PO Desde El Sofá (XXII): Cerrado por derribo

Pantallazo-88

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Decía Jay-Z en ‘D.O.A.’: «This ain’t a number one record, this is practically assault with a deadly weapon», y lo mismo podríamos decir de este partido. Miami borró a Indiana temprano, sin esperar a que pusieran las calles, y por fin pueden respirar tranquilos, certificando que la hegemonía en el Este la mantiene el equipo más al sur.

No es que la versión irregular de los Pacers que ha llegado a Playoffs diera en algún momento la impresión de poder aguantar una serie completa poniendo buena cara, pero hasta el rabo todo es toro, y los mimbres que tan difíciles le han puesto las cosas en otras ocasiones, ahí están. Pero sin continuidad, Indiana se va al hoyo con más preguntas que respuestas, pese a quedarse a dos meros partidos del pase a las Finales.

Como ya dijimos, esto se acabó muy pronto, y de manera muy expeditiva. Vogel colocaba a Stephenson sobre LeBron desde el principio, y este siguió con la provocación innecesaria, el toqueteo a destiempo, y la poca deportividad, que esta vez no funcionaron (si es que alguna vez lo han hecho). Al menos, Lance era el único que producía algo en ataque, donde la peor versión de los Pacers no era capaz de crear separación, generar movimiento, ni plantarse en la pintura, y con tan poquitas ideas, quedaban a merced de acertar los más complicados y defendidos tiros. George lo hizo en la segunda mitad del pasado partido, Stephenson al comienzo de este, pero esa estrategia suele tener una esperanza de vida corta.

Conocemos ya demasiado a los Pacers como para saber que el problema es endémico, pero por supuesto, también hay que reconocer los méritos de Miami. Cuando Indiana logró por fin hilvanar una preciosa jugada de movimiento e inversión del balón por todo el perímetro, Miami llegó justo a tiempo en el último suspiro en todas las rotaciones, forzando una pérdida por agotar los 24 segundos de posesión. Las caras de George y Vogel en ese momento eran reveladoras: si aun cuando hacemos lo que tenemos que hacer, estos tíos nos desactivan…

Miami por su parte, se lo tomó con calma. No hicieron lo que pide el cuerpo con el emparejamiento favorable en altura, y siguieron buscando a LeBron en posiciones lejanas al aro, en lugar de forzar su juego de espaldas, que seguramente habría tenido a Hibbert como invitado sorpresa en la cueva. Abriendo el campo con el resto de jugadores más allá del triple en la zona débil, LeBron se enfrentó a Stephenson de frente, con bote, para poder ver de dónde soplaba el viento. Tardó Miami unas pocas posesiones en buscar la grieta, pero cuando lo hicieron, ya con Allen o Birdman en pista, golpearon mucho y rápido, y la pared se vino abajo dejando escombros para el resto del encuentro.

Y por si acaso, Bosh limpió los restos, gustándose ante un equipo ya pensando en bajarse en las Bermudas. No había llegado el descanso, y ya estaba el punto final puesto. El Este más feo de la última década ya ha sido tomado por el único equipo que quedaba dominante, y esto supone un respiro para todos.

El día 5 empiezan las Finales, a las que Miami llega sin ventaja de campo, pero con más reposo que nunca. Disfrutad.

Sofi del día: ¡ODEN! Su debut en Playoffs con Miami fue gracias al tiempo de la basura… pero fue, ¿no?

 

PO Desde El Sofá (XVI): Otra más

Captura de pantalla 2014-05-15 a la(s) 11.37.47

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Es curioso que el único equipo que no llegó a un séptimo partido en el Oeste en primera ronda (y además, contra el mejor rival, por teoría y registro) haya sido descuartizado de esta manera en la siguiente eliminatoria. Pero así es la NBA, y así de esta manera, funcionan los Spurs. Victorias por 24, 17, 15 y 22 anoche, y a pensar en el siguiente rival, y en la salud de Tony Parker.

El base francés le retiró en el segundo cuarto, pero podrá jugar en la siguiente ronda, y los Spurs no lo echaron mucho de menos para finalizar el trabajo en esta. Con Mills insertado junto al resto de habituales del quinteto titular, San Antonio se marcó un parcial de 2-13 al volver del descanso, que ponía el +18 para San Antonio y prácticamente sentenciaba la serie.

Volvió a ser otro triunfo coral, con todos los jugadores contribuyendo de manera parecida, cada uno en su parcela. Por dar un nombre, Kawhi Leonard, que ha estado en su salsa contra los Blazers, lideró está victoria. Apareció por todos lados, lanzó al equipo en las contras, y resolvió con mucha eficacia el desigual emparejamiento ocasional, pero recurrente, con Lillard, que Stotts no pudo o quiso evitar.

Y lo cierto es que los Blazers apestaban a equipo derrotado. Intentar hacer algo que nunca nadie antes ha conseguido en la NBA, remontar un 0-3, con el peso y la frecuencia de los partidos amontonándose en los hombros de una plantilla muy corta era un reto demasiado grande en el que ni ellos mismos parecían confiar. Ayer, por ejemplo, vimos al LaMarcus Aldridge más conformista, aquel que sin acierto no es un jugador importante, y un perímetro dispuesto a cometer más errores que aciertos. Sin Mo Williams, ni Wright por ¿decisión técnica? los Blazers son prácticamente cinco.

Y por supuesto, la defensa de San Antonio también tiene que ver, no les restemos méritos. Las manos siempre rápidas, los interiores robustos en el poste bajo y las ayudas a Lillard siempre apropiadas. Popovich le ha tenido mucho respeto al base, y claramente ha planificado el tenerlo controlado, incluyendo los dos contra uno en la salida del bloqueo con un tercer jugador que sólo reserva para los mejores. No ha sido tampoco la serie de Wes Matthews que no ha aprovechado lo suficiente para hacer pagar a los Spurs estas situaciones, o cuando le asignaban un defensor más pequeño.

Portland tendrá a buen seguro más oportunidades, con un quinteto titular entrando en los que deberían ser los mejores años de sus carreras, y mientras San Antonio continúa haciendo cosas de Spurs. Sean cuales sean los próximos rivales, tienen pinta de ser mucho más incómodos que Portland, un gran emparejamiento para ellos. Pero pese a ello, no se podía solventar mejor.

Sofi del día: Stotts dejó el quinteto titular intacto hasta que quedaban 3 minutos. Ya sé que ahora tienen todo el verano para descansar, pero San Antonio tenía un +28 a falta de 7:30 y un +26 a 5:30, que no son muy diferentes de un +19 a falta de 3:00. De hecho, los suplentes salieron precisamente tras encadenar unas posesiones de acierto. No es que ya importe, pero fue bonita la demostración gráfica de que Stotts es de los que vuelve a encender el móvil cuando se le agota la batería, por si el medidor se ha equivocado o algo.

PO Desde El Sofá (XIV): Visita al dentista

Pantallazo-77

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Miami continúa con la hoja de victorias impoluta, seis en seis partidos, y como el que juega al pádel por primera vez, sin romper a sudar. Con algún moratón que otro quizá de tanto balón sin dueño y algún hachazo a destiempo para proteger la zona, pero poco más.

A ninguna de las estrellas presentes en este partido, de las que son o han sido, se les dijo que vinieran con el traje de los domingos, a lo mejor porque Miami es una ciudad más de sábado noche, pero camisas con chorreras tampoco vimos.

Fue el clásico partido feo del Este, que a diferencia de anteriores de los Heat, al menos tuvo algo de competividad, porque Miami no lo rompió hasta bien entrado el último cuarto, pero que se quedó igualmente sin emoción final. Una ventaja que llegaba por primera vez a la decena, y una posesión interminable en la que Miami mantuvo vivo el rebote ofensivo consumiendo más de un minuto (1:40 según el gráfico de la ESPN), dejaron el encuentro sedado en los dos minutos finales.

Comenzó la cosa especialmente lenta y pastosa, incluso para el estándar. A falta de un minuto para el primer cuarto, habíamos visto 27 puntos… entre los dos equipos. Brooklyn llenó de hombres el centro de la zona, para evitar que volviera a pasar lo del primer partido, retando a Miami a tirar. Es sencillísimo coger un fotograma al azar de ese primer cuarto, y ver a los 5 jugadores de Brooklyn con al menos un pie en esa bandera de España mal dimensionada que es la pintura del AAA, y gracias a que Wade y Battier (que jugó sólo dos minutos en la eliminatoria contra Charlotte, en lo que ahora parece la decisión más natural del mundo) pasaron incontables oportunidades de tiro, Miami fue un equipo tan paciente como plano. Por los Nets, el único jugador que parecía tener algo de ritmo anotador era Shaun Livingston, que emparejado con Wade, aprovechó su, en ocasiones contemplativo enfoque de la defensa, para acercarse al aro y finalizar allí, algo a lo que anoche parecieron alérgicos los de Brooklyn.

El segundo cuarto fue el único rescatable hasta el arreón final, con ambos equipos encontrando las esquinas y el acierto desde ahí, y el marcador se espabiló un poquito con triples de los suplentes: Cole, Teletovic, Lewis. Spoelstra probaba con la segunda unidad a poner bloqueos para tiradores más arriba y eso permitía a Miami desordenar el plan de los Nets, sacándolos de la caja en la que tenían pensado esperar cómodos. Cuando volvieron Chalmers y LeBron a pista, con Lewis y Allen amenazando como tiradores, ya pudieron encontrar los pasillos por los que atacar con rapidez a los de Kidd.

Brooklyn por su parte se econmendaba al Teleto-sistema, dejando al bosnio tirar y meter desde cualquier sitio, lo cual fue una bendición para Deron Williams, al que Miami dictaba en todo momento hacia dónde debía salir en cada bloqueo, con los hombres altos mostrándose y regodéandose, y no tenía acierto con el tiro tampoco (de hecho, acabaría el partido marcándose un RoyHibbert, con 0 puntos al final de su línea en el box-score). Cuando volvieron los titulares, Joe Johnson y Paul Pierce también contribuyeron con alguno de esos tiros difíciles marca de la casa para igualar los de LeBron, y el partido se fue al descanso.

Parecía que los habituales cogían ritmo y había algo bonito gestándose tras la reanudación, pero nada de eso. Lo que vimos fue un calco de la primera parte, con los titulares inoperantes, y el banquillo animando las cosas. Teletovic de nuevo, y Ray Allen esta vez por Miami, cogieron el fusil. Y en el último cuarto: 8 puntos seguidos de Wade, un par de triples de Mario y Ray, y otro día más en la oficina.

Miami ganó sin brillo pero sin esfuerzo tampoco, algo que ayuda tanto como lo primero de cara a lo que queda por delante. A día de hoy, son el favorito más inaccesible del Este sin duda alguna, y siguen acumulando descanso en comparación con sus rivales más directos. La cuarta presencia consecutiva en las Finales no ha pintado tan bien en todo el año.

Sofi del día: Los amantes del juego al poste bajo poco ortodoxo tienen que estar encantados con esta serie: no es posible encontrar dos equipos con mejores jugadores exteriores en estas lides en la Liga. Mi favorito del día, Wade vs. Teletovic. No fue estrictamente un posteo, pero sí una demostración de cómo utilizar tu ventaja en una lucha. Por cierto, Dwyane defendió a Mirza una buena parte del último cuarto, y este no pudo (más bien, ni intentó) devolverle la desventaja en el bloque.

 

PO Desde El Sofá (X): Sangre, sudor y lágrimas

Pantallazo-74

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Los Grizzlies derramaron hasta sangre anoche en la pista, pero sin Randolph, suspendido por la Liga en una decisión tan comprensible como amarga, terminan el año con dos partidos en los que OKC se fue arriba y finalizó cómodamente.

Joerger, al final, no se animó a salir con Ed Davis de inicio, y optó por Mike Miller para sustituir a Randolph, aprovechando la cobertura y el espacio que hace aparecer el tiro de Mike para insertar en el equipo titular a Tony Allen en lugar de Tayshaun Prince. Pero a diferencia de partidos anteriores, en los que la mera visión del rudo escolta bastaba para desestabilizar a Durant, esta noche KD no admitía distracciones. Anotó en él desde el principio, y fue fiable todo el partido. Por meter, metió todos los triples que tiró, 5 de 5, en un pleno que no es habitual de ver, ni en superclases como él.

Lo sorprendente es que los Grizzlies aún acabaron el primer cuarto por delante, con los mejores 12 minutos en cuanto a anotación de todo el año, aprovechando que las dos faltas de Perkins sacaban a pista a Steven Adams para vengar la memoria, demasiado poco y demasiado tarde, de Z-Bo. Brooks se hizo pequeño, metiendo a Jackson por Ibaka en medio de una racha de 7 puntos consecutivos de Marc, y los Grizzlies siguieron anotando y anotando, yéndose 9 arriba al final del primer cuarto.

Scott volvió a probar el small-ball, sabiendo que no tenía que poner a KD a pelear con ninguna tortuga ninja mutante, y al segundo intento sí funcionó: un segundo cuarto de 34 puntos de OKC, finalizado por un triple frontal de Durant en la cara de Prince, que todo el mundo vio venir menos Tayshaun. Pese al empate virtual al descanso, si tuviéramos a mano el cuaderno de Gregg Easterbrook, era para poner el Game Over. Los Grizzlies habían jugado una primera mitad casi perfecta en ataque pese a los imprevistos, habían cogido una ventaja de dos cifras, pero los Thunder estaban haciendo lo mismo: su monstruo de tres cabezas, en el que Ibaka se ha ganado un sitio al lado de Westbrook y Durant, se había puesto cómodo.

Un par de triples tras la reanudación de KD y Butler, y la resistencia de Memphis estaba completamente vencida. Westbrook navegó cómodamente con destino a la estación del triple-doble, mientras en Memphis Marc se gustó a sí mismo disfrutando de lo que supongo que ya intuía serían los últimos minutos de la temporada, mientras Courtney Lee pasana el último casting para convencer a la directiva que debe ser uno de los dos fijos en las alas el año que viene. Y poco más dio de sí.

OKC avanza y se ahorra tener que cuestionarse demasiadas cosas, y los Grizzlies al menos se pueden ir con el consuelo de que este no era el año, y nunca lo fue. El Oeste sigue dejando víctimas gallardas en la cunetas sin remordimientos.

 Sofi del día: El crossover de Tony Allen a Westbrook. Allen sigue siendo un buen-mal jugador o viceversa, y esta jugada entra directa al conjunto de highlights que, vistos fuera de contexto, le hacen parecer una estrella de esto. Aunque eso fue la venganza de esto otro, que va al vídeo de YouTube contrario.

PO Desde El Sofá (IX): Muere otro día

Pantallazo-72

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Los Rockets ganaron el primero de los tres partidos que necesitan conquistar para seguir vivos, pero Portland no se lo puso fácil, y volvieron a demostrar que la igualdad es máxima, y el nivel muy parejo.

Pese a que Houston empezó peleón, con una gran energía, y manejaron una ventaja cómoda durante buena parte del partido, los Blazers, anoche especialmente acertados desde el exterior, fueron acercándose poco a poco. Muy atrás quedaban ya las contras que Parsons finalizaba colgado del aro, o las posesiones sucesivas en las que Dwight anotaba una y otra vez en el poste bajo: según se fue alargando el partido, fue cundiendo el cansancio en Houston, y el pesimismo en el público. Pero cuando más confundidos se vieron los Rockets, con Portland a una posesión de distancia, Harden metió 5 puntos seguidos a 4 minutos del final (los primeros para él en la segunda parte), y los Blazers ya no volverían a anotar.

Pese a los 25 puntos por partido que está promediando, no está siendo esta la serie de James Harden, con acierto desigual y su defensa despistada, pero ayer fue el anotador de los puntos clave, y tiene dos oportunidades más para redimirse. Él tiene una grandísima culpa de que los tres jugadores de perímetro de los Blazers anoche se combinaran para anotar 68 puntos en 51 posesiones (con Wesley Matthews como mayor anotador del partido), y de haber acertado algo más LaMarcus Aldridge (sólo 8 puntos anoche, tras jugar solamente medio primer cuarto por problema de faltas), ya estarían pescando en Houston.

Pero la realidad es lo que cuenta, y en ella, Houston vive para ver otro día. Con Beverley disminuido por los problemas físicos que está atravesando, y una fiebre traicionera que lo tuvo en el hospital pegado al gotero (aún así jugó 20 minutitos), y con Troy Daniels, que, pese a cumplir con su papel de salir y estirar el campo, no va a ser el héroe todos los días, los Rockets necesitaban a alguien más, y se encontraron con muy buenos minutos de Jeremy Lin, que acertó anotando y alimentando a Asik cuando estuvo en cancha, y estuvo muy activo en las líneas de pase, incomodando la circulación de Portland, que siempre que lograba mover la pelota sin perderla solía acabar encontrando un despiste que atacar, y transformar en buena acción.

Por los Rockets, aunque habría que destacar a Matthews (en un enfrentamiento muy favorable para él, todo sea dicho), Robin Lopez fue la otra sorpresa positiva. Hizo lo que pudo ante Howard, que fue bastante, cargó bien el rebote ofensivo, y finalizó cuando se lo encargaron. Uno de los motivos del éxito de Portland es que los cinco titulares pueden anotar, y no es posible esconder ningún defensor en ellos. Los Rockets lo han intentado alguna vez incluso con Harden, pero cuando el pívot de los Blazers es asertivo, hace pagar al rival las faltas de atención.

Un detalle, es que el partido fue de más a menos, y puede tener explicación. En una serie con tres prórrogas, sólo 16 jugadores, 8 por cada equipo, aparecieron en pista hasta el último minuto, que bien puede ser el único que ha tenido de relleno esta serie. Francisco GarciaOmri Casspi, Joel Freeland y CJ McCollum han desaparecido de las rotaciones, y si hubiera dos partidos más con un ritmo semejante, no habría que descartar que McHale y Stotts tuvieran que tirar de ellos.

El 6º se jugará en la noche del viernes, y yo no me lo perdería por nada del mundo. Bueno, supongo que si me entrara un cólico nefrítico, no tendría más remedio que no verlo, pero sabéis lo que quiero decir. Imprescindible.

El sofi del día: El parche que los jugadores de los Blazers llevaban en la camiseta para honrar la memoria del Dr.Jack Ramsay. Esa parte de la Historia de este deporte, perdida en medio del Sterlingate. Descanse en paz. Y vosotros, leed «The Breaks of the Game» en cuanto podáis.

PO Desde El Sofá (VI): Texas Shootout

Pantallazo-71

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

A veces tenemos el difícil trabajo de tratar de recrearnos en explicar por qué un equipo ganó. De poner en blanco y negro lo que diferenció una sola posesión, de las 185 que vimos.

La verdad es que el tercer partido, pudo ir para cualquier lado. Dallas y San Antonio anotaron en 11 de las últimas 12 jugadas, incluidas las 9 finales, a cada cual más complicada, finalizando en el culmen que fue el triple sin equilibrio sobre la bocina de Vince Carter. Pero no os perdáis las tres canastas en la pintura anteriores, el show de Monta Ellis y Ginobili, el goteo constante e inadvertido de Dirk y Tim, Dalembert cerrando el espacio aéreo al volver del descanso, el segundo cuarto desde la media distancia de Tony Parker y el comienzo de Calderón. Un montón de protagonistas, dirigidos por dos excelentes estrategas, dando uno de los espectáculos del año.

Carlisle, que bien sabe que la defensa en la NBA es una manta corta que no te llega a todo el cuerpo, es excepcional reconociendo qué día tiene que tapar los pies, y cuándo la cabeza. Dallas ganó los dos últimos porque no han parado de anotar, y San Antonio está acertando cada vez a mejor ritmo frente a ellos, pero a lo largo de la serie ha logrado que San Antonio no hilvane su peligrosa secuencia de pases hasta triple abierto por el perímetro, aún a costa de ceder la media distancia a Tony Parker, el pase a Ginobili en el bloqueo y continuación, o el enfrentamiento favorable a Kawhi Leonard en el poste por haber cambiado en la defensa. El enfoque de control de daños de Rick, que prefiere resignarse a que sean 2 puntos de Splitter, que 3 de Danny Green, permite que los Spurs estén a una distancia razonable, para que los Mavs lleguen con opciones si son capaces de desplegar su propio ataque.

Y aquí, el rey de la noche fue Monta. Aunque pasó un mal momento cuando San Antonio le retó a tirar y fallar, pasando todo bloqueo por detrás, esto quizá le dio cierto ritmo para acertar todos esos lanzamientos más tarde, y sirvió de acicate para que penetrara. Finalizar ante un equipo tan grande como San Antonio es complicado, pero la atención con la que tratan a Nowitzki los Spurs (las ganas de doblar, aunque no acabe sucediendo, están ahí prácticamente cada vez que toca el balón) le permitió finalizar en varias ocasiones con placidez, solo incluso, recogiendo el balón de las manos del propio Dirk y galopando a la canasta en un único movimiento. Se recuperó maravillosamente bien del bache, y fue el faro de los Mavs, hasta para servir de señuelo en la jugada final.

Y si San Antonio aprovecha su profundidad y la cantidad de talento que ha ido trayendo a la franquicia y desarrollando, para presentar a los equipos rivales una amenaza que dura 48 minutos sin respiro, Dallas puede seguir el ritmo. Con una rotación del 6º al 10º hombre igual o mejor, los Mavs son otro equipo de partido completo, al menos cuando todos sus jugadores, alguno más perro que otro, están dispuestos a ello. Hoy faltó el desempeño de Devin Harris de los dos primeros partidos, pero siempre es fácil encontrar a alguien que vaya recogiendo el guante en cada tramo. Y así es como encajaron y devolvieron golpe por golpe todo a San Antonio, en un partido que no vio ninguna ventaja de 10 puntos o más.

Otro detalle para apuntar de este partido, es la gestión de los tiempos muertos y las posesiones finales. Después de ver a gente como McHale o Wittman, uno piensa que la cosa será más difícil de lo que parece. Pero entonces llegan Popovich y Carlisle, y vuelve a parecer facilísimo lo de pedir un respiro siempre que el equipo lo necesite, y aún así, guardar tiempos muertos suficientes en la mochila para utilizarlos en un final apretado. Y el uso del reloj fue sublime. San Antonio logró sacar el dos-por-uno, pero Dallas le obligó a darse prisa para conseguirlo, y consiguieron dejar unas décimas por si hacía falta la heroica. Esto es casi más responsabilidad de la inteligencia de los jugadores (Dirk, Monta, Manu), pero es evidente el aliento de Rick y Gregg.

Por la suficiencia que han demostrado durante la temporada y más allá, los Spurs partían como claros favoritos. Y si se lanzaron pronósticos de 4-0 ó 5-1, no es descabellado pedirles un 3-1 ahora. Pero ahora van de copiloto, y el coche lo conduce Cuban. Si los Mavs siguen anotando, tendremos el sorpresón de los Playoffs. Y Dirk Diggler todavía no ha hecho acto de presencia…

Sofi del día: Jaime Maggio en TV nacional. Sager, ponte bueno muy pronto, pero… ¿no es más divertido quedarse en Atlanta jugando al golf que andar viajando por toda América? Piénsalo, Craig.

PO Desde El Sofá (V): Vuelta al rumbo

Pantallazo-66

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Chicago evitó meterse en el Gran Hoyo de la Muerte del que nunca nadie salió en la NBA, con una victoria en Washington que ya pone en 12-10 el registro de los equipos visitantes en estos Playoffs, y viendo como está funcionando esta temporada la ventaja de campo, y la que puede haber liado Nene, seguramente hayan vuelto a poner la eliminatoria al 50%, aunque se encuentren un partido por detrás, y tengan que ganar otro más de los dos que les quedan en el Verizon Center.

Y este será, indudablemente, el Mike Dunleavy Jr. Game. El hijo de Mike Dunleavy Sr. se disfrazó de Dios disfrazado de jugador de baloncesto para meter 35 puntos con la camiseta de Chicago, y lo más importante, dar opciones y facilidades a media cancha a los Bulls, que pudieron abandonar una de sus mayores armas en ataque, el rebote ofensivo, para recogerse de manera más rápida y precisa ante la velocidad del equipo capitalino. Así que irónicamente, esta explosión anotadora, donde más pudo ayudar a los Bulls fue en defensa, consiguiendo frenar una salida potente, con muchas oportunidades fáciles para Wall y los Wizards.

Uno se dio más o menos cuenta de que ese iba a ser el día del veterano jugador cuando le entró hasta esto. Pero lo que siguió y precedió fue una gran demostración de puntería (8 de 10 desde el triple), y un clínic en el uso de los bloqueos indirectos.

Thibodeau, cuando no tiene un base que marque diferencias en el pick’n’roll, o incluso con uno de esos en cancha, basa casi todo el juego de su equipo en situaciones que parten de la floppy, esa jugada que hace parecer la pista una máquina de pinball, en la que tres jugadores (dos a un lado, uno a otro) ponen pantallas para liberar a un tirador, y que luego este haga lo que sea pertinente con la ventaja o la variante que se haya utilizado. El problema es que siempre les ha faltado un jugador capaz de hacer algo con el espacio y la confusión que se puede crear de manera consistente, pero cuando esa persona aparece, Deng, en su momento en bastantes ocasiones, o el Dunleavy de anoche, los Bulls se convierten en un equipo bonito de ver. Fijaos cómo utiliza aquí la propia ansiedad de Trevor Ariza por pararle, para que vaya a donde no debe, y obtener un tiro abierto. Precioso.

Y para que veáis el timo que es eso del clutch: tras anotar un triple en la primera posesión del último cuarto y poner 32 en su casillero, Mike sólo metió 3 puntos en los últimos 11:48 y cometió un par de costosas pérdidas. ¿Le quita importancia a su actuación? ¿Habría ganado Chicago sin él, pese a ser poco más que un señuelo en los últimos minutos de un partido apretado? La respuesta a ambas preguntas, como podéis imaginar, es 42.

Otra clave del partido para mí fue la apuesta de Thibodeau por mantener a Noah en el partido pese a que le pitaran la segunda falta muy pronto. Washington se emperró en sacar la tercera del nuevo DPOY (que podía haber caído perfectamente, la verdad) yendo con Nene al poste bajo una y otra vez, más pendiente del silbato que del aro, lo que supuso una gran serie de posesiones fallidas cuando los Wizards podían haber abierto un gran hueco. Y Noah no vio la 3ª hasta el último cuarto, y llegó con 3 a los últimos 6 minutos (cuando volvió a encadenar dos seguidas), pudiendo jugar 41 minutos. Si Thibs lo manda al banco, se autoimpone el castigo. Casi mejor dejar que decidan los árbitros.

Y por supuesto, muy importante para este partido, y potencialmente para la serie, fue también la expulsión de Nene. Cuando se estaba volviendo a meter en el partido, con un par de canastas, una a media distancia y otra a la contra, cayó en un pique con Jimmy Butler que no encajó muy bien un agresivo bloqueo anterior en la jugada que le liberó para acertar la suspensión, y acabó siendo él el expulsado del partido.

Ahora, Nene, que por el motivo que sea, y los ha habido de todo tipo, parece incapaz de encadenar tres partidos redondos en su carrera, deja en manos de Adam Silver perderse algún partido de la serie ante una gran oportunidad: la de lograr una tempranera tercera victoria, lo que equivale a poner pie y medio en la siguiente ronda.

Lo cierto es que Washington no se derrumbó tras el incidente, incluso se pusieron por delante, con Beal jugando muy bien y con acierto en el último cuarto, y Wall dejando los habituales detalles de jugador impresionante, pero quién sabe qué hubiera pasado con el ala-pívot en pista, y los problemas de Chicago para cerrar los partidos ante los Wizards. Y su baja en el próximo partido, de producirse, se me antoja especialmente sensible, no sólo por lo bueno que es el Nene 100% en ambos lados de la cancha, sino por el poquito talento que tienen los Wizards detrás: Trevor Booker es un pedazo de pan y un tío que te llevarías a Crimea, pero no es muy buen jugador de baloncesto (y si por cualquier casualidad se saliera, y se marcara algo parecido al 24/12 de principios de año frente a Atlanta, no seáis la clase de soplapollas que mencionan en Twitter diciendo «¿Hoy no habláis de Trevor Booker?». Casi 250 partidos de NBA le contemplan) y las opciones Al Harrington y Drew Gooden estarían bien si esto fuera 2009 y no tuvieran un monstruo como Taj Gibson delante. ¿Hacerse pequeños con Webster? A tramos quizá, pero Chicago es muy mal equipo para probar a encogerse.

Cada partido se convierte en una final cuando el equipo de fuera gana los dos primeros. El siguiente será todavía imprescindible para Chicago, y simplemente una muy buena oportunidad para Washington, pero no la última. Los Bulls han tardado, pero han logrado ajustarse al vértigo, ahora les queda conseguirlo incluso cuando no encuentran a alguien que les sujete el ataque. Que no es baladí.

El sofi del día: ¡PELEA! Siempre molará ver una tanganilla que no va a a más de vez en cuando…

PO Desde El Sofá (IV): Houston, habemus marrón

Pantallazo-64

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Qué inicio de Playoffs.

La emoción de estos primeros partidos hace parecer que nos encontramos en rondas mucho más avanzadas… y lo que nos espera. Siete de los ocho cabezas de serie, y favoritos nominales, han perdido la ventaja de campo, y dos de ellos además, podrían no volver a jugar un partido en casa. Houston está en un hoyo del que les va a costar salir.

Porque aunque la serie pinte larga, y los dos partidos hayan estado muy justos, el Rose Garden va a ser un hervidero tras 3 años sin Playoffs, y si pierden el siguiente partido estarían remando contra la historia: nunca nadie ha remontado un 0-3 en contra en la NBA.

Portland sigue donde lo dejó durante la temporada, o incluso, en sus mejores momentos, con esa fórmula que seguramente ya tengan patentada, en la que Aldridge hace lo suyo en los tres primeros cuartos (y a un nivel estratosférico en estos dos encuentros), y deja la suerte de muleta para Damian Lillard, que aunque no estuvo especialmente acertado durante el encuentro, volvió a tener hielo en la sangre en los momentos finales, metiendo los tiros libres (algo que muchos equipos han echado de menos en los partidos que llevamos), y tomando las decisiones correctas como director.

Y eso que cuando el partido comenzó, todo parecía diferente. Dwight Howard se marcó un primer cuarto tremendo, con 19 puntazos (¡e incluso un 3 de 3 en tiros libres!), enganchado canasta sin fallo tras canasta sin fallo, con una suficiencia y facilidad impresionantes, como en los mejores tiempos. Pero Stotts estuvo listo, y buscó implicarlo en defensa, perdiendo a Jones en bloqueos primero, para hacer salir a Dwight al tiro a media distancia, o provocar el despiste en el rebote. Estas triquiñuelas de Terry consiguieron que Portland se mantuviera a una distancia razonable, y que McHale, tuviera que guardar la casa con Howard, al que como ser humano que es, la energía no le llega para ser dominante todo un partido a ambos lados. Kevin se ha quedado sin su primera línea defensiva con un Beverley que, seguramente, por su lesión, ha perdido amperaje, y tuvo que cambiar el rol de Howard según avanzó el partido, e incluso sacar la problemática pareja DwightAsik (más aún teniendo delante a alguien tan móvil como Aldridge, o tan rápido como Robinson) para tratar de evitar la sangría.

El entrenador de los Blazers está ganando la partida a McHale, y ayer hizo lo que debía: quitar el contraataque y las faltas en la medida de lo posible a Houston, y retarles a ganar el pan cinco contra cinco, hombre a hombre. El enfrentamiento no es nada malo para ellos, y además, está yendo un paso por delante.

Por un lado, no podemos condenar aún a Houston. El primer enfrentamiento se fue a la prórroga, y este entró al último minuto siendo un partido de dos posesiones. Pero es preocupante que los Blazers, un equipo de suspensiones, de esas que vienen y van, hayan ganado sin ni siquiera tener que enseñar el músculo: sólo están metiendo uno de cada 3 triples, y el 45% de los tiros de media distancia. Por supuesto, Aldridge de vez en cuando mete alguna que te deja con cara de tonto, pero eso forma parte del guión, y en conjunto, el acierto Blazer está siendo bastante corriente en media.

Lo que no es habitual, y tiene mucho margen de mejora, es el bajón en el que se encuentra Harden. Su partido fue terrible, tanto en lo baloncestístico como en lo moral, y Batum y Matthews le están haciendo la vida imposible, y defendiéndole sin falta. Pero es difícil encerrar semejante talento en una botella tres veces seguidas, y a la siguiente puede ir a la vencida. Y el acierto desde el perímetro de Houston, en general, está en las mismas.

La vuelta al acierto es quizá lo único que necesita este equipo. Pero esto son los Playoffs, donde dos partidos ya es demasiado tarde.

Sofi del día: Parece sacrilegio no dárselo a los 91231 puntos en dos partidos de Aldridge (bueno, vale, sólo 89), pero el sofi es para el primer cuarto en ataque de Dwight. Salvo por los pasos, que se los medio pitan por abusón, vaya clínic. El momento en el que tras varios aciertos sin fallo, es capaz de convertir el dos-contra-uno en un pase clavado a la esquina para el triple, para hundir al equipo contrario, y que se dé por vencido. Quizá fue todo demasiado pronto.