Ayer lunes estuvimos en el World Basketball Festival organizado por Nike en el Museu Nacional d’Art de Catalunya en Barcelona. Este evento que empezó a organizarse en 2010 ya ha pasado por otras ciudades como Washington, Paris o Londres y llegó a Barcelona para celebrar el 20 aniversario del Dream Team.
La cosa empezó bien, con las semis del torneo 3 contra 3 en sus categorías entre 16 y 18 años y entre 18 y 25 años. en la pista praparada en la Sala Oval del Museu con pantallas gigantes, iluminación y sonido a lo grande.
Aprovechando la presencia en la ciudad del equipo USAB, tras estos partidos aparecieron Chris Paul y Deron Williams para jugar con un grupo de niños y contestar a algunas preguntas. Dejaron ver que respetan bastante a los jugadores españoles que juegan en la NBA y que (aunque a mi me parezca mentira) el jugador más divertido del equipo es Lebron.
Tras esto y la aparición de las cheerleaders del FCB, pasaron al concurso de mates. En esta ocasión hicieron acto de presencia como jueces los jugadores André Iguolada y Anthony Davis (y sus cejas) así como los integrantes del Dream Team del 92 David Robinson, Chris Mullin y Clyde Drexler.
Este concurso sirvió para presentar los nuevos productos de Nike+ asi como de la app para iPhone. El concurso lo ganó, por si os interesa, el polaco Lipek. Tras esto presenciamos una breve actuación musical del grupo Buraka Som Sistema, que cogió al público un poco a contrapié.
Tras la pausa músical, llegaron las finales del 3vs3 y aparecieron Carmelo Anthony y James Harden (y sus barbas) que hicieron de entrenadores de uno de los equipos mientras que los jugadores del Dream Team hacian de entrenadores del bando contrario. Como colofón, y para la entrega de premios, hicieron acto de presencia Lebron James, Kevin Durant y Kobe Bryant, que respondieron a alguna que otra pregunta.
Basket, buen ambiente creado por el hilo musical a cargo de Flavio Rodriguez y Mbaka de speaker nos hicieron pasar un buen rato (unas tres horas y media) en el Museu.
Además, como plus, en este WBF pudimos ver las camisetas y zapatillas que llevaron los integrantes del Dream Team en Barcelona 92, así como los equipajes y las actuales zapatillas del USAB que participará a partir de la próxima semana en los Juegos Olímpicos de Londres. También una muestra de las diferentes zapatillas de basket que Nike ha ido sacando en estos 20 años desde 1992.
Desde aquí dar las gracias a toda la gente de Nike por invitarnos a este evento.
Y de nuevo mil gracias a Francis Rivilla que se ha encargado de contarnos las peripecias del USAB en su estancia por nuestras tierras.
44 puntos (en solo 29 posesiones), 8 rebotes y 10 asistencias, 3 robos y 3 pérdidas en 53 minutos de partido jugando sin descanso. Impresionante partido de Rajon Rondo. Una obra maestra. Muy probablemente el mejor que hemos visto y vamos a ver por un jugador estos Playoffs.
Pero que la hipérbole pare aquí por favor.
Twitter ebullía al día siguiente entre proclamas que venían de diferentes puntos a nombrarle el mejor base de la NBA o a refirmar el sapo que había soltado Magic Johnson que dijo que había sido la mejor actuación en Playoffs de un guard, es decir, de un base/escolta. Forofos Célticos, gente que cree que la Historia empezó en la última quincena o los boxscoristas más cerriles. Había de todo y el mensaje es el mismo.
Y nosotros, que no tenemos una manía ni una inquina especial a Rondo, y al que valoramos su partido del otro día con gran cariño, no podemos con según qué aseveraciones.
Ya para empezar, dudamos (y lo ponemos con negrita porque a diferencia de lo que leemos y nos molesta, no somos de verdades absolutas ni de dogmas de fe, al contrario, nos encanta dudar, y dudar mucho) si es el mejor partido en Playoffs de este año o lo es el de 40 puntos (34 posesiones), 18 rebotes, 9 asistencias, 2 tapones, 2 robos y 5 pérdidas de LeBron en el 4º ante Indiana. Eligiríamos como mejor el de Rajon por la eficiencia tirando y las menores pérdidas, no por el hecho que Rondo no descansara, uno de los factores sobrevalorados para analizar su épico partido: es muy reseñable el esfuerzo, pero un arma de doble filo: más tiempo en pista, a la vez que más descanso, trae más oportunidades para producir. Es más, sin el extra dela prórroga, Rondo se va con 32 puntos, y seguramente no tenemos que oír a Magic exagerando.
Porque por muy espectacular que fuera el partido de Rondo, tal vez el mejor (y lo mejor de todo, nunca lo sabremos) me parece una falta de respeto para actuaciones históricas como la de Jordan ante los Celtics en el ’86 (en la que también jugó 53 minutos, aunque con 5 de descanso, ya que hubo 2 prórrogas) con un 63/5/6 o una ante Miami en el ’92 que acabó con un 56/5/5/4/2 y solo 2 pérdidas o el mismísimo Flu Game, que valió un título con los mismos puntos que posibles grados de fiebre: 38. O el mítico Sleepy Floyd Game en el que los todopoderosos Lakers del 87 perdían el único partido que se dejaron atrás en el Oeste tras 51 puntos en 32 posesiones y 10 asistencias con solo 2 pérdidas del Warrior. O el de 43 puntos, 8 asistencias, 6 robos con un esguince de tobillo de Isiah Thomas en las finales del 89. Le perdonaremos porque es posible que no viera el 5º partido de las Finales del 62, en el que Baylor metió 61 puntos y cogió 22 rebotes en el Garden, pero del resto de hazañas (incluidas todas las suyas, aunque en su más destacable partido en Playoffs, el 42/15/7 en las finales de 1980 vino jugando como pívot), él estaba, en algunas incluso, presente en esa misma cancha.
Creo que es muy difícil negar que el impacto de todos estos partidos en la Historia y el recuerdo de los Playoffs perdurará mucho más que la gema de Rondo el otro día, que en perspectiva histórica quedará más cerca de actuaciones como la de Vince Carter en los Playoffs de 2001: 50(34 posesiones)/6/7 con 4 tapones, perdiéndola una vez, o el 41/6/7/3 en tan solo 20 tiros, y con una sola pérdida de Terry Porter en las finales de Conferencia del 1992. El tiempo dirá. Y nos hemos limitado solo a partidos de bases/escoltas.
La otra proclamación dudosa para nosotros es el nombramiento de Rajon Rondo como mejor base de la NBA. Podríamos pasar por ese aro, colocando la coletilla «cuando tiene el día», «cuando le apetece» o «si nos olvidamos y guardamos bajo llave las cintas de sus partidos malos». Si no, pues lo siento, pero para nosotros, no. Ni de lejos.
En primer lugar, porque nos cuesta pensar que si Rondo es, de verdad, el mejor base de la Liga, los Celtics hayan ocupado esta temporada el puesto 25 de 30 en eficiencia ofensiva. Solo Wizards, Pistons, Raptors, Hornets y Bobcats son menos efectivos en ataque que Boston. Y eso teniendo en cuenta que a diferencia de estos equipos, y de algunos que están algo más arriba, y aunque el Big 3 ya no es lo que era, Rondo está siempre rodeado en pista por gente capaz de anotar el balón, incluída la quinta pieza del quinteto Brandon Bass. Los 4 jugadores que más tiempo le rodean en pista saben anotar, y tienen rango. Tiene el lujo que no solo uno, sus dos jugadores interiores, son aptos desde media distancia, y podría ejecutar pick-and-pops y pick-and-rolls con ellos indistintamente, cosa que otros bases no pueden hacer.
Rondo esta temporada no ha llegado a anotar el 60% de sus tiros libres este año, ni el 24% de sus triples. A pesar de la sorprendente y alucinante facilidad que tiene para plantarse bajo la canasta, incluso cuando le flotan descaradamente, su finalización es desastrosa por lo que le cuesta finalizar las jugadas: rehuye el contacto para evitar tener que ir a la línea, y muchas veces renuncia a la canasta por un pase fácil para engordar la cuenta de las asistencias, lo que en muchos casos ha supuesto un fallo.
A Rondo le cuesta anotar, y eso coagula el ataque de Boston. Los Celtics se han atascado muchos partidos y muchos cuartos durante esta temporada, durante estos Playoffs. El sexto partido ante los 76ers. El primero de esta misma serie ante Miami. Y en esos momentos en los que el equipo no sabe qué hacer, en que llegar a los 80 puntos supone una tarea hercúlea, en que pese a no tener en muchos instantes ni un solo jugador sumando cero al ataque, no son capaces de ver aro, nadie ha podido pensar que ese equipo estaba dirigido por el mejor base. Que un partido no cambie nada.
A la fascinación por Rondo, ayuda el deslumbramiento del triple doble, al que le ayuda el hecho de que rebotea muy bien, especialmente en defensa, y gracias a eso, en nuestra opinión se sobrevalora su aportación. Muchísimos aficionados, ocasionales o permanentes, se dejan llevar por ese triple doble a punto de suceder, cuando hay que cogerlo con unas pinzas tamaño XXL. ¿Por qué?
Primero porque las estadísticas, cuando se empiezan a poner cortes arbitrarios, como es en este caso en las decenas, pasan muchas veces de ser estadísticas a ser efemérides. Un partido de 25 puntos, 13 asistencias y 8 rebotes no es un triple doble, un 14/11/10 si lo es, y a ver con cual os quedabais. Muchísimos grandes partidos no pasan ese corte, pero los que lo hacen dan un lustre tremendo.
Y segundo, porque hay una categoria en la que el trabajo del base es muy poco importante. Los rebotes. Especialmente el defensivo. Si un base no coge el rebote, en muchos casos, otro jugador del equipo lo puede coger. Y eso por no hablar de los equipos en los que los bases están directamente apartados de este trabajo, por lo que están en desventaja perpetua con Rondo en esta categoría. El día que Rondo coge sus 10 rebotes, 6 ó 7 más que el base medio normalmente, está beneficiando a su equipo dándole 2, 3 ó en el mejor de los casos 4 posesiones más. Eso puede llegar, como mucho, a compensar el miedo en la bombilla, el tiro tembloroso, el TS% bajo par con hándicap. Que Rondo cargue tan bien el rebote es un extra, que se ha de apreciar, pero que tiene un impacto en su prestigio a través del triple doble mucho mayor que el que tiene en su equipo. La gente en una boxscore mira 3 casillas, no se pone a contar los tiros fallados.
Si nos ponemos efeméricos y cambiamos el 10-10-10 por un 20-10, en el que los rebotes quedaran fuera, Rondo quedaría sexto este año, con 5 partidos de ese tipo, por detrás de Nash, Rose (en 39 partidos), Williams, Parker y el líder absoluto, Chris Paul, que hizo 12 de estos.
Rondo es un magnífico jugador, que puede seguir progresando y mejorando en su tiro, y tal vez en algún momento logre ser el mejor base de la NBA, con consistencia, y dar partidos que vayan directos a la Historia de los Playoffs. También nos parece el mejor base en defensa, y mostramos nuestra disconformidad en Twitter de que eligieran a Chris Paul en el All-NBA 1st Team Defense por delante de él. Podemos estar equivocados, o incluso muy equivocados, pero lo hacemos sin tirrias y sin rencores personales. Vemos lo que vemos, y los números que hay detrás, y lo justo que va el ataque de los Celtics, y lo sentimos, pero no. Rondo, ahora mismo, no puede ser el mejor base del mundo.
No tenemos suficientes elogios para definivir a OKC Thunder, ese equipo con Durant, Westbrook, Harden, Ibaka, que está lleno de talento joven, que va a al ataque mostrando lo mejor del baloncesto, pero… no, no son los mejores. Spurs lo es.
San Antonio Spurs es el mejor equipo de la NBA. Es una máquina perfectamente engrasada que sólo tiene un objetivo, el anillo y hará todo lo que tenga que hacer para conseguirlo. 4-0 a Utah y de momento 2-0 frente a unos Clippers, que vale que están algo mermados por lesiones, problemas y demás, pero la suficiencia que está demostrando el equipo de Gregg Popovich es insultante.
Parker parece que ha sacado del baúl de los recuerdos el Artículo 34, es decir, hago lo que quiero, cuando quiero y porque me da la gana, esa es la gran definición de lo sobrado que va Parker ahora mismo, esto está matando a Paul que parece que esté más pendiente de árbitros, flops y demás, que en intentar hacer algo contra Oh La La.
Luego pasa que Duncan parece que se haya metido en una máquina del tiempo y sea el de 2003, dominando con esa cara de malas pulgas que siempre ha tenido, pero dominando en esa región dentro del circulo de 3, donde hace su tirito contra tabla… Luego tenemos a Manudo Ginobili, tirando sus triples y aportando desde el banquillo. Pero es que después todo el mundo del banquillo sabe lo que tiene que hacer, nadie rechista, todos saben que si siguen así el anillo es suyo y sinceramente será totalmente merecido. Pero si hasta Boris Diaw está aportando con 827347824387 kilos de más!
Anoche fue una muestra más y desde aquí os digo, que si os mola ver jugar a Oklahoma… tenéis que ver a Spurs os va a molar mucho más…
Estamos siguiendo casi a diario la serie entre Los Angeles Clippers y Memphis Grizzlies, a priori iba a ser una de las más interesantes y así lo está demostrando, tendremos 7o.
El partido de anoche fue un partido 100% de playoffs, tensión, remontadas, movientos raros de entrenadores, jugadores haciendo cosas raras, intensidad, técnicas, protestas, cantadas arbitrales… puro basket de post temporada…
Durante estos días os hemos venido diciendo que la sensación que quedaba de la serie es que Clippers sobrevivía a base de Paul y que Grizzlies estaba aún estado de shock después de la remontada del primer partido, ayer pareció un poco que cada uno ha vuelto de nuevo a la normalidad. Clippers sigue viviendo de Paul y sobre todo, y esto es bastante extraño, de su banquillo.
Los suplentes de Clippers le dan a Del Negro un chute de powers defensivos que hace que Memphis no sepa por donde tirar, sobre todo con Reggie Evans, Mr. Flopman que está en buen sitio para su estilo de juego, pero oye, desquita al resto y le vale, así que adelante. Grizzlies en cambio hace lo que tendría que hacer Lakers, basarse en su juego interior para a partir de ahí crecer, y así siguió haciéndolo: Gasol + Randolph tirando del carro, sobre todo Marc.
Pero llegamos a un momento de estos de echarnos las manos a la cabeza, inicio del último cuarto y Hollins mete a Arenas (!!!!) y a Haddadi en el quintento… aquí yo no sabía que hacer y creo que un aficionado de Grizzlies estaría igual que yo, porque Clippers se dio cuenta y estuvo a nada de finiquitar la serie, pero a nada eh?… pero un par de rebotes de Randolph y algún que otro regalito, metió de nuevo a Grizzlies en el partido… y esta vez para no dejarlo.
Por primera vez el último cuarto fue de Grizzlies que le metieron otra marcha al partido, tal vez beneficiándose de los tocados Paul & Griffin que ya estaban algo quemados, pero ahí metieron la directa para conseguir un parcial de 22-9 en 8 minutos que fue definitivo para devolver la serie a Tennesse y vivir un 7o partido que va a ser tremendo.
Una de la serie que más nos está gustando, por no decir la que más, es la que enfrenta a los Grizzlies v Clippers, anoche tuvimos otro capítulo y los de Memphis se llevaron un buen susto…
No nos vamos a engañar, venimos diciendo que Memphis es mejor, pero no sabemos muy bien por qué, no lo está demostrando. Anoche en la primera parte del partido, Grizzlies sacó sus armas a jugar y todo fue sobre ruedas. Gasol y Randolph eran las principales armas ofensivas de los de Tennesse y claro eso se notó, ya que Clippers no tiene absolutamente nada que hacer contra ellos.
Se dejaron de tonterías de tiros de Gay o de decisiones raras de Conley, no, balones a Gasol & Z-Bo y todo fue como la seda, de hecho volvimos a ver ventajas de +20, en este caso 24 puntos. Pero se llegó al descanso y no se muy bien que pasó pero todo esto se fue al garete… al más puro estilo del primer partido.
De repente ves que Gasol y Randolph están escondidos, que Gay empieza a querer jugárselas todas y claro, no entraban. En el otro lado los de LA digamos que tampoco hacían nada del otro mundo, canastitas, buen ritmo de juego por parte de Paul y trifulcar el partido con protestas, flops y técnicas para todo el mundo… Grizzlies se descentró y entró el miedo porque poco a poco la ventaja iba menguando.
Qué diferencia hubo esta vez? pues que Mo Williams no tuvo la racha que tuvo Nick Young, así de claro. Empezó bien, pero luego fallaba y fallaba, con lo cual no hubo remontada, porque Grizzlies estaba poniendo todo para acabar la serie y no precisamente bien.
Al final Clipps acaban con 2 grandes dudas en sus dos mayores estiletes, Paul y Griffin salieron algo tocados del partido y veremos si estarán para el 6o, aunque apostaría algo de dinero que seguro que nos presta Antoine Walker a que ambos serán titulares…
No nos movemos del Staples y nos quedamos para ver el 4o partido de la serie entre Clippers v Grizzlies, una serie que se ha puesto muy cuesta arriba para los de Memphis, pero por qué? Hay que preguntarle a Paul.
Esto es muy sencillo: Grizzlies es mejor equipo, tiene probablemente mejor banquillo, incluso su entrenador es bastante mejor, pero no tienen a Chris Paul y los Clippers sí. Así podría acabar el artículo, pero ya que estoy vamos a hablar un poco más no?
Paul hace y deshace lo que quiere con los Clippers y claro, Conley no es para nada un rival para él, de ahí que siempre lleve la manija/tempo del partido, cual Oh La La. El resto es a verlas venir y me explico, Griffin me parece un jugador sobrevalorado a más no poder, pero claro, con Paul al lado su potencial aumenta a más no poder. Luego le sumamos secundarios ‘buenos’ como Butler (que está al 50% pero aporta) y Nick Young y tenemos un buen equipo.
A parte, hay que sumar el estado de shock en el que siguen los Grizzlies después de las remontadas, Gay se lo tira todo cual Kobe, Gasol parece algo perdido al ver que no le llegan balones y Randolph da la sensación que aún está verde después de la lesión. Todo un cúmulo de cosas que hacen que el partido de ayer, aunque con prorroga, pareciera siempre que estaba donde Clippers quería o mejor dicho, donde Paul le daba la gana.
Memphis es mejor equipo y creo que esto no está del todo cerrado, pero claro… estamos siempre en manos de Paul.
Por cierto, cada vez me empieza a gustar menos ver jugar a Clippers. A parte de Paul que es una delicia, el equipo es un equipo que se queja de cada jugada, se tiran a la mínima, sobre todo el propio CP3 y Griffin y creo que al resto de equipos ya les empieza a cansar este tema…
En un periodo de Playoffs en el que los partidos del Oeste están siendo mucho más entretenidos que los de la Leastern Conference (más Leastern que nunca), la serie de Dallas-Oklahoma estaba siendo la más divertida para nosotros, y detrás de ella estaba la de Los Angeles-Memphis, que, eso sí, tenía más emoción.
Y ayer volvió a pasar, partido divertido entre Veleros y Ositos, con muchísima emoción hasta el final, en el que Rudy Gay se cascó dos tremendísimos triples seguidos (no creemos en el ser clutch, pero si eso existe, Gay, lo es), pero acabó condenando involuntariamente al equipo: tras fallar Bledsoe dos tiros libres, a los Grizzlies, sin tiempos muertos, le bastaban dos puntos para ganar, y Conley, ante una matadora defensa Clipper que le dejó un pasillo a la canasta, que solo hubiera estado mejor marcado con pétalos de rosa y fragancia francesa, decidió buscar a Gay y darle una patata más caliente que un quinceañero viendo American Pie. La original, claro. Y Rudy comprobó que sí que hay dos sin tres.
El resto de pensamientos inconexos viendo el partido, como sigue: Chris Paul sigue llevando dos coronas para nosotros, mejor base de la galaxia, y niño bueno con más mala hostia. A Zach Randolph, que sigue teniendo una clase descomunal, le han faltado 15 días. En Los Angeles están buscando los tickets para devolver a DeAndre Jordan (el partido lo acabó jugando Reggie Nutgrabber Evans) y sus 43 millones en 4 años, pero Donald Sterling lo habrá traspapelado entre los recibos de sus asistentas de día, prostitutas de noche. Y es imposible que Blake Griffin acabe su carrera entero, no creemos que pase de la temporada que viene que le partan la cara.
Y en una serie que podía ir 3-0 para los Grizzlies fácilmente, pero en la que van 1-2 abajo, el detalle final: en un partido acabó decidiéndose por un solo punto, Marreese Speightsregaló un balón en línea de fondo a Blake quedando 2.3 segunditos del segundo cuarto, y probablemente, por miedo al póster, le dejó matar el balón mientras el tiempo expiraba. Evidentemente, el enfoque a los últimos segundos de partido hubiera sido diferente con los Clippers con dos puntos menos. Pero hay queda, para enseñar a los chavales que todo detalle cuenta.
Y para enseñar a los entrenadores, Speights tuvo un descomunal +/- de -22 (es decir, los 18 minutos que estuvo en pista, el parcial lo ganó por 22 Clippers) en contraste con el +17 de Marc. Venga, Hollins, de Del Negro, que usó tres bases para defender en el tramo final, y porque Billups no estaba, nos los esperábamos, pero de ti…
El vetotrade que iba a llevar a Chris Paul a los Lakers no llegó a hacerse gracias sobre todo y ante todo a que los New Orleans Hornets eran propiedad de la propia NBA, pero esto ya se ha acabado, Tom Benson, el ya propietario de los Saints de la NFL es el nuevo dueño de la franquicia de NOLA.
El pasado 13 de abril y por un valor de unos 350 millones de dolares, Tom Benson compró a la NBA los New Orleans Hornets, con esto se pone fin a una situación lamentable que hacía que la franquicia de NOLA fuera propietaria de la NBA y con ello propietaria de los otros 29 propietarios + David Stern, esto era algo muy fuera de lo común y que fue clave para aquel vetotrade… basketball reasons.
Por cierto, justo días antes, Facebook compraba Instagram por mil millones de dolares, es decir, el amigo Zuckerberg podría tener 3 franquicias NBA… o 3 Hornets…
Ahora se abre todo un nuevo mundo en New Orleans. Benson ha tardado poco más de unas horas en decir que van a cambiar de nombre y de colores. Recordemos que Hornets viene de los míticos Charlotte Hornets donde debido a una de las guerras de la revolución americana, un británico dijo que Charlotte era como un nido de avispas… Claro, evidentemente ahora en New Orleans esto de Hornets… pues como que no.
A Benson le encantaría recuperar el nombre de Jazz, pero la franquicia de Utah parece que no está por la labor, a parte que esto supondría un desembolso brutal de dinero por parte del propietario de los Hornets para ‘comprar’ los derechos del naming, a lo cual habría que añadir el ‘problema’ que supondría en Utah cambiar de nombre, pero vamos, cuestión de pasta básicamente.
Así que no sabemos que nombre tendrán los Hornets en un par de temporadas, ni sus nuevos colores, pero lo que está claro es que el año que viene aún será siendo New Orleans el nido de avispas, eso sí, dentro de 2… vete tú a saber…