Esta va dedicada a todos los fans de Lakers y sobre todo a todos los seguidores de Kobe Bryant, esta fue su primera canasta, los primeros puntos de ese mágico primer cuarto en el Madison. La primera canasta que vi meter en directo a Kobe Bryant.
Esta va dedicada a todos los fans de Lakers y sobre todo a todos los seguidores de Kobe Bryant, esta fue su primera canasta, los primeros puntos de ese mágico primer cuarto en el Madison. La primera canasta que vi meter en directo a Kobe Bryant.
La cita lo merecía y Fatman Scoop estaba de animador en el partido entre Knicks y Lakers que fue nuestra primera parada de La Crónica On Tour… de bonus las cheerleaders de los Knicks, las Knicks City Dancers.
Aquí os dejamos el vídeo del himno y la presentación de los equipos del pasado New York Knicks vs Los Angeles Lakers.
Así se siente en el MSG:
Primer partido en directo de NBA y por lo tanto nerviosismo e ilusión a niveles casi parejos, sobre todo cuando te encuentras en una de las ciudades más mágicas del mundo como es Nueva York. Además, iba a cumplir un pequeño gran sueño, ver a los Lakers de Kobe Bryant en acción.

Nos acercábamos a la hora de partido y decidimos ir con bastante tiempo de antelación, para disfrutar del ambiente previo a un partido de estas características. Conforme nos acercábamos al Madison, se empezaban a ver las camisetas y gorras de Knicks y algún que otro fan de Lakers. Yo iba con mi sudadera de Lakers y debajo una de las primeras camisetas que he tenido y la primera Laker, una del Threepeat amarilla con el 8.
Llegamos al Madison, imponente por fuera con su forma redonda, pero pronto te das cuenta que allí nada es lo que parece ya que la entrada al pabellón se encuentra por la 7a Avenida, justo en frente de la entrada del tren/metro de Penn Station, parece más bien la entrada a un edificio (de hecho lo es) que a un pabellón. Conforme entramos en las entrañas del edificio la gente ya está preparada para el partido. Vemos una cola de gente separada del resto, según tengo entendido en cada partido se ponen a la venta entradas de última hora y para este partido habían muy pocas, de eso avisaban unos encargados de los Knicks con megáfonos, avisando que era un Sold Out, es decir, todo vendido… con lo cual las entradas sueltas se podían contar casi con los dedos de las manos…
Antes de meternos en la zona de taquillas, donde ya está realmente la entrada al pabellón y previo primer control de entrada, compramos merchandising de los Knicks, recuerdos de una jornada que será inolvidable: gorras, dedos de gomaespuma y yo me hago con uno de mis objetivos, la camiseta blanca swingman con el 1 de Amaré…
Llegamos a la zona de taquillas, dos colas, una hacia la zona de las torres A/B y otra hacia las C/D, nos ponemos en la nuestra y ahí empezamos a sondear el ambiente pre-partido: gente ataviada con las ropas más diferentes de los colores característicos de Knicks, así como bastante gente Laker, más de la que esperaba. Cerca de nosotros, un doble de Kobe. Era tremenda la semejanza física con Bryant…

Los tornos se abrieron y poco a poco la manada fue lentamente hacia la puerta, pasamos nuestra entrada y nos metemos en las entrañas del Madison para subir hasta nuestro sector, que por cierto, era la parte más alta del pabellón. Mediante escaleras mecánicas vamos subiendo por nuestra torre, no sin antes pasar por la zona de avituallamiento donde, como es debido, cargamos al estilo americano: mucho de todo y bien grande.
Ya bien cargados de provisiones y después de subir mucho (ya no se podía subir más…) llegamos a nuestro sector, donde un amable empleado de los Knicks nos indica la situación exacta de los asientos… en ese momento levanto la vista y delante mía el interior de uno de los pabellones más míticos que se pueden visitar, momento de admiración y emoción. Disfruto de ese momento mientras dejo las provisiones debajo de unos asientos que luego resultaron ser extremadamente cómodos, me pongo de pie y sigo disfrutando. Estoy en el Madison Square Garden, voy a ver a Lakers y voy a ver a Kobe Bryant.
Los momentos previos al partido, son momentos de fotos, de no perderse cada uno de los rincones que nuestra vista llega a abarcar, la pista, las gradas, el marcador, el techo, los aficionados llegando… todo.
Salen los equipos a calentar, primero los Knicks a ritmo de DJ Fatman Scoop (DJ invitado al partido) y después de un vídeo que muestra la historia de Knicks, la gente aplaude a rabiar, al poco tiempo salen los Lakers y la gente de nuevo aplaude, aunque ya se oye algún ‘buu‘ característico, recordar que la gente en USA no pita para abuchear, sino que dice ‘buuuu‘.
Durante el calentamiento me fijo en ambos equipos, no hacen la típica rueda que conocemos en Europa, si no que cada uno va tirando y hace sus propios estiramientos. Con la ayuda de unos mini prismáticos miro a Lakers… Gasol, Bynum, Odom y Kobe que ya estaba en su zona favorita tirando de 3… Spike Lee ya está sentado en su asiento, luciendo un más que llamativo gorro naranja, a juego con su camiseta de Landry Fields.
En el marcador se muestra la música que ha elegido Shawne Williams para antes del partido, Safe 2 Say de Fat Joe, PSA de Jay-Z y Breathe de Fabolous, buenos temas, DJ Fatman Scoop los pincha los tres y mientras disfruto de la música empiezo a notar que cada vez hay más y más gente.

De repente veo unas banderas americanas que están a punto de entrar al campo, los jugadores se alinean y se hace el silencio. Las banderas llegan al medio de la pista, ya despejada, es el momento del himno. El speaker presenta a Jenna Ushkowitz de Glee que interpreta el himno de una forma tremenda (después me entero que esta chica ya con 13 años cantó en su día el himno también en el Madison…), que himno más bonito tienen los americanos, siempre lo digo y vivirlo en directo hace que gane mucho.
Los jugadores se van a sus banquillos y llega la presentación de Lakers, ‘buus‘ grandes para la misma, hasta que llega el momento Kobe y se oyen algunos gritos de admiración, no recuerdo si el mío entre ellos, tal vez sí… De repente se apagan las luces, el pabellón ruge mientras el marcador muestra un tremendo vídeo de presentación con el lema This Is Your Team, es la hora de los Knicks. Amaré sale el último viniéndose abajo todo el Madison, momento brutal.
Momento inicial del partido, ambos equipos con equipajes retro, Lakers jugando de amarillo con su equipaje de los 80, mientras que los Knicks de azul con el equipaje que le dio el anillo en la 69-70…salto entre dos entre Bynum y Mosgov, empieza el show.
Del partido voy a contar más bien poco, sólo impresiones, pero no puedo dejar pasar lo que sentí al ver la primera canasta tanto de Lakers (tiro libre de Bynum) como la primera de Kobe (un tremendo triple marca de la casa), es algo que se tiene que vivir, algo único.
El primer cuarto fue una brutal exhibición del 24 angelino con 19 puntos a cada cual más tremendo y con un buzzer beater contra Felton que hizo que todo el Madison exclamara entre ‘ooooh‘ y rugidos de los aficionados Lakers, muchos por cierto. Un primer cuarto de Kobe digno de grabar y dejarlo guardado, tremendo e inolvidable.
El partido estuvo medianamente disputado durante la primera parte, hasta que Lakers tomó el mando y ya la segunda parte fue un querer y no poder de Knicks mientras Lakers iban poco a poco sumando Kobe acabó con 33 ptos y 10 rebotes sin jugar el último cuarto mientras que Gasol sumó 20 ptos. Por parte de Knicks, Amaré hizo sus números con 24 ptos y 10 rebotes.
A destacar del partido, a parte del primer cuarto de Kobe, el alley-hoop que se marcó el bueno de Shanon Brown, brutal como coge el balón con una mano y la mata con 2, highlight tremendo. Por parte de los Knicks, me gustó Felton, parecía muy motivado ante el partido (y los focos que atraía), así como la primera parte en general de Amaré, que me demostró que es uno de los grandes ahora mismo en la liga.
Pero el partido dio para más, en las gradas teníamos a Kanye West, Rex Ryan (entrenador de los Jets), Anna Wintour (Vogue), Jessica Stam (módelo de Victoria’s Secret), Jeremy Piven (actor de Entourage) y Liev Schreiber (actor en Salt, X-Man: Lobezno, CSI…). Cada tiempo muerto era una fiesta en el MSG, a veces teníamos a las Knicks City Dancers o lo que es lo mismo, las cheerleaders de los Knicks, otras veces a los Knicks City Kids, otro grupo de baile, esta vez formado por niños que hacían unas cosas realmente tremendas. Y ni que decir del grupo de animación que lanzaban camisetas y demás y que evidentemente, ni usando los pistolones que tenían llegaban hasta donde estabamos nosotros.
El partido iba llegando a su fin, con una victoria clara de Lakers, lo cual hizo que las gradas del Madison se vaciarán conforme iba pasando el partido. Con lo cual allí nos quedamos los aficionados Lakers que incluso se atrevieron a cantar el ‘We Want Tacos’, mítico cántico del Staples cuando Lakers gana sobrado y el otro equipo no pasa de 100…
Sonó la bocina, se acabó y bajo el techo de un Madison bastante vacío, ambos equipos se iban a vestuarios, Lakers con una victoria más y Knicks con una sensación de querer y no poder. Nosotros, después de otras fotos de rigor, empezamos a marchar también, volviendo por esas escaleras mecánicas (ahora paradas) que nos llevaron por donde habíamos venido hasta la 7a Avenida, de nuevo llena de gente que salía del partido y de gente que simplemente pasaba por allí.
Día inolvidable.
Este jueves 24 de febrero, a las 3 de la tarde en la Costa Este, 9 de la noche en España, se ha cerrado el mercado de traspasos en la NBA. Este ha sido sin duda uno de los años más ajetreados que se recuerdan porque ha habido de todo: superestrellas cambiando equipo, franquicias asentadas haciendo movimientos dudosos de cara a Play-Off, muchas rondas de Draft circulando (como se nota que los equipos consideran que este año viene flojo) y muchísima acción en la recta final. A continuación tienes todos los movimientos que se han dado esta semana, y también nos puedes seguir en nuestro Twitter o buscando el hashtag #TraspasoNBA por si hay alguna pequeña novedad.
Hay que señalar que los traspasos han sido separados (había que hacer primero el de los Wolves para poder ejecutar el de Denver), pero los Knicks no recibirán ninguna excepción de la primera transacción, lo cual limitará su margen de maniobra en el futuro. Los Nuggets se ahorran 16.5 millones está temporada, y se sitúan con una nómina de 66.9 millones, por debajo de los 70 que marcan el límite a partir del cual se paga el impuesto de lujo.
Hay que reseñar que la primera ronda de los Heat fue parte de lo que pudo obtener Toronto por firmar-y-traspasar a Chris Bosh este verano. Teniendo en cuenta que no parece que vayan a utilizar antes del jueves los 9 millones que les quedan de la excepción que generó la huida de Bosh, los Raptors habrían traspasado al ala-pívot por James Johnson, y quien sea que elijan con su elección de primera ronda, el primer año que no esté entre las 14 más altas de aquí a 2015.



En un traspaso en el que el componente financiero es poco importante, ya que las cantidades y duraciones de los que entran y salen son prácticamente iguales, los Hawks cambian de base y los Wizards obtienen como recompensa al prometedor Crawford y una elección más en este Draft en torno a la posición número 20.



Tanto Peterson como Mohammed acaban contratos de cuantía similar este verano, por lo que la motivación de los Bobcats puede ser conseguir al joven y raramente utilizado White, primera ronda del Draft en 2009, a cambio de alquilar al pívot lo que queda de temporada.




Se dice que los deportistas acaban jugando donde ellos quieren. En este caso, será así: Carmelo Anthony, después de tanto tiempo, ya es oficialmente un Knickerbocker. Con el número 13 seguramente, porque el 15 cuelga del Madison en honor a Earl The Pearl Monroe.
Carmelo parecía el chico bueno de su promoción, cuando en 2006, a la hora de renovar contratos de novato, el elegía hacerlo por 5 años, en lugar de los 4 que firmaron Wade, James y Bosh. El resto de la clase de 2003 ya estaba pensando entonces en un posible próximo destino, y Carmelo que era feliz en Denver con un equipo más que apañado, y con futuro, decidió dar un voto de confianza a la franquicia y renovar por el tiempo más largo posible. Ahora se va. Dice que no quería irse como LeBron y Chris, sin dejar nada a la franquicia que le drafteó. A mí me parece una mentira tremenda. Tremendísima. Sin el fantasma de la pérdida de millones (contados en decenas) por la CBA que entrará en vigor el próximo año, Carmelo se hubiera ido sin dar siquiera las gracias, dando un sonoro portazo tras de sí, en verano.
Carmelo no sabe lo que quiere. Es verdad que pasó unos años de su vida en New York, que no muy lejos de allí consiguió un título universitario con Syracuse, y que hacer retumbar el que posiblemente sea el escenario baloncestístico más mítico del mundo y su rabiosa afición, es el sueño de todo chaval. Y como detrás de un gran hombre (aunque solo sea por tamaño) hay una mujer (aquí omito el adjetivo intencionadamente), ‘Melo tuvo que atender a las peticiones de su señora, una presentadora de canales musicales de medio pelo, famosilla de tercera fila, carne de reality show, que quería vivir cerca del foco más grande. Pero supongo que ya se dará de bruces con la realidad: lo que el talento no da, New York no lo presta.
Anthony no hace esto por motivos deportivos. Nadie puede pensar que los Knicks como se encuentran actualmente construidos son mejores, o tienen más futuro que el equipo en el que estaba Carmelo jugando ayer. Y lo comentaremos más tarde, pero no parece que tengan la flexibilidad suficiente para ampliar el megalómano proyecto. Se va además, a la Conferencia a la que más futuro se le vislumbra, y desde la que pinta más difícil llegar a disputar las Finales, después de ese balance de poder que ha empezado este año. Por dinero, tampoco, de hecho, el vil metal es lo que más le ataba a Denver, el motivo por el que el traspaso se ha dilatado, y ha resultado tan costoso para los Knicks.
Anthony no quería nada. Lo quería su mujer, lo querían los agentes carroñeros de la agencia CAA que están haciendo todo lo que pueden y más para pegarle todos los bocados que puedan a la Gran Manzana, y conseguir influencia en New York, o donde quiera que se la den. Y por fortuna para los Nuggets, la avaricia del grupúsculo y la coincidencia en tiempo con la finalización del convenio laboral, les ha permitido poder sacar algo de tajada, de una situación, que de haber sido de otra manera, hubiera acabado con los Nuggets viendo como su mujer le abandona en verano, llevándose la casa, el coche, los niños y hasta el perro. Y dejándole por otro, que será algo más guapo, pero jamás le tratará tan bien.
De vuelta al baloncesto, el traspaso final queda configurado de la siguiente manera: Melo, Chauncey Billups, Renaldo Balkman, Anthony Carter, Shelden Williams y Corey Brewer desde Minnesota, llegan a los Knicks. Raymond Felton, Danilo Gallinari, Timofey Mozgov, Wilson Chandler, la 1ª ronda del Draft de los Knicks en 2014, las 2ªs rondas de los Warriors en 2012 y 2013 y 3 millones de dólares en efectivo van a Denver. Eddy Curry, Anthony Randolph y otros tres kilitos para los Wolves. A lo largo del día de hoy conoceremos más detalles de como se configuró exactamente el traspaso, porque se ha tenido que crear alguna excepción por el camino.
Los Nuggets, que además de Carmelo, pierden a Billups, aparte de obtener talento joven y alguna elección de Draft, van a ahorrar mucho dinero. Para empezar, 17.7 millones de salario este año, entre lo que sale y lo que entra. Esta cantidad es muy significativa, porque les permite estar en más de 4 millones por debajo de la línea que marca el llamado impuesto de lujo, la cifra a partir de la cual se paga como impuesto un dólar por cada dólar que te pases, y dejas de recibir tu parte proporcional de lo recaudado por ese impuesto. Por tanto haciendo cuentas, entre los 17.7 millones en salarios, los 13 que hubieran tenido que pagar doble por pasarse, los 3 que le dan los Knicks en el traspaso, más los 4 que aproximadamente suelen ser los millones repartidos entre los equipos que no pagan la tasa, los Nuggets se ahorrarán unos 37 millones, en comparación con lo que se hubieran gastado si no hubieran hecho ningún cambio.
La contribución de los Wolves es meramente testimonial: consiguen a un jugador en el que llevan mucho tiempo interesados, y que hace apenas un año tenía destellos de futura estrella en Anthony Randolph, a cambio de entregar a un Corey Brewer que a pesar de ser sólido y trabajador en defensa, parece haber alcanzado ya su potencial, y además se convertirá en agente libre este verano.
Y atención, porque, aunque este tipo de detalles no han salido todavía a la luz, en principio parece que los traspasos de New York con Denver y Minnesota podrían ser totalmente independientes (no hay transacciones entre los Nuggets y los Wolves), lo cual significaría que el hecho de que el cadáver de Eddy Curry y su último año de contrato se hayan incluido en la operación, le puede dar a los Knicks una excepción de hasta 11.3 millones. Y esta sería la única carta que los Knicks podrían jugar para cumplir el sueño que empezó cuando Chris Paul hizo un brindis en la boda de Melo este verano: traerse a CP3 para completar otro gran trío. O Deron Williams. Tanto monta.
Los Knicks ya no tienen de ahora en adelante flexibilidad salarial, ni elecciones de Draft hasta 2015, ni otro jugador joven, prometedor y consolidado, para traspasar, Landry Fields aparte. Como podéis imaginar, el rookie de Stanford y dos elecciones de Draft dentro de 4 y 6 años, no satisfarían a New Orleans o a Utah para traspasar a sus estrellas. Con una excepción, que otorga alivio económico inmediato al que la recibe, ya podrían empezar a hablar. Pero de todos modos, van a necesitar que el nuevo convenio dé más margen para gastar (o al menos, que las cosas se queden como están, aunque todo indica que será el contrario), una gran presión y resistencia por parte del jugador, mucha suerte y fotos de Kevin O’Connor o Dell Demps en situaciones comprometidas si lo quieren hacer realidad.
Desde el punto de vista deportivo, aunque salvo que cambien todas las previsiones, el equipo no puede hacer otro gran movimiento, yo creo que los Knicks estaban más que obligados a hacerlo. Jugadores como Carmelo en la Liga hay pocos, el resto de huecos, se van completando poco a poco. Es verdad que queda un gran vacío en el banquillo, pero es menor la diferencia que hay entre reservas y parches temporales en los 12 minutos de asueto, que entre lo que te va a dar un jugador como Anthony sobre Gallinari 36 minutos. ‘Melo, con sus defectos, que los tiene, es excelso. Está infravalorado entre la élite por su aspecto holgazán y el segundo plano en el que ha permanecido siempre, pero su facilidad para anotar, y sobre todo, su precisión asesina en los últimos minutos, en los que contra la creencia popular, es con mucho el mejor de la Liga, y por amplio margen, serán más reconocidos por el público, contando con el altavoz del Garden de por medio.
Y aunque a medio plazo sea una rémora, que no se nos olvide que los Knicks se llevan también a Billups. Chauncey, es, a día de hoy, mejor base que Felton, y además tiene experiencia en Play-Off. Entiendo la decepción del fan neoyorquino que ve como muchas de sus jóvenes piezas están volando en el traspaso, pero de cara a esta temporada, se han llevado a los dos mejores jugadores del traspaso. Deportivamente, sobre el papel, a corto plazo, salen ganando, con mucho, ellos.
De hecho, el que este traspaso se haya visto como una victoria moral y un abuso de un bando sobre otro, tiene mucho que ver con las expectativas. Todos pensábamos que Carmelo tenía la sartén por el mango, pudiendo firmar por los Knicks este verano sin dar nada a cambio, pero ahora esta clarísimo que no. Que los Nuggets tenían mucho más poder que el que mucho iluso creía. Que, como ya bien sabemos, aunque algún romántico no se quiera dar cuenta, los jugadores se mueven como primera, o como mucho, segunda prioridad, por dinero. El nuevo Knick no quería arriesgarse a perder ni un dólar. Si lo querían, no podían dar un paquete de mínimos, lleno de sobras. Tendrían que acercarse al valor real del jugador.
Y todo es percepción. Los Knicks han dado menos de lo que Melo valdría con un contrato de alta duración, acompañado por Billups. Que es mucho más que lo que ellos pensaban que acabarían dando. Y parte de la culpa la tiene el papel de los Nets, con Prokhorov al mando, que han jugado sus cartas muy astutamente, y nunca sabremos si realmente estaban detrás de Melo, o simplemente han ido de farol todo este tiempo, sabiendo que Anthony no quería jugar allí, para tratar de exprimir lo más posible a sus odiados vecinos, que lo serán más que nunca (tanto odiados como vecinos) en próximas fechas.
Si además, consiguen que los Nuggets le envíen alguno de los jugadores, (Mozgov y Gallinari o Felton, a cambio de dos primeras rondas de Draft), a un precio muy inferior al que le hubieran pedido al otro lado del Hudson, el recochineo será máximo. Este rumor, que se manejó toda la tarde e incrementó la confusión en el despacho de Dolan, y en el que también se implicaba a un Devin Harris que los dimes y diretes llevaban a Dallas, fue desmentido a última hora, pero viendo la configuración actual de la plantilla de Denver, es inevitable pensar en que en cualquier momento se puede traspasar alguna pieza.
Ahora después de que se desbloquera la indecisión, y se acabara el melodrama, los traspasos deberían empezar a caer como fichas de domino de aquí al jueves. Los Knicks parece que solo podrán añadir tamaño fijándose en jugadores sin equipo (ya han traído a prueba varias veces a Earl Barron), los Nuggets, de los que nos abstenemos en hacer ningún análisis deportivo hasta que acabe la semana, podrían mover a cualquiera de las piezas obtenidas en este traspaso, a jugadores importantes que podrían acabar contrato si ejercen sus opciones y dejarían al equipo sin obtener nada a cambio por ellos, como Nene, JR Smith y Afflalo o a contratos de larga duración como el de Al Harrington que ya no pintan nada en un equipo en reconstrucción. Además, otras franquicias que tenían el ojo puesto en la situación como los Nets, los Mavericks, los Rockets o los Lakers, ya podrán maniobrar sin tener miedo a perder las fichas que le podrían haber traído a Carmelo.
Anthony, ya tienes lo que querías. O lo que querían por ti. Sé feliz.
El All-Star Game es como siempre el punto final del All-Star, un fin de fiesta donde los mejores jugadores de cada conferencia se enfrentan en un partido que suele tener mucha espectacularidad y que como casi siempre el último cuarto es más que interesante.
Los primeros grandes detalles de la noche los tuvimos antes de empezar el partido, en la presentación de los equipos. En el Este, veíamos a Rose con su misma cara de siempre, es decir, como si nada fuera con él, mientras que en los titulares, la NBA decidía presentar el primero a LeBron y el último a Wade, siempre esta última presentación ha sido para la ‘estrella’ del equipo… curioso movimento. En el Oeste, pronto vimos que Popovich decidió homenajear merecidamente a Duncan dándole la titularidad de Yao Ming en el cuentro, un Yao que al menos yo no lo vi por allí… raro, ya que los jugadores seleccionados y que se han lesionado siempre suelen asistir e incluso presentarse… Por último, Kobe fue el último en presentarse, siendo sin duda el más ovacionado… era su noche.
Como el otro día en el Madison, Kobe quería empezar gustándose, quería que esa noche fuera la de su cuarto MVP y así igualar al mítico Bob Petit. Y empezó a lo grande, con un mate a aro pasado que a todos nos recordó a otro Kobe, a aquel que ganó el concurso de mates hace ya muchos (demasiados…) años. Empezó agresivo, muy agresivo, tanto que hasta los contrarios como Wade dijeron al acabar el partido que hacía tiempo que no veía así de centrado a alguien en un All-Star Game. Entre tiros a tabla con fade aways, mates, y triples marca de la casa se fue al descanso con ya 20 puntos y con el Oeste ya por encima del Este.
En el Este, en la primera parte poco destacable, quitando de las ganas de un Amaré también bastante enchufado. Destacar la puesta en escena de los 4 jugadores de Celtics… a la vez además, lo que destapó algún que otro abucheo en el Staples… demasiada provocación? no se, pero fue un momento muy jugón por parte de Doc Rivers.
En la segunda parte vimos a uno Oeste intentando mantener la ventaja adquirida con un Durant que poco a poco iba sumando, con Gasol muy serio en un tipo de partidos que siempre ha dicho que no le acaban de convencer y Kobe que seguía anotando… con mate a la contra con LeBron intentando taponar que levantó a más de uno de su asiento.
Pero LeBron quería unirse a la fiesta y muestra de ello fueron las imágenes que la TNT mostró en el banquillo, animando a los suyos y decidido en amargar la noche de Kobe. Y casi lo consigue, se puso el mono de faena y en modo MVP y empezó a dominar en el cancha del Oeste, que poco a poco veía con alguna que otra cara alarmante que se les iba el partido. Amaré fue el aditivo que necesitaba LeBron para casi culminar la remontado del Este, parecida a aquella que comandó Iverson hace ya algún que otro año. Pero gracias a un Durant que estaba a nivel de MVP y sobre todo un Gasol que al final hizo un par de las suyas (positivamente hablando…) al final del partido, certificaron la victoria para el Oeste dándole el MVP del All-Star Game a Kobe Bryant por cuarta vez en su carrera.
Con esto se acabó un partido que como siempre se centra en el último cuarto, pero que esta vez tuvo una primera parte más que destacada para todos aquellos fans de Kobe con una primera parte digna de recordar.
Apuntes rápidos: Tremendo el mate de Westbrook en la primera parte. Garnett tenía ganas de ganar en el Staples. Duncan jugó poco. Rose y Deron discretos. Durant es el futuro. Justin Bieber debe cortarse el pelo. Amaré y Melo hablando al final. La mejor canasta de Kobe sin duda fue la primera contra Wade.
¿Dónde hemos llegado? Las expectativas ahora mismo para un concurso de mates desafían la lógica y la física más elemental. ¿Os dais cuenta de lo que les estamos pidiendo? Kobe Bryant ganó el concurso en 1997, y asombró al mundo con un mate en el que ¡se la pasaba entre las piernas! El Dr.J y Michael Jordan pasaron a la historia por saltar desde la línea de tiros libres. Dominique Wilkins, por el molinillo.
Serge Ibaka hizo ayer el mate más largo de la historia del concurso, centímetro arriba, centímetro abajo. Por detrás de la línea. De verdad. Y la mató con extrema facilidad, como si no le hubiera costado. Y quizá por eso solo fue premiado con un 45. Hoy en día no vale ya cualquier cosa.
Citius. Altius. Fortius. Añadid Novius.
Yo siempre he pensado que por cada intento fallado de mate, se debería restar un punto del total. La explicación es clara: jamás es igual el primer intento de mate que los siguientes. Mejor ejemplo que ninguno, el primer mate de Blake Griffin anoche, en el que cada intentona, llevaba aún menor fuelle que la anterior. Es por ello, que creo que el no haber sido capaz de realizar tu mate tras varios intentos, ha de ser penalizado. Pero, ¿qué nivel de exigencia estamos ya reclamando? Ayer vimos, como ya hemos dicho, el mate más largo de la historia del concurso, dos balones en dos canastas, tres balones matados en un aro, pasársela entre las piernas al rebote del soporte del tablero… Nos va a tocar elegir. Si queremos ver cosas nuevas, espectaculares, que sigan poniendo la marca del límite un poco más allá… vamos a tener que ser más transigentes. La noche del sábado fue un punto de inflexión. Pena para DeRozan, que todos nos diéramos cuenta de lo que estaba pasando después de su mate.
El concurso fue de más a menos. La primera ronda fue tremendamente excitante. A DeRozan le penalizó terriblemente abrir el fuego: todavía no se había sentado precedente en el número de intentos, ni se había marcado el listón. El primero es el mate más difícil de calificar, y creo que el jurado se equivoco en su voto a ciegas. Después vinieron el ya comentado mate de Ibaka, que también mereció más, y Javale McGee colgándose de dos aros a la vez. Si Blake clava a la primera, con toda su violencia el 360º con el que empezó, la gente del Staples se va para casa.
El showstopper con el que empezó la segunda ronda el jugador de Toronto me pareció el mejor de todo el concurso. A la primera, no innovador, pero sí diferente, con un alto grado de dificultad, y una ejecución perfecta. El de Ibaka fue bueno pero algo flojo para el contexto en el que se encontraba. Griffin demostró su potencia a rebote del tablero tras varios intentos (y no puedo evitar pensar que si no hubiera sido el número 32 en su propio palacio, estaría fuera del concurso) y McGee cerró una sólida primera ronda metiendo los tres balones, después de que su madre, ex-jugadora de la NBA saludara al jurado, con piquito a Julius Erving incluido.
Y llegó la ronda final. Dos hombres altos, algo atípico, y con el voto del público, uno de ellos llevaba un cuerpo de ventaja. Griffin metió el codo a lo Vince Carter, pero con aún más saña. McGee hizo un bonito acunado mucho menos visual que sus dos contribuciones previas.
Entonces llegó el momento de la noche sin dudas: Blake sacó el coche oficial de la Liga (increíble también el paralelo espectáculo publicitario: los jugadores reatándose las zapatillas, McGee que usó 5 modelos en 4 intentos, y el KIA para rematar), un coro a ritmo del I believe I can fly de R.Kelly, y el siempre hilarante Baron Davis, que me recordó a un travieso Bugs Bunny asomándose por el techo solar para ponerle el alley-oop al animal de Oklahoma. La parafernalia, muy superior a un mate, que ya le habíamos visto a Milic, o incluso a Mario Santana en la ACB, en el año 99.
McGee, que además tuvo que eliminar uno de los mates que tenía pensado, en el que cogía un billete del aro con su boca, por la similaridad con el de Ibaka, intentó que el sufrimiento acabara lo más rápido posible. Para mí, Blake no mereció llegar a la final, pero sí ganarla.
Pero al final, es inútil y subjetivo decir quién debió ser condenado, a quién le robaron… No soy muy fan del voto del público, porque acabamos dejándonos llevar por el nombre y la reputación, pero no creo que el jurado, un jurado que pintó menos que nunca (incomprensible que apenas tuviéramos imágenes de sus calificaciones), hubiera votado nada diferente.
Buen concurso, de los mejores de la década para mí. Y habrá un antes y un después de este. Pero pese a la amenaza Blake Griffin, Vince Carter puede descansar tranquilo.