La hipérbole por la hipérbole

44 puntos (en solo 29 posesiones), 8 rebotes y 10 asistencias, 3 robos y 3 pérdidas en 53 minutos de partido jugando sin descanso. Impresionante partido de Rajon Rondo. Una obra maestra. Muy probablemente el mejor que hemos visto y vamos a ver por un jugador estos Playoffs.

Pero que la hipérbole pare aquí por favor.

Twitter ebullía al día siguiente entre proclamas que venían de diferentes puntos a nombrarle el mejor base de la NBA o a refirmar el sapo que había soltado Magic Johnson que dijo que había sido la mejor actuación en Playoffs de un guard, es decir, de un base/escolta. Forofos Célticos, gente que cree que la Historia empezó en la última quincena o los boxscoristas más cerriles. Había de todo y el mensaje es el mismo.

Y nosotros, que no tenemos una manía ni una inquina especial a Rondo, y al que valoramos su partido del otro día con gran cariño, no podemos con según qué aseveraciones.

Ya para empezar, dudamos (y lo ponemos con negrita porque a diferencia de lo que leemos y nos molesta, no somos de verdades absolutas ni de dogmas de fe, al contrario, nos encanta dudar, y dudar mucho) si es el mejor partido en Playoffs de este año o lo es el de 40 puntos (34 posesiones), 18 rebotes, 9 asistencias, 2 tapones, 2 robos y 5 pérdidas de LeBron en el 4º ante Indiana. Eligiríamos como mejor el de Rajon por la eficiencia tirando y las menores pérdidas, no por el hecho que Rondo no descansara, uno de los factores sobrevalorados para analizar su épico partido: es muy reseñable el esfuerzo, pero un arma de doble filo: más tiempo en pista, a la vez que más descanso, trae más oportunidades para producir. Es más, sin el extra dela prórroga, Rondo se va con 32 puntos, y seguramente no tenemos que oír a Magic exagerando.

Porque por muy espectacular que fuera el partido de Rondo, tal vez el mejor (y lo mejor de todo, nunca lo sabremos) me parece una falta de respeto para actuaciones históricas como la de Jordan ante los Celtics en el ’86 (en la que también jugó 53 minutos, aunque con 5 de descanso, ya que hubo 2 prórrogas) con un 63/5/6 o una ante Miami en el ’92 que acabó con un 56/5/5/4/2 y solo 2 pérdidas o el mismísimo Flu Game, que valió un título con los mismos puntos que posibles grados de fiebre: 38. O el mítico Sleepy Floyd Game en el que los todopoderosos Lakers del 87 perdían el único partido que se dejaron atrás en el Oeste tras 51 puntos en 32 posesiones y 10 asistencias con solo 2 pérdidas del Warrior. O el de 43 puntos, 8 asistencias, 6 robos con un esguince de tobillo de Isiah Thomas en las finales del 89. Le perdonaremos porque es posible que no viera el 5º partido de las Finales del 62, en el que Baylor metió 61 puntos y cogió 22 rebotes en el Garden, pero del resto de hazañas (incluidas todas las suyas, aunque en su más destacable partido en Playoffs, el 42/15/7 en las finales de 1980 vino jugando como pívot), él estaba, en algunas incluso, presente en esa misma cancha.

Creo que es muy difícil negar que el impacto de todos estos partidos en la Historia y el recuerdo de los Playoffs perdurará mucho más que la gema de Rondo el otro día, que en perspectiva histórica quedará más cerca de actuaciones como la de Vince Carter en los Playoffs de 2001: 50(34 posesiones)/6/7 con 4 tapones, perdiéndola una vez, o el 41/6/7/3 en tan solo 20 tiros, y con una sola pérdida de Terry Porter en las finales de Conferencia del 1992. El tiempo dirá. Y nos hemos limitado solo a partidos de bases/escoltas.

La otra proclamación dudosa para nosotros es el nombramiento de Rajon Rondo como mejor base de la NBA. Podríamos pasar por ese aro, colocando la coletilla «cuando tiene el día», «cuando le apetece» o «si nos olvidamos y guardamos bajo llave las cintas de sus partidos malos». Si no, pues lo siento, pero para nosotros, no. Ni de lejos.

En primer lugar, porque nos cuesta pensar que si Rondo es, de verdad, el mejor base de la Liga, los Celtics hayan ocupado esta temporada el puesto 25 de 30 en eficiencia ofensiva. Solo Wizards, Pistons, Raptors, Hornets y Bobcats son menos efectivos en ataque que Boston. Y eso teniendo en cuenta que a diferencia de estos equipos, y de algunos que están algo más arriba, y aunque el Big 3 ya no es lo que era, Rondo está siempre rodeado en pista por gente capaz de anotar el balón, incluída la quinta pieza del quinteto Brandon Bass. Los 4 jugadores que más tiempo le rodean en pista saben anotar, y tienen rango. Tiene el lujo que no solo uno, sus dos jugadores interiores, son aptos desde media distancia, y podría ejecutar pick-and-pops y pick-and-rolls con ellos indistintamente, cosa que otros bases no pueden hacer.

Rondo esta temporada no ha llegado a anotar el 60% de sus tiros libres este año, ni el 24% de sus triples. A pesar de la sorprendente y alucinante facilidad que tiene para plantarse bajo la canasta, incluso cuando le flotan descaradamente, su finalización es desastrosa por lo que le cuesta finalizar las jugadas: rehuye el contacto para evitar tener que ir a la línea, y muchas veces renuncia a la canasta por un pase fácil para engordar la cuenta de las asistencias, lo que en muchos casos ha supuesto un fallo.

A Rondo le cuesta anotar, y eso coagula el ataque de Boston. Los Celtics se han atascado muchos partidos y muchos cuartos durante esta temporada, durante estos Playoffs. El sexto partido ante los 76ers. El primero de esta misma serie ante Miami. Y en esos momentos en los que el equipo no sabe qué hacer, en que llegar a los 80 puntos supone una tarea hercúlea, en que pese a no tener en muchos instantes ni un solo jugador sumando cero al ataque, no son capaces de ver aro, nadie ha podido pensar que ese equipo estaba dirigido por el mejor base. Que un partido no cambie nada.

A la fascinación por Rondo, ayuda el deslumbramiento del triple doble, al que le ayuda el hecho de que rebotea muy bien, especialmente en defensa, y gracias a eso, en nuestra opinión se sobrevalora su aportación. Muchísimos aficionados, ocasionales o permanentes, se dejan llevar por ese triple doble a punto de suceder, cuando hay que cogerlo con unas pinzas tamaño XXL. ¿Por qué?

Primero porque las estadísticas, cuando se empiezan a poner cortes arbitrarios, como es en este caso en las decenas, pasan muchas veces de ser estadísticas a ser efemérides. Un partido de 25 puntos, 13 asistencias y 8 rebotes no es un triple doble, un 14/11/10 si lo es, y a ver con cual os quedabais. Muchísimos grandes partidos no pasan ese corte, pero los que lo hacen dan un lustre tremendo.

Y segundo, porque hay una categoria en la que el trabajo del base es muy poco importante. Los rebotes. Especialmente el defensivo. Si un base no coge el rebote, en muchos casos, otro jugador del equipo lo puede coger. Y eso por no hablar de los equipos en los que los bases están directamente apartados de este trabajo, por lo que están en desventaja perpetua con Rondo en esta categoría. El día que Rondo coge sus 10 rebotes, 6 ó 7 más que el base medio normalmente, está beneficiando a su equipo dándole 2, 3 ó en el mejor de los casos 4 posesiones más. Eso puede llegar, como mucho, a compensar el miedo en la bombilla, el tiro tembloroso, el TS% bajo par con hándicap. Que Rondo cargue tan bien el rebote es un extra, que se ha de apreciar, pero que tiene un impacto en su prestigio a través del triple doble mucho mayor que el que tiene en su equipo. La gente en una boxscore mira 3 casillas, no se pone a contar los tiros fallados.

Si nos ponemos efeméricos y cambiamos el 10-10-10 por un 20-10, en el que los rebotes quedaran fuera, Rondo quedaría sexto este año, con 5 partidos de ese tipo, por detrás de Nash, Rose (en 39 partidos), Williams, Parker y el líder absoluto, Chris Paul, que hizo 12 de estos.

Rondo es un magnífico jugador, que puede seguir progresando y mejorando en su tiro, y tal vez en algún momento logre ser el mejor base de la NBA, con consistencia, y dar partidos que vayan directos a la Historia de los Playoffs. También nos parece el mejor base en defensa, y mostramos nuestra disconformidad en Twitter de que eligieran a Chris Paul en el All-NBA 1st Team Defense por delante de él. Podemos estar equivocados, o incluso muy equivocados, pero lo hacemos sin tirrias y sin rencores personales. Vemos lo que vemos, y los números que hay detrás, y lo justo que va el ataque de los Celtics, y lo sentimos, pero no. Rondo, ahora mismo, no puede ser el mejor base del mundo.

PO Desde El Sofá (XXVII): No estaban muertos…

La noche en que la buena gente de Oklahoma City le dijo a Lil’ Wayne que hubiera comprado su asiento antes de que se agotaran o que se fuera a pastar, los Thunder aprovecharon la energía del Shakespeare Arena para seguir vivos en la serie.

La clave estuvo en el periodo que comprende el segundo cuarto y los 9 primeros minutos del tercero: 24 puntos anotaron los Spurs en esos 21 minutos pasándose hasta periodos de 4 minutos sin anotar. En ese rato, los Thunder continuaron anotando a su ritmo normal, haciendo 46 puntos, y abriendo poco a poco el hueco hasta la ventaja de 20 puntos que acabaría siendo definitiva.

A los Spurs, que venían de ganar 20 partidos consecutivos en 50 días, se les gripó el ataque un rato, algo que algún día tenía que ocurrir. Al descanso llevaban 13 pérdidas (su media por partido en Playoffs es de 13.6), algunas de ellas muy descuidadas y poco características para este equipo y un Sefolosha brillante en su defensa sobre Parker, y un juego interior muy atento, no dejó a San Antonio en ningún momento acercarse a la pintura para anotar o forzar esas rotaciones desesperadas que inician su perpetuum mobile de pases. Y a pesar de acabar el partido con un muy respetable porcentaje de triples (42.3%), los fallaron en los momentos que parecían claves de este periodo, en los que parecía que podían dar un par de puntos a la herida.

A pesar de que todos los cumplidos van a ir a Sefolosha y sus 6 robos, los de dentro, fueron tan importantes como él. Duncan solo anotó una canasta en la pintura en todo el partido, Perkins solo se dejó batir una vez en el uno contra uno, y Collison, ninguna, y eso que en los momentos en los que Oklahoma se iba en el marcador, el aclarado a Duncan fue el recurso más utilizado por los Spurs, cuando no la perdían antes.

Dudo mucho que este partido se pueda considerar como el inicio de la fórmula de como parar a San Antonio, pero Oklahoma ha logrado contenerlos por un rato y sacar un partido adelante. San Antonio se quita la presión de la racha, pero también el halo de invencibilidad, y puede haber más serie de lo que algunos pensamos.

PO Desde El Sofá (XXVI): Se les fue…

Cuenta la leyenda que había un equipo veterano, con ganas de guerra, con ganas de armarla, donde uno de sus jugadores lo tenía que jugar todo y hacer un partidazo… pero la leyenda no acabó bien….

Celtics esta vez salió con las ideas claras: Rondo. Y así fue, Doc Rivers le dio toda la responsabilidad al base céltico que encima se puso una cintita jugona porque sabía que era su día. Jugó todo el partido, OT incluida y dominó el partido, pero tuvo un gran problema, nadie más pareció acompañarle.

La primera parte del partido fue claramente para Celtics, así como el otro día no los veíamos con el dominio del partido, esta vez sí, todo bajo la batuta de Rondo que hacía lo que le daba la gana en la zona de los Heat. Pero los Heat hicieron lo mismo que en el primer partido, es decir, madurarlo para darle el golpe de efecto que llegó en el 3er cuarto.

Justo cuando todo parecía acabado, un arreón final de Rondo y un mega triple de Allen llevaron el partido a la prorroga. Donde Rondo ya está falto de gasolina y todos sus compañeros de leyenda también, con Pierce fuera por faltas además.

Miami hizo valer su físico, así de claro, para hacer una buena OT con grandes números de James y con buena aportación de Chalmers… pero con esto le llega para una posible final contra Spurs (va a llegar claramente Spurs…)? yo creo que no. Ayer estuvieron a punto de perder contra 1 tio, sí, que hizo un brutal partido, pero no dejó de ser 1 sólo… en Spurs no hay 1, hay 10…

PO Desde El Sofá (XXV): Otra Movida

Los Spurs este año practican otro deporte. Mientras todo el mundo hace baloncesto, ellos han inventado un juego en el que un francés se mueve como le da la gana, con y sin balón, por dentro de una línea, para anotar cada vez que se levanta; un argentino, está obligado a encestar una y otra vez debajo de la canasta, y el resto del equipo solo puede tirar desde la línea de 3, completamente abiertos y solitarios. Para compensar un poco, a veces les obligan a poner a tirar tiros libres a un brasileño, pero les da igual.

No me había divertido tanto con un equipo de los Suns de la vuelta de Nash y desde los Kings de Chocolate Blanco y Webber, pero estos Spurs además, tienen los arrestos en defensa para convertir un ataque demoledor en una fórmula ganadora.

Reflexionábamos el otro día en Twitter que la transformación de los Spurs y Popovich de plomizo equipo agarrado a la defensa y la victoria pírrica, a máquina de precisión ofensiva, amparada por el cambio en las reglas, solo admitía una comparación histórica posible en los Patriots de Bill Belichick. Ambos equipos ganaron mucho al principio de la pasada década basándose en la disciplina y haciendo solo un poquito más de lo que permitían a su rival. Pero eso ya dejó de ser así.

Oklahoma City que es un gran equipo, y otro monstruo ofensivo en si mismo, se ve superado en un enfrentamiento que ellos jamás hubieran elegido. San Antonio no suele anotar en la canasta, y cuando lo hace, casi siempre es Ginobili, un mago zurdo intaponable, o con los movimientos ocasionales del superclase Duncan, lo que convierte la intimidación de Ibaka, que por cada tapón que pone, hace uno ilegal, poco más o menos, en inservible.

Por juventud, falta de disciplina, o la obligación de prestar atención extra al imposible de parar en la canasta Ginobili, o al imposible de parar a media distancia Tony Parker, dan la oportunidad constantemente de dejar tiradores abiertos. Como si encima los Spurs lo necesitaran…

Confieso que uno, normalmente, en un partido que se va ganando de 20, como ocurrió mediado el tercer cuarto, lo pasa para adelante y se salta un cacho si la paliza continúa. Pero dejar de ver un minuto de estos Spurs parece pecado mortal.

Eventualmente, la barra libre en ataque se paró un poco cuando la defensa dio un paso adelante y cerró más arriba en el poste alto, lo que obligó a reajustar el ataque a San Antonio, y los Thunder se acercaron un poco gracias a un James Harden que repitió lo que hizo bien el primer día, salir como un muelle al contaataque, y que además entendió a la perfección los ajustes que debía realizar: tomar el tiro a media distancia para poder abrir las oportunidades en la penetración. Que lo hiciera, y además bien, dice mucho de su futuro.

Pero finalmente, los Spurs supieron mantener la distancia y se fueron sin haber ido a remolque ni un segundo durante todo el partido. Impresionante.

PO Desde El Sofá (XXIV): Mucho ruido y pocas nueces

Vamos a ser claros, nos da mucha pereza el Este. Así de sencillo, pero, como somos así de masocas lo vemos todo y anoche no faltamos a la cita en Miami para empezar a ver la final del Este entre Heat y Celtics.

Teníamos pocas esperanzas en esta serie y la verdad es que si somos sinceros lo vemos claro para Heat, pero leñe, siempre está ese factor Celtics de garra, veteranía y ‘magia’ por parte de Rondo que puede cambiarlo todo, pero ayer no hubo nada de eso. Ni magia, ni garra, ni veteranía… si hasta Allen falló tiros libres!!! algo que está siendo tremendo en estos PO…

Mientras Culebron y Wade a la suya, es decir, a destrozar todo lo que se le pusiera delante con 52 ptos entre los dos y luego con un poquito de Battier y de Chalmers, victoria sin mucho aprieto… En Celtics se veía hasta un poco de desidia y eso que se pusieron igualados a mitad del partido, pero en ningún momento se veía la posibilidad de ganar o de inquietar a los Heat… si hasta James le vaciló a Garnett… todo muy raro.

Ahora habrá que ver si Doc Rivers ajusta algo en defensa, como puede ser esa zona que utilizó al final o bien Rondo tiene uno de esos días de triple doble o al Big Three le da por aparecer, porque si no me parece a mi que Miami estará pronto repitiendo final…

PO Desde El Sofá (XXIII): Let’s Get Nasty

Volvemos con nuestras Crónicas después de unos días donde el Este nos ha aburrido de forma brutal, pero ya tenemos el plato fuerte, la Final del Oeste entre los dos mejores equipos de la NBA, San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder.

Han sido los mejores, Spurs y Thunder llegaban a la final con un record conjunto 16-1, es decir, arrasando y aunque los Thunder han tenido compromisos más ajustados, nadie ha dudado ni un sólo segundo de que iba a llegar hasta la WCF. Pero vamos al partido que es lo que nos interesa.

Ritmo, mucho ritmo, es lo que se vio durante el partido, una vuelta de tuerca a esto del baloncesto que se agradecía después de los partidos que hemos tenido que sufrir en los PO del este estos días y este ritmo le venía que ni pintado a unos Thunder que poco a poco se iban haciendo con el control del partido y del juego. Hasta Fisher parecía ser más rápido de lo normal!!!

Pero el gran Popovich (que nadie olvide que es un jugón) sacó una de su manual y les dijo a los jugadores lo siguiente…

Vamos a hacerlo sucio, vamos a cambiar algo y para ello metió a Stephen Jackson, desaparecido en combate cual Chuck Norris en estos PO, a marcar a Durant como quien se pega a un capítulo de Fringe y KD lo notó, vaya que si lo noto. A partir de ese momento se le notó muy incómodo y sin poder atacar como a él le gusta. Si a todo esto le sumamos que Manudo Ginobili volvió a sacar lo mejor de si (tremenda la entrada a canasta con fake incluido que destrozó a Durant…) y puso la puntilla a un partido que era de esos de ‘no te acabes por favor’…

Así que señores los Spurs siguen 9-0 en estos PO, con racha de 19-0 y de… 32-2… brutal… y suponemos que Oh La La Parker se fue de fiesta luego con Jimmy Goldstein

PO Desde El Sofá (XXII): La ley del más fuerte

La Ley del más fuerte, es aquella en el que lo más fuertes sobreviven y los débiles se quedan por el camino, algo así pasó anoche en Oklahoma City, donde los Thunder se deshicieron de unos Lakers que ya están de vacaciones…

Pocas esperanzas desde el bando lacustre para esta serie en general y muchísimas menos para el partido de anoche, donde los Thunder podían confirmar en casa que su paso a la final del oeste era sólo cuestión de tiempo.

El partido fue en los derroteros que hemos ido viendo durante la serie, unos Lakers comportándose más que correctamente pero sobreviviendo a costa de Kobe. Bryant fue ayer la total referencia ofensiva del equipo y aunque Gasol se mostró más incisivo a la hora de atacar el aro (por fin!!), Bynum parecía ya pensando a que isla paradisiaca iba a ir en el momento en que sonara la bocina del final de partido, con lo cual y ante un equipo con hambre como son los Thunder, sólo puede significar una cosa: derrota.

En Thunder todos a los suyo, Westbrook en modo dios, Harden aportando como siempre, Ibaka tremendo en defensa y Durant siendo Durant… todo marchando sobre lo previsto…

Tiempo tendremos para analizar el futuro de Lakers, que se espera movido (o no…), pero ahora señores es tiempo de disfrutar de una de las mejores finales de conferencia que posiblemente se hayan visto en años… una pena que este Spurs v Thunder no sea la final de la NBA…

PO Desde El Sofá (XXI): Dwyane, LeBron y otros chicos del montón

Increíble partido de LeBron James cuando las hordas de detractores más se lo reclamaban, increíble partido de Dwyane Wade cuando él solito y su actitud se habían puesto en tela de juicio, y no se les puede pedir nada más. Eso sí, si Haslem no anota los tiros de media distancia en el último cuarto, el partido se convierte en un cara-cruz del que podía haber salido vencedor Indiana.

Miami es probablemente el equipo que menos aportaciones va a necesitar de sus jugadores 3 al 10 de aquí en adelante… y aún así nadie está seguro de que vayan a estar a la altura. Chalmers es un base normalito y encima irregular en el que no se puede confiar ni para que defienda ni para que meta los triples solo, Turiaf es un jugador que se mantiene en la NBA por el buen rollo que aporta en el vestuario y por lo sobrevalorada que está la garra en la Liga, porque su producción no le debería garantizar ni un minuto. Joel Anthony es un cero a la izquierda en ataque. Mike Miller es un cero a la izquierda. Y Shane Battier es la mayor mentira de la NBA: está anotando un 26.5% de los triples en Playoffs, y este es su único tipo de contribución al ataque, y en defensa, fue masacrado por Carmelo Anthony en la primera serie, y en esta Granger lo supera constantemente cuando se enfrentan. Nadie ha sacado más rendimiento del (falso, ahora mismo, en su caso) halo de lo que no se ve en números.

Los Pacers, que no pudieron controlar a las dos bestias pardas de Miami en el tercer cuarto, dejaron pasar una gran oportunidad, y vieron como el gravitas de la eliminatoria vuelve a South Beach, pero sus esperanzas de llegar a la Final de Conferencia aún son grandes. Ayer se hubieran podido permitir los 70 puntos de James y Wade si Haslem no clava aquellas cuatro al final. Y David West, clave para los Pacers en esta serie, tuvo una de las noches más pobres con su tiro.

Si LeBron y Wade no se desinflan, esta eliminatoria la ganan o la pierden los secundarios de Miami. Tienen que hacer lo justito. ¿Podrán?