Carta de amor a los Suns

Déjame adivinar. Si estás leyendo esto, adoras la NBA. Y es eso, y el entendimiento de la lengua castellana, lo único que te une a todos y cada uno de los que han pasado, están pasando, y pasarán, a echar un vistazo. Y nada más.

Ni siquiera el momento o el personaje que te ataron a esta Liga, aquello que te atrae y te cautiva del baloncesto, es universal. Muchos compartiremos ídolos y puntos de vista aquí y allá, pero en general todos lo vemos con una perspectiva diferente.

A mí de este bendito pasatiempo, me atrajo el dinamismo. Y podría haber sido fan de otros deportes con esa característica común, y algunos me gustan, pero el baloncesto tiene un par de señas prácticamente exclusivas que me atrajeron en su día por encima del resto. Primero, lo que sucede en las alturas, en ese espacio aéreo cerca del aro, tan inalcanzable para mí, que me quedo embobado viendo cómo llegan los elegidos. Y después, el valor de un pasito, lo excitante de esa jugada que apenas vale un poco más, pero que puede llevar al éxtasis a un pabellón entero: el triple. No caigo ahora mismo en un gran deporte en el que los puntos cuenten más por la distancia desde donde fueron conseguidos, y en el que un margen tan pequeño se exprese con tanta alegría.

Y de la NBA en concreto me gusta, además de que juntan a los mejores del mundo en lo anterior, lo impredecible. La adrenalina de ese momento de suspensión gravitatoria, en el que todo lo que esperabas que sucediera, se va moviendo a cámara lenta antes de dar un vuelco hacia lo inesperado. Es una traza que hay que reconocer al deporte en general, y no a la NBA en particular, pero el caso es que a diferencia de otras artes, como por ejemplo, el cine, esto no parte de burdos trucos de guión, prediseñados con alevosía, ni deja huecos argumentales. Es la sorpresa en estado puro, una de las sensaciones más gratificantes e interactivas para el espectador, que se ve inmediatamente conectado con un grupo de personas a las que nada une, e incluso quizá haya llegado a menospreciar en el pasado.

Todo esto me hizo y me hace vibrar con la NBA. Y este año, hay un equipo que junta todas las mariposas en el estómago del primer y torpe beso. Los hay mejores tirando de tres, haciendo mates, y podemos considerar que hay sorpresas más mayúsculas quizá, pero ningún equipo junta todo lo que adoro, y algún detalle más, como los Phoenix Suns de este primer mes y medio de competición.

El equipo que tenía la peor pinta de todo el Oeste, que declaró lo que temíamos que iban a ser sus intenciones en un verano plagado de movimientos pensando en el largo plazo, coronando la afrenta al buen gusto por la competición constante, con el traspaso de uno de sus pocos jugadores con trayectoria en la Liga, por un lesionado sine die, está ahora entre los mejores.

Hornacek y su panda de repudiados, transforman noche sí y noche no, más o menos, la energía en alegría. No son los primeros, ni serán los últimos, y por la naturaleza rotativa de la NBA, conviene no encariñarse, porque esto, sea más tarde o más temprano, tiene fecha de caducidad. Pero el ímpetu y la vitalidad de este equipo son impecables. Desconozco si es por el aroma a reencuentro con la infancia y aquella atracción primitiva por este circo, o si simplemente es la necesidad de buscar algo de jovialidad en cada rincón en un tiempo difícil como este. Pero es

Los Suns me desarman, desactivan mis sufridas neuronas y mis ganas de racionalizarlo todo por un momento, y logran hacerme feliz de manera pasajera. Son el soma que imaginaba Aldous Huxley, con todas las ventajas del cristianismo y el alcohol, y ninguno de sus defectos.

Qué equivocado estaba, y qué bonito es. Al menos para mí.

La devaluación de Rudy Gay

Rudy Gay

Cuenta la leyenda que Rudy Gay tenía todas las papeletas para ser un jugador desequilibrante, uno de esos que se llaman franquicia, pero que con el tiempo simplemente se ha convertido en un jugador que los equipos traspasan pensando en huecos salariales o en futuros movimientos, pero vamos a irnos un poco más atrás.

Cuando Gay llegó a la liga como 8a selección del Draft del 2006, el mismo que vio como Andrea Bargnani se llevaba el número 1 y un mito como Adam Morrison era drafteado por Jordan y sus Bobcats en la 3a posición (el 2 fue LaMarcus Aldridge), de la mano de Houston y que poco después se fue traspasado a los Grizzlies a cambio de Battier y con Swift en el pack, poca gente creo que se esperaba el potencial que iba a dar este jugador. Ya en su año rookie quedó 3o en las votaciones, demostrando que ahí había un pequeño diamante por pulir y que poco a poco se iba a ir ganando la confianza de todos en la franquicia de la tierra de Elvis.

En su segunda temporada, ya empezó a despuntar de forma más sobresaliente, con una media de 20.1 puntos por partido y una notoriedad en los Grizzlies que se vio acentuada cuando los de Memphis hicieron ese famoso trade con Lakers que llevaba al mayor de los Gasol a LA. Era el momento de Gay.

Pero esa segunda temporada fue una especie de espejismo, ya que nunca más llego a las dos docenas de puntos por partido de media quedándose siempre a las puertas, pero sin nunca romper esa barrera de los 20. Además, las voces internas del vestuario de los Grizzlies empezaban a hablar de un Rudy que empezaba a tirar demasiado, a tener mucho el balón, en definitiva, a jugarse muchas mandarinas sin venir a cuento. Aquí empezó a surgir su fama de tirador poco efectivo, es decir, aquel que tira mucho de 2 en largas distancias.

A partir de aquí una historia que a todos más o menos nos es ya conocida, es decir, Grizzlies prescinden del jugador que más balón acaparaba en un movimiento, en un movimiento que se criticó mucho a la inexperiencia de la gente de Grizzlies, en especial al ex-ESPN John Hollinger, pero que poco tiempo pasó para que esas voces se callaran solas. No hay que olvidar, que en el momento en que Gay abandonó la franquicia de Tennesse para irse más allá de la frontera norte de los Estados Unidos, los Grizzlies empezaron a convertirse en uno de los equipos más potentes de las conferencia Oeste (bueno, a ser más todavía, tampoco vamos a echarle todas las culpas a él…), con un Zach Randolph y Marc Gasol que emergieron cual Leviatán del océano para demostrar que su juego interior y su defensa podía subir por si sola a la franquicia de los ositos.

Rudy Gay

En Toronto por el contrario se encontraban con un jugador ‘franquicia’, un jugador al cual pasarle el balón en los momentos finales, unos momentos en los cuales Rudy Gay es de lo mejorcito de la liga, un jugador el cual iba a disfrutar en el equipo de los Raptors de ese protagonismo que empezaba a carecer en Grizzlies. Y no lo hizo nada mal, en los 33 partidos que disputó en Toronto en la pasada temporada, promedió sus 19.4 puntos por partido, es decir, la media de su carrera de quedarse siempre a las puertas de los 20ppp y cogiendo más rebotes que nunca, otra señal más de todo lo que abarcaba.

Este verano en Raptors entró un hombre fuerte, un GM de esos que no le tiembla la mano y con la misión de limpiarlo todo para o bien darle el equipo a los jovenes o bien buscar a ese canadiense que todo el mundo dice que será no.1 y que por lo cual toca sacar los tanques a la calle (you know what I mean…). Masai Ujiri empezó a llamar a todo GM viviente, recordemos el ultra mega contrato (que firmó en su día con Grizzlies a razón de 82 millones en 5 años…) al cual todavía queda este año, contrato  y otro opcional…opción del jugador, con lo cual el devolver a Gay a territorio americano era casi una misión imposible. Pero ahí están los Kings, con un front office nuevo y con un discípulo de Ujiri como GM al cual pues seguramente debía algún favor, con lo cual, entre las ganas de agradar de los nuevos propietarios a base de nombres y los factores ocultos y que desconocemos, Rudy Gay ha ido a parar a los Kings, en un movimiento claramente hecho para dejar hueco y también para llamar a los tanques para que controlen la frontera. Apuntar que no es que este año en los 18 partidos que ha llegado a jugar en Toronto lo haya hecho mal, para nada, ya que ha promediado sus números habituales de 19.algo puntos por partido, vamos, que estaba siendo el mismo RG de siempre, pero…

Así que ese jugador con un número alto del Draft y que en sus dos primeras temporadas deslumbró a todos con un porvenir más que prometedor se ha convertido en un buen jugador, un anotador puro y duro, pero también (debido a su contrato) en una moneda de cambio para reconstrucciones, huecos salariales y demás, con una clara devaluación de un jugador que no es para nada un mal jugador, pero que nunca ha llegado a ese estatus de super estrella, de All-Star, de esos 20 ppp durante varias temporadas y esa fiabilidad para echarse un equipo, una franquicia a sus espaldas y decir: «Este equipo es el mio«, no, ese no es Rudy Gay y veremos a ver cuantos equipos más recorre durante su carrera haciendo sus 19 puntos por partido…

 

Rebote en 3D

Durante décadas, la única manera de estudiar el rebote eran utilizar los simples números totales: cuántos cogía cada jugador, cada equipo… se podía ajustar los resultados por partido, o por minuto, pero poco más.

Después, alguien con muy buen criterio (¿Dean Oliver?), se dio cuenta que el número de oportunidades que tiene cada jugador es muy diferente. El pasado miércoles, el Philly-Orlando y el Indiana-Charlotte empezaron a la misma hora, en la misma Liga y duraron el mismo número de minutos, pero en uno se cogieron un total de 85 rebotes, y en el otro 100. Hibbert o Biyombo tuvieron más oportunidades de engordar los números que Vucevic o Hawes. Así nace el porcentaje reboteador, o tasa de rebote, que no indica cuántos rebotes coge un jugador, sino cuántos se llevan de todas aquellas oportunidades que surgen cuando ellos están en pista. Durante años esto se tuvo que estimar, proporcionalmente a los minutos jugados y las situaciones que se producían a nivel de equipo, pero desde que se analizan los play-by-play posesión a posesión, es posible obtener un número exacto.

Y en ese mundo de dos dimensiones nos encontrábamos, hasta que la NBA añadió a la presente temporada una tercera: con el nuevo sistema de cámaras que han colocado en cada pabellón, y que registra en todo momento, varias veces por segundo, la posición de los jugadores y el balón, la Liga puede hacer virguerías, y una de ellas, que ha compartido con nosotros, es lo que ellos llaman oportunidades de rebote, y que se define como el número de veces que un jugador está a un metro de la pelota cuando se ha fallado un tiro, y la pelota es para quien la coja. Además, llevan la cuenta de si estos rebotes fueron disputados, o por el contrario fueron a parar a ese hombre en solitario.

En la página de la NBA que recoge las estadísticas de tracking, podéis ver todos estos números y jugar con ellos, hasta que os canséis. Nosotros vamos a combinar lo que estos números nos ofrecen para descubrir alguna cosa nueva, aunque las posibilidades son mucho más grandes:

  • Porcentaje de oportunidades de rebote o tasa de oportunidades de rebote

La NBA nos ofrece con aquello de las oportunidades de rebote la posibilidad de saber cuántas veces un jugador estuvo a un metro de un rebote en términos totales… pero sucede como en su día con el número de rebotes, no todos los jugadores tienen la misma opción de tener esa «oportunidad de rebote». Por ejemplo, hay un rebote defensivo en juego en el 51.7% de las posesiones con Roy Hibbert en cancha, cifra que lidera la Liga con gran margen entre los jugadores habituales (DPOY alert!). En la cola está Greg Monroe: sólo en el 37.7% de las jugadas que defienden en Detroit acaban en rebote, por lo que aquellos en malos equipos defensivos están en desventaja: cogeran menos rebotes y también tendrán menos oportunidades totales.

Si hacemos algo así como el porcentaje de oportunidades de rebote, o tasa de oportunidades de rebote, podemos calcular, en qué porcentaje de rebotes de su equipo, un jugador tuvo una oportunidad de cogerlo, es decir, estuvo a un metro o menos del balón. Y ahí, sigue ganando Kevin Love. El de los Wolves, convierte un 48.2% de los rebotes que hay en pista en una oportunidad de rebote. El siguiente jugador habitual (Adrien, Humphries o Gobert se cuelan por el medio), es KG con un 44.3%, una distancia bastante importante.

El mayor engañador si comparamos estos resultados con los de la lista de rebotes defensivos por partido es Blake Griffin. Tercero en capturas, con 8.7, sólo se acerca a por una oportunidad de rebote en el 34.8% de los fallos rivales con él en pista. Naturalmente, de engaño nada. para tener ese lugar en la clasificación general tradicional, convierte un gran número de esas oportunidades (el 75.5% de rebotes por oportunidad es el número 1 entre hombres altos) pero también se ayuda de jugar bastantes minutos, en un equipo que además concede muchos rebotes. Cosas así nos ayudan a poner en perspectiva los números, y hacer un perfil más detallado sobre cómo consiguen los jugadores barrer los tableros.

  • Tasa de carga del rebote ofensivo

Recoger o no rebotes en ataque es una cuestión casi filosófica. Hay equipos que desprecian hacerlo para volver más rápido a defender, mientras que para otros es parte importante de su juego. La tasa de rebote ofensivo de un equipo, nos permite conocer muy bien cómo enfocan ellos esa cuestión.

Toronto, Detroit y Chicago están liderando la Liga en tasa de rebote ofensivo, y San Antonio, Atlanta y Miami, cierran la lista. Pero esto ya lo sabíamos en 2D. A lo que nos puede ayudar la nueva dimensión es a saber si los equipos no barren el tablero en ataque por decisión propia… o porque sus jugadores, aunque lo intenten no lo logran. Gracias a las oportunidades de rebote, podemos conocer cuántos jugadores manda cada equipo por tiro fallado.

Los resultados no difieren mucho pero seguramente se ajusten aún mejor a la realidad. Algún jugador de los Bulls tiene una oportunidad de rebote ofensivo cada 1.7 tiros fallados, y le siguen en la tabla Toronto y Denver. A la cola, Miami, donde solamente en una de cada 3 ocasiones alguien carga los tableros. Se cuelan segundos por la cola los Lakers, y luego San Antonio.

Además, Miami, cuando va a por el rebote ofensivo, va. Tienen el mejor porcentaje de rebotes ofensivos por oportunidad, logrando apropiarse el 57.1% de las oportunidades. De hecho, si lo pensáis un poco es natural, que esta clasificación sea inversa a la otra: los equipos que más oportunidades tratan de crear, menos probabilidad tienen de conseguirlo, porque se encontrarán rebotes cada vez más disputados, mientras que otros apuestan sólo por los fáciles.

De hecho, de los 10 equipos que más cargan el tablero en ataque, 7 están entre los 10 peores capturando las oportunidades que pasan a un metro de ellos, y sólo dos, Portland y Toronto, están en la parte baja del Top 10, por los que los podemos considerar los mejores reboteadores ofensivos calidad/precio del mercado.

  • Jugador más descompensado

Como siempre recomendamos, las estadísticas hay que tratarlas en su contexto. Y a veces, hay jugadores que tienen la obligación de cargar el rebote ofensivo, pero se ocupan de otras tareas en defensa. En otros casos, me temo que hay un poco de predilección por el ataque. Eso lo evaluáis vosotros, y nosotros presentamos los números.

Joel Freeland es el único jugador que crea más oportunidades de rebote en ataque (se acerca a un metro del balón en el 27.8% de los tiros de Portland), que en defensa (donde sólo acude al 25.9%). Ian Mahinmi, Tony Allen, Robin Lopez y Ed Davis le siguen en la clasificación. Vemos claramente un perfil de jugador que se tiene que crear sus oportunidades en ataque barriendo los tableros, porque no forman parte del juego de su equipo.

Los que por el contrario, menos se prodigan en ataque pese a cumplir en defensa, son KG (acude a un 44.3% de los fallos en defensa, y sólo a un 9.9% en ataque), Dirk Nowitzki (37.2 vs. 3.4%), y Kevin Love (48.2 vs. 17.7%). La característica común, pese a sus diferentes tasas de capturas, es lo lejos que se sitúan de la canasta rival en ataque.

  • Jugador más imponente

Hemos hablado de cómo la NBA también nos ofrecía números que ponían en contexto si un rebote fue disputado (más de un jugador estaba a un metro de él) o no. El jugador que más rebotes no disputados coge ajustados al número de oportunidades es Cousins. Los jugadores rivales deben tener algo de miedo de Boogie, o piensan en salir rápido a resguardarse del gran Isaiah Thomas, pero lo cierto es que algo más del 25%, 1 de cada 4, de los fallos de los rivales de Sacramento acaban en manos de un Cousins sin nadie en un metro a la redonda. Reggie Evans, que por lo que vemos, ya se ha ganado el respeto como reboteador, es segundo en la lista de incontestables, y Dwight Howard tercero.

De los más habituales, el que menos respeto se ha ganado es Enes Kanter. Sólo en uno cada 10 tiros, puede coger el rebote en defensa tranquilo.


Recordad, que aunque ya tengamos estadísticas sobre el rebote en 3D, esto todavía no es carne y hueso. Hay tantos factores a tener en cuenta que influyen en lo que ha sucedido en esa oportunidad de rebote (uno de ellos, el más claro e interesante para estudiar, el box-out, o bloqueo del rival para que no pueda cargarlo) que seguimos viendo la punta del iceberg.

Pero que haya más información nunca puede ser mala noticia, y se pueden curiosear estas y muchas cosas más… ¿qué os gustaría ver a vosotros?

Caos en La Gran Manzana

Carmelo Anthony

Cuando me planteaba escribir este post, pensaba en sólo un equipo, pero conforme he ido madurando la idea, me he dado cuenta que lo podía extender sin ningún problema a los dos equipos que juegan en La Gran Manzana, a los Knicks y a los Nets.

No se por donde empezar la verdad y no voy a revelar sobre qué equipo iba a hacer el post, pero voy a coger la clasificación actual y voy a ir a por el que peor va…mmmm… ambos están igual… empezamos mal, bueno, pues voy a por el que peor pinta tiene… mmmmm… ambos están igual, ostras, por donde empezamos entonces? Dejame ver un poco más… voy a por el que más lesionados tiene…mmmmm canastos! los dos tienen a tope de bajas… pues nada, voy a tirar una moneda al aire… a ver… WOW! ha caído de canto!!!!!! Bueno, pues lo haremos por orden alfabético, así que empezamos por los Brooklyn Nets.

El segundo año del proyecto ruso en Brooklyn empezaba, sobre el tapete, con una pinta tremenda. Nosotros en nuestra MEGA Guía le dábamos nada más y nada menos que 5 sofás, es decir, la máxima puntuación de cara a ver a este equipo y la verdad es que nos hemos equivocado por completo, ya que el equipo es un auténtico caos. Cierto que están teniendo muchas lesiones en este inicio de campaña, con jugadores que iban a ser claves como Deron Williams, del cual hablaremos luego,  y otros que apuntaban a 6o hombre del año, AK47, pero la verdad es que no se ve nada al otro lado del Hudson.

Jason Kidd en su debut en un banquillo está levantando muchas dudas, hasta el punto que ya hay rumores que los propios jugadores están empezando a filtrar que realmente no hace nada. La defensa no hay por donde pillarla y además en ataque es todo un conglomerado de dudas, que al final muchas veces se resuelven con tiro exterior por parte de Pierce o JJ. Cierto, que su baza interior, López, también ha empezado con lesiones, pero lo que hay en banquillo realmente no está aportando casi nada. La verdad es que jugadores como Pierce o Garnett deben de estar echando un poco de menos la dirección desde la banda de Rivers. Jason Kidd está consiguiendo que en Boston le hagan hijo predilecto por estar cargándose el mismo año a los dos equipos de NY.

Deron Williams

Otro caso a parte es el de Deron Williams, un jugador del que a veces se ha hablado de mejor base de la liga y que no sabemos muy bien por qué, se está diluyendo cual azucarillo. Podríamos hablar sobre sus lesiones, raras, a veces de estas que tardan más de lo normal en estar al 100%, pero la verdad es que entre unas cosas y otras, tal vez esté entrando en ese peligroso club llamado Se Dejaba Llevar… del cual además puede ayudar el hecho que el equipo no apunte a nada, quién sabe… pero ver a Livingston (supongo) de titular en este equipo que parecía estar diseñado para el anillo…duele y mucho.

Así que habrá que ver si nuestro amigo Prokhorov tiene suficiente paciencia para ver que puede hacer Kidd desde el banquillo, bien esperando a que la gente se recupere o bien que Deron Williams le de por jugar y poner a rodar el equipo. Así que podríamos hablar que en Nets el banquillo está caliente… y más viendo que ya se ha oído algún buuu que otro en el Barclays.

Cruzamos el puente de Brooklyn y nos vamos a la plaza Pennsylvania de Manhattan para ver que los Knicks están exactamente igual. Pero los Knicks tienen aún más cositas interesantes que contar.

Vamos a echarnos para atrás, en la preseason, donde ninguno de sus nuevos jugadores fue presentado. Algo extraño, muy extraño, ya que nos privaron de una rueda de prensa de Ron Ron aka Metta World Peace, cosa que sólo por eso ya tendríamos que encerrarlos, pero es que luego podemos empezar a contar movidas extrañas como la contratación del hermanísimo de JR. Con lo cual, las cosas no empezaban muy allá.

Para colmo, se convierte en el WTF de la liga con la contratación de Andrea Bargnani un jugador que tardó exactamente 1 partido en ser abucheado en el MSG, pabellón que es capaz de hacer esto o encumbrar a gente como Copeland el año pasado. Este pabellón, LA MECA (y de obligada visita al menos 1 vez en la vida), ha visto ya 7 partidos de los Knicks y tan solo una victoria, haciendo que sea el peor equipo en casa de las 30 franquicias que pululan en la NBA.

Luego empezamos a mirar el tema deportivo y se les ha caído Chandler por bastante tiempo con lo cual y sumando a las restricciones de minutos que tienen tanto Amare como Bruto Martin, hacen que el bueno de Bargnani juegue de 5…sí!!! de 5!!!!!!! con lo cual de nuevo tenemos una situación algo caótica por aquí. Felton también se lesiona y el que en teoría iba a ser tercer base del equipo, el esloveno Beno Udrih se ha encontrado con el puesto de titular en los Knickerbockers, algo que creo nadie esperaba al inicio de temporada.

Pero vamos a sumar más cosas: JR quiere ser titular y JR está siendo aquel jugador el cual desapareció en combate después de que le dieran el premio al 6o hombre, un jugador que te puede dar lo mejor y lo más espectacular, pero que es más que irregular (y ya parece que dejándose llevar). Amaré empieza a quejarse de ese límite de minutos, diciendo que claro, en 4 ratos que sale apenas le da tiempo a entrar en calor… Así que entre unas cosas y otras, nos quedamos que Woodson tiene que jugar al ‘balones a Will‘, es decir, Melo Ball!!!! El 7 de los Knicks se está echando el equipo a las espaldas y realmente si él no estuviera jugando en la franquicia de la ciudad que nunca duerme, éstos ya estarían pensando en Wiggins o algo similar, porque como en los Nets, a los Knicks no hay por donde cogerlos. Y en defensa, podríamos aplicar aquello de ‘qué defensa?’, ya que su mejor hombre está lesionado e Iman Shumpert está ya sumido en una vorágine de rumores de traspaso que no ayudan nada ni a nadie.

New York City Dancers

Si no teníamos poco, Dolan, a la suya, tiene movidas con las New York City Dancers y las deja sin bailar contra Bobcats, así que realmente sólo falta que aparezca Isiah Thomas diciendo cualquier cosa y ya tendríamos follón montado.

La verdad es que si la cosa sigue igual, todos estos factores van a ayudar poco a que Melo le apetezca seguir el año que viene en Knicks y esto puede ser muy divertido de cara a la próxima temporada por tierras del MSG.

Lo dicho, hay caos en La Gran Manzana y huele mucho a que uno de los dos entrenadores tenga el bonito y maravilloso honor de ser el primero en caer este año.

God save the.. basketball

Ahora que se ha puesto de moda y se ha convertido en una sana costumbre que un par de equipos de la NBA jueguen un partido de la temporada regular en las islas británicas, en La Crónica desde el Sofá hemos decidido darnos una vuelta por la liga local de baloncesto.

A pesar del éxito de convocatoria que tiene la cita anual con la NBA, la BBL, siglas con las que se conoce a la British Basketball League debe estar en el ranking de deportes por aficionados en el Reino Unido por debajo de los dardos, billar a tres bandas, carreras de galgos y la caza del zorro.

En su defensa hay que decir que cuenta con pocos equipos, a día de hoy 12, algunos de ellos han ido cambiando de ubicación, como es el caso de los Lions que llevan poco más de 2 años en la capital. Primero disputando sus partidos en Crystal Palace y a día de hoy en el Copper Box del recinto olímpico de Londres 2012.

Si en los años de su estancia en Milton Keynes, la más larga, con 15 temporadas ya se daban con un canto en los dientes si reunían a 1200 personas para un partido, a día de hoy, esa cifra parece estar más próxima, aunque sea únicamente por la ubicación, los patrocinadores o el precio de las entradas.

Aún así, las coloridas gradas del Copper Box son el escenario habitual de las hazañas de los London Lions. Porque el equipo está en la parte alta de la liga y practica una mezcla de buen baloncesto con jugadas alocadas que hacen mucho más divertido el partido.

london-lions

Esa es la tónica general de la competición, de hecho lo mismo ves lanzamientos triples impolutos como a un jugador tirando la pelota al pie del otro para provocar la penalización.

En el equipo de los Lions destacan varios jugadores británicos que han jugado en college americanos y alguno, como Rod Brown, que personalmente, fue el que más me gusto, que incluso ha por la liga universitaria de USA. Además de las estrellas locales, algún chaval de intercambio desde el otro lado del charco y, en este caso, los Lions cuentan hasta con un jugador australiano.

La otra figura del equipo, en este caso debutante y cuyo nombre no aparecía ni en el video marcador fue Kramer Knutson, que después de jugar en Rumania y Suiza ha decidido probar suerte en Londres. Por lo visto también procede de la liga universitaria, hay que destacar a su favor que la diferencia de calidad con el resto de jugadores era notoria.

Y con esa mezcla tenemos el equipo de los Lions dispuesto a darlo todo por su afición, compuesta en su mayoría por aficionados atraídos por los patrocinadores (acudimos gracias a la invitación de Kulu Valley) y eso si, dado el interés británico por el baloncesto y por la cerveza, pues se puede uno imaginar como acaban estos partidos: en el pub.

Otro punto destacado del partido fue la animación del evento por parte del speaker, no bajo los micros ni un segundo, menos mal que el resultado acompañada porque algunas fanfarronadas y comentarios ayudaban a caldear el ambiente, pero vamos aquí también se grita ‘defence’ y se patalea la grada supletoria que instalan para los partidos.

Creo que antes de cerrar la crónica de una noche de baloncesto en Londres, a la inglesa, habría que hacer un llamamiento a los familiares de las cheerleaders del equipo de los London Lions: readmitirlas en la familia y evitad que sigan haciendo el ridículo. Lo malo es que aquí el concepto de familia es distinto y eso no va a pasar.

Rose vuelve

Cuando no ha pasado ni un mes desde que dio comienzo la temporada de la NBA parece que vamos recuperando algunas de las sensaciones que echamos de menos el año pasado. Una de ellas era la de ver a los Bulls bajo la batuta de Derrick Rose, el que fuera MVP hace un par de temporadas.

Todo el mundo en la Ciudad del Viento quiere ver la confirmación del gran equipo que tienen los Bulls, un equipo que es una realidad, con varias temporadas a sus espaldas y que se caracteriza sobretodo por el sacrificio y el trabajo en conjunto. Eso es algo que el año pasado se echo en cara a Rose.. nadie sabía cuando iba a volver.

Pasó el All-Star, los Playoffs sufriendo frente a los Nets y perdiendo por agotamiento frente a los Heats, después de una temporada que fue un calvario de lesiones.. Y Rose seguía en la grada, esperando su momento.. llego a decir que se quería recuperar al 110% y en ello está.

Mucho se escribió y se dijo sobre su actitud, sobretodo comparada con el gran esfuerzo que estaban realizando sus compañeros en el parquet, pero todo era cuestión de tener paciencia y recuperar física y mentalmente a la estrella del equipo.

New York Knicks v Chicago Bulls

Las buenas sensaciones de la pretemporada han dejado paso a ciertas lagunas en el principio de la temporada regular.. y lo que es peor, un amago de lesión que hizo que se encendieran todas las alarmas. Afortunadamente, todo quedo en un susto y este fin de semana Rose volvía a dirigir al equipo para conseguir la victoria sobre los Pacers, hasta ahora invictos.

Los números de Rose volverán a ser los del MVP de 2011, de eso estamos seguros, pero por ahora hay que quedarse con esa vuelta a la actitud ganadora y la garra que caracteriza a estos Bulls. Todas las cámaras se fijan en él, todos los focos de atención, todo el equipo gira entorno a él cuando esta jugando.

Los Bulls solo han disputado nueve partidos, queda mucha temporada por delante pero Rose ha vuelto, es solo cuestión de tiempo que vuelva el MVP.

El día de Reyes Magos

Jimmy

Siempre se ha dicho que los primeros días de NBA para gente como nosotros, es como el día de Reyes Magos, es decir, lo esperas con ansias brutales, llega, tienes todos los regalos, disfrutas del momento y algunos juguetes te sorprenden, otros te ilusionan y siempre hay algo de carbón.

Conforme pasan los días aquellos juguetes que te alucinaron el primer día, poco a poco te vas cansando de ellos y te das cuenta que realmente no son lo que parecían el primer día. Mientras, aquellos que te sorprendieron, ves que también tampoco eran para tanto, pero esa sorpresa del inicio ya nadie te la quita y siempre los tendrás ahí, esperando de nuevo ese subidón. Luego están los que te ilusionan, aquellos que esperabas con muchas ganas y que realmente guardas con mucho cariño, para ver de vez en cuando y darte cuenta que realmente sí que era lo que tú querías, lo que esperabas. El carbón no nos mola, pero si lo pruebas y es el dulce, igual puede ser un gran manjar y disfrutarlo de forma inesperada.

Esos son los primeros días de NBA, como los regalos de Reyes, donde cada uno te da una sensación y que después de unos días/semanas/meses pueden convertirse en otra cosa totalmente diferente o pueden cumplir lo esperado.

Sería muy fácil hablar ahora de ejemplos sobre lo que hemos escrito antes, pero claro, nos la jugaríamos cosa mala, porque, que nadie se olvide, esto acaba de empezar, pero bueno, todos en mente tenéis a los mismos equipos, que en estos primeros días están pareciendo una cosa y luego serán otra, o aquellos que teníais mucha ilusión ver y luego pffff o aquel que no esperabais nada y luego es un alegrón tremendo o el que va a cumplir tal cual como queríais.

Todos tenemos nuestras expectativas y realmente no os debéis de fijar en lo que pasa estos días, sí, es un subidón, cubre el mono que todos teníamos, pero no dejan de ser los primeros partidos y quedan unos 80 ó 70 y muchos para acabar la liga regular con lo cual, ahora mismo es como en un día de Reyes, es decir, disfrutar mucho de lo que tenemos, de esos regalos que el tiempo irá diciendo poco a poco cual ilusiona más, cual decepción y cual se queda en ese espacio del ni fu ni fa (y luego estarán los Sixers).

PD: Somos de Reyes Magos.

PD2: No sabíamos que foto poner de encabezado, así que… tocó esa, así aleatoriamente…

Hola baloncesto Vol. 2013

Stephen Curry

Hace justo un año, escribíamos un post donde saludábamos al baloncesto, a ese deporte que tanto nos gusta y que cada año por estas fechas nos trae una nueva alegría en forma de inicio de otra temporada de NBA.

Esta temporada vamos a hacer lo mismo, vamos a volver a saludarlo y esta vez si cabe más efusivamente ya que el curso que empieza esta noche tiene una pinta tremenda a más no poder y más si has leído ya La MEGA Guía. Cuando dentro de un rato Orlando Magic e Indiana Pacers salten en busca del primer balón de la liga (en serio?! no había otro partido mejor con el que empezar la temporada? wow… Con cariño para los Oladipo Fans y la gente que sigue a Pacers…), se pondrá inicio a una NBA de las más abiertas que se recuerdan en bastantes años, con mucho contendiente intentando impedir el Threepeat o el Back-To-Back-To-Back de Lebron y compañía.

Donde la primera piedra la tendrán en la noche de los anillos con unos Bulls donde esta vez sí, tenemos THE RETURN, la vuelta de D Rose de forma oficial a las canchas con unas ganas tremendas de destronar al Rey (mira Stern… este sí era un buen partido para empezar la liga!! si es que…) y con muchas papeletas según análisis previos para poder hacerlo. Luego más tarde tendremos el duelo angelino, el duelo de banners del Staples, donde Lakers recibirán a Clippers, un equipo que con Rivers a la cabeza huele a altas cotas este año, con lo cual igual hay que replantearse aquello de hermano rico y hermano pobre de LA… al menos hasta que vuelva él.

Muchas ganas de NBA, muchas ganas de baloncesto y muchas ganas de…

Ver ese quinteto de Nets.
Volver a disfrutar de Irving.
Comprobar cuantos partidos gana Sixers.
Comprobar si algún día Sixers nos llama para jugar.
Ver a Curry ONFIRE.
La pista de los Nets.
La nueva pista de Bucks.
Las zapatillas de Navidad.
Oladipo jugando muuuucho.
Claver jugando pooooooooco.
Comprobar si es cierto todo lo que apunta Davis en NOLA.
Comprobar si son tan feos como parecen los equipajes de Pelicans.
Que me sorprendan con alternates nuevas.
Ver a Jennings en Pistons.
Ver a Ellis en Mavs.
Comprobar si volverá Bynum.
Acertar donde acabará Rondo.
Ver quien tankea más y peor.
Ver las entrevistas de Doris a Pop.
Oh La La con Timmy.
Las Kobe 9.
Kobe.

Sofá preparando, que empiece el show… Hola baloncesto!.