PO Desde El Sofá (XVII): El invitado no deseado


LeBron con su MVP, segundo partido de la serie tras ganar el primer, el público entregado y todos vestiditos de blanco para la fiesta… fiesta blanca, ibicenca, veraniega… de esos lios que empiezan en Miami a buena hora pero no sabes cuando terminarán… donde todo el mundo lo da todo… chicas guapas… prometía a día inolvidable.

Y eso no paso, porque todo el mundo estaba listo, menos los jugadores… a ambos equipos les costó arrancar y entrar en el ritmo del partido. Los dos primeros cuartos fueron soporiferos, y más cuando estás viendo el partido tumbado en el sofá.

Eso te permite centrarte en otros aspectos del juego, como las dos rubias que había junto al banquillo de los Heat.. o ver a Larry Bird aburriéndose…

Miami hechó de menos a Bosh, pero aun así entre LeBron y Wade mantuvieron a los Heat por encima de los Pacers, a pesar de la gran defensa del equipo de Indiana, por momentos desquiciante para los chicos de Spoelstra. Tal vez el cansancio, el aburrimiento o la desidia de los Heat, dilapidaron el partido en un funesto tercer cuarto donde los Pacers llegaron a ir 10 arriba, gracias al trabajo defensivo de todo el equipo y los puntos de West, Hibbert y George.

Era hora de despertar y el cuarto final prometía emociones, y hay estaba LeBron para lo bueno y para lo malo, sus 10 puntos más el aporte de Wide mantuvieron al equipo a 2 puntos de los Pacers a menos de 2 minutos para el final… falta a favor de los Heat, Lebron preparado para tirar… y fallar. En la siguiente jugada George no fallaría su tiro libre y daría la ventaja final para los Pacers, 3 puntos.

En la jugada final LeBron no se atrevió a tirar el triple decisivo así que Mario Chalmers se la tuvo que jugar… y fallar, ya puestos. Serie igualada y el tercer partido mañana en Indiana.

PO Desde El Sofá (V): Circulen, no hay nada que ver

Anoche nos pusimos con el duelo del Garden, el Knicks-Heat, y nos arrepentimos. Menudo pestiñote. Una ensalada de aclarados mal ejecutados con reducción a la pérdida continua. Un chuletón de tiros dudosos y jugadas descuidadas. Y ni siquiera fue un partido físico. No fue cosa de buena defensa especialmente, solo tuvimos mal ataque. Y encima, tras pasar los tres primeros cuartos igualados, no tuvimos ni emoción al final.

Sabíamos que Miami y New York eran dos equipos muy astrocéntricos, y con Amar’e Stoudemire haciendo un santicañizares, Chris Bosh al que todavía le tiraban los puntos después del parto continuo en el que vive instalado este hombre, y LeBron James con un flojísimo partido y problemas de faltas, la cosa se puso muy fea, muy rápido. Algo así como Sam Cassell corriendo a toda velocidad. Y los que quedaron, Anthony y Wade, flojos en general para su nivel por tener que tirar del carro, pese a la gema ocasional.

Hasta la afición del MSG, estuvo bien flojita. Cuando el viento iba a favor, fueron ruidosos, molestos e incluso se permitieron iniciar varias veces el cántico de «Asshole!» para LeBron James (Stay classy, New York). Pero dejaron que el equipo tirará de ellos, en vez de ser al contrario, y fueron rápidos en sucumbir al desaliento cuando Miami encadenaba rachas.

Al final, Miami ganó bien, tras una salida rabiosa de LeBron al parqué en el último cuarto en el que metió 17 (sus números finales, salvo por las pérdidas, de ensueño otra vez), y los triples claves de Chalmers para mandar la ventaja por encima de la docena, que mató el partido a falta de unos pocos minutos. Si los Knicks no fueron capaces de sacar un partido adelante ante un equipo descuidado en el que James no estuvo mucho rato en pista, no vamos a hablar ya de pasar a la segunda ronda, evitar la barrida (que sería el tercer 0-4 consecutivo tras el del año pasado y el de 2004) es un objetivo que parece inalcanzable.

Busquen en YouTube un mate de J.R. Smith, y un tapón (mal pitado como falta) de LeBron a Carmelo, lo único molón de la noche. Y circulen, que aquí no hay nada que ver.

Sé lo que hicisteis el primer mes

Como ya te hemos hablado aquí en alguna ocasión hay estadísticas que nos permiten conocer de un vistazo la eficiencia de un jugador cuando la posesión acaba con un tiro suyo. El Verdadero Porcentaje de Tiro o TS% en inglés, es la estadística que aglutina todos los porcentajes de tiro de un jugador, desde las tres diferentes zonas de anotación (triple, tiro de dos, y tiro libre) para dar una cifra que vendría ser el porcentaje de veces que un jugador anota dos puntos por cada posesión que acaba en él.

En el siguiente gráfico (pincha en él si quieres verlo ampliado) hemos recogido el TS% de los 25 jugadores que más puntos por partido anotan en la Liga (cifras a día 23 de enero). Al mismo tiempo, hemos trazado dos líneas, una es la regresión lineal de los puntos de la gráfica para el Top 25 de anotadores (negra) y otra la regresión lineal de los valores de toda la Liga en conjunto (verde). La regresión lineal es la recta que mejor se ajusta al conjunto de valores dado, vendría a ser (simplificando bastante) una media de todos los valores. La cosa no es tan sencilla, pero si nos sirve para indicar una tendencia.

Para mí este gráfico señala claramente a cuatro jugadores, y explica en parte tres situaciones.

Empezamos por la situación en New York, donde tanto Carmelo Anthony como Amar’e Stoudemire están entre los 25 mayores anotadores… pero con una eficiencia muy bajo par. Quizá sería buena idea (y esto además se vio ayer) contar en alguna jugada con Tyson Chandler cuyo TS% de .762 (y ayer se cascó un 9 de 10 en tiros de campo que aumentará este promedio) es segundo en la Liga solo por detrás de un Manu Ginobili que apenas ha jugado 5 partidos y está a punto de cumplir con los requisitos para salir de esta lista (usamos como criterio tener una proyección de 500 minutos jugados al final de temporada).

Evidentemente si Tyson Chandler tiene esta eficiencia es porque anota solo lo que puede meter (mayormente mates o palmeos tras rebote ofensivo), y tal vez es una cantidad un poco inflada que regresará a la media, pero no estaría mal (y de nuevo, ayer se vio) buscarle un poquito. Aunque su eficiencia se redujera en torno al 0.6, si el balón pasara un poco más por sus manos, esta cifra todavía lo colocaría entre los más eficaces en la Liga. Además, a diferencia de otros hombres altos por los que prefieres no pasar balones por si los llevan a la línea, Chandler lleva dos años anotando un 73% de sus tiros libres, y esa cifra ha subido al 82% este año, el que más está tirando en su carrera.

Solo Chandler, y Landry Fields por un pelo, están por encima de la recta de regresión lineal que hemos marcado en la comparativa, entre los 6 jugadores con más minutos en la Gran Manzana. Los Knicks son el segundo equipo que más acaba los bloqueos y continuación con el jugador bloqueado (en un 78.82% acaba con tiro del que lleva la pelota), solo por detrás de los Thunder. Esto no debería ser un problema por sistema, pero sí que lo es cuando los puntos por posesión del bloqueado en este tipo de jugadas son un 0.82 en media, y los del bloqueador un 1.16, 5ª mejor marca en la Liga. Aunque hay mucho por ajustar en unos Knicks en los que claramente lo que falla es el ataque, empezar por ejecutar mejor el pick’n’roll, y contar más con los hombres altos, parece un comienzo.

Ahora vamos a los Lakers, ya que está gráfica señala también a Kobe Bryant. En números absolutos la verdad que Kobe no está tan mal: en la lista de los 25 máximos anotadores su TS% está por la mitad, anotando 10-12 puntos por partido más de algunos jugadores que salen, lo cual es una gran diferencia. Pero la Mamba Negra acaba con tiro 28.4 posesiones por partido por las 14.5 de Bynum y 14.4 de Gasol, es decir, Kobe acaba la jugada el doble de veces que dos compañeros que son más eficientes que él. Aunque el resto de Lakers no estén para tirar cohetes (Kobe es 4º en eficiencia en el equipo, solo Matt Barnes y las dos torres mejoran lo que él hace) no podemos evitar pensar que el equipo Lacustre estaría mejor con un reparto diferente de los tiros en el equipo. Pero me temo que eso es predicar al viento.

Otro de los señalados en esta lista es Monta Ellis. Su 0.51 de TS% es el peor desde su año de rookie (sin contar la temporada 2008/2009 que se lesionó de gravedad) y 10º de todo el equipo, pero le vamos a dar un pequeño pase por tirarse las zapatillas sin lograr ser eficiente (22.7 posesiones por partido), por la lesión de Steph Curry que solo ha podido jugar 7 de los 15 partidos de los Warriors esta temporada, y porque está haciendo las cosas bien: está yendo a la línea más que nunca en su carrera (6.3 veces por partido, y eso que el ritmo de los Warriors este año ha bajado) y el descenso en su TS% se debe a que no está encontrando el acierto en los tiros de 3.

Eso sí, lo que es inadmisible, es que el día que volvió Curry, el pasado viernes frente a Indiana, que además lo hizo sin miedo a tirar (Steph se jugó 15 posesiones, en contraste con las 12.6 que promedió los 5 primeros partidos de la temporada), Ellis no se cortó un pelo y finalizó con su tiro 22 posesiones, prácticamente igual a su media. En el siguiente partido, el enfrentamiento del lunes contra Memphis, solo utilizó 13 posesiones y el equilibrio óptimo probablemente esté en torno a las 17-18 en su caso. La situación de los Warriors mejorará en cuanto encuentren la manera de encajar a Curry, eficiente donde los haya, y si Ellis tiene la suerte de recuperar su toque desde el triple. Si no lo hace, sus tiros deberían redistribuirse inmediatamente.

Y para acabar, vamos hablar de Miami pero esta vez en un tono más positivo. Empezando por LeBron James: solo en 10 ocasiones un jugador ha anotado más de 28 puntos por partido con más de un 0.61 TS%, y nadie lo hace desde Karl Malone en el año 1990. La lista solo incluye a 6 jugadores: Malone, Jordan, Bird, Barkley, Vandeweghe y el criminalmente infravalorado Adrian Dantley que lo hizo en 5 ocasiones. Su compañero Chris Bosh también está entre los mejores de este Top 25, y otros compañeros como James Jones, Mike Miller o Mario Chalmers son aún más eficientes con los poco puntos que anotan. Todo perfecto.

El único lunar es un Wade que antes de perderse partidos por lesión, acababa 19.9 posesiones por partido pese a no estar en forma. También le vamos a dar un pase por la lesión, y porque su problema también tiene diagnóstico: cuando vuelva necesita ir más a la línea y allí anotar mejor: sus registros en ambos aspectos son los peores en su carrera, y si regresara a su media subiría su TS% al 0.52, todavía algo lejos de su mejor nivel, pero un paso en buena dirección.

Las mayores pifias de la temporada NBA

Antes de que nos quedemos quién sabe cuánto tiempo sin baloncesto, vamos a recordar nuestras 10 pifias favoritas de esta temporada en la NBA. Nos hemos dejado algunas, otras no las recordaremos, pero si crees que las hay mejores, déjanos un comentario con tu favorita.

10. Algo parecido hicieron a Iguodala y Iverson…

Anthony Morrow se encuentra con un taponador inesperado en su camino al aro.

9. ¡Arriba! ¡En la sección 314!

Espero de corazón que hayan detenido al francotirador que disparó a Chris Bosh en el United Center.

8. Y Bosh se lleva la asistencia

Parece que solo LeBron estaba despierto aquel día en Minny

7. Máquina de anotar

Tenemos por aquí a McGee con sus intentos por conseguir el punto que le faltaba para su triple doble, que fueron hilarantes.

6. El pase imposible

Que LeBron James es uno de los mejores pasadores de la Liga, lo sabemos todos. Pero intentar pasarla utilizando la cara de Chris Bosh, ya es rizar el rizo.

5. Eso es un palmeo y lo demás son tonterías

¿Quién dijo que Darko Milicic no tenía una buena muñeca a media distancia?

4. Y querrás que te pite la falta…

JJ Redick. Joey Crawford. Solo puede quedar uno. O ninguno.

3. ¿Quién, yo?

Nadie parecía tener claro quien debía tirar los tiros libres aquella noche en Phoenix…

2. Artest es taponado por el aro

Con los Lakers a 19 minutos y 19 de puntos de ser eliminados de los Playoffs, Ron Artest es taponado por el aro en el que tal vez sea el salto más desganado del año.

1. Von Wafer y su mate fallado

Ya llevamos unos cuantos mates fallados, pero ninguno tiene las repercusiones del de Wafer. El alero céltico se queda celebrando el mate y al darse la vuelta para volver a defender provoca los dobles de Jermaine O’Neal.

Esta vez fue Bosh

No se en qué estaba pensando cuando dije en su día que esta iba a ser una gran final, una buena final de baloncesto, no se, porque nada de eso estamos viendo hasta ahora y eso que en este partido esperaba que las cosas empezaran a cambiar, es decir, primer partido en Dallas, la gente iba a estar encima y esto haría que el rodillo ofensivo de Mavs se despertara… pero no.

Ni con Dirk haciendo sus números casi habituales, ni con Terry medianamente acertado desde el banquillo, Mavs pudo superar la defensa de los Heat, que está siendo la gran clave en esta final.

Con todo esto nos encontramos en un partido donde no se llegó ni a los 90 puntos, con lo cual Spoelstra está más que contento porque sabe que con el ataque que tiene, a poco que estén un poco acertados tienen el partido a mano y eso fue lo que pasó.

Ayer los balones fueron a Wade que fue el gran dominador del partido, entrando una y otra vez hasta la zona de los Mavs, aquí el 3 de los Heat es imparable y muestra son sus 29 puntos (que para un partido de 90 es una BARBARIDAD). Pero esta vez fue Bosh el que se jugó la última canasta, con un tiro lateral que puso los 2 puntos arriba que daban a Heat el 2-1.

Lo vengo repitiendo y no me cansaré de decirlo: tostón de final y Mavs no puede jugar a 80 puntos, bueno sí puede, pero perderá…

Minoría silenciosa

La NBA, prácticamente desde sus inicios, ha estado lejos de polémicas raciales. La Asociación se ha mantenido siempre distante de la discriminación a los atletas negros, al menos por comparación con las otras grandes Ligas. Es indiscutible que a los jugadores actualmente no se les mira el color de la piel (el All-NBA First Team al completo está formado por jugadores afroamericanos), pero es más allá, donde se puede ver la verdadera distinción y la distancia que guardan con el resto del deporte profesional americano.

En los banquillos, por ejemplo, donde solo hay dos franquicias que jamás han tenido a un entrenador principal negro, la relativamente joven Miami, que a cambio ha sido la primera en contratar a un entrenador de ascendecia filipina, y los Lakers, donde la llegada de Brian Shaw podría tachar al equipo de la lista. El primer entrenador en ganar un título de NBA fue Bill Russell hace 45 años. En la NFL, Tony Dungy fue el primero. Hace 4.

También los árbitros. Hace 43 años que hombres de raza negra empezaron a pitar partidos, con Jackie White y Ken Hudson como pioneros. Desde hace 14 años la NBA tiene un árbitro negro y mujer: Violet Palmer.

Y lo más importante, quizá, los despachos. Robert Johnson fue el primer propietario negro de una franquicia de las cuatro grandes Ligas al hacerse con los Bobcats, y Charlotte, con Jordan ahora al frente permanece como único equipo con dueño afroamericano. Wayne Embry se convirtió en Manager General de los Bucks hace 39 años. En ninguna Gran Liga hay tantos hombres negros tomando decisiones.

Pero nadie es perfecto. La NBA tiene sus esqueletos en el armario. Aunque Chuck Cooper, Nat Clifton y Earl Lloyd abrieron el camino en el año 50, hasta finales de los 60 algunos equipos se empecinaban en mantener un límite no reconocido de jugadores afroamericanos en plantilla, pese a que los Celtics y los 76ers de Russell y Chamberlain mostraban el camino a seguir, con quintetos completos de jugadores negros. Y también hay lacras bien vivas. El código de vestimenta despertó viejos fantasmas que nos llevaban a la época que los Fab Five todavía estaban en la Universidad. Y como olvidarnos, en la familia se sigue manteniedo a un repetidamente acusado de racista y hombre de dudosa reputación, el propietario de los Clippers, Donald Sterling.

Aún así, hay que aplaudir, con toda la moderación que cada uno quiera, a la NBA, que ha estado muy por encima de la curva que marcaban organizaciones comparables y la sociedad americana en cuanto a equiparar hombres y mirar más allá del color de la piel. Ahora, en 2011, la NBA se enfrenta a una nueva situación potencial de racismo, que debe gestionar de la mejor manera posible: la homofobia.

Muchos titulares de todo tipo han circulado esta semana en torno a este tema. El pasado lunes, Rick Welts presidente de los Phoenix Suns, se convertía en el primer ejecutivo deportivo en reconocer su homosexualidad. Ayer, lunes, uno de sus jugadores, el siempre elegante Steve Nash, aparecía en una campaña de publicidad del lobby Human Rights Campaign, para dar su apoyo al matrimonio gay, que por cierto, es legal y bastante aceptado socialmente en su país, Canadá. Estos movimientos de Welts y Nash ganan valor poniéndolos en su contexto local: los Suns juegan en Arizona, estado tremendamente conservador, en el que no parece que la unión entre dos personas del mismo sexo se vaya a ver pronto. De hecho, Nash ya recibió ayer mismo alguna crítica por Twitter (aunque el apoyo a la causa era mayoritario) que toreó con la misma eficiencia con la que pone el balón siempre en el mejor lugar de la cancha.

La normalidad con la que se ha acogido la situación en Phoenix era una buena noticia para una Liga a la que de repente le toco apagar por otro lado la barbacoa que había montado Joakim Noah. De manera parecida a Kobe Bryant hace unos meses, el pivot de los Bulls volvió a juntar fuck y faggot en una misma frase que recogieron las cámaras, y esta vez, en vez de dirigirse al árbitro Bernie Adams, lo hizo a un espectador.

Noah ha sido multado, pero sorprende el castigo, su multa, de 50.000 dólares, es la mitad de la de Kobe Bryant. Uno podría entender la diferencia si atendemos a la proporcionalidad en los salarios, pero es que la NBA ha decidido torpemente que el agravante es dirigirse a un árbitro en comparación con un aficionado que se estaba dedicando a incordiar al Chichitos. Sorprende que con los ojos puestos esta semana en el asunto, y con un problema que ahora se convierte en reincidente, la multa se haya reducido, ya que demuestra que la NBA estaba mucho más preocupada por la falta de respeto al árbitro que por el comentario homófobo.

Noah se ha disculpado como ha hecho Bryant, nos ha recordado que tiene amigos homosexuales, y creo que no hay que hacer leña del árbol caído. La expresión utilizada, nos guste o no, está dentro del vocabulario habitual de un joven, al igual que otras frases machistas o racistas que tan a menudo se utilizan sin pensar, totalmente despojadas de ese significado. No quiero dármelas de moralista, cuando yo soy el primero que a veces utiliza expresiones parecidas. Yo no estoy orgulloso, seguro que ellos tampoco lo están. Verte afeado en público, tener que mirar y responder a la cara a personas a las que has ofendido y el empujón al bolsillo, que por muy millonarios que sean, siempre duele, me parecen un castigo adecuado.

Pero la NBA, como compañía que no piensa en frío y que puede controlar las consecuencias de sus acciones, tiene que hacer el mayor esfuerzo para seguir siendo un modelo de referencia. Los niños se fijan e imitan su producto, y mostrarse inflexible de cara a la galería es la única opción para evitar que se repitan estas cosas. Después de ver una dirección positiva con las multas a Bryant y la situación en Phoenix, acaban de desaprovechar una oportunidad para seguir rechazando este comportamiento sin ambages.

Todavía ningún jugador ha revelado sus preferencias sexuales en activo. John Amaechi lo hizo después de retirarse hace 4 años, y pese a que la tolerancia era la tónica común, las reacciones de algunos jugadores ponen en duda que un vestuario NBA al completo pudiera aceptar a un jugador que revele su homosexualidad. De hecho, uno de los jugadores que declaró que actuaría con normalidad ante un compañero gay, no tuvo problema en comparar a un rival con una drag-queen en su día. Y Shaq no recibió multa alguna por llamar a Chris Bosh, el RuPaul de los hombres altos.

La Liga ya se estaba encargando de hacer anuncios públicos, los famosos PSA’s concienciando sobre la homofobia, incluso antes de los incidentes de Bryant y Noah. A Welts se le ha acogido con toda la normalidad del mundo, y con un gran abrazo. Pero si todavía ningún jugador se ha atrevido a compartir su condición sexual con sus compañeros, es que no existe un clima de confianza suficiente.

Creo que, por fortuna, los homosexuales en la NBA no son una minoría silenciada. Pero sí silenciosa. Cuando arreglen lo de los salarios, Stern ahí tiene trabajo.

El tercer partido

Empezamos por el que se jugó primero, la final del Oeste entre los Mavs y Thunder en Oklahoma City, una ciudad, que vive por y para el baloncesto estos días con un ambiente tanto dentro como fuera del pabellón que da gusto, pero no contaban con que los de Texas podían aguarles las fiesta.

Mavs es un equipo veterano, un equipo serio, con un entrenador que sabe muy bien lo que quiere y lo que debe hacer, todo esto cuando hay partidos como el 3o se nota y de forma tremenda. Si el otro día hablábamos del clínici que dio el otro día Scott Brooks para Thunder es de destacar también lo que hico Rick Carlisle, que decidió que nada mejor para acabar con los Thunder que ir a tope desde nada más empezar, sobre todo en defensa, donde si a todo esto acompañas una actuación lamentable de Westbrook, hace que pase lo que pasó, es decir, Mavs con una grandísima diferencia durante todo el partido y dejándose llevar durante la segunda parte para ganar de forma, medianamente, cómoda el partido que les devuelve el factor cancha.

Capítulo a parte merece Westbrook, que aunque hizo unos números decentes, para nada es el base que necesitan los Thunder, Westbrook quiere ser el no.1 de su equipo y ese puesto es para Durant… algo que trataremos más adelante. De momento, los Thunder deben volver a jugar como saben, es decir, por y para Kevin Durant.

En el Este hemos vivido la explosión de un jugador que siempre se ha dicho que es uno de los más sobrevalorados de la liga, Chris Bosh, que fue el auténtico dominador del tercer partido entre Heat y Bulls.

Su duelo contra Boozer fue sin duda alguna lo mejor de un partido que porque no vamos a decir, fue algo aburrido, sin mucho ritmo, con muchas imprecisiones y que sólo ver como estos dos 4 hacían de todo en la zona (y fuera de ella), de hecho ambos acabaron siendo los máximos anotadores de un partido donde Rose no pudo con unos Heat que donde realmente se esfuerzan es en la defensa, ya que el ataque lo dejan para que alguno de los 3 haga alguna o tenga el día, ayer tocó Bosh.

Entramos ahora en una semana decisiva para ver que rumbo toman las finales…

Entrenando después de…

El otro día se enfrentaron Lakers y Heat, en el segundo partido de su serie donde los angelinos visitaban Miami. Pero qué pasó después?…

El partido fue muy intenso, típico partido de marzo entre dos franquicias de PO y que van a buscar estar lo más alto posible, es decir, intensidad desde el primer minuto.

Además, ambos equipos se les veía picados, por una parte los Heat llevaban ya algunos partidos perdidos seguidos y los rumores de nuevo hablaban de Pat Riley volviendo a los banquillos, sin mencionar el famoso Cry-Gate… ni las ganas que siempre tiene LeBron cuando se enfreta a Kobe. Por parte de Lakers, algo parecido, quería callar bocas después del partido de Navidad, así como seguir la racha triunfal desde el parón del All-Star, además, como LeBron, Kobe quería demostrar quien manda.

Y el partido fue eso, un gran duelo, de igual por igual, donde Chris Bosh quiso lucirse frente a Gasol, en un enfrentamiento que fue de lo mejorcito sin duda que se ha visto en todo lo que llevamos de liga, ambos estaban picados y se notaba en cada canasta, en cada ataque y, claro, en cada defensa.

Al final, y como siempre pasa en estos casos, los pequeños detalles decantaron la balanza en favor de los Heat, en los cuales cada vez tengo más claro que la clave es Wade y no LeBron. Los Heat son de Wade.

Pero de este partido, de una de las cosas que se están hablando son del cabreo monumental que cogió Kobe al acabar el partido, no se sabe si por la derrota (lo más seguro) o por qué, pero Bryant se quedó después del partido haciendo sesión de tiro en el pabellón… algo curioso y raro en la NBA… pero supongo que es lo que tienen los ganadores: siempre quieren ganar.