Las opciones de Melo y Gasol

Dos de los agentes libres más solicitados al comienzo de este periodo son, precisamente, dos de los mejores jugadores en él: Carmelo Anthony y Pau Gasol. Su consideración por añadir las opciones de anillo como un elemento más a la hora de tomar la decisión, hace que los mejores equipos sean los que se han interesado por ellos, lo que aumenta el ruido mediático de su situación. Por eso, entre tanto rumor cruzado, pararnos a ver la situación salarial de los equipos ayuda mucho para poder distinguir rumores y deseos, de realidades más posibles.

Aunque en la NBA, la masa salarial de un equipo es un ente etéreo que puede cambiar en cualquier momento, con una amnistía o un traspaso o un corte aquí o allá, hay cosas que no parece que un equipo pueda recortar sin dejar de ser un aspirante. En ellas nos fijaremos con calma

Melo, ¿a palmar pasta?

Seamos francos: o Melo se deja dólares (de bastante a muchos), o sus pretendientes van a tener que vaciar sus equipos de talento para que él llegue (otra vez, verdad, ¿New York?)

Carmelo Anthony tiene derecho a una cantidad de dinero tremenda. A los Knicks, que son los que mayor contrato pueden ofrecerle por ser su equipo, les puede sacar 129 millones de dólares en 5 años, un contrato que le llevaría hasta las 35 primaveras, haciéndole el cuarto jugador mejor pagado de la Liga este año y el mejor a partir de 2016 cuando ya no se pague más a Bryant, Stoudemire y Joe Johnson.

El resto de equipos no podrían ofrecerle un quinto año, pero la cantidad en los cuatro primeros sería también muy parecida: 96 millones en 4 años, y seguiría manteniendo el puesto de cuarto jugador mejor pagado de la Liga este año, y primero de 2016 a 2018. La diferencia en los 4 primeros años es de apenas 4 millones (en New York le pagarían 100), y hay equipos interesados en él jugando en estados en los que los impuestos son menores (Texas), por lo que en neto podría ganar incluso más en ese periodo. Pero vemos difícil que Carmelo a sus 34 años pueda compensar esos 30 millones que los Knicks están en condición de ofrecerle, así que por lo pronto, dejando la Gran Manzana pierde dinero.

De todos modos, la cifra a monitorizar de cara a este año es la siguiente: 22.458.401$ Esa es la que un equipo NBA tiene que liberar bajo el tope salarial para poder ofrecer un contrato máximo a Carmelo. Y como veremos, no todos los equipos pueden sin sudar piedras.

Empecemos por Chicago. Con Rose cobrando 18.8 millones y Noah 12.2 (y Joakim tiene incentivos en su contrato que podrían hacer esta cifra incluso mayor a ojos de la NBA), si los Bulls ofrecieran el máximo, quedarían 4.3 millones para el resto de la plantilla. Es decir, Chicago tendría que deshacerse de casi todos sus jugadores para ofrecer esa cantidad a Carmelo. Ya no hablamos de darle la amnistía a Boozer y no poder fichar a Mirotic: Taj Gibson estaría fuera, y además, tendrían que colocar los contratos de Mike Dunleavy y Anthony Randolph, lo que podría costarles una de las caras jóvenes o de las elecciones de Draft del equipo.

Para poder acomodar el máximo de Carmelo, los Bulls se quedarían prácticamente con Noah, Rose, Butler, McDermott y Snell (suponiendo que estos tres jóvenes no tengan que ser incluidos en las operaciones de blanqueo de dinero), obligados a llenar el resto del equipo con jugadores cobrando el mínimo y lo que puedan conseguir por la Room Exception de 2.7 millones. Es por lo que la propuesta de los Bulls supuestamente no fue del máximo, sino de 15 millones el primer año (lo que significaría unos 65 en 4), lo que significa que ‘Melo palmaría mucha pasta en Chicago.

Siguiente parada de su ruta: Houston. Aquí, Harden y Howard cobran 36.2 millones, dejando de espacio para Anthony… unos dólares menos que su máximo. Entre los 3 solamente ya llegarían al tope salarial, haciendo imposible que Carmelo pueda recibir la máxima cantidad posible en los Rockets. Además, Houston tiene un par de jugadores que cobran muy poco, y serían muy interesantes de mantener: Chandler Parsons y Patrick Beverley. Si estos dos se quedaran (Parsons es agente libre, pero los Rockets pueden igualar cualquier oferta, y por vicisitudes del convenio, hasta que no firme, apenas cuenta 1.3 millones de espacio salarial más que el cargo por plaza vacía a Houston), podrían ofrecer 20 millones a Anthony, este año, lo que son unos 10 menos a lo largo de 4 años.

Y así por cada jugador que se quede. ¿Mantener a Terrence Jones? 5 millones menos a lo largo de los 4 años para Melo. ¿Troy Daniels? 2 millones ¿Isaiah Canaan? 1.25. Lo de siempre: hay un compromiso entre la pasta que puede recibir Carmelo de estos equipos, y los jugadores a retener. Si se quedan con 3, puede cobrar el máximo. Por cada uno que añadamos, tiene que renunciar a cobrar.

Seguimos su camino por América, sin salir de Texas: Dallas. La situación de los Mavs es un poco diferente porque a diferencia de Chicago o Houston donde Noah, Rose, Harden y Howard son inamovibles (¿qué sentido tiene traer a Melo si te deshaces de Harden que encima es más barato?), en Dallas todos parecen contingentes. Los Mavs tienen unos 7 jugadores bajo contrato, dejando unos 26.4 millones de espacio. Eso sí, en ese hueco tienen que entrar Melo y Dirk. Y aunque Nowitzki tiene pinta de estar dispuesto a bajarse mucho el salario, un máximo para Carmelo le deja unos 4 millones de dólares, que quizá sea ¿demasiado poco?.

Aquí Cuban tiene margen para la imaginación, pero no mucho: los únicos contratos de cierta envergadura son los de Tyson Chandler (14.6 millones), Monta Ellis (8.4 millones), Brandan Wright (5 millones) y Raymond Felton (3.8), ya que Shawn Marion, Devin Harris (nota a posteriori, la renovación de Harris y DeJuan Blair, si es por 1.8 millones o menos, podría ser aún más económica, porque su retención bajo el tope es de menos de un millón) o Vince Carter son agentes libres. Los Mavs podrían tratar de colocar alguno para dar algo más de margen a Dirk o la renovación de alguno de sus agentes libres (a los que también podrían intentar convencer con la room exception), y así poder ofrecer el máximo a Melo, partiendo de una plantilla con unos 7-10 jugadores, algo imposible en Chicago o Houston. Pero esto vuelve a partir de una rebaja ostentórea de salario (en este caso de Nowitzki), y mantiene el mismo principio: si Melo cobra el máximo, el resto de la plantilla es menos competitiva que la del año anterior. De hecho, dudo que Cuban le haya ofrecido esa cantidad a Melo, me es más sencillo verle proponiendo una oferta como la de los Bulls, explicando la importancia de la bajada de los emolumentos.

Seguimos para bingo en Los Angeles, donde la ecuación es aún más fácil: Kobe+Nash+Randle+Sacre+Melo al máximo… y ya hemos llegado al límite. Los 9 millones de Nash (que su coste tendría colocarlos, seguramente en elecciones de Draft futuras), o los 6 que liberaría si lo cortan con la stretch provision, más la room exception, sería lo que le quedaría a Kupchak para hacer magia con los 10-12 puestos restantes. Deportivamente, quedaría un equipo con unas expectativas muy similares a las que tendría en New York el año que viene. Porque, sorpresa, sorpresa: si das a Melo el máximo, te queda el equipo casi vacío.

Y llegamos por fin a la opción que a día de hoy parece seguir teniendo las mejores opciones si Melo no quiere perdonar un dólar: quedarse en NY. Los Knicks estarían dentro del impuesto de lujo, y sólo podrían añadir un jugador con la mini-excepción de nivel medio (que permite ofrecer unos 10 millones por 3 años), pero el año que viene, sin los contratos de Bargnani y Stoudemire, son los propios Knicks los que tendrán algo de espacio, unos 20 millones, para tratar de atraer talento al Madison.

La última vía es la de la firma-y-traspaso. Si alguno de esos equipos llegara a un acuerdo con los Knicks, estos podrían firmar el máximo a Melo sin preocuparse de estar bajo el límite ni tener esa restricción. Lo malo: hay que llegar a un acuerdo con los Knicks, enviando al menos 17.9 millones en salario (o el 80% más o menos de la cantidad por la que este dispuesto a firmar Anthony) de vuelta. Y si los Knicks reciben jugadores que ahora son agentes libres, en un firma-y-traspaso recíproco, quedarían muy cerquita del límite duro de 81 millones que se les impondría por hacerlo, complicando bastante la operación.

Por tanto, es una opción que parece complicadísima ahora mismo. Houston no llegaría a esa cifra sin enviar a Harden, Parsons, Howard o todos los jóvenes del equipo, por lo que se quedan como estaban. Lo más cómodo para Dallas sería esperar dos meses y mandar a Tyson Chandler y/o Raymond Felton de vuelta a NY, o una combinación de Monta Ellis y jugadores renovados que convertiría a los Knicks 2015′ en los Mavericks 2014 con Bargnani y Fisher haciendo el papel de Dirk y Carlisle (no bueno).

Dos escenarios un poco más plausibles, si ambos equipos están por la labor, que habrá que verlo: que los Bulls manden a Boozer y algún jugador joven a New York (así mantendrían a Gibson, y la cantidad de talento joven a perder dependería de las negociaciones con NY), y cambiar a Melo por Pau Gasol en un doble traspaso y firma. Esta es la única fórmula que tienen los Knicks para llevarse a Gasol pagándole más de las excepciones de nivel medio, pero los Knicks tendrían que añadir más salario y tener cuidado con el límite duro ya mencionado. Serían traspasos complicados, pero razonables.

Y un último apunte: ¿Y si realmente los equipos no quisieran darle el máximo a Melo? Ya no es sólo lo de echar el equipo abajo como excusa, pagar 25.5 millones a Melo a los 33 años, y los 29.2 que le pagarían los Knicks a los 34 es para pensárselo. De hecho sería el cuarto mayor salario pagado a un jugador NBA en una temporada (sin ajustar a la inflación), tras la última campaña de Kobe y Jordan en 1997 y 1998.

Según Brian Windhorst, de la ESPN, los Knicks sí tienen pensado ofrecer ese montante a Carmelo, pero en otros equipos me temo que el hecho de ofrecer menos, no parte sólo del deseo de tener una plantilla más completa, sino de que Anthony llegue también al precio más justo. Si todos los equipos pestañearan, sin que ninguno llegara a ofrecer el máximo, bajando así su valor de mercado, el ramillete de opciones se vuelve a abrir, pero las sensaciones que llegan son que, de seguir el dinero, Melo se queda en NY.

Y ahora, Pau

Como Gasol no anda pendiente del máximo, sino de un contrato por 10-12 millones (según las todopoderosas fuentes de Woj), la situación cambia mucho en comparación con Melo… pero depende de Anthony. Todos los equipos esperando a Melo andan pendiente de él. Por tanto, hasta que lo de Anthony no se solucione, me temo que lo de Gasol va detrás, porque todos los equipos envueltos en el Melodrama (y alguno más) son precisamente los equipos que pueden ofrecerle esas cifras y un proyecto deportivo interesante.

Además, la situación de los Lakers, por debajo del tope salarial, hace más fácil un traspaso-y-firma con Gasol, que a los Knicks con Melo. Sigue obligando a los equipos a ofrecer algo atractivo a los Lakers por el favor, pero ya no habría problemas con el límite duro, como ocurre con New York. Y la cantidad a igualar en el traspaso es mucho menor, ya no son los mastodónticos 22 millones, y no habría que enviar de vuelta a Lakers el 80% del salario, sino un porcentaje menor (hasta un 66%, dependiendo de la situación).

Y además, los Lakers tienen muchísimo menos influencia en esta situación. New York siempre puede exigir en un traspaso, porque saben que de lo contrario, el resto de equipos no tienen mucha más opción. Gasol, llegado el caso puede ofrecer a Lakers el traspaso como la última opción de sacar algo de contraprestación, sabiendo que se puede ir sin necesitarlo.

Chicago y Houston tendrían que sacrificar media plantilla, y Dallas y Lakers decir adiós a la flexibilidad para sacar 22 millones para Melo, pero con muy poquito cambio hacen un hueco de 10-12. Además, a estos cinco equipos, se añaden unos cuantos más que si están dispuestos a mover algún hilo tendrían el espacio suficiente, que tratarán de seducirle con el proyecto deportivo y la excepción de nivel medio, o que pueden permitirse afrontar un traspaso con los Lakers si Pau los elige.

Eso sí, traer a Gasol por esos 10-12 millones sigue suponiendo que las franquicias que lo desean van a tener que tomar una serie de decisiones, menos drásticas, pero igual de importantes. Las repasamos a continuación:

  • Chicago tiene 10.8 millones libres simplemente con darle la amnistía a Boozer (aunque esto no es gratis, supone pagarle 16.8 millones de dólares para que juegue en otro equipo… y aquellos que tienen la posibilidad de caer por debajo del límite como Miami, podrían acechar). Esto pondría difícil traer a Mirotic este año, ya que sólo dispondrían a mayores de la room exception de 2.7 millones, pero podrían guardarse los derechos o traspasarlos con total tranquilidad, sin obligación. Lo importante es que los Bulls traerían a Gasol manteniendo a Gibson, Butler, McDermott y compañía: Carlitos es el único sacrificado. A mi parecer es una opción muy interesante para ambos, jugador y equipo, y, ojo, la gran baza de Gasol en caso de que quisiera forzar una firma-y-traspaso a otro equipo. Hasta que los Bulls vayan en otra dirección, Pau siempre puede amenazar con firmar allí, y dejar a los Lakers sin nada.
  • Houston podría oferecer 9.2 millones a Pau, conservando 10 jugadores en plantilla, prácticamente el equipo completo, sin ni siquiera necesitar traspasar a Lin. Sin Jeremy, el espacio crece a 17 millones, pero algún activo joven tendría que volar en la operación que le llevaría a los 76ers, o los Lakers tener muchas ganas de Lin (que no es mala opción para ellos). Aquí el problema, eso sí, no parece de salario, sino de encaje: ¿vamos a repetir el Pau y Howard juntos, tras haber salido Asik? A los Rockets los entrena McHale, no D’Antoni, pero creo que ninguno de los personajes de esta historia tiene ganas de volver a experimentar.
  • Con Dallas se aplica lo dicho con Carmelo: 26.4 millones para Dirk, Pau en este caso, y lo que pueda sobrar para seguir apuntalando un equipo que estaría ya muy hecho. Otra vez, problema de encaje: los Mavs ya tienen a Chandler, Dirk, e incluso Brandan Wright. Del mismo modo, los Bulls tienen a Gibson y Noah, pero la situación del espacio aéreo y sus roles en Dallas, está mucho más congestionada, pero por el dinero, no es problema.
  • Los Lakers tienen el equipo por hacer, pueden ofrecer a Pau lo que quieran y, muy importante, Pau puede esta vez solicitar que incluyan en su contrato una cláusula de no traspaso, que haría que no le pudieran mandar a otro equipo sin su consentimiento. No evitaría que entrara en rumores, y llegado el momento le pueden pedir muy gentilmente que no la ejerza, pero el tiene la última palabra. El problema, que estos Lakers tienen el equipo por hacer, y entre Kobe, Nash y sus emolumentos, poco margen queda, sería repetir el año pasado con otros secundarios, otro entrenador (¿cuál?), y Kobe, esperemos, sano. Difícil competir el año que viene sin un Ketchupazo, y más en el Oeste. Los Lakers son lo malo conocido.
  • Los Knicks en principio estarían fuera de toda lucha (sólo les quedaría la mini-excepción de nivel medio, que empieza en 3 millones), pero si Carmelo se fuera, podrían subir un poco la oferta (a 5 millones al año, excepción de nivel medio), y si se fuera concretamente a los Lakers, podrían negociar su firma-y-traspaso por la cantidad que fuera necesaria. Deportivamente no parecen la opción más atractiva a corto plazo (son un poco los Lakers del Este), y la única manera de que lo sea económicamente para Pau, es el intercambio con Melo. Como los Knicks no pueden pasarse del límite duro si hay firma-y-traspaso, la situación es muy complicada con otros jugadores. El único pro, el embrujo de Phil Jackson. Que ya tiene que ser grande.
  • Riley le llamó para que se uniera a Miami, y se dice que los Heat andan con precisamente 10-12 millones de espacio, lo que haría la llegada de Gasol a Miami posible. Pero eso depende de que el descenso anunciado en los salarios de Wade y Bosh sea real (cosa que su agente ha desmentido), y que crean que Pau es la mejor manera de gastar 10-12 millones cuando tienen varios huecos que tapar. Es una posibilidad supeditada a que todos dejen algo de pasta en la mesa y que pueden encontrar oro con el mínimo.
  • De los equipos sin espacio directo, Oklahoma City Thunder es el equipo que más y mejor ha sonado en estas últimas horas, con Durant y Westbrook de peregrinación a Los Angeles para convencerle. Los Thunder tendrían que tirar de la excepción de nivel medio, o del traspaso. La ventaja para ellos: tienen un salario que funciona casi a la perfección para cuadrar con el de Gasol, el del inmortal Kendrick Perkins, y una pila de jugadores jóvenes que ofrecer a Los Angeles. ¿Estarían dispuestos en LA a cargar con el muerto de KP este año a cambio de algún prometedor talento? Me temo que a estas alturas, depende mucho de en que dirección decidan ir los Lakers este verano, y aunque sea una posibilidad atractiva, está a la espera de que caigan otras fichas de dominó y una negociación entre franquicias, que podría no llegar a buen termino.
  • San Antonio y Memphis (cuyo interés parecía mayor antes del 1 de julio) tienen la excepción de nivel medio, que mientras haya equipos que ofrezcan más, que los hay, se queda en poco, y a ellos se les unen los Warriors, que ya la gastaron en Shaun Livingston, en la posibilidad de plantear un traspaso a Lakers. Pero estos equipos tienen complicado hacer una propuesta sin tocar una de sus piezas clave. Si Pau se emperra en ir a alguno de ellos, quizá pueden convencer a los Lakers que Kyle Anderson, Jordan Adams, o quien quiera que sea transferible en Warriors son mejor que nada. O incluso también estén dispuestos a arriesgar piezas mayores (¿Danny Green?, ¿Harrison Barnes?) por Pau. Pero ya entramos en el entorno del traspaso puro y duro, o la bajada de sueldo drástica. Creo que hay otras opciones más factibles.
  • ¿Algún otro equipo sorpresa? Siempre podría aparecer. Phoenix SunsAtlanta Hawks y Charlotte Bobcats serían los tapados, porque tienen el dinero, e incluso podrían proponerse, si lo desean, llegar a los 15 millones para atraerle con dólares, pero el estilo de juego a toda mecha de los Suns, y la cantidad de jugadores interiores que tienen Bobcats y Hawks en sus plantillas, unido al hecho de que parecen estar un poco más lejos de aspirar que el resto de equipos, lo hacen algo difícil. El resto de equipos con dinero no ofrecen un buen nivel deportivo, y de aspirantes como Clippers o Pacers no se ha oído nada, lo normal, ya que están muy cerca del apron, y por tanto, tienen difícil un traspaso-y-firma, o utilizar la excepción de nivel medio (Indiana de hecho, ya la gastó).

La opción nucelar

Y el último bombazo, el rumor salido esta misma mañana, es que Gasol estaría considerando quedarse en Los Angeles… si viene Melo. Con los 4+1 jugadores en plantilla que tiene LA (Kendall Marshall no tiene contrato garantizado) quedan 22.1 millones, es decir, menos del máximo de lo que puede percibir Anthony, para acomodar a este y a Pau. Colocar a Nash da otros 6-9 millones, que ya pondría al equipo en rango, pero lo de siempre, deja el resto del equipo a confiar en los mínimos.

No digo que no vaya a suceder, y de hecho la magia de la NBA es la continua fluidez de las situaciones, y cómo de repente sucede lo imprevisto, pero está situación entra dentro del contenedor de «o dejan pasta en la mesa, o juegan cuatro gatos» con muchas otras.

Nosotros os hemos presentado las situaciones, y hemos tratado de limpiar el polvo de la paja. De aquí en adelante… sólo Woj y LaLa saben.

 

PO Desde El Sofá (XXVII): Devoradores de almas

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Cuando Leonard empezaba fallando un triple completamente solo en una de las primeras posesiones del partido, parecía que San Antonio volvía a la mortalidad, regresando a la media después de un partido memorable e histórico, como Baumgartner de la estratosfera. Pues parecía mal.

Los Spurs volvieron a llevarse por delante a Miami, y aunque quizá estuvieran algo menos brillantes que en el partido anterior, en este destrozaron la voluntad de Miami por completo. LeBron metió 19 puntos en un cuarto, en un partido de las Finales, y los Spurs, ni cosquillas.

Estoy seguro de que podríamos ver los dos últimos partidos de las Finales con la pista de sonido sacada de Trainspotting, y quedaría perfecto. Mientras cuadres la euforia de la heroína con las posesiones de San Antonio, y los efectos devastadores con las de Miami, las frases adaptadas para el cine de Irvine Welsh, funcionarían aún mejor que las de Breen (que ya sabemos que no viste de Tommy), Van Gundy y Jackson.

Los Heat no hicieron absolutamente nada mejor que San Antonio. Nada. No ganaron ni en la estética de las jugadas destacadas, que está vez también va del lado de los Spurs con el mate tras rebote ofensivo y el casi poster a Birdman de Leonard y los pases de Diaw. Es más, si no lo supiéramos, y no enfocaran de vez en cuando a Boris hombro a hombro con LeBron, sería hasta difícil determinar, después de lo visto ayer, quién tiene la ventaja en capacidad atlética.

San Antonio selló la pintura a prueba de LeBron, retó al resto del equipo a batirle, ellos no pudieron, y mientras, la máquina de movimiento perpetuo y pase extra estaba a tope de gasolina. Cuando nos quisimos dar cuenta ya había pasado un cuarto y algo, los de Pop ganaban de 20 y esto había durado menos que cinco duros cuando probabas una máquina nueva en las recreativas.

San Antonio y James han vuelto al pasado durante dos noches, a las Finales de 2007 más concretamente. Nadie más de Miami se presentó a jugar. Si no fuera por las camisetas blancas y los ricachones pitando y yéndose del partido poco después del descanso, podríamos pensar que esto era Cleveland. Tanto los Spurs como James son una versión más bonita y mejorada de lo que teníamos por entonces, pero el desarrollo de los acontecimientos ha seguido el mismo patrón, repetimos una vez más… las dos últimas noches.

Porque no olvidemos que, jugando un poquito a la ciencia ficción, en un universo paralelo en el que MacGruber no se carga el aire acondicionado, esto podría ir 2-2, o peor aún, con San Antonio sufriendo el golpe moral que ahora ha dejado malherido a los de Florida si se hubieran puesto 2 abajo en su campo. O los Heat estaban ya barridos, y Daimiel pasándoselo pipa en el Bongos Cafe en lugar de camino de San Antonio.

Pero como Greg Oden no tiene ruedas, y no es una bicicleta, en estas nos encontramos. San Antonio tiene la mesa puesta. Eso sí, si Miami se levanta de esto, sería la remontada más épica en la Historia de la NBA. Eso es lo que está en juego.

Sofi del día: Jeff Van Gundy hablando del Mundial de fútbol. Los únicos momentos en cuatro años en los que un americano se interesa por el soccer.

Te despiertas sobresaltado. Has olvidado respirar, algo que nunca fuiste consciente de haber aprendido. Tu caja torácica es el tambor de una batería que toca Lars Ulrich, y el concierto está en su momento más dulce. Tu espalda parece mucho más grande que el lecho donde yaces, y sientes que vas a caer por ambos lados. Las leyes de la termodinámica no se aplican en este mundo.

Echando la mano a un lado para tratar de retrasar lo inevitable, encuentras una figura amiga, que te hace recordar que al menos estás a salvo, y que no vas a ninguna parte.

Más tranquilo, tu habilidad para pensar se va recuperando. No ves el menor atisbo de luz, y entre jadeo y jadeo puedes oír la electricidad del gadget que te dejaste enchufado, así que intuyes que es plena madrugada. Mañana te tienes que despertar pronto, y necesitas estar alerta cada minuto del día, pero aún convenciéndote de la necesidad, no puedes descansar. Darás vueltas, comerás techo, dejarás la forma de tu cara en la almohada, y nada funcionará. En algún momento, de puro abatimiento, te quedarás sin consciencia otra vez, hasta que sea la hora.

Es el fracaso, que vuelve otra noche más. Como todas y cada una.

Y no entiende de cerraduras, sistemas de alarma ni órdenes de alejamiento. Es lo que tiene que salga de dentro. Durante el día lo engañas teniendo a tu mente constantemente pendiente de alguna otra batalla. Incluso a veces, te crees que desaparecerá para siempre, tras una buena cena acompañada con dos copas de ese vino que tan cuidadosamente has elegido, pero tú tienes tus planes, y él los suyos. Es agotador escapar, y no puedes evitar ser tristeza por momentos.

Diseccionas las causas, el contexto y los protagonistas de tu mal. Te preguntas qué salió mal. Qué pudo salir peor. No te perdonas tu parte de culpa, y lo único que deseas es poder volver atrás. Lo cambiarías todo por tener una sola oportunidad de regresar al punto donde nació tu obsesión, porque sabes que es imposible vencer a un enemigo que se hace cada vez más grande.

Nadie lo comprende. El resto de lo que te rodean, te dicen que todo funciona. Los halagos siguen llegando, pero no alcanzas a comprender cómo ni porqué le tienen tanto aprecio a lo que para ti es mera rutina, deber moral. Consuelo tan barato y efímero que no cabe en su misma frase. Menciones a la paciencia y al destino que, váyase usted a saber por qué, te tiene que tener guardado algo bueno. En el peor de los casos, alguien se arranca por Coelho o uno de sus facsímiles. «Tendrías que estar contento».

Y una mierda. Sólo tienes una esperanza. Seguir trabajando, estar preparado para cuando llegue el momento.

Al fracaso sólo le asusta la venganza.

La revancha comienza esta noche.

adidas Crazyquick 2

IMG_20140518_183900 ¿Recordáis el triple de Damian Lillard en el Game 6 ante Houston Rockets, el tiro ganador más bonito de lo que llevamos de Playoffs? ¿A John Wall bailando entre la defensa de los Bulls? Incluso, fuera de la NBA, ¿la exhibición de Sergio Rodríguez en la Final Four de Milán? Todas estas actuaciones tienen en común el arma que calzaban los héroes, la nueva zapatilla de adidas, la Crazyquick 2, que hoy, gracias a la cortesía de la marca alemana, tras un par de semanas quemándolas, analizamos en nuestro Laboratorio. IMG_20140518_184058

Características

Lo primero que me sorprende de tener las Crazyquick 2, es su peso. adidas ha apostado últimamente por la ligereza, en modelos como las super livianas Crazylight 2, o anteriores versiones de las Rose, y uno, de algo que llevaba el «quick» en el nombre, esperaba algo parecido. No es que pesen más de lo habitual en una zapatilla, o su tamaño resulte excesivo, en realidad son de lo más normales en ese aspecto, pero tras los últimos lanzamientos de adidas, esto nos ha pillado un poco por sorpresa. El caso es que estamos ante un modelo muy robusto, en el que en realidad la presteza parte de su flexibilidad, no de su falta de kilos (o gramos, más bien). IMG_20140518_184143 La gran novedad de este modelo es la malla superior QuickWeb, que promete mayor flexibilidad y control. Por explicarlo de manera poco científica, estamos hablando de esa especie de separaciones que tiene la zapatilla por todo el empeine y los laterales, y que le dan margen a la cubierta exterior para estirarse y contraerse, perdiendo la rigidez que muchas veces encontramos en un producto de este estilo. La protección en la zona del tobillo y talón sigue siendo una revisión de la tecnología SprintFrame de modelos anteriores, y la suela vuelve a basarse en la tecnología PureMotion+, que articula la superficie de la zapatilla en diferentes zonas que concuerdan con los distintos tipos de movimientos en todas las direcciones que se realizan en una pista de baloncesto. Una de las características del diseño es la personalización pensando en los jugadores que las llevan. Además de los colores, o de la posibilidad de grabar el nombre en la tobillera, este modelo lleva en los ojales, como podéis ver, las letras D A M E, en honor a Lillard, pero también existe una versión para John Wall. Del mismo modo, podemos encontrar el nombre del jugador de Portland en la suela, una de cada color. IMG_20140518_184848

En la pista

unnamed Veremos ahora si las Crazyquick 2 ayudan a la hora de jugar. Yo las probé en dos superficies muy duras, por no decir inhumanas para la práctica del baloncesto, pero así es la vida en el ghetto, amigos. Lo primero que sorprende, diría que es la libertad que ofrece. Que el pie vaya en esa especie de espuma adaptable que es la malla GeoFit, ligeramente separada del armazón QuickWeb, da un poco más de recorrido para girar cómodamente los tobillos, o frenar en seco, sin miedo a que se pierda la sujección, algo que funciona muy bien en estas zapatillas, que dan al menos mucha más seguridad aparente que los modelos más ligeros sin SprintFrame. La flexibilidad no es sólo lateral, también ayuda mucho al realizar movimientos sobre la puntera o el talón, gracias a la suela PureMotion+ y la tecnología QuickWeb. Son muy amigables con el puente del pie, y te sientes cómodo cuando una situación del juego te fuerza a ponerte de puntillas, algo que no resulta tan fácil con otras zapatillas. También son muy amables de cara al impulso. Aunque no parecen creadas pensando especialmente en mejorarlo, la libertad para flexionar el empeine un poco más de lo normal ayuda en la tarea. No he podido probar bien uno de sus supuestos puntos fuertes como es la tracción, pero por el diseño de la suela, tienen buena pinta para ser usadas en parqué. Y el que tus propios pies las controlen mejor, tiene que ayudar sin duda. La transpiración no me sorprendió tanto, y acabé con los pies bastante calientes, aunque voy a darles el beneficio de la duda, porque las probé en el exterior, en dos días de calor terrible, y cuando las he llevado, eso sí, sin jugar, en días de temperatura sobresahariana, no he notado ningún problema. Y, francamente, las zapatillas de basket y la transpiración nunca han sido buenas amigas.

En la calle

Yo soy muy de llevar sneakers con vaqueros, y este par, en ese sentido, me parece la bomba. El diseño de la medio-suela PureMotion+ se ve más discreto que en las fotos (y que en la primera versión de las Crazyquick), por lo que no me parecen nada cantosas para vestirlas en el día a día, y al mover las tres rayas de adidas al talón, tienen una visibilidad perfecta y quedan muy molonas cuando se llevan los pantalones largos. El moteado en la suela le da un toque divertido e informal, y con pantalones cortos también quedarían perfectamente como podéis ver más arriba. Este modelo, en tonos grises, me parece socorrido, de los que quedan bien con todo, pero tenéis otras opciones que a lo mejor sí que fuerzan combinaciones más concretas, por si os veis valientes. IMG_20140518_190020 Recuerda que en la página oficial de adidas (y tu tienda habitual), puedes encontrar este y más modelos, con otros esquemas de colores, como los que los que te mostramos a continuación. La verdad es que es un modelo con el que hemos quedado bastante contentos, tienen más presencia que anteriores entregas de la marca, y estéticamente también son preciosas.

PO Desde El Sofá (XXIII): Epicureísmo

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

No es que San Antonio ‘mereciera’ volver a las Finales a por la revancha ante los Heat. Querer darle pátina de justicia a lo que no es más que una amalgama subjetiva de gustos, simpatías, correcciones imaginarias del destino y narrativas que queremos volver a ver, es de todo menos justo.

Pero el deporte en sí, lo es. Dos equipos frente a frente en la misma pista, con el mismo balón, y reglas idénticas. Pase lo que pase, siempre lo merece el que anota al menos un punto más que el rival.

Y así es como San Antonio se ganó volver a estar en las Finales, aunque cerca estuvo de no merecerlo por el resultado. Un partido fabuloso para el espectador, lleno de alternativas e igualdad, con prórroga incluida. Dos estilos de juego diferentes, dos plantillas armadas a su manera.

Sin Tony Parker desde el descanso (primer gran factor de cara a las Finales), San Antonio no le perdió nunca la cara al partido, y de hecho, llevó la voz cantante en todo un último cuarto, que de haber acabado con otro resultado, habría podido ser el equivalente algo menos doloroso al 6º de las Finales en la pasada temporada.

Cerrando el tercer periodo, los Spurs se marcaron un parcial 9-0, que les ponía 10 arriba, en el que vimos la que seguramente sea la jugada colectiva más brillante de estos Playoffs, que se ejecutó además en el tiempo justo gracias a la perspicacia de Manu, dejando unos segundos para una última jugada en ese cuarto, que acabaría en un 3+1 para Danny Green. Ventaja que por primera vez alcanzaba la decena, sin notar que Parker no estaba, con OKC reducido a su mínima expresión: los fogonazos de sus estrellas, Ibaka mermado aparte. Todo a favor.

Pero de repente, Durant, y sobre todo Westbrook (serie monstruosa, para bien, la suya), que no perdieron la fe, comenzaron a escalar, y San Antonio se iba dejando unos puntitos aquí y allá que tendrían toda la pinta de lamentar. Un par de tiros cerca del aro mal resueltos por Kawhi Leonard, un mal pase que impide aprovechar el emparejamiento DuncanFisher, el tapón ilegal que se tragan los árbitros a Manu (luego algo recompensado al no señalar falta en un bloqueo ilegal de San Antonio), un tiro libre fallado por el argentino tras ver en pantalla la siempre fatídica infografía informándonos de que había anotado 41 de los últimos 43, el tiro final del propio Ginobili, y el palmeo fuera de tiempo de Duncan. Las nueve derrotas seguidas en el estado de Oklahoma, tanta oportunidad perdida el día que mejor color tenía para enterrar el gafe, y otra prórroga más en un Game 6 decisivo, hubieran puesto de los nervios a cualquiera.

Pero cualquiera no tiene a Tim Duncan de tótem, que con 7 puntos sobre Ibaka en la prórroga, dejó los fantasmas bien enterrados. A estos, que ahora vienen los de Florida.

La única recomendación que os puedo hacer: si no lo habéis visto, ponedlo ahora mismo. Si ya lo habéis hecho, guardadlo, porque algún día querréis repetir. Hay partidos que se analizan, se comentan o se explican. Este es de los que se disfrutan.

Sofi del día: El fallo de Ginobili en lo que podría haber sido la canasta ganadora en el tiempo reglamentario, acabó con el árbitro James Capers despedido a trompicones… llevándose por delante a Jimmy Goldstein. Leave Jimmy alone!

PO Desde El Sofá (XXII): Cerrado por derribo

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Decía Jay-Z en ‘D.O.A.’: «This ain’t a number one record, this is practically assault with a deadly weapon», y lo mismo podríamos decir de este partido. Miami borró a Indiana temprano, sin esperar a que pusieran las calles, y por fin pueden respirar tranquilos, certificando que la hegemonía en el Este la mantiene el equipo más al sur.

No es que la versión irregular de los Pacers que ha llegado a Playoffs diera en algún momento la impresión de poder aguantar una serie completa poniendo buena cara, pero hasta el rabo todo es toro, y los mimbres que tan difíciles le han puesto las cosas en otras ocasiones, ahí están. Pero sin continuidad, Indiana se va al hoyo con más preguntas que respuestas, pese a quedarse a dos meros partidos del pase a las Finales.

Como ya dijimos, esto se acabó muy pronto, y de manera muy expeditiva. Vogel colocaba a Stephenson sobre LeBron desde el principio, y este siguió con la provocación innecesaria, el toqueteo a destiempo, y la poca deportividad, que esta vez no funcionaron (si es que alguna vez lo han hecho). Al menos, Lance era el único que producía algo en ataque, donde la peor versión de los Pacers no era capaz de crear separación, generar movimiento, ni plantarse en la pintura, y con tan poquitas ideas, quedaban a merced de acertar los más complicados y defendidos tiros. George lo hizo en la segunda mitad del pasado partido, Stephenson al comienzo de este, pero esa estrategia suele tener una esperanza de vida corta.

Conocemos ya demasiado a los Pacers como para saber que el problema es endémico, pero por supuesto, también hay que reconocer los méritos de Miami. Cuando Indiana logró por fin hilvanar una preciosa jugada de movimiento e inversión del balón por todo el perímetro, Miami llegó justo a tiempo en el último suspiro en todas las rotaciones, forzando una pérdida por agotar los 24 segundos de posesión. Las caras de George y Vogel en ese momento eran reveladoras: si aun cuando hacemos lo que tenemos que hacer, estos tíos nos desactivan…

Miami por su parte, se lo tomó con calma. No hicieron lo que pide el cuerpo con el emparejamiento favorable en altura, y siguieron buscando a LeBron en posiciones lejanas al aro, en lugar de forzar su juego de espaldas, que seguramente habría tenido a Hibbert como invitado sorpresa en la cueva. Abriendo el campo con el resto de jugadores más allá del triple en la zona débil, LeBron se enfrentó a Stephenson de frente, con bote, para poder ver de dónde soplaba el viento. Tardó Miami unas pocas posesiones en buscar la grieta, pero cuando lo hicieron, ya con Allen o Birdman en pista, golpearon mucho y rápido, y la pared se vino abajo dejando escombros para el resto del encuentro.

Y por si acaso, Bosh limpió los restos, gustándose ante un equipo ya pensando en bajarse en las Bermudas. No había llegado el descanso, y ya estaba el punto final puesto. El Este más feo de la última década ya ha sido tomado por el único equipo que quedaba dominante, y esto supone un respiro para todos.

El día 5 empiezan las Finales, a las que Miami llega sin ventaja de campo, pero con más reposo que nunca. Disfrutad.

Sofi del día: ¡ODEN! Su debut en Playoffs con Miami fue gracias al tiempo de la basura… pero fue, ¿no?

 

PO Desde El Sofá (XVI): Otra más

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Es curioso que el único equipo que no llegó a un séptimo partido en el Oeste en primera ronda (y además, contra el mejor rival, por teoría y registro) haya sido descuartizado de esta manera en la siguiente eliminatoria. Pero así es la NBA, y así de esta manera, funcionan los Spurs. Victorias por 24, 17, 15 y 22 anoche, y a pensar en el siguiente rival, y en la salud de Tony Parker.

El base francés le retiró en el segundo cuarto, pero podrá jugar en la siguiente ronda, y los Spurs no lo echaron mucho de menos para finalizar el trabajo en esta. Con Mills insertado junto al resto de habituales del quinteto titular, San Antonio se marcó un parcial de 2-13 al volver del descanso, que ponía el +18 para San Antonio y prácticamente sentenciaba la serie.

Volvió a ser otro triunfo coral, con todos los jugadores contribuyendo de manera parecida, cada uno en su parcela. Por dar un nombre, Kawhi Leonard, que ha estado en su salsa contra los Blazers, lideró está victoria. Apareció por todos lados, lanzó al equipo en las contras, y resolvió con mucha eficacia el desigual emparejamiento ocasional, pero recurrente, con Lillard, que Stotts no pudo o quiso evitar.

Y lo cierto es que los Blazers apestaban a equipo derrotado. Intentar hacer algo que nunca nadie antes ha conseguido en la NBA, remontar un 0-3, con el peso y la frecuencia de los partidos amontonándose en los hombros de una plantilla muy corta era un reto demasiado grande en el que ni ellos mismos parecían confiar. Ayer, por ejemplo, vimos al LaMarcus Aldridge más conformista, aquel que sin acierto no es un jugador importante, y un perímetro dispuesto a cometer más errores que aciertos. Sin Mo Williams, ni Wright por ¿decisión técnica? los Blazers son prácticamente cinco.

Y por supuesto, la defensa de San Antonio también tiene que ver, no les restemos méritos. Las manos siempre rápidas, los interiores robustos en el poste bajo y las ayudas a Lillard siempre apropiadas. Popovich le ha tenido mucho respeto al base, y claramente ha planificado el tenerlo controlado, incluyendo los dos contra uno en la salida del bloqueo con un tercer jugador que sólo reserva para los mejores. No ha sido tampoco la serie de Wes Matthews que no ha aprovechado lo suficiente para hacer pagar a los Spurs estas situaciones, o cuando le asignaban un defensor más pequeño.

Portland tendrá a buen seguro más oportunidades, con un quinteto titular entrando en los que deberían ser los mejores años de sus carreras, y mientras San Antonio continúa haciendo cosas de Spurs. Sean cuales sean los próximos rivales, tienen pinta de ser mucho más incómodos que Portland, un gran emparejamiento para ellos. Pero pese a ello, no se podía solventar mejor.

Sofi del día: Stotts dejó el quinteto titular intacto hasta que quedaban 3 minutos. Ya sé que ahora tienen todo el verano para descansar, pero San Antonio tenía un +28 a falta de 7:30 y un +26 a 5:30, que no son muy diferentes de un +19 a falta de 3:00. De hecho, los suplentes salieron precisamente tras encadenar unas posesiones de acierto. No es que ya importe, pero fue bonita la demostración gráfica de que Stotts es de los que vuelve a encender el móvil cuando se le agota la batería, por si el medidor se ha equivocado o algo.

PO Desde El Sofá (XIV): Visita al dentista

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Miami continúa con la hoja de victorias impoluta, seis en seis partidos, y como el que juega al pádel por primera vez, sin romper a sudar. Con algún moratón que otro quizá de tanto balón sin dueño y algún hachazo a destiempo para proteger la zona, pero poco más.

A ninguna de las estrellas presentes en este partido, de las que son o han sido, se les dijo que vinieran con el traje de los domingos, a lo mejor porque Miami es una ciudad más de sábado noche, pero camisas con chorreras tampoco vimos.

Fue el clásico partido feo del Este, que a diferencia de anteriores de los Heat, al menos tuvo algo de competividad, porque Miami no lo rompió hasta bien entrado el último cuarto, pero que se quedó igualmente sin emoción final. Una ventaja que llegaba por primera vez a la decena, y una posesión interminable en la que Miami mantuvo vivo el rebote ofensivo consumiendo más de un minuto (1:40 según el gráfico de la ESPN), dejaron el encuentro sedado en los dos minutos finales.

Comenzó la cosa especialmente lenta y pastosa, incluso para el estándar. A falta de un minuto para el primer cuarto, habíamos visto 27 puntos… entre los dos equipos. Brooklyn llenó de hombres el centro de la zona, para evitar que volviera a pasar lo del primer partido, retando a Miami a tirar. Es sencillísimo coger un fotograma al azar de ese primer cuarto, y ver a los 5 jugadores de Brooklyn con al menos un pie en esa bandera de España mal dimensionada que es la pintura del AAA, y gracias a que Wade y Battier (que jugó sólo dos minutos en la eliminatoria contra Charlotte, en lo que ahora parece la decisión más natural del mundo) pasaron incontables oportunidades de tiro, Miami fue un equipo tan paciente como plano. Por los Nets, el único jugador que parecía tener algo de ritmo anotador era Shaun Livingston, que emparejado con Wade, aprovechó su, en ocasiones contemplativo enfoque de la defensa, para acercarse al aro y finalizar allí, algo a lo que anoche parecieron alérgicos los de Brooklyn.

El segundo cuarto fue el único rescatable hasta el arreón final, con ambos equipos encontrando las esquinas y el acierto desde ahí, y el marcador se espabiló un poquito con triples de los suplentes: Cole, Teletovic, Lewis. Spoelstra probaba con la segunda unidad a poner bloqueos para tiradores más arriba y eso permitía a Miami desordenar el plan de los Nets, sacándolos de la caja en la que tenían pensado esperar cómodos. Cuando volvieron Chalmers y LeBron a pista, con Lewis y Allen amenazando como tiradores, ya pudieron encontrar los pasillos por los que atacar con rapidez a los de Kidd.

Brooklyn por su parte se econmendaba al Teleto-sistema, dejando al bosnio tirar y meter desde cualquier sitio, lo cual fue una bendición para Deron Williams, al que Miami dictaba en todo momento hacia dónde debía salir en cada bloqueo, con los hombres altos mostrándose y regodéandose, y no tenía acierto con el tiro tampoco (de hecho, acabaría el partido marcándose un RoyHibbert, con 0 puntos al final de su línea en el box-score). Cuando volvieron los titulares, Joe Johnson y Paul Pierce también contribuyeron con alguno de esos tiros difíciles marca de la casa para igualar los de LeBron, y el partido se fue al descanso.

Parecía que los habituales cogían ritmo y había algo bonito gestándose tras la reanudación, pero nada de eso. Lo que vimos fue un calco de la primera parte, con los titulares inoperantes, y el banquillo animando las cosas. Teletovic de nuevo, y Ray Allen esta vez por Miami, cogieron el fusil. Y en el último cuarto: 8 puntos seguidos de Wade, un par de triples de Mario y Ray, y otro día más en la oficina.

Miami ganó sin brillo pero sin esfuerzo tampoco, algo que ayuda tanto como lo primero de cara a lo que queda por delante. A día de hoy, son el favorito más inaccesible del Este sin duda alguna, y siguen acumulando descanso en comparación con sus rivales más directos. La cuarta presencia consecutiva en las Finales no ha pintado tan bien en todo el año.

Sofi del día: Los amantes del juego al poste bajo poco ortodoxo tienen que estar encantados con esta serie: no es posible encontrar dos equipos con mejores jugadores exteriores en estas lides en la Liga. Mi favorito del día, Wade vs. Teletovic. No fue estrictamente un posteo, pero sí una demostración de cómo utilizar tu ventaja en una lucha. Por cierto, Dwyane defendió a Mirza una buena parte del último cuarto, y este no pudo (más bien, ni intentó) devolverle la desventaja en el bloque.