grizzlies metieron los dos primeros puntos, y ya no volvieron a estar por delante. Sólo cuando la segunda unidad, con triples de Pondexter, acercó al equipo a 6 puntitos al final del tercer cuarto, parecía que podía haber partido. Pero tiempo muerto de Popovich, al poco triple de Manu, los Grizzlies un rato sin anotar, y adiós otra vez.

Un 30% (28) de las jugadas de los Spurs acabaron con tiro tras pase, una cifra extraordinaria. Memphis venía de jugar contra Clippers y Thunder, dos equipos prolíficos con los aclarados y menos generosos en el reparto, y ahora tienen que cambiar la mentalidad al perpetuum mobile de San Antonio. Son partidos como este, en los que pierden gran parte de la baza de Tony Allen en defensa, que es un bozal para las estrellas, no un perseguidor de pases y no pueden ser físicos con un equipo que no conduce el balón.

Los Spurs también tuvieron un día de esos de los que los pases circulan sin problemas, la sincronización es absoluta y los tiros entran. No siempre es así, y como cualquier otro equipo, cuando fallen, dejarán de confiar en la idea que les llevó hasta allí. Los Grizzlies tienen que volver a darse a cuenta que ahora están en un cinco contra cinco, y que tienen que ser agresivos hasta con los que no llevan el balón. Dar esos empujones a destiempo, unos encontronazos de los pívots con los jugadores que cambian de lado a lado… toca estar pendiente de todo.

Este partido no tuvo mucha historia, ni espero que lo que veamos de aquí en adelante guarde mucha relación. Pero los Spurs ya han dejado un cuarto del trabajo hecho.

El detalle: Los sentimientos encontrados que provoca ver a T-Mac convertido en el puro humano de la victoria… en San Antonio

PO Desde El Sofá (XXV): Réquiem por un sueño

Si los Knicks, algún matiz aparte, hubieran jugado siempre como ayer, seguramente tendríamos un 7º partido, y ellos serían los favoritos.

Y si tuvieran ruedas serían una bicicleta, pero no es el caso, y lo único que son es otro equipo eliminado de estos Playoffs con un buen partido, al que se volvieron a presentar los únicos que lo han estado haciendo durante toda la serie.

Superlativo Carmelo Anthony, que cerró un partido magnífico, aunque se le hizo un poco largo, con el también excelente Paul George colgado a su espalda todo el rato. Sólo si se da el crédito que merece el defensor de Indiana, y se entienden las limitaciones que tenía alrededor en New York, se puede entender el grado de dificultad de lo que hizo anoche este jugador, que vuelve a ser la cabeza visible de otro fracaso, o al menos, decepción en Playoffs. Hay quien no tiene suerte.

Notables Shumpert y Prigioni, que supieron encontrar su sitio cuando eran defendidos por una ala-pívot en esos cruces cruzados que había elegido Indiana en defensa. Los Knicks, y no sé quién será el culpable, aunque lo sospecho, no han exprimido esta naranja casi nada, una pasada y gracias, y es una pena porque el zumo estaba delicioso. De hecho, los mejores y peores momentos de uno y otro en este partido iban relacionados con esta desigualdad.

Pero no la aprovecharon siempre tampoco: justo antes de los tres triples seguidos de Iman, los Knicks ejecutaron un par de jugadas partiendo de la formación «Cuernos», que coloca a los dos exteriores en las esquinas, y los dos hombres altos en la línea de tiros libres. En este caso, para atraer a West hacia fuera, utilizaban a Shumpert como interior, poniendo pantallas en el poste alto. Evidentemente, esto funcionó horrible: era él el que parecía bloqueado, quedándose atrás, metido en una maraña. Menos mal que se rectificó.

En lo malo, Tyson Chandler, que claramente no estaba en condiciones para Playoffs, y otro año más no llega al 100% a las eliminatorias por el título. Jason Kidd, que ha metido los mismos puntos que usted, querido lector, con la diferencia de que él ha tenido 89 minutos para hacer algo. Y JR Smith, que ya no es lo que mete y lo que falla, que ya se sabe lo que hay. Es la indolencia y la pasividad en defensa. En el último cuarto vimos como su hombre cortaba con placidez a la canasta, le cogía el rebote ofensivo en un tiro libre, etc… y él mirando, como si fuera la retaguardia de Rihanna.

También hay que dar crédito a los Pacers, por supuesto, con Stephenson haciendo un partido de esos de bola de demolición humana que no le importaría haber firmado al mismísimo Westbrook. Puso en tanto apuro a Prigioni que seguramente le negó la producción de todo lo bueno que este hizo en ataque y se rió en la cara de JR Smith. Y la pareja GeorgeHibbert es siempre un espectáculo en defensa, y a veces, en ataque. Ayer fue uno de esos días que brillan en los dos lados.

Los Knicks se hincharon a faltas (46 a 18 en tiros libres), pero no hay que reclamar conspiración arbitral. Con un Chandler transparente, y un juego exterior indispuesto, cada uno por sus motivos, de parar la penetración, los Pacers buscaron sin descanso la zona de los Knicks, y repicaron en las segundas oportunidades con rebotes ofensivos. Hicieron un partido de manual, que ni siquiera la diferencia en el acierto desde el perímetro (43%-27%), decantó en su contra.

Ahora serán un hueso para Miami, en el año que parece triunfar la metalurgia en la NBA. Blue Collar, Gold Swagger.

El detalle: Es el primer partido de Playoffs desde, al menos, donde llega la base de datos de Basketball-Reference.com, 1986, en el que un equipo, que tira al menos 30 triples, y tiene 15 puntos porcentuales más de acierto desde el perímetro que su rival, acaba perdiendo. Hasta ahora esos partidos iban 9-0 a favor, incluido el 5º partido este año entre Houston y OKC.

PO Desde El Sofá (XIX): Mala secuela

Cuando una serie de éxito termina, y para continuar explotándola hay que tirar de un spin-off, en el que uno de sus personajes empieza con todo el peso sobre sus espaldas, sólo hay una manera de tener éxito: que el nuevo reparto arrope bien a su líder, y que varios intérpretes emerjan y se conviertan en importantes. Si no lo hacen, no importa lo excelente que pueda llegar a ser la estrella, que mantenga su nivel, o que incluso lo supere. El barco va a pique. Así, Oklahoma City Thunder, tras unos cuantos capítulos de Playoffs, está siendo mucho más Joey que Frasier.

Memphis está tirando todo lo que tiene, empezando por el temible bucanero Tony Allen contra Durant, y el único que está espabilado, y desde un papel muy secundario, es Derek Fisher.

Ibaka no se crea su propio tiro, y no iba a empezar a hacerlo ahora, pero está fallando aquellas suspensiones para las que sí se ha podido contar con él durante toda la temporada, y que ayudaron a subir un escalón al ataque de este equipo. Kevin Martin sí que parecía tener un ápice de creacionismo encima y era la mayor esperanza de este equipo, pero como mejor ha burlado a la defensa de Memphis, fue en el primer partido, sin balón, obligando a Tony Allen a perseguir sombras en lugar de poder presionar encima. Y a Reggie Jackson se le vio ayer más cómodo saliendo al contraataque y aumentando al ritmo, pero ahora mismo es caviar de imitación, huevas de lumpo.

OKC, aún sin Westbrook son un buen equipo, seguramente entrarían en Playoffs y están plantado cara (y aún podrían salir victoriosos, por supuesto) a Memphis. Pero en mayo, no es suficiente.

Porque lo que tienen enfrente, es de aúpa. Marc Gasol y Mike Conley están jugando los mejores partidos de la temporada, en el que es el año más sobresaliente de sus carreras. La defensa de este equipo es terriblemente sólida, hasta en días como ayer, que perdieron la batalla del rebote. Están mandando en el ritmo y han decidido que va a haber más percusión que melodía. Y ya ganan hasta cuando alguna de sus carencias es más sangrante: cinco partidos de seis victoriosos con menos de cinco triples anotados. Memphis está donde está por méritos propios, no por faltas rivales.

De todos modos, los Thunder tienen el consuelo de que los tres partidos han estado a tiro. Han dado una mayor sensación de fragilidad en todos ellos (hasta en el que ganaron, que dejó la impresión de oportunidad perdida por Memphis), pero están tan cerca, que la diferencia podría ser un pequeño ajuste. Muchas series de televisión, mejoraron y extendieron su vida simplemente con un pequeño giro de guión…

El detalle: OKC ha jugado 81 posesiones, un 30% del total con un solo hombre alto (4 con Perkins, 27 con Collison y 50 con Ibaka). En ese segmento están +11, con un 95-84 de parcial, y casi todo en los ratos con Air Congo (+12). Como en el global de la serie, su diferencia con Memphis es de -10, OKC está +11 con el small-ball, y -21 con dos hombres altos.

Luego, en estos 3 partidos, OKC es -15.8 puntos por 100 posesiones peores con Perkins en pista, +9.2 sin él. Esa diferencia de -25 por 100 es la mayor en todo el equipo. Hay algo de déjà-vu en esto, cuando todo va bien no pasa nada, pero cuando llega un equipo mejor (Finales 2012), nos toca recordarlo. ¿Útil para defender a Gasol? Marc ya se lo está comiendo con patatas, así que…

PO Desde El Sofá (XVIII): Todo en el aire

Más emoción, imposible. Las cuatro semifinales de Conferencia están empatadas a uno y mientras que en el Este los favoritos comenzaron con un desliz, y en el segundo partido sacaron el martillo pilón, en el Oeste, Oklahoma City y San Antonio empezaron con victorias por los pelos, seguidas de un par de derrotas convincentes.

Incrédulo y escéptico como es uno, cuesta creerse mucho la historia de los Warriors, con su All-Star (al que nombraron, vamos) lesionado y con novatos haciendo de lugartenientes. Es un desafío absoluto a la Historia de este deporte. Una afrenta a todo lo que creíamos saber y conocer. Y por momentos así, supongo, que es por lo que nos gusta tanto esto.

Hasta con un partido discreto de Curry, que parecía camino de empezar una noche irrepetible, cuando acertó con dos triples en las primeras posesiones del partido, les bastó. Ayudó que Steph le pasara los superpoderes a Klay Thompson, que metió 29 puntos en la primera parte, y con 8 triples, se quedó a uno de igualar el récord en Playoffs que comparten cuatro jugadores.

Perdiendo de 19 en el descanso tras la explosión del otro 50% de los Splash Brothers, Popovich hizo pequeño al equipo, sacando de inicio a Neal por Bonner, y se mantuvo sin juntar a dos hombres altos en pista durante toda la segunda parte, salvo por un par de minutos, después de no haberlo hecho apenas nada en la primera. El partido que abría la serie lo remontaron sólo con Diaw, y a lo largo de dos encuentros ya acumulan un +13 con un sólo jugador interior, y -20 con dos.

Aunque el cambio táctico hizo que se acercaran disimuladamente, esta vez, a diferencia de las anteriores en las que los Warriors han pasado apuros, no se dejaron empatar. San Antonio llegó a ponerse a 6 de diferencia un par de veces, pero Golden State contestó con autoridad. La primera fue con un tiro a media distancia de Tony Parker con 7 minutos todavía por delante, respondido de inmediato por un triple de Draymond Green que silenció por completo un AT&T Center que rompía en júbilo segundos antes, y la segunda, una canasta de tres de Manu en una posición simétrica a aquella desde la que ganó el primer partido a falta de 4:23, que compensó Curry, sin pensarlo, en la siguiente posesión, en una valiente penetración.

San Antonio se pasó cuatro minutos enteros sin anotar, y Popovich tiraba la toalla con McGrady y el resto del final del banquillo, a falta de un minuto perdiendo de 10.

Después de que los Warriors rompieran esa racha de chorrocientos años sin ganar en San Antonio, ahora les toca a ellos ir a Oakland, donde sólo han perdido un partido de Playoffs en 19 años (que se hayan jugado sólo ocho, algo tiene que ver). Y bromas aparte, el ambiente del Oracle va a ser una auténtica locura, y podría jugarle una mala pasada a un equipo que va a llegar allí cargado de dudas.

San Antonio tiene el consuelo de pensar que están por debajo de su nivel, y que a los Warriors no le podrían estar saliendo mejor las cosas, y el equilibrio del balancín debería volver hacia ellos. Pero, ¿y si Parker no arranca? ¿Podrá Duncan imponerse a un genialísimo Bogut con lo lejos que parece eso ahora? ¿Tiene este equipo recursos para reponerse a un partido horrible en el tiro como el de anoche frente a Golden State? El margen de error, cada vez más pequeño.

El detalle: Esta noche no habrá ningún partido, y el orden de las series cambia mañana: el viernes están programados los mismos equipos que anoche (Spurs-Warriors, Heat-Bulls) y los que jugaron el martes tendrán el tercer partido el sábado.

Ajustando en Playoffs: cómo evitar a Hibbert

En el primer partido de la serie entre Indiana y New York, Roy Hibbert puso 5 tapones, alteró muchos más tiros, e hizo que todo el mundo se llevara las manos a la cabeza con su décimo puesto en la lista de defensores del año. Los Knicks no dejaban de estrellarse contra él y anotaron solamente el 44.2% de los intentos cerca del aro.

La estrategia defensiva de Indiana en los bloqueos directos con Hibbert en pista, suele ser tratar de negarlos. La idea es que el jugador no utilice la pantalla que colocan para él, pero a cambio se le concede un camino relativamente fácil hacia la canasta. En este caso, el defensor del hombre alto, que no ha salido, espera en las proximidades del aro, y será él, el que tenga que utilizar su capacidad de intimidación para defender la jugada. Así los Pacers llevan a los rivales a encontrarse con Roy.

En el siguiente ejemplo lo vemos. Tyson Chandler y JR Smith inician un bloqueo directo en el ala izquierda. Roy Hibbert se queda esperando un par de metros atrás, esperando que Smith llegue. La tarea para Lance Stephenson, por su parte, consiste en que JR no aproveche el bloqueo, y tenga que salir por la izquierda

Así Indiana consigue lo que quiere, obligar a NY a tener que anotar sobre Hibbert, una tarea bastante complicada.

¿Cómo podría New York atacar esto? Cortar por detrás de Hibbert no es fácil, ni los Knicks son un equipo que esté habituado a hacerlo (sólo en el 5.2% de sus posesiones, una de las marcas más bajas de la Liga). Suelen defender sin necesidad de muchas ayudas por lo que es difícil de encontrar tiradores en las esquinas. El único jugador de los Knicks que parece atraer a los defensores hacia el medio es Anthony, que cuanto ataca la zona lo hace con mentalidad anotadora. Mucha gente pide más agresividad para que los hombres altos de los Knicks fuercen el dos contra uno, pero esto no es nada fácil si el bloqueo se niega, porque una de las ventajas para la defensa de este método es que el negador suele permanecer atento a la línea de pase. De hecho, con Hibbert en pista, ningún pívot de los Knicks ha finalizado cerca del aro en estos dos partidos.

Indiana defiende los bloqueos directos con Hibbert, obligándote a batirles desde fuera, y habitualmente, tras bote. Muchos equipos no tienen el personal para hacerlo, y si lo tienen, a veces es a costa de sacrificar la defensa. Pero no es mala noticia para los Knicks, que son excelentes desde el perímetro. Eso sí, tienen que ser inteligentes, porque no todas las opciones son igual de buenas.

Por ejemplo, al negar los bloqueos y dejar caer al hombre alto a la zona, la solución más fácil y rápida es el pase a Tyson Chandler, que siempre tendrá un tiro abierto a media distancia con este esquema. Pero…

…el problema es que esto se convierte en una ventaja teórica de los Pacers en esta serie. El pívot de los Knicks sólo ha tirado en ese área más allá de la línea de tiro libre nueve veces en toda la temporada. Dejar que un jugador que está poco acostumbrado intente el tiro menos eficiente en baloncesto, suele ser una buena noticia para la defensa rival. Los mejores jugadores de la Liga desde ahí suelen meter un 50%, que siempre es un porcentaje más bajo que cerca del aro, no se sacan faltas, y se suelen coger menos rebotes de ataque. En Dallas, Chandler se prodigaba un poco más por esa zona, pero algunas eran jugadas diseñadas, diferentes a tirar desde la dinámica del pick’n’roll, y su porcentaje fue del 48%, algo con lo que Indiana estaría dispuesto a vivir. Kenyon Martin sí que lo ha aprovechado un par de veces, y lleva dos canastas a media distancia ante Hibbert, pero esto debería ser más excepción que regla.

Lo que New York tiene que hacer es empezar los bloqueos fuera de la línea de tres, y tener a sus jugadores preparados para tirar el triple tras bote si Chandler es capaz de poner la pantalla.

Los Knicks tienen una de las mejores marcas de la Liga tirando de 3 desde el pick’n’roll, metiendo el 43.2% de los triples, una cantidad equivalente a más del 65% en tiros de dos. Hibbert no se va a acercar (hasta que Indiana ajuste al menos) a puntear el tiro, y los exteriores de los Knicks tienen que grabarse a fuego que si el bloqueo es exitoso, tendrán la oportunidad abierta, como hizo Prigioni anoche. Aquí vemos a Stephenson preparado para negar la ayuda, y Hibbert como siempre esperando atrás…

Pero esta vez Tyson es capaz de aprovechar que Lance no está todo lo perpendicular a la canasta que debería, ni muy atento, y con eso y agarrar un poquito, lo elimina de la jugada y crea una opción de tiro abierto que Pablo reconoce inmediatamente.

En la siguiente jugada sucede algo parecido. Esta vez es Melo el que lleva la pelota, y George Hill el que intenta negar el bloqueo tras un cambio.

En este caso, la negación está siendo bien ejecutada, pero Anthony y su legendario primer paso, amaga con utilizar el bloqueo igual, obligando a Hill a dar un paso hacia a la izquierda para que no lo haga, lo que permite a Chandler girarse y poner el bloqueo por el otro lado. Fijaos a como cambia el pívot su posición entre la imagen anterior y la siguiente:

Hill ha picado, se encuentra con el bloqueo donde no lo esperaba, y ahora Melo tiene la opción de tirar el triple a placer.

Los Knicks anoche acabaron con un triple 5 de las 22 jugadas etiquetadas como bloqueo directo, mientras que en el primer partido sólo lo hicieron 2 de 30 (y uno de los intentos fue sobre la bocina). Chandler y el jugador al que bloquee tienen que coordinarse bien para evitar la negación y aprovechar los despistes, y así acabarán sacando a Hibbert de la zona.

Otra opción, por diversificar un poco el ataque es pedirle a Felton, o a Prigioni también, que hagan pagar con el floater cuando Hibbert espere demasiado atrás. Raymond tiene un 56% de acierto (y Pablo un 60%, pero sólo en 5 intentos), y de hecho, ayer lo tenían en el guión porque fue lo que hicieron en las dos primeras jugadas del partido, aunque luego no lo recuperaron ninguna otra vez en el resto del encuentro.

Y finalmente, Melo se tiene que ganar el sueldo. Es uno de los mejores tiradores de media distancia de la NBA, y como ya dijimos, el único al que los Pacers respetan para ayudar más de lo que deberían. En la siguiente captura vemos como Hill y Stephenson se han cerrado ante la amenaza que supone, y Melo acaba consiguiendo la asistencia para Felton. Si lee bien estas situaciones, y es generoso, podrá conseguir despejar el camino para cuando se la quiera jugar luego él.

En definitiva, lo habitual es pedirle a un equipo y a un jugador que sean agresivos y ataquen la canasta, pero aquí en mi opinión, las características de ambas franquicias incitan a cambiar el guión. Los Knicks necesitan obligar a Hibbert a defender más arriba si quieren acabar invadiendo el aro, y ellos tienen el personal adecuado para hacerlo. Evidentemente, vivir de las suspensiones y la media distancia tiene un gran riesgo, pero ahí está la grandeza de Indiana, por eso son una de las mejores defensas de la Liga, y ganar en las semifinales de Conferencia no es fácil.

Pero New York movió pieza anoche, y veremos si Vogel ajusta algo para el siguiente.