Aquello de que Memphis iba en serio lo llevamos diciendo desde que asaltaron a Lupita y Duncan en SA en el primer partido de los PO, pero ahora ya es una confirmación total.
Ayer en el primer match ball que tenían en todos los PO, es decir, el primer momento crítico, donde realmente sale la casta y la experiencia en PO, Grizzlies fue serio y sobre todo una figura volvió a surgir como en la primera ronda… Zach Randolph.
Anoche hizo uno de esos partidos que le entran todas las suspensiones y que encima lo busca, con 30 puntos y 13 rebotes fue una de las grandes claves para la victoria de Grizzlies, eso y el ajuste que hizo Hollins al meter a Mayo de titular en de primento de Arthur, un movimiento con el que los Thunder no contaba y que hizo que el 32 de los de Tennesse cogiera más protagonismo en el partido para acabar con 15 puntos y 2 triples cruciales, buen movimiento, muy bueno de un entrenador listo… muy listo.
Durant estuvo perdido ante la defensa de Allen y Battier, que como apuntaba Daimiel en la retransmisión, año que pasa, año que se hace más marrullero y más incordio, lo cual es muy positivo para su equipo ya que descoloca al jugador rival, en este caso Durantula que acabó con un 3 de 14 en tiros de campo y solo 11 puntos… números raros para el mejor anotador de la liga.
Y llega el 7o, que se jugará en OKC bajo un ambiente que será tremendo. No hay nada más bonito en el mundo del basket, como un 7o partido en PO… a disfrutar!
En el tercer partido de la serie ya vimos un partido tremendo, entre dos equipos que quieren ganar, que están con hambre y con ganas de tirar adelante hasta que alguien demuestre ser mejores que ellos, el partido llegó a la prorroga después de los Grizzlies remontar una barbaridad y se llevó la victoria. Anoche fue algo totalmente diferente… pero parecido.
Thunder salió algo dormido, sin saber muy bien donde estaban con un Durant perdido y un Westbrook que a veces daba la sensación de forzar demasiado las jugadas, en Memphis, Marc mandaba en la zona y ni Perkins, ni Ibaka podían con el pivot de los Grizzlies que se veía más que seguro en todo lo que hacía. Con este panorama, los Grizzlies se pusieron 18 arriba y con la sensación de que como contra Spurs, todo estaba controlado.
Pero Durant fue poco a poco despertando y a Westbrook sus mandarinas empezaron a entrarle, así que poco a poco la renta que parecía ya casi definitiva, fue bajando y bajando hasta que los Grizzlies, con un Tony Allen en modo No Meto Ni Una, estuvieron por debajo del marcador.
Esta serie es bonita, los dos equipos quieren disfrutar y eso se ve, ninguno de los dos se rinde y Grizzlies dio un paso más en toda esta épica. un triple de Conley ponía el empate al final de los 48 minutos. Westbrook tuvo el partido… pero falló… y a Durant se le quedó la cara de: esa bola era mía…
La primera prorroga ya empezó a ser épica, con mucho contacto en defensa y con un Nick Collison comiéndole la moral a Randolph en cada jugada, parecía que Thunder se iba a llevar el tiempo extra fácil, pero de nuevo la épica y un triple inverosimil (bueno, una mandarina, para que nos vamos a engañar…) de Grievis Vasquez ponía de nuevo el empate en el marcador. Esta vez la jugada final fue para Durant… pero Westbrook le pasó el balón cuando el bueno de KD sólo podía tirar desde su casa… de nuevo a otra prorroga.
La segunda fue de nuevo calcada a la primera, Grizzlies siempre a remolque, como bestia que sabe que va a morir pero quiere luchar lo indecible hasta el final. Las faltas castigaron a los de Tennesse con Mayo y Conley fuera, más el cansancio, hacía que Grizzlies de nuevo se medio arrastraran en el partido… pero esta prorroga fue diferente, ya que aquí tuvieron ellos el ataque para ponerse por delante, pero una serie de rebotes y la gran defensa de Collinson frente a Randolph, hizo que de nuevo Thunder tuviera balón para ganar… Westbrook de nuevo y a la tercera tampoco fue la vencida… Durant lo seguía mirando mal…
Tercera prorroga, sí, 3a! y Durant dijo: hasta aquí. Se puso a jugar y sobre todo se puso a tirar y los Grizzlies ya no pudieron con este último arreón. Los Thunder igualaban la eliminatoria 2-2, en un partido que sin duda es el mejor que hemos visto en todos los PO hasta ahora.
Spurs eran favoritos, Thunder son favoritos… pero todo esto al equipo de Hollins le empieza a dar bastante igual. Anoche, en uno de los partidos más tremendos que recuerdo yo en bastante tiempo, los Memphis Grizzlies dieron una demostración de como se tiene que defender y como atacar a uno de los equipos más jugones de la Liga.
El partido empezó como un calco del 6o ante Spurs, es decir, unos Grizzlies que salieron muy, pero que muy enchufados ante unos Thunder que veían que les estaba cayendo de todos los colores comandado todo por un Randolph a un nivel BRUTAL.
Y es que hay que hablar ya del que está siendo el mejor jugador hasta ahora de los PO, Zach Randolph, ayer se cascó 34 puntos, 10 rebotes, 2 asistencias y 3 robos, con un nivel de dominio del juego realmente tremendo. Su presencia iba ganando conforme avanzaba el partido y hacía que Thunder ya no sabía ni como defenderlo y eso que Ibaka intimida y mucho.
En Thunder, tuvimos lo de siempre, Durant anotando una barbaridad y Westbrook haciendo más de lo mismo, pero en defensa no supieron en ningún momento frenar a unos Grizzlies que se mostraron tremendamente serios, como ante Spurs y con la sensación de tener todo muy bien aprendido.
Va a ser una serie bonita, como comentamos ayer, ahora a esperar a los ajustes típicos del segundo partido y a seguir viendo jugar a unos Grizzlies que demuestran que van en serio, muy en serio.
En el béisbol, la figura del closer (o cerrador, como dicen en Latinoamérica y prefieren las agencias de prensa aquí en España), el pitcher que sacan los equipos en la novena y última entrada de los partidos apretados para eliminar a los 3 últimos jugadores e irse a casa con la victoria, ha tomado una relevancia casi mística, gracias, en parte a nombres como los de Eric Gagne o Mariano Rivera.
Y en otra buena parte, al márketing asociado a la palabra. Repítanla para sus adentros. The Closer. Suena al nombre del héroe de una película de acción. O incluso el del villano indestructible. Suena al especialista que ante un enorme problema, aparece y lo resuelve de manera instantánea y plúmbea.
La palabra tiene halo porque se aprovecha del énfasis que ponemos en el final de las cosas, la gloria del vencedor, la importancia del último tiro. Y cada vez se usa más y más en los corrillos baloncestísticos. Nos encanta pensar en el último tiro. Con el reloj apretando. Y con el mejor jugador, a poder ser. Y no para agrandar una figura, sino para vilipendiar al blanco preferido en la NBA. Anoche, tras la derrota en el cuarto partido contra Philadelphia, otra vez se ponía la maquinaria en marcha. LeBrick (¿LeDrillo? ¿LePiedra? adaptado cutremente al español) se convertía en trending topic en Twitter. Los habituales, con Skip Bayless a la cabeza, se disponían a atizar.
Y sus compañeros lo corroboran La semana pasada, Sports Illustrated dio a conocer los resultados de una encuesta realizada entre 166 jugadores de la NBA, para conocer a quien quieren ver tirando el último balón del partido. Kobe Bryant domina con un 74% y le sigue Durant con el 8%. Wade, Nowitzki, y Allen también aparecen. LeBron, no. Ni un solo voto al, posiblemente, mejor jugador de la NBA.
La decisión es unánime. LeBron James no es un closer.
Dos preguntas. ¿Seguro? ¿Pasaría algo si no lo fuera?
Empezamos por la segunda. Si el closer se mantiene en el béisbol, no es por su eficacia, ya que la técnica ya ha sido demostrada inútil de manera estadística. Entonces, ¿por qué sigue existiendo esa figura? Es el factor psicológico, el poder identificar a uno de tus jugadores con el momento decisivo, con el final feliz, con el factor añadido, del miedo imbuido en el enemigo. O incluso, en el caso contrario, para poder echar la culpa a alguien.
Pero para que el closer pueda salir a ganar un partido en la novena entrada, sus bateadores tienen que haber conseguido más carreras que las que han permitido sus compañeros de bullpen al equipo contrario. Durante 16 ó 17 entradas disputadas, 9 o más bateadores y por lo menos un lanzador, tienen que haber hecho su trabajo para poder glorificar una noche más a la estrella del rock. Un closer jamás ganará un partido solo.
LeBron James es excelente durante todo el partido. Con los dedos de una mano se pueden contar los jugadores que habrían podido llevar a Miami al segundo puesto en el Este si lo reemplazaran. Si de verdad es un jugador tan horrible en el último minuto, la solución es fácil, su GM se tiene que encargar de rodearlo de jugadores que sí lo sean, que sepan terminar el trabajo en los partidos en los que James no ha sido capaz de dirigir a su equipo con superioridad insultante. Nadie se acordó de estos problemas cuando gracias a él aplastaban a Lakers el día de Navidad. O cuando por fin ganaron, y de 23, a Boston.
Pero, ¿de verdad LeBron James no es un closer? O mejor dicho, ¿existen los closers en baloncesto? Puede que su tiro de larga distancia no sea fiable. Que como muchos creen, en el último minuto no busca la línea por miedo a fallar tiros libres con su porcentaje bajo par. Pero es que, a LeBron, todos los fallos se le cuentan en el «haber», nunca en el «debe», como sucede con otros. Una verdad a medias repetida mil veces, se convierte en dogma de fe, y solo oímos hablar de los fallos de unos y los aciertos de otros.
A Henry Abbott de la ESPN se le ocurrió mirar los números en enero de este año, y viendo todas las situaciones en las que un jugador tiraba a canasta los últimos 24 segundos con su equipo empatado o perdiendo de 1-2 puntos se encontró que en los 15 años, Kobe Bryant es el jugador que más tiros de este tipo ha anotado. Algo fácil cuando has tirado 24 veces más que el siguiente que más lo ha hecho (Vince Carter). Algo feo cuando a pesar de tirar 24 veces más, solo anotaste 5 más que él. Y algo horrible cuando tu porcentaje, un 31.3% se coloca como el 25º de los 30 que han tirado más de 30 tiros. LeBron es el 18. Ray Allen, otro de los elegidos por delante de él en la encuesta realizada, es el 19. Y esto sin tener en cuenta, que olvidando (muchos lo han hecho ya) el periodo de Smushes y Kwames, a Kobe siempre le ha rodeado gente mucho más capaz de quitarle presión, que cualquiera de los Cavaliers a LeBron.
Centrándonos en esta temporada regular, y echando un vistazo a las estadísticas publicadas por 82games.com que resumen el comportamiento de los jugadores cuando quedan 5 minutos por disputar del partido, y ninguno de los dos equipos se distancian en más de 5 puntos en el marcador, lo que podríamos llamar minutos decisivos, cuando aparece el gen clutch, hay empate técnico entre el Yin James y el Yang Bryant.
Kobe promedia 49.8 puntos cada 48 minutos decisivos por los 45.1 de James, pero LeBron tira menos, y lo hace de manera bastante más eficiente (0.6029 sobre 0.5391 en True Shooting %). James utiliza menos a sus compañeros, tanto como para crearse su propio tiro (un 23% de sus canastas en ese periodo son asistidas, ante un 27% para Bryant) como para pasarles (4.9 asistencias LBJ, 7.6 KB por 48 minutos decisivos). A cambio, rebotea mejor, tapona más y la pierde menos. Con LeBron en estos minutos, su equipo ha sido mejor que el rival por 0.33 puntos cada 5 minutos, y con Kobe 0.27. Y quedándonos en esta misma noche, la actuación de Kobe al final también ha dejado que desear. 0-3 en tiros de campo, 1-2 en tiros libres, solo 1 punto en los 5 últimos minutos. A la vista de estos números, ¿alguien puede decirme, realmente, por qué Kobe es indiscutible como el más decisivo y LeBron un paria?
No os voy a engañar, yo también me quedaría con Kobe al final de un partido. O incluso con Carmelo, el gran olvidado en el imaginario, pero rey en las estadísticas de este estilo. Incluso, ni siquiera lo eligiría a él en su equipo, sino a Wade. Pero es solo por sensaciones, por la confianza que me da, porque tengo mejores recuerdos de ellos. Pero basta con echar un vistazo a los números, para darnos cuenta que la percepción, y los ecos de lo que retumba en los medios de comunicación, a veces nos engañan.
Casi todos los jugadores NBA se comportan en los minutos finales de forma similar al resto del partido, pese a que no queramos creerlo. Por cada triple heroico sobre la bocina del que recordamos, hay dos fallos en partidos que no se guardan en el recuerdo, y que lo estampan contra el porcentaje medio de tiro del jugador. Michael Jordan, el jugador que a todos nos viene a la cabeza como infalible con el tiro ganador, anoto 33 de 58 intentos, un increible 56.9%, pero un aumento poco significativo sobre los 29 que hubiera anotado de haberse cumplido el promedio de su carrera. El mejor closer de la historia, apenas es un poco más efectivo que en el resto del partido.
Pero por algún extraño fenómeno, miramos con desconsuelo a LeBron por entrar tibiamente a canasta en una zona donde acierta el 72.1% de sus tiros, al mismo tiempo que pensamos que un tiro de tres de Kobe, de esos que solo mete un 32.3% de las veces en condiciones normales, con dificultad añadida, va a ser la panacea. Y la realidad es que un tiro final es como cualquier otro tiro. La aleatoriedad manda. Diantres, pero si Zach Randolph, con su etiqueta de ilustre perdedor habitual y de tirador de triples pútrido, metió uno en el momento más decisivo este sábado.
Pero nos encanta ver mitos y heroes caídos, recordar los desenlaces y revisitar la historia. Le hemos dado un rol especial al pitcher que sola y exclusivamente sale en la novena entrada con atronadora música de fondo, a pesar de que lo más inteligente sea sacar a ese jugador al campo, quizá antes, quizá después si el emparejamiento es desfavorable. Nos gusta más como suena The Closer, que el antiguo término que se usaba para referirse al lanzador final, Fireman (bombero). Y hace un tiempo, decidieron que les gustaba más bombero que, por ejemplo, eso, último lanzador. Si no hay épica, la inventamos. Y que importa que se sustente en algo.
Y por cierto, anoche, Rivera, el closer de los Yankees, el cerrador por excelencia, la deidad de la última entrada, se dejó empatar el partido por Baltimore. Y hace 4 días, en su actuación anterior, hizo lo mismo contra Toronto. Nadie es perfecto.
The Basketball Jones – Esta semana han cumplido 5 años y es para felicitarlos!. Mikhail Prokhorov – Se cansó de Melo… o fue al revés? Kevin Durant – Que consiguió su primer game winner contra los Knicks. Blake Griffin – Sigue haciéndonos disfrutar… tremendo. Lil’ Wayne – Por mandar a paseo a Lebron & Wade por… no saludarlo.
Cuando Kevin Durant se perdió por lesión un par de partidos contra Boston y Milwaukee en noviembre, Russell Westbrook lideró al equipo en ambos partidos fuera de casa y fue nombrado mejor jugador de la semana. Un poco más tarde, el 1 de diciembre, con Durant también fuera, Westbrook le colocó a los Nets un 38-15-9. El columnista de la ESPN Bill Simmons, se preguntaba si la situación entre Durant y Westbrook no acabaría como la de Avon Barksdale y Stringer Bell, primero y segundo del clan que controlaba la droga en West Baltimore en la maravillosa serie de HBO The Wire.
Por su carácter urbano y callejero, The Wire es un lugar común de las referencias cruzadas entre la cultura popular y el baloncesto. Reciente tenemos el maravilloso artículo del periodista Quique Peinado sobre la relación entre la serie, la ciudad de Baltimore y el baloncesto. En el caso que nos ocupa la comparación se sustenta en el momento de la serie en el que Avon, dueño y señor indiscutible de la Barksdale Organization, va a la cárcel, y su número dos, Stringer Bell, se convierte en el macho alfa. Algo tiene el poder, que todo el que lo prueba no sabe después apartarse a un lado. Y ahora que Westbrook sabe lo que significa ser el jugador franquicia y puede cumplir ese papel, ¿por qué iba a querer dejarlo?
En las relaciones de equipo, los de Oklahoma parecen un equipo ejemplar. Kevin es el compañero que todos querríamos: no ha dudado en extender su contrato a la primera ocasión que tuvo, pidió a la Sports Illustrated que Krstic y Sefolosha le acompañaran en la portada del semanario, y no tiene problemas en que su madre lleve las camisetas del resto de sus compañeros en primera fila del Ford Center entre otros muchos detalles de los que la prensa se ha hecho eco. Uno no se imagina a LeBron James dejando a Gloria vestir el número 13 de Delonte West. Oops.
Pero ya veremos si Russell está tan rápido para firmar la extensión. Está jugando a nivel All-Star, aunque por culpa de la profundidad del Oeste y la ascendencia de los veteranos, no lo sea al final. Con la nominación de esta semana, lidera la Liga en veces que ha sido nombrado Jugador de la Semana, tres, por delante de Nowitzki y el quinteto Este del All-Star completo (Rose, Wade, James, Stoudemire y Howard) que lo han sido solo dos. Durant, ninguna. Pese a estar anotando menos (22.5 a 28.2) y de manera menos eficiente (.534 contra .591 de True Shooting) que Durant, da 8.4 asistencias por partido y su porcentaje de utilización dentro del equipo es prácticamente idéntico al de Kevin: 31.2% Durant por 31.1% de Russell. Westbrook no es Durantula, pero para Oklahoma es casi tan importante.
Estoy seguro que su agente, Arn Tellem, va a pedir el máximo para él, cualquiera que sea este después de negociar la nueva CBA. Si los Thunder tienen ganas de negociar, le enseñarán el contrato de Rondo (lejos del mínimo, aunque firmado antes de su explosión a supernova) y argumentarán los motivos por los que está por debajo de Paul y Williams en el escalafón. Todo lo que no sea presentarse en su casa de California el primer día que se abra el plazo con todo el dinero garantizado del mundo, es poner a prueba cuanto de Stringer Bell tiene Westbrook.
O simplemente, pagarán lo que se merece y punto pelota, que para casos como este han estado siendo responsables financieramente todo este tiempo. No creo que en el futuro vivamos una situación como esta en Oklahoma. Los Thunder tienen el ambiente, el vestuario, la organización y la flexibilidad económica necesaria para gestionar esta situación de manera satisfactoria. Pippen, que fue mucho mejor que Westbrook, también probó lo que significaba liderar a un equipo en solitario, no lo hizo nada mal, pero recibió a Jordan a la vuelta de sus aventuras por las Ligas Menores de béisbol con los brazos abiertos.
Prefiero pensar, que la relación de Westbrook y Durant, será como la de McNulty y Bunk, brindando por los años que nos quedan por vivir.
P.D: Hablando de Westbrook, quién nos iba a decir que la clase de UCLA de la temporada 07/08 iba a ser la de mayor valor NBA en 2011: Darren Collison, Russell Westbrook, Luc Richard Mbah-a-Moute y Kevin Love sería un cuarteto más apetecible ahora mismo para formar un equipo que otros grandes grupos de la década como los Florida Gators de 2007 (Taurean Green, Corey Brewer, Marreese Speights, Joakim Noah y Al Horford), los Connecticut Huskies de 2004 (Emeka Okafor, Ben Gordon, Charlie Villanueva, Josh Boone, Hilton Armstrong y Marcus Williams), los Kentucky Wildcats de 2010 (John Wall, Eric Bledsoe, Patrick Patterson, DeMarcus Cousins y Daniel Orton), los North Carolina Tar Heels de 2005 (Raymond Felton, Marvin WilliamsRashad McCants y Sean May) y los Ohio State Buckeyes en 2007 (Greg Oden, Mike Conley y Daequan Cook). Pues ese equipazo de UCLA fue eliminado por Tigers de Derrick Rose, Chris Douglas-Roberts y Joey Dorsey en las semifinales, aunque ese partido está ahora mismo invalidado por las irregularidades en los reclutamientos de Memphis.
Un año que se acaba y es hora de repasar un poco lo que han dado de si estos 12 meses que estamos a punto de finiquitar.
El año empezaba con la cita que por febrero reúne a casi todas las estrellas de la NBA, el All-Star, esta vez con un marco incomparable, como es el Cowboys Stadium de Dallas, un estadio de NFL, cubierto y con capacidad para más de 100 mil personas, que entre otras cosas tiene una de las pantallas más grandes que hay sobre la tierra.
El All-Star fue un poco lo que viene siendo años atrás, ni fu ni fa, con pinceladas… El concurso de mates fue el más aburrido en mucho tiempo, así como el de triples, lo mejor de los concursos fue Nash en el Skills.
El All-Star Game, ante más de 100 mil personas fue un partido más interesante de lo que estamos acostumbrados a ver en este tipo de partidos. Con un Deron Williams mega motivado en el oeste y con un Wade que llevó a la victoria al este… aunque Melo tuvo el triple para ir a la prorroga…
Febrero también nos dejaban el traspaso que mandaba a McGrady a los Knicks, su vuelta fue todo un acontecimiento y se vio a un T-Mac con ganas… lástima que sólo fuera un espejismo.
En abril y justo antes de los PO, veíamos el mejor partido de toda la temporada, en un brutal 140-139 entre los Jazz y los Thunder, donde el duelo Deron Williams vs Kevin Durant fue antológico.
Antes de empezar los PO, Don Nelson se convertía en el entrenador con más victorias de la liga, algo digno de mencionar y más cuando Nelson era el entrenador de los Warriors…
Llegaron los PO y el este era un poco mentira con una primera ronda más que evitable y con los Lakers pasándolo muy mal contra unos Thunder sin nada que perder. En el Este los Cavs se daban un batacazo mayúsculo frente a unos Celtics que empezaban a creerselo.
Llegamos al punto máximo de la temporada, con una final de los 80, Lakers-Celtics. Vivimos una final brutal, a 7 partidos, donde hubo de todo y donde habría que revivir los 7 partidos para volver a disfrutar.
El séptimo partido dio el 16o anillo a los Lakers, en un partido que aunque carente de mucha calidad, vivió unos momentos finales cardiacos que pasarán a la historia de la NBA.
Llegaba la post-season, y lo más comentado era sin duda dónde iba a ir LeBron James. El bueno de James decidió irse a los Heat, junto a Bosh y Wade en una de las decisiones más comentadas y polémicas en muchos años. En este mismo verano, John Wall era el no.1 del Draft y se iba hacia Washington DC, mientras que los Knicks decidían tirar de Amaré Stoudemire para intentar volver a los PO.
Empezaba la liga no hace muchos meses y los Hornets fue una de las grandes sorpresas de principios de temporada, con un Chris Paul a un nivel brutal, con un equipo que sorprendía a todos. Mientras los Heat no era ese equipo que iba a quedar 82-0 según mucha gente.
El año se acaba, con los Spurs como grandes dominadores en el Oeste, con un equipo sano y con una nueva forma de jugar, mucho más alegre en ataque donde Ginobilli es la clave en el equipo de Popovich. En el Este, Boston sigue dominando, aunque habrá que ver ahora que tal se mueven con Garnett lesionado y Rondo aún fuera. Por otra parte los Magic después de los trades son aún una incógnita, mientras que Heat empieza a engrasar la máquina, una máquina cuyo conductor es Wade.
Se va el 2010, pero sin parar esta misma noche, mientras por aquí estemos con uvas y especiales de nochevieja, en la NBA la liga no para, con partidos esta misma noche y mañana,… y pasado… y al otro…y al otro…
El partido estrella sin duda era el que iba a disputarse en el Staples Center entre Lakers y Heat, con Kobe Bryant, Lebron James, Dwyane Wade, Pau Gasol, Lamar Odom… Así que Nike y su submarca Jordan fueron los protagonistas.
Kobe Bryant estreno sus Nike Air Zoom Kobe VI, un nuevo modelo que ya te presentamos aquí y que por fin se ha puesto Kobe en su modelo Spotlight o más conocido como Grinch.
LeBron James ya estrenó en su día las Nike Lebron 8 y para el día de Navidad estreno sus V2 con los colores navideños.
La sorpresa vino de la mano de Dwyane Wade el cual estrenó las Air Jordan 2011!!!! Normalmente el modelo nuevo anual de Air Jordan suele salir en febrero coincidiendo con el All-Star pero Wade estreno ya las nuevas Jordan 2011, pero sólo durante media parte, en la segunda parte volvió a las Jordan 2010.
Kevin Durant también estuvo de estreno, esta vez con sus zapatillas propias, las Nike Air Zoom KD III en su versión Spotlight.
Y por último, el gran Gilbert Arenas que para el día de Navidad tiró de clásicas con las Air Jordan IX en su edición Bin 23.