Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…
Sin Kyrie Irving, ni por supuesto Kevin Love, LeBron James destrozó a Atlanta (30-9-11 en 26 tiros, +20 en 39 minutos), recordando al universo baloncestístico que pese a llevar dos años sin premios al jugador más valioso, nunca ha dejado de ser el mejor.
Y con Carroll jugando limitado tras lesionarse en el primer partido, y Korver y Horford saliendo del partido por golpes en las rodillas cuando ya pintaba el partido decidido en el último cuarto, las opciones de unos Hawks, que no pueden parar a LeBron, de llegar a las Finales pintan reducidas al mínimo.
James empezó anotando, poniendo a prueba a Carroll en ataque y defensa, y dejando el primer cuarto con 13 puntos. A partir de ahí se dedicó a aprovechar toda la atención que los Hawks le prestaban para repartir caramelos, primero a Mozgov en la media distancia cuando los que ayudaban eran los hombres altos de Atlanta, y luego fuera de la línea de tres puntos, donde Shumpert y Jones especialmente, pudieron aprovecharlos, abriendo el partido en canal de nuevo en el tercer cuarto y dejando sin historia la segunda parte.
Los Hawks han hecho durante todo el año del dos contra uno su mejor argumento defensivo, pero contra LeBron es imposible, porque encuentra siempre al jugador sin asignación, sea quien sea, dentro o fuera. No vale con ir mandando a un segundo jugador diferente cada vez, Atlanta se tiene que obligar a rotar sobre el jugador que quede libre y asumir que la defensa pueda desordenarse. No tienen otra opción, porque así están siendo derrotados, y cuando se animan a enfrentarse a James sin ayudas, con un desvalido Carroll o el pequeño Bazemore, están igualmente condenados.
Por otro lado, los Hawks siguen sin ser en ataque el mismo equipo de la temporada regular, y por muy buena que la defensa de los Cavs esté siendo, los primeros culpables son ellos mismos. El equipo, ciertamente preocupado por la sangría en el rebote (decisivo Thompson en estos dos primeros partidos), no llega rápido a posiciones de ataque, y elige no circular el balón, quedándose sin argumentos cuando todavía no ha empezado ni siquiera la jugada.
Hay movimiento de hombres, muchos bloqueos indirectos, pero rara vez Atlanta da dos o tres pases hirientes en una misma posesión. El mejor ejemplo son los intentos de meter a Korver en el juego en los primeros compases del partido, que resultaron planos y huecos, incapaces de sacar fuera de posición la defensa de Cleveland. Alguna vez el pánico a Korver fuerza algún cambio que deja un emparejamiento favorable a Horford en el poste bajo, y en el primer cuarto lograron sacar faltas a Shumpert y Dellavedova persiguiéndole, pero fuera de la anécdota, los Cavs estuvieron cómodos defendiendo uno contra uno y ayudando principalmente sólo en la pintura.
Es cierto que con las forzadas bajas de Irving y Love, y con JR Smith desde el banquillo, el de los Cavaliers es un magnífico quinteto defensivo, con tamaño, movilidad y lo más importante, sin eslabones débiles. Teniendo en cuenta los retornos decrecientes en ataque cuando todos están sanos y el tremendo daño que un imperial LeBron puede infligir prácticamente solo en la dirección, estos Cavaliers con bajas son más equilibrados y prácticamente igual de eficientes. Al menos contra Atlanta.
Cuando desde megafonía se anunciaba que «sólo quedaban 16 minutos de baloncesto en Atlanta» para tratar de motivar al público a un último esfuerzo, me temo que el propio speaker no calculó del todo lo literal que estaba sonando esa frase.
El sofi del día: Los Hawks salieron anoche con la molona (¡y mal hecha!) réplica de la camiseta retro de la época de ‘Nique, y consiguieron con ella el mismo éxito que tradicionalmente cosechó Wilkins en Playoffs (aquí hemos sido innecesariamente malos). Muy raro ver estos uniformes en Playoffs, pero por supuesto, nos encanta.
Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…
Hoy cambiamos el tono de la crónica, y en vez de ser un repaso al uso del partido de anoche, vamos a tratar de explicar las razones por las que los Grizzlies han apabullado en estos dos últimos encuentros a los Warriors
La defensa del triple
Desde los tiempos de Hollins, los Grizzlies han usado mucho el hedge o el flash con su hombre alto para defender el bloqueo directo. Esto es, en lugar de esperar atrás, atacar directamente al jugador que lleva el balón a la salida de la pantalla, deteniendo su avance natural, pero eso sí, recuperando rápidamente a su hombre: la intención no es hacer un dos-contra-uno. Los bases más hábiles pueden castigarlo si lo detectan a tiempo con un pase al jugador que continúa, que tiene una pequeña ventana de tiempo en la que se encuentra sin oposición. Pero es un riesgo que merece la pena correr cuando el equipo rival tiene semejante potencial tirando con los conductores de balón como los Warriors.
Los Grizzlies han girado el botón del Hedgometro hasta el inifinito, con la finalidad de que los Warriors no tengan nunca un tiro cómodo de triple, aunque le pueda costar el pase al continuador. Golden State está pudiendo tirar de 3 a la contra, o cuando mueven el balón con pases, pero nunca bien en primera instancia.
Un problema claro de los Warriors a la hora de atacar esta defensa es la falta de paciencia, que durante toda la temporada han tenido, pero que cuando se han visto con el agua al cuello en Playoffs han abandonado por completo. Aquí Curry se anima con el triple con dos defensores encima y 19 segundos en el reloj de posesión, en mitad del tercer cuarto, con la defensa de los Grizzlies perfectamente colocada, sin esperar siquiera a que Green, que sacó de banda, le ponga un mísero bloqueo.
Por mucho MVP que sea, y aunque haya demostrado ser más que capaz de meter canastas peores, este tiro es ansioso, y demuestra el estado mental de urgencia en el que este equipo se ve. Y a veces es más sutil, como en el siguiento bloqueo directo, Randolph se tiene que quedar más tiempo de lo deseado con Curry, lo que le da a los Warriors una opción de liberar a Green en el pick’n’pop
No es un mal tiro en absoluto, Green logra lanzar con comodidad cuando Gasol aún no ha cruzado siquiera la línea de tiros libres para disputar el tiro. Pero Courtney Lee ha tenido que engancharse con Bogut, el hombre de Marc, lo que le daba seguramente una opción mucho más clara de tiro a Harrison Barnes en la esquina derecha. Esta es la clase de pase extra que convierte a los Warriors en un equipo peligrosísimo, y frente a Memphis, obsesionados por tomar el primer tiro buen que ven, se dejan opciones aún mejores encima de la mesa.
Otro de los riesgos que tiene esta manera de afrontar el bloqueo directo para Memphis es que si los dos defensores no están sincronizados, al final el hombre alto puede acabar poniendo la pantalla a su propio compañero, y dejar a los dos rivales libres. A diferencia de otros equipos que prueban a hacerlo sobre la marcha en Playoffs, o no lo tienen madurado, los Grizzlies, que llevan años defendiendo de esta manera, y se mueven sin cortapisas y sin escatimar esfuerzos, lo hacen de manera fluida.
Si el bajito pelea el bloqueo y logra pasarlo por arriba, cosa que Conley y Allen hacen prácticamente siempre, Randolph y Gasol saben que pueden detener el avance, mostrarse al base y volver a su hombre en lo que parece sólo un movimiento. Automático y precioso.
Green no es diferencial en defensa
Draymond Green ha sido segundo en la votación de mejor jugador defensivo del año, y es una pieza importantísima de la mejor defensa de la Liga, pese a ser bajito para la posición que desempeña, la de ala-pívot. Uno de los motivos por los que cayó en el Draft y tardó en encontrar minutos en Golden State es precisamente por esa condición de tweener, a caballo entre los puestos de 3 y 4.
Pese a la falta de centímetros, Green es efectivo en defensa porque es corpulento y robusto sin dejar de ser ágil, paciente, muy inteligente, y tiene además los cojones de un caballo percherón. Además, hay un factor externo: la Liga se ha hecho más pequeña y más orientada al perímetro en general en el puesto de 4. En la obsesión por mejorar el espaciado del equipo y aprovechar el punto extra de la línea de 3, los equipos cuentan cada vez con jugadores más gráciles y con menos fundamentos en el poste en la posición de ala-pívot. Hay muy pocos jugadores que puedan cogerle la posición a Green en el poste bajo, y a los que al mismo tiempo sea rentables alimentar de balones para que anoten de espaldas. Zach Randolph es casualmente uno de ellos.
Es verdad que no puede meterle debajo de la canasta y abusar de él como con otros 4’s, y prefiere no encararle de frente, pero desde que coge el balón…
…puede ganar la distancia a la canasta suficiente para que le resulte cómodo tirar por encima de él.
Incluso cuando falla, Green acaba tan fuera de posición tratando de estirarse para llegar a su mano izquierda, que queda fuera de la foto. Fijaos como la situación del cuerpo de Green a la hora de disputar el tiro a Z-Bo…
…le pone por detrás a la hora de acorralar el rebote ofensivo.
Este no es un problema exclusivo de Green, le ha ocurrido a todos los que llevan años osando defender a Randolph, salvo muy honrosas excepciones. Y Golden State no tiene muchas mejores opciones. Te toca vivir con sus canastas. Lo malo es que un factor diferencial como ha sido la defensa de Green durante todo el año, o en Anthony Davis la ronda anterior, pasa a ser meramente mortal frente a Memphis. No es una debilidad, pero tampoco puede tener el impacto de un verdadero DPOY.
Y los Grizzlies no te dan la opción de esconder a Green en el otro interior mastuerzo, porque la otra opción es defender a Marc Gasol, y bueno…
…where convertir una continuación desde el codo de la zona en una bandeja happens.
La defensa de los Warriors no está pensada para los Grizzlies
El otro atributo que hace sobresaliente a Green, esta vez ya fuera del poste, es su capacidad para seguir a jugadores exteriores. El mayor truco detrás de la defensa de Golden State es la versatilidad: Thompson, Barnes y Green pueden intercambiarse en cualquier momento para defender a quien sea. Esto es lo que les permite anular las ventajas que los rivales obtienen con los bloqueos, tanto directos o indirectos: no puedes dejar enganchado a tu defensor y liberarte, porque te sigue otro jugador.
Esto funciona con una gran cantidad de equipos, y puede llegar a anular por completo a tiradores sin balón o maestros del bloqueo directo. A Memphis le da relativamente igual, ese no es su juego. Es más, en todo caso, como equipo grande y aplastante que son, agradecen las ventajas que obtienen de los cambios.
Los Warriors pueden sobrevivir habitualmente a cambiar a Barnes, por ejemplo, con el pívot a 5 metros de la canasta. Con un Point-God Center como Gasol, es más difícil, acaba concediendo la falta.
Y en esta jugada, por ejemplo, los Grizzlies agotan el tiempo de posesión, la tocan cuatro jugadores, hay seis pases… y no hay ni un bloqueo directo, ni prácticamente indirecto. Tienen desde el principio a Randolph con Harrison Barnes, para qué quieren más. Los Grizzlies no son un equipo fluido en ataque, porque atacan al hombre, pero te obligan a defenderles también así, anulando otra ventaja de los Warriors, la de la defensa colectiva.
Otro de los motivos del éxito de la defensa de Golden State es precisamente… su ataque. Los Warriors meten muchas canastas, lo que hace que los rivales les puedan pillar a la contra menos de lo normal, y gracias a ello, casi siempre defienden colocados, a media pista, y con todos los emparejamientos bien cogidos. Su rosario de fallos frente a Memphis les afecta también a la hora de defender, con unos Grizzlies que se están animando a correr para, al menos, poner a prueba a los Warriors.
A veces suceden cosas graciosas que suelen involucrar a Tony Allen o a Jeff Green, porque los Grizzlies no acaban de estar preparados para ello, y fue un factor más importante en el segundo partido que en el tercero, pero es otra manera que tiene Memphis de meter presión a Golden State en su propio terreno.
Curry está defendiendo terriblemente mal
Le quitaron la responsabilidad de defender a Conley, poniendo a Klay Thompson con el base, y diría que el experimento ha salido terriblemente mal, porque el MVP ha decidido que va a jugar de líbero, y no está preparado.
Jugada clave del partido, Warriors a 4, quedan 3 minutos. Los Grizzlies están atacando con una especie de bloqueo y continuación directo lateral entre Marc Gasol y Tony Allen, jugada que con el balón en manos de FIRST TEAM ALL DEFENSE! se defiende sola. Steph Curry no opina lo mismo, y se queda mirando como las vacas al tren, en una posición desde la que, con Draymond Green cambiando, no es de ninguna ayuda:
Tony Allen se trastabilla (¡oh, sorpresa!), y Curry en vez de seguir a Courtney Lee, sigue en una posición desde la que lo único que puede llegar a hacer, como mucho, es doblar a Randolph en cuanto reciba (y si recibe) el balón. Pues no iba a Z-Bo, no, sino a Lee, 3 puntos, ballgame.
Pero por supuesto, hubo más. En este otro triple de Lee está tan preocupado por la ayuda a Randolph, que pierde por completo la noción espacio-tiempo. ¿Dónde está la bola, aquí o aquí?
Bien es cierto, que Curry tenía un par de motivos para quedarse clavado, mirando a la línea de fondo en lugar de seguir la jugada, y nosotros los hemos encontrado. Por un lado, teníamos a una rubia muy guapa en ese lado de la cancha:
Nos referimos a la de la parte abajo-izquierda de la foto, por si hay dudas.
Y por otro lado, en ese mismo fondo de la distracción, animaba un señor con una de las indumentarias más feas que hemos visto jamás: una versión cutre y en rojo de aquella primera camiseta de los Grizzlies, que tenía ese esquema de color que fue elegido por un daltónico.
De todos modos, pese a todas las distracciones que había colocado allí el equipo de animación de Memphis, es inexcusable estar defendiendo en Playoffs en tierra de nadie, y si los Warriors siguen así, lo pueden pagar. Sé que consideran necesario reservar algo de esfuerzo para poner en marcha a Curry en ataque, pero volverlo a poner encima de Conley no parece mala idea ahora mismo.
El banquillo no está cumpliendo
En los 32 minutos de 96 que los titulares han estado en pista en los dos últimos partidos, los Warriors sólo están 4 puntos por debajo de los Grizzlies. El núcleo duro, con Curry, Thompson y Green, suma un +6 en 55.
Koufos, Udrih y Green están jugando mejor que sus análogos en los Warriors, que dieron la cara en el primer partido, pero estuvieron bastante más flojos en este. Ezeli está viéndose superadísimo en ambos lados del campo, y Memphis está yendo a por él en ataque, y olvidándose de su defensa. Barbosa ayer parecía estar en otro planeta, fuera de sincronía con sus compañeros. Los Grizzlies no respetan a Iguodala y Livingston, y también han decidido que van a vivir con los tiros de media distancia con Speights, por lo que Curry y Thompson tienen que hacer un esfuerzo titánico contra múltiples defensores llevando a quintetos con suplentes.
Kerr va a tener que acabar utilizando a sus exteriores más de 40 minutos por partido, y con la serie condenada a alargarse, puede ser demasiado cansancio en los decisivos.
¿Está la eliminatoria acabada?
Ni mucho menos. Si la sensación inicial era de que los Warriors podían ganar en 4 ó 5 partidos esta serie, sólo necesitan un 3-1, con dos partidos jugándose en el Roaracle para pasar, y siguen siendo el mismo equipo que hace cinco días.
Por muy bien que estén defendiendo los Grizzlies y mucho que se hayan embolicado los Warriors, el porcentaje de tiros de 3 por debajo del 25% en dos partidos consecutivos, no es una situación normal, no importan los protagonistas. Y podría seguir sucediendo tres, cuatro y cinco veces, porque la normal es la menos común de las situaciones en esto del baloncesto, y la regresión a la media no tiene porque ser inmediata, pero si hubiera que apostar dinero, la elección sabia está en que no se volverá a repetir.
Y como recordamos en el último podcast, pese a que el viento haya soplado increíblemente a favor de los Grizzlies en sus dos victorias, los Warriors han estado a un par de posesiones en los minutos finales de haberlo igualado. Están más lejos estéticamente que en el marcador.
De todas formas, a esta hora, la eliminatoria está inclinada ligeramente a favor de Memphis, y la identidad del favorito al anillo tiene muchas caras posibles. Michael Jordan bendiga a este deporte.
Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…
Los Bulls retomaron el control de la serie, en un partido igualado por fin, con un churrigueresco triple de Rose sobre la bocina que les ahorró de tener que jugárselo en la prórroga.
Nos recordaban las infografías que después de dos partidos dominados de cabo a rabo, cada uno por un equipo, este tuvo 19 cambios de liderazgo, y ningún equipo llevó la ventaja a la decena. Fue competido de principio a fin, y la cara fue en última instancia para Chicago.
Lo más destacado de este partido para mí fue cómo se decidió con el small-ball, lo que no es noticia en unos Cavs sin Love, pero sí mucho más reseñable en Chicago, equipo tradicionalmente reacio a quitarse centímetros y kilos. Gasol, que tuvo un problema en los isquios y Noah, no jugaron los 18 últimos minutos del partido. En los 7 finales, hasta las sustituciones ataque-defensa de las cinco últimas posesiones, los Bulls estuvieron con un solo hombre alto en pista, Gibson. Los Cavs también jugaron esos últimos 18 minutos con un solo interior, prácticamente todo el rato Thompson, con un ratito de Mozgov al principio del último cuarto. Por tanto casi toda la segunda mitad, incluidos todos los minutos decisivos, se jugaron con cuatro triplistas en pista por cada equipo.
Y me atrevería a decir que el que más agradeció esta situación fue Derrick Rose, que, de menos a más, aprovechó mejor que nadie la falta de kilos interiores y una segunda línea de protección, para ser más agresivo y volver con asiduidad a la línea de tiros libres. Eligió bien y con paciencia sus emparejamientos y su posición ante una defensa de los Cavs ansiosa por cambiar en los bloqueos, y dominó en ambos lados de la pista a un Kyrie Irving que encendió las alarmas desde el punto de vista físico con su actuación esta noche. Más allá de la jugada final, acabó haciendo la clase de partido que da esperanzas a Chicago.
Otra guerra en la que era importante para los Bulls la victoria es la del rebote, que controlaron durante todo el partido, y donde además, al principio del encuentro, se permitieron hacer daño ellos mismos a Cleveland. Thompson recordaba de vez en cuando que estaba ahí, sobre todo aprovechando la confusión cuando estaban juntos y al completo Gasol, Noah y Mozgov en cancha, pero al final del partido, perdió el uno-contra-uno con Gibson, que brilló en labores de intendencia. Nadie tuvo más trabajo a ambos lados del campo que Butler (que recibió antes del partido el premio a Jugador Más Mejorado), que en esta serie no va a brillar tanto como contra Milwaukee, aunque en realidad haga mucho más. Dunleavy fue una válvula de escape con mucho acierto desde la línea de tres puntos, y con Mirotic en pista siguen sucediendo cosas, y todas buenas para Chicago.
Especialmente importantes fueron sus 11 puntos en menos de 9 minutos del segundo cuarto, que llevaron a los Bulls a empatar el partido, y vinieron en un momento que pudo ser delicado, porque los Cavs habían abierto un pequeño hueco al final del primer cuarto, y Chicago, por cosas del descanso, estaba con Noah, Hinrich y un Aaron Brooks con el interruptor apagado a la vez en pista.
En Cleveland vimos la versión más LeBron-céntrica del equipo. James puso sus huellas en prácticamente todas las posesiones en ataque mientras estuvo en pista, y tuvimos todo el repertorio: aclarados, de espaldas en el poste bajo, en el bloqueo directo como conductor y continuador, incluso cortando en jugadas prediseñadas. No marcó diferencias con su anotación (¿demasiada carga de trabajo ante El Incansable Jimmy Butler y sus ayudantes, quizás?), pero supo transformar la atención que tenían que darle, en oportunidades para sus compañeros, acabando con un total de 14 asistencias.
El que no le acompañó bien fue Irving, que mostró su muñequita linda habitual en situaciones de tiro tras pase, pero no sacó absolutamente nada de la penetración. Su situación física y la de Gasol, en una serie que debería estar terriblemente igualada, pueden decidir la serie para el otro lado. Esperamos por el bien del espectáculo que ambos brillen de nuevo en el cuarto partido.
Lo cierto es, que pese a la derrota, los Cavaliers tienen otra cara sin Miller, Marion o Perkins. La de anoche, con JR Smith, es la rotación de 8 hombres que tiene que intentar el asalto al anillo, y nadie más ha demostrado estar al nivel. Además, Smith aunque no entró en el quinteto titular y tuvo una mala actuación durante una buena parte del partido, empezó a ver el aro como una piscina con tres triples en los últimos 6 minutos, incluido el que pudo forzar la prórroga. Así que no es sólo lo que su presencia evita, también puede aportar.
Y Cleveland cada vez están jugando de manera más inteligente frente a los hombres altos de Chicago. Pasan todo lo que pueden de un Noah que no puede hacerles daño, dando a Pau la atención que se merece, y que pagaron por no ofrecer en el primer partido, y cuando se hacen pequeños niegan los pases al poste bajo como hacía Miami en sus mejores momentos. Si Thibodeau quiere retomar la ventaja por dentro, va a necesitar ajustar el cómo utilizar a sus hombres alto, porque Cleveland, tras venir de una serie tranquila en ese aspecto frente a Boston, ya lo ha hecho.
Por suerte para ellos, Chicago es mucho más que un equipo de potente juego interior. Quizá sea intermitente aún, pero cuando Rose está en una de esas noches, ahora que tiene un escudero en Butler, los Bulls son completos, plenos. Y te pueden ganar de muchas maneras. Como anoche.
Sofi del día: Al encargado de poner la música en el United Center por pinchar la canción de la banda sonora de Dirty Dancing, hurgando en la herida, después de que los Cavs la hicieran parte principal de ese vídeo de dudoso gustoso que pusieron durante el segundo partido, en el que se tomaban la violencia doméstica como algo normal, si era contra una fan de los Bulls.
Como es un blog de basket no os voy a aburrir con un ensayo sobre lo irónico y lo onírico de ver a gente queriendo poner límites al humor después de haber llevado hace cuatro días un «Je Suis Charlie» de avatar, pero sí quería proponer algo para el quinto partido: relaciones públicas de los Cavs, doblad la apuesta.
Llamad a Lorena Bobbitt, y grabadle un vídeo declarando que el verdadero motivo por el que se se adentró en el mundo de la poda fue que su marido celebró demasiado el anillo de los Bulls en 1993. O grabad un sketch ambientado en el presente en el que Laura Winslow siga rechazando a Steve Urkel en el presente por ser uno de esos fans tristes de los Bulls que se fueron a los partidos en Milwaukee a hacerse los guays.
Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…
Londres, 1999. En un estudio fotográfico, tras una sesión y una partida de ajedrez sugerente, pero poco sutil, Austin Peligro Powers se dispone a darle lo suyo y lo de su prima a la rusa Maria Umpajote. Pese a que había llegado como enemiga, los encantos de Austin la habían dominado, y estaba a punto de ser sometida. Entonces, ocurre una catástrofe, una desgracia, un cataclismo. Powers ha perdido su mojo y no puede culminar la faena. Tendrá que viajar al pasado si quiere recuperarlo.
En idéntica situación se encontraba Deron Williams hasta ayer. Estaba siendo el peor jugador de Brooklyn en la serie, la cabeza de turco de la corta derrota en el segundo partido, el centro de las mofas.
Entonces, de repente, como le ocurrió a Austin Powers, parece que se le activó la lucecita que le recordaba que aunque ese Gordo Cabrón que son las lesiones le hubiera robado físicamente el mojo, eso no se podía quitar. Porque lo llevas dentro.
Williams volvió a ser el de Utah, y como si estuviera en uno de sus mejores días en los Jazz, metió 35 puntos, dio 7 asistencias, y lideró a los Nets a la victoria y al empate a 2 en la serie entre el mejor equipo del Este y aquel que entró el último día.
Y no son sólo los números, Deron lo hizo todo. Metió triples, tanto librados como imposibles, hasta un total de 7. Penetró con precisión por la zona de Atlanta y acabó con seguridad en tráfico o a aro pasado. Surtió de magníficos pases a las continuaciones del bloqueo de Brook Lopez y hasta se permitió algún crossover de aquellos que hace tiempo que no veíamos. Trajo la bolsa de trucos completa al partido, y todos lo agradecemos. Aunque falló la oportunidad de matar el partido en el tiempo reglamentario, y dejó algo de tiempo para que Atlanta tuviera su oportunidad, ese fue el único manchón en un partido por otra parte impoluto, en el que los de Brooklyn se llevaron la victoria.
Al final, un triple de Bogdanovic y un dos+uno a la virulé de Young (aunque no metiera el tiro libre) partieron las esperanzas en la prórroga de unos Hawks que se acababan de poner por delante con un triple de Carroll desde la esquina, pero vieron como Brooklyn, al igual que durante todo el partido, tenía respuesta inmediata y contundente.
Los Nets redujeron la rotación a su mínima expresión, jugando prácticamente con 7 hombres, con Bogdanovic de metralleta titular por el ya defenestrado novato Markel Brown y Jarett Jack y Alan Anderson desde el banquillo. Durante casi todo el último cuarto, se hicieron pequeños, con Anderson de ala-pívot, sabiendo que un mermado Paul Millsap se está viendo más obligado a jugar por fuera y no les iba a castigar. Le dieron a Atlanta su propia medicina: circulación de balón, espaciado perfecto y acierto de larga distancia. El balón no se pegaba en las manos de nadie no llamado Joe Johnson, y los Hawks no podían utilizar su defensa abrasiva, de manos rápidas y dos-contra-uno, porque no tenían a quién atrapar.
De todos modos, los Hawks se pudieron llevar el partido perfectamente. Estuvieron por delante una gran parte del tiempo, y tuvieron una última jugada para ganar, pero en una aparente confusión entre Teague y Millsap, no lograron sacar siquiera un tiro. Kyle Korver tuvo una poco característica noche aciaga con el tiro, que no se debería volver a repetir, y Jeff Teague pareció por fin coger en el último cuarto el punto a la porosa defensa del bloqueo y continuación de los Nets. Y aunque mal físicamente, Horford y Millsap siguen siendo una pareja de muchos kilates.
La cara amable es la de DeMarre Carroll, que continúa realizando un grandísimo papel en estas series, metiendo triples, defendiendo bien a Joe Johnson, penalizando los despistes en el tablero de Brooklyn con rebotes ofensivos, e incluso sorprendiendo con algo de balón en sus manos. Es el jugador más dispuesto a pasar la bola de todo el quinteto, y el que mejor representa ahora mismo el baloncesto de continuidad que hemos visto en Atlanta durante la temporada. Lo único malo sigue siendo su peinado.
Lo que sí parece problemático y preocupante es el banquillo. La baja de Sefolosha se empieza a notar porque Bazemore, Schroder y Scott no están jugando un buen baloncesto, sobre todo el base alemán, una fábrica de balones perdidos. Hollins no bromea y sólo utiliza a sus mejores hombres, lo que les está costando una desgracia en forma de parciales en contra a los Hawks.
La eliminatoria sigue adelante, se garantiza que al menos irá al sexto partido, y dadle una oportunidad, porque está mucho más entretenida de lo que debería. Al menos ayer.
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Quizá porque Memphis queda a la ribera este de Mississippi, y hay un Portland que es la ciudad más grande de Maine, este partido tuvo cosas de la otra conferencia. No dejéis que el resultado, 115-109, os engañe. 37 puntos llegaron en los dos últimos minutos, y ningún partido ha tenido más tiros libres anotados en lo que llevamos de Playoffs ni de cerca: 65 entre ambos equipos.
Los Grizzlies estuvieron por delante en el marcador de forma ininterrumpida desde su primera posesión en ataque, y mantuvieron la ventaja en una horquilla de 6 y 14 puntos durante 32 minutos de juego, hasta que un triple de Batum a falta de 2:23 ponía a los Blazers tan solo a 3 puntos. Entonces, un poquito de Tony Allen, en un corte a canasta, defendiendo bien un triple de Lillard, y saliendo a la contra de esa misma jugada, y Portland se quedaba a 9. La distancia no bajó de dos posesiones, pese a los intentos de CJ McCollum de despistar a los boxscoristas, porque nadie en Memphis fallaba tiros libres.
Los Grizzlies son en líneas generales muy parecidos a los Blazers, pero hacen todo un poquito mejor. No han parado de dominar a este equipo durante los Playoffs, ni en temporada regular. Si el factor diferencial de Portland, Lillard, no destaca, no pueden superar a Memphis a su mismo juego.
Dame ha perdido la magia desde las elecciones al All-Star, está en 3 de 18 en triples en esta serie, y no puede parar a cualquier jugador que los Grizzlies le pongan delante en defensa. Y eso que ayer, por la lesión de Udrih y el mal golpe que se lleva en la cara Conley, tuvo que ser Nick Calathes, en pista los 16 últimos minutos de partido enteritos.
Ayer tuvieron la mejor versión multi-instrumentista de Batum (27/6/4 en 18 tiros), Aldridge encontró ritmo en sus canastas imposibles a partir del segundo cuarto y, antes del maquillaje final, McCollum hizo mucho daño a Grizzlies cuando se enfrentaban las segundas unidades, ayudando a que no echaran mucho de menos a Afflalo, con problemas de faltas.
Pero Marc Gasol dejó claro desde el principio del partido con un par de tapones que en la zona de los Grizzlies no se metían canastas con él delante y Randolph aguantó las embestidas de Aldridge, que no puede acercarse al aro tanto como quisiera o debería ante Z-Bo. Los Blazers se vieron obligados a ganar desde la distancia, y aunque lo hicieron bien, no fue suficiente para seguir el ritmo.
En los Grizzlies, el esfuerzo colectivo habitual: empezó muy bien Courtney Lee, con un primer cuarto de jugón, salvando a los Grizzlies cuando las posesiones se acababan. Conley mientras estuvo en pista, hizo mucho daño en el dos-contra-dos con Gasol, llegando al aro cada vez que Lopez leía mínimamente mal sus intenciones. Randolph fue un goteo continuo para Portland, zafándose de LaMarcus con el bote desde el codo de la zona, y Marc posteó con soltura, metió de media distancia cuando el pívot rival le ignoraba, y se marcó un 13 de 14 en tiros libres. Prácticamente no tuvieron un bache nunca, anotaban regularmente, sin prisa pero sin pausa, contestando metódicamente a Portland.
Memphis dominó la zona estratégica donde esta serie se iba a decidir, el Australia de este enfrentamiento, a ambos lados de la pista. 3-0 para ellos, y para nosotros, partido feo, con Carlesimo que parecía que venía a retransmitir straight outta el bingo más cercano, un equipo arbitral pitando soplapolleces sin balón, un público letárgico porque temen que lo que tienen delante es ya su bestia negra, 26 minutos de Calathes y 17 de Kaman, y Batum poniendo caras dignas del mismísimo Nicolas Cage cada vez que pitaban una falta.
Los hemos visto mejores en estos Playoffs.
Sofi del día:
La jugada más espectacular del partido fue un mate de Kosta Koufos.
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Los Rockets ponen un pie y medio en la segunda ronda de los Playoffs, ganando el tercer partido de la serie en Dallas en un encuentro vibrante, jugado a mil revoluciones, y en el que pasó un poco de todo.
Después del RondoDrama del segundo partido, y sabiendo que ya están sin Parsons para lo que queda, los Mavs se plantaron con poco que perder ante el segundo equipo del Oeste, y Raymond Felton y Richard Jefferson de titulares (que acabarían el partido con problemas físicos). Los Rockets aprovechaban la ventaja en estos puestos, y abrieron hueco rápido, detrás de la anotación de Terrence Jones, mientras nosotros ya podíamos intuir que no iba ser partido para las defensas.
Los dos equipos cambiaban en los bloqueos, se redistribuían las asignaciones, pero en lugar de hacerlo de manera natural, programada y efectiva, como lo puedan hacer, por ejemplo, los Warriors, Mavs y Rockets optaron por la vía del despiporre. Hubo momentos de confusión absoluta, con la defensa de los Mavs perdiendo al mismísimo Hardendesde el principio de la jugada.
Dallas no podía parar al escolta ni con Aminu, y se estaba empezando a poner cómodo en las suspensiones tras bote al salir del bloqueo directo. Carlisle vaciaba el banquillo, poniendo a 10 jugadores en pista el primer cuarto, y aunque los Rockets metieran 42 (!!!) puntos en esos 12 minutos, la buena actuación de Monta Ellis para cerrarlo con los tres bajitos en pista (Barea y Harris acompañándole) dejó a los Mavs sólo 6 por detrás.
Carlisle se abrazó al caos que proponían sus exteriores como única cosa que funcionaba, y el segundo cuarto fue para los de Dallas, que llegaron a ponerse 13 puntos arriba, destrozando a los Rockets a la contra, tanto en pérdidas como buscando opciones rápidas, y tirando de 3. Houston se conformaba con los poco característicos tiros de media distancia y con no bajar muy deprisa ni con los hombres suficientes a defender.
A la vuelta del descanso Harden se puso a cocinar el segundo plato y los Rockets volvían a estar en cabeza antes de la mitad del tercer periodo. Dallas aguantaba el tirón con Nowitzki aprovechando los emparejamientos favorables que le daban, y un Aminu muy inspirado cortando a canasta. Al acabar el tercer cuarto los dos equipos habían sumado ya 200 puntos y la igualdad era máxima.
Al principio del cuarto Houston abre un pequeño hueco sin Harden en cancha, aprovechando de nuevo al Josh Smith más playmaker, y un par de decisiones arbitrales curiosas (una falta no pitada en un rebote ofensivo de Howard que acabó en triple para Houston, y una inexistente falta en ataque señalada a Aminu), que encendían aún más al público de Dallas.
Harden, regresó a pista a falta de 6 minutos, y Carlisle que ya lo había hecho un par de veces durante el partido, con mal resultado para él, con Capela y Smith, prueba con el Hack-a-Howard. El pívot mete 3 de 4 tiros libres llevando el cómputo global de la estrategia a 7 puntos en 4 posesiones para Houston, el entrenador de Dallas abandona la triquiñuela, y de aquí en adelante, Harden se pone con el postre. Mientras, por Dallas, Nowitzki en otra actuación clásica y Ellis, que penetraba hasta el aro a voluntad, se encargaban de 26 de los 29 puntos en el equipo en el último periodo.
Tres tiros libres tras una falta de Harden a Nowitzki ponían a los Mavs a 1 punto a falta de 33 segundos, pero el candidato a MVP no tuvo piedad del rival texano, metiendo un crucial tiro desde el codo izquierdo de la zona con su «step daddy«, delante de Tyson Chandler, que se queda con él en el cambio. 42 puntos para él, el máximo en su carrera en Playoffs, yendo sólo 7 veces a la línea, más 9 asistencias. Un auténtico partidazo, cimentado desde su acierto desde el triple.
También vimos máximo personal en Playoffs de puntos y asistencias para un Monta Ellis (34 y 9) no mucho menos impresionante que Harden. Pese a que fallara el tiro que podría haber dado el empate a los Mavs, mete el inmediatamente anterior, tan necesario para la hipotética remontada y sostiene al equipo todo el partido. La última acción fue un poco descafeinada para lo que esperamos de Carlisle, y también tuvo una ejecución mejorable. Monta, encargado de poner el balón en juego desde la banda, cogió un pase a la mano de Nowitzki y se quedó con Josh Smith en el cambio, para acabar lanzando desde 6 metros una suspensión que no toca ni aro
Por Houston hubo auto-récord de rebotes (26, 11 ofensivos) para Dwight Howard, cuya mera presencia condicionó una gran cantidad de ataques rivales. Todo el mundo en los Rockets aportó y cuajó un buen partido, metieron el 54% de sus triples y volvieron a hacer mucho daño en el tablero de Dallas. Una primera ronda muy solvente para ellos, que ya tienen a favor el resultado históricamente irremontable.
Sofi Del Día
Por sugerencia de David, nominamos al sofi del día al SuperFan de los Mavs Don Knobler, y su atuendo, en la esquina inferior de la imagen.
Este año repasamos las 4 eliminatorias de Playoffs en el Este en nuestra primera Previa Épica de los Playoffs en el Este. Si te has perdido alguna, puedes encontrarlas todas aquí.
Cómo han llegado los Hawks
Campeones regulares del Este por primera vez desde 1994 (para la anterior hay que remontarse a 1970, donde las conferencias eran sólo divisiones, y Atlanta estaba en el Oeste) y con el mejor registro de la historia de la franquicia, la temporada ha sido inmejorable para ATL. Estos no son los Hawks plomizos de los últimos años, ahora, ¡Atlanta mola!
Empezaron dubitativamente, ganando 7 y perdiendo 6 (derrota ante Lakers incluida), pero en cuanto encontraron el ritmo y Al Horford, su mejor hombre, la forma, ganaron 33 de los 35 partidos siguientes, con una racha de 19 victorias consecutivas que le ganó a su quinteto el título de «Jugador (sic) del mes en la Conferencia Este» en enero, donde no se dejaron ni un solo partido.
Mike Budenholzer y Danny Ferry han montado una pequeña réplica de su anterior organización, los Spurs, y le han dado su propio toque a la mezcla de juego colaborativo, alegre y con mucho tiro que tanto fascina tanto a aficionados ocasionales como a freaks de la NBA.
Cómo han llegado los Nets
Después de que fallara la apuesta por la veteranía del año pasado, en Brooklyn no tenían ninguna confianza puesta en este año. Los jugadores franquicia no se encontraban en su mejor estado de forma, Brook Lopez no se entendía con un Lionel Hollins que le llamó vago, las lesiones volvían a tener impacto, todo el equipo, del primero al último, estaba a la venta y en rebajas en febrero…
Pero el Este es así, y con un sprint final, un ataque revigorizado de nuevo les vale para ganar 13 de 22 partidos, y meterse en Playoffs. Y esta racha empieza en el momento que insertaron a Brook Lopez y Thaddeus Young en el quinteto titular, y Deron Williams volvió a tener un compañero en el dos contra dos.
Rotación de Atlanta
Los Hawks llevan dos años con un mismo quinteto, de esos que quedarán para la memoria, de los que empiezan y terminan los partidos: el formado por Jeff Teague, Kyle Korver, DeMarre Carroll, Paul Millsap y Al Horford. Han sido tan buenos, y forman un grupo tan versátil, que no tienen alguna otra versión para ajustarse a los emparejamientos: es el rival el que se tiene que preocupar de ellos.
Por filosofía en parte, y ayudados también por los buenos resultados, los minutos del quinteto han estado muy controlados durante toda la temporada. Todos promedian entre 30 y 33 minutos por partido y ningún jugador de los Hawks está entre los 40 con más tiempo en pista. Esto ha permitido a Coach Bud a repartir los minutos por todos los miembros de la plantilla, la más aprovechada del Este. Es de esperar que en Playoffs, sobre todo a medida que la dificultad aumente, se comprima mucho la rotación
En cuanto a hombres altos, Budenholzer tiene un rotación bastante sistemática: Horford se va pronto al banquillo, y en su lugar entra Pero Antic, pareja que se mantiene en pista hasta el final de los cuartos impares, cuando vuelve a entrar Horford, acompañado esta vez por Mike Scott (el de Dunder Mifflin no, el otro). Con este solapamiento, se aseguran de que o Millsap o Horford, uno de los dos, esté siempre en pista; que siempre haya un pívot nominal (Al o Pero), pero sin que coincidan, y dan más continuidad y familiaridad a las tres parejas que se forman. La lesión en la recta final de la temporada de Scott, puede haber abierto mínimamente la puerta a Muscala, pero lo más probable es que se mantenga lo que funcionó durante la temporada, recortando seguramente los minutos a los suplentes a costa de los titulares.
La sustitución del base también ha sido determinista: Dennis Schröder sale cuando se sienta Teague, y suelen aprovechar para ponerle en pista en la ventana de tiempo en la que están Horford y Scott de pareja interior, con Korver por fuera, para que juegue en unidades con mucho tiro exterior. Por incompatibilidad, los minutos de Schröder dependerán inversamente de los de Teague.
Donde se les complica a los Hawks la rotación es en las alas, tras la lesión de Thabo Sefolosha, suizo confundido por la noche neoyorquina y el NYPD. Por fortuna, los minutos extra que el banquillo ha estado recibiendo durante toda la temporada, ayudarán a minimizar el impacto.
Korver y Carroll no tienen minutos en el puesto de 4, y además con el descanso extra de Playoffs, y por la (inteligente) manera en la que Bud gestiona los cambios, no necesitan más que un jugador y 20-25 minutos (o incluso menos) para completar la rotación. Con Sefolosha y Korver solían hacer los Hawks algo parecido a lo de Antic y Horford,y ahora el recambio más natural es Kent Bazemore, que ya ha hecho el papel del suizo cuando este se ha perdido más partidos.
También pueden aprovechar la experiencia que han tenido que darle en el puesto de escolta a Shelvin Mack, al no tener sitio para él de base, en quintetos junto a Schröder, o juntar al alemán con Teague algo a lo que han sido reacios hasta ahora.
Rotación de Brooklyn
Los Nets llegan con un quinteto fijo en la parte final de la temporada formado por Williams, Markel Brown, Joe Johnson, Young y Lopez.
Brown es el eslabón débil del quinteto, y es sustituido rápidamente por el Rookie del Mes de abril en Este, Bojan Bogdanovic, que promedia más minutos por partido que él y ha comenzado como titular alguna segunda parte. Pero si de finales de partido se trata lo más probable es que el que esté en pista sea Jarrett Jack, que está teniendo minutos como base suplente y escolta. La rotación en las alas la completa Alan Anderson, y dos jugadores más podrían tener minutos: Mirza Teletovic, que ha vuelto a entrenar después de estar parado tres meses por un coágulo en el pulmón, y Earl Clark, recién llegado al equipo con contratos de 10 días, pero que se ha hecho un hueco por la falta de aleros altos en la plantilla.
En cuanto a hombres altos Mason Plumlee y el novato Cory Jefferson son la pareja suplente, con el Campeón del Mundo alternando minutos con ambos titulares indistintamente. Los Nets juegan a veces con 4 bajitos, dejando a Lopez o Plumlee como único pívot, por lo que los minutos que Jefferson ha visto durante la temporada regular podrían evaporarse en Playoffs.
Parece poco probable que los Nets den bola a 12 jugadores, así que habrá que estar atentos a ver de quién recortan el tiempo.
Los Hawks en ataque
Las tres claves para entender el ataque de los Hawks: ritmo, espacio (por la amenaza del tiro), y movimiento (tanto de balón como de jugadores). El juego en los últimos años de San Antonio, del que Budenholzer es parte responsable, es la inspiración y referencia.
Atlanta ataca rápido, lo que les permite en el mejor de los casos, oportunidades a la contra o en la contra secundaria. Aunque el equipo rival se haya replegado bien, todavía es posible que algún jugador haya quedado despistado o con un emparejamiento desfavorable, una primera grieta por la que empezar a romper la defensa rival. Y si no ha ocurrido nada de esto, y la vuelta de la defensa es perfecta, los Hawks tienen unos segundos extra para desarrollar más la acción.
El espacio lo consiguen partiendo del hecho de que absolutamente todos los Hawks pueden tirar a más de 5 metros: no tienen ningún jugador con rango limitado. Sólo Horford no tira de 3, y hasta él puede animarse si no lo respetan lo suficiente. Hay que destacar a Kyle Korver, uno de los mejores tiradores de la Historia en una de las temporadas más efectivas que se hayan podido ver, pero su efecto no sería el mismo si estuviera acompañado por jugadores limitados. El ataque de Atlanta es devastador porque el siguiente pase, a cualquier lugar del campo, puede ir a un jugador dispuesto a tirar, y capaz de anotar.
Y el movimiento es la manera de aprovechar el tiempo extra que les da el llegar pronto, el espacio que pueden crear, y la manera de hacer llegar el balón al sitio más liberado, confundiendo a la defensa sobre los verdaderos propósitos de la jugada.
Los jugadores de Atlanta rellenan los huecos libres que quedan en la pista para que los defensas rivales no puedan agruparse: tres jugadores más allá de la línea de tres, uno en lo alto de la bombilla, y otros dos en las alas; otro, en el poste bajo. Mientras viajan de posición a posición, crean separación con bloqueos constantes y recíprocos entre ellos. Y no dejan que el balón pase mucho tiempo en el mismo sitio o con la misma persona (una de las pocas reglas de los Hawks, ningún jugador puede tener la bola más de dos segundos).
Así, la jugada no termina cuando aparece una oportunidad buena, sino cuando no hay una mejor.
Todos estos principios se pueden ver en una jugada como esta. Tras un tapón el equipo sale rápido a la contra, lo que les permite un 4 contra 3. Horford, Carroll y Korver no corren juntos, han abierto la pista, rellenando el poste bajo y los dos costados. Impulsar el ritmo y espaciar el campo le da a Millsap una oportunidad de penetrar cómodamente a a pintura de los Grizzlies…
…o, mejor aún, ¿por qué no aprovechar para conseguir un triple abierto desde la esquina?
Carroll falla el tiro, pero los Hawks ya han creado una buena oportunidad, y además, con la defensa desordenada puede coger su propio rebote, y enfilar la zona. A partir de ese momento veréis que Carroll, Millsap y Teague tienen una serie de buenas opciones de tiro, pero saben que los Grizzlies están desenfocados, fuera de sitio, y hay jugadores libres en todo momento. Mirad las oportunidades que pasan en pos de continuar con la jugada:
Al final tanta generosidad acaba teniendo premio, con el triple de Carroll desde la otra esquina (más tranquilo de lo que parece, tiene tiempo para botarla, y Horford no bloquea a Gasol). Y estamos hablando de una jugada en la que Atlanta no involucra directamente a sus dos mayores amenazas, Horford y Korver, pese a que tienen oportunidad para hacerlo. Eso sí, por la atención que generan estos dos, Memphis les dedica un defensor en todo momento.
Seamos más específicos. Cuando tienen que jugar a media cancha, los Hawks parten básicamente de la misma localización de sus jugadores. Un hombre alto en el poste bajo (en la siguiente imagen, Horford tapado por Roy Hibbert) y otro en lo alto de la bombilla (suele ser Millsap). Los dos alas a los lados, fuera de la línea de tres. Y el base subiendo el balón por uno de los dos lados de la cancha.
Según van llegando (los Hawks están siempre en movimiento), el jugador que sube el balón se lo pasa al que llega por el centro, el trailer, y dependiendo de lo que este haga tras dar ese pase, se inician dos tipos de jugadas, o más bien de familias de posibilidades, la strong (fuerte) o weak (débil).
La terminología hace referencia a que la mitad de la pista donde está el balón es la fuerte, y la otra la débil. En este caso, la decisión del base es lo que define cuál de las dos es, si se queda en el lado por donde ha subido será fuerte, si corta hacia al otro serán acciones de la familia de la débil.
En este caso, Jeff Teague decide quedarse en ese mismo lado (fuerte) y los Hawks comienzan con una de las posibilidades más directas que tienen este tipo de jugadas. Millsap invierte la pelota a Korver, mientras Carroll, el alero del lado fuerte al comenzar la jugada, sale de un bloqueo escalonado de Teague y Millsap: los dos jugadores que han pasado el balón ya han cambiado de posición, poniendo un bloqueo mientras lo hacían. Movimiento.
Si los bloqueos son efectivos, Carroll recibe el balón de Korver con un tiro frontal abierto, o la posibilidad de pisar la pintura sin defensores (si los hubiera, están ayudando, con lo que podría pasar a sus compañeros). En este caso Stuckey defiende bien la jugada y anula la primera opción, por lo que se mueven a la segunda, Horford sube al poste alto, y Carroll se la pasa allí. Ahora Atlanta se encuentra en una situación de cuernos: los dos hombres altos en los codos de la zona (el área aproximada de los extremos de la línea del tiro libre), dos alas en las esquinas, y el jugador que inicia la jugada desde lo alto de la bombilla. Esta es una configuración muy habitual en muchos equipos de la Liga, que la usan como opción principal, pero en Atlanta es simplemente otra de las situaciones más a las que les puede llevar el movimiento. Cuando llegan a ella, el balón suele ir a Horford, para que haga de playmaker desde el poste alto.
Hay muchas maneras de resolver una jugada partiendo de cuernos, y a partir de aquí, los Hawks se centrar más en leer-y-reaccionar, moverse y ver qué hace la defensa, que en seguir un guión concreto. En este caso los Hawks fingen el pase a la mano de Horford a Carroll (1), pero DeMarre continúa para ponerle un bloqueo a Korver (2), que corta hacia canasta, con Horford amagando el pase (3), entreteniendo lo suficiente a Stuckey, para que Carroll, que se ha abierto tras el bloqueo, pueda tirar de 3 (4).
Para los que llevéis el recuento de la jugada (vídeo), los cinco jugadores han tocado (y pasado) el balón, y han sacado un triple sin que este llegue a pasar ningún momento de la recta que se extiende imaginariamente desde la línea de tiros libres. Salvo por Horford al principio de la jugada, ningún jugador pisa la pintura, pero hacen creer a Indiana que van a utilizar ese espacio. Por el contrario, dos o tres jugadores siempre han estado más allá de la línea de triples.
Aquí os dejamos más ejemplos de jugadas que parten de movimiento fuerte: en esta otraTeague, en lugar de bloquear a Carroll, utiliza él mismo el bloqueo de Millsap tras invertir el balón: como no saca ventaja pasan a cuernos, y el propio Teague corta por el centro de la zona para recibir el pase de poste alto a bajo de Horford.
En la siguiente jugadaTeague sube el balón y Millsap, en lugar de esperar a recibirlo para invertirlo, viene a ponerle un bloqueo directo. La defensa se ve sorprendida y ayuda con el hombre de Korver, lo que resulta en un triple abierto.
Ahora veamos que sucede en la configuración débil, en este caso, los jugadores están colocados de la misma manera que en la fuerte inicialmente, pero el jugador que sube el balón, en lugar de pasárselo al interior que está en lo alto de la bombilla, se lo pasa al ala de su mismo lado, en este caso Sefolosha.
Inmediatamente tras el pase, se cambia de lado de la pista. Así, yéndose al lado débil de la jugada, hay un jugador menos en el lado fuerte del balón que con la otra jugada.
A partir de aquí, de nuevo, el ataque lee y reacciona lo que sucede con la defensa.
…y luego el corte. Spoiler alert: la jugada acaba con Bazemore penetrando desde el ala izquierda.
Dos consideraciones más sobre la configuración inicial típica de Atlanta y lo enraizada que la tienen. El ritmo que le dan al juego hace que la formación se adivine a pista completa desde que el reloj acaba de empezar. En esta jugada, tras tiro libre anotado de Milwaukee (el resultado más favorable para un equipo de cara a la defensa posterior), los Hawks han dado ya el primer pase de la débil casi en medio campo, y con tres segundos consumidos del reloj ya está Teague cortando de lado a lado.
Y este otro es un ejemplo del cambio de roles: tras robo, los Hawks lanzan un contraataque que es bien defendido por Denver, abortando el triple de Korver.
Aún así, inmediatamente se reagrupan y se ponen en formación fuerte, con Teague sustituyendo a Korver, y Horford a Millsap.
El balón cambia de lado, y los Hawks prueban la acción más simple, que el ala utilice a Horford para un bloqueo indirecto.
Y es el propio Korver, que esta vez hacia de base y no de ala, el que sale de este bloqueo, y encuentra una opción de tiro cómoda.
En ocasiones los Hawks cambian ligeramente la formación y ponen a los dos alas en el mismo lado en el mismo lado de la pista. Teague ya ha hecho el primer pase de la débil hacia Carroll y se ha ido al otro lado, el balón entonces va a Horford, como es habitual.
Algo que les gusta hacer a los Hawks en esta versión de su jugada fetiche, es darle el balón a Kyle Korver con un pase a la mano.
Korver tiene así una muy buena opción de tiro frontal, pero como a menudo le sobredefienden (en este caso Pierce abandona a Carroll por completo para tapar a Kyle en lo alto de la bombilla), encuentran un triple fácil para DeMarre.
Lo de colocar a Carroll en el mismo ala en el que se da el pase a la mano o el bloqueo a Korver está funcionando tremendamente bien, porque ya nadie quiere pasar por el ridiculo de ser el que deja sólo a Kyle.
Incluso cuando al final de los partidos deciden parar el tiempo y usar un ataque tradicional, con un bloqueo directo… la formación es altamente reconocible.
Y así es como los Hawks sólo han tenido un partido en el que un jugador haya metido más de 30 puntos. Y ya veis porque no lo necesitan, las opciones van a estar ahí siempre, y bien repartidas.
Los Hawks en defensa
Este equipo es más rápido y versátil que alto y grande, y eso se refleja en su manera de defender, mandando dos-contra-uno y presión siempre que pueden, tratando de forzar pérdidas y de hacer que los rivales vean cuantos más hombres mejor de camino al aro.
Esta filosofía defensiva es donde más se separa Budenholzer de lo que hacen en San Antonio, que siempre ha sido un equipo más conservador en defensa, en parte porque Duncan es menos ligero que Horford, y siempre han preferido acompañarle de un alto más clásico, muchas veces de otro pívot directamente, mientras que los Hawks tienen a Millsap, que es prácticamente un tweener. Aún así, han logrado colocar a la defensa entre las 10 mejores del campeonato.
En los bloqueos directos relajan un poco la presión, y el hombre alto no encima al conductor del balón. Sin embargo, cuando un jugador queda en una posición complicada, que tienen alguna desventaja, o ven que pueden ahogar sus opciones de pase, aparecen como lobos a por el balón.
Aquí por ejemplo, Mayo consigue una posición ventajosa con Schröder en el poste bajo, y Horford ofrece inmediatamente el dos-contra-uno.
Mayo sale de la trampa con un pase a Middleton, pero Milwaukee vuelve a insistir con postear al alemán, y Horford, con su dos-contra-uno, hasta que la pierde. Por eso son la defensa #1 de la NBA forzando pérdidas.
Lo que sí hacen como San Antonio, y es intendible debido a su falta de tamaño, es puntear el rebote ofensivo: prefieren no cogerlos y volver a defender rápido en transición. De esta manera es difícil pillarles a la contra. Su acierto en ataque también le está haciendo a los rivales difícil pillarles desorganizados.
Por otro lado, tengo la teoría de que otra cosa que les está ayudando mucho en defensa es el daño psicológico que causa su ataque. Quizá sea una chorrada, pero me da la impresión de que el estilo alegre y con muchos triples de los Hawks tiene un pequeño efecto llamada en los rivales, que tratan de imitarles con consecuencias desastrosas en la otra parte del campo. Los Hawks son el equipo que más triples rivales recibe, en parte por como defienden, pero creo que también podría haber un poquito de esto otro.
Un punto débil de este equipo en defensa es el rebote defensivo, no tienen el tamaño para competir con los equipos más agresivos, y aquí no eligen si cargarlo o no: están obligados. Este es uno de los pocos sitios en los que un equipo podría avasallar a los Hawks.
Los Nets en ataque
Si tuviera que definir de alguna manera el ataque de Brooklyn sería diciendo que este es el ataque que esperaría que usasen si sus jugadores estuvieran en el mejor momento de sus carreras. Son un equipo individualista, con un ataque sencillo pero práctico, que cuando junta en la misma página a Williams y Lopez tiene momentos muy buenos.
Si quieres enfrentarte a los Nets, tienes que poder defender bien un bloqueo y continuación. Brook Lopez está en un gran momento de forma y es una amenaza desde cualquier lugar, como tirador, o como continuador, al que puedes pasar tanto a la salida del bloqueo con pista por delante, como en las inmediaciones del aro. Su repertorio es increíble e incluye todo tipo de movimientos de pies y lanzamientos a canasta. Y no solo en el dos contra dos, también puedes confiar ciegamente en él con balones al poste bajo, o dándole el balón en el codo de la zona, y dejando que penetre. Un placer de ver.
Para hacer aún más difícil de defender, los Nets rodean el dos-contra-dos de tiradores como Johnson, Bogdanovic, Jack o Anderson, que además pueden poner el balón en el suelo cuando se les necesita.Young no es un cuatro abierto, pero también es un jugador habilidoso al que hay que defender.
Puedes elegir ayudar, como hace Oladipo en la siguiente imagen, pero entonces llega el triple desde la esquina.
Cuando el ataque se astasca tras dos o tres posesiones fallidas, en lugar de abandonarlo, doblan la apuesta: ponen a Deron con la pista más abierta y un bloqueo doble en lo alto de la bombilla.
Esta es sin duda la jugada más presente en Brooklyn ahora mismo, y para la que se tienen que preparar especialmente en Atlanta.
Porque el papel de Joe Johnson se ha visto muy reducido en este final de año más Lopezéntrico, después de haber mantenido a Brooklyn durante muchos momentos este año. De todos modos, todavía encuentran momentos en los que darle el balón, y es una perfecta válvula de escape como conductor secundario cuando la primera acción de los Nets fracasa. Y el atacar de esta manera, tras cortes o pases con la defensa inclinada hacia otro sitio, le permiten usar la que es sin duda una de las mejores bombas de la Liga.
Young por su parte esta principalmente jugando sin el balón, atento a las opciones de corte que puedan aparecer, o poniendo bloqueos directos a D-Will. De vez en cuando, el balón puede acabar en sus manos, y cuando lo tiene, normalmente en los codos de la zona, intenta llevarse al ala-pívot rival con bote y velocidad. A veces, para darle un poquillo de ayuda, Lopez le pone un bloqueo directo para él.
Lo que no está funcionando bien es la mezcla de banquillo y titulares. La pareja Jack y Williams es atroz, con los dos jugadores tomándose turnos para atacar, y asistiendo con pasividad cuando no es el suyo. Además, Jack, a título individual, no ha cuajado una buena temporada.
Y cuando Plumlee acompaña a Lopez, el espacio muere. Los equipos no tienen miedo de mandar dos-contra-uno a Brook en el poste o añadir hombres extra al medio de la zona en el bloqueo y continuación. El caso es que por unas cosas o por otras, los Nets no han dado con la tecla del quinteto perfecto y compensado, que pueda ser competente en ambos lados de la pista a la vez.
Los Nets en defensa
Incluso en su buen final de temporada, la defensa de los Nets ha sido una de las peores del campeonato, y eso es mala señal de cara a esta eliminatoria.
A Hollins siempre le ha gustado que sus hombres altos presionen el bloqueo directo, tapando la salida del conductor del balón y recuperando a su hombre, y si bien es algo que puede hacer con Young y Plumlee, tiene que ser mucho más conservador con Brook Lopez.
Y también, porque no decirlo, y a pesar de la identidad de su entrenador, este equipo es más Midtown Manhattan que Brooklyn. Falta dureza y personalidad. Pese a los problemas que tienen en la pintura, apenas cometen faltas. Les cuesta ser físicos, y muchos equipos les abusan de esta manera.
Aunque ha dado vida a este equipo en ataque, es muy necesario que un pívot defienda, y Brook no lo hace, ni tampoco tiene detrás a un ala-pívot de los que borran errores. Esto pone en una posición muy delicada a los Nets que sufren mucho cuando se enfrentan a un rival con mucha facilidad para penetrar. Y eso, cuando no se quedan congelados…
…literalmente congelados.
Meter a Markel Brown, joven, atlético y sacrificado en el quinteto titular contra las mejores unidades de otros equipos le da a este equipo un buen defensor perimetral, pero no deja de ser un novato, con todos los fallos que estos cometen, y sin ayuda de un hombre alto que le proteja ningún defensor exterior sería nada. Una pequeña tirita.
Las tramas
Joe Johnson vuelve Estos Hawks no tendrían esta forma si no hubieran podido colocar a Armadillo Cowboy y su descomunal salario en Brooklyn. Y si los Nets no tuvieran que cambiar con ATL precisamente su elección de primera ronda por culpa de aquel traspaso, quizá desde las oficinas no hubieran promovido un último esfuerzo por llegar a Playoffs.
Deron Williams contra el equipo que no le drafteó En 2004 los Hawks escogían con el #2 del Draft a Marvin Williams, mientras Deron Williams y Chris Paul salían en las posiciones siguientes. Desde entonces, apuntan a este equipo con un poquito de inquina.
Atlanta, aspirante otra vez Los Hawks vuelven a ser candidatos al anillo después de mucho tiempo, pero esta larga sequía, y la supuesta falta de estrellas de primera linea ha hecho que mucha gente no se fíe de ellos. Lo que suceda en esta primera ronda puede hacer a mucha gente cambiar de opinión.
El enfrentamiento
Para ganar a los Hawks a 7 partidos se necesitará a un equipo que, ante todo, no cometa errores en ninguna de las dos partes del campo. Estos Nets mediocres no han sido este equipo ni por un rato.
Brook Lopez podría tener una serie tremenda, y Deron Williams parece llegar mucho mejor de forma este año que el anterior, pero es muy difícil competir 48 minutos con un equipo tan redondo.
Los Hawks no deberían notar la ausencia de Sefolosha mucho ante un equipo que precisamente echa de menos aleros altos, y aunque podría ser motivo de preocupación que Millsap no esté al 100%, el emparejamiento con Young es benévolo.
Contando con que es muy difícil por todo lo que hemos visto, que los Nets tengan la receta para parar el ataque de los Hawks, seguramente la mejor manera de competir con ellos sería seguirles el ritmo anotando, con Brook Lopez rodeado por tiradores en racha.
Pero para eso también es un mal enfrentamiento: los Hawks salen a avasallar y los Nets no están acostumbrados a mover el balón apenas. Tienen jugadores que deberían interpretar bien el juego colectivo, así que de haber una sorpresa, que los Nets puedan pasar varias veces en una posesión sería la menor, pero la química para poder hacerlo sin perder la pelota, agotar el reloj, y acabar sacando un buen tiro no aparee de un día para otro.
Y la experiencia tampoco es muy buen argumento: pese a que un equipo tenga pinta y cartel de fresco, y el otro de viejo y apolillado, el número de partidos de Playoffs de los jugadores de Atlanta es mayor que el de los de Brooklyn.
Este año repasamos las 4 eliminatorias de Playoffs en el Este en nuestra primera Previa Épica de los Playoffs en el Este. Si te has perdido alguna, puedes encontrarlas todas aquí.
Cómo han llegado los Cavs
Tras juntar en verano a LeBron James, Kevin Love y Kyrie Irving, el cielo parecía el límite. Había dudas sobre la defensa y la durabilidad de su único pívot, Anderson Varejao, pero el ataque pintaba tan potente que una pequeña debilidad no podía importar.
Avance rápido a mediados de enero: Kevin Love no se integra, LeBron se ha tenido que coger dos semanas de vacaciones en medio de la temporada, Varejao está lesionado para lo que queda de año, David Blatt no se apaña en la NBA, sólo hay cuatro equipos en toda la NBA con peor defensa, y son sextos en el Este con más partidos perdidos que ganados. Los Cleveland Cavaliers son carne de meme y mofa.
Pero entonces llegaría el punto de inflexión: LeBron vuelve de descanso, y cambian a Dion Waiters y elecciones de Draft por Timofey Mozgov, JR Smith e Iman Shumpert. Desde el día del regreso de James, los Cavs son el segundo mejor equipo de la NBA (sólo por detrás de los Warriors), cimentados sobre el mejor ataque de la NBA, y una defensa, ya, por lo menos, correcta.
Cómo han llegado los Celtics
Tras ganar solamente 25 partidos, sin dólares que gastar en verano y con Rajon Rondo y Jeff Green, sus mejores jugadores sobre el papel, en último año de contrato, pintaban bastos para Boston, que no habían logrado forjar una identidad en la primera temporada de Brad Stevens.
Entonces, empieza el baloncesto, y nos encontramos un equipo diferente a lo esperado: salían a correr, había más movimiento de balón, y tenían el gatillo más suelto para tirar desde el triple. Jugaban duro, luchaban, competían. Eran un placer de ver, uno de los equipos más divertidos del Este.
Eso sí, seguían sin ganar partidos, muchas veces, viendo como se le escapaban importantes ventajas que obtenían en sus momentos lúcidos. El 12 de enero, día que traspasaban a Green, después de haberse deshecho de Rondo, el registro era de 12-23. Pero eso en el Este significa estar a 3 victorias de los Playoffs. Y un poco después, ademá,s empezaron a ganar.
Los Celtics han sido uno de los mejores equipos desde el All-Star, con un jugador con chispa anotadora como Isaiah Thomas por fin entre sus filas. Hay quien habla de sorpresa o de milagro, pero tal y como habían estado jugando todo el año, entendiendo que las pérdidas de Rondo y Green no son para tanto, y que en el Este no necesitas ganar más partidos de los que pierdes para entrar en Playoffs… lo es menos.
Rotación de Cleveland
Desde que remodelaron la plantilla en enero, Blatt está jugando con una rotación de 8 hombres, con un quinteto inamovible formado por Irving, Smith, James, Love y Mozgov, con Tristan Thompson, Shumpert y Matthew Dellavedova como únicos jugadores con minutos importantes desde el banquillo.
El grupo de veteranos que forman James Jones, Shawn Marion, Kendrick Perkins y Mike Miller han visto reducir tanto su papel, que su contribución apunta a mínima durante los Playoffs, y Joe Harris, el novato que llegó a ser titular a principio de la temporada, ha pasado a tener un rol directamente marginal. El tiro de Jones es la característica más aprovechada por Blatt, y es el mayor candidato a recibir minutos de todos ellos.
El salseo en el reparto de minutos está en los puestos interiores: dos para tres jugadores. Aunque Mozgov sea el titular, Thompson juega más minutos, y suele adelantar al ruso también en los momentos decisivos de partidos igualados. Blatt usa casi siempre a dos de ellos en pista, es decir, James apenas está jugando de ala-pívot, pero cuando lo hace, suele ser con Thompson como cinco, nunca con Love. Si destapara en Playoffs un quinteto con cinco tiradores, con LeBron y Kevin como juego interior, estaríamos viendo algo prácticamente inédito.
Otro detalle importante: Blatt escala los cambios para que Irving o LeBron estén siempre en pista, sustituyendo a LeBron por Shumpert en los cuartos impares para que este vuelva al principio de los pares con los no titulares (Dellavedova, Thompson y el propio Shumpert).
Rotación de Boston
Los Celtics son seguramente el equipo con la rotación menos definida de cualquier equipo de Playoffs. 10 jugadores deberían ser parte importante, y eso sin contar las últimas apariciones de Gigi Datome, y el hecho de que a un equipo que mira al futuro, quizá les interesa foguear un poco a James Young. Con un entrenador protagonista y valiente como Stevens, cualquier cosa es posible.
Desde el All-Star, momento en el que Jared Sullinger dejó de jugar, el quinteto titular lo forman, si están sanos, Marcus Smart, Avery Bradley, Evan Turner, Brandon Bass y Tyler Zeller, pero sólo Bradley llega a los 30 minutos por partido esta temporada.
Isaiah Thomas es el sexto hombre en el sentido más clásico de la palabra y juega poco menos que los exteriores titulares, y Jae Crowder el hombre para todo, que igual sirve para cubrir necesarios minutos de alero en una plantilla partida por la mitad, que para hacer al equipo más pequeño jugando de 4, algo que sucede en una buena cantidad de minutos. Además, ambos han desarrollado algo de química en el dos-contra-dos, y se han convertido en habituales para cerrar los partidos, cuando Stevens no duda en aprovechar las oportunidades para hacer cambios ataque/defensa y sacar todo el jugo a su plantilla.
A los minutos de Crowder y el juego interior titular por dentro, hay que sumarles los de Kelly Olynyk y Jonas Jerebko, que además compiten por un mismo papel, el de hombre alto raza blanca tirador. Por si fuera poca competencia, además, la vuelta de un Sullinger que en principio estaba fuera para el resto de la temporada, contribuye en el atasco. Será interesante ver si en Playoffs los Celtics siguen la política de repartir los minutos más o menos equitativamente, o maximizan los minutos de los mejores jugadores en el contexto del enfrentamiento.
Los Cavs en ataque
El éxito del excelente ataque de los Cavs reside en su talento individual. Cuentan con tres jugadores que pueden anotar cerca y lejos de la canasta, con poca ayuda y sin importar mucho a quien tengan delante. Además, tienen dos piezas complementarias como son Smith y Mozgov, que tienen habilidades (el tiro del primero, la habilidad para continuar hacia canasta del segundo) que obligan a las defensas a respetarles, y a mantener un espaciado impecable.
Ningún equipo en la Liga utiliza más el aclarado, y es habitual ver también a sus estrellas sacar petróleo de un bloqueo y continuación o del juego al poste bajo. Es increíble la cantidad de veces que salen con canastas de jugadas como esta o esta o esta otra o muchas más sin prácticamente esfuerzo colectivo. Este equipo no necesita un libro de jugadas tan grande como el de otros, pero lo tienen. Más pequeño de lo que a Blatt le gustaría, pero más grande de lo que los haters creen.
Esto es lo que los rivales ven en un simple bloqueo y continuación lateral, James cuesta abajo contra tu 2.16 con Smith, Irving y Love abiertos, sabiendo que si osas ayudar, LeBron no dudará en encontrarlos, y Mozgov continuando hacia el aro, preparado para coger el alley oop si se lo tiran. Por si fuera poco, defiendes con uno menos.
En este caso, Chandler frena a LeBron en mitad de la zona, Nowiztki se desplaza lateralmente para negarle el aro a Mozgov… pero se lo regala a Love que corta desde la esquina. Mate. 2 puntos.
Cuando el bloqueo lo hacen Irving y James te encuentras en una situación igual o peor, ¿con quién ayudas la penetración de Kyrie?
¿En qué cosas fijarnos en el ataque de los Cavs además de lo obvio e improvisado? Cuando el pívot rival es intimidatorio en defensa, al principio del partido comienzan moviendo el balón a través de Mozgov un poco más, haciéndole subir al poste alto y dándole a sus compañeros opción de pase o de bloqueo y continuación.
Quizá pueda parecer que utilizan demasiado en ataque a Mozgov, siendo el jugador con menos capacidad del quinteto, pero el problema es que si no lo implicas en la acción, corres el riesgo de que sí se convierta en un problema para tu espaciado, por lo que los Cavs le buscan cada poco, para recordar a las defensas que no puedes olvidarte de él.
Utilizan mucho los dobles bloqueos, tanto los escalonados como directos. Estos últimos les son muy útiles en bloqueos laterales en los que uno de los bloqueadores es Love y sirven para hacer más difícil la decisión a la defensa, y dar opción de bote al base cuando Kevin caiga al tiro de tres. Splitter tiene que decidir aquí si se queda a detener la penetración de Irving o presta atención a Love.
Lo hacen muchas veces con un jugador de perímetro que llega un poco después, así su defensor llega tarde a la jugada y sin tener muy claro qué hacer.
Pese a que durante gran parte de la temporada Kevin Love ha servido simplemente para estar escondido en la esquina, y dar más espacio y oxígeno al ataque de Cleveland, poco a poco le han ido haciendo más partícipe del juego, y utilizando una de sus mejores cualidades, la de pasador.
Cleveland es devastador cuando juntan a Irving, Love y James en la misma opción, y una de las jugadas más espectaculares viene cuando tras un bloqueo y continuación de los dos exteriores en un ala, el balón llega a Kevin, que está abierto como tirador en el otro ala, y suelta un pase instantáneo a LeBron cortando.
Y con Dellavedova en pista el equipo desempolva alguna de las jugadas de la Princeton Offense que a Blatt le hubiera encantado instalar… pero que no ha podido.
Los Cavs en defensa
Después de empezar el año defendiendo como Miami, con hombres altos agresivos en el bloqueo directo, para atrapar al conductor del balón, el fracaso absoluto del esquema hizo que los Cavs se movieran a un sistema más conservador, negando los bloqueos y llevándoos a la banda, incluso antes de que llegara Mozgov, que ya hizo imprescindible este sistema.
El gigante ruso ya venía de sufrir en sus propias carnes un esquema de alta intensidad en Denver, y tuvo la suerte de que al llegar aquí se encontró algo para lo que está mucho más preparado.
La defensa de los Cavaliers de los bloqueos directos ha mejorado considerablemente, también porque Love no es un defensor tan terrible como su reputación indica. Es indiscutible que necesita jugar con un pívot que le ayude, y que necesita un sistema poco especulativo. Él no puede sostener una defensa ni ser un factor en toda la pista, pero defendiendo con otro al lado es inteligente para canalizar a los rivales a la zona adecuada, y aguantar con fuerza las continuaciones de los interiores. Ahora mismo no es una debilidad que los ataques rivales puedan explotar, salvo quizá, aquellos equipos con un exterior de élite con muy buen tiro.
La asignatura pendiente de los Cavs es prestar atención constante a lo que ocurre sin balón. Todos sus jugadores exteriores se toman jugadas de descanso en defensa, cuando no tienen una predisposición más bien dudosa hacia ella. Si te tomas tu tiempo pasando alrededor de la defensa de Cleveland, puedes sacar rédito.
Otra diferencia con Miami, y consecuencia directa del cambio de tono, es que los Cavaliers no fuerzan muchas pérdidas. No son un grupo intenso en defensa, y el cuerpo técnico les prefiere no arriesgando. Con Shumpert y Dellavedova en pista sí que tienen que andar con más cuidado los conductores de balón rivales.
Los Celtics en ataque
Boston es uno de los equipos que se ha sumado últimamente al carro del baloncesto fluido, dando libertad y espacio a sus jugadores en un sistema que más que jugadas concretas, pide de ellos que lean la defensa y la posición de sus compañeros, y reaccionen. Hay que decidir y moverse rápidos, ser solidario, y tener todo el tiro posible, para que el espacio haga las cosas más fáciles.
Una posesión normal de los Celtics puede encadenar bloqueos (directos e indirectos), pases a la mano e inversiones del lado del juego, hasta que se encuentran con un tiro o una oportunidad de atacar la zona. Habitualmente lo primero, porque Isaiah Thomas aparte, los exteriores del quinteto inicial son muy poco incisivos. En cuanto se abre la oportunidad de tirar de media o larga distancia, la toman, tanto tras pase, como tras bote: no tienen la paciencia de los grandes equipos de la Liga que predican el movimiento, pero también encuentran menos oportunidades.
Por ello quizá tenían problemas para cerrar partidos y mantener ventajas a principios de año, por la falta de un jugador que se metiera al corazón de la defensa y obligara al rival a que lo manden a la línea. Los mejores argumentos de este equipo para sacar faltas hasta la llegada de Thomas no podían ser menos ortodoxos: dependían de los tumbos de Bass y el manejo de balón al borde de la pérdida de Turner.
Los hombres altos juegan muy arriba, para lanzar con sus pases y pantallas a los exteriores hacia una zona lo más libre posible. Zeller y Bass no son especialmente buenos pasadores ni conductores, por lo que, a diferencia de otros interiores que reciben en el mismo codo de la zona, no manejan opciones como el pase preciso a un cortador, o atacar de frente con el bote a su defensor. Ellos están en constante movimiento, pendientes de qué bloqueo van a poner casi antes de entregar el balón, y de leer la defensa para saber si les conviene más continuar al aro (la especialidad de Zeller), o abrirse al tiro (la de Bass).
La funcionalidad de los interiores titulares en muchas posesiones queda recogida en la siguiente imagen: Bass recibe el pase tras poner un bloqueo directo a Turner que no lleva a nada, e inmediatamente busca la siguiente opción de ataque, pendiente de darle el balón a Smart en el momento y lugar más adecuado para poder molestar a Vasquez. Hansbrough cambia, dejando la opción de tiro abierto para Bass.
Otro detalle que se puede ver en la anterior secuencia es como los exteriores de los Celtics intentan entrar al bloqueo con la mayor velocidad posible, aprovechando todo el espacio que da el campo para coger aceleración, sobre todo Smart y Bradley.
Turner es un jugador más metódico y sútil, y utiliza más el manejo de balón y el bote corto que la explosividad. Pese a que debería ser el alero del quinteto, funciona como el base de facto, porque es sin duda el mejor del quinteto en encontrar a sus compañeros. Pero pese a las llamativas estadísticas que de vez en cuando consigue, sigue siendo desesperante con su propia anotación. En la siguiente captura acaba de salir de un bloqueo directo de Zeller y sin poner a prueba la defensa (la ayuda de Chalmers de hecho, es un farol, recupera inmediatamente a Bradley), recoge el bote y tira de dos, fallando.
Está pasando el balón más que nunca en su carrera, y tirando menos, y este tipo de jugadas cada vez son más infrecuentes. Entiendo que de vez en cuando tiene que tirar, porque le cuesta mucho llegar el aro y hay que mantener a las defensas preocupadas por al menos mostrar ayuda, como en el caso anterior, cuando se acerque a los codos de la zona. Pero cuando hay secuencias de dos o tres tiros de este tipo consecutivos, salvo que tenga el día de meterlos, la impresión que deja es muy mala.
Y no todo es culpa suya. Lo malo de la unidad titular de los Celtics es que pese a que hagan lo posible para estirarlo, el espacio no se puede inventar. Cuando el mejor tirador de tu quinteto es Avery Bradley, te vas a encontrar defensas así al ejecutar un bloqueo directo central.
Los rivales no tienen miedo de poblar la pintura cuando los titulares de Boston atacan, y hacen muy difícil llegar al aro. Smart es mejor tirador de lo que parecía, pero no llega a lo que necesita una unidad con déficit, y sus hombres altos pueden tirar de media distancia, algo que algunas defensas están inclusos dispuestas a conceder, pero no de 3.
Trabajando con las unidades con mejor espaciado, Thomas ha sido fantástico en Boston, como en el resto de su carrera, en realidad. Puede llegar hasta el aro siempre que quiera pese a su tamaño, y tampoco le puedes dejar que se ponga cómodo desde el triple.
Casi no necesita ni bloqueos, es un maestro dividiendo la defensa o yendo de costa a costa en un abrir y cerrar los ojos. Pero aún así los Celtics hacen algún esfuerzo por liberarle aún más, como esta jugada en la que le dan una vuelta de tuerca al motion loop.
Los Celtics comienzan con dos jugadores apilados al lado derecho del ataque, y otro al izquierdo, Thomas con el balón en un ala, y Crowder en lo alto de la bombilla. Isaiah se la pasa a Crowder, y se dispone a girar de lado a lado de la pista (1), pasando por los dos bloqueos del lado débil (2). La novedad de la jugada en comparación con otras versiones aparece justo en ese momento, cuando Bradley, después de bloquear a Thomas, vuelve a bloquear a Jerebko, que va del poste medio izquierdo al alto derecho a poner el tercer bloqueo a Isaiah en ese lado, este ya directo porque ya tiene el balón (3). Así, Pizza Guy enfila la zona de Toronto sin que nadie pueda llegar a ayudar.
Este tipo de jugadas también funcionan porque al contrario de lo que vimos antes, con Jerebko, Crowder y Olynyk, la pista sí está abierta. La atención que los rivales tienen que prestar al tiro actúa como un Vicks VapoRub en la zona, limpiándola de incómodos rivales. La mejor versión en ataque de los Celtics aparece cuando tiene múltiples tiradores en diferentes posiciones.
Otra cosa que en la que están funcionando muy bien los quintetos de Crowder y Jerebko concretamente: el rebote ofensivo. Están limitados con sus rivales habituales en altura y peso, pero lo suplen con esfuerzo y habiendo creado un pequeño tag-team en el que Jonas lucha por palmea los rebotes hacia fuera, si es en las inmediaciones de Jae mejor, y este hace el resto.
Por último, una parte clave del ataque de los Celtics, es la brillantez de Stevens con la pizarra. Sus jugadas tras tiempo muerto o en los finales de los partidos están siendo muy interesantes, y momentos como el tiempo muerto, más cambio de jugada como el que le dio la victoria al equipo frente a Toronto el otro día ya son pequeños clásicos de esta Liga. Os dejamos con un vídeo muy reciente repasando muchas de ellas.
Los Celtics en defensa
Pese a que gran parte de la historia durante todo el año ha sido que los Celtics no tenían ni un protector del aro, y por tanto, no podían defenderse, desde el All-Star son la 8ª mejor defensa de la Liga por índice y durante el resto de la temporada un equipo del montón, no un desastre.
Cierto es que los Celtics no tienen a nadie que intimide a los rivales, y que si les ganan la zona están condenados, pero Boston pone de su parte para que eso no suceda con una excelente defensa exterior. Capitaneada por Avery Bradley y Marcus Smart, más Jae Crowder desde el banquillo, y Evan Turner que a veces tiene ventaja de tamaño contra el atacante más flojo rival, los Celtics ponen una gran cantidad de presión en los exteriores rivales, forzando pérdidas.
Pasan los bloqueos por delante, niegan pases a la mano y hacen un grandísimo esfuerzo de desgaste para que los rivales prefieran no adentrarse en la zona.
Como todos ellos pueden defender varias posiciones Stevens va cambiando las asignaciones. Aún cuando Smart y Bradley son dos perros de presa, al entrenador le gusta colocar al jugador más grande que tenga en el base, y no es difícil ver a Turner o Crowder defendiendo al 1 rival. Y a veces los emparejamientos se resuelven solos: cuando encajan una contra por ejemplo, se quedan con el hombre más cercano.
Por ejemplo, los Celtics vienen de defender una posesión a media pista con Bradley en Dragic, Thomas en Chandler, Crowder en Deng, y Turner en Ennis. Tras un tiro fallado de Bass, Miami monta una contra, y los Celtics se defienden cambiando las cuatro asignaciones de una jugada a otra. Por eso son uno de los mejores equipos de la Liga defendiendo a la contra.
El único problema que tienen es que el exceso de celo al ayudar les hace conceder triples desde las esquinas. Aquí los cinco Celtics tienen un pie en la pintura o casi, y sí, efectivamente logran contener la penetración de Dragic, pero han dejado a tres tiradores solos, y Ennis, en la parte baja de la imagen, meterá un triple bastante cómodo.
Las tramas
LeBron vs. Celtics Esta será la quinta vez que LeBron se cruce con Boston en Playoffs y la que rompa el empate. Aunque el equipo en la pista sea muy diferente, todos los seguidores de Boston y el propio James tienen presente la rivalidad.
Kyrie Irving vs. Isaiah Thomas Aunque estén en dos universos diferentes en cuanto a estatus, desde que en algún partido clandestino el año pasado sacaron este gráfico…
Desflore generalizado: Primera serie de Playoffs de, esperemos muchas, para Love, Irving, Thomas y Smart. Cuatro jugadores que son un placer para el aficionado.
Los pívots vuelven Zeller regresa al equipo que en verano prácticamente lo regaló. Y vuelve a Boston el Campeón de la NBA Kendrick Perkins, el primero en salir del equipazo de 2008, y el segundo en juntarse con LBJ en el lado oscuro (o claro, según por donde se mire).
El enfrentamiento
Los dos equipos llegan en racha, habiendo estado entre los mejores del Este en la segunda mitad, y con todos los jugadores importantes (salvo por Sullinger en Boston) en buenas condiciones.
Pese a su grandísimo final de temporada, tengo miedo de que los Celtics sean un equipo demasiado explotable si tienes tiempo para prepararte contra ellos, y elegir cuidadosamente a qué jugador atacar, o qué jugador no defender de su quinteto. Cuando estudias a los Celtics ves que en realidad, el tiro que parece que tienen es más que amenaza que realidad, que la pintura está bien defendida porque otra zona está despoblada, o que si tapas las oportunidades de pase, algunos jugadores tienen argumentos individuales muy pobres.
Probablemente veamos mucho y pronto a Jae Crowder e Isaiah Thomas. El primero es el mejor emparejamiento para tratar de detener a LeBron, y como el equipo necesite coger en anotación a los Cavaliers, el diminuto base va a ser muy necesario.
La profundidad de Boston durante la temporada regular no les servirá de tanto frente a Cleveland, ya que siempre tendrán que lidiar con Irving o LeBron en pista, pero mantener la rotación larga puede tener la ventaja de exigir un poco más físicamente a Cleveland.
No tengo duda de que van a jugar con garra y esfuerzo, pero es una eliminatoria muy complicada para ellos. Y por muy bueno que sea un entrenador, hay cosas contra las que poco se pueden planear. Los Cavaliers son simplemente demasiado buenos.