Amnistía para Pau: preguntas y respuestas

Tras la debacle de los Lakers esta temporada se empieza a hablar del futuro, y una de las muchas opciones que tienen los Lakers es concederle la amnistía a Pau Gasol, un mecanismo incluido en el último convenio laboral, del que mucha gente, por desgracia, desconoce el funcionamiento, y que vamos a tratar de explicar

  • ¿Qué es?

La cláusula de amnistía fue incluida en el último acuerdo entre Liga y jugadores, para que todos los equipos pudieran borrar un error del pasado: el salario del jugador al que se le aplique, no cuenta de cara a la masa salarial de la franquicia, y por tanto, la cantidad deja de estar incluida en los cálculos que determinan cuanto espacio salarial tiene un equipo o cuanto va a pagar de impuesto de lujo.

A cambio, eso sí, tienen que pagarle al jugador su salario por el resto del contrato (se les descontará la cantidad que pague al equipo al que vaya), y no puede volver a jugar en la franquicia durante todo ese periodo de tiempo. En definitiva, es pagar a un jugador para que juegue en otro equipo, a cambio de espacio salarial, o no tener que pagar aún mucho más en multas.

  • ¿Se podría usar con cualquier jugador o varias veces?

No. Todos los equipos pueden aplicar esta cláusula al contrato de un sólo jugador, que tiene que haber firmado su contrato bajo el anterior convenio (antes de julio de 2011) y formar parte de la plantilla desde ese momento. Es decir, jugadores que han sido contratados como agentes libres, o drafteados, o traspasados en estas dos últimas temporadas, no pueden recibirla.

15 equipos se han acogido a ella, y otros 14 podrían hacerlo (los Pelicans no la han usado, ni tienen ningún jugador que cumpla las condiciones), pero sólo quedan 38 jugadores con los que podría ser ejecutada. En el siguiente enlace, podéis ver quién la ha utilizado ya, y qué jugadores podrían ser cortados de esta manera.

  • Cuándo un jugador es cortado, ¿qué ocurre con él?

Este es uno de los puntos que mucha gente no tiene claro con respecto a la cláusula de amnistía. Cuando es aplicada a un jugador, este no se convierte en agente libre. Lo que sucede es, que se inicia un proceso de puja secreta por su contrato entre todos los equipos que estén por debajo del límite salarial.

La puja puede empezar en el salario mínimo por cada año parcialmente garantizado que le quede al jugador (o por la cantidad parcial no garantizada, si fuera más grande, pero esto no suele ser lo habitual), y llegar, como máximo a la cantidad que tenía firmada con el equipo que le contrató. La puja la gana el mejor postor, y en caso de empate, se lo lleva el equipo con menos victorias el año anterior.

El equipo que se imponga en la subasta, entonces, se hace con ese jugador por los años de contrato que le queden, pagándole y contando en su masa salarial la cantidad que hayan pujado, y el equipo que le cortó, se libra de abonar ese dinero. Es decir, el jugador no cobra más, ni cobra dos veces, el equipo nuevo le pagará la parte de la que haya decidido hacerse cargo, y su anterior franquicia el resto.

*Añadimos un ejemplo. Los Rockets le aplicaron la cláusula el verano pasado a Scola, al que le quedaban 3 años de contrato y 30.6 millones. El equipo que ganó la puja fue Phoenix, con 13.5 millones (4.5 por año). Los Suns están encargados de pagarle esa cantidad, que forma parte de su propia masa salarial, y los Rockets le abonan los 17.1 millones restantes, pero de cara al cómputo de su plantilla, es como si Scola no existiera, liberaron 10 millones por año*

Si ningún equipo reclamara al jugador, en ese momento, este sí sería libre de firmar por cualquier equipo y negociar cualquier tipo de contrato, y ese dinero sí se sumaría a su salario original. De los 15 jugadores cortados, sólo 5 han sido reclamados, pero muchos de los que no lo fueron, no han vuelto a firmar un contrato NBA.

El jugador cortado no puede ser traspasado durante un año por su nuevo equipo, y no podría regresar al anterior hasta que finalice la duración de su contrato original.

  • ¿Se puede aplicar en cualquier momento?
  • Pregunta añadida por sugerencia de Pablo Mira (@NdeBasket)

No, los equipos tienen un periodo de tiempo limitado para decidir si la utilizan y con quien. Este comprende la primera semana de julio en la que se puedan firmar contratos, en este caso, para la temporada 2013-2014, sería del 10 al 16 de julio.

Si un jugador no es cortado en ese momento, no se le podría aplicar esta cláusula hasta el año siguiente.

Ahora que hemos visto las reglas, vamos a tratar de explicar el contexto para Pau Gasol.

  • ¿Por qué querrían los Lakers darle la amnistía?

Los Lakers tienen la obligación de pagar 74.3 millones a 6 jugadores de la plantilla (Metta World Peace podría renunciar a 7.7 millones, y no creemos, pero puede que esté tan loco como para hacerlo, y distorsionarnos los cálculos), cuando el límite a partir del cual se paga el impuesto de lujo está en torno a los 70 millones.

Esta cantidad, no incluye una posible renovación de Dwight Howard (que comenzaría en torno a los 20 millones) y los otros 6-8 jugadores que habría que firmar. Si traen de vuelta al pívot de Atlanta, los Lakers se van a mover por los 100 millones de masa salarial. En ese caso, los Lakers se pasarían en unos 30 millones, y tendrían que pagar de multa, con los nuevos tramos que se empiezan a aplicar el próximo año, 85 millones de dólares, 55 más de los 30 que van a pagar este año.

A Gasol le queda un año de contrato, a razón de 19.3 millones. Si los Lakers le cortaran, pasarían a pagar impuesto de lujo sobre unos 10 millones nada más, y por tanto la multa es de tan sólo 16. Es decir, los Lakers, con Howard y Gasol tendrían que desembolsar el año que viene unos 185 millones, pero si borran de sus cuentas el salario del español, la cifra baja a 96. Cortar a Pau supondría un ahorro de aproximadamente 90 millones de dólares para los Lakers (menos la diferencia entre esos 19.3 que cobrará y la cantidad de la que se haga cargo su nuevo equipo).

Por tanto, la decisión de darle la amnistía a Pau sería simplemente económica.

Aun cortando a Pau y no renovando a Howard, los Lakers seguirían por encima del límite salarial. Esta plantilla no puede ser remozada, salvo con traspasos. Así que la decisión es prácticamente, mantener lo que había y pagarlo con gusto y ganas, o ahorrar una millonada perdiendo a Pau (o a Howard) sin posibilidad práctica de reemplazarlos.

Por supuesto, que los Lakers podrían intentar ahorrar de otros lados: la amnistía se la podrían aplicar a Metta World Peace o Steve Blake, podrían cortar a Nash con la nueva cláusula «stretch», colocar a jugadores en traspasos por nada a cambio… pero estos ahorros serían mucho más pequeños y contundentes que el que traería la partida de Pau.

  • ¿A qué equipo iría Pau? ¿Podría ir a algún aspirante al título?

Como ya hemos dicho antes, Pau no podría elegir equipo, y no todos pueden pujar por él, sólo aquellos bajo el límite salarial. Esto eliminaría por completo, salvo absoluto milagro que supondría la pérdida de media plantilla, la opción de ver a Gasol en Miami, Oklahoma City, Boston, Chicago, New York, Los Angeles (Clippers), Brooklyn, Memphis o Golden State.

Hay tres equipos intresantes que podrían llegar a estar por debajo para hacer una puja por Pau, pero es una opción bastante lejana, que conllevaría prácticamente la obligación de deshacerse de sus agentes libres. San Antonio, Indiana y Denver, si no renuevan a Ginobili, Splitter, West, Hansbrough, Brewer e Iguodala, podrían tener un poco de espacio para pujar por Gasol.

Pero aún en el lejano caso de que estos equipos hicieran sitio, seguramente, estas pujas se verían superadas por las de otros equipos con mucho más margen. Que el contrato de Gasol sólo dure un año más, es un incentivo para muchos equipos para hacer una oferta grande que no supondrá carga alguna el siguiente verano. Hay equipos relativamente atractivos en este grupo (Houston, Dallas o Atlanta los que más), pero ojo, porque tanto o más espacio tienen otras franquicias como Charlotte, Sacramento o Cleveland, y sólo bastaría con que alguna de ellas esté más interesada para que Pau acabe en uno de los peores equipos de la NBA.

Por tanto una amnistía significaría al 99%, que Gasol iría a un equipo que no es aspirante al anillo.

  • ¿Hay alguna posibilidad de que nadie reclamara a Pau?

Teniendo en cuenta que la puja mínima por sus servicios va a ser de 1.4 millones de dólares y hay muchos equipos con ese espacio y más, no.

Cabe la posibilidad, y se lo leeréis a alguno me temo, de que Pau amenace con la boca pequeña con montar un pollo y negarse a jugar o algo similar si algún equipo le reclama, pero esto, además de ser triste y poco profesional, supondría la ira de David Stern en sus últimos meses (buena suerte con eso), y por tan pequeña cantidad, alguno se animaría de todas formas a correr al riesgo. Uno de los equipos con espacio, como ya hemos indicado, es Dallas. Chiquito iba a ser el cisma que iba a preparar Cuban si no le dejaran echar la mano.

Además, el equipo que lo firme es el que tendría sus derechos Bird al año siguiente, lo que les permitiría poder firmarlo-y-traspasarlo a otro equipo, por lo que por chatarrilla, Pau sería un activo, incluso si no jugara un minuto.

  • ¿Cobrará Pau más dinero el año que viene?

Teniendo en cuenta, como ya hemos dicho, que la probabilidad de que no fuera reclamado es nula, no. Cobraría íntegro el salario que tiene firmado para la próxima temporada ($19.285.850), con una parte pagada por el equipo que más puje por él, y el resto, por los Lakers.

  • ¿Se podría Pau volver a Europa con el dinerito en el bolsillo que le pagarían los Lakers?

Pau Gasol está jugando en la NBA, porque es alto, bueno, y entre otras muchas cosas más, porque tiene mucha más ambición que tú, que haces esta pregunta.

  • Pero… si yo he leído a todo el mundo decir que a ver si le dan la amnistía a Pau ya, que es cojonuda, y que cobraría más, y que se podría ir a Oklahoma, y…

Yo no tengo la culpa, no mates al mensajero, te cuento lo que hay…

  • ¿Crees que le aplicarán esta cláusula a Pau?

La primera pieza del dominó Laker es Dwight Howard. A no ser que ya cuenten con que van a pasar de él (altísimamente improbable), cualquier plan parte de la decisión que él tome en julio. Y a partir de ahí, yo no lo sé.

Darle la amnistía a Gasol supone ahorrar muchísimo, muchísimo dinero.

Pero los Lakers no tienen prácticamente ninguna opción de reemplazarle con un jugador de nivel, ya no del suyo, si no de uno normalito, y a Kobe le queda poco tiempo. Según Forbes, los Lakers tuvieron 47.8$ millones de beneficio el año pasado. Eso supondría que si repitieran super-equipo (ejem) no darían dinero, pero tampoco entrarían en pérdidas, o lo harían por poco. ¿Compensa eso poner el mejor producto posible, seguramente, en la pista, el año en el que Kobe vuelve de romperse el tendón de Aquiles? Preguntádselo a ella.

PO Desde El Sofá (X): Muere otro día

Tras jugar tres prórrogas 48 horas antes, los Bulls y su cortísima rotación pelearon como lo suelen hacer, pero durante todo el partido se notó que les faltaba un punto energía y se derrumbaron antes de llegar al final. Anoche, echaron muchísimo de menos a su base titular, que veía impotente el encuentro vestido de calle desde el banquillo por culpa de las malditas lesiones. Chicago no pudo cerrar esta serie sin la presencia de, sí, Kirk Hinrich, y tendrán que volver a la Madhouse on Madison.

Nate Robinson, que tuvo que cargar con 44 minutos de responsabilidad, no hizo un mal partido en general, pero esta vez no fue Dios disfrazado de jugado de baloncesto (bueno, en alguna jugada suelta…), y así es más difícil perdonarle sus momentos alocados, como el del arranque de partido, o la ventaja que tiene Deron cuando le defiende.

Chicago dio muchísima guerra, y mantuvo hasta el final la diferencia corta, principalmente por un buen partido en ataque, porque no pudieron frenar a los Nets en ningún momento. Brooklyn se ensañaba en posesiones largas, con dos o tres acciones consecutivas, y mucha paciencia, que esta vez, con un Noah mermado en pista, solía tener recompensa. Consiguieron aprovechar con éxito muchos más cortes hacia la canasta de lo normal contra una defensa Thibodeau, y cuando no acertaban con el tiro, allí estaban para coger el rebote en ataque: 17 a lo largo de una noche que se le hizo muy larga a Chicago.

Pese a ello, no le perdieron la cara al partido hasta el final: en el tercer cuarto, ningún equipo logró un parcial de más de 5 puntos sin respuesta, y la diferencia osciló siempre entre los 10 y los 4 de ventaja para Brooklyn, a los que Chicago llegó con la última canasta del periodo. Al reanudarse el partido, se pusieron a 1 con un triple de Jimmy Butler, pero no lograron llegar a la barrera psicológica del empate en ningún momento.

Blatche metió 10 puntos en el último cuarto, y Wallace sentenció con un triple y robo más mate que dejaban a los Nets 12 puntos por encima a falta de 2 minutos. Chicago no metería una canasta en los últimos 3:47, y la diferencia final fue, en un sentido, mayor de lo que el partido merecía, pero pareció inevitable.

Los Nets siguen con vida, y aunque todavía anden un partido por detrás, están más enteros. Brook y Deron dejaron un doble-doble cada uno (28-10 el pívot, 23-10 el base) y puede que estén en el mejor momento conjunto de la temporada. Como se vio en la maratón del sábado, y se intuye de toda la temporada, son mucho menos fiables que los Bulls, pero en abril y mayo, se trata de sobrevivir.

El detalle: Ayer los Nets volvieron a jugar de blanco. Parece que aquello del «All Black Everything» murió de repente, como la presencia de Jay-Z en el accionariado de la franquicia. Y eso que el primer partido fue el mejor del equipo en toda la serie…

PO Desde El Sofá (IX): ON FIREEEEEEEEEE

Si hay un jugador que nos divierte verlo jugar este año es sin lugar a dudas Stephen Curry y en cada partido que pasa lo tenemos más y más claro.

Anoche el partido que se disputó en el brutal Oracle fue lo más parecido a un partido de NCAA que otra cosa y lo digo claramente por el público, todos con su camiseta amarilla, todos animando sin parar y ya en pie en el primer cuarto en varias ocasiones. La ocasión lo merecía, el equipo de Mark Jackson jugaba en casa para ponerse 3-1 por delante a unos Nuggets que empezamos a no conocer y eso preocupa.

Golden State Warriors es un equipo con fé, un equipo que sabe que no tiene nada que perder y tiene que pasarselo bien, es decir, todo fiel reflejo del pastor Mark Jackson, por ello se puede ver hasta el Bogut que fue no.1 del Draft, en un primer cuarto realmente tremendo con mate posterizador al amigo JaValee incluido, pero con un dominio en los tableros que hizo que más de uno se frotara los ojos y no supiera quien era ese pivot con barba dominando a sus anchas…

Pero vamos a lo divertido: Curry. El tercer cuarto que se casca el amigo Steph justo antes de que casi le sacaran el ojo, es de enmarcarlo. Yo casi lo igualaría al partido del MSG (casi, pero sin llegar), porque hizo de todo: asistencias, bombas nucleares, crossovers y sobre todo esos triples desde Alcatraz que tanto nos gustan. Curry en estado puro. Si a esto le sumamos el Oracle RENDIDO, Curry exaltado, el banquillo de Golden State alteradísimo y los Nuggets que no sabían de donde le caían, tenemos un momento casi orgásmico de baloncesto. Lástima del castañazo que se llevó de Brewer, porque ahí se acabó el partido.

Warriors ya había cogido ventaja y los Nuggets no supieron como bajarla y lo peor de todo, es que parece que no saben como parar a este conejo que se ha sacado de la manga Mark Jackson llamado Warriors y que sin Lee están sorprendiendo a todo el mundo.

El Detalle: McGee intentó un MEGA mate en la jugada siguiente a ser posterizado por Bogut… fue al aro….

PO Desde El Sofá (VIII): Propia medicina

Los dos equipos con más victorias en cada conferencia han estado intratables, y todos se han puesto con un 3-0, pero los Pacers se dejaron la oportunidad de unirse a ese grupo en Atlanta, y tendrán que volver a jugar en Indianapolis.

Con la peor anotación de un equipo en lo que va de Playoffs, tanto por puntos por partido (69, que están por debajo del mínimo de 71 que marcaron los Celtics), como por 100 posesiones (donde hay aún más diferencia entre los 70.2 de anoche y los 81.7 a los que Boston llegó), la futilidad ofensiva de Indiana rozó lo inaudito. No os dejéis llevar porque haya un par de zonillas verdes en su carta de tiro, que cayeron cuatro tiros nada más desde ahí.

Si no hubo demasiada emoción en los dos primeros partidos, en este mucha menos. En los anteriores, al menos, los Hawks llegaron a acercarse a unos 8 puntos en el último periodo, aunque no pasaran de ahí. En este la diferencia jamás bajó de 10 desde que Atlanta la pusiera en los estertores del primer cuarto, y lo habitual fue verla en un rango entre los 20 y los 25, convirtiendo este encuentro en el más descafeinado de todos los Playoffs. Y si bien en los otros dos de esta serie, pese a la superioridad de Indiana, tuvieron un punto de tensión y ratos de buen y divertido baloncesto, en este casi nada.

Los Hawks cambiaron su quinteto titular, sustituyendo a Kyle Korver por Johan Petro, haciéndose grandes y emparejando a Josh Smith contra un Paul George que jugó a un nivel estelar en los dos primeros enfrentamientos. Este grupo no fue muy brillante per se, ya que en 12 minutos apenas registaron una ventaja parcial de un punto, pero ayudó a establecer un tono mucho más amenazante y contundente para Atlanta. Los de Drew supieron aprovechar la ventaja que suele dar jugar en casa con los árbitros, para ser más físicos y se impusieron en este aspecto a un equipo que suele utilizar eso a su favor como Indiana.

Nadie se fijará en los números de Ivan Johnson, pero su agresividad ayudó a marcar el territorio y fue el catalizador del aumento de la frustración, minuto a minuto, de los Pacers. A mitad del segundo cuarto, David West (tras un tapón de Johnson, precisamente) perdió los nervios e hizo una falta flagrante, de esas que sobran, pero que a veces sirven a un equipo de revulsivo. En este caso, lo que consiguió, fue refrendar aún más la superioridad de los Hawks, que confirmaron que tenían a su rival contra las cuerdas.

Hacíamos hincapié en la previa sobre la necesidad de Atlanta de conseguir puntos tras pérdidas, y anoche lo hicieron, y desde el principio, para acabar con 24 en total. Ante una defensa como la de Indiana, que no te deja rebotear (pese a la gran desventaja en el marcador y el mal partido, los Pacers aún ganaron la batalla del rebote, 52-48), y blinda la pintura y el triple, es necesaria una precisión y disciplina ofensivas que los Hawks no tienen, y por tanto, todos los puntos fáciles que puedan generar al contraataque son importantísimos para ellos. Además, el caos en el que sumieron al ataque de Indiana desde bien prontito parece que les dejo catatónicos para el resto de la contienda.

Por otro lado, cuando ponen a Josh Smith a jugar de alero, consiguen que este se centre más en jugar de espaldas y cerca de la canasta, y eso es una bendición para Atlanta, pese a la pérdida en tiro exterior. Anoche sólo lanzó dos veces de dos a media distancia (las dos fueron dentro, además) y una de ellas fue gracias al espacio creado tras insistir en postear por tercera vez consecutiva a George. Y fue 5 veces a la línea, que no es un gran número para alguien como él (que además luego le cuesta meterlos), pero es más que en los dos partidos anteriores juntos.

Muy buen partido de Al Horford (26 puntos en 22 posesiones y 16 rebotes), que brilla más cuanto mayor es el ritmo (algo que tendrían que tener en cuenta cuando los Hawks sean remodelados este verano) y Atlanta ya tiene al menos una victoria, y se puede meter de lleno en la serie si vuelven a aprovechar la ventaja de campo. Pero, ojo, que Indiana esta vez sabe lo que le espera, y difícilmente repetirá una actuación como la de anoche.

El detalle: Jeff Teague tuvo una horrible caída poco antes del descanso, en la que parecía que se podía haber hecho muchísimo daño en el codo. Menos mal que no fue nada, porque no estamos como para perder a un buen jugador más…

La recomendación: Si aprovechando que es domingo queréis ver algo de NBA en diferido, no os pongáis este partido. E id a por el Bulls-Nets, del tirón. Y si no os habéis enterado de como fue, mejor.

PO Desde El Sofá (VII): Esa extraña sensación

Sé que venís aquí buscando una crónica, pero es que el partido no tuvo historia. Ninguna. Boston metió la primera canasta, y no volvió a estar por delante en todo el partido. Nunca se acercó. Perdió de 14. Fin.

Sería de justicia que habláramos de Prigioni, que hizo, tal cual, el partido que todo el mundo tenemos en nuestras cabezas cuando pensamos en Avery Bradley. O de Melo y JR (que fue expulsado por una de las suyas, un feo codazo a Terry), que siguen metiendo lo imposible. O de Felton, que hizo uno de esos partidos de los de su fase de madurito interesante. Pero es inevitable pensar en Boston.

Por primera vez seguramente desde que formaron el Big 3, Ainge podría explotar el proyecto este verano sin oír quejas. No digo que deba ni que vaya a hacerlo, pero a diferencia de otros años, en los que habría encontrado oposición por tierra, mar y aire, creo que en estos momentos, todo el mundo le entendería y de atizar algo, sería el cómo. Siempre habían igualado o superado las expectativas en Playoffs, lo que daba crédito y apagaba la lucecita de «Insert coin» un año más, pero con un topetazo como el de este año, la partida queda abierta para otros jugadores.

Para mí, la clave para tomar una decisión es Garnett. Los Celtics no son viejos como plantilla, pero es indudable que para dos de sus tres mejores jugadores, el final está cerca. Pierce está jugando muy mal en Playoffs, pero ha tenido una Temporada Regular notable. Simplemente, la lesión de Rondo le ha hecho cargar un peso tan descomunal que le ha dejado sin gasolina a estas alturas. Con la sorpresa positiva que ha sido Jeff Green, creo que los Celtics son irónicamente uno de los equipos que mejor podrían regular los minutos de The Truth de la próxima temporada en esta Liga, porque si va a pensar en Playoffs está claro que lo necesita.

Pero KG no tiene sustituto, y tampoco sé si remedio a estas alturas. Pese a que sus números son una fotocopia de los del año pasado, viéndole anoche me dio por primera vez la impresión de que él no quería estar ahí. Puede que simplemente se diera cuenta que el año había acabado, pero fue tan, tan, extraña esa sensación de ver a Garnett con los brazos caídos…

Tenga o no una reencarnación más esta gloriosa era, los Celtics tienen que comprar ataque y anotación. Aún a riesgo de que las diferencias tan grandes que han acabado teniendo los partidos lo desfiguren, su seña de identidad en estos Playoffs, al menos ha estado ahí. El índice defensivo tras tres partidos, 99.7, está bastante bien, y más con New York enfrente. El grandísimo problema es que se han quedado en 85.8 puntos por 100 posesiones, y eso es horrible. Los Kentucky Wildcats de 2012 no podrían ganar a los Bobcats, pero a lo mejor sí que llegaban a los 86 por 100 contra los Knicks, que son una defensa seria, pero no el acorazado Potemkin.

Este año han sido 20º en ataque y 6º en defensa, y aunque en parte se nota muchísimo la falta de Rondo, es un problema anterior a él, y que llegaban cargando desde hace tiempo. Si Ainge se ve capaz de remozarla con los pocos recursos que tiene, por las limitaciones habituales de espacios y topes salariales, y Garnett está listo para otro baile, ¿por qué no?

Oiremos hablar mucho de la reconstrucción de Boston, y a los Knicks los seguiremos teniendo por aquí. Y aún queda por lo menos un partido para cerrar esta serie. Pero la diferencia pareció anoche tan, tan grande… que cuesta creerlo.

El detalle: La diferencia en acierto de Jason Terry de jugar en casa a hacerlo fuera es increíble, su porcentaje efectivo baja del 59.4 al 45.6% cuando no está en Boston. Anoche metió 11 puntos en 9 tiros de campo (3 más desde la línea). Si los Celtics pudieran usarle sólo en el TD Garden (y en las posesiones de ataque nada más), sería un jugador bastante interesante.

PO Desde El Sofá (VI): A esto le queda cuerda

La NBA descubrió a Zach Randolph en unos Playoffs. Los más que nunca Jail Blazers, habían perdido los 3 partidos que abrían la primera ronda de 2003 contra los Mavs, y Cheeks, que lidiaba con las lesiones de Pippen, Anderson y Sabonis, decidió sentar a Antonio Daniels y probar poniendo de titular a un inexperto jugador de segundo año que estaba bastante atrás en la rotación. Z-Bo respondió con un 25-15, metió 22 puntos en el siguiente partido en Dallas, y otros 21 para empatar la serie en el sexto partido. Pero Portland perdió el definitivo y no volvimos a ver a nuestra Tortuga Ninja favorita jugando las eliminatorias por el título hasta 2011, ya en Memphis.

Con lo poco que duraron los Grizzlies en 2012, y por falta de ritmo debido a la lesión que le mantuvo fuera casi toda la (corta) temporada, aquellos primeros partidos, y los de la locura que fue 2011 son prácticamente lo único interesante que habíamos visto de Zach en Playoffs. Los dos de este año habían sido bastante decepcionantes para lo que se espera de él, y Hollins, de hecho, no le sacó del banquillo al final del segundo.

Anoche, aunque volvió a acabar con cinco faltas, la cuenta no creció hasta el final, con el partido ya decidido, y gracias a que no le pitaron nada en el primer cuarto (algo que claramente limitó su agresividad y tiempo de juego en encuentros anteriores), los Grizzlies le buscaron pronto y a menudo, y Memphis sacó partido de una de esas ventajas teóricas que tenían en esta serie. No llegó a los 34 puntos que marcan su máximo en Playoffs, pero cerca se quedó: 27, y 13 de ellos en un primer cuarto en el que los Grizzlies construyeron la ventaja que no iban a entregar en todo el partido.

La noche en la que Mutombo se había acercado a entregarle a Marc Gasol ese premio al Jugador Defensivo del Año delante del público del FedEx Forum, los Ositos tenían la obligación de defender bien, y lo hicieron: sólo 82 puntos para los Clippers, y un horrible partido del hombre que les mueve, Chris Paul. El ataque angelino pareció ignorarlo al principio del partido, organizando su ofensiva a partir de Billups y Griffin, y aunque es relativamente habitual que CP3 vaya apareciendo poco a poco, esta vez parece que no cogió el ritmo en ningún momento. La defensa Grizzly fue muy agresiva con él, sin miedo a rodearlo, con la intención de obligar a que fueran sus compañeros los que tendrían que batirles, y la esperanza de que el desgaste fuera haciendo mella. Sus tres pérdidas al descanso, o un airball quedando 4 minutos, demostraban que no era su día.

Otra de las cosas fiables a lo largo de la temporada que ayer le falló a los Clippers fue el banquillo. Como nadie hubiera imaginado, el mejor suplente del partido fue Quincy Pondexter, y en LA sólo apareció Odom. Malgastar sus 3 triples, cantidad que no metía desde hace 15 meses, el día que pierden de 12, no tiene perdón de Jimmy Goldstein, que además estaba allí, viéndolo en vivo.

Memphis controló el tempo y el tono, no hay nada que pareciera ir en contra de su dirección. Y así, siguiendo la corriente, fue día para disfrutar de Randolph, que además, protagonizó uno de los momentos ¿divertidos? de la noche, cuando tras una dura falta de Barnes bajo el aro, se rebotó con él, y mientas contactaba con un amago de cabezazo, al mismo tiempo parecía querer abrazarlo y hacerle una carantoña (vídeo en CBS Sports). Muy bipolar todo.

El caso es que carreras parecidas a la de un tipo como Randolph ya hemos visto otras veces, y no siempre han acabado bien. Trayectorias similares estaban kaput a estas alturas. Es un placer que él siga por aquí, y en el mejor momento del año. Larga vida a Z-Bo.

El detalle: El criterio arbitral de esta serie es como una contra de Tony Allen, o como una caja de bombones. De vez en cuando se cansan de pitar y todo mandoblazo es válido. Y cuando no lo tienen muy claro, con la doble falta lo arreglan.

PO Desde El Sofá (V): El final del segundo

El otro día hablando internamente en La Crónica comentábamos que algo habría que hablar de esta serie, porque tenía la pinta que iba a ser corta y visto el partido de anoche en SA, Spurs parece que lo tiene todo más que controlado, con un poquito basta.

El partido de anoche fue un calco al primer partido, es decir, Lakers sin ataque, con algo de defensa, pero si no se ataca bien y encima tienes a tu base titular jugando cojo… mal vamos. En los Spurs la misma sensación de ir a medio gas y sólo cuando se necesita, apretar…y con eso victoria. Desconozco si es la táctica Popovich para esta serie, pero tampoco me extrañaría para nada.

Pero vamos al momento clave del partido. Dos cuartos más que apretados, con distancias mínimas y ambos aquipos poco a poco sumando, Howard algo motivado, pero aún fallón y en Spurs, Leonard haciendo de las suyas como ya hizo en el primero de la serie, hasta que llegaron los momentos finales donde Lakers siempre, para decirlo de forma clara, ha solido cagarla en temporada regular, y ayer no fue menos en el final del segundo cuarto: un par de perdidas, dos triples de Ginobili y un contraataque con mate de Leonard… y Popovich feliz, ya tenía su ventaja, ya tenía su partido.

A partir de este momento la ventaja se fue manteniendo, incluso aumentando de la mano de Oh La La Parker que apareció en la segunda parte para unirse al show, mientras D’Antoni miraba impotente como su gran baza ofensiva era Steve Blake y poco más… y es algo triste la verdad, no sabemos muy bien el por qué, pero el tema físico está haciendo estragos en los lacustres, creemos que solo falta que a Jack Nicholson se rompa algo y ni pueda asistir a la grada… el resto, ya ha pasado de todo.

Ahora la serie se marcha a LA, con Nash cojo y con epidural, Howard irregular como todo el año, Gasol que un día bien y otro mal… es decir sin ataque y claro, si una cosa tenía medianamente Lakers en la temporada era el ataque, así que sin ataque y sin defensa… Popovich feliz y buscando a Lupita

El Detalle: Volvió Jordan Hill anoche, pero vamos, para lo que va a aportar…

PO Desde El Sofá (IV): Ave, Caesar

Seguramente todos hayáis oído alguna vez eso de «Ave, Caesar, morituri te salutant«. Lo que no es tan conocido es que el Emperador al que fue digirida, Claudio, replicó con un «Aut non«, que dio una mínima esperanza a aquellos pobres diablos, antes de mandarlos a luchar otra vez.

Con Jennings anunciando la victoria de Milwaukee en 6, no es que los Bucks (o al menos él) muestren la mentalidad del que está yendo al matadero, pero uno no se revela desde la pobreza al Imperio Romano, y vive para contarlo. Los tres primeros cuartos de Miami, de los que se fueron sólo 3 puntos arriba, eran ese «O no«, esa realidad virtual en la que Milwaukee puede creer que se encuentra en el mismo plano, preparado para competir.

Arrancaron bien los de Wisconsin, con parciales positivos, forzando una pérdida por minuto de Miami (cinco en los cinco primeros), y pese a que Brandon Jennings no continúo en su línea de grandes actuaciones frente a este equipo, y Larry Sanders tardó poco en cometer dos faltas de esas de pardillo en las que suele caer, Ilyasova mantenía a los Bucks en ataque y Mbah-a-Moute y Udoh iban haciendo lo que podían en defensa.

Miami, que volvió a jugar con el uniforme completamente blanco, y vistió al público del mismo color, fallaba en el triple, pero LeBron y Wade tenían éxito prácticamente cada vez que atacaban el aro, o salían a la contra. Fue el escolta el que capitaneó un parcial de 8-0 al comienzo del segundo cuarto, que les permitió tener un colchón para seguir igualados tras unos minutos, en los que reducidos a media pista, se conformaron con suspensiones que no eran capaces de anotar.

BJ, que se fue con un rosco en puntos al descanso, decidió que ya era hora de aparecer y metió 8 en el tercero, y Miami, que parecía preparado para demarrar tras una pequeña racha que siguió a un feroz mate en el rebote ofensivo de Wade, se volvió a relajar al final del cuarto. Eso sí, esta vez LeBron sabía que era momento de mostrar el debido respeto. Con dos oportunidades iguales, y tiempo de sobra para intentar un triple a la desesperada en los últimos segundos, en la primera, al descanso, se guardó al tiro, pero al final del tercero fue a por él con toda la intención del mundo. Los Bucks no habían venido a Miami a por playa y noches de LIV.

Y entonces llegó el último acto, y en este teatro latino no hubo giros de guión. 12 puntos seguidos para poner un +15 detrás de las explosiones de campo a campo de LeBron y la dictadura del proletariado de Birdman, y otro partido menos.

Los Bucks acertaron con la planificación, sacrificando algo de rebote en ataque para replegarse mejor, y haciendo trabajar mucho a LeBron en ambos lados, pero no pudieron evitar las pérdidas. La mala noche de su perímetro titular pueden usarla para flagelarse con el ¿y si?, pero Miami también lo sabe y lo suele hacer mejor.

Ahora se llevan la serie a su Coliseo, y la lucha parece que seguirá (des)igual. Pero pueden estar contentos: de su honor, que es lo único que les pedíamos defender, nadie les ha despojado.