¿Y ahora qué?

Después de la rotunda e inesperada derrota angelina en Play-Off, en la que el equipo de Phil Jackson se desmoronó completamente, la solución para mucha gente parecía sencilla: que empiecen los movimientos y los fichajes en Los Angeles Lakers. Traemos a un base como Chris Paul y/o nos hacemos con el descontento Dwight Howard y todo resuelto. Pero las cosas no son tan fáciles. Por partes.

En primer lugar, el mercado de traspasos de la NBA ahora mismo, está acechado por la incertidumbre. El 30 de junio se acaba la CBA, o lo que es lo mismo, el Convenio Colectivo, y clubs y jugadores tienen que acordar uno nuevo, en el que los términos y las condiciones podrían cambiar por completo. Se han lanzado propuestas en todas las direcciones de parte de la NBA, como por ejemplo reducir los ingresos de los jugadores en 800 millones de dólares (algo más de un tercio de lo que cobran ahora mismo) de forma progresiva o incluso «retroactiva» aplicándose a los contratos ya firmados, poner el llamado tope salarial duro en el que los equipos no pueden exceder la cifra marcada o seguir usando un sistema similar bajando el tope, la aplicación de una designación de jugador franquicia que ayude a los equipos a retener a sus estrellas, contratos más cortos y sin garantizar, etc… Aunque hasta el 30 de junio se pueden hacer traspasos, es difícil que veamos a alguien mover ficha, sin saber como funcionarán las reglas del juego el año que viene. Y eso si hay año que viene…

Teniendo en cuenta esto, como yo creo que el acuerdo será muy parecido a los términos actuales, solo que con una mayor flexibilidad para que los equipos se puedan desahcer de los jugadores que den bajo rendimiento, y con algún mecanismo que permita hacer ofertas ligeramente mejores a los equipos para retener a sus estrellas, vamos a asumir de aquí en adelante, unas reglas del juego iguales a las actuales. Y en este escenario las posibilidades de renovación de los Lakers son imposibles sin remodelar por completo la plantilla.

Los objetivos principales, está claro que serían el pivot de Orlando, Dwight Howard que podría ejercer su derecho a disfrutar de la agencia libre en el verano de 2012, al igual que los bases Chris Paul y Deron Williams. Ese verano los Lakers tendrán 71.1 millones comprometidos entre Kobe Bryant, Pau Gasol, Lamar Odom y Andrew Bynum, cuando el límite salarial de este año, por ejemplo, es de 58 millones de dólares. Y eso sin añadir, los 17 millones que todavía estarán cobrando entre Ron Artest, Luke Walton, Steve Blake y la opción que tendría ese verano Derek Fisher de extender su contrato un año más por 3.4 millones.

Es decir, es imposible que los Lakers pudieran entrar en un mercado de agentes libres en 2012, sin que las reglas del juego hayan cambiado mucho, manteniendo su plantilla. Si tenemos cuenta que Kobe cobrará 27.8 millones, y que ningún fichaje de campanillas aceptaría menos de 15 millones por muchas ganas que tenga de venir a Los Angeles (aunque podrían ganar en teoría hasta 19 millones en el caso de Howard y 17.1 en el de Paul y Williams), estos dos jugadores cobrarían ya 42.8 millones, dejando apenas unos 16 millones en espacio salarial. Eso significaría que el equipo tendría que renunciar a Pau Gasol, que cobrará 19 millones esa temporada, a duras penas podría retener a Bynum (16.1), y si lo hicieran, tendrían que decir adios a Odom (8.2 millones en la 2012/2013) y Artest (7.2 millones), y eso suponiendo que hayan colocado a los Waltons y Blakes de la plantilla, y teniendo en cuenta, que la plantilla de Lakers iba a quedar vacía, esperando a ser rellenada con jugadores de salario mínimo.

Resumiendo, que una situación en los términos actuales, y salvo que uno de los jugadores acepte, por primera vez en la historia de la NBA, un descuento tremendo de sueldo, es imposible juntar en el periodo de agencia libre a Bryant y Gasol con uno de los tres deseados. Dos de los tres 7 pies de Lakers, uno de ellos, casi de manera obligada, Pau, tendrían que ser traspasados o cortados (los Lakers podrían deshacerse de Bynum y Odom ese verano gratis).

Viendo que la agencia libre no es una opción viable, hay otra manera, que es el traspaso, el intercambio de cromos. Aquí, con las reglas ya conocidas, los Lakers tienen que ofrecer al otro equipo un montante en salarios comparable al que estén dispuestos a absorber y por tanto, el límite salarial, no es tanto problema.

Pero si estás pensando en el verano pasado, en las situaciones de LeBron James, Chris Bosh o Carmelo Anthony, esta es muy diferente. Los Lakers no tienen apenas poder negociador. Casi ninguno.

Hay que tener en cuenta que los Cavaliers, Raptors o Nuggets tenían la amenaza enfrente de que equipos como Chicago, Miami o New York tenían espacio salarial, para ofrecer a sus jugadores un contrato en el periodo de agencia libre, sin que ellos recibieran nada cambio. Los Lakers, tal y como están construidos, no presentan esa amenaza. Orlando, New Orleans o New Jersey no van a perder sus jugadores sin recibir nada a cambio ante los Lakers de Kobe y Pau.

Sí que es verdad que habrá franquicias preparadas a echar la caña, como por ejemplo New Jersey, y por ello los equipos pueden estar dispuestos a negociar por sus jugadores, pero la falta de una verdadera amenaza, de un equipo histórico, en buena posición y en mercado grande, añadido al hecho de que, casi seguro, en la nueva CBA los jugadores van a tener por lo menos un ligero incentivo para continuar con sus clubs, hace que la urgencia no sea comparable: Howard o Paul simplemente han pasado de ser intocables a transferibles por el precio justo. Puede que un poco más. Ni un centavo menos. La NBA ha cambiado de ser el escenario en el que Garnett y Gasol cambiaron de equipo por cacahuetes, al mundo en el que los Nuggets dejan en porretas a los Knicks, y les hacen pagar el gusto y las ganas por Carmelo.

Por tanto, los Lakers no pueden dar 50 centavos por un dólar, si se quieren hacer con alguno de esos jugadores, tendrán que hacer una buena oferta, que se ajuste al precio del mercado del jugador. De nuevo, salvo enajenación mental en alguna directiva, es imposible traer a uno de estos jugadores sin mover 2 de las 3 torres. Como además, los Lakers no pueden ofrecer en principio, salvo colaboración de terceros equipos, jovenes con proyección, y jugadores buenos con contratos razonables, la única golosina que pueden incluir en un traspaso, es absorber uno de los malos contratos firmados por las otras franquicias. Propuestas de traspaso que al menos llegarían a ser escuchadas, por ejemplo, son las siguientes:

En el primer caso, los Lakers mandarían a Pau y a Bynum a Orlando a cambio de Howard y de un Gilbert Arenas con un papel más cercano al de rémora salarial que al de jugador de provecho.

En el mejor de los escenarios posibles que se me ocurre que Orlando puede estar dispuesto a discutir, los Lakers podrían retener a Pau traspasando a Odom y Bynum por Howard y Jameer Nelson, pero dudo mucho que Orlando pique con esta transacción. En definitiva, casi cualquier traspaso con Orlando pasaría por incluir a dos de los tres grandes, y recibir a cambio a Howard acompañado de Arenas, Turkoglu o Redick.

Con New Orleans, tendríamos una situación parecida, los Hornets no tienen prisa ninguna como para aceptar ahora mismo algo menos que dos jugadores, y empaquetar los 4 años de contrato que le quedan a Emeka Okafor e incluso los 3 años de Jack a los Lakers.

Si nos ponemos creativos, se puede imaginar un escenario en el que los Lakers solo tengan que deshacerse de uno de la terna Gasol/Bynum/Odom, pero pasaría por el más difícil todavía: convencer a un tercer y cuarto equipo, de reciclar los contratos sobrevalorados de Artest, Fisher, Blake o el intraspasable Walton, en una pieza de similar valor a Odom o Gasol, una tarea hercúlea, que de llevarse a cabo tendría que convertir a Mitch Kupchak en Ejecutivo del Año.

Y ya por último, no hay que olvidar, aunque eso a veces sea lo de menos, que los Lakers no tienen entrenador para el año que viene. Aunque uno no cree que Brian Shaw, Rick Adelman o quien quiera que venga pondría problemas a entrenar a Bryant con Howard o similares, no sería empezar con buen pie plantear un megatraspaso antes de conocer la opinión del nuevo coach, pienso yo.

Así que en resumen, los Lakers no pueden añadir a uno de los tres deseados sin remodelar por completo la plantilla, y el panorama actual de incertidumbre no invita ahora mismo a movimientos y fichajes drásticos. Esta es la realidad a la que se enfrenta la franquicia angelina.

Cerrando que es gerundio

El ambiente que se había preparado en el New Orleans Arena era ambiente de remontada, ambiente de buscar el 7o en LA. Todo el mundo con camisetas azules y el ya típico eslogan de Beat LA. Pero Lakers tenía otra cosa en mente, acabar.

El principal protagonista y el que dio el paso adelante anoche fue Andrew Bynum, que demostró que cuando está con ganas, motivado y sobre todo sano, es de lo mejorcito que hay en cuanto a juego interior en la liga y aunque Hornets empezó muy bien con el rebote, pronto se dieron cuenta que ese era territorio de Bynum.

Con esto y con la actuación de nuevo gris de Paul, este jugador si fuera más regular sería sin duda MVP…, los Hornets fueron un pequeño muñeco en manos de unos Lakers con la lección bien aprendida y con el modo Se Acabó activado, lo cual los hace muy, pero que muy peligrosos.

Una de las claves del partido estuvo en un arreón que tuvieron los Hornets que se llegaron a poner a 10, con un buen parcial y con todo el pabellón en pie y gritando… entonces surgió el de siempre, Kobe con un triple que hacía callar a todo el mundo y que dejaba las cosas claras.

Esta serie no ha sido tan dura como fue la primera del año pasado, pero sin duda que ha sido un aviso para Lakers, que no deben despistarse…

El show de Paul

El cuarto partido de la serie entre Lakers y Hornets tenía muchas cosas que ver y se vieron, sobre todo por parte de un jugador: Chris Paul.

Considerado uno de los mejores bases de la liga, este año ha sido una temporada de altibajos, donde podíamos verlo haciendo partidos realmente impresionantes, con otros donde nadie sabía donde se metía y se escondía en los momentos finales. El cuarto partido fue de los primeros, es decir, de los partidos en que Paul saca lo mejor de él para su equipo y sobre todo para los amantes del basket.

Él sólo pudo con Lakers, así de claro, aunque recibió un poco de ayuda de un gran Ariza, el cual le está haciendo una gran defensa a Kobe, Paul es Hornets y Hornets es el reflejo del día que tenga Paul. Si Paul tiene el día, como el primero de la serie, los Hornets se convierten en un equipo peligroso y que te puede salir por cualquier lado, si en cambio está gris, pues pasa lo del 2o o 3r partido. En este 4o quería destacar y lo hizo con un triple doble tremendo: 27 puntos, 15 asistencias y 13 rebotes (a los que sumamos 2 robos, uno de ellos casi crucial a Fisher).

Lakers por su parte tuvo el partido en su mano, como siempre, pero no se muy bien por qué, pero lo dejó ir y todo se nubló un poco más cuando Kobe Bryant se torcía el tobillo y acababa el partido cojo… y dejando el pabellón en muletas. Gasol ni fue el del 3er partido ni el del antes, vamos que tiene que mejorar. Artest está siendo sin duda el mejor de Lakers en esta primera ronda ante Hornets y eso no es buena señal…

Por acabar esta semi-oda a Chris Paul, el claro ejemplo de lo que hizo el otro día fue como humilló a Andrew Bynum en esta jugada

El triple de Gasol

En toda serie de PO los partidos pivotales son claves para todo, tal vez el de anoche en NO es la clave para el despertar de Gasol… y todo gracias a un triple.

Lakers iba a NO con la necesidad de ganar, para volver a tener el factor cancha y para aparcar fantasmas extraños, por su parte los Hornets habían vestido el pabellón de amarillo e iban a jugar con su equipaje alternate, el que pone NOLA, un movimiento algo extraño ya que iban a jugar de amarillo…laker.

Y no se si jugar de amarillo o qué, pero los Hornets salieron nerviosos, tal vez con la presión de saber que este partido era clave para sus aspiraciones en la serie, pero el hecho es que se veía mucho más cómodos a Lakers, que hay que recordar que es uno de los mejores equipos fuera de casa, con un Kobe decidido a aportar y con Artest que quería seguir con la serie seria que está realizando.

Pero mucho de los focos seguían con Pau, el español está haciendo (de momento) unos PO grises, con poca anotación, poco agresivo en ataque y fallando cual escopeta ferial. Ayer sus números fueron a más, con 17 puntos y 10 rebotes, pero sin duda la clave estuvo en un triple, el segundo que mete en toda la temporada, que le dio una confianza brutal. A partir de ese momento, se vio a otro Gasol, se vio a jugador con más hambre, con ganas de tirar, de rebotear, en definitiva, se vio al Gasol que ha estado cerca del 20-10 este año y que es clave para Lakers.

Kobe, sigue haciendo de Kobe y con eso, no hay más que decir.

Por cierto, ayer se vio al Paul de esta temporada, es decir, un jugador que te puede cambiar un partido, pero que no se sabe muy bien por qué, está gris y a veces escondido… esta irregularidad es la que hace que este jugador, con facultades BRUTALES, le falte aún ese pasito para subir un peldaño más…

La cintita de Blake

Segunda noche de Play Offs en el Staples Center, es decir, segunda toma de contacto de Lakers con los PO, pero esta vez con 0-1 en contra algo que nadie esperaba, eso sí, ahora ya con la presencia de Blake… y su cintita.

Todo empezó casi como un calco del otro día, Lakers muy nerviosos, con muchos fallos, mientras que Hornets estaban muy, pero que muy serios tanto en defensa como arriba con un Paul con muchas ganas de mostrarse. Pero hubieron ajustes, Kobe ahora estaba defendiendo a Paul y como en el primer partido Ariza defendía a Kobe, pero se vio que anoche estaba muuuucho más encima. Esto lo notó Kobe, que tuvo uno de esos partidos en que hace pocos números pero suma como el que más.

Todos los focos estaban sobre Gasol, de hecho cada vez que cogía la pelota, se oía un murmullo en el Staples, la gente tenía ganas de Pau, ganas de que el español atacara la canasta, pero Pau volvió a tener uno de esos días… tiene que aparecer y Lakers lo necesita, y más ayer cuando Okafor se cargó con 2 faltas rápidas. Afortunadamente Bynum demostró que las molestias en su rodilla, son sólo eso… molestias y demostró que es la clave en Lakers para el 3er anillo consecutivo.

Pero lo que no pasó en el primer partido fue la aparición de Steve Blake, cintuta jugona amarilla incluida, lo cual ya le da un +3 en jugonismo. A Blake se le unió toda la segunda unidad, los conocidos como Killa B’s que se sumaron a la fiesta de Odom, el cual recibió el premio al Mejor 6o Hombre antes del partido, demostrando que el gran factor de Lakers en estos PO debe ser su banquillo… a parte de su juego interior el cual anuló por completo a unos Hornets donde en el momento que Paul bajó un poco el pistón, ya todo volvió a donde todo el mundo esperaba, tan sólo Ariza, mega motivado, aguantó un poco el tirón.

La cintita de Blake fue la clave, ese toque jugón era para decir: estamos aquí, los jugadores de banquillo vamos a dar el paso adelante y así fue.

Sorpresa, sorpresa

No, no vamos a hablar del mítico programa de Isabel Gemio, vamos a hablar de lo que pasó anoche en la 2a jornada de PO. Sorpresas.

La tarde empezó con un partido más que interesante, los Grizzlies de Marc Gasol y Zach Randolph visitaban SA, es decir la casa del gran Popovich y el gran Duncan.

Pronto se vio en el partido que ni los Spurs iban a ganar tan fácil, ni los Grizzlies habían sido tan tontos al ‘elegir’ Spurs como su rival en primera ronda. Los de Tennesse demostraron tener a la gente de SA muy estudiada y si además, sumamos que Ginobili no podía jugar, todo era mucho mejor, aunque también podríamos decir que Gay se quedó en el banquillo…

El partido es fácil de resumir: Duncan vs Gasol. Fue tremendo el duelo en la pintura de ambos y esto hizo que ambos sacaran a relucir sus mejores galas en cada jugada, con un pique de estos que nos gustan y del cual creo que vamos a disfrutar bastante en la serie. Los minutos iban pasando y se veía que la cosa iba a definirse al final, en algún pequeño detalle… en Memphis veían cerca su primera victoria en PO, pero sin confianzas después de ver lo que pasó la noche anterior con Pacers o Sixers. En SA, Parker intentaba crear y distribuir, pero la defensa bien preparada de Grizzlis hacía que todo se decidiera en un triple casi al final de Battier (el cual estrenaba paternidad) que le dio a los Grizzlies la primera victoria de la franquicia en PO y la primera gran sorpresa, pero no iba a ser la última…

Casi solapándose con el final en SA, el Staples se vestía de gala para asistir al primer partido de la serie contra Hornets. Yo miraba el partido más que extrañado la verdad, no eran los Lakers típicos de PO, eran los de temporada regular y eso no molaba nada.

Chris Paul, tal vez algo picado con todos los comentarios sobre que Rose es el mejor PG de la liga, hizo un CLINIC de como manejar, distribuir y llevar el partido a donde él quería (33 pts, 14 asis), también es cierto que la nula defensa de Fisher hacía que esto se viera mucho más.

Bynum estaba pero sin estar y Gasol ayer fue Gasoft, sin entrar a canasta y viéndose superado por Okafor (!!) y Gray (!!!!!!!!), con lo cual el juego interior de Lakers era más que nulo. Así que sin defensa, sin juego interior y con Paul haciendo lo que le daba la gana, sólo quedaba Kobe, que lo intentó de todas las formas pero no pudo ser y los Hornets asaltaron el Staples.

Tal vez lo más grave del tema Lakers, es que para los que hemos seguido la temporada de los de LA… pues no nos extraña…

Melo Square Garden

Se dice que los deportistas acaban jugando donde ellos quieren. En este caso, será así: Carmelo Anthony, después de tanto tiempo, ya es oficialmente un Knickerbocker. Con el número 13 seguramente, porque el 15 cuelga del Madison en honor a Earl The Pearl Monroe.

Carmelo parecía el chico bueno de su promoción, cuando en 2006, a la hora de renovar contratos de novato, el elegía hacerlo por 5 años, en lugar de los 4 que firmaron Wade, James y Bosh. El resto de la clase de 2003 ya estaba pensando entonces en un posible próximo destino, y Carmelo que era feliz en Denver con un equipo más que apañado, y con futuro, decidió dar un voto de confianza a la franquicia y renovar por el tiempo más largo posible. Ahora se va. Dice que no quería irse como LeBron y Chris, sin dejar nada a la franquicia que le drafteó. A mí me parece una mentira tremenda. Tremendísima. Sin el fantasma de la pérdida de millones (contados en decenas) por la CBA que entrará en vigor el próximo año, Carmelo se hubiera ido sin dar siquiera las gracias, dando un sonoro portazo tras de sí, en verano.

Carmelo no sabe lo que quiere. Es verdad que pasó unos años de su vida en New York, que no muy lejos de allí consiguió un título universitario con Syracuse, y que hacer retumbar el que posiblemente sea el escenario baloncestístico más mítico del mundo y su rabiosa afición, es el sueño de todo chaval. Y como detrás de un gran hombre (aunque solo sea por tamaño) hay una mujer (aquí omito el adjetivo intencionadamente), ‘Melo tuvo que atender a las peticiones de su señora, una presentadora de canales musicales de medio pelo, famosilla de tercera fila, carne de reality show, que quería vivir cerca del foco más grande. Pero supongo que ya se dará de bruces con la realidad: lo que el talento no da, New York no lo presta.

Anthony no hace esto por motivos deportivos. Nadie puede pensar que los Knicks como se encuentran actualmente construidos son mejores, o tienen más futuro que el equipo en el que estaba Carmelo jugando ayer. Y lo comentaremos más tarde, pero no parece que tengan la flexibilidad suficiente para ampliar el megalómano proyecto. Se va además, a la Conferencia a la que más futuro se le vislumbra, y desde la que pinta más difícil llegar a disputar las Finales, después de ese balance de poder que ha empezado este año. Por dinero, tampoco, de hecho, el vil metal es lo que más le ataba a Denver, el motivo por el que el traspaso se ha dilatado, y ha resultado tan costoso para los Knicks.

Anthony no quería nada. Lo quería su mujer, lo querían los agentes carroñeros de la agencia CAA que están haciendo todo lo que pueden y más para pegarle todos los bocados que puedan a la Gran Manzana, y conseguir influencia en New York, o donde quiera que se la den. Y por fortuna para los Nuggets, la avaricia del grupúsculo y la coincidencia en tiempo con la finalización del convenio laboral, les ha permitido poder sacar algo de tajada, de una situación, que de haber sido de otra manera, hubiera acabado con los Nuggets viendo como su mujer le abandona en verano, llevándose la casa, el coche, los niños y hasta el perro. Y dejándole por otro, que será algo más guapo, pero jamás le tratará tan bien.

De vuelta al baloncesto, el traspaso final queda configurado de la siguiente manera: Melo, Chauncey Billups, Renaldo Balkman, Anthony Carter, Shelden Williams y Corey Brewer desde Minnesota, llegan a los Knicks. Raymond Felton, Danilo Gallinari, Timofey Mozgov, Wilson Chandler, la 1ª ronda del Draft de los Knicks en 2014, las 2ªs rondas de los Warriors en 2012 y 2013 y 3 millones de dólares en efectivo van a Denver. Eddy Curry, Anthony Randolph y otros tres kilitos para los Wolves. A lo largo del día de hoy conoceremos más detalles de como se configuró exactamente el traspaso, porque se ha tenido que crear alguna excepción por el camino.

Knicks Nuggets Traspaso Carmelo Anthony

Los Nuggets, que además de Carmelo, pierden a Billups, aparte de obtener talento joven y alguna elección de Draft, van a ahorrar mucho dinero. Para empezar, 17.7 millones de salario este año, entre lo que sale y lo que entra. Esta cantidad es muy significativa, porque les permite estar en más de 4 millones por debajo de la línea que marca el llamado impuesto de lujo, la cifra a partir de la cual se paga como impuesto un dólar por cada dólar que te pases, y dejas de recibir tu parte proporcional de lo recaudado por ese impuesto. Por tanto haciendo cuentas, entre los 17.7 millones en salarios, los 13 que hubieran tenido que pagar doble por pasarse, los 3 que le dan los Knicks en el traspaso, más los 4 que aproximadamente suelen ser los millones repartidos entre los equipos que no pagan la tasa, los Nuggets se ahorrarán unos 37 millones, en comparación con lo que se hubieran gastado si no hubieran hecho ningún cambio.

La contribución de los Wolves es meramente testimonial: consiguen a un jugador en el que llevan mucho tiempo interesados, y que hace apenas un año tenía destellos de futura estrella en Anthony Randolph, a cambio de entregar a un Corey Brewer que a pesar de ser sólido y trabajador en defensa, parece haber alcanzado ya su potencial, y además se convertirá en agente libre este verano.

Y atención, porque, aunque este tipo de detalles no han salido todavía a la luz, en principio parece que los traspasos de New York con Denver y Minnesota podrían ser totalmente independientes (no hay transacciones entre los Nuggets y los Wolves), lo cual significaría que el hecho de que el cadáver de Eddy Curry y su último año de contrato se hayan incluido en la operación, le puede dar a los Knicks una excepción de hasta 11.3 millones. Y esta sería la única carta que los Knicks podrían jugar para cumplir el sueño que empezó cuando Chris Paul hizo un brindis en la boda de Melo este verano: traerse a CP3 para completar otro gran trío. O Deron Williams. Tanto monta.

Los Knicks ya no tienen de ahora en adelante flexibilidad salarial, ni elecciones de Draft hasta 2015, ni otro jugador joven, prometedor y consolidado, para traspasar, Landry Fields aparte. Como podéis imaginar, el rookie de Stanford y dos elecciones de Draft dentro de 4 y 6 años, no satisfarían a New Orleans o a Utah para traspasar a sus estrellas. Con una excepción, que otorga alivio económico inmediato al que la recibe, ya podrían empezar a hablar. Pero de todos modos, van a necesitar que el nuevo convenio dé más margen para gastar (o al menos, que las cosas se queden como están, aunque todo indica que será el contrario), una gran presión y resistencia por parte del jugador, mucha suerte y fotos de Kevin O’Connor o Dell Demps en situaciones comprometidas si lo quieren hacer realidad.

Desde el punto de vista deportivo, aunque salvo que cambien todas las previsiones, el equipo no puede hacer otro gran movimiento, yo creo que los Knicks estaban más que obligados a hacerlo. Jugadores como Carmelo en la Liga hay pocos, el resto de huecos, se van completando poco a poco. Es verdad que queda un gran vacío en el banquillo, pero es menor la diferencia que hay entre reservas y parches temporales en los 12 minutos de asueto, que entre lo que te va a dar un jugador como Anthony sobre Gallinari 36 minutos. ‘Melo, con sus defectos, que los tiene, es excelso. Está infravalorado entre la élite por su aspecto holgazán y el segundo plano en el que ha permanecido siempre, pero su facilidad para anotar, y sobre todo, su precisión asesina en los últimos minutos, en los que contra la creencia popular, es con mucho el mejor de la Liga, y por amplio margen, serán más reconocidos por el público, contando con el altavoz del Garden de por medio.

Y aunque a medio plazo sea una rémora, que no se nos olvide que los Knicks se llevan también a Billups. Chauncey, es, a día de hoy, mejor base que Felton, y además tiene experiencia en Play-Off. Entiendo la decepción del fan neoyorquino que ve como muchas de sus jóvenes piezas están volando en el traspaso, pero de cara a esta temporada, se han llevado a los dos mejores jugadores del traspaso. Deportivamente, sobre el papel, a corto plazo, salen ganando, con mucho, ellos.

De hecho, el que este traspaso se haya visto como una victoria moral y un abuso de un bando sobre otro, tiene mucho que ver con las expectativas. Todos pensábamos que Carmelo tenía la sartén por el mango, pudiendo firmar por los Knicks este verano sin dar nada a cambio, pero ahora esta clarísimo que no. Que los Nuggets tenían mucho más poder que el que mucho iluso creía. Que, como ya bien sabemos, aunque algún romántico no se quiera dar cuenta, los jugadores se mueven como primera, o como mucho, segunda prioridad, por dinero. El nuevo Knick no quería arriesgarse a perder ni un dólar. Si lo querían, no podían dar un paquete de mínimos, lleno de sobras. Tendrían que acercarse al valor real del jugador.

Y todo es percepción. Los Knicks han dado menos de lo que Melo valdría con un contrato de alta duración, acompañado por Billups. Que es mucho más que lo que ellos pensaban que acabarían dando. Y parte de la culpa la tiene el papel de los Nets, con Prokhorov al mando, que han jugado sus cartas muy astutamente, y nunca sabremos si realmente estaban detrás de Melo, o simplemente han ido de farol todo este tiempo, sabiendo que Anthony no quería jugar allí, para tratar de exprimir lo más posible a sus odiados vecinos, que lo serán más que nunca (tanto odiados como vecinos) en próximas fechas.

Si además, consiguen que los Nuggets le envíen alguno de los jugadores, (Mozgov y Gallinari o Felton, a cambio de dos primeras rondas de Draft), a un precio muy inferior al que le hubieran pedido al otro lado del Hudson, el recochineo será máximo. Este rumor, que se manejó toda la tarde e incrementó la confusión en el despacho de Dolan, y en el que también se implicaba a un Devin Harris que los dimes y diretes llevaban a Dallas, fue desmentido a última hora, pero viendo la configuración actual de la plantilla de Denver, es inevitable pensar en que en cualquier momento se puede traspasar alguna pieza.

Ahora después de que se desbloquera la indecisión, y se acabara el melodrama, los traspasos deberían empezar a caer como fichas de domino de aquí al jueves. Los Knicks parece que solo podrán añadir tamaño fijándose en jugadores sin equipo (ya han traído a prueba varias veces a Earl Barron), los Nuggets, de los que nos abstenemos en hacer ningún análisis deportivo hasta que acabe la semana, podrían mover a cualquiera de las piezas obtenidas en este traspaso, a jugadores importantes que podrían acabar contrato si ejercen sus opciones y dejarían al equipo sin obtener nada a cambio por ellos, como Nene, JR Smith y Afflalo o a contratos de larga duración como el de Al Harrington que ya no pintan nada en un equipo en reconstrucción. Además, otras franquicias que tenían el ojo puesto en la situación como los Nets, los Mavericks, los Rockets o los Lakers, ya podrán maniobrar sin tener miedo a perder las fichas que le podrían haber traído a Carmelo.

Anthony, ya tienes lo que querías. O lo que querían por ti. Sé feliz.

Repaso navideño

Aprovechamos el día de Navidad para hacer un repaso hasta de lo que llevamos de Liga hasta ahora, con más de un tercio de los partidos ya jugados. Damos nuestras elecciones para los Premios y a quién pondríamos en el All Star.

Oeste
Chris Paul
Kobe Bryant
Kevin Durant
Dirk Nowitzki
Yao Ming Pau Gasol

Banquillo: Steve Nash, Manu Ginobili, Carmelo Anthony, Kevin Love, Tim Duncan, Russell Westbrook, Deron Williams
Menciones: Blake Griffin, Monta Ellis, Paul Millsap.

No me convence dejar fuera del quinteto titular a los jugadores del mejor equipo de la Conferencia, y sé que no coincido con muchos metiendo a Love, que está haciendo sus números en uno de los dos peores equipos de la Conferencia por delante de la espectacularidad de Griffin, la anotación de Ellis, la solidez de Millsap o alguna otra propuesta, pero creo que Kevin lo merece. La elección de los titulares es casi por defecto, podría cambiar los cinco y quedarme igual de tranquilo.

Este
Derrick Rose
Dwyane Wade
LeBron James
Amar’e Stoudemire
Dwight Howard

Banquillo: Rajon Rondo, Paul Pierce, Kevin Garnett, Al Horford, Andrew Bogut, Raymond Felton, Danny Granger
Mención: Chris Bosh, Josh Smith

Tres Célticos, dos de Miami y New York, y el resto que se divide entre los equipos de Play-Off que quedan. Merecedores de un sitio en el All-Star en el Este no ha habido mucho más.


MVP
Desierto
Cuando los Hornets lideraban la Conferencia Oeste, Chris Paul era la clarísima elección, pero ahora que el equipo de New Orleans ha caído, tenemos que los tres mejores equipos, Boston, San Antonio y Dallas, son ejemplos de claro trabajo coral, en Miami y Los Angeles no podríamos elegir entre los dos machos alfa sin cometer una injusticia y podríamos buscar motivos, y encontrarlos, para añadir a Deron Williams, Derrick Rose, Kevin Durant y Amar’e Stoudemire a la conversación. Si hacemos una lista de 10 jugadores, podríamos encontrar motivos a favor y en contra de todos. Aunque quizá a méritos iguales uno debería quedarse con el mejor jugador, y ese es LeBron, el MVP tradicionalmente es mucho más y en cinco minutos cambiaría de idea, así que el premio queda desierto, y veremos quién lo quiere más de aquí al final de la temporada.

Rookie del Año
Blake Griffin
Poco hay que decir. 20.9 puntos, 12.4 rebotes con la que es posible que sea la mejor temporada en una década de un Rookie, y sus promedios parecen ir a más semana a semana. Aunque su condición de novato tiene un asterisco, porque ya lleva una temporada con el equipo, lo que seguramente le haya adaptado en la adaptación a la Liga y a su equipo, con lo que ha hecho Blake hasta ahora, ha sido muy superior al resto de sus compañeros.
Menciones: John Wall, Landry Fields

Jugador Defensivo
Kevin Garnett
Los Celtics son el mejor equipo en defensa de la Liga, mejorando incluso en los enfrentamientos señalados, pese a no haber tenido estabilidad en la posición de pivot en toda la temporada, y el principal responsable es el mejor defensor de la Liga por Deffensive Rating, Kevin Garnett. Probablemente en el mejor estado físico desde que llegó a Boston, a sus 34 años ya ha dejado de ser una figura mediática pero su eficacia defensiva es silenciosamente, y quién iba a decirlo para su figura, la mejor de la Liga.
Menciones: Dwight Howard, LeBron James, Andrew Bogut

Sexto hombre
Jason Terry
Difícil ir contra el segundo máximo anotador en el segundo equipo del Oeste, pero el hecho de que juegue más de media hora por partido, y que sea el tercero con más minutos en Dallas le convierte en un sexto hombre entre comilllas. Al principio de la temporada hubiéramos puesto aquí, incluso por encima de Jet, a Wilson Chandler pero ya tiene casi tantos partidos como titular (14, los 12 últimos consecutivos) que como suplente (15) por lo que no podemos hablar ya de sexto hombre. Me quedo con ganas de nombrar a Tyrus Thomas: 11.3 puntos, 5.5 rebotes, 1.5 tapones y un magnífico 21.7 de PER viniendo desde el banquillo para jugar 20 minutos por partido, que por cierto, incomprensiblemente, promedia menos minutos que los dos últimos años, cuando está siendo el mejor jugador de la rotación interior de Charlotte. Pero también es muy posible que con Silas deje de ser sexto hombre.
Menciones: Tyrus Thomas, Shannon Brown, Thaddeus Young, Nick Young.

Jugador más mejorado
Kevin Love
De 14.0 a 20.9 puntos por partido, de 11.0 a 15.6 rebotes que lideran la Liga, y sus números no han cambiado como producto de un gran incremento de utilización dentro del equipo (Westbroook) o un cambio a un sistema bueno para las estadísticas (Felton). A falta de un jugador que haya saltado del anonimato a la relevancia, que suele ser el típico ganador del premio, nos quedamos con el Wolf.
Menciones: Serge Ibaka, Raymond Felton, Wes Matthews, Arron Afflalo, Roy Hibbert.

Entrenador del año
Gregg Popovich
Premio curioso el de entrenador del año, ya que si para el resto, la cantidad de victorias de tu equipo resulta fundamental, en este se premia la diferencia entre las previsiones al principio de temporada y los resultados al final. Que Phil Jackson lo haya ganado una vez, Jerry Sloan, ninguna, y Popovich, al que se lo damos este año, solo una también, mientras que lo tengan en sus vitrinas Johnny Kerr con una temporada de 33–48 (aunque fuera el mejor récord histórico de un equipo en su primera temporada) o Doc Rivers y Hubie Brown con dos 41-41 resulta muy curioso. De todos modos, estos Spurs, no solo lideran la Liga a día de hoy, sino que nadie lo esperaba. Además, Popovich está liderando al equipo en medio de la polémica y el escrutinio del divorcio de Parker, los jugadores veteranos están respondiendo (alguno como Ginobili incluso teniendo el mejor año de su carrera) e incluso ha sido capaz de integrar en una máquina tan bien definida a dos rookies que están ayudando al equipo, algo que otros entrenadores no se atreven a hacer.
Menciones: Rick Carlisle, Monty Williams, Jim O’Brien.