All-Star: Día 1

Primer día del All-Star, que hemos seguido por completo desde nuestro Twitter @cronicasofa y ya hemos disfrutado del partido de famosos, y del partido entre Rookies y Sophomores, en el que han ganado los novatos por segundo año consecutivo. La mayor atracción de la jornada era ver como empezaba Blake Griffin su fin de semana, y como era de esperar, la cosa ha sido discretita. No muchos minutos (el rookie que menos ha jugado), y se ha reservado en casi todos sus vuelos. No obstante nos ha dejado una maravilla a juego con el MVP John Wall que desde esta noche tiene el récord de asistencias en este partido, superando con sus 22 la marca de Chris Paul (17):

De todas formas, para mí, los mejores mates han corrido a cargo de James Harden, que entró a última hora como sustituto de Tyreke Evans, y soltó dos bombas casi seguidas que han asombrado al mismo Carmelo, que ha vivido la jornada en la que múltiples rumores le colocaban a un lado y otro del río Hudson como segundo entrenador del equipo del Oeste:

DeMarcus Cousins, que podría perfectamente haber sido elegido, por lo menos, co-MVP, ha anotado 33 puntos y ha cogido 14 rebotes para los novatos, y le ha devuelto los favores de toda la noche a John Wall poniéndole este alley-oop en bandeja para cerrar el partido:

Gary Neal se ha encargado de cerrar el partido en el último cuarto. Por los jugadores de segundo año, Blair con un 28/15 y Harden con 30 puntos han sido los mejores.

Te animamos de nuevo a que veas nuestros comentarios sobre la jornada en Twitter (@cronicasofa), porque tuvimos mucho más: palos a Justin Bieber, los últimos rumores sobre Carmelo, un jugador de la NBA que ayer se convirtió en papá, y los rumores de que el último hijo de todo un MVP… podría ser de un compañero de equipo.

Prohibido doparse

En más de una ocasión he escuchado, incluso entre aficionados habituales, la vieja cantinela de que en la NBA está permitido doparse para aumentar el rendimiento. Esta leyenda urbana que ya ha recorrido millas, y se basa usualmente en el aumento de la musculatura de Pau Gasol como prueba irrefutable, no podría ser más mentira.

Esta misma temporada, OJ Mayo, el jugador de los Grizzlies, ha sido suspendido 10 partidos por dar positivo de DHEA, una sustancia con efectos anabolizantes. La misma sustancia, por cierto, que causó la suspensión para empezar la temporada 2009/2010 de Rashard Lewis.

Con respecto a la irrefutable prueba de la presencia del dopaje, que se supedita al aumento de la masa muscular de Pau… Yo no lo veo. Si comparamos las imágenes de cuando estaba en el Barcelona con las de ahora, su mejora durante la década no me parece tan espectacular como para haber necesitado de esteroides, sino que simplemente se trata de la evolución natural de todo joven de 20 años, a la que se le une el hecho de que va a una Liga en la que se hace un mayor énfasis en el aspecto físico. Además, recuerdo como al principio de su carrera, en una entrevista a su preparador físico en el diario MARCA, que no he podido encontrar, este decía que Pau era «un poco perro» en el gimnasio, algo que estoy seguro que ahora, con Jackson y Bryant encima, y con las más altas expectativas no se puede permitir.

La primera normativa anti-drogas de la NBA data de 1983. A la lista de sustancias prohibidas, entre las que se encuentran todos los estupefacientes habituales fuera del mundillo deportivo, se le añadieron los esteroides en 1999, y en 2000 y 2004 se continuaron añadiendo más productos que aumentan el rendimiento deportivo.

Todos los jugadores pasan al menos un control aleatorio durante las primeras semanas antes de que empiece la competición, y pueden ser controlados hasta tres veces más durante la temporada. Si uno de los jugadores diera positivo, podría ser obligado a pasar más controles durante la temporada. Un primer positivo por esteroides y diuréticos conlleva una sanción de 10 partidos, el segundo de 25, el tercero de un año, y el cuarto supondría la expulsión de la Liga. La sanción por un positivo por drogas de abuso es mucho más contundente, ya que conlleva expulsión inmediata, mientras que el positivo por marihuana no está sancionado con suspensiones hasta la tercera ocasión.

Obviamente la periodicidad de los controles es muy diferente a la de otros deportes como el ciclismo, y siempre se puede mejorar, pero es obvio que los jugadores no tienen barra libre con las sustancias para aumentar el rendimiento.

El cazador insaciable

Si cumple con sus promedios de la temporada (2.3 triples por partido), esta noche, Ray Allen se convertirá en el jugador que más triples ha metido en la historia de la NBA. Y puede ser delante de su afición, contra el mejor rival, los Lakers, con su némesis Kobe Bryant, contra el que tantas veces se las ha tenido tiesas. Con Kobe se volverá a encontrar en el Staples Center que le va a recibir en 10 días para participar en el concurso del arte que mejor domina, y también su décima aparición en el partido de las estrellas.

A pesar de que como el triple solo lleva instaurado en la Liga desde la temporada 79-80, y la historia del hito se reduce a un par de generaciones, no se le pueden quitar los méritos a un Ray Allen que dejará atrás a un Reggie Miller que puso el récord a una distancia más que decente, 2560 triples, en los 1389 partidos de 18 temporadas que jugó. Ray lo puede conseguir en 1074 repartidos por 15 temporadas, lo que le da un promedio por partido mejor que el de Miller: 2.4 frente a 1.8.

Ray Allen ha sido probablemente el escolta más infavalorado de la década que hemos pasado. El equivocado sambenito de jugador unidimensional (que una de tus cualidades sea excelsa no implica que sea la única) y el hecho de que no juegue por encima del aro le han distanciado de los grandes en la mirada del aficionado, más de los que él se merecía. Tampoco ayudó para ganarse el respeto de los puristas, que apareciera caracterizado como Jesus Shuttlesworth, un joven que podría haber sido él mismo, en la brillante película de Spike Lee He Got Game/Una Mala Jugada. Ahora la relación de las estrellas de la NBA con el mundillo artístico puede parecer lo más normal; hace tiempo, no lo fue tanto.

Es un anotador de facilidad pasmosa, la habilidad más difícil de poseer en un jugador, y lo ha mantenido durante toda su carrera. Su rango y posibilidades sin balón le hacen además perfecto para ser complementado, e incluso hacer mejor, a cualquier otro tipo de jugador: base dominante, anotador en el poste… Su defensa nunca ha sobresalido, pero tampoco ha caído por debajo de la media. De hecho, se emplea de manera notable cuando el emparajamiento saca lo mejor de él. Aún así, nos seguimos olvidando de él cuando damos nuestros candidatos al All-Star y a los All-NBA Team, o cuando nos dejamos llevar por el futuro prometedor de los jóvenes que aparecen en la Liga y nos olvidamos del meritorio pasado de los que además, todavía tienen presente. Kobe y Dwayne Wade aparte ¿hubieras preferido tener otro escolta en tu equipo estos últimos 5 años? Solo me podrías convencer, como mucho, con Brandon Roy y un escenario hipotético en el que Ginobili hubiera estado sano.

Mención aparte merece su brillante temporada 2004/2005, de calibre MVP, en la que llevó a un mediocre equipo de Seattle a los Play-Off donde pasaron a la segunda ronda. Y sin su traspaso a Boston, los Celtics, y por extensión, la historia reciente, serían muy diferentes ahora mismo, porque es posible que el traspaso de Garnett no hubiera seguido en el verano de 2008. Y no sabremos nunca si el Big Three habría vuelto a las Finales sin una de sus piezas… pero yo apuesto al no.

Cuando Ray Allen empezó en Milwaukee seguro que tenía su mirilla de tirador dirigida a la pieza más preciada: el anillo del campeón. Cuando los años pasaban, y mientras, se veía encerrado en unos Sonics de futuro confuso en los que seguía apilando logros de caza menor, seguro que se planteó si sería capaz de alcanzar un segundo reto por si el primero no llegaba. Y el objetivo primigenio se cumplió. Esta noche disparará como siempre a por el segundo. Y en junio querrá volver a por más. Un cazador siempre será insaciable por definición. Y ya tendrá tiempo de pensar en Springfield.

La importancia del pívot

Cuando una franquicia escoge en el Top 5 del Draft a un chaval inmaduro, con lagunas en todos los aspectos de su juego, y poca experiencia en minutos y grandes partidos en la universidad, pero que mide 7 pies, muchas veces se equivocan, pero tienen una muy buena razón para ello.

Los Hawks perdieron ayer en casa de 34 puntos, y no fue contra Boston o San Antonio, sino contra Philadelphia. Y eso que a Philly no le importó desperdiciar la ocasión más clara. Hace tres semanas, fueron despedazados por los Hornets, perdiendo de 41 puntos en casa, la peor derrota de la temporada NBA, y el partido de más baja anotación de la franquicia en su campo. Estas dos dolorosas derrotas tienen algo en común: la baja de Al Horford.

El pivot dominicano se ha perdido cuatro partidos esta temporada, y en dos de ellos han sufrido derrotas que estarán entre las más dolorosas del histórico del equipo de Atlanta. En los otros dos, el equipo venció a Washington y Charlotte, para tener un record de 2-2 sin Al. En los otro ocho encuentros que han jugado sin su segundo All-Star, Joe Johnson, el récord es 5-3 con derrotas en Boston, Detroit y Miami. La proyección del número de victorias y derrotas son Johnson a los 52 partidos que llevan jugados los Hawks es de 32.5-19.5. ¿Su récord real? 33-19.

Por supuesto, la muestra es demasiado pequeña para sacar conclusiones, pero no es casual. Hablamos aquí hace tiempo también de como Milwaukee gana mucho más con Andrew Bogut que sin él. Las series finales entre Celtics y Lakers las perdió el equipo al que le faltaba Bynum primero, y el que estuvo sin Perkins después. Y hay muchos ejemplos más por poner.

Así que ya sabes, aunque no sea una ciencia exacta, si a tu equipo le falta el pívot titular, échate a temblar.

La Crónica On Tour

Si una cosa nos gusta a la gente que estamos detrás de La Crónica Desde El Sofá es ver NBA, evidentemente, pero claro, como bien dice el nombre de nuestra web, siempre desde el sofá, pues bien… vamos a cambiar eso un poco.

Vamos a cambiar el sofá por los asientos de los pabellones, sí, lo has oído bien, La Crónica Desde El Sofá cambia el cómodo sofá por el plástico típico de los pabellones y es que nos vamos de tour… a ver partidos de NBA.

Estaremos en el mítico Madison Square Garden viendo el próximo como los rejuvenecidos New York Knicks reciben a Los Angeles Lakers de Kobe, para luego la semana próxima en el mismo Madison ver un duelo clave por ocupar puestos de play-off en el este: Knicks vs Hawks.

Ahí no queda nuestro tour, el próximo mes de marzo tendremos más citas, la primera en Londres, con el New Jersey Nets vs Toronto Raptors que se celebrará el próximo 5 de marzo en el O2 Arena, dentro de lo que serán los primeros partidos de liga regular que se juegan en nuestro continente.

Pero no contentos con todo esto, volveremos a hacer otra parada en el Madison Square Garden para ver si los Memphis Grizzlies de Marc Gasol y Zach Randolph siguen en su cruzada por volver a los Playoffs con una victoria frente a los Knicks, eso será el 17 de marzo… pero 4 días después nos iremos a la mítica pista del United Center, previa foto con la estatua de Jordan, para ver a unos Chicago Bulls que se enfrentarán a los Sacramento Kings, veremos si Derrick Rose sigue en su modo MVP.

De todos estos partidos tendrás fotos, vídeos, comentarios y sobre todo, como todo en La Crónica, un punto de vista diferente de lo que es ver un partido de NBA in situ, todo ello lo tendrás accesible desde un enlace en nuestra página de inicio… te lo vas a perder?

La Crónica On Tour:
11 febrero: New York Knicks – Los Angeles Lakers (Madison Square Garden, Nueva York)
16 febrero: New York Knicks – Atlanta Hawks (Madison Square Garden, Nueva York)
5 marzo: New Jersey Nets – Toronto Raptors (O2 Arena, Londres)
17 marzo: New York Knicks – Memphis Grizzlies (Madison Square Garden, Nueva York)
21 marzo: Chicago Bulls – Sacramento Kings (United Center, Chicago)

Los suplentes del All-Star

En el Este tenemos a…

Ray Allen – Este año está tirando mejor que nunca, raro teniendo en cuenta que ya está en la parte final de su carrera. Además a nada de superar el record de Miller.
Joe Johnson – Uno de  los picks más raros, Johnson siempre parece que no esté ahí aunque repetimos, no es ni sombra de lo que era… pick raro.
Rajon Rondo – Tal vez el mejor base del Este, empezó en Modo Dios haciendo disfrutar de todo el mundo. Pick cantando.
Chris Bosh – El hecho de que en el Este apenas haya hombres altos dominantes hace que Bosh este de nuevo en un All-Star, eso y la buena racha de los Heat (y que es amigo de Lebron).
Kevin Garnett – Un clásico y sin duda el que a día de hoy es el mejor defensor de la liga.
Paul Pierce – Al estilo Pistons cuando pusieron a 4 en el All-Star, Celtics hacen lo mismo y claro Pierce no podía faltar.
Al Horford – Un jugador con poco nombre pero una consistencia brutal y clave en los Hawks.

En la Oeste vamos con…

Manu Ginobilli – Está a un nivel como nunca lo había estado y los Spurs son los mejores. Pick fácil.
Deron Williams – Está en el trio o cuarteto de mejores bases y es un jugón puro, otro de los que estaba claro que iba a estar.
Russell Westbrook – Una de las sorpresas, pero la temporada que está haciendo es más que digna de mención.
Tim Duncan – Dicen que cada día que pasa se parece más a un robot, igual esa es la clave para que año tras año demuestro lo grande que es.
Blake Griffin – Ya tiene algo que nunca podrá tener LeBron James, ser All-Star en su año Rookie, merecido 100%.
Dirk Nowitzki – Podría haber sido titular tranquilamente… nada más que decir.
Pau Gasol – Empezó a nivel MVP, pero poco a poco el cansancio ha hecho mella, aún así, All-Star merecido para el de Sant Boi.

Los Olvidados…

Sin duda estan en el oeste, donde hay mucho más elenco jugón que por las orillas del Atlántico, el primero que me viene a la mente es Kevin Love, que tiene todas las papeletas de acabar jugando el All-Star, recordemos que Yao Ming se lo perderá por lesión así que falta un pick del Oeste. Otro que se lo merece y que se va a quedar a las puertas es LaMarcus Aldridge que en unos Blazers lleno de lesiones, se ha echado el equipo a la espalda con unos números brutales. Un escalón más abajo de estos dos podríamos situar a Monta Ellis o Tony Parker… pero ya bastante lejos… En cambio en el Este por mucho que lo pienso no me sale ninguno que digas, oye tendría que estar pero no está…Bogut? Felton? que empezó a gran nivel pero al final ha ido bajando pero vamos poco más…

EDIT: Nos acabamos de enterar que David Stern ha llamado a Kevin Love para substituir a Yao Ming… bien.

Agua para la sequía

Cinco años lleva el equipo de Memphis sin conseguir acabar la temporada con una marca superior al .500, los mismos que lleva sin entrar en playoff. Su sequía no es la más larga: siete años se van a cumplir desde que los Timberwolves dijeran adiós a los partidos que importan, después de ocho apariciones consecutivas, en las que solo pasaron de primera ronda en la última, cuando rozaron las puertas del cielo llegando hasta las finales de Conferencia. También data de 2004 los últimos playoffs de New York, que son el otro equipo candidato a quitar su nombre de esa lista.

De los que aparecieron en la post-temporada por última vez en 2006, ninguno se encuentra en puestos de PO ahora mismo: si la temporada acabará hoy, Pacers, Clippers, Kings y Grizzlies tendrían que sumar una quinta temporada infructuosa a su lista de fracasos consecutivos. Indiana está a un solo partido de la octava posición, y con la marcha de Jim O’Brien podría entrar en una dinámica positiva, los Blakers Clippers ya han cogido la espiral hacia arriba pero están a cinco partidos de los focos y Memphis…

Memphis está muy cerca. Novenos en el Oeste, a un partido de unos maltratados Blazers que no se darán por vencidos y a 3.5 de unos Nuggets que podrían desmoronar su temporada al acercarnos a la fecha límite para los traspasos. Han ganado 6 de sus últimos 7 partidos y están por encima del .500 por primera vez desde que empezaron 2-1. En esta última racha han contado con la benevolencia del calendario (se han encontrado con Toronto, Philadelphia, New Jersey contra el que perdieron o Washington) pero cuatro de ellos los han jugado fuera, de gira por el Este, y la última victoria ha sido contra un candidato al título: Orlando.

Zach Randolph que está en su último año de contrato, está promediando un 20.0/13.2 a la par de los mejores números de su carrera, que lo convertiría en All-Star seguro de no ser porque en el Oeste hay otros cinco ala-pivot haciendo lo mismo o mejor. Aunque parezca un tópico, la experiencia con el combinado americano ha ayudado a que Rudy Gay sea más maduro, y no lo decimos porque él o sus compañeros hablen de ello: está anotando lo mismo que siempre, pero ha aumentado su promedio de asistencias un 35% sobre la máxima de su carrera, (aunque tampoco es para volverse loco, pasa de 2.0 a 2.7) y tiene el mejor porcentaje de tiro TS% (.546) de sus cinco temporadas en la Liga. Elige un poco mejor sus tiros, pasa un poquito más, y se ha convertido en uno de los mejores closers de la Liga: su último tiro ha ayudado a ganar dos partidos.

Mike Conley es otro que está haciendo su mejor temporada desde que llegó a la Liga. Aunque su rendimiento sigue sin justificar la extensión que le dieron los Grizzlies sin competidor a la vista, estoy seguro que es un alivio para la franquicia de Tennessee ver como ha mejorado prácticamete todos sus números. Y otra de las sorpresas positivas, y era importante para refrendar la confianza de los toma-decisiones de la franquicia, es Darrell Arthur. Recordemos que el Jayhawk llegó a Memphis la noche del Draft de 2008 en un traspaso a tres bandas, en el que los Grizzlies pusieron una de las elecciones del Draft que obtuvieron en el traspaso de Pau Gasol, por lo que se le puede considerar parte de esa operación. Los 20 minutos de calidad que está aportando desde el banquillo, y la llegada desde Boston de Tony Allen, ayudan a rebajar el abismo que había el año pasado entre un quinteto muy competente y una plantilla poco profunda.

Las notas discordantes son los jugadores jóvenes que tienen su futuro en el aire: Marc Gasol y OJ Mayo. El español está respondiendo muy bien encargándose del trabajo defensivo (su rating ha bajado del 108 de las dos primeras temporadas a 103) pero en ataque está participando menos, y de manera más ineficiente. Marc sigue siendo pieza importante del equipo, y su temporada no está siendo mala, pero es de los pocos que no ha mejorado con el equipo de un año para otro.

Por su parte, Mayo, ha visto como perdía la titularidad, empezaba a promediar 10 minutos menos por partido que en sus dos primeras temporadas, su productividad descendía en todos los aspectos, se enfangaba en una trifulca con un compañero por apostar jugando al julepe versión Louisiana, y remataba con un positivo por DHEA que le está costando una sanción de 10 partidos. El jugador, que si todo sigue como hasta ahora, tiene contrato con Memphis hasta verano de 2012, cuando se convertiría, de no haber firmado una extensión, en agente libre restringido, podría haber sido traspasado este mes a alguna franquicia puntera que necesite un escolta (Chicago y Utah, por necesidad, los casos más obvios, aunque a todos nos costaría ver a OJ con Sloan) pero sus dos recientes deslices convierten la posibilidad en remota: si las ofertas no parecían suficientes a Memphis hasta ahora, nadie las va a aumentar ahora mismo.

Los Grizzlies se están acercando al oasis y con partidos contra los Wolves y los Cavs antes de ir a Houston, recibir a los Lakers y viajar a Oklahoma, tienen que asegurarse que siguen llevando el camino correcto. La buena noticia es que no están llegando por un repentino y drástico salto de calidad de alguna de sus piezas, que pudiera no ser nada más que un espejismo. La línea positiva se está marcando de forma colectiva y con pequeños ajustes a los que están contribuyendo casi todos. Si Hollins mantiene al grupo unido y logra acercar al beduino que se le ha quedado perdido, las jornadas de viajar por el desierto acabarán. Incluso no sería descabellado que la franquicia ganara algún partido, por primera vez en sus 16 años de existencia. Lo de ganar una serie, lo dejamos para más adelante.

El Dedo Levantado: los 81 de Bryant

22 de enero de 2006, Staples Center, un partido más de los Lakers, esta vez contra los Toronto Raptors de Calderon, unos Raptors que empezaron a ponerle las cosas muy, pero que muy difíciles a los Lakers poniéndose 18 arriba al inicio del tercer cuarto… pero todo cambió.

Kobe Bryant venía de hacer otro ‘record’, meter 62 puntos el 20 de diciembre del 2005 contra los Mavs en un partido en que todo le salió… en el partido contra Toronto y con su abuela viéndolo jugar en directo por primera vez, pronto se vio que era uno de esos días.

En los primeros 2 cuartos Bryant acabó con 26 puntos con un 49-63 favorable a los canadienses, nada hacía presagiar lo que se iba a ver a continuación. Bryant se puso en modo Dios y metió 27 puntos en el tercer cuarto llegando ya al final del 3er cuarto con 53 puntos con ya ventaja de 91-85 para Lakers en un cuarto donde los angelinos se fueron a 42 puntos, un cuarto mágico.

Aquí empezó de nuevo el espectáculo y Kobe se puso la botas, metía y metía y seguía metiendo, de todos los colores, de todos los ángulos hasta llegar a la cifra de los 28 puntos en el último cuarto y llegando a unos brutales 81 puntos.

El Staples estaba en pie, el iba al banquillo, claramente cansado, dedo en alto y vistiendo su antiguo número 8 sabiendo que había hecho historia, era un momento mágico que nadie quería perderse… y nadie se perdió.

Wade comentaba que su teléfono sonó varias veces en plan «Lo estás viendo?!«, otros como Kidd preguntaba si había habido prorroga, al saber que no dijo «Los 100 hubieran caído…«. McGrady se entero en el bus de su equipo por aquel entonces, Rockets, y dijo: «Dejad de mentir!» al llegar al hotel fue corriendo a la habitación y al ver que Kobe estaba en los tiros libres con 79 puntos dijo: «No puede ser verdad!«… una pena que por aquel entonces Twitter acabara de nacer… hubiera sido tremendo.

Los entrenadores no se quedaron atrás, el propio Phil Jackson comentaba que «había visto cosas grandes, pero no tanto como esta…«, otros como Rick Carlisle miraba por lo suyo: «Ahora no me sienta tan mal los 45 que nos metió…«. Mike Montgomery, el entrenador de los Raptors por aquel entonces tuvo probablemente la frase de la noche: «Me hubiera gustado tener a King Kong para defenderle«. Un veterano como Jerry Sloan veía un aspecto más general y más interesante de todo: «Ha metido esos puntos haciendo que su equipo remonte casi 20 puntos, lo cual tiene mucho más merito que hacerlo contra alguien que no se juega nada o ya con todo a favor…«.

Y claro, los ex jugadores, lo míticos tampoco se callaron, Larry Bird dijo que «era difícil de  creer si no lo habías visto en directo«, el gran Pippen dice que «me despertaron a las 3 de la mañana con la noticia y no pude volver a dormir«. Jerry West fue más allá: «Anoche nadie podía parar a Kobe, nadie«. Elgin Baylor fue más por el lado del equipo:»Lo más importante es que haya servido para la victoria«. Darrell Amstrong que por aquel entonces era el base suplente de los Mavs y que sufrió los 62 de Kobe apenas un mes antes dijo que «menos mal que nuestro partido estaba claro… imaginate que hubiera ido ajustado…«.

Todo el mundo se hacía eco de que lo que se vivió ese 22 de enero fue algo histórico, algo que sólo se ve una vez, pero cómo lo vio el propio Kobe? Él dice que no era consciente y que una vez hecho «ni en mis sueños pensaba con algo así, es díficil de explicar… está ahí. Estaba concentrado, había que remontar, necesitábamos los puntos«. 5 años después cuando a Kobe se le pregunta por el tema, dice algo parecido: «Si te digo la verdad pienso poco en ello, fue algo que pasó y no se como demonios lo hice, pero ahí esta… supongo que fue uno de esos días…»

Fue uno de esos días, uno de esos días que recordarás para siempre, uno de esos días que convierten a alguien en leyenda y ya no sólo por ser uno de los mejores jugadores de la historia, si no por hacer una hazaña que difícilmente volveremos a ver, fue uno de esos días donde el por aquel entonces 8 de los Lakers dejo su estampa para la posteridad: El dedo levantado.