PO Desde El Sofá (VII): Wall no es suficiente

Barrer a un equipo decente en Playoffs es muy difícil por cómo salen en su propia pista tras un 2-0: lo hemos visto con Indiana (aunque no culminaran), Memphis, Oklahoma City y no sé si Portland (en un rato lo compruebo). Casi todos los jugadores, hasta los secundarios, contribuyen, la energía es desmesurada y el público, invitado por primera vez a los Playoffs, te lleva en volandas. ¿No podrían hacer eso siempre? La gran pregunta. Además, del rival, siempre salen unos cuantos, si no el equipo al completo, pensando que los deberes ya están hechos.

El Atlanta-Washington no fue diferente. Los Hawks arrancaron el partido con un 19-4, llegaron a 25 de ventaja en el primer cuarto, y la diferencia no volvió a bajar de 12 puntos, pese a que John Wall hiciera todo lo que pudo para evitarlo. Así es como se gana un partido imprescindible que te mantiene vivo en la serie.

Atlanta empezó el partido bajo el liderazgo de Schröder, anotando triples, pasando bien el balón y saliendo mucho a la contra con rapidez aprovechando todos los tiros de media distancia que unos Wizards planos desde el inicio fallaban. Sólo Wall, capaz de montar contraataques de un solo hombre incluso cuando los Hawks anotaban, estaba enchufado en los Wizards.  Así, con siete puntos consecutivos al final de un primer cuarto en el que Atlanta anotó 38 chinos, dejaba la puerta abierta a una reacción que nunca se produjo. Sólo al principio del último cuarto hubo una tímida reacción del banquillo (!), liderado por Jennings, que les puso a 12 puntos, lo más cerca que estuvieron desde el inicio, pero se sofocó rápido y en la vuelta de los titulares de ambos equipos a cancha nada pudieron hacer los de Washington.

Wall, que está jugando tan bien como cualquiera en estos Playoffs, y ha firmado tres actuaciones destacables en tantos partidos, fue el único Wizard con algún propósito un día en el que el resto de sus compañeros estuvieron catastróficos. El base se lo está pasando bien en el pique que tiene con Schröder, y nos volvieron a dar un buen partido ambos, con mucha charleta de uno y otro lado.

La otra confrontación abierta en la serie, entre Millsap y Morris tuvo un vencedor claro (29/14/5/1/2 fue la línea final de Paul en 32 minutos) y muy poco salseo (no como cuando sucede al contrario), y al final del partido se pudo abrir otra nueva entre jóvenes aleros, con Prince provocando a Oubre tras batirle por línea de fondo para un alley-oop. El alero de los Hawks está haciendo buena la decisión de traspasar a Teague por la elección que llevó su nombre, y ya resulta muy útil a los Hawks en defensa, cortes al aro y tiro tras pase.

Partido de dos sofis, del que no se pueden sacar muchas conclusiones, y que nos remite a una buena batalla en el siempre apasionante y decisivo cuarto partido.

Sofi del día: Gracias a las piezas en las que ponen micro a uno de los jugadores, pudimos ver a Bazemore llamando Rico Suave a Calderón. ¿Estará Kent en ese (más pequeño de lo que creemos) porcentaje de americanos que pone a España entre México y Cuba?

PO Desde El Sofá (II): Mago Wall

Los Wizards hicieron los deberes en su vuelta a Playoffs, pero dejaron de nuevo sus dos caras. Una, la del aspirante a llegar muy lejos en esta post-temporada que vemos cuando los titulares juegan desencorsetados, y la otra, la que ofrecen cuando el banquillo está en pista. Frente a un equipo ramplón como estos Hawks pueden vivir del arreón de la primera, pero Brooks tendrá que encontrar una solución a la segunda si avanzan a próximas rondas (y ya lo está intentando, ya que cambió el patrón de sustituciones en la segunda parte).

John Wall estuvo magnífico (32 puntos y 14 asistencias), especialmente en un tercer cuarto en el que no paró de anotar y asistir: hubo un periodo de tiempo en el que el equipo capitalino anotó en 10 de 11 posesiones (sólo un triple librado de Morris fallado), y todas llevaron su firma en forma de canasta o último pase. El torrente sólo paro cuando el hierro le negó un triple desde el logo del centro de la pista al final del reloj de posesión, que por los antecedentes, también parecía que iba a acabar en el mismo sitio que los demás.

Además de los habituales pases imposibles a la esquina del lado débil, Wall tuvo mucho éxito poniendo balones muy cerca del aro (alley-oops o no) a unos interiores que los Hawks se empeñaban en defender por delante, pese a ser manipulados constantemente por el base rival. Budenholzer intentó detener la sangría sacrificando incluso al base, utilizando a Bazemore de 1 por cuestiones puramente defensivas, pero lo único que podía con Wall anoche era la necesidad de descanso.

Si al partidazo de Wall le sumamos que encima Markieff Morris contestó canasta por canasta a un Millsap que Gortat y él zarandearon desde el punto de vista de la dureza, y la buena segunda parte de Beal, demasiado cerca estuvieron los Hawks, que poniéndose cinco abajo a falta de dos minutos incluso amenazaron con el susto.

Atlanta no tuvo nunca ritmo en ataque, perdiendo gran cantidad de balones ante la agresiva defensa de los Wizards, que paradójicamente les mantuvo en el partido a base de ponerlos continuamente en la línea de tiros libres por exceso de celo y agresividad. Dwight Howard no fue factor, Millsap estuvo discreto y no se impuso a Morris, Schröder, acertado en el tiro, hizo mejor partido en estadísticas que en pista, y Tim Hardaway Jr, aciago desde la línea de tres, sólo se lució poniendo en un póster a Bogdanovic.

Fue buen partido para los debutantes en Playoffs, con Taurean Prince y Kelly Oubre, jugadores  que sus equipos esperan importantes en un futuro, rindiendo con efectividad en ataque y energía en defensa. Por increíble que parezca, también era el primer partido en Playoffs para Markieff Morris, así que claramente era día para novatos.

Para los que os interese #loespañol, Calderón fue finalmente el base suplente por delante de Delaney, algo que Budenholzer mantuvo en secreto hasta el salto inicial, pero no marcó la diferencia, y como hemos comentado, Bud incluso prefirió jugar sin base cuando Wall entró en fase de flujo. El bueno de Calde al menos se aprovechó de la jugada tonta del encuentro, cuando un fallo de comunicación en la defensa de Wizards le permitió anotar la bandeja más cómoda a media pista de su carrera.

Seguiremos la pista a esta serie, donde los Wizards son superiores en muchas cosas… y perder mucho terreno muy rápido también es una de ellas.

Sofi del día: Marcus Morris estaba entre el público disfrazado de Markieff Morris, preciosa (y patriótica) equipación de los Wizards incluida. Al parecer van a utilizar la “Barras y estrellas” en todos los partidos de casa estos Playoffs, y no nos podemos alegrar más, porque es bonita bonita. Otro motivo más para verlos.

PO Desde El Sofá (XVII): Con cien cañones por banda

Los Cavs, en una demostración de músculo, metieron más triples de los que nunca nadie antes había logrado en un partido NBA, 25, y barrieron de la pista a Atlanta. Al pobre Budenholzer sólo le faltó anoche encontrarse al llegar a casa al marido de su hermana, y que este le clavara la rima tras preguntarle que cuántos triples le habían caído.

JR Smith lideró el bombardeo con 7, y hasta 10 jugadores, en 45 intentos totales, mojaron desde más allá de la línea de 6.70yalgo en unos sitios, 7.20yalgo en otros. De los activos en Cleveland, sólo Thompson, Mozgov y James Jones (en dos intentos) se quedaron sin tocar pelo. Hasta LeBron, que estaba sufriendo con el tiro en estos Playoffs, vio ayer una piscina en el aro.

En total, los Cavs están metiendo 16.2 triples por partido (17.9 por 100 posesiones), acertando en el 45.3% de sus intentos en Playoffs, cifras que lideran por mucho la Liga, y a las que ni los Warriors son capaces de acercarse. Y su ataque parece estar funcionando en el momento perfecto.

El asalto empezó prontito: aunque fallaron los 2 primeros triples que intentaron, encadenaron 7 seguidos, los últimos formando parte de una racha de 14 puntos sin oposición que no menguaría en el resto del partido. Y cuando los triples no entraban, ahí estaba Tristan Thompson para bajar el balón y conseguir jugadas extra para Cleveland, y si no, ya se empeñaban los jugadores de Atlanta en perderla, no vaya a ser que pudieran aprovecharlo.

Se vio que Coach Bud le había dado vueltas a cómo frenar a LeBron sin aleros altos y con una rotación interior de tres hombres, y la decisión fue arriesgarse a poner a Bazemore a defender a Love, pero los Cavs no tuvieron ni que plantearse el emparejamiento ya que la cosa se fue por otros derroteros aún más provechosos. Los Hawks se dedicaron a tirar mierda a la pared (¿una zona?), y no se pegó nada. Al menos descongelaron a Kris Humphries, que con lo limitadísima que tienen la rotación por dentro, y lo grande que juegan los Cavs, podría ser útil en una lucha más igualada.

Pero con 74 puntos y 36 de ventaja (casi doblando) al descanso, no se pueden sacar muchas conclusiones. Es una pena porque Atlanta gastó un partido en el que Al Horford parecía motivado para proteger el aro y en el que también estaban encontrando segundas oportunidades. Además, con Teague (la verdadera estrella del equipo, según Reggie Miller) y Schröder, pueden castigar la pareja LoveIrving en defensa una y otra vez, y eso se volvió a ver ayer antes de que el espíritu del partido dejara el cuerpo.

En el próximo partido tendrá que ser.

Sofi del día: A cualquier cosa molona que pasara en el último cuarto que no he visto.

PO Desde El Sofá (VIII): La estrella contra el equipo

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

Mientras escucho por primera vez el nuevo trabajo de Beyoncé, llamado refrescantemente Lemonade, aún tengo en la retina lo que ha sido uno de los partidos más molones hasta el momento en los PO, en lo que es, en estos primeros 4 envites de la primera ronda, la serie.

Los encuentros entre Hawks y Celtics están siendo la mar de entretenidos, bueno el del otro día en Atlanta igual no tanto, pero oye, aún así tuvo un primer cuarto molón y anoche tuvimos otra nueva prueba de ello. El equipo de Nueva Inglaterra ha igualado la serie con un 2-2 interesante e inquietante para ambos lados.

Lo de anoche fue otro capítulo más, con prorroga incluida donde se vio un equipo y una estrella, y no precisamente lo que podríamos pensar a priori. Siempre se ha dicho del equipo de Budenholzer que es un conjunto, un todo lleno de pequeños componentes que suman desde diferentes partes, un mini-Spurs o un Spurs de la conferencia Este. La máxima expresión la vimos el año pasado y este, sólo hemos podido disfrutar en pequeñas pinceladas de esa excelencia, pero anoche Paul Millsap se puso el traje de luces y dijo: HOY ES MI DÍA.

Su actuación fue una auténtica barbaridad, dominando todo el tempo del partido con 45 puntos y 13 rebotes, siendo claramente el punto de referencia de los Hawks y llevando todo el peso de la escuadra de colores fosfis y molones.

Todo fue perfecto hasta que el Presidente Stevens le puso encima a Smart el cual le hizo una defensa tremenda (y un partido igual) y entre eso y el cansancio a Millsap se le vio ya con poca gasolina en los minutos finales.

Y hablando de Stevens, Celtics molan. El otro día se les iba al garete Bradley, una de sus grandes bazas en ambos lados de la pista y aunque el otro día tiraron de estrella de la mano del partido tremendo de Thomas, anoche les tocó tirar del equipo y de cada uno de ellos hacer lo que debe de hacer para sacar un partido adelante que en algunas ocasiones parecía más cerca del 3-1.

Hasta Jerebko parecía la reencarnación de Ray Allen (o algo similar), en algunos momentos del partido, y aunque Thomas acabó rozando la treintena de puntos, la sensación de que todo el mundo aportó ‘algo’, fue tan plausible que era una gozada ver las camisetas blancas moverse en la pista.

Teague tuvo su aparición estelar al acabar el tiempo reglamentario a modo de 2 triples y a modo de cagada final perdiendo en balón, pero poco más.

Así que amiguitos, esta serie promete y volvemos a ATL Georgia, booties look like this size…

Sofi Del Día: Lakers, se han cepillado a Scott, poco más que añadir.

PO Desde El Sofá (VI): Thomas al rescate

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

Tras todo un partido sufriendo con la protección del aro, los Celtics la encontraron en los momentos más decisivos en el lugar más inesperado: sus locos bajitos.

Isaiah Thomas (que acabó con 42 puntazos, anotando en todo tipo de situaciones) y Marcus Smart, detuvieron en los minutos finales bandejas de MillsapHorford respectivamente, en jugadas que acabaron en puntos a la contra en la otra canasta para Boston, y permitieron abrir un pequeño hueco que Atlanta ya no rebajaría hasta acabar con un 111-103 final, que mantiene viva la que pinta como serie más interesante de esta primera ronda.

Tras los problemas con los inicios de partido que se remontan a los últimos partidos de la Temporada Regular, los Celtics esta vez sí salieron como un tiro con los dos cambios en el quinteto titular: dentro Turner y Jerebko por Smart (que cubría la baja de Bradley a su vez) y Sullinger, que contribuyeron con triples en los primeros minutos de tromba céltica.

El acierto desde el perímetro de Boston y las faltas de Korver dejaron a ATL sin respuesta, en el limbo, hasta que les dio vida Schröder, que descubrió que el equipo de Stevens no tenía respuesta a sus penetraciones, y además, espoleó a un equipo adormilado tratando de meterse en la cabeza de Thomas con marrullerías, aunque no lo consiguiera.

Ese pasaje del encuentro en el segundo cuarto, el único en el que los Hawks trataron de aprovechar la ventaja en el poste bajo con Horford, fue lo que impidió que se rompiera el partido, pero los Hawks no cerrarían una ventaja que llegó casi a la veintena hasta finales del tercero.

Los Celtics empezaron muy bien la segunda parte con su nuevo quinteto titular con un parcial de 7-0, pero tras el tiempo muerto de Budenholzer, Atlanta comenzó a ganar terreno hasta hacer desaparecer la ventaja, con triples de Korver, penetraciones de Playoff Teague, y un ambicioso Bazemore, que lideró a Atlanta en posesiones de tiro. A los Celtics se les secó el tiro exterior, que tuvieron disponible toda la noche ante unos Hawks parapetados en la pintura, y vuelta a empezar de cero en el cuarto.

Los Hawks lograron meterse en el partido, pero seguían sin involucrar en ataque a Horford ni a Millsap (mientras en el otro lado, curiosamente, sí lo conseguía Amir Johnson), y el último cuarto se mantuvo en un ritmo alocado en el que el jugador que mejor se lo pasa es el más bajito. Sólo los árbitros podían parar a dos equipos con ganas de correr, con los repetidos parones para revisar faltas flagrantes, que acabaron siendo insufribles. Y todo por poner un estándar demasiado bajo en un partido que fue tenso, como todos aquellos igualados de Playoffs, pero al que hicieron parecer más bronco de lo que en realidad fue.

En la recta final, tras una bonita sesión de intercambio de triples entre los dos equipos, Atlanta empezó a fallar en las proximidades del aro, con las acciones providenciales de Thomas y Smart ya comentadas de por medio, y los Celtics se encontraron con una pequeña ventaja que la ansiedad de Atlanta se empeñó en proteger. Un triple tras bote en un aclarado y un robo poco después del mejor de la noche, pondrían la puntilla, y evitaron que los Celtics cayeran en ese hoyo del 0-3 del que nadie ha podido salir.

Primera victoria de Brad Stevens, Isaiah Thomas o Marcus Smart en Playoffs, y el futuro nos dirá si de muchas. Por lo pronto, tengo el presentimiento que esta no será la última de las crónicas dedicadas a la serie.

Sofi del día: Conozco la NBA demasiado bien como para atreverme a decir que el número 17 recortado y dorado en la nuca de Schröder va a ser indiscutiblemente el peor numerito capilar de los Playoffs, pero hace falta cierto valor para plantarse precisamente en Boston, con un número tan icónico detrás de tu cabeza. Entre unas cosas y otras, normal que le cayeran tantos pitos.

 

Por qué Pau Gasol no es un All Star

Tras quedarse a 360 votos (guiño guiño) de ser un All-Star, los (ayudantes de los) entrenadores de la NBA, tampoco eligieron a Pau Gasol entre los suplentes. Tres hombres altos (Paul Millsap, Andre Drummond y Chris Bosh) estarán en el banquillo en Toronto, y como imagináis, la decisión no ha sido bien acogida en el Reino de España, que se movilizó con el objetivo de convertir a Pau en All-Star, con una unidad que quizá sólo sea comparable en la historia de este país tan cainita a la que hubo para salvar a Nuria Fergó en la primera semana de Operación Triunfo.

Los análisis más racionales hablan de tongo, alguno se deja llevar un poco por la pasión, e insinúa que detrás de la decisión puede haber quizá un poco de racismo, mientras que los más creativos son capaces de encontrar motivos para la conspiranoia en cualquier lugar de la biografía de los jugadores elegidos. Lo que es plantear que quizá haya habido jugadores que hayan hecho hasta ahora una temporada ya no mejor, que no hace falta, sino, comparable, a la de Pau Gasol, pocos y parias.

Dejando la ironía aparcada, si Pau no es All-Star, es por muy poco. La distancia que separa las temporadas del grupo de los seis mejores hombres altos del Este (añado al ring a Al Horford y Kevin Love) es muy exigua. Y no muy lejos quedarían en méritos individuales tampoco, pese a sus equipos, Brook Lopez y Greg Monroe, y eso sin incluir a la sensación para los estadísticamente impresionables Hassan Whiteside, o el hecho de que Nicolas Batum o Jae Crowder también podían optar a esos puestos que la NBA abre a aquellas tres posiciones que abarcan con la palabra ‘frontcourt‘.

Por tanto, no entiendo la virulencia con la que se ha acogido la decisión, cuando es imposible construir una verdad irrefutable partiendo de que no ha habido tres mejores jugadores interiores que Pau esta temporada, ni de todo lo contrario. Lo que sí podemos, para quien quiera oír un argumento menos reconfortante que echar la culpa al empedrado, es tratar de entender qué han podido ver, o no ver, en Pau Gasol para hacerle semejante desplante. No se trata de restar méritos o de demostrar que no lo merece, porque eso no lo podríamos conseguir. Pero hay un factor que, por realidad o reputación, ha sido determinante.

Y es la defensa. Sí, ya sé que es 5º en tapones en la NBA (parafraseando a Daryl Morey, alguien decidió crear el boxscore, y ese alguien debería ser disparado), 4º en rebotes defensivos y es la última línea del equipo con la 6ª mejor defensa de la Liga. La defensa no parece así un punto flaco de Pau, ¡todo lo contrario! Debería ser otro argumento a favor, como su exquisito juego en cualquier poste, o la posibilidad de conectar un electrizante alley-oop con Jimmy Butler en cualquier momento del partido de las estrellas. Y creo que ha encajado fantásticamente en Chicago, y se siente cómodo, con un sistema que ayuda a sacar su mejor rendimiento. Gasol ha estado fantástico protegiendo el aro en acciones contenidas y muy activo tratando de ofrecer resistencia a cada tiro. Los números lo reflejan, Gasol no ha sido en el conjunto de la temporada una rémora: es posible que sea su mejor actuación en años.

Pero a sus 35 largos, y pese a la pericia acumulada, a Gasol le puedes buscar las cosquillas en algo que se está convirtiendo en imprescindible en la NBA que se está jugando en 2016: defender en movimiento, con los pies. Hemos hablado mucho durante estos últimos años de protección del aro, que es efectivamente interesante, pero con tanta acción ocurriendo a 7 metros de la canasta, y el baloncesto de 4 ó 5 jugadores exteriores estirando hasta la rotura la defensa Thibodeauniana, la mezcla de agilidad, resistencia, gracia e inteligencia para cubrir todo ese terreno y tener un impacto positivo, es clave. Este es el motivo por el que Whiteside, pese a taponar más que nadie hace peor a la defensa de Miami, y Noah y Marc, sin esos números tan aplastantes, han sido jugadores defensivos del año en el pasado reciente. Hace 3 años, Hibbert y Asik era lo que todo equipo andaba buscando, deidades de la verticalidad que valían su peso en oro. Una explosión de tiro y velocidad en la NBA los ha convertido en bloques de cemento inalineables.

Los problemas para defender en movimiento en un espacio abierto, más que la falta de protección del aro (o en algunos casos, unido a), son lo que aleja de mayor gloria y relevancia a otros candidatos al All-Star con unos méritos ofensivos similares a Pau, como Love, Monroe, Lopez o Vucevic. Y lo que está empujando prácticamente fuera de la Liga a jugadores con un pasado tan exitoso como David Lee, Zach Randolph o Carlos Boozer. En el momento que sus habilidades ofensivas, que todavía son superiores a las de muchos jugadores que les quitan el puesto, se ha ido acercando a la media, deja de compensar tenerlos en pista.

La mayoría de estos jugadores serían más que capaces de hacer un trabajo aceptable ante cuatros y cincos que jugaran de espaldas, y bases que raramente penetraran. Algunos tienen la suerte que el personal y cuerpo técnico del equipo que les rodea hace un trabajo brillante desactivando la velocidad para que puedan ser efectivos, y en todo caso, su propia habilidad ofensiva es superior a lo que conceden en el otro lado. Pero en los enfrentamientos ante los mejores y más preparados equipos, estas carencias se ponen de manifiesto: te da la sensación de que no podrías ganar cuando importa con ellos.

Tomemos como ejemplo el partido del pasado viernes frente a los Celtics. Emparejado con un pívot que habita buena parte del tiempo en el perímetro (Jared Sullinger), y con un base incisivo y rápido como Isaiah Thomas, Pau pasó posesiones y posesiones defensivas en tierra de nadie. Thomas se ha aprovechado de muchos hombres altos, no obstante, también es un All-Star con mucho merecimiento, y Stevens y los Celtics, una de las franquicias mejor organizadas de la Liga, llevan toda la temporada tendiendo trampas a los rivales, no ocurre sólo con Pau. Pero durante una noche pusieron en evidencia como se puede aprovechar su falta de velocidad. En jugadas como esta, Gasol no es capaz de ofrecer ninguna resistencia a la bandeja de Thomas, que no puede ser más fácil.

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Este es el tipo de partidos (me viene a la cabeza también el del día 26 de diciembre ante Dallas, en la segunda noche de un back-to-back a domicilio tras una actuación brillante en la victoria del día de Navidad en Oklahoma, o el 9 de enero en Atlanta) que hace que en los informes de los entrenadores visitantes, aparezca como objetivo atacar a Pau, sacarlo de la canasta, ir cuesta abajo contra él. Ese ayudante que tiene que votar en el All-Star a los jugadores para completar el banquillo viene de hacer la semana pasada un informe en el que pide a sus jugadores que pongan a Gasol en cuantos más y más lejanos bloqueos posibles mejor, mientras que al día siguiente da la orden de evitar a alguno de esos otros jugadores que sí fue elegido. Esas cosas acaban pesando en la percepción del jugador, y ante candidaturas parecidas, acaban inclinando la balanza.

Y Pau está siendo atacado: por los números de SportsVU nadie hace frente a más tiros por partido (10.5) cerca del aro que él, estadística que es un arma de doble filo, porque no sabemos qué lleva a ello, ¿cómo diferenciar a esos jugadores que están en el punto de mira constantemente del ataque, de aquellos que llegan a la acción aunque no estén invitados a estropear la fiesta? Eso sólo se puede hacer viendo los partidos, y observando lo que sucede, y creo que con Gasol estamos en el primer caso. Lo curioso es que en general, ir a por él, no está funcionando: tiene uno de los mejores porcentajes defendiendo cerca del aro, pero al tener que estar envuelto en tantas acciones, el equipo es vulnerable en los tableros. Pese a sus buenos números individuales, a los Bulls les cogen rebotes de ataque por encima de la media con Pau en pista.

Esta reputación de Pau es real, de hecho, y aunque yo lo crea injusto y exagerado, analistas NBA como Zach Lowe, Nate Duncan o Jonathan Tjarks, han propuesto más de una vez principio de temporada, con Chicago jugando un baloncesto muy templado, que los Bulls debían sacar a Pau con la segunda unidad, dándole más protagonismo como anotador, y descargándole de carga defensiva. El tiempo y las circunstancias les ha quitado parte de razón, pero sobre el papel, a principio de temporada, era fácil creer que la pareja interior más versátil de Chicago la podrían formar un Mirotic mejorado en su segundo año, y un Noah sano y recuperado de sus molestias. Ninguna de las dos premisas se ha cumplido, y con los dos fuera además ahora mismo, Gasol está siendo el mejor interior de los Bulls esta temporada, aunque los enfrentamientos más desfavorables le puedan hacer quedar mal en partidos puntuales.

Y si dejamos la defensa y su reputación, que creo que ha sido la principal desventaja para Pau en la mente de los votantes, hay que tener en cuenta que en ataque tampoco se ha destacado del resto. Chicago, pese a lo que se esperaba de Hoiberg ha decepcionado en ese aspecto, y de hecho, en cantidad de puntos por posesión y la eficiencia con la que estos se consiguen, hay mejores actuaciones en el Este que la de Pau.

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Hay más cosas en un ataque, por ejemplo, las asistencias, entre las que Pau está con los mejores, pero algo que Gasol no hace tan bien como muchos candidatos es abrir el campo con triples, algo que puede ayudar tanto o más a un equipo que la circulación de balón. Podríamos tirarnos toda la tarde ordenando datos, y cada vez saldríamos con un escalafón distinto, es el problema de comparar jugadores diferentes.

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El caso es que aunque sea igual de imposible y subjetivo elegir de manera conclusiva entre peras y manzanas, tampoco está garantizado asegurar que Gasol ha sido uno de los tres mejores hombres en altos en ataque en el Este en la temporada de 2016.

Y la coda final, saliéndonos de argumentos de puro juego, que se debería rebatir sola, pero veo que no: otra de las piruetas para desacreditar concretamente la elección de Bosh sobre Gasol, es preguntarse cómo va a tener Miami, sexto equipo a día de hoy en el Este, dos All-Star, mientras que los Bulls, terceros, se presentan en Toronto sólo con uno. La idea podría sonar bien hasta que te das cuenta que , a) la relación de proporcionalidad All-Star de un equipo y victorias no es exacta, no hay ni habrá nunca una regla para ello, b) Bosh no tiene la culpa que Wade, jugando peor y contribuyendo menos que él, ya fuese incluido por los fans como titular, c) los Bulls han ganado los mismos partidos que Miami para ocupar esa posición (aunque hayan perdido dos menos), y sólo 4 victorias les separan de la 10ª posición  que ocupan los Hornets; en el Este hay un gran empate técnico en esas plazas y las posiciones son circunstanciales, de hecho, por margen de victorias, Chicago sería séptimo, siendo adelantado por Celtics, Pacers y Hawks, justo encima de Miami, octavo y d) que, por ese criterio de registro de equipos ∝ número de All-Stars, estarían fuera los dos, y Kevin Love acompañaría a LeBron James, único elegido del mejor equipo del Este. Y a lo mejor hasta Al Horford, ya que los Hawks también estaban por encima cuando se cerraron las votaciones, con lo que ello supone de cara a esa inventada prioridad.

La cerveza X es tu favorita y la Y es una puta mierda (donde Y tiende a Cruzcampo) si les ves las etiquetas, pero si te las juntaran en una cata a ciegas con otras 10 del mismo estilo, acabarías escogiendo cada vez es una distinta, posiblemente alguna vez, hasta aquella que dices odiar. Aquí pasa un poco lo mismo, entre un grupo como el propuesto antes no hay respuesta mala. Todos tienen sus fortalezas y sus debilidades, sus luces y sombras, y una producción parecida plasmada en los números de toda la vida. Para mí sólo sería “intocable” Paul Millsap, que se ha distanciado del grupo con un juego al que no encuentras puntos débiles, y creo que Bosh, con el plus que le da ser el candidato que más alterna con diferencia y éxito las dos posiciones interiores, también ha estado un peldañito por encima de la competencia. Pero sí creo que la temporada de Pau ha sido superior a un Drummond que vive de la locura de sus cifras reboteadoras, y no me parece ni siquiera el jugador con más méritos de su propio equipo. Por otro lado, Love y Horford han hecho para mí tantos méritos como Gasol, y me costaría mucho otorgar entre ellos esa tercera plaza de hombre alto en el Este.

El caso es que Pau está fuera del All-Star, pero no ha sido ninguna injusticia, hay más gente con méritos similares que plazas se otorgan. Si Gasol estuviera dentro, alguien con tan buenas credenciales como él se habría quedado fuera. Así es la vida, ahora uno elige si la va a pasar llorando o mirándole a las ojitos.

Nuestros All-Star picks

Una de las pocas tradiciones en La Crónica Desde El Sofá es hacer nuestros picks para el All-Star, este año no iba a ser diferente, así que allá vamos con nuestros elegidos.

David Chanzá

Empezamos los picks partiendo de la base de que para mi Kobe debe ir sí o sí para hacerle el homenaje que se merece en la fiesta anual de la NBA, que este año se disputa en Toronto, así que como al meter a Bryant me fastidiaba mucho el tema, he decidido no incluirlo, pero eh!! Para mi es All-Star.

Empezamos por el Este, donde Culebron James y Paul George son dos plazas más que fijas, sobre todo la del jugador de Pacers que está a un nivel MVP, haciendo cosas que nos recuerdan el brutal jugador que es y que era antes de su desgraciada lesión con el USAB.

Para el puesto de pivot, Andre Drummond es otro fijo. El 5 de Detroit está siendo realmente dominador en esta primera parte de la temporada, cogiendo todo el rebote posible y metiendo esas canastas de alto porcentaje, que es realmente para lo que se le requiere…otro cantar son los tiros libre, pero oye, esto es el All-Star.

Los guard son para Lowry y Jimmy Butler. El de Bulls es sin duda alguna el jugador franquicia de Chicago, siendo claramente la voz cantante tanto dentro como fuera del vestuario, y claro, eso se empieza a notar en un equipo que sigue esperando el regreso de Rose. El All-Star es en la casa de los Raptors y si ya el año pasado llego a jugar el partido del Madison, este año va a repetir en su ACC. Además, leñe, está cuajando una muy buena temporada!!

Cruzamos conferencia y nos plantamos en el Oeste. Stephen Curry tiene su plaza fija, porque sí y punto. Lo mismo podemos decir del tandem de Oklahoma, donde la dupla Durant-Westbrook está demostrando que ambos sanos, es un combo brutal y temible. Ojo sobre todo al temporadon del 0, que si no fuera porque Curry está a un nivel digno de Star Wars, Westbrook sería el claro MVP…ahí lo dejo.

Luego estarían dos debutantes. Draymond Green, el alma de Warrios y el mejor PR de la franquicia (y probablemente de la liga), merece estar en la cita canadiense, por todo lo que aporta en la pista y que canastos, va a haber pocos jugadores que van a empaparse más del ambiente All-Star que el jugador de Michigan. El último puesto sería para Leonard, el cual ya ha dado el paso adelante en todos los sentidos, en unos Spurs que viven a la sombra de la Bahía, pero que ahí están, encontrando a Lupita como siempre.

Mario Maruenda

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Pues este es uno de los años que más sencillo me ha parecido hacer los quintetos del All-Star a estas alturas. Los ocho jugadores en los que coincido con El Jefe me parece que dan lugar a muy poquita discusión en cuanto a méritos acumulados esta temporada, lo que nos dejaría un par de plazas libre en el juego interior de cada conferencia en las que el abanico de candidatos se amplía.

La plaza final en el Oeste es para mi gusto un Griffin vs. Green, con Anthony Davis mirando por la ventana desde un edificio en llamas prendido por DeMarcus Cousins, y la del Este es un Cristo en el que se puede proponer tranquilamente a Drummond, Love, Horford, MillsapPau, Batum, Bosh, Melo o Vucci Mane, grupo de jugadores de jamón de recebo, que están jugando todos ellos a ese perfecto nivel de… All-Star suplente.

En el Oeste me quedó con Griffin porque intento ignorar los méritos del equipo a la hora de dar los puestos del All-Star que bien justificarían incluir a otro Warrior, y lo que veo cuando el polvo vuelve al suelo es que Blake es y ha sido más estrella que Draymond Green, sin restarle un ápice de mérito al secundario definitivo, que es la segunda pieza más importante del engranaje de uno de los mejores equipos de la Historia, y también debería estar en Toronto.

Y en el Este elijo a Millsap para mi equipo, porque ya me quedé con muchas ganas de incluirle el año pasado, y ya que no está All Dray Dray, al menos meto a su versión de la costa Este, el jugador más completo del grupo, y eterno infravalorado. Aunque desde el punto de vista lúdico Drummond o Melo serían opciones más entretenidas, para que nos vamos a engañar.

Viva la PEPE: Atlanta Hawks (1) vs. Brooklyn Nets (8)

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Este año repasamos las 4 eliminatorias de Playoffs en el Este en nuestra primera Previa Épica de los Playoffs en el Este. Si te has perdido alguna, puedes encontrarlas todas aquí.

Cómo han llegado los Hawks

Campeones regulares del Este por primera vez desde 1994 (para la anterior hay que remontarse a 1970, donde las conferencias eran sólo divisiones, y Atlanta estaba en el Oeste) y con el mejor registro de la historia de la franquicia, la temporada ha sido inmejorable para ATL. Estos no son los Hawks plomizos de los últimos años, ahora, ¡Atlanta mola!

Empezaron dubitativamente, ganando 7 y perdiendo 6 (derrota ante Lakers incluida), pero en cuanto encontraron el ritmo y Al Horford, su mejor hombre, la forma, ganaron 33 de los 35 partidos siguientes, con una racha de 19 victorias consecutivas que le ganó a su quinteto el título de “Jugador (sic) del mes en la Conferencia Este” en enero, donde no se dejaron ni un solo partido.

Mike Budenholzer y Danny Ferry han montado una pequeña réplica de su anterior organización, los Spurs, y le han dado su propio toque a la mezcla de juego colaborativo, alegre y con mucho tiro que tanto fascina tanto a aficionados ocasionales como a freaks de la NBA.

Cómo han llegado los Nets

Después de que fallara la apuesta por la veteranía del año pasado, en Brooklyn no tenían ninguna confianza puesta en este año. Los jugadores franquicia no se encontraban en su mejor estado de forma, Brook Lopez no se entendía con un Lionel Hollins que le llamó vago, las lesiones volvían a tener impacto, todo el equipo, del primero al último, estaba a la venta y en rebajas en febrero…

Pero el Este es así, y con un sprint final, un ataque revigorizado de nuevo les vale para ganar 13 de 22 partidos, y meterse en Playoffs. Y esta racha empieza en el momento que insertaron a Brook Lopez y Thaddeus Young en el quinteto titular, y Deron Williams volvió a tener un compañero en el dos contra dos.

Rotación de Atlanta

Los Hawks llevan dos años con un mismo quinteto, de esos que quedarán para la memoria, de los que empiezan y terminan los partidos: el formado por Jeff Teague, Kyle Korver, DeMarre Carroll, Paul Millsap y Al Horford. Han sido tan buenos, y forman un grupo tan versátil, que no tienen alguna otra versión para ajustarse a los emparejamientos: es el rival el que se tiene que preocupar de ellos.

Por filosofía en parte, y ayudados también por los buenos resultados, los minutos del quinteto han estado muy controlados durante toda la temporada. Todos promedian entre 30 y 33 minutos por partido y ningún jugador de los Hawks está entre los 40 con más tiempo en pista. Esto ha permitido a Coach Bud a repartir los minutos por todos los miembros de la plantilla, la más aprovechada del Este. Es de esperar que en Playoffs, sobre todo a medida que la dificultad aumente, se comprima mucho la rotación

En cuanto a hombres altos, Budenholzer tiene un rotación bastante sistemática: Horford se va pronto al banquillo, y en su lugar entra Pero Antic, pareja que se mantiene en pista hasta el final de los cuartos impares, cuando vuelve a entrar Horford, acompañado esta vez por Mike Scott (el de Dunder Mifflin no, el otro). Con este solapamiento, se aseguran de que o Millsap o Horford, uno de los dos, esté siempre en pista; que siempre haya un pívot nominal (Al o Pero), pero sin que coincidan, y dan más continuidad y familiaridad a las tres parejas que se forman. La lesión en la recta final de la temporada de Scott, puede haber abierto mínimamente la puerta a Muscala, pero lo más probable es que se mantenga lo que funcionó durante la temporada, recortando seguramente los minutos a los suplentes a costa de los titulares.

La sustitución del base también ha sido determinista: Dennis Schröder sale cuando se sienta Teague, y suelen aprovechar para ponerle en pista en la ventana de tiempo en la que están Horford y Scott de pareja interior, con Korver por fuera, para que juegue en unidades con mucho tiro exterior. Por incompatibilidad, los minutos de Schröder dependerán inversamente de los de Teague.

Donde se les complica a los Hawks la rotación es en las alas, tras la lesión de Thabo Sefolosha, suizo confundido por la noche neoyorquina y el NYPD. Por fortuna, los minutos extra que el banquillo ha estado recibiendo durante toda la temporada, ayudarán a minimizar el impacto.

Korver y Carroll no tienen minutos en el puesto de 4, y además con el descanso extra de Playoffs, y por la (inteligente) manera en la que Bud gestiona los cambios, no necesitan más que un jugador y 20-25 minutos (o incluso menos) para completar la rotación. Con Sefolosha y Korver solían hacer los Hawks algo parecido a lo de Antic y Horford,y ahora el recambio más natural es Kent Bazemore, que ya ha hecho el papel del suizo cuando este se ha perdido más partidos.

También pueden aprovechar la experiencia que han tenido que darle en el puesto de escolta a Shelvin Mack, al no tener sitio para él de base, en quintetos junto a Schröder, o juntar al alemán con Teague algo a lo que han sido reacios hasta ahora. 

Rotación de Brooklyn

Los Nets llegan con un quinteto fijo en la parte final de la temporada formado por Williams, Markel Brown, Joe Johnson, Young y Lopez.

Brown es el eslabón débil del quinteto, y es sustituido rápidamente por el Rookie del Mes de abril en Este, Bojan Bogdanovic, que promedia más minutos por partido que él y ha comenzado como titular alguna segunda parte. Pero si de finales de partido se trata lo más probable es que el que esté en pista sea Jarrett Jack, que está teniendo minutos como base suplente y escolta. La rotación en las alas la completa Alan Anderson, y dos jugadores más podrían tener minutos: Mirza Teletovic, que ha vuelto a entrenar después de estar parado tres meses por un coágulo en el pulmón, y Earl Clark, recién llegado al equipo con contratos de 10 días, pero que se ha hecho un hueco por la falta de aleros altos en la plantilla.

En cuanto a hombres altos Mason Plumlee y el novato Cory Jefferson son la pareja suplente, con el Campeón del Mundo alternando minutos con ambos titulares indistintamente. Los Nets juegan a veces con 4 bajitos, dejando a Lopez o Plumlee como único pívot, por lo que los minutos que Jefferson ha visto durante la temporada regular podrían evaporarse en Playoffs.

Parece poco probable que los Nets den bola a 12 jugadores, así que habrá que estar atentos a ver de quién recortan el tiempo.

Los Hawks en ataque

Las tres claves para entender el ataque de los Hawks: ritmo, espacio (por la amenaza del tiro), y movimiento (tanto de balón como de jugadores). El juego en los últimos años de San Antonio, del que Budenholzer es parte responsable, es la inspiración y referencia.

Atlanta ataca rápido, lo que les permite en el mejor de los casos, oportunidades a la contra o en la contra secundaria. Aunque el equipo rival se haya replegado bien, todavía es posible que algún jugador haya quedado despistado o con un emparejamiento desfavorable, una primera grieta por la que empezar a romper la defensa rival. Y si no ha ocurrido nada de esto, y la vuelta de la defensa es perfecta, los Hawks tienen unos segundos extra para desarrollar más la acción.

El espacio lo consiguen partiendo del hecho de que absolutamente todos los Hawks pueden tirar a más de 5 metros: no tienen ningún jugador con rango limitado. Sólo Horford no tira de 3, y hasta él puede animarse si no lo respetan lo suficiente. Hay que destacar a Kyle Korver, uno de los mejores tiradores de la Historia en una de las temporadas más efectivas que se hayan podido ver, pero su efecto no sería el mismo si estuviera acompañado por jugadores limitados. El ataque de Atlanta es devastador porque el siguiente pase, a cualquier lugar del campo, puede ir a un jugador dispuesto a tirar, y capaz de anotar.

Y el movimiento es la manera de aprovechar el tiempo extra que les da el llegar pronto, el espacio que pueden crear, y la manera de hacer llegar el balón al sitio más liberado, confundiendo a la defensa sobre los verdaderos propósitos de la jugada.

Los jugadores de Atlanta rellenan los huecos libres que quedan en la pista para que los defensas rivales no puedan agruparse: tres jugadores más allá de la línea de tres, uno en lo alto de la bombilla, y otros dos en las alas; otro, en el poste bajo. Mientras viajan de posición a posición, crean separación con bloqueos constantes y recíprocos entre ellos. Y no dejan que el balón pase mucho tiempo en el mismo sitio o con la misma persona (una de las pocas reglas de los Hawks, ningún jugador puede tener la bola más de dos segundos).

Así, la jugada no termina cuando aparece una oportunidad buena, sino cuando no hay una mejor.

Todos estos principios se pueden ver en una jugada como esta. Tras un tapón el equipo sale rápido a la contra, lo que les permite un 4 contra 3. Horford, Carroll y Korver no corren juntos, han abierto la pista, rellenando el poste bajo y los dos costados. Impulsar el ritmo y espaciar el campo le da a Millsap una oportunidad de penetrar cómodamente a a pintura de los Grizzlies…

atl1…o, mejor aún, ¿por qué no aprovechar para conseguir un triple abierto desde la esquina?

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Carroll falla el tiro, pero los Hawks ya han creado una buena oportunidad, y además, con la defensa desordenada puede coger su propio rebote, y enfilar la zona. A partir de ese momento veréis que CarrollMillsap y Teague tienen una serie de buenas opciones de tiro, pero saben que los Grizzlies están desenfocados, fuera de sitio, y hay jugadores libres en todo momento. Mirad las oportunidades que pasan en pos de continuar con la jugada:

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Al final tanta generosidad acaba teniendo premio, con el triple de Carroll desde la otra esquina (más tranquilo de lo que parece, tiene tiempo para botarla, y Horford no bloquea a Gasol). Y estamos hablando de una jugada en la que Atlanta no involucra directamente a sus dos mayores amenazas, Horford y Korver, pese a que tienen oportunidad para hacerlo. Eso sí, por la atención que generan estos dos, Memphis les dedica un defensor en todo momento.

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Seamos más específicos. Cuando tienen que jugar a media cancha, los Hawks parten básicamente de la misma localización de sus jugadores. Un hombre alto en el poste bajo (en la siguiente imagen, Horford tapado por Roy Hibbert) y otro en lo alto de la bombilla (suele ser Millsap). Los dos alas a los lados, fuera de la línea de tres. Y el base subiendo el balón por uno de los dos lados de la cancha.

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Según van llegando (los Hawks están siempre en movimiento), el jugador que sube el balón se lo pasa al que llega por el centro, el trailer, y dependiendo de lo que este haga tras dar ese pase, se inician dos tipos de jugadas, o más bien de familias de posibilidades, la strong (fuerte) o weak (débil).

La terminología hace referencia a que la mitad de la pista donde está el balón es la fuerte, y la otra la débil. En este caso, la decisión del base es lo que define cuál de las dos es, si se queda en el lado por donde ha subido será fuerte, si corta hacia al otro serán acciones de la familia de la débil.

En este caso, Jeff Teague decide quedarse en ese mismo lado (fuerte) y los Hawks comienzan con una de las posibilidades más directas que tienen este tipo de jugadas. Millsap invierte la pelota a Korver, mientras Carroll, el alero del lado fuerte al comenzar la jugada, sale de un bloqueo escalonado de Teague y Millsap: los dos jugadores que han pasado el balón ya han cambiado de posición, poniendo un bloqueo mientras lo hacían. Movimiento.

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Si los bloqueos son efectivos, Carroll recibe el balón de Korver con un tiro frontal abierto, o la posibilidad de pisar la pintura sin defensores (si los hubiera, están ayudando, con lo que podría pasar a sus compañeros). En este caso Stuckey defiende bien la jugada y anula la primera opción, por lo que se mueven a la segunda, Horford sube al poste alto, y Carroll se la pasa allí. Ahora Atlanta se encuentra en una situación de cuernos: los dos hombres altos en los codos de la zona (el área aproximada de los extremos de la línea del tiro libre), dos alas en las esquinas, y el jugador que inicia la jugada desde lo alto de la bombilla. Esta es una configuración muy habitual en muchos equipos de la Liga, que la usan como opción principal, pero en Atlanta es simplemente otra de las situaciones más a las que les puede llevar el movimiento. Cuando llegan a ella, el balón suele ir a Horford, para que haga de playmaker desde el poste alto.

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Hay muchas maneras de resolver una jugada partiendo de cuernos, y a partir de aquí, los Hawks se centrar más en leer-y-reaccionar, moverse y ver qué hace la defensa, que en seguir un guión concreto. En este caso los Hawks fingen el pase a la mano de Horford a Carroll (1), pero DeMarre continúa para ponerle un bloqueo a Korver (2), que corta hacia canasta, con Horford amagando el pase (3), entreteniendo lo suficiente a Stuckey, para que Carroll, que se ha abierto tras el bloqueo, pueda tirar de 3 (4).

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Para los que llevéis el recuento de la jugada (vídeo), los cinco jugadores han tocado (y pasado) el balón, y han sacado un triple sin que este llegue a pasar ningún momento de la recta que se extiende imaginariamente desde la línea de tiros libres. Salvo por Horford al principio de la jugada, ningún jugador pisa la pintura, pero hacen creer a Indiana que van a utilizar ese espacio. Por el contrario, dos o tres jugadores siempre han estado más allá de la línea de triples.

Aquí os dejamos más ejemplos de jugadas que parten de movimiento fuerte: en esta otra Teague, en lugar de bloquear a Carroll, utiliza él mismo el bloqueo de Millsap tras invertir el balón: como no saca ventaja pasan a cuernos, y el propio Teague corta por el centro de la zona para recibir el pase de poste alto a bajo de Horford.

En la siguiente jugada Teague sube el balón y Millsap, en lugar de esperar a recibirlo para invertirlo, viene a ponerle un bloqueo directo. La defensa se ve sorprendida y ayuda con el hombre de Korver, lo que resulta en un triple abierto.

Ahora veamos que sucede en la configuración débil, en este caso, los jugadores están colocados de la misma manera que en la fuerte inicialmente, pero el jugador que sube el balón, en lugar de pasárselo al interior que está en lo alto de la bombilla, se lo pasa al ala de su mismo lado, en este caso Sefolosha.

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Inmediatamente tras el pase, se cambia de lado de la pista. Así, yéndose al lado débil de la jugada, hay un jugador menos en el lado fuerte del balón que con la otra jugada.

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A partir de aquí, de nuevo, el ataque lee y reacciona lo que sucede con la defensa.

Aquí la tenéis en la vista tradicional: primero el pase adelante de Teague

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…y luego el corte. Spoiler alert: la jugada acaba con Bazemore penetrando desde el ala izquierda.

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Dos consideraciones más sobre la configuración inicial típica de Atlanta y lo enraizada que la tienen. El ritmo que le dan al juego hace que la formación se adivine a pista completa desde que el reloj acaba de empezar. En esta jugada, tras tiro libre anotado de Milwaukee (el resultado más favorable para un equipo de cara a la defensa posterior), los Hawks han dado ya el primer pase de la débil casi en medio campo, y con tres segundos consumidos del reloj ya está Teague cortando de lado a lado.

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este otro es un ejemplo del cambio de roles: tras robo, los Hawks lanzan un contraataque que es bien defendido por Denver, abortando el triple de Korver.

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Aún así, inmediatamente se reagrupan y se ponen en formación fuerte, con Teague sustituyendo a Korver, y Horford a Millsap.

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El balón cambia de lado, y los Hawks prueban la acción más simple, que el ala utilice a Horford para un bloqueo indirecto.denver3

Y es el propio Korver, que esta vez hacia de base y no de ala, el que sale de este bloqueo, y encuentra una opción de tiro cómoda.

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En ocasiones los Hawks cambian ligeramente la formación y ponen a los dos alas en el mismo lado en el mismo lado de la pista. Teague ya ha hecho el primer pase de la débil hacia Carroll y se ha ido al otro lado, el balón entonces va a Horford, como es habitual.

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Algo que les gusta hacer a los Hawks en esta versión de su jugada fetiche, es darle el balón a Kyle Korver con un pase a la mano.

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Korver tiene así una muy buena opción de tiro frontal, pero como a menudo le sobredefienden (en este caso Pierce abandona a Carroll por completo para tapar a Kyle en lo alto de la bombilla), encuentran un triple fácil para DeMarre.

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Lo de colocar a Carroll en el mismo ala en el que se da el pase a la mano o el bloqueo a Korver está funcionando tremendamente bien, porque ya nadie quiere pasar por el ridiculo de ser el que deja sólo a Kyle.

Incluso cuando al final de los partidos deciden parar el tiempo y usar un ataque tradicional, con un bloqueo directo… la formación es altamente reconocible.motionfina

Y así es como los Hawks sólo han tenido un partido en el que un jugador haya metido más de 30 puntos. Y ya veis porque no lo necesitan, las opciones van a estar ahí siempre, y bien repartidas.

Los Hawks en defensa

Este equipo es más rápido y versátil que alto y grande, y eso se refleja en su manera de defender, mandando dos-contra-uno y presión siempre que pueden, tratando de forzar pérdidas y de hacer que los rivales vean cuantos más hombres mejor de camino al aro.

Esta filosofía defensiva es donde más se separa Budenholzer de lo que hacen en San Antonio, que siempre ha sido un equipo más conservador en defensa, en parte porque Duncan es menos ligero que Horford, y siempre han preferido acompañarle de un alto más clásico, muchas veces de otro pívot directamente, mientras que los Hawks tienen a Millsap, que es prácticamente un tweener. Aún así, han logrado colocar a la defensa entre las 10 mejores del campeonato.

En los bloqueos directos relajan un poco la presión, y el hombre alto no encima al conductor del balón. Sin embargo, cuando un jugador queda en una posición complicada, que tienen alguna desventaja, o ven que pueden ahogar sus opciones de pase, aparecen como lobos a por el balón.

Aquí por ejemplo, Mayo consigue una posición ventajosa con Schröder en el poste bajo, y Horford ofrece inmediatamente el dos-contra-uno.

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Mayo sale de la trampa con un pase a Middleton, pero Milwaukee vuelve a insistir con postear al alemán, y Horford, con su dos-contra-uno, hasta que la pierde. Por eso son la defensa #1 de la NBA forzando pérdidas.

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Lo que sí hacen como San Antonio, y es intendible debido a su falta de tamaño, es puntear el rebote ofensivo: prefieren no cogerlos y volver a defender rápido en transición. De esta manera es difícil pillarles a la contra. Su acierto en ataque también le está haciendo a los rivales difícil pillarles desorganizados.

Por otro lado, tengo la teoría de que otra cosa que les está ayudando mucho en defensa es el daño psicológico que causa su ataque. Quizá sea una chorrada, pero me da la impresión de que el estilo alegre y con muchos triples de los Hawks tiene un pequeño efecto llamada en los rivales, que tratan de imitarles con consecuencias desastrosas en la otra parte del campo. Los Hawks son el equipo que más triples rivales recibe, en parte por como defienden, pero creo que también podría haber un poquito de esto otro.

Un punto débil de este equipo en defensa es el rebote defensivo, no tienen el tamaño para competir con los equipos más agresivos, y aquí no eligen si cargarlo o no: están obligados. Este es uno de los pocos sitios en los que un equipo podría avasallar a los Hawks.

Los Nets en ataque

Si tuviera que definir de alguna manera el ataque de Brooklyn sería diciendo que este es el ataque que esperaría que usasen si sus jugadores estuvieran en el mejor momento de sus carreras. Son un equipo individualista, con un ataque sencillo pero práctico, que cuando junta en la misma página a Williams y Lopez tiene momentos muy buenos.

Si quieres enfrentarte a los Nets, tienes que poder defender bien un bloqueo y continuación. Brook Lopez está en un gran momento de forma y es una amenaza desde cualquier lugar, como tirador, o como continuador, al que puedes pasar tanto a la salida del bloqueo con pista por delante, como en las inmediaciones del aro. Su repertorio es increíble e incluye todo tipo de movimientos de pies y lanzamientos a canasta. Y no solo en el dos contra dos, también puedes confiar ciegamente en él con balones al poste bajo, o dándole el balón en el codo de la zona, y dejando que penetre. Un placer de ver.

Para hacer aún más difícil de defender, los Nets rodean el dos-contra-dos de tiradores como Johnson, Bogdanovic, Jack o Anderson, que además pueden poner el balón en el suelo cuando se les necesita.Young no es un cuatro abierto, pero también es un jugador habilidoso al que hay que defender.

Puedes elegir ayudar, como hace Oladipo en la siguiente imagen, pero entonces llega el triple desde la esquina.

pnr2Cuando el ataque se astasca tras dos o tres posesiones fallidas, en lugar de abandonarlo, doblan la apuesta: ponen a Deron con la pista más abierta y un bloqueo doble en lo alto de la bombilla.

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Esta es sin duda la jugada más presente en Brooklyn ahora mismo, y para la que se tienen que preparar especialmente en Atlanta.

Porque el papel de Joe Johnson se ha visto muy reducido en este final de año más Lopezéntrico, después de haber mantenido a Brooklyn durante muchos momentos este año. De todos modos, todavía encuentran momentos en los que darle el balón, y es una perfecta válvula de escape como conductor secundario cuando la primera acción de los Nets fracasa. Y el atacar de esta manera, tras cortes o pases con la defensa inclinada hacia otro sitio, le permiten usar la que es sin duda una de las mejores bombas de la Liga.

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Young por su parte esta principalmente jugando sin el balón, atento a las opciones de corte que puedan aparecer, o poniendo bloqueos directos a D-Will. De vez en cuando, el balón puede acabar en sus manos, y cuando lo tiene, normalmente en los codos de la zona, intenta llevarse al ala-pívot rival con bote y velocidad. A veces, para darle un poquillo de ayuda, Lopez le pone un bloqueo directo para él.

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Lo que no está funcionando bien es la mezcla de banquillo y titulares. La pareja Jack y Williams es atroz, con los dos jugadores tomándose turnos para atacar, y asistiendo con pasividad cuando no es el suyo. Además, Jack, a título individual, no ha cuajado una buena temporada.

Y cuando Plumlee acompaña a Lopez, el espacio muere. Los equipos no tienen miedo de mandar dos-contra-uno a Brook en el poste o añadir hombres extra al medio de la zona en el bloqueo y continuación. El caso es que por unas cosas o por otras, los Nets no han dado con la tecla del quinteto perfecto y compensado, que pueda ser competente en ambos lados de la pista a la vez.

Los Nets en defensa

Incluso en su buen final de temporada, la defensa de los Nets ha sido una de las peores del campeonato, y eso es mala señal de cara a esta eliminatoria.

A Hollins siempre le ha gustado que sus hombres altos presionen el bloqueo directo, tapando la salida del conductor del balón y recuperando a su hombre, y si bien es algo que puede hacer con Young y Plumlee, tiene que ser mucho más conservador con Brook Lopez.

Y también, porque no decirlo, y a pesar de la identidad de su entrenador, este equipo es más Midtown Manhattan que Brooklyn. Falta dureza y personalidad. Pese a los problemas que tienen en la pintura, apenas cometen faltas. Les cuesta ser físicos, y muchos equipos les abusan de esta manera.

Aunque ha dado vida a este equipo en ataque, es muy necesario que un pívot defienda, y Brook no lo hace, ni tampoco tiene detrás a un ala-pívot de los que borran errores. Esto pone en una posición muy delicada a los Nets que sufren mucho cuando se enfrentan a un rival con mucha facilidad para penetrar. Y eso, cuando no se quedan congelados…

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…literalmente congelados.

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Meter a Markel Brown, joven, atlético y sacrificado en el quinteto titular contra las mejores unidades de otros equipos le da a este equipo un buen defensor perimetral, pero no deja de ser un novato, con todos los fallos que estos cometen, y sin ayuda de un hombre alto que le proteja ningún defensor exterior sería nada. Una pequeña tirita.

Las tramas

Joe Johnson vuelve Estos Hawks no tendrían esta forma si no hubieran podido colocar a Armadillo Cowboy y su descomunal salario en Brooklyn. Y si los Nets no tuvieran que cambiar con ATL precisamente su elección de primera ronda por culpa de aquel traspaso, quizá desde las oficinas no hubieran promovido un último esfuerzo por llegar a Playoffs.

Deron Williams contra el equipo que no le drafteó En 2004 los Hawks escogían con el #2 del Draft a Marvin Williams, mientras Deron Williams y Chris Paul salían en las posiciones siguientes. Desde entonces, apuntan a este equipo con un poquito de inquina.

Atlanta, aspirante otra vez Los Hawks vuelven a ser candidatos al anillo después de mucho tiempo, pero esta larga sequía, y la supuesta falta de estrellas de primera linea ha hecho que mucha gente no se fíe de ellos. Lo que suceda en esta primera ronda puede hacer a mucha gente cambiar de opinión.

El enfrentamiento

Para ganar a los Hawks a 7 partidos se necesitará a un equipo que, ante todo, no cometa errores en ninguna de las dos partes del campo. Estos Nets mediocres no han sido este equipo ni por un rato.

Brook Lopez podría tener una serie tremenda, y Deron Williams parece llegar mucho mejor de forma este año que el anterior, pero es muy difícil competir 48 minutos con un equipo tan redondo.

Los Hawks no deberían notar la ausencia de Sefolosha mucho ante un equipo que precisamente echa de menos aleros altos, y aunque podría ser motivo de preocupación que Millsap no esté al 100%, el emparejamiento con Young es benévolo.

Contando con que es muy difícil por todo lo que hemos visto, que los Nets tengan la receta para parar el ataque de los Hawks, seguramente la mejor manera de competir con ellos sería seguirles el ritmo anotando, con Brook Lopez rodeado por tiradores en racha.

Pero para eso también es un mal enfrentamiento: los Hawks salen a avasallar y los Nets no están acostumbrados a mover el balón apenas. Tienen jugadores que deberían interpretar bien el juego colectivo, así que de haber una sorpresa, que los Nets puedan pasar varias veces en una posesión sería la menor, pero la química para poder hacerlo sin perder la pelota, agotar el reloj, y acabar sacando un buen tiro no aparee de un día para otro.

Y la experiencia tampoco es muy buen argumento: pese a que un equipo tenga pinta y cartel de fresco, y el otro de viejo y apolillado, el número de partidos de Playoffs de los jugadores de Atlanta es mayor que el de los de Brooklyn.