PO Desde El Sofá (IX): ON FIREEEEEEEEEE

Si hay un jugador que nos divierte verlo jugar este año es sin lugar a dudas Stephen Curry y en cada partido que pasa lo tenemos más y más claro.

Anoche el partido que se disputó en el brutal Oracle fue lo más parecido a un partido de NCAA que otra cosa y lo digo claramente por el público, todos con su camiseta amarilla, todos animando sin parar y ya en pie en el primer cuarto en varias ocasiones. La ocasión lo merecía, el equipo de Mark Jackson jugaba en casa para ponerse 3-1 por delante a unos Nuggets que empezamos a no conocer y eso preocupa.

Golden State Warriors es un equipo con fé, un equipo que sabe que no tiene nada que perder y tiene que pasarselo bien, es decir, todo fiel reflejo del pastor Mark Jackson, por ello se puede ver hasta el Bogut que fue no.1 del Draft, en un primer cuarto realmente tremendo con mate posterizador al amigo JaValee incluido, pero con un dominio en los tableros que hizo que más de uno se frotara los ojos y no supiera quien era ese pivot con barba dominando a sus anchas…

Pero vamos a lo divertido: Curry. El tercer cuarto que se casca el amigo Steph justo antes de que casi le sacaran el ojo, es de enmarcarlo. Yo casi lo igualaría al partido del MSG (casi, pero sin llegar), porque hizo de todo: asistencias, bombas nucleares, crossovers y sobre todo esos triples desde Alcatraz que tanto nos gustan. Curry en estado puro. Si a esto le sumamos el Oracle RENDIDO, Curry exaltado, el banquillo de Golden State alteradísimo y los Nuggets que no sabían de donde le caían, tenemos un momento casi orgásmico de baloncesto. Lástima del castañazo que se llevó de Brewer, porque ahí se acabó el partido.

Warriors ya había cogido ventaja y los Nuggets no supieron como bajarla y lo peor de todo, es que parece que no saben como parar a este conejo que se ha sacado de la manga Mark Jackson llamado Warriors y que sin Lee están sorprendiendo a todo el mundo.

El Detalle: McGee intentó un MEGA mate en la jugada siguiente a ser posterizado por Bogut… fue al aro….

PO Desde El Sofá (VIII): Propia medicina

Los dos equipos con más victorias en cada conferencia han estado intratables, y todos se han puesto con un 3-0, pero los Pacers se dejaron la oportunidad de unirse a ese grupo en Atlanta, y tendrán que volver a jugar en Indianapolis.

Con la peor anotación de un equipo en lo que va de Playoffs, tanto por puntos por partido (69, que están por debajo del mínimo de 71 que marcaron los Celtics), como por 100 posesiones (donde hay aún más diferencia entre los 70.2 de anoche y los 81.7 a los que Boston llegó), la futilidad ofensiva de Indiana rozó lo inaudito. No os dejéis llevar porque haya un par de zonillas verdes en su carta de tiro, que cayeron cuatro tiros nada más desde ahí.

Si no hubo demasiada emoción en los dos primeros partidos, en este mucha menos. En los anteriores, al menos, los Hawks llegaron a acercarse a unos 8 puntos en el último periodo, aunque no pasaran de ahí. En este la diferencia jamás bajó de 10 desde que Atlanta la pusiera en los estertores del primer cuarto, y lo habitual fue verla en un rango entre los 20 y los 25, convirtiendo este encuentro en el más descafeinado de todos los Playoffs. Y si bien en los otros dos de esta serie, pese a la superioridad de Indiana, tuvieron un punto de tensión y ratos de buen y divertido baloncesto, en este casi nada.

Los Hawks cambiaron su quinteto titular, sustituyendo a Kyle Korver por Johan Petro, haciéndose grandes y emparejando a Josh Smith contra un Paul George que jugó a un nivel estelar en los dos primeros enfrentamientos. Este grupo no fue muy brillante per se, ya que en 12 minutos apenas registaron una ventaja parcial de un punto, pero ayudó a establecer un tono mucho más amenazante y contundente para Atlanta. Los de Drew supieron aprovechar la ventaja que suele dar jugar en casa con los árbitros, para ser más físicos y se impusieron en este aspecto a un equipo que suele utilizar eso a su favor como Indiana.

Nadie se fijará en los números de Ivan Johnson, pero su agresividad ayudó a marcar el territorio y fue el catalizador del aumento de la frustración, minuto a minuto, de los Pacers. A mitad del segundo cuarto, David West (tras un tapón de Johnson, precisamente) perdió los nervios e hizo una falta flagrante, de esas que sobran, pero que a veces sirven a un equipo de revulsivo. En este caso, lo que consiguió, fue refrendar aún más la superioridad de los Hawks, que confirmaron que tenían a su rival contra las cuerdas.

Hacíamos hincapié en la previa sobre la necesidad de Atlanta de conseguir puntos tras pérdidas, y anoche lo hicieron, y desde el principio, para acabar con 24 en total. Ante una defensa como la de Indiana, que no te deja rebotear (pese a la gran desventaja en el marcador y el mal partido, los Pacers aún ganaron la batalla del rebote, 52-48), y blinda la pintura y el triple, es necesaria una precisión y disciplina ofensivas que los Hawks no tienen, y por tanto, todos los puntos fáciles que puedan generar al contraataque son importantísimos para ellos. Además, el caos en el que sumieron al ataque de Indiana desde bien prontito parece que les dejo catatónicos para el resto de la contienda.

Por otro lado, cuando ponen a Josh Smith a jugar de alero, consiguen que este se centre más en jugar de espaldas y cerca de la canasta, y eso es una bendición para Atlanta, pese a la pérdida en tiro exterior. Anoche sólo lanzó dos veces de dos a media distancia (las dos fueron dentro, además) y una de ellas fue gracias al espacio creado tras insistir en postear por tercera vez consecutiva a George. Y fue 5 veces a la línea, que no es un gran número para alguien como él (que además luego le cuesta meterlos), pero es más que en los dos partidos anteriores juntos.

Muy buen partido de Al Horford (26 puntos en 22 posesiones y 16 rebotes), que brilla más cuanto mayor es el ritmo (algo que tendrían que tener en cuenta cuando los Hawks sean remodelados este verano) y Atlanta ya tiene al menos una victoria, y se puede meter de lleno en la serie si vuelven a aprovechar la ventaja de campo. Pero, ojo, que Indiana esta vez sabe lo que le espera, y difícilmente repetirá una actuación como la de anoche.

El detalle: Jeff Teague tuvo una horrible caída poco antes del descanso, en la que parecía que se podía haber hecho muchísimo daño en el codo. Menos mal que no fue nada, porque no estamos como para perder a un buen jugador más…

La recomendación: Si aprovechando que es domingo queréis ver algo de NBA en diferido, no os pongáis este partido. E id a por el Bulls-Nets, del tirón. Y si no os habéis enterado de como fue, mejor.

PO Desde El Sofá (VII): Esa extraña sensación

Sé que venís aquí buscando una crónica, pero es que el partido no tuvo historia. Ninguna. Boston metió la primera canasta, y no volvió a estar por delante en todo el partido. Nunca se acercó. Perdió de 14. Fin.

Sería de justicia que habláramos de Prigioni, que hizo, tal cual, el partido que todo el mundo tenemos en nuestras cabezas cuando pensamos en Avery Bradley. O de Melo y JR (que fue expulsado por una de las suyas, un feo codazo a Terry), que siguen metiendo lo imposible. O de Felton, que hizo uno de esos partidos de los de su fase de madurito interesante. Pero es inevitable pensar en Boston.

Por primera vez seguramente desde que formaron el Big 3, Ainge podría explotar el proyecto este verano sin oír quejas. No digo que deba ni que vaya a hacerlo, pero a diferencia de otros años, en los que habría encontrado oposición por tierra, mar y aire, creo que en estos momentos, todo el mundo le entendería y de atizar algo, sería el cómo. Siempre habían igualado o superado las expectativas en Playoffs, lo que daba crédito y apagaba la lucecita de «Insert coin» un año más, pero con un topetazo como el de este año, la partida queda abierta para otros jugadores.

Para mí, la clave para tomar una decisión es Garnett. Los Celtics no son viejos como plantilla, pero es indudable que para dos de sus tres mejores jugadores, el final está cerca. Pierce está jugando muy mal en Playoffs, pero ha tenido una Temporada Regular notable. Simplemente, la lesión de Rondo le ha hecho cargar un peso tan descomunal que le ha dejado sin gasolina a estas alturas. Con la sorpresa positiva que ha sido Jeff Green, creo que los Celtics son irónicamente uno de los equipos que mejor podrían regular los minutos de The Truth de la próxima temporada en esta Liga, porque si va a pensar en Playoffs está claro que lo necesita.

Pero KG no tiene sustituto, y tampoco sé si remedio a estas alturas. Pese a que sus números son una fotocopia de los del año pasado, viéndole anoche me dio por primera vez la impresión de que él no quería estar ahí. Puede que simplemente se diera cuenta que el año había acabado, pero fue tan, tan, extraña esa sensación de ver a Garnett con los brazos caídos…

Tenga o no una reencarnación más esta gloriosa era, los Celtics tienen que comprar ataque y anotación. Aún a riesgo de que las diferencias tan grandes que han acabado teniendo los partidos lo desfiguren, su seña de identidad en estos Playoffs, al menos ha estado ahí. El índice defensivo tras tres partidos, 99.7, está bastante bien, y más con New York enfrente. El grandísimo problema es que se han quedado en 85.8 puntos por 100 posesiones, y eso es horrible. Los Kentucky Wildcats de 2012 no podrían ganar a los Bobcats, pero a lo mejor sí que llegaban a los 86 por 100 contra los Knicks, que son una defensa seria, pero no el acorazado Potemkin.

Este año han sido 20º en ataque y 6º en defensa, y aunque en parte se nota muchísimo la falta de Rondo, es un problema anterior a él, y que llegaban cargando desde hace tiempo. Si Ainge se ve capaz de remozarla con los pocos recursos que tiene, por las limitaciones habituales de espacios y topes salariales, y Garnett está listo para otro baile, ¿por qué no?

Oiremos hablar mucho de la reconstrucción de Boston, y a los Knicks los seguiremos teniendo por aquí. Y aún queda por lo menos un partido para cerrar esta serie. Pero la diferencia pareció anoche tan, tan grande… que cuesta creerlo.

El detalle: La diferencia en acierto de Jason Terry de jugar en casa a hacerlo fuera es increíble, su porcentaje efectivo baja del 59.4 al 45.6% cuando no está en Boston. Anoche metió 11 puntos en 9 tiros de campo (3 más desde la línea). Si los Celtics pudieran usarle sólo en el TD Garden (y en las posesiones de ataque nada más), sería un jugador bastante interesante.

PO Desde El Sofá (VI): A esto le queda cuerda

La NBA descubrió a Zach Randolph en unos Playoffs. Los más que nunca Jail Blazers, habían perdido los 3 partidos que abrían la primera ronda de 2003 contra los Mavs, y Cheeks, que lidiaba con las lesiones de Pippen, Anderson y Sabonis, decidió sentar a Antonio Daniels y probar poniendo de titular a un inexperto jugador de segundo año que estaba bastante atrás en la rotación. Z-Bo respondió con un 25-15, metió 22 puntos en el siguiente partido en Dallas, y otros 21 para empatar la serie en el sexto partido. Pero Portland perdió el definitivo y no volvimos a ver a nuestra Tortuga Ninja favorita jugando las eliminatorias por el título hasta 2011, ya en Memphis.

Con lo poco que duraron los Grizzlies en 2012, y por falta de ritmo debido a la lesión que le mantuvo fuera casi toda la (corta) temporada, aquellos primeros partidos, y los de la locura que fue 2011 son prácticamente lo único interesante que habíamos visto de Zach en Playoffs. Los dos de este año habían sido bastante decepcionantes para lo que se espera de él, y Hollins, de hecho, no le sacó del banquillo al final del segundo.

Anoche, aunque volvió a acabar con cinco faltas, la cuenta no creció hasta el final, con el partido ya decidido, y gracias a que no le pitaron nada en el primer cuarto (algo que claramente limitó su agresividad y tiempo de juego en encuentros anteriores), los Grizzlies le buscaron pronto y a menudo, y Memphis sacó partido de una de esas ventajas teóricas que tenían en esta serie. No llegó a los 34 puntos que marcan su máximo en Playoffs, pero cerca se quedó: 27, y 13 de ellos en un primer cuarto en el que los Grizzlies construyeron la ventaja que no iban a entregar en todo el partido.

La noche en la que Mutombo se había acercado a entregarle a Marc Gasol ese premio al Jugador Defensivo del Año delante del público del FedEx Forum, los Ositos tenían la obligación de defender bien, y lo hicieron: sólo 82 puntos para los Clippers, y un horrible partido del hombre que les mueve, Chris Paul. El ataque angelino pareció ignorarlo al principio del partido, organizando su ofensiva a partir de Billups y Griffin, y aunque es relativamente habitual que CP3 vaya apareciendo poco a poco, esta vez parece que no cogió el ritmo en ningún momento. La defensa Grizzly fue muy agresiva con él, sin miedo a rodearlo, con la intención de obligar a que fueran sus compañeros los que tendrían que batirles, y la esperanza de que el desgaste fuera haciendo mella. Sus tres pérdidas al descanso, o un airball quedando 4 minutos, demostraban que no era su día.

Otra de las cosas fiables a lo largo de la temporada que ayer le falló a los Clippers fue el banquillo. Como nadie hubiera imaginado, el mejor suplente del partido fue Quincy Pondexter, y en LA sólo apareció Odom. Malgastar sus 3 triples, cantidad que no metía desde hace 15 meses, el día que pierden de 12, no tiene perdón de Jimmy Goldstein, que además estaba allí, viéndolo en vivo.

Memphis controló el tempo y el tono, no hay nada que pareciera ir en contra de su dirección. Y así, siguiendo la corriente, fue día para disfrutar de Randolph, que además, protagonizó uno de los momentos ¿divertidos? de la noche, cuando tras una dura falta de Barnes bajo el aro, se rebotó con él, y mientas contactaba con un amago de cabezazo, al mismo tiempo parecía querer abrazarlo y hacerle una carantoña (vídeo en CBS Sports). Muy bipolar todo.

El caso es que carreras parecidas a la de un tipo como Randolph ya hemos visto otras veces, y no siempre han acabado bien. Trayectorias similares estaban kaput a estas alturas. Es un placer que él siga por aquí, y en el mejor momento del año. Larga vida a Z-Bo.

El detalle: El criterio arbitral de esta serie es como una contra de Tony Allen, o como una caja de bombones. De vez en cuando se cansan de pitar y todo mandoblazo es válido. Y cuando no lo tienen muy claro, con la doble falta lo arreglan.

PO Desde El Sofá (V): El final del segundo

El otro día hablando internamente en La Crónica comentábamos que algo habría que hablar de esta serie, porque tenía la pinta que iba a ser corta y visto el partido de anoche en SA, Spurs parece que lo tiene todo más que controlado, con un poquito basta.

El partido de anoche fue un calco al primer partido, es decir, Lakers sin ataque, con algo de defensa, pero si no se ataca bien y encima tienes a tu base titular jugando cojo… mal vamos. En los Spurs la misma sensación de ir a medio gas y sólo cuando se necesita, apretar…y con eso victoria. Desconozco si es la táctica Popovich para esta serie, pero tampoco me extrañaría para nada.

Pero vamos al momento clave del partido. Dos cuartos más que apretados, con distancias mínimas y ambos aquipos poco a poco sumando, Howard algo motivado, pero aún fallón y en Spurs, Leonard haciendo de las suyas como ya hizo en el primero de la serie, hasta que llegaron los momentos finales donde Lakers siempre, para decirlo de forma clara, ha solido cagarla en temporada regular, y ayer no fue menos en el final del segundo cuarto: un par de perdidas, dos triples de Ginobili y un contraataque con mate de Leonard… y Popovich feliz, ya tenía su ventaja, ya tenía su partido.

A partir de este momento la ventaja se fue manteniendo, incluso aumentando de la mano de Oh La La Parker que apareció en la segunda parte para unirse al show, mientras D’Antoni miraba impotente como su gran baza ofensiva era Steve Blake y poco más… y es algo triste la verdad, no sabemos muy bien el por qué, pero el tema físico está haciendo estragos en los lacustres, creemos que solo falta que a Jack Nicholson se rompa algo y ni pueda asistir a la grada… el resto, ya ha pasado de todo.

Ahora la serie se marcha a LA, con Nash cojo y con epidural, Howard irregular como todo el año, Gasol que un día bien y otro mal… es decir sin ataque y claro, si una cosa tenía medianamente Lakers en la temporada era el ataque, así que sin ataque y sin defensa… Popovich feliz y buscando a Lupita

El Detalle: Volvió Jordan Hill anoche, pero vamos, para lo que va a aportar…

PO Desde El Sofá (IV): Ave, Caesar

Seguramente todos hayáis oído alguna vez eso de «Ave, Caesar, morituri te salutant«. Lo que no es tan conocido es que el Emperador al que fue digirida, Claudio, replicó con un «Aut non«, que dio una mínima esperanza a aquellos pobres diablos, antes de mandarlos a luchar otra vez.

Con Jennings anunciando la victoria de Milwaukee en 6, no es que los Bucks (o al menos él) muestren la mentalidad del que está yendo al matadero, pero uno no se revela desde la pobreza al Imperio Romano, y vive para contarlo. Los tres primeros cuartos de Miami, de los que se fueron sólo 3 puntos arriba, eran ese «O no«, esa realidad virtual en la que Milwaukee puede creer que se encuentra en el mismo plano, preparado para competir.

Arrancaron bien los de Wisconsin, con parciales positivos, forzando una pérdida por minuto de Miami (cinco en los cinco primeros), y pese a que Brandon Jennings no continúo en su línea de grandes actuaciones frente a este equipo, y Larry Sanders tardó poco en cometer dos faltas de esas de pardillo en las que suele caer, Ilyasova mantenía a los Bucks en ataque y Mbah-a-Moute y Udoh iban haciendo lo que podían en defensa.

Miami, que volvió a jugar con el uniforme completamente blanco, y vistió al público del mismo color, fallaba en el triple, pero LeBron y Wade tenían éxito prácticamente cada vez que atacaban el aro, o salían a la contra. Fue el escolta el que capitaneó un parcial de 8-0 al comienzo del segundo cuarto, que les permitió tener un colchón para seguir igualados tras unos minutos, en los que reducidos a media pista, se conformaron con suspensiones que no eran capaces de anotar.

BJ, que se fue con un rosco en puntos al descanso, decidió que ya era hora de aparecer y metió 8 en el tercero, y Miami, que parecía preparado para demarrar tras una pequeña racha que siguió a un feroz mate en el rebote ofensivo de Wade, se volvió a relajar al final del cuarto. Eso sí, esta vez LeBron sabía que era momento de mostrar el debido respeto. Con dos oportunidades iguales, y tiempo de sobra para intentar un triple a la desesperada en los últimos segundos, en la primera, al descanso, se guardó al tiro, pero al final del tercero fue a por él con toda la intención del mundo. Los Bucks no habían venido a Miami a por playa y noches de LIV.

Y entonces llegó el último acto, y en este teatro latino no hubo giros de guión. 12 puntos seguidos para poner un +15 detrás de las explosiones de campo a campo de LeBron y la dictadura del proletariado de Birdman, y otro partido menos.

Los Bucks acertaron con la planificación, sacrificando algo de rebote en ataque para replegarse mejor, y haciendo trabajar mucho a LeBron en ambos lados, pero no pudieron evitar las pérdidas. La mala noche de su perímetro titular pueden usarla para flagelarse con el ¿y si?, pero Miami también lo sabe y lo suele hacer mejor.

Ahora se llevan la serie a su Coliseo, y la lucha parece que seguirá (des)igual. Pero pueden estar contentos: de su honor, que es lo único que les pedíamos defender, nadie les ha despojado.

PO Desde El Sofá (III): La casta

Anoche tenía unas ganas tremendas de ver el partido en Brooklyn, los Nets habían dicho que iban a jugar toda la serie de negro, pero… no, anoche de blanco… la primera en la frente.

Siempre se ha dicho que el segundo partido en unas series de PO es un partido de ajustes y el equipo de Thibodeau lo hizo pero a base de bien: defensa. Los Bulls fueron los Bulls y se sobrepusieron a las bajas apretando todo lo apretable en defensa y saliendo rápidos nada más coger el rebote, pero sobre todo, hubieron 2 factores diferenciables, Noah y la defensa a Deron.

El base de los Nets estaba teniendo unos números brutales desde el All-Star, actuación que repitió en el primer partido, así que aquí llegó el primer ajuste: Hinrich en modo lapa sobre él y adiós Williams, y con ello, adiós Nets. Además, casi literal, adiós Nets. La sensación que dio el equipo de Brooklyn era de un equipo que se sostiene demasiado en uno de los bases más jugones de la liga, y cuando éste no está, el resto del equipo lo nota, ya que jugadores como Gerald Wallace o Joe Johnson están siendo un poco pluf la verdad, pero el potencial como se dice en estos casos, haberlo, haylo. Sin encima en labores defensivas no aparece Evans, entonces ya…

Sólo López parecía que quería hacer algo decente en el lado de los del Brooklyn, incluso Joe Johnson pareció asomar mínimamente con 2 triples seguidos, pero era el partido de la defensa, del equipo, del conjunto, y la franquicia de Chicago sabe muy bien lo que es esto.

Noah, el cual está limitado en minutos por su lesión, demostró que hace más el que quiere, que el que puede, y sacó de quicio al ataque de los Nets, si encima sumamos la inoperancia ofensiva de estos, tenemos lo que más le gusta a Thibodeau, un partido controlado. Noah no está ni por asomo al 100%, pero esa casta que siempre ha demostrado hacen que jugadas como el tapón casi al final de partido, levante al resto de compañeros y jugadores como Nate Robinson, que siempre ha sido algo sospechoso, rinda a un nivel más que decente.

Los Bulls roban el factor cancha y sólo me queda pensar en que cuando dos plantillas son parecias (contando las bajas), la dirección de banquillo es clave y aquí el de Bulls,… es superior.

El Detalle: Rose en el banquillo… vestido de calle, no quiero ni imaginar lo que podrían dar de si estos Bulls con todos sanos…

PO Desde El Sofá (II): Velocidad de crucero

En una jornada (repartida en dos días) en la que el equipo de casa, y por tanto, favorito teórico, había ganado todos los partidos, Thunder no tenía pensado ser el único en dar la nota, y de hecho, su victoria es seguramente la más clara de todas.

Salieron fuertes y Houston tardó más de seis minutos en anotar su primer tiro de campo. El equipo de Brooks se replegaba más rápido que de costumbre quitándole a los Rockets cualquier posibilidad de correr, mientras que ellos sí lo hacían, algo que Houston tardó en ajustar. Harden (al que el público, desgraciada e incomprensiblemente recibió con abucheos) fallaba sus primeros tiros, y le buscaban en defensa donde OKC consiguió un par de canastas fáciles haciendo cortar a su hombre.

Brooks empezó a tirar de un banquillo capitaneado por el inoperante Fisher, y McHale simplemente retiró de la pista a Greg Smith, su eslabón débil y se hizo pequeño. Dejó tres titulares en pista junto a Delfino y Beverley, que con 8 puntos en la primera parte revolucionó el partido, y Houston llegó a empatar.

Pero cuando el quinteto titular (Perkins incluido) volvió a la pista, OKC despegó de la misma manera que al comenzar el partido. Los tapones en la ayuda de Ibaka (gran partido el suyo en ambos lados) y los robos a Lin, que jugó una primera parte desastrosa (3 pérdidas, sólo 4 puntos y 5 tiros fallados), generaban canastas fáciles al otro lado, para marcharse al descanso con una ventaja de 13 puntos y lo que podía haber sido un parcial final de 10-0, que Harden congeló recorriendo toda la cancha en los 3 segundetes que le dejaron.

Westbrook tenía un 10-7-7 en el boxscore a mitad del partido (se quedó a dos rebotes del triple-doble, sin jugar un segundo en el último cuarto), y aunque como de costumbre, Durant anotó más y algo mejor, Thunder no hubiera sido lo mismo sin la agresividad suicida de Russell, que obligaba, como si su torso ejerciese una iracunda fuerza gravitacional, a todos los defensores de los Rockets a salirle al encuentro al corazón de la zona.

En la segunda parte OKC jugó tranquilo, administrando la ventaja, sabiéndose superiores. Cuando hasta Perkins se permite el lujo de convertirse en el playmaker en un contraataque, es probablemente momento para el rival de empezar a pensar en el siguiente partido, aunque aún estés a mitad del tercer cuarto. La distancia se fue abriendo poco a poco, en 10 puntos más, y en Oklahoma City la metía hasta el espectador que sacan a tirar desde el centro del campo: 20.000 dólares de premio.

En el último cuarto hasta Fisher se apuntó a la fiesta con un par de triples, y llegaron a los 100 puntos cuando Houston todavía no estaba en 70, momento en torno al cual, los titulares que quedaban, desaparecieron de la pista para no volver.

OKC es muchísimo mejor equipo, pero Houston todavía puede robar algún partidillo de esos en los que meta 15-20 triples y Harden se sienta flex. Horríficos en el tiro, como anoche, no va a ser. Unos cuantos jugadores de su plantilla aún presentan carencias en aspectos básicos del juego, y simplemente, todavía no tienen la menor idea de cómo parar a OKC. Con este ya son cuatro los partidos que han jugado entre ellos este año, y en ninguno ha metido Thunder menos de 119 puntos.

Cuando entrevistaban a Durant tras el partido, por la megafonía del Shakespeare Arena, y para los pocos aficionados que quedaban allí, ya que alguno se fue antes, se podía oír el «Takin’ care of business». Vaya si lo hicieron.